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NEUMONIA

Es la infección del parénquima pulmonar por diferentes agentes infecciosos


(bacterias, virus, hongos y parásitos). La edad es el primer factor epidemiológico a
tener en cuenta ante una neumonía, ya que cada grupo de edad se relaciona con
unos microorganismos concretos. Es una infección del pulmón caracterizada por
la multiplicación de microorganismos en el interior de los alvéolos, lo que provoca
una inflamación con daño pulmonar. La reacción inflamatoria produce una
ocupación de los alvéolos que puede visualizarse en una radiografía de tórax.

Cómo se produce

Existen varios mecanismos de entrada de los agentes infecciosos:

Por micro aspiración broncopulmonar a partir de las secreciones orofaríngeas: es


el mecanismo más frecuente en la producción de neumonías

Por inhalación desde el aire de aerosoles contaminados (mecanismo más


frecuente de neumonías víricas, por Coxiella, Legionella, Micoplasma o
Chlamiydia)

Por diseminación sanguínea (neumonía por Stapilococcus en adictos a drogas


por vía parenteral)

Por contigüidad, a partir de infecciones de estructuras u órganos cercanos al


pulmón desde el exterior, a partir de heridas o tras cirugía (excepcional)

Causas

Las neumonías se desarrollan cuando un germen infeccioso invade el tejido


pulmonar. Estos gérmenes pueden llegar al pulmón por tres vías distintas: por
aspiración desde la nariz o la faringe, por inhalación o por vía sanguínea.

“La neumonía está causada por bacterias y por virus u otros microorganismos,
como hongos o parásitos. La bacteria más frecuente que causa la neumonía es el
neumococo (Streptococcus pneumoniae) y, entre los virus, el más frecuente es el
de la gripe”, señala Menéndez, quien indica que otras bacterias que intervienen
con frecuencia causando la neumonía son la legionella y el mycoplasma.
“Respecto a los gérmenes que provocan la neumonía, la incidencia depende del
lugar de adquisición de la patología y de las enfermedades del propio paciente”.
SINTOMAS

Los síntomas de la neumonía más característicos son


fundamentalmente respiratorios y de afectación de las vías aéreas bajas:

 Tos.
 Fiebre
 Expectoración (tos productiva).
 Dolor torácico pleurítico (aumenta con los movimientos de la respiración).

En casos de mayor gravedad pueden aparecer:

 Dificultad respiratoria.
 Afectación del estado general: sudoración, aumento de la frecuencias cardiaca y
respiratoria.

Una modificación en los sonidos emitidos por el paciente afectado al respirar


(inspiración y espiración), verificada por el médico mediante la auscultación con el
fonendoscopio, es un signo que, unido a los síntomas citados, harán sospechar la
presencia de una neumonía.

En pacientes ancianos e inmunodeprimidos (bajos niveles del sistema


inmunológico), la sintomatología de la neumonía puede ser inespecífica, sin fiebre,
o incluso ocasionar el empeoramiento de enfermedades subyacentes.

Cabe distinguir, según la forma de manifestarse los síntomas de la neumonía, dos


cuadros clínicos diferentes:

 Cuadro clínico típico: comienzo brusco de menos de 48 horas de evolución


junto con escalofríos, fiebre de más de 37.5º, tos productiva, expectoración
purulenta (flemas con pus), y dolor torácico de características pleuríticas (aumenta
con la respiración). Un ejemplo sería la producida por el neumococo.
 Cuadro clínico atípico: caracterizado por tos no productiva (tos seca),
molestias inespecíficas, y manifestaciones extra pulmonares como dolores
articulares y musculares, dolor de cabeza, alteraciones del estado de conciencia o
gastrointestinales. Un ejemplo podría ser la producida por Legionella o
Mycoplasma.

Complicaciones de la neumonía

Algunas de las posibles complicaciones de la neumonía son las


siguientes:

 Recurrencia: dos o más episodios de neumonía separados por un periodo de


tiempo sin lesión en radiografía de tórax o por un periodo de un mes sin
síntomas. Ha de valorarse en estos pacientes el estado inmunológico, las
alteraciones de la anatomía de la zona afectada, o la existencia de otra
enfermedad no infecciosa.
 Neumonía crónica: existencia de infiltrado alveolar (afectación en el espacio
alveolar) durante más de un mes sin resolución de los síntomas. En estos casos
convendrá despejar dudas diagnosticas con el cancer de pulmón mediante
un TAC o una broncoscopia.
 Neumonía necrotizante: formación de cavidades múltiples a nivel del tejido
pulmonar y la consecuente destrucción del mismo. Si esas pequeñas cavidades
aumentan dan lugar a la aparición de otra complicación llamada absceso
pulmonar. Suelen producirlo gérmenes poco habituales (anaerobios de la boca) y
en pacientes de alto riesgo (VIH, adictos a drogas).
 Sepsis respiratoria: se trata de una afectación general muy grave con caída de
la tensión arterial, taquicardia, afectación de otros órganos y del nivel de
conciencia. Suele estar asociada a la neumonía bacteríemica.
 Derrame pleural: es la presencia de líquido alrededor del pulmón como
consecuencia de la inflamación pleural que genera la neumonía. Puede
sobreinfectarse y acumular pus, en cuyo caso se denomina empiema y requiere el
drenaje con un tubo de tórax.
Factores de riesgo de complicaciones de una neumonía

Siempre habrá que considerar varios factores para evaluar el riesgo de


posibles complicaciones en una neumonía. Existen varios puntos
fundamentales a considerar:

 Edad avanzada: mayores 65 años, considerando estado general.


 Enfermedades debilitantes de base: enfermedad pulmonar
crónica, insuficiencia cardiaca o renal crónica, hepatopatía crónica, diabetes
mellitus, malnutrición, alcoholismo, inmunosupresión.
 Situaciones clínicas especiales: hospitalización por neumonía en el último
año, falta de respuesta al tratamiento en las primeras 48-72 horas, sospecha de
aspiración, sospecha de gérmenes poco habituales, infección generalizada.
 Datos clínicos de presentación grave: dificultad respiratoria importante,
paciente inestable (alteradas constantes vitales), fiebre elevada con gran
afectación general, desorientación o alteración del nivel de conciencia.
 Hallazgos de laboratorio sugerentes de mal pronóstico: leucocitos
(glóbulos blancos de la sangre) muy elevados o por el contrario muy bajos, niveles
de oxígeno en sangre muy bajos, anemia, alteración de proteínas de la sangre,
mal funcionamiento del riñón.
 Hallazgos en radiografía sugerentes de germen no habitual: afectadas
varias porciones del pulmón o pulmones, derrame pleural (líquido a nivel del
pulmón), extensión rápida inicial.
 Presentación inicial muy grave que requiera ingreso en Unidad de Cuidados
Intensivos (UCI).
 Consideraciones sociales: indigentes, falta de aporte social, dudas sobre el
seguimiento del tratamiento (pacientes psiquiátricos, demencia).

TRATAMIENTO

Para decidir cuál es el tratamiento adecuado de una neumonía hay que


clasificar a los pacientes según el riesgo que presenten y, en función de la
gravedad de los síntomas, se instaura un tratamiento ambulatorio, o se deriva al
paciente para ingreso hospitalario. Parara ello se suelen utilizar algunas escalas
que valoran estos aspectos y que permiten a los médicos de manera objetiva
decidir el lugar de tratamiento según la probabilidad de complicaciones (Escala de
Fine y escala de CURB-65):

 Pacientes que no requieren ingreso hospitalario: Pacientes sanos que


presentan una neumonía adquirida en la comunidad sin datos de gravedad inicial,
pacientes jóvenes sin factores de riesgo, menores de 65 años sin factores de
riesgo añadidos. Estos pacientes realizarán tratamiento y seguimiento
ambulatorio.
 Pacientes que requieran ingreso en unidad de hospitalización
convencional: mayores de 65 años o con patologías añadidas o factores de
riesgo asociados, y todos aquellos en los que la gravedad de la presentación de la
sintomatología o la presencia de otros factores de riesgo de complicación, ya
expuestos en el punto anterior, hagan aconsejable el ingreso hospitalario.
 Pacientes que requieran ingreso en Unidad de Cuidados
Intensivos: necesario ante situaciones de extrema gravedad como insuficiencia
respiratoria severa, pacientes inestables con alteración de las constantes vitales,
fallo en el funcionamiento del riñón, alteración del sistema de coagulación,
meningitis o estado de coma.
Antibióticos para el tratamiento de una neunomía

El tratamiento de la neumonía se realiza con antibióticos. Los antibióticos


son sustancias químicas producidas por bacterias y hongos que tienen la
capacidad de inhibir el desarrollo o destruir a otros microorganismos.

El tratamiento se iniciará de manera empírica, valorando los gérmenes más


habituales y probablemente implicados, la situación o no de gravedad, y la
respuesta a los tratamientos en la comunidad donde se localice el paciente afecto.
Es decir, se inicia el tratamiento aunque no se haya determinado el germen que ha
originado la neumonía, basándose en los criterios citados previamente para
establecer el germen más frecuente y el tratamiento adecuado para combatirlo.

La antibioterapia ha de iniciarse lo más precozmente posible: antes de las


cuatro horas tras el diagnóstico, pues se ha demostrado que el inicio precoz del
tratamiento reduce la mortalidad, las complicaciones y la estancia hospitalaria.

Los antibióticos más comúnmente utilizados para la neumonía son: penicilinas y


betalactámicos (amoxicilina y amoxicilina/clavulánico, ambos a dosis altas),
quinolonas (levofloxacino, moxifloxacino) y macrólidos(azitromicina,
claritromicina). Se realizará la elección del tratamiento antibiótico en función de las
Guías Clínicas de Tratamiento, de la gravedad del cuadro, y de la existencia o no
de factores de riesgo concomitantes.

Hay que considerar además las resistencias que presentan ciertos gérmenes
en el ámbito donde se traten. Por ejemplo, el neumococo en España presenta
una resistencia a penicilinas considerable (en torno a un 20%), por lo que no se
recomienda este tratamiento, al menos como único antibiótico, salvo que se
complemente con otro de otra categoría.

De elección inicial en pacientes para tratamiento ambulatorio de la


neumonía será la vía oral (antibiótico tomado por boca). En aquellos pacientes
que hayan precisado ingreso hospitalario, el tratamiento inicial se realizará vía
parenteral (intravenoso), que se cambiará a vía oral tras conseguir la
estabilización clínica.

La duración inicial del tratamiento de la neumonía variará en función de


los distintos cuadros.

 Neumonía adquirida en la comunidad que no requiera ingreso: 7-10 días.


 Neumonía adquirida en la comunidad que requiera ingreso: 10-14 días.
 Casos especiales: gérmenes no habituales (Legionella, Staphylococcus
aureus, Pseudomonas) no inferior a 14 días. Casos de cavitación pulmonar y
abscesos: un mes o más. En neumonías nosocomiales (hospitalarias), variará en
función de la gravedad y el germen productor.

Otras medidas generales para curar la neumonía aparte del tratamiento


antibiótico:

 Hidratación.
 Reposo.
 Analgésicos y antitérmicos.
 Oxigenoterapia según los niveles de oxígeno arterial que presente el paciente.
 En pacientes con neumonía grave puede precisarse ventilación mecánica.
NEUMOTORAX
Es la entrada de aire en la cavidad pleural ya sea causado directamente desde el
interior del pulmón o desde el exterior (por perforación).
La cavidad pleural es el espacio existente entre el pulmón y la caja torácica. En
condiciones normales existe una mínima cantidad de líquido en este espacio,
llamado espacio pleural. La entrada de aire en la cavidad pleural provoca en
mayor o menor grado el colapso del pulmón.

En el neumotórax lo que sucede es que entra aire en ese espacio entre las dos
pleuras. Esto hace que el pulmón del lado afectado se colapse en mayor o menor
medida, porque ese aire que no debería estar en ese espacio pleural empujaal
pulmón y, además, afecta a las presiones que hay en condiciones normales dentro
del tórax (la presión del espacio pleural suele ser negativa, y en el neumotórax esa
presión se hace menos negativa, o incluso positiva).

El neumotórax puede aparecer de forma espontánea sin que haya una clara causa
para ello, o bien por traumatismosque permitan la entrada de aire en la cavidad
pleural. El neumotórax espontáneo primario aparece sobre todo en
hombres de entre 20 y 40 años, sobre todo si son fumadores, altos y delgados.
Se estima que puede haber entre 8 y 28 casos por cada 100.000 hombres al año,
y sólo 1-10 casos en cada 100.000 mujeres al año.

El neumotórax puede ser una situación muy grave si el aire entra pero no sale de
la cavidad pleural. Es el neumotórax a tensión, que pone en riesgo la vida de
la persona que lo sufre porque se produce un colapso completo del pulmón, e
incluso puede producir un colapso cardíaco. Por ello es importante el
diagnóstico y el tratamiento del neumotórax, que debe hacerse siempre en
entorno hospitalario y requerirá el ingreso del paciente.

CAUSAS

El neumotórax puede ser secundario a un traumatismo, o bien espontáneo


(sin que haya ningún tipo de traumatismo previo).

El neumotórax espontáneo a su vez puede ser primario o secundario.


El neumotórax espontáneo primario es aquel que aparece sin que haya
ninguna enfermedad pulmonar previa, al menos aparente. Es más frecuente
enhombres jóvenes, habitualmente altos y delgados (tienen los pulmones más
grandes y alargados). Se debe a la rotura de pequeñas bullas que están debajo de
la pleura, sobre todo en la zona de los vértices pulmonares. Es mucho más
frecuente que el secundario.

El neumotórax espontáneo secundario suele aparecer en personas de más


edad, y se produce también sin un traumatismo previo, pero en estos casos sí hay
una enfermedad pulmonar previa. La causa más frecuente es laenfermedad
pulmonar obstructiva crónica tipo enfisema. En esta situación puede haber
enormes bullas en los pulmones que al romperse pueden dar lugar al neumotórax.

Otras enfermedades pulmonares en las que puede aparecer un neumotórax


espontáneo secundario son el asma pulmonar, la fibrosis quística, la neumonía
por P. jirovecii (típica de pacientes muy inmunodeprimidos, como los que tienen
sida), diversas neumonitis intersticiales, asociadas o no a enfermedades
reumatológicas, neumonitis por hongos, neumonitis por radiación, enfermedades
tumorales pulmonares, quistes hidatídicos... En fin, una multitud de enfermedades
pulmonares pueden favorecer la aparición de un neumotórax.

Un caso peculiar es el neumotórax catamenial asociada a


la menstruación en mujeres con endometriosis, pero es muy raro. También
el buceo o el montañismo en grandes alturas pueden hacer que los cambios
de presión favorezcan la rotura de las pequeñas bullas debajo de la pleura.

Causas del neumotórax traumático

El neumotórax traumático se debe a un traumatismo, que puede ser abierto o


cerrado. Se podría distinguir entre éstos el neumotórax yatrogénico, que es el
producido por un procedimiento diagnóstico o terapéutico en el ámbito sanitario.
Las técnicas que pueden complicarse con un neumotórax son
la broncoscopia con biopsia transbronquial, la toracocentesis, la biopsia pleural,
la canalización de una vía central subclavia o yugular, la punción-aspiración con
aguja fina (PAAF), o la biopsia con aguja gruesa (BAG) del pulmón.
El neumotórax por barotrauma puede producirse en pacientes que están
intubados y que reciben exceso de presión en la vía aérea.

El neumotórax traumático no yatrogénico tiene su ejemplo típico en las


heridas penetrantes en el tórax, por ejemplo por una cuchillada o apuñalamiento, o
por heridas de bala en el tórax. Una costilla rota también puede rasgar la pleura y
producir un neumotórax. La herida no tiene por qué ser evidente. Así, las
contusiones torácicas también pueden producir un neumotórax sin que haya una
lesión externa aparente.

Según el mecanismo de producción:


Traumáticos: debido a un traumatismo, ya sea abierto (con herida
penetrante desde el exterior) o cerrado (por rotura de una costilla que
favorece el paso de aire desde los pulmones a la cavidad pleural). Éstos se
clasifican en iatrogénicos (por una maniobra diagnóstica y/o terapéutica) o
no iatrogénicos.
Espontáneos: por la rotura de quistes o ampollas pulmonares situadas en la
superficie pulmonar. Pueden ser primarios (sin patología pulmonar
subyacente) o secundarios (con enfermedad pulmonar como el enfisema).
SINTOMAS

El síntoma más típico del neumotórax es el dolor. El dolor se localiza en el


lado del neumotórax, normalmente en la zona de la axila, y de ahí se puede
irradiar a la espalda o al hombro. También es frecuente que se note en
elcostado. La persona afectada puede decir que “le duele el pecho” o el costado.
Es un dolor que empieza de forma brusca, de tipo punzante, como un pinchazo
muy intenso. El dolor aumenta al coger aire y respirar hondo, y también con
la tos que provoca el neumotórax. Esta tos suele ser seca y persistente.

Además del dolor, la persona que tiene un neumotórax se suele quejar


de sensación de asfixia o falta de aire de inicio brusco. Esta disnea puede ser
más o menos intensa, dependiendo del tamaño del neumotórax. Como la persona
no puede respirar bien porque además le duele, la respiración suele ser más
rápida de lo normal, y puede resultar imposible respirar hondo:
la respiración será superficial.

Hay una forma muy grave de neumotórax que es el neumotórax a tensión.


Este tipo de neumotórax consiste en que el aire entra en la cavidad pleural, pero
no sale porque hay una especie de efecto válvula. En estos casos la vida de la
persona que lo sufre corre peligro; se trata de una verdadera emergencia
médica que hay que solventar cuanto antes.

En los casos de neumotórax a tensión, además del dolor y la dificultad para


respirar, el paciente tiene una respiración muy rápida y el pulso cardíaco sube
de forma importante. La tensión arterial baja y la persona puede perder el
conocimiento. La tráquea se puede desplazar hacia el lado contrario al del
neumotórax. Puede aparecer coloraciónazulada de la piel por la bajada del nivel
de oxígeno en sangre. Finalmente, se puede producir una parada cardíaca y
respiratoria si no se soluciona el neumotórax.

La mayor o menor gravedad de los síntomas del neumotórax depende mucho del
tamaño del neumotórax y de cómo estaba previamente el paciente. Así, hasta un
10% de los neumotórax pueden pasar desapercibidos al no asociarse a ningún
síntoma. Una persona sana con un neumotórax pequeño puede llegar a aguantar
varios días sin acudir al médico, mientras que una persona mayor con un enfisema
requerirá atención de forma mucho más rápida.

TRATAMIENTO

En el tratamiento del neumotórax se deben tener en cuenta varias


cuestiones. Por un lado, la situación clínicadel paciente. Si el paciente está
grave, habrá que intervenir de forma inmediata para evacuar el aire. Por otro
lado, hay que tener presente que el neumotórax puede repetir, por lo que habrá
pacientes que requieran medidas para evitar la recidiva.
En los neumotórax espontáneos (o los yatrogénicos poco relevantes) de pequeño
tamaño y bien tolerados por el paciente, sin síntomas, o con pocos síntomas, se
puede adoptar una actitud conservadora. En estos casos se indicaría reposo
(a menudo con aporte de oxígeno por gafas nasales). Se realizaría vigilancia
clínica y radiológica hasta comprobar la reabsorción espontánea del aire de la
cavidad pleural.

En los casos en los que el neumotórax sea grande, o si producen muchos


síntomas, se debe realizar la evacuación de aire de la cavidad pleural. A veces
podría ser suficiente con realizar una aspiración con aguja: se pincha con una
aguja entre dos costillas, y con una jeringa y un sistema de vacío se absorbe el
aire.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones se requiere dejar colocado


un drenaje. Es el llamado ‘tubo de tórax’ (una marca comercial muy conocida es
el Pleur-evac). Estos tubos o catéteres se pueden conectar o no a un sistema de
aspiración. El drenaje se coloca con anestesia local entre dos costillas, y se deja
colocado los días necesarios hasta la expansión del pulmón.

Puede haber casos en los que no sea suficiente con el tubo de tórax para
solucionar el problema. Entonces habría que recurrir a intervenciones
quirúrgicas más complejas, que también serán necesarias en los casos
de neumotórax traumáticos por herida de bala o cuchillo. También se utilizan
técnicas quirúrgicas para intentar evitar nuevos episodios de neumotórax (como la
resección de las bullas si las hubiera, la abrasión pleural, o la pleurectomía).

Prevención del neumotórax

No hay nada que se pueda hacer para evitar tener un neumotórax, pero sí es
importante llevar a cabo unos cuidados especiales después de haber tenido un
neumotórax. Así, es fundamental no fumar. Además, es probable que se
necesite reposo relativo durante un tiempo variable. No se podría volar en por lo
menos una semana después del neumotórax. El buceo suele quedar
contraindicado, salvo casos particulares, pero habría que realizar un tratamiento
preventivo.

FIBROSIS MUSCULAR
La fibrosis pulmonar es una enfermedad que desemboca en la pérdida de la
capacidad respiratoria. Sucede de forma muy lenta y puede aparecer a
cualquier edad, aunque lo más habitual es entre los 40 y 70 años.

Quienes padecen esta dolencia, su tejido funcional del pulmón (alveolos) se van
sustituyendo de forma progresiva por tejido fibroso. La fibrosis pulmonar puede
terminar con la capacidad respiratoria de la persona. Está clasificada dentro de las
enfermedades intersticiales del pulmón y también recibe el nombre de alveolitis
fibrosante criptogenética.

¿Por qué se produce?

Existen factores genéticos, inmunológicos y principalmente víricos que


estarían relacionados con la aparición de esta enfermedad. Algunos
pacientes con fibrosis pulmonar presentaron, al inicio de la enfermedad,
síntomas relacionados con una infección vírica (dolor articular y fiebre). Los
factores ambientales y ocupacionales (asbestosis y silicosis), así como
radiaciones y algunos medicamentos también podrían estar en el origen de
esta patología.
En los supuestos en los que las causas son desconocidas, la fibrosis
pulmonar se denomina idiopática.

Las causas de la fibrosis pulmonar incluyen contaminantes ambientales, algunos


medicamentos, enfermedades del tejido conectivo o la enfermedad pulmonar
intersticial (grupo de enfermedades que causan inflamación o cicatrización en los
pulmones) pero en la mayoría de los casos, no se encuentra una causa. Esto se
llama fibrosis pulmonar idiopática.

SINTOMAS

Los síntomas pueden incluir:

 Dificultad para respirar


 Una tos entrecortada y seca que no mejora
 Cansancio
 Pérdida de peso sin razón aparente
 Dolores en los músculos y en las articulaciones
 Acropaquia o dedos en palillo de tambor (clubbing, en inglés; en esta condición,
las puntas de los dedos de las manos y los pies se agrandan y las uñas se curvan)

Diagnóstico de la fibrosis pulmonar

Tras la evaluación de la sintomatología y la exploración física, se requieren


pruebas de imagen para el diagnóstico de fibrosis pulmonar, aunque la
confirmación se realiza mediante la biopsia pulmonar.
La radiografía de tórax muestra un patrón de afectación intersticial de predominio
en campos inferiores que el TAC torácico muestra de forma más precisa. De la
misma forma, permite diagnosticar estadios precoces y la extensión de la
enfermedad.
En los análisis de sangre no se muestran alteraciones específicas, aunque la
velocidad de la sangre puede ser elevada, junto con determinados anticuerpos
antinucleares, inmunoglobulinas y el factor reumatoide, todo ello sin ser
característico de la enfermedad pulmonar.

Tratamiento de la enfermedad

Para paliar la fibrosis pulmonar hay que administrar corticoides para


disminuir la inflamación pulmonar, pero tan sólo un 20% de los casos
responden a dicho tratamiento. En estos casos se suele administrar
inmunodepresores, aunque su eficacia tampoco está 100% demostrada.
Si la fibrosis pulmonar se presenta en pacientes jóvenes, lo más recomendable es
valorar la posibilidad de realizar un trasplante de pulmón.
En algunos casos aislados, varios miembros de una misma familia se pueden ver
afectados por la fibrosis pulmonar idiopática, incluso los lactantes. La evolución
suele ser similar al resto de casos, aunque quizás con un menor reflejo radiológico
ante los mismos síntomas respiratorios.

DERRAME PLEURAL
Es el cúmulo anormal de líquido en el espacio pleural. El espacio pleural es el
espacio situado entre los pulmones y la cavidad torácica y en condiciones
normales existe una mínima cantidad de líquido en su interior.

Es una acumulación de líquido entre las capas de tejido que recubren los
pulmones y la cavidad torácica.

CAUSAS

Su cuerpo produce líquido pleural en pequeñas cantidades para lubricar las


superficies de la pleura. Este es el tejido delgado que recubre la cavidad torácica y
rodea los pulmones. Un derrame pleural es una acumulación anormal y excesiva
de este líquido.

Estos son dos tipos:

 Un derrame pleural trasudativo es causado por líquido que se filtra hacia el


espacio pleural. Esto se debe a una presión elevada en los vasos sanguíneos o a
un contenido bajo de proteínas en la sangre. La causa más común es
la insuficiencia cardíaca congestiva.
 Un derrame exudativo es causado por vasos sanguíneos o vasos linfáticos
bloqueados, inflamación, lesión al pulmón y tumores.
CONSECUENCIAS

Las complicaciones pueden incluir:

 Daño pulmonar.

 Infección que se convierte en un absceso, llamado empiema, el cual requerirá


drenaje con una sonda pleural.
 Aire en la cavidad torácica (neumotórax) después de la toracocentesis.

SINTOMAS

Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

 Dolor torácico, generalmente un dolor agudo que empeora con la tos o la


respiración profunda
 Tos
 Fiebre

 Hipo
 Respiración rápida
 Dificultad para respirar
Algunas veces no hay síntomas.

TRATAMIENTO

El objetivo del tratamiento es:

 Extraer el líquido.

 Evitar que el líquido se vuelva a acumular.

 Determinar y tratar la causa de la acumulación de dicho líquido.

La extracción del líquido (toracocentesis) se puede realizar si hay mucho líquido y


está causando presión en el tórax, dificultad respiratoria u otros problemas
respiratorios, como niveles bajos de oxígeno. La extracción del líquido permite que
el pulmón se expanda, lo que hace la respiración más fácil.

También es necesario tratar la causa de la acumulación de líquido.


Si se debe a la insuficiencia cardíaca congestiva, puede recibir diuréticos (píldoras
de agua) y otros medicamentos que sirven para tratar la insuficiencia cardíaca.

El derrame pleural causado por infección se trata con antibióticos.

En personas con cáncer o infección, el derrame con frecuencia se trata utilizando


una sonda pleural durante varios días para drenar el líquido.

Algunas veces, se pueden dejar pequeños tubos en la cavidad pleural durante un


tiempo prolongado para drenar el líquido. En algunos casos, se puede hacer lo
siguiente:

 Quimioterapia
 Poner medicamento en el tórax para prevenir la reacumulación de líquido luego
del drenado

 Radioterapia
 Cirugía

HIPERTENCION PULMONAR

Es el aumento de la presión sanguínea de la arteria pulmonar por encima de 25


mmHg en situación de reposo o más 30 mmHg con el esfuerzo.
La circulación pulmonar distribuye la sangre desde el corazón a los pulmones a
través de un sistema de baja resistencia y alta distensibilidad. En situación normal,
las presiones son menores que en la circulación sistémica.
Puede se un proceso primario (Hipertensión pulmonar primaria) o aparecer en el
seno de otras patologías, respiratorias o no, denominándose entonces
Hipertensión pulmonar secundaria.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad pulmonar poco común, en la cual las


arterias que llevan sangre del corazón a los pulmones se vuelven más estrechas
de lo normal, dificultando el flujo sanguíneo a través de los vasos. Como resultado,
la presión sanguínea en estas arterias – llamadas arterias pulmonares -- se eleva
a niveles mucho más altos de los niveles normales. Esta presión alta anormal
pone demasiada tensión en el ventrículo derecho del corazón, lo que causa que
aumente de tamaño. Debido a que tiene demasiado trabajo y a que ha aumentado
de tamaño, el ventrículo derecho se debilita gradualmente y pierde su habilidad
para bombear suficiente sangre hacia los pulmones. Esto nos puede llevar a
desarrollar una insuficiencia cardiaca del lado derecho.
La hipertensión pulmonar ocurre en individuos de cualquier edad, raza, y origen
étnico, aunque es mucho más común en los adultos jóvenes y aproximadamente
el doble de común en las mujeres que en los hombres.

CAUSAS

Las siguientes son algunas de las causas conocidas de la hipertensión pulmonar:

 La droga para dietas "fen-phen." Aunque el "fen-phen", una droga que


disminuye el apetito, (dexfenfluramina y phentermina) se ha retirado del
mercado, la gente que usaba fen-phen anteriormente tiene 23 veces más el
riesgo de desarrollar hipertensión pulmonar, posiblemente años después.
 Enfermedades del hígado, trastornos reumáticos, y enfermedades de
los pulmones. La hipertensión pulmonar también puede ocurrir como
resultado de otras enfermedades médicas, como por ejemplo la
enfermedad crónica del hígado y cirrosis del hígado; los trastornos
reumáticos como escleroderma o el lupus eritematoso sistemático (lupus);
y enfermedades de los pulmones incluyendo tumores, enfisema, y la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC, COPD por sus siglas en
inglés), y fibrosis pulmonar.
 Ciertas enfermedades del corazón. Las enfermedades del corazón
incluyendo la enfermedad de la válvula de la aorta, insuficiencia cardiaca
del lado izquierdo, enfermedad de la válvula mitral, o la enfermedad
congénita del corazón también pueden causar hipertensión pulmonar.
 Enfermedad tromboembólica. Un coágulo de sangre en una de las
arterias pulmonares grandes puede resultar en el desarrollo de hipertensión
pulmonar.
 Enfermedades de bajo-oxígeno. Vivir en altitudes altas, la obesidad, y la
apnea del sueño también pueden llevar al desarrollo de hipertensión
pulmonar.
 Predisposición genética. En un número pequeño de casos la hipertensión
pulmonar se ha heredado. El saber que alguien de tu familia ha tenido o
tiene hipertensión pulmonar debería de llevarte a buscar una evaluación
temprana en el caso de que sientas alguno de los síntomas.

La hipertensión pulmonar también puede ser causada por otras enfermedades, y


en algunos casos, la causa es desconocida.
SINTOMAS

Los síntomas de la hipertensión pulmonar generalmente ocurren cuando la


condición ha progresado. El primer síntoma de hipertensión pulmonar es la falta
de aliento durante el esfuerzo físico, como por ejemplo subir escaleras. La fatiga,
los mareos y desmayos también pueden ser síntomas. El edema en los tobillos,
abdomen o piernas; piel y labios de color azul, y dolor de pecho pueden ocurrir
cuando el esfuerzo del corazón aumenta. Los síntomas varían en severidad y un
paciente en concreto puede no tener todos los síntomas.
En estados más avanzados de la enfermedad, incluso la actividad más mínima
puede producir alguno de los síntomas. Algún síntoma adicional puede incluir:

 un ritmo cardíaco irregular (palpitaciones o una sensación punzante fuerte)


 pulso acelerado
 mareos o desmayos
 progresiva pérdida de aliento durante ejercicio o actividades, y
 dificultad de respirar en reposo.

TRATAMIENTO

El tratamiento más efectivo consiste en el tratamiento de la enfermedad de base


pudiendo en algunos casos reducir la presión pulmonar al corregir la causa
primaria.
Sin embargo, en los caso de hipertensión pulmonar primaria, el tratamiento es
limitado. De forma natural, la enfermedad cursa con un empeoramiento progresivo
con un promedio de vida desde la aparición de los primeros síntomas de unos 5
años, sin embargo, existen casos con evoluciones superiores a los 20 años.
Las medidas de soporte consisten en la oxigenoterapia en los enfermos con
hipoxemia y diuréticos en casos de sobrecarga hídrica.
El tratamiento vasodilatador es útil en algunos casos pero no es posible anticipar
qué pacientes responderán al tratamiento. Destaca el epoprenostol (prostaciclina)
intravenoso, adenosina intravenosa, antagonistas del calcio por vía oral u óxido
nítrico inhalado. En pacientes respondedores a estos fármacos, mejoran su
sintomatología e incluso pueden alargar la supervivencia.
La anticoagulación suele estar indicada en la mayor parte de los enfermos afectos
de hipertensión pulmonar primaria, debido al mayor riesgo de trombosis y a la
limitación de la actividad física.
El último recurso terapéutico es el trasplante pulmonar de uno o de los dos
pulmones, aún con una función cardiaca reducida.

Es necesario hacer un diagnostico apropiado y un análisis del problema antes de


comenzar cualquier tratamiento. El tratamiento varía según el individuo
dependiendo de las causas subyacentes pero suele incluir:
 tomar medicamentos;
 hacer cambios en el estilo de vida y en la dieta;
 cirugía, solo si es necesario; y
 visitas a tu médico frecuentemente.

La siguiente lista es una propuesta de tratamientos de medicamentos y


quirúrgicos.
Medicamentos

Hay muchos tipos de medicamentos disponibles para tratar la hipertensión


pulmonar. La elección del tratamiento, como por ejemplo la lista siguiente,
depende de la severidad de la hipertensión pulmonar, la probabilidad de
progresión, y la tolerancia del individuo a los fármacos.

 Oxigeno - para remplazar los niveles bajos de oxigeno en tu sangre.


 Anticoagulantes o “diluyentes sanguíneos” como la warfarina sódica
(Coumadin®) - disminuye la tendencia de la sangre de coagularse, y así
hace que fluya mas libremente por los vasos sanguíneos. Nota: cuando se
está tomando anticoagulantes, es importante que se vigilen las
complicaciones de hemorragia espontánea y hacerse pruebas sanguíneas
para verificar los niveles de anticoagulante en tu flujo sanguíneo.
 Diuréticos o “píldoras de agua” [como la furosamida – Lasix®,
spironolactona (Aldactone®)] - quitan el líquido sobrante de los tejidos y del
flujo sanguíneo para reducir el edema y poder respirar más fácilmente.
 Potasio (como K-dur®) - reemplazan el potasio que se pierde debido al
aumento de la micción cuando se toman los diuréticos.
 Agentes inotrópicos (como digoxino) – mejoran la capacidad de bombeo
del corazón.
 Vasodilatadores [como la nifedipina (Procardia®) o diltiazem -
(Cardizem®)], disminuyen la presión sanguínea pulmonar y puede mejorar
la habilidad del lado derecho del corazón de bombear.
 Bosentan (Tracleer®), ambrisentan (Letairis®), macitentan (Opsumit) -
ayudan a bloquear la acción de sustancias conocidas como endotelina, que
causa el estrechamiento de los vasos sanguíneos pulmonares. Estos
medicamentos exigen pruebas mensuales para vigilar la función del hígado.
 Epoprostenol (Veletri, Flolan®), treprostinil sódico (Remodulin®,
Tyvaso®), iloprost sódico (Ventavis®) – dilatan (ensanchan) las arterias
pulmonares y ayudan a prevenir la formación de coágulos sanguíneos.
 Sildenafil (Revatio®), tadalafil (Adcirca®) – relajan las células del
músculo liso pulmonares, lo que lleva a la dilatación de las arterias
pulmonares.

Terapia quirúrgica
NEUMOMEDIASTINO
Es la entrada de aire en el mediastino. El mediastino es el espacio que queda
entre los pulmones. También se conoce con el nombre de enfisema mediastínico.

CAUSAS

El neumomediastino no es común. La afección puede ser causada por lesión o


enfermedad. Ocurre con mayor frecuencia cuando el aire se filtra desde cualquier
parte del pulmón o vías respiratorias hacia el mediastino.

El aumento en la presión en los pulmones o las vías respiratorias puede ser


causado por:

 Demasiada tos

 Hacer contracciones de manera repetitiva para aumentar la presión abdominal


(como al pujar durante un parto o una defecación)

 Sibilancias

 Vómitos

También puede ocurrir después de:

 Una infección en el cuello o el centro del pecho

 Ascensos rápidos en altitud, practicar buceo

 Un desgarro del esófago (el conducto que conecta la boca y el estómago)

 Ruptura de la tráquea

 Uso de un respirador

 Uso de drogas psicoactivas inhaladas como cocaína y crack


El neumomediastino también puede ocurrir con neumotórax u otras enfermedades.

Es una entidad poco frecuente que ocurre cuando se filtra aire desde
cualquier parte del pulmón hacia el mediastino. Esto puede ocurrir de
diferentes maneras:
De forma traumática: es una situación grave en donde de forma accidental
se produce un traumatismo de la tráquea, los bronquios o el esófago.
Por rotura del tejido pulmonar (sacos alveolares) tras un aumento de la
presión intrapulmonar: crisis de asma, tos, estornudo, vómitos, ventilación
mecánica, durante trabajo de parto o con la defecación forzada.
SINTOMAS
Puede que no haya síntomas. Generalmente esta afección causa dolor torácico
por detrás del esternón, el cual se puede irradiar hacia el cuello o los brazos. El
dolor puede ser peor cuando uno toma una respiración o se traga algo.
En casos en los que la cantidad de aire acumulada sea mínima, el paciente suele
mantenerse asintomático, absorbiéndose el mismo de forma espontánea.
Si la cantidad de aire es importante, aparecen síntomas de dificultad respiratoria
y/o dolor torácico retroesternal que puede irradiarse al cuello o a los brazos. La
exploración física puede presentar cianosis, sudoración, midriasis (pupilas
dilatadas) y de forma característica se puede palpar una crepitación (como
burbujas que se rompen) en el hueco superior del esternón o el cuello. También
puede producirse la compresión del nervio frénico que se traducirá en forma de
hipo, náuseas o vómitos, y la compresión del nervio recurrente
produciendo disfonía.

CONSECUENCIAS

El aire se puede acumular y entrar al espacio alrededor de los pulmones (espacio


pleural), haciendo que el pulmón colapse.

En raras ocasiones, el aire puede entrar en la zona entre el corazón y el saco


delgado que rodea este órgano. Esta afección se denomina neumopericardio.

En otros casos poco comunes, se acumula tanto aire en la mitad del pecho que
comprime el corazón y los grandes vasos sanguíneos, de manera tal que no
pueden funcionar apropiadamente.

Todas estas complicaciones requieren atención urgente debido a que pueden ser
mortales.

TRATAMIENTO

A menudo, no se requiere ningún tratamiento, ya que el cuerpo gradualmente


absorberá el aire. Respirar altas concentraciones de oxígeno puede acelerar este
proceso.

El médico puede colocar una sonda pleural si usted también padece de atelectasia
(neumotórax). También se puede necesitar tratamiento para la causa subyacente
(original) del problema. Es necesario reparar un agujero en la tráquea o el esófago
con cirugía.
En muchas ocasiones no requiere tratamiento específico, ya que el aire se
reabsorbe en pocos días. La respiración de oxígeno a altas concentraciones
puede acelerar el proceso. Cuando la causa del neumomediastino es traumática
se requiere la reconstrucción quirúrgica de la vía de entrada del aire.

PARALISIS DIFRAGMATICA

Es la pérdida del movimiento del diafragma. El diafragma es un músculo en


forma de cúpula que separa la cavidad torácica de la abdominal que se
inserta a nivel de las vértebras dorsolumbares, arcos costales y esternón,
Tiene unas aberturas que permiten el paso de la aorta, el esófago y la vena
cava.
En condiciones normales, durante la inspiración, el diafragma se desplaza
hacia abajo permitiendo a los pulmones que se expandan al máximo, y
durante la espiración, el diafragma se eleva para permitir que los pulmones
se vacíen de aire. Es pues, el músculo más importante de la respiración.
Está inervado por el nervio frénico.
La parálisis diafragmática puede ser bilateral o con mayor frecuencia,
unilateral.

CAUSAS
La causa más frecuente de parálisis diafragmática unilateral son los tumores
y entre ellos, el cáncer de pulmón y las idopáticas.
Otras causas engloban:
Enfermedades neurológicas: Mielitis, Herpes zoster, Poliomielitis, Esclerosis
Lateral Amiotrófica (ELA)
Traumatismo: toracoabominales, parto, cirugía torácica
Compresiones: Bocio, Aneurisma Aorta
Infecciones: Neumonías, Tuberculosis
Las causas más frecuentes de parálisis bilateral son las enfermedades de la
médula espinal (ELA, poliomielitis, Siringomielia), Neuropatías periféricas
(Enfermedad de Guillén-Barré, Difteria, Alcoholismo, Traumatismos), y las
enfermedades musculares (Distrofia miotónica, Polimiositis).

SINTOMAS

En individuos sanos, la parálisis diafragmática unilateral es asintomática. En


pacientes afectos de enfermedades pulmonares crónicas, suele agravar su
sintomatología respiratoria. Las parálisis bilaterales suelen cursar
con ortopnea y trastornos respiratorios durante el sueño provocando
consecuentemente, somnolencia diurna.
En la exploración física se muestra el desplazamiento de la pared torácica
hacia dentro en la inspiración.
Los síntomas dependerán de la rapidez con que se instaure la parálisis, del grado
de la misma, de si es uni o bilateral y de la situación respiratoria previa del
paciente.

Por tanto, veremos desde pacientes asintomáticos (especialmente aquellos con


parálisis unilaterales) a otros con distintos grados de disnea.

Es típica, especialmente en parálisis bilaterales, la ortopnea de comienzo


inmediato al recostarse (a diferencia de la asociada a insuficiencia cardiaca que se
suele desarrollar más gradualmente).

Se han descrito casos de dolor abdominal por sobrecarga de los músculos


abdominales en la respiración.

Algunos pacientes presentarán trastornos respiratorios durante el sueño REM que


podrían originar síntomas diurnos como somnolencia o cefaleas.

En el síndrome de amiotrofia neurálgica, tras una viriasis o una intervención


quirúrgica el paciente presenta un dolor brusco en hombro y cuello seguidos de
disnea y ortopnea consecuencia de una parálisis frénica uni o bilateral.
TRATAMIENTO

Si la afectación es unilateral generalmente no se trata porque suele ser


asintomático. La fisioterapia respiratoria también se utiliza para intentar recupera
el funcionalismo del diafragma.
En casos bilaterales, puede ser necesario recurrir a la cirugía con plicatura
diafragmática.
La mayoría de los pacientes con parálisis unilateral del diafragma están
asintomáticos y no necesitan tratamiento.
Plicatura quirúrgica

En pacientes con parálisis unilateral que presentan síntomas que merman su


calidad de vida, la plicatura del diafragma ha demostrado mejoría mantenida de
los mismos.

La técnica consiste en realizar pliegues en el diafragma paralizado que se suturan


induciendo así una que evita su movimiento paradójico. En parálisis unilaterales
esta técnica consigue un aumento del volumen corriente y de la presión
transdiafragmática, así como disminución del trabajo respiratorio. Sin embargo en
parálisis bilaterales su eficacia es peor, consiguiendo solo mejora del volumen
corriente.
Ventilación mecánica

En pacientes sintomáticos, sobre todo en casos de parálisis bilateral, de


enfermedad pulmonar subyacente, pacientes con marcada ortopnea, con cor
pulmonale o con trastornos respiratorios durante el sueño, podría estar indicado el
soporte ventilatorio.

En ocasiones este será temporal coincidiendo con procesos intercurrentes como


infecciones o anestesia, en otras será suficiente un soporte nocturno con
ventilación no invasiva y en casos con fallo ventilatorio grave puede ser precisa la
ventilación continua a través de traqueotomía.
Marcapasos frénico

Puede estar indicado en pacientes con hipoventilación grave debido a parálisis


diafragmática bilateral. El marcapasos diafragmático requiere implantar un
electrodo en el nervio frénico en su trayecto intratorácico, que se conecta a un
estimulador subcutáneo colocado a nivel de la pared costal anterior baja.

Para que este tratamiento funcione es imprescindible que la función del nervio
frénico esté preservada, por lo que previamente a su implantación se debe realizar
un estudio electrofisiológico del nervio y del diafragma que demuestre su
funcionalidad. Tampoco debe haber enfermedad grave de vías aéreas ni
parénquima pulmonar.

Después de la intervención, el paciente requiere de un periodo de


"condicionamiento" de varios meses de duración hasta conseguir el
funcionamiento continuo del marcapasos.

Los mejores candidatos son pacientes con lesiones medulares cervicales altas con
dependencia elevada del respirador.
Tratamiento antivírico

Algunos autores opinan que el tratamiento antivírico con Valaciclovir podría ser útil
en pacientes con parálisis diafragmática inducida por infección vírica. Un estudio
preliminar con tres pacientes parecía acortar el tiempo de recuperación
comparado con cohortes antiguas. Hasta el momento no hay otros estudios que
avalen este tratamiento.
Se produce en las enfermedades que cursan con limitación al flujo aéreo, bien por
aumento de las resistencias en la vía aérea (bronquitis crónica, asma) o por
disminución en la presión de retroceso elástico (enfisema), o por una combinación
de ambos procesos.

Se define por un descenso del FEV1 con una FVC conservada, lo que conduce a
una disminución de la relación FEV1/ FVC menor del 70%. La morfología de la
curva flujo-volumen en su porción espiratoria se caracteriza por una escasa
pendiente y con convexidad hacia el eje del volumen.

SARCOIDOSIS
La sarcoidosis es una enfermedad granulomatosa de causa desconocida
que afecta a múltiples órganos, entre ellos en un 90% casos al pulmón.
Clínicamente se manifiesta de forma muy diversa con una historia natural
imprevisible. Hasta dos tercios de los pacientes presentan regresión o
mejoría de los síntomas con el paso de los años, y una minoría presentan la
enfermedad de forma crónica.

CAUSAS

Se desconoce la causa de la sarcoidosis. Lo que se sabe es que cuando una


persona tiene esta enfermedad, se forman pequeñas masas de tejido anormal
(granulomas) en ciertos órganos del cuerpo. Los granulomas son racimos de
células inmunitarias.

La enfermedad puede afectar a casi cualquier órgano del cuerpo, aunque lo más
común es que afecte los pulmones.

Los médicos creen que tener ciertos genes hace que una persona sea más
propensa a desarrollar sarcoidosis. Los factores que pueden disparar esta
enfermedad incluyen infecciones por bacterias o virus. El contacto con polvo o
químicos también puede ser un factor.

La enfermedad es más frecuente en personas afroamericanas que en personas


caucásicas de ascendencia escandinava. Las mujeres generalmente resultan
afectadas con mayor frecuencia que los hombres.

El inicio de la enfermedad normalmente se da entre los 20 y 40 años de edad y es


muy poco común entre los niños pequeños.
Es posible que no existan síntomas manifiestos, pero en el caso de que se
produzcan pueden involucrar casi cualquier parte del cuerpo o sistema.

La mayor parte de los pacientes sufren síntomas en el pulmón o en el tórax. Los


más frecuentes son:

 Dolor torácico: casi siempre en la zona posterior del esternón.


 Tos seca.
 Dificultad al respirar.
 Tos con sangre: es poco frecuente pero indica un agravamiento de la
enfermedad.
Síntomas de malestar o indisposición en general
 Fatiga.
 Fiebre.
 Dolores articulares: artralgias.
 Pérdida de peso.
Síntomas en la piel
 Pérdida del pelo.
 Ulceras cutáneas, rojas y prominentes, que casi siempre se manifiestan en la
parte baja de las piernas.
 Erupciones cutáneas.
 Cicatrices que ya se tenían y que se manifiestan inflamadas.
Síntomas neurológicos
 Dolor de cabeza persistente.
 Convulsiones.
 Debilidad o parálisis en un lado de la cara.
Síntomas oculares
 Ardor.
 Secreción del ojo.
 Ojos secos.
 Picazón.
 Dolor, o en los casos más graves, pérdida de la visión.
Otros posibles síntomas
 Boca seca.
 Episodios de desmayos si se padecen cardiopatías.
 Hemorragia nasal.
 Hinchazón en la parte superior del abdomen o enfermedad hepática.
CONSECUENCIAS

 Infecciones micóticas de los pulmones (aspergiloma)


 Glaucoma y ceguera a raíz de la uveítis (raro)
 Cálculos renales a raíz de niveles altos de calcio en la sangre y la orina

 Osteoporosis y otras complicaciones a raíz de tomar corticoesteroides por largos


períodos de tiempo
 Hipertensión en las arterias de los pulmones (hipertensión pulmonar)

TRATAMIENTO

Los síntomas de la sarcoidosis a menudo mejoran lentamente por sí solos sin


tratamiento.

Si los ojos, el corazón, el sistema nervioso o los pulmones están comprometidos


normalmente se receta un tratamiento con corticosteroides. Es probable que se
deba tomar la medicina de 1 a 2 años.

Algunas veces, también se utilizan medicinas que inhiben el sistema inmunitario


(inmunodepresores).

En contadas ocasiones, algunas personas con daño pulmonar o cardíaco terminal


pueden necesitar trasplante de órganos.

Los pacientes que no manifiesten síntomas o que tengan muy pocos no deben
recibir tratamiento alguno. Se estima que entre el 30 y el 50 por ciento de los
pacientes no requieren tratamiento alguno, ya que se mantiene estable a lo
largo del tiempo.

Para disminuir los efectos de esta enfermedad, se recetan corticoides o


corticoesterioides que presentan un gran poder antiinflamatorio. En ciertas
ocasiones, por distintos estímulos, algunas células del organismo liberan
sustancias que provocan la inflamación y los corticoides ayudan a reducir esta
liberación de sustancias ante, por ejemplo, respuestas alérgicas o inmunes.

Respecto a los corticoides inhalados, los especialistas los recomiendan en:

 Tos con o sin hiperreactividad bronquial.


 Estadio temprano de la enfermedad con mínimos síntomas pulmonares o
alteraciones en la función pulmonar.

También en ocasiones se pueden administrar otros fármacos de tipo


inmunosupresor, pero sólo para los pacientes más graves.
SAOS (SINDROME DE APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO)
El SAOS es junto al insomnio, el trastorno del sueño más frecuente. Se caracteriza
por la presencia de apneas (cese intermitente de la respiración de más de 10
segundos de duración) y/o hipopneas (apneas junto a desaturación de oxígeno en
sangre y despertar transitorio: arousal) en un número superior a 10 episodios
/hora.
El SAOS se caracteriza por un cuadro de continuos despertares durante la noche
(conscientes o no), junto a ronquidos en la mayoría de los casos, con la
consecuente somnolencia diurna posterior así como trastornos neuropsiquiátricos
y cardiocirculatorios secundarios.
Afecta hasta a un 4% de la población general, predominantemente a varones con
sobrepeso y con antecedentes de hipertensión arterial y afectación cardíaca
coronaria.
El SAOS es una enfermedad causada por episodios repetitivos de cierre (apneas)
o su estrechamiento (hipopnea) de las vías respiratorias altas a nivel de la faringe,
manteniendo el trabajo de los músculos respiratorios. Las consecuencias de las
apneas e hipopneas son: empeoramiento de la oxigenación de la sangre
y despertares (en su mayoría inconscientes), que producen fragmentación del
sueño, lo que constituye la causa de los síntomas diurnos, y en combinación con
la hipoxemia repetida y con una actividad excesiva del sistema simpático, lleva al
aumento de la presión arterial y a sus complicaciones consecuentes.

La apnea es una disminución de la amplitud de la respiración en ≥90 % durante


≥10 s. La hipopnea describe la disminución de la presión en la cavidad nasal ≥30
% durante ≥10 s + disminución de SaO2 en ≥4 %.Índice AHI: número de apneas e
hipopneas por una hora de sueño. Despertar relacionado con el trabajo
respiratorio (RERA): trastorno de la respiración mantenido durante ≥10 segundos
que no cumple criterios de apnea ni de hipopnea y que lleva al despertar. Índice
RDI: número de apneas, hipopneas y RERA por una hora de sueño.

Los factores que favorecen la obstrucción de la faringe durante el sueño son:


obesidad (perímetro del cuello >43 cm en hombres y >40 en mujeres), úvula larga,
hipertrofia amigdaliana, desviación del tabique nasal, ingesta del alcohol (sobre
todo antes de dormir), hábito tabáquico, algunos fármacos tranquilizantes
y somníferos, hipotiroidismo, acromegalia.

CAUSAS

El control de la respiración se realiza por dos mecanismos, uno automático y otro


voluntario. La vía automática es la que funciona durante el sueño. Existen una
serie de receptores encargados de enviar una serie de estímulos para mantener
los músculos ventilatorios en funcionamiento y para los músculos que se encargan
de mantener el espacio aéreo abierto. Debe existir una correcta coordinación entre
ambos grupos musculares para una correcta respiración.
Cuando existe algún defecto en los músculos, en sus vías nerviosas o en esta
coordinación se produce la apnea obstructiva del sueño. Existen además una serie
de factores anatómicos que pueden sobrecargar a estos músculos como pueden
ser: la hipertrofia lingual (lengua de gran tamaño), hipertrofia amigdalar (amígdalas
grandes), malformaciones mandibulares y obesidad. Estos factores tienen una
indicación de cirugía para corregir el problema. Otros factores desencadenantes
de la SAOS son el alcoholismo, la cifoescoliosis, la acromegalia y el hipotirodismo
entre los más frecuentes.

SINTOMAS

Los ronquidos nocturnos y la somnolencia diurna son los síntomas más


frecuentes. Entre los síntomas nocturnos también destacan el insomnio, la
sudoración, la enuresis , reflujo gastroesofágico, convulsiones y la interrupción del
sueño, mientras que entre los síntomas diurnos, aún siendo la hipersomnolencia
diurna la más frecuente, también se encuentran: la cefalea (de forma característica
mejora durante el día), disminución de la líbido, impotencia, trastornos
psiquiátricos, sequedad boca, alteraciones de la voz, déficit de memoria, deterioro
intelectual e irritabilidad entre otros.
Los accidentes de tráfico son en ocasiones causados por la somnolencia del
paciente al volante.
Es de utilidad la explicación del cónyuge sobre las características de las apneas.
Éstos relatan los ronquidos nocturnos, seguidos de episodios de falta de
respiración que ceden con un resoplido para volver a recuperar el ritmo de
ronquera regular. Este patrón lo explican repetidamente durante toda la noche.

El SAOS es una enfermedad que se padece todo el día.

Los signos más característicos que con frecuencia refiere el acompañante del
paciente son:

 Ronquidos.
 Pausas de apnea.
 Movimientos corporales excesivos.
 Cambios en la personalidad.
 Somniloquia (hablar dormido).

Por su parte, los síntomas que suele notar el pacientes son:

 Somnolencia diurna.
 Ahogos nocturnos.
 Cefalea matutina.
 Pérdida de capacidad intelectual.
 Micción nocturna frecuente (más de dos veces).
 Sequedad orofaríngeasueño agitado.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias son hipersomnolencia diurna, bajo rendimiento laboral,


aumento de los accidentes de tráfico, HTA, accidentes cerebrovasculares,
miocardiopatías isquémicas e hipertensión pulmonar (HTP).

TRATAMIENTO

Se basa en diferentes aspectos:


Medidas higiénico-dietéticas:

Pérdida de peso como principal factor a corregir, sobretodo en los casos leves y
moderados, abstinencia alcohólica, evitar estimulantes como la cafeína, evitar
siestas prolongadas durante el día, evitar fármacos relajantes durante la noche,
dormir en posición lateral y practicar ejercicio de forma regular.
CPAP:

Aplicación de presión positiva continua sobre la vía aérea a través de la nariz


durante la noche. Es el tratamiento de elección en casos moderados y graves. Su
uso debe ser indefinido, ya que no es un tratamiento curativo. No suelen haber
problemas en cuanto a su tolerancia y la mejoría clínica es espectacular.
Cirugía:

Cuando existen alteraciones anatómicas específicas de la vía aérea superior


susceptibles de ser corregidas, como las amígdalas grandes y la obstrucción
nasal. Cuando no existen alteraciones anatómicas manifiestas de la vía aérea
superior, existen otras opciones quirúrgicas sin una eficacia totalmente
demostrada como son la corrección de la úvula (úvulopalatofaringoplastia) o sobre
la mandíbula.
Otros: fármacos como la progesterona, la amitriptilina, la teofilina o la
oxigenoterapia se han empleado sin franca mejoría por lo que prácticamente no se
utilizan.
El tratamiento debe ir dirigido no sólo a mejorar los síntomas sino también a
corregir las alteraciones fisiológicas que se producen en el SAOS.
EL RONQUIDO
El ronquido es un sonido que se produce durante la inspiración por el la
vibración de las partes blandas de la faringe durante el sueño.
Es el síntoma principal del SAOS, por lo que ante la sospecha clínica, se
indicará la necesidad de un estudio diagnóstico para confirmarlo.
Un 40% de los varones y un 20% de las mujeres roncan y la edad aumenta
esta prevalencia.

CAUSAS
La causa más frecuente del ronquido es la disminución del tono muscular de
la faringe que produce una obstrucción parcial de la vía aérea durante el
sueño. Fármacos sedantes (somníferos, antihistamínicos), alcohol y tabaco,
cansancio entre otros son los que pueden producir el ronquido por este
mecanismo. También influyen trastornos anatómicos como la obesidad, el
aumento del tamaño del cuello, las grandes amígdalas y/o adenoides, las
lenguas grandes y las úvulas (campanilla) aumentada de tamaño. Existen
otras causas de ronquidos como el hipotiroidismo, la menopausia, los
pólipos nasales y la desviación del tabique nasal y las alergias, entre otros.
Ante la existencia de ronquidos asociados a cese de la respiración
(apneas), en un número mayor de 10 en una hora se debe acudir al médico
para una valoración y diagnóstico del SAOS, especialmente si se acompaña
de somnolencia diurna. Las apneas durante el sueño de 2-3 segundos de
duración son fisiológicas, pero cuando son de mayor duración y con
ronquidos añadidos es cuando debe pensarse en esta patología, que en la
actualidad está infradiagnosticada. El paciente se acostumbra a los
ronquidos y lo considera una forma de dormir sin pensar en una probable
enfermedad asociada.
Cuando usted duerme, los músculos de la garganta se relajan y la lengua se retrae en la
boca. El ronquido se produce cuando algo impide que el aire fluya libremente a través de la
boca y la nariz. Cuando usted respira, las paredes de la garganta vibran, provocando el
sonido de los ronquidos.

Hay varios factores que pueden conducir al ronquido, entre ellos:

 Tener sobrepeso. El tejido extra en su cuello ejerce presión sobre las vías
respiratorias.

 La hinchazón de tejidos durante el último mes de embarazo.

 Tabique nasal torcido o doblado, que es la pared de hueso y cartílago entre las
fosas nasales.

 Neoplasias en sus fosas nasales (pólipos nasales).


 Nariz congestionada por un resfriado o alergias.

 Hinchazón en el techo de la boca (paladar blando) o la úvula, la porción de tejido


que cuelga en la parte posterior de la boca. Estas áreas también pueden ser más
largas de lo normal.

 Inflamación de las adenoides y las amígdalas que bloquea las vías respiratorias.
Esto es una causa común de los ronquidos en los niños.
 Una lengua que es más ancha en la base o una lengua más grande en una boca
más pequeña.

 Tono muscular deficiente. Esto puede ser causado por el envejecimiento o por el
uso de pastillas para dormir, antihistamínicos o alcohol a la hora de acostarse.

Algunas veces, roncar puede ser un signo de un trastorno del sueño


llamado apnea del sueño.
 Esto ocurre cuando usted deja de respirar total o parcialmente por más de 10
segundos mientras duerme.

 Esto va seguido por un repentino resoplido o jadeo cuando empieza a respirar de


nuevo. Durante ese tiempo, usted se despierta sin darse cuenta.

 Luego empieza a roncar otra vez.

 Este ciclo generalmente sucede muchas veces por noche, lo cual dificulta el sueño
profundo.

La apnea del sueño puede dificultarle en especial a su pareja de cama dormir bien
durante la noche.

CONSECUENCIAS

Los ronquidos son un signo o señal del Trastorno del sueño y una alteración en la
respiración, y pueden tener graves consecuencias, partiendo por un estado
soporífero de somnolencia temporal, pérdida temporal de la memoria (dificultad
para recordar nombres, fechas etc.), incapacidad parcial del raciocinio lógico
(realizar operaciones aritméticas por ejemplo) y jaquecas, irritabilidad, dificultad
para memorizar, pérdida de conciencia situacional y cambios bruscos de carácter.
Salud física[editar]

 El cuerpo no descansa.
 Deterioro de la calidad de vida personal y social
 Hipertensión
 Problemas cardíacos
 Irritabilidad
Salud mental[editar]

 Cansancio (la persona no logra descansar)


 Somnolencia
 Dificultad para realizar asociaciones y análisis lógicos
 Estrés
 Dolor de cabeza
 Pérdida de memoria

TRATAMIENTO

La mayor parte de los ronquidos tienen fácil solución:


Evitar sobrepeso
Evitar comidas copiosas por la noche
Evitar fármacos sedantes, antihistamínicos, hipnóticos y relajantes
Practicar ejercicio de forma regular
Consumir menos alcohol y tabaco
Dormir preferentemente de lado
Elevar la cabecera de la cama
Es importante informar al paciente de la corrección de los factores de riesgo
e implicar a la familia en las decisiones previas.
Los roncadores crónicos diagnosticados de SAOS, además de las medidas
descritas, se benefician del CPAP (presión positiva continua sobre la vía
aérea nasal) así como de la corrección quirúrgica de anormalidades
anatómicas como las amígdalas y adenoides grandes, grandes úvulas,
desviación del tabique nasal y pólipos nasales entre otros.

El tratamiento de las personas que roncan es variado según la causa; pero los
resultados no están plenamente garantizados con una cura definitiva.
Auto ayuda[editar]
La primera autoayuda contra el ronquido es:

 Reducir la ansiedad y el nivel de estrés


 Mejorar las condiciones del lecho y el ambiente del dormitorio
 Privilegiar los ambientes reposados
 Practicar ejercicios de relajación
 Reducir el peso, si es excesivo (ver sobrepeso)
 No hacer cenas pesadas
 No consumir alcohol
 No fumar

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