Вы находитесь на странице: 1из 108

Colegio de Filosofia

Rosa Krauze de Kolteniuk

INTRODUCCION
ALA
INVESTIGACION
FILOSOFICA

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE M£XICO


FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS Mbico. 1986
ColecciOn: Opusculos 93 I Sene Investigadon
PR6LOGO A LA PRIMERA EDICI6N

Primera edid6n: 1978

Segunda edid6n: 1986

DR©1986. Univenidad Nadonal Aut6noma de M~xico

Ciudad Univenitaria. 04510 Mbico, D.F.

DIIU:CCJ(JN GENERAL DE PUBUCACIONES


Impre1lO y hecho en M~xico

ISBN 968·837·7!l5·X

Este pequeno libro guiert> introducir al estu,


diante de filosoffa en la tecnica de la investiga­
cion documental. Aunque no faltan libros sobre
el tema, no parece excesivo publicar uno mas, si
se piensa que la ma)'oria de aquellos ha dejado
de lado uno de los aspectos mas importantes de
la investigacion: el trabajo realizado desde
adentro, es decir, el tipo de problemas que eI es­
tudiante debe descifrar desde que se pone en
contacto con los libros hasta el momento de re­
dactar su propia investigacion.
Casi todos los manuales de tecnicas se ocupan
de proveer al alumno de un conjunto de reglas
utiles para consultar apropiadamente las biblio·
tecas, hacer fichas bibliograficas. citas, not as a
pie de pagina, esquemas de trabajo. formas de
presentacion, etcetera, pero dan por supuesto eJ
esfuerzo interior, la hazaiia que el principiante
debe Ilevar a cabo para entender los libros que
tiene a mano, leer en forma apropiada, saber
que anotar en las tarjetas de trabajo, como rna­
nejarlas, como relacionar las ideas, como juz­
garlas.
Aprender a hacer tarjetas no supone apren­
der a investigar. Por muy importante que sea la
mecanica de la investigacion. significa apenas el
primer paso en una tarea que no solo capacita
al estudiante para comprender y reproducir 10

7
que otros han escrito. sino tambien para buscar
en las obras la soluci6n a los problemas que
tiene en mente.
Los estudiantes confunden la investigacion
con la reseiia bibIiogrAfica y asl se eximen de
reflexionar por cuenta propia; no advierten que PROLOGO A LA SEGUNDA EDICION

hacer una investigacion ya es hacer filosofla y


esto significa abandonar la actitud pasiva del
alumno para asumir la del filosofo.
Se dice que solo se aprende a investigar inves­
tigando. Esto es derto. Pero no es menos derto
que nunea sobran algunos consejos previos, un
conocimiento de los metodos que aquf pretendo
exponer para allanar un poco el camino de los
principiantes.

R.K.

Los Iibros de texto se prueban sobre la marcha.


Esta, a su vez, va revelando los puntos confusos
o los temas que no quedaron suficientemente
explicados. Asi sucedio con el mio. A pesar de
las opiniones favorables, he decidido aprove­
char su reedid6n para afiadir un capitulo: la
autocrftica, y afinar algunos detalles sobre el
proyecto de trabajo y las condusiones. Agradez­
co las sugerencias de los maestros Jose Ignacio
Palencia, Laura Benitez y Rafael Moreno y a
todos los maestros y alumnos que han usado mi
texto en seminarios afines a la investigaci6n filo­
s6fka.

R.K.

11

Toda investigaci6n docum~ntal supone el anaH­


sis de los textos, la desarticulaci6n y reconstruc­
ci6n de las ideas. el manejo de fichas bibliogra­
ficas y el proyecto y redacci6n del trabajo que se
realiza segiin determinada problematica.
Eso significa que las etapas del esfuerzo del
investigador estan intimamente relacionadas en­
tre si, y orientadas hacia una finalidad espedfi­
ca: la elucidaci6n del tema elegido. que sirve de
gufa minucioso y constante.
Aunque parece innecesario insistir en algo
tan obvio. no resulta irrelevante si se considera
la frecuencia con que los principiantes se distra­
en con problemas ajenos a su objetivo. Por eso
es imprescindible definir previamente la mate­
ria de la investigaci6n. Un problema mal plan­
teado impide el buen trazo del proyecto y la
evaluaci6n de las tecnicas que deben resolverlo.
La elecci6n del tema esta en relaci6n directa
con los conocimientos que se tienen de el. Que­
rer investigar a Sartre sin saber de existencialis­
mo. llevada a Ja frustraci6n; no habria manera
de situar al fil6sofo frances en el marco hist6rico
y fil6sofico adecuado ni dr: entender apropiada­
mente sus ideas. Lo mismo sucede cuando se
pretende investigar alguno de los temas desarro­
llados por el autor, sin un conocimiento previo
de su obra. En este caso seria imposible seleccio­
15
nar las tesis fundamentales, hallar el origen, los tema y estas a su vez condidonan la tarea del in­
prop6sitos y el lugar que les corresponde en el vestigador.
conjunto de sus ideas. La elecci6n del tema supone la primera pre­
Casi siempre las cuestiones que preocupan a gunta, que debera. responder a un interes genui­
un fil6sofo estan estrictamente relacionadas no relaci'onado con el tipo de estudios que se ha
entre sl; sacarlas de su contexto y estudiarlas emprendido y los proyectos futuros. Es mucho
aisladamente es emprender una tarea equivoca, mas fructtfero hacer una investigaci6n que des­
pues se corre el riesgo de la mala interpretaci6n pues podrfa extenderse y ahondarse, que iniciar
y de la confusi6n. El que quiere investigar el constantemente investigaciones sobre temas di­
concepto de la angustia en Heidegger, por versos. De ahi la importancia de la primera pre­
ejemplo, esta obligado a conocer su filosofta, gonta, el primer paso de una problematica
aunque sea de manera indirecta. rectificable, pero siempre progresiva, siempre
Por supuesto, se han iniciado investigaciones reveladora de nuevas facetas.
sin ning(1n antecedente 0 sin ninguno preciso; La elecci6n del tern a responde tambien al
pero eso es aventura que s610 exploradores de prop6sito de adquirir conocimientos mas hon­
oficio pueden llevar a termino, nunca el que dos de un sector 0 un detalle del horizonte de
apenas se inicia en esas tareas. La experiencia problemas que nos presenta la filosofIa. Muchos
enseiia cuales obras deben consuitarse, y pro­ ya han sido investigados por autoridades en la
porciona un fino sentido de discriminaci6n, materia. Aunque siempre serf a posible corregir­
oldo atento al menor indicio e intuici6n para sa­ las y completarlas, esta tampoco es tarea facil
ber que hilos 10 conectaran con otros, que para los principiantes. La elecci6n del tema
problemas formular y c6mo hallar la respuesta. presupone los aIcances de la investigaci6n y el
La investigaci6n documental, en sus primeras deseo de contribuir, en alguna forma, al enri­
faces, se parece al dialogo entre el investigador quecimiento de los conocimientos humanos, y
y el autor de los textos, s610 que el investigador 'i nunca debera ser copia 0 glosa de 10 que han ex­
debe contestar sus propias preguntas; la res­ puesto los demas. La investigaci6n que no se
puesta la hallara en los libros, siempre y cuando inicia siquiera con un mfnimo de creatividad, no
sepa que preguntar. Las preguntas las sugiere el impulsa los resortes fecundos del investigador.

16 17
Creatividad no siempre quiere decir anadir
una idea 0 proponer nuevos problemas filos6fi­ a medida que se aleja de los textos originales.
cos; basta estudiarlos desde otro angulo, anaH­ Ademas, no todas las obras estan traducidas, ni
zar temas poco conocidos. rescatar autores olvi­ siquiera las obras completas de los principales
dados, relacionar, comparar, juzgar, internarse autores, y. aunque se con tara con una buena
en la filosofla como actor y no como testigo. La traducci6n del libro fundamental de un fil6so­
investigaci6n que no aporta una linea al tema fo, bastarla la necesidad de consultar alguna de
estudiado, s610 sirve para aumentar los conoci­ sus obras no traducidas, para paralizar la inves­
mientos de su autor, pero no para iluminar a los tigaci6n.
lectores. La posibilidad de hallar el material y el dem­
La filosofla no $e agota; siempre hay algo que po que se dispone para la tarea, son otras condi­
aprender, nuevos caminos que caminar 0 cami­ cionantes. El trabfJ.jo constantemente interrum­
nos viejos que se bifurcan en varias direcciones. pido, las lecturas rapidas yesporadicas, no s610
La investigaci6n es descubrimiento, y la posibi­ impiden la buena marcha del trabajo, sino que
lidad de descubrir algo, por muy pequeno que 10 vuelven intrascendente.
sea, mantiene el entusiasmo del investigador. El Aunque ningiin tema carece de importancia,
cuidado que este ponga en la elecci6n del tema algunos son mas oportunos que otros, mas ne­
y sus muy personales prop6sitos, dadn la medi­ cesarios, mas actuales, se conectan en forma
da de su creatividad y sus inquietudes intelec­ mas viva con el conjunto de problemas que se
tuales. trabajan en muestros dfas, y condicionan en
La elecci6n del tema no s610 depende de las gran medida las posibilidades de selecci6n. Sin
inclinaciones personales sino tambien de la im­ embargo, no hay que olvidar que entre estos se
portancia, necesidad y posibilidades de la inves­ encuentra el rescate y el replanteamiento. la or­
tigaci6n. El principiante que no domine una ganizaci6n y el analisis de problemas de todos
lengua extranjera, deberla atenerse a fil6sofos los tiempos. Cualquier tema puede resultar
de au propia lengua. La investigaci6n que se ha­ oportuno e importante siempre que se tenga al­
ce a base de traducciones, reduce su interpreta­ go que decir sobre el, algo que mostrar, 0 refu­
ci6n a las posibles fallas del traductor, y decrece tar, una tesis que exponer. La importancia y la
oportunidad no la imprime el tema sino la tesis.
18
19
~
I
8- El libre albedrlo en las obras de teatro
que funciona comO hip6tesi!\ de trabajo durante
la investigacion.
I de Sartre
Por eso es conveniente que el tema elegido es­ I
te suficientemente delimitado. De preferencia, El primer tema se refiere a una corriente filo­
deberfa abarcar areas reducidas, para evitar ge­ s6fica; el segundo la reduce a un pafs; el terce­
neralidades que impiden la exploracion de fon­ ro, a un momento de su historia: el cuarto, a un
do y empaiian la problematica fundamental. fil6sofo; el quinto, a una epoca de su vida; el
Un tema general puede dar lugar a tipos varios sexto a uno de sus problemas, el septimo, a un
de investigaci6n y a tesis muy diversas. Si redu­ aspecto de ese problema, y el octavo, contempla
cimos el campo a traves de divisiones y subdivi­ el problema en algunas de sus obras.
siones, hallaremOil muestros objetivos y estare­ Tambien es posible hacer una relacion 4e los
mos en condiciones de cubrir con verdad y fres­ principales temas estudiados por los existc;rcia­
cura el punto de vista propio. listas. Los primeros que se ocurren son los si­
La reduccion del campo se logra de diferen­ guientes:
tes maneras. Si procedemos de 10 general a 10
particular podriamos obtener, por ejemplo, eI 11- El existencialismo (temas)
siguiente resultado: . 1· Existencia

2· Autenticidad

I-El existencialt'smo (temas) 3· Libertad

1- El existencialismo europeo 4· Angustia

2- El existencialismo frances 5· Nausea

3- Origen del existencialismo frances 6- Compromiso

4- La filosofla de Jean Paul Sartre 7· Esperanza

5- El joven Sartre 8- Responsabilidad

6- La idea de la libertad de Sartre 9- Muerte

7- La naturaleza epistemologica del con­ 10- La nada


cepto de libertad en Sartre

20 21
I
t

Esos temas han sido tratados por fil6sofos g) Las estructuras econ6micas (condido­
existencialistas. y cualquiera dada lugar a una nan la libertad?
investigaci6n. Por ejemplo. la libertad puede h) eSon condicionantes de la libertad las
ser estudiada en Sartre, como se vio en el es­ ideologias?
quema anterior. pero tambien en algiin otro fi­ i) cHasta que punto es posible hablar de
16sofo existencialista. ya sea ateo 0 cristiano. libertad de expresi6n. de pensamiento.
aleman 0 frances. y los fil6sofos pueden estu­ de propiedad. etcetera?
diarse juntos 0 por separado. Esta gama de problemas proprodona sufi­
La idea de la libertad. por su parte. sugiere ciente material para pensar en un posible tema
una serie de problemas que conducen a investi­ de investigaci6n. Bastarfa extraer uno para
gaciones dentro 0 fuera del existencialismo. , hallar inmediatamente su problematica especf­
Veamos: fica. Supongamos que nos interesa investigar
como funciona la libertad frente a las normas
morales; estas sedan algunas de las preguntas:
II.3 La libertad (problemas generales)
a) cCuales son las condiciones necesarias y
II.3.f La tibertad y la responsabilidad moral
suficientes de la acci6n libre?
(preguntas)
b) cCuales son los supuestos filos6ficos del 1- cCuando se dice que una acci6n es Ii­
determinismo? bre?
c) (En que se distingue el determinismo 2- cQue es una norma moral?
del indeterminismo? 3- Si se acepta que todos los actos son cau­
d) cC6mo compaginar la libertad con la sados ees posible hablar de responsabili­
causalidad? dad moral?
e) cHasta que punto determina el incons­ 4- EI conocimiento de las normas morales
ciente la conducta humana? einfluye en la conducta humana?
f) cC6mo funciona la libertad frente a las 5- eCon que criterios se juzga la
normas morales? responsabilidad moral?

22 23
),.

6- Los juicios morales (tienen efectos concreta. el problema c::spedfico que puede ser
normativos? ubicado en una corriente filosofica 0 en un
Como el tern a sigue siendo general, se reduce autor, y ser analizado de diferentes maneras.
aun mas el campo extrayendo de nuevo un pro­ Pero aun nos faltana el punto de vista y el an­
blema; por ejemplo, el que se ocupa de los crite· gulo de la investigaci6n, que depende funda­
rios para juzgar la responsabilidad moral. En­ mentalmente de los prop6sitos que nos llevaron
tonces tendrlamos que enfrentar las siguientes a elegir el tema. Para volver al ejemplo de Sar­
preguntas: tre, habrla que decidir que queremos mostrar a
prop6sito de su idea de la libertad; c!vamos a es­
1I.3.f.5 ,Con que criten'os se juzga La responsa­ tudiar su naturaleza epistemologica? 0 c!cu~iles
bilidad moraL? (preguntas) son para Sartre sus condiciones necesarias y su­
1- (Son objetivos 0 subjetivos? ficientes?, (nos proponemos sefialar una deter­
2- (Son relativos 0 absolutos? minada influencia filos6fica?, (sus implicacio­
8- (Son 16gicos? nes eticas 0 polfticas?, c!la libertad en el amor?,
4- (Son verdaderos 0 falsos? c!queremos 6nicamente exponer sus ideas?, (com·
5- (Son cognoscitivos, emotivos 0 prescrip­ pararias? (discutirlas? Cualesquiera que sean
tivos? los objetivos, daran la pauta del proyecto de
trabajo que se formula inmediatamente despues
de la elecci6n del tema.
La sola pregunta acerca de la logicidad 0 la De 10 anterior se desprende que el principian­
verdad 0 falsedad de los criterios morales darla te estara en condiciones de iniciar una investi­
lugar a una amplia investigacion que, desde gaci6n si tiene antecedentes sobre el tema ele­
luego, podrfa reducirse, por ejemplo, al estudio gido, si ese tema corresponde a un interes ge­
de la teoria emotivista en algunos de sus repre­ nuino, si domina el idioma de los fil6sofos que
sentantes. debe consultar, si ha precisado el campo de tra­
No es necesario alargar los ejemplos para ad­ bajo y tiene presente sus objetivos.
vertir como una idea sugiere multiples proble­
mas que se subdividen hasta hallar la pregunta

24 25

La investigaci6n documental exige tecnicas espe­


dficas. No es 10 mismo hacer la historia de la
ciencia que realizar un experimento ciendfico;
tampoco es 10 mismo hacer la cntica de una teo­
na cientifica que formular esa teona; el experi­
mento requiere un metodo, la cntica de la teona
otro, y otro, la historia de las teorfas cientlficas.
19ual pasa en filosofl'a. Unos son los metodos
que empleamos para formular las teorias filos6­
ficas y otros los que utilizamos para estudiarlas.
Las tesis han sido formuladas de acuerdo con
los metodos adoptados por los autores y esos va­
rian con los prop6sitos de cada fil6sofo. La in­
vestigaci6n documental se ocupa, precisamen­
te, de examinar y analizar las ideas y aun los
metodos de esos filosofos. Sin embargo, la inves­
tigacion documental tambien forma parte del
quehacer filosOfico. Ningiin filosofo inicia sus
observaciones personales sin el conocimiento
adecuado de 10 que ya se ha dicho sobre el te­
rna. Es bien sabido que la filosofia avanza a ba­
se de criticas, reinterpretaciones, influencias de
unos pensadores sobre otros; por eso la investi­
gacion decumental es una de las tareas indis­
pensables de filosofo; estudia el trabajo acaba­
do y da pie para nuevas exploraciones.

29
a) Objetivos generales
historia del existencialismo en M~xico. por
ejemplo. si no se tomaran en cuenta las circus­
La investigacion decumental tiene su propio tancias que permitieron su introduccion en
m~todo, que se inicia con la eleccion de un te­ nuestro pafs. EI estudio de esas circunstancias
rna perfectamente delimitado en forma precisa dependen del punto de vista del historiador.
y clara. Cada tema trae consigo sus propias pre­ Cada uno alumbrara el aspecto que Ie parecera
guntas, y con ellas se elabora el proyecto de tra­ mas importante y en torno a ese pondra a fun­
bajo. EI proyecto, desde luego, es tentativo y cionar los demas elementos de la investigacion.
rectificable pero necesario para trazar las coor­ Sin embargo, no hay que olvidar que el objeto
denadas que van a indicar los puntos claves y de estudio es la filosofia y no las circunstancias
condicionar las primeras investigaciones. Los que la hideron posible.
proyectos cambian con los tern as; el que se for­ Por otra parte, el enfoque historico pone el
mula para investigar la obra global de un filoso­ acento en la evoluci6n del problema, el desen­
fo difiere del que estudiara un problema con­ volvimiento y la interrelacion de cada una de las
creto desarrollado en cualquiera de sus obras, 0 ideas y de los fil6sofos que se ocuparon de un
del que hace la comparaci6n de dos autores, mismo tema, 0 vivieron en una misma epoca, 0
o la historia de una corriente filos6fica; tampo­ pertenecen a una misma naci6n. Una investiga­
co son iguales los proyectos que pretenden ana­ cion historica elaborada a base de monografias
lizar una idea des de diferentes angulos, 0 varias que no tienen relaci6n entre si, no cumple con
ideas desde la misma perspectiva. Cada proyec­ los fines que se ha propuesto. Si el tema fuese la
to tiene su propio enfoque y especial acento. El historia del existencialismo en Mexico, no serfa
enfoque puede ser hist6rico 0 tematico, 0 puede suficiente estudiar las biografias de los existen­
ser combinaci6n de ambos, y depende de los cialistas mexicanos, ni las obras que publica­
objetivos de la investigad6n. ron; sena predso, ademas, hallar los problemas
Todo proyecto de investigaci6n hist6rica re­ cenlrales del existencialismo y estudiar c6mo
mite a un contexto sociocultural. Quedaria fueron solucionados por los existencialistas me­
trunca y de muchas maneras incomprensible la xicanos, por que se adhirieron a esa corriente y
c6mo la introdujeron en Mexico, que semejan­
80
81
zas y diferencias muestran entre sf y en relaci6n dables para los princlplantes. En el capItulo
con los existencialistas europeos, c6mo influye­ anterior presentamos algunos ejemplos; si pen­
ron unos sobre otros, etcetera. samos ahora en el tipo de informad6n que re­
EI enfoque tematico, en cambio, invierte los quieren, podrfamos advertir como, a medida que
objetivos anteriores; en vez de reladonar a los fil6­ se limit a el campo,· se enfocan areas cada vez
sofos con su contexte sociocultural, extrae una mas pequeiias que permiten la exploracion ri­
idea 0 un grupo de ideas que pueden ser estudia­ gurosa, minuciosa y fecunda.
das independientemente de sus circunstancias his­ EI proyecto sobre el existencialismo, que ejem­
t6ricas. Si queremos saber con que criterios se juz­ plifica el estudio de una corriente filos6fica,
ga la responsabilidad moral, dentro 0 fuera del deberfa tener, por los menos, los siguielltes ob­
existendalismo, y si son objetivos 0 subjetivos, re­ jetivos:
lativos 0 absolutos, etc. seran esos criterios y sus
niveles 16gicos, ontol6gicos, epistemol6gicos y se­ 1. El existencialismo (objetivos)
maticos los que deberfan quedar analizados a tra­ 1. Definir el existencialismo
YeS de los fil6s0fos que los sostuvieron. Las dr­ 2. Ubicarlo en la historia
cunstandas I>asan a segundo lugar y. cuando 3. Buscar sus antecedentes filos6ficos
mucho, serviran como tel6n de fondo para la me­ 4. Descubrir sus propositos
jor comprensi6n del problema. 5. Precisar su origen y desarroHo en cada
Esto no quiere decir que las investigaciones pais
hist6ricas no requieran dichos analisis, sino que 6. Proporcionar datos biograficos y
se hall an al servicio de los autores; en cambio en bibliograficos de sus representantes
el enfoque tematico, se ponen al servido de las 7. DesIindar sus tendencias (atea, cris­
ideas. Aunque todas se den en un contexto so­ tiana)
ciocultural, este puede resultar irrelevante para 8. Exponer y analizar su tematica (la
nuestros prop6sitos. muerte, la nada, etcetera)
Las circunstancias y los problemas se reducen 9. Comparar a los autores y seiialar sus
oamplfan en cada proyecto de trabajo; por eso influencias, semejanzas y diferencias
las investigaciones generales son poco recomen­ 10. Mostrar sus logros e implicaciones
32 33
por ejemplo, su concepto de la libertad, el acen·
Si la investigad6n se ocupase del existendalis­ to se trasladarfa al problema.
mo frances, los objetivos serfan mas 0 menos los
mismos, pero el campo, obviamente, estaria li­
mitado a un pals y un grupo de fil6sofos, niimero III. La libeTtad en SaTtre (objetivos generales)
que se redudria en gran medida si s610 eligiese­ 1. Predsar el concepto de la filosofia de
mos una de sus tendendas: por ejemplo, la atea. Sartre.
Pero si del existendalimo frances extraemos a un 2. Reladonarlo con sus ideas de la libertad
fil6sofo, el acento se desplaza al autor. Sartre 3. Analizar los libros que tratan ese tema
podrfa ejemplificar ese tipo de investigaci6n. 4. Descubrir que entiende Sartre por Ii­
bertad
5. Con que metodo la estudia
II. La filosofia de Jean Paul Sartre (objetivos ge­ 6. C6mo evoludon6 esa idea y d6nde se
nerales) advierten los cambios
1. Ubicar a Sartre dentro del existendali· 7. Cuales fueron sus influencias
mo frances 8. Sus implicaciones en la etica, la
2. '. Proporcionar su biografia y bibliografia polltica, etcetera
3. Buscar sus influendas filos6ficas 9. Mostrar en que se distingue el indeter­
4. Estudiar el origen y desarrollo de sus minismo de Sartre de otras tesis indeter­
ideas a 10 largo de su vida y a traves de ministas .
sus obras
5. Analizar sus tesis principales y colatera· Es posible estudiar la idea de la libertad que
les y relacionar unas con otras Sartre expone en uno de sus Iibros como El ser y
6. Descubrir su aportaci6n filos6fica la nada, 0 analizarla en sus obras de teatro. Esta
vez se acentiia el libro. Es el libro el que debe
Aunque redujesemos la investigaci6n a una destacar entre las obras de Sartre y desde ahf se
epoca de su vida. siempre deberi'amos entender· enfocaran sus objetivos.
la a la luz de las consideraciones anteriores. En
cambio, si 5610 estudiasemos una de sus ideas,
S5
M
IV. La idea de La libertad en ''£1 ser y La nada" V. La naturale%a epistemologica del concepto
de Sartre (objetivos generales) de libertad de Sartre (problemas)
1. Ubicar El ser y La nada en el conjunto de 1. ,Cuales son, para Sartre, las
las obras de Sartre. Seiialar de que libro caracteristicas definitorias y concomi­
se trata. CuAndo 10 escribi6, bajo que lantes de la acci6n libre?
circunstancias, con que finalidades 2. ,A que tipo 16gico pertenece su concep­
2. Que ideas expone en el libro to de la libertad?
3. Que dice acerca de la libertad 3. ,Es un concepto disposicional?
4. En que conjunto de ideas se bOasa su con­ 4. ,Es moral?
cepto de la libertad 5. ,Implica hip6tesis psicol6gicas?
5. C6mo relaciona esa idea con otras ex­ 6. ,Es un concepto metafisic.o?
puestas en la misma obra
Este tipo de investigaci6n nos aleja del enfo­
Los ejemplos anteriores muestran c6mo, a que historicist a para situarnos en el tematico y
medida que se reduce en extensi6n, el proyecto no podria llevarla a buen termino quien desco­
cambia. La mirada, antes telesc6pica, se vuelve nociera los mecanismos del analisis filos6fico y
microsc6pica y va presentando aspectos ocultos no estuviera suficientemente preparado en 16gi­
que alumbra con nuevas perspectivas. Estas son ca y en epistemologia. Por eso deciamos al prin­
muy variables. Si nos propus'iesemos investigar cipio, que el hito de la investigaci6n esta en re­
la naturaleza epistemol6gica del concepto de li­ laci6n directa con los conocimientos que ya se
bertad de Sartre, ya no tendriamos que recurrir tienen sobre la materia. Si bien el investigador
a las circunstancia hist6ricas ni a la biografia acaba por ser un especialista en su tema, la es­
del fil6sofo frances. Independientemente de pecializaci6n requiere estudios previos sobre las
esas condiciones serf a imprescindible investigar, diferentes areas de la filosofia _ Las areas se
por ejemplo, 10 siguiente: entrecruzan; los temas nunca se dan aislados;
en un tema pueden intervenir varias disciplinas
filosOficas_ Nunca resolveriamos el problema de

36 !S7
la verdad 0 falsedad de los juicios eticos, por ciones y tratar de pensar por euenta propia ellal
ejemplo. si desconocieramos los principios ele· selia la mejor solucion. Asf se conseguina un en·
mentales de la logica. Cada tema. es cierto, su­ foque propio y una posible hipotesis que podria
giere sus propias preguntas, pero cada pregunta quedar confirmada 0 rechazada a traves del es·
supone, por 10 menos, el proposito de obtener tudio de otros fil6sofos.
los conocimientos indispensables para llevar a ,Como saber que hemos acotado todas las
cabo la investigacion. ,Que nos sugiere por preguntas? ,Que no se nos ha escapado ningl1n
ejemplo el siguiente tema? problema? Generalmente es dificil asegurarlo
de antemano. Los problemas se bifurcan y sur·
VI. El significado emotivo de los terminos eticos gen a medida que se va haciendo el trabajo; esto
(preguntas) nos dbliga a rectificar el proyecto inicial para
1. ,En que se distingue el significado emo· incluir 10 que fue aparecido en el camino.
tivo del significado cognoscitivo? ,Cuando debemos detenernos? Si recogemos in·
2. ,Quienes sostienen la teoda emotivista? discriminadamente las nuevas sugerencias. corre·
3. ,Como la justifican? mos el peligro de extendernos hasta el infinito;
4. ,Que dicen a proposito de los terminos si no escuchamos su llamado. podriamos dejar
eticos? fuera un aspecto esencial de la investigacion.
5. ,Como resuelven los desacuerdos eticos? Aunque no existe una formula precisa que nos
6. ,De que manera estudian el problema indique de antemano los alcances finales. si resul·
de la verdad 0 falsedad de los juicios ta benefico no perder de vista el tema central que
morales? servira de hilo conductor a traves de la problema·
tica que se va bifurcando; todas las modifi­
Una de las formas de resolver los problemas fi· caciones deberian estar Iigadas al tronco mayor,
losoficos y despertar al mismo tiempo el espiritu de modo que siempre se pudieran distinguir los
creativo, es analizar cada problema por sepa­ temas centrales de los laterales y colaterales que
rado, buscar ejemplos y contraejemplos argu· entran a formar parte del proyecto de trabajo. Si
mentos en pro y en contra de las tesis propuestas; se tiene presente 10 anterior. el proyecto se elabo·
tambien es importante revisar todas sus implica­ ra en forma natural y sencilla.
38 39
J

b) Proyecto de trabajo mexicano? Asf, el proyecto quedara dividido en


cinco temas.
Todo proyecto supone el planteamiento del El primer tema nos conduce forzosamente al
problema, la exposicion y las conclusiones. EI enfoque historicista, porque sin un conocimien­
planteamiento indica, por sf mismo, el enfoque to preciso del Hiperi6n senamos incapaces de
historico 0 tematico y condiciona la serie de pre­ hacer nuestro trabajo. En este sentido. la pri­
guntas que seran subdivididas cuantas veces sea mera pregunta se desdobla en otras: ,Cuales
necesario. Las preguntas conducen a los objetivos fueron los propositos del Hiperion? ,Por que se
y su confrolltacion sugiere los apartados corres­ fund6? ,Quienes 10 fundaron? ,Bajo que cir­
pondientes. Casi siempre surgen cinco 0 seis pre­ cunstancias historicas? ,Cuales fueron sus ante­
guntas generales que entraran a formar parte del cedentes filosoficos mexicanos y europeos? ,Que
proyecto como temas de investigacion. Los temas, actividades llevaron a cabo? Este cuestionario
a su vez, contienen sus propias preguntas. Las dara pie a los subtemas del proyecto.
preguntas daran lugar a los subtemas que debe­ La segunda pregunta general ,cuales son las
ran quedar distribuidos en forma logicamente ideas principales del existencialismo frances? re­
progresiva. Los subtemas cQntemplan el de­ quiere un enfoque tematico; nos obliga a revisar
sarrollo sistematico de los problemas generales. sus problemas aunque sea a traves de una bi­
como podrA observarse en el siguiente ejemplo. bliografia indirecta; nuestro objetivo no es el es­
Si elegimos el estudio de la influencia del exis­ tudio del existencialismo frances. sino su
tencialismo frances en el grupo mexicano Hipe­ influencia en Mexico. Sin embargo. los textos
rion, deberemos enfrentar est as preguntas: ,que particularmente importantes para el Hiperi6n.
es el Hiperion? ,cuales son las ideas principales de deberan ser objeto de analisis para ver c6mo
los existencialistas franceses? ,que dijeron al res­ fueron interpretados por los fil6sofos mexica­
pecto los representantes del Hiperion? ,que dife­ nos. Aunque ya tuvieramos un conocimiento
rencias y semejanzas se advierten entre los existen­ previo de aquelJas ideas. de todos modos debe­
cialistas franceses y mexicanos? ,Como quedo in­ rian quedar incluidas en el proyecto con el fin
corpora do el existencialismo frances en el grupo de proporcionar elementos de comparaci6n y

40 41
seiialar que y quienes fueron conocidos en surgido de nuestrQ previo conocimiento del pro­
nuestro pais. blema, un conocimiento vago e impreciso que
Los dos primeros temas nos pondran en con­ justamente causara nuestra perplejidad y el de­
diciones de estudiar las obras de los existen­ seo de analizarlo a fondo, de acuerdo con deter­
cialistas mexicanos con el fin de reconocer ahi minadas hip6tesis: la relevancia 0 irrelevancia
la influencia francesa. La pregunta (que dije­ del existencialismo frances para el Hiperi6n; la
ron al respecto los integrantes del Hiperi6n? nos posibilidad 0 imposibilidad de hacer una filoso­
induce de nuevo al enfoque tematico, pero fia de 10 mexicano. etc. 5i nuestra hip6tesis,
combinado, esta vez, con el hist6rico: primero fuera adversa 0 favorable. toda la investigaci6n
debemos saber quienes escribieron esas obras y deberfa estar encaminada a comprobarla. En
por que asumieron el existencialismo frances y, uno y otro caso serfa necesario observar c6mo se
luego, que tesis defendieron, que tienen en co­ estudi6 al mexicano con elementos te6ricos exis­
mun, en que difieren y c6mo influyeron unos tencialistas. que facetas se enfocaron y cuales
sobre otros. fueron sus resultados.
5610 despues de haber examinado a los exis­ EI proceso anterior nos permitira obtener
tencialistas franceses y mexicanos, podremos nuestras propias conclusiones. La confirmaci6n
proceder a su comparaci6n. Esta se hara en va­ o rectificaci6n de nuestras hip6tesis se converti­
dos niveles para advertir cuales ideas recogieren ra en la tesis que deberemos exponer y defender
los mexicanos y cuales deja ron fuera, c6mo las a traves de una valoraci6n crftica de los existen­
interpretaron, en que contexto las !lIlrodujeron cialistas mexicanos en relaci6n con los france­
y cuales fueron sus ,aportaciones; cada nivel da­ ses, con sus prop6sitos de autoconocimiento y
ra lugar a su propio apartado. nuestras propias observaciones.
Asf llegaremos al quinto y ultimo problema Los cinco temas generales. junto con los sub­
c!c6mo se aplic6 el existencialismo frances al es temas y las conclusiones. daran forma a nuestro
tudio del mexicano? De hecho, este podrfa ha­ proyecto de trabajo. Para no confundir los te­
ber sido el motivo que nos decidiera a empren­ mas con los subtemas, es aconsejable catalogar
der nuestra investigaci6n. El motivo habrla los primeros con numeros romanos y los segun­
dos con letras por orden alfabetico. 0 al reyes. 5i
42 4S
~

algUn subtema requiriese sus propias divisiones. B. Por que se fund6


se seiialad,n con numeros arAbigos. Asf serA po­ C. Quienes 10 fundaron
sible reconocer los puntos de cada apartado sin D. Bajo que circustancias
mayores dificultades. E. Con que antecedentes filos6ficos
Con esto se obtiene una ventaja adicional. 1. Europeos
L6gicamente resulta casi imposible recoger la 2. Mexicanos
infonnaci6n en el orden requerido por el pro­ F. Actividades del grupo: conferencias,
yecto, pero sf es posible ir remitiendo esa infor­ publicaciones
maci6n al proyecto ya establecido. Suele suce­
der que la lectura de un libro nos proporcione II. EI existencionalismo frances
datos para dos 0 tres temas que no podrfamos A. Que proponen los existencialistas fran­
deslindar si no los hubieramos formulado con ceses
anticipaci6n. B. Quienes influyeron en Mexico
El proyecto smala de antemano nuestras fl·
nalidades. Y, la distribuci6n de los temas y sub­
III. Existencialistas mexicanos
temas, darA la pauta para la selecci6n del mate­
A. Representantes del Hiperi6n que opta­
rial, las anotaciones y la redacci6n. De acuerdo
ron por el existencialismo frances
con las preg';lDtas generales sugeridas por el tipo
B. Por que 10 asumieron
de investigaci6n que acabamos de ejempliflcar,
C. Tesis de cada uno de sus representantes
el proyecto quedara estructurado de la siguiente
1. Que tienen en comtin
manera:
2. En que se diferencian
~. C6mo influyeron unos sabre otros
TEMA: Influencia del existencialismo frances
en el gropo mexicano Hiperi6n
IV. Comparaci6n entre los existencialista$ fran·
ceses y mexicanos
I. El Hiperi6n A. EI existencialismo frances ,fue asumido
A. Que es el Hiperi6n fielmente por los mexicanos?

44 45
1. (Que ideas asimilaron? 3. Cuil fue su aponad6n a la filosofia
2. (Cuiles dejaron fuera? mexicana
B. Los existencialistas mexicanos chicieron B. Consideraciones personales (tesis)
aportaciones al existencialismo frances?
1. Si aportaron algo (que ideas origina­
les sostuvieron?
C. (En que se distingue el contexto filosOfi­
co de los existencialistas franceses y me­
xicanos?

V. Aplicad6n del existencialismo frances al es­


tudio del mexicano
A. ~En que forma utilizaron el existencia­
lismo frances como vehiculo de autoco­
nocimiento?
B. (Que aspectos enfocaron?
C. (Cuil fue el resultado de sus observa·
ciones?

VI. Conclusiones
A. Valorad6n critica de los existcncialistas
mexicanos
1. En relaci6n con los (,xistcllcialistas
franceses
2. En relaci6n ('on sus propositos de au­
toconocimiento NOTA: ESle tema tambifn purde dar lugar a varias invesligaciones. De
hecho. cada capitulo podrfa ser objelo exclusivo d .. illvesliga("i6n.

46 47
l

EI proyecto de trabajo remite a una bibliogrAfia


indirecta y una bibliografia directa. La indirec­
I ta esta formada pOl' las obras de consulta: die­
cionarios, enciclopedias, historias de la filoso­
fia, monografias y reseiias de libros. La directa
corresponde a las obras de los autores que seran
objeto de investigacion.
r•
i a) Bibliograffa indirecta

Las obras de consulta se clasifican por su gra­


do de generalidad; las mas generales son las bi­
bliografias de bibliografias que proporcionan la
relacion de los libros y los autores que se han Cfu­
pado de 10 mas diversos temas. Las mas impQr­
tantes publicadas en ingles, frances. y espaiidl,
son las siguientes: ''

Th. Bestesman, A World Bibliography of Bi·


bliographies, Londres.
L. N. Malcles. Les sources du travatl bibliogra­
phique 1. Bibliographie generale. Genova.
Droz. 1950 y sigs. Manuel de Bibliographie.
Presses Univers. de France. Paris, 1963.
Constance M. Winchel, Guide to Reference
Books. Ba. ed. Chicago. 1960

51
t

Geoghegan, Obrat de consulta en espanol. Me­ Los diccionarios y enciclopedias filos6ficas mas
xico City College, 1966. importantes son:
Entre las bibliograflas especializadas en filoso­ Edwards, Paul, The encyclopedz'a of PMloso­
fla, publicadas en los idiom as anteriores, se phy. Ed. New York, Macmilan, 1967.
pueden citar: Encyclopedz'e of Unifi'ed Scz'ence. Otto Neurath,
W. S. Sonnemchein, A BibUography of Philoso­ Nils Bohr, John Dewey, Bertrand Russell,
phy, Londres 1897 Rudolf Carnap. Charles Morris. Chicago,
J. M. Baldwin, Dictionary of Philosophy and 1970.
Psycholohy. Londres. 1905, vol. III "Extensi­ Urmson, Concz'se Encyclopedia of Western Phi­
ve Bibliography" compilado por B. Rand. losophy and PMlosopMers, London, 1960.
B. Bayer, Bibliographz'e de la PMlosophie. Paris Baldwin, Dictionary of PMlosophy and Psycho­
(publicado desde 1937). logy, BaldwinJ. M. New York. 1949.
Repertoire bZ'bUographique de La philosophie. Ferrater Mora, Diccz'onario de filosofta. Mexi­
Lovaina, 1956-1957. co, Ed. Adante.
La BibUographz'e de I'hz'stoz're des scz'ences. Pa­ Abaggnano, Nicola. Diccz'onario de filosoJia.
ris, 1953. Mexico, 1963.
S. Lambrino, Bib#ographie de J'antiquite Clas­ Foulquie, Paul, Dz'ctionarie de 10. langue phiLo­
sique de 1898 a 1914. Paris, 1951. sopMque. Paris, 1962. "
R. M ondolfo, Guia bibUografi:ca de 10. filosoJia Lalande, Andre, VocabluLaire de La phiLoso­
antigua. Losada, 1959. pMe. Paris, 1938.
U. Chevalier. Repertoz're de sources historiques Ruiz Moreno, Martin T., Vocabulario filosOfi­
du moyen age, 1905 -1907. co. Buenos Aires, 1946.
"Critz'cal BibUography ofthe History of Phz'loso­ Brugger, Walter, Diccionario de fi'losofta. Bar·
phy of Scz'ence" en la revista Isis (Cambridge, celona, 1953.
Inglaterra).
Los diccionarios y encidopedias son los mejo­
res auxiliares del investigador; no s610 ofrecen

52 53
.

una relacion historica de los temas y un estudio blioteca Nacional de Mexico, el Boletfn del Ins­
general de cada uno de los filosofos, sino una tz~uto de Investigadones BibHograficas de la Bi­
bibliografla especial de los mismos. blioteca Nacional y la Hemeroteca Nacional, el
Tambien es importante consultar las revistas Boletfn BibHograpco de la Secretaria de Ha­
filosoficas que contienen ensayos e informacio­ cienda y Credito Publico, y el Dttdonario Po­
nes recientes, resefias de libros y bibIiografIas. rr-ua que contiene biografIas de mexicanos
Entre las francesas destacan: Annee philosophi­ ilustres.
que, Bulletin de la Societe Franc, de philoso­
En esas fuentes aparecen, aSlmlsmo, dtulos
phie; entre las inglesas, Mind, Isis, The Hibbert
de monograffas sobre temas y autores. Cada
Journal, Phronesis; entre las norteamericanas
monografIa, a su vez, contiene su propia bibIio­
Journal of Philosophy, Philosophy and Pheno­
graCia. Generahnente, esta coincide con la de
menological Research, Journal of the History of
las encidopedias, diccionarios y boletines; pero
Ideas; entre las mexicanas Dianoia y critica.
a veces amplla la relacion porque induye libros
Por su parte el Index to Book Review t'n the Hu­
edit ados despues de las obras mencionadas, Lo
manitz'es publica cada cuatro meses la lista de
mismo sucede con los ensayos publicados en
resefias de libros aparecidos en periodicos y re­
anuarios 0 revistas; por eso es importante con­
vistas americanas e inglesas; The Philosophers
sultar los indices de las publicaciones periodi­
Index ofrece trimestralmente la relacion de en­
cas; ahi se encontraran las ultimas novedades en
sayos publicados en todas las revistas filosoficas
la materia. Con esta amplia gama de posibili­
del mundo; en Mexico, la Bz'bHograffa ft'los6fica
dades el investigador estara en condiciones de
mexicana, editada por los institutos de Investi­
elaborar por orden alfabetico, la lista de obras
gaciones Filosoficas y Bibliograficas de la
que deberan ser localizadas y consultadas. Cuan­
UNAM, publica anualmente la relacion de re­
do los dtulos empiecen a repetirse, sabra que ha
sefias y de libros de filosfIa aparecidos en Mexi­ acotado las principales obras de consulta.
co, relacion que siempre acompafia de la biblio­
grafIa completa de un filosofo mexicano 0 de los Entonces comienza el trabajo de seleccion.
trabajos publicados en una revista. Tambien eQue libros elegir? eCon cual comenzar? La
contamos con la Bibliografia mexicana de la Bi eleccion de los libros supone una previa depura­

54 55
~
ci6n, y no se debe empezar con el que se tiene a dtulo resulte sugestivo. bien puede suceder que
la mano, sino con el mas conveniente. no resuelva nuestros problemas. Una breve ojeada
Ante todo, es preciso seleccionar la bibliogra­ al pr610go y al indice nos hara conocer sus prop(>­
fia indirecta descartando aquellas obras que no sitos y su forma de enfocar los problemas.
sirven para ROestros prop6sitos; esto se hace to­
mando en cuenta, principalmente. al autor. No
todos los autores merecen el mismo credito; 5610 b) Reseiias de libros
aquel de reconocida capacidad intelectual, ob­
jetividad, seriedad y que muestre suficiente co­ Mas que los indices y los pr610gos de los
nocimiento de la materia, es digno de confian­ libros, nos ilustran las reseiias; estas cumplen
za. Los especialistas los conocen; bastada con­ una funci6n muy importante en la difusi6n de
sultarlos para desechar un buen numero de la cultura y proporcionan datos valiosos al in­
obras. Si se trata de un investigador poco cono­ vestigador.
cido, siempre se podra acudir a alguna reseiia Las reseiias pueden ser de varios tipos: desde
de su obra 0 a cualquier otra referenda indirec­ la noticia de media cuartilla que nos inform a de
tao S610 en caso de no saberse nada sobre el la publicad6n y el contenido general de un libro,
autor valdrfa la pena consultar ellibro y decidir hasta la reseiia magistral que 10 analiza y critica.
personalmente si debera quedar incluido en la Estas ultimas s610 se hallan en revistas especia­
bibliografia. lizadas en filosofia y son elaboradas por los pro­
Por otra parte, no hay que olvidar que los au­ pios investigadores. Como las reseiias de libros
tores suelen diferir en los datos y testimonios forman parte de la tarea del investigador, no
que ofrecen. Es muy importante saber si esos estarfa demas dedr unas palabras al respecto.
testimonios son directos 0 indirectos, si los inves­ Toda reseiia magistral comprende un infor­
tigadores han consultado las fuentes 0 s610 ofre­ me total dellibro en el que se incluyen los datos
.cen conjeturas. si las noticias son de adversarios completos de la ficha bibliografica: nombre del
o simpatizantes. autor, titulo de la obra, editorial, fecha de pu­
En segundo lugar. se examinan las propias blicaci6n y numero de paginas. Despues de dar
obras; aunque el autor sea digno de confianza yel algunas noticias sobre el autor y de ubicar elli­
56 57

'\
bro en el conjunto de sus obras, es preciso seiia­ criterios (niles para su investigaci6n y estara
lar de que libro se trata, por ejemplo: si es una mucho mejor preparado para saber si debe in­
obra de divulgaci6n 0 de exposici6n personal. cluir ellibro en su bibliografia y para enfrentar­
un tratado. un ensayo, etcetera. y ofrecer un se a el en caso de que as) sea. Con este prop6sito
breve resumen del mismo. En esa forma ellec­ podrla consultarse tambien Philosophic abs­
tor sabraquien es el autor y que ideas de&arrolla tracts.
en su libro. A eontinuaci6n, se expliea c6mo es­
ta estructurada la obra, en euantas partes esta •
dividida. c6mo expone las ideas y cuales son los c) Bibliografta directa
problemas que analiza. Con este objeto, se des­
taca la idea central, a la que se van ligando los La bibliografia directa se selecciona de
problemas colaterales por orden jerarquico, acuerdo con los problemas espedficos de la in­
hasta llegar a la conclusi6n. Entonces viene la vestigaci6n y exige la mayor cautela. Hay que
critica. Aunque esta no es indispensable, es muy distinguir entre las obras completas y los frag­
valiosa porque muestra alleetor los aspectos po­ mentos, entre las citas parciales y las referencias
sitivos 0 negativos de la obra. indirectas, entre los documentos y los manuscri­
Como la critica s610 la puede hacer el investi­ tos, las traducciones tendenciosas y las obras al­
gador que mejor conozca la problematiea delli­ teradas. La autenticidad 0 inautenticidad de los
bro, es preferible que las reseiias magistrales documentos ha dado Iugar a no pocas contro­
sean elaboradas por especialistas; unicamente versias en filosofia; y que decir de las obras an6­
ellos podran saber hasta que punto el autor nimas 0 firmadas con seud6nimos; se ha tenido
ahonda en los problemas que analiza, hasta que recurrir al analisis del estilo, de la tematica
d6nde Ilega su informaci6n, que ideas novedo­ y aim a testimonios indirectos para localizar el
sas presenta, cuales resultan eorreetas y euales nombre del autor. Pero los autores tambien
deberian rechazarse, hasta d6nde llega la im­ cambian de estilo, de tematica 0 de seud6nimo.
portancia de la obra y eual es la lecci6n qpe nos Por otro lado, basta el hallazgo de alguna obra,
ofrece. la aparici6n de nuevos testimonios, para cam­
EI principiante encontrara en esas resefias biar radicalmente las ideas que se tienen sobre

58 59
el autor. Aquf es donde se pone a prueba la ho­ Cuando se trate de articulos aparecidos en
nestidad del investigador; este debe ser capaz de peri6dicos 0 en revistas, es necesario incluir,
modificar un trabajo que tal vez el ha llevado ademas, el nombre de la revista y el numero del
toda la vida, frente a las evidencias que 10 con­ volumen. Ejemplo:
tradicen. •

d) Fichas Bt'bliograficas bibliografia


Passmore John
"Aesthetics and the pMlosophy of art."
De cada obra seleccionada, es conveniente ha­
Critica. Vol. II, num. 6, Mexico, septiem­
cer una ficha bibliografica con los datos antes se­
bre, 1968.
nalados: nombre del autor, titulo de la obra,
editorial, lugar y fecha de publicaci6n. Ejemplo:
Los datos se obtienen de la portada, la con­
traportada y el colof6n del libro. Si faltara ai­
bibliografia gun dato, se anota asi: s. 1. (sin lugar), s. e. (sin
Ryle Gilbert editor), s. a. (sin ano). s. p. i. (sin pie de im­
El concepto de 10 mental. Tr. Eduardo prenta).
Rabossi. Buenos Aires, Paidos, 1967. Este fie hero llenara una doble finalidad: cia
sificado por orden alfabetico, servira para pro­
porcionar todos los datos bibliograficos que pos­
teriormente se utilizaran en las notas a pie de
pagina, y para transcribir, al final de la investi­
En caso de que ellibro sea obra de dos 0 tres gaci6n, la bibliografia utilizada. Clasificado
autores, se registran todos, pero si el numero es por orden de aparici6n y de generalidad decre­
mayor de tres, s610 figura el nombre del prime­ dente, permitira seleccionar, como primera
ro al que se anade la abreviatura et. al. (y otros). lectura, la obra mas general y mas reciente. La

60 61
obra general familiariza al investigador con su e) Localizacion
tema y Ie permite entrever, desde el principio.
el tipo de problemas que debera afrontar; es
importante que los conozca a traves de la obra La localizad6n de las obras es menos diffcil de
mas reciente. porque esta supone la forma mas 10 que se piensa. Todas las bibliotecas tienen una
actualizada de estudiarlos. EI hecho de ser la secci6n de obras de consulta. de revista y de ca­
mas reciente no significa que sea la mejor; hay talogos. Existe una red de prestamos interbiblio­
trabajos que nunca fueron superados por otros tecarios que permite la consulta de las obras en
investigadores. por eso es necesario seleccionar. una misma biblioteca. Un servicio de fotocopias
dentro de la bibliograffa indirecta, otra obra faciIita al investigador el estudio de los libros 0
general. La comparaci6n de ambas procura. articulos en su propio domicilio. Las fotocopias
ademas, nuevos criterios de investigaci6n. per­ tambien se pueden adquirir de bibliotecas ex­
mite destacar los puntos coinddentes y discre­ tranjeras cuando sea imposible localizar los li­
pantes y sugiere posibles dudas y problemas que bros en el pais. La UNESCO patrocina algunos
habran de ser resueltos acudiendo a otros auto­ servicios como el Sistema Internacional de Infor­
res y a las monograffas especiales; estas ultimas maci6n sobre Investigaciones Documentales
nos introducen directamente al tema y deben'in ISORID que proporciona un servicio de actuali­
ser consultadas al final. zaci6n (en forma de publicaci6n bimestral). in­
La lectura de la bibliograffa directa se hace dices anuales. busqueda retrospectiva de archi­
preferentemente despues de la indirecta. Pero vos automatizados, etcetera. Otro servicio im­
tambien es posible combinarlas. Cuando se tra­ portante es el Sistema Internacional de Datos so­
te de investigar la obra global de un autor, de­ bre Publicaciones Peri6dicas ISDS que control a
berra leerse por orden cronol6gico, para seguir los aspectos bibliograficos de todas las publica­
la evoluci6n de sus ideas y advertir con mayor ciones peri6dicas del mundo_ En la UNAM. los
facilidad c6mo fueron apareciendo, cuales re­ servicios interbibliotecarios con otros paises se
form6 0 rechaz6 el autor. cuales son sus ideas pueden hacer a traves del Centro de Informa­
centrales, que influencias filos6ficas redbi6 y ci6n Cientffica y Humanistica (servicio de docu­
c6mo reacdon6 frente a elias. mentaci6n).

62 63
Tampoco hay que olvidar las hemerotecas,
los arch.vos y las bibliotecas privadas que guar­
dan, ocasionalmente, manuscritos valiosos. To­
das las bibliotecas catalogan sus obras por te­
mas, tftulos y autores. Cada ficha proporciona CAPITULO IV
una idea del fndice de la obra. Esto facilita la
LECTURA
selecci6n pues nos permite conocer el contenido
general de un libro sin necesidad de consultarlo
personalmente.

64
~

La lectura, obviamente, es el paso fundamen­


tal de la investigaci6n; por eso nunca debe ser
pasiva. No es suficiente leer para obtener la in­
formaci6n que los libros, por sf mismos, nos ofre­
cen, sino la que nosotros podemos extraer para
nuestro tema. S610 en los libros se hallad.n los in­
formes que necesitamos, pero jamas los hallare­
mos si no sabemos buscarlos. Nunca debena ini­
ciarse la lectura de un libro sin una problematic a
determinada, la que va en razon directa del pro­
yecto de trabajo y de seis preguntas basicas: (que
dice el autor?, (c6mo?, (donde?, (cuando?, (por
que?, (para que? La primera conduce al esdare­
dmiento de la terminologfa y las ideas de los au­
tores: las ultimas, a la comprensi6n hist6rica y el
analisis cntico.

a) La terminologfa

No siempre es fadl entender. a primera vista.


que nos quiere decir el autor. cual es el signifi­
cado de las palabras que utiliza. en que sentido
las emplea. Hay autores que escriben en forma
confusa, oscura, ambigua 0 vaga 0 emplean
una terminolog1a espedfica que es predso ada­
rar desde el primer momento.

67
EI problema de la terminologfa se resuelve, del conocimiento puro del entendimiento. En ella es
generalmente, acudiendo a un diccionario de preciso fijar la atenci6n en los puntos siguientes: 1 0 _
filosofla 0 a una monografla sobre el autor. To­ que los conceptos sean puros y no empfricos. 2°. que
estos conceptos pertenezcan no a la intuidon y a la
dos los diccionarios de filosofla especffican la sensibilidad. sino al pensamiento y al entendimiento. 1
terminologfa de los fil6sofos, aunque no siem­
pre se encuentran los autores que uno quisiera. Aquf las palabras que se deben conocer son a
Cuando se han agotado las fuentes indirectas, se priort~
puro, emplrico, intuici6n y sensibilidad.
acude al propio autor. Frecuentemente, ~l mis­ En el diccionario de Ferrater Mora figura la
mo aclara desde el principio, el significado de palabra a priori; ahf se dice que para Kant:
los t~rminos que emplea, pero a veces es preciso
buscarlo a 10 largo de la obra 0 remitirse a un
libro anterior. los juicios a prion' son aquellos que poseen los caracte­
Como la lectura de los textos implica el pri­ res de universalidad y necesidad. los que son necesaria·
mente validos con independencia de la experienda.
mer contacto con la terminologfa, es aconse­
jable hacer dos lecturas del mismo libro. una
general, para obtener una visi6n global de la Pero la clave la da el propio Kant en parrafos
obra, y una lectura especffica de cada parrafo anteriores al texto chado. Si se ha lerdo La crlt;­
para proceder al analisis de los textos. ca de la razon pura desde el principio. ya se sa­
La lectura general no supone la iniciaci6n del bra qu~ significa a priori por sus constantes reo
fichero. Basta subrayar 0 anotar los t~rminos ferendas a 10 largo del libro.
usados por el autor y desentraiiar su significado Lo mismo sucede con los otros t~rminos. Des·
en forma indirecta 0 directa. Por ejemplo: si to­ de las paginas 189 y 190, Kant declara expresa·
mamos al azar un parrafo de la crftica de la ra­ mente qu~ quiere decir con las palabras sensa·
z6n pura de Kant. leemos en la pagina 227 10 si­ cion, intuz'cion, empirico y puro.
guiente:

La analftica trascendental es la descomposid6n de I Kant Emmanuel, Crllica de fa T(UOII pura. Librerla Bergua.
todo nuestro conodmiento a priori en dos elementos Madrid, 1954, p.:!27.

68 69
r'

La impresi6n de un objeto sobre la facultad repre­ de la Crftica de la razon pura? Los baHamos en
sentativ~ en tanto que somos afectados por el, es la las paginas 189 y 190. &to confirm a 10 dicbo
sensaci6n, y la intuici6n que se relaciona con el objeto
por medio de la sensaci6n se llama emp(rica __ . Llamo
con anterioridad. No se puede empezar anar­
puras (en sentido trascendental) todas las representa­ quicamente la lectura de un texto filos6fico; si
ciones en las cuales no se encuentra nada de 10 que no hacemos previamente la lectura general de
pertenece a la sensaci6n.~ la Critica de la raz6n pura 0, en su defecto, si no
consultamos un diccionario filos6fico, no po­
Si buscamos ahora qu~ significa sensibilidad, dremos entender el parrafo transcrito. Pero si
tambien haHaremos la respuesta en la pagina leemos la Crltica desde el principio, al llegar a
189 donde Kant seiiala que: aquel texto, tendremos suficientes elementos
para aclararlo.
la capacidad de recibir las representaciones conforme Aunque existe consenso acerca del significa­
a la manera en que nosotros somos afectados por los do de la terminologja filosOfica, no toaos los fi·
objetos. se llama sensibilidad. los6fos la utilizan de la misma manera. Algunos
terminos cambian de si~ificado con el tiempo,
En cuanto a la palabra intwd6n, encontra­ hasta en un mismo fil6sofo, 0 adoptan diferen·
mos 10 siguiente en la pagina 190: tes significados que se van adaptando a las necesi·
dades de los pensadores. Por ejemplo, la pala­
De cualquier manera y por cualquier medio que un bra "intuicion" exige especificaciones que varian
conocimiento pueda relacionarse con los objetos. el de acuerdo con el tipv de conocimiento que
modo por el cual se relaciona inmediatamente con ofrece. Todos estan de acuerdo en que la intui·
ellos y el que sirve de blanco a todo pensamiento. es la cion supone un conocimiento inmediato; sin
intuici6n.
embargo, hay intuiciones sensibles, eidetic as,
misticas, etcetera. Bergson no utiliza la palabra
cEn donde hallamos pues el significado de los
intuicion en la misma forma que Husserl, yasf
terminos empleados por Kant en la pagina 227
sucede con otros fil6sofos.
t Idem. p.189.
Si volvemos al diccionario de Ferreter Mora,

70 71
J

podremos extraer los siguientes significados de comprender los t~rminos en el sentido que Ies
la palabra "intuicion": da el propio autor.
El esclarecimiento de la terminologfa no s610
... Para Descartes es un acto unico. a diferenda del
diseurso. que consiste en una serie 0 sueesi6n de
comprende la especfflca del autor, sino de las
aetos... Para Leibnitz es la aprehesi6n direeta de las escuelas filos6flcas que ~l menciona. Si se reflere
primeras verdades. para Kant es el eonodmiento en el por ejemplo al "antiintelectualismo" para criti­
cual hay una relad6n inmediata con los objetos. de tal carlo 0 asumirlo, tampoco adelantar(a en la lec­
modo. que sirve de medio de todo pensamiento. La in­ tura el que no supiera que es el antiintelectua­
tuid6n es empfrica euando se reladona con un objeto lismo y qu~ propone. No han faltado ocasiones
por medio de la sensadon y es pura euando no hay en
ella nada de 10 que perteneee a la sensad6n. Schelling en que los autores distorsionan las corrientes fl­
supone que la intuid6n es una derta faeultad por la los6ficas que atacan solo para dar validez a sus
eual no solamente se contemplan sino que se producen propios argumentos; el investigador jamas sa­
ciertos aetos. para Bergson la intuici6n es aquel modo bra que las interpretaciones del autor son co­
de eonocimiento que. en oposici6n al pensamiento rrectas 0 incorrectas si desconoce las tesis de los
capta la realidad verdadera. la interioridad. la dura­
don. la continuidad. 10 que se mueve y se hace; pero
filosofos criticados.
Husserl no pretende situarse enel interior de una reali­ Tomemos por ejemplo a Vasconcelos. En su
dad verdadera y s610 aeeesible al saber intuitivo. sino Logica organica escribe:
que es prindpalmente un acto de adecuad6n entre
aquello que la significaci6n mienta y su
efectuaci6n.~eteetera;
Examinemos cui'll es laidea de Husserl con relaci6n
a la esenda. su versi6n semiplat6nica. semihegelia­
na ... el mundo fenomenologico esta hecho de "algos"
Esos ejemplos son suficientes para observar que son a prioris y son eidos y no se sabe c6mo Ilegan a
cpmo la palabra intuicion no significa 10 mismo convertirse en "lipo general asf obtenido:;". es decir.
para todos los fil6sofos, y que es deber primor­ esto es un eidos cuya extensi6n es "ideal" y as( "todo"
factum es el mero ejemplar de una pura posibilidad y
dial del investigador advertir tales diferencias y cada eidos es un universal ineondicionado"

J jO$e Ferra/er Mora, Dlcci01lario de FiloJof£a Ed. Sudam!'ri,ana , Jose Vasconcelos. L6gica organlca Obras Completas. Libreros Me­
Buenos Aires, 1958. xicanos Unidos. S. A. M~xico. 1961. pp. 59!! Y 594.

72 73

\
EI texto de Vasconcelos nos remite forzosa­ ... Supongamos una marmita fabricada por un buen
mente a Husserl. Para conocer las ideas de Hus­ alfarero. bien pulida, bien redonda. bien codda. co­
serl, no es necesario emprender una nueva in­ mo esas bellas marmitas de dOl asas que contienen seis
vestigaci6n. Aunque se da por supuesto que el congios y son tan bellas ...~
investigador ya tiene algunos conocimientos
previos sobre el filosofo aleman, siempre puede Aunque se puede inferir hacia d6nde nos lIe­
localizarlo en un diccionario filos6fico, una his­ va Socrates sin saber que congio es una medida
toria de la filosofla 0, si el caso 10 amerita. en de tres litros aproximadamente, siempre es pre­
una monografla. ferible conocer la referencia a los objetos que
Sin embargo. a pesar de nuestro conocimien­ apuntan los fil6sofos; esa referenda a menudo
to de Husserl, el texto de Vasconcelos ofrece du­ es indispensable para la cabal comprension de
das. En el pifrafo transcrito, Vasconcelos nos una idea. Lo mismo sucede con los lugares y
dice que el mundo fenomenol6gico esta hecho personajes historic os dtados por los autores.
de algos que son a priori; no sabemos que signi­ Cuando su desconodmiento impide la com­
ficado Ie da Vasconcelos a esos algos que ade­ prension del texto, es preferible consultar una
mas son a priori y son eidos. etcetera. Seria imltil endclopedia.
releer el parrafo para aclarar el significado de al­ Por otra parte, es necesario sefialar que el in­
gos, pero quiza en parrafos posteriores se obten­ vestigador no 8610 se enfrenta a problemas de
ga la clave; en caso de no ser asf, tendremos que terminologfa explkita, sino a textos en los que
declarar que Vasconcelos interpreta a Husserl de se emplea el lenguaje ordinario y que, a pesar
una manera confusa. de todo, resultan confusos e incomprensibles.
Y si pasamos ahora a los objetos que los filo­ Frecuentemente se debe a un problema de ter­
sofos mencionan en sus ejemplos, nos encontra­ minologfa oculta como sucede en el sigiente
rtamos con problemas como el siguiente: Platon parrafo de Hegel:
en Hipias Mayor pone en boca de S6crates el si­
guiente parlamento:
5 Plat6n. flipias Mayor. Obras Completas. Ed. Aguilar. Madrid.
1966. p. 127.

74 75
El estose pone. pues, como no estoocomosuperado y mismas, y asf sucesivamente. Para continuar
por tanto, no como nada. sino como una nada deter· con Hegel, podrlamos localizar el significado de
minada 0 una nada de un contenido, a saber. del
esto.'
la palabra esto, si nos remontamos al siguiente
parrafo de la Fenomenologla del esplTitu:
Aquila palabra esto se convierte en un termi­
no 5610 comprensible dentro del sistema hege­ EI contenido concreto de La certeza sensible hace
liano, y para extraer su significado no sera sufi­ que esta se manifieste de un modo inmediato como el
ciente recurrir a la gramatica 0 al diccionario, y conocimiento mu rico e induso como un conodmien­
to de riqueza infinita a la que no es posible encontrar
menos ala terminologfa empleada por otros fi· I1mite si vamos mis aUi en el espado y en eI tiempo en
l6s0fos. Es ilegftimo, por ejemplo. identificar el que se despliega. como si tomAsemos un fragmento de
esto se pone de Hegel, con el seT aM de Heideg­ esta plenitud y penetrAsemos en el mediante la divi·
ger; es decir, nunca se debe explicar a un filoso­ si6n. Este conocimiento se manifiesta. ademb. como
fo con la terminologfa de otro fil6sofo 0 situarlo el md.s verdadero, pues aun no ha dejado a un lado na·
fuera de su epoca, su metodo, su sistema. Tam­ da del objeto, sino que 10 tiene ante st en toda su pleni.
tud. Perot de hecho. esta certeza se muestra ante sl
poco' es legftimo inventar terminos para expli­ misma como la verdad mAs abstracta y mAs pobre. Lo
car los del autor, sino utilizar los que el emplea unico que enuncia de 10 que ,abe es esto: que es; y au
y, desde a11f, tratar de comprender sus ideas. verdad contiene solamente el ser de la cosa. La con­
EI problema de la terminologfa oculta se re­ denda. por su parte. es en esta certeza solamente co·
suelve de manera similar a la utilizada para la mo puro yo, y yo soy en ella solamente como puro este
y el objeto. asimismo. como puro esto.7
terminologfa explfcita, porque nos remite a tex­
tos anteriores del propio autor; sin embargo,
esos textol no nos entregan el significado de las Aunque a primera vista observamos que el es­
palabras en forma aislada, es decir, fuera de to se refiere al objeto, aun nos falta saber en que
contexto, sino a traves de un conjunto de ideas sentido esta empleado el termino y que nos
ligadas a otras que tampoco se explican por st quiere decir Hegel a 10 largo del parrafo o. en
otras palabras. aunque unos textos nos remiten
, Heglel. Fenomenologw del espiritu, Fondo de Cultura Econ6mica,
Mbico. 1966. p.7! 7 lbidem. p.6:1.

76 77

'i
a otros para descifrar la terminologia, cada tex­ objeto en toda su plenitud. y por ser este objeto
to, a su vez, debe ser analizado hasta llegar a su el contenido de la certeza sensible. el conod­
cabal comprensi6n. miento que de el se nos ofrece es el mas rico y
verdadero. Pero visto por otro lado es el mas
b) Las ideas pobre y mas abstracto. pues 10 unico que pode­
mos decir de el es que es; su verdad contiene 56­
10 el ser de la cosa. En resumen, en la certeza
EI analisis de comprensi6n consiste en desar­ sensible tanto el ser como la conciencia son algo
ticular y articular las ideas, dividir el parrafo en indeterminado; el ser que ahl aparece es un pu­
frases pequenas, descomponerlas y simplificar­ ro esto y la condencia un puro yo, un este.
las, cambiarlas de orden y estructurarlas, pero Pero aun no sabemos por que eI esto se pone
siempre de acuerdo con el criterio del autor. como no esto. Para comprenderlo. deberfamos
Asl, en el texto de Hegel, es posible hallar tres continuar eI analisis con los parrafos siguientes
grupos de ideas que deben ser anaIizadas por se­ que se haran inteligibles si en vez de detenernos
parado. EI primer grupo se refiere al contenido en ellos. continuamos leyendo hasta hallar otros
concreto de la certeza sensible. que se manifies­ textos que los expliquen. Es decir, asf como fre­
ta de manera inmediata como el conodmiento cuentemente los textos se aclaran mediante re­
mas rico y verdadero, pues aun tiene ante sf el ferendas a parrafos anteriores, tambien se
objeto en toda su plenitud. remiten a textos posteriores cuando el analisis
El segundo grupo apunta a la forma en que directo resulta insuficiente. Para saber por que
esta certeza se muestra ante sf misma. y de ahi "el esto se pone pues como no esto 0 como supe­
Hegel concluye que aparece como la verdad rado y por tanto no como nada sino como una
mas abstracta y mas pobre porque s610 contiene nada determinada 0 una nada de un contenido.
el ser de la cosa. EI tercer grupo se refiere al pa­ a saber del esto", no funciona descomponer el
pel que desempena. en la certeza sensible. tanto parrafo en frases, ni reestructurarlas solamente;
el objeto como la conciencia; ahi. la conciencia es preferible continuar la lectura y buscar algtin
es un puro este y eI objeto un puro esto. ejemplo 0 una frase que nos proporcione la cla­
De 10 anterior se desprende que el esto es el ve. Hegel, p.fectivamente. 10 hace en las paginas

78 79
siguientes donde hallamos los ejemplos y las fra­ importanda de la lectura general dellibro antes
ses que necesitamos. de proceder al an~lisis de los textos. Esta prime­
EI an~lisis de comprensiOn no sOlo aclara las ra lectura no sOlo familiariza con la terminolo­
ideas del autor, sino permite jerarquizarlas. La g1a, sino muestra los temas y subtemas de la
jerarquizaciOn cumple dos prop6sitos funda­ obra que sirven de gufa para el an~lisis poste­
mentales: pone al descubierto las ideas centrales rior. EI an~lisis depende de los objetivos de la
y colaterales de manera que sea posible buscar investigaciOn. Un mismo texto sirve para dife­
las relaciones entre ambas, y facilita la tarea del rentes fines e investigaciones y de acuerdo con
investigador al proporcionarle los hilos conduc­ los prop6sitos de cada investigador se inicia la
tores que habr~n de alumbrar su tarea. lectura. Por ejemplo en el Manifi'esto del Parti­
No siempre la idea central de un p~rrafo do Comunista Marx y Engels escriben:
coincide con el tema central que el autor desa­ La condid6n esendal de la existenda y de la domi­
rroHa a 10 largo de su obra. Esa idea central naci6n de la dase burguesa esla acumulaci6n de la rio
puede servir de apoyo 0 ser simplemente una queza en manos de particulares, la formaci6n y el
disgresion; en cambio. algunas ideas que en un acrecentamiento del capital. La condici6n de existen­
principio parecen colaterales, se convierten, en cia del capital es el trabajo' asalariado. EI trabajo asa­
lariado descansa exdusivamente sobre la competencia
p~ginas posteriores. en las ideas centrales de
de los obreros entre 5(. EI progreso de la industria, del
otros textos, que a su vez forman parte de la te­ que la burguesfa, inca paz de opon~rsele. es gente invo­
m~tica fundamental. Si desde un principio se si­ luntaria, sustituye el aislamiento de los obreros, resul­
gue el orden jer~rquico de las ideas, se estara en tante de la competencia, por su uni6n revolucionaria
condiciones de distinguir los diferentes niveles mediante la asociaci6n. Asf. el desarrollo de la gran
en que se mueve la obra y hallar sus implicacio­ industria socava bajo los pies de la burguesfa las bases
sobre las que esta produce y se apropia 10 producido.
nes y relationes. Sera posible perseguirlas a 10 La burguesla produce. ante todo, sus propios sepultu­
largo del libro 0 en obras posteriores y ver qu~ reros. Su hundimiento y la victoria del proletariado
problemas ocultan, como se desarrollaron, eua­ son igualmente inevitables.·
les quedaron interrumpidas y cuales se vincula­
8 Marx)I Engels, Manifiest" del partido comuniSta. Ed. Progreso.
ron a los nuevos problemas del aut-or. De ahf la MoscU, p.41.

80 81
Ahora bien, si el investigador se propusiera condiciones de situar su tema dentro de la te­
saber por qu~:"la burguesfa produce ante todo matica general del autor.
sus propios sepultureros". coincidirfa con una En suma: unos son los prop6sitos del autor y
de las ides principales de este parrafo de los otros los del investigador; este ultimo nunca de­
autores del ManiJiesto del Partido Comunista; bera olvidar sus objetivos: hallar un fondo co­
pero si se quisiera explicar c6mo se logra la for­ mun de ideas intimamente relacionadas con el
maci6n y el acrecentamiento del capital. toma­ tema de su investigaci6n. Algunas se daran de
ria como idea central una de las ideas colatera­ manera explfcita. otras, se leeran entre lineas.
les del texto para perseguirla a trav~s de toda la A trav~s de 10 que dice, el autor delata sus in­
obra de Engels 0 de Marx, 0 s610 del Manifiesto fluencias; en 10 que rechaza, descubre sus prefe­
del Partido Comunista. En el parrafo citado es rencias. y mediante el anaIisis de los textos se
visible que:"la condici6n de la exis~ncia del ca­ advierte su originalidad, y sus adertos y errores.
pital es el trabajo asalariado". Si no 10 hace asl,
el investigador carecera de brujula y no estara
en condiciones de deslindar los elementos que
entraran a formar parte de su investigaci6n.
Esto no supone pasar por alto 10 que no se re­
lacione directamente con el tema porque se Ie
sacarfa de contexto y no habrfa manera de tela­
cionarlo con otras ideas del mismo autor ni'serfa
posible buscar sus implicaciones. Lo que sutede
es que el investigador. al extraer los puntos que
Ie interesan. invierte. eventualmente, el orden
de la exposici6n original para someterla a sus
prop6sitos. Si tiene presente todas las preguntas
de su proyecto de trabajo. buscara sus rcspues­
tas durante el analisis de los textos y estara en

82 83
-<

-,,­
u
o
~
>~
ol:
SZ

to
Q..,­
<:rJ'l
uZ
\.I.l
":E

~
o
u
La investigad6n documental tambien supone eI
r estudio de los textos desde la perspectiva hist6ri­
ca. No basta saber que dijo el autor, sino cuan­
do, c6mo. d6nde, por qu~ y para que.

a) Cuando

EI pensamiento filos6fico, como es natural,


exige un proceso de maduracion; muy pocas ve­
ces las primeras ideas son las definitivas; no fal­
tan casos donde el filosofo se retracta, en su ma­
durez, de 10 que escribi6 en su juventud; 0
cuando menos, modifica, afina 0 desarrolla.
dentro de otros cauces. sus primeras observacio­
nes. Nuevas experiencias, nuevas influencias,
amplian su cosmovisi6n. Otros intereses van de­
jando a un lado problemas antes capitales. vie­
jos planteamientos ceden su lugar a nuevas pre­
guntas y formas de especuladon. Todo esto
queda fijado en sus libros. Si se leen en orden
cronologico. se obtiene una dara vision de su
biograffa intelectual.
Quizas uno de los ejemplos mas visibles de
evolud6n filos6fica sea el que nos ofrece ac­
tualmente. la vida y obra de Bertrand Russell.
Russell se inicia en las matematicas y de ahi se

87
inclina hacia la filosofla. En un princlplO se puede ser ajena alinvestigador. Una de sus ta­
adhiere al platonismo de las entidades matema­ reas consiste, precisamente, en seiialar esos
ticas, pero los problemas que alIf encuentran Ie cambios, esas circunstancias, esas influencias, y
sugieren otras alternativas que propone en su en tratar de explicar su importancia y el lugar
teorla de las descripciones, en 1905. que les corresponde en el conjunto de su obra.
Russell pasa del kantismo, y sobre todo del Cada libro tiene su propia historia, una historia
hegelianismo de Bradley, a una posicion anti­ fntimamente ligada a la vida de su autor y, si no
dealista y a la vez analftica. Elabora junto con se advierte cuando fue escrito. no se estara en
Whitehead la fundamentacion logica de la ma­ condiciones de entender apropiadamente sus
tematica; piensa que el analisis 16gico es capaz ideas; se tomara como fruto maduro algo que el
de resolver los problemas de la teona del cono­ autor quizas rechazo en otras obras 0 que ape­
cimiento, y desde ese Angulo concibe su tesis nas contiene el gennen de su pensamiento.
sobre el atomismo logico. Sin embargo, a su in­ No es 10 mismo leer una obra de juventud que
clinaci6n logicista va aiiadiendo una fuerte ten­ una obra de madurez 0 un libro reeditado por el
dencia empirista que se descubre en sus analisis propio autor en varias ocasiones. En cada nueva
de cuestiones epistemo16gicas. edici6n pueden haber tantos cambios que por sf
Por otro lado, concibe su monismo neutral, solos revelen la evolucion filosofica de su autor.
segUn el cual, 10 flsico y 10 pslquico se conside­ Cuando eso sucede, el investigador esta obliga­
ran como dos concepciones de una ,misma reali­ do a cotejar todas las reediciones para descubrir
dad. Como esto 10 obliga a examinar la noci6n ideas primerizas y seiialar cuales desparecieron.
de "conciencia", abandona el monismo neutral como se transformaron y cuando surgieron los
para estudiar los procesos cognoscitivos del suje­ cambios. Por eso. antes de iniciar la lectura de
to y concilia, en cierta forma, proposiciones tra­ un libro, eI investigador debe localizarlo en la
dicionalistas y neopositivistas. Pero nada de esto biograna de su autor; si no sabemos nada de su
10 aleja de sus posiciones logicistas ni Ie impide vida, si no conocemos su itinerario filosofico, si
dedicar un buen numero de paginas a proble­ desconocf'!mos cuando hizo su obra nos faltari
I

mas hist6ricos y sociales. el contexto en el que fue escrito y dejaremos


La evoluci6n intelectual de los fil6sofos no muchas preguntas sin resolver.

88 89
Hay que advertir, sin embargo, que la fecha gulas. loa que me condujeron par la famoafsima
de la elaboraci6n de un libro, no siempre co­ ruta
rresponde con la de su publicaci6n. No pocas de la diosa. que encamina al hombre en posesi6n de
veces los autores conservan sus manuscritos ine­ las luces del saber a trav& de todas las ciudades.
ditos durante muchos aiios, 0 se publican des­
pues de su muerte; esos libros quiza contienen
ideas juveniles que pueden servir para compren­ Y la dioaa me redbi6 con benevolenda. tom6 mi
der mejor la evoluci6n de su pensamiento, pero mano derecha
no nos entregan su ultima palabra aunque sean entre las BUyas y. dirigi~ndose a ml, me habl6 de
los ultimos publicados durante la vida 0 despues esta manera:
de la muerte del fil6sofo. IOh, joven, compafiero de las inrnortales conduc­
toras!,
25 Bienvenido seas, tu, que Ilegas a nuestra mansi6n
con los caballos que te traen;
b) Cdmo pues no P.S un hado infausto eI que te movi6 a
recorrer
este camino - bien alejado por derto de la ruta
No todas las ideas filosOficas aparecen en for­ trillada por los hombres-,
ma de tratados; los ensayos, discursos, dialogos, sino la ley divina y la justicia_ Es necesario que
poemas y hasta las polemic as han servido de ve­ conozcas toda mi revelaci6n,
hfculo al pensamiento filos6fico. Ahf estan los y que se halle a tu alcance el intrepido coraz6n
dialogos de Plat6n 0 el poema de Parmenides de fa Verdad, de hermoso cerco,
110 tanto como las opiniones de los mortales, que no
para citar s610 dos ejemplos insignes. En su poe­ enderran creencia verdadera.
rna aleg6rico Sobre la naturaleza, Parmenides No obstante, a ti te serA dado aprender todo esto,
escribe: y c6mo las apariencias
tendrlan que aparecerse para siempre como rea­
lidad total.
I Los caballos que me lIevan consigo cumplen. al II Voy a dedrtelo ahora mismo, pero presta atenci6n
hacerlo, toda la plenitud de mi deseo. a mis palabras.
pues no hay duda que son ellos, mis verdaderos las unicas que se ofrecen al pensamiento de entre
los caminos que reviste la btisqueda.·
90 91
Aquella que afinna que el Ser ea y eI No-Ser no ea. nos obliga a interpretar algunas de las afinna­
significa la vfa de la persuasi6n - puesto que acorn­ dones del autor; el tono persuasivo no debe im­
pafia a la Verdad-. pedirnos el examen crftico de sus argumentos;
5 y la que dice que el No-Ser existe y que su exis­ eI lenguaje metaforico exige su traducd6n al
tencia es necesaria, lenguaje neutro, etcetera. Sometidos al amilisis,
esta. no tengo reparo en anunciirtelo, resulta un
camino totalrnente negado para el conocimiento. esos lenguajes delatan el tipo de informacion
porque no podrfarnos jirnas Uegar a conocer el No-Ser que nos ofrecen.
- cosa irnposible­
y ni siquiera expresarlo en palabras. 1
c) D6nde
En estos fragmentos del poema. se encierra
parte de la tesis de Parmenides que sostiene que Si el itinerario filosOfico se encuentra en la
el No-Ser no existe porque no podrfamos cono­ biografia del autor, sus ideas se localizan en sus
cerIo ni expresarlo. libros. No es suficiente saber cuando ni como
Preguntar c6mo esta estructurada una obra, las escribi6, sino en donde estan impresas, bajo
es observar en que forma se han expuesto las que titulo, que editorial imprimi6 la obra, y de
ideas. El investigador debe seiialar expresamen­ acuerdo a ella, en que capitulo y en que pagina
te que se trata de un poema filosofico 0 de un dellibro estan expuestas. Los fil6sofos expresan
ensayo, un tratado 0 un artfculo periodlstico, las mismas ideas en diferentes obras 0 exponen
una obra de divulgacion 0 de exposicion perso­ en la misma obra diferentes ideas, y si no tene­
nal. Tambien serfa prudente indicar su exten­ mos la precaucion de sefialar en d6nde se publi­
si6n y dejar constancia de su estilo, su grado de caron, nos sera imposible seguir la evoluci6n de
claridad. oscuridad y confusi6n y aun el tono de su pensamiento y de catalogar los temas en el
gravedad. ironfa 0 emotividad que alii se mani­ orden en que fueron apareciendo. Aun en obras
fiesta. escritas en una misma epoca. es posible advertir
Esto auxilia la investigacion. EI tono ironico diferencias 0 incongruencias 0 una secuencia 16·
gica que permite ver hasta que punto un libro es
I Parmenides, Frogmen/os. Ed. Aguilar. Buenos Aires. 1965. p. 50 Y
51.
com pie mento de otro.

92 9B
tan al mundo. Las proposiciones son las expresiones
Pasar por alto este hecho es paralizar la inves­ perceptibles de pensamientos, y los pensamientos son
tigaci6n; estar incapacitado para ubicar las pinturas logicas de los hechos.r
ideas del autor y para seiialar d6nde aparecen
unas y otras, d6nde se retract6, d6nde continu6 En los primeros ados de la decada de los 30s,
la linea de problemas que Ie ocuparon durante Wittgenstein manifiesta cierta insatisfacci6n
toda la vida y d6nde surgi6 la discontinuidad. con las doctrinas del Tractatus y comienza a
Tambien se estara incapacitado para la critica; trabajar en otras obras publicadas p6stuma­
si no se ubican sus ideas, su pensamiento, inclu­ mente con el titulo de Philosophische Bemer­
so, puede aparecer incongruente 0 contradicto­ kungen y Philosophische Grammatik; aM se re­
rio, contradicci6n que desapareceria si se toma­ tract6 de varias de las doctrinas caracteristicas
ra en cuenta que se trata de ideas que el autor del Tractatus: "dej6 de creer en atomos 16gicos
expuso en diferentes etapas de su vida. Por su­ ode buscar un lenguaje 16gicamente articulado
puesto,' suele suceder que la contradicci6n no embozado en ellenguaje ordinario"~
sea dinamica, es decir, no se resuelva en obras En 1948 termina Philosophische Untersu­
posteriores, sino continue en forma estatica y chungen que se publica en 1953 despues de su
entonces ya no sera suficiente la compresi6n his­ muerte.
t6rica sino que sera necesario recurrir al analisis
crftico de sus ideas.
A pesar de que estlw compuestas siguiendo un me­
Wittgenstein ilustra perfectamente 10 ante­
todo similar - senala Kenny las Untersuchungen
rior. En el Tractatus Logico-Philosophicus uni­ contrastan sorpresivamente con el Tractatus en estilo y
co libro que publico durante su vida, en 1921, contenido... donde la primera obra era lac6nica yabs­
se ocupa de la naturaleza dellenguaje y de la re­ tracta, la ultima es difusa y concreta, rica en vfvidas
laci6n de este con el mundo. La doctrina cen­ ilustraciones y en coloreadas metaforas.·
tral del Tractatus seiiala Anthony Kenny:
2 Anthony Kenny. WlIlg",,,lel7l. Revista de Occidente. Madrid.
1974. p.IB.
, Ide"., p.22.
es la famosa teoria pictorica del significado. Segiln es·
• Ibidem, p.25.
ta teorla el lenguaje consta de proposiciones que pin­
95
94
Ademas, Wittgenstein insiste ahora en que
las palabras: miento y ltomos simples del mundo. En las Untersu­
chungen Wittgenstein argumenta que la noci6n de
atomOS que son simples en alg(1n senti do absoluto, es
no se pueden entender fuera del contexto de las activi. una noci6n incoherente. y que es imposible establecer
dades humanas no Iingiiisticas con las que el uso del una correlacion privada entre elementos del pensa­
lenguaje esta entretejido. miento y fragmentos de realidad. 7 •

Asi:
Sin embargo:
parece verosfmil que en esta como en otras panes de
las Untersuchungen Wittgenstein esta argumentando a pesar de las diferencias entre el Tractatus y las Un·
en contra de sus propios puntos de vista anteriores.' tersuchungen existe continuidad en la concepci6n
Wittgensteniana de la naturaleza de la filosofIa. Wit­
EI propio Wittgenstein escribe en el prefacio tgenstein continu6 considerando la filosofia como una
de Jas Untersuchungen: actividad mas bien que como una teona. como una ac·
tividad de clarificar proposiciones y de evitar que las
apariencias engaiiosas del lenguaje ordinario nos des­
me he visto forzado a reconocer graves errores en 10
carnen.8
que escribf en aquel primer libro.6

Esto comprueba que no se puede hablar de


Por su parte, Kenny observa que: Wittgenstein sin hacer referencia a sus obras. EI
Wittgenstein del Tractatus difiere del Wittgen­
stein de las Untersuchungen. Wittgenstein se
en el Tractatus 1a conexi6n entre lengua je y realidad

dependfa de la correlaci6n entre elementos del pensa­


critica a S1 mismo; seria injusto reducir Ja
filosofia de Wittgenstein a las ideas que expuso
• Ibidem. p.27.
en el Tractatus.
6 Ludwig Wlttgensleill. Philosophlcal/m·esllgallOns. Basil Blatwell
Oxford. 1968. p.X. 1 Anthony Kenny. op CIt. p.27.

H Idem. p.28.

96
j 97
j
,
d) POT que
la superioridad de su esplritu en fuerza viva y organi­
ca, estimuladora dellento perfeccionamiento de las d­
Preguntar por que un filosofo escribio deter­ vilizaciones americanas. 9
minada obra, por que se incJino por una co­
rriente filosofica, por que utilizo ciertos argu­ Sin embargo. no siempre es conveniente jurar
mentos. por que 10 hizo en la forma que 10 hizo, por las palabras del maestro. A primera vista,
es hacer verdaderamente una investigacion. Re­ parecerla que Caso iba a realizar el panegfrico
solver esas preguntas significa buscar las causas de Hostos, pero poco a poco aparece la crftica. y
pr6ximas y remotas, las influencias filosoficas y a traves de la crftica las verdaderas intenciones
las intenciones del autor. Los datos no se entre­ del autor. De ahf podemos deducir una primera
gan facilmente; hay que forzar la lectura, leer leccion: frecuentemente los filos6fos descubren
con determinados objetivos, reconstruir cir­ sus ideas de manera indirecta, ya sea porque las
cunstancias, buscar fechas, ligar ideas. ,Por circunstancias les impiden hacerlo en otra for­
que. por ejemplo, escribi6 Caso su conferencia ma, 0 porque tienen en mente propositos cola­
sobre lOla filosoffa moral de Eugenio M. de Hos­ terales que, a la postre, resultan los mas impor­
tos"? EI propio Caso responde, en cierta forma, tantes y definitivos. Si elogian a otros autores,
desde las primeras paginas del ensayo: no quiere decir que se identifiquen con ellos. si
los critican, tampoco significa que los repudien
En estos tiempos de escepticismo moral y de indivi­ totalmente.
dualismo exaltado, verdaderamente anarquico; cuan­ Estas evidencias casi nunca se obtienen de la
do el hecho mas constante y potente en las especulacio­ sola lectura de un libro; es necesario hacer lectu­
nes filos6ficas que de Europa nos lIegan es la ausencia ras paralelas, recurrir a la bibliografia indirecta,
de la fe en eI progreso radonal de los hombres, cuando analizar las circunstancias. Caso, por ejemplo, se
las teorfas antiintelectualistas de un Nietzsche y de un
Stimer producen formidables estragos... acaso sea refiere un poco a ellas cuando habla de "estos
oportuno y consolador recordar la doctrina del gran, tiempos de escepticismo moral y de individualis­
moralista que supo "igualal con su vida eI pensamien­ mo exaltado verdaderamente anarquico" y de
to" - conforme al insigne aforismo convirtiendo as!
• Antonw Coso, "La Jilosojfa moral de Eugfnw M de 1I0stos",
Obras completas, vol. II, UNAM. Mhico, I!ln. p 161.
98
99
los "estragos" producidos por Nietzsche y Stir­ Aunque la cntica no es directa, basta anali­
ner, fil6sofos a los que habra dedicado, dos anos zar los argumentos que Caso esgrime en contra
antes, sendas conferencias. Lo primero que se de Hostos, para conocer sus verdaderos propo­
ocurre preguntar es 10 siguiente: c!que tiempos sitos. Hostos sostiene que la base logica de la
eran esos? La pregunta la resuelve la fecha de la moral "es el concepto de la euritmia universal
publicaci6n del ensayo sobre Hostos: septiembre construido sobre la nodon de ley natural"; Caso
de 1910, dos meses antes de la revolucion mexi­ rechaza tal concepto y escribe que "la euritmia
cana. c!Que hada?, (que leia Caso en septiembre universal no existe" y que "las uniformidades de
de 191O? Caso no 10 dice expresamente en esa la naturaleza son metodos hallados por el hom­
conferencia, pero en otros escritos recuerda a sus bre para adaptar las cosas a su inteligencia", si
maestros' y amigos; 10 mismo hacen estos en sus tales uniformidades no existen. resulta evidente
obras: Alfonso Reyes, Vasconcelos, Henriquez que la ciencia, en la que se apoya el positivismo,
Urena. Entre todos dibujan un panorama sufi­ no nos entrega un imagen fiel de la realidad,
dentemente claro: todos eran miembros del Ate­ como sostendra despues el propio Caso apoyado
neo de laJuventud, agrupadon que ellos mismos en Bergson. Es evidente tambien que Caso bus­
habran formado para renovar la cultura mexica­ caba destruir la fe que los positivistas mexicanos
na, hasta entonces dominada por el positivismo. tenian en las ciencias y con ello hallar la posibli­
Todos eran antipositivistas, ya traves de lecturas dad de restituir a la metafisica. Hostos era un
comunes habian conoddo a Schopenhauer, buen pretexto.
Boutroux, Bergson, James, etcetera. La confe­ Claro que inmediatamente se ocurre pregun­
renda sobre Hostos y otras dedicadas a pensado­ tar por que Caso era antipositivista, 10 que nos
res latinoamericanos, fue planeada por el Ate­ Ilevaria a investigar en que situacion se encon­
neo para conmemorar el primer centenario de la traba el positivismo en Mexico poco antes de la
independencia de Mexico. De la actitud antipo­ Revoluci6n, el tipo de enseiianzas que ofreda.
sitivista de los miembros del Ateneo, era fadl co­ su desden por la metafrsica. Sin embargo, esto
legir que la conferenda sobre Hostos sena una no responderia cabalmente la pregunta. habria
cntica al positivismo. que hurgar en la biografia de Caso para estable­
cer sus inclinaciones filos6ficas, sus lecturas. y
100 101
anali~ar los argumentos que ~I mi.mo expone
en sus obras. De ahf tambien se puede colegir
,
\.
guientes palabras de Caso: "el alma humana es
mas que raz6n: es 10 que la historia de la especie
por que no fue intelectualista. Los propios
exhibe en las form as simbolicas del heroismo y
miembros del Ateneo atestiguan que sus lectu­ del amor".IO
ras de Shopenhauer los alejaron de Hegel. y que
(Por que decimos que en la caridaa esta el
Boutroux y Bergson les abrieron perspectivas
punto central de sus ideas? No por la conferen­
insospechadas. Kant les impidi6 tomar en serio
cia sobre Hostos; aUi aparece colateralmente a
, a Aris~6teles; el antiintelectualismo les dio la co­
proposito de su defensa dellibre albedrio y en
yuntura para restablecer a la metafIsica. Fue el
contra del determinismo de Hostos. Pero si tra­
antiintelectualismo el que los condujo al antipo­
zamos un hilo conductor de las tesis expuestas
sitivismo. por Caso en sus confcrencias sobre Nietzsche,
Stirner y Hostos y las ligamos a su obra capital
Pero entonces (por que el rechazo a Nietzsche
La existencia como economia. como desinteres
y Stirner? Esta pregunta obliga a leer las confe­

y como caridad, aparecida en forma de opuscu­


rendas que Caso dicto sobre los mismos antes de

10 seis anos despues. estaremos en condiciones


su conferencia sobre Hostos y en don de muestra
de advertir como fue germinando la tesis que
claramente su repudio por las actitudes de am­

constituy6 la preocupacion de su vida.


bos pensadores. Aunque reconoce que ellos
Nada de esto habriamos sabido si no hubiera·
"exhumaron al hombre del intelectualismo
mos preguntado por que; si no hubieramos tra­
donde yacta asfixiado e inerte", rechaza su
zado coordenadas de ideas. si no las hubieramos
egoismo y su falta de caridad.
separado por temas y despues relacionado entre
Asl habremos llegado al punto central de sus
S1. si no hubieramos buscado causas y recons·
ideas: la conferencia sobre Hostos no solo ataca
truido circunstancias.
indirectamente al positivismo y directamente a

Nietzsche y Stirner, sino lleva una intencion co­

lateral: la exaltacion de la caridad como impul­

so qu~ no descansa en la razon y que podemos

descubrir a ]0 largo de la conferencia en Jas si­ 10 Idem. {J.llO.

102 10~
e) Para que 11 hallar argumentos para criticar al positivismo y
para acabar con su hegemonia en nuestro. pats.
Como se ha observado, los textos filos6ficos
I
i
para restituir los estudios metaflsicos que el po­
difIcilmente se explican por sf solos. Lo hem os sitivismo habia dejado fuera de su plan de estu­
comprobado a prop6sito de la terminologta, dios. para sustituir, con el antiintelectualismo,
ahora 10 vemos en relaci6n con las ideas. Aun­ una filosoffa que eI juzgo unilateral. cConsiguio
sus propositos? Su biografla nos ensefia que sf. y
que se trate del autor de un solo libro. el fil6sofo
todos los testimonios de la historia nos hacen ver
delata sus intenciones. se compromete con una
que no s610 se incluy6 a la metafIsica en los pla­
posiciOn filosofica. acepta 0 rechaza, aplaude 0
polemiza con una finalidad; si no la expresa di­ nes de la nueva universidad. sino que el fue uno
rectamente, se extrae de los argumentos, del en­ de sus principales maestros. cTuvo raz6n? cEran
validos sus argumentos? cFueron beneficos sus
fasis con que los expone. los problemas que ana­
resultados? No es este ellugar para juzgarlo. Lo
liza y tambien de los testimonios de sus contem­
importante es advertir la necesidad del analisis
poraneos. ya sea de viva voz 0 a traves de sus
obras. critico que debe acompafiar al analisis de com­
prensi6n hist6rica de los textos.
Si el autor ha escrito varios libros. dara en
uno la clave para la explicacion del otro. desa­
rrollara en el segundo las ideas expuestas en el
primero 0 las repudiara. cambiara de opinion,
de enfoque, de tema. Preguntar por que los re­
pudiO 0 los expuso en la forma en que 10 hizo.
lleva a preguntar para que: las causas nos ligan
a las finalidades y estas a veces no aparecen cla­
ramente. No siempre se cumplen los fines que se
han propuesto 0 se cumplen a medias 0 tienen
resultados contraproducentes. Caso se inclino
hacia el antiintelectualismo porque alU creyo

104 105

)
o

-~

o~
-

u
--
~u
~~
Q.,~

tJ~
-<

Z
-<

-- - - - -
Aunque muchas investigaciones, sobre todo las
realizadas por principiantes, son puramente ex­
positivas, nunca sobra insistir en la necesidad de
la crltica. El investigador no solo hace historia.
tambien es filosofo, y como tal no puede perma­
necer impasible frente a las ideas que va expo­
niendo; ha de valorarlas. descubrir su logici­
dad. su legitimidad, correcion 0 incorrecion.
La critic a se va realizando durante la lectura
a la luz del analisis de comprension de los textos
y se lleva a cabo en varios niveles. entre los que
destacan, la distincion entre la forma y la fun­
cion dellenguaje empleado en los textos filosofi­
cos, y el analisis logico de sus problemas y for­
mas de argumentacion.

a) Forma y funci6n del lenguaje

Es bien sabido que el lenguaje no solo se usa


para describir eI mundo 0 para razonar sobre
el; tambien sirve para expresar 0 despertar
emociones 0 para motivar y prescribir determi­
nadas conductas.
Cuando Nietzsche pone en boca de Zaratus­
tea el siguiente parlamemo: "jYo os exhorto,
hermanos mios, .. permanecer fides a la tierra y

109
a no creer a los que os hablan de esperanzas su­ si no 10 traducimos a un lenguaje neutro, si no
praterrestresl",1 no est' dando ninguna infor­ 10 relacionamos con otras ideas del autor. Por 10
maci6n sobre el mundo, est' haciendo una ex­ pronto, parece que Nietzsche emplea un len­
hortaci6n para mover a la conducta humana y, guaje persuasivo a traves del cual no esta indi­
cuando dice: "IOh cielo extendido sobre mil cando, como Darwin, la procedencia del hom­
ICielo claro y profundolJAbismo de luzl/AI con· bre de una forma inferior. sino su posibilidad
templarte. me estremecen divinos anhelosl",2 es­ de ascender a una escala superior, al superhom­
t' expresando sus emociones y no describiendo bre. Nietzsche apunta a un ideal y Darwin sena­
el cielo que sobre el se extiende. En cambio, la un hecho en la evoluci6n de las especies.
cuando escribe: "el hombre es una cuerda ten­
dida entre la bestia y el superhombre",' esta uti· Los tres usos del lenguaje suelen mezclarse
lizando un lenguaje metaf6rico que exige una durante el discurso y servir a varios fines al mis­
interpretacion. mo tiempo: informar, expresar emociones y
Esto no sucede con la siguiente frase de Dar­ persuadir. Pero no deben confundirse esas fun­
win: "En la conformacion corporal del hombre ciones, ni ser juzgadas de la misma manera.
se descubren senales evidentes de su proceden­ Las funciones dellenguaje no siempre se dis­
cia de una forma inferior."· Aqui Darwin no tinguen por su forma gramatical. Las oraciones
em pie a metaforas, est' proporcionando una in­ declarativas, interrogativas, imperativas 0
formaci6n verdadera 0 falsa sobre el hombre, exclamativas, suelen cumplir funciones diferen­
que deberfa ser comprobada en la experiencia. tes de las que aparentan. No toda oraci6n de­
Pero lcomo juzgaremos la proposici6n de Nietz­ clarativa es informativa, a veces s610 expresa
sche?: lCumple una funci6n informativa? lQue emociones 0 Ileva oculta una exigencia.
nos quiere decir Nietzsche? Nunca 10 sabremos

I F. Nietuche, As{ Hablaba Zaratustra. Sempere y Cfa. Ed,tores


Madrid, p. (I. la oracion declarativa. "me gustaria tomar un poco
I Idem. p.150. de cafe" dice Copi no sera tomada por un mozo de
, Idem, p. 9. cafe como un mero informe sobre el hecho psicol6gico
• CarlOi Darwin, Elorigen del hombre, Ed. Maucci. Barcelona. p. que evidentemente afirma a< cn:a de su cliente, sino

110 111
como una orden 0 un pedido para que emprenda una que sus cadenaa. Tienen. en cambio. un mundo que
determinada acci6n. 5 ganar. IProletarios de todos los pafses unfosP

Por su parte, la oraci6n interrogativa: Es claro que la aceptaci6n 0 rechazo de la


exhortacion anterior. corolario de todo el Mani­
(No es verdad que Rusia y Alemania firmaron en
fiesto del Partido Comunista, depende de consi­
19'9 un pacto que precipit61a Segunda Guerra Mun­ deraciones sobre la verdad 0 falsedad de las pro­
dial? puede no ser una pregunta en 10 absoluto, sino posiciones infonnativas que la apoyan, pero son
una manera indirecta de comunicar informaci6n 0 un esas proposiciones las que deben ser juzgadas
intento de expresar y provocar un sentido de hostilidad como verdaderas 0 falsas, no frases como: IPro­
hacia Rusia; au funci6n serla informativa en el primer letarios de todos los palses unfosl que puede ser
caso y expresiva en eI segundo. 6
adecuada 0 inadecuada a los fines propuestos.
Desde luego, no todos los textos son tan obvios
5610 1a infonnaci6n puede ser juzgada como que muestren a primera vista sus prop6sitos. EI
verdadera 0 falsa; la prescripci6n sera adecuada cntico deberla estar alerta para distinguir la for­
o inadecuada y 1a emoci6n sincera 0 insincera. ma de la funci6n dellenguaje que examina. y no
Por ejemplo, en e1: Manifiesto del Partido dejarse engafiar por textos que supuestamente
Comunista Marx y Engels declaran: proporcionan alguna informacion cuando en
realidad solo expresan los sentimientos 0 buenos
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas deseos de los autores.
y prop6sitos. Proclaman abiertamente que sus objeti· Pero hay que ser cauteloso para valorar los
vos 1610 pueden ser alcanzados derrocando por la vio­ textos que se nos ofrecen. Si se toma un pasaje
lencia todo el orden social existe. Las dues dominan· aislado, sera diffcil saber que funcion primor­
tes pueden temblar ante una Revoluci6n Comunista.
Los proletarios no tienen nada que perder en ella mas dial pretende llenar. Las proposiciones que nos
han servido de ejemplo descubren sus funciones
5 Irving M. Copi, introduccifm 4 Ia UJgiC4. Manuall!1 Eudeba, 1971,
faciImente. pero hay algunas que encubren sus
pAt>.

fi Idem., pAl.
7 C. Marx y F. Engela, op. cit., p.M.

112 lIS
objetivos y 5610 adquieren verdadero significado f y con frecuencia se pueden haHar textos filos6fi­
dentro de su contexto. cos con definiciones err6neas, ya sea por su des­
conocimiento de las cosas que las palabras de­
b) Postura filos6fica implicita signan, 0 porque confuden los usos que se han
dado a esas palabras.
Esto es importante para la investigaci6n; hay
Tambien seria conveniente analizar los con­ quien considera por ejemplo, que la palabra
ceptos y las definiciones de los fil6sofos. No "belleza" es indefinible, como sucede con la pa­
siempre nos hallamos con definiciones estipula­ labra "amarillo"; para otros, debe haber alguna
tivas en las que se indica expresamente que carcterfstica en las cosas para que se les Harne
cuando se emplea determinada palabra se quie­ bellas; otros sostienen que la belleza no es una
re significar tal cosa; a veces encontramos defi­ propiedad sino un valor, etcetera. As! surgen las
niciones persuasivas que descansan mas en el controversias y las corrientes filos6ficas que hall
significado emotivo que en el significado cong­ aparecido a traves de la historia. (Por que tal~s
noscitivo del termino. por ejemplo, cuando de­ discrepancias? Esto depende de la concepci6n
cimos que la "democracia es la tiranfa de las filos6fica de cada autor. El investigador estara
mayorfas" en vez de definirla como la forma de capacitado para reconocer a que escuela filos6­
de gobierno de elecci6n popular que representa fica pertenece el autor si pone atenci6n a sus
la voluntad general de los ciudadanos. conceptos y definiciones; en esa forma sabra.
Tambien existen las definiciones lexicografi. por ejemplo, si es emotivista, objetivista 0 subje­
cas, que nos informan acerca de los diferentes tivista aunque este nunca 10 declare expresa­
usos de .una misma palabra, como sucede con mente.
los diccionarios; pero en los textos filos6ficos,
sobre todo, haHamos definiciones te6ricas como
c) Problemas y pseudoproblemas
las que pedia S6crates cuando queria saber que
es la beHeza.
Las definiciones estipulativas no son verdade­ Antes de analizar las soluc!ones a los proble­
ras 0 falsas, en cambio sf 10 son las informativas. mas desarroHados en los ::extos, el critico debe­

114 115
t en otras palabras. sus problemas. ,son aut~nticos
rfa estudiar el planteamiento de los mismos. Un
problema mal planteado conduce a soluciones o encubren faIsos problemas?
err6neas 0 produce falsos problemas a los que ni En efecto, algunos problemas podrfan solu­
siquiera hay que buscar soluci6n. cionarse si se plantearan en forma correcta; pe·
EI mal planteamiento de los problemas puede ro hay otros que ni siquiera llegan a problemas.
deberse a varias causas: una de ellas es la vague­ aunque asi 10 parezcan. Esos son los pseudopro­
dad; si un problema se plantea en forma vaga, blemas que surgen debido a los malos usos del
ambigua 0 confusa. no se sabe que se busca ni lenguaje. ya sea porque se confunda eI significa­
que se pretende resolver. Otra causa es la exce­ do de .Ias palabras 0 porque se viole la sin taxis
siva generalidad; algunos problemas encubren 16gica. Tales pseudoproblemas no se resuelven
en el fondo dos 0 tres preguntas que exigen su sino que se disuelven como dirfa Wittgenstein.
propia soluci6n; tratar de contestarlas en forma Un ejemplo clasico de disoluci6n de pseudo­
global, no s610 es incorrecto sino infructuoso. El problemas. 10 da Waismann en Los principios
crftico que desconoce este hecho, se pierde fre­ de La filosfia lingiiistica. En la pagina 99 se ocu­
cuentemente en al analisis de las soluciones, sin pa de la famosa aporfa de Aquiles y la tortuga:
advertir que el mal se encuentra en el plantea­
miento de los propios problemas.
Por eso es importante que eI crftieo se pre­ EI conocidisimo argumento de Zenon es el siguiente:
en una carrera. el corredor mas veloz (Aquiles) nunca
gunte que se propone eI autor, que busca, que podra superar al mas lento (Ia tortuga). Si se acepta
quiere saber. Si la pregunta esta mal hecha, es que la toturga tiene derta ventaja y que Aquiles va a
probable que todo el trabajo corra la misma una velocidad dos veces mayor que la de aquella. a
suerte. La tarea del crftieo consistira entonces Aquiles Ie lieva cierto tiempo. digamos medio minuto.
en descubrir en d6nde esta el error; ~es una pre­ atravesar ese espado. En ese tiempo la tortuga ha re­
gunta confusa? ces vaga?, ~ambigua? ,es dema­ corrido la mitad de su ventaja original. Para atravesar
eI espacio restante. Aquiles necesita un cuarto de mi­
siado general? ,se propone objetivos inalcanza­ out~o y la tortuga utiIiza este tiempo para arratrarse
bles o. por el contra rio. ,plantea problemas que un poco mas lejos aun. Por muchas veces que repita es­
podrfa resolver con mayor precisi6n la ciencia? 0 te proceso. la situaci6n permanecera sin cambio: la

116 117

ventaja de la tortuga serA cada vez menor pero nunea salt amos abiertamente de uno a otro significado de
desaparecerA del todo. "nunca"; aceptamos la carencia de fin del proceso de
Hoy en dla se supone a menudo que el error de esta division (un proceso matematico) como si significara
conclusion se debe al desconocimiento del hecho de que el minutonunca concluye.8 '
que la serie infinita 1/2 + 1/4 + 1/8 + ... tiene la suo
rna finita de 1. Este enunciado es correeto, pero de
ninguna manera elimina la dificultad. Pues no nos
Otra forma de disolver pseudoproblemas
quita la impresion que nos produce el argumento de consiste en buscar la relaci6n entre las palabras
que la ventaja de la tortuga se hace cada vez menor, y los hechos. En efecto. las palabras son simbo­
pero nunca desaparece del todo. los. Hay palabras que se refieren a cosas concre­
El error de este argumento se aclarara si 10 conside­ tas y palabras que indican estados psicol6gicos 0
ramos en la forma siguiente: dividimos el periodo de
que representan abstracdones. Hay palabras
un minuto en mitad. La segunda mitad la dividimos
una vez mAs en mitades y pensamos que este proceso que sirven para conectar a otras palabras 0 para
continua por siempre. Cuando el minuto eoncluya, sustituir a los sustantivos 0 para indicar acciones
tendrAn que haber pasado tambi~n el medio minuto. o cualidades. etcetera; en gram~tica las conoce­
luego el cuarto. luego el octavo y asl sucesivamente mos como sustantivos. pronombres, adjetivos.
hasta el infinito. Por tanto. un minuto nunca puede verbos, adverbios. conjunciones. preposiciones ...
concluir. Aqul es evidente que el error descansa en
Algunas palabras s610 represntan una cosa,
una confusion de dos significados diferentes de la pa­
labra "nunca". Por ejemplo. si digo "Ia secuencia como los nombres propios, pero la mayorla de
1.2.'.4... nunca acaba". esto significa "no hay un ulti· las palabras son palabras de clase. como los
mo t~rmino en esta secuencia". Esta es una proposi­ nombres comunes en los que agrupamos mu­
cion matematica que no tiene absolutamente nada _chas cosas particulares bajo la misma denomi­
que ver con la medici6n del tiempo. Por otra parte, si naci6n. de acuerdo ('on las caracterfsticas que
digo "nunea har~ eso". uso la palabra "nunca" en un
sentido temporal: quiero decir "mientras viva. no hare
tienen en comCtn. Sin embargo, no siempre ve­
eso". Por tanto. si se divide un minuto a la mitad yesta mos con claridad que carateristicas designa la
una vez mas ala mitad. y asi sucesivamente. podemos palabra. Esto ocasiona disputas verbales innece­
decir "este proceso de division nunea concluye" y que­
remos decir que la secuencia de numero
, I,. Waisrnanll. I,os prindpios de fa filoso/fa Imgullilca UNAM
1.112. 1/4, 1/8, ... no tiene fin. Pero (significa eso que
!Hh" u. 1970. P,99,
el minulo nunca concluye? al mantener esta posicion

118 119 ,
sarias. Hospers nos presenta el siguiente hecho que la palabra designe un conjl!nto distinto de
ejemplo: caracterfsticas,
La cuesti6n: "cCuando es una mesa y cuando no 10
es?", es una cuesti6n verbal. es decir, que s610 supone
He aqul una mesa. iSeguira siendo una mesa si la tomar en considerad6n los significados de las pala­
pintQ de un color diferente? SI, pues nadie usarla el co­ bras, en este caso de la palabra "mesa",9
lor (en eI caso de las mesas) como caracterlstica defini­
toria. lSeguira siendo una mesa si la uso para un pro­
pbsito diferente? Sf. iSeguira siendo una mesa si la Es decir, no hay disputa acerca de las cosas si­
pretrifico de alguna manera y la convierto en piedra? no de las palabras que las nombran.
SI. pues el material de que esta hecha no es una carac­ Por otro lado. hay palabras que cambian de
terfstica definitoria. c!Seguira siendo una mesa si Ie sa· significado con el uso, 10 que muestra la flexibi­
co una de las patas? Sf, probablemente la Ilamarlamos lidad del lenguaje a tal punto, que ha hecho
10 mismo: una mesa. cY si Ie saco las cuatro patas? En exclamar a Wittengstein que s610 entendemos el
este caso, seguramente no se la Hamarla una mesa, si­
no la tabla de una mesa. (0 sea, tener patas al menos significado de las palabras porque conocemos
una. es una caracterfstica definitoria de "mesa"; sin sus funciones y usos, Es decir, una misma pa­
patas no es una mesa, es dedr, no Ie aplicarlamos la labra se mueve en un fondo de significaciones
palabra "mesa"). Supongamos que la parto en peda· posibles que cambian en cada contexto, Tome­
lOS. c!Sera aim una mesa? No. Seran pedazos de made­
mos por ejemplo la palabra fruto: de acuerdo
ra que fueron una mesa, pero ya no 10 son mas. Es de­
dr. usamos la palabra "mesa" de modo que la fonna
con et diccionario es "el producto de la fecunda­
general de la tosa es esendal para que se la Hame me­ cion de las plantas que contienen las semillas
sa, pero no su composici6n material; usamos una ca­ encerradas en una cubierta de forma, consisten­
racterfstica como definitoria. pero no la otra. Claro cia y tamafio muy diferentes, seg-un las espe­
que podiamos haber elegido las caracterlsticas defini· des"; tambi~n es fruto "cualquier produccion
torias de una manera diferente; simplemente. hemos de la tierra que rinde alguna utilidad". pero
considerado que esta otra es la mas conveniente. pues
necesitabamos un nombre de clase para hablar ace rca tambien es "producto del ingenio 0 del trabajo
de objetos de una derta forma general. independien­ humano" 0 "algo que es de utilidad 0 provecho"
temente del material del que estuvieran hechos. Si
nuestros intf'reses hubieran sklo diferentes. habriamos 9 I Hospers, Inlroducdtm al andlisis filos6fico. Ed. Macchi. Buenos
Aires, 1966, P.J9.

, 120 121

)
o "un alimento". Solo conociendo todos los usos gente ha ,abido durante miles de anos qu~ es eI rayo.
de esa palabra sabremos aplicarla adecuada­ Lo que no sablan hast a haee menos de 200 anos es la
mente. Pero cuando se confunden los usos, tam­ explicaci6n del rayo. Pero los antiguos reeonodan el
rayo euando 10 velan; usted no puede negar esto." Cla­
bien se producen disputas verb ales como esta
ro est! que estas dos personas. en realidad. no estan en
que vuelve a ilustrar Hospers: desaeuerdo; disputan im1tilmente. pues no estan dis­
cutiendo la misma cuesti6n. Una habla de la palabra.
mientras que la olra habla de la cosa."
Habitualmente, la palabra "sonido" no es enganosa.
pero si alguien pregunta: "Cuando un arbol cae en
medio de un bosque y no hay nadie alIi que oiga la eai­ No distinguir cuando se habla de la palabra y
da. (hay sonido?" es enganoso. pues la pregunta de­ cuando se habla de la cosa ha dado lugar a pro­
pende de eual sea el sontido con que se usa la palabra blemas mas graves. Hay palabras que solo tie­
"sonido"; en el sentido de ondas sonoras (enrared­
miento y condensadones aIternativas del airel. hay so­
nen significado pero no denotacion, es decir, no
nido; pero en el sentido de sensaci6n auditiva no 10 se refieren a algo que existe en la realidad.
hay.1O Acostumbrados a pensar que a cada sustantivo
corresponde un ente que 10 nombra. confundi­
Las disputas pueden tener otras causas, por mos los propositos y no advertimos que en vez de
ejemplo, cuando dos personas discuten sin darse buscar e1 significado de la palabra estamos tra­
cuenta que una se esta refiriendo a un hecho y tando de describir un objeto inexistente. Pero
otra a una palabra. Para continuar con Hospers conocer el significado de una palabra no quiere
mencionemos el siguiente problema: decir que exista aquello que la palabra nombra.
La existencia 0 inexistencia de las cosas que las
palabras designan, no depende del significado
"(Que es el rayo?" Una dt" elias podria decir: "Du
rame demos de alios. hasta los descubrimientos d(>
de la palabra. sino incumbe a la investigacion
Benjamin Franklin y de otros, quienes demostraron cientifica.
que el rayo es una forma de electricidad. nadie sabia Muchos pseudoproblemas se disolverian y
que era el rayo." Otra persona podria replicar: "La muchas disputas verbaJes se acabarian si los fi-
/0 Idem, p,32. Idem, P,2L

122 12~
16sofos se pusieran de acuerdo acerca del signifi­ Algunos argumentos son falaces porque en
cado de las palabras clave que utilizan. si no las vez de apelar a la razon utilizan las vias de la
emplearan en forma metaforica. ambigua 0 va­ emocion; asi procuran inclinar a su favor a las
ga, si no las sacaran de contexto, si respetaran personas que las leen 0 escuchan; esos son los ar­
la sintaxis 16gica en vez de seguir unicamente la gumentos persuasivos que utilizan la retorica 0
sintaxis gramaticaL la demagogia para adoctrinar 0 cambiar nues­
tras actitudes a prop6sito de un hecho. Es inco­
rrecto utiIizar la fuerza, el chantaje 0 la ame­
d) Los argumentos naza (argumentum ad baculum) 0 apelar a la
misericordia (argumentum ad misericordiam) 0
Un problema bien planteado no conduce for­ atacar a la persona que sostiene un argumento
zosamente a una solucion correcta. Las respues­ contrario en vez de refutar sus razonamientos
tas pueden ser dogmaticas y los argumentos in­ (argumentum ad hominem). Este ataque puede
consistentes. Aunque se ha dicho repetidamente . tomar dos formas: la primera es ofensiva , por­
que los argumentos filosoficos no estan contro­ que en vez de refutar la verdad de 10 que se afir­
lados por experimentos. como sucede con la rna. se ataca al hombre que hace la afirmacion
dencia. no es menos cierto que deben probar y se supone, por ejemplo. que alguien no dice la
logicamente sus afirmaciones. verdad porque se ha demostrado que es perver­
Un argumento es la justificadon de una afir­ so. La segunda forma es circunstancial porque
madon. Pero no todas las formas de justificar se apoya en las circunstancias que vive determi·
las afirmaciones son validas. Hay argumentos nada persona para lograr su asentimiento, por
fuertes y debiles que denen una variedad de ejemplo. cuando se exige a un comunista la
campos de aplicacion. y hay argumentos falaces aceptacion de determinada proposicion porque
que es preciso reconocer para no caer en el en­ de otra manera iria en contra de los principios
gado. Se encuentran expuestos en todos los Ii­ del partido.
bros de logica, pero no est a demas recordarlos Tambien son argumentos falaces los que
brevemente. se basan en la falta de pruebas, es decir, los

124 125
que suponen que, como no se ha demostrado la el todo vale para cada una de sus partes (Ia divi­
falsedad de una proposicion, esta debe ser ver­ sion). Hay falacias que surgen de la confusion
dadera (argumentum ad ignoratium) 0 los que de los diferentes significados de una palabra
s610 descansan en el testimonio de las mayorias, dentro de un mismo contexto (el equ(voco) etce­
ya que estas tambien se equivocan (argu­ tera. EI investigador acucioso no puede pasar
mentum ad populum) 0 los que apelan a la au­ por alto los argumentos falaces de los textos que
toridad. (argumentum ad verecundium). Este examina. Una de las funciones de la critica con­
argumento no siempre es falaz; recurrir a1 siste precisamente en denunciarIos.
testimonio de Einstein sobre la teoria de la rela­ Pero no todos los argumentos cometen las
tividad es legitimo, pero enarbolar su opinion falacias anteriores. Con frecuencia hallamos ar­
sobre asuntos que no son de su espedaJidad, es gumentos inconsistentes que no resisten el exa­
cometer una falada. men cntico, ya sea porque se reducen al absur­
Las falacias pueden tomar otros aspectos y te­ do 0 contienen una peticion de principio 0 caen
ner otras causas. Por ejemplo, es incorrecto usar en un regreso al infinito.
el razonamiento que trata de establecer deter· Como los argumentos estan formados por un
minada conclusion para probar una conclusion grupo de afirmaciones relacionadas unas con
diferente ([alada de conclusion inatingente). otras, el analisis de los argumentos consistira en
Tampoco es corre~to el argumento que torna exhibir 1a relacion que existe entre la conclusion
como causa de un efecto algo que no es su causa y la demostracion que se da para apoyarla.
real ([alacia de la causa falsa) 0 el que da res Para saber si un argumento se reduce al ab­
puestas (micas a preguntas complejas como si sc surdo, es necesario extraer todas las contradic­
tratara de preguntas simples ([alacia de la pre ciones logicas a que da lugar. Las proposiciones
gunta compleja), 0 el argumento que confundc siempre se relacionan en tal forma que una pue­
ras interpretaciones de una formulacion arnui de ser consecuencia de otra, 0 implicar determi­
gua (la anfihologia), 0 el que supone que las nadas consecuencias 0 mostrar una incompati­
propiedades de cada una de las partes son igua· bilidad con la antecedente y la consecuente. La
les a las propiedades del todo (la composicion) 0 reduccion a1 absurdo pone al descubierto estas
ala inversa. d que sostiene que 10 que vale para contradicciones que solo aparecen cuando se

126 127
lleva el argumento a sus ultimas consecuencias. S6crates: Y ahora dime: cuando una persona sale de esa
Por ejemplo, en Gorgias. Socrates dice a Cali· enfermedad Hamada oftalmia. (se ve privada tambien
des 10 siguiente: de la salud de los ojos y queda libre. en conclusi6n. de
ambas cosas a un tiempo?
Calicles: De ningun modo.

Socrates: ,Ea. puesl No olvidemos que Calicles. del barrio Socrates: Eso seria, ami entender. asombroso y contrario

de Acarnas. ha afirmado que 10 placentero y 10 bueno ala raz6n.


son una misma cosa. mientras que la cienda y la va­ Calicles: Completamente.
lentia difieren entre 51 y con respecto a 10 bueno S6crates: Entonces. adquiere y pierde alternativamente
Calicles: Y que Socrates. del barrio de Alopeco. no esta cad a uno de esos estados. lno es derto?
de acuerdo con nosotros. 0 esi 10 esta? Calicles: Ciertamente.
Socrates: No 10 esta. Antes al contrario. creo que tam­ Socrates: Y (ocurre igualmente con la fuerza y la debilidad?
poco 10 estara Calicles cuando se examine bien a sl Calicles: Sf.
mismo. Veamos. pues; responde a esto: econsideras til Socrates: Y lcon la rapidez y la lentitud?
que los que viven felizmente experimentan 10 contra­ Calicles: Tambien.
rio que los que viven desdichadamente? Socrates: Y por 10 que hace a los bienes. a la feliddad y a
Calides: Asi 10 considero. sus contrarios. los males y la desgrada. ltambien los
Socrates: Pues bien: si estas dos situaciones son contrarias adquiere alternativamente. y alternativamente se ve
entre 51. necesariamente ocurrira con elias 10 que pasa privado de unos y de otros?
con la salud y la enfermedad. ~no es cierto? Porque un Calicles: Asi es, sin duda alguna.
hombre no esta al mismo tiempo sano y enfermo, creo Socrates: Por tanto, si encontramos alguna cosa que el
yo. ni tampoco sale al mismo tiempo de la salud y de la hombre pueda perder y poseer al mismo tiempo. es
enfermedad. evidente que eso no sera el bien ni el mal. tEstamos de
Calicles: eQue quieres decir? acuerdo en esto? Piensalo detenidamente y responde.
S6crates: Veamos: considera la parte del cuerpo que Calicles: Estoy de acuerdo. Y mucho.
quieras. y reflexiona. Dime: (existe una enfermedad Socrates: ,Ea. puesl Volvamos a las afirmaciones que he­
de los ojos cuyo nombre es oftalmia? mos hecho antes de comlin acuerdo. lQue dedas? Que
Calicles: (Como no? el tener hambre tes grato 0 penoso? Me refiero al ham­
S6crates: Yo supongo que el que la padece no goza al pro­
bre en 51.
pio tiempo de salud ocular. eEstoy en 10 cierto? Calicles: Penoso. Mas. no obstante. el comer cuando se
Calicles: Claro, en modo alguno puede afirmarse que tiene hambre es grato.
tenga sanos los ojos_ Socrates: De acuerdo. Ahora bien: el tener hambre en sf
ces 0 no es penoso?

128 129
Calicles: Silo es. SdcTates: TCi dedas, no obstante. que es imposible ser al
Sdcrates: Y etambi~n el tener sed? mismo tiempo feliz y desgraciado.
Calicles: Sin duda alguna. CaUcles: Y sigo dicii!ndolo.
SdcTates: Sigo preguntindote. 0 ereconoces que toda ne­ SdcTates: Y has reconocido que es posible sentir placer y
cesidad y todo deseo son penosos? sufrimiento al mismo tiempo.
Calicles: Lo reconozco. No me preguntes. pues. Calicles: Asl parece.
Sdcrates: Est! bien. Y everdad que afirmas que el beber Socrates: Por tanto, sentir placer no es ser feliz, y sufrir
cuando se tiene sed es grato? no es ser desgradado. Y, en consecuencia. el placer es
Calicles: S1. una cosa distinta del bien.
SdcTates: Y en esa afirmaci6n que ttl haces. la expresi6n Calicles: No si! qu~ sofismas estis diciendo. %
'
"teniendo sed" equivale. creo yo, a "sufriendo". cDigo
bien?
Calicles: Sf. Naturalmente. el crftico no siempre tiene la
S6crates: Ahora bien: eel beber es la satisfacci6n de una fortuna de tener frente a sf a su adversario. pero
necesidad y un placer? si esta en condiciones de extraer las consecuen­
Calicles: SI. cias ultimas y las implicaciones de las proposi­
Sdcrates: Y lafirmas tambii!n que en cuanto al hecho de dones y los argumentos de los autores que esta
beber hay placer?
Calicles: Sin duda alguna.
investigando para advertir si no se reducen al
Sdcrates: Teniendo sed, lverdad? absurdo.
Calicles: S1. Tambien deberia estudiar si los argumentos
Sdcrates: Sufriendo. cverdad? son circulares 0 caen en un regreso al infinito.
Calicles: Ciertamente. Esto sucede cuando se introduce en las premisas
SdcTates: Pues bien: ete acuerdas de 10 que result a de una proposici6n que depende de aquella que se
aquf? eadviertes que. segUn 10 convenido. cuando di­
ces: "Beber teniendo sed", dices al propio tiempo "sen­ discute. Aunque unas proposiciones se deriven
tir placer con sufrimiento"? cAcaso no se dan ambas de otras, las primeras deben justificarse por sf
sensaciones en el misrno lugary en el mismo tiempo. mismas; en caso contrario, nunca se hallara el
tanto si las refieres al alma como si las refieres al cuero principio y el argumento se volvera circular.
po. pues, en mi opini6n, no existe diferencia? lEs asf 0 Nagel propone el siguiente ejemplo:
no?
CaUcus: Asl es.
I! Plat6n. Gorgias. Obras Completas. Ed. Aguilar. 1966. p.396.

ISO UH
Seda un argumento circular tratar de probar la in­ reducirlos al absurdo 0 caen en un regreso al in­
falibilidad del Corin mediante la proposici6n de que finito.
fue compuesto por el profeta de Dios (Mahoma) si pa­ Parece innecesario aclarar que un argumento
ra establecer la verdad de que Mahoma era el profeta puede ser logicamente correcto aunque sus pre­
de Di08. debemos acudir a la autoridad del COran. 13
rnisas sean falsas y, a la inversa, puede haber
argumentos incorrectos sobre premisas verdade­
EI argumento circular contiene una peticion ras. La correccion 0 falsedad logica solo de­
de prinCipio y no permite deducir una conclu­ pende de la relacion que existe entre las premi­
sion; Ryle 10 demuestra como sigue: sas y la conclusion, pero la verdad 0 falsedad de
las premisas ya no dependen de la logica, sino
La consideraci6n de proposiciones es en sf misma de la dencia. Sin embargo, cuando se comprue­
una operaci6n que puede ejecutarse de modo mas 0 ba que las premisas son falsas. aunque la con­
menol inteligente 0 torpe. Pero. si para que cualquier clusion sea verdadera, tam bien se muestra que
operaci6n pueda ser ejecutada inteligentemente se re­ la justificacion es insuficiente.
quiere la ejecuci6n previa e inteligente de olra opera­
cion. es 16gicamente imposible romper el circulo.14

e) Valoracion
Si el crftico examina este tipo de argumentos,
lograra emitir un juido sobre el autor; los lecto­
res sa bran si es dogmatico, en caso de que no La critica tambien enjuicia la obra desde el
ofrezca argumentos para demostrar sus afirma­ punta de vista del investigador. No tiene que ser
dones, si unicamente expresa una opinion sub­ necesariamente negativa. pero supone una to­
jetiva y personal, si sus argumentos son inco­ rna de posicion filosofica desde la cual se acep­
rrectos 0 son inconsistentes porque es posible tan 0 rechazan los textos, Esto ha sucedido a 10
largo de la historia de la filosoffa. Las discre­
U M. Cohen y F. Nagel. "Las falacias" en EI pensamiento cientifico.
pandas entre los filosofos han dado lugar a las
Selec. Hugo Pad111a. ANUIES. Mtxico, 1974, p.62. innovaciones, rectificaciones. reinterpretacio­
/J Gilbert Ryie, EI concepto de 10 mental. Paid6s. Buenos Aires,
1967,p.3!.
nes. EI desacuerdo tampoco tiene que ser total,

-1S2 133
ft

se aceptan parcialmente algunas ideas y otras se poca significaci6n para el autor y de ignorar 0
rechazan. dejar en la oscuridad otras que, tal vez, cambia­
Esto no significa que el investigador se sienta nan la interpretacion. Por otro lado, sus obje­
obligado a proponer nuevas soluciones. Es per­ dones tienen que estar bien fundadas. No basta
fectamente legitimo rechazar 0 calificar de al· decir que no se comparten determinadas ideas,
guna manera al autor. sin necesidad de aportar es necesario explicar por qu~ y demostrar que el
algo a cambio. En realidad. el hecho de mostrar punto de vista propio es el mas adecuado.
las fallas 0 los aciertos de los fil6sofos. ya es una
aportacion porque, por una parte, evita conti­
nuar en el error y, por la otra, seiiala cuales son, f) instrumental
a juicio del investigador, las mejores soluciones.
Cuando el critico, ademas, propone cambios a
las proposiciones de los autores investigados, Del mismo modo que las ciencias naturales y
cuando sugiere nuevas ideas u otras formas de sodales, la critica filos6fica ha ido evolucionan­
discutir los problemas, se convierte a su vez en do, perfeccionandose con los adelantos del co­
autor. Asl 10 han hecho los fil6sofos de todos los nodmiento. Desde siempre, la filosofia ha em­
tiempos, y asf han surgido Plat6n, Arist6teles, pleado recursos tecnicos con el objeto de lograr
Kant, Hegel, Marx, Russell ... una mayor precisi6n en sus conceptos y discusio­
La valoraci6n cntica supone, por 10 tanto, la nes. Basta echar una ojeada a la historia de la
negaci6n 0 la aceptaci6n total 0 parcial de los filosofia para descubrir la multiplicidad de me­
textos desde un punto de vista propio y desde el todos y recursos que los fil6sofos emplearon en
cual se enjuicia al autor. En cualquiera de las la elaboracion de sus sistemas: la mayeutica
formas ha de estar libre de prejuicios y ser fun­ socratica, la dialectica plat6nica, la logica aris­
damentalmente objetiva. Esto quiere decir que totelica, el analisis cartesiano, la dialectica he­
el cntico no deberia distorsionar la informaci6n geliana y marxista, la fenomenologia husserlia­
buscando s610 las ideas contrarias a las suyas pa­ na, la 16gica matematica de Russell, etcetera.
ra demostrar su aserto, porque corre el peligro Tal abundancia de recursos revel a laconstante
de enfatizar aquellas que probablemente tenian motivaci6n del fil6sofo para afinar cada vez mas

134 135
J

sus conceptos y sus razonamientos. Por eso todo Por esta raz6n he querido destacar la necesi·
investigador debe conocer los ultimos adelantos dad de contar con el instrumental filos6flco mAs
tecnicos en materia de analisis para contar con moderno y afinado en toda tarea ,de investiga­
el instrumental mas fino y preciso en su tarea ci6n remitiendo al investigador a los textos y
cntica. revistas mas modernas de 16gica, semantica y fl­
La especializaci6n creciente del conocimiento losofla de la ciencia como parte esencial de la
ha invadido tambien el area de la filosofla; esa metodologfa que he planeado.
actividad, de la que se derivaron todas las disci­ A manera de ejemplo podnamos citar la cons­
plinas cientificas y humanistic as, ha ocasionado trucci6n de lenguajes formalizados. Los argu­
el surgimiento de areas independientes especia­ mentos que se formulan en el lenguaje natural
lizadas, como por ejemplo, la 16gica matema­ presentan a menudo graves problemas de inter­
tica, la semantica. Si bien, esto ha transfor­ pretacion, ya sea por la naturaleza equfvoca 0
mado el caracter de la filosofia conduciendola emotiva de las palabras que emplean, 0 por su
hacia derroteros distintos a los tradicionales, ha construcci6n anfibologica, su estilo metaf6rico 0
enriquecido notablemente los recursos concep­ confuso, su lenguaje persuasivo. Esto dificulta la
tuales que constituyen el instrumental con que tarea de examinar la validez 0 invalidez de los
trabaja el fil6sofo. La especializacion creciente razonamientos. Para evitar tales problemas, se
de la epistemologfa, la filosofia lingiiistica y la ha creado un lenguaje simb6lico 16gicamente
filosofla de la ciencia, ha creado la necesidad, perfecto, esto es, exento de ambigiiedades, al
en la investigaci6n filos6fica, de conocer y ma­ que se pueden traducir los enunciados y razona­
nejar conceptos que anteriormente no requerfa: mientos dellenguaje natural. Ellenguaje simb6­
aSl, el investigador que ignora los avances de la tico funge como criterio de validez en las discu­
16gica y la semantica actuates, dificilmente siones filos6ficas.
puede pretender alcanzar un nivel academico La cuesti6n de si la aplicaci6n de lenguajes
serio en su trabajo, y deb era conformarse con formalizados en investigacion filos6fica consti­
desarrollar una labor vaga, especulativa y ana­ tuye el metodo id6neo de trabajo 0 si dicha apli­
cronica. caci6n simplifica y deja fuera los aspectos inte­

136 137

resantes y esenciales de la filosofia, no va a ser


abordada en este libro. La complejidad de la
discusi6n en, torno a este problema excede los
objetivos de esta presentaci6n. Simplemente he
querido enfatizar la importancia del instrumen­ CAPITULO VII
tal tecnico en la investigaci6n filos6fica y la ne­ NOTAS
cesidad que tiene todo investigador de manejar
y conocer los recursos conceptuales mas eficaces
y de mayor actualidad.

I
\
U8

I
\
Las preguntas: lque? lc6mo? lcuindo? ld6n­
de? lpor que? Y lpara que? junto con las ob­
servaciones criticas. se responden durante la se­
gunda lectura de los textos y se anotan en tarje­
tas relacionadas con el proyecto de trabajo. El
proyecto condiciona las notas porque seiiala los
temas generales y ellugar que ocupan en la in­
vestigaci6n. Si las tarjetas se ajustan al proyec­
to, se facilita su distribuci6n y se evita el peligro
de extraer notas en forma anirquica.
No tomar en cuenta el proyecto conduce.
ademas, a reproducir fragmentariamente el Ii­
bro entero, 0, por el contrario, a omitir datos
importantes que de otra manera no pasanan
inadvertidos. En fin, perder de vista el proyecto
de trabajo es perder de vista el tema, perderse
en la investigaci6n y acumular datos innecesa­
rios 0 desconectados entre si.
Uno de los graves problemas que debe resol­
ver todo principiante, es el manejo y distribu­
ci6n de las notas que van creciendo durante las
lecturas. Si no ha tenido el cuidado de relacio­
narlas al proyecto de trabajo, no sabra que ha­
cer con elIas, d6nde colocarlas, como empezar,
por d6nde continuar, y se sentira incapaz de lIe­
var a cabo su tarea.
Para evitar tan penosos resultados, es preferi­
ble leer con el proyecto a la vista y anotar en la
141
ficas. Una tarjeta puede referirse, por ejemplo,
parte superior derecha de la tarjeta, el numero a'la influencia de Samuel Ramos, otra, a la de
y las letras que corresponden a cada uno de los Gaos, etcetera. Ademas , es muy probable que
puntos ahl seiialados. De este modo se haran sea necesario hacer varias tarjetas sobre la in­
notas selectivas que remitiran a una problema­ fluencia de Ramos y otras tantas sobre cada uno
tica determinada. de los fil6sofos mexicanos que influyeron en el Hi­
Supongamos que el proyecto de trabajo sobre perion. Para distinguir unas de otras, es conve­
"La influencia del existencialismo frances en el niente poner un tftulo a cada tarjeta en el extre­
grupo mexicano Hiperi6n" tuviera como primer mo superior izquierdo. EI tItulo indica el tema
tema, segUn dijimos en paginas anteriores, las general, por ejemplo: "Psicoanalisis del mexica­
siguientes preguntas: no." Sin embargo, aun nos faltarfa determinar
I. El Hiperi6n el contenido de la tarjeta con un subtltulo colo­
A. Que es el Hiperion. cado al centro; algunas tarjetas tituladas "Psi­
B. Por que se fundo. coanalisis del mexicano" llevadan como subti­
C. Quienes 10 fundaron. tulo "EI machismo". utras, "Sentimiento de in­
D. Bajo que circunstancias. ferioridad", etcetera.
E. Con que antecedentes filosoficos. Para saber que se trata de las ideas de Ra­
1. Europeos. mos, se escribe en el extrema inferior izquierdo
2. Mexicanos. el nombre del autor, en el centro el titulo del
libro y en el extremo inferior derecho el numero
Imaginemos ahora que estamos leyendo una de Ja pagina de donde se extrajeron los textos.
obra de Gaos en donde existen referencias a los No es indispensable hacer referenda constante
antecedentes mexicanos. En nuestra tarjeta de a la editorial ni allugar y la fecha de su publica­
trabajo anotamos en el extrema superior dere­ ci6n, porque estos datos ya quedaron incorpo­
cho: I. E. 2. Posterionnente, dicha referenda rados a la ficha bibliografica que hicimos con
nos servira para catalogar la tarjeta sin necesi­ anterioridad. Sin embargo, si se tratara de una
dad de leer su contenido. obra editada varias veces, y si uno de nuestros
Aunque varias tarjetas respondan a la pre­ objetivos fuera seiialar la evoluci6n filos6fica
gunta I. E. 2., cada una menciona datos esped­
148
142
del autor. deberiamos localizar la primera edi­ porta que no la encontremos en el orden seiiala­
ci6n y compararla con la ultima para ver si el do; cada vez que inidemos una tarjeta, consul­
autor no la modific6 en algo. En este caso, sf taremos el proyecto para ver a que numero y
serfa indispensable seiialar en cada una de las letra corresponde y los anotaremos en el extre­
tarjeta~ la fecha de edicion. mo superior derecho. Si resultara imposible ha­
Tambien es importante ir numerando las tar­ liar esa correspondencia. se deberia ados cau­
jetas que se extraen de una misma obra, con nu­ sas: que el proyecto estuviera incompleto 0 que
meros romanos, para que no se confundan con los datos fueran innecesarios. En el primer caso,
la numeracion arabiga de las paginas dellibro. se ampJia el proyecto aiiadiendo las letras y los
La importancia de tener numeradas las tarjetas numeros re1acionados con los temas no previs­
es doble: por una parte, nos permitira recons­ tos. En eJ segundo caso, se elimina la informa­
truir, cuantas veces sea necesario, el orden na­ cion. Esta es una de las form as de seleccionar los
tural dellibro y tambien nos pondra en condi­ textos que merecen ser transcritos 0 analizados
ciones de buscar el contexto de aquellas que en las tarjetas de trabajo.
mas adelante habremos c1asificado en otra par­ Como ninguna tarjeta debe prescindir de Jos
te. Si extraemos de la misma pagina dos 0 tres datos seiialados. es conveniente contar con el
tarjetas, y si por alguna circunstancia las cam­ mayor espacio posible: Si la tarjeta es muy pe­
biamos de lugar (c6mo sabremos cua} deber ir queiia, el texto queda incompleto 0 continua al
primero y cua} despues? Aquf e} orden de los reverso. As! se dificulta su manejo durante la re­
factores sf alter a el producto, pues si no las daccion final. Las tarjetas s610 se anotan por un
ordenamos debidamente, podremos malinter­ lado con el objeto de facilitar su lectura, por eso
pretar al autor al analizar sus ideas fuera de es preferible utilizar terjetas no menores de media
contexto. Numeradas, muestran la relaci6n del pagina tamaiio carta.
antecedente y consecuente sin mayores proble­ Es indispensable que cada tarjeta contenga
mas. Con Jas especificaciones anteriores, estare­ una sola idea porque de otra manera nunca po­
mos en condiciones de remitirnos al proyecto en driamos cata!ogarlas. (Que pasarfa si en una
la misma forma en que el proyecto nos remite al misma tarjeta anotaramos datos para los puntos
tipo de informaci6n que buscamos. Poco im­ I. C. 2. Y III. A. 4? cD6ndt" la colocariamos?
144 145
lQue pregunta respondeda? Cuando me refiero
a una idea por tarjeta, quiero decir que la idea Tambi~n se hacen sinopsis de problemas cen­
puede ser del autor 0 del investigador y ser ex­ trales, por ejemplo. sobre la psicologfa del me­
trafda de una 0 de varias piginas 0 de un pe­ xicano, s610 para establecer. en un pequeno es­
queno parrafo. pacio, las ideas y las conc1usiones del autor.
Las (micas tarjetas que. en vez de contener Pero fuera de estas tarjetas. todas las demas
una idea, induyen la problematica entera de un reproducen una idea y nunca se redactan antes de
Iibro 0 de un autor, son las tarjetas sin6pticas haber lerdo los pirrafos indispensables que nos
que sirven a varios propositos: responder. en proporcionan la informacion. Asf se impide la
forma sintetica qu~ dicen los textos. en cuantos multiplicaci6n innecesaria de las tarjetas.
capftulos esti dividido un Iibro 0 cuales son sus Existen tres tipos de tarjetas: textuales, glosas
temas principales. Gracias a esa tarjeta obtene­ y crfticas. Las tarjetas textuales, como su nom­
mos informacion global para comparar obras. bre 10 indica, son transcripciones directas de
ideas. La tarjeta sinoptica sobre El perfil del fragmentos de las obras y deben entrecomillarse
hombre y la cultura en Mexico de Ramos, por para que no se confundan con las glosas. Esas
ejemplo, quedada inc1uida en nuestra redac­ tarjetas son copias exactas de los textos, inc1uso
cion si el trabajo fuera sobre Samuel Ramos y de sus errores sintacticos u ortograficos. Cuando
quisi~ramos exponer el contenido del libro an­ no se desea copiar el parrafo entero, sino unica·
tes de proceder a su analisis. Pero si unicamente mente entresacar alguna frase, se separan unas
exploramos su influencia en el Hiperion, no tie­ de otras con puntos suspensivos; los puntos indi
ne por que transcribirse; solo se utiliza para des­ can que fahan algunas partes del texto. Por
cubrir. a primera vista, las ideas generales que ejemplo:
fueron adoptadas por el grupo y las que queda­
ron fuera. Aunque el indice orienta al respecto,
no siempre responde a la problematica del au·
tor, por eso es preferible hacer la sinopsis de la
obra. al conduir la leclura general.

146
147
ra. S610 se cita cuando el texto cumple un pro­
EI pelado p6sito especial, nunca indiscriminadamente.
Paicologia del mexicano I.E.2 Las tarjetas glosas son las mas comunes y
quiz a las mas dificiles. Siempre se corre el riesgo
de malinterpretar al autor. Por eso requieren la
"El pelado pertenece a una fauna social de categoria In­ mayor precision. Una de las formas de lograrlo
fima y tepresenta el desecho humano de la gran ciudad. es conservar la terminologia y citar algunas fra­
En la jerarqufa economica es menos que un proletario y I.

en la intelectual un primitivo. La vida Ie ha sido hostil ses textuales entrecomilladas cuando sea impo­
por todos lados. y su actitud ante ella es un negro resen­ sible usar otras palabras; esas frases se mezclan
timiento. Es un ser de naturaleza explosiva cuyo trato es con las nuestras. Pero las tarjetas glosas tienen
peligroso. potque estalla al mas leve roce. Sus explo­ la virtud de reducir una 0 varias paginas a su
siones son verbales y tiene como lema la afirmacion de 51 tercera parte y aun mas, a un parrafo, si fuera
mismo en un lenguaje grosero y agresivo ... Tales reac­
ciones son un desquite ilusorio de su situaci6n teal en la
posible; ahi se condensan las ideas y se deja fue­
vida que es la de un cero a la izquierda." ra todo 10 innecesario. Las glosas, ademas, son
un primer intento de redaccion y en muchas
III Samuel Ramos EI perfil del hombre ... p.7~
ocasiones se reproducen integramente en nues­
tro trabajo final. Para ejemplificar ahora con
un filosofo europeo los antecedentes filosoficos
del Hiperion, vamos a transcribir una pagina de
Las tarjetas textuales se usan para enfatizar 0 El seT y la nada de Sartre; en la pagina 596 de la
ratificar, con las palabras del autor, las ideas Edicion Losada, 1966, Sartre escribe:
que sobre el se van exponiendo y no para suplir
las tarjetas glosas. Sirven como citas en la redac­ Hemos establecido que el para-sl es libre. Peru esto
cion final y no han de pasar del diez por dento no signifi<:a que sea su propio fundamento. Si ser Iibre
en el cuerpo de la investigacion pues no se trata significara ser fundamento de si mismo. seria necesa­
rio que la libertad decidiera acerca de su s{"r-Iibre. es
de reproducir fragmentariamente las obras, si­
decir. no solamcnte que fuera elecci6n de un fin, sino
no de analizarlas y exponerlas a nuestra mane­ que fuera e1eccion de SI misma como Iibertad. Ello su­

148 149
t
pondrfa, pues. que la posibilidad de ser libre y la posi· f La Iibertad no degimos lief Iibf~ I.E.1.
hilida~de no serlo existieran igualmente antes de la Ii­
bre elecci6n de una de elias, es decir, antes de la libre
elecci4n de la libertad. Pero, como entonees ser:t neee­
saria 4na libertad previa que eligiese ser libre. es decir.
en el fondo, que eligiese ser 10 que ya es, nos verlamos

I Aunque el "para-s'" es libre, no es su propio funda­


mento. La libertad no decide aeerea de sf misma, ya
remitidos al infinito, pues ella tendrfa neeesidad de
que seria neeesario que la Iibertad no s610 fuera "elee­
otra libertad anterior que la eligera y asi sucesiva­
ci6n de un fin". sino que se e1igiera como libertad. Es­
mente. De heeho, somos una libertad que elige pero
to supondria que tanto la posibilidad de ser libre como
no elegimos ser libres: estamos eondenados a la liber­
la de no serlo, existiera antes de su libre eleeci6n. Pero
tad. como antes hemos dicho: arrojados en la Iibertad,
entonees se neeesitarfa una libertad previa que hubiese
0, como Heidegger dice, "dejados ahf", y, como se ve
e1egido ser libre. es decir. que eligiera 10 que ya es, y
esta derelicci6n no tienen otro origen que la existencia
esta una libertad anterior que la eligiera y asi hasta el
misma de la libertad.
infinito. De heeho. nosotros "no elegimos ser libres: es­
tamos condenados a la libertad"

(Cuantas tarjetas exige este parrafo? (De qu~ II Jean Paul Sartre EI ~r y la nada p.296
tipo? Si leemos con cuidado. podremos observar
que liehen una idea central: "no elegimos ser
lib res estamos condenados a la libertad". Esto Las tarjetas textuales y las glosas pueden ser
significa que hay que hacer una tarjeta glosa. objeto de cotnentarios que deben hacerse inme­
Por ejemplo: diatamente despu~s de su redacci6n al pie, al
reverso, 0 en una tarjeta crftica. Esta ultima
conservara la misma numeraci6n y especifica­
dones de la tarjeta comentada; asf, cuando se
proceda a la redacci6n final, se tendran a la
mana las crHicas y los comentarios en el sitio
adecuado.
Los comentarios no tienen que ser forzosa­
mente criticos; pueden contener alg11n proble·

150 151

ma y servir como llamada de atenci6n para las EI principiante quiza no estara en condicio­
siguientes lecturas, por ejemplo, precisar algu­ nes de contestar todas sus preguntas; Ie faltaran
na fecha, una circunstancia, una palabra. Si el conocimientos filosoficos 0 no estara suficiente­
comentario exige una tarjeta critica porque se mente armado de un equipo crftico; no impor­
haya advertido alguna incongruencia en rela­ ta, siempre podra acudir a su asesor 0 a algiln
ci6n con ideas expuestas en parrafos anteriores, investigador experimentado para que 10 auxiIie;
o porque el autor resulte dogmatico 0 confuso, 10 importante es tratar de ver y entender.
o sus argumentos no resistan el analisis, 0 sim­
plemente porque no se este de acuerdo con el, 0 Por ejemplo (que comentarios nos sugiere el
texto de Sartrer Antes que nada es preciso saber
cualquier otro problema que se ocurra pensar a
prop6sito de una tarjeta textual 0 una glosa, de­ c6mo se relaciona con la tematica del Hiperi6n.
Si no se vinculara de alguna manera, ni siquiera
be anotarse puntualmente y ser tomado en con­
deberiamos haber hecho la tarjeta, porque nues­
sideraci6n en las lecturas, ya sea para confirmar
tra investigacion no es sobre Sartre, sino sobre un
sospechas 0 rectificar criticas apresuradas. De
grupo de fil6sofos mexicanos. Ahora bien, si eI
nada sirve dejar constancia de un problema si
Hiperi6n adopta la idea de la libertad de Sartre
no se persigue la solucion.
para aplicarla a los mexicanos. es preciso btiscar
Aunque es cierto que no se buscan problemas la lecci6n que nos ofrece: no se elige la libertad;
con el solo fin de encontrarlos, tambien es ver­ se es libre: "estamos condenados a la Jibertad".
dad que si no se desarrolla el esplritu critico, ja­ De ahf surgen dos preguntas: una para Sartre y
mas se enriquecera la investigation. Casi podria otra para el Hiperi6n (que quiere decir estar
decirse que la capacidad de investigacion no condenado a la libertadr Para Sartre, no hay po­
descansa tanto en la facilidad para exponer sibilidad de elecci6n entre ser libre y no serlo
doctrinas ajenas, como en la posibilidad de ex­ porque elegir la libertad supondria a su vez la Ii­
plicarlas y evaluarlas. Esto solo se consigue for­ bertad para elegirla y, esta a su vez, una libertad
zando la lectura, preguntando constantemente, previa y asi sucesivamente. EI argumento utiliza­
leyendo con la mayor atencion y buscando cau­ do por Sartre es el regreso al infinito.
sas, razones, finalidades.
Sin embargo, seria posible preguntar si es vaJi­

152 153
Ahora bien; el argumento del regreso al infi­
nito empleado por Sartre, es un recurso 16gico
do ese regreso, (qu~ pretende probar? Si quiere
que sirve para probar proposiciones analfticas,
probar que el hombre no elige la Iibertad, es ne·
pero no proposiciones sinteticas. Esto nos sugie­
cesario saber de antemano que entiende por Ii­
re el siguiente dilema: a) si su argumento sirve
bertad. En parrafos anteriores al texto citado,
para probar que el hombre es libre, entonces su
Sartre la habfa definido como "autonom[a de la
proposici6n es analftica y no sirve para descu­
elecci6n" y, para distinguiria del sueiio y del de­
bor hechos del mundo real sino para hacer ex­
seo, aiiadfa que tambien supoofa un comienzo
plfcita una definici6n; b) pero si la propoliici6n
de realizaci6n; "un cautivo no siempre es libre de
es sintetica, 0 sea, no redundante, el regreso al
salir de su prisi6n, pero sf de tratar de evadirse".
infinito no prueba su validez porque su funda·
Si traducimos 10 anterior, podremos obtener
mentaci6n exigiria metodos de contrastaci6n
la siguiente proposici6n: "el hombre tiene capa­
cidad para elegir y para intentar realizar su pro­ empfrica.
Este razonamiento a su vez, esta suponiendo
yecto de acci6n". Entonces tendremos el deber
el problema de la fundamentaci6n empfrica de
de preguntar si esa proposici6n es analltica 0
las definiciones, es decir, el problema de la rela­
sintetica. En el primer caso, se trataria de la ex­
d6n entre la analiticidad y la experiencia, pro­
plicitaci6n de una de las caracteristicas defini·
blema aCtn debatido en nuestros dfas. Sin em­
tori as de la palabra "hombre". En el segundo.
bargo, las observaciones anteriores sobre Sartre,
de la descripci6n de un hecho empfrico concer·
no dejan de ser un ejemplo de analisis critico
niente a las caracterfsticas definitorias reales de
que apunta hacia problemas contenidos en la
los hombres. (Cual seria el metodo que nos per­
obra del filosMo frances que todo investigador
mitiera establecer la verdad de una y otra? Es
debe intentar explorar 0, por 10 menos, seiialar.
claro que en el casu de que fuera una proposi­
Si nuestra investigaci6n fuera sobre Sartre y
ci6n analftica, tendrfamos que utilizar recursos
no sobre la influencia que el ejerci6 sobre el Hi­
16gicos, como por ejemplo, la ausencia de con·
peri6n. deberiamos haber dejado constancia de
tradicci6n; si se tratara de una proposici6n
esas dudas, que tal vez rectificariamos durante
empirica, habrfa que observar los hechos y ad­
la lectura de parrafos posteriores. Pero a noso­
-vertir si est os corresponden a la proposici6n an­
terior. 155
154
tros solo nos interesa saber como fueron recibi­ mas Zea escribe que utilizo el existencialismo
das sus ~deas en Mexico y que se hizo con elias. como "un instrumental. un m~todo de conoei­
Claro que para nuestros prop6sitos, es indispen­ miento al servieio de una realidad concreta de­
sable conocer el concepto de libertad de Sartre terminada".1 La pregunta que salta a la vista es
porquefue uno de los que manej6 el Hiperion y, la siguiente: ,es posible utilizar una filosofia co­
para saber si 10 interpreta bien 0 mal, debemos mo instrumental al servieio de una realidad
recurrir al propio Sartre. S610 que nuestra in­ concreta? Aunque Sartre no pensaba en el me­
vestigaci6n no debe partir con Sartre porque es­ xicano cuando hablaba de la libertad, ni se re­
to implicaria hacer dos investigaciones: una feria a ~ste cuando hacia la d;stinei6n entre el
sobre el Hiperi6n y una sobre Sartre. Antes, ha­ ser para sf y el ser para otro, Zea, fundador del
brfa que precisar que conceptos sartreanos utili­ Hiperi6n escribio que "el latinoamericano, co­
z6 el Hiperion, para localizarlos en Sartre y ex­ mo el no occidental en general, debe librarse de
traer las influencias. Se diTia que no podriamos la enajenaei6n en que ha caido por la acci6n de
reconocer los conceptos sartreanos en los traba­ otros hombres. Desenajenarse es descolonizarse,
jos del Hiperion, sin un conocimiento previo de dejar de ser instrumento, medio de otros fines".!
Sartre. Esto es cierto; pero una cosa es tener un {De que manera se relacionan las ideas de Sar­
conocimiento general de su obra, sin el cual ni tre expuestas para el hombre en general con el
siquiera podriamos haber iniciado nuestra in­ latinoamericano? Este es uno de los problemas
vestigacion, y, otra, hacer el anaJisis de cada que no deberia faltar en la tarjeta cr.ftica.
uno de sus textos. Nuestro conocirniento gene­ Por otro lado, es conveniente catalogar las
ral de la obra de Sartre, nos permitira recono­ tarjetas con forme se van haciendo. Si no se acu­
cer sus ideas; pero solo seran objeto de analisis mulan anarquicarnente y se separan desde un
las que influyeron en el grupo. principio de acuerdo con el proyecto de trabajo,
Pero ,como influyeron? Para contestar esa se estara en condiciones de volver a elIas, cuan­
pregunta deberiamos analizar uno por uno los
textos de los miembros del Hiperion. Por ejern­ 1 Leopoldo Zea, La filosofta amencatUl como filosoffa sin m4s. Siglo

I plo, en la FilosoJfa americana como JilosoJia sin


XXI. Mhico, 1969, p.95.
2 Ide,i<., p.1411.

156 157
tas veces sea necesario, para no repetir datos 0
saber cu~i1es faltan por investigar. Pero no hay
que confundir las fie has que se extraen de la bi­
bliograffa directa con las de la indirecta. Estas
ultimas nos serviran de punto de comparacion
entre 10 que otros dicen sobre nuestro tema y 10 CAPITULO VIII
que nosotros hemos hallado por nuestra cuenta. REDACCION
Asi podremos valorar los datos, mostrar nuestro
acuerdo 0 desacuerdo y destacar nuestra apor­
tadon.

158
a) Autocritica

Asi como las lecturas y las notas deben corres­


ponder al proyecto de trabajo. la redacci6n ha
de someterse al material recogido en las tarje-.
tas. Esto significa que ya no se consultaran los
Ii bros. sino las notas; ahl se hallaran las ideas
que entraran a formar parte del proyecto de re­
dacci6n
Entonces se inicia un nuevo proceso de traba­
jo: la autocrltica. Desde este momenta nuestra
propia obra se convierte en objeto de estudio:
chemos cumplido nuestros prop6sitos? ~hemos
asimilado suficientemente la informaci6n? ~se
han comprobado nuestras hip6tesis? ~ hemos te­
nido que rectificarlas, modificarlas 0 excluirlas?
ccuantos problemas han quedado resueltos?
cc6mo vamos a interpretar 10 estudiado? ~que
tesis vamos a defender 0 refutar? Todo esto sig­
nifica que deberemos reconsiderar los diferentes
niveles de nuestra investigaci6n.
En el primer nivel habra que examinar los in­
formes obtenidos y su correcta asimilaci6n y
distribucion; de esto depende, en parte, el exito
de nuestro trabajo. La distribuci6n corre pareja
con la asimilaci6n de las ideas relacionadas con
nuestra problematica fundamental. La asimila­

161
"j

don, a su vez, depende de la interpretacion de La asimilacion no consiste precisamente en


las lecturas y la validez de nuestras observacio­ aiiadir una idea a la otra que ya se considera de­
nes y analisis cnticos, es decir, de las tecnicas finitiva, sino en su concatenacion 10gica y arm6­
que hemos empleado en nuestro estudio. Pero nica en relacion con nuestros propios intereses y
las tecnicas apenas sirven como herramientas de los libros que vamos analizando. Cada libro
trabajo, nos seiialan como obtener, analizar y contiene un mensaje que frecuentemente apa­
distribuir informaciones que serian inutiles si no race des de el principio, pero en ocasiones se ob­
supieramos como aprovecharlas. Por eso, junto tiene hasta el final. Lo importante es descifrar
a las tecnicas, hay que contemplar la retroali­ ese mensaje entre el cumulo de razonamientos y
mentadon. circunvalaciones que presenta el autor. De
La retroalimentacion acompafia todos los pa­ hecho, aquellos razonamientos sirven para fun­
~s del trabajo y constituye el nueleo de la inves­ damentar el mensaje y nuestra primera preocu­
tigacion filosofica. EI filOsofo se va haciendo en pacion sera descifrarlo antes de analizar sus
la medida en que se capacita para el intercam­ fundamentasiones.
bio y revaloradon de las ideas propias y ajenas. Descifrar un mensaje no solo significa enten­
El intercambio nos permite evolucionar. Si una der la terminologia de los autores, sino hallar la
investigacion no nos ha dejado alguna huella, secuencia de sus ideas de principio a fin. Esta
significara que no hemos funcionado como filo­ secuencia. insisto, nunca es lineal ni automati­
sofos, sino como meros repetidores de 10 que camente progresiva. Muchas veces hallamos
otros han dicho a prop6sito de la filosofia. y, 10 una idea que se interrumpe para dar paso a una
que es peor, revelara que ni siquiera hemos he­ serie de digresiones que finalmente la retoman.
cho una verdadera investigacion filos6fica. Las En un principio las digresiones podrian confun­
ideas no se manejan como si fueran objetos iner­ dirnos. pero, si no perdemos de vista la idea ini­
tes; exigen un esfuerzo de reflexi6n y de imagi­ cial, podremos reconcer sus bifurcaciones y re­
naci6n, un examen cuidadoso y una constante acomodarla en el orden que habiamos trazado.
asimilaci6n que jamas se obtiene en forma me­ Una lectura mecanica jamas nos permitira ad­
canica y pasiva. vertir los giros de nn pensamiento. Cada vez que
aparece una nueva proposicion. se debe Iigar al
162
I6S
II!
I,
'i:
conjunto previamente selecdonado. Esa nueva yecto no garantiza los resultados; aunque sirva
relad6n es capaz de remover las anteriores. de pauta para dirigir nuestros pasos en torno a
alterar el orden que habfamos prefigurado. y la problematica que hemos elegido, la soluci6n
s610 despues de haber conduido las lecturas, las no depende del proyecto sino de los informes
ideas hallafi1n su cauce definitivo. obtenidos y su confrontaci6n con el plantea­
La asimilad6n supone el manejo adecuado miento inicial.
de los textos. Cada texto puede ser analizado La confrontad6n entre las ideas del autor y
desde varias perspectivas y cada perspectiva sir­ nuestras observaciones personales. sirve para re­
ve a un prop6sito diferente. Si estudiamos todos troalimentarnos. Suele suceder que los informes
los angulos estaremos en condiciones de incer­ nos obliguen a reconsiderar nuestras hip6tesis y
tarlos en la forma mas apropiada. Por ejemplo. aun a modificarlas. En Ia investigaci6n filos6­
un mismo parrafo puede revelarnos un giro en fica nada es inconmovible y. si no estamos dis­
las ideas del autor en caso de que estemos pre­ puestos a recibir sugerencias. nuestra propia
ocupados por su evoluci6n filos6fica; pero tam­ rigidez nos impedira evolucionar. De aM Ia im­
bi~n es capaz de adarar las que previamente portancia de la retroalimentaci6n. de la acepta­
aparecieron confusas; induso podrla modificar cion 0 el rechazo del mensaje recibido y la intro­
nuestra intetpretad6n y acabar con presuposi­ ducd6n de consideraciones propias sobre 10 que
ciones mal fundadas. 0 sugerir otras formas de se esta investigando.
interpretad6n que sedan confirmadas en pa­ Generalmente. las modificaciones se van rea­
rrafos posteriores. Y mas aunt ese parrafo pue· lizando sobre las hip6tesis y no sobre el proyecto
de ofrecer la dave de las ideas del autor 0 descu­ de trabajo. a menos que las nuevas hip6tesis nos
brir sus adertos 0 errores. Ahi interviene la dirijan hacia otro tipo de investigaci6n; pero
pericia del investigador, su capacidad de ubicar no se trata de abandonar proyectos a medio
cada texto en el nivel que Ie corresponde. Si el camino, sino induir lecturas que no habfamos
mismo texto ha dado lugar a diferentes observa­ previsto para confirmar sospechas que tal vez se
ciones. cada una ha de quedar vinculada al pro­ conviertan en verdaderos halJazgos.
yecto de trabajo. Si comenzamos nuestro trabajo con la hip6te­
Sin embargo. es necesario advertir que el pro­ sis de que el existencialismo frances influy6 con­
164 165
'j:"
'f
siderablemente en el Hiperi6n, y despu~s de leer 1 rectificar el proyecto y reacomodar las tarjetas
a los fil6sofos mexicanos advertimos que su in­ I de acuerdo con los nuevos planes para relacio­
fluencia fue minima y, en su lugar hallamos las nar los datos obtenidos con los que aun faltan
huellas de Heidegger, tendriamos que rectificar por investigar. En el segundo, nos habremos
nuestra hip6tesis, pero el proyecto se habria enriquecido 10 suficiente para encauzar nues­
cumplido: nos propusimos saber cual fue la in­ tras ideas de manera mas lucida.
fluencia del existencialismo franc~s en un grupo Pero esto no podrIa lograrse sin el analisis
de pensadores mexicanos y descubrimos que fue cr1tico. Aunque el mensaje resulte sugerente,
mlnima_ Tal descubrimiento ya es un hallazgo, nunca sabremos hasta que punto es capaz de
y otro, haber encontrado ahf las huellas de conmover nuestras ideas si no examinamos sus
Heidegger. Esto no nos obliga a estudiar c6mo fundamentos, si dejamos escapar las fallas de la
influy6 Heidegger en el Hiperion, porque nues­ argumentacion, si no estudiamos sus implica­
tro proyecto iba dirigido al existencialismo ciones. Por ejemplo, en caso de que hubieramos
frances y no al aleman, tema que podr1a ser ob­ elegido a H usserl para estudiar su concepto de
jeto de investigaciones futuras. Pero, si nuestras la filosofia como ciencia rigurosa, convencidos
hip6tesis sobre los antecedentes mexicanos del de que la verdad es historica,pero sus constantes
Hiperi6n no hlibieran tornado en cuenta la pre­ referencias en contra del historicismo nos obli­
sencia en Mexico de Jose Gaos, presencia que garan a reconsiderar nuestras ideas al respecto,
que se fue enfatizando durante las lecturas, de­ pudiera suceder que Husserl nos convenciera y
beriamos incluir las ideas de Gaos como antece­ transformara nuestras perspectivas filosOficas.
dentes del Hiperi6n porque esos antecedentes s1 Entonces el propio Husserl debeda quedar so­
formaban parte de nuestro proyecto. metido a la critica. Habrla que ver hasta donde
El proyecto s610 se modifica cuando cambian nos conducen sus razonamientos. Quiza acierta
los objetivos de la investigacion, ya sea porque en 10 que niega, pero no en 10 que afirma. Si tra­
en el curso del trabajo hallamos elementos que taramos de conocer 10 que se ha dicho sobre
nos conducen a otros propositos, 0 porque los Husserl, y como fue criticado, deberiamos ini­
informes transforman nuestras convicciones fi­ ciar otra investigaci6n, y si despu~s nos propusie­
los6ficas. En el primer caso, siempre es posible ramos contrarrestar algunas criticas, podriamos

166 167
hacer una crítica a la crítica, trabajo propio de habíamos anotado como problemas del primer
especialistas y no de principiantes, que nunca se capítulo: A. Qué es el Hiperión, B. Por qué se
lograría sin un previo adiestramiento. Este se fundó, C. Quiénes lo fundaron, D. Bajo qué
inicia con nuestra primera investigación que de- circunstancias históricas, E. Cuáles fueron sus
berá alcanzar, por lo menos, el nivel de la per- antecedentes filosóficos: ! .Europeos, 2.Mexica-
plejidad. nos, y F.Actividades del grupo. Esas preguntas
Tales perplejidades también tendrán que ser se responden en la redacción final. Las tarjetas
reconsideradas en nuestra autocrítica: ¿son in- correspondientes al inciso A explicarán el signi-
genuas? ¿han servido de hipótesis de trabajo o ficado de la palabra Hiperión y harán ver por
surgieron justamente como resultado de nues- qué se autonombró así el grupo y qué lugar ocu-
tras lecturas? ¿no se deben a malas interpre- pó en el panorama filosófico mexicano. Inme-
taciones o falta de información? ¿cómo se des- diatamente después se desarrollará el inciso B
prenden de nuestro trabajo? No lo sabremos has- que se ocupará de mostrar las causas de su fun-
ta que no hayamos clasificado las tarjetas textua- dación; si se encontraran como causas el deseo
0

les, las glosas y nuestras observaciones a las lectu - de crear una filosofía original, la búsqueda de
ras en el orden establecido en el proyecto, y com- una temática apropiada, los propósitos de auto-
parado lo que nos propusimos investigar con las conocimiento, etcétera, sería necesario pensar
informaciones recibidas. Así obtendremos ele- cuál se expondrá primero y cuáles después. Este
mentos para el proyecto de redacción que debe- es precisamente el objetivo del proyecto de re-
rá formularse tomando en cuenta el proyecto de dacción.
trabajo, los informes y la autocrítica. Si se han catalogado las tarjetas por temas en
el orden sugerido por el proyecto de trabajo, se
tendrá el material necesario para el proyecto de
b) Proyecto de redaccz'ón redacción. C~n ese fin, se separa el grupo de
tarjetas que pertenecen al primer tema y de ahí
las que corresponden al inciso A. En esa forma
Si continuamos con el ejemplo anterior po- se iniciará el proyecto con un pequeño grupo de
dremos observar que en.el proyecto de trabajo tarjetas.

168 169
<
este caso es preferible dejarlas para el final.
Sin embargo, antes de proceder a su lectura,
Después de haber clasificado lo evidente, se ad-
es conveniente poner atenció.n en el título y des-
vierte con mayor facilidad en dónde funcionan
pués en el subtítulo para quedar en condiciones
mejor y cuál es su lugar exacto. En caso contra-
de buscar, para cada una, el lugar adecuado.
No siempre es fácil encontrarlo, aunque los tí- -... rio, aún queda el recurso de separarlas y de-
jarlas como notas a pie de página siempre y
tulos sean los indicadores, la lectura de las tar-
cuando aporten algo a la investigación; si no es
jetas dará la clave final. Como las tarjetas sólo
así, vale más descartarlas. El mismo procedi-
estarán escritas por un lado, será posible exten-
miento se repite con todos los grupos de tarjetas
derlas sobre el escritorio para leerlas, cuantas
que se han obtenido y catalogado durante la in-
veces sea necesario, hasta hallar la relación de
vestigación. Cada tema dará lugar a un capítu-
antecedente y consecuente. Una forma de facili-
lo y cada subtema a un inciso.
tar la búsqueda es tomar en cuenta la numera-
El proyecto de redacción se facilita si se tiene
ción de las tarjetas, y otra, procurar un orden
a la mano el proyecto de trabajo_ y se anotan en
progresivo de general a particular o de particu-
otra hoja las ideas principales y colaterales. Así
lar a general, según nuestros propósitos. Así co-
será posible conocer, de antemano, el orden fi-
locadas, será posible observar cómo una tarjeta
nal y caml;>iarlo, si resultara insatisfactorio, has-
remite a otra, o explica la anterior, y obtener la
ta obtener el plan adecuado. Esto no impide,
lectura de un pensamiento claro, coherente y
desde luego, que surjan problemas sólo visibles
uniforme. Ese es el pensamiento que se debe
durante la redacción. No es posible prever, ma-
anotar en el proyecto de redacción.
temáticamente, cada uno de los pasos, pero sí es
Si alguna tarjeta no se adecuara al problema
indispensable conocer, al menos, los puntos car-
que se va analizando, significaría que le corres- dinales.
ponde otro lugar. Nunca se deberá forzar el te-
El proyecto_ d.e redacción comienza general-
ma sino desarrollarlo hasta que adopte un nue-
mente con un prólogo en el que se explican los
vo giro. Cuando esto sucede, quiere decir que
motivos que condujeron al tema, y el enfoque
ha llegado el momento de iniciar otro apartado.
y la forma en que se desarrolló. Como esto re-
A veces se hallan tarjetas difíciles de clasificar
sulta evidente cuando se ha concluido el traba-
porque pueden formar parte de dos temas. En
171
17.0 e:
/

jo, se redacta al final. En seguida se exponen los apartado podría titularse "Antecedentes filosó-
problemas, uno por uno, procurando que el ficos" y ahí se expondrían, por un lado, las ideas
primero sea el antecedente del segundo y éste de los filósofos mexicanos anteriores al Hiperión
del tercero, hasta llegar a la conclusión que que en una for~a u otra se ocuparon de la mis-
comprende un breve resumen de lo hecho y la ma temática; así aparecería la aportación del
valoración del trabajo propio y ajeno, es decir, grupo. Por otro lado, sería necesario señalar
de los textos analizados, las observaciones que se cuáles fueron las corrientes filosóficas europeas
obtuvieron y los frutos de la investigación. que se introdujeron en México y que fueron asi-
El proyecto de redacción no tiene que seguir, miladas por los filósofos del Hiperión.
al pie de la letra, las subdivisiones del proyecto En ninguno de los casos se necesita de-
de trabajo. Las que aparecen en el proyecto de sarrollar íntegramente la filosfía de los pensado-
trabajo, sólo fueron formuladas como objetivos res mexicanos o europeos que influyeron en el
generales de investigación, es decir, para indi- grupo, basta destacar aquellas ideas que verda-
car qué tipo de información se requiere, pero deramente sirvan como antecedentes aunque,
no para quedar incluidas, con los mismos títu- por supuesto, deberán quedar expuestas dentro
los, en el trabajo final. del contexto filosófico en que se dieron. En esta
El proyecto de redacción se basa en las infor- forma, el proyecto .de redacción convierte los
maciones obtenidas y puede cambiar los 1ítulos apartados A, B, C, D, y F del proyecto de traba-
y aglutinar, en un mismo apartado, -los subte- jo, en un subtema que se titulará "Fundación
mas. Por ejemplo, no es necesario dedicar un del grupo", y el apartado E en otro titulado
apartado a cada una de las preguntas del tema-! "Antecedentes filosóficos" que estará subdividi-
de la investigación, tantas veces citada, sobre la do en dos: a.Mexicanos y, b.Europeos. Las dos
influencia del existencialismo francés en el gru- secciones forrn..arán parte del primer capítulo
po mexicano Hiperión. Puede suceder que para que podría titularse "El Hiperión". El mismo
la letra A, sólo hayamos obtenido dos tarjetas, y procedimiento sirve para los capítulos restantes.
para las letras B y C, otras tantas; entonces se De J:l.echo, cada capítulo constituye una res-
reúnen y exponen bajo un mismo título, por puesta al tipo de preguntas formuladas en el pro-
ejemplo, "Fundación del grupo". El segundo yecto de trabajo Y. debe incluir todos los análisis
e
172 173

J
que fuimos haciendo por el camino. Por eso el conclusiones no previstas y constituir, tal vez,
., /
proyecto de redacción no puede ser la reproduc- nuestra aportac1on.
ción fiel del proyecto de trabajo. El proyecto de Las conclusiones surgen de la confrontación
trabajo sólo nos señala dónde insertar las infor- entre el proyecto de redacción y el proyecto de
maciones aún cuando las hubiéramos obtenido trabajo y se hacen a la luz de nuestros propósitos
dispersas y en forma intermitente, pero el proyec- y resultados finales. Aunque los primeros con-
to de redacción nos indica cómo insertarlas según templen el tipo de conclusiones requeridas, su
las observaciones, sobre nuestro material. contenido nunca es totalmente previsible; de
Sin embargo, no todas son igualmente perti- otro modo, significaría que no hemos enriqueci- r---
nentes. Si bien es verdad que las tarjetas de tra- do la investigación sino al contrario, la hemos
bajo deben seleccionar ideas relacionadas con forzado a concluir ideas probablemente inapro-
nuestras finalidades, aquellas, a su vez, requie- piadas; no hemos escuchado las sugerencias que
ren una selección que va en razón directa con su tal vez matizarían nuestras hipótesis.
relevancia para la mejor comprensión del tema. Las conclusiones representan el análisis de lo
Las dudas que aparecieron en un principio y se investigado y deben desprenderse rigurosamen-
resolvieron durante las lecturas, los reacomodos te de nuestro trabajo. En este sentido, abarca-
de nuestras malinterpretaciones, los análisis rán dos niveles: 1 ° la exposición resumida de las
fallidos, la repetición de ideas, los datos intras- proposiciones vertidas en los capítulos prece-
cendentes y todo aquello que ha servido de efí- dentes de acuerdo con él enfoque, el acento y la
meras herramientas de trabajo, debe quedar hipótesis de la investigación y 2o. la tesis que
excluído del proyecto de redacción. Unicamen- sostenemos al respecto.
te cuando nuestras hipótesis hubieran cam- Si no hemos hallado suficientes datos o no he-
biado deberíamos decir cómo y por qué. Si en mos resuelto algunos problemas, será necesario
vez de hallar lo que buscamos encontramos algo señalar por qti.é ·fuimos incapaces de hacerlo. A
diferente, será necesario dejar constancia de ca- falta de información, es posible hacer conjetu-
da uno de sus movimientos en los ca'pítulos ras, pero deben aparecer como tales en las con-
correspondientes. Ese cambio puede conducir a clu.siones y no como hallazgos que se despren-
den de lo estudia.do. Sin embargo, las conje-
1

174 e:
1
175

...llllllVj~~~~~~~~.
1 .m,~H'~+~@W~f~·~~~-11',.--.iiillliiiiiU
turas también han de quedar suficientemente debe preparar adecuaaamente al lector, decirle
fundadas. Volviendo al ejemplo de la influencia de antemano cuáles fueron nuestras finalida -
del existencialismo francés en el grupo mexica- des, cómo quedaron desarrollados los proble-
no el Hiperión las conclusiones de primer nivel mas, las hipótesis, las conclusiones y la, relevan-
harán referencia a los resultados obtenidos en cia de la investigación. Por eso se redacta hasta
cada capítulo: cómo y cuándo llegó esa influen- el final. Sólo después de haber recorrido el ca-
cia a México, cómo y qué absorvió el Hiperión, mino, sabremos por dónde anduvimos y cómo
quiénes lo adaptaron, con qué propósitos, cómo desembocamos hasta aquí.
lo usaron, qué temas desarrollaron, qué los une
y separa entre sí y con los existencialistas france-
ses. En el segundo nivel podríamos observar si c) Composición
los existencialistas franceses fueron suficiente-
mente conocidos en México, si no fueron malin- Aprender a investigar es, evidentemente,
terpretados por los integrantes del Hiperión, si aprender a pensar y a escribir. Desde el momen-
éstos adoptaron una o varias ideas, si fueron vá- to en que el investigador inicia la redacción de
lidos sus razonamientos, si consiguieron sus pro- su trabajo, se convierte, hasta cierto punto,
pósitos y cuáles fueron sus repercusiones en la en escritor, escribe una obra y, por muy peque-
filosofía mexicana. ña que sea, debe exponerla con lucidez en for-
De la correcta lectura de tales observaciones, ma apropiada y sugerente.
se desprenderá nuestra tesis que podría ser, por Redactar una investigación no significa ver-
ejemplo: los existencialistas franceses influyeron ter el contenido de las tarjetas en las ,páginas
poco en el Hiperión, o el Hiperión desvirtuó los que se van escribiendo, sino llevar a cabo un
propósitos del existencialismo francés, o el exis- trabajo de co.mposición y tener el suficiente co-
tencialismo francés fué decisivo para la cons- nocimz'ento del lenguaje para evz'tar tz'tubeos in-
trucción de una filosofía de lo mexicano, etc. necesarz'os.
En cualquiera de los casos, la tesis también apa- La composición supone dos objetivos funda-
recerá en el prólogo. mentales: unidad y coherencia. Una obra que
El prólogo es el pórtico de nuestro trabajo y carece de unidad 'resulta inútil; no permite asi-
e::

176 177
luble. Si se aborda un tema, se desarrollan cada
milar la información. Para lograr la unidad, só-
uno de sus puntos hasta llegar a una conclusión
lo hay un camino: la sujeción al tema. Si el te-
satisfactoria. La conclución nunca deberá ser a
ma comprende cuatro o cinco problemas fun-
priori, sino surgir como consecuencia lógica de
damentales, éstos han de quedar enlazados de
las premisas. Ya se ve cómo la unidad y la cohe-
tal manera, que uno lleve forzosamente al otro.
rencia son los factores más importantes de la
Aunque cada problema se divida y exija un de-
composición.
sarrollo propio, siempre será en función de la Sin embargo, hay otros factores, como por
temática principal y no en relación con otros ejemplo, el equilibrio. Este depende de la ex-
problemas. Las constantes digresiones, no sólo tensión. Ya se trate de un ensayo o una tesis pro-
acaban con la unidad, sino impiden la buena fesional, es importante vigilar la proporción.
marcha de la lectura. Esto no quiere decir que Aunque inevitablemente unos capítulos o apar-
cuando haya problemas que se conectan con tados resultan más extensos que otros, es posible
otros que se apartan del tema, tengan que ser evitar la desproporción mediante el tratamiento
descartados indiscriminadamente; si se trata de y la intensidad. Un capítulo demasiado extenso,
una digresión importante, es preferible dejarla podría quedar dividido en dos y. alguno muy
como nota a pie de página para no entorpecer pequeño, incluido en otro. Los capítulos dema-
la lectura y dejar constancia de un hecho que siado largos fatigan, sobre todo. si no están con
podría iluminar al lector. venientemente subdivididos.
Una obra tiene unidad cuando las ideas están El equilibrio también aparece en la tónica de la
íntimamente enlazadas, cuando las conclusio- investigación. Ningún trabajo es tan impersonal
nes se derivan de cada uno de los capítulos pre- que no delate el temperamento o el criterio del
cedentes, cuando no se han dejado cabos sueltos autor. En cualquiera de los casos, las exposición
durante la exposición. ha de ser unif9rme. Esto no impide la variedad ni
A la unidad sigue la coherencia; los proble- conduce a la ·.monotonía; en cambio, revela la
mas no sólo deberán relacionarse sino explicarse consistencia y la seriedad del investigador.
en forma lógica y rigurosa. Si se plantea una El tratamiento depende, de muchas manera~.
pregunta, hay que dar la respuesta sin subterfu- del curso que fue tomando la investigación. de
gios o señalar que se trata de un problema inso-
e 179
178
las fallas y los hallazgos que se fueron en- tarlas o rectificarlas o para adherirse a ellas. En
contrando por el camino. No hay que olvz'dar cualquiera de los casos, no se puede pasar por
que una i·nvestigación no es una reseña ni' una alto lo que otros han dicho sobre el tema, pero
reconstrucción diferente de los textos, si'no una es preciso documentar adecuadamente los jui-
obra nueva, una composición de la problemáti- cios y las observaciones sobre ideas, fechas o cir-
ca que se ha.investigado, una forma propia de cunstancias importantes.
abordarla, analizarla y resolverla. Por ejemplo, Esto descubre otra de las cualidades del inves-
si se advierte que un autor es dogmático, no tigador: la honestidad:- es decir, el manejo fiel
basta decirlo en las conclusiones, hay que de- de las ideas y el rigor con que las trabaja y ex-
mostrarlo durante la exposición de sus ideas. Si presa. Cualidades menores, pero no menos im-
se descubre confuso o brillante, si está plagian- portantes, son la modestia y la sencillez. El in-
do a otros, si sus argumentos son poco convin- vestigador, consciente de su trabajo, es húmil-
centes, si reciJ>ió determinadas influencias, si de, está dispuesto a rechazar su~ hipótesis ante
evolucionó hacia otras escuelas, habrá que evidencias contrarias, no se siente infalible, es
mostrarlo t!n el lugar exacto comparando ideas, capaz de rehacer su investigación, volver a las
frases, citando textos. Es decir, el mismo rigor fuentes y a la interpretación crítica.
que se exige a los autores, se aplica al investiga-
dor; sus observaciones han de quedar perfecta-
mente fundadas, sus contraargumentos no de- d) Ex posición
ben ser dogmáticos o falaces; nunca procederá
a hacer una crítica antes de exponer adecuada-
mente las ideas del autor, ni las sacará de con- Es bien sabido que los principiantes encuen-
texto a riesgo de distorsionarlas o malinterpre- o·an dificuhad~s para redactar; por una parte,
tarlas; en caso contrario, el investigador se ex- desconocen la composición y, por la otra, el uso
pone a las mismas críticas que supuestamente apropiado del lenguaje. Muchas investigaciones
enarbola. se pierden o quedan en el olvido sólo porque los
La composición también incluye interpreta- alumnos se han sentido incapaces de exponerlas
ciones de otros investigores, ya sea para refu- ! y se han desalentado frente al papel en blanco
e:
180 181


f"
después de luchar infructuosamente con las pa- termina la glosa y dónde comienza el trabajo
labras. propio. Cuando se necesite reforzar la investi-
El desaliento desaparecería si los principian- gación con las palabras de los propios autores,
tes se familiarizaran con trabajos expertos; allí será preferible transcribirlas entrecomilladas.
encontrarían suficiente material para estudiar Tampoco hay que olvidar al destinatario. No
cómo se plantean los problemas, cómo se anali- es lo mismo redactar un trabajo para especialis-
zan los textos y cómo se enlazan y critican. No tas que una obra de divulgación para los no ini-
importa que no se relacionen con el tema que se ciados. En el primer caso, no es necesario expli-
está investigando; también se aprende a cons- car la terminología, a menos que se trate de
truir con el ejemplo. Antes de inventar nuevas términos nuevos; en el segundo caso, las expli-
técnicas, es saludable observar a los demás. caciones son indispensables.
El investigador es un escritor en la medida en Es importante tomar en cuenta la extensión.
que redacta sus ideas, pero no tiene por qué ser Aunque sea posible decir lo 1pismo con mayor
un artista. La literatura y la filosofía no siempre f' o 'menor número de palabras, nunca se deberá
se han dado la mano. El lenguaje metafórico, encoger el trabajo artificialmente, ni alargarlo
en vez de beneficar la lectura de una obra filo- con disquisiciones innecesarias que sólo sirven
sófica, la oscurece, por eso es mejor que el filó- de relleno y quitan fuerza a los argumentos, ni
sofo utilice un lenguaje neutro y se conforme con plagarlo de elementos ajenos a las ideas que se
escribir sus obras de acuerdo con las reglas de la (• analizan. Es mejor ceñirse a los puntos señala-
sintaxis gramatical. Mientras adquiere un estilo dos en el proyecto de redacción sin dejar nada
propio, el investigador debería evitar la cons- en el tintero. El lector no tiene por qué adivinar
trucción de párrafos demasiado extensos, las re- ni hacer suposiciones. Con frecuencia los prin-
peticiones y el lenguaje ampuloso; en cambio cipiantes dan por supuesto que algunos datos,
procurará emplear pocos adjetivos y construir relaciones o ~rgumentos que ellos tienen perfec-
frases cortas, para facilitar la comprensión: tamente claros, también lo son para el lector;
También tiene que tener presentes otras re- no advierten que éste no ha participado en el
glas, por ejemplo, no imitar servilmente el estilo trabajo y sólo es capaz de conocer lo que tiene a
del autor porque no se podría distinguir dónde la vista. Durai,ite la redacción, el investigador
e:
182 183

erretwretr~,:c
debe preguntarse si el lector entenderá cabal- escriben dos páginas por hora se logra un buen
mente la' obra o si requiere mayor explicación; ritmo; esto quiere decir que si no se cuenta por
si no ha dejado algún cabo suelto, si no se le ha lo menos con tres horas diarias para la redac-
escapado alguna idea. ción, el trabajo se estanca y, si se interrumpe
Naturalmente, no advertirá esas· fallas sino con demasiada frecuencia desmerece, se pier-
después de haber concluido la redacción. Las den ideas, ilación y fluidez.
primeras páginas casi nunca son irrefutables. Antes de proceder a las correcciones es preci-
Aun los investigadores más expertos tropiezan. so leer totalmente lo escrito y señalar, en lugar
Pretender desde el primer momento una página adecuado, lo que se piensa añadir, cambiar o
impecable, es frustráneo. Sólo cuando se ha ter- suprimir. Entonces se inicia la redacción final
minado de redactar la obra se sabe cuál será su sin descuidar las notas que deberán ir a pie de
forma difinitiva. Entonces se hacen los ajustes página y sin dejar de checar la documentación.
pertinentes, se corrige la sintaxis, se descubren
los puntos confusos o poco desarrollados, se ad-
vierte cuáles necesitan evidencias adicionales
y cómo quedaron resueltos los problemas; inclu-
so se cambian de lugar los capítulos; algunas
ideas, destinadas a formar parte de un inciso,
pueden haber ganado importancia durante la
investigación y exiger un capítulo especial o un
apartado más amplio; en fin, después de ese
primer intento, se revela la unidad, la coheren-
cia y el equilibrio de la investigación.
Lo importante es iniciar la tarea sin prisas.
No pretender escribir en un día lo que tal vez
exija semanas de trabajo, y hacerlo sistemática-
mente, con el proyecto de redacción a un lado y
las tarjetas y los diccionarios en el otro. Si se

184 185
La presentación del trabajo comprende una ho-
ja titular con el nombre del investigador y el te-
ma tratado, un prólogo o introducción, los ca-
pítulos convenientemente numerados, titulados
y subdivididos en incisos, las conclusiones, la
bibliografía consultada y el índice.

a) Distri'bucz'6n

Con el objeto de facilitar la lectura, se pre-


senta escrito a máquina con margen del lado iz-
quierdo, a doble espacio y veintiocho líneas por
cuartilla tamaño carta. Todas las hojas van fo-
liadas desde la primera hasta última página.
Los capítulos, subcapítulos y otras divisiones,
deben seguir un orden jerárquico. El que pre-
senta la Dirección General de Publicaciones de
la UNAM* es el siguiente:

Las lineas de las divisiones más genéricas en altas (ma-


yúsculas) y en una sola cuartilla. Los textos de las divi-
siones subsigtiientes (capítulos y títulos) en altas y al
comienzo de la cuartilla con las tres primeras líneas en
blanco. Ejemplo:

*Jesús Arellano, Cómo presentar originales y corregir pruebas para su


edición. VNAM. Méxicq, 1976.
<
189
CAPITULO PRIMERO millas, esta última usará sólo una comilla.
Ejemplo:
EL HIPERION
"Cuando el artista crea una obra de arte, si verdadera-
Los subtítulos subrayados en altas y bajas (ma- mente lo es 'no se equivoca nunca'. En el arte no hay
yúsculas y minúsculas) en línea aparte. términos medios."
Ejemplo:
Si las transcripciones pasan de cinco líneas-se
Antecedentes filosóficos
~ ....
separan del cuerpo general del texto y, después
de cerrar éste con dos puntos, se comenzará en
Los incisos subrayados y numerados, dentro del la línea siguiente, sin comillas y a. tres golpes del
cuerpo general de la cuartilla. Ejemplo: margen. Ejemplo:

1. Antecedentes mexicanos. Los filósofos, et-


cétera. Samuel Ramos habla sobre el mexicano en los
siguientes términos:
Los subincisos divididos con letra baja seguida
de un paréntesis, subrayados y seguidos uno de Es rasgo caracteiistico de la psicologia del mexicano
otro o abriendo párrafo cada uno. Ejemp~o: inventar destinos artificiales para cada una de las for-
mas de la vida nacional. Es cierto que nuestro euro-
peismo ha tenido mucho de artificial, pero no es me-
a) Samuel Ramos. Para Ramos la filosofía,
nos falso el plan:de crear un europetsmo puro.
etcétera.

b) Transcripciones Terminada la transcripción, el texto se regresa


al margen general de la cuartilla.
Cuando las transcripciones vayan entrecomi- Los puntos suspensivos se usan cuando las
lladas y dentro lleven otra, también entre cu- ~ transcripciones se hacen incompletas (a veces al

190 191

{" ~
iniciarlas, otras al terminarlas) o cuando se deja
renda es general se pone todo el texto; pero si" ésta
en suspenso el sentido de la frase. Sólo deben implica la eita de algún artículo, ensayo, poema,
usarse tres. Cuando sirven de puntos conducto- cuento, etcétera, tomado de obra periódica, ésta irá
res para sustituir una o varias líneas se ponen entre comilas y subrayado el título de la publicación: si
cinco entre texto y texto. es libro -- repetimos - , sólo la primera con alta (a no
ser que lleve nombre propio); si periódico, todos los
comienzos de palabra con altas:ª Ejemplo:
c) Notas a pi·e de página

Las notas a pie de página son indispensables I Roberto A. Esteva Ruis,~os jurídicos. Facultad de Derecho,
UNAM. México, 1960. vol.11, p.132.
para la buena presentación del trabajo y sirven • Consúltese la literatura respectiva de la Biblioteca Nacional.
a varios propósitos: proporcionar la ficha bi- ª "Introducción al estudio de la Constitución", l}oletín Mexicano de
bliográfica de los libros citados, aclarar ideas, Derecho Comparado, año II, núm. l. México, enero-abril, 1968.

ampliarlas, comentarlas. Esas notas se indican


con números voladitos, letras o asteriscos que La ficha se escribirá completa sólo en la primera re-
deben ir al final de un párrafo, una frase o una ferencia. En las subsecuentes se usará alguno de los datos
palabra. Ejemplo: o las acostumbradas abreviaturas. Si son de origen latino
irán subrayadas, y sólo llevarían punto las que sean abre-
Recomienda el Estado "manipular a través del mer- viaturas.
cado" .1 El Estado debe decidirse a participar en men- Ofrecemos las más usuales, desatadas, abreviadas y
saje del desarrollo econ6mico;• ... El Estado debe deci- con su significación: ibidem = /bid. = allí mismo;
dirse: "De no hacerlo asf se expone a que se cometan idem, = el mismo, lo mismo; et alteri y et alii = et al.
fraudes."ª = y otros; verbi gratia = v. g. = por ejemplo; opus
El texto de las notas, correspondientes a la llamada átatum = op. át. =obra citada; confer = .cf y cfr.
en voladito, deberá empezar también en voladito. = véase, confr.óntese; supra = arriba; infra = abajo;
Luego el nombre del autor, separado con una coma vid. y vide =videtur = véase; i'd est = i. e. = esto es;
del título de la obra; después un punto, y todos los da- passi'm = en varios lugares, abundantemente; apud
tos que requiera una ficha bibliográfica. El título se = en, en la obra de, basado en; sic = así, así textual-
subrayará y comenzará con mayúsculas sólo la primera mente; circa = alrededor de (para señalar fechas
letra (a no ser que haya nombres propios o en idioma aproximadas); locuti'o cüata = loe. át = locuáón á-
extranjero), todas las demás con minúscula. Si la refe- tada; üem = así~ del mismo modo; se les debe poner

192 193
coma después del punto de la abreviatura; id, p. 4; ~ scf el capítulo 11 de la presente obra.
ibid, vol.36.
[
*Estas serían algunas de las ideas que más tar-
Ibi'd. o i'bidem sólo se usa en caso de que la
referencia inmediatamente anterior remita al
~ de le reprocharían a Caso.
;}
mismo texto. Después de la abreviatura sólo es Jj 4 Ramos Samuel, op. dt. p.25.
necesario indicar el número de página. Cuando 11
se quiera volver a citar una obra de la que ya se ¡¡
Cada capítulo tiene su propia numeración.
ofreció la ficha bibliográfica en la primera refe- 1

rencia, se utiliza op. dt. a la que antecede el
1
apellido del autor; a éste sigue la abreviatura y
después el número de la página. Supra o i'njra ¡¡1 d) Bibli'ografía
se usan cuando se quiere remitir al lector a tex- ,¡
tos anteriores o posteriores de la propia obra. Si M
'I La bibliografía se presenta por orden alfabé-
I!
se desean confrontar notas o textos, se usa cf o 'l tico y sólo debe incluir las obras consultadas que
cfr. Por su parte, las notas aclaratorias, como i¡ tienen estrecha relación con el tema. Todas han
son elaboradas por el propio investigador, se se- 11 de ir acompañadas de los datos bibliográficos
J
ñalan con número o asterisco en el texto corres- 1\.
correspondientes. Si no hubiera más de quince
pondiente y con ese mismo número se desarro- n
.1 obras, podrían anotarse conjuntamente los li-
llan a pie de página sin mayores problemas. bros y los artículos de revista o de periódicos. Si
Ejemplo: .el número fuera mayor, sería preferible hacer
1 dos secciones. Ejemplo:
'
1
Ramos Samuel, El perft'l del hombre y la cul-
tura en México. UNAM. México, 1934, p.45.
1
Aosti, Héctor P:,
Tántalo recobrado, Condicio-
nes actuales del humanismo, Ed. Lautaro,
1 Buenos Aires, 1964.
2
Idem, p.9. Baczko, Bronislaw, "Marx and the idea of the
Universality of Man", en SodaliSta Huma-
ti;"

194
195
nism, ed. by Erich From, Doubleday & Com-
pany, Nueva York, 1965.
Galvez, J. Y., La pensée de karl Marx. Ed. du EJEMPLO
Seuil, Paris, 1963. "Valoración de la filosofía de Bertrand
Russell". Por A. J. Ayer

e) Indice

El índice se elabora de acuerdo con los capí-


tulos, subcapítulos e incisos de la investigación y
el número de la página donde se inician.
Ejemplo:

l. Introducción .................... 2
11. El hiperión ...................... 8
a) Fundación del grupo .......... 18
b )Antecedentes filosóficos ......... 23
111. Etcétera.

"
196
if
;i
í 15. A. J. AYER

VALORACIÓN DE LA FILo'SOFÍA DE
i BERTRAND RUSSELL
11
• 1

Hacia el último cuarto del siglo XIX, la filosofia británica


había caído totalmente bajo el hechizo de Hegel. Los hegelia- .
nos británicos, entre los cuales los más distinguidos eran ~
F. H. Bradley en Oxford y J. E. McTaggart en Cambridge, ~
no fueron quizá discípulos muy ortodoxos del maestro - Brad. ~
ley, en particular, halló difícil liberarse enteramente de la ~
herencia del empirismo británico -, pero con su creencia en ~
lo Absoluto, su caracterización del mundo material como mera 11
z apariencia, y su negación de la realidad del espacio y del tiem- ¡:
2 po, se entregaron a la metafísica de una man~ra que los filó- ~
"" sofos británicos han evitado en general, tanto antes como des- ~
"d."o pués. Que el siglo actual haya visto el retorno a la más vieja, b
pero más sana tradición empirista, y su desarrollo en una "'
....!i forma más rigurosa, se debe, en gran manera, a la obra de•
Bertrand Russell. Lo que se llama el movimiento analítico en]
filosofía, que de una u otra forma ha configurado el clima Tesis
1 filosófico por lo menos en los países de habla inglesa durante
el último cuarto de siglo, es, en gran medida, el fruto de sus
0
~
lh1:11.
1 ~
ideas.
Como él mismo nos cuenta en My Philosophical Develop-] do., 0~
~
.
o
g
ment, hubo un periodo en la juventud de lord Russell en que,Jcu111Jclo
bajo la influencia de los escritos de Bradley, también él fue un]•
~ idealista hegelianQ. Sin embargo, muy pronto fue convertido §
~ por su amigo y colega de Cambridge, G. E. Moore, a una f¡
o
¡; forma de realismo platónico. Esta conversión fue mayormente ~
3o facilitada por el hecho de que Russell había sido inducido
>
41 * 1-loMUJl\J'~ A ~l>Tt"-Af.ll> Rus'i>EL~, lia.~os
Tll&.I· BAQ.<1;•0 .. A, l:S.i'AÑll ¡q6P,.

("
NOTA: Aunque este ensayo no est:i dividido en capftulos, cada tema
qued6 separado con doble rengl6n.
238 HOMENAJE A BERTRAND RUSSELL VALORACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL 239

por primera vez a interesarse por la filosofía, debido a su deseo esta empresa fue llevada a cabo en los Principies of MathematicsJ-·~
de hallar alguna razón para creer en la verdad de las matemá- que aparecieron en 1903. La segunda le condujo a los Principi~c•llll••
ticas; y pronto llegó a la conclusión de que si tenía que consi- Mathematica, que se desarrollaban en tres grandes volúmenes'.JcOlllO
derar que las proposiciones de las matemáticas tienen validez de los cuales, el primero se publicó en 1910, 1912]
el segundo en
objetiva, tendría que rechazar la doctrina idealista fundamental .., y el tercero en 1913. Un informe relativamente no técnico de ...,Di
~ según la cual los objetos del conocimiento están condicionados ~ las ideas fundamentales de estas obras lo dio Russell en su , •.., 00
~ por el hecho de ser conocidos. Además, el idealismo hegeliano -0 Introduction to Mathematical Philosophy, que escribió núentras
~ miraba con recelo los juicios relacionales, que ºconsideraba inca- ;;, estaba en la cárcel, a resultas de su actuación contra la Primera
~ herentes; y Russell estaba convencido de que las proposiciones Guerra Mundial, y que fue publicada en 1919.
~ de las matemáticas son irreduciblemente relacionales. Por la
En su idea de que las matemáticas podían ser reducidas a laJ~-~
misma razón, rechazaba la opinión, que se atribuye a Aristó- lógica, se había anticipado a Russell el matemático alemán ~
teles y a Leibniz, de que todas las proposiciones son de la Gottlob Frege. Aunque. la obra de Frege había sido publicada ~ ~
forma sujeto-predicado. En el primero de sus libros filosóficos_ más de veinte años antes, era muy poco conocida, y Russell
A Critica/ Examination of the Phil<isophy of Leibniz, que apareci51-•• llegó independientemente a resultados muy similares. En s
en 1900, R·issell hizo un intento convincente para mostrar qu0•""""º respectivas definiciones de los números natw:ales, por ejemplo,
el _su~uesto de esta, d~ctrina lógica p~~de ser de~u~ido de las¡quE -~ tanto Russell como Frege utilizaron el concepto de relación
prmc1pales caracténstlcas de la metafts1ca de Le1bruz. _J -~ biyectiva; ésta es una relación de tal clase que, si tiene lugar
Dos explicaciones corrientes de la naturaleza de las propo-) !I entre dos términos cualesquiera x e y, ningún otro término ~
:¡ siciones matemáticas, eran la idea kantiana de que son ve.rdades ~ ~ ~ que no sea x está relacionado con y, y x no se relaciona con ~~
:§ sintéticas a priori y, en el otro extremo, la idea de John Stuart ~~ •2 ningún otro término que no sea y. Se dice que dos clases son ;;;
1; Mili de que son generalizaciones empíricas que debían su segu- ~ ~ ·~ semejantes si sus miembros pueden hacerse corresponder me- s
J ridad al hecho de haberse visto apoyadas por un número muy 0 ~ el diante una relación biyectiva. Entonces, el número de una ~

-~
grande de casos. Pero ninguna de estas explicaciones satisfizo "'
a Russell. No rechazó entonces la noción misma del a priori
w clase se define como la clase de todas aquellas clases que son i
semejantes a la clase dada, y número cardiual se define como ~
·~ sintético, como llegó a hacerlo más tarde, pero le parecía que todo lo que puede ser número de alguna clase. Esta definición

w
~ el uso que se hacía de él en este caso no explicaba bastante ~
al mismo tiempo, la idea de que las proposiciones de las mate- 2
·:i no es circular, dado que la noción de relación biyectiva puede
introducirse en términos puramente lógicos, sin ninguna refe-
máticas eran generalizaciones empíricas, le aparecía insoste- "· rencia a los números. Por otra parte, si la definición debe apli-
nible, porque implicaba la negación de su necesidad. carse a todo núme.ro cardiual, parece requerirse que no haya
La propia solución radical de Russell fue reducir las mate-]!?•E límite superior para el número de cosas que pueden ser clasi-
,.,. máticas a la lógica. Para conseguir esto, tuvo que mostrar que ficadas; y puede discutirse si esto es un principio de lógica,
~ los términos fundamentales de las matemáticas podían ser defi- Por el tiempo en que escribió los Principies of Mathe~iaticsJ••""••
~ nidos mediante conceptos puramente lógicos, pero, lo que es Russell tenía todavía mucho de realista platónico. Hablaba de::JOOA>•E
[t más importante, tuvo que transformar la misma lógica. Tuvo ~ «eualquier cosa que pueda ser un objeto de pensamiento• como]
'-J que construir un sistema lógico que fuera lo suficientemente]! a ~ de un término, y sostenía que «todo término tiene ser, es decir, uL
~ riguroso y rico como para que se pudieran incorporar en él ~ é~ es en algún sentido». Esto le vinculó a la creencia en la rea-
9
¿ las proposiciones de las matemáticas. La primera parte de ;;,
't'" ~~ lidad, no sólo de lo~ universales, proposiciones y clases, sino
VALORACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL 241

mostrativo puro, puede servir para designar el valor del~


240 HOMENAJE A BBRTRAND RUSSELL

de todo lo que fuera denotado por cualquier expresión sus~ variable x.


tantiva. Su supuesto era que, si una tal expresión tenía sentido, Esta teoría, que el filósofo de Cambridge, F. P. Ramsey·J~i
debía haber, en algún sentido, un objeto al cual se refiriera. ha llamado un paradigma de filosofía, ha tenido recientemente ~
Esto marchaba bastante bien en el caso de nombres propios7 sus críticas. Una objeción a ella es que hay muchos casos eri
como •Napoleóm, o descripciones como «el autór de Waver- que la aplicación literal de la regla de Russell conduce a re-
ley», que denotan objetos que sabemos que existen; aunque sultados indeseables. Si digo «El policía de la esquina me dijo
difícilmente se puede creer que objetos tales como el actual
': rey de Francia, la montaña de oro, o el cuadrado redondo, deban
a, donde te~~ que, ir», con seg~ridad no. implico que. ~xiste
solo un polic1a o solo una esqwna. El qmd de la cuesnon en ~

.g ser en algún sentido. Por otra parte, por lo que i;especta al casos de este tipo es que la descripción dada no individúa al ~
~ análisis de su significado, no parecía que hubiera alguna justi-
objeto al cual se refiere; se supone que el medio de identificar ~
; ficación para establecer una distinción entre expresiones del al objeto es proporcionado por el contexto. Con todo, el ob-
tipo •el actual rey de Francia» y las de la forma cel autor de
Waverley». Era sólo debido a un hecho contingente, histórico,
jeto tendrá un único conjunto de propiedades que se pueden i
~ especificar; y si se especifican, entonces se aplicará el análisis "'
el que una de ellas tuviese una correspondencia real y la ~ de Russell. Otra objeción es que la declaración de existencia ,,
otra no.
~ que está implicada en la utilización de una descripción dada ¡~:
La solución de Russell a esta dificultad puede hallarse enlf ~ no viene implícitamente afirmada por ella~ como considera ~
su famosa Teoáa de las Descripciones. Esta teoáa fue conce-J.; ~ Russell, sino que está más bien presupuesta. Se alega que no ~
bida para mostrar que, incluso en su uso referencial, expresio-J ~ deberíamos decir ordinariamente que una frase tal como «El
nes de la forma •el tal-y-cual» no funcionan como nombres. ~ actual rey de Francia es calvo» se ha usado para hacer una
Del hecho de que posean sentido, no se &igue que haya algún ~ aseveración falsa; deberíamos decir más bien que, dado que no
g objeto al cual designen. La manera en que Russell mostró esto; hay rey de Francia actual, la cuestión de la verdad o falsedad.
•i fue dando una regla para traducir frases en las que se encuentre ~1 ni siquiera ha surgido. No me parece, sin embargo, que éstajª
j la expresión descriptiv~ dada, de modo que la expresión ya sea una cuestión para la cual el apelar a los usos ordinarios del F.
Ji: no aparezca como si fuera un nombre. Así, para tomar su ~ lenguaje sea del todo decisivo; y hay ventajas evidentes en ~
-~ propio ejemplo favorito, la afirmación «el autor de Waverley 0
construir frases de esta clase, de tal modo que den lugar a ase- ~
·~
oo.
fue Scott», resulta, en su traducción, la conjunción de las tres veraciones que tengan un valor veritativo. "'
~ aseveraciones: «Por lo menos una persona escribió Waverley»; 1,
Una crítica más seria es la de que Russell parte de unal~
..... •A lo sumo una persona escribió Waverley»; y «no es el caso premisa falsa. La teoría se ha construido para mostrar cómo es ~
que alguien escribiera Waverley y no fuera idéntico a Scott». posible que una \!Xpresión descriptiva tenga sentido, aun cuando º
Poniéndolo simbólicamente, como el mismo Russell prefería no haya nada denotado por ella, y lo muestra, efectivamente, ~
Í hacer, según la teoáa, decir que algo que tenga f, tiene g, al sostener que estas expresiones no son referenciales. El su- 5
¡; donde J es la propiedad encubierta en la descripción dada y g puesto subyacente es entonces que el significado de m1a ex- ~
j es una propiedad atribuida a lo que ésta describe, es decir, que presión referencial debe ser identificado con su denotación;
,. hay un x tal que x tiene J, y que para todo y, si y .tiene f, y y se arguye que, incluso en el caso de nombres propios, esta
~ es idéntico a x, y x tiene g. De este modo, cualquier descrip- teorfa del significado es errónea. Estoy de acuerdo en que es""");~.
~ ción del sujeto está incluida en el predicado, y únicamente lo
que Russell llamó un nombre propio lógico, esfo es, un de-
errónea y que, por tanto, el razonamiento que parece haber J
~ \ ~
't""
242 HOMENAJE A BERTRAND RUSSELL
VALORACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL 243
llevado a Russell a la teoría de las descripciones puede criticarse.
Sin embargo, el hecho de que ésta fuera concebida para hacer resultan no ser miembros de sí nrismas; por ejemplo, está
frente a una dificultad evitable de otro modo, no invalida la claro que la clase de los hombres no es ella misma wi hombre.
En cambio, algwias clases aparecen como miembros de sí
teoría en si misma.
mismas. Por ejemplo, la clase de todas las cosas que pueden
- No fue sólo en el campo de la teorla de las descripcione~ ser contadas seria también wia cosa que puede ser contada.
que Russell se hizo escéptico respecto de la generosa ontologia_f Considérese ahora la clase de todas las clases que no son miem-
¡t que habla admitido en los Principies of Mathematics. En sus obras]<':~
bros de si mismas. ¿Es o no es esta clase Wl miembro de sí
~ posteriores creyó innecesario atribuir una existencia real, ya
misma? Si lo es, no lo es, y si no lo es, lo es. 1~
~ sea a clases o a proposiciones; las tuvo más bien por ficciones
'"' lógicas, en el sentido d<'. que pueden ser analizadas en términos Contradicciones semejantes aparecen en otras regiones. Un "'·
~ de entidades de una especie más concreta. En cambio, siempre
ejemplo notable es la paradoja de Epiménides, el Cretense,
.: se ha sentido constreñido a admitir la existencia de los uni-
versales. Ha admitido, quizás .erróneamente, que uno puede ir o
iE quien decía que todos los cretenses eran mentirosos. Otra para-
doja bien conocida que pertenece a la nrisma familia que la
" 1 prescindiendo de los universales hasta el punto de reducirlos ! íjri' del mentiroso, surge del hecho de que algwios adjetivos, pero
no todos, son predicables de sí mismos. Por ejemplo, la palabra
·i; todos a una única relación de semejanza, pero como adopta
•corto» es corta, pero la palabra «largo• no ~ larga. Llamaremos
-~
~
...
el punto de vista de que la semejanza en sí misma es un uni-
versal, no cree que los nominalistas logren su objetivo.
No es posible, dentro de los limites de un esquema gene-
¡ aquellos que son predicables de sí mismos «autológicoS» y
aquellos que no lo son, «heterológicoS». Entonces, ¿es la palabra
ral de la filosofía de Russell, determinar el alcance y origina-lg J «heterológico» predicable de si nrisma? De nuevo resulta que,
2
si lo es, no lo es, y si no lo es, lo es.
'ºJ lidad de los Principia Mathematica. En cualquier caso, no hay :;:
,
J
o
duda de que jugaron un papel muy importante er¡. el desarro-
llo de la l<?gica matemática. La ruptura con la lógica aristoté- ~
..
·;¡
La solución que da Russell a estas antinomias fue la de
disponer los objetos en una jerarquía de niveles, con la conse-

1
> 'o
w
lica consistió, no tanto en el empleo de una notación especial, ~ ; cuencia de que lo que puede ser verdadero o falso para los
Í como en la mayor generalidad del sistema de Russell y White- n .... objetos de un nivel, no puede ser afirmado con sentido para Iº
los de otro nivel. En particular, si wia clase dada es la extensión ~­
'.! head y, sobre todo, en su intento de hacerlo rigurosa~ente
~ formal. Otros sistemas lógicos se han desarrollado desde en- -~ de wi predicado dado, resultará puro sinsentido si el predicado
·.;,
J tonces, los cuales pretenden p_oseer w1 mayor rigor formal, I~ J
se aplica a esta clase. De modo que no es falso sino sin sentido
~ pero han sido en gran medida inspirados por la obra de Russell o decir que la clase de los hombres es humana: la pregwita de
y Whitehead. ...> si la palabra «heterológico» es ella misma autológica o hetero-
lógica, es una.Eregwita sin sentido. Awi cuando Wl predicado
Un resultado muy importante del interés de Russell porlf
parece caracterizar objetos de diferentes niveles, no tiene el
los problemas de la lógica matemática fue su inven\:iÓn de la J"
1~ Teoría de los Tipos. La necesidad de esta t.eoria surgió a partir}
nrismo sentido en cada uno de los casos. Asi, un predicado del
tipo «poder ser contado» es, como Russell lo presenta, siste-
::1 de su descubrimiento de una contradicción en la teoría de las ;l
máticamente ambiguo.
¡; clases; un descubrinriento que hizo exclamar a Frege, cuando
~ la noticia de la misma le fue comunicada por Russell, que los ", -~ La teoría de los tipos, de la que aquí he dado sólo Wl esbozo, ii:
~ fwidamentos enteros de las matemáticas hablan sido minados.
t Esta contradicción es bastante fácil de exponer. Muchas clases
11:'"
está rodeada de wi cierto aspecto ad hoc. Es difícil sostener ~
que todas las form~s de autorreferencia son lógicamente vicio-
sas; y parece que no hay Wl método seguro para decidir cuando :!.
l
244 HOMENAJE A BBRTRAND RUSSELL
VALORACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL 245

~s legítima esta teoría y cuando no lo es. Por esta razón, se han tamente un objeto particular, se desprendía que el objeto real-
hecho desde entonces intentos para encontrar un medio menos mente existía y que tenía las propiedades que parecía que tenía.
restrictivo de evitar las paradojas. En cualquier caso, la teoría Según esta opinión, nosotros podemos ciertamente suponer
de los tipos ha tenido una importante influencia histórica. que existen particulares de otros tipos; pero sólo nos podemos
Llamó la atención de una manera muy impresionante sobre el referir a ellos indirectamente como objetos que se hallan en
hecho de que una frase puede estar bien construida gramati- 1¡¡ :: determinadas relaciones con los que hemos experimentado.
& calmente, y no obstante no expresar ninguna aseveración con
~ sentido. Entre otras cosas, contribuyó a preparar el terreno
l' ~
~
Así pues, cuando un objeto es conocido directamente, su
existencia no está sujeta a ninguna duda; pero la existencia de
~ a los positivistas lógicos, quienes rechazaban la metafísica, por
~ objetos que se conocen sólo por descripción es problemática.
;¡ la razón de que las doctrinas metafísicas no eran ni siquiera " Por aquel tiempo, Russell creía que los particulares que era
~ falsas: eran literalmente absurdas. Ésta es, en realidad, una
posible conocer directamente eran el propio yo y los propios
opinión que se puede retrotraer hasta Hume, pero se tomó la
pensamientos privados, sentimientos, imágenes, y datos serui-
obra de Russell como un soporte lógico.
De la teoría de los tipos se desprende que las aseveraciones
bles; éstos pueden ser tanto pasados como presentes, dado l!
que él consideraba que la memoria era una forma de conoci-J,:;
situadas en el escalón más. bajo de la jerarquía se refieren a miento directo. Hacia 1921, cuando publicó The Analysis oJ1;
individuos; y de la teoría de las descripciones se desprende que Mind, se confirmó en su idea de que la existencia de los obje-'
los individuos que, según expresión de Russell, componen el .
-~
tos o sucesos que decimos recordar no nos es conocida directa-
mobiliario del mundo, se designan mediante nombres propios mente, sino únicamente inferida de nuestros imágenes-recuerdos
':l
" lógicos. Pero, como los nombres propios lógico~ son demos-
.~

'3't trativos puros, resultaría que los únicos individuos que ellos .~ presentes; y también rechazó la idea de que uno pueda cono- I"
cerse a sí mismo, por la razón de que el yo no existe como "'·
.:;: pueden designar son los directamente observables. De este entidad separada. Por otro lado, nunca ha abandonado la opi-
-i
~~
·~
modo, la lógica de Russell se integró en su teoría del cono-
cimiento.
La distinción entre conocimiento directo y conocimient§o~
.
~
...>
nión de que los objetos que conocemos directamente en la
percepción son nuestros propios datos de los sentidos privados ..
La teoría del dato de los sentidos ha encontrado, en verdad,}
>
por descripción, la cual es un resultado de la teoría de las des- una oposición considerable en tiempos recientes, como parte n
"' cripciones, fue desarrollada por Russell en su obra Problems o ~ :¡1
11 de la reacción general contra la presuposición de la existencia ;¡·
Philosophy, que apareció en 1912. Este libro fue escrito par · de entidades privadas. Si Russell todavía está adherido a ella, ,..
la Home University Library, y es aun ahora, como entonces, es debido principalmente a que cree que la alternativa de
una buena introducción a la filosofía. Trata de la teoría del suponer que con.ocemos directamente los objetos físicos es
conocimiento, desde un punto de vista empirista; su principio obviamente insÓstenible. Su argumento principal contra el]~
¡¡ guía es el de que toda proposición que podamos entender realismo ingenuo se halla expuesto muy brevemente en la Wlol.lO
~ debe estar compuesta de elementos que hayamos conocido Inquiry into Meaning and Truth, que apareció en 1940. •Todo~
~ directamente. Russell sostenía que conocemos directamente partimos del "realismo ingenuo", es decir, la doctrina de que
$ universales. También conocemos directamente particulares, ~ las cosas son lo que parecen. Creemos que la hierba es verde,
" pero sólo una clase limitada de ellos: o sea, los que nos son -1 ~~
las piedras son duras y la nieve es fría. Pero la física nos asegura
9
,~ dados directamente por la experiencia. En el caso de éstos, él i'. que la verdura de la hierba, la dureza de las piedras, y la frialdad
"' aceptó sin discusión que, del hecho de que se conociera direc- de la nieve, no son l~ verdura, la dureza y la frialdad que cono-
11;'"
246 HOMENAJE A BERTRAND RUSSELL VALORACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL 247

cemos por nuestra propia experiencia, sino algo muy diferente~ pacios privados, ya que Russell separa el espacio de la vista
El observador, cuando cree que está observando una piedra, del del tacto. A estos mundos privados, los denomina pers-
está en realidad, si hemos de creer a la física, observando el :' pectivas. Además de estas perspectivas percibidas, existe tam-
efecto de la piedra sobre sí mismo ... El realismo ingenuo nos • bién un número infinito de perspectivas no percibidas, o sea,
.i:¡ conduce a la física, y la física, si es verdadera, nos muestra que todas aquéllas que percibiría un observador si estuviera en el
s el realismo ingenuo es falso. Luego, el realismo ihgenuo, si _ ;C estado adecuado y en la posición adecuada. Los elementos
~ es verdadero, es falso; luego, es falso 1.»
~
ª constituyentes de las perspectivas no percibidas son los sensibles.
~ Se defme, entonces, un objeto físico como wia clase de sen-
,..~ Esto implica una teoría causal de la percepción, con la quel!
empezó Russell y a la que ha retomado. Hubo, sin embargo,_;'. t sibles, en que se considera que los sensibles incluyen los datos
un período en el que, por obediencia al principio de «siempr1 .!\ de los sentidos; de hecho, se le identifica a aquellos sensibles,
que sea posible, hay que sustituir las construcciones a partir ! 0 datos de los sentidos qne son considerados corrientemente

de entidades conocidas, por la inferencia a entidades descono- • como sus apariencias actuales o posibles. Como las perspec-
cidas>>, un principio que él ha denominado la suprema máxima "' tivas tridimensionales están asimismo dispuestas en un orden
de la filosofía científica, abandonó la teoría causal, por lo ,, tridimensional, el espacio físico tiene seis dimensiones. Russe~i·
menos en su forma convencional, a favor de la posición feno- Í no desarrolla su teoría en completo detalle; pero está claro que ~
~ menista, se,~ún la cual, los objetos físicos son construcciones ¡¡r ésta debe enfrentarse a dificultades mu y serias, incluso si se ~­
V e. está dispuesto a admitir que los sensibles y las perspectivas no ~·
~
u
lógicas hechas a partir de datos de los sentidos actuales y posi- ~ "
-~
percibidas existen literalmente.
~
¡:
bles. Ésta es una reformulación de la idea de John Stuart Mili, " •o,.
de que los objetos físicos son posibilidades permanentes de ~
i> En la Réplica a las criticas, que Russell escribió para el librüJ
sensación; la forma en que es presentada ahora es la de que I~
las aseveraciones sobre objetos físicos pueden traducirse fiel-
mente a aseveraciones sobre datos de los sentidos.
.. ~
The Philosophy of Bertrand Russell, un volumen de la Library ::
of Living Philosophers, que fue publicado en 1944, observó ~
., que no veía por qué le había de impedir su teoría considera]
'.j

Russell desarrolló esta concepción en Our Knowledge of the] , los objetos físicos como causas de los datos de los sentidos.
~
UJ
Externa/ World, que se publicó en 1914, y en dos de los ensayos i Su fundamento para ello seguramente es que las relaciones}·
reunidos en Mysticism and Logic, obra que apareció en 1918. causales que se supone que existen entre los objetos físicos "'
Los materiales a partir de los cuales trató de construir los y los datos de los sentidos son también aptas ara ser analizadas "'-
objetos físicos, no estaban limitados a los datos de los sentidos
actuales que percibe cada observador por sí mismo. Russell
en función de correlaciones entre sensibles. lta es, sustancial-
G' mente, la posic\ón que adoptó en su Analysís of Mind, donde]PO•bl.
~ también introdqjo los datos sentidos por otras personas, e desarrolla una teoría sobre mente y materia que es afín al]~
~ incluso datos no sentidos, a los que dio el nombre de «sensibles». I~ '¡ monismo neutral de William James. Tal teoría postula que,1~
~ La única propiedad en que se suponía que diferían un sensible i mente y materia, son ambas construcciones lógicas a partir de f.
~ y un dato de los sentidos era en el no ser sentido actualmente f unos elementos, principalmente datos de los sentid9s, que en ~
é del primero. Hablando de un modo general, la teoría de ..., sí mismos no son ni mentales ni físicos. Aparte del hecho de
~ Russell era que, en un momento dado, cada observador percibe :! que algunos elementos, tales como imágenes y sentimientos,
w1 mundo privado tridimensional con su propio espacio, o es- ~ entran únicamente ,en la composición de las mentes, lo que llí<
'e:- ~ distingue especialmente la mente de la materia, según esta
Pág.
l Ij.
teoría, es el funcionamiento de leyes causales diferentes. Así
248 HOMENAJE A BERTRAND RUSSELL
I' VALORACIÓN DE LA fll.QSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL 249
1
¡:
pues, los mismos datos de los sentidos, cuando están correla- Primera Guerra Mundial. Fue expuesta por él en algunas conílf
cionados siguiendo las leyes de la física, constituyen objetos ferencias que fueron publicadas por vez primera en The A1onist,
físicos y, cuando están relacionados siguiendo las leyes de la en 1918 y 1919, bajo el titulo «La filosofía del atomismo lógico• ~
psicología, contribuyen a componer mentes. En su aspecto y, desde entonces, han sido reimpresas en una colección de :¡:
.¡; mental, intervienen, entre otras cosas, en lo que Russell llamó ensayos titulada Logic and Knowledge, que apareció en 1956; :;
~ la causación mnémica, una especie de acción a distancia, por y existe también un ensayo titulado «Atomismo lógico•, con ~
~ la cual las experiencias producen imágenes-recuerdos subsi- el que Russell contribuyó a la primera serie de la Filosofí3:
~ guientes. Una consecuencia de esta concepción es que Russell Británica Contemporánea en 1924. Aunque hacía un enérgico
- rechaza, no sólo la noción del yo, sino también la de conciencia, alegato a favor del método del análisis lógico, considerado
en cuanto entidad sustancial. Por otra parte, si bien se ha ante todo como una aplicación de la navaja de Occam, de
entretenido con el behaviourismo, nunca ha negado la existencia acuerdo con el principio de sustituir construcciones lógicas por
de estados de conciencia que no son definibles en términos entidades inferidas, las conferencias estaban dedicadas, en gran I~.
físicos. medida, al problema de la verdad. En sus escritos anteriores
Una característica interesanre de los escritos más reciente1 sobre la cuestión de la verdad, en la época en que creía en la
de Russell sobre el terna de la percepción, es que localiza los ~. realidad objetiva de las proposiciones, I}ussell había adoptado
« datos de los sentidos o perceptos (como ahora prefiere deno- el punto de vista de que verdad y falsedad son propiedades
~
minarlos) en el cerebro del percipiente. Él no quiere decir co d no analizables que simplemente caracterizan las proposiciones.
",.
'O
u
Las proposiciones, sostenía, son verdaderas o falsas del mismo
g
esto que, cuando pensamos que estamos percibiendo el mundo ~~
¡,¡: que nos rodea, estamos en realidad observando, en un sentido modo en que las rosas pueden ser rojas o blancas. No obstante,}- ~
:l
literal, sólo nuestros propios cerebros. Su razonamiento es ,,,.
:i
u: no pasó mucho tiempo antes de que llegara a considerar, y con i
·o más bien que la posición de un suceso en el espacio-tiempo ~' razón, a tal teoría como oscurantista y, por lo tanto, la aban-
-.:;
~ está determinada por sus relaciones causales, y que «las cone- ~­ 2 donó en favor de una teoría de la verdad a base del principio "'
> ·o de correspondencia. .,,
xiones causales y temporales de los perceptos con los sucesos ·¡¡
"' ~
en los nervios aferentes y eferentes da a los perceptos una ~-\
~
o En la exposición de Russell del atomismo lógico, lo mismo
ubicación en el cerebro del observador... Si' esto todavía suena Ji que en el Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein, se le
paradójico, debe recordarse que, para Russell, el mismo cere- da a la teoría de la correspondencia una interpretación muy
bro es una construcción a partir de sucesos sensibles. Ésta es I" literal. Russell concebía los sucesos sensibles formando parte
una de las perspectivas desde las que se ve el mundo, y es a ~ de lo que llamó hechos atómicos; los cuales hechos atómicos I"'
'¡ través de las perspectivas que constituyen su punto de vista, son designaaes, como si fuera fotográficamente, por proposi- "''
j más que a través de los objetos físicos que se construyen a ciones elementales. La verdad de todas las proposiciones de
~ partir de ellos, que los perceptos actuales adquieren _su propia orden más elevado dependía de la verdad de esas proposiciones
.._, localización en el espacio físico. elementales, y la verdad de esas proposiciones elementales
g La idea de que el mundo consiste, en sus últimos compo-]. consistía en su correspondencia estructural con los hechos
.~ nentes, de sucesos sensibles, es un aspecto de la doctrina del ¡ atómicos. Russell vertió mucha inventiva para la elaboración ¡~
~ atomismo lógico que Russell, bajo la influencia de su discípulo ~ de esta teoría, pero ésta descansa en una teoría pictográfica ~¡­
Ludwig Wittgenstein, presentó en los años que siguieron a la ~ del significado q,ue, posteriormente, tanto él como Wittgen- "'
----
• Tire Phi/osophy of Bertrand Rumll: Reply and Cristicisms, pág. 705. ~ stein consideraron insostenible.

~
250 HOMENAJE A BERTl!AND RUSSELL VALORACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE BERTRAND RUSSELL
251

Russell ha vuelto al problema de la verdad en su Inquiry Existen muchos otros aspectos de la filosofía en los qu1
into Meaning and Truth y en My Philosophical Development, qu"' ha contribuido Russell. Ha escrito extensamente sobre ética, ~­
fue publicado en 1959. Todavía se adhiere a una teoría de l:i filosofía política, filosofía social y filosofía de la educación
correspondencia en la medida en que mantiene que la verdad ,, y sobre historia de la filosofía y filosofía de la historia. Pero~"
f de las proposiciones es producida por los hechos, pero ya no ~ aun cuando esta porción de su obra contiene algunos de los ~.·
g sigue creyendo que la verdad consiste en una relación de ~ mejores escritos de Russell, no tiene el mismo interés teórico i:
g correspondencia estructural, y prefiere ahora considerar que ¡:;., g que su obra en el campo de la lógica y de la teoría del conocí-
.., la verdad de las proposiciones se deriva de la verdad de las '-' miento. En filosofía moral, empezó compartiendo el punto d J
creencias. Hablando en general, su opinión es que una creencia ~ vista de G. E. Moore, de que «bueno» es una cualidad no na-
es juzgada verdadera si el estado de cosas que se supone que la ! tural, objetiva y no analizable, pero desde entonces se ha ido "'·
verificaría se comprueba por observación que existe, y falsa si f.; convenciendo de que los juicios éticos no son objetivamente
su «Verificador» se ve que no existe. Esto se halla en consonanciJ~· ni ciertos, ni falsos, sino que expresan actitudes. Aunque aceptal~
también con su rechazo de una teoría pictográfica del signifi- ~· esta conclusión L'ltelectualmente, confiesa que le desagrada por..ffi.
cado a favor de una teoría causal del mismo. " motivos emocionales. Su propio punto de vista ético parece}
Russell ha continuado siendo un atomista lógico, en e} que es, ante todo, utilitarista. Cree que ·1a tarea propia de la
sentido de que piensa que el mundo consiste en un cierto "'
V ética es averiguar lo que la gente quiere y cómo pueden alean- li.
-~
-~
•'
número de particulares. Pero, en la Inquiry into Meaning and :..
Truth, da a esta postura un nuevo aspecto al identificar estos
:~ zarse sus fines. Al mismo tiempo, está claro que asigna un valor •
intrínseco a cosas tales como la justicia y la libertad y la bús-
.~
.... particulares con lo que ordinariamente se llaman cualidades. LL queda de la verdad.
De nuevo es aquí el suyo un motivo de econonúa, apoyad~,. .t, Aunque posee amplios conocimientos históricos, de los que ¡¡;
-~ por el deseo de eliminar la dudosa noción de sustancia. De e hace uso efectivo, el tratamiento que da Russell a las cuestiones '
·ú
~ consiguiente, sigue la tradición de Berkeley al tratar las cosas "'·
j> sociales es más moral que histórico. En la History of Western . ~
~ del sentido común como colecciones de cualidades, que están w
Philosophy, que publicó en 1946, se dispuso ciertamente a rela- ~
unidas por lo que él llama relaciones de compresencia. Hay) donar las ideas filosóficas con las condiciones sociales bajo las ,...
algunas dificultades en esta teoría, que se centran sobre todo ~. que se produjeron, pero en la mayor parte de la obra la exposi- ~
alrededor de la interpretación de la relación de compresencia; ~ ción de las ideas y la descripción del trasfondo social proceden g
pero creo que es razonablemente posible que puedan ser supe- ,.... separadamente; no se ha hecho ningún esfuerzo serio para
1 radas. ;!, integrarlas. Como pudiera esperarse, su historia de la filosofía 113
~ Esta concepción de la naturaleza de los particulares la retiene~, ~ es sumamente· iluminadora cuando trata de los filósofos que ~:
j Russell en su libro Human Knowledge: Its Scope and Limits,]OON~ ~ le son más simpáticos; en particular, Leibniz y los empiristas "'
que fue publicado en 1948. Por otra parte, este libro es de]wnNIO v británicos.
:¡¡ interés principalmente por su intento de resolver el problema]~: a: 1 Para nú, lo mejor de los escritos políticos de Russell, es su
~ de la inducción. Russell es de la opinión poco corriente de] ~ libro Principies of Social Reconstruction, que apareció ¡:n 1916,
~ que el razonamiento inductivo está necesitado de justificación, . ' '!< en la cúspide de su campaña contra la Primera Guerra Mun-
y elabora un conjunto de principios que cree serán suficientes qvt _, dial. Es una obra anarquista en el temperamento, y refleja la
para este propósito. No obstante, no cree que ninguno de \ 11;"' desconfianza hacik las instituciones, y especialmente hacia el
estos principios pueda probarse que es cierto. poder del Estado, que ha coloreado siempre su pensamiento
252 HOMENAJE A BERTRAND RUSSEU.
o
INDICE
político. No s6lo en política, sino también en la esfera de lal
educaci6n, ha sido un consecuente defensor de la libertad. .
Aunque se da cuenta más agudamente de las características .
irracionales de la conducta humana, su visi6n de los problemas • Prólogo a la primera edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
morales, políticos y sociales posee una afinidad bastante es- - Prólogo a la segunda edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Capítulo l. Elección del tema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
- trecha con la de John Stuart Mili.
En el transcurso de su larga carrera, Russell, como hemos
.
~ Capitulo 11. Proyecto de trabajo ................. 27
visto, ha mantenido una gran variedad de opiniones filos6ficas. a) Objetivos generales ........................ 30
Esto ha sido utilizado a veces como argumento en contra de él, b) Proyecto de trabajo ....................... 40
especialmente por parte de aquellos que publican muy poco Capitulo III. Bibliografia ....................... 49
por temor a que se descubra que están en un error. Pero el a) Bibliografia indirecta ...................... 51
hecho es que, si bien ha cambiado con bastante frecuencia
sus opiniones sobre puntos de detalle, su tratamiento de la
b) Reseñas de libros ......................... 57
filosofía ha sido notablemente consistente. Su objetivo ha sido c) Bibliografia directa ....................... 59
siempre encontrar razones para las creencias aceptadas por d) Fichas bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
todos, ya sea en el campo de las matemáticas, de las ciencias $ e) Localización . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . 63
naturales o sociales, o del sentido común. Ha sido un escéptico ;¡¡ Capitulo IV. Lectura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
consecuente, no en el sentido de que niegue nuestras preten•
a) La terminología .......................... 67
siones de conocimiento, sino porque las pone en duda. Además, ~
ha seguido siempre un único método, el método de empezar b) Las ideas ................................ 78
con proposiciones que son las menos susceptibles de dudarse, Ir.> Capitulo V. Comprensión histórica ............... 85

. y tratando de reconstruir sobre esta base el edificio del conoci- ~


miento, con tan pocas suposiciones como sea posible. Cuando p
~¡ ha cambiado de ideas, la raz6n generalmente ha sido, ya sea
~ porque pens6 que podría arreglárselas con todavía menos
~ suposiciones, o bien porque las había cercenado tanto que la
a) Cuándo ................................. 87
b) Cómo ................................... 90
c) Dón,de .................................. 93
d) Por qul: ................................. 98
'-' base sobre la que trabajaba ya no correspondía a los hechos. e) Para qul: ............................... 104
El resultado del uso de este método ha sido que sus justifica- Capitulo VI. Análisis critico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
ciones toman generalmente la forma del análisis; es así como a) Forma y función del lenguaje .............. 109
ha llegado a proporcionar tanta inspiraci6n al movimiento b) Postura filosófica implkita ................ 114
analítico en la filosofía contemporánea. Aun así, él no se ha c) Problemas 'y pseudoproblemas ............. 115
interesado por el análisis en sí mismo, sino s6lo comq método
de prueba. En esto, así como en la potencia y la elegancia de d) Los argumentos ......................... 124
su estilo literario, continúa la gran tradici6n del empirismo e) Valoración .............. ·............... 133
británico. Él es ahora, y es probable que siga siéndolo, su f) Instrumental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135
representante más notable en el siglo xx. Capítulo VII. Notas .......................... 139

11;"
215
V
Capitulo VIII. Redacci6n ...................... 159
a) Autocñtica ............................. 161
b) Proyecto de redacci6n . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 168
c) Composición ..................... : ...... 177
d) Exposición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
Capitulo IX. Presentaci6n ..................... 187
a) Distribuci6n ............................ 189
b) Transcripciones ......................... 190
c) Notas a pie de p~gina ..................... 192
d) Bibliografia ............................ 195
é) Indice ................ : ................ 196
Ejemplo: "Valoraci6n de la filosofia
de Bertrand Russell" por A. J. Ayer ........... 197

Introducción a lá investigación ft1osófica, editado por


la Dirección General de Publicaciones, se tennin6 de
imprimir enJAARMA el 27 de junio de 1986. Su com-
posición se hizo en tipo Baskerville de 12:13, 10:11y8:9
puntos. La edición consta de 2 000 ejemplares.

....
216