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Fundamentación

Contextualización de la Educación Musical en el Nivel

“Se trata de lograr que el alumno resulte naturalmente atraído por el hecho
musical y se involucre de manera personal con él, como un punto de partida
ineludible para el establecimiento de la comunicación sonora”1

La necesidad de explicar por qué se debe enseñar música en las etapas de


escolarización obligatoria de los niños reflejan dificultades a la hora de
reconocer la importancia del aprendizaje de las artes. Sin dudas no
pretendemos que en unas cuantas palabras el lector comprenda lo que para
nosotros representa dicha discusión, no obstante expondremos en los párrafos
siguientes algunas ideas relacionadas con dos tópicos importantes
relacionados con la enseñanza de la música en el nivel inicial: la función de la
música en el nivel inicial; y desde otra perspectiva cuál es el rol del docente de
música en el nivel y principalmente en el proceso de musicalización de cada
niño.
Se debe tener en cuenta que la producción y análisis de estas reflexiones
proponen una nueva forma de comprender la actividad del docente, es decir,
retomar y hacer explícitos los fundamentos de su tarea. Si bien este trabajo de
“poner en palabras” estas discusiones se viene realizando ya hace unos años,
en esta oportunidad lo retomaremos desde otro punto de vista.
En otra oportunidad ya mencionábamos sobre la base teórica a la cual
tomábamos como referencia par justificar nuestra propuesta:
Se debe comprender el sentido que le damos a la exploración artística,
necesitamos hacer válida la palabra de diferentes autores para encontrar una
explicación teórica a esta propuesta. En otras ocasiones ya hemos hablado
sobre el proceso de musicalización que propone Violeta Hemsy de Gainza
(2002), en esta oportunidad proponemos indagar más profundamente sobre el
mismo. La autora distingue tres etapas o “funciones” que hacen al proceso de
musicalización, a saber: etapa de alimentación (estímulo/recepción), etapa de
comunicación (respuesta) y etapa de toma de conciencia (generalización,
alfabetización). Para la primera etapa es necesario que todo aquel adulto
relacionado con el niño (padres, educadores, etc.) le ofrezcan la música
analógicamente al ofrecimiento de la “leche materna”, las respuestas serán
motrices, corporales, aunque en ocasiones no del tipo sonoras.
Para la etapa de comunicación (respuesta) se reconoce una homogeneidad
entre el estímulo respuesta, es decir, la respuestas de los niños frente al
estímulo musical resultan ser sonoras. En relación con esto, Hemsy de Gainza
reconoce que “Debería promoverse el contacto temprano y espontáneo del
niño con los objetos sonoros y también con los instrumentos tradicionales y no
convencionales, ya que éstos, a la par que lo estimulan y sensibilizan, educan
su oído”2Además de la importancia de la manipulación de instrumentos, el
canto es otra importante fuente de recursos para desarrollar y potencializar el
proceso de musicalización. En la última etapa incluimos el estado de
conciencia a las actividades afectivas y sensoriales musicales que se han
desarrollado hasta el momento. El niño en este estadio es capas de generalizar
y agrupar.3