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CON LAS MANOS LLENAS Y BENDECIDAS

“Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no
vayáis con las manos vacías; sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huésped
alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y
vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.” Éxodo 3:21-22
INTRODUCCION
En Éxodo 3, Dios está cumpliendo una promesa que le dio a Abraham. No fue por Moisés.
Habían pasado cuatrocientos treinta años, y Dios estaba buscando cómo cumplir su
promesa.
“Y Dios dijo a Abram: Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra
que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos cuatrocientos años. Mas yo también
juzgaré a la nación a la cual servirán, y después saldrán de allí con grandes riquezas.”
Génesis 15:13-14
En este pasaje bíblico Dios dice que el pueblo de Israel, al salir de Egipto, recibirá de los
egipcios riquezas por gracia, no por lo que hayan o no trabajado; si fuera por paga, entonces
la promesa que Dios le hizo a Abraham sería nula.
Lo que recibió el pueblo de Israel es una promesa que Dios le dio a Abraham cuatrocientos
treinta años atrás; Dios le dijo: Cuando vayan a salir, saldrán con gran riqueza.
Este pasaje nos da una enseñanza muy grande a nuestras vidas, muchas cosas no han
llegado a nuestras manos, porque no hemos anotado las promesas que Dios ha declarado
sobre nosotros y nuestra casa.
Si deseamos que nuestras estén llenas y bendecidas debemos hacer lo siguiente:
1. EMPIEZA A RECLAMAR LAS PROMESAS DE DIOS A TU VIDA
Si en el día de hoy comienzas a reclamar y declarar esas promesas, te vas a dar cuenta de
cómo Dios comenzará a moverse a favor tuyo de forma sobrenatural, de forma especial, y
cómo vendrá una gran transferencia de las riquezas que necesitas a tus manos.
Esta semana declara sobre tu vida que Dios te va a dar favor y gracia, que este año va a ser
diferente porque, al final del año, no vas a recibir y no vas a contar únicamente lo que se
supone que tengas por la paga del trabajo que tienes, sino que el favor y la gracia de Dios
llegarán sobre tu vida.
La gente te preguntará, ¿de dónde salió eso? Y tú les dirás: ¿Sabes qué? Dios me lo dio,
Dios te va a dar favor y gracia delante de la gente.
De la misma manera, todas las cosas de las cuales hoy tú no estás disfrutando y ni estás
consciente de ellas, Dios te las quiere dar, y no es por ti, sino porque Dios se lo prometió a
Cristo, cuando murió por ti en la cruz del Calvario hace 2,000 años atrás.
Dios le prometió que, todo el que creyera, el que le aceptara, el que le confesara con su
boca como Señor, él le prometió que derramaría sanidad, prosperidad.
Dios te quiere prosperar a ti, Dios te quiere dar paz a ti; pero no es por ti, sino por la gracia
de Dios sobre tu vida, por el pacto que Dios hizo con Cristo. Cada vez que tú prosperas, Dios
le está cumpliendo la palabra a Cristo; cada día que tú vives en sanidad, Dios le está
cumpliendo la palabra a Cristo
Cuando Dios te liberta de un lugar, transforma tu mente, pero quiere también llenar tus
manos. Salir de Egipto sin riquezas era morirse en el desierto, era volver a ser esclavo de
otro pueblo, por eso Dios les promete sacarlos con las manos llenas.
2. DECLARA NO ANDARÉ MAS CON LAS MANOS VACÍAS.
Salimos con las manos vacías de una temporada de esclavitud, cuando estamos huyendo;
pero cuando es Dios quien te liberta y te saca de algún lugar, de una mala temporada, tú
puedes estar seguro que fue Dios quien te sacó, porque sales con las manos llenas.
Una de las frustraciones más grandes en la vida de una persona es pasar periodos difíciles,
y entrar en una nueva temporada, en un año nuevo, con las manos vacías. Hay quienes se
mudan de país pero como no fue Dios quien los movió, se van con las manos vacías, a ver
qué les pueden ofrecer, qué les pueden dar.
Cuando es Dios quien te saca de un lugar, nunca te saca con las manos vacías, sino con las
manos llenas, para que en vez de pedir, puedas ofrecer. Saldrás de la situación que estás
viviendo con las manos llenas dice el Señor.
Dios quiere llenarte las manos, pero también te va a dar las instrucciones, te va a dirigir, y
vas a evitar crear delante de ti cosas que te aparten de la voluntad de Dios para tu vida.
Espera que Dios te hable y te diga qué es lo que tienes que hacer. Cuando Dios comienza a
darte instrucciones y tú comienzas a vivir bajo ellas, vas a poder alcanzar todo lo que él
tiene para ti. Y no se escaparan tus bendiciones ni sus promesas.
3. DIOS TE CAMBIARA DE ALGUIEN QUE RECIBE EN ALGUIEN QUE OFRECE.
Cuando Dios te lleva a un lugar no es para recibir algo, sino para hacer algo. Tú tienes algo
que ofrecer, y Dios quiere llenarte las manos para que tú puedas ofrecer. Dios no te llena
las manos para que te llenes de orgullo, y disfrutes solo tus bendiciones, sino que todo lo
que él pone en tu mano es para que tú lo puedas ofrecer, para que tú puedas bendecir a
otros a tu alrededor. Dios te cambia de ser alguien que pide, que demanda, a alguien que
ofrece.
Esa es nuestra tarea como iglesia que aquel que llega pidiendo, salga ofreciendo algo.
Llegas pidiendo sanidad, pero debes salir poniendo las manos sobre otros y declarando que
son sanos; llegas con la mano extendida, pidiendo un milagro, y debes salir siendo el milagro
de otro.
Cuando vienes a la iglesia solo a recibir, terminas yéndote, y la excusa es que ya no estás
creciendo espiritualmente. Pero es que a la iglesia no se viene a recibir, sino que tú vienes
para contribuir; lo que se hizo por ti, tú debes hacerlo por otro.
Si Alguien te atendió un día cuando llegaste a la iglesia, debe llegar un día en que tú decidas
dar por gracia lo que por gracia recibiste. Cuando no estás consciente de que tú tienes algo
que ofrecer, pierdes el propósito de tu vida.
Para que aprendas esto debes obedecer a Dios en todo y no ser impaciente, porque La
impaciencia nos pone a tomar decisiones que van en contra del plan de Dios.
Permite que Dios te cambie, aunque estés hecho pedazos, o estés hecho polvo, del polvo
Dios te levanta, del polvo Dios te saca, del polvo Dios hará algo grande contigo. Aun del
polvo, Dios te va ha levantar.
Escucha palabra de Jehová: Te voy a dar la gracia para que pidas, y cuando pidas, vas a
despojar. Despojar es una palabra de guerra. Existen tres maneras de despojar a alguien:

 Engañándola
 por la fuerza, peleando y luchando hasta quitarle lo que esa persona tiene;
 o con el favor y la gracia de Dios; esto es, la gente y el mundo dándote a ti lo que
te corresponde por la gracia de Dios sobre tu vida.
Hoy, te vas a parar frente a esas puertas que están cerradas en tu vida, y les vas a decir:
Necesito lo que tú tienes ahí adentro. Le vas a decir a Dios: Quiero eso, deseo tal cosa.
Comienza a declarar y a creer, comienza a decir lo que vas a hacer, que lo vas a tener, y Dios
simplemente lo pondrá en tus manos; Dios te lo va a entregar.
¿Cómo lo va a hacer? Dios va a tocar el corazón de los egipcios de tu vida para que, cuando
pidas, ellos simplemente, con felicidad, te den lo que has pedido, y puedas salir de ese lugar
de esclavitud en el que te encuentras, con las manos llenas, tu vida cambiara porque tienes
el favor y la gracia de Dios.
Llenaran tus manos con dinero para que salgas de ese lugar y saldrás bendecido y en
victoria por la gracia de Dios.