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LAS TEORIAS PSICOANALITICAS DE LA CRIMINALIDAD Y DE LA

SOCIEDAD PUNITIVA

Origen en el postulado freudiano de la neurosis y en la aplicación que ha hecho de


ella Freud para explicar ciertas formas de comportamiento delictivo.
La represión de los instintos delictivos a través de la acción del Super-Yo no
destruye estos instintos, sino que deja que se sedimenten en el inconsciente.
Los instintos se ven acompañados en el inconsciente por un sentimiento de culpa,
una tendencia a confesar. Con el comportamiento delictivo, el individuo supera el
sentimiento de culpa y realiza la tendencia a confesar.
El comportamiento criminal representa una radical negación del concepto de
culpabilidad, y por tanto, también de todo derecho penal basado sobre el principio
de culpabilidad.
Ponen en duda el principio de legitimidad, y con ello, la legitimación misma del
derecho penal.
La función psicosocial que ellas asignan a la reacción punitiva permite interpretar
como mistificación racionalizante las pretendidas funciones preventivas,
defensivas y éticas sobre las cuales se sostiene la ideología de la defensa social
(principio de legitimidad) y en general de toda ideología penal.
La reacción social al comportamiento delictivo no tiene la función de eliminar o
circunscribir la criminalidad, sino que corresponde a mecanismos psicológicos
ante los cuales la desviación criminalizada aparece como necesaria e indeclinable
para la sociedad.
FREUD
Tótem y tabú
Esta haba de una enfermedad que va relacionada con la mente y una serie de
trastornos que puede tener en ella hablamos de una determinada neurosis que
puede generar la persona el enfermo asocia a la prohibición el temor de una pena
no para sí, sino para un pariente o para una persona que le es próxima.
De una forma u otra se va hablando de una determinada formación social que va
teniendo cada sociedad de manera individual s empieza por una persona luego
por una familia y así cada una de las mismas hasta llegar a una sociedad se habla
sobre un conjunto de cosas de personas de territorio y con ello si hay una
criminalidad en ella que exista un castigo el cual se presenta de modo
espontáneo, sólo es una forma secundaria de pena la que se realiza con la
intervención del grupo social.
La intervención punitiva se verifica solamente en función subsidiaria del castigo
espontáneo, puesto que todos los componentes del grupo se sienten seriamente
amenazados por la violación del tabú y por esto se apresuran a castigar al
violador. Este primitivo mecanismo de solidaridad es explicado por Freud mediante
la tentación de imitar a quien ha violado el tabú; liberando de tal modo, como éste
lo ha hecho, instintos que de otro modo permanecerían reprimidos.
La reacción punitiva presupone, la presencia, entre los miembros del grupo, de
impulsos idénticos a los prohibidos.
Dentro del castigo el cual esta Funda teoría psicoanalítica del derecho penal
basada en la doble función de la pena esta consiste en la pena sirve a la
satisfacción de la necesidad del inconsciente de castigo que impulsa una acción
prohibitiva mientras la otra parte es La pena satisface la necesidad de castigo de
la sociedad mediante su inconsciente identificación del delincuente.
Ambas concepciones transfieren la función de la pena a un resultado futuro, que
consiste en influir en la colectividad o en el autor del delito. Ambas funciones se
inscriben en la fundamentación psicológica del fin de la pena, que parte de la
indagación psicoanalítica que Freud ha hecho del sentimiento de culpa,
precedente al delito, y que no es consecuencia de la acción delictiva sino de su
más profunda motivación.
Límites de las teorías psicoanalíticas de la criminalidad y de la sociedad punitiva.
No han logrado superar los límites fundamentales de la criminología tradicional.
Parten de una etiología del comportamiento (igual que las teorías positivistas),
cuya cualidad de criminal se acepta sin análisis de las relaciones sociales que
despliegan la ley y los mecanismos de criminalización.
Orientan el propio análisis a la función punitiva sin mediar este análisis con el del
contenido específico del comportamiento desviado, de su significado dentro de la
determinación histórica de las relaciones socioeconómicas.
Los momentos de la explicación etiológica del comportamiento criminal y el de la
interpretación funcional de la reacción punitiva, no son mediatos, sino
inmediatamente identificados entre sí: falta de mediación entre ellos.
Consecuencia de una visión histórica y universalizante con la cual se interpretan,
mediante estructuras conceptuales meramente subjetiva y psicológica, tanto en el
comportamiento criminal como en la reacción punitiva.