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Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

TABLA DE CONTENIDO

1. INTRODUCCIÓN. __________________________________________ 7

2. FUNDAMENTO CONCEPTUAL DE BASE. _______________________ 10

2.1 Lo Ambiental Del Territorio __________________________________10


2.2 La Espacialidad De Los Sistemas._______________________________16
2.3 La Problemática Ambiental Del Territorio.________________________18
2.4 La Ordenación Del Territorio Y La Solución De Las Problemáticas
Ambientales Del Territorio. ____________________________________ 22

3. FASE DE DIAGNÓSTICO. __________________________________ 23

3.1 La Estructura Ecológica Principal. _____________________________ 23

3.1.1 Los Núcleos De Conformación De La Estructura Ecológica Principal. __ 24


3.1.2 Las Áreas Requeridas Para La Conectividad Espacial Y Funcional De La
Estructura Ecológica Principal._________________________________ 27
3.1.3 Las Zonas De Amortiguación Y Aislamiento De La Estructura Ecológica
Principal. ________________________________________________ 34

3.2 La Problemática Ambiental Extra Urbana. _______________________ 34

3.2.1 El Contexto Regional.____________________________________ 35

3.2.1.1 El Plan De Ordenamiento Territorial Del Distrito Capital Y El


Ordenamiento Del Territorio Regional.__________________________ 36

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3.2.1.2 Los Ambitos De Abastecimiento Vital Para Santa Fe De Bogotá. __ 40


3.2.1.2.1 El Ambito De Abastecimiento De Alimentos, Materias Primas Y
Productos Industriales.____________________________________ 40
3.2.1.2.2 El Ambito De Abastecimiento De Agua._________________ 40
3.2.1.2.3 El Ambito De Abastecimiento De Energía Eléctrica ________ 49
3.2.1.2.4 El Ámbito De Abastecimiento De Combustible Fósil ________ 49

3.2.1.3 La Sabana De Bogotá Y Su Relación Con El Abastecimiento Vital Para


Santa Fe De Bogotá _______________________________________ 50

3.2.1.3.1 La Dinámica Del Sector Primario En La Sabana De Bogotá.____ 50


3.2.1.3.2 El Abastecimiento De Tierra. La Competencia Por El Usos Del
Suelo. ________________________________________________ 57
3.2.1.3.3 El Abastecimiento De Materiales De Construcción. _________ 59
3.2.1.3.4 El Abastecimiento De Áreas Para La Prestación De Servicios. La
Reserva De Espacios Para La Disposición Y Manejo De Residuos Sólidos. 74

3.2.2 El Area Rural Distrital. _________________________________ 79

3.2.2.1 La Dinámica Actual Del Area Rural Del Distrito. _____________ 80


3.2.2.2 Requerimientos Para Mantener Y Fortalecer Las Áreas Rurales Del
Distrito. _______________________________________________ 84
3.2.2.3 Las Características Del Territorio Rural Del Distrito._________ 85
3.2.2.3.1 Los Cerros Orientales______________________________ 86
3.2.2.3.2 La Cuenca Alta Y Media Del Tunjuelo __________________ 98
3.2.2.3.3 El Sumapaz _____________________________________104

3.3 La Problemática Ambiental Intra Urbana. _______________________107

3.3.1 La Problemática Ambiental Estructural. ______________________107

3.3.1.1 El Sistema De Areas Protegidas Urbanas.___________________108


3.3.1.1.1 Subsistemas que conforman el Sistema de Areas Protegidas
Urbanas. ______________________________________________108

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3.3.1.1.2 Características de la relación Oferta-Demanda en los Subsistemas


Hídrico y Orográfico. ____________________________________ 110

3.3.1.2 El Derroche Ambiental De La Ciudad. _____________________ 118


3.3.1.2.1 Actividad Industrial _______________________________ 119
3.3.1.2.1.1 Industria Transformadora ________________________ 119
3.3.1.2.1.2 Industria Extractiva ____________________________126
3.3.1.2.2 Residuos Sólidos__________________________________ 141
3.3.1.2.3 Redes De Acueducto Y Alcantarillado __________________148

3.3.2 La Problemática Ambiental No Estructural. ___________________150

3.3.2.1 El Acceso A La Tierra Urbana. __________________________150


3.3.2.1.1 Mercado Del Suelo Para Clases Altas Y Muy Altas. _________ 151
3.3.2.1.2 Hábitat Marginal._________________________________153

3.3.2.2 Conflictos De Uso Del Suelo Urbano. _____________________157


3.3.2.2.1 La Relación De Usos._______________________________157
3.3.2.2.2 Espacio Público. __________________________________ 161
3.3.2.2.3 Congestión Vehicular ______________________________165

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LISTA DE CUADROS

Cuadro No. 1. Problemática Ambiental Extra Urbana.


Cuadro No. 2. Ecosistemas Estratégicos para la Preservación. Elementos del
Estructura Ecológica Principal.
Cuadro No. 3. Proyección de la Demanda de Agua.
Cuadro No. 4. Formaciones Geológicas que Ofertan Materiales de
Construcción en la Sabana de Bogotá.
Cuadro No. 5. Ubicación de las Zonas donde se Extraen Materiales de
Construcción en la Sabana de Bogotá.
Cuadro No. 6. Reservas de Material de Construcción para la Sabana de
Bogotá.
Cuadro No. 7. Producción Anual Reportada. Material Explotado - Producción
por Zona.
Cuadro No. 8. Demanda Total de Materiales de Construcción hasta el Año
2000.
Cuadro No. 9. Valoración de las Áreas de Explotación atendiendo a la
Capacidad de Acogida de la Actividad Minera.
Cuadro No. 10. Proyección de la Demanda de Área para la Disposición Final de
Residuos Sólidos.
Cuadro No. 11. Criterios Ambientales Aplicados para la Identificación
Preliminar de Zonas Posibles para la Disposición Final de
Residuos Sólidos.
Cuadro No. 12. Caracterización General de la Gran Industria Manufacturera en
Santa Fe de Bogotá.
Cuadro No. 13. Caracterización General de la pequeña y Mediana Industria en
Santa Fe de Bogotá.
Cuadro No. 14. Zonas de Alta Significancia Ambiental (ZASA).
Cuadro No. 15. Sectores Industriales de Alta Significancia Ambiental.
(SIASA).
Cuadro No. 16. Resumen de la Litología de las Formaciones Goelógicas del
oriente de la Sabana de Bogotá.
Cuadro No. 17. Generación de Residuos Sólidos en Santa fe de Bogotá.
Cuadro No. 18. Composición Física de los residuos Sólidos en Santa Fe de
Bogotá.

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Cuadro No. 19. Forma de Disposición de los residuos Sólidos no Recogidos en


Santa Fe de Bogotá,
Cuadro No. 20. Caracterización de Lixiviados del Relleno Sanitario de Doña
Juana.
Cuadro No. 21. Análisis de Aguas Subterráneas de pozos de Monitoreo de los
Botaderos de Gibraltar y El Cortijo.
Cuadro No. 22. Reducción de los Vehículos en las vías problema con la
complementación de la Malla Vial.
Cuadro No. 23. Reducción de Vehículos en las vías problema con la
implementación del Metro.
Cuadro No. 24. Zonificación para la determinación de Niveles de Ruido.
Cuadro No. 25. Niveles Medios de Ruido en Santa Fe de Bogotá.
Cuadro No. 26. Áreas de Mayor Nivel de Ruido en Santa Fe de Bogotá.

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LISTA DE MAPAS

Corresponde a la lista de Mapas que han sido referenciados en el texto, los cuales
se encuentran dentro del anexo cartográfico.

Mapa Regional 1. Estructura Ecológica Principal Regional


Mapa Regional 2. Sistemas de Abastecimiento de Agua Actual y Proyectado
Mapa Regional 3. Zonas con Potencial para la Actividad Minera en la Sabana de
Bogotá (Extracción de Materiales de Construcción).
Mapa Rural 1. El Proceso de Transformación Cultural del Suelo Rural del
Distrito Capital..
Mapa Urbano 1. Identificación Preliminar de Zonas Potenciales para la
Localización de Áreas para el Manejo y Disposición Final de
Residuos Sólidos.
Mapa Urbano 2. Identificación de los Elementos constitutivos de la Estructura
Ecológica Principal Urbana (Sistema de Áreas Protegidas
Urbanas).
Mapa Urbano 3. Proceso de Transformación Cultural de los Elementos que hacen
parte de la Estructura Ecológica Principal Urbana (Sistema de
Áreas Protegidas Urbanas).
Mapa Urbano 4. Localización de Zonas Industriales y Zonas de Alta
Significancia Ambiental (ZASA).
Mapa Urbano 5. Localización de la Minería de Materiales de Construcción en
Santa Fe de Bogotá.
Mapa Urbano 6. Localización de Zonas Caracterizadas como Hábitats
Marginales de Alta problemática Ambiental y Social.
Mapa Urbano 7. Localización de Usos Relacionados con Altos Niveles de Ruido.

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1. INTRODUCCIÓN.

“ El ordenamiento del territorio municipal y distrital comprende un conjunto de


acciones político-administrativas y de planificación física concertadas (...), en
orden a disponer de instrumentos eficientes para orientar el desarrollo del
territorio bajo su jurisdicción y regular la utilización, transformación y ocupación
del espacio, de acuerdo con las estrategias de desarrollo socioeconómico y en
armonía con el medio ambiente y las tradiciones históricas y culturales”. Así reza
la Ley 388 de 1997 en su artículo 5 al hacer referencia al concepto de
ordenamiento territorial municipal.

Teniendo esta consultoría como objetivo último la elaboración del Componente


Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital, se intentó en
primera instancia buscar dentro del marco de la Ley 388, el significado y alcance
dado a la condición de “armonía con el medio ambiente” .

Pese a la reiterada identificación que hace la ley, del ordenamiento como un


instrumento para racionalizar las intervenciones sobre el territorio orientándolo
hacia su aprovechamiento sostenible, un concepto que representa la consideración
de variables de orden económico, social, político, ambiental y tecnológico, que se
transforman de manera interrelacionada y concertada incidiendo sobre los
objetivos que persiguen y los medios que utilizan, involucrando un profundo cambio
cultural ; la Ley identifica “lo ambiental” como un agregado de muy pocos elementos,
que en categoría de determinantes de los planes, se relacionan con la conservación y
protección del medio ambiente, los recursos naturales y la prevención de amenazas
y riesgos naturales, los cuales se resuelven con la delimitación de áreas de reserva (
en diversas categorías) y la identificación de zonas de amenaza y riesgo natural
para asentamientos humanos.

No se puede menos que concluir, que la referencia que hace la Ley a la


sostenibilidad, liga lo ambiental al concepto de conservación de la naturaleza de
manera independiente a las actividades e intereses humanos, accediendo a una
errónea interpretación del concepto, que dificulta la consideración de “lo

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ambiental” como un elemento importante en la determinación de la estructura del


territorio, y por tanto su inclusión como un factor de decisión dentro del proceso
de ordenación del mismo.

Dadas las consideraciones anteriores, el trabajo debió partir de establecer una


definición de, “lo ambiental” del territorio, considerando ello como el marco
conceptual de base para la formulación del Componente Ambiental del Plan de
Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

Establecido “lo ambiental” del territorio, se definió el Componente Ambiental del


Plan de Ordenamiento Territorial como un instrumento técnico que aporta los
criterios de decisión para regular y orientar el proceso espacializado de diseño y
planificación del uso de los recursos y servicios naturales y la construcción de
condiciones medio ambientales dentro de los asentamientos humanos, bajo la
consideración de un modelo de desarrollo que liga las dimensiones ambiental,
económica, social y cultural ; de manera tal que se garantice la sostenibilidad de la
base natural de sustentación (el mantenimiento de los bienes y servicios ambientales
y el potencial ecológico) y el bienestar ambiental de los asentamientos, lo cual debe
reflejarse tanto en un desarrollo territorial equilibrado, armónico y equitativo,
como en una mejor calidad de vida para la población.

Esta definición entiende el componente ambiental como un ordenamiento ambiental


del territorio lo cual implica el análisis juicioso de los aspectos económicos, socio-
culturales y político-administrativos interrelacionados con los aspectos
ambientales, en otras palabras, considera el componente ambiental como la visión
que del territorio tienen la autoridad ambiental entendida ésta como un actor más
que interactua en el mismo, encontrando en el ordenamiento ambiental su
herramienta fundamental para procurar la inclusión adecuada de la dimensión
ambiental dentro del ordenamiento territorial.

La posibilidad de abordar y elaborar efectivamente un ordenamiento ambiental del


territorio Distrital, sobrepasa en mucho el alcance de este trabajo limitado
particularmente por el tiempo y la información secundaria disponible, a procurar la
respuesta a los aspectos puntuales que la Ley 388 de 1997 exige, cuando habla de
lo concerniente a “lo ambiental”

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Sin embargo, conscientes de una parte, de que con la consideración estricta de los
escasos aspectos ambientales incluidos en la Ley 388 se limita la adecuada inclusión
de la dimensión ambiental dentro del ordenamiento, y de otra, la imposibilidad de
elaborar el ordenamiento ambiental del territorio ; el trabajo desarrollado procuró
un primer acercamiento a éste buscando la definición de las estrategias
territoriales de uso, ocupación y manejo del suelo (que implican los intereses
económicos, socioculturales y políticoadministrativos), en función de los objetivos
ambientales, enfocándose hacia la identificación de las estrategias de ordenamiento
territorial que hacen más eficiente la gestión ambiental del territorio.

Los resultados del proceso se presentan en este documento que constituye el


Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital,
elaborado por la Unión Temporal Jacqueline Prieto-Fundación ERIGAIE, cuyo
contenido atiende a un trabajo de carácter técnico, y en cuya elaboración, se
mantuvo una estrecha coordinación con el DAPD.

El documento se estructura en dos partes, la primera corresponde a la Fase de


Diagnóstico ambiental del territorio y la segunda a la Fase Prospectiva, donde
recogiendo los elementos de síntesis diagnóstica, se identifican las estrategias de
ordenamiento, que en función de los objetivos ambientales, hacen más eficiente la
gestión ambiental del territorio.

El Documento total se presenta en cinco documentos : Diagnóstico, Prospectiva,


Anexo Cartográfico, y Anexo Técnico. El Componente Ambiental del Plan de
Ordenamiento lo concretamos finalmente con la presentación de un articulado
ambiental que constituye el quinto documento.

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2. FUNDAMENTO CONCEPTUAL DE BASE.

Para la formulación del Componente Ambiental partimos de definir lo es nuestro


objeto de estudio, es decir lo que se entiende por “lo ambiental” del territorio,
luego de lo cual presentamos un esquema conceptual cuyo desarrollo nos permitió la
caracterización de la estructura ambiental del territorio, fundamentada en la
identificación y jerarquización de las problemáticas ambientales, concepto cultural
surgido de la interacción entre los elementos que conforman lo ambiental del
territorio.

2.1 Lo Ambiental Del Territorio

El actual ordenamiento del territorio responde a una funcionalidad que de manera


planificada o no, ha establecido un sistema de interacciones económicas y sociales
dentro de un espacio geográfico, con unas características físico-biológicas
particulares , a partir de las cuales se ha dado forma a “lo ambiental” del
territorio.

Lo ambiental del territorio hace referencia entonces, al análisis de la relación


Sociedad-Naturaleza mientras la valoración, cualificación o cuantificación de esta
relación, es lo que da forma al concepto cultural de problemática ambiental.

El componente “Naturaleza” involucra dos tipos de elementos : los bienes naturales


y los servicios naturales. El primero se refiere a los recursos naturales, que en el
marco de la relación analizada, corresponden sólo a un subconjunto de los mismos, es
decir a aquellos que son requeridos para la satisfacción de necesidades emanadas
desde un tipo particular de estructura socioeconómica. Los servicios naturales
hacen referencia a un grupo de “subsidios”, para el mantenimiento de las condiciones
que permiten la vida en el planeta, los cuales dependen de la funcionalidad de los
ecosistemas y de la biosfera en general, son parte de ellos los ciclos hidrológicos y
los ciclos biogeoquímicos, pero hacen también referencia a la capacidad de los
ecosistemas de asimilación, depuración, y renovación de recursos. Los dos elementos
se relacionan entre sí, dado que la extracción selectiva e intensiva de algunos

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“recursos útiles”, afecta la composición y funcionamiento de los ecosistemas de los


cuales hacen parte, alterándose entonces la disponibilidad y calidad de los servicios
naturales.

Desde otra perspectiva, incluimos dentro del conjunto naturaleza a todos los
elementos, que en su origen no son producto de elaboraciones antrópicas : el suelo,
el agua, el aire, la fauna y la flora, los cuales no se presentan aislados sino como un
complejo de interacciones bióticas y abióticas, conformando ecosistemas a partir de
los cuales se generan los bienes y servicios ambientales, un grupo particular de
elementos y funciones naturales que adquieren un significado cultural
interpretándose como recursos, limitantes, riesgos, atractivos, es decir, como
cualidades del espacio, a partir de las cuales la sociedad da forma al concepto de
medio ambiente.

El componente Sociedad hace referencia a la estructura socioeconómica, a partir de


cuyas características dos procesos son fundamentales, en lo que hace a la relación
establecida, y son : las necesidades que busca satisfacer y la manera como satisface
las mismas.

De las necesidades que el hombre busca satisfacer, aquellas que guardan relación
con el componente “natural" son :

v Necesidades originadas en su cuerpo y mente :

v Subsistencia en lo relacionado a lo orgánico, dentro de lo cual cabe


considerar la disponibilidad en cantidad y calidad del aire y el agua, así como
la disponibilidad de suelos aptos para la producción de alimentos en cantidad
suficiente y de calidad aceptable

v Identidad, que comprende las apetencias estéticas y psíquicas que el medio


físico-biótico contribuye a satisfacer, dentro de lo cual se considera la
disponibilidad, la diversidad y la calidad de espacios naturales y
seminaturales .

v Ocio en el sentido de recreación y referido en particular a los usos y


costumbres en los que la naturaleza es parte importante.

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v Entendimiento, que en lo concerniente al patrimonio natural abarca el interés


científico y el afán de conocimiento.

v Necesidades originadas en la economía :

v Producción del Sector Primario, hace referencia a la especialización de


espacios para la producción de alimentos e insumos y la extracción de
materias primas.

v Producción del Sector Secundario, transformación de las materias primas


para generar artículos de consumo, lo cual se relaciona tanto con los
requerimientos de agua y energía, así como con la localización final de los
subproductos y desechos originados a partir de la producción y el consumo.

En la interacción para la satisfacción de estas necesidades, el espacio natural,


adquieren significado como medio natural (concepto cultural de valor), dado que
representa:

v Fuente de recursos, energía y servicios ambientales.


v Soporte de actividades
v Receptor de residuos

Cómo opera el proceso de satisfacción de necesidades ?.

Esta es la pregunta que subyace a todas las discusiones, que desde hace más de 50
años y de carácter mundial, se centran al rededor de los modelos de desarrollo. En
el estilo de desarrollo imperante es característico el uso intensivo de los recursos y
su orientación hacia el consumo, siendo la tecnología el vínculo principal entre los
sistemas naturales y sociales, y la que fija cada vez más las pautas para la
definición de necesidades y la utilización de recursos.

La aplicación creciente de la tecnología con el fin de aumentar la extracción de los


materiales útiles para el hombre, se argumentó en la consideración de que las
posibilidades de la tierra para sustentar el crecimiento o desarrollo económico eran
básicamente ilimitadas. Sin embargo la realidad ha cambiado este argumento, y
ahora se sabe que la tierra no es capaz de sustentar indefinidamente el actual

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orden económico, que los recursos naturales no son bienes ilimitados y que los
residuos sólidos, líquidos y gaseosos de nuestro actual sistema de vida, conllevan un
riesgo capital.

Estas consideraciones llevaron a establecer un nuevo paradigma en la concepción del


desarrollo, dándosele forma a lo que hoy se conoce como el desarrollo sostenible el
cual implica una transformación cultural de la relación sociedad-naturaleza cuyo
objetivo fundamental, es establecer las estrategias que permitan alcanzar el
bienestar actual sin deteriorar las bases de sustentación requeridas para el
bienestar de las generaciones futuras.

La creación de estos equilibrios culturales deben partir de la premisa de que los


mismos no pueden traspasar ciertas barreras, es decir que la transformación
tecnológica de los ecosistemas tiene que crear nuevos equilibrios en los que sea
posible continuar la vida, ello debido a que los elementos naturales, sus componentes
(calidad y cantidad) y estructura (funcionamiento, resiliencia, permanencia), son
elementos importantes para la supervivencia de hoy y de mañana.

Atendiendo a lo anterior, la definición de lo ambiental del territorio corresponde


entonces a la condición de interacción establecida entre el entorno biofísico-
natural, y los requerimientos socioeconómicos que generan diversas
transformaciones culturales de dicho entorno.

La representación espacial de este concepto implica que debe tratarse con la


complejidad de un paisaje con una compatimentación que consta como mínimo de tres
elementos que son en sí mismos sistemas1 :

1
Adaptado de ODUM, 1969.

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SISTEMAS PROTECTORES

SISTEMAS SISTEMAS
ABASTECEDORES CONSUMIDORES

v Sistemas Protectores.

Los sistemas protectores hacen referencia a los ecosistemas estabilizados


naturalmente y de producción débil, pero protectores del medio y garantes del
futuro, en tanto constituyen el grupo de ecosistemas estratégicos que proveen
bienes y servicios ambientales esenciales para el funcionamiento de los sistemas
consumidor y de abastecimi ento, en tanto posibilitan el mantenimiento de equilibrios
y procesos ecológicos básicos, prevención y control de riesgos ambientales y
conservación de recursos naturales y biodiversidad. Representa en nuestro marco
anterior, el componente “naturaleza” dentro de la relación que da forma a “lo
ambiental”.

v Sistema Consumidor.

Este sistema encuentran su más compleja expresión en el sistema urbano. La ciudad


es por definición un artefacto humano creado por el hombre y para el hombre,
originado en la especialización en la producción y extracción de recursos, que tras
la generación de un excedente posibilitaron la consolidación de complejos
asentamientos humanos especializados en el consumo y transformación de los
productos extraídos de la naturaleza.

Esta transformación se traduce en obras de infraestructura, bienes de capital,


bienes y servicios de consumo, que en un proceso histórico de acumulación,

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constituyen un medio artificial en contraposición al natural: diferentes formas de


uso : residencial, comercial, industrial, institucional público y privado y espacio
libre público unidos por redes : acueducto, alcantarillado, luz, gas, comunicaciones,
transporte ; en una combinación que representa la instalación lograda, dentro de la
cual se interacciona a través de funciones urbanas que atienden a necesidades de
habitación, trabajo, circulación y diversión ; todo lo cual materializa la evolución
tecnológica y representa además el producto acumulado y decantado de un
prolongado y continuo proceso de extracción de recursos naturales.

Dado que la industrialización y la diversificación de la estructura económica y


social acrecienta el proceso de urbanización, la mayor parte de la población
interactua principalmente con este medio artificial, creando la ilusión de que cada
vez se depende menos de la naturaleza, lo cual no deja de ser un profundo equívoco,
si consideramos que :

v Para que el ambiente artificial funcione, es decir, para que las fabricas trabajen,
los vehículos se muevan, los edificios sean habitables, haya adecuado
abastecimiento de alimentos y agua, en fin para que el medio artificial sea viable
y productivo, es indispensable que se le suministre energía, la cual proviene de la
naturaleza.

v Para que el medio artificial se mantenga funcionando regularmente, es


indispensable la reposición de todos los elementos cuando éstos se van
deteriorando, para lo cual es necesario recurrir a la naturaleza extrayendo
materiales y transformándolos en elementos apropiados

v En virtud de la ley de la conservación de la materia y la energía, todos los


materiales y energía extraídos del medio, se transforman, en términos de masa y
energía, en una cantidad igual de productos y residuos, que deben reacomodarse
en la naturaleza.

Es así como la ciudad es un sistema dependiente en términos de su mantenimiento


vital, ya que no produce alimento, asimila muy pocos desechos, recircula en muy baja
cantidad agua y otros materiales necesarios, en tanto que la energía que lo impulsa
proviene del exterior, con frecuencia de grandes distancias, correspondiendo así un
ecosistema heterotrófico de metabolismo complejo, que obtiene su energía y materia

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en la forma de importaciones al sistema, que luego de ser utilizadas en numerosos


flujos y compartimientos, generan un flujo neto de exportación, constituido por
desechos sólidos, aguas residuales, emisiones atmosféricas. La ciudad funciona
entonces relacionada a un área de mantenimiento vital que la liga a los sistemas de
protección y de abastecimiento.

v Sistemas Abastecedores.

Hace referencia a otro tipo de sistemas especializados pero hacia la producción,


fundamentalmente la agropecuaria, y hacia la extracción de bienes naturales
renovables y no renovables. Las actividades agropecuarias se ligan a los ecosistemas
de protección en tanto los mismos les proveen de la base de sustentación de sus
actividades : características de los suelos, disponibilidad de agua, condiciones
climáticas ; y con el ecosistema consumidor en cuanto satisface una demanda desde
él generada o provee una oferta que busca en el mismo un mercado.

La extracción de bienes naturales renovables hace referencia a la obtención


principalmente de agua y materias primas (fibras, maderas, extractos, etc), en
desarrollo de una actividad que tensiona directamente los sistemas de protección en
donde residen físicamente los mismos y de los cuales dependen funcionalmente en la
que hace a su renovabilidad. La obtención de recursos no renovables (combustibles
fósiles y materiales de construcción), están directamente relacionados a la
existencia de una oferta geológica que es aprovechada en el marco de una actividad
que potencialmente representa grandes transformaciones del espacio y de la
funcionalidad de los sistemas protectores, abastecedores y aún los consumidores.

2.2 La Espacialidad De Los Sistemas.

Definido lo ambiental del territorio como la interacción entre tres sistemas


principales: El entorno físico-natural que da forma al sistema de protección, y los
sistemas consumidores y de abastecimiento generados por transformaciones
históricas del primero a través de una función cultural que especializa porciones
del territorio, es necesario ahora, atendiendo a los fines de ordenamiento,
considerar el despliegue espacial de los mismos.

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Identificados los sistemas consumidor y de abastecimiento como porciones


especializadas del medio físico-natural, es posible concluir que éste se presenta
como una matriz continua sobre el territorio y que subyace a los otros dos en mayor
o menor grado de transformación.

Esta consideración ha dado origen a la Estructura Ecológica Principal, un concepto


de ordenamiento que propende por la identificación y consolidación de un sistema
espacial, estructural y funcionalmente interrelacionado de ecosistemas estratégicos,
que como tales, resultan de vital importancia no sólo para la protección de la
biodiversidad, la heterogeneidad espacial y la calidad estética del paisaje, sino
fundamentalmente por su relevancia para el mantenimiento del equilibrio
ecosistémico del territorio, en lo que hace a procesos tan importantes como la
renovación de los recursos y el funcionamiento de los mecanismos homeostáticos que
mantienen en operación los ciclos hidrológicos, climáticos y biogeoquímicos.

El concepto busca, en otras palabras, asignar una espacialidad concreta para los
ecosistemas de sustentación, que dada la compartimentación cultural del territorio,
toma la forma general de un corredor de sustentación ambiental que rodea los
sistemas de abastecimiento y consumo, interconectándose con ellos mediante
corredores, que en la mayoría de los casos, corresponden a los ejes de drenaje. De
esta forma se proveer un eje estructural de ordenamiento ambiental en tanto se
identifica un espacio mínimo requerido para asegurar el equilibrio de los procesos
ecosistémicos, que posibilitan la disponibilidad de bienes y servicios ambientales.

Con su definición espacial se construye una categoría de ordenamiento, toda vez que
implica, por una parte, una afectación de usos, y de otra, con el objeto de su
gestión, le corresponde una forma particular de manejo como mecanismo que
direccione las actuaciones hacia la consolidación y mantenimiento de la
funcionalidad que cumple, y que es, por este procedimiento, valorada culturalmente,
en donde atendiendo a criterios de racionalidad de la relación sociedad-naturaleza,
se establece el compromiso de mantener áreas en donde el proceso cultural no llegue
a ejercer una acción ecológica significante, es decir donde no se afecte en grado
apreciable la estructura y funcionamiento ecosistémico.
Lo anterior establece una jerarquización de los elementos, donde la Estructura
Ecológica Principal se presenta como una categoría de Ordenamiento del Territorio,
que emanada desde el componente ambiental del mismo, se establece, acogiéndose a

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la Ley 388 de 1997, como un elemento del Suelo de Protección, definido como la
porción del territorio que engloba un corredor de sustentación ambiental,
delimitando el espacio mínimo requerido, para asegurar el equilibrio de los procesos
ecosistémicos que posibilitan la disponibilidad de bienes y servicios ambientales.

2.3 La Problemática Ambiental Del Territorio.

Con el objeto de completar la definición de “lo ambiental” del territorio, luego de


definidos sus principales elementos, debe hacerse referencia a las relaciones de
interacción entre los mismos, las cuales caben ser analizadas desde la óptica de la
identificación de la problemática ambiental.

Su valoración (cuantificación o cualificación) puede analizarse teniendo como base


la caracterización de los impactos e implicaciones de las actividades implícitas en el
funcionamiento de los diferentes espacios construidos culturalmente, sobre la
estructura natural de sustentación. El análisis de estos impactos debe partir de la
consideración de los sistemas consumidor y de abastecimiento (espacios
culturalmente construidos), como entidades sistémicas.

Siendo el sistema urbano (ecosistema consumidor), el que por sus características de


mayor especialización, resulta ser el componente que en mayor medida determina las
relaciones dentro del paisaje territorial, referiremos la identificación de las
problemáticas ambientales, a este contexto espacial, en lo que hace a su acción
directa sobre la estructura de sustentación e indirecta sobre ésta, a través de su
interacción con los sistemas de abastecimiento.

Diferenciamos así, la problemática ambiental urbana (ecosistema consumidor), como


extraurbana en tanto referida a su interacción con los sistemas de abastecimiento
ubicados en su contexto regional, e intraurbana como la referida a la problemática
interna al propio asentamiento humano. Esta distinción tiene por objeto facilitar el
análisis, pero no debe olvidarse que la condición sistémica liga lo extra e
intraurbano.

La problemática extraurbana se relaciona con la condición de la ciudad como


sistema dependiente en términos de su mantenimiento vital (limitación de su área de

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mantenimiento vital), así como de la satisfacción de otras necesidades que no pueden


ser cubiertas al interior de la ciudad. El Cuadro No. 1 recoge la problemática
ambiental extra urbana.

La problemática ambiental intraurbana está constituida por dos grupos de


problemas : Los problemas surgidos de una condición de derroche ambiental dentro
de la ciudad, y un segundo grupo constituido por aquellos disfunciones ambientales
surgidas como consecuencia de problemas urbanos no ambientales en su origen.

El derroche ambiental, es un problema estructural urbano en tanto se relaciona


directamente con la determinación del funcionamiento ambiental de la ciudad, por
tanto tiene incidencia directa sobre la funcionalidad urbana y es por su origen y
naturaleza, un problema que debe ser resuelto desde el mismo ámbito ambiental.

Esta condición hace referencia a las características del metabolismo urbano.


Siendo la ciudad consumidor y procesador de alimentos, agua, combustibles y
materias primas que extrae de zonas externas y extensas, la utilización de los
mismos es fundamentalmente lineal, toma los recursos, los procesa y consume,
desechando los subproductos y residuos sin aplicar un concepto de recirculación,
gracias al cual sería posible una racionalización de la entrada de insumos, de la
extensión del área de mantenimiento vital, de la salida de subproductos y residuos
y de la afectación de áreas y procesos vitales como consecuencia de ello.

El segundo grupo de problemas intraurbanos, los consideraremos no estructurales,


desde la óptica ambiental, por su condición de ser consecuencia de otras
problemáticas urbanas no ambientales en su origen, sobre los cuales las acciones
emanadas desde la óptica ambiental, no llegan a modificar sino a acondicionar el
funcionamiento urbano en tanto no se modifiquen las causas estructurales que los
originan.

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Desde la perspectiva ambiental, la mayor parte de las disfunciones ambientales se


relacionan en particular con un problema estructural urbano : la dificultad de
acceso a la tierra, la cual representa un bien escaso en términos naturales,
económicos y sociales. La racionalidad de lucro con el suelo urbano contrasta con su
carácter de bien de uso social imprescindible para la satisfacción mínima de
necesidades habitacionales y de servicios de las poblaciones que no pueden acceder
al suelo a través del mercado.

La irracionalidad del mercado del suelo urbano y el fracaso del Estado en tanto
regulador de los precios y usos del suelo, ha devenido en un factor de extrema
injerencia de sectores especulativos cuya participación a menudo monopólica en los
mercados, ha orientado buena parte de los desajustes urbanísticos generadores de
problemas ambientales tales como :

v La proliferación y concentración espacial del hábitat marginal, la mayoría de los


cuales se localizan en áreas no urbanizables desde el punto de vista ambiental
como son las áreas de amortiguación de los sistemas de protección que
transcurren por la ciudad y las áreas de alto riesgo por amenazas naturales.
v La expansión urbana no planificada que transforma áreas rurales, como directa
expresión de estrategias de especulación.

Entre las características “modeladoras” del desarrollo urbano que en la práctica, ha


adquirido el sector inmobiliario, debe incluirse la clase de problemas que surgen del
conflicto de usos del suelo, los cuales emergen del descontrol del mercado del suelo,
generando una casi nula capacidad de control de localización de usos, a partir de lo
cual otros problemas ambientales se perfilan :

v Conflictos de uso, expresados tanto por la vecindad de usos incompatibles, como


por la ausencia de usos conexos que resultan necesarios.
v Disminución de espacios públicos verdes, lo cual no sólo disminuye las
posibilidades de recreación sino también la cuantía de los espacios reguladores
de condiciones microclimáticas, aisladores de ruido, depuradores del aire y
elementos de balance en relación a los espacios construidos.
v La imbricación poco planificada de usos, la forma urbana y el patrón de
centralidad, generan irracionalidad en las necesidades de circulación que implican
grandes distancias y excesivos tiempos de traslado, lo cual se relacionan con la

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congestión vehicular asociada a condiciones de contaminación atmosférica y


sonora.

2.4 La Ordenación Del Territorio Y La Solución De Las


Problemáticas Ambientales Del Territorio.

Pese a su utilidad, la ordenación del territorio no agota la gestión del mismo. Ello
significa que dentro del Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento, no es
posible dar cabida a todas las estrategias necesarias para alcanzar los objetivos
ambientales perseguidos y abordar la solución a las problemáticas ambientales, los
cuales incluyen estrategias de fortalecimiento técnico e institucional, mejoramiento
de los procesos de coordinación interinstitucional, desarrollos normativos,
instrumentos económicos, procesos de divulgación, capacitación y formación
ambiental, reconversión tecnológica, inclusión de tecnologías apropiadas, mecanismos
de control y vigilancia, procedimientos sancionatorios, etc.

Como instrumento de gestión, tampoco reemplaza a otros como son las licencias y
permisos ambientales o la obligatoriedad de desarrollar, en los casos previstos en la
Ley, los Estudios de Impacto Ambiental, Evaluaciones de Impacto Ambiental,
Estudio de Alternativas, Planes de Manejo Ambiental.

Atendiendo a ello, identificamos el Componente Ambiental como un instrumento que


aporta al Plan de Ordenamiento, la identificación de un conjunto de estrategias de
ordenación de actividades en el territorio, que contribuyen a hacer más eficiente la
aplicación del conjunto de instrumentos necesarios para la gestión ambiental,
requerida para abordar la solución a las problemáticas ambientales del territorio.

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3. FASE DE DIAGNÓSTICO.

Esta fase se centra en el análisis de las problemáticas ambientales enunciadas y


jerarquizadas en el apartado anterior. Es necesario aclarar que dichas
problemáticas no son analizadas en toda su complejidad, considerándose sólo los
aspectos de las mismas que efectivamente se relacionan con objetivos ambientales
cuyo alcance, puede verse facilitado mediante la aplicación de estrategias de
ordenamiento que coadyuvan a una más eficiente gestión ambiental del territorio.

3.1 La Estructura Ecológica Principal.

La consideramos en primera instancia en tanto la misma constituye la única


categoría de ordenamiento territorial emanada desde el componente ambiental del
territorio.

Desde el punto de vista técnico su construcción, implica :

v La identificación de las áreas relativamente bien conservadas, dentro de las


cuales se asientan los principales ecosistemas estratégicos.
v La precisión de las zonas requeridas para conectar espacial y funcionalmente las
anteriores, con el fin de conformar el corredor como estructura continua,
v La identificación de una zona a su alrededor, la cual cumple una doble función,
amortigua los procesos de alteración cultural y ofrece un aislamiento como
función de protección.

En lo que hace a su consolidación, el manejo de la misma toma dos formas :

v Acciones de conservación de las áreas bien conservadas y que constituyen los


núcleos de la conformación de la estructura, y
v La restauración, dirigida a aquellas áreas requeridas para restablecer la
conexión y continuidad ecosistémica funcional, necesaria.

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Referido a su mantenimiento, el manejo se relaciona con las estrategias pertinentes


para asegurar su integralidad espacial y funcional, en el tiempo.

3.1.1 Los Núcleos De Conformación De La Estructura Ecológica


Principal.

La Sabana de Bogotá es una altiplanicie encerrada por cordones montañosos al


oriente y occidente que corresponden a bordes de la cordillera oriental. Así,
desde el punto de vista físico, el territorio se diferencia en un componente plano y
un componente de montaña. Este último por sus características, es en mayor medida
el principal regulador del funcionamiento biofísico del paisaje, pudiendo ser
identificado como el subpaisaje dentro del cual cabe identificar las unidades
funcionales que equilibran los procesos ecosistémicos del territorio. El subpaisaje
de montaña se constituye en el espacio nuclear fundamental para la conformación de
la Estructura Ecológica Principal cuya forma se completa, con la consideración de
las rutas de conexión de este núcleo con la altiplanicie, las cuales corresponden en
general con los ejes fluviales.

El subpaisaje de montaña regula de manera importante el funcionamiento biofísico


del paisaje (altiplanicie-montaña), en virtud de sus principales características :

v En la montaña existen transferencias de materia no sólo en sentido horizontal


sino de manera especial en sentido vertical. La acción de la gravedad favorece el
transporte de sedimentos que condicionan la estructura y fertilidad de las zonas
bajas, así como la dinámica de los cauces fluviales.

v Dadas las temperaturas del aire relativamente más bajas que las de la llanura
circundante y la elevada velocidad del viento en comparación con aquella de las
llanuras, entre otras características, cumple un papel en lo que hace a la
regulación mesoclimática, incidiendo en procesos de circulación del aire
(servicios de recambio del mismo).

v La condición general de presentar precipitaciones más altas que en las llanuras


circundantes, altos coeficientes de escorrentía, balances hídricos positivos

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(particularmente por encima de los 2700 m de altura), le asignan un importante


papel en la regulación de los ciclos hidrológicos.

v La energía del relieve actúa sobre las pendientes y la longitud de las laderas y
multiplica el papel de la gravedad en varios órdenes de magnitud. Este fenómeno
favorece la transferencia de sedimentos desde las partes altas hacia las bajas a
veces en forma catastrófica. La importancia de algunos eventos extremos ,
favorecidas intrísecamente por las características orográficas y climáticas, son
factores aceleradores de procesos geomorfológicos de gran intensidad y
repercusión en el paisaje de llanura. Los mismos problemas de inestabilidad
pueden encontrarse, en algunos cauces afectados por frecuentes avenidas. Es así
como los procesos y equilibrios físico-biológicos se relacionan con la prevención
de riesgos ambientales en las áreas de llanura.

v Sobre una primera escala de diversidad relacionada con la altitud, se encajan


otros niveles de diversidad que se hallan controlados por la pendiente y por las
condiciones topográficas que esta crea. De ahí que se pueda percibir la montaña
como una sucesión altitudinal de bandas groseramente horizontales, cuya
definición está marcada por las temperaturas y precipitaciones, en función de la
altitud. Dentro de cada una de estas bandas, existen piezas más pequeñas del
mosaico controladas por la pendiente y la exposición.

Esta heterogeneidad se manifiesta en la presencia de diferentes niveles


biogeográficos, siendo las formaciones vegetales los principales indicadores
fácilmente identificables de la misma. Además su claro papel en la estabilización
de los suelos, la vegetación y en particular la diversidad de formaciones
vegetales, interaccionan incidiendo sobre condiciones mesoclimáticas y en
particular en el equilibrio hídrico, en el cual se apoyada la capacidad de
retención de los páramos y subpáramos y en la fuerte condensación que en
general se presenta en la franja de 3000 a 3200 m sobre el bosque llamado de
niebla.

v El descenso de la presión atmosférica y sus consecuencias sobre otras variables


físico-químicas (aumento de la intensidad de radiaciones solares, disminución del
calor específico, rarefacción del aire), hacen de las montañas ambientes muy
diferentes de las llanuras próximas, con asociaciones de fauna y flora específicas

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de los territorios de altitud. Dadas las condiciones de montaña se propicia el


desarrollo de especies endémicas que sobreviven aisladas en determinados
topoclimas, que sobreviven en enclaves muy reducidos sin posibilidad de
extenderse a áreas próximas dada la fragmentación de sus hábitats. Si a lo
anterior se auna la fuerte transformación histórica que ha sufrido el subpaisaje
de llanura, es válido considerar la montaña como importante refugio de especies
animales y vegetales que representan grandes potencialidades desde el punto de
la biodiversidad y riqueza del territorio.

Desde el punto de vista del quehacer administrativo, la conformación de la


Estructura Ecológica Principal se ha fundamentado en la conformación de un sistema
de áreas protegida, que se observan hoy como elementos relativamente aislados, que
en el ámbito de la Sabana de Bogotá cobijan ocho zonas protegidas y legalmente
declaradas, cuatro en proceso legal de declaración y tres en proceso de
delimitación, cuya localización, extensión y categoría se registra en el Mapa
Regional 1. Su declaración o estudio ha obedecido a la necesidad de proteger las
cabeceras de fuentes de agua para acueductos municipales, la protección de
remanentes boscosos para conservación ecológica y la protección de áreas por su
belleza escénica; reservas que representan remanentes de páramo, subpáramo y
bosque altoandino.

Santa Fe de Bogotá y en general el Distrito Capital constituyen, por su ubicación,


una pieza importante en la consolidación de la estructura ecológica principal de
carácter regional, siendo los dos principales ejes de integración los Cerros
Orientales y el Macizo de Sumapaz.

Los Cerros Orientales corresponden a estribaciones orientales de la cordillera,


siendo desde el punto de vista geográfico una barrera extendida entre los 2650 y
los 3200 metros que separa la Sabana de Bogotá de las cuencas hidrográficas del
oriente cundinamarquéz. Localizados en el costado oriental del casco urbano, se
extienden de norte a sur desde La Caro hasta la vía a Villavicencio, cuya red
hidrográfica, perteneciente a la cuenca del río Bogotá, comprende las subcuencas de
los ríos Juan Amarillo, San Francisco y San Cristobal en el flanco oriental y la
subcuenca del río Teusacá en el flanco occidental. Constituyen legalmente una
reserva forestal de 14.000 ha que se extiende desde el extremo sur hasta el
extremo norte de la ciudad, conectada hoy con la reserva El Sapo (1050 Ha)

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localizada en el Municipio de La Calera y con la reserva Quebrada Honda – Vda


Yerbabuena (en proceso de delimitación), con una extensión aproximada de 300 ha
localizada en el Municipio de Chía.

El macizo de Sumapaz es un nudo orográfico culminante de la cordillera Oriental,


con una altura promedio entre 3.500 a 4.000 metros sobre el nivel del mar. El
Parque Nacional Natural incluye unas 154.000 Ha, 70.000 de las cuales se
encuentran en jurisdicción del Distrito dentro de la localidad del mismo nombre. El
páramo de Sumapaz constituye la divisoria de aguas entre los sistemas fluviales de
los ríos Guaviare-Orinoco en el oriente y el río Magdalena en el occidente,
repartiendo sus aguas radialmente, en todas direcciones, siendo una inmensa reserva
de aguas dadas sus altas precipitaciones y su ubicación sobre el ecuador climático.

3.1.2 Las Áreas Requeridas Para La Conectividad Espacial Y


Funcional De La Estructura Ecológica Principal.

Siendo las áreas anteriores los principales nudos de conformación de la Estructura


Ecológica Principal, dentro del contexto regional más próximo, su consolidación
depende de la efectiva conexión entre los mismos, así como de la identificación de
los ejes que permiten su articulación con la Sabana.

Sin pretender una análisis exhaustivo del tema, la porción de red de carácter
regional (y centrándonos en las áreas ya identificadas como estratégicas, Mapa
Regional 1), puede continuar su proceso de interconexión, en atención a los
siguientes ejes:

v Los Distritos integrados de Manejo, Nacimiento Río Subachoque y Pantano de


Arce y Páramo de Guerrero, Guargua y Laguna Verde, en proceso legal de
Declaración localizadas en los municipios de Subachoque, Carmen de Carupa,
Cogua y Zipaquirá, que se conectan con las áreas de Reserva Forestal
Protectora de Pantano Redondo y Nacimiento del río Susuguá en Zipaquirá y
Nacimiento de Quebrada Honda y Calderitas en el municipio de Cogua; que
además se encuentran muy cerca de la Reserva Quebrada Paramillo y
Queseros; conforman un extenso grupo de áreas protegidas, que podrían

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tener una interesante conexión con el río Bogotá, a través de las rondas de
los ríos Subachoque, Serrezuela y Bastillas y con las de los ríos Chuecua y
Neusa.

v Las reservas de Nacimiento del Río Bogotá, Nacimiento quebrada El Choque,


Laguna de Guatavita y Loma de Peñas Blancas; presentan un relativa cercanía
con el rió Bogotá y su conexión podría realizarse a través de la recuperación
ecológica de las rondas de los principales afluentes, junto con la restauración
ecológica de los principales tributarios de los embalses de Sisga (Río Sisga)
y Tominé (Ríos Aves y Siecha) y de sus afluentes con el Río Bogotá.

v Los remanentes de vegetación boscosa en la sabana de Bogotá y áreas


aledañas (información obtenida de cartografía del IGAC a escala 1:100.000),
registran grandes áreas en los municipios de Zipaquirá y Cogua, contiguos a
las reservas de Pantano Redondo y Nacimiento del río Susagua y Nacimiento
Quebrada Honda y Calderitas, constituyéndose en áreas que podría ser una
importante opción para la ampliación de estas reservas como áreas
representativas dela formación altoandina.

v Atendiendo a la misma fuente cartográfica, en los municipios de Sesquilé,


Chocontá y Vilapinzón, se encuentran áreas aisladas boscosas representativas
de vegetación altoandina (en algunas áreas vegetación xerofítica) y de
subpáramo, que podrían integrarse con la Reserva del Nacimiento de la
quebrada El Choque y del Nacimiento del río Bogotá.

v Fuera de la Sabana de Bogotá, se encuentra un mosaico integrado de áreas de


vegetación boscosa en los municipios de Silvania, Granada y El Colegio, que
forman un eje en dirección sur-occidente, nororiente, que podría conectarse
con la ronda del Río Bogotá.

La información correspondiente al estado actual de las manchas de vegetación


boscosa en la Sabana de Bogotá y alrededores, tomada de información del IGAC,
posiblemente no corresponda a las expectativas esperadas. El trabajo contratado
en el presente año por la CAR, para el diagnóstico del área de su jurisdicción y que
incluye dentro de sus alcances identificar ecosistemas ecológicamente importantes,
permitirá ajustar con información actualizada, lo anteriormente expuesto.

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Haciendo referencia particular al aporte del Distrito Capital a la consolidación de


la estructura de sustentación regional, cabe considerar las importantes conexiones
que se posibilitan en relación con los Cerros Orientales y el macizo de Sumapaz.

Los Cerros Orientales posibilitan la conexión con dos importantes sistemas


correspondientes a los Parques Nacionales Naturales de Chingaza y Sumapaz que
son las áreas más extensa y próximas a Bogotá, con ecosistemas relativamente bien
conservados que adquieren una importancia capital, dado que constituyen las
alternativas (posiblemente las únicas), de fuentes abastecedoras de agua para el
Distrito y los municipios aledaños, siendo Chingaza el oferente actual y en el futuro
más cercano.

Hoy entre la Reserva Forestal Protectora – Productora del Sapo (conectada a los
Cerros Orientales) y el Parque Nacional Natural Chingaza, no se encuentran áreas
protegidas, ni manchas boscosas de extensión notoria. Este es un importante vacío
para la conexión de este eje de reservas. La integración podría hacerse a través del
Cerro Peñas de Siecha, Alto Buitrago y Cerro Peña Cuadrada en Jurisdicción del
Municipio de Guasca (CORPOGUAVIO) y El Cerro Los Quemados y rondas de las
quebradas Cimaya y San Lorenzo en el Municipio de La Calera (CAR). La conexión
integraría también las reservas de los Ríos Blanco y Negro. Resulta así mismo,
estratégico para consolidar esta conexión, la restauración de la ronda y cuenca del
río Teusacá, hasta su desembocadura en el río Bogotá, lo cual permitiría, junto con
las zonas mencionadas, conectar los sistemas ecológicos de las dos cuencas (la del
Río Bogotá y la de los Ríos Blanco, Negro y Guatiquía, de la cuenca del Orinoco).

La conexión de los Cerros Orientales con el páramo de Sumapaz depende de la


integración física y funcional de áreas importantes que transcurren a través de la
localidad de Sumapaz y de zonas en la cuenca alta y media del Tunjuelo (localidades
de Usme y Ciudad Bolívar), gracias a lo cual, además, se conecta la estructura de
montaña con el río Bogotá, eje ambiental de la Sabana, a través del río Tunjuelo
tributario de éste. Para la identificación preliminar de estas áreas se ha tomado
como base los estudios adelantados por el DAMA, en particular el Plan de Manejo
de Ecosistemas Estratégicos para la áreas rurales del Distrito Capital 2, toda vez

2
DAMA-Fundación BACHAQUEROS. 1998. Plan de Manejo de Ecosistema
Estratégicos para las áreas rurales del Distrito Capital.

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que el mismo recoge, analiza y reelabora anteriores estudios realizados por la


institución, el DAPD y la Universidad Distrital principalmente.

El Cuadro No. 2, presenta las áreas que el estudio en cuestión identifica, como
ecosistemas estratégicos para la preservación, establecidas tendiendo a construir
una estructura de red que posibilite una mejor integración de éstas a los demás
compartimentos del territorio. Las áreas identificadas corresponden en general a :

v Areas con relictos representativos de la ecoclina regional.


v Fragmentos de bosque altoandino, leñosos de subpáramo y vegetación de páramo,
bien conservados.
v Zonas de recarga de acuíferos, núcleos de condensación y abrigos rocosos
v Areas de singularidad escénica y escenarios naturales de valor y arraigo
cultural.

CUADRO No. 2. ECOSISTEMAS ESTRATÉGICOS PARA LA


PRESERVACIÓN. AREAS QUE DEBEN CONSTITUIR LA ESTRUCTURA
ECOLÓGICA PRINCIPAL SOBRE EL SUELO RURAL DEL DISTRITO
CAPITAL
En la localidad de Sumapaz.
• Parque natural distrital Mario y Elsa. Localización: Zona sur de las veredas Los Ríos, San
Joaquin y Las Palmas. Localidad de Sumapaz. Cotas 2800 a 3400
• Reserva forestal subpármo quebrada Cuartas. Localización: Norte de la qda. Cuartas Vereda
San José. 3450 - 3500 msnm
• Reserva forestal subparamo quebrada El Tuste. Localización: Ronda de la qda. El Tuste,
dordeoccidental cuchilla El Tuste. Vereda San José. 3550 - 3600 msnm
• Reserva forestal subparamo quebrada El Oro. Localización: Ronda de la quebrada El Oro.
Vereda san José. 3350 - 3600.
• Reserva forestal subparamo Hoya Honda. Localización: Entre las quebradas Hoya Honda y El
Oro. Vereda san José. 3025-3400 msnm.
• Reserva forestal del Pilar y el Sumapaz. Localización: Corredor de anchura variable a lo
largo de la ronda oriental de los ríos Pilar y Sumapaz, cubriendo gran parte del borde
suroccidental del D.C.. Cubre 10 Veredas. 2600-3400 msnm
• Reserva forestal subparamo chuscales. Localización : Entre las quebradas Chuscales y La
Hermosura. Vereda San José. 3280-3360.
• Reserva forestal San Juan. Localización: Fondo del valle medio del río San Juan a la altura
del poblado de San Juan. 3000-3400 msnm.
• Reserva forestal Las Vegas. Localización: Cuenca alta de la quebrada Las Vegas. Vereda las
Vegas. 3300-3600 msnm.

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• Reserva forestal alto San Juan. Localización : Pequeña área de ronda del río San Juan.
3400-3600.
• Reserva forestal quebrada Honda. Localización : Margen sur de la quebrada Honda. Vereda
El Toldo. 3300-3600 msnm.
• Reserva forestal subparamo cuchilla de Las Animas. Localización : Entre las cuencas altas de
Salitre y Cáquezas. Vereda de Cáquezas. 3700-3850 msnm.
• Reserva forestal quebrada El Salitre. Localización : Cuenca alta, media y baja de la quebrada
El Salitre. Veredas El Salitre y Cáquezas. 3100-4000 msnm.
• Reserva forestal rio Gallo. Localización : Desde el nacimiento del río en la laguna del río Gallo
hasta la cuenca baja del mismo. Veredas El Salitre y Rios. 3900-2600 msnm.
• Reserva forestal las abras. Localización : Vereda Las Abras. 2950-3500
• Reserva forestal El Istmo. Localización : Corregimiento de Betania.3150-3000 msnm.
• Reserva forestal de San Antonio. Localización : Microcuenca de la quebrada Honda. Vereda
San Antonio. 3425 a 3550 msnm.
• Reserva forestal alto rio Chocal. Localización : Cuanca alta del río Chochal. Vereda Las
Sopas.
En la Cuenca Alta y Media del Tunjuelo.
• Santuario De Fauna Y Flora Pantanos Colgantes. Localización : Cuenca alta de los rios
Mugroso y Curubital. Verda Los Arrayanes. Localidad de Usme. 3300 a 3800 mnsm.
• Santuario De Fauna Y Flora Lagunas De Bocagrande. Localización : Parte alta de las cuencas
del Tabaco y Curubital. Veredad tabaco y Curubital. Localidad de Usme. 3600 a 3700 mnsm
• Reserva Forestal Paramo Los Salitres. Localización : Cuenca alta del Curubital. Vereda
Curubital. Localidad de Usme. 3370 a 3900 msnm
• Reserva Forestal Encenillales De Pasquilla.. Localización : Parte alta de las veredas de
Pasquilla
• Reserva Forestal Peña Blanca. Localización : Parte baja de Pasquilla y Pasquillita, sobre el
margen del rio Tunjuelo. Localidad de Ciudad Bolivar.
• Reserva Forestal Los Soches. Localización : Parte alta de la vereda Los Soches y parte del
Uval. Localidad de Usme. Punto de transición entre la vertiente oriental del Tunjuelo y los
cerros orientales.
En los Cerros Orientales.
• Parque Natural Distrital Páramo De Cruz Verde. Localización: cuenca alta del Teusacá, arriba
de la carretera a Choachí, vereda Verjón Alto. Localidad de Santa Fe.
• Santuario De Flora Quebrada Contador. Localización: Microcuenca quebrada Contador,
antiguo cable de Semantos samper. Sobre la calle 136. Localidad de Usaquen.
• Santuario De Fauna Y Flora Turin-Amoladero. Localización: Microcuencas de la quedradas
Amoladero (o Turin) y León. vereda Verjón Bajo. Localidad de Chapinero.
• Reserva Forestal Cerros Orientales Sur. Localización: Abarca el extremo sur del área
forestal protectora de los cerros orientales incluyendo la cuenca alta de las quebradas
Yomasa, Sata Librada, Bolonia, la mayor parte de la cuenca del rio San Cristobal y parte des
cuencas altas del río Arzobispo y la quebrada Las Delicias.
• Reserva Forestal Rosales-La Vieja-Las Delicias. Localización: Vertiente oriental de los cerros
en Chapinero. Cuencas altas de las quebradas Rosales, La Vieja y Las Delicias.
• Reserva Forestal Quebrada El Chicó. Localización: Microcuenca de la quebrada El Chicó.

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Localidad de Chapinero.
• Reserva forestal Delicias del Carmen. Localización: Parte alta de las microcuencas de las
quebradas Las Delicias y el Carmen. Sobre la calle 130. Localidad de Usaquen.
• Reserva forestal quebrada El Cedro. Localización: Microcuenca de la quebrada el Cedro,
sobre la calle 151. localidad de Usaquen.
• Reserva forestal encenillales de Torca. Localización: Entre la calle 200 y la Floresta de La
Sabana. Localidad de Usaquen.

El estudio así mismo, identifica una conjunto de áreas requeridas para la conexión
de las zonas relativamente bien conservadas, las cuales dado su estado actual deben
ser incorporadas a la estructura ecológica de sustentación ambiental, a través de un
proceso de restauración. Dichas zonas corresponden en general a :

v Areas que permiten subsanar discontinuidades en la ecoclina regional.


v Areas importantes para la reconexión de parches relictuales y/o mosaicos
sucesionales.
v Zonas importantes para la recarga de acuíferos y de oferta ambiental para
sistemas productivos locales.
v Areas en la franja de 3.000 a 3.200 m.s.n.m. ubicadas en cinturones de
condensación
v Zonas de riesgo incrementado por el deterioro de elementos o funciones
esenciales el ecosistema.

La conexión de la estructura de montaña con la Sabana, se logra principalmente a


través de los ríos que constituyen la cuenca del Bogotá. En este sentido los Cerros
Orientales son nuevamente protagónicos toda vez que los cursos que nacen en ellos y
atraviesan la ciudad, tributan sus aguas en el borde occidental de la ciudad al río
Bogotá, siendo también ejes importantes en jurisdicción del Distrito, los ríos
Teusacá y Tunjuelo De esta forma la ciudad misma se articula a la estructura
ecológica principal.

Los ejes hídricos y los elementos del sistema de montaña observados al interior de
la ciudad, son entonces porciones de la estructura ecológica principal regional
(estructura ecosistémica regional), que dado los continuos del espacio fíco-biológico
del paisaje geográfico (dentro del cual se localiza la ciudad), transcurren o se
localizan dentro del tramo físico que ocupa la ciudad. Resulta obligante definir
dentro de la ciudad, un sistema de áreas protegidas urbanas, que dado su

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circunscripción espacial, es un elemento de la esturctura ambiental urbana, pero


que funcionalmente corresponde al conjunto de elementos de la estructura
ecosistémica regional, que atraviesan físicamente el tramo espacial de la ciudad, y
cuyo valor preponderante de uso, es de carácter regional.

Su definición como sistema de áreas protegidas al interior de la ciudad,


corresponde al compromiso regional de la misma, con lo conformación y
mantenimiento de la estructura ecológica principal regional, cuyos servicios
resultan vitales a ella, de manera directa, por el aprovechamiento in situ de
servicios ambientales, y de forma indirecta, dado el suministro de bienes y servicios
que requiere de su contexto regional.

El compromiso de la ciudad y en general del Distrito Capital en la conformación y


articulación de la estructura ecológica principal regional ( en relación también con
la recuperación ambiental de la ciudad), debe contemplar como mínimo la
recuperación :

v En la ciudad de las rondas de los ríos Juan Amarillo, Tunjuelito, Fucha, San
Francisco y de los Humedales, que aún conservan espejo de agua entre los que se
destacan, Guaimaral, Córdoba, Santa María del Lago, La Conejera, Tibabuyes, La
Florida, Jaboque, Capellanía y Tibanica; así como de la ronda misma del río
Bogotá, y la ordenación de los usos y forma de apropiación sobre los sistemas de
montaña, representados en su espacio físico, como son los Cerros Orientales,
Cerros de Suba y La Conejera, Cerros de Juan Rey y Guacamayas y Cuchilla El
Gavilán, y los Cerros menores del sur dentro de los que se encuentran Doña Juana
y Sierra Morena.

v En la zona rural, la declaración y manejo del conjunto de áreas que


fundamentalmente ligan los Cerros Orientales al macizo de Sumapaz.

Este hecho debe ser entendido con un alto nivel de responsabilidad, obligando a que
dentro del Plan de Ordenamiento del Distrito Capital, se atienda con particular
cuidado los aspectos relevantes a las formas de uso y apropiación de los Cerros
Orientales, la ronda del río Bogotá y las áreas rurales del Distrito (piezas claves

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en la conexión), de forma tal, que las intervenciones y regulaciones propuestas


garanticen y consideren como mínimo :

v La no obstrucción de la conexión ecológica.


v La prevención del impacto de diversos usos sobre el corredor de
sustentación que representa la estructura ecológica principal.

3.1.3 Las Zonas De Amortiguación Y Aislamiento De La


Estructura Ecológica Principal.

La persistencia en el tiempo de la estructura ecológica principal si bien está


estrechamente relacionada a las estrategias de manejo, implican desde el punto de
vista físico-espacial, la necesidad de considerar la identificación de áreas
circundantes a la estructura ecológica, que funcionalmente representa las zonas de
integración de la misma a los demás compartimentos del territorio.

Dado que las áreas propuestas para la conformación de la red de sustentación


ambiental no tienen hoy una delimitación precisa, no se hace posible identificar en
consecuencia las áreas de amortiguación y aislamiento de la misma. Cabe sin
embargo establecer que el principal determinante conceptual en su definición,
entiende las mismas como franjas de transición entre el área de preservación y las
áreas agropecuarias y urbanas vecinas, con el objeto de propiciar una efectiva
integración entre éstas y las comunidades humanas vecinas, en un proceso que tienda
a formalizar el intercambio de servicios ambientales por participación y liderazgo
de la población en las acciones de conservación y manejo.

3.2 La Problemática Ambiental Extra Urbana.

Como fue definida en apartados anteriores, esta se circunscribe al entorno


territorial urbano. Dicho contexto cabe ser subdividido atendiendo a la
jurisdicción político-administrastiva en dos territorios : uno regional propiamente
dicho fuera de la jurisdicción del Distrito y el área rural Distrital.

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3.2.1 El Contexto Regional.

El contexto regional lo hemos definido como el entorno territorial urbano ligado a


éste mediante una función de abastecimiento vital, que si bien no es la única
relación, resulta ser la fundamental desde la óptica de lo ambiental. Bajo esta
conceptualización, la delimitación del espacio regional se resuelve con la
identificación del área de mantenimiento vital.

Sin embargo las complejas interacciones espaciales implícitas en las relaciones de


abastecimiento de agua, energía, combustibles, alimentos y materias primas, para la
ciudad de Santa Fe de Bogotá, dificultan la delimitación precisa de un área regional
de mantenimiento o abastecimiento vital. Resulta por ello práctico acogerse al
concepto de ámbito3 por cada relación de abastecimiento, correspondiendo éste, a
la identificación de los territorios que se ve acoplados por la relación específica de
abastecimiento.

De otra parte, si bien esta identificación de ámbitos nos permite dimensionar el


poder de intervención de la ciudad en espacios cada vez más distantes como una
función de aplicación tecnológica al servicio de satisfacción de demandas crecientes
(que en gran medida se relaciona con un proceso de despilfarro, problema intra
urbano), resulta necesario, por su utilidad para el Plan de Ordenamiento Territorial
del Distrito Capital, analizar la condición de abastecimiento vital y la problemática
ambiental a ella ligada, dentro de un espacio territorial preestablecido.

Este corresponde a la Sabana de Bogotá, que desde la óptica ambiental merece una
atención particular, en relación a lo establecido en la Ley 99 de 1993, que en su
artículo 61, declara a la Sabana de Bogotá, sus páramos, aguas, valles aledaños,
cerros circundantes y sistemas montañosos, como de interés ecológico nacional,
estableciendo que su destinación prioritaria será la agropecuaria y forestal.

3
Coraggio,J. 1988. Territorios en Transición. Ciudad, Centro de Investigaciones.
Quito. P 50.

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3.2.1.1 El Plan De Ordenamiento Territorial Del Distrito Capital


Y El Ordenamiento Del Territorio Regional.

El Distrito Capital, dada su condición de contener a Santa fe de Bogotá la principal


metrópoli del país, tiene una amplia repercusión en el ordenamiento del territorio
tanto de la Sabana como del Departamento. Este ordenamiento se ha caracterizado
por corresponder a un proceso espontáneo que ha dado respuesta al desarrollo y
funcionalidad del sistema urbano, sin la existencia de una clara intensión de
dirección y concerte los diversos intereses de los territorios comprometidos.

Los procesos de ordenamiento del Distrito inciden de manera importante sobre el


contexto departamental en virtud de los principales vectores de relación entre los
espacios, los cuales la Misión Siglo XXI4, resume en los siguientes puntos :

v La estructura radial de la vialidad y las comunicaciones.

La infraestructura vial y de comunicaciones de la región Cundinamarqueza, se ha


configurado dentro de un patrón radial que converge en el Distrito Capital, cuyo
nivel de consolidación entra en contraste con el muy débil sistema de conexión entre
los centros de nivel secundario y terciario, el cual es escaso y deficiente en calidad.

v La concentración y polarización del crecimiento económico y demográfico en


Bogotá y la Sabana.

A este nivel cabe resaltar que la actividad manufacturera del Departamento, sin
considerar la de Bogotá, se concentra en los municipios sabaneros circunvecinos al
Distrito Capital. A ello se agrega una tendencia similar en la localización de los
procesos agropecuarios más dinámicos (concentración central de la producción
láctea y la floricultura). A este nivel, el factor más significativo es la ocurrencia
de un proceso de polarización de los procesos agropecuarios, que resulta en el
marginamiento progresivo de las provincias periféricas, las cuales desarrollan
actividades agropecuarias con bajos niveles de productividad y de lento

4
Misión Siglo XXI, 1990, Estudio Prospectivo de las Relaciones de Santa Fe de
Bogotá con Cundinamarca.

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crecimiento. Este proceso de concentración, es también evidente en las actividades


económicas de servicios, como el turismo. Lo anterior ha tenido un efecto en la
dinámica demográfica que se manifiesta en el lento crecimiento o despoblamiento de
las provincias periféricas, lo que simultáneamente ha significado una densificación
poblacional en los municipios sabaneros circunvecinos de Bogotá.

v La prestación regional de servicios públicos por parte de Bogotá.

Dada la necesidad de responder al crecimiento de la demanda, las empresas de


servicios públicos de Bogotá han traspasado los linderos territoriales bajo su
responsabilidad nominal, para asistir a las poblaciones vecinas. Los servicios de
energía eléctrica, acueducto y comunicaciones, han tendido a constituirse en
monopolios naturales no sólo respecto a la Sabana de Bogotá, sino aún a zonas más
amplias dentro del Departamento.

El caso más claro es el de la energía eléctrica, para la cual el Distrito abastece no


sólo a la Sabana sino a la mayor parte del Departamento. Ahora bien, para efectos
de la generación, la EEB tiene que ocupar áreas de la provincia relativamente
lejanas, al menos por fuera de la Sabana, ocasionando impactos sociales, económicos
y ambientales sobre los territorios donde se localizan estos grandes proyectos.

Algo similar ocurre con el servicio de acueducto. La EAAB puede con Chingaza y
Tibitó, abastecer a Cajicá, Chia, Sopó, Tocancipá, Gachancipá, La Calera, Cota,
Madrid, Funza, Mosquera y Soacha. Los recursos hídricos para abastecer a
Bogotá así como a las demás localidades, vía EAAB, provienen de áreas distantes, las
cuales se ven afectados, sin que exista un esquema claro de compensación o
retribución a éstos por parte del Distrito.

v La concentración funcional en Bogotá y la Sabana, y el desequilibrio territorial


en las condiciones de vida.

Una dinámica similar a las anteriores, se presenta en la prestación de los servicios


asistenciales y administrativos. Se ha operado una pérdida relativa de calidad,
cantidad y diversidad de servicios asistenciales y administrativos ofrecidos en la
mayoría de los municipios localizados fuera de la Sabana e incluso en algunos

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pertenecientes a ella, pues el Distrito Capital se ha convertido en el lugar donde


crecientemente la población del Departamento presiona por resolver sus demandas.

Aplicando índices ponderados de calidad de vida, donde se consideran los servicios


públicos y asistenciales además de la accesibilidad vial, se registra que los
municipios sabaneros vecinos a Bogotá presentan los niveles de vida más altos en
contraposición al resto de municipios del Departamento, que se encuentran en la
categoría de deficiente a malo. De otro lado, y de manera correlativa, son algunos
municipios de la Sabana, próximos a Bogotá, los que muestran los más altos índices
de presencia de asentamientos subnormales.

v Profundas modificaciones en los usos del suelo.

El mayor renglón de la economía cundinamarqueza se cifra en la producción


agropecuaria por ello el proceso de urbanización que tiende a desarrollarse sobre
tierras con alta aptitud agrícola y ganadera, afecta la economía del Departamento.
A este proceso se asocia un desequilibrio social con el desplazamiento de la
población campesina que acentúa problemas sociales con repercusiones tanto locales
como departamentales.

En la modificación del contexto departamental tienen particular importancia las


relaciones establecidas entre el Distrito y la Sabana de Bogotá un territorio
relevante para la estructura social y económica de Cundinamarca, el cual se ha visto
profundamente transformado en relación a la conformación de hecho, de un área
metropolitana que el estudio Bogotá Metropolitana5 identifica constituído por los
siguientes municipios : Tocancipá, Gachancipá, Sopó, La Calera, Chía, Cajicá, Cota,
Tabio, Tenjo, Zipaquirá, Facatativa, Madrid, Mosquera, Funza Bojacá, Soacha,
Sibaté, y Subachoque ; atendiendo a criterios geográficos (pertenencia a la Sabana
y distancia no mayor de 75 minutos), de interdependencia o integración funcional
(altos porcentajes de jefes de hogar que trabajen en Bogotá), de dinámica
demográfica ( altas tasas de crecimiento poblacional urbano, altas densidades de
población y altas proporciones de migrantes), y de interrelación vial y de servicios
públicos (depender o estar conectados con los servicios de Bogotá).

5
CEDE. 1996. Bogotá Metropolitana. ¿ la Construcción de un Territorio
Imposible ?

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Este grupo de municipios ha venido experimentando un desarrollo fuerte, complejo y


diverso de metropolización irradiado desde Bogotá donde el crecimiento de la
ciudad se refleja particualrmente en el establecimiento de áreas para vivienda
(suntuaria y de interés social), así como en la localización de actividades
institucionales, industriales, recreacionales y comerciales que requieren grandes
áreas y/o que no pueden pagar los precios de los suelos urbanos.

Pese a la magnitud e importancia de estos procesos, dentro del Plan de


Ordenamiento del Distrito Capital no cabe encontrar las respuestas a un
ordenamiento territorial de carácter regional, el cual sólo puede ser abordado
atendiendo a un proceso de interacción departamental de una parte e
intermunicipal, de otra, que deberá buscar un espacio de concertación, debiendo
enfrentar posiblemente la solución al problema político de la conformación de un
área de planificación cuyas decisiones sean vinculantes, bien sea por la línea de
conformación legal de una entidad metropolitana o de la conformación de una
provincia, opciones posibles que brinda la Constitución Nacional (Artículos 319 y
321, respectivamente).

No obstante, ello no significa, que el Plan de Ordenamiento del Distrito Capital, no


esté obligado a considerar y evaluar las consecuencias, que para la región y el
departamento, tienen las directrices de ordenamiento dadas para su área de
jurisdicción, las cuales deberá contrastar con los objetivos generales de desarrollo
que en los aspectos ambiental, económico y social deberán ser emitidos desde el
ámbito departamental en cumplimiento de la función que le es propia dentro del
ordenamiento del territorio (Artículo 300 de la Constitución Nacional y numeral 2
del Artículo 7 de la Ley 388 de 1997).

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3.2.1.2 Los Ambitos De Abastecimiento Vital Para Santa Fe De


Bogotá.

En el contexto de la estructura urbano-regional de Colombia, Santa Fe de Bogotá


tiene el máximo nivel de jerarquización funcional siendo la metrópoli nacional, tanto
por ser la capital del país, como por ser la ciudad más grande que concentra buena
parte del movimiento financiero, comercial, industrial, educativo, administrativo,
político y de servicios de toda clase.

Cumple así mismo una función de centro regional, cuya zona de influencia directa
cubre una vasta extensión, dentro de la cual el desarrollo agrícola depende del
mercado de Bogotá y las migraciones rurales son absorbidas en gran medida por
este polo de atracción. Dado que el aparato administrativo del país se ubica en
Bogotá, se favorece la concentración de las actividades económicas.

3.2.1.2.1 El Ambito De Abastecimiento De Alimentos, Materias


Primas Y Productos Industriales.

A Santa Fe de Bogotá llegan grandes volúmenes de alimentos, materias primas y


productos manufacturados procedentes del todo el país. Recibe particularmente
productos agrícolas provenientes de : Tolima. Huila, Quindío, Norte de Santander,
Boyacá, Nariño y Meta, departamentos dentro de los cuales el sector primario es
predominante y donde el mismo ha evolucionado hacia la expansión de la agricultura
comercial, la ganadería tecnificada y la agroindustria.

Los productos manufacturados provienen particularmente de los departamentos de


Cundinamarca, Antioquia, Valle y Atlántico, regiones que junto con el Distrito
Capital son los que poseen la mayor infraestructura industrial del país, generando
cerca de las tres cuartas partes de la producción del sector secundario del país.

3.2.1.2.2 El Ambito De Abastecimiento De Agua.

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La inclusión de este factor resulta primordial toda vez que la disponibilidad del
agua, es un limitante al crecimiento y un determinante del desarrollo. Su
abastecimiento primario es totalmente dependiente de los sistemas naturales, lo cual
genera una alta condición de dependencia de los sistemas antrópicos, que obliga a
considerar el establecimiento de una interacción oferta-demanda bajo criterios de
racionalidad, dentro de la cual se respete la relación, gracias a la cual, los sistemas
naturales brindan tal recurso a cambio de unas consideraciones adecuadas de
mantenimiento y manejo de los sistemas naturales que generan y protegen el mismo.

El abastecimiento de agua a partir de fuentes de la Sabana está naturalmente


limitado por la altura sobre el nivel del mar de la propia Sabana, lo cual determina
que la captación debe realizarse relativamente muy cerca de los nacimientos de las
fuentes, siendo por ello su volumen limitado. En adición a ello, dada la gran
ocupación humana de la Sabana y la enorme cantidad de actividades económicas que
utilizan el agua en sus procesos productivos, este recurso se constituye, por su
escasez relativa, en un factor restrictivo y generador de conflictos por
competencia de usos.

En el contexto regional el abastecimiento de agua debe entenderse referido a dos


niveles : los requerimientos para el desarrollo de los usos agrícolas y pecuarios y
los requerimientos para el consumo humano. Esta diferenciación se hace importante
si se considera que si bien el consumo humano puede ser abastecido de pequeños
acueductos locales o a través de la EAAB que está en la posibilidad, de traer agua
de cuencas distantes mediante grandes obras de infraestructura, las actividades
agrícolas y pecuarias requieren de abastecimientos locales dependiendo de la
condición in situ de las fuentes, pues no es posible, desde el punto de vista
económico, solventar estos requerimientos con agua de acueducto.

En relación a este ultimo aspecto cabe enfatizar nuevamente la importancia del


manejo adecuado de las áreas protegidas que conforman la estructura ecológica
principal, toda vez que la administración natural del recurso y su calidad, dependen
del grado de conservación de las cuencas aportantes.

Además del aporte de las aguas lluvias y de las fuentes superficiales que
corresponden a los numerosos afluentes del río Bogotá, la Sabana cuenta con aguas
subterráneas, reserva que no ha sido cuantificada en su totalidad ni utilizada en

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toda su potencialidad, por las reservas técnicas respecto a los efectos que podrían
suscitarse con la explotación intensiva del recurso. No obstante estas
consideraciones técnicas, se estima que en la Sabana se extraen más de 6 millones
de m3 anuales de agua subterránea, presentándose una densidad de un pozo por cada
4.5 Km2 6, actividad que se desarrolla con nulo a escaso control. De otra parte la
potencialidad de estas reservas se ve amenazada por la ocurrencia de procesos de
contaminación y principalmente por la degradación e impermeabilización de las
áreas de recarga, que en general corresponden a las zonas de ladera y las áreas
planas.

El principal abastecimiento depende con primacía de las fuentes superficiales.


Además de los acueductos locales, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de
Bogotá presta hoy el servicio no sólo a Santa fe de Bogotá sino también a las
poblaciones urbanas de los municipios de Soacha, Gachancipá, Sopó, La Calera,
Tocancipá, Chía, Cajicá, Funza, Madrid, Mosquera, Cota, Zipaquirá y Facatativa,
abasteciendo así a cerca del 90% de la población total de la Sabana.

Los principales componentes del sistema actual de abastecimiento de la EAAB son


(ver Mapa Regional 2) :

v El acueducto de Tibitoc que se alimenta a partir del alto río Bogotá, después de
la desembocadura del río Neusa, y del bajo río Teusacá, el cual en su
desembocadura al Bogotá es tomado, conducido a la planta y captado por el
sistema de acueducto (actualmente con la operación del Embalse San Rafael, el
caudal que proviene del Río Teusacá es del orden de 0,2 m3/s.). El sistema cuenta
con la regulación de los embalses de Tominé, Sisga y Neusa, y tiene una
capacidad nominal de 12 m3/s. En Tibitoc, el caudal medio del río Bogotá es de
13 m3/s.

Aguas Abajo de Tibitoc y de la confluencia de los ríos Teusacá, Frío y Chicú, en


Vuelta Grande, las aguas del Río Bogotá son tomadas para el Distrito de Riego
de la Ramada. Inmediatamente después, empiezan a ingresar al río las aguas
servidas de Santa Fe de Bogotá.

6
CEDE. Op cit.

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v El abastecimiento actual incluye también el acueducto del río Tunjuelo que consta
de los embalses de Chisacá y La Regadera (que reciben un caudal de 3,1 m3/s),
que regulan un caudal de cerca de 1,0 m3/s que se utiliza en las plantas de
tratamiento de Vitelma, de 1,4 m3/s de capacidad nominal, y de La Laguna de 0,5
m3/s de capacidad nominal. El sistema de acueducto del alto Tunjuelo, a pesar de
su capacidad relativamente pequeña, tiene importancia especial porque de él
depende el suministro de agua potable para un sector del suroriente de la ciudad.

v Atendiendo a la limitación natural del caudal de las fuentes en la Sabana y a la


gran demanda de abastecimiento hídrico, este se sirve también a través del
acueducto de Chingaza, sistema compuesto por :

v Embalse de Chuza que capta 6,4 m3/s de caudal medio de las aguas del
río del mismo nombre.
v Desviación al embalse de Chuza del río Guatiquía de 5,9 m3/s de
caudal medio, mediante un túnel de 3,2 km.
v Conducción Chuza - Planta Wiesner que comprende el Túnel Palacio -
Ríoblanco de 28,4 km, el Canal de Simaya de 0,3 km, el Túnel del Faro
de 0,9 km, la Tubería de Simayá de 4,5 km, el Túnel de Siberia de 3,0
km, el Sifón del Teusacá de 0,6 km y el sistema de captaciones del
Rioblanco que capta un caudal de 3,0 m3/s y descarga al túnel Palacio-
Rioblanco.
v Planta de tratamiento Francisco Wiesner que tiene una capacidad
nominal de 14 m3/s.
v Conducción Planta Wiesner - Ciudad, constituida por los siguientes
sectores:

v Tubería de 0,4 km, Túnel de Usaquén de 2,2 km, Túnel de Santa


Bárbara de 0,3 km, Tubería de Santa Ana de 0,5 km (conecta
con la red de distribución al norte de la ciudad).
v Túnel de Rosales de 9,0 km (conecta con la red de distribución
al sur de la ciudad)
v Embalse de San Rafael, localizado en el alto río Teusacá,
permite alimentar de agua cruda a la Planta Wiesner durante las
labores de inspección y mantenimiento de la conducción Chuza –

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Planta Wiesner y mejorar el aprovechamiento de los caudales


del Rioblanco, sedimentando las aguas en su vaso.

La capacidad segura de suministro de agua potable a la ciudad y los municipios


servidos a través del sistema actual, es de 24,2 m3/s, teniendo en cuenta el consumo
interno en las plantas de tratamiento. Este sistema cubre de manera adecuada la
demanda actual, la que en términos generales se caracteriza por una tendencia a la
disminución unitaria del consumo, principalmente en el sector residencial, pero que
presenta incrementos importantes relacionados con el aumento de la población.

Con la captación de aguas de la cuenca del río Bogotá se presentan algunos


conflictos tales como :7

v Aguas arriba de Santa Fe de Bogotá el principal conflicto, es con el uso agrícola.


Pues si bien, la captación de Tibitoc, es relativamente baja, ella es muy alta
frente a los caudales mínimos del río, esto es, los caudales de épocas secas, que es
cuando más se necesita para riego.

v Entre la desembocadura del río Salitre y Alicachín, la descarga de las aguas


residuales de la ciudad en el río Bogotá, le devuelve los caudales captados en
Tibitoc y Vitelma, incrementados con los caudales desviados de Chingaza. Esta
ampliación de caudal, que podría resultar en una ventaja, representa un problema
dado que el alto nivel de contaminación de las aguas, las hace no aptas para riego
de pastos y hortalizas, que son los usos predominantes en la zona. Pese a ello las
aguas son utilizadas con este propósito incidiendo sobre la calidad sanitaria de
los alimentos.

La siguiente prospección de la demanda futura (Cuadro No. 3), se basa en el análisis


demográfico de los censos de 1965, 1973 y 1985, que permite evidenciar la
reducción paulatina en la tasa anual de crecimiento, que resulta en un crecimiento
casi lineal de la población, y considera, con respecto a la demanda per capta, que los
últimos consumos unitarios registrados se mantendrán en el futuro. Sobre esta
base, la siguiente tabla muestra las proyecciones de demanda.

7
Misión Siglo XXI. 1996. Perfil Ambiental de Santa Fe de Bogotá. DAMA—
FONADE-DNP. Santa fe de Bogotá.

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CUADRO No. 3. PROYECCIÓN DE LA DEMANDA DE AGUA

Año Mínima (m3/s) Media (m3/s) Máxima (m3/s)


1994 18.0 18.0 18.0
1995 18.4 18.5 18.7
1996 18.8 19.0 19.4
1997 19.2 19.5 20.1
1998 19.6 20.0 20.8
1999 20.0 20.5 21.5
2000 20.4 21.0 22.2
2001 20.8 21.5 22.9
2002 21.2 22.0 23.6
2003 21.6 22.5 24.3
2004 22.0 23.0 25.0
2005 22.4 23.5 25.7
2006 22.8 24.0 26.4
2007 23.2 24.5 27.1
2008 23.6 25.0 27.8
2009 24.0 25.5 28.5
2010 24.4 26.0 29.2
2020 28.4 31.0 36.2
2030 32.4 36.0 43.2
2040 36.4 41.0 50.2

Considerando que el sistema actual tiene una capacidad de 24,2 m3/s, las
proyecciones mas optimistas indicarían un déficit a partir del año 2009, y en el
escenario de máximas demandas, el déficit se presentaría a partir del 2003.

Resulta claro entonces, la alta prioridad que tiene atender alternativas para el
abastecimiento futuro, todas por supuesto, considerando la desviación de caudales
de otras cuencas diferentes a las de la Sabana. Dentro de las alternativas de
abastecimiento de agua para Santa Fe de Bogotá y municipios aledaños, evaluadas
hasta el momento, se presentan seguidamente y se representan en el Mapa Regional

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2, aquellas de mayor viabilidad en el inmediato y mediano plazo, atendiendo a los


estudios realizados por la EAAB, son ellas :
v La ampliación del sistema de Chingaza actual, mediante una o varias de las
siguientes obras:

v Chuza Norte, consistente en la desviación de aproximadamente 5,3 m3/s por


gravedad al embalse de Chuza de varias corrientes que drenan la zona norte
del macizo de Chingaza, perteneciente a la cuenca del río Guavio. Para ello
se requiere la construcción de aproximadamente 52 km de conducciones en
cana abierto y túnel.

v Chingaza Sureste, consiste en la desviación por gravedad al sitio de la


estructura actual de desvío del río Guatiquía de aproximadamente 0,7 m3/s.,
mediante varias bocatomas y aproximadamente 20 km de conducciones
superficiales y subterráneas. El sistema captaría la escorrentía y pequeños
afluentes de la cuenca río Guatiquía.

v Embalse La Playa, consistente en la formación de un embalse aguas arriba de


la estructura actual de desvío del río Guatiquía, para mejorar la regulación
de los caudales del macizo de Chingaza; este embalse tendría un volumen del
orden de 500 hm3.

Los caudales obtenidos se conducirían a la planta Wiesner y luego hasta la


ciudad, mediante las conducciones actuales. Se requeriría para el tratamiento de
estos caudales adicionales ampliar la capacidad de la planta Wiesner. Los
anteriores sistemas aportarían aproximadamente 4.85 m3/s de caudal adicional
para el acueducto, considerando consumos de agua para tratamiento.

v Regadera II: Consiste en la ampliación de la capacidad actual de embalse de la


Regadera, mediante la construcción de una nueva presa, inmediatamente aguas
abajo de la presa actual, aumentando la capacidad del embalse de 3 a 34 hm3 e
incrementando el caudal regulado de 1,0 a 2,3m3/s. La utilización para agua
potable de este mayor caudal, requiere la ampliación de la capacidad de
tratamiento y conducción existente en el suroriente de la ciudad.

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Las alternativas antes mencionadas, se encuentra en una etapa muy avanzada que
corresponde al diseño y elaboración de los Estudios de Impacto Ambiental
correspondientes.

v Sumapaz: Las corrientes potencialmente desviables pertenecen a las cuencas del


río Blanco (afluente del río Guayuriba), de la cuenca del río Ariari, del río
Nevado y del río Duda. Cuencas que forman parte de la Orinoquia. Sobre el
flanco occidental las corrientes desviables por gravedad a la Sabana, pertenecen
a la cuenca del río Sumapaz, tributario del río Magdalena.

Dentro de las alternativas estudiadas la de mejores condiciones es la de Sumapaz


Medio - Alto Muña, consistente en la desviación de caudales de las cuencas del río
Blanco y del río Ariari, a la cuenca del río Muña y la construcción del embalse Alto
Muña en la cabecera del río Muña. Puede desviarse un caudal medio de cerca de
19,7 m3/s mediante 11 bocatomas y un sistema de túneles con una longitud total de
87 km. El embalse de Ato Muña, tendría una capacidad útil de 375 hm3 y requiere
la construcción de dos presas con alturas de 90 y 70 m. El caudal regulado en Alto
Muña puede utilizarse para acueducto mediante un sistema por gravedad. El
3
caudal firme suministrado por esta alternativa sería del orden de 16.6 m /s.

Así, las alternativas para suministro futuro de agua se fundamentan en la desviación


de caudales de otras cuencas, que significan grandes proyectos de ingeniería que
deben atender a un gran número de problemas técnicos, los cuales sin embargo, no
son por mucho los de mayor peso. El transvase de otras cuencas acarrea
consecuencias ecológicas, sociales y económicas para las zonas donde se desarrollan
los proyectos. Dentro de los impactos, además de los tradicionales se pueden
mencionar, en relación a las alternativas planteadas los siguientes :

v Si bien las captaciones de los ríos de la cuenca del Orinoco no representan


mayores inconvenientes dado por una parte, a que no existen demandas
significantes en las cuencas media y baja, y de otra, que las condiciones
pluviométricas de la cordillera oriental favorecen la rápida recuperación de los
caudales ; la ejecución del proyecto Chuza Norte (alternativa de ampliación del
sistema Chingaza), implica la desviación de aguas por encima de los sitios de
generación hidroeléctrica de las centrales Sueva I y Sueva II y la generación de
la central Guavio; con lo cual se reduciría la capacidad de generación

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hidroeléctica (no el suministro del servicio eléctrico, pues se suple por


interconexión), con la consecuente disminución de ingresos por Ley 99 para los
municipios de las cuencas tributarias, que reciben un porcentaje cuyo monto se
relaciona con la generación o servicio prestado.

v El principal impacto potencial y que actualmente genera reacciones fuertes por


parte de las comunidades afectadas, es la disminución de la oferta hídrica para
consumo, riego y otros usos importantes. Generalmente los mayores impactos por
desviación y embalsamiento de aguas, se presentan aguas a bajo de las
captaciones, bien sea por disminución del recurso, alteración de la calidad de sus
aguas o modificación del régimen hidrológico, no solo en sus promedios mensuales
sino muchas veces diarios. Estos impactos se traducen en riesgos sobre la
población usuaria de los ríos aguas abajo. Siendo este uno de los aspectos más
sensibles sino el mayor, los estudios de Impacto Ambiental deben garantizar de
manera detallada la prevención de este impacto y si es del caso plantear
alternativas viables de abastecimiento a las comunidades afectadas hasta el
punto de diseñarlos.

En las alternativas de suministro presentadas, estos problemas serán


particularmente agudos en relación al proyecto de Sumapaz en tanto considera la
desviación de caudales de la cuenca del río Sumapaz, dado que en la actualidad y
sobre todo en el futuro, la demanda de agua en el abanico de Fusagasugá y en el
sector bajo de la cuenca, será cada vez mayor para usos urbanos, turísticos y
agrícolas. 8

v En rigor, la toma de aguas de un determinado territorio implica la prestación de


un servicio por parte del mismo. Es así como la Ley 99 de 1993 en el articulo
43, establece las tasas por utilización de aguas, las cuales sin embargo, no han
sido aún reglamentadas, lo cual dificulta la relación de los dueños de proyecto
con las comunidades. La Ley 56 y 99, con respecto al uso de agua, hacen
referencia a compensaciones y retribuciones a los municipios y poblaciones
localizadas en las cuencas tributarias, cuya instrumentación debe ser
considerada en el diseño, ejecución y operación de los proyectos.

8
Misión Siglo XXI. 1996. Perfil Ambiental de Santa Fe de Bogotá. DAMA-
FONADE-DNP. Santa Fe de Bogotá

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3.2.1.2.3 El Ambito De Abastecimiento De Energía Eléctrica

La energía eléctrica se surte actualmente mediante un sistema de interconexión, a


través del cual se unen los diferentes sistemas regionales, con el propósito de
garantizar un sistema eléctrico integrado y facilitar la planeación, continuidad y
operación racional del recurso eléctrico. Santa Fe de Bogotá es atendido por ISA
a partir principalmente de los proyectos hidroelectrico del Guavio y Chivor .

Adicionalmente, aprovechando la caída de aproximadamente 2100 m existente entre


la Sabana de Bogotá y la cuenca baja del río, se han construido dos cadenas de
generación eléctrica. El embalse del Muña, localizado cerca a Alicachín, almacena
los caudales del río y sirve de almacenamiento para las cadenas. Las dos cadenas
tienen una capacidad total instalada de 1175,5 mega vatios (Mw) y requieren un
caudal de 75 m3/seg para funcionar a plena capacidad.

La primera cadena de generación se inició en 1900 con la central de El


Charquito (19 Mw), la cual fue complementada con las centrales de Canoas (50
Mw), El Salto I (56.5 Mw), El Salto II (70 Mw), Laguneta (80 Mw) y Darío
Valencia (300 Mw), para un total de 575.5 Mw. La segunda cadena, denominada
Proyecto Mesitas, posee la mayor caída bruta total aprovechada de 1925 m,
repartida en dos centrales consecutivas dispuestas en cascada, El Paraíso y la
Guaca, con una capacidad conjunta de 600 Mw.

3.2.1.2.4 El Ámbito De Abastecimiento De Combustible Fósil

Las principales cuencas petroleras se localizan en la Orinoquía, la Amozonía y el


valle del Magdalena. El 47.3% de la producción se concentra en Clavo Norte, en el
Arauca, y el 12.2%, en Hocol en el Huila. En Barrancabermeja y Cartagena se
refina el 97% del petróleo producido en el país. El país en los últimos años ha
ampliado considerablemente la red de oleoductos y poliductos, con el fin de

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abastecer de crudo a las refinerías, satisfacer la demanda de combustible y


transportar el petróleo y el fuel-oil.

Son dos los principales poliductos que abastecen a Santa Fe de Bogotá : Poliducto
Buenaventura-Pto. Salgar-Bogotá y el poliducto Santa Marta-Barrancabermeja-Pto.
Salgar-Bogotá. No llegan a Bogotá directamente oleoductos pero la ciudad se
abastece del oleoducto Caño Garzón-Apiay ; Coveñas-Pto Salgar y Bosconia-
Florian.

Santa Fe de Bogotá se abastece de gas de dos pozos. El primero localizado en la


Guajira (Ballenas) y el segundo en los Llanos (Apiay). El combustible llega a dos
estaciones reguladoras, una ubicada en Cogua y la otra en Usme, para el gasoducto
norte (Ballenas) y para el gasoducto sur (Apiay), respectivamente. Desde estas se
distribuye a la ciudad para ser entregado a los usuarios aproximadamente 500.000,
lo cual representa una cobertura del 40%.

3.2.1.3 La Sabana De Bogotá Y Su Relación Con El


Abastecimiento Vital Para Santa Fe De Bogotá

Al introducir el concepto de área de abastecimiento vital hemos direccionado la


relación en un contexto de oferta-demanda de bienes y servicios entre la ciudad y
la Sabana. El análisis se centra en los aspectos que desde el punto de vista de su
incidencia ambiental, constituyen procesos álgidos en esta interacción y cuya
definición, si bien atiende a consideraciones técnicas, es así mismo fruto del trabajo
mancomunado entre el DAMA, el DAPD, la CAR y la Gobernación de Cundinamarca,
gracias a lo cual se identifican estos como los aspectos más relevantes en el marco
de una concertación regional.

Si bien en primera instancia, el número de factores que se consideraron pueden


parecer reducidos, ello en realidad atiende a un proceso de especialización del
abastecimiento, dentro del contexto territorial inmediato que ofrece la Sabana.

3.2.1.3.1 La Dinámica Del Sector Primario En La Sabana De


Bogotá.

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La consideración de este aspecto resulta necesario toda vez que se relaciona con el
abastecimiento de alimentos y de bienes requeridos en procesos industriales, desde
la óptica de la demanda, al tiempo que constituye un factor importante en la
estructura socioeconómica de la Sabana dando forma a una oferta que encuentra en
la ciudad tanto un mercado de consumo como una vía de comercialización con
espacios nacionales y aún internacionales. Las consideraciones siguientes son
producto de la consulta principalmente de dos trabajos: Hacia dónde va la Sabana
de Bogotá y Diagnóstico Prospectivo de la Sabana de Bogotá.9

El sector primario en la Sabana de Bogotá muestra una tendencia depresiva que se


asocia a múltiples causas algunas intrínsecas a la zona, otras relacionadas con
procesos de orden nacional (modernización, apertura económica).

La Sabana de Bogotá tiene una extensión de 425.870 Ha, siendo el 32.3% planas, el
66.1% de laderas y el 1.6% láminas de agua ; esta diferenciación topográfica
condiciona, junto con otros factores, la aptitud de los suelos y su manejo. En total
hay cerca de 75.000 Ha de suelos planos con aptitud de muy alta a alta para la
agricultura, unas 39.000 Ha con aptitud alta a muy alta para la ganadería y al
rededor de 125.000 Has donde se puede desarrollar agricultura y ganadería con
muchas restricciones y en lugares muy localizados. Estas estadísticas indican que si
se tienen en cuenta únicamente las condiciones naturales de los suelos, el potencial
agropecuario es bastante grande. No obstante, las restricciones surgen de :

v Las limitaciones por el recurso hídrico.

v Atendiendo a los balance hídricos cerca del 56% de la Sabana de Bogotá,


requiere riego suplementario para ser utilizada intensivamente. Buena parte
de esta superficie corresponde a aquella que posee los mejores suelos.

9
CES. Universidad Nacional y SENA. 1992. ¿Hacia dónde va la Sabana de
Bogotá ? Modernización, Conflicto, Ambiente y Sociedad. Santa fe de Bogotá.
Montañez, G.. et al.. 1990. Diagnóstico prospectivo de la Sabana de Bogotá. CES.
Universidad Nacional. Santa Fe de Bogotá.

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v En la sabana se ejerce una enorme presión sobre el recurso hídrico debido a


la creciente competencia por su uso para consumo doméstico, industrial,
generación eléctrica, agricultura, ganadería y algunos servicios.

v Adicional a la competencia por el consumo, se presenta un incremento


permanente de la contaminación de las fuentes, principalmente por
vertimientos de aguas residuales de uso doméstico o de procesos industriales,
siendo cada vez más notorio el aporte contaminante de insumos agrícolas
utilizados en los cultivos de flores, fresas, papa y hortalizas, así como de los
residuos de la actividad pasteurizadora de leche. Adquieren importancia
también los aportes de la actividad minera y de los procesos erosivos.

v Riesgos de Heladas e inundaciones.

El fenómeno de la heladas afecta principalmente a las áreas por debajo de los


2.600 m de altitud. El riego de inundación se asocia principalmente a las zonas
aledañas a los cauces de los ríos. Dado que la ocurrencia de estos fenómenos se
circunscribe, en general, a las tierras de alta a muy alta aptitud para la agricultura
y la ganadería, ello es en cierta medida, un factor restrictivo para viabilizar una
mayor inversión productiva en estas áreas.

v A las características que identifican al agro sabanero.

Aún cuando es todavía dinámico el proceso de incorporación de nuevas áreas a la


frontera agropecuaria, la región muestra tendencia a :

v Abandonar la actividad agrícola tradicional : Mientras en 1960 la agricultura


ocupaba el 61% del área agropecuaria, hoy esta actividad ocupa menos del 10%
de la misma, con una tendencia a la reducción, sin existir signos que indiquen una
modificación de la misma.

v Aunque la superficie cultivada en papa no ha tenido grandes cambios, la


actividad antes desarrollada en la planicie, hoy se ha desplazado a las
tierras de ladera y a los páramos, donde los precios de la tierra son más
bajos y donde no encuentra competencia con otros usos. Aunque desde el
punto de vista de costos y de riesgos la papicultura es cada vez menos

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viable para el mediano y pequeño productor, la carencia de alternativas


mejores, hace que esta actividad sea la que ocupe a la mayoría de los
productores de cultivos tradicionales. No obstante son los grandes
productores quienes controlan el 82% del área cultivada y el 88% del
producto, quienes cuentan con recursos propios y de crédito, poseen
fuentes e infraestructuras para riego y reciben mejores precios debido a
su mejor localización y alta capacidad de negociación.

v El crecimiento poblacional de la ciudad, la modificación de los hábitos de


consumo de los grupos humanos de ingresos medio y alto, la aptitud
agrológica de los suelos y el funcionamiento del distrito de riego de La
Ramada, han sido determinantes para el relativo desarrollo de la
horticultura particularmente en la subregión occidental de la sabana.

Aún cuando existen pequeños productores minifundistas, sus rendimientos


son bajos, salvo para el grupo de hortelanos minifundistas de Bosa, que
obtienen un relativa alta rentabilidad debido al material orgánico
contenido en las aguas de riego, siendo el principal problema de esta
producción, los significativos niveles de contaminación del producto.

En contraposición a los pequeños productores, los grandes productores


desarrollan una actividad hortelana con características empresariales,
siendo papicultores-horticultores que practican la actividad en granjas
diversificadas, contando con disponibilidad de tierras, crédito y capital.

v La producción cerealera fue tradicional en la Sabana, sin embargo ésta es


una actividad altamente deprimida no sólo en el contexto regional sino en
general en el país como consecuencia de las ventajas comparativas de que
gozan los productores extranjeros. El retroceso de la actividad en la
Sabana ha estado en relación principalmente con la disminución de la
población en el campo, el auge de los cultivos de flores, las malas prácticas
de cultivo (las cuales son en general responsables de la mayor parte de las
áreas erosionadas en la Sabana), los altos costos de producción, los bajos
precios y bajo grado de tecnología e investigación (particularmente para
prácticas de cultivo, tratamiento de plagas y mejoramiento de semillas).
La actividad que subsiste es desarrollada en minifundios, en áreas de

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ladera y con características de pancoger. Algunos grandes productores


que aún persisten tienen con su producción una participación mínima dentro
del contexto nacional.

v La especialización a un nuevo tipo de producción agroindustrial destinada al


mercado externo .

La floricultura moderna es en la actualidad la actividad más dinámica en la Sabana.


Entre las condiciones favorables que permitieron su inserción en la ella se
encuentra la topografía (menos costos de adecuación para la infraestructura
requerida), el clima, la luminosidad ( que es subsidiada con energía en la noche), el
suelo (el cual sin embargo es profundamente modificado llegándose en ocasiones a
remover la capa vegetal que es reemplazada por materiales inertes), la relativa
disponibilidad del recurso hídrico (las flores son prácticamente cultivos
hidropónicos, con altos requerimientos de agua, la actividad sin embargo es una de
las principales contaminadoras de aguas superficiales y subterráneas) y la
localización próxima al primer centro económico del país (que le presta los servicios
financieros y de comercialización y es también el mercado para la producción que
no alcanza las exigencias del mercado internacional).

Dos atractivos más ofrece la Sabana : la disponibilidad de mano de obra y la


infraestructura existente. De todas las ventajas comparativas con que cuenta la
floricultura en la región, lo más destacado es lo que tienen que ver con la oferta de
trabajo.

La alta rentabilidad de la floricultura hace que este cultivo compita agresivamente


por tierras, agua, mano de obra y accesibilidad, frente a lo cual la agricultura
tradicional tienen poco que hacer. La multiplicación de los cultivos de flores
coincidió y aceleró el proceso depresivo de la agricultura tradicional, así hoy, los
cultivos tradicionales muestran los mayores índices de involución en aquellos
municipios donde la floricultura tiene una mayor presencia.

Adicionalmente, la actividad genera unos 40.000 empleos directos (12 trabajadores


por Ha), que representan un poco más del empleo demandado por la industria
regional exceptuando a Santa Fe de Bogotá.

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No obstante, algunas de las anteriores ventajas se han ido perdiendo debido al


surgimiento de problemas derivados de la falta de seguridad industrial, de los
crecientes niveles de contaminación de muchos cultivos, de la creciente escasez del
recurso hídrico, del costo cada vez mayor de obtención de agua por pozos, de la
progresiva contaminación de fuentes de agua, del cambio composicional de los
trabajadores ya no sólo campesinos sino también citadinos que exigen mejores
condiciones, del incremento de actividades sindicalistas y de la agudización de
conflictos entre los floricultores y las administraciones o comunidades municipales.

Sin embargo la floricultura sigue adelante y se perfila como la actividad más


prospera por lo menos en el mediano plazo. Si bien su inicio y expansión la mantuvo
lo más próxima a la ciudad, hoy su expansión se hace en forma de “saltos de rana” en
busca de procurar áreas con mayor disponibilidad de agua, suelos más baratos, mano
de obra poco calificada y no sindicalizada.

v La conversión en praderas de sus mejores tierras.

El campo sabanero tiende a convertirse en una inmensa pradera. Considerando la


extensión de área agropecuaria, el 90% de la misma (230.000 Ha), corresponden a
pastos, en un proceso en el cual el área pradizada ha aumentado a costa de la
reducción del área agrícola.

Sin embargo las cifras de productividad no muestran una correlación muy estrecha
entre el área cubierta de pastos y la correspondiente producción de carne y leche.
La actividad se ve limitada por la disponibilidad de agua para riego, la
susceptibilidad de los pastos a las heladas, la persistencia de niveles tecnológicos
bajos y la muy escasa cobertura de forrajes mejorados. Aún cuando se han
introducido algunos cambios que han generado algunas mejoras en la productividad,
estas no se corresponden con las favorables condiciones agrológicas de la región, la
accesibilidad a los mercados ni las características de la demanda de un producto
básico de la canasta familiar. De hecho en el mercado son crecientes los volúmenes
de leche provenientes del valle de Ubaté, del resto de Cundinamarca e incluso del
Departamento de Boyacá.

De esta manera la mayor parte de los pastos de la Sabana corresponden a


“praderas de especulación”. Algunas son propiedad de los llamados granjeros de fin

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de semana pertenecientes a grupos de ingresos medios y altos que “huyendo de la


ciudad” han adquirido pequeñas parceles para convertirlas en finca-dormitorio o en
sitio de eventual descanso. Sin embargo las mayores extensiones de pastos
corresponden a terrenos de engorde con propósitos de especulación inmobiliaria,
previa a la urbanización y suburbanización.
v El reemplazo de los agentes económicos y sociales.

Los agentes económicos que lideran hoy los procesos económicos y sociales en la
Sabana no corresponde a población campesina. Las actuales transformaciones de las
tierras del agro y buena parte de la incorporación de nuevas tierras, tienen
impronta urbana, es decir es realizado por grupos de ingresos altos de las ciudades.
La organización solidaria y gremial de la sociedad civil campesina es incipiente en la
Sabana. Los escasos intentos en este sentido se relacionan con acciones
cooperativas destinadas al ahorro y el crédito, siendo mínimo el desarrollo de
cooperativas de producción, de mayor utilidad en la medida en que se plantee
problemas de acción económica y solidaria en la producción, acopio y
comercialización, las cuales tienen un mayor impacto, no sólo en términos de empleo
e ingresos directos, sino también en la redistribución del ingreso y asimilación
tecnológica.

v El precio de la tierra.

En la medida en que se aceleró la urbanización de Bogotá y se favoreció al sector


financiero y a los terratenientes urbanos, el incremento distorsionado de los
precios de la tierra de la Capital, hizo metástasis en los municipios periféricos de
la urbe. Ello ha incidido en profundos desequilibrios sociales y económicos, con
grandes repercusiones en la producción agropecuaria en tanto enfrenta la
competencia con otros usos más rentables como lo son los usos suburbanos y
urbanos, los cuales se han desarrollado en tendencia constante a ocupar los suelos
de mayor aptitud, corriendo la actividad agrícola a los suelos más baratos, es decir
los quebrados en donde además de obtenerse rendimientos marginales, se están
transforman los territorios de sustentación ambiental que conforman los núcleos de
la estructura ecológica principal.

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3.2.1.3.2 El Abastecimiento De Tierra. La Competencia Por El


Usos Del Suelo.

El suelo es un recurso indispensable y escaso. Santa Fe de Bogotá es por su


posición, magnitud y dinámica y particularmente por su fuerza metropolitana un
condicionante histórico de la estructura y dinámica de la Sabana. Su principal
influencia se establece en relación a la competencia por usos del suelo, en donde la
Sabana es la principal fuente de tierra para la ciudad en una relación que atiende
particularmente al desarrollo de procesos urbanos.

La competencia de usos del suelo se ha caracterizado bajo el nombre de efecto de


“rebosamiento” de la Capital 10, el cual ha contribuido de manera importante a la
transformación de la región sabanera. Este efecto agrupa un conjunto de procesos
que ejemplifican la acción directa e indirecta del ecosistema urbano sobre el
ámbito de la Sabana. El rebosamiento se expresa de varias maneras :

v El comportamiento de sectores de clase media alta y alta que busca vivir fuera
de la Capital huyendo de las externalidades negativas causadas por la congestión
e incomodidad de la ciudad y en procura de cubrir aspiraciones de exclusividad,
descanso y residencia campestre. Este proceso es espacialmente selectivo
concentrándose en Municipios como Chía, La Calera, Cota, Tabio, Tenjo,
Subachoque, Sopó y Guasca.

v La búsqueda de vivienda barata por parte de sectores populares que carecen de


ella. Los altos costos de la tierra en Bogotá obliga a la población pobre a buscar
alternativas de vivienda en primer instancia incidiendo en la ampliación de
asentamientos periféricos existentes como es el caso de Bosa, Usme y Soacha, en
donde acceden a vivienda bajo la forma de vivienda de interés social y aún
vivienda informal (urbanizadores piratas). El acceso a suelo relativamente más
barato es un proceso que también a tocado a la clase media, estableciéndose
principalmente en los ejes de Zipaquirá y Facatativá y Funza-Mosquera-Madrid.

10
SENA-UNIVERSIDAD NACIONAL.1992. Hacia dónde va la Sabana de
Bogotá ?. Santa Fe de Bogotá.

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v Otra forma de suburbanización está representada en los corredores industriales


que crecen a lo largo de los ejes viales que convergen a la Capital. Los principales
ejes son Sopó-Tocancipá-Briceño, desarrollo industrial importante al rededor de
grandes fábricas (Leona, Corona, Alpina). Zipaquirá-Cajicá donde se han ubicado
nuevas industrias de bebidas, materiales de construcción, empaques, metalurgia y
explotaciones avícolas, entre otros, que complementan la industria existente.
Entre el Cortijo y El Rosal sobre la autopista a Medellín se presenta un
desarrollo atomizado de pequeñas zonas industriales. La Zona Franca de Bogotá,
localizada en Fontibón, le ha dado nueva fuerza la zona industrial de Funza-
Mosquera-Madrid (industrias alimenticias, concentrados y vidrio). En la zona de
Soacha se observa una nueva dinámica con el desarrollo del área hacia
Alicachín.11

v Los corredores viales albergan también otra forma suburbana representando


corredores de recreación y turismo hebdomadario (de fin de semana), el cual ha
generado un conjunto importante de servicios : restaurantes, estaderos, bares,
discotecas ; así como la activación de parques recreacionales como los de Sopó,
La Calera, La Florida, entre otros. Las vías así mismo han servido de eje para la
localización de actividades comerciales expansivas : En Chía y sobre la Autopista
Norte (Makro, Bima, San Andresitos) y en menor medida sobre la Autopista del
Sur (Éxito y Makro) ; pequeñas centrales de abastos privadas, sobre la
carretera del Norte, Autopista a Medellín y carretera de Occidente.

v La apropiación de grandes terrenos para el establecimiento de colegios y


universidades, así como clubes sociales. Estos se establecen preferencialmente
en Cota y Chía y más recientemente en Funza y Mosquera.

v El acaparamiento de tierras por parte de urbanizadores y la agricultura y


ganadería de especulación inmobiliaria. Unos actores importantes de la dinámica
de la Sabana de Bogotá son los urbanizadores formales y piratas. Estos
conscientes de que la mayor rentabilidad de la tierra, en un horizonte de corto y
mediano plazo, proviene de darle a esta un uso urbano, abordan una estrategia
especulativa comprando tierras con perspectiva urbanizadora, creando espacios

11
CEDE. 1996. Op. Cit.

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de desarrollo urbano a manera de “saltos de rana”, valorizando las tierras


acaparadas y repitiendo ello una y otra vez.

Estos nuevos usos del suelo han modificado la estructura de los usos precedentes,
ocasionando gran presión sobre los costos de la tierra y contribuyendo a la
fragmentación de la propiedad, aspectos que resultan relevantes al desarrollo de las
actividades agrícolas y pecuarias no sólo en lo que hace a su producción sino en
particular a su persistencia.

3.2.1.3.3 El Abastecimiento De Materiales De Construcción.

Dentro de la Sabana de Bogotá y particularmente concentrada en la ciudad de


Santa Fe de Bogotá es alta la demanda de materiales para la construcción que
incluye arcillas, arenas, recebos, triturados y gravas. La demanda alta y
permanente estimula entonces la oferta, disparándose el desarrollo de la actividad
minera, una forma de explotación y uso de recursos que potencialmente acarrea
grandes impactos relacionados con la generación de partículas que contaminan el
aire, generación de ruido, contaminación de aguas, alteración del paisaje y de las
formas de uso del territorio y potenciación de procesos geomorfodinámicos, entre
los más importantes.

La compleja normativa asociada a esta actividad que involucra a las autoridades


ambientales y mineras y a los ordenes nacional, regional y local; dificulta los
procesos de coordinación interinstitucional y el cumplimiento de las normas,
constituyéndose en un cuerpo paquidermico que no corresponde a la dinámica propia
de una actividad industrial desarrollada por particulares que cimentan en ella un
lucrativo ingreso económico, siendo adicionalmente una actividad sobre la que se
genera grandes expectativas de oferta de trabajo para mano de obra no calificada,
que recoge parte de la población citadina marginal de Bogotá y aún población
campesina que no encuentra incentivos para el desarrollo de las actividades
agrícolas y pecuarias.

Dada la potencial incidencia ambiental de esta actividad, la misma se constituye en


un punto de obligada inclusión en la construcción de un Plan de Ordenamiento
Territorial Regional, particularmente en lo que se refiere a la preidentificación de

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las áreas en las cuales esta actividad es susceptible de desarrollarse para cubrir
adecuadamente la demanda, aprovechando la oferta geológica a la vez que se busca
ocasionar el menor impacto sobre el territorio.

El análisis siguiente se fundamenta en la consideración de las recomendaciones de


INGEOMINAS, en relación a la inclusión del recurso minero con fines de
ordenamiento territorial, el cual recoge a su vez los estudios realizados por el
Ministerio del Medio Ambiente y la Empresa Ambiental EPAM, para abordar este
aspecto a nivel regional.

v La Oferta y Demanda Minera.

Las formaciones geológicas de donde se extraen los materiales de construcción en la


Sabana de Bogotá (Cuadro No. 4), presentan características que definen su uso así:

CUADRO No. 4. FORMACIONES GEOLÓGICAS QUE OFERTAN


MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN EN LA SABANA DE BOGOTÁ

FORMACIÓN MATERIAL USO COMERCIAL


APROVECHADO
Arenisca Dura Recebo - triturados Arenas para construcción y
recebo para vías
Formación Plaeners Recebo - triturados Recebo para vías
Formación Labor - Arena - Arenisca Arenas para construcción y
Tierna puntualmente para fabricación de
vidrio
Formación Guaduas Arcillas - Arena Principalmente Arcillas para
fabricación de ladrillos
Arenisca del Cacho Arenal Arenas para construcción
Formación Bogotá Arcilla Fabricación de ladrillos
Arenisca de la Arcilla Arenas para construcción
Regadera
Formación Tilatá Gravas - Arcilla Gravas para construcción y
arcilla para fabricación de
ladrillos

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FORMACIÓN MATERIAL USO COMERCIAL


APROVECHADO
Depósitos Terraza Alta Gravas - Arcilla Gravas para construcción y
arcilla para fabricación de
ladrillos
Depósitos Abanico Gravas – Triturados - Gravas y Arenas para
Aluvial Arena construcción y arcilla para
fabricación de ladrillos

Aprovechando dichas formaciones que constituyen la oferta geológica, el siguiente


cuadro (Cuadro No. 5), ubica los sitios de explotación en la Sabana.

CUADRO No. 5.UBICACIÓN DE LAS ZONAS EN LAS CUALES SE


EXPLOTAN MATERIALES PARA CONSTRUCCIÓN EN LA SABANA DE
BOGOTÁ.

ZONAS UBICACIÓN
Sibaté - Soacha Localizada al sur de Bogotá, comprende los
municipios de Sibaté y Soacha.
Sapo-Sesquílé-Guasca- Al norte de la Sabana de Bogotá al margen oriental
Guatavita del embalse de Tominé.
El Codito - La Calera Se encuentra al noreste de Bogotá y se accesa por la
carrera 7 con calle 182 por la vía que conduce al
valle de Sopó y Guasca.
Checua (Tausa - Nemocón) Localizada al norte de la Sabana de Bogotá y se
accede por la vía Bogotá – Ubate.
Sisga-Chocontá-Villa Pinzón Se localiza al extremo norte de la Sabana de Bogotá
entre Bogotá y Villa Pinzón al oriente de la vía
Bogotá Tunja.
La Punta-Subachoque Se ubica al occidente de la Sabana de Bogotá, al
extremo sur del cordón montañosos de la Punta y la
vega del río Subachoque.
Mondoñedo Al occidente de la Sabana de Bogotá, esta
conformada por el cordón montañoso que la delimita

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ZONAS UBICACIÓN
de los municipios de Madrid, Mosquera y Bojacá.
Facatativá Es el flanco mas occidental de la Sabana de Bogotá.
Usme Se localiza al sur de Bogotá. El norte y oriente del
sector comprende las explotaciones de gravas
ubicadas en el valle del río Tunjuelo.
Tabio Al occidente de la Sabana de Bogotá, en el valle del
río Frío, cobija poblaciones como Tenjo y Cajicá.
La Caro-Briceño Se encuentra al noreste de Bogotá entre las
localidades de la Caro y Briceño en el sector de
Sagamasa.
Usaquén Al oriente de la carrera 7 entre las calles 150 y la
localidad de Torca al norte.
Cogua En el municipio de Cogua.
Gachancipá-Tocancipá Al noreste de la Sabana de Bogotá en los municipios
de Gachancipá y Tocancipá.
Suesca-Nemocón Parte nor-central de la Sabana de Bogotá separando
los valles de los ríos Checua y Frío.
Sector Oriente Al oriente de Bogotá en la localidad de San
Cristobal, en las explotaciones ubicadas alrededor de
la antigua carretera oriente.
Mochuelo Al sur de Bogotá en el Barrio Ciudad Bolívar.
Molinos del Sur Sur de Bogotá en una amplia colina que colinda con la
carretera a Usme.
Zipaquirá-Cajicá Explotaciones ubicadas en los municipios de
Zipaquirá y Cajicá.

En el siguiente cuadro (Cuadro No. 6), se muestran las reservas inferidas por
INGEOMINAS para la Sabana de Bogotá (millones de metros cúbicos):

CUADRO No. 6 RESERVAS DE MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN PARA LA


SABANA DE BOGOTÁ.

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ARENA –
ZONAS GRAVA ARCILLA RECEBO

ZONA SIBATÉ – SOACHA 110 - 160 393 –964


ZONA SOPÓ – SESQUILÉ - 45 - 90 49 - 105 588 – 1120
GUASCA
ZONA EL CODITO 80 – 240
ZONA CHECUA 134 - 178 45 – 60
ZONA SISGA – CHOCONTÁ - 35 - 70 49 - 105 140 – 280
VILLAPINZÓN
ZONA LA PUNTA 25 - 60 30 – 70
ZONA MONDOÑEDO 937 – 1476
ZONA FACATATIVÁ 60 – 160
ZONA USME 45 - 63 48 - 72 101 – 134
ZONA TABIO 50 - 75 80 - 125 90 – 158
ZONA LA CARO – BRICEÑO 73 – 174
ZONA BORDE ORIENTAL 40 – 600
ZONA NEMOCÓN 48 - 96 900 – 1800
TOTALES
200 - 358 518 - 540 3477 - 7236

Con el objeto de comparar la oferta y demanda de materiales de construcción, el


cuadro siguiente (Cuadro No. 7), indica la producción reportada en las distintas
zonas.

CUADRO No. 7. PRODUCCIÓN ANUAL REPORTADA. MATERIAL


EXPLOTADO-PRODUCCIÓN POR ZONA

ZONA ARENISCA ARENA GRAVA TRITURAD RECEBO ARCILLA


(m3) (m3) (m3) O (m3) TN
(m3)
SIBATÉ – 4588 333954 485450 874320
SOACHA
SOPÓ – SESQUILÉ 60000 20000 62731
- GUASCA

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ZONA ARENISCA ARENA GRAVA TRITURAD RECEBO ARCILLA


(m3) (m3) (m3) O (m3) TN
(m3)
EL CODITO 1440 162000 347920
CHECUA 5032 193108
SISGA – 40670 70000 1800 30
CHOCONTÁ -
VILLAPINZÓN
LA PUNTA 72000 659200 103344
MONDOÑEDO 94080 24000 633600
FACATATIVÁ 38400
USME 50000 1684000 382000 70000 1054680
TABIO 535000 65200
LA CARO – 2400 444630 5762
BRICEÑO
USAQUEN 5184 236400 34320 144000
COGUA 2640 4200 316689
GACHANCIPA- 253256 103200
TOCANCIPA
SUESCA- 900 144000 4397
NEMOCON
CHIA-COTA
SECTOR ORIENTE 76000 93534
MOCHUELO 105490 360000 318500 540498
MOLINOS DEL 14778
SUR
ZIPAQUIRA- 24000 186880 31864
CAJICA
TOTAL 14512 1797562 2934840 800320 268205 3251729
8

De otra parte y atendiendo a que los principales sectores consumidores de


materiales de construcción son Construcción de vivienda y otras edificaciones,
Construcción de infraestructura urbana, Construcción y mantenimiento de vías,
Mega Proyectos y Mezcla en obra, el cuadro siguiente (Cuadro No. 8), presenta un

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cálculo de la demanda de materiales de construcción hasta el año 2000 utilizando la


proyección demográfica para Santa Fe de Bogotá y una proyección de los
requerimientos de material para cada sector consumidor antes anotado.

CUADRO No. 8. DEMANDA TOTAL DE MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN


HASTA EL AÑO 2000

MATERIAL DEMANDA (m3)


Arena 7.202.434
Recebo 23.704.117
Grava 30.613.913
Arcilla* 6.033.766
Cemento 11.391.702
Concreto 22.783.404

De lo anterior cabe resaltar que al comparar la demanda con la producción


reportada, se observa un déficit en especial para gravas y recebo, lo cual hace
pensar en la necesidad de acondicionar la infraestructura existente en estas
industrias para suplir el volumen de material, toda vez que la oferta geológica es
bastante grande.

v Zonas recomendadas para la explotación de Materiales de Construcción.

El principal aporte del estudio referenciado de INGEOMINAS es la


recomendación de zonas para la explotación de materiales de construcción realizada
a través de una evaluación aptitud-impacto. (Ver Mapa Regional 3).

Como aptitud, se entiende la potencialidad de la zona en cuanto a la explotación del


recurso mineral existente. La aptitud se resuelve en un valor asignado, producto del
análisis de un conjunto de variables valoradas y ponderadas. Las variables
consideradas fueron : Recurso, en sus componentes de calidad, cantidad y
uniformidad; explotabilidad, analizándose como componentes la uniformidad,
profundidad, nivel freático y pendiente; factibilidad de un plan minero,
analizándose la concentración de explotaciones y conflictos de uso de la tierra; y

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finalmente la comercialización, considerándose la infraestructura y la ubicación


respecto a la demanda.

La aplicación de este modelo, interesante desde el punto de vista de la integralidad


de factores, arrojó los siguientes resultados en cuanto a aptitud de las
explotaciones mineras :

v Aptitud de las diferentes Zonas a la Explotación de Arcilla

La zona con mayor potencial en cuanto a la explotación de arcilla existente es


Sibaté – Soacha, seguida en su orden por Cogua, Checua, Suesca – Nemocón y Usme;
la zona con menor aptitud es Molinos del Sur.

v Aptitud de las diferentes Zonas a la Explotación de Arena.

La zona de Mondoñedo presenta la mayor potencialidad para la explotación de


arena, seguida por Gachancipá – Tocancipá, Nemocón y La Punta - Subachoque. Para
la zona de Zipaquirá - Cajicá no se tiene evaluado el recurso, por tal motivo no se
incluirá en los análisis siguientes.

En la zona de Sopó – Sesquilé – Guasca - Guatavita la explotación de arena se


realiza en el sector de Gachancipá -Tocancipá, por este motivo el cálculo de
reservas para arena de la zona Sopó – Sesquilé – Guasca - Guatavita se tomó en la
valoración de la aptitud para la zona de Gachancipá-Tocancipá.

v Aptitud de las diferentes Zonas a la Explotación de Grava.

Las zonas de mayor potencialidad para la explotación de gravas son Tabio y Usme,
seguidas por Guasca y Subachoque.

v Aptitud de las diferentes Zonas a la Explotación de Recebo.

La zona que presenta un mayor potencial para la explotación de recebo es


Mondoñedo, seguido por Sibaté - Soacha, Facatativa y La Punta.
Evaluada la aptitud, el modelo de valoración se completa con la consideración del
impacto, dentro del cual se asume la fragilidad o vulnerabilidad del territorio al

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desarrollo de la actividad minera. Para ello se valoró el impacto ambiental


existente en las zonas, como el efecto causado por la minería, la cual en la mayoría
de los casos se realiza de manera desordenada, sin manejo ambiental, ni
planteamiento minero, siendo por ello posible disminuir en las zonas el impacto, al
incidir sobre estas variables .

Los resultados de dicho análisis se resumen como sigue :

v La zonas más afectadas por la explotación de arcilla son Checua y Usme,


seguidas por Molinos del Sur, Mochuelo y Sesquilé - Guasca – Guatavita.

v La zona más afectada por la explotación de arena es Usaquén, seguido por


Sibaté - Soacha y La Caro - Briceño.

v La zona más afectada por la explotación de arena es Usaquén, seguido por


Sibaté - Soacha y La Caro - Briceño.

v La zona de Subachoque es la más afectada por la explotación de grava


seguida por las explotaciones de Guasca, Usme y Tabio.

v La zona más afectada ambientalmente por la explotación de recebo es


Usaquén, seguida de La Punta, Mondoñedo y Facatativá.

Finalmente, para la recomendación de las áreas, el modelo aplicado concluye con la


valoración Impacto-Aptitud, mediante la confrontación, por medio de una matriz,
del potencial de una zona a la explotación minera contra la vulnerabilidad de esta a
dicha actividad determinando así, la capacidad de acogida de la actividad minera
para cada zona.

Para dicha valoración se construyeron seis clase así : Clase 1 : capacidad de acogida
muy alta, localización idónea y uso vocacional; Clase 2 : capacidad de acogida alta,
localización aceptable y uso compatible; Clase 3 : capacidad de acogida media,
localización posible con baja aptitud y uso compatible; Clase 4 : capacidad de
acogida media, localización posible con alto impacto y uso compatible con
limitaciones; Clase 5 : capacidad de acogida baja, localización no admisible y uso

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incompatible; y Clase 6 : capacidad de acogida excluyente muy alta, localización


inaceptable y uso excluido.

Los resultados de este análisis se presentan en el cuadro siguiente (Cuadro No. 9):

CUADRO No. 9. VALORACIÓN DE LAS ÁREAS DE EXPLOTACIÓN


ATENDIENDO A LA CAPACIDAD DE ACOGIDA DE LA ACTIVIDAD
MINERA.

CAPACIDAD DE ACOGIDA PARA LA


ZONA EXPLOTACIÓN DE LOS DIFERENTES
MATERIALES

ARCILLA ARENA GRAVA RECEBO


Sibaté - Soacha Clase 3 Clase 4 Clase 3
Sopó – Sesquile - Guasca Clase 3 Clase 2
El Codito – La Calera Clase 3
Checua (Tausa – Nemocón) Clase 3 Clase 2
Chocontá – Villa Pinzón Clase 3 Clase 2
La Punta - Subachoque Clase 2 Clase 3 Clase 3
Mondoñedo Clase 2 Clase 3
Facatativá Clase 2 Clase 3
Usme Clase 3 Clase 4 Clase 2 Clase 4
Tabio – Tenjo Clase 2 Clase 4 Clase 2 Clase 3
La Caro – Briceño Clase 2 Clase 3
Usaquén Clase 6 Clase 6
Cogua Clase 2 Clase 4
Gachancipá – Tocancipá Clase 2
Suesca – Nemocón Clase 3 Clase 2
Sector Oriente Clase 4
Mochuelo Clase 4
Molinos del Sur Clase 6

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Atendiendo a estos resultados las zonas recomendadas para la declaración de


distritos mineros consideró particularmente las áreas cuya capacidad de acogida se
evaluó en las clase 1, 2 y 3 (Ver Mapa Regional 3). Los resultados fueron entonces :

v Sibaté – Soacha para la explotación de arcilla, recebo y (arena).


v Checua para la explotación de arcilla y arena.
v La Punta – Subachoque para la explotación de arena, recebo y grava.
v Mondoñedo para la explotación de recebo y arena.
v Facatativá para la explotación de recebo y arena.
v Usme para la explotación de grava y arcilla.
v Tabio para la explotación de grava, arcilla y recebo.
v La Caro - Briceño para la explotación de arena.
v Cogua para la explotación de arcilla.

Es importante sin embargo recalcar, y el estudio de base así lo considera, que las
zonas recomendadas constituyen áreas sobre las cuales deben realizarse estudios
más detallados con el fin de detectar sectores no compatibles dentro de ellas,
delimitando de manera precisa las áreas para la explotación.

Es así como, y a manera de ejemplo, cabe considerar recomendaciones como las


siguientes :

v En la zona de Checua que tiene categoría 2 para la explotación de arcillas,


debido a la alta concentración de pequeña minería, se debe implementar la
creación de una cooperativa que agrupe el gremio y se encargue de la
comercialización impidiendo la guerra de precios existente en la actualidad.
Además, capacitando y orientando al explotador para tratar de hacer la
explotación y el beneficio sin detrimento del medio ambiente.

v En la zona de Usaquén se puede continuar con la recuperación morfológica,


siempre y cuando se presente un plan estructurado y se haga un seguimiento
estricto de este por parte de las autoridades competentes.

v Debe existir una normatividad para la legalización de las explotaciones única


y fácil de tramitar, para así disminuir el número de explotaciones ilegales.

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v Llama la atención el bajo porcentaje de unidades de explotación que poseen


licencia ambiental y más aún el de aquellas que teniéndola, aplican manejos
ambientales. A este respecto vale la pena señalar la baja capacidad técnica
de la mayoría de los explotadores para la elaboración de los estudios
ambientales necesarios para solicitar la licencia correspondiente, así como
para llevar a cabo los planes de manejo.

v Se debe tener especial control con las zonas Borde oriental (Usaquén) y
Molinos del sur, que presentan una capacidad de acogida clase 6, con el fin de
estimular la recuperación de estos terrenos ya que no son compatibles con la
actividad extractiva.

En general resulta prioritario la realización de los estudios de detalle para las


zonas que presentan capacidad de acogida 1, 2 y 3 debiendo ser tenidas en cuenta
como distritos mineros en un plan de ordenamiento territorial y así evitar que ante
la demanda creciente se genere un proceso inmanejable de explotación ilegal de
amplias repercusiones ambientales y sociales.

v Factores Ambientales de relevancia en los estudios de detalle de las


áreas de Explotación Minera.

Los impactos que en términos generales provoca la actividad minera se pueden


resumir así:

v Sobre la Atmósfera: Contaminación fundamentalmente por partículas sólidas,


polvo y gases, derivadas de las actividades de extracción de materiales y trafico
de vehículos de transporte de materiales. Contaminación sonora, por ruidos
producidos por las excavaciones y el de la maquinaria y vehículos.

v Sobre el agua superficial: Alteración permanente de drenajes superficiales.


Contaminación fisicoquímica por incremento de partículas sólidas, elementos
tóxicos disueltos, entre otros.

v Sobre los acuíferos: Alteración del régimen de caudales subterráneos,


Contaminación de acuíferos

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v Sobre el suelo: Ocupación y perdida de suelo fértil. Erosión inducida directa e


indirectamente

v Sobre vegetación y fauna: Eliminación y alteración de hábitats. Cambios en las


pautas de comportamiento de la fauna. Eliminación de cubierta vegetal.
Disminución del potencial de regeneración de las áreas intervenidas por
organismos pioneros.

v Sobre el paisaje: Perturbación de carácter global del paisaje

v Sobre la población: Alteración de lugares de importancia (histórica, científica,


educativa, recreativa, entre otros). Incremento de la intensidad de trafico sobre
vías aledañas, con riesgos sobre la población.

Es claro que la mayoría de los impactos potenciales mencionados deben ser


claramente identificados y evaluados y son herramientas para la delimitación exacta
de las zonas con potencial minero, considerando para ello el conocimiento sobre los
elementos potencialmente impactados, su grado de vulnerabilidad y resiliencia.

La delimitación detallada de las áreas de potencial minero deben considerar su


cercanía e interrelación con las áreas protegidas existentes, las proyectadas, los
cuerpos de agua como ríos, quebradas, embalses y humedales, lo mismo que con los
corredores de conexión que aún cuando no logren constituirse legalmente en
categorías especiales, deben tener consideraciones particulares.

La evaluación de las áreas propicias para la explotación minera, debe incluir


criterios importantes que garanticen su compatibilidad con la estructura ecológica
regional.

Deberá darse especial relevancia a este aspecto en las siguientes áreas :

v Las áreas de protección de mayor extensión se agrupan en el sector


noroccidental de la sabana, en los municipios de Cogua, Subachoque, Tausa y
Carmén de Carupa, colindando con zonas de potencial minero para la extracción
principalmente de Arcilla (Cogua) y Arena (Subachoque).

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v En inmediaciones del embalse de Tominé, se encuentran las área de potencial


minero de Gachancipá – Tocancipá, para la extracción de arena y Sesquilé –
Guatavita – Guasca, para la extracción de arenas y grava. La actividad minera en
esta zona debe considerar entre otros los siguientes aspectos: las áreas se
encuentran en la cuenca tributaria del embalse Tominé que actualmente tiene
cargas de sedimentos importantes que pueden ser agravadas con explotaciones
mineras masivas sin manejos ambientales adecuados que incluyan el control de
sedimentos. De otra parte, ecológicamente la zona corresponde a un área de
matorral xerofítico, que además de ser de gran singularidad, es muy sensible a la
intervención por las características particulares de clima, suelos, vegetación y
fauna.

v Cerca de la reserva del Nacimiento del río Bogotá, se encuentra una zona
potencial para la explotación de arenas y arcillas, que al igual que la anterior
debe ser planificada sobre la base de evitar no solo los efectos directos e
indirectos sobre la reserva, sino también sobre las aguas del río Bogotá y
afluentes.

De otra parte, resulta también importante considerar los aspectos relacionados con
las amenazas naturales. El estudio de las amenazas en Cundinamarca “ Evolución
Ambiental de Amenazas Naturales en el Departamento de Cundinamarca”
Gobernación de Cundinamarca – PNUD. 1991, concluye que la mayor parte del
Departamento (más del 80% del territorio), exceptuando áreas relativamente
planas, se encuentran enfrentadas a probabilidades medias y altas de ocurrencia de
amenazas, particularmente del tipo deslizamiento, socavamiento, movimientos en
masa y reptación.

Los eventos predominantes, ligados a varios aspectos de la dinámica erosiva natural


del medio, conducen principalmente a la desestabilización de paisajes abruptos y al
rejuvenecimiento de suelos, con la consiguiente pérdida de capacidad productiva de
los sistemas y la modificación en algún grado, de los regímenes hidráulicos de las
corrientes y escorrentías.

En áreas donde se dé la modificación descuidada de la topografía, por ejemplo


empinando taludes, se generará la activación de procesos o el incremento en la

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incidencia de los mismos sobre las actividades humanas y sobre las condiciones
naturales.

Relacionando el estudio de amenaza mencionado, con las zonas de interés por su


potencial minero se evidencian aspectos como los siguientes:

v El área localizada en los alrededores del embalse de Tominé, en las zonas de


mayor pendiente en donde se localizan sus principales tributarios, presenta un
grado de susceptibilidad a la ocurrencia de amenazas alta por carcavamiento,
movimientos en masa y reptación.

v Por iguales condiciones y con el mismo grado, se encuentra el nacimiento del río
Checua en los sectores altos de mayor pendiente.

v La cuenca tributaria del embalse del Sisga en el sector norte presenta un grado
de susceptibilidad moderada por carcavamiento, inundaciones y avenidas y
avalanchas.

v La parte media del río Tunjuelito antes de su ingreso a Santa Fe de Bogotá, tiene
un grado de susceptibilidad a la amenaza alta relacionada con fenómenos de
inundaciones, avenidas y avalanchas.

v Toda la cuenca del río Frío, hasta su confluencia con el río Chicú, presenta un
grado medio de susceptibilidad a amenazas producto de carcavamientos,
movimientos en masa y reptación.

v Las demás zonas presentan grados moderados y bajos.

El conocimiento a nivel local de áreas con problemas actuales y potenciales de


amenazas debe ser criterio importante para la delimitación detallada de las zonas
con potencial minero, lo mismo que para la introducción o ampliación de áreas de
conservación. El estudio realizado a nivel departamental es un excelente punto de
partida para ello, así como el estudio en proceso que ha contratado la Gobernación
de Cundinamarca con INGEOMINAS.

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De otra parte, si bien la racionalidad de la explotación minera guarda una estrecha


relación con su adecuada localización espacial, no son menos importantes los
aspectos relacionados con la gestión ambiental en las explotaciones. Llama la
atención la “ilegalidad” en términos de licencia ambiental casi general en la que se
desarrolla la actividad minera en la Sabana de Bogotá y los mininos o nulos manejos
ambientales que realizan. 12

El desarrollo de la actividad minera en explotaciones de pequeña escala muy


abundantes en la región fomenta la “ilegalidad” dado que :

v Los requisitos que exigen las autoridades ambientales con respecto al contenido
de los estudios de Impacto Ambiental por lo general requieren la recopilación de
información ambiental detallada muchas veces inexistente a nivel secundario y de
costosa adquisición de forma directa, así mismo los diseños o prediseños de los
planes de manejo ambiental resultan o demasiado vagos o inaplicables por
tratarse de medidas retomadas de experiencias generales plasmadas en textos
importados. La consultoria especializada para la elaboración de estos estudios
resulta muy costosa e inaccesible para el pequeño minero.

v Dada la carencia de una mínima planificación de las explotaciones mineras, la


aplicación de medidas mitigación, correctivas y de restauración, después de
realizarse la explotación o sobre su marcha, resultan extremadamente costosas
para este tipo de explotaciones.

3.2.1.3.4 El Abastecimiento De Áreas Para La Prestación De


Servicios. La Reserva De Espacios Para La Disposición Y Manejo
De Residuos Sólidos.

La generación de residuos sólidos es un proceso propio del metabolismo de los


asentamientos humanos. El crecimiento de la población, el aumento de las
actividades productivas y los hábitos de consumo, son factores que inciden en la
cuantía de los residuos sólidos. La necesidad de asignar un lugar para la disposición
final de estos es un aspecto que debe atender el ordenamiento territorial con alta

12
Ver Anexo 1. Características Generales de las actuales explotaciones mineras de la Sabana de Bogotá

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prioridad, toda vez que la asignación de áreas para este fin, deben responder a una
adecuado proceso de localización dado las profundas modificaciones que tal uso
imprime no sólo al sitio donde se localiza sino también sobre las áreas
circunvecinas.

Para la disposición de sus residuos sólidos Santa Fe de Bogotá (y municipios


circunvecinos), cuenta con el relleno sanitarios de Doña Juana,, localizado en la
mágen izquierda del río Tunjuelito a 4.5 Km de Usme, que proyectado para 30 años,
después de 13 años de operación evidencia graves disfunciones por deficiencias en
su diseño y operación, que han generado problemas geotectónicos, de gases, de
mezcla de residuos peligrosos y patógenos con convencinales y contaminación por
lixiviados, de forma tal que su vida útil se ha reducido, al punto que en un plazo de
cerca de 10 meses, será necesario habilitar uno o varios nuevos sitios para la
disposición final de residuos.

Atendiendo a información de la UESP, la producción actual de residuos sólidos en


Santa Fe de Bogotá, considerando una población de 6.500.000, es del orden de
5.611 toneladas al día, el 77% de la cual corresponde a residuos domiciliarios. El
cuadro No. 10 presenta un análisis de diseño que permite estimar el área requerida
para la disposición de residuos con una proyección de 20 años, considerando los
crecimientos de población, la producción per capita (pph), la producción de
patógenos, y los correspondientes volúmenes de residuos sin y compactados.

CUADRO No. 10 PROYECCIÓN DE LA DEMANDA DE AREA PARA LA


DISPOSICIÓN FINAL DE RESIDUOS SÓLIDOS.

Año Población P.P.H Cantidad Patóge Cantidad Volumen Volúmen Area


. Producci nos Producción a compact Ha/
ón kg/día m3/día manejar ado Año
kg/día en el (m3/día)
relleno
1 1998 6.500.000 0,77 5.561.111 15.000 46.468 13.940 7.966 58
2 1999 6.667.050 0,78 5.778.184 15.386 48.280 14.484 8.277 60
3 2000 6.838.393 0,79 6.003.730 15.781 50.163 15.049 8.599 63
4 2001 7.014.140 0,80 6.238.081 16.186 52.119 15.636 8.935 65
5 2002 7.194.403 0,81 6.481.578 16.602 54.152 16.245 9.283 68

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Año Población P.P.H Cantidad Patóge Cantidad Volumen Volúmen Area


. Producci nos Producción a compact Ha/
ón kg/día m3/día manejar ado Año
kg/día en el (m3/día)
relleno
6 2003 7.379.299 0,82 6.734.581 17.029 56.263 16.879 9.645 70
7 2004 7.568.947 0,83 6.997.459 17.467 58.458 17.537 10.021 73
8 2005 7.763.469 0,84 7.270.599 17.916 60.738 18.221 10.412 76
9 2006 7.962.991 0,85 7.554.400 18.376 63.106 18.932 10.818 79
10 2007 8.167.639 0,86 7.849.279 18.848 65.568 19.670 11.240 82
11 2008 8.377.548 0,87 8.155.669 19.333 68.125 20.438 11.679 85
12 2009 8.592.851 0,88 8.474.018 19.830 70.782 21.235 12.134 89
13 2010 8.813.687 0,89 8.804.794 20.339 73.543 22.063 12.607 92
14 2011 9.040.199 0,90 9.148.481 20.862 76.411 22.923 13.099 96
15 2012 9.272.532 0,91 9.505.584 21.398 79.392 23.817 13.610 99
16 2013 9.510.836 0,92 9.876.625 21.948 82.488 24.746 14.141 103
17 2014 9.755.264 0,93 10.262.151 22.512 85.706 25.712 14.692 107
18 2015 10.005.975 0,94 10.662.724 23.091 89.048 26.715 15.265 111
19 2016 10.263.128 0,95 11.078.934 23.684 92.522 27.757 15.861 116
20 2017 10.526.891 0,96 11.511.391 24.293 96.131 28.839 16.480 120

El cuadro anterior consigna que un relleno sanitario proyectado a 20 años, requiere


en total un área de 1.712 Ha.

Atendiendo a la necesidad de reservar zonas para la ubicación de áreas de


disposición final de residuos, el presente trabajo realizó una inspección preliminar
de zonas, considerando un área de estudio localizada en el suroriente de la Sabana
así delimitada : Por el norte con el municipio de Cota, hacia el sur por Usme, hacia el
oriente por La Calera y la Torre de Telecom y hacia el occidente por los municipios
de Soacha y Funza.

Aplicando los criterios ambientales para la localización de rellenos sanitarios


establecidos por la Environmental Protection Agency (EPA), en 1994, los cuales se
consignan en el cuadro No. 11, se llegó a la identificación de zonas generales que
cumpliendo estos requisitos (ver Mapa Urbano 1.), deberán ser objeto de estudios
posteriores para la identificación precisa de las áreas, lo cual involucra el
desarrollo de estudios de alternativas y de impacto ambiental que este tipo de usos
requieren atendiendo a la normativa vigente.

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CUADRO No. 11 CRITERIOS AMBIENTALES APLICADOS PARA LA


IDENTIFICACIÓN PRELIMINAR DE ZONAS POTENCIALES PARA LA
DISPOSICIÓN FINAL DE RESIDUOS SÓLIDOS (CRITERIOS TÉCNICOS).

CRITERIO AMBIENTAL RESTRICCIÓN EPA APLICACIÓN EN EL


ÁREA DE ESTUDIO
Restricción por Distancia mínima de 3000 3000 m del Aeropuerto
Aeropuertos metros de aeropuertos Internacional el Dorado
para aviones tipo Turbo- 1500 m del aeropuerto
jet. Distancia mínima de Guaymaral.
1500 m de aeropuertos
para aviones de motor a
hélice
Zonas de Inundación Se excluyen áreas bajas o Excluye las áreas de
planas adyacentes a inundación de los ríos
cuerpos de agua que hayan Bogotá y Tunjuelito.
sido inundadas por lo
menos una vez durante un
periodo de registro igual
o mayor a 100 años
Zonas de Humedales Se excluyen áreas Excluye las áreas de la
saturadas por agua ciénaga de Gualí, ciénaga
superficial o subterránea de Cubita y la represa
con una frecuencia Terreros
suficiente para que
circunstancias normales
mantengan vegetación
típica de suelos
saturados.

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Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

CRITERIO AMBIENTAL RESTRICCIÓN EPA APLICACIÓN EN EL


ÁREA DE ESTUDIO
Areas de Fallas Se excluyen las áreas Se consideró la distancia
localizadas a una mínima en relación a cada
distancia inferior de 60 una de las siguientes
metros de una línea de líneas de falla : de
falla que haya tenido un Bogotá, del Tunjuelo, de
desplazamiento desde el Facatativá, Usaquén ,
periodo Holocénico Fusagasugá, La Cajita y
Corraleja, de Usaquen-
Sasaima, de Boquerón del
Carbón, de Torca, de Alto
el Cabo, de Yerbabuena,
de Terreros, de Limas, de
Mochuelo, de Cheba y de
Primavera
Areas inestables Se excluyen áreas de alta Se evaluaron los
susceptibilidad a la fenómenos geodinámicos
ocurrencia de procesos activos y potenciales del
geomorfológicos capaces tipo de deslizamiento y
de desestabilizar de carcavamiento a partir
manera importante obras del mapa geomorfológico
de infraestructura del estudio de
zonificación geotécnica
del Distrito Capital.
Zonas de importancia Se excluyen las áreas con Se aplicó en el área de
Sísmica una probabilidad igual o estudio los resultados del
mayor al 10% de estudio de
ocurrencia de procesos de microzonificación sísmica
aceleración horizontal de Santa Fe de Bogotá
máxima en un sitio que sea que contienen información
causado por un templor de geológica, sismológica,
tierra que exceda 0.1 G neotectónica, geofísica y
en 250 años de amenaza sísmica
regional y local.

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CRITERIO AMBIENTAL RESTRICCIÓN EPA APLICACIÓN EN EL


ÁREA DE ESTUDIO
Otros criterios Se excluyeron como zonas Se excluyeron dentro del
probables aquellas área de estudio las zonas
“ocupadas”, es decir que previstas para : zonas o
tienen un uso futuro sectores industriales o de
establecido. expansión industrial,
áreas de expansión
urbana, áreas de
importancia agrícola,
áreas para expansión de
distritos de riego

El desarrollo del trabajo realizado consultó la información pertinente del DAMA,


la CAR, la UPES e INGEOMINAS para la espacialización de los criterios
ambientales utilizados, a una escala cartográfica 1 :25.000. Los resultados
obtenidos circunscriben las zonas apropiadas y medianamente apropiadas sobre
áreas localizadas en la parte suroccidental de la zona de estudio resultando un área
total de 1622 Km2 como zonas apropiadas y 851 Km2 como zonas medianamente
apropiadas particularmente por limitaciones topográficas.

El Mapa Temático referenciado incluye además otras zonas dentro y fuera del
perímetro urbano que son producto de una evaluación realizada por la Subdirección
de Planeación del DAMA, así como la zona de Mondoñedo identificada por la CAR
como una alternativa viable, toda vez que se trata de una zona altamente degradada
que requiere de recuperación y donde los efectos ambientales del relleno sanitario
pueden resultar altamente positivos siempre que se tomen las medidas de manejo
pertinentes.

3.2.2 El Area Rural Distrital.

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Su connotación de rural en contraposición a lo urbano, está dado particularmente


por el desarrollo de las actividades agropecuarias como la forma de uso principal
del suelo.

En el área rural del Distrito, a diferencia de las zonas rurales de la Sabana, las
relaciones socioeconómicas se desarrollan particularmente bajo la forma de
economía campesina, lo cual es resultado de un proceso histórico de ocupación
claramente relacionado con las condiciones geográficas del territorio.

Las áreas rurales del Distrito (Cerros Orientales y Sur del Distrito :Usme, Ciudad
Bolivar y Sumapaz), en el marco de éste proceso histórico de ocupación, fueron
observadas como una barrera geográfica, que caracterizados como espacios
montañosos, húmedos, escarpados, boscosos y de clima hostil, se valoraron como
territorios con oferta ambiental desfavorable, lo cual de una parte consolidó la
ocupación hacia la Sabana y de otra marginó al espacio rural en comparación con los
procesos generales de ocupación del altiplano. El área tuvo por ello, un desarrollo
lento y limitado, que permitió la consolidación y mantenimiento de una cultura y
sociedad campesina marcadas por el aislamiento y la marginalidad.13

3.2.2.1 La Dinámica Actual Del Area Rural Del Distrito.

El área rural del Distrito se inserta en dos contextos que determinan y explican su
dinámica :
v El contexto rural cundinamarquéz al cual se liga a través de circuitos
socioeconómicos. La interacción con este espacio refuerza su connotación
campesina y potencialmente favorece su mantenimiento y recomposición como
grupo social y económico.

v El sistema urbano-regional bogotano dentro del cual predomina el efecto


polarizante de Santa Fe de Bogotá que se expande sobre el territorio
circunvecino, en un proceso de reproducción de las condiciones que le son propias

13
Plan de Manejo de Ecosistemas Estratégicos para la áreas Rurales del Distrito
Capital. 1998. DAMA-Bachaqueros. Santa Fe de Bogotá.

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como sistema urbano. El producto de esta interacción se refleja en un proceso


de descomposición o disolución de la forma campesina.

De esta manera la dinámica del área rural corresponde a una dialéctica de


disolución-reproducción, es decir, se debate entre un proceso de fortalecimiento de
la cultura campesina y un proceso de “descampesinización”.

El ordenamiento del territorio juega un papel importante en lo que hace a inclinar la


balanza hacia un lado u otro de la anterior ecuación. La situación actual claramente
favorece la descomposición del sistema campesino, determinado tanto por la
marginalidad y precariedad de su estructura económica y social (un fenómeno
regional y nacional), como por la inmensa presión urbana en lo que hace
particularmente a la ocupación de nuevas tierras.

El proceso de corrimiento espacial de la frontera entre lo urbano y rural obedece


en general a una dinámica que se fundamenta en la pérdida de valor de la tierra
como espacio rural. La progresiva degradación del suelo, hace difícil y costosa la
recuperación del mismo para procesos productivos, quedando así expuestos al
reemplazo de usos, favoreciéndose aquellos de tipo urbano. Este proceso de
competencia de usos es además reforzado por el mercado especulativo de la tierra
urbana, de forma tal que al resultar más barato el suelo rural, se propician los
procesos de expansión sobre el mismo.

Así la pérdida de valor de la tierra como espacio rural si bien está altamente
determinado por las características del sistema de producción aplicado :tipo de
actividades, tecnología, articulación al mercado, diversificación de actividades,
rentabilidad de las actividades y la retroalimentación que las mismas significan
para la estructura social ; está también en relación con la valoración relativa del
espacio rural dentro del contexto distrital.

Cabe preguntarse entonces si existen determinantes que el ordenamiento debe


considerar dentro del procesos de toma de decisiones en lo que hace a mantener o
no, esta diversidad espacial, social, económica y cultural dentro del territorio
distrital.

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Dentro de un contexto normativo nacional, que constituye por tanto una directriz
de orden jerárquico superior, la Constitución Política de Colombia, establece
aspectos como los siguientes :

v “Es deber del Estado promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra


de los trabajadores agrarios, en forma individual o asociativa, y a los servicios
de educación, salud, vivienda, seguridad social, recreación, crédito,
comunicaciones, comercialización de los productos, asistencia técnica y
empresarial, con el fin de mejorar el ingreso y calidad de vida de los campesinos”
(Artículo 64, Capítulo 2 de los Derechos sociales, económicos y culturales.
Constitución Política de Colombia).

v Es obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales y


naturales de la nación”(Artículo 8, Titulo 1 de los Principios fundamentales.
Constitución Política de Colombia).

v “El Estado planificará el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales,


para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o
sustitución. Además deberá prevenir y controlar los factores de deterioro
ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños
causados”(Artículo 80, Capítulo 3 De los derechos colectivos y del ambiente.
Constitución Política de Colombia). Este artículo consagra el desarrollo
sostenible como ideario de la política ambiental colombiana. El concepto se
enmarca dentro del intervencionismo del Estado en la economía y su herramienta
fundamental, la planeación. El intervencionismo es claro en materia de recursos
naturales y con los límites ambientales que se imponen a la propiedad privada y
libertad de empresa. Consagra además, la responsabilidad por daños de
naturaleza ambiental.

v “La producción de alimentos gozará de la especial protección del Estado. Para


tal efecto se otorgará prioridad al desarrollo integral de las actividades
agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales y agroindustriales, así como también a
la construcción de obras de infraestructura física y adecuación de tierras. De
igual manera el Estado promoverá la investigación y transferencia de tecnología
para la producción de alimentos y materia primas de origen agropecuario, con el

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propósito de incrementar la productividad” (Artículo 65, De los derechos


sociales, económicos y culturales. Constitución Política de Colombia).

v “La dirección general de la economía estará a cargo del Estado. Este intervendrá
por mandato de la Ley, en la explotación de los recursos naturales, en el uso del
suelo, en la producción, distribución, utilización y consuno de los bienes, y en los
servicios públicos y privados, para racionalizar la economía con el fin de
conseguir el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución
equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación
de un ambiente sano. (Artículo 334, Capítulo 2 de Los Planes de Desarrollo.
Constitución Política Nacional). El intervencionismo del Estado en la economía
encuentra como su principal herramienta a la planificación. Se acentúa
justamente en lo que hace a la explotación de los recursos naturales renovables y
no renovables y es a la vez la herramienta básica de la gestión ambiental y el
manejo integrado de los recursos naturales.

v Las zonas de páramo, subpáramo, los nacimientos de agua y las zonas de recarga
de acuíferos serán objeto de protección especial; la formulación de las políticas
ambientales tendrán en cuenta el resultado del proceso de investigación
científica; no obstante las autoridades ambientales y los particulares darán
aplicación al principio de precaución conforme al cual, cuando exista peligro de
daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá
utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para
impedir la degradación del medio ambiente; el paisaje por ser patrimonio común
deberá ser protegido; la prevención de desastres será materia de interés
colectivo y las medidas tomadas para evitar o mitigar los efectos de su
ocurrencia serán de obligatorio cumplimiento. (Artículo 1. Ley 99 de 1993).

Resulta un proceso algo más complejo, identificar las determinantes locales sobre
las que pueda fundamentarse un proceso de ordenamiento que tienda a fortalecer
las áreas rurales del Distrito. A lo que esperamos llegar luego de analizar las
mismas.

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3.2.2.2 Requerimientos Para Mantener Y Fortalecer Las Áreas


Rurales Del Distrito.

Machado y Torres14 definen la economía campesina como aquel sector de la


actividad agropecuaria donde el proceso productivo se desarrolla por unidades de
tipo familiar, con el objeto de asegurar, ciclo a ciclo, la reproducción de sus
condiciones de vida y trabajo, es decir, la reproducción de los productores y de la
propia unidad de producción. Anotan además que para lograr este objetivo es
necesario que la familia genere los medios de sostenimiento y un fondo de reposición
para los medios de producción y para afrontar diversas eventualidades.

De otra parte, Danilo Astori15 enfatiza que la resistencia a la descomposición del


campesinado se fundamenta en :

v La autoexplotación de la fuerza de trabajo familiar, lo cual se constituye en una


estrategia de producción para la sobrevivencia. Con ella se aprovecha la fuerza
de trabajo que no es susceptible de valorización en otros contextos productivos
(niños, ancianos, mujeres, tiempo sobrante de la familia y de los hijos adultos).
Gracias a ello puede ofrecer productos a precios relativamente más bajos. No
obstante en su articulación a la economía, a través del mercado de productos,
obtienen términos desfavorables de compra y venta, pues produce a precios
inferiores en un proceso de excesiva subvaloración del trabajo familiar de forma
tal que cubre precariamente sus medios de sostenimiento y su fondo de
reposición.

v La venta parcial de esta fuerza de trabajo fuera de la unidad campesina. Esto


constituye una forma de articulación al contexto general de la economía, que se
torna a favor, siempre que se observe como un subsidio al sostenimiento y fondo

14
Machado.A y J. Torres. 1987. El Sistema Agroalimentario. Una Visión Integral
de la cuestión Agraria en América Latina. CEGA. Siglo XXI Editores. Santa Fe de
Bogotá.
15
Astori D.1983. La Agricultura Campesina :Sus relaciones con el crecimiento
urbano y la disponibilidad alimentaria. Estudios Rurales Latinoamericanos. Vol. 6,
No. 2-3. Mayo-Diciembre.

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de reposición de la unidad de producción familiar y/o para la compra de otros


productos y bienes no producidos por la unidad. De esta manera, la generación de
una demanda de trabajo en actividades de tipo artesanal, de turismo, o en
actividades complementarias a las agropecuarias (acopio, distribución, mercadeo,
transformación primaria del producto), resultan deseables.

v La adopción de una estrategia conservadora de producción y la utilización de


técnicas que suponen un margen de riesgo relativamente bajo. Para la persistencia
de la economía campesina es fundamental el desarrollo de la actividad productiva
en el marco de una adecuada relación con su medio físico-biótico, manteniendo
unos niveles de producción acordes con la capacidad del territorio y procurando
que la mayor parte de los subsidios a su actividad, le sean entregados por los
ecosistemas locales. El aumento de subsidios en la forma de insumos agrícolas y
prestamos dentro del sistema financiero capitalista, aumenta sus costos de
producción y con ello sus precios de venta, perdiendo así su ventaja competitiva,
de una parte, y de otra comprometen su autonomía en tanto el control de los
medios de producción y la gestión del proceso productivo pasa a ser controlado
por un agente externo.

v La organización de los campesinos como fuerza social y política. La persistencia


del campesinado depende en gran medida en su cohesión como colectividad local o
grupo territorial, como estrategia tanto para mantener su cultura como para
lograr representatividad de sus intereses.

Sobre estos aspectos, deberá entonces incidir el ordenamiento del territorio rural,
si el mismo atiende a una política de fortalecimiento de las áreas rurales del
Distrito.

3.2.2.3 Las Características Del Territorio Rural Del Distrito.

La dinámica del sistema de producción campesina del área rural del Distrito
responde tanto a factores intrínsecos que se relacionan con la manera como se
aprovecha la oferta natural del territorio, y a factores extrínsecos que abren paso

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a un proceso de transformación cultural, determinado en alto grado por la relación


de la misma con el sistema urbano-regional (Ver Mapa Rural 1).

En términos relativos, los factores externos han marcado en forma decisiva la


evolución y dinámica del área rural del Distrito, al punto que la misma está hoy
claramente diferenciada en tres zonas que cuya estructura está claramente
determinada en función del proceso de transformación marcado por su relación con
el contexto urbano. Estas zonas son : Los Cerros Orientales, La Cuenca Alta y
Media del Tunjuelo y el Sumapaz.

3.2.2.3.1 Los Cerros Orientales

Corresponde al componente rural de mayor impacto visual sobre el ámbito urbano.


Localizados en el costado oriental del casco urbano, se extienden de sur a norte
desde La Caro hasta la vía a Villavicencio, haciendo parte de las localidades de
Usaquén, Chapinero, Santa Fe y San Cristobal.

Son el escenario rural más fuertemente perturbado dada su cercanía a la ciudad.


Corresponden, desde el punto de vista legal, a una reserva forestal protectora de
carácter nacional, declarados como tal por la Resolución 76 de 1977, en virtud a
características tales como :

v Su aptitud agropecuaria nula. El 96% de su extensión corresponde a suelos de


clase agrológica VI y VII, limitados por las altas pendientes, la alta
susceptibilidad a la erosión y la alta pedregocidd, características que los hace
aptos para el establecimiento de bosques.

v La limitada disponibilidad de agua para la aplicación de usos intensivos del


recurso, (bajo un régimen climático semihúmedo, en la mayor parte de su
extensión), el cual depende del mantenimiento adecuado de la vegetación.

v Las limitaciones por pendientes, dado que sólo el 10% de su superficie


corresponde a relieve de plano a ondulado, lo que implica el mantenimiento de una
cobertura vegetal permanente para mitigar riesgos asociados a las condiciones
inestables de alta pendiente.

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v La existencia de áreas de inestabilidad geológica particularmente en la parte


media de los escarpes, dado por su conformación litológica y el grado de
fracturamiento.

v La gran extensión de formaciones del Grupo Guadalupe importantes desde el


punto de vista hidrogeológico, albergando acuíferos que resultan de
consideración dado su magnitud y accesibilidad, que unidos al predominio de
suelos de la formación Monserrate de buen drenaje, asigna a los cerros un papel
importante en la recarga de acuíferos.

v La existencia de relictos de vegetación medianamente bien conservados o en


proceso de regeneración natural, que incluye muestras importantes de páramo,
subpáramo y bosques de encenillal, a los cuales se asocia una fauna particular que
encuentra en los cerros un importante refugio.16

v La amenaza que encierra la ocurrencia de potenciales incendios forestales dado


en particular por la presencia de extensas, viejas y no manejadas plantaciones
forestales de exóticas.

v Su condición natural de ser una barrera geográfica a la expansión urbana sobre


la sabana y elemento de balance paisajístico en relación con el espacio urbano
altamente transformado.

Atendiendo a lo anterior, se les ha asignado (desde el punto de vista legal), como uso
principal la conservación de suelos y recursos conexos, siendo compatibles la
recreación contemplativa, rehabilitación ecológica y la investigación, usos
condicionados la construcción de vivienda, infraestructura básica para el
establecimiento de usos compatibles y el aprovechamiento persistente de productos
forestales secundarios; y prohibidos los agropecuarios, industriales, urbanos,
institucionales, loteo para fines de construcción de vivienda, quema y tala de la
vegetación nativa ; condicionados a licencia previa, todo uso diferente al principal
(Código de los Recursos Naturales Renovables).

16
Ver Anexo 2. Caracterización Biofísica del Suelo Rural.

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Es así, que teniendo como marco de referencia su condición legal, la forma de


ocupación que hoy se observa sobre los cerros, lo caracterizan como un espacio
altamente conflictivo, pues en contravención a la norma, se han desarrollado una
amplia gama de usos “ilegales” cuya implementación se ha vista apoyada por factores
tales como :

v La escasa gobernabilidad sobre el territorio que desde el punto de vista


ambiental es administrado por la CAR (por asignación del Ministerio del Medio
Ambiente) y como territorio jurisdicción del Distrito se circunscribe a cuatro
localidades, lo cual ha redundado en la falta de políticas coordinadas y la
aplicación de planes afectivos de manejo del territorio.

v Conflictos de carácter legal pues aún siendo una reserva forestal protectora de
carácter nacional, el Acuerdo 7 de 1979 del Concejo de Bogotá, se orientó hacia
el manejo de los cerros como reserva ambiental sin tener en cuenta lo dispuesto
en la resolución 76 de 1977. Así mismo el Acuerdo 33 de 1979 de la CAR
clasifica los Cerros de Bogotá como zona rural protectora, desconociendo
parcialmente la declaratoria de reserva forestal.

De otra parte, el Acuerdo 6 de 1990 del Concejo de Bogotá, que modifica el


Acuerdo 7, establece un sistema especial de protección del sistema orográfico
como parte del primer nivel de zonificación, conformado por los cerros
orientales, los cerros de Suba Norte y Sur, Cerro de La Conejera, Juan Rey y
Las Guacamayas; espacios que caracteriza como sectores de protección y
conservación de la orografía del distrito, con mérito singular para el paisaje, el
ambiente y la estructura urbana de la ciudad. El sistema orográfico así definido
diferencia las áreas suburbana y rural.
El área suburbana se delimita por los cerros orientales, entre las cotas 2700 y
2800 (en virtud de la ley 388/97, el área suburbana hace parte del área rural).
En virtud de este Acuerdo, el área rural queda supeditado a las normas que
expida la Alcaldía Mayor, con el objeto de integrar las áreas rurales al sistema
físico de la ciudad, debiendo recomendar la restricción y racionalización de
formas de explotación agrícola y minera, condicionadas a la preservación del
valor ambiental y paisajístico del sistema orográfico del Distrito.

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Diversas acciones se han realizado para subsanar las inconsistencias del marco
legal, todas ellas en forma dispersa y para responder a problemas específicos.
Sin embargo, aún persisten tales problemas, los cuales han generado una muy
escasa gobernabilidad sobre los cerros convirtiéndolos en escenario altamente
vulnerable.

v La propiedad del Territorio. Sólo el 38% del territorio pertenece a entidades


públicas, la gran mayoría a la EAAB quien mantienen una vegetación de bosque
sobre el área para protección del recurso hídrico (aún cuando mantiene grandes
plantaciones de exóticas), mientras el restante 62% pertenece a propietarios
privados que no reciben ningún beneficio por mantener sus propiedades como
zonas de protección.

Apoyado en lo anterior, los cerros han sido objeto de grandes modificaciones de uso
que han marcado un progresivo cambio hacia usos industriales, con la explotación de
canteras, y residenciales, de estratos altos y bajos, conformando una tipología
diferenciada en los asentamientos urbanos.

La apertura de canteras, aprovechando la oferta ambiental minera, operó una


transformación que los convirtió en canal de conexión entre el área urbana distrital
y el oriente de la Sabana de Bogotá, particularmente debido al establecimiento de
la infraestructura vial requerida para el desarrollo de la actividad minera, la cual
conectó los dos flancos de los cerros y estos con La Calera.

La transformación siguió un patrón dentro del cual, asociado a la explotación


minera, se iniciaron los desarrollos catalogados como barrios subnormales,
caracterizados por su establecimiento en zonas de alto riesgo (riesgo de
deslizamiento dado por características geológicas y topográficas, potencializado
por la explotación minera antitécnica), y con equipamiento insuficiente, generando
la disposición inadecuada de basuras y aguas negras que iniciaron la contaminación
de las quebradas locales y aumentaron los riesgos de deslizamientos masivos. Esta
secuencia de sucesos se desarrolló principalmente en las localidades de Usaquen y
San Cristobal.

Iniciado así el proceso, en los cerros es posible identificar hoy asentamientos en


diversos grados de consolidación los cuales corresponden tanto a estratos altos,

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hacia el norte y hasta Chapinero y a estratos bajos y medios bajos sobre todos los
cerros en particular hacia el sur. Así, sobre las cotas medias y bajas paralelas a
una masa mas o menos continua de vegetación, es posible identificar un corredor de
transformación con diversos grados de deterioro, que de norte a sur, incluye:

v Zona de parcelaciones de La Floresta de la Sabana en Torca en límite con Chía


aproximadamente entre las calles 220 y la 200 y entre las cotas 2500 y 2800 a
3100, que corresponde a zonas de parcelaciones en conjunto cerrado de estrato
alto, con una densidad de 4 viviendas por Ha. El paisaje toma la forma de un área
que abarca extensos potreros y casaquintas en la parte sur y urbanización
campestre de estrato alto hacia el norte; siendo el área deforestada que más alto
a llegado fragmentando importantes relictos de vegetación conocidos como los
encenillales de Torca.

v El proyecto urbanistico-recreacional de Torca en la calle 190 que incluyó la


construcción de la vías de penetración y el aeródromo deportivo.

v El eje de la carretera a La Cita que conecta a la calle 170 con el asentamiento de


Serrazuela y las areneras de La Aurora en La Calera, a través de un complejo de
barrios subnormales en diferentes grados de conurbación, como El Codito y La
Estrella. Entre las calles 190 y 145 se tienen asentamientos como Serrazuela,
Bello Horizonte, Buenavista y El Codito por encima de la cota de los 2700 msnm,
que corresponden a urbanizaciones con construcciones de 45 a 60 m2 y de 1 a 3
pisos, con densidad de 100 viviendas por Ha.

v San Cristobal Alto, que constituye otro complejo similar al de La Cita, que
asciende desde la calle 160 hasta los 3000 msnm, consolidado sobre un área de
antiguas canteras, donde se asientan barrios como Santa Cecilia, Cerro Norte y
Villa Nidia, por encima de la cota de los 2925, y Sotarama por encima de la cota
de los 2825. La densidad aproximada es de 100 viviendas por Ha.

v La vía a La Calera, (cuenca de la quebrada La Chorrera), constituye un eje


turístico que conecta los sitios de recreación nocturna (complejo de discotecas,
miradores y moteles), en el flanco occidental, con los restaurantes campestres y
el Parque de San Rafael, al descender por la vertiente de La Calera. En esta
cuenca y sobre un rico mosaico de subserales de encenillal , se observan

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plantaciones de exóticas en lotes de especulación urbanizadora que desde


principios de siglo ha visto desarrollarse una comunidad suburbana que hoy
agrupa a más de una docena de barrios en el complejo La Capilla-San Luis-San
Isidro (localizados por encima de la cota de servicios), cuya densificación y
consolidación se propició gracias a la construcción de un acueducto que extrae
agua del Teusacá en el Verjón Alto y la hace pasar al otro lado de los cerros
orientales. Es así un frente de expansión urbana que presiona al mismo tiempo la
urbanización de los cerros orientales hacia las partes bajas, y la de la Calera,
hacia Patios y El Hato.

v Otros ejes se encuentran en las faldas del cerro El Cable en Chapinero, donde se
asientan los barrios Mariscal Sucre, Calderón I, II y III, Juan XVIII, Los
Olivos, Luis A. Vega, Pedro Rubio, San Martín de Porres y El Paraíso; los cuales
se encuentran en zonas de alto riesgo atendiendo a la susceptibilidad a la
ocurrencia de deslizamientos.

v Prosiguiendo al norte sobre los cerros de Guadalupe, Monserrate y en el Parque


Olaya Herrera, se observa un complejo mosaico de vegetación nativa en distintos
estados de regeneración, mezclada con plantaciones forestales, sobre le cual se
desarrolla un régimen complejo de perturbaciones : deslizamientos, fuego,
infestación de espino europeo, asentamientos subnormales, pastoreo, plantaciones
forestales agresivas.

v Sobre la quebrada Chiguasa (San Cristobal), en donde sobre vegetación


secundaria muy fragmentada y con predominio de potreros, se desarrolla un
proceso de deforestación y expansión de urbanización sobre suelos inestables y
propensos a deslizamientos, constituyéndose por ello en una zona de riesgo
ambiental.

v Sobre la ronda de la quedrada Zuque, también en la localidad de San Cristobal,


donde entre mosaico de pastizales, matorrales y rastrojos en pendientes fuertes
y propensas a deslizamientos, es común observar focos de reptación sobre los
cuales sin embargo se observa una tendencia continua y creciente a la
urbanización.

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v La cuenca baja del río San Cristobal, si bien no enfrenta aún procesos de
urbanización, si presenta una profunda alteración dado el reemplazamiento de la
vegetación nativa por extensas plantaciones forestales de exóticas, que han
originado alteraciones hidrológicas por las densidades excesivas y la falta de
manejo silvicultural de las mismas.

v Construidos teniendo como eje la explotación de canteras, se localizan en los


cerros a la altura de la localidad de San Cristobal, barrios como : Montebello,
San Blas, Dorado, Las Mercedes, Ramajal, Sagrada Familia, El Triángulo, San
Cristobal, Juan Rey, Buenos Aires, El Triunfo, San Pedro, San Vicente,
Guacamayas, San Martín y El Zuque.

v Sobre la vertiente oriental de los cerros, sobre las veredas Verjón Alto y Bajo,
se ha dado continuidad al eje de expansión de vivienda campestre secundaria y
primaria de estrato alto, que se desarrolló en el municipio de La Calera desde
hace cerca de 15 años y tomo mayor empuje a partir de los 90. El eje de
expansión en la cuenca alta del Teusacá ha sido dado por la construcción y
conexión de vías; así, la vía de penetración de la vereda El Hato, en La Calera,
que parte desde la vía de Patios, se prolonga cuenca arriba a través del Verjón
Alto y Bajo, bifurcándose en el Verjón Bajo para conectarse en los Km 11 y 17 de
la vía a Choachí, la cual conecta con Santa Fe de Bogotá a través del Cerro de
Guadalupe hasta el barrio Egipto; conformándose así un anillo vial suburbano
conectado con el casco urbano.

v Así mismo rodeando las áreas productoras del Verjón Alto y Bajo es clara la
identificación de un área casi continua de alteración que comprende las márgenes
de la vía a Choachi, la ronda de las principales quebradas que conforman la
cuenca alta del Teusacá incluyendo la propia ronda alta del Teusacá, y el sector
suburbano del Verjón Bajo. Los tensionantes principales dentro de estas áreas
son los focos de erosión severa originados en la antigua explotación de canteras,
usos agropecuarios dispersos con alta utilización de agroquímicos, y la enorme
presión de expansión suburbana que se asocia a la sobreutilización de las
microcuencas para el abastecimiento hídrico, la contaminación del agua por el
inadecuado manejo de las aguas servidas domésticas y el remplazo de la
vegetación natural por plantaciones forestales de exóticas.

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Aún cuando el aspecto predial de los cerros no es claro (lo cual es cierto para toda
el área rural distrital, en general), la información disponible caracteriza en los
cerros tres tipos de rangos de predios : los predios de menos de 1 Ha que
corresponden a construcciones de estrato bajo, subdivididas y apropiadas para
vivienda subnormal de estratos 1, 2 y 3 (ocupan cerca del 9% del área); los predios
de 1 a 3 Ha reservados para construcciones de estratos 5 y 6, concentrados
principalmente en las áreas de La Floresta de la Sabana y el Valle del río Teusacá
(ocupan cerca del 8% del área); y, los predios de 3 a más de 20 Ha que
corresponden a predios de tradición agrícola y forestal. De otra parte, la división
del territorio sigue dos tendencias, en parcelas sin servicios, y en condominios, que
ofrecen servicios, zonas comunes, vías de acceso y cerramiento; el más común en el
valle del río Teusacá y en la Floresta de la Sabana.

Los procesos de ocupación suburbana y aún urbana, dado su dimensión y relativa


autonomía de las condiciones locales para el abastecimiento, han estado
acompañados de un aumento y mejoramiento de la infraestructura, así, sobre los
cerros existen dos vías de carácter nacional, la vía a La Calera y la vía a Choachí, la
primera reglamentada con un corredor vial de 22 metros y la segunda de 18; las
cuales comunican los municipios de Choachí, Ubaque y Chipaque, La Calera, Sopó y
Guasca con Bogotá. La vía departamental comunica Patios en la Calera con la vía a
Choachí a través de las veredas Verjón Alto y Bajo. Las demás vías corresponden a
carreteables o vías de acceso a las propiedades privadas, las cuales han establecido
amplias conexiones con la ciudad y la región.

El servicio de energía, proviene del Guavio, y se presta a través de las líneas de


transmisión que atraviesan la zona desde la subestación de Torca (Usaquén), hasta
la subestación de Circo (Santa Fe). Dada la inexistencia de contadores, se cobra
una tarifa promedio correspondiente al estrato 2, un factor que llama la atención
de parceladores y urbanizadores.

Hoy la mayor parte de los barrios establecidos, que atendiendo a la norma, son de
carácter ilegal, son abastecidos por la EAAB a través de tanques y cuentan con los
servicios de luz y teléfonos públicos. Cabe anotar sin embargo que los barrios El
Codito-San Luis-San Isidro, por la vía a la Calera, se abastecen gracias al
acueducto veredal Acualcos que trae el agua desde el nacimiento del río Teusacá,

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mientras La Floresta y los asentamientos del valle del río Teusacá se abastece a
través de las quebradas y ríos de la zona.

De manera casi generalizada la urbanización de los cerros en sus dos vertientes se


asocia a los siguientes problemas que evidencian las tendencias de transformación
del territorio :

v Se inicia una competencia por espacio con los sistemas naturales, verificándose la
destrucción de páramos, rastrojos y bosques por proyectos urbanizadores de
estrato alto.

v Se abre paso a importantes conflictos ambientales : La densidad alcanzada por


estas formas de ocupación propicia la escasez de agua al superarse la capacidad
de carga de las microcuencas. Las presiones políticas y socioeconómicas
promueven la construcción de infraestructura que reemplaza los sistemas de
sustentación natural por sistemas artificiales, lo cual es particularmente crítico
en lo que hace al agua, pues el cubrimiento de la demanda creciente, genera la
conexión de los asentamientos a acueductos regionales o al urbano, perdiendo así
los bosques protectores y las microcuencas abastecedoras su importancia, y
abriéndose paso a la destrucción y reemplazamiento de la vegetación y la
conversión de las quebradas en cloacas, que afectan no sólo localmente la calidad
ambiental sino que sus efectos llegan aún a la ciudad al transcurrir por ella los
ríos así gestados desde los cerros.

v Se desencadenan así mismo conflictos de orden social por el desplazamiento


paulatino de la comunidad campesina hacia la ciudad, la desarticulación de las
relaciones socioeconómicas tradicionales y la generación de conflictos entre la
comunidad inmigrante citadina y las comunidades campesinas pertenecientes a
economías y culturas contrastantes.

v Las comunidades campesinas que persisten en el territorio, cifran su


supervivencia económica y los requerimientos de espacio, con la expansión sobre
las áreas de páramo y subpáramo, poco atractivas para la urbanización,
degradando los sistemas reguladores del suministro hídrico no sólo por su
destrucción, sino también por su contaminación debido al aumento en el uso de
agroquímicos y la erosión superficial; lo cual agrava no sólo la disponibilidad de

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agua sino también aumenta la sedimentación y contaminación del embalse de San


Rafael.

v La destrucción del núcleo rural y la proletarización campesina, significan un


cambio de valores y cultura que los liga fuertemente al modo de vida urbana,
posibilitando entonces aún más la transformación de las áreas antes rurales, que
pierden su valor como tal, aumentando los espacios para desarrollos suburbanos y
aún urbanos.

v La urbanización de los cerros constituye una perdida patrimonial de la ciudad,


por deterioro del valor escénico y educativo de este espacio tradicionalmente
considerado como el marco natural y paisajístico de la ciudad. Esto constituye un
proceso de retroalimentación pues al perder los espacios naturales su valor
paisajístico y de conservación se da impulso a su transformación hacia el sistema
suburbano y urbano. De esta manera en los cerros orientales de Usaquén y
Chapinero así como en la cuenca alta del Teusacá se tiende a consolidar el
dominio de las casas campestres cuya expansión será frenada sólo por la áreas de
reforestación del acueducto y algunos sectores subnormales que harán algo más
lenta su consolidación. Se prevé que los primeros sectores a ser convertidos en
condominio serán las plantaciones forestales privadas, desde Usaquén pasando
los cerros hasta San Rafael y cubriendo extensas áreas de la subida a La Calera
y la qda. El Chicó.

v La urbanización y dotación vial de los cerros abre así mismo paso a la expansión
de la ciudad sobre la sabana particularmente hacia Sopó, La Calera, Guasca y
Choachí, abriéndose además una línea directa hacia el Parque Nacional Natural
Chingaza.

v La consolidación de ya viejos asentamientos sobre los cerros generados a partir


principalmente de las explotaciones de canteras, constituyen áreas de alta
precariedad social y ambiental que se asocian a condiciones de alto riesgo dadas
las pendientes y estabilidad de los suelos. Estas zonas si bien son ilegales
cuentan con servicios de luz, teléfono y bombeo de agua a partir de tanques de la
Empresa de Acueducto de Bogotá.

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v Como corolario de los dos puntos anteriores, es claro que al aumentar la densidad
de la ocupación y transformación, se desbordan los determinantes biofísicos
pasando a ser el factor socioeconómico el eje de ordenamiento, lo que aunado al
bajo control y a los ineficientes instrumentos de gestión, marcarán
definitivamente la transformación y desaparición de los cerros como eje
paisajístico y ambiental.

La ocurrencia espontánea de estos procesos atenta con minar la importancia, que


desde al área urbana, se ha conferido históricamente a los Cerros Orientales, la
cual se fundamenta en los siguientes elementos :

v Identidad

En toda la iconografía que busca representar la ciudad se encuentran los cerros


como punto de referencia. Bogotá se simbolizada usualmente mediante una franja de
ciudad y unos cerros coronados por Monserrate.

v Referente de ubicación.

Los cerros son el principal referente de ubicación dentro de la ciudad. Su


presencia visible desde casi toda ella, los hacen el elemento orientador por
excelencia. Es así como los cerros constituyen un borde de permanente presencia en
los mapas cognitivos de la ciudad

v Efectos psicológicos.

La presencia de la naturaleza a sido estudiada por sicólogos y suele tener relación


con control de estrés y relajación. La poca presencia de árboles y parques en la
ciudad permiten presuponer que los cerros trasmiten algo de paz a la misma.

v Potencial simbólico.

Los cerros, visibles desde toda la ciudad, poseen el potencial de ser un excelente
pedestal para la localización de hitos. La iglesia católica, conocedora de esta
cualidad, ubicó en ellos a Monserrate en honor de la virgen catalana de Montserrat.

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(Monte serrado o con forma de sierra), Guadalupe y la ermita de la Peña. Esta


cualidad puede ser utilizada en otras áreas.

v Conocimiento.

El nivel de discurso que maneja el común de los ciudadanos sobre los valores, fauna
y flora de los cerros es usualmente bajo. Inclusive a nivel de técnicos y
especialistas se cuenta aún con muchos vacíos. Constituye por ello un escenario
óptimo para procesos de investigación.

A los anteriores debe sumarse su importancia regional, pues como ya fue anotado,
los Cerros Orientales son el principal articulador para la consolidación de la
estructura ecológica principal de extensión regional; siendo el elemento que integra
el sistema montañoso del Sumapaz por el sur y de Chingaza por el oriente; con el
área de sabana, toda vez que los ríos que nacen en los cerros y atraviesan la ciudad,
tributan sus aguas, en el borde occidental, al río Bogotá, eje ambiental fundamental
de la Sabana de Bogotá. Son así un escenario estratégico para caracterizar, a
través de su ordenamiento, los lineamientos de política, que emanados desde el
Distrito, buscan establecer relaciones de sostenibilidad con su contexto regional.

Cabe concluir, que desde el punto de vista del ordenamiento del territorio, los
Cerros Orientales constituyen una pieza clave dentro del complejo sistema de
interacción urbano-rural-regional, cuya forma actual y tendencial de uso y
ocupación, manifiesta el viejo y persistente conflicto entre los intereses económicos
privados y los intereses ambientales colectivos de beneficio social general, los
cuales históricamente se han presentado subordinados a los primeros, dado que las
políticas de protección ambiental no han logrado establecer vínculos positivos entre
la eficiencia económica privada y el cuidado ambiental.

Las políticas de protección y conservación se han basado con exclusividad en la


aplicación de instrumentos de control directo, generando normas y reglamentos
(como la ordenación del suelo), que fácilmente son violados por la ausencia de
procedimientos eficientes que obliguen o persuadan a su cumplimiento y castiguen
de forma ejemplarizante a sus infractores.

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La situación obliga entonces a competir en el mismo terreno, creando instrumentos


económicos que hagan que la conservación y la protección sean capaces de incidir en
el mercado del precio del suelo y/o lograr que el uso “bosque”, “sistema de
sustentación ambiental” o una categoría similar compita en mejores condiciones con
otros usos del suelo. Esto se constituye en un reto no sólo para el ordenamiento de
los Cerros Orientales sino también en relación a la posibilidad real de conformar y
mantener en el tiempo, las áreas requeridas para la conformación de la Estructura
Ecológica Principal local y regional.

3.2.2.3.2 La Cuenca Alta Y Media Del Tunjuelo

La Cuenca alta y media del Tunjuelo, es en términos relativos, la más importante


zona rural del territorio distrital, dado que contiene la mayor cantidad de
población campesina y por ende concentra el desarrollo de la actividad
agropecuaria. Corresponde la misma a las áreas rurales de la localidades de Usme y
Ciudad Bolívar, dos espacios que ostentan grandes problemáticas urbanas
relacionadas con altos índices de pobreza, carencia de infraestructura básica,
desarrollo descontrolado de la actividad minera, procesos legales e ilegales de
urbanización precaria y desarrollo de asentamientos en áreas de alto riesgo, lo cual
las caracteriza como zonas donde prevalecen condiciones de alto deterioro social y
ambiental.

Dichas características determinan en gran medida, las condiciones de la articulación


urbano-rural y afectan grandemente el desarrollo de esta última. La alta
concentración de población pobre y marginal de la ciudad, que no puede acceder a
vivienda bajo las condiciones de especulación inmobiliaria del mercado del suelo
urbano, constituyen una fuerte presión sobre el suelo rural, un suelo con costo
relativamente menor, lo cual aprovechan los urbanizadores que entran a jugar un
importante papel como agentes ordenadores del territorio. Ello caracteriza el
borde de interacción, como un espacio de alta dinámica cuyo resultado neto, está
marcado por la expansión continua, legal e ilegal, del área urbana sobre el
territorio rural, fundamentado en un proceso de crecimiento que reproduce las
precarias condiciones urbanas.
La expansión se ve adicionalmente favorecida por la estructura predial y de
intensidad de la producción dentro del área rural. Mientras en la parte alta del

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Tunjuelo la baja productividad de los suelos, favorece el establecimiento de predios


grandes, en la partes medias y bajas, sobre suelos relativamente más fértiles, es
común el minifundio que basa su estrategia en incrementar la rentabilidad por medio
de la intensificación de la producción, aplicando una tecnología precaria, que marca
el agotamiento de la capacidad de carga del territorio y su eventual marginamiento
como área rural, lo cual expone al suelo a un proceso de reemplazo de usos, en favor
de sistemas mejor adaptados a ambientes deteriorados como son los sistemas
suburbanos y urbanos.

Esta sucesión es aún más clara en cercanías del borde urbano, en donde en un
principio las condiciones de mercadeo y equipamiento, favorecen la estabilidad del
minifundio, el cual por sobreexplotación pierde su potencial agrícola, incrementando
paralelamente su valor agregado por el equipamiento, pasando entonces de un
sistema de uso agrícola intensivo a un uso suburbano con tendencia a intensificarse
hacia urbano.

Este fenómeno sucesional de uso y ocupación es más intenso en el borde suburbano


de Ciudad Bolívar, que en Usme. Los suelos frágiles y las condiciones climáticas
secas en Ciudad Bolívar, originan que los procesos de intensificación del desarrollo
agropecuario determinen mayores condiciones de deterioro ambiental, de forma tal,
que la localidad ofrece una mayor área de tierras agrícolas marginales, sobre las
cuales avanza la expansión urbana en la forma de en barrios marginales asentados
en territorios altamente deteriorados e inestables, que se presentan entonces como
asentamientos de alta peligrosidad.

En particular, el norte de Ciudad Bolivar corresponde al sector de menor capacidad


de carga, donde la sobreexplotación fomenta la deforestación en busca de áreas
explotables para atender a una población creciente, dejando a su paso, zonas
profundamente degradadas, que como tierras marginales propician la expansión de
canteras y asentamientos subnormales.

En Usme las características del suelo y el clima ofrecen un mayor balance hídrico y
menor erodabilidad, lo cual da mayor estabilidad a la explotación agropecuaria y al
mantenimiento del modo de vida rural, de forma tal que la mayor resiliencia rural
mantiene la función agrícola aún sobre el mismo borde de expansión urbana. Sin
embargo se verifica una expansión de vivienda legal e ilegal sobre tierras agrícolas

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de buena calidad, que siendo por ello de mayor valor, condicionan una expansión
jalonada por grupos socioeconómicos mas pudientes, existiendo menos focos de
tugurización y condicionando un reemplazamiento más lento.

La dinámica de expansión se asocia también al desarrollo de los ejes viales, los


cuales señalan sobre el territorio los radios de expansión urbana futura. Sobre la
carretera a Pasquilla se viene generando una división de predios en lotes menores
de 5 Ha que dado su valorización por la vía, favorece la forma suburbana de
ocupación. Así mismo la construcción de la nueva vía a Villavicencio, constituye un
factor de valorización que ha impulsado el crecimiento desordenado, convirtiéndose
en un nuevo eje de expansión sobre el suroriente. El aumento del tráfico en esta vía
y las relaciones socioeconómicas con los Llanos, sumado al crecimiento de la
población de Usme, determinan una fuerte presión de densificación y
reemplazamiento del sistema rural por urbanos legales y clandestinos.

A pesar de la dinámica de este proceso de borde cuya tendencia está dirigida hacia
ampliar la extensión territorial en conflicto, la cuenca alta y media del Tunjuelo
mantiene una estructura rural, sobre la cual hay poca documentación, un aspecto que
confirma la marginalidad del territorio dentro del contexto administrativo
distrital. No obstante, es posible caracterizarla de manera general como sigue :

v Las condiciones físico-bióticas del paisaje caracterizan una oferta territorial


que establece claros condicionantes para el desarrollo de las actividades
agropecuarias. Estos se relacionan con la topografía abrupta caracterizada por
altas pendientes, formando un paisaje dentro del cual se intercalan sectores
ondulados y planos generalmente como resultado de la acumulación de materiales
de derrubio ; la fertilidad de los suelos, que en general es de media a baja y el
alto riesgo de erosión, dadas las condiciones de pendiente, el cual sin embargo
ostenta un gradiente de susceptibilidad en relación tanto con el grado de
humedad atmosférica como con la existencia de cobertura vegetal adecuada. (Ver
Anexo 2).

v La morfología misma de la cuenca determina un gradiente de condiciones


climáticas, topográficas y edáficas, que determinan en gran medida la
organización predial y la explotación agropecuaria dentro de la cuenca. Sobre la
cuenca alta del Tunjuelo donde las condiciones son menos favorables, la

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explotación agropecuaria se desarrolla bajo los sistemas de finca, finca


encargada y explotación agroindustrial. El sistema de finca se desarrolla en
predios con una extensión mayor de 5 Ha explotada directamente por el
propietario. La agricultura se desarrolla generalmente en los frentes de
expansión de los potreros hacia las partes altas, siendo la papa, el cultivo
colonizador para preparar los potreros. El sistema practica la tala de bosques
para expandir los potreros y la quema del páramo para obtener rebrotes como
forraje.

La finca encargada por su parte puede tener la misma o mayor extensión, donde
el propietario es típicamente ausentista, siendo el mayordomo quien utiliza la
tierra bajo un esquema de baja inversión donde se practica principalmente la
ganadería extensiva con un nivel mínimo de tecnología. Es frecuente, dependiendo
de la calidad del suelo, la explotación agrícola por arrendatarios y aparceros. La
escasa aptitud del suelo, determina un bajo grado de actividad agropecuaria
debido a lo cual, se estabiliza la concentración de la tenencia y la permanencia
de relictos de ecosistemas silvestres, pues su carácter económico marginal, su
extensión y la baja intensidad relativa de explotación, crea un bajo costo de
oportunidad para la conservación. El sistema es estable cuando la oferta
ambiental es de baja a moderada, al aumentar esta, el sistema tiende a
fragmentarse en minifundios.

De manera dispersa en la cuenca alta, sobre extensión de terreno variable, se


observa la organización de pequeñas a medianas empresas que incluyen la
actividad piscícola, truchifactorías, y de manera muy escasa la floricultura;
actividades que requieren grandes cantidades de insumos y sus vertimientos
tienen gran efecto contaminante.

En la cuenca medio y media-baja del Tunjuelo la fertilidad del suelo,


relativamente mayor determina la explotación sobre la base del minifundio. Así,
la actividad agropecuaria se lleva a cabo en predios con extensión inferior a 5
Ha que responde a una organización familiar del trabajo. La función económica se
concentra en la producción agrícola comercial, principalmente de papa y arveja y
pequeña actividad pecuaria (bovina-porcina). Su nivel tecnológico mínimo, se
combina con una alta explotación de recursos naturales y un alto consumo de

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agroquímicos que determinan un sistema de sobreexplotadas. que evolucionan


hacia una pérdida de potencial

v En la cuenca se cultivan cerca de 610 Ha/semestre concentradas en sectores de


las veredas Mochuelo Alto, Pasquilla, Pasquillita, Santa Rosa, las Margaritas, El
Destino, Quibas, Olarte, Chiguaza, La Requilina y El Uval. Sin embargo el área
de cultivo, tiende a una reducción neta toda vez que las zonas de Pasquilla,
Mochuelos, Quibas, Olarte y El Destino se presentan como las áreas más
degradadas presentándose procesos de erosión superficial, desecamiento de
corrientes y aridización, consolidando un ciclo degradativo donde se aprecian
grandes pérdidas de la capa arable y de la productividad, siendo así áreas
abiertas a procesos de transformación dirigidos hacia la expansión urbana.

v La actividad agropecuaria de la cuenca se desarrolla entre los 2600 y 3400


msnm, llegando aún sobre los 3600 msnm, lo cual imprime limitaciones
relacionadas con las condiciones climáticas y edáficas. La actividad se
caracteriza como un sistema de baja diversidad y escasa tecnología, siendo
frecuentes las prácticas de labranza a favor de la pendiente y la aplicación de
fuego para forzar la productividad del suelo. De esta manera, a las limitaciones
naturales del territorio se suma las malas prácticas de manejo que resultan en
una baja productividad de las actividades.

v Los bajos rendimientos y productividad se procuran contrarestar atiendo en


particular a dos estrategias : la expansión o ampliación de los territorios para la
producción, atendiendo a un proceso que abre paso a la destrucción de los
remanentes de bosque y a la invasión de las áreas de subpáramo y páramo,
territorios que son utilizados aún cuando ofrecen una baja oferta ambiental para
el desarrollo de las actividades agrícolas y pecuarias. La segunda se refiere a la
utilización creciente de agroquímicos, lo que constituye un elemento más que
contribuye a la contaminación de aguas y suelos, y a la afectación de las
cualidades físico-quimicas de los mismos. Es así como la actividad productiva se
desarrolla fundamentada en un proceso de depredación de la base natural de
sustentación, lo cual retroalimenta negativamente el desarrollo de las actividades
agropecuarias y a la vez hace que las mismas sean progresivamenta más
dependientes de insumos externos.

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v El deterioro general del suelo y el paisaje, se asocia también a la falta de


infraestructuras adecuadas en particular en lo relacionado con los servicios de
agua potable y de evacuación de excretas. Para el suministro de agua, la
población depende de fuentes locales muchas ellas contaminadas por materia
orgánica y/o agroquímicos. La disposición de excretas se hace mediante pozos
sépticos, letrinas y a campo abierto, lo que incrementa los riesgos de
contaminación. Aún cuando la zona está bien cubierta por el servicio eléctrico,
por comodidad, costos y tradición, se cocina con gasolina y leña, lo cual determi na
presión de entresaca sobre los bosques y rastrojos remanentes, adicional a la
expansión de la tierra cultivada.

v A pesar de las sensibles pérdidas de productividad, la agropecuaria continúa


siendo la actividad más importante, predominando el cultivo de la papa, con alta
utilización de químicos, combinado o rotado con haba y alverja, siendo la
horticultura una actividad suplementaria. La producción se dirige entonces hacia
la comercialización, existiendo un escaso desarrollo de las actividades de
pancoger. La unidad de producción debe así generar un ingreso que permita no
sólo la persistencia de la actividad, sino también la adquisición en el mercado de
los demás productos de abastecimiento alimentario básico. Sin embargo, pese a
la cercanía al importante mercado que representa la ciudad, los canales de
comercialización y las características del mercado de los productos adolecen de
los insumos de información y organización que posibiliten adecuados y suficientes
ingresos económicos.

v Los escasos ingresos económicos generados a partir de la actividad agropecuaria,


acrecientan un proceso de subutilización de fuerza de trabajo. En general,
dentro de la cuenca el incremento de la población en edad de trabajar es
superior al empleo ofrecido por las actividades económicas locales. La cercanía a
la ciudad pone en marcha un proceso de proletarización, que encuentra en las
actividades de construcción y minería algún grado de oferta de mano de obra no
calificada. Este proceso de amplias repercusiones socioeconómi cas socava
profundamente la persistencia de la cultura campesina debilitando internamente
la zona rural y alimentando a la vez los procesos de suburbanización
desarrollados bajo condiciones de marginalidad y descomposición social.

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De esta manera la cuenca alta y media del Tunjuelo se presenta como una zona rural
que tiende hacia la descomposición, no sólo por la presión urbana sobre la misma,
sino también por su dinámica interna, que basada en una sobreexplotación del
territorio, determina un desarrollo agropecuario marginal que caracterizado por la
baja generación de empleo y riqueza, hace difícil el sostenimiento de las unidades
productivas, evidenciándose una tendencia hacia el abandono de las actividades
agropecuarias, lo cual redunda en la desarticulación de la comunidad campesina que
tiene como única oportunidad de desarrollo el mantenimiento de su tradición y
carácter rural.

3.2.2.3.3 El Sumapaz

Esta porción del suelo rural corresponde a la localidad de Sumapaz, conectada


físicamente a la ciudad por medio de Usme. Con una extensión aproximada de
160.000 Ha, 70.000 conforman al Parque Nacional Natural de Sumapaz, el cual
cabe ser identificado como el principal eje de ordenamiento del territorio.

Comparativamente, el Sumapaz constituye la zona menos vulnerable a la ocurrencia


de grandes transformaciones, dada su ubicación y relativo aislamiento, su condición
de bajo poblamiento, la situación geopolítica creada por la guerrilla de las FARC,
claro determinante del ordenamiento local y más recientemente por la presencia del
Ministerio del Medio Ambiente en lo que hace al manejo del Parque Nacional
Natural.

Estos factores la han mantenido particularmente bien conservada, permitiendo aún


el desarrollo sociocultural de una población campesina, interacción que si bien no
está exenta de problemas, ha sido relativamente de menor impacto, toda vez que sus
actividades guarda una limitada relación con la ciudad y una más estrecha con las
áreas rurales circunvecinas al Distrito.

La dinámica transformadora obedece al patrón tradicional de la colonización, en


donde localizándose los poblados en las partes bajas de los valles (Betania,
Nazaret, Las Abras, Santa Rosa y San Juan), se inicia un proceso de deforestación
que asciende sobre el bosque altoandino, que aquí, da paso al establecimiento de

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potreros para ganadería extensiva, previo el desarrollo de cultivos más o menos


marginales, que adecuan el terreno para el establecimiento de los pastos.

De esta manera, desde la óptica distrital y aún nacional, la principal potencialidad


del Sumapaz se relaciona con la preservación de la riqueza natural distrital
representada tanto en su biodiversidad como en el potencial hídrico que encierra ;
sin embargo, para las poblaciones locales, el territorio les es vital como su única
opción de sustento. Si bien el páramo de Sumapaz se halla en general en buen
estado de conservación, el desarrollo de actividades productivas ejercen
tensionantes sobre él, particularmente en las áreas vecinas a las vías. Así mismo las
áreas del parque que colindan con los asentamientos de Betania, Santa Rosa y Las
Vegas entre otros, se ven afectadas principalmente por el fuego y el pisoteo
generado por el pastoreo extensivo.

Pese a que las condiciones físicas y biológicas del territorio determinan una baja
oferta natural para el desarrollo de actividades agropecuarias (Ver Anexo 2), es
posible identificar, de sur a norte y colindando con el borde occidental del Parque
cuatro principales circuitos socioeconómicos : El Plan de Sumapaz (Veredas San
José, Nueva Granada, Concepción, Tunal Alto, Lagunitas, Gobernador y Tunal Bajo),
La Unión, San Juan y San Antonio. En el sector nororiental de la localidad y
lindando con el borde nororiental del Parque de Sumapaz se observan los circuitos
socioeconómicos de Nazaret, Betania y Santa Rosa. Los circuitos en la cuenca del
Blanco, en especial los corregimientos de Betania y Nazaret , son los que
participan de una dinámica socioeconómica y cultural más próxima a la influencia de
Santa Fe de Bogotá.

El circuito socioeconómico de Santa Rosa, es particularmente conflictivo, pues las


zonas productoras que agrupa, se encuentran en áreas que hacen parte del Parque
Nacional de Sumapaz, observándose una tendencia a la expansión sobre el mismo,
debido al crecimiento del asentamiento humano de Santa Rosa y la presencia de la
vía.

Estos circuitos articulan las áreas productivas ubicadas dentro de la localidad, las
cuales se dedican en su mayoría a las actividades agrícolas (principalmente papa y
arveja) y de ganadería extensiva, desarrolladas principalmente bajo un sistema de
finca con extensión superior a 5 Ha, trabajadas directamente por el propietario,

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aplicando un manejo mínimo dentro del cual son comunes las prácticas de tala de
bosques para expansión de potreros y la quema de páramos en verano para utilizar
los rebrotes como forraje. El impacto ambiental de estas actividades se relaciona
particularmente con la destrucción de páramos y subpáramos, así como con la tala
de bosques, toda vez que la actividad productiva se desarrolla entre los 3000 y
3400 msnm, llegando aún a los 36000, lo cual se relaciona con un nivel de
productividad marginal, considerando tanto el potencial natural del suelo como su
empobrecimiento y deterioro adicional, debido a las inconvenientes prácticas
desarrolladas.

La actividad agrícola en general es reducida y tiende a su disminución, a favor de


la ganadería extensiva de ladera, cuyo desarrollo origina impactos tales como el
terraceo y compactación de suelos, afectando su equilibrio hídrico, su estabilidad y
productividad; y las quemas del páramo y subpáramo que amplían la frontera. La
zonas más afectadas son Betania, en la cuenca del Blanco, y en general la cuenca
alta del Sumapaz donde las pendientes más suaves han facilitado la potrerización.

Tanto por los pocos beneficios obtenidos de las actividades económicas dadas las
difíciles condiciones, como por la acción de las FARC, la zona tiende a un
despoblamiento, persistiendo en particular, las personas de mayor edad,
presentándose así un proceso de flujo neto hacia la capital, un factor que se
relaciona con el auge de la ganadería extensiva en desmedro de la agricultura.
Las directrices de ordenamiento del territorio deben entonces considerar el hecho,
de que siendo este un espacio preferencial para la conservación, persiste en él una
comunidad campesina que se mantiene aún cuando las condiciones biogeográficas le
son altamente adversas.

En este sentido aún cuando deberán propiciarse las condiciones que posibiliten el
desarrollo sostenible de las actividades productivas bajo un sistema de economía
campesina, las posibilidades de llegar a incidir grandemente en el mejoramiento de
las condiciones de vida de la población, cifrado en el aumento de la productividad,
son restringidas, dadas las limitaciones biofísicas del territorio. Se cuenta sin
embargo con la ventaja de mantener un nivel poblacional bajo, debido a las
rigurosas condiciones, sobre cuya base podrían experimentarse sistemas de alta
eficiencia sobre extensiones de terreno relativamente pequeñas y que
correspondería a aquellas que exhiben menores limitaciones.

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3.3 La Problemática Ambiental Intra Urbana.

Como lo indicamos en el apartado 2, esta hace referencia a los problemas


ambientales internos a la ciudad y surgidos de la interacción del sistema
socioeconómico con el entorno dentro del cual se desarrolla. Ella la hemos dividido
en dos grupos de problemas :

v Los problemas surgidos de una condición de derroche ambiental dentro de la


ciudad, los cuales constituye un problema estructural urbano en tanto se
relaciona directamente con el funcionamiento ambiental de la ciudad, los cuales
son por su origen y naturaleza, un problema a resolverse desde el mismo ámbito
ambiental

v El segundo grupo constituido por aquellos disfunciones ambientales surgidas como


consecuencia de problemas urbanos no ambientales en su origen, razón por la cual
los consideramos como no estructurales, desde la óptica ambiental. Las acciones
ambientales aplicadas no llegan entonces a modificar sino a acondicionar el
funcionamiento urbano en tanto no se modifiquen las causas estructurales que los
originan.

3.3.1 La Problemática Ambiental Estructural.

Aún cuando el esquema conceptual involucra dentro de la problemática ambiental


estructural aquellos problemas relacionados con el derroche ambiental en la
ciudad ; dentro de esta sección trataremos para iniciar, lo referente al sistema de
áreas protegidas urbanas que identificados como una porción de la estructura
ecológica principal que si bien la establecimos como categoría de ordenamiento
ambiental por excelencia, trascendiendo por ello los ámbitos jurisdiccionales,
resulta pertinente definir y caracterizar dentro del espacio urbano, la porción de
estructura ecológica que la misma sustenta, toda vez que significa su
responsabilidad directa.

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3.3.1.1 El Sistema De Areas Protegidas Urbanas.

Como ya fue definida en el contexto del análisis de la Estructura Ecológica


Principal, el sistema de áreas protegidas urbanas constituye la porción de dicha
estructura que transcurre por el tramo físico de la ciudad. Bajo esta consideración
es pertinente definir como uno de los componentes de la estructura ambiental de la
ciudad, el sistema de áreas protegidas urbanas como el conjunto de los elementos de
la estructura ecosistémica regional, que atraviesan físicamente el tramo espacial de
la ciudad y cuyo valor preponderante de uso, es de carácter regional.

El sistema de áreas protegidas urbanas (como la totalidad de la estructura


ecológica principal), es un elemento que hace parte del suelo de protección en los
términos de la Ley 388 de 1997. De otra parte, atendiendo al Decreto 1504 de
1998, los subsistemas orográfico e hídrico (que conforman el sistema de áreas
protegidas urbanas), hacen parte constitutiva del espacio público ; en relación a lo
cual cabe hacer una claridad, pertenecen a esta categoría en tanto atienden a la
satisfacción de necesidades urbanas colectivas, que trascienden por ello los límites
de los intereses privados, sin embargo, esta distinción no los identifica como espacio
de uso público, uso que para dichos subsistemas se presenta restringido atendiendo
a la compatibilidad con la defensa de la estructura y función de los mismos.

3.3.1.1.1 Subsistemas Que Conforman El Sistema De Areas


Protegidas Urbanas.

El sistema de áreas protegidas urbanas esta conformado por los subsistemas


orográfico (o de montaña), e hídrico. (Ver Mapa Urbano 2).

El subsistema orográfico está compuesto por el grupo de cerros y montes


Distritales que definen el paisaje de la ciudad. Constituyen ambientes donde nacen
las quebradas que alimentan los ríos más importantes que transcurren por la ciudad,
y que hacen parte de la cuenca del río Bogotá, al tiempo que encierran aún algunos
elementos importantes de flora y fauna.

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Constituyen suelo de protección, las formaciones orográficas ubicadas dentro del


área urbana y aquellos que enmarcan el borde oriental de la ciudad, conformados así
:

v Cerros de Suba y La Conejera


v Cerros de Juan Rey y Guacamayas y Cuchilla del Gavilán.
v Los Cerros del Sur : Daña Juana y Sierra Morena
v Los Cerros Orientales o Bosque Oriental de Bogotá.

El subsistema hídrico, por su parte, está constituido por las corrientes


superficiales y los cuerpos de agua que conforman la red de humedales y chucuas, y
las correspondientes áreas de ronda definida por una franja paralela a cada lado de
la línea de borde del cauce permanente de los ríos, embalses, lagunas, quebradas,
vallados y canales, la cual puede llegar a tener hasta 30 metros de ancho, cobijando
las áreas inundables para el paso de las crecientes no ordinarias y las necesarias
para la rectificación, amortiguación, protección y equilibrio ecológico. La zona de
manejo y preservación ambiental del río Bogotá sumada a su ronda hidráulica,
conforma una franja total de 300 metros a lo largo del río medida desde su eje de
rectificación.

Los humadales que forman parte del sistema de áreas protegidas urbanas son17:

v Guaymaral, La Conejera, Tibabuyes y Córdoba en la localidad de Suba.


v Santa María del Lago y Jaboque en la localidad de Engativá.
v Capellanía en Fontibón.
v Techo, el Burro y La Vaca en la localidad de Kennedy.
v Tibanica, en la localidad de Bosa.

Hacen parte también del subsistema hídrico los ríos, que corresponden a las cuencas
hidrográficas de los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo que drenan más del 90% del
área urbanizada. A estas deben agregarse las cuencas de Torca, la Conejera, El

17
La lista de humedales se completa con la inclusión del humedal de la Florida, que si
bien es propiedad de la ciudad, se encuentra al occidente de Engativá, fuera del
perímetro del Distrito.

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Jaboque y Tintal, que drenan sectores periféricos del norte, noroccidente y


suroccidente.

3.3.1.1.2 Características de la relación Oferta-Demanda en los


Subsistemas Hídrico y Orográfico.

Para la caracterización de esta relación, cobra particular importancia las


características de Fragilidad (hace referencia a la posibilidad que tiene un recurso
de ser afectado por acciones externas), Vulnerabilidad (hace referencia al grado de
exposición frente a los elementos generadores de amenazas), Calidad (hace
referencia a las áreas donde el grado de disturbio es mínimo manteniéndose intactos
los vínculos ecológicos y funcionales), e Importancia (valor que presenta un recurso
o área para el mantenimiento del equilibrio ecológico, económico, social y
ambiental).18

v La Importancia de los Subsistemas Hídrico y Orográfico.

La importancia de estos subsistemas se relacionan tanto con su función desde el


punto de vista físico-biótico, como de su papel desde una óptica paisajística.

Atendiendo al primero, el subsistema orográfico es un elemento importante dado


que alberga el nacimiento de fuentes hídricas superficiales, es elemento regulador
de las condiciones meso y microclimáticas, posibilita la recarga de acuíferos y
constituye ambientes que albegan un gradiente de diversidad altitudinal que
potencialmente permite la conformación de distintos ecosistemas, que representan
un elemento de biodiversidad desde el punto de vista de la cobertura vegetal y la
fauna asociada, de la cual depende el adecuado equilibrio estructural y funcional de
los ecosistemas que posibilitan el desarrollo idóneo de las funciones que el
subsistema cumple.

18
Bases Ambientales para el Ordenamiento territorial Municipal en el marco de la
Ley 388 de 1997. Oficina Asesora de ordenamiento territorial. Ministerio del
medio Ambiente.1998.

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El subsistema hídrico por su parte, es elemento vital en la funcionalidad del sistema


urbano. Las fuentes superficiales son los elementos básicos para la evacuación de
los vertimientos que emite la ciudad. Desde el punto de vista biológico los humedales
actúan como esponjas que regulan los caudales del río Bogotá y sus afluentes, son
depósitos y reservorios naturales para la recolección de aguas lluvias durante el
invierno y regulan el nivel freático del suelo durante el tiempo seco, mejoran la
calidad del agua, porque en condiciones de equilibrio ecosistémico, funcionan como
sistemas naturales de filtración y depuración, y potencialmente albergan un tipo
característico de vegetación y fauna asociada, elemento importante de
biodiversidad.

Desde una perspectiva paisajística, estos subsistemas son fundamentales como


generadores de heterogeneidad del territorio que a la vez son tanto un elemento de
balance como de amortiguación del paisaje urbano. Son así mismo, elementos
generadores de un entorno adecuado en términos sicológicos y vivenciales, siendo
oferentes potenciales de espacios de distensión, y de educación.

Un ejemplo particular de ello, son los sistemas del Cerro de Doña Juana y los
Cerros de Juan Rey, Guacamayas y la Cuchilla El Gavilán, que pese a su proceso de
deterioro, son considerados como elementos estratégicos para la provisión de
espacios verdes y recreativos que disminuyan el desbalance de espacio público
existente en el sur y suroriente. Se proyecta que ellos den paso a los parques
Serafín y Entrenubes respectivamente. El último es ya hoy oficialmente un parque
Metropilitano, con una extensión de cerca de 800 Ha, el cual sin embargo carece de
reglamentación, (en espera de la cual continúa avanzando el proceso degradativo.).

Desprendida de la consideración anterior, es importante resaltar el hecho, de que el


argumento según el cual, la calidad degradada de los sistemas no deja otra
alternativa más que su desaparición, no puede considerarse como válido ; se requiere
en la toma de decisiones, evaluar la importancia de los sistemas, resolviéndose a
nivel de los procesos de ordenamiento, las estrategias que permitan recuperar los
sistemas y sus funciones a través de medidas que interioricen los costos
ambientales.

v La Calidad de los Subsistemas Hídrico y Orográfico.

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Estos subsistemas han sido objeto de una gran gama de procesos degradativos, de
forma tal que hoy son para la ciudad fuente de problemas ambientales urbanos más
que una oportunidad de desarrollo ligado a la importancia que los mismos tienen.
(Ver Mapa Urbano 3).

v El Proceso de Transformación del Susbsistema Orográfico.


Calidad del Subsistema Orográfico.

Los cerros de Suba y La Conejera son una serranía aislada del conjunto de cerros
que rodean la Sabana de Bogotá. La Conejera conserva uno de los más auténticos
bosques altoandinos que aún subsisten en la ciudad. Nace en él la quebrada
Salitrosa que alimenta el humedal de La Conejera. Sin embargo es propiedad
privada, cuyos dueños construyen hoy un conjunto habitacional de estrato alto, el
cual pretende respetar la calidad ambiental de la zona como principal atractivo de
venta.

Los cerros de Suba, sur y norte, constituyen un sistema altamente intervenido


particularmente por la actividad urbanizadora que iniciada desde los años 70 dio
paso a un proceso de urbanizción marginal que conformó barrios como San
Francisco parte Alta, Casablanca II, La Aguadita y Tuna Alta. Este proceso
continuado en la decada del 80 es hoy vigente, manteniendo una tipología urbana
según la cual, sobre el sector occidental se observa una ocupación vertiginosa
caracterizada por un desarrollo desordenado de viviendas carentes de servicios y
estética, que demeritan el valor paisajístico de los cerros; mientras el sector
oriental fue y es objeto de urbanizaciones de clase alta y media, en conjuntos
habitacionales bien diseñados y acoplados al paisaje local. Muchos de estos barrios
han sobrepasado la cota de 2700 establecida para la protección de los cerros,
desde 1990.19

Los cerros de Juan Rey, Guacamayas y Cuchilla del Gavilán se ubican al suroriente
de la ciudad y constituyen un sistema altamente intervenido. El cerro de Juan Rey
de pendiente moderada a fuerte, presenta suelos muy erosionados cubiertos por
pastizales y pajonales, que hoy presenta una fuerte presión de urbanización
expansiva hasta media ladera por parte de sectores altamente deprimidos. El cerro

19
Perfil Ambiental de Santa Fe de Bogotá. EPAM 1996.

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Guacamayas sostiene un fuerte proceso de ocupación por asentamientos precarios,


en toda su falda y hasta casi la cima, localizándose los barrios Guacamayas, la
Malvinas y San Martín de Loba coexistiendo con zonas de extensa erosión
superficial, focos de erosión severa y canteras abandonadas que han generado
profundas modificaciones del mesoclima y el ciclo hidrológico. La cuchilla del
Gavilán corresponde a un mosaico de pastizales, cultivos, matorrales y rastrojos,
con algo de cobertura leñosa que corresponde a fragmentos de encenillal, sistema
deteriorado por un manejo agropecuario indecuado y hoy objeto de un proceso de
urbanización generado a partir del desarrollo vial de la nueva autopista al Llano.20

En lo que hace a los cerros del Sur, Doña Juana es el área más extensa y
profundamente deteriorada del Distrito, que soporta el relleno sanitario de Doña
Juana, desarrollado sobre un terreno antigua y severamente degradado por el
manejo inadecuado de ecosistemas semiáridos. Los impactos evidentes de la
construcción, operación, derrumbe y readecuación del relleno, implica un verdadero
reto a la administración que pretende establecer en él el parque Metropolitano
Serafín. Por su parte Sierra Morena, declara como zona de protección por la CAR,
es objeto de un total proceso de urbanización, pese a que le corresponde
potencialmente una función de protección de infraestructuras del acueducto de
Bogotá y que representa la posibilidad, junto con los relieves superiores del sur, de
constituirse en un importante elemento paisajístico que de balance al desarrollo de
los barrios populares, que tanto desde Soacha como desde Bogotá crecen
desordenadamente.

Los Cerros Orientales, son el componente natural que mayor impacto visual imprime
a la ciudad. Su presencia es un elemento paisajístico sólo comparable con las
grandes montañas sobre las que se recuestan ciudades como Hong Kong o Río de
Janeiro21 , constituyendo en ellas, como en Santa Fe, hitos naturales que las
referencian mundialmente. Como hito urbano tiene particular incidencia la primera
fila de cerros de la vertiente occidental conformados por los : Cerros de San
Cristobal, Cerros de Usaquen, Cerros de la Cuenca del río Arzobispo, Cerros de las
Cuencas de las quebradas Quiba y De Limas, Cerros del borde del Parque Nacional

20
Bachaqueros-DAMA. 1998.
21
Cerros, Humedales y Areas Rurales. DAMA. 1997.

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Olaya Herrera, Cerros en el acceso a la vía a La Calera y Sierras del Chicó y


Cerros en el acceso al Embalse de San Rafael.

Los procesos de transformación de los Cerros Orientales se originaron en relación


con la explotación de canteras, la construcción de vías para el desarrollo de esta
actividad y la generación de barrios subnormales construidos al rededor de las
explotaciones. Posterior a ello, y dado su alto valor paisajístico y ambiental, se
inició un proceso de desarrollos habitacionales de clase alta que iniciados desde el
borde de la carrera 7 hoy avanzan ladera arriba pasando hasta la vertiente
oriental, en la cuenca alta del Teusacá, actualmente sometida a un proceso de
suburbanización no controlado. Estas actividades se han desarrollado pese a ser los
mismo, en toda su extensión, una reserva forestal protectora de carácter nacional,
cedida para su administración ambiental a la CAR, por parte del Ministerio del
Medio Ambiente. (Ver Cerros Orientales en el apartado rural).

v El Proceso de Transformación del Subsistema Hídrico. Calidad


del Subsistema Hídrico.

Los humedales de Santa Fe de Bogotá, forman parte del más importante sistema de
humedales del norte de los Andes. Sin embargo el área original del sistema de
humedales, se ha reducido de 50.000 Ha, a sólo 800, en menos de 40 años22., no
parece demasiado propender por mantener el escaso 1.6% que nos resta. No
obstante, protegidos por Ley (Acuerdo 19 de 1994), son objeto de rellenos,
construcciones ilegales, depósito de basuras, acumulación de escombros y vertido de
aguas negras.

De los humedales, los más deteriorados y reducidos corresponden a Tibanica,


Capellanía, Techo, El Burro y La Vaca. Ellos han sido víctimas constantes de
invasiones y rellenos ilegales que han disminuido exageradamente el cuerpo de agua.
Los tres últimos, son por su posición estratégicos, pues se encuentran en una de las
localidades más secas y áridas de la ciudad, por lo tanto, su función como
reguladores ambientales, hídricos y de humedad relativa, resulta importante.

22
DAMA, 1997, op cit.

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La situación actual de estos humadales, pone en evidencia las grandes deficiencias


que existen para abordar la adecuada administración de los ecosistemas
estratégicos. La escasa gobernabilidad sobre las áreas, las deja expuestas a la
ocurrencia de procesos espontáneos de ocupación, que los transforma hasta el punto
de convertirlos en focos de problemas ambientales entrando a la categoría de áreas
de difícil y costosa recuperación, secuencia de eventos en la cual, atendiendo a
criterios de priorización social y sanitaria, se descarta de plano la rehabilitación
de los sistemas a favor de la normalización del proceso de urbanización. Una
situación de debilidad administrativa, con la que los urbanizadores piratas cuentan
como factor a favor, y que les posibilita replicar sus acciones.

El río Salitre o Juan Amarillo nace con el nombre de quebrada Arzobispo en los
cerros orientales, recibe numerosos afluentes tales como las quebradas Las
Delicias, Rionegro, Los Molinos y El Chicó. El río es el colector final de las aguas
negras y lluvias de la mayor parte de la mitad norte de la ciudad, su tramo inferior,
en una longitud de más de 7 Km, presenta condiciones de alcantarillado abierto,
luego de recibir la descarga de aguas negras de los interceptores enterrados. La
laguna de Juan Amarillo actúa como embalse de amortiguación de crecidas, que
reduce los caudales pico que llegan al río Bogotá.

El río Fucha nace también en los cerros orientales con el nombre de río San
Cristobal y drena todo el sector central, parte del suroriente y la zona industrial
de occidente antes de desembocar en el río Bogotá, al sur de Fontibón. Las aguas
de este río y sus tributarios presentan un alto nivel de contaminación,
especialmente luego de recibir las descargas de los principales interceptores de
aguas negras e industriales. Su tramo inferior es también una alcantarilla abierta.

Para estas dos cuencas los Planes Bogotá IV y Santafé I de la EAAB, no contemplan
la construcción de interceptores de aguas negras a lo largo de los ríos, por lo que es
de esperar el empeoramiento futuro de las condiciones ambientales de estas
cuencas.

El río Tunjuelo nace en el páramo de Sumapaz y drena todo el sur de la ciudad de


Usme hasta Bosa . Desde que ingresa a la ciudad recibe vertimientos de aguas
negras, los de las curtiembres de San Benito, los vertimientos de un considerable
número de industrias quimicas y de galvanoplastia y los lixiviados del relleno de

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Doña Juana. Su cauce se presenta muy deteriorado debido a las explotaciones de


gravilla (al sur de la Escuela de Artillería), las que a su vez arrojan apreciables
volúmenes de sedimentos. Es por tanto un río con alto nivel de contaminación. Dadas
las altas crecientes del Tunjuelo, se tiene prevista la construcción de tres embalses
amortiguadores, cuyos terrenos están siendo invadidos y rellenados en desmedro de
su futura capacidad de regulación.

El río Bogotá transcurre la ciudad desde el Puente del Común hasta Alicachin,
siendo el último tramo del río sobre la sabana. El río envenenado en toda su
extensión, pasa por ser uno de los más deteriorados del mundo. Once ríos afluentes
contaminan el río Bogotá, tres de ellos de manera letal : El Juan Amarillo que
descarga al río Bogotá 123 toneladas de desechos al día; el río Fucha, con una
descarga de 590 toneladas/día y el río Tunjuelo, con una descarga de 616
toneladas. De esta manera el río Bogotá vierte diariamente 1.473 toneladas de
sólidos en suspensión al río Magdalena.23

En este último tramo del río presenta un cauce meándrico, como corresponde a un
río de planicie aluvial; condición física que unida a la dinámica hidrológica de la
cuenca y a los aportes provenientes de los caudales desviados desde el páramo de
Chingaza que vienen incluidos en las aguas negras transportadas por los ríos Juan
Amarillo, Fucha y Tunjuelo, (volúmenes que aumentarán en el futuro con la
ampliación prevista del sistema Chingaza y la captación de la cuenca del Sumapaz
para cubrir la demanda futura del Distrito), hace que exista un alto riesgo de
inundaciones.

No obstante lo anterior, el hecho dominante del río en este tramo, es la alta


contaminación de sus aguas. De maneja general el río tienen niveles de contaminación
media hasta antes de la desembocadura del Juan Amarillo, a partir de este punto, se
observa un alto grado de contaminación con condiciones totalmente anóxicas.

v La Fragilidad de los Subsistemas Hídrico y Orográfico.

23
Pre-Plan integral, físico y ambiental de la cuenca alta del río Bogotá. CAR-
Sociedad geográfica de Colombia.1996.

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Pese a ser sometidos a altos procesos de deterioro, estos subsistemas conservan aún
parte de sus cualidades estructurales, lo cual se evidencia en el mantenimiento de
relictos de vegetación a los que aún se asocian elementos de la fauna que
“tercamente persisten en sobrevivir” , por la presencia aún de aves migratorias o
los registros de especies endémicas en peligro de extinción . Sobre esta base,
podrían considerarse como sistemas con una adecuada resiliencia, lo cual significa
una alta posibilidad de recuperación si las condiciones le son propicias.

Sin embargo es también cierto, desde el punto de vista biológico, que los sistemas
ante tensionantes se transforman estructural y funcionalmente, y aún cuando se
puedan físicamente percibir, pueden estar tan profundamente modificadas sus
funciones, de forma tal no sean generadores de servicios ambientales. Funciones
como la regulación hídrica, la conformación de meso y microclimas, la depuración de
vertimientos y la estabilización de laderas sólo pueden apropiarse si desde las
acciones antrópicas se asegura la estabilidad estructural y funcional de los
sistemas.

De esta manera las cualidades de los sistemas naturales dependen del adecuado
equilibrio de las condiciones bióticas y abióticas que le son necesarias para
mantenerse como sistemas naturalmente estabilizados, lo cual resulta una condición
deseable, dada la dificultad técnica de reproducir dichas condiciones en el balance
necesario. En consideración a ello, se presentan como sistemas frágiles en tanto la
modificación de sus elementos constitutivos, físicos o biológicos, ponen en marcha
procesos que desencadenan la evolución de los sistemas hacia otros estados que
pueden no responder a la funcionalidad que se les asigna dentro del contexto
territorial.

v La Vulnerabilidad de los Subsistemas Hídrico y Orográfico.

El subistema orográfico está particularmente degradado por el desarrollo de


actividades mineras extractivas y por la invasión de viviendas de estratos altos y
bajos, conservando y acentuando la característica tipología de crecimiento de la
ciudad, según la cual el norte presenta y acoge un paisaje menos deteriorado,
mientras el sur encierra los más graves problemas de deterioro asociados a los altos
niveles de pobreza.

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El elevado nivel de contaminación de las aguas del subsistema hídrico, determina


limitantes al aprovechamiento de los mismos tanto en lo que hace a su función
biológica como a su potencial paisajístico, siendo espacios que generan
problemáticas estrechamente relacionadas con deficiencias de salud.
Los procesos de degradación de estos subsistemas, generan un circulo vicioso dentro
del cual las zonas degradadas representan soluciones de muy bajo costo para
quienes requieren vivienda, lo cual estimula la invasión de los sistemas. De otra
parte, las áreas relativamente bien conservadas, en particular, en los Cerros
Orientales, la Conejera, y los suelos del límite norte ( con una relativa baja tensión
hasta hoy), son objeto de presión por estratos altos que buscan apropiarse de las
condiciones ambientales propicias a una alta calidad de vida.

Estos subsistemas se hacen también altamente vulnerable por las deficiencias en lo


que hace a los procesos de gestión, de los cuales depende la real gobernabilidad
sobre dichos territorios. La falta de coordinación interinstitucional y la ausencia de
instrumentos económicos y financieros que permitan la implementación de las
políticas de protección y restauración, han marcado el abandono de estas zonas, que
son sometidas a un proceso de ordenamiento espontáneo que a la postre se legalizan
sin mediar una compensación, en un procedimiento que caracteriza al ordenamiento
como un simple proceso de legalización de desarrollas espontáneos.

De otra parte, las políticas tradicionalmente diseñadas atienden a definir estos


espacios como áreas aisladas, de responsabilidad exclusiva del Estado, sin
contemplar la posibilidad de establecer mecanismos de apropiación por parte de la
comunidad que abran paso a la participación de la sociedad civil en la
administración y gestión de los recursos.

3.3.1.2 El Derroche Ambiental De La Ciudad.

Esta situación la hemos establecido en virtud de la característica sobreutilización


de recursos, es decir hace referencia a la condición de mantener las actividades
urbanas en una situación de incremento de la demanda, basada no tanto en la
ampliación efectiva de la misma, sino principalmente, sobre procedimientos que
subvaloran las posibilidades de reutilización o recirculación de los recursos
energéticos y materiales y una sobreestimación de la capacidad del territorio (los

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sistemas hídrico y atmosférico y la dinámica de los suelos), para asimilar los


desechos o residuos.

Desde un punto de vista ecológico, las ciudades aumentan su viabilidad en la medida


en que logran acercarse a un metabolismo circular, en el cual la reutilización se
constituye en un mecanismo de eficiencia económica y ecológica, en tanto afecta un
entorno mucho menor en lo que hace a la extracción de materia y energía de él, como
en lo relacionado a la disposición final de subproductos y desechos sobre el mismo.

3.3.1.2.1 Actividad Industrial

En el proceso de derroche ambiental, la actividad industrial tiene amplia incidencia.


El hecho se asocia particularmente a la implementación de tecnologías deficientes,
al desaprovechamiento de la energía y materiales que representan los subproductos
y residuos, así como a la falta de adecuación en la localización de las actividades
conexas ; aspectos de los que adolece principalmente la industria transformadora.
La industria extractiva por su parte, evidencia el derroche ambiental al desarrollar
la actividad en el seno de pequeñas explotaciones artesanales a nivel de las cuales se
explotan deficientemente los recursos en un proceso que no utiliza a cabalidad el
potencial geológico, a la vez que ocasiona grandes impactos ambientales que en
general terminan configurando áreas de alto riesgo.

3.3.1.2.1.1 Industria Transformadora

A partir de los años 30 el crecimiento de la ciudad inició un proceso de


especialización del suelo, en donde además de requerirse espacio para áreas
residenciales, cobró importancia la localización industrial y comercial. La
industria, inicialmente localizada en la periferia, ha sido, dado el crecimiento de la
ciudad, incorporada a la misma, hasta el punto que hoy no es posible identificar un
sector industrial en la ciudad, sino diversas zonas industriales esparcidas por la
misma.

Si bien es posible identificar zonas industriales como las siguientes :

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v Zona centro - occidental, se encuentran establecidas principalmente


industrias metalmecánicas, manufactureras, químicas, productos alimenticios,
agregados para construcción y producción de concreto.

v Zona Alamos, se encuentra establecida principalmente por parques


empresariales, centros industriales o centros empresariales como un gran
número de bodegas y de diferentes productos de las industrias allí
establecidas.

v En la zona industrial localizada en la Autopista Sur están establecidas


principalmente industrias de alimentos, bebidas, productos químicos, grasas,
muebles y accesorios, productos de vidrio y jabones, entre otras.

v En la zona de Tunjuelito se encuentran establecidas dos tipos de industrias


principalmente: curtiembres y extractivas.

la georreferenciación de industrias con expediente en el DAMA, revela la


existencia de cerca de 21 concentraciones industriales incipientes, muchas de las
cuales se desarrollan fuera de las zonas industriales reconocidas como tales (Ver
Mapa Urbano 4), principalmente concentradas en los barrios Toberin y Santa Fe,
así como en el sector de Paloquemao. Ellas parecen haberse conformado amparadas
por la zonificación establecida por el Acuerdo 6, en particular a expensa de las
zonas denominadas de uso múltiple o de aquellas denominadas áreas de industria
ligera que dado su crecimiento, no pueden ser hoy consideradas bajo estos
parámetros.

Los Cuadros 12 y 13 consignan una caracterización general de la gran industria y la


pequeña y mediana industria en Santa Fe de Bogotá, donde se evidencia que la
actividad industrial es una importante fuente de contaminación del aire (el 40% de
la contaminación del aire en Bogotá es originada por las fuentes fijas24), el suelo
por generación de residuos sólidos (se generan aproximadamente 1840 toneladas al
año de residuos sólidos industriales25) y el agua (los ríos Juan Amarillo, Fucha y

24
DAMA.1997.La Gestión Ambiental en Santa Fe de Bogotá 1995-1997. Santa Fe
de Bogotá.
25
Idem

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Tunjuelo, donde las industrias descargan sus aguas residuales aportan el 90% de la
contaminación del río Bogotá, esto incluye los desechos domésticos).

Los mismos cuadros presentan un resumen de las acciones, que los estudios de
referencia, realizados por el DAMA, consideran necesarias con el objeto de
reducir el impacto de la actividad industrial de donde se pueden derivar algunos
puntos importantes en tanto son relevantes al ordenamiento :

v Las acciones tendientes a introducir un concepto de economía ambiental en el


desarrollo de la actividad industrial implican un complejo proceso de gestión a
desarrollar al interior de las empresas, tendiente a que las mismas adopten las
medidas organizativas y operativas que permitan disminuir, hasta niveles
económicos y técnicamente factibles, la cantidad y peligrosidad de sus
subproductos y contaminantes generados (residuos, emisiones y vertimientos), que
precisan un tratamiento o eliminación final.

v La tendencia a la expansión y dispersión de la las empresas a través de toda la


ciudad, aunado al número de empresas existentes, dificultan la acción de la
entidad ambiental en lo que hace a los procesos de control y vigilancia.
v Los procesos tendientes a lograr la minimización de residuos, emisiones y
vertimientos, en tanto significan involucrar medidas de organización y operación
empresarial, se hacen más costosas y menos eficientes en la medida en que cada
empresa la aborde individualmente.

Con el objeto de priorizar las acciones, el estudio abordó de manera preliminar, la


identificación de las área-fuente de contaminación industrial en la ciudad, que si
bien no están definidas con el rigor establecido dentro del Decreto 948 de 1995,
constituyen un esfuerzo por espacializar dentro de la ciudad unidades de actuación
ambiental prioritaria en relación al aspecto que nos ocupa.

Atendiendo a la información de los expedientes del DAMA, se georreferenciaron


las industrias que exhiben mayor cuantía de emisiones atmosféricas, vertimientos
líquidos y producción de residuos sólidos, diferenciando así zonas de conflicto
ambiental básicamente diferenciadas por la densidad industrial. Para cada zona se
determinaron los sectores industriales, el total de industrias y las cargas
contaminantes que generan de acuerdo con el estudio de Valoración del Impacto

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Ambiental de la Gran Industria Manufacturera, realizado por el DAMA. Se


determinaron así Zonas de Alta Significancia Ambiental (ZASA) y Sectores
Industriales de Alta Significancia Ambiental (SIASA). Los resultados obtenidos

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se presentan en los Cuadros 14 y 15 respectivamente y se representan en el Mapa


Urbano 2.

Cuadro No.14. ZONAS DE ALTA SIGNIFICANCIA AMBIENTAL


(ZASA)

ZON EMISIONES AL VERTIMIENTO RESIDUOS TOTAL


A AIRE S LÍQUIDOS SÓLIDOS CONTAMINACIÓN
POR ZONA
kg kg kg mill/kg
13 103612658 538744092206 1789199714 540637
11 826921 138188147734 371734765 138561
15 284257 78757815408 262695077 79021
3 320168 34206352726 123893678 34331
10 473044 30563674512 159489937 30724
14 176938 20334898448 20335
19 397901 14528236714 209636402 14738
18 4168984 14547756938 1444215 14553
16 191613 12340987810 53061207 12394
17 20864429 12563440963 194964591 12779
2 4205510 10804298574 58494111 10867
1 269852 8683625427 9425 8684
21 141959 3190675288 5323470515 8514
9 206288 4347077172 4347
7 9621436 3145259586 21037151 3176
20 6054347 2279250242 1444215 2287
8 2159828269 2160
5 114953 454107031 454
4 30168659 156161789 11553718 198
TOTAL CONTAMINACIÓN POR 938760
ZONAS

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Cuadro No. 15. SECTORES INDUSTRIALES DE ALTA SIGNIFICANCIA


AMBIENTAL (SIASA)
ZO SECTOR MÁS SECTOR MÁS SECTOR MÁS
NA CONTAMINANTE CONTAMINANTE CONTAMINANTE
POR POR POR RESIDUOS SÓLIDOS
EMISIONES AL VERTIMIENTOS
AIRE LÍQUIDOS
13 3710-HIERRO Y 3522- 3522-PRODUCTOS
ACERO PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
FARMACÉUTICOS
11 3522-PRODUCTOS 3522- 3522-PRODUCTOS
FARMACEUTICOS PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
FARMACÉUTICOS
15 3522-PRODUCTOS 3420-IMPRENTAS 3231-PROCESO DE
FARMACÉUTICOS EDITORIALES CURTICIÓN
3 3522-PRODUCTOS 3522- 3522-PRODUCTOS
FARMACÉUTICOS PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
FARMACÉUTICOS
10 3522-PRODUCTOS 3522- 3522-PRODUCTOS
FARMACÉUTICOS PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
FARMACÉUTICOS
14 3522-PRODUCTOS 3522-
FARMACÉUTICOS PRODUCTOS
FARMACÉUTICOS
19 3513-PRODUCCIÓN 3522- 3231-PROCESO DE
DE RESINA PRODUCTOS CURTICION
FARMACÉUTICOS
18 3710- HIERRO Y 3522- 3710- HIERRO Y ACERO
ACERO PRODUCTOS
FARMACÉUTICOS
16 3523 PRODUCCIÓN 3522- 3522-PRODUCTOS
DE PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
DETERGENTE Y FARMACÉUTICOS
JABÓN
17 3710- HIERRO Y 3420-IMPRENTAS 3231-PROCESO DE

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ZO SECTOR MÁS SECTOR MÁS SECTOR MÁS


NA CONTAMINANTE CONTAMINANTE CONTAMINANTE
POR POR POR RESIDUOS SÓLIDOS
EMISIONES AL VERTIMIENTOS
AIRE LÍQUIDOS
ACERO EDITORIALES CURTICION
2 3692-TUBERIA 3522- 3522-PRODUCTOS
ARCILLA PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
FARMACÉUTICOS
1 3513 PRODUCCIÓN 3420-IMPRENTAS 3220-FABRICACION DE
DE RESINA EDITORIALES PRENDAS DE VESTIR
21 3231-PROCESO DE 3231-PROCESO DE 3231-PROCESO DE
CURTICION CURTICION CURTICION
9 3523 PRODUCCIÓN 3420-IMPRENTAS
DE EDITORIALES
DETERGENTE Y
JABÓN
7 3710- HIERRO Y 3420-IMPRENTAS 3211-MANUFACTURA DE
ACERO EDITORIALES ALGODÓN Y LANA
20 3710- HIERRO Y 3420-IMPRENTAS 3710- HIERRO Y ACERO
ACERO EDITORIALES
8 3420-IMPRENTAS
EDITORIALES
5 3311-INDUSTRIA 3311-INDUSTRIA
DE LA MADERA DE LA MADERA
4 3710- HIERRO Y 3522- 3522-PRODUCTOS
ACERO PRODUCTOS FARMACÉUTICOS
FARMACÉUTICOS

De acuerdo con el resultado de la contaminación industrial generada en Santa Fe de


Bogotá, las Zonas de Alta Significancia Ambiental (ZASA) están representadas
por las zonas 13,11,15,3 y 10.

El sector que genera mayor carga contaminante para cada una de estas zonas es el
siguiente:

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v Para la zona 13: el sector Farmacéutico (3522), genera mayor carga


contaminante por vertimientos, al igual que por residuos sólidos. Mientras
que el sector Hierro y Acero (3710), genera mayor carga contaminante
por emisiones al aire.

v Para la zona 11: el sector Productos Farmacéutico (3522), genera mayor


carga contaminante por vertimientos, emisiones al aire y residuos sólidos.

v Para la zona 15: el sector Productos Farmacéutico (3522), genera mayor


carga contaminante por emisión de partículas, el sector Imprentas
Editoriales (3420) genera mayor carga contaminante por vertimientos
líquidos y residuos sólidos.

v Para la zona 3: el sector Productos Farmacéuticos (3522), genera mayor


carga contaminante por vertimientos, emisiones al aire y residuos
sólidos.

v Para la zona 10: el sector Productos Farmacéutico (3522), genera mayor


carga contaminante por vertimientos, emisiones al aire y residuos sólidos.

3.3.1.2.1.2 Industria Extractiva

La minería es una actividad económica primaria, cuya extensión y distribución


territorial están determinadas por la localización - totalmente aleatoria - de los
yacimientos de los minerales o materiales requeridos para satisfacer determinados
aspectos del desarrollo material de una sociedad. En tal sentido, el grado de validez
de la planificación espacial de zonas de reserva para el ejercicio de esta actividad,
depende del grado de conocimiento que se tenga de los recursos del subsuelo y del
nivel de factibilidad de los proyectos mineros que se hayan logrado identificar.
Siendo potencialmente una actividad que causa grandes transformaciones del
paisaje, la aplicación de los conceptos de sostenibilidad y economía ambiental al
desarrollo de la mismo, se relacionan estrechamente con la capacidad de lograr el
máximo aprovechamiento de la oferta generando el menor impacto posible.

Dado que la actividad minera existente en el Distrito Capital únicamente tiene por

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objeto producir materiales para la industria de la construcción, al asumir el


ejercicio de definir una política para el ordenamiento territorial de ese sector es
necesario tener en cuenta dos aspectos: el primero se refiere al concepto general
de que la minería de materiales de construcción es una actividad inherente al propio
desarrollo urbano y que en tal sentido, siempre busca asegurar mejores condiciones
de competitividad asentándose en áreas relativamente adyacentes a los bordes de
las ciudades. Igual cosa sucede con las industrias transformadoras que se surten de
los productos de esa minería para fabricar desde ladrillos hasta concretos, las
cuales no sólo buscan estar cerca de los centros de demanda sino de las fuentes de
sus principales materias primas.

El segundo aspecto tiene que ver con el hecho de que los materiales de construcción
proceden de unos yacimientos específicos, que no se encuentran localizados donde
quisiéramos sino donde naturalmente se formaron. Creer que cualquier cerro de la
Sabana de Bogotá nos puede ofrecer materiales de construcción es una creencia
errónea. En el mismo sentido, cabe anotar que la cercanía a los centros urbanos de
minas de materiales de construcción constituye una verdadera ventaja comparativa
para los mismos, puesto que esta situación les permite el desarrollo de su
infraestructura física y de la actividad edificadora en general a unos niveles más
económicos que los de las ciudades que carecen de estos recursos naturales.

Sin embargo, la anterior situación genera también un hecho no deseable, porque una
ciudad en crecimiento casi siempre acaba por rodear a la minas más cercanas. En
realidad, muchas veces las mismas minas sirven como enclave para el nacimiento de
barrios donde habitan sus propios trabajadores. El gran reto de la minería
periurbana comienza cuando la ciudad las rodea, pues los efectos ambientales de
esta minería empiezan a ser sentidos por muchas más personas. Es entonces cuando
la ciudad empieza a preocuparse sobre cómo desarrollarse con la vecindad de usos
mineros y cómo incorporar estos terrenos, tan pronto éstos sean cerrados. (Ver
Mapa Urbano 5).

Por otra parte, se tiene que los métodos tradicionales de extracción de materiales
de construcción en el Distrito Capital no han sido los más adecuados desde el punto
de vista urbano - ambiental. Esto ha motivado una permanente actitud de
menosprecio y rechazo por parte de la ciudadanía hacia esta actividad y ha incidido
en que anteriores administraciones recurrieran al expediente fácil, pero

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generalmente no efectivo, de ordenar la suspensión de todas las minas. Por el


contrario, la actual Administración Distrital - reconociendo que la actividad minera
tiene un costo ambiental importante para el territorio que la aloja y que no es justo
trasladar este costo a sus vecinos siendo el Distrito el mayor consumidor de
materiales de construcción - considera que en un verdadero proceso de
planificación territorial no es posible ignorar esta actividad.

En consecuencia, y sin atentar contra los postulados del libre mercado, considera
que se requiere establecer unas zonas donde esta actividad se pueda organizar de
una manera ambientalmente viable y compatible con el desarrollo de la ciudad, y que
también le permitan responder con una oferta adecuada a la demanda de la misma.

v Los materiales de construcción y sus industrias derivadas

Los materiales de construcción que se extraen de minas localizadas en el Distrito


Capital son arcillas, arenas de peña, recebos, piedra y agregados pétreos. Algunos
de estos materiales se utilizan directamente en la industria de la construcción,
otros son simplemente materias primas que deben ser transformadas mediante
procesos industriales en insumos para esa misma industria.

Las arcillas no se utilizan directamente como material de construcción, pero


constituyen el insumo básico para la fabricación de productos cerámicos, como los
ladrillos, bloques, tabletas para pisos y enchapes, tejas y tubos. Sin embargo, debe
aclarase que no todas las variedades de arcillas son aptas para la industria
cerámica y que unas son más aptas que otras. Por este motivo suelen prepararse
mezclas de diferentes variedades y en algunos casos también se requiere agregarles
aditivos areno - limosos. Adicionalmente, dependiendo del producto que se va a
fabricar y de la calidad que se le quiera dar, estas mezclas son sometidas a un
proceso denominado maceración, el cual consiste en almacenar la mezcla durante
varios meses en condiciones húmedas, a fin de liberar las moléculas de arcilla de
algunos cationes indeseables.

Estas mezclas son posteriormente molidas y homogeneizadas con el objeto de


preparar la masa que moldeada y horneada permite obtener finalmente el producto
cerámico. Este complejo procedimiento es uno de los factores determinantes de las
diferencias de calidad (dureza, peso, fragilidad, color y textura) que presentan los

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productos de las diferentes empresas ladrilleras. Se puede decir que la calidad de


las arcillas de este territorio y las particularidades del tratamiento a que son
sometidas, son los factores que determinan las características tan particulares que
presenta el ladrillo bogotano, gracias a las cuales se ha convertido en el elemento
más característico y representativo de la arquitectura capitalina.

Las arenas de peña son empleadas en la preparación de morteros - o mezclas de


arena y cemento - para pañetes y pega de ladrillos, y también como agregado en la
preparación de concretos no estructurales. Estas arenas se obtienen a partir de un
proceso de molido y/o tamizado de algunas variedades blandas de las rocas
denominadas areniscas, las cuales están compuestas por gránulos de cuarzo y
feldespato pegados entre si con un cemento silíceo.

Los recebos corresponden a una mezcla heterogénea de fragmentos de roca


semimeteorizada a meteorizada con fracciones variables de arena, limo y arcilla. Se
utilizan como subbase de pavimentos y también para rellenos en la adecuación de
terrenos para edificación. De acuerdo a cada uso en particular, los recebos deben
cumplir con una serie de normas sobre granulometría, plasticidad, capacidad de
compactación, etc., lo cual quiere decir que no todas las minas pueden producir el
recebo requerido para un uso específico, y hasta se presentan casos en que un
constructor tiene que mezclar recebos de diferentes minas para obtener el de las
especificaciones requeridas.

La piedra se extrae de areniscas de grano fino y buena dureza. Partida en tamaños


grandes se utiliza como rajón para cimentaciones de muros y en tamaños más
pequeños como base de pavimentos. Si su dureza y su resistencia al desgaste son
altas se tritura y clasifica para producir agregados (gravillas y arenas) para la
preparación de concretos asfálticos y cuando su grado de meteorización es muy
bajo, estos agregados se utilizan también para producir los llamados concretos
hidráulicos o estructurales.

Agregados pétreos es un término que se utiliza para designar los conglomerados no


consolidados (los depósitos de aluvión, por ejemplo) y que están constituidos por
guijarros de roca embebidos en una matriz compuesta por arenas y materiales finos.
Estos agregados son sometidos a un proceso de triturado, clasificación y lavado
para obtener diferentes tamaños de gravilla y arena, materiales que por su alta

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calidad se utilizan posteriormente en la preparación industrial de concretos


hidráulicos.

v Las fuentes de materiales y su localización

Por circunstancias aparentemente coincidenciales, la casi totalidad de las minas de


materiales de construcción del Distrito Capital se encuentran localizadas en torno
al extremo sur de su área urbana y tan sólo se cuenta con unas pocas areneras y
receberas en el sector nororiental de la misma. Esta localización territorial está
determinada por una circunstancia natural, y por tanto inmodificable, que consiste
en que hacia el sur de la ciudad afloran la totalidad de las formaciones geológicas
que constituyen la Sabana de Bogotá, registradas en el Cuadro 16.

CUADRO No. 16 RESUMEN DE LA LITOLOGIA DE LAS FORMACIONES


GEOLOGICAS DEL ORIENTE DE LA SABANA DE BOGOTA.
DENOMINACION ESTRATIGRAFICA EDAD COMPOSICION L I T O L O G
I C A

Cono del Tunjuelo


Cuaternario Está constituido por un conglomerado de gravas, guijarros y
bloques de limolitas y areniscas silíceas, en una matriz areno limosa.
Formación Tilatá
Cuaternario Consta de arcillas limosas blancuzcas, arenas de grano muy
fino y lentejones de conglomerado similar al del Cono del Tunjuelo.
Formación Usme
Terciario Superior. Consta de arcillolitas arenosas, generalmente
laminadas, con intercalaciones de areniscas cuarzosas de grano muy fino a medio.

Formación Regadera
Terciario Inferior. En su parte inferior consta de areniscas de grano fino
a conglomerático con algunas intercalaciones de arcillolitas grises. Hacia la
parte superior predominan las arcillolitas sobre las areniscas.
Formación Bogotá
Terciario Inferior. Está formada por una alternancia de arcillolitas gris
violáceas y areniscas gris verdosas. En la parte inferior predominan las

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areniscas y en la superior las arcillolitas.


Formación Cacho
Terciario Inferior. Arenisca de grano grueso, muy friable, contiene
algunas intercalaciones de arcillolita.
Formación Guaduas
Terciario Inf. - Cretáceo Sup. La parte inferior consta de arcillolitas
gris verdosas con intercalaciones delgadas de arenisca. La parte media consta de
areniscas cuarzosas de grano fino a grueso intercaladas con arcillas gris rojizas
con algunos niveles carbonosos. La superior consta de arcillolitas grises con unas
pocas intercalaciones de arenisca.
Formación Ar.Tierna
Cretáceo Superior. Consta de areniscas cuarzo - feldespáticas de grano
grueso a conglomeráticas y generalmente friables.
Formación Ar. Labor
Cretáceo Superior La parte inferior está constituida por capas gruesas
de areniscas cuarzosas de grano fino a medio y la superior por lodolitas y
limolitas silíceas laminadas.
Formación Pleaners
Cretáceo Superior. La parte inferior consta de limolitas silíceas con
algunas intercalaciones de areniscas cuarzosas, la parte media de una alternancia
de areniscas de grano muy fino, arcillolitas y limolitas silíceas, y la parte
superior de limolitas silíceas y arcillolitas laminadas alternadas.
Formación Ar. Dura
Cretáceo Superior Consta de areniscas cuarzosas, de grano fino a muy
fino, dura, muy bien cementada. Contiene delgadas intercalaciones de limolitas
silíceas y de capas gruesas de arcillolita

En este sentido, se indican a continuación las unidades geológicas que constituyen las
fuentes de los diferentes materiales de construcción que se producen en las minas
del territorio bogotano:

v Las arcillas para ladrillería se extraen principalmente de algunos niveles


arcillosos de las formaciones Usme, Regadera, Bogotá y Guaduas. Las principales
ladrilleras se abastecen de las arcillas de las dos primeras formaciones y están

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localizadas en una zona que corresponde al flanco occidental del cerro de Juan
Rey. De arcillas de la formación Bogotá se abastecen algunas ladrilleras de
mediano tamaño localizadas en el llamado Camino de Pasquilla y algunas fábricas
de tubos de la zona de San Cristóbal. Y de la Formación Guaduas, algunas
pequeñas ladrilleras, localizadas sobre el antiguo Camino de Oriente. También se
aprovechan, en algunos casos, niveles arcillo - limosos de la formación Tilatá, la
cual aflora en el valle del Tunjuelo, pero para ser mezclados con arcillas de
mayor plasticidad.

v Las arenas se benefician a partir de algunos niveles de arenisca de las


formaciones Tierna y Regadera, que presentan unas condiciones de friabilidad
que facilitan su explotación. Las explotaciones de la primera formación están
localizadas en los sectores de El Codito y de la antigua vía al Guavio sobre los
cerros orientales de Bogotá, así como en algunos sectores de los cerros de Ciudad
Bolívar y Cazuca. La segunda sólo se explota en el cerro de Juan Rey.

v La mayor parte del recebo se extrae de la formación Plaeners, pero también de


zonas donde algunos niveles limo - arenosos de las formaciones Dura y Labor
presentan alto grado de fracturamiento y meteorización. Las explotaciones de
recebo están localizadas en su mayor parte en los cerros de Ciudad Bolívar,
Mochuelo Alto y Cazuca. También quedan unas pocas receberas en los cerros
nororientales de la zona de San Cristóbal Norte y El Cedro.

v La piedra que sirve para convertirla en rajón se extrae de algunos niveles de


arenisca que presentan buena dureza, los cuales se encuentran dentro de las
formaciones Dura, Pleaners y Labor. El rajón se obtiene de la partición con
herramientas manuales de bloques de roca que generalmente se extraen como
subproducto de la explotación de recebo. En tal sentido las minas donde se
produce rajón son generalmente las mismas donde se produce el recebo.

v La piedra que se utiliza para convertirla en agregados para concretos asfálticos


mediante un proceso de trituración, se extrae de niveles de las formaciones Dura
y Pleaners, constituidos por limolitas silíceas y areniscas de alta dureza. Minas
de piedra con esta aptitud existen únicamente en el Boquerón de Chipaque y - de
menor calidad - en Mochuelo Alto. Piedra para producir agregados para concreto
hidráulico, o sea que poseen un grado mínimo de meteorización, sólo existe en

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 132


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algunas minas de la zona del Boquerón de Chipaque.

v Los agregados pétreos se extraen exclusivamente del subsuelo del valle del río
Tunjuelo, dado que éste está constituido por un conglomerado o acumulación de
materiales de origen fluvio - glaciar. La zona específica donde están localizadas
estas minas se extiende desde la Hacienda Cantarrana hacia aguas abajo hasta los
límites de los barrios Tunjuelito y México.

v Los sistemas de explotación

La totalidad de las minas que actualmente se explotan en el territorio del Distrito


Capital se laboran a cielo abierto. Unicamente en el sector de Los Molinos se
desarrollaron explotaciones subterráneas de arena, hasta hace más o menos una
década. Los sistemas y diseños de explotación imperantes en las minas bogotanas son
muy heterogéneos, y en general responden más a determinantes económicos - como la
relación costo/beneficio - que a unos modelos técnicos basados en criterios de
recuperación morfológica para posteriores usos del terreno y de conveniencia para
el entorno medioambiental. La extracción o arranque del material se realiza
generalmente con medios mecanizados (bulldózer, retroexcavadora y cargador) y
sólo en algunos casos se recurre al uso de explosivos.

Salvo algunas explotaciones clandestinas, la totalidad de las minas cuentan con


diseños mineros elaborados por ingenieros de minas o geólogos, tal como lo exige la
normativa minera vigente. En las minas de ladera dichos diseños consisten
generalmente en modelos que se desarrollan mediante la conformación terrazas y en
las de zonas planas mediante la excavación de "pits" o cavidades. No obstante, y
salvo algunas pocas excepciones, en la práctica es muy poco lo que se ejecuta de
esos modelos. Las razones por las cuales ello sucede son diversas, pero las más
frecuentes son las siguientes:

v El hecho más determinante en el manejo poco ortodoxo que se le da a los sistemas


y diseños de explotación en las minas de materiales de construcción de Bogotá es
la falta de homogeneidad en la constitución litológica de las diferentes unidades
geológicas que afloran en la zona montañosa de la región. En razón a esta
realidad, conformar una terraza o perfilar un talud en cualquiera de las laderas

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de los cerros circundantes implica el corte simultáneo de materiales duros,


blandos e intermedios. Y mientras unos pueden ser arrancados sólo con la cuchara
de la retroexcavadora, o con la cuchilla del bulldózer, otros requieren ser
inicialmente rotos con martillos neumáticos o explosivos. Estas circunstancias
obligan muchas veces a los mineros a dejar algunos frentes de trabajo
inconclusos, porque no disponen del equipo necesario para cortar una capa de
roca dura o simplemente porque no les interesa ese tipo de material.

v A excepción de las minas de arcilla y de agregados pétreos, en la mayoría se


explota recebo, piedra y arena. Sin embargo, la explotación de estos tres
materiales no siempre se realiza de manera simultánea o permanente. Por carecer
de sitios de acopio y/o de suficiente capital de trabajo, muchos mineros limitan
su producción a la demanda puntual del mercado. Esta circunstancia condiciona
notoriamente el desarrollo de la mina, pues obliga a trabajar de manera
intermitente y desordenada diferentes frentes, uno para extraer arena y otros
para piedra y recebo. Igualmente, es común encontrar en estas minas frentes que,
con el objeto de obtener una relación costo/beneficio más favorable, son
desarrollados siguiendo únicamente las zonas donde la roca es más blanda,
dejando así de lado cualquier diseño minero que involucre un planteamiento
tendiente a la restauración morfológica del predio de dicha mina.

v La localización de la mayoría de las minas en terrenos de ladera de pendientes


generalmente altas (sólo las de agregados pétreos están localizadas en terrenos
planos) y el hecho de que toda mina necesita para sus labores una extensión de
patio relativamente horizontal, han sido a veces los factores responsables del
desorden que se impone en el desarrollo posterior de la explotación. En efecto,
independientemente de que el diseño minero contemple el corte desde arriba
hacia abajo de un conjunto de terrazas, la primera necesidad que enfrenta el
minero es la conformación de un patio en la parte baja de la mina. Y para ello
procede con un corte a media ladera que muchas veces termina dando origen a
taludes de gran altura y riesgosa pendiente, que finalmente complican en gran
medida la implementación de un diseño minero técnica y ambientalmente viables.
Estas limitaciones topográficas también son responsables de la carencia de
patios de acopio que permitan un manejo de la mina menos sujeto a la demanda
puntual del mercado.

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v En las minas de arcilla, que relativamente son las que presentan una constitución
más homogénea, también suelen presentarse algunos factores que perturban el
desarrollo regular de los diseños mineros previamente elaborados. Tal es el caso
de la presencia de intercalaciones gruesas de rocas duras, cuya remoción se evita
porque no se tiene interés económico en ese material y también porque ocasiona
sobrecostos que no estaban incluidos en el proyecto minero. Igualmente, suele
ocurrir el caso de que se presentan cambios en la calidad de las arcillas, lo cual
obliga a abandonar ese frente de explotación y a abrir otro, por lo menos
mientras se encuentra la manera adecuada de darle uso a la nueva calidad de
arcilla.

v Los procesos minero-industriales .

Un elemento que le agrega más impactos (ruido y contaminación del aire) a la


minería de algunos materiales de construcción es el de la localización de las plantas
industriales productoras de ladrillo, de triturados y de concretos, que por
diferentes razones prefieren estar junto o en inmediaciones de la mina.

Algunas de las razones que motivan esta tendencia son de tipo operativo, por
ejemplo la posibilidad de utilizar áreas ya explotadas de la mina para localizar en
ellas reservorios de agua para el proceso industrial. Otras tienen que ver con la
necesidad de lograr mayor eficiencia administrativa, integrando la mina y la planta
industrial en una sola unidad de infraestructura física y de servicios. Sin embargo,
la razón de más peso, en cuanto incide notoriamente en la estructura de costos del
producto final, es el costo del transporte y de la estructura operativa adicional que
él implica.

En la actualidad ya son varias las empresas productoras de concreto que ante el


pronto agotamiento de sus minas deben traer parte los agregados pétreos desde
yacimientos localizadas en El Guamo y en Carmen de Apicalá, lo cual les representa
un sobrecosto, por concepto de transporte, equivalente al 30% del precio promedio
de venta al público del agregado producido en Bogotá. Aparte de este sobrecosto,
que posiblemente es pagado entre productores y consumidores, la ciudad y la región
pagan el costo del deterioro de la infraestructura vial causado por los doble
troques que transportan este material.

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v La problemática urbano-ambiental

Por lo menos desde hace casi sesenta años se tienen registros de la conflictiva
relación existente entre el desarrollo urbano y la actividad minera que genera los
insumos básicos para ese mismo desarrollo. Ya en un informe del Servicio Geológico
Nacional del año 194126 elaborado por petición de la Sociedad de Mejoras y Ornato
de Bogotá, se explícita el impacto sobre la estabilidad del terreno y el paisaje que
causan las explotaciones de piedra y arena en las faldas de los cerros de Guadalupe,
Monserrate y de Chapinero. Recomiendan en consecuencia suprimir esas
explotaciones, o por lo menos reglamentarlas y favorecer su traslado "al norte y
sur de la ciudad en donde existen los mismos materiales en cercanías de las
carreteras y donde no se producirían aquellos daños". Y también en otro de 194227
que trata sobre algunos problemas de inestabilidad en los terrenos del Parque
Nacional, se recomienda la "prohibición absoluta de extracción de materiales de
construcción en sitios adyacentes y la supresión de los chircales existentes" y se
refiere en particular a "la supresión del chircal de los padres jesuitas, en el cual se
deben llevar a cabo rellenos y obras de drenaje que eviten el estancamiento de las
aguas".

Salvo la introducción generalizada de medios mecánicos de explotación, pareciera


que desde la época en que se escribieron estos informes hasta el presente, muy
pocas cosas han cambiado en la extracción de materiales de construcción en Bogotá.
Pese a que el modelo de explotación conformando terrazas empieza a ser común, aún
existen canteras donde se trabaja de abajo hacia arriba, generando con ello
problemas de inestabilidad y dificultando la recuperación morfológica del sitio.
También es reconocido el hecho de que pese a las actuales normas y controles
ambientales, la mayor parte de los actores del sector minero aun no han asumido a

26
Royo y Gómez, Jose, 1941. "Las explotaciones de materiales rocosos y el ornato y
seguridad de Bogotá", en Compilación de los Estudios Geológicos Oficiales en
Colombia, Tomo V, Servicio Geológico Nacional, Bogotá.

27
Suarez Hoyos, Vicente, 1942. "La zona de deslizamiento del Parque Nacional de
Bogotá" en Compilación de los Estudios Geológicos Oficiales en Colombia, Tomo VI,
Servicio Geológico Nacional, Bogotá.

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 136


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cabalidad el costo ambiental de su actividad. A consecuencia de ello, la calidad del


espacio urbano de las áreas próximas a los sitios de minería, adolece de condiciones
inferiores de habitabilidad frente al resto de la ciudad.

A manera de síntesis, vale la pena recordar los principales efectos ambientales


producidos por la minería y sus industrias derivadas:

v El terreno de la mina pierde, así sea temporalmente, su cobertura vegetal. Su


morfología es modificada radicalmente y en no pocas ocasiones queda expuesto a
condiciones de inestabilidad.

v Los cauces de agua quedan expuestos a la eventual contaminación con las


partículas de sedimentos que arrastran las escorrentías a su paso por las
superficies desprovistas de vegetación de las minas y por los patios de acopio de
material. Igual cosa sucede con las partículas de grasas y combustibles
arrastradas desde los patios de mantenimiento y talleres de las diferentes minas
e industrias.

v El aire del entorno puede ser contaminado con partículas de polvo derivadas de
las explotaciones mineras, de la trituración de materiales y de las chimeneas de
los hornos de ladrillo y de las plantas de concreto asfáltico.

La actividad del sector minero también ocasiona una serie de efectos sobre el
ambiente urbano, algunos de los cuales son los siguientes:

v Genera ruido y vibraciones en los barrios aledaños.

v Genera alto flujo de vehículos pesados sobre las vías de acceso.

v Induce la formación de asentamientos subnormales en áreas aledañas.

v Afecta grandes lotes de terreno que al crecer la ciudad quedan sin desarrollar.

No obstante, el pormenorizado repaso efectuado en anteriores párrafos sobre


algunas de las tantas variables que determinan los sistemas de explotación de las
minas de materiales de construcción en el Distrito Capital, tiene por objeto llamar

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 137


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también la atención sobre las complejidades de una actividad que la mayor parte de
las personas sólo la reconocen por sus efectos indeseables sobre el medio ambiente.
Esta complejidad, por ejemplo, no se presenta en ciudades como Cali o Medellín, en
donde, gracias a que sus fuentes de materiales de construcción tienen una
conformación geológica muy homogénea, ha sido posible efectuar explotaciones muy
limpias y ordenadas, y ante todo habilitar los terrenos de las minas para usos
urbanos posteriores.

Sin embargo, las condiciones adversas no convierten los problemas ambientales de


la minería bogotana en fenómenos inevitables. Realmente, con un poco de voluntad
de parte de los mineros, la colaboración técnica de la Administración Distrital y la
comprensión de la ciudadanía, es posible reordenar este sector y evitarle a la
industria de la construcción los sobrecostos que implica el traer los materiales de
construcción de otros municipios de la región.

v Los aspectos legales

Desde finales del año de 1988, cuando se expidió el Código de Minas vigente, le
corresponde al Ministerio de Minas y Energía - en representación de toda la nación
- otorgar a los particulares la titularidad legal de todas las minas, incluidas las de
materiales de construcción. Dicha titularidad está representada en licencias de
explotación que se otorgan por un término máximo de 10 años prorrogables y en
contratos de explotación por un término máximo de 20 años prorrogables.
Anteriormente, eran los municipios y en algunos casos las corporaciones autónomas
regionales, quienes otorgaban los permisos para explotar estos materiales.

En el Distrito Capital este tema era manejado por la Secretaría de Obras Públicas,
con base en las normas del Decreto 743 de 1976 y la Resolución 3038 de ese mismo
año. Dichas normas sólo consideraban viable la extracción de materiales de
construcción cuando tenía por objeto principal la adecuación o recuperación
morfológica de un terreno. Planteado el tema en estos términos, la salida obligada
de los mineros era iniciar una explotación de manera clandestina y antitécnica, para
luego, con el pretexto de arreglar el terreno, obtener la licencia que expedía dicha
Secretaría. La CAR, por su parte, con una política muy similar, se encargaba de
expedir licencias en las áreas rurales y en los cerros orientales, aunque en realidad
nunca se supo que áreas estaban bajo la jurisdicción de una u otra entidad.

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 138


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Al pasar a ser competencia del Ministerio de Minas y Energía el otorgamiento de


licencias y contratos para la explotación de materiales de construcción, se puede
decir que el control de la SOP y de la CAR quedó limitado a verificar la legalidad
de las minas existentes. No obstante, a partir del año 91 el Ministerio de Minas
adoptó la práctica de consultar al DAPD sobre la localización de las zonas donde
había recibido alguna solicitud de licencia minera, pues el Código de Minas
establece que para conceder una licencia dentro de un área urbana se requiere de
autorización de la respectiva entidad territorial.
En materia ambiental, cabe destacar que hasta diciembre de 1993 todas las
licencias mineras otorgadas por el Ministerio de Minas llevaban implícita una
licencia ambiental y era ese mismo Ministerio el encargado de la fiscalización y
control de las minas. A partir de la expedición de la Ley 99 de 1993, las
autoridades ambientales regionales y locales nuevamente adquirieron competencia
sobre el manejo ambiental de la minería, lo cual les permite en determinadas
circunstancias solicitar a dicho Ministerio la declaración de caducidad de las
licencia mineras que no cumplan con sus obligaciones en materia ambiental. También
en 1994, a través las resoluciones 222 y 249, el Ministerio del Ambiente definió
unas zonas de uso minero en la Sabana de Bogotá.

Por su parte, la Ley 388 de 1997 no desarrolla ningún aspecto referente al


ordenamiento minero en áreas urbanas y periurbanas, ni establece normas que
permitan que las definiciones específicas de los planes de ordenamiento territorial
prevalezcan sobre los derechos mineros adquiridos.

v Consideraciones Importantes para el Ordenamiento.

A partir de lo anterior, es posible deducir algunas ideas generales que contienen


varios elementos de carácter determinante en la definición de la política de la
Administración Distrital frente al sector minero y en la consecuente formulación de
una estrategia de ordenamiento territorial para el mismo. Estos conceptos son los
siguientes:

v La Ciudad demanda un importante volumen de materiales de construcción para su


continuo desarrollo. En este sentido, el poseer fuentes de materiales de
construcción de buena calidad y a distancias relativamente cortas, constituye

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para la misma una verdadera ventaja comparativa.

v Sin incluir el cemento, se puede decir que en el territorio distrital existen


fuentes o minas de la mayor parte de los materiales de construcción que requiere
el desarrollo de la Ciudad. Unicamente se carece de arenas lavadas para la
preparación del concreto hidráulico y en consecuencia es necesario obtenerla del
proceso de trituración de los agregados pétreos. No obstante, las reservas de
estos agregados son bastante limitadas, y las fuentes que actualmente se están
utilizando como sustitutas - y que poseen una calidad similar a la de las locales -
se encuentran a distancias de alrededor de 100 km.
v Los yacimientos de materiales de construcción que se explotan en el territorio
capitalino, están localizados en su mayoría en áreas periféricas de la ciudad, y
dicha localización no es caprichosa. Es posible creer que muchas minas de recebo
y arena (los materiales que más abundan en la región) se hayan abierto de manera
intencional en sitios próximos al área urbana. Pero no hay duda al afirmar que las
minas de agregados pétreos del Tunjuelo y las de arcilla de San Cristóbal o del
cerro de Juan Rey, se estarían explotando así el área urbana se encontrara muy
distante de ellas.

v Al plantear que el material de una mina procede de determinada formación


geológica no se está afirmando que esa formación siempre y en cualquier lugar va
a proporcionar material de igual calidad a la del que se explota en esa mina. Esto
quiere decir que un proceso de relocalización de minas implica la elaboración
previa de unos estudios geológico-mineros específicos.

v En el territorio del Distrito existen alrededor de medio centenar de licencias y


contratos de explotación otorgados por el Ministerio de Minas y Energía, y más o
menos igual cantidad de explotaciones de hecho o ilegales.

v El mal manejo ambiental de la mayoría de las minas y especialmente en lo que se


refiere a los impactos que causan sobre las áreas urbanas más próximas.

v La resistencia de muchos pequeños mineros a adoptar técnicas de explotación más


adecuadas al entorno urbano, pues, a pesar de los conflictos que
permanentemente generan con la ciudadanía, por razones culturales y de
rentabilidad no asumen el costo ambiental que implica cambiar dichas técnicas.

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3.3.1.2.2 Residuos Sólidos

Asociado a los residuos sólidos se generan problemas ambientales y sociales :


deterioro estético de áreas urbanas y paisajes naturales, efectos adversos sobre la
salud humana por la proliferación de vectores de transmisión de enfermedades,
olores agresivos, problemas sanitarios, contaminación visual y contaminación del
aire, el suelo y las aguas superficiales y subterráneas.

El manejo de los residuos sólidos, en función de una verdadera gestión de los mismos,
debe obedecer a un sistema que contemple como mínimo los aspectos de generación,
recolección, transporte, procesamiento y recuperación, y disposición final.

v La Generación de Residuos Sólidos.

La información siguiente (Cuadro No. 17), presenta el porcentaje de los residuos


sólidos producidos, según la fuente generadora, en Santa Fe de Bogotá. Estimada
una producción actual de basura para Santa Fe de Bogotá es de 5.611 toneladas al
día, la producción percápita se calcula de 0.77 Kg/hab./día (para una población
aproximada de 6´500.000).

Cuadro No. 17. GENERACIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS A NIVEL DE


SANTA FE DE BOGOTÁ.

PRODUCTORES DE DISTRIBUCION TONELADA


BASURA PORCENTUAL S
(%) DIA
Basura domiciliaria 77 4321
Mayores productores 5 280
Hospitales 1 56
Plazas de mercado 2 112
Barrido 15 842
TOTAL 100 5611

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Correspondiendo al alto porcentaje de basura domiciliaria, la composición física de


los residuos presenta un alto porcentaje de materia vegetal putrescible, como se
muestra en la siguiente información (Cuadro No. 18).

Cuadro 18. COMPOSICIÓN FÍSICA DE LOS RESIDUOS SÓLIDOS A


NIVEL DE SANTA FE DE BOGOTÁ.

COMPONENTE BOGOTA
% Relleno*
Papel y cartón 18.29 10.06
Vidrio y cerámica 4.62
Metales 1.64
Plásticos y cauchos 14.19 8.83
Cueros 1.76
Madera 3.06
Textiles 3.82 60.10
Vegetales putrescibles 52.31
Ladrillos y cenizas 0.3 11.73
FUENTE: Estudios de residuos Sólidos en Colombia, OMS/OPS
*Muestras tomadas en el relleno sanitario Doña Juana, 1995

v Recolección , Transporte y Servicio de limpieza pública.

De acuerdo dalos datos de la Unidad de Soporte para el Control de la


Contaminación, del Ministerio del Medio Ambiente, la cobertura del servicio de
recolección es de aproximadamente 90%, servicio que es prestado por cuatro
consorcios privados :

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v Ciudad Limpia: Usaquén, Suba, Barrios Unidos, Teusaquillo, Candelaria, Santa


Fe, Chapinero.

v Lime: Engativá, Fontibón, Kennedy.

v Aseo Capital: Puente Aranda, Los Mártires, Antonio Nariño, Rafael Uribe,
San Cristobal, Usme.

v Corpoaseo Total: Ciudad Bolivar, Tunjuelito, Bosa.

El 10% de la basura no recogida se dispone de maneras diversas (Cuadro No. 19):

CUADRO NO. 19. FORMAS DE DISPOSICIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS


NO RECOGIDOS

SISTEMA EMPLEADO PORCENTAJE


Quema de desechos 73.1
Quema y disposición a una fuente de agua 11.5
Quema y entierro de desechos 5.1
Disposición a una fuente de agua 1.3
Disposición directa a botadero 1.3
Desechos que utilizan como abono 1.3
No responden 6.4
Fuente: Gómez, Cajiao y Asociados, 1991

v Procesamiento y Recuperación de Residuos Sólidos.

El procesosamiento y recuperación de residuos sólidos que pueden ser reutilizados


por parte de la industria, se basa en un criterio de mercado y de relación oferta -
demanda. La industria recicla materiales como vídrio, papel, metales y textiles a
través de un sistema que involucra en particular a población de bajos recursos que
genera de esta actividad sus ingresos.

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No existen programas tendientes a formalizar procesos de procesamiento y


recuperación, un aspecto que incide de manera importante sobre el sistema de
gestión de residuos.

v Disposición Final de Residuos.

Doña Juana es el único relleno sanitario con que cuenta la ciudad, proyectado para
30 años y programado para servir a la capital exceptuando el sector suoccidental
que sería servido por el relleno de Alicachín el cual nunca se realizó, recibe todas
las basuras de Santa Fe de Bogotá y de algunos municipios vecinos, y debido a
deficiencias de diseño y operación, hoy después de 13 años de funcionamiento se
hace inminente su cierre.

Atendiendo a información de la Unidad de Soporte para el Control de la


Contaminación Industrial del MMA, sobre los monitoreos realizados por la CAR en
1985, la carga contaminante diaría es del orden de 20 Tn de DQO, 10 Tn de DBO y
60 Kg de grasas y aceites, detectándose la presencia de cromo, fenoles, plomo,
aluminio, mercurio y detergentes, entre otros; lixiviados que son recibidos por el
río Tunjuelito.

Pese a que la CAR no dispone de instrumental analítico para detección de


compuestos orgánicos, hidrocarburos, aromáticos y PCB´s, en la información
siguiente (Cuadro No. 20), caracteriza los lixiviados del relleno.

CUADRO 20. CARACTERIZACIÓN DE LIXIVIADOS DEL RELLENO


SANITARIO DOÑA JUANA

PARÁMETRO UNIDAD CARACTERIZACION


Aceites y grasas mg/l 23.2-38.5
Alcalinidad total mg de CaCO3/l 11.565-12.985
Aluminio mg/l 1.36-2.91
Cobre mg/l 0.08-0.12
Cromo total mg/l 0.46-0.65
DBO mg/l 12.762-24800
DQO mg/l 21.907-43.300

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Fenoles mg/l 2.31-4.15


Mercurio mg/l 0.000-0.011
Plomo mg/l 0.15-0.29
Zinc mg/l 3.32-7.4
Fuente: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, 1995

Actualmente se vienen adelantando los trabajos de construcción del sistema de


tratamiento de lixiviados de la primera sección del relleno de Doña Juana que operó
de 1986 a 1994. El sistema de tratamiento se denomina: Recirculación del
Lixiviado, el cual consiste en reinyectar el lixiviado en los residuos sólidos de tal
forma que ésta se convierta en un lecho anaeróbico que degrade el lixiviado. El
diseño está previsto para tratar ochenta litros (80 l) de lixiviado.

Pese a que en el diseño original se consideraba la conformación de celdas de


seguridad para residuos peligrosos y a que en 1993 se realizó el diseño de un
relleno de seguridad para disponer los residuos especiales, los residuos de este
tipo, los cuales son recogidos por el consorcio Ciudad Limpia (recogiendo en
promedio 3 Tn/día), se disponen en el relleno de la misma forma que los
convencionales

Esta disposición conjunta hace que la totalidad de los residuos adquieran


características de peligrosidad. Adicionalmente existe una cantidad no cuantificada
de estos residuos que se mezclan con las convencionales en la fuente. Según
evaluación de la JICA, en 1992, en algunos hospitales los residuos patógenos se
queman en incineradores que funcionan deficientemente. En la actualidad no hay
planes en marcha para la disposición adecuada de este tipo de residuos.

Es claro entonces que existe, grandes deficiencias en el relleno generas en el diseño,


la localización y particularmente su operación.

v Problemática de la Gestión de los Residuos Sólidos en Santa Fe de Bogotá

Los problemas causados por los residuos sólidos de Santa Fe de Bogotá se derivan
básicamente de cinco situaciones, de acuerdo con el análisis de la Unidad de

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Soporte para Control de la Contaminación Industrial del Ministerio del Medio


ambiente:

v El cierre inadecuado de los botaderos

El cierre adecuado de los rellenos de El Cortijo y Gibraltar, localizado el primero


en la margen oriental del río Bogotá entre la Autopista a Medellín y el río Juan
Amarillo, con un área de 113 Ha y un volumen estimado de 2.5 millones de metros
cúbicos; y el segundo, también en la margen oriental del río Bogotá cerca al Bario
Patio Bonito y zona de Corabastos con un volumen de 3.2 millones de metros
cúbicos.
Este procedimiento requiere de la aplicación de acciones técnicas que implican la
implementación de un sistema de monitoreo que tenga en cuenta los parámetros de
aguas subterráneas, generación de lixiviados, concentración de gases, hundimiento,
erosión de superficie y calidad del aire; y la consideración del diseño y aplicación
de una asignación de uso de los mismos. Según estudios realizados por La CAR en
1984 para los botaderos El Cortijo y Gibraltar, se reportó presencia de plomo,
cromo, mercurio y sustancias orgánicas. La información siguiente (Cuadro No. 21),
presenta los resultados de análisis de muestras de agua subterránea tomada en
pozos ubicados en el área de influencia de los botaderos mencionados.

CUADRO NO. 21. ANÁLISIS AGUAS SUBTERRÁNEAS. POZOS DE


MONITOREO, BOTADEROS GIBRALTAR Y CORTIJO.

PARAMETRO BOTADERO EL CORTIJO BOTADERO GIBRALTAR


DENTRO CERCANO DENTRO CERCANO
DQO (mg/l) 1.694 117 49.274 33
DBO (mg/l) 799 28 99.450 12
SST (mg/l) 21.807 527 60.511 0
Plomo (mg/l) 0,9 0,10 1,4 0
Cadmio(mg/l) 0,1 0 0,16 0
Hierro(mg/l) 250,23 5,6 2.384,10 4,13
Mercurio (mg/l) 0,001 0,002 0,02 0,01
Cromo 0 0,001 0 0
hexavalente

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PARAMETRO BOTADERO EL CORTIJO BOTADERO GIBRALTAR


DENTRO CERCANO DENTRO CERCANO
(mg/l)
FUENTE: Diseño preliminar de mejora para los sitios existentes de disposición
final de residuos sólidos (CAR-INGESAM, 1986).

v Falta de Programas de recuperación

La falta de programas generalizados de recuperación de residuos reciclables que se


involucren en cada uno de los procesos de la gestión de los residuos sólidos
(producción, recuperación y tratamiento), ha generado que la gestión de los
residuos sólidos se realice en forma ineficiente.

v Manejo inadecuado de la gestión de los residuos especiales

Los cuales en la actualidad son dispuestos y manejados como residuos sólidos


convencionales.

v Mala disposición de los residuos sólidos

De aquellos residuos sólidos que no pueden ser recolectados por la Unidad de


Servicios Públicos del Distrito.

v Emergencia sanitaria y ambiental del relleno sanitario Doña Juana

El 27 de septiembre de 1997 se presentó un deslizamiento de 800.000 metros


cúbicos de residuos sólidos que habían sido dispuestos en la parte activa del
relleno denominado Zona II. El deslizamiento esparció los residuos sobre los
terrenos contiguos hasta llegar al cauce del río Tunjuelito. Actualmente esta basura
ocupa 30 ha, generando gran cantidad de gases y la proliferación de vectores en la
zona. Una tercera parte de la basura de la Zona II se desplazó sobre la pendiente,
quedando aún in situ unos 2 millones de toneladas.

El Ministerio del Medio Ambiente realizó un estudio para determinar las causas del
deslizamiento, llegando a las siguientes conclusiones:

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v Disminución en la capacidad de drenaje de lixiviados.

El sistema de recolección de lixiviados no funcionaba en forma adecuada pues solo


se extraía entre el 30 y 40% del total de líquidos generados, lo que originó una
acumulación progresiva de estos líquidos dentro del relleno más allá de los niveles y
volúmenes considerados como normales.

v Acumulación de gases generados al interior del relleno.

La acumulación de líquidos cada vez mayor en el interior del relleno a su vez impidió
que los gases, también generados en el interior del relleno, quedaran atrapados, ya
que las rutas y vías de salida a través de las chimeneas se hacía cada vez más
difícil, produciendo la acumulación de gases.

v La acumulación de líquidos y gases

La acumulación de líquidos y gases dentro del relleno originó un aumento de la


presión interna del relleno, la cual se considera la principal causa del deslizamiento.

Desde la óptica del ordenamiento del territorio distrital dos aspectos, en lo que
hace a la disposición de residuos sólidos, deben ser tratados con prioridad:

v El adecuado cierre de los rellenos de El Cortijo y Gibraltar como requisito


previo para la habilitación de esta áreas a otros usos, y,

v La reserva de terreno para la localización de futuros rellenos sanitarios, toda


vez que el actual está llegando a su capacidad. Para ello, deberán atenderse los
más estrictos condicionantes técnicos para evitar procesos como los ocurridos en
Doña Juana.

3.3.1.2.3 Redes De Acueducto Y Alcantarillado

La gestión del agua es un procedimiento que incluye no sólo el abastecimiento a


partir de fuentes primarias y el consumo del agua atendiendo a criterios de ahorro.

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En este contexto debe involucrarse también las consideraciones de manejo del


recurso que se relacionan con la calidad de agua que sale de la ciudad y la
posibilidad de reutilización de la misma, un concepto que además de ser pertinente a
la actividades industriales, puede ampliarse al uso del agua en la ciudad, en lo cual
juega un papel importante las características de las infraestructuras urbanas.

En una ciudad que tienda hacia un metabolismo circular adquieren importancia las
acciones tendientes a :

v Separar las aguas lluvias de las servidas


v Procurar disminuir la contaminación de las aguas mejorando la calidad de los
efluentes de las industrias antes de vertirlas a los sistemas de alcantarillado o
directamente a los ríos.
v Abordar el tratamiento de las aguas de la ciudad para disminuir su
contaminación, haciéndolas adecuadas para su utilización aguas abajo del punto
de descarga.
v Implementar infraestructuras que posibiliten recircular el agua tratada,
disminuyendo la presión sobre nuevas fuentes de abastecimiento primario.

En Santa Fe de Bogotá la adecuación de infraestructura para lograr estos


propósitos, tienen aún mucho camino que andar :

v La ciudad no cuenta con un sistema de alcantarillado separado pluvial y sanitario.


Su separación debe solucionar problemas tanto técnicos como de costos. En el
marco del desarrollo del Proyecto Santa Fe I, están en marcha obras pertinentes
para la separación de estas aguas cobijando los sectores de Torca, Juan Amarillo
y Tintal.

v El sistema de alcantarillado, que cubre en la actualidad el 90% del área urbana,


descarga sin ningún tipo de tratamiento, las aguas residuales al río Bogotá y sus
afluentes.

Dentro del proyecto, hoy en marcha, de descontaminación del río Bogotá, se


contempla la construcción de tres plantas en las desembocaduras de los ríos Salitre,
Fucha y Tunjuelo. La primera tratará las cuencas de los ríos Salitre, Torca y La

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Conejera, la segunda, las cuencas del Jaboque y Fucha y la última, tratará su


cuenca, la del Tintal y Soacha.

Está en ejecución el Programa Santa Fe I, cuyo tiempo de ejecución es de 8 años a


partir de 1996, el cual se divide en dos Fases : La Primera del 1996 a 1999 y la
segunda del 2000 al 2002.

3.3.2 La Problemática Ambiental No Estructural.

Como ya fue indicado, corresponde esta a un grupo de problemas ambientales que se


presentan como consecuencia de otras problemáticas urbanas no ambientales en su
origen. De esta manera, las acciones emanadas desde la óptica ambiental, no llegan a
modificar la problemática sino a acondicionar el funcionamiento urbano en tanto no
se modifiquen las causas estructurales que los originan.

3.3.2.1 El Acceso A La Tierra Urbana.

Los agentes que se lucran del suelo urbano son básicamente de dos tipos :

v El propietario de suelos baldíos, que especula reteniéndolos de la oferta a la


espera de mejores precios.

v El Promotor inmobiliario, que basa su ganancia en los cambios de uso del suelo, los
cuales promueve con sus proyectos.

Mientras más altos sean los ingresos de los futuros usuarios del suelo, mayores son
las ganancias de los rentistas, por ello, los promotores buscan la segregación
espacial de la población más pobre, cuya presencia puede comprometer dicha
ganancia. De otra parte, estos agentes operan también en el tiempo invirtiendo el
orden causal uso-precio.

La operación especulativa invierte la causalidad uso-precio, elevando los precios en


función de los usos futuros probables, lo que termina por descartar como usos
posibles del suelo, aquellas actividades que no puedan generar los excedentes

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necesarios para pagar tan altos precios. Así el precio, que era inicialmente un
efecto del uso, pasa a ser su determinante. De esta forma, la segregación social y
la inversión de la causalidad, son los objetivos que buscan quienes se lucran con el
suelo urbano, constituyendo ello algo propio de la operación de los mercados de
tierra de las ciudades y la fuente de muchos de sus problemas. 28

De esta manera, la dinámica del mercado del suelo urbano genera una situación de
especulación con el precio de la tierra, que marca el nacimiento de un mercado
ilícito del suelo, que genera procesos de expansión no planificada sobre suelos
aledaños, inicialmente de menor valor, que satisface dos tipos de mercados : uno
dirigido a clases muy altas y altas y otro a clases de extrema pobreza.

3.3.2.1.1 Mercado Del Suelo Para Clases Altas Y Muy Altas.

La expansión no planificada dirigida a estos sectores, representa en general la


apropiación de suelos de protección que ofrecen altas calidades paisajísticas. El
mismo da origen a procesos de suburbanización desarrollados en particular sobre
las áreas medianamente bien conservadas del sistema orográfico al interior de la
ciudad y circundante a la misma. Son el proceso característico en algunos sectores
de los cerros de Suba y particularmente sobre los Cerros Orientales tanto en su
costado oriental como sobre el occidental, el cual se relaciona con la expansión
sobre la Sabana.

Estos procesos en general mantienen densidades bajas, sin embargo su conformación


infringe grandes modificaciones al paisaje, en particular en lo que se refiere a la
vegetación, la cual en general sufre dos procesos : la pradización o la extensión
acelerada de plantaciones de exóticas de rápido crecimiento. Con ello aún cuando
se mantiene la calidad estética del paisaje, se afecta estructural y funcionalmente
los ecosistemas iniciales.

28
Jordan, R. y F. Sabatini.1991. Metropolización y Crisis en América Latina. En
Memorias del Primer Seminario Latinoamericano sobre hábitat humano y medio
ambiente. Universidad Nacional de Manizalez, IDEA Universidad Nacional.
Septiembre 16-19 de 1991. Santa Fe de Bogota,

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Así mismo, la infraestructura vial construida y la misma existencia de tales


asentamientos, agrega valor al suelo, iniciando los rentistas y promotores un proceso
de suburbanización mayor con tendencias claras hacia la densificación como ocurre
hoy en particular sobre la cuenca del Teusacá.

La suburbanización resulta un proceso ambiguo en tanto no está claramente


caracterizado. La Ley 388, establece el suelo suburbano como una categoría de
suelo ubicada dentro del suelo rural, en las que se mezclan los usos del suelo y las
formas de vida del campo y la ciudad, que puede ser objeto de desarrollo con
restricciones de uso, de intensidad y de densidad, garantizando el
autoabastecimiento en servicios públicos domiciliarios, de conformidad con lo
establecido en la Ley 99 de 1993 y en la Ley 142 de 1994.

No obstante dentro del mismo artículo (Artículo 34), la ley indica que los
municipios y distritos deberán establecer las regulaciones complementarias
tendientes a impedir el desarrollo de actividades y usos urbanos en estas áreas, sin
que previamente se surta el proceso de incorporación al suelo urbano, para lo cual
deberán contar con la infraestructura de espacio público, de infraestructura vial y
redes de energía, acueducto y alcantarillado requerida para este tipo de suelos. De
ello podrían generarse algunas conclusiones :

v Parece sugerirse que este suelo tiene marcada una tendencia de evolución hacia
suelo urbano, categoría de la cual puede hacer parte, si cumple unos requisitos
mínimos de infraestructura.

v Dado que las condiciones de autoabastecimiento no tienen una clara relación con
la capacidad de carga del territorio, una condición generalmente desconocida o
no establecida con anterioridad a los desarrollos ; el acceso a los servicios puede
darse por interconexión a los sistemas urbanos y/o regionales, siempre que los
costos sean asumidos por los propietarios. Cuando ello ocurre, el suelo aumenta
ostensiblemente su valor y los determinantes de uso ya no corresponden a límites
físicobióticos del territorio, sino que se instauran dentro de las leyes del
atractivo y lucrativo mercado del suelo.

v La apertura de infraestructura, particularmente la vial, abre un proceso de


apropiación espontánea del suelo. Así al rededor de los desarrollo de clase alta y

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muy alta (a una distancia conveniente y mediando algún tipo de barrera), se da


paso a desarrollos inicialmente caracterizados como subnormales, por sus
condiciones de precariedad, pero con el tiempo se van consolidando. Si bien en
un principio se sirven del agua de las fuentes locales, su crecimiento acelerado,
termina por agotar o sobrepasar las posibilidades de abastecimiento a partir de
estas fuentes. El problema social generado, termina ejerciendo una presión
política que se resuelve con la obligatoriedad de la administración a atender
dichas áreas en un proceso que aumenta la densificación y la ocupación. El
territorio adquiere por tanto las características que le permiten su categoria de
urbano.

Desde esta perspectiva el suelo suburbano continúa siendo, desde el punto de vista
del ordenamiento efectivo29, una categoría preurbana. La posibilidad de ser en
efecto un suelo suburbano que se mantenga en el tiempo como tal, dependería de :

v Definir con claridad las condiciones y restricciones de uso, intensidad y


densidad.

v Asignar restricciones claras a los procesos de autoabastecimiento de servicios


por interconexión.

v Generar mecanismos de orden económico que en cumplimiento de las


determinantes y restricciones de uso, puedan llegar a afectar y regular el
mercado del suelo

v Generar mecanismos de gestión sobre el territorio, que involucren directamente a


los pobladores suburbanos como piezas claves en el mantenimiento y vigilancia de
las condiciones que permiten mantener el suelo bajo esta categoría.

3.3.2.1.2 Hábitat Marginal.

29
BACHAQUEROS, define el ordenamiento efectivo como aquel que en efecto se
verifica sobre el paisaje, independientemente de en qué medida haya sido afectado
por el planificador. En BACHAQUEROS-DAMA. Op cit.

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El proceso de segregación social que indicamos como un objetivo de quienes se


lucran con el suelo urbano, genera un proceso de polarización de la ciudad que
termina con la concentración de territorios de extrema pobreza dentro de la misma.
Estas áreas de menor valor relativo del suelo, se mantienen y crecen reproduciendo
las condiciones de miseria que las caracteriza. Característicamente se conforman
en espacios donde el menor valor del suelo se relaciona con grandes limitaciones al
desarrollo urbano, ligadas en general con zonas de riesgo natural del tipo
geotectónico y/o de inundación, riesgos, que a raíz de los desarrollos mismos se ven
aumentados.

La baja rentabilidad asociada al desarrollo legal de vivienda de interés social para


atender a los estratos 1 y 2 en particular, genera una bajo oferta de la misma hecho
que contrasta con una demanda alta y creciente, que encuentra solución en la
urbanización “pirata” que mediante loteos ilegales ocupan en particular las zonas de
ronda y las áreas de montaña, afectando directamente al sistema de áreas
protegidas urbanas.

El estudio del CEDE indica, que atendiendo a cifras del último censo, la
construcción ilegal da cuenta del 33.5% del crecimiento de área urbanizada y su
producción promedio anual aumentó de 9362 lotes a 16440 lotes, lo cual significa la
incorporación de 190,3 Has anuales en forma ilegal, sin servicios, sin áreas libres ni
equipamientos. De esta manera, los desarrollos informales constituyen la fuente
más dinámica de la expansión física de la ciudad, concentrándose en las localidades
más períféricas, con mayor frecuencia al sur y suroccidente en las localidades de
Usme, Bosa, Kennedy, Rafael Uribe, Ciudad Bolívar y en menor grado en Engativá y
Suba, ocupando particularmente áreas de riesgo.

La evolución en el tiempo de estos asentamientos se caracteriza por el paso desde la


precariedad por la ausencia de servicios hacia su “legalización”, debido en gran
parte a las políticas de las empresas distritales, cuyo criterio es la concertación
con las comunidades para la provisión por distintos mecanismos (incluyendo el
aporte comunitario). Ello podría entenderse como un proceso de
institucionalización de la invasión de áreas de protección, pues ante la perspectiva
abierta de legalización, el proceso ilegal continúa su extensión.

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 154


Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

La problemática ambiental se liga entonces al problema de ilegalidad consecuencia


de la escasa capacidad de compra de los sectores más pobres de la población, de un
lado, y de otro, a la suboferta del sistema moderno de construcción, así como a la
ineficiencia de los programas estatales de vivienda.30

La característica concentración de estos procesos en ciertas áreas de la ciudad,


permitió la identificación de 7 zonas que dadas sus condiciones resultan de
tratamiento prioritario, sin embargo el mismo no se refiere sólo al mejoramiento de
las condiciones referidas a la interacción con el sistema de áreas protegidas, sino
también con el mejoramiento integral de la calidad de vida, lo cual requerirá de la
interacción interinstitucional. Dichas zonas se delimitan en el Mapa Urbano 6 y
son :

v Zona 1. La parte norte de los cerros de Bogotá, en donde hay barrios marginales
y minería.
v Zona 2. La zona sobre la vía a la Calera con barrios de invasión, minería y
pobreza.
v Zona 3. Barrios populares sobre Santa Fe que invaden los cerros. Tiene
problemas de riesgos.
v Zona 4. En Suba existen grandes urbanizaciones de estratos 1 y 2 invadiendo
los humedales y ronda del río Bogotá.
v Zona 5. San Cristóbal es una de las localidades mas pobre y con deficiencias en
espacio público, zonas de riesgo, hacinamiento.
v Zona 6. Ciudad Bolívar. Con preocupantes mezclas de pobreza, minería,
hacinamiento.
v Zona 7. Usme, la ciudad pobre su une con la zona rural acompañada de minería
ilegal, invasiones y las consecuencias de la emergencia sanitaria del relleno de
Doña Juana.

Estas áreas en general corresponden y se ven complementadas con las áreas hoy
establecidas como importantes en desarrollo de la prioridad de desmarginalización.
El avance en el diseño de ejecución para la prioridad de desmarginalización, ha
establecido las siguientes áreas como prioritarias :

30
Misión Siglo XXI, Estudio Prospectivo del Desarrollo Social y Humano. Santa Fe
de Bogotá, 1994.

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v Localidad de Usaquen: Barrios Cerro Norte, Santa Cecilia Alta y Baja


v Localidad de Santa Fé: Barrios Rocío Bajo y Centro Oriental, Consuelo Centro
Oriental, Santa Rosa de Lima.
v Localidad de Usme: Barrio Danubio Azul y la zona de las ladrilleras del área de
influencia del proyecto parque Entre Nubes.
v Localidad de Bosa: Barrios El Regalo y Bosa Linda.
v Localidad de Suba: Barrios La Aguadita, Ciudad Hunza, Rincón Cóndor, Rafael
Nuñez, y aquellos ubicados en la parte sur del Cerro de Suba.
v Localidad de Engativa: Barrios Villa Gladys, Villa del Dorado, San Antonio
Norte, y aquellos en inmediaciones del aeropuerto el Dorado y el humedal del
Jaboque.

El programa de desmarginalización de barrios tiene como objeto mejorar la calidad


de vida de la población residente en lugares con deficiencias en infraestructuras y
servicios sociales, a través de la intervención prioritaria en los siguientes aspectos:

v Ampliación y mejoramiento de la estructura vial y de servicios (acueductos,


alcantarillados y pavimentos locales)
v Ampliación y mejoramiento de la estructura del sector social (equipamientos
urbanos de servicios sociales)
v Ampliación y mejoramiento del espacio público y la infraestructura recreativa y
deportiva (construcción de parques e instalaciones deportivas y culturales)
v Adecuación de zonas de riesgos y atención a familias afectadas.
v Promoción de la gestión comunitaria (apoyo a proyectos comunitarios)
v Fomento a la inversión local (legalización de barrios e inversión de los fondos de
inversión local)

Otro programa relacionado con la desmarginalización es el proyecto SUR CON


BOGOTÁ, que tiene por objeto la intervención para el mejoramiento integral del
área ubicada en inmediaciones del parque Entre Nubes en un área que tiene los
siguientes límites: por el norte la proyectada Avenida Guacamayas, por el sur la
Autopista al Llano, por el oriente Carretera vía a Oriente y por el occidente la
Avenida Caracas (780 hectáreas en total)

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3.3.2.2 Conflictos De Uso Del Suelo Urbano.

Si bien hasta los años 50 la ciudad tenía una estructura fuertemente monocentrica
en relación al Centro Tradicional de Bogotá, a partir de los años 60, se operó un
proceso de expansión física y diversificación del centro que generó la ocupación de
las zonas de Chapinero, la Avenida Chile y la Calle 100. En las vías de conexión
entre estos polos se han desarrollado zonas de comercio general y especializado, así
como centros de negocios, oficinas y los servicios conexos a ellos. El resultado de
ello es un fenómeno de reemplazo y modificación de la estructura residencial.31

Se genera por tanto en el proceso de consolidación de nuevas centralidades, una


mezcla de usos que no siempre resultan convenientes, se observa así mismo una
tendencia a la reducción general y a un desequilibrio de la distribución espacial del
espacio público, y finalmente se agudizan los problemas de congestión vehicular, en
tanto aumentar la frecuencia de interacciones físicas entre personas y factores
productivos.

3.3.2.2.1 La Relación De Usos.

Los conflictos de uso, se expresan tanto por la vecindad de usos incompatibles, como
por la ausencia de usos conexos a otros.

Dentro de los primeros, y desde la óptica ambiental cobran particular importancia


la asociación de usos dentro de las zonas residenciales y las consecuentes
condiciones de entorno ambiental generados en las mismas por este hecho.

La generación de entornos amables y adecuadamente equipados dentro de las zonas


residenciales adquiere una importancia mayor si se considera la existencia de
deficiencias en las viviendas mismas :

31
Misión Siglo XXI. 1992. Estructura y Tendencias de Crecimiento. Santa Fe de
Bogotá.

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v El tamaño de la vivienda : Hay una tendencia a la reducción desde un óptimo que


un estudio efectuado por una comisión inglesa en 1972 determinó como de 90 m
cuadrados para un grupo familiar de 4 personas hasta el común hoy de 45 a 50
metros cuadrados.

v El diseño mismo de las residencias : Con deficiencias de iluminación, ventilación,


movilidad y accesibilidad interior.

v Problemas de hacinamiento : Asociados al déficit cuantitativo de vivienda y a un


déficit cualitativo en la misma, en relación a lo cual la Misión Siglo XXI32
registra la existencia de 108.452 hogares que presentan hacinamiento, que
corresponden a cerca de 676.519 personas que residen en viviendas con más de 3
personas por cuarto. Las localidades donde se evidencia con mayor concentración
las condiciones de hacinamiento son : Ciudad Bolívar, San Cristobal, Tunjuelito,
Candelaria y Rafael Uribe.

Por tanto una adecuada configuración del entorno exterior contribuiría


grandemente a subsanar parte de las deficiencias al interior de las viviendas.

Entre los resultados de una encuesta realizada por el Ministerio del Medio
Ambiente33, se consigna que el 33% de los entrevistados consideraron como un
problema ambiental que afecta sus viviendas, el de los malos olores llegados del
exterior (restaurantes, cafeterías, industrias, talleres), mientras el 66% consideró
que el principal problema es el de ruido. Así mismo 20% de los entrevistados
considera que en su barrio nunca ha habido árboles y un 15% que nunca han existido
zonas verdes.

Estas situaciones no sólo afectan las condiciones ambientales de la ciudad, sino que
tienen una particular incidencia en aquellas de orden social. Desde el punto de vista

32
Misión Siglo XXI. 1994. Estudio Prospectivo del Desarrollo Social y Humano.
Santa Fe de Bogotá.
33
CNC-Ministerio del Medio Ambiente. 1996. Actitudes y Prioridades de Acción
sobre el medio ambiente. La visión de la población y de los empresario. Santa Fe de
Bogotá.

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individual se relacionan con problemáticas físicas y psicológicas, desde la óptica


colectiva guardan una estrecha relación con la proliferación y convivencia con
espacios deprimidos y peligrosos, de descomposición social y cultural.

La solución a esta problemática es muy compleja. Si bien es relativamente sencillo


identificar los principales tópicos que se relacionan con la calidad del entorno
residencial :

v Ruidos. Los ruidos provenientes del exterior además de tener consecuencias por
los daños que este tipo de energía puede causar tiene efectos psicológicos muy
variados.

v Animales de granja. En la perifería de la ciudad existen viviendas cuyos


propietarios mantienen costumbre aún rurales y mantienen animales de granja que
generan malos olores y otras molestias.

v Malos olores. Actividades vecinas como carnicerías, restaurantes, cloacas


abiertas, mataderos, cementerios o fábricas pueden generar malos que perturban
la vida en las zonas residenciales.

v Contaminación visual y paisaje urbano. El habitar en un lugar agradable a la


vista, fácil de entender, dentro de los patrones culturales establecidos repercute
en la apropiación, satisfacción y afecto al barrio.

v Seguridad frente a fenómenos naturales. La posibilidad de riesgo natural es


considerado como un problema en el ambiente de una vivienda.

v Seguridad frente a riesgos tecnológicos. Alejar las fábricas y actividades que


puedan suponer un riesgo a los habitantes se ha convertido en una política de
muchas ciudades. Esto tiene que ver con la industria que manipula sustancia
altamente peligrosas.

v Seguridad frente a amenazas de origen social. Al igual que los otros riesgos que
perturban la tranquilidad que una familia puede encontrar en su hogar los
antecedentes de delincuencia en viviendas y barrios son considerados como
problemas socio - ambientales.

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 159


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v Estigmas urbanos. Este concepto, aportado por la psicología ambiental se aplica


a las zonas de la ciudad que son evaluadas por los conciudadanos como peligrosas,
pobres, miserables, feas o menospreciadas y evitan su paso por allí. Estos
adjetivos se transmiten con facilidad a los habitantes de estos lugares aunque
solo infundados. Al respecto, se hacen programas para resignificar estos lugares.

v Presencia de naturaleza. La presencia de árboles, jardines, parques o prados


posee muchos mas efectos ambientales de los habitualmente reconocidos. Además
de posibilitar la infiltración del agua al subsuelo para recargar los acuíferos,
atraen fauna, relajan la vista y el estrés ambiental, filtran los ruidos, limpian el
aire y conforman espacios urbanos de gran calidad.

v Aseo. La presencia de basuras en el barrio fuera de ser foco de infecciones y


plagas genera una imagen social y psicológica de alto deterioro ambiental.

v Equipamientos e infraestructuras adecuadas. Los servicios sanitarios básicos


como acueducto, alcantarillado, energía eléctrica están sin duda asociados a la
posibilidad de tener un ambiente en condiciones higiénicas. De la misma manera
que una oferta adecuada de transporte, centros de salud etc. contribuye a las
posibilidades de tener en el entorno inmediato una oferta de los requerido por la
familia.

v Los parques y zonas verdes posibilitan el encuentro social, el deporte o el ocio,


necesidades humanas.

La forma de incidir en los mismos se hace bastante difícil dado que el desarrollo de
Bogotá se realiza lote por lote, lo cual imposibilita una planeación que permita
establecer coherencia entre usos. La solución a ello parece residir en la real
posibilidad de abordar la construcción y consolidación de las áreas residenciales,
planeando la misma para una extensión mínimas de 10 Ha para lograr desarrollos
zonales que puedan integrarse34, es decir proyectos tipo Ciudad Salitre. De otra
parte se obliga que dichas proyecciones integradas de vivienda respondan a las

34
El Espectador. El Proyecto Urbanístico de Bogotá. En el Mirador de Bogotá, el
Mapa de la ciudad, para la ciudad

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necesidades de la población de estratos medios bajos, bajos y muy bajos que es


donde reside hoy la principal problemática habitacional de la ciudad, con lo cual
retomamos la necesidad de incidir sobre las características y adecuación de la
vivienda de interés social.

Cómo lograr aumentar las exigencias ambientales y la gobernabilidad en la


urbanización y a la vez generar una oferta accesible a familias con ingresos por
debajo de tres salarios mínimos, es sin duda el mayor reto del POT de la capital.

3.3.2.2.2 Espacio Público.

Atendiendo al Acuerdo 6, hacen parte del Primer Nivel de Zonificación, los


sistemas hídrico y orográfico que aún siendo considerados como parte del espacio
público, no son entendidos de uso público en tanto requieren de un tratamiento
especial para objeto de su protección.

En consideración del Acuerdo 19 de 1996 estos sistemas constituyen el Sistema de


Areas Protegidas, definidas en el mismo como el conjunto de áreas cuya
conservación resulta estratégica para el funcionamiento de los ecosistemas, la
conservación de la fauna y flora silvestre y la evolución de la cultura en el Distrito
Capital (Artículo 13).

De otra parte el Decreto 1504 de 1998, considera estos sistemas como parte del
espacio público y los entiende como espacio público efectivo siempre que los mismos
estén habilitados para usos como parques, zonas verdes o plazoletas.

Estos elementos los hemos considerado como parte de la estructura ecológica


principal regional que atraviesa físicamente el tramo espacial de la ciudad. Los
entendemos entonces como parte del espacio público en tanto su importancia y
afectación atiende a los intereses colectivos. No son objeto de uso público en tanto
requieren de un tratamiento especial para objeto de su manejo, protección y
conservación, en atención a lo cual, tendrán grandes limitaciones para ser
habilitados como espacio público efectivo.

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Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

Consideramos entonces dentro de esta sección lo que entendemos como el espacio


público efectivo, el cual excluye el sistema de áreas protegidas urbanas o
estructura ecológica principal urbana que entendemos como sinónimos y que hemos
considerado como parte de la estructura ecológica principal regional, como antes lo
anotamos.

El sistema de parques, zonas verdes, oxigenantes y amortiguadoras y zonas de


preservación de elementos estéticos del paisaje urbano que incluye : los parques
Metropolitanos, parques Distritales y parques de barrio, jardín botánico, zonas
arborizadas, zonas verdes de uso público y privado, parques cementerio, clubes
campestres, áreas verdes o arborizadas de establecimientos educativos o
institucionales, así como las áreas verdes de los ejes viales ; constituyen el espacio
verde de la ciudad, el cual es espacio público de uso público (con las salvedades de
propiedad).

Estos elementos constitutivos de la infraestructura urbana, resultan primordiales


toda vez que cumplen funciones relativas a dos órdenes :

v Desde el punto de vista de la configuración urbana, representan elementos de


balance en relación al espacio construido y la mayor parte de ellos ofrecen
oportunidades de recreación y descanso, por supuesto, siempre que estén
adecuadamente dotados y mantenidos.

v Desde el punto de vista ecológico, representan sistemas construidos, cuyo diseño


se basa en la consideración de elementos naturales que posibilitan funciones de
oxigenación, barreras contra el impacto del ruido, áreas de posible recarga
hidrogeológica, regulaciones microclimáticas y hábitat de una fauna y flora
potencialmente adaptable a condiciones de alta perturbación.

Pese a que en el momento de realizar este trabajo, no existía un inventario y


caracterización detallada de estas zonas, su problemática macro ha sido un factor
reiterativo e importante dentro de la problemática urbana, caracterizado en
particular por :

v La deficiente cantidad de estos espacios. No sólo en lo que hace a su cuantía


total sino también relativa, en el sentido en que es clara la deficiencia de dichos

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 162


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espacios en el contexto de barrio, es decir de inmediata accesibilidad. En


términos de acceso efectivo, se debe entender como escasez de espacio público,
las zonas de vivienda que no tengan acceso a un parque de barrio a menos de 700
metros de distancia.

v La marcada concentración de los mismos que crea desbalances espaciales


evidentes. El norte de la ciudad en general posee muchas más áreas verdes que
los sectores del sur que presentan altas deficiencias del mismo.

v Las deficiencias en el manejo de las áreas. Si bien los grandes parques


metropolitanos y distritales reciben en general un mejor cuidado, los parques
zonales y de barrio tienen un manejo deficiente y un acondicionamiento pobre,
que no en pocos casos los convierten en zonas baldías de abandono que propician
espacios de delincuencia e inseguridad.

v Pese a los ingentes esfuerzos de arborización, estas zonas, particularmente las


medianas y pequeños y aquellas de los ejes viales, se mantienen pobremente ; lo
cual guarda relación tanto con aspectos técnicos (deficiencia para escoger las
especies adecuadas), como a la ausencia de instrumentos de gestión que abran
paso al interés y participación de la ciudadanía en lo que hace a su
mantenimiento.

El resto del espacio público construido, zonas de encuentro y circulación, adolece


también de problemas que determinan no sólo su baja calidad sino particularmente
su marginalidad como escenario público :

v Ruido : La alta congestión vehicular y la publicidad con megáfono hace en general


del espacio público un lugar ruidoso, de hecho sobre los ejes viales se presentan
los más altos niveles de ruido de la ciudad.

v Contaminación visual : Pese a existir normativa al respecto, este tipo de


contaminación referida a una sobrecarga perceptual, alcanza niveles nocivos en
la ciudad, donde se usa el espacio público para publicidad exterior aprovechando
el “público cautivo”, que recorre dichos espacios, generando una sobrecarga de
información, que a la vez que afecta los hábitos ciudadanos ,genera un espacio
caótico que da a la ciudad una baja calidad desde el punto de vista estético.

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v Hacinamiento Exterior : Este es un concepto poco tratado en el espacio público.


En términos generales, de la amplitud del espacio público depende sus
posibilidades de uso. La tendencia general es entender el espacio público en su
función de circulación preferencialmente, perdiéndose entonces la posibilidad de
otros usos colectivos. El problema que ello genera, se hace más relevante cuando
se combina con el hacinamiento en las viviendas, pues en estas circunstancias es
claro que las falencias en el ámbito de lo privado pueden ser atendidas
colectivamente en el ámbito de lo público, sin embargo si este último es reducido
no es posible cubrir la necesidad. En las áreas urbanas en donde se combinan
estas circunstancias, particularmente en el sur, es fácil encontrar índices
crecientes de delincuencia y descomposición social.

v Iluminación : La iluminación nocturna en el espacio público está asociada a la


percepción de seguridad y por supuesto, a generar sitios agradables al
transeúnte. En muchas vías principales de la ciudad se observa una pobre
iluminación pública que se asocia a inseguridad y miedo.

v Territorialidad : Los andenes son, atendiendo a la legislación vigente,


responsabilidad de los predios vecinos. Esto ha hecho que los propietarios de
dichos predios lo interpreten como parte de su territorio y le den un
tratamiento acorde a sus intereses y objetivos particulares, en desmedro de una
imagen de ciudad. En los andenes se encuentran todo tipo de pisos, colores,
cicatrices permanentes, escalones, materas, publicidad, cadenas,
estacionamientos, rampas, etc. No existen normas técnicas sobre cruces
peatonales o señalización.

v Desaseo : Es frecuente encontrar basuras en la calle, pese a que este aspecto ha


mejorado mucho en los últimos años. Sin embargo el mal estado de los andenes
hace que se mantenga una percepción de desaseo.

v Accidentalidad : Las posibilidades de accidentalidad en el espacio público y en


particular en las vías públicas son muchas. No existe un registro sistemático de
ello para verificar diseños y mejorar señalización.

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v Accesibilidad : La oferta de espacio público habilitado para personas de


movilidad reducida es muy baja.

v Invasión del espacio público : Los andenes son particularmente los espacios más
invadidos por vehículos, vendedores ambulantes, necesidades de seguridad que
restringen el acceso o extensión de actividades que deberían ocurrir en el
espacio privado.

v Inercia de los usos contiguos : Varios tipos de conflictos existen debido a los
usos urbanos que colindan con el espacio público e imprimen un carácter a cada
uno de ellos. Cuando el espacio es limitado, estos usos dejan de mantener
neutralidad frente a la calle. Es fácil identificar ejemplos en las zonas de
prostitución, talleres de mecánica, comercio, plazas de mercado, paraderos de
buses, etc. todas ellas actividades que terminan desarrollándose sobre el espacio
público

3.3.2.2.3 Congestión Vehicular

Es este un problema estructural propio de la ciudades. Si bien en primera instancia


se relaciona con condiciones de diseño del sistema vial y con las acciones de
mantenimiento de la misma, el problema guarda una muy estrecha relación con la
forma urbana, el grado de centralidad, la distribución de usos y aún con aspectos
como la estandarización de jornadas de actividades.

En carácter promedio más del 60% de los habitantes de las ciudades de más de
cuatro millones en América Latina, por supuesto incluida Bogotá, habitan bajo
circunstancias en donde se requieren traslados diarios estandar del rango de 1.5 a 2
horas por cada trayecto, ello sin hacer referencia a la calidad y seguridad del
servicio.

Desde la óptica ambiental la congestión vehicular se asocia a :

v La contaminación del aire : Las emisiones de los automotores son la principal


fuente de contaminación atmosférica dado cuenta del 60% de la contaminación
total. Arrojan al aire monóxido de carbono, hidrocarburos y óxidos de

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nitrógeno, en adición a lo cual, los motores que utilizan combustible disel (por sus
características físico-químicas), emiten cantidades significativas de dióxido de
azufre y partículas. 35 Las tasas de emisión resultan importantes no sólo por el
gran tamaño del parque automotor, el cual tiende a aumentar en lo que hace
principalmente a vehículos particulares, sino también por las velocidades de viaje
frecuentemente bajas, sobre todo en las llamas horas pico de la mañana, medio
día y noche ; y la edad del parque automotor, en particular del transporte
público, cuya edad promedio es de cerca de 17 años.

v La contaminación por ruido. Aún cuando no es el único factor, es sobre los ejes y
las intersecciones viales donde se registran los valores más altos de ruido en la
ciudad.

Las vías más conflictivas por condiciones de su diseño, mantenimiento y volumen de


vehículo corresponden a : la carrera 7. Avenida Caracas, Avenida Ciudad de Quito,
Avenida Carrera 68, la Avenida Boyacá y la Autopista Norte, que por tanto caben
ser identificadas como las ejes de mayor contaminación del aire, en lo que hace a las
fuentes móviles.

De otra parte, la ampliación de la red vial encierra igualmente problemas


ambientales. A la magnitud del sistema vial es aplicable también el concepto de
despilfarro urbano, dado que el sistema se dimensiona adecuándolo a sus momentos
de mayor uso, así siendo el uso el determinante de la dimensión y el diseño, en la
medida que éste aumente, se requiere una ampliación del sistema, el cual una vez
ampliado, significa una oferta mayor que rápidamente es copada con el aumento del
parque automotor generándose un proceso de retroalimentación que genera un
círculo vicioso.
Desde una óptica de economía urbana, debe establecerse una conformación del
sistema vial cuyos criterios de diseño atiendan a procurar una adecuada
interconexión de todas las áreas de la ciudad, que no propicie embotellamientos, que
sea completa e interconectada abriendo la posibilidad de vías alternas y que su
dimensión atienda a la capacidad económica real de mantenimiento adecuado de la
misma. En resumen el diseño de ciudad debe plantear una proporcionalidad entre
sus diferentes estructuras. Si el sistema racionalmente diseñado alcanza su

35
JICA. 1991.

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capacidad máxima, la solución económica y ecológica no es su ampliación, sino la


implementación de alternativas de transporte : ciclo rutas y la implementación del
metro como forma de transporte masivo.

La complementación de la malla vial propuesta por la administración y centrada en


las vías :Avenida Cundinamarca, Avenida Ciudad de Cali, Avenida Longitudinal de
Oriente, Avenida Alberto Lleras Camargo y Avenida Colombia, ofrecen una
alternativa de redistribución del tráfico en las principales vías problema antes
identificadas, en tanto permiten el establecimiento de vías alternas. Los Cuadros
Nos. 22 y 23 presentan las proyecciones en la reducción de vehículos en las vías
problema, con la complementación de la malla vial y la implementación de la primera
línea del metro respectivamente.

CUADRO NO. 22 REDUCCIÓN DE VEHÍCULOS EN LAS VÍAS PROBLEMA


CON LA COMPLEMENTACIÓN DE LA MALLA VIAL.
VIAS PROBLEMA
Avenida Avenida Avenida Avenida Autopista Avenida TOTAL
Boyacá 68 Caracas Séptima Norte Ciudad
de
Quito
Vehículo %
s
Vías Avenida Avenida Avenida Avenida Avenida Avenida
Alterna Cundinama Cundinama Séptima Longitudi Alberto Colombi
s rca y rca y . nal de Lleras a.
Avenida Avenida Oriente. Camargo
Ciudad de Ciudad de
Cali. Cali.
No. de
vehícul 74.600 68.500 45.600 116.300 128.100 153.00 586.10
os 0 0
(UVP)*
en
1996

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VIAS PROBLEMA
Avenida Avenida Avenida Avenida Autopista Avenida TOTAL
Boyacá 68 Caracas Séptima Norte Ciudad
de
Quito
Vehículo %
s
No. de
vehícul 94.776 87.026 57.933 147.754 162.745 194.38 744.61 1
os 0 5 0
(UVP) 0
en
2007
Reducci
ón del
No. de 45.451 45.451 11.587 11.127 54.168 54.168 221.95 3
vehícul 2 0
os
(UVP)
en el
2007.
Reducci
ón del 48 52 20 8 33 28
No. de
Vehícul
os en %

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VIAS PROBLEMA
Avenida Avenida Avenida Avenida Autopista Avenida TOTAL
Boyacá 68 Caracas Séptima Norte Ciudad
de
Quito
Vehículo %
s
No. De
vehícul
os
remane 49.325 41.575 46.346 136.637 108.929 141.136 523.94 7
nte en 2 0
cada
vía
después
de la
reducci
ón.
*UVP: Unidad de vehículos de Pasajeros

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CUADRO No. 23. REDUCCIÓN DE VEHÍCULOS EN LAS VÍAS PROBLEMA


CON LA IMPLEMENTACIÓN DEL METRO.
VIAS PROBLEMA
Avenida Avenida Avenida TOTAL
Ciudad de Caracas 7a.
Quito
Vehículo %
s
No. vehículos
(UVP)* en 1996 74.600 68.500 45.600 188.70
0
No. de vehículos
(UVP) en 2007 194.380 57.933 147.754 400.06 100
7
Reducción del No. de
vehículos 48.160 20.640 68.800 137.60
particulares 0
Reducción del No. de
unidades de
transporte público 597 1.074 716 2.387
Total de la
Reducción (vehículos 48.757 21.714 69.516 139.98 35
particulares y 7
transporte público)
Total de la
Reducción (vehículos 25 38 47 47
particulares y
transporte público)
en %
No. De vehículos
remanente en cada 145.629 36.219 78.238 260.08 65
vía después de la 6
reducción.
*UVP: Unidad de Vehículo de Pasajero

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Sin embargo, el diseño de estos proyectos ha significado más de una polémica en el


campo ambiental, en tanto los mismos se han proyectado cruzando o en cercanía de
elementos constitutivos del sistema de áreas protegidas urbanas.

Su solución sin embargo atañe sólo de manera parcial al ordenamiento del


territorio. Si bien este procedimiento está en la obligación de reservar los
territorios correspondientes para la construcción de las principales
infraestructuras, entre ellas la vial, la demarcación de los mismos debe hacerse a
nivel de corredores y no de un diseño específico.

La razón de ello, es que la inclusión dentro del POT de proyectos viales


determinados, no exime a los mismos del cumplir con los requisitos de ley referidos
a los estudios de alternativas, estudios de impacto ambiental y requerimiento de
licencia ambiental, procedimientos que podrían generar modificaciones en los
diseños. Así que procede en el campo del ordenamiento, establecer un corredor
dentro del cual cabrían las variaciones posibles. Un proyecto sólo puede ser
incluido a nivel de su trazado específico si previamente ha cumplido los anteriores
requisitos y cuenta con su respectiva licencia ambiental.

Adicionalmente, la definición de corredores resulta conveniente desde el punto de


vista del ordenamiento en tanto determina el área del proyecto y el área de
influencia del mismo, lo cual permite acceder al ordenamiento del área circundante
de forma tal que el proyecto llegue a articularse de la mejor manera posible con las
actividades y usos vecinos, constituyendo una unidad de planeación. Ello resulta
particularmente importante para el desarrollo de los proyectos que de alguna
manera afectan o pueden afectar zonas del sistema de áreas protegidas, en tanto
obliga a quienes desarrollan el proyecto, desarrollar de manera adecuada las
medidas de mitigación y compensación que resulten del caso.

La ausencia de definición de áreas de influencia aún para la infraestructura vial


actual ocasiona así mismo problemas de congestión vehicular. Característicamente
sobre las márgenes de los ejes viales se asienta la actividad comercial que en
general se asocia zonas de embotellamiento del transito. Los ejes viales son también
objeto del establecimiento de paraderos del servicio público de transporte y el
final de los ejes principales da paso a las zonas de parqueo y talleres de mecánica
que afectan negativamente zonas residenciales y adicionalmente ocasionan

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problemas ambientales en relación al mal manejo de aceites y aditivos mecánicos.


Ello es un ejemplo de la necesidad de abordar el ordenamiento a nivel de unidades
de planeación que posibiliten no sólo es ordenamiento de una actividad en particular
sino de esta en relación a los usos conexos a la misma.

El ruido es así mismo otro importante efecto ambiental ligado a las congestionadas
vías de la ciudad, siendo la principal fuente de emisión al igual que los aeropuertos,
en particular El Dorado que afecta los barrios Engativá, Modelia, Normandía, Villa
Luz y otros en las alcaldías de Engativá y Fontibón, problema que se ha agudizado
con la resiente construcción de la segunda pista del aeropuerto. (Ver Mapa Urbano
7).

Tanto la Resolución 8321 de 1983, como el Decreto 948 de 1995 reglamentan áreas
y niveles de ruido, los cuales sin embargo son de difícil aplicación, dado que por una
parte no existen estudios sistematizados de la generación de ruido en la ciudad y
segundo, porque es característica la mezcla de usos en la misma.
Los Cuadros siguientes (Nos. 24, 25 y 26), presentan algunas condiciones de norma
y estadísticas del problema en la ciudad.

CUADRO No. 24. ZONIFICACIÓN PARA DETERMINACIÓN DE NIVELES


DE RUIDO. Decreto 948 de 1995.
ZONAS DE TRANQUILIDAD Y SILENCIO
Hospitales
Guarderías
Bibliotecas
Sanatorios
Hogares Geriátricos
ZONA DE TRANQUILIDAD Y NIVEL MODERADO DE RUIDO
Zonas Residenciales
Parques
Escuelas
Colegios
Universidades
ZONAS DE RUIDO INTERMEDIO RESTRINGUIDO
Zonas de Uso Industrial
Comercio
Oficinas
Institucional
Usos relacionados

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ZONA SUBURBANA O RURAL DE TRANQUILIDAD Y RUIDO MODERADO

CUADRO No.25. NIVELES DE RUIDO MEDIO EN SANTA FE DE BOGOTÁ

NIVELES DE RUIDO NIVELES MERDIOS DE


PERMISIBLES EN dBA RUIDO EN LA CIUDAD EN
Resolución 8321/1983 dBA

ZONAS DIA NOCHE DIA NOCHE


(7-21 H) (21-7H) (7-21 H) (21-7H)
Residencial 65 45 68 38
Comercial 70 60 76 42
Industrial 75 75 70
De 45 45
tranquilidad
Ubaque y Romero, 1990.

CUADRO No. 26. ÁREAS DE MAYOR NIVEL DE RUIDO EN LA CIUDAD

Driección dBA día dBA noche


ZONAS RESIDENCIALES.
Tierra Linda, Canódromo y Prado.
Aut. Norte Av 127 73.89
Calle 137- Cr. 38 57.91
Calle 130- Cr. 42 64.96
Calle 127-Cr.37 38.21
Santa Bárbara San Patricio.
Tv. 27 Cl. 125. 63.00
Av. Pepe Sierra Cr.15 73.02
Tv. 28 Cl 106 58.32
Cr. 15 Cl. 116 40.76
Quirigua- Minuto de Dios.
Av. boyacá – Cl. 80 81.13 40.28
Cl. 89 – Cr. 87 A 65.67
Tv. 96 – Cl 82 63.34
Normandía- Villa Luz
Av. Rojas – Cl . 57 74.23
Av. Boyacá Av. El Dorado 79.55 38.60
Cr. 83 Cl. 71 63.13
Policarpa – 20 de Julio C. Jardín.
Cr. 10-Cl 1
Cl. 27 S Cr 13

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 173


Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

Driección dBA día dBA noche


Cl. 10 S Cr 11 B
Cr 10 Cl 11 S
Kennedy
Av. Boyacá – Av. Américas 77.10
Cl. 14 Cr. 71 62.82
Tv. 76 B Cl. 42 S 62.15
Banderas 34.14
Teusaquillo Soledad Campín
Cl. 45 Cr. 30 77.70
Av. 63 Cr. 24 64.24
Cr. 21- Av. 46 62.29
Cl. 53 Cr. 25 34.14
Fontibón
Cl. 22-Cr. 100
Cl. 36 Cr. 104 B
Calle 38 con carrera 98 60.00
Avenida 100 con ferrocarril 36.86
Promedio zona resicencial 67.67 38.18

Driección dBA día dBA noche


ZONAS INDUSTRIALES
Autopista del Sur
Aut. sur con Boyacá 79.44 51.69
Car. 12 con calle 12 (Bosa) 64.45
Aut. Sur Calle 13 (Bosa) 70.94
Puente Aranda
Cr. 50-cl 13 71.69
Cr. 55-Cl. 16 60.67 41.02
Cl. 17 Cr. 65 B 65.56
Cundinamarca
Cr. 30 Cl. 13 81.59
Cr. 39- Av. 6 75.36
Cl. 21 - Cr. 33 62.32 41.57
Promedio zona industrial 70.28 44.76

Driección dBA día dBA noche


ZONA COMERCIAL
Chapinero
Av. Caracas – Cl. 53 78.90 41.72
Cr. 13- Cl. 63 76.02
Av. Caracas -Cl. 64 77.82
Lago
Cr. 15 – Cl. 100 78.18
Cr. 15 – Cl. 92 74.73 41.71
Av. Carcas Cl. 72 78.36
Centro
Cr. 10 – Cl. 13 78.34 43.10
Cl. 13 Cr. 7 74.98
Cr. 7 – Cl. 16 70.12
Restrepo

Unión Temporal Jacqueline Prieto - Fundación ERIGAIE 174


Componente Ambiental del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito Capital

Driección dBA día dBA noche


Cr. 19 Cl. 17 S 77.95
Cl.18 S – Cr. 17 74.35
Cr. 18 – Cl. 20 S 72.38 42.63
Promedio Zona comercial. 76.01 42.29
Fuente: Ubaque y Romero, U. Nal. 1990

En general, los niveles superiores a 90 dBA son producidos por pitos, vehículos sin
silenciador, paso de aviones y sirenas.

El fuerte crecimiento del parque automotor implica entonces una intensificación de


los niveles sonoros globales en toda la ciudad y una ampliación de los sectores con
niveles muy altos. No obstante, la gravedad del problema hacia el futuro,
dependerá, como es el caso de la contaminación por gases, del modelo de
organización futura del tráfico, de las políticas de transporte masivo, de la
renovación del parque automotor, de una mayor capacidad técnica y de gestión para
diseñar y aplicar la normativa y de la adopción de valores culturales ambientales,
entre otros.

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