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TÍTULO: CONTRATO DE TRABAJO EN EL ÁMBITO FAMILIAR


AUTOR/ES: Cardelli , Liliana
PUBLICACIÓN: Liquidación de Sueldos
TOMO/BOLETÍN: -
PÁGINA: -
MES: Abril
AÑO: 2014
OTROS DATOS: -

LILIANA CARDELLI(*)

CONTRATO DE TRABAJO EN EL ÁMBITO FAMILIAR

INTRODUCCIÓN
Este trabajo pretende conocer la implicancia de la familia en el mundo del trabajo, tema que roza el derecho del trabajo y
de la seguridad social y al derecho civil y de familia.
Las relaciones laborales de familia están referidas a las prestaciones laborales dadas por determinados sujetos, a favor
de una explotación o unidad de producción perteneciente a un familiar directo o en grado próximo.

CARACTERÍSTICAS
El trabajo familiar es entendido como el brindado entre parientes de grado próximo, como ser por ejemplo:
- Cónyuges entre sí (aplicable tanto al matrimonio constituido por dos personas del mismo sexo como al constituido por
dos de distinto sexo).
- De ascendientes a favor de descendientes o viceversa (sean estos de sangre o adoptivos).
- Hermanos entre sí.
- También respecto de quienes han constituido unión de hecho (convivientes).
Es decir que quien brinda la prestación laboral está unido al empleador por lazos familiares en grado próximo.
Si bien en la legislación laboral no se han tratado estas situaciones en forma precisa y analítica, la jurisprudencia ha sido
la que sentó las bases para su categorización.
En principio podríamos distinguir los rasgos tipificantes de estas relaciones:
- La convivencia.
- El grado de parentesco.
- La asistencia recíproca.
- La falta de remuneración determinada.
- El fondo común de los gastos de subsistencia.

PRESUNCIÓN DE EXISTENCIA DE CONTRATO DE TRABAJO


La ley de contrato de trabajo, como norma laboral principal, establece una presunción respecto de las relaciones
laborales, que puede ser rebatida con debida prueba en contrario.
“Art. 23 - Presunción de la existencia del contrato de trabajo.
“El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que por las
circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario”.
Esa presunción operará igualmente aun cuando se utilicen figuras no laborales para caracterizar al contrato, y en tanto
que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio.
Es importante tener presente las notas tipificantes del contrato de trabajo:
a) Subordinación.
b) Ajenidad en cuanto a los medios de producción.
c) La ausencia de riesgo propio.

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d) Que se verifique la dirección de uno hacia otro para la ejecución de la tarea (funciones de dirección).
Veamos a continuación distintas situaciones en cuanto al trabajo de familiares y la posibilidad de aplicar o no esta
presunción.
a) Trabajo del cónyuge
En este título nos referimos a la relación laboral en la que una de las partes presta servicios a favor de otra, en una
explotación comercial de titularidad del cónyuge.
La jurisprudencia de la Cámara Federal de Seguridad Social ha resuelto que no existe contrato de trabajo entre cónyuges,
con basamento en el artículo 1358 del Código Civil y en el artículo 27 de la ley de sociedades comerciales.
En el marco de nuestro ordenamiento civil, el matrimonio supone un régimen de comunidad de bienes, siendo su
característica la conformación de una masa común. De ahí que las prestaciones de cada uno de los cónyuges se den en
beneficio común y de la comunidad que ambos integran.
En el fallo “Segurotti, Luciana c/ANSeS s/prestaciones varias”(1), se consideró que “la circunstancia de que la labor que
despliegan la esposa o esposo es en favor de la sociedad conyugal, que integra con su cónyuge a partir del acto nupcial
(arts. 1261 y 1764, CC), de allí que entre ellos no pueda existir contrato que cree una relación de trabajo en los términos
de los artículos 21 y 22 de la ley de contrato de trabajo(2) (ver en este sentido Vázquez Vialard, A.: “Tratado de Derecho
del Trabajo” - T. III - pág. 444)”.
La normativa laboral (arts. 21 y 22, LCT) regula el trabajo dependiente, subordinado, circunstancia esta que resulta
incompatible con la institución matrimonial por cuanto el legislador asigna prioridad al vínculo matrimonial sobre los de
otro carácter.
En tales circunstancias, no es posible la existencia entre las partes de un contrato de trabajo. Agrega el fallo: “aunque el
establecimiento donde trabajaba fuera un bien propio del esposo, los frutos son gananciales (art. 1272, CC), y gananciales
habrían sido también los salarios percibidos. Tal confusión patrimonial hace imposible la ajenidad, que es de la esencia
del contrato del trabajo”.
Es entonces que según la CFSS, la relación invocada no puede calificarse como “dependiente”.
Este tema, si bien es de índole laboral, tiene sus consecuencias en el ámbito previsional.
En el caso anteriormente comentado, la actora, en su carácter de esposa del titular de una empresa metalúrgica, había
solicitado a la ANSeS un beneficio jubilatorio que le fue denegado en virtud de que el lapso trabajado no podía
encuadrarse bajo tareas prestadas en relación de dependencia. En la resolución judicial se revocó la sentencia recurrida,
ordenando que el organismo administrativo dictara un nuevo pronunciamiento sobre la pretensión previsional deducida,
considerando como autónomos los servicios del período en cuestión.
En similar sentido se pronunció la CFSS, Sala I, en autos “Aranda, Olga Beatriz c/Caja Nacional de Previsión para
Trabajadores Autónomos s/dependientes: otras prestaciones”, sentencia definitiva 24252, del 30/3/1993; “Dinarelli, Delina
Dominga c/Caja Nacional de Previsión de la Industria, Comercio y Actividades Civiles s/Otras prestaciones”, sentencia
definitiva 27323, del 15/4/1992, y “Silberberg, Raquel c/INPS - Caja Nacional de Previsión de la Industria, Comercio y
Actividades Civiles s/autónomos: otras prestaciones” sentencia definitiva del 13/3/2000.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación tenia dicho en “Piccioni de Bouzas, Ofelia Hilda” (Fallos: 292:400) “...que
corresponde confirmar el pronunciamiento por el cual se deniega a la recurrente el beneficio de jubilación ordinaria en
virtud de considerarse imposible admitir como existente el contrato de trabajo invocado entre la peticionante y su
esposo…”. Ahora bien, ello no es óbice, para que al cónyuge que realizó una actividad lucrativa en beneficio de la sociedad
conyugal, actividad por la que se efectuaron los correspondientes aportes y contribuciones de la seguridad social, se la
deba estimar cumplida por cuenta propia (como trabajo autónomo).
En el fallo “Gallo, Flora Antonia s/jubilación ordinaria” CSJN resolvió en lo sustancial, respecto a este tema, que la
actividad lucrativa realizada por los cónyuges en beneficio de la sociedad conyugal debe reputarse cumplida por cuenta
propia excluyéndola del régimen de trabajadores en relación de dependencia.
En virtud de los fallos reseñados, podemos indicar a priori , que el Alto Tribunal también se pronunció con sustento en el
Derecho Civil, considerando que la labor que despliegan los esposos es a favor de la sociedad conyugal y sus frutos,
gananciales.
Cambiando el criterio jurisprudencial histórico, (posiblemente debido al cambio en su composición) con fecha 26/11/2002,
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en autos “Segurotti, Luciana c/ANSeS”, aceptó la procedencia de un contrato de
trabajo entre cónyuges, afirmando que “por una parte, en la legislación vigente no existe prohibición genérica de contratar
entre cónyuges, ni específica de celebrar contrato de trabajo; por la otra, la independencia de los patrimonios -aún
gananciales- de los cónyuges que estableció en primer término la ley 11357 y perfeccionó la ley 17711 (arts. 1276 y 1277,
CC) permite perfectamente conciliar sus derechos y deberes en la órbita matrimonial con la relación de dependencia propia
del mencionado contrato, que se limita a las actividades de la empresa. Por tanto, si
-como en el caso- se acredita el vínculo laboral invocado, la efectiva realización de tareas y la realización de los
correspondientes aportes al ente previsional correspondiente, no existen motivos para negar la prestación solicitada.
Conclusión que es válida igualmente para el supuesto de vigencia de la sociedad conyugal como para el de separación
judicial de bienes, en razón de que aquélla no es obstáculo a la referida independencia patrimonial”.
En el último fallo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación resalta la importancia del cumplimiento de los requisitos de
aportes al régimen previsional como asimismo la acreditación de la efectiva prestación de servicios para considerar la
existencia de un vínculo laboral entre esposos y su eventual derecho a obtener el beneficio jubilatorio, haciendo hincapié
en que con el dictado de aquella sentencia se está introduciendo una modificación sustancial en el criterio existente.
Recordemos que en los fallos precedentes -y que hoy no resultan aplicables- se resolvió en lo sustancial, respecto al
tema previsional, que la actividad lucrativa realizada por los cónyuges en beneficio de la sociedad conyugal debía
reputarse cumplida por cuenta propia excluyéndola del régimen de trabajadores en relación de dependencia.
En conclusión, en caso de que la relación laboral entre esposos, se admitiría la concertación de un contrato de trabajo y
no cabe duda de que le corresponde a dicho trabajador la totalidad de los derechos que surgen de la relación de
dependencia, entre ellos, la cobertura de salud establecida por la ley 23660 y los beneficios previsionales de la ley 24241.
Llama la atención que la CFSS no haya cambiado su criterio y siga fallando de acuerdo a lo interpretado de la normativa
civil.(3)
Cabe hacer una aclaración respecto del término “matrimonio civil” y conceptos relacionados, ya que en virtud de la ley
26618 la institución que contiene nuestro ordenamiento jurídico se entenderá aplicable tanto al matrimonio constituido por
dos personas del mismo sexo como al constituido por dos de distinto sexo, ya que se modifican los términos y los alcances

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del artículo 172 del Código Civil.


b) Trabajo del conviviente
Nuestro ordenamiento laboral y previsional tiene reconocidos ciertos derechos en cabeza de quienes viven o vivieron en
aparente matrimonio, por lo cual se puede afirmar, en principio, que puede existir relación laboral en un concubinato. Pero
si hubiese elementos de juicio para asimilar la situación real de los concubinos -desde el punto de vista patrimonial- con
una sociedad de hecho constituida sobre el modelo de la sociedad conyugal, el trabajo que un concubino presta al otro
será en realidad prestado a la sociedad y se encontrarán en la misma situación que la de los cónyuges (por ejemplo, la
propiedad de un inmueble afectado a la actividad).
b. 1) Uniones de hecho entre personas del mismo sexo
Este vínculo familiar no inhibe la relación laboral entre los integrantes de la pareja ya que tiene alcances limitados, no
son equiparables al matrimonio civil.
Es decir que las uniones de hecho entre personas del mismo sexo no presentan obstáculos para la conformación de una
relación laboral entre concubinos, debido principalmente a que no permiten tener por conformada una comunidad de bienes
e intereses entre sus integrantes como la que se presenta en el matrimonio.
c) Trabajo de los hijos
Los alcances de las prestaciones de hijos hacia padres, o viceversa, tiene su regulación en el Código Civil que en el
artículo 277, del Título III referido a la patria potestad, establece que “los padres pueden exigir que los hijos que están
bajo su autoridad y cuidado les presten la colaboración propia de su edad, sin que ellos tengan derecho a reclamar pago o
recompensa”.
La disposición se refiere a los hijos menores que trabajen dentro del núcleo familiar. La prestación dada por los hijos bajo
la patria potestad de los padres, titulares de unidad económica, se da también en beneficio y en el marco de la comunidad
de intereses que alcanza y caracteriza al grupo familiar.
Por ende, no habrá contrato de trabajo entre padres e hijos si se verifica que:
- los hijos se encuentran bajo la autoridad y el cuidado de sus padres,
- que presten a los padres la colaboración que sea propia de su edad, de acuerdo con las aptitudes físicas y mentales; y
- que los beneficios que puedan extraerse de todo ello recaiga a favor de la comunidad familiar que los hijos menores
integren, beneficiándose de esos resultados.
Bajo las condiciones apuntadas, los padres no tienen la obligación de pagar salarios a los hijos, como contraprestación
por las tareas que lleven a cabo.
Nuestro ordenamiento laboral también limita la capacidad de padres e hijos para el perfeccionamiento de relaciones
laborales, específicamente para hijos menores de 16 años, en los siguientes artículos:
“Art. 189 - Menores de dieciséis (16) años. Prohibición de su empleo.
“Queda prohibido a los empleadores ocupar personas menores de dieciséis (16) años en cualquier tipo de actividad,
persiga o no fines de lucro”.
(Art. sustituido por art. 7, L. 26390 BO: 25/6/2008)
“Art. 189. Bis - Empresa de la familia. Excepción.
“Las personas mayores de catorce (14) y menores a la edad indicada en el artículo anterior podrán ser ocupados en
empresas cuyo titular sea su padre, madre o tutor, en jornadas que no podrán superar las tres (3) horas diarias, y las
quince (15) horas semanales, siempre que no se trate de tareas penosas, peligrosas y/o insalubres, y que cumplan con
la asistencia escolar. La empresa de la familia del trabajador menor que pretenda acogerse a esta excepción a la edad
mínima de admisión al empleo, deberá obtener autorización de la autoridad administrativa laboral de cada jurisdicción.
“Cuando, por cualquier vínculo o acto, o mediante cualquiera de las formas de descentralización productiva, la empresa
del padre, la madre o del tutor se encuentre subordinada económicamente o fuere contratista o proveedora de otra
empresa, no podrá obtener la autorización establecida en esta norma”.
(Art. sustituido por art. 8, L. 26390 BO: 25/6/2008)
El artículo mencionado exceptúa del régimen general instituido por la ley 26390 de prohibición del trabajo infantil y
adolescente (prohibición de ocupar a menores de 16 años en cualquier actividad), condicionado ello a que:
- resulten ocupados por empresas en que solo trabajen los miembros de la misma familia;
- se respete la jornada laboral reducida de no más de tres horas diarias y quince horas semanales;
- se cuente para ello con la aprobación de la autoridad administrativa del trabajo;
- las actividades realizadas no sean nocivas o perjudiciales para la salud de los mismos.
Respecto de los hijos mayores de edad, podemos resaltar que diversa doctrina y jurisprudencia ha señalado como
situaciones de excepción a las presunciones de relación laboral del artículo 23 de la LCT, a la relación entre padres e hijos
mayores o emancipados, cuando todos ellos contribuyen a la formación de un mismo patrimonio y sobre todo cuando
forman parte de una misma comunidad familiar, es decir cuando está ausente el elemento “ajenidad económica”, pues no
se trabaja para un tercero sino para una misma comunidad económica que se integra. Así lo confirman los fallos “Volpi,
Marisa Silvia c/MTEySS s/impugnación de deuda”(4) y “Hadicke, Christian Pablo c/Iglesias, Mónica Gabriela s/despido”.(5)
Sin embargo, en caso que sea suficiente evidencia de autonomía, el hecho de tener su propia familia constituida, no
convivir con padres y hermanos y ser ajeno a la organización del emprendimiento familiar, dará lugar a la configuración de
una relación laboral que deberá se formalizada con un contrato de trabajo en los términos de los artículos 21 y 22 de la
LCT.
En definitiva, para afirmar que no media subordinación laboral respecto de las prestaciones laborales realizadas entre
padres e hijos, o viceversa, es necesario analizar la edad, demostrar que el resultado de la tarea hace a la subsistencia de
los miembros de la familia de la que sean parte tanto el prestador como el dador de trabajo y que ambos convivan.
d) Trabajo de otros parientes
No está negada la posibilidad de que medie relación de trabajo subordinada entre parientes, en tanto y en cuanto no se
demuestre la existencia de los presupuestos tales como: la convivencia con quien dirige las tareas y el hecho de que la

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misma este destinada al sostenimiento del grupo familiar que conforma con aquel.
Ejemplos de esta situación pueden ser: trabajo de hermanos, de hijo mayor de edad y su madrastra o padrastro, abuelos
y nietos, etc.

FACULTAD DE FISCALIZACIÓN DEL FISCO


En numerosos casos puede observarse que AFIP, a través de una inspección, ha determinado deuda y multa por
“trabajadores no declarados” que resultan ser parientes de los titulares de las empresas relevadas, que en algunos casos
están circunstancialmente en el negocio y en otros casos son colaboradores fijos de la empresa familiar.
Así en el caso “M.T.M. SRL c/AFIP s/impugnación de deuda”(6), se parte de una fiscalización donde se detecta entre las
personas relevadas, las hijas de los socios gerentes, que realizaban tareas administrativas y de computación para la
empresa, bajo la figura de trabajadoras autónomas debidamente inscriptas. La sentencia indica que “en el caso de autos
no se cuestionan diferencias en torno a las circunstancias de empleo, sino la existencia misma de la relación laboral
respecto de familiares de los socios integrantes de la empresa (en el caso, las hijas) (…)
“Si bien este tribunal compartió el criterio del valor probatorio relevante de las manifestaciones espontáneas y
sorpresivas efectuadas por los relevados a las autoridades administrativas, no es menos cierto que deben proveerse
mayores elementos para formar convicción en tanto el apelante acuse -como en el caso- la inexistencia de relación de
empleo…
“Por consiguiente, si bien el relevamiento que efectúa el área fiscalización produce la inversión de la carga de la prueba
en tanto tiene por existente la relación laboral, no resulta consistente en el caso de autos, por cuanto lo escasamente
actuado no tiene aptitud para formar plena convicción, al dejarse entrever la fragilidad de la prueba de cargo.
“A criterio de este tribunal, en el caso que nos ocupa, el acta de relevamiento sólo podría considerarse como elemento
indiciario pero no constituiría plena prueba justificante de la relación enrostrada “empleado no declarado” y de la
sanción impuesta en consecuencia.
“(…) Por lo demás, y estando acreditado el parentesco invocado en sede administrativa, es dable exigir una prueba
concluyente de que la relación entre las partes ha sido de índole laboral dependiente y no de índole familiar o de locación
o, eventualmente de una sociedad de familia.
“Ha de tenerse presente, además, que si bien el trabajador es, en términos relativos, la parte más débil de la relación
contractual específica y ello puede llevar a una cierta omisión en el cumplimiento de las obligaciones inherentes al
empleador, dicha presunción se desvirtúa cuando hay relaciones familiares estrechas entre ambos, como es el caso de
autos (conf. CNSS - Sala III - “Meijide, Juan A. c/Caja Nacional de Previsión de la Industria, Comercio y Actividades
Civiles” - 8/7/1993 - Sent. 39.853)”.
Con similar criterio falla la misma sala de la CFSS en el caso “Diorio, Daniel c/AFIP-DGI s/impugnación de deuda”(7), en el
cual se detecta vía inspección la presencia de la prima de su cónyuge y el cuñado. En la sentencia se indican algunos
elementos importantes:
“Cabe tener en cuenta que no existe declaración alguna del personal relevado ni de testigos; que el acta no fue
suscripta por el requerido -que no se encontraba en el lugar- sino por uno de los familiares a quien se releva como
empleado y que, si bien las dos personas relevadas habrían firmado el formulario en cuestión, el encartado manifiesta
en su primera defensa impugnatoria que el funcionario requirió documentos a los presentes y tomó el dato, retirándose
del lugar sin escuchar los descargos de ambas personas que le manifestaban que estaban allí de paso y al solo efecto
de una visita, acusando cierto autoritarismo y abuso de derecho, todo lo cual deja entrever, cuanto menos, la fragilidad
e insuficiencia de la prueba de cargo…
“Exigir al contribuyente la demostración de su inocencia, por inversión de la carga de la prueba, mediante la acreditación
de un hecho negativo (que los parientes no son dependientes) sin más elemento que el acto del relevamiento, implica
colocarlo en una situación de indefensión mayormente agudizada por la desestimación de la prueba por él ofrecida,
cuando bien pudo el Organismo Fiscal ahondar por sí la investigación -para lo cual tiene facultades y atribuciones
suficientes-.”
Es importante entonces, poder valerse de conocimientos suficientes para defender situaciones de hecho ante las
inspecciones realizadas por la AFIP, teniendo en cuenta que las actas de inspección se consideran simples indicios y es
necesario que el fisco presente prueba adicional a fin a acreditar una supuesta relación laboral. Nuestra responsabilidad
profesional apunta a brindar el suficiente asesoramiento a fin de que los contribuyentes no tengan que soportar reclamos
de deudas y sanciones que no correspondan en caso de acreditar trabajo genuino de familiares (siempre que no configuren
fraude laboral, por supuesto).

CONCLUSIÓN
El trabajo de familiares no necesariamente tipifica una relación de dependencia. Hay que analizar cada caso en particular
y tener en consideración las posiciones de la jurisprudencia en el tema.
En principio, la presunción del artículo 23 de la LCT cae cuando se producen las siguientes situaciones:
- La convivencia.
- El grado de parentesco.
- La asistencia recíproca.
- La falta de remuneración determinada.
- El fondo común de los gastos de subsistencia.
En caso que se tipificara la relación laboral, indudablemente se deben cumplir todas las normativas laborales y todos los
regímenes vigentes en materia previsional.

BIBLIOGRAFÍA

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- García Vior, Andrea (Coord.): “Derecho y familia” - Ed. Errepar - Colección Temas de Derecho Laboral - 2012 - Capítulo:
“Trabajo de familiares” - (Dr. Esteban Carcavallo).
- Labroca, José: “Trabajo de familia y socio empleado. Tratamiento y encuadre laboral” - ERREPAR - LQS - N° 59 -
abril/2011.
- LCT 20744.
- L. 26390 de prohibición del trabajo infantil y adolescente.
- CC de la República Argentina.
- Fallos de CFSS.
- Fallos de CSJN.

Notas:
(*) Contadora pública nacional, egresada de la Universidad Nacional del Comahue (2007). Docente de la Universidad del Comahue.
Vicepresidente de la Comisión Laboral y de la Seguridad Social del CPCE Neuquén. Profesional independiente, especializada en temática
laboral-impositiva
(1) “Segurotti, Luciana c/ANSES s/prestaciones varias” - CFSS - Sala I - 13/8/2001
(2) En adelante LCT
(3) Véase “Volpi, Marisa Silvia c/Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social s/impugnación de deuda” Sent. definitiva 147944 -
20/9/2012
(4) “Volpi, Marisa Silvia c/MTEySS s/impugnación de deuda” - CFSS- Sala I - 20/9/2012 - Sent. definitiva 147944
(5) “Hadicke, Christian Pablo c/Iglesias, Mónica Gabriela s/despido” - CNTrab. - Sala VII - 22/9/2006
(6) “M.T.M. SRL c/AFIP s/impugnación de deuda” - CFSS - Sala I - 27/2/2009
(7) “Diorio, Daniel c/AFIP-DGI s/impugnación de deuda” - CFSS - Sent. definitiva del 16/10/2007

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