Вы находитесь на странице: 1из 4

El mercado grande y malo: ¿Una psicosis francesa?

Hay un cliché según el cual los franceses están genéticamente en contra del liberalismo clásico y la economía del libre mercado. Sin embargo, no fue siempre así. A finales del siglo XIX y principios del XX, la mayoría de los políticos y funcionarios franceses admitían que el Estado es globalmente ineficiente y debería ser lo más pequeño posible. Incluso un gran número de izquierdistas, inspirados por el anarcosocialista Pierre Joseph Proudhon, se oponían fuertemente a los impuestos y el gran gobierno. Criticaban el desperdicio y el parasitismo del Estado. En su Théorie de l’impôt (Teoría del impuesto), publicada en 1861, Proudhon describía a los impuestos como una “ilusión” y acusaba al impuesto progresivo de la renta de ser un “joujou fiscal” (juguete fiscal) utilizado por los autoproclamados progresistas para divertir a la gente. La oposición al impuesto de la renta era tan fuerte en Francia que era fervientemente rechazado y casi creaba protestas. El político y economista libertario Yves Guyot se oponía ferozmente al impuesto de la renta e hizo mucho para la causa de la libertad. En 1898 escribió “Les tribulations de M. Faubert” (“Las tribulaciones del Sr. Faubert”), en donde advertía cerca del peligro de los impuestos de la renta para la libertad y la prosperidad. El impuesto de la renta apareció en Francia en 1914 (¡más tarde que en Estados Unidos!), junto con la guerra y la decadencia de la escuela francesa de economía política.

la decadencia de la escuela francesa de economía política. ¿Cómo puede ser que los franceses tengan

¿Cómo puede ser que los franceses tengan una mentalidad tan estatista? Las guerras son en buena parte responsables del crecimiento del gobierno omnipotente, por un lado. Por el otro, después de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista ganó influencia: en las elecciones parlamentarias de 1945 recibió más del 25% de los votos y en 1976 tenía electos

la mayoría de los alcaldes de Francia. En 2013, una encuesta mostraba que el 80% de los

franceses desaprueban el sistema capitalista y el 25% de los entrevistados consideraban que

de veríamos abandonar el capitalismo.

Ninguna reforma de libre mercado

H

habido realmente una política de austeridad en Francia en la pasada década. ¿Pero quién

la

soporta? La respuesta es sencilla: austeridad para la gente y gasto para el Estado. El gasto

público continúa creciendo, aunque últimamente a un ritmo más lento. Sin embargo, los impuestos continúan aumentando.

% PIB

2005

2006

2007

2008

2009

2010

2011

2012

Gasto público

53,6

53,0

52,6

53,3

56,8

56,6

55,9

56,6

Rentas sector público

50,6

50,6

49,9

49,9

49,2

49,5

50,6

51,8

Carga fiscal

43,8

44,1

43,4

43,2

42,1

42,5

43,7

45,0

Fuente: INSEE

Entre 2011 y 2013 se aprobaron 84 nuevos impuestos. Hubo un aumento de 16.200 millones de euros en impuestos en 2011, 19.300 millones en 2012 y 22,1 millones en 2013.[1]

En 1974, el expresidente francés, Valéry Giscard D’Estaing, dijo: “Cualquier tipo por encima del 40% para impuestos es socialismo”. En 2013, la carga fiscal volvió a subir, llegando al 46,2%. Pero a a pesar de esta loca política fiscal, los economistas franceses, que son bastante estatistas y keynesianos, ignoran la curva de Laffer y la ineficiencia de los impuestos. En lugar de admitir los efectos desastrosos de los impuestos en la acumulación de capital y el crecimiento, ha habido un debate acerca de los impuestos al trabajo y al capital. De hecho, algunos economistas, como Thomas Piketty, afirman erróneamente que, en Francia, el trabajo está más gravado que el capital.[2] Esto demuestra lo desconectado de la realidad en que se ha convertido el debate. Pascal Salin, un economista de la Escuela Austriaca, demuestra que, contrariamente a Piketty, la renta de capital está mucho más gravada que la renta del trabajo.[3] Sin embargo a nadie le preocupa el exceso de impuestos al capital, porque piensan que esto equivale a gravar a los ricos y los inspirados por el keynesianismo piensan que el consumo, no el capital, es la clave del crecimiento económico. Pero igual que quemar tus muebles no es la mejor manera de calentar tu casa, reducir la cantidad de capital no es la mejor manera de crear crecimiento. Como escribió Ludwig von Mises:

La esencia del keynesianismo es su completo fracaso en entender el papel que desempeñan el ahorro y la acumulación de capital en la mejora de las condiciones económicas.[4]

La carga fiscal explica, en buena medida, que no haya suficiente capital en Francia. Sin embargo no todos los problemas vienen de los impuestos. Otro problema que dificulta la actividad económica en Francia es la inflación legislativa. Hoy los franceses están gobernados por unas 400.000 regulaciones en 22.000 secciones legales y 137.000 decretos. Montesquieu dijo en su momento que: “Las leyes inútiles debilitan las leyes necesarias”, pero las leyes inútiles, al crear incertidumbre, también debilitan el crecimiento económico. Cuando los políticos no pueden cambiar la realidad, hacen leyes para dar la ilusión de tener una influencia sobre ella.

Inflación legislativa entre 2003y 2013

% medio de aumento anual de páginas en Francia

Código Monetario y Financiero

+12,8%

Código de educación

+6,3%

Código de Deporte

+6,3%

Código de Seguros

+5,9%

Código de Planificación Urbana

+5,8%

Código del Consumidor

+5,4%

Código de Propiedad Intelectual

+4,9%

Código Fiscal General

+4,1%

Código Penal

+3,6%

Código Laboral

+3,4%

Código de Salud Pública

+3,1%

Código Medioambiental

+2,1%

Código de la Seguridad Social

+1,7%

Fuente: Slate.fr

Como hemos visto, no ha habido reformas de libre mercado en Francia en los últimos años. Tras las elecciones municipales de marzo de 2014, el nuevo primer ministro, Manuel Valls, asumió el cargo. Representa a la rama derechista del partido socialista, pero está lejos de ser un libertario. Cuando se mira la historia, se ve a menudo que son los gobiernos de izquierdas los que hacen las reformas de libre mercado. Fue el caso en Nueva Zelanda en la década de 1980 con David Lange o en menor grado con Gerhard Schröder en Alemania. Pero parece improbable que Manuel Valls haga ninguna reforma real de libre mercado. Ha declarado que disminuirá los impuestos a las empresas, recortará otros y que el gobierno disminuirá el gasto público en 50.000 millones de euros (un 2,5% del PIB) en los próximos 3 años. Son solo palabras y promesas de reformas tímidas.

[1] Serge Schweitzer y Loïc Floury, Théorie de la révolte fiscale, Enjeux et interprétations,

2014.

[2] Ver Thomas Piketty y Emmanuel Saez, Pour une révolution fiscal: un impôt sur le revenue pour le XXème siècle, París, Seuil, 2011.

[3] Pascal Salin, La tyrannie fiscale, Odile Jacob, 2014.

[4] Ludwig von Mises, Planning for Freedom, 1974, p.207.

Publicado el 25 de abril de 2014. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.