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Bolilla 4.

Efectos de las obligaciones. Concepto.

Efectos de la obligación con todas las consecuencias jurídicas derivadas de ellas. Tales consecuencias se traducen en
derechos y deberes, que el ordenamiento jurídico atribuye e impone, respectivamente, al acreedor y deudor. Así, que al
acreedor le asista el derecho de exigir la estación y que al deudor incumban el deber de cumplirla no son otra cosa que
consecuencias de la obligación que los vincula. Ese derecho y ese deber no existirán siempre aquellas personas no se
hubiese establecido un vínculo obligacional.

La obligación trae como consecuencia un cúmulo de derechos y deberes. Es más: al acreedor no sólo se reconoce
derechos; también se impone ciertos derechos; y al deudor, no sólo se le impone deberes; también se reconoce
derechos. El acreedor tiene derecho de exigir el cumplimiento y también tiene el derecho de ejercer acciones tendientes
a conservar el patrimonio de su deudor; el deudor parte, tiene el deber de cumplir y observar las conductas accesorias
que exija la naturaleza de las prestaciones.

En definitiva, las consecuencias jurídicas de toda obligación se materializan mediante el ejercicio de derechos y el
cumplimiento de deberes.

Partes, sucesores y terceros.

Las consecuencias de una obligación sólo alcanzan al acreedor y deudor. Y, no pueden afectar a los terceros.

A). Partes: son aquellos sujetos (activo y pasivo) que concurren a constituir o dar nacimiento a la relación jurídica de
obligación; por tal razón, es lógico que sean esos mismos sujetos, y no otros. En toda obligación concurren dos partes
una acreedora y otras deudor, y que algunos de ellas, o ambas, puede ser pluripersonal. Lo que interesa destacar, es que
los efectos de la obligación recae, en principio, sobre las partes.

B). Sucesores: los derechos y los deberes de las partes se pueden transmitir a otras personas, llamada sucesores,
quienes una vez operada transmisión pasan a ocupar el lugar de las partes a la cual sucede, de manera que en adelante
ejercerán observarán los derechos o deberes en nombre propio. Un ejemplo de sucesores es el heredero. Por último,
cabe reiterar que ciertas obligaciones son bien transmisibles; así ocurre, por ejemplo, con aquellas que son inherentes a
la persona obligada.

C). Terceros: es todo sujeto extraño o ajeno a una relación de obligación dada. Cabe afirmar que los efectos de una
obligación no pueden perjudicar ni beneficiar directamente a los terceros. Es decir, sólo el acreedor y el deudor están
vinculados; por tanto los terceros se sitúan fuera de los alcances del vínculo o relación. Sin embargo, es posible hablar
de cierta influencia refleja o indirecta de la relación de obligación sobre la esfera patrimonial de ciertos terceros. En
efecto, no todos los terceros tienen el mismo interés jurídico respecto de la situación en que se encuentran en la
acreedor o el deudor, hay terceros no interesados y terceros interesados. Para ser tercero interesado es necesario estar
vinculado con algunos de los sujetos de la obligación, o con su objeto, pero en virtud de una relación distinta y separada
de aquella obligación. Se produce una suerte de enlace entre dos relaciones jurídicas distintas. Por otra parte, el hecho
de que las consecuencias directas de la obligación alcancen sólo acreedor y deudor no significa que algún tercero pueda
intervenir en esa relación, situación que se presenta cuando el pago es efectuado por un tercero, o cuando se lo efectúa
a un tercero.

Efectos de la obligación y efectos del contrato.

1). La obligación y sus fuentes: nadie discute que la obligación pueden hacer de distintas fuentes. Es claro, que el
contrato es solo una de las fuentes de las cuales puede derivar obligación. De aquí se deduce lo siguiente: en primer
lugar, para hablar de efectos de las obligaciones no es necesario que haya un contrato previo, pues las obligaciones
pueden provenir de otras fuentes; en segundo lugar una buena técnica legislativa aconseja dictar reglas generales para
todas las obligaciones, cualquiera sea la fuente que las origine.
2). El contrato “creador” de obligaciones: sus efectos. Es válido afirmar que los contratos crean, modifican, transfieren
o extinguen derechos u obligaciones. La diferencia entre los efectos del contrato y los efectos de la obligación debe ser
buscada a partir de la naturaleza jurídica del primero. El contrato es un acto jurídico cuyo fin inmediato consiste en
producir derecho objetivo, por medio de la cual las partes adquieren derechos y obligaciones que generan, como efectos
propios, la necesidad de su cumplimiento voluntario, forzado o subrogado.

El contrato produce derecho objetivo, la obligación despliega o pone en funcionamiento un cúmulo de derechos
subjetivos, de facultades y de deberes, todo lo cual constituye “su efecto”

Clasificación tradicional.

A). Respecto del acreedor: los efectos de la obligación se dividen en principales y secundarios. Conviene describir cada
categoría por separado.

1. Los efectos principales están constituidos por los derechos con que cuenta el acreedor para exigir y obtener la
satisfacción de su interés tienden directamente a satisfacer ese interés, y se subdivide a su vez en normales y anormales.

Los efectos principales normales tienen lugar cuando al acreedor obtiene exactamente aquello que se le debía, es decir,
cuando se produce el cumplimiento en especie de la prestación. Este efecto “normal” puede ser obtenido por tres vías:
cumplimiento voluntario; ejecución forzada y ejecución por otro a costa del deudor. Esto quiere decir que la obtención
de la cosa se logra ya sea por actuación espontánea y voluntaria del deudor o mediante el accionar del juez que haya
ordenado la ejecución forzada o la ejecución por un tercero.

Los efectos principales anormales, en cambio, se producen cuando el acreedor de frustrada su pretensión de obtener lo
que específicamente se le debe y tiene que conformarse con una prestación subsidiaria consistente en el valor
pecuniario equivalente a la prestación frustrada. Es decir, el acreedor no recibe la prestación esperada, pero se le
entrega como indemnización una suma de dinero.

2. Los efectos secundarios están constituidos por los derechos con que cuenta el acreedor, no ya para lograr la
satisfacción directa de su crédito, sino para conservarlo, protegerlo o asegurar. Estos efectos no siempre se produce;
operan sólo cuando el patrimonio del deudor atraviesa por situaciones que ponen en peligro el derecho del acreedor.

b). Respecto del deudor. Los efectos de la obligación consiste en darle una serie de derechos, como el de exigir la
cooperación del acreedor, el de que se le acepte el pago (en su defecto, el de recurrir a la consignación judicial), el de
desobligarse luego de efectuado el pago, etcétera.

Los efectos normales. Inconveniencia de la división.

El criterio seguido para dividir los efectos normales y anormales está dado por la circunstancia de que el acreedor
obtenga uno obtenga la específica prestación debida. Si la obtiene se han producido los efectos normales; en caso
contrario, el hecho de que el acreedor tenga que aceptar la indemnización sustitutiva constituye un efecto anormal.

Este primer división se prescinde por completo de los medios gracias a los cuales se obtienen las prestaciones en especie
se interesa si cumplimiento logrado sea voluntario, por ejecución forzada o por ejecución un tercero. El desarrollo o
normal de la relación de obligación concluye con un pimiento voluntario, esto es, cuando el deudor adopta la conducta
esperada por el acreedor; cuando esto no ocurre la obligación desemboca en una situación de incumplimiento. Habrá
que indagar si la prestación debida es pese al incumplimiento, de factible realización, y si el acreedor mantiene su
interés en recibir; comprobado esto, se podrá pensar en un ejecución forzada o por otros. El incumplimiento culpable
provoca, un daño al patrimonio del acreedor, por lo tanto aún cuando éste consiga la prestación debida mediante la
ejecución forzada, su interés no quedará plenamente satisfechos si, además, no se le indemniza el daño sufrido. Se trata
del daño moratoria, es decir del daño que se causa cuando se cumple tardíamente.
Los efectos “anormales”.

Cuando la prestación específica se frustra, el acreedor sufre un daño cuya reparación corre por cuenta del deudor;
cuando esto sucede se dice que la obligación produjo efectos anormales ya que la prestación específica es reemplazada
por una indemnización pecuniaria equivalente. La obligación entre la fase de responsabilidad civil por incumplimiento.
Los requisitos que deben concurrir para que exista el “deber de indemnizar”; entre tales presupuestos figuran: a) el
incumplimiento; b) la imputabilidad; c) el daño; y d) la relación de causalidad. Por ejemplo, si contrato a una persona
para que cuide 1 caballo fino que poseo, y a causa de un descuido de su parte el animal muere, sufro un daño que
deberá ser indemnizado por el incumplido; asimismo si una persona armada dispara sobre caballo y lo mata, comete un
delito que me causa un daño que deberá indemnizar el que hizo el daño. En uno y otro caso existe responsabilidad civil o
si se quiere decir deber de reparar, cuyos presupuestos son idénticos, a saber: antijuricidad, daño, relación de causalidad
y factores de atribución. Mantener esta perniciosa dualidad: de un lado la responsabilidad por incumplimiento
considerada como un efecto “anormal” de la obligación; del otro, la responsabilidad por hechos ilícitos, considerados
como “fuentes” de la obligación de indemnizar. Ambas especies de responsabilidad deben ser tratadas en conjunto. Los
fundamentos invocados son los siguientes:

1). Se evitará, así, una inútil reiteración de conceptos.

2). Ambas especies de responsabilidad parten de presupuestos comunes y se orientan hacia un objetivo único que es
unificar la disciplina jurídica del “derecho de daños”.

3). No es exacto que la indemnización sustitutiva constituye un efecto anormal del obligación. En realidad, deriva del
incumplimiento y puesto que éste es una especie de hecho ilícito se debe admitir que constituye la verdadera fuente del
deber de reparar.

4). Por otra parte, de indemnización no sólo cabe hablar en el caso de incumplimiento absoluto, que es el que se
presenta cuando la prestación específica ya no puede ser realizada, se debe indemnización en los casos de ejecución
forzada o por otro. Y aquí es posible extraer dos conclusiones: en primer lugar, si los efectos son anormales porque el
acreedor debe contentarse con la indemnización pecuniaria, también el ejecución forzada o por otro se observa esa
anormalidad, dado que el acreedor tiene derecho a ser indemnizado por todas las consecuencias de la falta de
cumplimiento voluntario. En segundo lugar, cuando se reclama indemnización por daño moratorio derivado del
ejecución forzada, para obtener esta última se ejerce también una acción típica de responsabilidad, que supone
incumplimiento, daño, relación causal imputabilidad. Si bien la acción de responsabilidad es accesoria de la acción para
exigir el cumplimiento, no deben ser confundidos.

Clasificación adoptada: principales contrarios. Enumeración de los efectos.

Efectos respecto del acreedor: el acreedor investido de una serie de derechos, facultades y también deberes que en
conjunto constituyen “los efectos” del obligación, al tiempo que ubican a aquel en un especial “situación jurídica”. Ese
cúmulo de derechos y deberes se divide, según que sirvan para la satisfacción directa o indirecta de crédito, en
principales y secundarios.

Efectos principales: se materializan mediante los derechos con que cuenta el acreedor para obtener la satisfacción de su
interés, derechos que la ley le reconoce con ese específico propósito, razón por la cual su ejercicio procura la
satisfacción directa de crédito. Los efectos principales difieren según que el acreedor obtenga la prestación específica
por medio del cumplimiento voluntario y espontáneo del deudor, o que la obtenga mediando inejecución del deudor,
recurriendo a los mecanismos de ejecución forzada o ejecución por un tercero.

1) efecto principal y normal: el cumplimiento. Cuando la obligación se desarrolla con normalidad se extingue con el
cumplimiento; el derecho de crédito se realicen plenitud, el acreedor queda satisfecho, y el deudor, desobligado.

2). El efecto principal e inejecución. Efectos anormales. Cuando el deudor no realiza la conducta debida incurre en
incumplimiento; si no obstante esa inconducta la prestación específica es todavía posible y útil, cabe hablar de
inejecución. La inejecución intensifica los efectos convulsivos de la obligación, pues el acreedor queda autorizado a
emplear los medios legales con el fin de lograr la ejecución forzada.

3). Si la inejecución se transforma en incumplimiento absoluto, esto es, si desaparece la posibilidad de cumplir la
prestación en especie y el acreedor debe perseguir la indemnización sustitutiva, no cabe hablar de efectos anormales
sino de responsabilidad por incumplimiento.

Efectos secundarios: son aquellos medios que le permiten al acreedor, no ya la satisfacción directa de sus derechos
créditos sino su preservación o seguridad. Entre ellos figuran el derecho de solicitar medidas cautelares, el derecho de
ejercer la acción del población, la revocatoria, la de subrogación.

Efectos de la obligación respecto del deudor. Los efectos de la obligación respecto del deudor consisten en un cúmulo
de deberes y facultades que ubican al deudor en una situación jurídica especial. Entre los derechos del deudor cabe
destacar:

1). El de solicitar la cooperación del acreedor cuando la naturaleza de la prestación, o su cumplimiento, así lo exija;

2). El de efectuar el pago voluntario o coactivo;

3). El de de obligarse después de efectuado el pago, exigir el otorgamiento de recibo, etcétera.

Cumplimiento de la obligación. El pago como efecto normal o necesario:

Definición legal: artículo 865 del código civil y comercial.

“Pago es el cumplimiento de la prestación que constituye el objeto del obligación”.

Concepto: el pago es el cumplimiento por excelencia de la obligación, y por ende, su modo de extinción natural la que
pone fin a la relación política satisfaciendo el interés del acreedor. Si bien puede ser definido de diferentes maneras,
habrá pago si el deudor realiza la prestación debida a favor del acreedor que comporta al mismo tiempo la extinción de
la obligación.

Interpretación de la norma: en este nuevo artículo se define con mayor precisión al pago, con la actual redacción del
artículo 865 del código ha quedado perfeccionada la definición de pago, ya que resultan innecesarias aclaraciones o
presiones por parte de la doctrina o de la jurisprudencia, como ocurrió con el texto del artículo 725 del código civil
derogar.

Acepciones del término “pago”. Merecen destacarse que existen en el derecho comparado y en la doctrina distintas
acepciones de pago, según diferentes enfoques:

1). Desde un punto de vista restringido, el pago es considerado como el cumplimiento de una deuda de dinero. (Teoría
alemana).

2). Con un criterio amplio, el pago es sinónimo de extinción del obligación por cualquier medio que importe la liberación
del deudor, por lo cual comprendería a todos los modos instintivos, aún cuando no se satisfaga el interés del acreedor.

3). Según la noción estricta, el pago es el acto de ejecución de una prestación debida en virtud de una relación
obligatoria y el cumplimiento específico de la prestación adeuda.

Funciones jurídicas.

Por excelencia, el modo más natural de cumplir con las obligaciones es el pago, que por su propia fuerza consume el
vínculo, extingue la obligación, libera al deudor y satisface los intereses del acreedor.

Su función primordial es la de extinguir la obligación, agotando con ello el vínculo que une al deudor con el acreedor. De
esa función primordial derivan consecuencias importantes. Como se dijo, con relación al deudor, el pago es un acto de
conservación de su patrimonio y de transformación de él; respecto del acreedor, es un acto de disposición del crédito y
también de transformación de su patrimonio; y respecto de terceros, es un acto permitido para quienes tienen derecho
a pagar por el deudor.

Funcione económica y social.

Según la moderna concepción del derecho de obligaciones, la relación obligación constituye un instrumento para la
cooperación social. Esta afirmación está destinada a poner de relieve la necesidad de asistencia entre los diferentes
miembros del cuerpo social, pues sirve para facilitar el intercambio de bienes y servicios.

Por ello, el cumplimiento de las conductas o comportamientos programados adquiere vital importancia para que los
miembros del cuerpo social vivan en armonía. Se admite la proyección social del cumplimiento se entenderá también
que el pago supone el desenvolvimiento del sistema complejo de intereses que la relación de obligación comprende en
el programa previsto en el acto o negocio de constitución. Se puede decir que el pago es nada más que un engranaje
dentro del sistema económico de una sociedad organizada; de allí que el incumplimiento constituya un serio obstáculo
para el funcionamiento regular de cualquier sistema.

El cumplimiento, al tiempo que satisface el interés particular del acreedor, influye de manera esencial en el desarrollo
normal del sistema económico general. Cuando el incumplimiento se generaliza y los acreedores quedan insatisfechos,
con igual frustración quedarán, los acreedores de éstos; toda esa cadena de incumplimientos repercute de modo directo
en la economía general, que sufrirá, serios quebrantos.

En una economía de intercambio masivo de géneros y servicios donde las prestaciones se engranan en un dicho ciclo
económico, el factor tiempo va adquiriendo relevancia primordial.

Distintas teorías.

Teoría del acto jurídico: se sostiene que el pago es un pago jurídico, porque es un acto voluntario y lícito que tiene por
fin inmediato extinguir la obligación. Ésa es la posición de Salvar, infiere que para Vélez Sarsfield el pago es un acto
jurídico. Este punto de vista, es compartido por Freitas, pues así lo sostiene el autor. Machado al comentar el art. 1184
dice que el pago es un acto jurídico y lo propio ocurre con Segovia.

Teoría del acto jurídico unilateral: se afirma que el pago es un acto jurídico unilateral porque proviene sólo de la
voluntad del deudor, y que para perfeccionar es irrelevante “la voluntad pasiva del acreedor, quien no puede dejar de
recibir la prestación ofrecida, mientras exista identidad con el objeto debido.

Teoría del acto jurídico bilateral: Busso dice que el pago es un acto jurídico bilateral porque “solvens y accipiens deben
actuar con la intención de extinguir la deuda, para que la ley consagre ese efecto. De ello no se puede concluir que el
pago sea un contrato, ya que hay una serie de diferencias: a) el contrato es una declaración normativa; el pago en
cambio, implica un comportamiento o actividad; b) el contrato se proyecta hacia el futuro, el pago queda referido a
situaciones preexistentes, y c) el contrato es espontáneo y su misión consiste en crear vínculos; el pago es algo
necesario, está predeterminado por la existencia de vínculos cuya extinción persigue.

Teoría mixta: Neppi, aceptando que el pago es un acto jurídico, agrega que el pago puede ser unilateral, como aquellas
obligaciones que se pueden cumplir sin actividad del acreedor. En cambio, cuando se requiere la intervención del
acreedor. El pago se presenta como un acto jurídico bilateral.

Teoría del contrato: Spota, luego de señalar que al pago se lo ha aprehendido como un simple hecho jurídico, como un
acto jurídico bilateral, es decir, como contrato, agrega que la esencia jurídica del pago resulta de esa declaración de
voluntad común de ofrecerlo y de aceptarlo. El acuerdo a los fines de que resulte el “pago” aparece de esa oferta y de sa
aceptación, ínsitas en prestar el hacer o el no hacer y en “recibir” lo uno o lo otro.

Insiste en que el pago es un contrato, con la excepción del supuesto que se presenta en el pago por consignación; y
añade que si bien es un contrato, no es dable caracterizar el pago como una convención.
Teoría del hecho jurídico: el pago es un hecho jurídico en tanto que para la producción de sus efectos propios no se
requiere que la acividad del deudor sea calificada por su destino. Lo esencial del pago es la adecuación de la conducta
objetiva de éste a los términos de la obligación. Salas afirma que el pago es un hecho jurídico, por medio del cual se
realiza el contenido de la obligación. Trigo represas sostiene que en las obligaciones de no hacer el deudor se libera por
su conducta negativa. Algo similar ocurre con las obligaciones de hacer, en las cuales el pago consiste en la ejecución de
un hecho material y puede estar ausente la finalidad de extinguir la obligación. Y en las de dar, ocurre cuando el deudor
incapaz ha cumplido la prestación con estricto ajuste a sus modalidades y circunstancias, se le niega el derecho de
reclamar la nulidad del pago y repetir lo pagado. Todo esto demuestra que la voluntad del acto no es requisito esencial
para la eficacia del pago; y al no ser necesario, va implícitamente negada la intención de pagar.

Teoría del acto debido: Carnelutti, sostuvo que el pago es un acto debido, como consecuencia del deber jurídico que
pesa sobre el deudor, éste carece de libertad jurídica para ejecutarlo o no; es decir, el pago no es un acto libre que el
deudor puede cumplir o incumplir según su antojo, sino que es un acto debido, en el sentido que el deudor siempre
estará obligado a cumplir, si, no cumple, deberá sufrir las sanciones previstas en el ordenamiento.

Galli y Zannoni adoptan la tería del acto debido. Para el primero, la teoría se explica porque las naormas legales imponen
el deber de realizar el pago, y el agente carece de libertad jurídica para no cumplirlo. Si bien el deudor tendrá libertad
psicológica de pagar o no, no tiene libertad jurídica de hacerlo. La libertad del deudor no le da más posibilidad que obrar
de mala fe, omitiendo el pago. El deudor que usa su libertad psicilógica para no pagar es pasible de sanciones en el
ámbito civil. Para zannoni, la teoría del acto debido es útil a los efectos de explicar el llamado “pago por terceros”, si
acto debido equivale a cumplimiento del “contenido de la obligación”, cada vez que se realiza ese contenido y el
acreedor obtiene el objeto que le es debido hay jurídicamente pago. “y así hay pago cuando cumple un tercero y este
realiza contenido de la obligación”.

Teorías eclécticas: para no pocos, el pago constituye una figura jurídica múltiple o compleja que varía según las
obligaciones a extinguir. Así, cuando es necesaria la actuación conjunta de acreedor y deudor. Se estará ante un acto
jurídico bilateral; si las partes celebran un precontrato por el cual se obligan a concluir otro que esta vez será definitivo,
cuando este último tiene lugar se puede decir que la obligación surgida del preliminar fue pagada. Ese pago consistió en
la celebración de un contrato, con el cual el “pago” y “contrato” se identifican. En otros casos el pago consistirá en un
simple hecho jurídico, cómo sucede cuando es realizado por un incapaz.

Los sujetos del pago.

Al tratarse el pago de un acto jurídico, para su validez deben concurrir cuatro elementos esenciales que no pueden
omitir: sujetos, objetos, causa fuente y causa final.

Sujetos: los sujetos pueden clasificarse en activos y pasivos. El archivo es el sujeto deudor y el pasivo es el acreedor.

1). Sujeto activo del pago: el deudor. Quienes pueden realizar el pago son el deudor que ese sujeto pasivo de la
obligación y los auxiliares del deudor. El primer legitimado para efectuar el pago es el propio deudor de esa obligación;
además de él, están legitimados los terceros interesados, en razón de que si se les permite pagar es porque se les
reconoce un interés que justifica su intromisión en la relación deudor-acreedor, y otros terceros no interesados también
pueden hacerlo.

En la relación de obligación, el deudor es el sujeto pasivo, porque él es el obligado; el creedor es el sujeto activo, porque
es el titular del derecho de crédito. El deudor goza de ciertos derechos; el más importantes de esos derechos es de
derecho de pagar (ius solvendi). Por eso, por ser titular del derecho de pagar, se lo considera sujeto activo del pago; el
acreedor es el sujeto pasivo de ese derecho y está obligado a respetarlo.

Interpretación del artículo 732. En vigencia del código derogado no existía una norma que es equiparada la
consecuencia de responsabilidad por incumplimiento de la obligación por parte del deudor que el producido por
personas de las que se sirve para la ejecución. Ese cuerpo legal sólo preveía la responsabilidad del principal por el hecho
del dependiente en materia extra contractual. Ello determinó que la dogmática debieran realizar un claro esfuerzo
argumentativo para justificar la responsabilidad del deudor por incumplimiento de obligación por tercer. Con la
incorporación de una norma expresa al código, en los términos reconocidos por doctrina jurisprudencia, se aclara el
supuesto.

Capacidad

según el artículo 875 dice “Validez. El pago debe ser realizado por persona con capacidad para disponer.”

Quien paga debe tener capacidad para realizar dicho acto, ya que el pago efectuado por persona incapaz sea inválido.

La cuestión de la capacidad: Los sujetos que intervienen en la realización del pago son, el solvens y el accipiens. El
solvens o sujeto activo, es la persona que realiza o ejecuta el pago; el accipiens o sujeto pasivo; es la persona que recibe
o en cuyo beneficio se concreta el pago.

La calidad de solvens cabe, al deudor, por antonomasia, la persona obligada a cumplir; también puede adquirir aquella
calidad los terceros interesados y aun los no interesados. La condición accipiens le corresponde al acreedor, él es el
titular del derecho de crédito; idéntica condición cabe al representante del acreedor y a ciertos terceros habilitados para
realizar el pago.

Capacidad para realizar pagos: a) para quienes piensan que el pago es un simple hecho jurídico, puede actuar como
solvens una persona incapaz; para materializar hechos jurídicos no se requiere capacidad, en las obligaciones de hacer y
en las de no hacer, el pago es concretado mediante hechos materiales o abstenciones, da lo mismo que cumpla una
persona capaz o que lo haga un incapaz. Tampoco importaría que trabaje con o sin intención de cumplir; lo púnico que
interesa para tener por configurado el pago es la efectiva realización del hecho. Sería una herejía pretender la nulidad de
estos pagos invocando la incapacidad del solvens. Aun en las obligaciones de dar, la capacidad es irrelevante. B) otro
sector de la doctrina afirma que nuestro código civil establece que sólo pueden efectuar pagos las personas dotadas de
capacidad. El pago de cualquier obligación supone la capacidad del pagador. Admiten, sin embargo, una serie de
excepciones que relativizan el valor del principio. C) una tercera corriente sostiene que para resolver el problema de la
capacidad del solvens, es necesario distinguir las obligaciones según la naturaleza de la prestación a cumplir. Toman
como punto de partida la naturaleza proteica del pago: si el pago puede ser presentado como un simple hecho, con la
forma de un acto jurídico afirman que la capacidad sólo será requerida cuando el pago deba materializárselo mediante
un acto jurídico y que será irrelevange cuando deba concretárselo mediante un simple hecho material.

La capacidad exigida para pagar no puede ser la misma en las obligaciones de dar que en las obligaciones de hacer.

Capacidad para pagar en las obligaciones de hacer y en las de no hacer: la capacidad de la que se trata es la llamada
capacidad de hecho, la de obrar por sí mismo, que puede ostentar un sujeto que es titular de determinado derecho. Lo
que aquí se trata de saber es si un solvens debe tener capacidad para ejercer por sí mismo ese derecho, o si puede
igualmente pagar aunque no tenga esa capacidad de obrar.

Según unos, toda especie de pago supone capacidad de obrar; incluso, el de las obligaciones de hacer u omitir. Si el
solvens es un incapaz, el pago será, nulo. Sólo por excepción es posible convalidad el hecho del incapaz.

Según otros, el pago que consiste en “hacer” u “omitir” se concreta siempre por medio de simples hechos materiales,
para cuya consumación no se requiere capacidad de obrar por sí.

Para resolver el problema hay que distinguir dos situaciones: 1) primer supuesto: pago consumado: cuando el pago ya
ha sido consumado, el problema de la capacidad se torna irrelevante, es decir, después de que el hecho se ha cumplido,
poco interesa si la persona que actuó como solvens era capaz o incapaz. A) no se podrá deshacer lo hecho por
imposibilidad física. si Ese hecho era el que el acreedor esperaba, su derecho habrá quedado satisfecho. B) otras veces,
deshacer lo hecho será antieconómico, si los hechos fueron cumplidos según lo convenido, nadie podría justificar su
destrucción alegando la incapacidad del solvens. C) si el hecho se cumplió con exactitud, no cabe otorgarle al solvens
incapaz la acción de nulidad, porque ésta sólo se justificaría en caso de que el incapaz hubiese sufrido un perjuicio. Al
contrario, si se le otorga al hecho realizado la fuerza y eficacia del pago, el patrimonio del incapaz disminuirá su pasivo.
2) requerimiento de pago y pago en curso de ejecución: los partidarios de la teoría según la cual el pago es un simple
hecho concluyen afirmando que la capacidad es siempre irrelevante. Le asiste razón si el pago ha sido consumado. Pero
si el pago no tubo todavía inicio y el accipiens pretende exigir su cumplimiento, la cuestión toma un cariz muy diferente.
Para reclamar la realización del pago el accipiens puede dirigirse al solvens cuando éste está dotado de capacidad para
obrar, porque si carece de esa capacidad la interpretación o la demanda deberán ser dirigidas al representante del
obligado.

Para contraer obligaciones se requiere ineludiblemente la actuación del representante del incapaz; ningún incapaz
puede adquirir por sí mismo la calidad de deudor. Pero una vez adquirida esa condición puede pagar por sí mismo si el
hecho es realizado se tendrá por consumado el pago pese a la incapacidad del solvens. En cambio, si el pago no ha
tenido inicio y se pretende su cumplimiento, todo requerimiento deberá dirigirse al representante.

Si el pago está en curso de ejecución hay que observar las mismas reglas; es decir, los pagos parciales realizados quedan
firmes, pero si el cumplimiento se interrumpe no se podrá exigir su continuación sin darle debida participación al
representante del incapaz. Si el incapaz paga mal, siempre tendrá a su alcance los instrumentos para remediar esa
situación. Pero esa protección no le será dada en razón de su incapacidad, la misma protección que se le otorga a todo el
que paga mal perjudicándose a sí mismo. 3) cumplimiento de la obligación de hacer nacida de un contrato preliminar:
existe una particular especie de obligaciones de hacer para cuyo cumplimiento o pago el solvens debe ser siempre una
persona capaz ; si es incapaz, deberá actuar por medio de su representante. Se trata de la obligación de hacer nacida de
un contrato preliminar.

En virtud de un contrato preliminar, ambas partes se obligan a celebrar un nuevo contrato. Esto significa que el
preliminar se cumple cuando las partes obligadas emiten una declaración de voluntad destinada a integrar el
consentimiento necesario para formar el contrato definitivo.

Capacidad para pagar en las obligaciones de dar: el pago supone un acuerdo entre el acreedor y el deudor. En virtud de
que para formar ese acuerdo se requieren sendas declaraciones de voluntad, el pago adopta la forma de un acto jurídico
bilateral. Para efectuar esta clase de pagos el solvens debe ser capaz de obrar; si no lo es, tiene que actuar su
representante. Ese es el principio general.

Por aplicación de ese principio general, el pago realizado por un incapaz será nulo. Si se llegara a declarar la nulidad del
pago, el accipiens que recibió la cosa deberá restituirla, ya que ese es el efecto típico de la anulación del acto. Sin
embargo, la restitución no siempre es procedente, lo cual demuestra el valor relativo de la regla que exige capacidad en
el solvens. En efecto: la nulidad no da lugar a la restitución de lo pagado en los siguientes casos:

1). Cuando la obligación de restituir se compensa con el crédito que el accipiens tiene sobre la misma cosa: si el
solvens es el propio deudor y la cosa que entregó es exactamente la que debía, la incapacidad de aquél no bastará para
exigir del accipiens la restitución de lo que recibió. La obligación de restituir quedará neutralizada por efecto de la
compensación, se convierte en deudor del solvens, al mismo tiempo, contunúa siendo acreedor de la cosa en virtud dek
título anterior. El solvens se convirtió en acreedor del accipiens, pero continúa siendo su deudor. Es decir, el solvens y
accipiens son , al mismo tiempo y recíprocamente, acreedor y deudor el uno del otro, relación que tiene por objeto la
misma cosa.

2). Cuando la cosa ha sido consumida por el accipiens: tampoco procede la restitución de lo pagado cuando la cosa
entregada por el incapaz ha sido consumida de buena fe por el accipiens. Para que el pago sea irrepetible: 1. Tiene que
tratarse de cosas fungibles o consumibles. 2. El accipiens debe haberlas consumido, material o jurídicamente. Hay
consumo material cuando la cosa se extingue en razón del uso que se ha hecho de ella o cuando se transforma en otra
cosa; también hay consumo cuando el accipiens dispone de la cosa transfiriéndola a un tercero. 3. El accipiens debe
haber obrado de buena fe, ignorando que quien paga era incapaz. La buena fe debe existir al tiempo en que el accipiens
decide consumir la cosa, y es irrelevante la buena fe o mala fe de su obrar al momento de recibirla.
Una vez materializado el consumo, el incapaz habrá perdido la acción de repetición, será imposbible restituir la cosa
consumida. La buena o mala fe del accipiens determinará si éste es o no responsable; si es de mala fe deberá indemnizar
los daños y perjuicios que éste haya sufrido como consecuencia de su acción.

3). Importancia de mantener vigente el principio que exige capacidad: en razón de que el solvens debe ser capaz: 1. El
accipiens tiene derecho de rechazar el pago si éste le es ofrecido por un incapaz. 2. Si la obligación preexistente presenta
un vicio que la invalida, el pago realizado por el incapaz no puede tener efecto confirmatorio. 3. Si el incapaz sufre un
perjuicio en razón del pago realizado, podrá repetir lo pagado, que en estos casos, y en otros similares, la acción de
repetición no se funda en la incapacidad del solvens, sino en el pago por error o sin causa. Sin embargo para hacer
funcionar el pago por error o el pago sin causa es necesario probar la existencia del error o la ausencia de la causa. 4. Si
actúa como solvens un tercero incapaz, el accipiens no podrá oponerle la compensación, pues el crédito para reclamar la
entrega de la cosa no lo tiene contra ese tercero, sino contra el deudor.

Capacidad para recibir pago: obligaciones de hacer y de no hacer: el requisito de la capacidad solo interesará cuando el
pago deba ser concretado mediante un acto jurídico a cuya celebración deban concurrir ambos sujetos. Será irrelevante,
cuando el pago consista en simples hechos u omisiones. En las obligaciones de hacer y en las de no hacer en cuyo
cumplimiento se consuma. La incapacidad del accipiens tampoco tiene influencia: 1. Porque tratándose de un hecho o
abtención en cuya realización interviene únicamente el solvens, la incapacidad que podría afectar al accipiens en nada
influye sobre la eficacia del hecho cumplido; 2. No hay posibilidad de dilapidación por parte del accipiens incapaz,
porque no se trata de cosas que recibe y que puede dilapidar, sino que se trata de servicios que otra persona puede
realizar en su beneficio, servicios que acrecientan su patrimonio y sobre los cuales tiene un directo poder de disposición,
y 3. Una vez cumplido con exactitud el hecho debido, el incapaz no podrá demostrar un verdadero interés como para
justificar la procedencia de la acción de nulidad.

Obligaciones de dar. Principio general: por regla general, el accipiens debe ser capaz. En realidad, no sólo los incapaces
carecen de aptitud para recibir válidamente un pago. Según nuestro ordenamiento, ciertas personas, no obstante ser
capaces, están impedidas de actuar como accipiens, es decir, no pueden recibir pagos; estas personas son las que no
pueden administrar sus bienes.

Por lo tanto, no pueden recibir pagos ni los incapaces ni quienes están inhabilitados para administrar sus bienes.

1). Incapaces: no pueden recibir ninguna especie de pago los incapaces absolutos. Quienes padecen una incapacidad
relativa, solo pueden recibir pagos que se relacionen con aquellos actos para los cuales la ley les reconoce capacidad.

2). Personas privadas de administrar sus bienes: entre estas clases de personas se cuentan las sometidas a proceso
concursal y los inhabilitados. A) entre las personas sometidas a proceso concursal cabe una distinción, según que se
trate de concurso preventivo o de quiebra. En el concurso preventivo, el concursado no pierde la administración de sus
bienes, aunque debe admitir la vigilancia del síndico. Está autorizado a recibir pagos que no excedan la “administración
ordinaria”; en cambio no podrá aceptar pagos que impliquen administración extraordinaria o disposición sin
autorización judicial e intervención del síndico. En la quiebra, la situación del concursado es muy diversa, no sólo pierde
la administración, sino que sufre desapoderamiento de sus bienes; en tal situación la sentencia que declaró la quiebra
deba prohibirles a los deudores “hacer pagos al fallido”, surge su imposibilidad de recibir pagos.

Los pagos hechos al fallido no son nulos, se trata de actos inoponibles a la masa de acreedores del fallido. El pago hecho
al fallido no libera al solvens; éste podrá ser requerido por el síndico. Podrá ser obligado a pagar de nuevo. Conservará el
derecho de exigir del quebrantado el reembolso del primer pago.

B). los inhabilitados no son incapaces. La inhabilitación no los priva de aptitud para recibir pagos. Sin embargo, esa
facultad de administrar puede ser limitada e incluso suprimida por la sentencia que declare la inhabilitación. Será el juez,
quien decid la situación de estas personas.

Pagos hechos a un incapaz. Sanción: el pago hecho a un incapaz es, en principio, nulo. Cuando el pago es efectuado a
una persona impedida de administrar sus bienes, no cabe la sanción de nulidad, porque no se está frente a un acto
viciado, ya que, solvens y accipiens son capaces. Corresponderá, declarar la Inoponibilidad de ese pago. El pago hecho al
fallido es inoponible a la masa de sus acreedores, que son terceros respecto de la relación solvens-accipiens.

Situación en que se halla en solvens que efectuó el pago al incapaz: prohibiéndoles efectuar pagos a incapaces o
impedidas de administrar sus bienes. Si violando la prohibición el deudor le paga al incapaz, puede verse obligado a
pagar de nuevo. Pagar de nuevo le significaría la pérdida de lo que hubiese dado en la primera entrega.

Para que proceda el doble pago es necesario que el accipiens haya dilapidado o gastado sin provecho de lo que recibió,
ese pago será nulo y el solvens tendrá que volver a pagar. Una vez que el acreedor incapaz ha recibido el pago pueden
presentarse las siguientes situaciones: 1. Puede haberle dado un empleo útil o haber obtenido provecho de las cosas
recibidas, el pago es válido, no se podrá pedir su nulidad y el deudor habrá quedado liberado. 2. Puede haber dilapidado
o malgastado lo que recibió. El pago es nulo si así lo pide el incapaz; declarada la nulidad, el deudor deberá volver a
pagar, y no tendrá derecho a pedir la restitución del primer pago.

a). en primer lugar, cuando la ley prohíbe que se le pague a un incapaz lo hace con el propósito de protegerlo de sus
propios actos. Por tanto, una vez que ha dilapidado se tiene el pago por no realizado y se obliga al solvens a pagar de
nuevo. Empero, si se lo obligara a restituir el primer pago, entonces si sufriría un evidente perjuicio; como si hubiese
dilapidado sus propios bienes. b). en segundo lugar, cede cuando corresponde aplicar…. (Artículo).

3. es posible que las cosas recibidas por el accipiens incapaz se conserva dentro de su patrimonio, sin que les haya dado
un aprovechamiento útil y sin que hayan sido tampoco malgastadas, la situación jurídica del solvens es precaria, ya que
depende de lo que decida hacer el accipiens: si se decide un aprovechamiento útil, el pago será válido; pero si decide
dilapidar, el pago será nulo y aquél podrá exigir un nuevo pago.

La doctrina se ha empeñado en hallar una solución que contemple el interés del deudor. Conviene recalcar que las
posibilidades del solvens de evitar doble pago subsisten mientras el accipiens no haya malgastado lo que se le dio.

I). Primera tesis: (Artículo)

II). Segunda tesis: el solvens puede pedir la confirmación del acto. El deudor estaría en condiciones de tomar la iniciativa
y de demandar al representante del acreedor para que confirme del acto de pago. El pago surtiría plenos efectos; entre
ellos, el de liberar al deudor. En efecto: el derecho de confirmar un acto nulo le corresponde al incapaz; él puede
ejercerlo, y nunca puede ser obligado a confirmar.

III). Tercera tesis: se puede demandar la imputación del pago. Se ha pensado que al deudor le asiste la posibilidad de
demandar por imputación de pago. La demanda, deberá ser dirigida al representante de éste. La presente tesis parte de
la idea de que al deudor le conviene afirmar la validez del pago, si es válido, es legítimo que pueda pedir la cancelación
por medio del mecanismo de imputación. De ese modo evitará que el acreedor distraiga las sumas o cosas recibidas para
otros fines que no sean útiles.

Las dos anteriores pretenden otorgarle al deudor que ha pagado mal una acción que la ley no le reconoce, pues no se
puede dudar de que la nulidad y la confirmación sólo pueden ser perdidas por el incapaz.

De ahí la conveniencia de defender la tesis de Llambías: el deudor puede demandar la imputación del pago efectuado a
la cancelación de la deuda que mantenía con el incapaz, para evitar así que éste dilapide lo que recibió.

Cabe remarcar que si es el incapaz quien toma la iniciativa y demanda la nulidad del pago, sin haber dilapidado, lo que
se le dio, el deudor puede solicitar la restitución, ya que sin despilfarro no hay perjuicio para el incapaz.

Supuestos en que el pago hecho al incapaz es válido: el pago será válido en los siguientes casos:

I). cuando ha sido útil al incapaz: el fundamento de la nulidad del pago hecho al incapaz radica en la necesidad de evitar
que éste despilfarre lo que se le entregue. Por eso, cuando no hay dispendios sino que, el producto del pago se
convierte en utilidad o beneficio para el accipiens, desaparece la razón de la nulidad.
De ahí que el pago útil sea un pago válido. Se entiende que hay utilidad, cuando el pago da lugar a un incremento del
activo o a una reducción del pasivo. Ocurre lo primero cuando los fondos son invertidos en la adquisición de
determinado bien, o en la realización de mejoras útiles o necesarias, que acrecientan el valor de los bienes que posee el
incapaz. Hay utilidad por reducción del pasivo cuando los fondos son destinados al pago de deudad.

II). Cuando la incapacidad del accipiens es sobreviniente a la constitución de la obligación y el solvens actúa de buena fe:
si el deudor conoce la incapacidad sobreviniente, el pago que haga no será válido. Pero, en caso de desconocimiento el
pago es válido.

Cierta doctrina ha descartado la interpretación a contrario. El principio general no puede dejar de tener aplicación sólo
porque la incapacidad sea sobreviniente. La protección de los incapaces debe ser atendida con preferencia a la buena fe
con que pueda obrar el deudor. Esta tesis no puede ser admitida. En primer lugar, dejaría sin posibilidad de aplicación el
art. 735. En segundo lugar, innegable que en el caso del pago hay particularidades que justifican el apartamiento de esa
regla. Así, quienes celebran actos jurídicos gozan de libertad de conclusión, son libres de concluir o no el acto; en el caso
del pago su realización es forzosa, en el sentido de que si no se lo realiza el deudor será sancionado.

Es lógico que si ignora la incapacidad de la otra parte no se lo castigue con nulidad. Por otra parte la nulidad de los actos
opera en favor del incapaz pero es innegable que en el caso del pago el solvens deberá volver a pagar, lo cual debe ser
computado como una onerosa sanción para este.

Los requisitos para que entre en juego esta norma son dos:

1). La incapacidad del accipiens debe ser sobreviniente a la constitución de la obligación.

2). El solvens tiene que haber efectuado el pago obrando de buena fe, esto es, ignorando el estado de capacidad en que
cayó el acreedor. El desconocimiento de la nueva situación justifica el pago realizado. No se le puede atribuir
negligencias a quien pagó si lo hizo tomando en cuenta la capacidad inicial del acreedor. Por esta razón, si obró con
diligencia al constituir la obligación, queda eximido de ulteriores indagaciones.

Para demandar con éxito la validez de un pago, el solvens debe probar que la incapacidad que afecta al creedor fue
sobreviniente al nacimiento de la obligación, debe acreditar que al tiempo de ser constituido el vínculo obligatorio al
acreedor gozaba de capacidad, y luego se convirtió en incapaz. No deberá probar su buena fe, porque la buena fe se
presume. Le corresponderá al incapaz destruir esa presunción, acreditando que el solvens sí conocía el estado en que se
hallaba al tiempo de recibir el pago.

III). Cuando el pago es confirmado por el representante del incapaz: el pago hecho al incapaz es válido cuando el
representante del incapaz se aviene a confirmar el acto viciado. La posibilidad de solicitar la confirmación sólo
corresponde al incapaz.

IV). Cuando prescribe la acción de nulidad: el pago es válido después de que ha tenido lugar la prescripción de la acción
de nulidad. Por tanto, si el representante del incapaz no pide la nulidad antes de la prescripción, el pago debe ser
considerado válido.

El derecho de pagar: es conocido como llamado “ius solvendi”. Se encuentra legislado en el artículo 879 del nuevo
código.

Artículo 879: “Legitimación activa. El deudor tiene derecho de pagar.”

a). el ejercicio del ius solvendi ofrece ciertas particularidades cuando el deudor integra una relación de obligación con
pluralidad de sujeto. Por lo que será preciso saber si esa mancomunidad es simple o es solidaria. En el primero, cada uno
de ellos sólo tiene el derecho de pagar la parte que le corresponda en la deuda. Si la mancomunidad es solidaria, cada
uno de los deudores puede ser obligado a pagar la totalidad de la deuda, puesto que este es el principal efecto de la
solidaridad. El pago de toda la deuda podrá obtener su liberación. Aquel que pagó la totalidad tiene derecho a reclamar
de los otros codeudores el reembolso de la parte que a cada deudor le corresponda.

b). el ius solvendi puede ser ejercido por medio de representante. Como regla general, cabe afirmar que siempre que el
objeto esperado por el creedor pueda ser proporcionado tanto por el propio deudor como un representante de él, se
debe admitir la validez del pago realizado por el representante. Empero, si la presentación no puede ser cumplida sino
por el propio deudor, quedará descartada la posibilidad de pago por representante.

Para realizar pagos el representante debe contar con poder especial.

Supuesto de varios deudores: hace mención a un polo pasivo plural el cual se encuentra legislado también en el artículo
879 que dice que si hay varios deudores, el derecho de pagar de cada uno de ellos se rige por las disposiciones
correspondientes a la categoría de su obligación.

La legitimación activa del pago constituye uno de los grandes problemas en esta materia porque muchas veces se
pretende imponer la recepción del pago al acreedor, cuando quien intenta realizarlo no está legitimado para ello. Si bien
será el deudor del obligación que quien posea la legitimación activa del pago, no ser el único habilitado para efectuarlo,
ya que también podrán pagar otras personas a quienes la ley les concede la potestad de realizar, es el caso de ciertos
terceros, que si bien no son parte de la relación jurídica poseen legitimación para pagar.

Efectos del pago realizado por el deudor: se trata de la legitimación activa del deudor como sujeto pasivo del
obligación. Se encuentra en el artículo 880 del nuevo código: “efectos del pago por el deudor. El pago realizado por el
deudor que satisface el interés del acreedor, extingue crédito y lo libera”.

Según los artículo 879 y 880 el deudor es quien posee la legitimación activa de pago por lo cual, cuando el pago
realizado por el, extingue crédito, satisface el interés del acreedor, y provoca su liberación a tenor de la finalidad
instintiva de la obligación que persigue con el pago. Es de destacar que el único obligado al cumplimiento de la
obligación es el deudor, ya que sólo él puede serle exigido el cumplimiento, o a sus sucesores universales o singulares,
según el caso.

La prestación ejecutada por un tercero

artículo 881: “ejecución de la prestación por un tercero. La prestación en cambio puede ser ejecutada por un tercero,
excepto que se hayan tenido en cuenta las condiciones especiales del deudor, o hubiere oposición conjunta del acreedor y
el deudor. Tercero interesado es la persona a quien el incumplimiento del deudor puede causar un menoscabo
patrimonial, y puede pagar contra la oposición individual o conjunta del acreedor y el deudor.”

Puede efectuar el pago toda aquella persona que tenga un interés en cumplimiento de la obligación: es el caso de
terceros, a lo que se refiere el artículo 881. Sin embargo, debemos distinguir entre los terceros, según sea interesados o
no interesa.

Tercero interesado.

a). Tesis restringida: los que la sostienen piensan que el concepto de “tercero interesado” sólo incluyen ciertos números
de supuestos, o que comprende determinada situación en que se debe hallar el tercero. Así, se ubica dentro de esta
corriente la definición según la cual es interesado “todo tercero a quien el acreedor puede requerir el pago de la deuda”.
Esta definición es falsa. En efecto: tercero, no es deudor, razón por la cual no está obligado a pagar; tampoco se le
puede requerir el pago. A la inversa, si se le puede requerir el pago sería un tercero, sino un codeudor.

b). Tesis amplia: dentro de esta tesis amplia se ha definido al interesado como “todo aquel que obtiene un beneficio
lícito como consecuencia del pago”. El elemento caracterizador estaría dado por el beneficio lícito que el tercero puede
obtener si realiza el pago. Es claro que aquel que le paga a un acreedor que le es referente obtiene de ello un beneficio
lícito; pero también es verdad que cualquier persona que decida pagar una deuda ajena obtendrá de ese pago un
beneficio lícito, aunque sea de carácter moral. De allí que sea preferible aquella otra definición según la cual tercero
interesado es “quien, no siendo deudor, puede sufrir un menoscabo en un derecho propio si no se paga la deuda”

El tercero interesado, es aquel a quien el incumplimiento del deudor puede causar un menoscabo patrimonial, y puede
pagar contra la oposición individual o conjunta del acreedor y del deudor. Es decir todo aquel que puede sufrir perjuicio
propio si el deudor no cumplen la obligación. En el caso de los terceros interesados ellos poseen el derecho de pagar, y
pueden efectuar el pago aún contra la voluntad del deudor y del acreedor, y además de cubrir al pago por consignación
ante la negativa del accipiens al recibirse.

Los supuestos más importantes: la doctrina admite que son terceros interesados los siguientes:

a). El tercer poseedor de un inmueble hipotecado. El tercer poseedor puede perder la cosa hipotecada si el acreedor,
ante el incumplimiento del deudor, persigue la ejecución de ese bien. Para evitar tal contingencia, el tercer poseedor
tiene el derecho de pagar la deuda, para luego repetir del deudor lo que haya pagado.

b). Los terceros mencionados en los (Artículo) son: 1. Quien, le paga a otro que le es preferente; 2. Quien paga una
deuda al que estaba obligado con otros o por otros; 3. Quien adquirió un inmueble y le paga al acreedor que tiene
hipoteca sobre el mismo inmueble, 4. El heredero que admitió la herencia con beneficio de investario y paga con sus
propios fondos las deudas del causante.

c). El poseedor de una cosa que puede salir a subasta ante el incumplimiento de una obligación ajena a los nombrados;
el socio puede verse perjudicado por las deudas que mantenga impagas otro de los socios. El tercero mantiene una
relación jurídica con los sujetos de la obligación o con el objeto de ella.

Derecho del tercero frente a la oposición de las partes

En cuanto al deudor según establece el artículo 881 Este habla del derecho de pagar aún contra la voluntad del
deudor y tiene como consecuencia que se limita el 20 esto se conoce como una medida de utilidad.

Por otro lado en el caso del acreedor según el mismo artículo se presenta una regla que habla sobre la imposibilidad de
rechazar el pago y tiene como excepción la obligación intuí tu personaje.

Cuando se habla de oposición conjunta en el anterior código de Vélez se establecen silencio y en el nuevo código debe ser
expresamente contempla, aquí el tercero está legitimado activamente a imponer el pago.

Los efectos del artículo 881 son en primer lugar la satisfacción del crédito (interés del acreedor), en segundo lugar la no
extinción del vínculo, y por último la no liberación del deudor. El pago realizado por el tercero provoca un
desmembramiento y sólo se realiza la satisfacción de crédito. Pero el deudor queda obligado con el tercero que pago.

Articulo 882: “efectos que produce la ejecución de la prestación por un tercer. La ejecución de la prestación por un
tercero no extingue el crédito. El tercero tiene acción contra el deudor con los mismos alcances que:

a). El mandatario que ejecuta la prestación con asentimiento del deudor;

B). El gestor de negocios que obra con ignorancia de este;

C). Quien interpone la acción de enriquecimiento sin causa, se actúa contra la voluntad del deudor.

Puede también ejercitar la acción que nace de la subrogación por ejecución de la prestación por un tercero.”

Las acciones del tercero para reclamar el reembolso de lo pagado son en primer lugar el pago del tercero con el
consentimiento del deudor y en este caso se aplica la regla del mandato. Para reclamar el íntegro se aplican dos tipos de
acciones por un lado la acción de mandato y por otro lado, la subrogación legal.
En cuanto al pago del tercero en ignorancia del deudor: se presenta la siguiente situación en donde hay un pago la cual
de alguna obligación de dar aviso al deudor por medio del fundamento de la buena fe. En este caso, alguna aplicación de
las normas de la gestión de negocios. Es por eso, que hay acciones derivadas de la gestión de negocios y la acción de la
subrogación legal.

Y por último cuando hablamos del pago del tercero en contra la voluntad del deudor, éste tiene derecho a obtener el
reintegro. Deberá ejercer la acción debe que de enriquecimiento sin causa que es conocida como una medida de utilidad
obtenida en carácter subsidiario.

a). Oposición del deudor: el deudor no puede enervar o paralizar el derecho del tercero, manifestando su oposición al
pago. La oposición del deudor tiene la virtud de limitar el derecho de reintegro sólo a “aquello en que le hubiese sido
útil el pago”.

b). Oposición del acreedor: el acreedor tampoco podrá oponerse, en principio a recibir el pago del tercero. Sin embargo,
la oposición impedirá el pago cuando el acreedor la funde en razones justificadas. Así, si el tercero pretende cumplir
violando los principios de integridad o identidad, tendrá razón el acreedor en negarse a recibir la prestación. Siempre la
actuación del deudor haya sido el motivo determinante de la constitución de la obligación, no se admitirá la intervención
de un tercero, porque ello implicaría alterar el derecho de crédito en desmedro del acreedor.

I. obligaciones de dar. Se ha dicho que la oposición es posible si la pretensión que pretende cumplir el tercero no respeta
los principios de identidad o integridad. Empero, si se ofrece exactamente lo que se debía, el acreedor no tendrá motivo
alguno para negarse a recibir.

Si se trata de obligaciones mixtas, el acreedor puede rechazar el pago que le ofrezca un tercero si la cosa que pretende
entregarle no ha sido fabricada por el propio deudor, cuyas cualidades personales han sido tenidas en mira por el
accipiens.

II. insolvencia para garantizar la evicción por parte del tercero. Renace la obligación primitiva, podrá exigir nuevamente
el cumplimiento del deudor originario.

c). Oposición conjunta del deudor y del acreedor: el derecho del tercero, no obstante la oposición conjunta. El deudor
no; al contrario, pues la falta de pago puede agravar la situación patrimonial. Tampoco se beneficia al acreedor, ya que
ante el incumplimiento su crédito no se verá satisfecho. El interés del tercero también se verá lesionado, pues el
incumplimiento lo perjudica.

Tercero no interesado.

El tercero no interesado pese al silencio de la norma es aquel que siendo ajeno a la obligación no se encuentra en la
situación precitada. Los no interesados, aún cuando se pueda discutir generalmente son titulares del derecho de pagar,
también pueden efectuar el pago de los supuestos en los cuales no exista oposición conjunta del acreedor y del deudor.

Situación jurídica en que se halla el no interesado: si se reconoce que el no interesado goza de ius solvendi, su situación
queda asimilada, en principio, a la del tercero interesado.

Ambos, puede ejercer ese derecho en igualdad de condiciones; de allí que el no interesado pueda pagar con
asentimiento del deudor, o ignorándolo éste, o contra su voluntad puede hacerlo contra la voluntad del acreedor.

Más difícil es, decidir si se le reconocerá o no el ius solvendi en caso de oposición conjunta de acreedor y deudor. Pero
en el caso del no interesado la cuestión es diversa, ya que éste no sufrirá perjuicio alguno si no se paga la deuda. No
obstante, el no interesado podrá pagar igual, pues con ello satisface al acreedor; si es éste quien se opone, el no
interesado también podrá pagar, pues con ello libera al deudor de su anterior acreedor. En caso de oposición conjunta
se estará ante un contrato celebrado por los opositores, pues la oposición supone un acuerdo de voluntades de
contenido patrimonial, contrato mediante el cual deciden mantener viva la obligación anterior. Frente a esa situación,
¿puede el no interesado inmiscuirse y pagar? Debe negársele ese derecho; significaría admitir la intervención de
extraños en las relaciones contractuales, sin ninguna razón que lo justifique. Parece conveniente respetar la voluntad de
los contratantes. En este caso cesa el ius solvendi.

Sujeto pasivo del pago. Artículo 803.

Pago al acreedor: el artículo dispone el pago debe hacerse “al acreedor si hay varios acreedores, el derecho al cobro de
cada uno de ellos se rige por las disposiciones correspondientes a la categoría de su obligación”. En razón de ello,
ninguna duda cabe de que ante la existencia de un único acreedor, a él deberá efectuarse el pago. Si existe pluralidad de
acreedores deberá apreciarse si se trata de una obligación simplemente mancomunada o solidaria: en el primer caso, si
el objeto es divisible, el pago deberá ser efectuado a cada uno de los coacreedores según la parte que tengan en el
crédito. En cambio, si se trata de una obligación solidaria de objetos divisible o indivisible, el pago debe efectuarse
íntegramente a cualquiera de los acreedores, diciendo en tal supuesto los principios de prevención, propagación y
contribución establecidos para supuestos de obligaciones indivisibles.

Legitimación para recibir pagos:

- Cuando exista pluralidad de acreedores, el pago deberá ser realizado atendiendo a los principios que rigen para
las obligaciones mancomunadas, quedando facultados cada uno de ellos a exigir al deudor solo el pago de sus
cuotas partes o el total del crédito.

- Si el acreedor originario fallece, quedan legitimados para reclamar el pago sus herederos, tal como lo dispone el
artículo 849.

Pago al tercero: según el artículo 883 inciso C: “Tiene efecto extintivo de crédito el pago hecho: al tercero indicado para
recibir el pago, en todo o en parte…”

Cuando hablamos de terceros implicados hacemos referencia a la designación de la persona habilitada para recibir
pagos. ¿Quién indica todo esto? Principalmente la voluntad del acreedor que no es necesaria la conformidad del deudor.
La aceptación del tercero lo cual adquiere un carácter irrevocable y por último a través de una notificación que
recomendadas por las doctrinas a la hora de comunicar al deudor. Cabe aclarar que el tercero indicado no se transforma
jamás en acreedor de la obligación, y por ende, no tiene la libre disponibilidad de crédito que percibe.

La situación del tercero indicado es la siguiente: cobra para así (no como representantes) lo cual se convierte en un
derecho propio. El beneficiario del pago y puede transferir el derecho. Por otro lado está facultado para exigir el
cumplimiento del acreedor, sólo que está autorizado a recibirlo y tiene derecho a reclamar medidas de conservación.

Es que posee el título: hace referencia el artículo 883 inciso D. a quien posee el título de crédito extendido al portador,
un endosado en blanco, excepto sospechas fundadas de no pertenecerles el documento, porque no está autorizado para
el cobro.”

La transferencia de un título al portador se logra a través de la entrega del documento, sin necesidad de que se requiera
cualquier otro tipo de formalidad. No hay que olvidar que uno de los pilares del derecho privado es que el hecho de la
posesión genera una presunción de propiedad, por lo tanto se presume que el portador del título es el propietario del
tres. Idéntico temperamento habrá de adoptarse para supuestos en que se trate de un título endosado blanco, ya que
podrá su portador presentarlo al cobro y percibir creer. Siempre que el deudor tenga sospechas de que el portador del
título no sea su verdadero titular es aconsejable efectuar el pago por consignación, evitando de tal modo que se
presuma que las reticencias a pagarle al portador del título es un prefecto del deudor para no cumplir.
El acreedor aparente: según el artículo 883 en su inciso E: “Tiene efectos extintivos del crédito, el pago hecho: al
acreedor aparente, y quien realice el pago actúa de buena fe y de las circunstancias resulta verosímil el derecho
invocado; el pago es válido, aunque después sea vencido en juicio sobre el derecho que invoca.”

El acreedor aparente es quien goza pacífica y públicamente de la calidad de acreedor, aunque no lo es en realidad: se
comporta como un acreedor, adoptan comportamientos respecto de los créditos como si fuera su verdadero titular,
pero no resulta ser tal. Finalmente, es de destacar que para que un pago efectuado a un acreedor aparente adquiere
validez, el solvens debe obrar de buena fe, es decir convencido de que él estaba pagando al verdadero acreedor, y poder
demostrar que la apariencia que denotaba el falso acreedor eran públicas y notorias. Para que la validez de pago
representan siguientes requisitos en primer lugar son la verosimilitud del derecho y la buena fe del deudor que paga.

Pago a persona incapaz, con capacidad restringida por terceros no autorizados: según el artículo 885, esta norma se
refiere a los supuestos de invalidez del pago, aclarando en qué casos éste no surtirá efectos. Dichos supuestos están
íntimamente conectados con la cuestión de la legitimación pasiva del pago que fue tratado en el comentario a los dos
artículos precedentes.

La disposición normativa es contundente al expresar que el pago efectuado a un incapaz no resulta válido. Surgen como
fundamento de ellos dos razones esenciales: la protección al incapaz y la protección al creer. Se encuentran
absolutamente impedido de recibir el pago los incapaces de ejercicio, como así también las personas con capacidades
restringidas no autorizadas por el juez para recibir pagos.

La norma establece como excepción a la invalidez del pago efectuado de tal modo que el acto sea ratificado
posteriormente por el acreedor. En tales supuestos, el pago adquirirá validez y será eficaz. Finalmente la invalidez del
pago hecho a una persona incapaz o con capacidad restringida se establece en beneficio y protección de este. Pero, si el
cumplimiento de la obligación resultó beneficioso para el acreedor, la invalidez protector ya carece de razón de ser pues,
de mantenerse, conllevaría un verdadero enriquecimiento sin causa para este.

Derechos del acreedor contra el tercer: el artículo 884 del código aporta las soluciones a favor del acreedor, para el caso
en que no sea éste quienes iban pago. En tal sentido, dispone:

1). Que si quien recibe el pago ha sido un tercero indicado por el acreedor, este está facultado para reclamar el pago a
quien los recibió el nombre y por indicación suya.

2). El acreedor está legitimado para reclamar al deudor el pago efectuado, de acuerdo a la normativa del pago indebido.
Ello guarda coherencia, toda vez que quien realizó pago a un acreedor aparente, no cancela la obligación satisface el
interés del verdadero acreedor, razón por la cual deben aplicarse al caso la regla del pago indebido.

El objeto y las circunstancias del pago.

El objeto del pago: concepto. El objeto del pago es el bien o la utilidad que se obtiene como resultado de la prestación
cumplida por el deudor.

El objeto del pago consiste en el cumplimiento de la prestación debida; es por ello que se puede afirmar que sólo habrá
verdadero pago cuando la actividad desempeñada por el solvens se adecue al programa de prestación trazado al
constituirse la obligación. Ahora bien, el pago debe cumplir con determinados requisitos que determine la exactitud en
cuanto a coincidencia o adecuación de la prestación realizada con originariamente en 1000. En primer lugar debe ser
idéntico a la prestación debida; debe ser íntegro y no parcial; debe ser puntual, es decir, efectuarse en el tiempo
convenido y por último debe ser realizado en el lugar designado.
Los principios de pago:

Principio de identidad: artículo 868-“el acreedor no está obligado a decidir si el deudor no tiene derecho a cumplir una
prestación distinta a las debidas, cualquiera sea su valor.”

Debe existir un identidad cualitativa entre el objeto del crédito del objeto del pago. Esto se aplica a todo tipo de
obligación. Además, puede ser invocado por el deudor y por el acreedor, ni el acreedor puede ser obligado a recibir, ni el
deudor obligado. Para desobligarse el deudor debe cumplir la misma prestación debida, no pudiendo efectuar otra
distinta no ser que el acreedor lo aceptara.

Las excepciones al principio son las obligaciones facultativas, en la que deudor se reserva la facultad de sustituir.
Después las obligaciones dinerarias que son aquéllas cuando el pago puede ser hecho en una moneda distinta del
especificar. Las situaciones que no constituyen excepciones al principio son: la dación en pago; el cumplimiento de una
obligación alternativa; ejecución forzada e indemnización substitutiva y por último la entrega de un cheque en lugar de
dinero en efectivo.

Principio de integridad: artículo 869-“el acreedor no está obligado a recibir pagos parciales, excepto disposición legal o
convencional en contrario. Si la obligación es en parte líquida y en parte y ilíquida, el deudor puede pagar la parte
liquida.”

Se transgrede este principio cuando el deudor no cumple la prestación adecuada en su totalidad, y pretende efectuar
el cumplimiento mediante pago parcial. Si el acreedor acepte voluntariamente esta posibilidad de cumplimiento
parcial propuesta por el solvens o por un tercero legitimado para el pago, éste no puede llevarse a cabo esa manera.
Debe existir una identidad cuantitativa entre objeto de crédito del objeto del pago. El pago es integro cuando se
proporciona al acreedor la totalidad del objeto debido en un solo acto. Se aplica a todo tipo de obligaciones. Sus efectos
son el acreedor no puede ser obligado a recibir pagos parciales; por otra parte, el deudor no puede ser obligado a
efectuar pagos parciales. Las excepciones al principio estaba el acuerdo de voluntades, el cual puede ser originario o
sobreviviente; y la autorización legal y por último la autorización judicial (pago a mejor fortuna, indemnización en razón
de la equidad, etcétera.)

Las situaciones que no constituyen excepciones al principio son las obligaciones periódicas independientes entre sí y la
presencia de una pluralidad de obligaciones independientes entre un mismo acreedor y deudor.

Obligación con intereses: artículo 870-“obligación con intereses. Si la obligación es de dar una suma de dinero con
intereses, el pago sólo es integro si incluye el capital más los intereses”.

Los intereses constituyen un accesorio de capital, por lo cual ambos conforman una única deuda; en razón de dicha
disposición, puede el acreedor puede rehusar recibir el pago intentado por el deudor, si éste no alcanza para saldar la
totalidad de los servicios, incluidos los intereses devengados y exigibles.

El beneficio de competencia (artículo 892 del código nuevo): “el beneficio de competencia es un derecho que se otorga a
ciertos deudores, para que pague lo que buenamente puedan, según las circunstancias, y hasta que mejoren de fortuna.”

El beneficio de competencia se funda en razones de humanidad, quienes gozan de este beneficio son generalmente
parientes con derecho alimentario del acreedor, por ende la razón de ser del beneficio de competencia debe tener el
rigor de la exigencia de los acreedores si el deudor pudiera quedar en una situación de pobreza. El beneficio debe ser
solicitado por el deudor, quien debe oponerlo, y algunos sostuvieron que podría ser concedido de oficio. Una vez
efectuado ello, se produce una división de crédito, quedando el acreedor limitado a cobrar sólo la parte que deudor
beneficiado pueda buenamente pagar. Si las partes no se pusieran de acuerdo en torno al monto que pagará el deudor
en este caso, y a la forma en que lo afrontara, deberá disponerlo el juez.

El principio de localización: la obligación debe ser cumplida en el lugar designado para el pago por la parte. El concepto
de lugar de pago es la regla donde el deudor debe ejecutar la prestación y donde el acreedor obtiene la satisfacción de
su crédito. Según opinión de guayaba, si ambos lugares no coinciden, es el lugar donde el acreedor obtiene la
satisfacción de su interés.

La importancia jurídica del lugar de pago se remite a los deberes de cooperación, a la forma, prueba y validez del pago si
hay controversia, se aplica el principio de lugar de pago. Por último, por juez competente, en caso de conflicto el juez
ejerce competencia en lugar del pago.

Artículo 873: “el lugar de pago puede ser establecido por acuerdo de las partes, de manera expresa o tácita.”

Artículo 874: “lugar de pago no designa. Sin haberse indicado, en lugar de pago es el domicilio del deudor al tiempo del
nacimiento de la obligación. Si el deudor se muda, el acreedor tiene derecho a exigir el pago en el domicilio actual o en el
anterior. Igual opción corresponde al deudor cuando el lugar de pago sea el domicilio del acreedor.”

Esta regla no se aplica las obligaciones de dar cosa cierta; porque en este caso, en lugar de pago donde las cosas se
encuentra habitualmente. Tampoco no se aplica a las obligaciones bilaterales de cumplimiento simultáneo; en este
supuesto, el lugar de pago es donde debe cumplirse la prestación principal.

Las reglas para determinar el lugar de pago son la autonomía de la voluntad, que es el lugar que las partes designaron
para el pago. Y por otro lado, el silencio de las partes que se divide en dos:

a). Reglas subsidiarias: si nada se ha indicado, el lugar de pago es el domicilio del deudor al tiempo del nacimiento de la
obligación.

b). Para cierto tipo de obligaciones. La ley determina el lugar de cumplimiento que son por cosa cierta y por obligaciones
bilaterales de cumplimiento simultáneo.

El principio general de que rige en materia de lugar de pago de que las partes pueden pactarlo y convenir libremente;
ello resulta ser una consecuencia lógica y natural del principio de autonomía de voluntad de las partes. En razón de ello,
una vez que ambas partes restablecen de común acuerdo, ninguna de ellas puede modificarlo de modo unilateral. La
designación de lugar de cumplimiento puede ser fijado libremente por las partes tanto al momento de constituirse la
obligación, como así también con posterioridad a la misma.

Principio de puntualidad: el pago debe ser puntual, es decir debe cumplirse en la oportunidad en que fue convenida ni
antes, ni después.

Concepto de exigibilidad: se refiere al momento en que el acreedor actualiza sus poderes de agresión patrimonial y está
facultado para reclamar compulsivamente la realización de la prestación debe.

Concepto de ejecutabilidad: es la facultad del deudor de ejecutar la prestación de obtener la liberación de las deudas.

Concepto de cumplibilidad: se refiere al momento en que la obligación deviene exigibles y el deudor se encuentra en
situación de cumplir.

Cumplimiento de la prestación el momento de su vencimiento resulta fundamental para que se configure la exactitud
del pago. El plazo es un elemento accidental de las obligaciones, por lo cual si la relación jurídica no lo dispone, la
prestación debe cumplirse en el mismo instante de su nacimiento. La determinación del pago variará según los distintos
supuestos que encontraremos en las obligación. Se tratará cada uno de ellos puntualmente:

1). Obligaciones de exigibilidad inmediata: deben cumplirse al momento de nacimiento de la obligación o a un


determinado tiempo razonable.

2). Obligaciones sujetas a plazo: hace referencia al artículo 871 nuevos códigos.

“Tiempo del pago. El pago debe hacerse:

• si la obligación de exigibilidad inmediata, en el momento de su nacimiento;


 si hay un plazo determinado, cierto o incierto, el día de su vencimiento;

• si el plazo es tácito, en el tiempo en que, según la naturaleza y circunstancias de la obligación, debe cumplirse;

• si el plazo es indeterminado, en el tiempo que fije el juez, a solicitud de cualquiera de las partes, mediante el
procedimiento más breves que prevea la ley local.

En las obligaciones puras simples o de exigibilidad inmediata, el pago debe efectuarse en forma inmediata y
contemporáneamente al nacimiento de la obligación.

En las obligaciones con plazo determinado, dispone el segundo inciso, del 871 del código, que el pago debe ser hecho “el
día de su vencimiento”.

También el plazo puede ser expreso o tácito, cierto o incierto. El plazo es expreso cuando su existencia surge de modo
explícito e inequívoco en la obligación celebrada por las partes. En cambio, se considera que un plazo es tácito cuando
surge implícitamente de la naturaleza y circunstancias del acto por el obligación.

Finalmente, la norma dispone que en las obligaciones a plazo indeterminado, corresponde su fijación judicial. En los
casos en que el plazo está indeterminado también puede la parte establecerlo con posterioridad; caso contrario, ser juez
quien establecerá el momento en que el deudor debe cumplir con la prestación asumida.

El pago anticipado: artículo 872: “el pago anterior al vencimiento del plazo no da derecho a exigir descuentos.”

El pago anticipado es aquel efectuado con anterioridad al vencimiento de la obligación. El acreedor no está obligado a
recibir el pago que intenten efectuar el deudor antes del vencimiento del plazo, aunque sí encuentra facultado para ello.
De ocurrir ello, debe interpretarse que el deudor ha denunciado a los beneficios del plazo que poseía desde el momento
del nacimiento del obligación.

El pago a mejor fortuna.

Artículo 889: “Principio. Las partes pueden acordar que el deudor pague cuando pueda, o mejores de fortuna; en este
supuesto, se aplican las reglas de las obligaciones a plazo indeterminado.”

Artículo 890:. “Carga de la prueba. El acreedor puede reclamar el cumplimiento de la prestación, y corresponde al deudor
demostrar que su estado patrimonial le impide pagar. En caso de condena, jueves puede fijar el pago en cuotas.”

Artículo 891:. “Muerte del deudor. Se presume que la cláusula de pago a mejor fortuna se establece en beneficio
exclusivo del deudor; las deudas se transmite a los herederos como obligación pura y simple.”

Otras cuestiones:

Propiedad de la cosa con que se paga:

Artículo 878: “Propiedad de la cosa. En cumplimiento de una obligación de dar cosas ciertas para construir derechos
reales requiere que el deudor sea propietario de la cosa. El pago mediante una cosa que no pertenece al deudor se rige
por las normas relativas a la compraventa de cosa ajena.”

Al ser el pago un acto jurídico, es indudable que además de la capacidad exigible en las partes, en las obligaciones de dar
el deudor debe encontrarse legitimado para disponer de la cosa que pretende entregar el pago.

Podrían darse diferentes situaciones anterior:

1). Si el acreedor hubiera tomado conocimiento antes de la entrega de la cosa no es de propiedad del deudor, puede
negarse a su recepción y exigir al solvens el pago de la prestación en debida forma.

2. Si el acreedor es de buena fe y le es entregada por el deudor una cosa que no es de propiedad sin que el accipiens lo
supiera, pueden brindarse dos opiniones. O bien considerarse que el pago es nulo de nulidad relativa o, como lo sostiene
otra opinión, en tal caso no se presentan supuestos de nulidad, sino de incumplimiento por falta de adecuación entre la
prestación debida y la conducta cumplida por el solvens.

3. Si el pago hubiese consistido en la entrega de una cosa que no pertenece al deudor, dispone en la parte final del
artículo que debe regirse la cuestión por lo dispuesto en las normas relativas a la compraventa de cosa ajena.

Pago en fraude de los acreedores: artículo 476:. “Pago en fraude de los acreedores. El pago debe hacerse sin fraude a
los acreedores. En este supuesto, se aplica la normativa de la acción revocatoria y, en su caso, las de la ley concursal
comillas.

Al ser el pago un acto jurídico, de superioridad que su validez exige que se encuentre libre todo vicio, todo pago que se
realice comprado de los acreedores resultara ineficaz en oponible a estos. El pago será considerado realizado en fraude
de los acreedores, cuando el sol Benz afecta el derecho de los demás acreedores a obtener la satisfacción de sus
intereses, menoscabando la garantía patrimonial que les dé, mediante la realización de pagos efectuados en fraude a
sus derechos. En tales casos los acreedores pueden acudir a la acción revocatoria en protección de sus derechos o
inclusive a la ley concursal. El fraude constituye un vicio de los actos jurídicos, y en materia de pago, uno de los límites
más importantes que pesan sobre el sol Benz es el respeto de los derechos de sus acreedores, ya que se verá impedido
de realizar todo acto de disposición que tenga la intencionalidad de frustrar la garantía que, sobre patrimonio poseen los
acreedores. Sabido es que los efectos auxiliares o secundario de las obligaciones son los dispositivos que la ley le brinda
al acreedor para intentar mantener íntegro en columna de el patrimonio de su deudor, toda vez que la integridad de
este constituida la garantía de cobro de sus créditos.

El pago de créditos embargados ofrendados: artículo 877: “Pago de créditos embargados ofrendados. El crédito debe
encontrarse expedito. El pago de un crédito embargados ofrendados e sin oponible al acreedor prendario o embargar.”

La eficacia del pago dependerá de que quien lo efectúa posea la libre disponibilidad de las cosas de interés: es por ello
que si la cosa estuviera embargada, dichas circunstancias debe ser comunicada al acreedor, puesto que caso contrario,
el pago no será eficaz y el deudor que ha abonado de tal modo no quedará liberado.

Los gastos del pago: ¿a quién corresponde afrontar los gastos del pago?

Según la regla, se resuelven por acuerdo de voluntades y llamando el silencio ya sea por reglas subsidiarias emitidas por
el deudor o el fundamento que hace referencia al principio de integridad.

La prueba del pago.

Carga de la prueba: artículo 894. “La carga de la prueba incumbe:

a) En las obligaciones de dar y de hacer, sobre quien invoca el pago; b) en las obligaciones de no hacer, sobre el acreedor
que invoca el incumplimiento.”

Resulta una obviedad manifestar que la existencia y la entidad del pago deben ser probadas, por lo cual el artículo 894
hace referencia a la carga probatoria. En las obligaciones de dar y de hacer la carga de la prueba del pago recae sobre
quien lo invoca. Es decir que recaiga sobre el deudor, o sobre los terceros que aleguen haber pagado la prueba de. En
tales casos, al acreedor sólo le bastara acreditar la existencia de la relación jurídica y la entidad del obligación. Sin
embargo, la excepción Este principio lo establece el segundo inciso del artículo 894 del código lo cual resulta razonable
ya que dispones de lo contrario estaría haciendo pesar sobre el deudor la prueba de un hecho negativo, lo cual
procesalmente resulta inadmisible ya que la prueba debe siempre recae sobre quien afirma y no sobre quien niega.

Objeto y medios de prueba. Artículo 895:. “Medios de prueba. El pago puede ser probado por cualquier medio excepto
que de la estipulación o de la ley resulte previsto el empleo de uno determinado, o revestido de ciertas formalidades.”

En el código anterior se había suscitado controversias doctrinarias, para algunos el pago podría probarse por cualquier
medio probatorio, aunque no exclusivamente por testigos admitiéndose la prueba testimonial sólo cuando existiera un
principio probatorio por escrito en segundo lugar en cambio, al no existir norma expresa alguna, establecen que podía
probarse el pago por cualquier medio de prueba. El nuevo código dispone que el pago puede ser probado por cualquier
medio, lo cual brinda amplia libertad en materia probatoria del pago cuando se hayan acreditado al menos indicios de
que el pago fue realizado. La parte final del nuevo artículo 895 del código sólo fija como excepción a la amplitud
probatoria en materia de pago la de aquellos supuestos, que del estipulación o de la ley resulte previsto el empleo de
uno determinado, o revestido de cierta formalidad.

Recibo: importancia, forma y contenido.

Artículo 896: “Recibo. El recibo es un instrumento público o privado en el que el acreedor reconoce haber recibido la
prestación debida.”

El recibo es la prueba por excelencia, pero además su obtención constituye un derecho para el deudor, ya que a través
del, tendrá la prueba de su liberación y la defensa idónea para oponer a todos aquellos que pretendan volver a
reclamarle por la prestación ya cancelada.

El recibo es una constancia escrita emanada del acreedor, destinada a documentar el pago realizado. Es un simple
documento firmado por el acreedor que permite acreditar la recepción de la prestación debida, y posee el carácter de
confesión extrajudicial por medio de la cual las personas que tiene facultad para recibir el pago da cuenta de que no ha
recibido.

Quien emite recibo de pago debe contar con capacidad para ellos, el recibo de pago no posee formalidad alguna,
aunque la doctrina mayoritaria entiende que debe realizarse por escrito, ya que se ve dibujaría su eficacia y su validez
como instrumento probatorio. La excepción a esta regla general de libertad de formas, la constituyen los supuestos en
los cuales recibo deba realizarse por escritura pública, porque así lo establece la ley. Es requisito que recibo esté firmado
por quien lo emite, si quien lo emite no pudiera firmar deben aplicarse las normas de la firma a ruego.

Resulta de buena práctica que se inserte en el todas aquellas cuestiones que contribuyan a la prueba del pago por parte
de quien lo realice. En cuanto a la exigencia respecto a si el recibo debe contener fecha cierta, se ha dicho que cuando
recibo es utilizado entre las partes, parece obvio el efecto probatorio de recibo abarca también la fecha.

Derecho a exigir el recibo:

artículo 897: “el cumplimiento de la obligación confiere al deudor derecho de obtener la constancia de la liberación
correspondiente. El acreedor también puede exigir un recibo que pruebe la recepción.”

Así como el deudor tiene derecho a obtener el recibo y, de tal modo el medio probatorio que acredita su liberación,
también se establece en su parte final que el acreedor puede exigir también progresivo que pruebe la recepción por
parte del deudor. Esto es conocido como “contrarrecibo” que consiste en una constancia emitida por el deudor por
medio de la cual manifiesta que le ha sido entregado el recibo por el acreedor. En caso de negativa ¿tengo derecho a no
realizar el pago? Se realiza por esto pago por consignación.

Presunciones relativas al pago.

Artículo 899: “presunciones relativas al pago. Se presume, excepto prueba en contrario que:

a. Si se otorga un recibo por saldo, quedan canceladas todas las deudas correspondientes al obligación por la cual
fue otorgar;

b. si se recibe el pago correspondiente a uno de los períodos, están cancelados los anteriores, sea que se deba una
prestación única de ejecución diferida cuyo cumplimiento se realiza mediante pagos parciales, o que se trate de
prestaciones sucesivas que nacen por el transcurso del tiempo;

c. si se extiende recibo por el pago de la prestación principal, sin los accesorios de crédito, y no se hace reserva,
éstos quedan extinguidos;
d. si se debe daño moratorio, y a recibir el pago el acreedor no hace reserva a su respecto, la deuda por ese daño
está extinguida.”

Imputación de pago:

artículo 900: “imputación por el deudor. Si las obligaciones para con un solo acreedor tienen por objeto prestaciones de
la misma naturaleza, el deudor tiene la facultad de declarar, al tiempo de hacer el pago, por cuál de ellas debe
entenderse que lo vas. La elección debe recaer sobre deuda líquida y de plazo vencido. Si adeuda capital e intereses, el
pago no puede imputarse a la deuda principal sin consentimiento del acreedor.”

La imputación de pago puede ser definida como el conjunto de reglas y normas que permiten brindar solución a los
problemas que se suscitan cuando el deudor debe cumplir con varias obligaciones de la misma naturaleza que se
encuentra pendiente de cumplimiento, y el pago que efectúa a tal fin no es suficiente para cancelar a todas ellas. En
consecuencia, cuando ello ocurre, dichas normas determinan cuál es el procedimiento que debe seguirse en tal caso.

El procedimiento de la imputación de pago sólo procederá cuando se cumplan los siguientes requisitos:

a. Debe existir varias obligaciones pendientes de pago y que dichas obligaciones vinculen a las mismas partes, es
decir que el acreedor y deudor son los mismos.

b. Las prestaciones deben ser todas de la misma naturaleza, debiendo guardar homogeneidad entre sí.

c. El pago efectuado por el deudor debe ser insuficiente para dar seguimiento con todas las prestaciones
pendientes de pago.

Artículo 901: “imputación por el acreedor. Si el deudor no importa el pago, el acreedor se encuentra facultado para
hacerlo en el momento de recibirlo, conforme a estas reglas:

a. Debe imputarlo a alguna de las deudas líquidas y exigibles;

b. una vez canceladas totalmente una o varias deudas, puede aplicar el saldo a la cancelación parcial de
cualquiera de las otras.”

Cuando el deudor no hace uso de su facultad de imputar el pago, tal derecho se traslada al acreedor. Se trata de una
atribución subsidiaria, ya que como la norma lo indica sólo podrá hacerlo si el deudor no impute el pago. Se trata de un
acto unilateral que depende exclusivamente de su voluntad, a la cual debe someterse el deudor. La imputación por
parte del acreedor debe realizarse al momento de recibir, por lo cual será el recibo la prueba por excelencia de qué
deudas serán canceladas a través del pago del deudor.

Articulo 902: “imputación legal. Si el deudor o el acreedor no hacen imputación del pago, se lo imputa:

a. En primer término, al obligación de plazo vencido más onerosa para el deudor;

b. cuando las deudas son igualmente onerosas, el pago se imputa prorrata.

El artículo dispone que cuando ni el deudor ni el acreedor efectúa la imputación, esta se llevará a cabo respetando los
principios expuestos en la norma:

1. La obligación de plazo vencido más onerosa será la primera en cancelarse.

2. Si son igualmente onerosas, el pago se imputa a pro rata. Se deberá imputar el pago proporcionalmente a todas
las deudas existentes.

Articulo 903: “pago a cuenta de capital e intereses. Si el pago se hace a cuenta de capital e intereses y no se precisa su
orden, se imputa en primer término a intereses, a no ser que el acreedor dé recibo por cuenta de capital.”
Este artículo constituye una limitación a las facultades de imputación de las partes, ya que el código establece como
directiva a seguir que, si se debiesen capital con intereses, la imputación debe realizarse en primer lugar a los intereses.