Вы находитесь на странице: 1из 4

FUNDAMENTOS CONSTITUCIONALES DEL DERECHO PROCESAL

Nuestra Constitución Política establece en su primera parte unos principios fundamentales, que
forman parte del ideario fundador del Estado, al ser valores axiológicos generales que no tienen
una posición eclética. Estos fundamentos no tienen carácter polémico, ya que es la misma
sociedad la que los establece dentro de la base de la misma.

LA EXCLUSIVIDAD Y OBLIGATORIEDAD DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA: Está regulada en


los Arts. 2, 3, 23, 116 y 228 de la Constitución Política. La aplicación de este fundamento
constitucional supera la práctica antigua de que las personas ejercían justicia por su propia mano,
puesto que ya existe un órgano encargado de administrar justicia sin menoscabo de los derechos
fundamentales. Este órgano es la Rama Judicial, aunque exista la autorización de que otras
personas sean las que administran justicia de manera temporal y excepcional sin que
pertenezcan a la Rama Judicial, incluyendo los particulares y las demás ramas del poder público.

La Constitución Política establece que si bien existe una exclusividad en la Administración de


Justicia, existe la autorización para que existan jurados de conciencia, tribunales de arbitramento
y conciliadores. Sin embargo si un administrador de justicia se niega a tal, será considerada como
falta disciplinaria.

Por su parte el Art 2° de la Ley 270 de 1996 Estatutaria de la Administración de Justicia establece
que el Estado garantiza el acceso de manera libre a la administración de justicia, además se
determina que será responsabilidad del Estado el amparo de pobreza y la defensa pública.

Amparo de probreza: El amparo de pobreza es una institución que tiene en cuenta la situación
de las partes que no puedan sufragar los gastos derivados de un proceso judicial por incapacidad
económica, en consonancia con el deber estatal de asegurar a los que no tienen recursos, la
defensa efectiva de sus derechos. Sobre este aspecto, el H. Consejo de Estado en sentencia de
16 de junio de 2005, expresó: “El amparo de pobreza tiene como finalidad exonerar a una de las
partes de los gastos del proceso cuando no se halle en capacidad de sufragarlos, pues, es deber
del Estado asegurar a los pobres la defensa de sus derechos, colocándolos en condiciones de
accesibilidad a la justicia; éste opera a petición de parte y puede solicitarse por el demandante
aun antes de la presentación de la demanda, o conjuntamente con ésta.” Teniendo en cuenta lo
anterior, la ley consagra en los artículos 160 y 161 del Código de Procedimiento Civil el amparo de
pobreza como figura de protección de los derechos de las personas que no puedan sufragar los
gastos en procesos judiciales por incapacidad económica.

Fuente: TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DEL CAUCA, sentencia de 17 de Marzo de


2010 Exp. 2008 00420 01 M.P. NAUN MIRAWAL MUÑOZ MUÑOZ

Defensoría pública: La Defensoría Pública es un servicio público gratuito que presta el Estado a
través de la Defensoría del Pueblo, mediante el cual se provee de un defensor gratuito a las
personas que se encuentran en imposibilidad económica o social de proveer por si misma la
defensa de sus derechos, para asumir su representación judicial o extrajudicial. Por regla general
el servicio de Defensoría Pública es gratuito y se prestará en favor de aquellas personas que se
encuentren en imposibilidad económica de proveer la defensa de sus derechos, con el fin de
asumir su representación judicial o extrajudicial. Excepcionalmente es remunerado en los casos
previstos, en el artículo 43 de la Ley 941 de 2005.
Se entiende que una persona carece de medios para asumir su defensa técnica, cuando no
cuente con los suficientes recursos para proveer a su subsistencia, ni a la de las personas que de
él dependan o, cuando teniéndolos, sólo alcanza a cubrir con ellos la satisfacción de su mínimo
vital y se halla en incapacidad de destinarlos a la asistencia y representación judicial o extrajudicial
de sus derechos.

DEBIDO PROCESO: Está regulado por los Art. 29, 113, 116 y 231 de la Constitución Política y en
unos referentes normativos de orden internacional que conforman el Bloque de
Constitucionalidad, entre ellos están:
Declaración de los Derechos del Hombre, Arts. 7 y 8
Declaración Universal de los Derechos Humanos, Arts. 10 y 11
El Pacto de San José de Costa Rica (Convención Interamericana de Derechos Humanos),
Arts. 8 y 9

Cuando se habla del Debido Proceso significa que debe existir un camino expedito regulado por
normas prexistentes, un juez natural, unas garantías como las notificaciones, las
comunicaciones, etc.; la posibilidad de ejercer el derecho de defensa y el de contradicción; en
contravía de las vías de hecho en donde no se aplican estos principios y estas garantías.

El debido proceso en materia procesal laboral tiene la aplicación del principio de favorabilidad.
La Corte Constitucional en Sentencia T- 460 de 1992 establece que el debido proceso no sólo se
debe aplicar a los procesos judiciales, sino también a los procesos administrativos.

PREVALENCIA CONSTITUCIONAL: Cuando se habla de norma, no debe ser entendida únicamente


como la ley, sino también debe comprenderse los actos administrativos y otras normas con
fuerza de ley. Pero estas normas deben estar acordes y deben respetar la Constitución como
norma suprema del Estado. El profesor Manuel García de Enterría dice que “La Constitución
vincula al juez más fuertemente que las leyes”.

DERECHO DE DEFENSA: Este fundamento Constitucional también es llamado como el principio


de contradicción o de audiencia bilateral. De manera clara tiene su definición en materia penal
en el Art. 29. Este fundamento tiene sustento normativo en los Arts. 2, 3, 13, 23 y 228 de la Carta
Política. Igualmente el Art 3 de la Ley 270 de 1996 amplía esa preceptiva del Art. 29 C.P. para que
se aplique en materia laboral, civil, disciplinaria, entre otras. Ese derecho de defensa es una
garantía procesal para darle la oportunidad para quien ha sido llamada a juicio en calidad de parte
demandada para que sea escuchada, exprese un relato y estructurar un contrargumento y
ejercer una defensa judicial idónea. El derecho de defensa estará presente desde la misma
contestación de la demanda, en presentar excepciones, en la posibilidad de generar una defensa
argumentativa, es decir plantear una estrategia de defensa judicial y de soportar esa
argumentación con la presentación de las pruebas que se deben presentar en el juicio. Además
este derecho debe tenerse en cuenta al momento de presentar recursos y en los actos de
comunicación del proceso.

INDEPENDENCIA DEL JUEZ: Según el Art. 228 de la Constitución Política, las decisiones de la
Administración de Justicia son independientes, es decir que se debe respetar las decisiones de
acuerdo a su jerarquía.
El Art. 5 de la Ley 270 de 1996 establece que la administración de justicia es independiente en
todas sus decisiones, y ninguna persona o funcionario público podrá insinuar, sugerir o aconsejar
para la toma de sus decisiones.

PREVALENCIA DEL DERECHO SUSTANCIAL: Cuando nos referimos al respecto, debemos


remitirnos a lo que disponen los Arts. 29 y 228 de la Constitución Política, porque a partir del
debido proceso, el fin que se busca con el adelantamiento de ese proceso y de ese procedimiento
es que se va a hacer efectiva la garantía del derecho material pretendida. Impone la Constitución
Política que los jueces al momento de fallar deberá prevalecer el derecho sustancial sobre las
formas o el derecho procesal. Sin embargo hay que decir que para lograr la efectividad del
derecho sustancial, es necesario utilizar el medio llamado formalidad, la cual debe estar prevista
en igualdad de oportunidades para las partes (Sentencia C-407 de 1997). Además, el Art 228 C.N.
ordenará que en las decisiones de los jueces deberá prevalecer el derecho sustancial sobre la
formalidad.

LA COSA JUZGADA: Su base primordial es el preámbulo y los Arts. 29 y 246 .de la Constitución
Política. Se menciona el preámbulo porque no se podrá lograr ni garantizar una adecuada justicia
y un marco jurídico, democrático y participativo bajo el concepto de la incertidumbre. La cosa
juzgada permite la existencia de la seguridad jurídica. En el Art. 246 C.N. se consagrará la Cosa
Juzgada Constitucional, esto es que el órgano de cierre que es la Corte Constitucional frente a
demandas de inconstitucionalidad de leyes las decisiones que profiere gozarán del efecto de
cosa juzgada. El Art 291 C.N. nos determina el principio del NON BIS IN IDEM, esto es que no se
podrá decidir un mismo asunto identidad de partes, de hechos y de pretensiones. Esta cosa
juzgada en materia constitucional es una excepción de mérito (Sentencias C-543 de 1992 Y C-061
de 2010).

En cuanto a la cosa juzgada constitucional, se busca sacar del mundo jurídico una ley, un artículo
o un fragmento de los anteriores, de la misma manera podrá determinar la exequibilidad
condicionada, es decir debe ser entendida la norma declarada exequible en el sentido que
ordena la Corte y no en otro.

NO REFORMATIO IN PEYUS: La normativa constitucional es clara (Art. 31 C.N.) en el sentido de


que la sanción no puede ser agravada y si es apelante único no podrá desfavorecérselo. En ese
orden de ideas, el juez de segunda no podrá condenarse a otras circunstancias que no determinó
el juez de primera instancia, es decir no puede imponerse más cargas.

FAVORABILIDAD: Este principio está definido en el Art. 53 C.N. Para su estudio existen dos
modalidades de favorabilidad:

Favorabilidad normativa: Hace referencia a que cuando existen dos normas que regulan un
mismo aspecto de derecho se deberá acoger la que sea más favorable, siempre que esa norma
sea acogida en su integridad, esto es en aplicación del principio de inescindibilidad de la norma
o englobamiento o conglobamiento.

Favorabilidad interpretativa: Esta favorabilidad nos indica que es una norma que admite dos o
más interpretaciones razonables, en este caso el juez obligatoriamente deberá acoger la
interpretación más favorable, así no la comparta.
Es de anotar que en materia laboral no existe favorabilidad probatoria porque el Art. 177 C.P.C.
determina que les corresponderá a las partes probar los supuestos de hecho que soportan las
pretensiones, no obstante en materia laboral y en materia procesal laboral se da la teoría de la
carga dinámica de la prueba, es decir la persona que no pueda demostrar sus hechos y
pretensiones probatoriamente lo manifieste en la demanda y la parte que esté en mejores
condiciones de aportar la demanda deba hacerlo con la contestación de la demanda.

REGLA TÉCNICA DEL PROTECCIONISMO: En materia del proceso laboral se establece que las
normas no son reguladas en un mismo plano de igualdad jurídica, es decir que el empleador será
superior al trabajador. Teniendo en cuenta esto, cuando un trabajador accede al derecho de
acción, el mismo proceso le genera un mayor proteccionismo al trabajador frente al empleador,
es por esto que al aplicarse la carga dinámica de la prueba no se fortalecen las pretensiones de
quien aporta la prueba sino del que la solicita, generando mayor protección al trabajador.
También se determinan los poderes que ostentan el juez para proferir fallos extra y ultra petita
que deben enfocarse a la protección del trabajador.

CONSONANCIA: Los procesos de primera instancia tienen la posibilidad de ser conocidos en


segunda instancia mediante la interposición del recurso de apelación ante el Tribunal Superior
del Distrito Judicial Sala Laboral. El recurso de apelación y su decisión deberá tener la resolución
frente a la materia que fue objeto del recurso, esto es la interposición del recurso debe estar en
consonancia con la petición que está contenida en el recurso de apelación, por lo tanto el juez
de segunda instancia no podrá estar fallando ni extra ni ultra petita, sino que debe concentrarse
en el asunto que se está tratando. En ese sentido el juez podrá pronunciarse respecto de los
derechos afectados al trabajador, pero no habrá el rompimiento de la regla de la consonancia.

El Art. 35 de la Ley 712 de 2001 determina que la sentencia de segunda instancia así como la
decisión de autos apelados deberá estar en consonancia con las materias objeto del recurso de
apelación y frente a la protección de los derechos fundamentales del trabajador la Sentencia C-
968 de 2003 se encarga de desarrollar esa consideración de protección de los derechos
fundamentales del trabajador.