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Capítulo 1 del libro "El círculo y la espiral", Ediciones AGB Niterói, 2004.

LA INSENSIBLE NATURALEZA SENSIBLE

Ruy Moreira

I- Lo que concebimos por naturaleza en la Geografía

Durante mucho tiempo la Geografía quedó mentalizada en el sentido público como siendo la
"Base física" de la historia. Pero por qué, esa base tiene una naturaleza física, esto jamás fue
pedido. Si por un lado esto valora el estudio de la naturaleza en la Geografía, levantando la
necesidad de una visión crítica de este tema por el geógrafo, por otro lado, sabemos que con un
nombre cambiado se está queriendo hablar del territorio al hablar de la geografía como la base de
la historia. ¿Por la naturaleza ha sido una cosa física para la geografía y lo que podemos entender
entonces por naturaleza?

A un conjunto de cuerpos ordenados matemáticamente por la ley de la gravedad, que hemos


llamado de naturaleza en Geografía. Una combinación de Física y Matemáticas, aplicada al
campo de la percepción sensible.

La naturaleza es así un calco de nuestro mundo sensible ordenado en un concepto


matemático. Vemos la naturaleza, viendo cosas: el relieve, las rocas, los climas, la vegetación, los
ríos, etc. Cosas aisladas. Y como la naturaleza es un todo interconectado, le damos unidad
interconectando estos aspectos a través de conexiones matemáticas.

Debido a este confinamiento de la naturaleza al horizonte de la experiencia sensible, hablar


geográficamente de la naturaleza es, así, tomar los datos de la percepción inmediata como los
verdaderos hechos (quien aún no ha oído a su profesor de Geografía decir que el real el concreto
lo es porque lo podemos tocar). Y explicarla supone enmarcarla en un orden taxonómico que con
las agrupaciones por similitudes y luego interconectarla con la ayuda de las matemáticas.

Ver la unidad de la naturaleza es, pues, ver su estructura lógico-formal (la estructura
matemática). Y llegar a la totalidad es articularla como un sistema. Todo lo que significa analizar
las relaciones matemáticas que interconectan sus fenómenos, investigándolos e interconectando
uno a uno, uno a la vez, en el encadenamiento de sus conexiones, hasta que el último se integra
en el conjunto, en un círculo que se cierra en el sistema. Y todo explicado en la universalidad de
la ley de la gravedad.

Por eso, hacer una geografía de la naturaleza es completar la trayectoria del hacer de la Física,
trazándola en la traducción territorial que la transforme en una Geografía Física, una ciencia de
la ciencia ley de la gravedad ordenada y aplicada territorialmente.

II - La evolución y las fuentes de la concepción de la naturaleza en la Geografía

1- La historia del concepto

DEL MUNDO-DIVINO AL MUNDO DESTACADO

La forma en que hoy vemos y pensamos la naturaleza en las ciencias tiene su origen remoto en la
revolución copernicana del siglo XIV-XV. Se denomina revolución copernicana a la ruptura que
la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico (1473-1543) promueve en el Renacimiento (siglo
XV) con la concepción de mundo hasta entonces centrada en la teoría geocéntrica de Aristóteles
y Ptolomeo. Más que un cambio de teoría de centralidad y organización espacial del universo, el
heliocentrismo significa un completo giro en el concepto de mundo. Es la inauguración de un
período de incesantes revoluciones radicales en la organización material y espiritual de las
sociedades, que se inicia en el Renacimiento (siglo XVI) y culmina en el siglo XVIII con la
Revolución Francesa de 1789.

Hasta la revolución copernicana, se piensa el mundo a la luz de la concepción formulada por


Aristóteles (384-322 antes de nuestra era) y perfeccionada por Ptolomeo (siglo II de nuestra
Era). Según esa Cosmología el mundo se divide en las esferas sub y supralunar, concéntricas y en
cuyo centro se encuentra la Tierra. La esfera sublunar es el mundo de los hombres, por eso el
mundo de las cosas imperfectas y corruptibles (que cambian y desaparecen), mientras que la
esfera supralunar es el mundo de las cosas distantes, perfectas, eternas y absolutas. La Iglesia
entenderá esta concepción en los términos de los preceptos bíblicos: los hombres viven en el
centro del mundo para que puedan ver en la plena amplitud del Universo la omnipresencia, la
omnipotencia y la omnisciencia de Dios.

De este modo, más que el simple surgimiento de una nueva Astrología, la revolución copernicana
es una completa relectura de la geografía del hombre. Es la creación de una nueva cosmología,
cambiando la noción de estructura y de localización de las cosas en el mundo, que inaugura el
nacimiento de la ciencia moderna e instaura su nueva concepción del mundo. Con la teoría
heliocéntrica nace la moderna astronomía basada en la mecánica celeste, de la cual saldrá la
moderna ciencia de la física.

Hasta entonces, los hombres miraban el mundo y no veían en la naturaleza más que el cuerpo de
Dios. A partir de ahora pasarán a ver sólo la naturaleza racional.

DEL MUNDO DESTACADO AL MUNDO RACIONAL

Sólo con los progresivos descubrimientos de la mecánica de nuestros cuerpos entre tanto es que
la teoría heliocéntrica tomará esta nueva forma de concepción del mundo. Y esto ocurrirá a través
de sucesivas investigaciones y descubrimientos científicos. De fundamental importancia para este
proceso es la creación del método experimental por Francis Bacon (1561-1626) y Galileo Galilei
(1564-1642), por medio del cual las investigaciones sobre el mundo circundante ganan
extraordinario poder de rigor y objetividad.

Un primer paso en esta dirección viene con el descubrimiento de Kepler (1571-1630) forma de la
órbita de los astros, probando ser elíptica y no esférica, con esto asestando grosero golpe en la
concepción aristotélico-esolomaica de la estructura perfecta del mundo (la esfera es la más
perfecta de las figuras geométricas), que la Iglesia tomaba como evidencia manifestación
divina. La invención del anteojo por Galileo Galilei amplía en alcance y precisión estos
descubrimientos, al tiempo que aplica los principios de la mecánica celeste al movimiento de los
cuerpos de la superficie terrestre, creando así la ciencia de la mecánica de los pequeños los
cuerpos, la física. De ese modo, va surgiendo la noción de la uniformidad del Universo como un
todo orientado en las leyes de la mecánica, que explota con la dicotomía aristotélica de las esferas
sub y supralunar, ayudando a sedimentar la comprensión íntegramente mecánica del mundo.

La visualización de esta uniformidad mecánica del Universo es, sin embargo, Descartes (1596-
1650), al darle un aspecto geométrico. Fundiendo la aritmética, el álgebra y la geometría hasta
entonces desconectadas, Descartes crea las matemáticas modernas.
Unificando todo el mundo en el razonamiento matemático, Descartes así proporciona a la nueva
cosmología el armazón que le faltaba para fundamentar la idea del universo como uniformidad
mecánica. Con apoyo en esta matemática unificada, el método experimental adquiere gran
consistencia y poder de demostración del patrón único de la organización del Universo.

Falta algo, sin embargo, en esta nueva visión de mundo. Y ese algo surge con la Ley de la
Gravedad, que Isaac Newton (1642-1727) sólo descubre a mediados del siglo XVII.

Al llegar al siglo XVIII, el proceso por fin se completó, una vez que la uniformidad del mundo,
que ya venía afirmándose a través de la estandarización mecánica del su movimiento, gana con la
Ley de la Gravedad la unidad interna que faltaba. Se cerró el circuito de la construcción que de
aquí en adelante será la esencia de la cultura de todo el West.

Del Renacimiento (surgimiento de la teoría heliocéntrica) a la Ilustración (síntesis newtoniana de


la Física Clásica) la visión del mundo se repitió por completo en el occidente: el mundo-Dios cede
lugar al mundo-máquina; el mundo de los accidentes esporádicos por medio de los cuales Dios
salía de la esfera supralunar para interferir en el progreso de la vida de los hombres en la esfera
sublunar da lugar al mundo regido por las leyes constantes y regulares de la razón matemática; el
mundo encantado del cuerpo divino cede lugar al mundo de las formas racionalmente
geometrizadas; el mundo de los fenómenos casuales cede lugar al mundo causalmente explicado
por la razón experimental-matemática.

Estamos así ante un mundo rigurosamente regulado por las relaciones constantes de las
matemáticas y que el hombre puede conocer y controlar, sin que cometa cualquier sacrilegio.

DEL MUNDO RACIONAL A LA NATURALEZA DESHUMANIZADA

Sin embargo, este es un mundo embarazado de nueva dicotomía. No todo en él sigue esta rígida
racionalidad. Descartes distingue la res extensa, el mundo externo y objetual del espacio
geométrico, de la res cogito, el mundo interior del yo pensante. Y Galileo Galilei distingue lo
constante de lo que no es.

Significa esto que en este mundo se distinguen lo natural y lo no natural, naciendo de esta
distinción el moderno concepto de naturaleza y de hombre. La naturaleza es el mundo racional de
los cuerpos sometidos a la uniformidad del movimiento mecánico. El hombre es el correlato del
hombre. el concepto del espíritu, el mundo subjetivo de las ideas.

Al referirse a la naturaleza, Galileo Galilei así la resume: "La Filosofía está contenida en este un
vasto libro, que se mantiene permanentemente abierto ante nuestros ojos, es decir, ante el
Universo; pero no se puede leer antes de haber aprendido el lenguaje en él que se utiliza y de
familiarizarse con los caracteres en los que está escrito. Está escrito en el lenguaje matemático, y
las letras son, por lo tanto, triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin la comprensión de
las cuales es humanamente imposible comprender una única palabra ". Sellando esta nueva
concepción que separa la naturaleza en el mundo, Galileo Galilei va a afirmar que sólo es
naturaleza lo que es matemático y constante, de ella no haciendo los fenómenos subjetivos como
color, placer, sentimiento, o sea, la parte del mundo no reductible a los axiomas matemático-
mecánicos.

DE LA NATURALEZA DESHUMANIZADA AL HOMBRE DESNATURALIZADO

Se rompió con la concepción medieval de naturaleza, pero no con la concepción divina de


hombre. Incluso en la nueva naturaleza Dios permanece como esencia del mundo, siendo él que
en ella aparece ahora en la forma de la razón geométrica. En este nuevo el concepto la naturaleza
tiene leyes de movimiento intrínsecas, sus propias leyes de movimiento, pero en su conjunto es
un gran reloj (metáfora que se presta generalizadamente para el todo de la naturaleza a partir de
los movimientos de la Tierra) y Dios el gran reloj.

Hasta el Renacimiento el mundo se distingue entre el sub y el supralunar. Pero confunden estos
mundos: el encantamiento (misterio y revelación) sirve como acceso de libre paso entre lo natural
y lo no natural, abren de entre ellos mil puertas de entrada y salida. Los acontecimientos son
accidentales. Las catástrofes son signos divinos. Así, las formas de las cosas naturales bien
pueden ser la encarnación de seres sobrenaturales, y viceversa, natural-no-natural formando al
mismo tiempo una dicotomía y masa fluida.

Con la revolución de la Física la naturaleza pasa a ser un conjunto de cuerpos de extensión


definida (el espacio cartesiano), animados por el movimiento mecánico. Este movimiento es
uniformemente gobernado del nivel macro (cuerpos celestes) al nivel micro (cuerpos de la
superficie terrestre) por la Ley de la Gravedad, una ley universal. Se separan, así, rígidamente
natural (físico) y no natural (no físico), el movimiento mecánico que sirve de parámetro de
demarcación. La dicotomía sub-supra lunar desaparece, pero es sustituida por la dicotomía del
natural-no-natural.

La gran transformación que se opera en el concepto de naturaleza se apoya así en una


desacralización que no se extiende al hombre. No se puede indagar sobre el sacralizado y no hay
ciencia sin la indagación. Se crea así una ciencia identificada con la naturaleza profanado. Y una
parte del mundo que ella no alcanza en la cara de su sacralidad.

Ante el hombre que se indaga sobre el mundo se separan la naturaleza y el espíritu. Estamos en
la modernidad, lejos de la relación natural-sobrenatural medieval, de fronteras fluidas, y viviendo
dentro de una relación naturaleza-espíritu de fronteras rígidamente demarcadas. De una
naturaleza confusamente indivisa, pasamos a una naturaleza separada del espíritu. Y para un
hombre completamente enfrente con un mundo de extrañamiento.

La naturaleza penetrada de subjetividad y el hombre penetrado de objetividad se desensibilizan


en ese mutuo extrañamiento.

Estamos, pues, ante una relación entre la naturaleza y el hombre de absoluta externalidad. El
mundo natural animado de misterios y preñado de significados espirituales de antes da lugar a
una naturaleza cerrada en sí misma, externalizada a todo lo que no es matemático-mecánico y
predictivo, desensibilizado en su objetividad inorgánica. Es ese el concepto cartesiano-
newtoniano de naturaleza determina el de hombre dividido entre el hombre y el hombre interno y
externo, divorciado de un mundo que para él es el otro extraño e inorgánico.

Las externalidades recíprocas, la naturaleza y el hombre son opuestos, uno no forma parte del
otro. El hombre está excluido del concepto de n naturaleza está excluida del concepto de hombre.

Expulso del Paraíso natural una primera vez por Dios, el hombre de él es expulsado una segunda
vez, ahora por los creadores de la Física (más adelante el reverendo Malthus (1766-1834) dirá
que para él no hay lugar en el banquete de la vida). No participando en el mundo el objetivo de la
Física, al hombre queda entonces el mundo de la Metafísica.

Se separan la Ciencia, a la que cabe la reflexión sobre la naturaleza y la Filosofía, a la que cabe
la reflexión sobre el hombre, y así la ciencia sella un pacto con la Escolástica en el momento en
que nace un nuevo mundo.
Es como nacen la "Geografía Física" y la "Geografía Humana" modernas. Y la idea del mundo
físico como base geográfica de la historia.

DEL HOMBRE DESNATURALIZADO AL MUNDO TRICOTOMIZADO

Encarnando en sí mismo esa dicotomía naturaleza-espíritu, el hombre se parte en tres: su cuerpo,


su mente y su espíritu.

Si cuerpo y mente se disocian en el concepto medieval de mundo, lo hacen sin embargo dentro
de fronteras fluidas: difieren, sin separarse en términos absolutos.

La dicotomía de separación rígida sólo viene con la reducción física de la naturaleza y la


consecuente exclusión del hombre. La geometrización cartesiana que divide el mundo en res
cogitans / extensas res va más allá. En el concepto medieval el hombre se integraba al mundo que
se encuentra en el interior de una teleología teísta. En la nueva concepción físico-en el sentido de
que el hombre no es el hombre. Y si es tripartita.

Es que hay algo más en la dicotomía cuerpo-mente: el cuerpo del hombre forma parte del mundo
de la naturaleza, lo prueban las investigaciones del anatomista Vesalio (1514-1564),
contemporáneo de Copérnico, y esto implica una naturaleza-espíritu en el propio hombre, en la
forma de la dicotomía cuerpo-mente. Cuando Descartes geometrizó el mundo, en él separando
ser pensante de los objetos corporales, sintiendo que había separado en términos absolutos el
objeto, resolvió eludir esa separación trayendo para ligarlos a Dios. Dios pasó a componer la
sustancia común, pero de tres mundos: el cuerpo-naturaleza (la gran máquina cósmica), el cuerpo
humano (la pequeña humana) y la mente (el espíritu).

Mientras en el concepto bíblico el hombre sólo había perdido su inmortalidad al ser expulsado de
la vida eterna del Paraíso, en el concepto físico-clásico perdió él su propia integración en el mundo
de las cosas materiales. Más que la integración, el hombre perdió con la modernidad su
integralidad. Al igual que en el poema Ismailia, de Alphonsus de Guimarães, "Su alma subió a
los cielos, su cuerpo descendió al suelo". Su mundo quedó tricotómicamente que grito en
naturaleza-cuerpo-mente.

DEL MUNDO TRICOTOMIZADO A LA ULTRA-ATOMIZACIÓN DE LA NATURALEZA

La solución cartesiana, si no restablece la unidad del mundo, ofrece, sin embargo, una unidad
común detrás de su incontrolable desintegración. La fisicización que aísla recíprocamente la
naturaleza y el hombre encuentra en la geometrización la lógica que se basa en el orden común
de la fragmentación radical. Geometría, el mundo se rompe infinito en una multitud incalculable
de cuerpos, pero la multiplicidad de los pedazos es tan-sólo la atomicidad de un solo y mismo
cuerpo.

Es así que la geometrización de la naturaleza la desdobla en una naturaleza radicalmente


atomizada. La geometrización la parte en múltiples y distintos objetos, corporalizados por sus
formas e individualizados por sus límites externos. La naturaleza infinita de antes de la revolución
científica se convierte en sus manos en el espacio infinitamente discontinuo.

La geometrización rompe la naturaleza en múltiples formas de cuerpos individuales infinita


extensión del mundo (la res extensa), pero no hay dispersión en este mundo de tamaña diversidad
corpórea: detrás de la pulverización está la unidad del orden gravitacional.

DE LA ULTRA-ATOMIZACIÓN DE LA NATURALEZA A LA NATURALEZA-TÉCNICA


Esta naturaleza constituida de objetos que ocupan y cambian de lugares (cada cuerpo ocupa un
solo lugar en el espacio, pero en él cambia de posición con otro constantemente) el espacio infinito
es así un gigantesco campo de fuerzas.

La naturaleza es una colección de cuerpos, como la roca o la lluvia, que se interconectan en un


todo por la acción de fuerzas a ellas externas, que ocupan y cambian de lugar en el espacio. Es un
el universo fragmentario y al mismo tiempo unificado como campo de fuerzas.

Dotados así de movimiento mecánico, esos cuerpos se desplazan entre los diferentes lugares del
espacio según unidades métricas tan constantes, que el control de estos movimientos permite que
puedan ser llevados a realizar trabajo. En otros términos, sus propiedades mecánicas hacen de
cada uno y de su conjunto un engranaje tan precisa y perfecta que puede ser puesta al servicio del
progreso material de la sociedad.

Este concepto en que la objetivación (la condición de ser objeto) es el estatuto ontológico de la
naturaleza y las relaciones matemáticas son el de la idea de naturaleza que se firma en el siglo
XVIII al desembocar de la revolución industrial.

No es necesario mucho esfuerzo para percibir que este concepto moderno que se asemeja a la
naturaleza a las máquinas no es ocasional. Mucho menos el vínculo de esa maquinización de la
naturaleza con la mecanización de la y en las sociedades europeas en los siglos XVIII-XIX. No
es ocasional la Física Clásica (Isaac Newton es inglés) y la máquina (James Watt también)
nacieron en la Inglaterra del siglo XVIII.

Es que la evolución de la ciencia moderna está comprometida con el renacimiento proyecto


histórico de la construcción técnica del capitalismo. Por eso, la producción del saber sufre el
filtrado que la limita al desarrollo de la Física. Nacen juntas la Mecánica Celeste y la medicina,
Copérnico y Vesalio, pero es la primera que progresa desdoblándose en la Física Clásico. De ahí
la creación de un concepto técnico de naturaleza con valor práctico de uso industrial. Razón por
la que desde el principio la naturaleza adquiere la cara de la máquina y la ciencia la de la
tecnología mecánica.

No por casualidad, Kepler, Da Vinci, Galileo Galilei, en fin, los iniciadores de la revolución
copernicana son todos hombres también de invención, que estarán más tarde representados en las
figuras de Arkwright, Kartwrigh, los padres pragmáticos de la revolución industrial.

DE LA NATURALEZA-TÉCNICA AL HOMBRE FUERZA DE TRABAJO

El propio hombre es concebido como parte física de ese engranaje: la separación cuerpo-mente
tiene desde el principio ese propósito. En cuanto a los demás cuerpos, el hombre forma parte del
mecanismo de las fuerzas: es fuerza de trabajo.

La concepción matemático-mecánica se desplaza, por lo tanto, con la revolución industrial de los


siglos XVIII-XIX, del campo de la Física para el de la Economía Política, El tránsito es la
conversión del conocimiento físico-mecánico en las máquinas fabriles.

La fusión entre la Física y la producción maquinafórica crea la cultura técnico-científica de la


nueva sociedad, con cara objetiva en la máquina y cara subjetiva en la concepción cartesiano-
newtoniana de mundo.

La fábrica es la célula orgánica de este nuevo mundo. En ella las ideas de la física se plasman en
realidad objetiva y de ahí se irradian por el cuerpo social entero para plasmar la nueva el orden
social. En esa célula naturaleza y hombre son reintegrados para formar el cuerpo orgánico del
sistema productivo, el cuerpo humano actuando como la energía cuya fuerza de el trabajo se pone
a transformar los cuerpos inorgánicos de la naturaleza en tantos otros cuerpos, los cuerpos-
mercancías. De este modo, al contrario de lo que tenemos en el mundo físico, máquina-miniatura
que es la fábrica todo se une.

Reducidos el complemento mecánico en esta miniatura del mundo físico creada por revolución
industrial los hombres-trabajadores vienen, tal como en el habla del poeta, su cuerpo bajar a la
fábrica, su mente subir a la Iglesia.

DEL HOMBRE FUERZA DE TRABAJO AL PARADIGMA ÚNICO DE NATURALEZA

Con la revolución industrial la Física Clásica pasa a ser modelo para las demás ciencias que el
propio avance industrial impulsa, en particular la Química y la Biología. La fábrica victoriosa
convierte la Física Mecánica en una verdad general para el conocimiento humano.

Sobre todo, su método. Así, a partir del siglo XVIII la concepción de la naturaleza y el método
de la Universidad de Buenos Aires. Para paradigma, el método experimental trae en consecuencia
la consolidación sobre todo el proceso el saber humano de la idea física de la naturaleza.

¿En qué consiste este método? El método experimental consiste en la observación atenta y aislada
del comportamiento de los fenómenos en investigación. El investigador observa los fenómenos
uno a uno, provocando la repetición de su comportamiento infinitas veces, hasta le incauta sus
regularidades e interconexiones. Entonces sigue una secuencia prácticamente estándar de fases:
primero separa y aísla el fenómeno para análisis de laboratorio; más tarde se procede a la
repetición que lleve a la detección y registro de las constancias; a continuación, lo devuelve al
marco de conjunto de que había sido extraído para estudiar sus interconexiones; por último,
enuncia en lenguaje matemático la relación regular, dándole un carácter de ley científica y así de
teoría. Esta secuencia puede ser así resumida: observación-hipótesis-repetición-

La cuantificación inferencia-ley-generalización-teoría. Como se ve, se trata de un procedimiento


que combina senso-percepción (la experiencia sensible) con matematización de los datos captados
(inferencia de la ley), despreciándose en ese proceso las irregularidades, para dejar de mantener
lo que es una relación regular y constante. La observación y la repetición son clave de este método
experimental. Un ejemplo primario y clásico en los primeros tiempos el empleo es la
investigación del comportamiento de los metales, cuya teoría es así anunciada: todo el cuerpo
metálico sometido al calentamiento se dilata y sometido al enfriamiento se contrae.

En la investigación, se investiga uno a uno cada tipo de metal, de modo que, por la generalización,

llegar al descubrimiento de la universalidad de la ley de su expansibilidad. Así, Newton llegó a la


Ley de la Gravedad ya la constatación del carácter de su universalidad en la naturaleza.

DEL PARADIGMA ÚNICO DE NATURALEZA A LA NATURALEZA DE

MOVIMIENTOS HETEROGÉNEOS

Mientras que fue aplicado al movimiento mecánico, este método vio confirmada su la capacidad
de llegar al conocimiento de los fenómenos. Sin embargo, pronto la universalidad de la su
aplicación se pone en jaque. Por un lado, las fuerzas materiales liberadas por la revolución
industrial hacen que la ciencia salga de las externalidades propias del enfoque de la Física para ir
en la dirección de la propia estructura íntima de la naturaleza, desarrollando sus investigaciones
de la Química, de la Geología y de la Biología. En pleno auge de las transformaciones técnico-
mecánicas, el pensamiento humano descubre entonces que hay otras formas de movimiento del
mundo más allá del mecánico, ninguna de ellas contemplada en el paradigma cartesiano-
newtoniano. aperturas, por lo tanto, una fase de cuestionamiento del concepto hasta entonces
aceptado de naturaleza.

Mientras el capitalismo se encontraba en la etapa embrionaria de la pre-revolución industrial, la


concepción de la naturaleza pudo ser la físico-mecánica Al final, se trataba de promover la
revolución máquina. La revolución industrial, sin embargo, lleva a producción fabril a requerir
nuevos avances. En cierto modo, el desarrollo del desarrollo el capitalismo necesita romper con
la estrechez de la ciencia de hasta entonces, en gran medida subsistente del pacto que la evolución
de la ciencia estableció con la filosofía de la Iglesia.

La ruptura comienza cuando Lavoisier (1743-1794) crea en el siglo XVIII la Química Moderna
y con ella sepulta el último vestigio de la concepción aristotélica de mundo, su teoría de las cuatro
sustancias estructurales de la naturaleza (agua, fuego, viento y tierra), al sustituirla por la teoría
atomística (basada en el estudio de la composición química del aire y del agua) y al introducir en
el estudio del movimiento de la materia la ley nada mecánica de la conservación de la ("en la
naturaleza nada se pierde, nada se crea, todo se transforma"). De este modo, al lado del
movimiento mecánico se pone el movimiento de la auto transformación de la materia,
cuestionando la esencialidad mecánica de la naturaleza.

En los primeros instantes los investigadores no buscan cuestionar el paradigma cartesiano-


newtoniano, antes, al contrario, buscan validarlo en su universalidad sobre todos los tipos de
fenómenos. Es así con Lavoisier. Y es así con el propio Newton, que ya predice la crisis de su
paradigma cuando ve en sus investigaciones de luz y óptica que estos los fenómenos no obedecen
a la teoría del movimiento corpuscular de la naturaleza (base Física Mecánica), antes siguiendo
la teoría del movimiento ondulatorio, descubierta por su contemporáneo Huyghens. Y es así
también con Lineu (1741 1783), el biólogo cuyo nombre el sistema de clasificación de los
vegetales contempla ya la idea de la evolución de las especies. el cuestionamiento sólo gana forma
más frontal e inevitable frente a los avances investigaciones sobre la transformación de los seres
vivos, entonces excluidos del mundo físico, con los que se prueba que la naturaleza está sometida
también a esa forma de movimiento.

Incipiente con Lamarck (1744-1829), el creador de la moderna biología justamente porque


introduce la idea de la evolución natural en los estudios de los seres vivos, el conocimiento
concreto de esa evolución sólo viene un poco más adelante con Darwin (1809-1882).

DE LA NATURALEZA DE MOVIMIENTOS HETEROGÉNEOS AL DESCUBRIMIENTO


DE LA HISTORIA

NATURAL

El móvil de ese desplazamiento de la noción de movimiento único a la de movimiento múltiple y


heterogéneo de la naturaleza es la investigación geológica. El consumo creciente de los minerales
provocados por la expansión industrial suscita la investigación geológica sistemática. Y esta
investigación lleva al descubrimiento de las especies de los tiempos pasados a través de los
innumerables fósiles encontrados en los más diferentes estratos de capas rocosas, indicando una
la sucesión temporal de la vida en el planeta. Se descubre así que las especies vivas tienen una
historia y que ésta no es más que la propia historia natural del planeta. Se descubre la historia
natural del hombre.
Pero se desarrolla dentro del mundo social materialmente estructurado por la revolución industrial
un segundo frente de confrontación aún más radical con el mundo reducido a cosa física. Se
relaciona con la Revolución Francesa de 1789, el movimiento por el cual la burguesía y las clases
populares derriban la aristocracia feudal del poder en Francia, patentando para todos los hombres
que son ellos portadores de fuerzas sociales tan grandes para cambiar el rumbo de las cosas como
las fábricas en relación a la naturaleza inorgánica. Es descubierta la historia social del hombre.

Por dos diferentes caminos los hombres del siglo XVIII viven una experiencia radicalmente
diferente de aquella vivida en el laboratorio de la Física y de la Química, pero llevando una misma
conclusión: el hombre y la naturaleza tienen historia y es único el proceso de la historia. El
descubrimiento de la historia natural se conjuga con el descubrimiento de la historia social.
Mientras el proceso social de la historia no viene al escenario del conocimiento humano y la
concepción general de mundo lo separa en fuerzas estancas, la ciencia puede fluir sin mayores
enfrentamientos con la fuerza ideológica de la Escolástica. La ciencia evita tratar científicamente
del hombre y la filosofía sólo lo considera metafísicamente. Con la Revolución, Sin embargo, el
hombre y la naturaleza se encuentran en el plano de la historia y se pone de manifiesto la
interioridad de ambos. Sin embargo, si con la revolución industrial el hombre descubrió su fuerza
técnica en relación a la naturaleza, con la Revolución Francesa descubre que esta fuerza está en
sí mismo. Se identifica ahora la fuerza de la naturaleza y de la sociedad con la propia fuerza
humana y ya no se podía pensar el mundo con el pensamiento generado Renacimiento a la
Ilustración. En ese momento, se cuestiona la concepción de hombre que la Física y la Metafísica
habían acertado entre sí por la concepción física de la naturaleza.

Cuando, al final de la segunda mitad del siglo XVIII, se combinan en la cabeza de las grandes
masas de hombres la fuerza telúrica de la revolución industrial con la fuerza promete de la
revolución francesa, se reaviva el encantamiento del mundo que el racionalismo físico-
matemático de él expulsó, estallando por entero un paradigma.

DEL DESCUBRIMIENTO DE LA HISTORIA NATURAL A LA REFORMA FILOSÓFICA


DE LA NATURALEZA

Es sobre esta crisis general del pensamiento que en el paso del siglo XVIII-XIX se centra en la
filosofía idealista alemana de Kant (1724-1804) a Hegel (1770-1831). Es que estos los filósofos
viven justamente en ese período que media entre dos revoluciones, la francesa y la darwiniana
que está en camino. Anticipándose a la marcha de los acontecimientos, estos filósofos llevan sus
reflexiones en el sentido de reponerse en relación hombre y naturaleza como unidad y no
dicotomía de mundo.

Kant es su iniciador. Hasta entonces se lidia con objetos (los cuerpos) y sus relaciones
(movimiento mecánico). El conocimiento se toma como conocimiento de las relaciones del
movimiento mecánico, realizado por hombres puestos del exterior del mundo sometido a la
investigación. Sin embargo, la Revolución Francesa había puesto a la mesa la cuestión del
sujeto. El pensamiento alemán va en busca de la elucidación de los problemas así colocados. En
la cara del paradigma físico la experiencia fue entendida como una relación trabada por los
objetos.

Kant va a tomarla como propiedad de la sensibilidad humana y así la retira del ámbito de los
derechos objetos para ponerla en el ámbito de la relación del hombre con el mundo, por lo tanto,
del sujeto con el objeto. El conocimiento pasa a ser visto, por lo tanto, como producto de la
experiencia humana. Kant restablece la relación del hombre con la naturaleza, y de ese modo
reinterpreta la estructura del mundo. Entender por naturaleza todo lo que compone el mundo de
la experiencia sensible del hombre. Sin embargo, como para este filósofo el conocimiento se
produce orientado por la razón, reafirmando el papel de la matematización en la constitución del
mundo, aunque éste el mundo del conocimiento no habla el lenguaje de las matemáticas pura y
simple, sino la del concepto, en su sistema filosófico hombre y naturaleza permanecen
dicotomizados. Todos se pasa como si Kant deseara reorientar el problema del método, pero sin
entrar en la cuestión espinosa de la relación pactada entre la ciencia y la metafísica. Para Kant, el
hecho de la naturaleza ser un concepto mediado por la experiencia sensible hace del método un
recorrido donde se vinculan en una secuencia sensibilidad-imaginación - entendimiento, el
hombre continuando viendo el mundo de fuera y ahora por esquemas. Kant imprime, pues, al
pensamiento una formulación superior, pero mantiene su raíz en la Física newtoniana, la cual, en
el fondo, busca salvar a través de la filosofía.

Hegel emprende un recorrido diferente. Considera que la naturaleza es la idea que se alienó por
la materialización, habiendo una unidad hombre-mundo que sólo se establece para el hombre
cuando éste adquiere su conciencia. La dicotomía naturaleza-espíritu, que Kant termina
sosteniendo por fuerza de mantener en la base de su sistema filosófico los parámetros de la Física,
desaparece en el sistema hegeliano ante el concepto de éste de que "a la naturaleza es el venir a
ser del espíritu ". Hegel no entiende la relación del hombre ante el mundo sólo como de
experiencia y de conocimiento, pero de conciencia. Para él, además de experiencia y del concepto
hay la conciencia. Por eso, el propio entendimiento no es más que un momento del movimiento
de la conciencia. Para Hegel el camino del método es lo que va de lo abstracto al concreto,
siguiendo el mismo recorrido de Kant, comenzando en la sensibilidad y pasando por el
entendimiento, pero para culminar en la autoconciencia. El método es el camino de la conciencia
experimentando el mundo.

Hegel opera así un nuevo y más radical desplazamiento en la experiencia, sacándola de la relación
hombre-mundo (sujeto-objeto) en que la dejó Kant para llevarla hacia la interioridad de la
conciencia. Quien experimenta el mundo no es la sensibilidad, sino la conciencia humana. Hay,
entonces, para Hegel una forma superior de existencia, la conciencia, que, por ser una historia de
tensión en su contradictoria experiencia del mundo, es vida. Lo en ese plano de la vida, la
conciencia como historia tensa, que se funden naturaleza y espíritu. La naturaleza es, por lo tanto,
la idea alienada, la "exteriorización del ser en las cosas físicas y orgánicas ", la" idea absoluta, en
la forma de la alteridad ", realidad que existe y se disuelve en la interioridad del fluir de la vida,
porque "el venir a ser de la naturaleza es el venir a ser en la dirección del espíritu ". Y la dicotomía
hombre-naturaleza no es sino la alienación del hombre, que la experiencia del mundo por la
conciencia supera y transforma en el sujeto-objeto idéntico, la conciencia que alcanzó el estado
de la autoconciencia. Hegel es el filósofo más impactado por la Revolución Francesa en sus
ideas. En virtud de esta influencia su sistema filosófico tiene por raíz el sentido histórico de las
cosas: nada es sino dentro del movimiento de su propia historia. De ahí su concepto de vida como
la tensión de la historia de la conciencia, extraordinariamente anticipatorio y superior al
puramente biológico de la revolución Darwiniana.

DE LA REFORMA FILOSÓFICA DE LA NATURALEZA A LA RENATURALIZACIÓN


BIOLÓGICA DEL HOMBRE

Es, sin embargo, Darwin quien va a proporcionar los elementos de la reorientación que la
concepción de la naturaleza y del hombre seguirá en el pensamiento científico. Cuando Darwin
publica 28 años después de la muerte de Hegel, en 1859, su Evolución de las (el mismo año en
que Marx, con 41 años de edad, publica su Contribución a la crítica de la economía política), el
ambiente intelectual avanzado de Europa está abierto a la crítica ya la sólo espera del fundamento
empírico para romper en definitiva con la concepción mecanicista de la naturaleza y del mundo.

Que el hombre se origina de la evolución natural, Darwin hiere de muerte, de una sólo penada, el
concepto de naturaleza y de hombre pactado entre la Física Mecánica y la Escolástica,
provocándole enorme sacudida. Por una parte, prueba que, si la naturaleza está dotada de
movimiento mecánico, también lo es de movimiento de autotransformación, de eso resultando
que ni sólo lo que es matemático-mecánico e inorgánico es naturaleza, pero también el interactivo
y orgánico, por lo tanto, siendo naturaleza la roca, la lluvia y la vida. Por otro lado, prueba que el
lugar genético del hombre es la naturaleza y no el cielo espiritual, saliendo el hombre del interior
del desarrollo de la propia naturaleza. Realizando en un solo acto la retirada del hombre del cielo
y la fijación de sus raíces en la tierra, Darwin redefine el concepto de naturaleza y de hombre y,
por consiguiente, el de mundo.

DE LA RENATURALIZACIÓN BIOLÓGICA DEL HOMBRE A LA REINVENCIÓN


POSITIVISTA DE LA NATURALEZA FÍSICO-MATEMÁTICA

Ni por ello, sin embargo, muere la ciencia paradigmatizada en la Física Clásica. Su encarnación
en la base material de la sociedad es ya tan sólida que le fue suficiente para incorporar y convertir
la revolución darwiniana a su concepción físico-matemática de la naturaleza, cambiar la máquina
física por la máquina orgánica. La naturaleza-máquina da lugar a la naturaleza-organismo.

El gran vehículo de esa reelaboración es el Positivismo, la expresión filosófica de la trayectoria


que la crisis del paradigma naturaleza-máquina sigue en Francia.

La revolución política de 1789 trae consigo una sucesión de acontecimientos que van a consolidar
la revolución industrial y la ciencia experimental como nuevo orden en una Francia aun
socialmente convulsionada. La división técnica del trabajo y su creciente profundización y el
nuevo marco intelectual crean el temor de una nueva revolución, así surgiendo el caldo de cultivo
del cual el Positivismo será la respuesta conservadora.

Creado en la Francia del siglo XIX por Augusto Comte (1798-1857), el Positivismo es, punto de
vista general, la expresión filosófica del triunfo pragmático de la técnica sobre el pensado. En su
conjunto, es la sistematización de aspectos básicos del empirismo físico-matemáticos,
actualizados en el marco de las ideas de principios del siglo XIX. Sus características que son: 1)
concepción del mundo como el naturalmente ya dado de nuestra aprehensión senso-perceptiva;

2) disolución de la filosofía en la ciencia, erigida como pensamiento superior; 3) reducción de los


fenómenos a cosas y de las relaciones a las relaciones entre cosas; 4) simplificación del
conocimiento al paradigma único del método experimental; 5) jerarquización de las formas de
pensamiento bajo la regla general de las leyes físico-las matemáticas.

Según Comte el conocimiento humano evoluciona en tres etapas históricas que se llama Ley de
los Tres Estados: la teológica (religión), la metafísica (filosofía) y la positiva (Science). Esta
evolución sigue una línea que lleva del más primitivo al más superior: el conocimiento teológico
es el más primitivo y el científico más desarrollado, el conocimiento filosófico siendo intermedio
y así superior al teológico, pero inferior al científico. En el plano del conocimiento científico, las
ciencias también guardan entre sí una relación jerárquica y también evolucionan en una secuencia
estructural de complejidad que va del más general al más específico, y del más simple al más
complejo. Así pues: Matemáticas, Astronomía, Física, Química, Fisiología y Sociología. La
Matemática es la más general y más simple, mientras que la sociología y la más específica y más
compleja.

Cada ciencia toma por su base y sintetiza en sí el contenido de la que antecede en la secuencia
jerárquica, de modo que la Matemática es el contenido básico de todas, empezando por la Física,
formando así el contenido físico matemático común a todo el pensamiento humana.

La sociología, la forma a la vez compleja y más específica de la ciencia, tiene Biología por
contenido, pero las leyes físico-matemáticas por base (razón por la que Comte la llamó primero
de Física Social). De ahí dividirse estructuralmente en Sociología Estática y Sociología Dinámica,
reproduciendo la división de la Biología en Anatomía y Fisiología.

Así, por un lado, el Positivismo reitera el postulado físico-matemático del mundo, pero por otro
lado le da las características de los organismos vivos.

En una paradoja, justamente en este punto el Positivismo se anticipa y se embaraza


Darwinismo. Relata Darwin en su Autobiografía que, después de reunirse en sus viajes una gran
masa de informaciones sobre los seres vivos de todos los rincones del mundo, se enfrenta al
desafío de colocarlos en un orden sistemático. La idea de la evolución era el eje de su búsqueda,
lo que los datos empíricos recogidos comprobaban, pero le faltó la teoría que cosechase los datos
en un todo coherente. Este cuerpo teórico Darwin encontró trabajar Ensayos en los principios de
población publicadas por Malthus en 1798, bajo el mismo impacto que la revolución de 1789
provocará en el creador del Positivismo. Aunque Darwin no ha construido su teoría de la
evolución apoyándose en Comte, la formulación de Malthus de naturaleza-organismo con que
anticipa Comte le pareció tan común (Darwin todavía está tan sorprendido en Inglaterra con el
impacto de la revolución de 1789 como Comte en Francia, los dos siendo contemporáneos), que
la tomará como el fundamento teórico que buscaba.

El hecho es que el Positivismo sistematiza su idea de mundo declarando un mundo de


cosas. Reduciendo todo a cosas (la cosificación del mundo es una característica del pensamiento
positivista), uniformiza la diversidad del mundo, suprimiendo el problema de la dicotomía
naturaleza-hombre y eliminando la cuestión filosófica de la relación sujeto-objeto.

En esto el Positivismo extrae su diferencia del pensamiento antecedente, que aislaba y


exteriorizaba, pero mantenía la naturaleza y el hombre como diferencia del mundo. Le consigue
más fácil clasificar la diversidad del mundo, dividiéndolo en tres reinos distintos: el mineral, el
animal y el vegetal, que se desdoblan en clasificaciones infinitas (lo clasifica también en
inorgánico, orgánico y el de la vida), creando para cada grupo de cosas una ciencia propia.

En el fondo Comte pretende estar con su doctrina creando la ciencia de la sociedad, una la nueva
ciencia que él mismo designa por la sociología. Esta ciencia cuida de las cosas sociales, dejando
las cosas de la economía y las cosas de la política, categorías de la sociedad que Comte excluye
de la sociología, como tarea de ciencias propias.

En esta simplificación que pulveriza el mundo en la división infinita de las cosas sensacionales
en su afán de suprimir la filosofía, el Positivismo irónicamente reduce la ciencia a una pura
metafísica de los hechos.

DE LA REINVENCIÓN POSITIVISTA DE LA NATURALEZA FÍSICA A LA


NATURALEZA DE LOS RECURSOS DE LA ECONOMÍA POLÍTICA NEOCLÁSICA
Y así que la naturaleza y el hombre entran en la vida de la sociedad uniformemente como cosas. Y
la puerta de entrada es la teoría de la utilidad que por las manos del Positivismo pasará a ser la
base de la Ciencia Económica. La nueva ciencia de la economía va a reducir la naturaleza y el
hombre a recursos diferentes por sus utilidades. El conocimiento de la utilidad de los recursos
naturales pasa a ser la razón misma de las ciencias de la naturaleza, que así se transforman en
muchas otras formas de economía.

Rompiendo con la teoría del valor trabajo de las formulaciones clásicas del siglo XVIII- De los
años noventa de Adam Smith (l72l-1790) y David Ricardo (l772-1823), los economistas de la
segunda la mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX, Jevons (1835-1882), Menger (1840-
1921) y Wairas (1834-1910), organizan el pensamiento económico sobre la base psicologista de
la sociedad maximizar las satisfacciones. El valor de los bienes naturales se da así por el límite
máximo de satisfacción que puedan dar en función de su utilidad (valor utilidad marginal).

Se establece, pues, una concepción econométrica y psicologista de las relaciones económicas,


donde cada individuo entra en la vida económica como propietario de tierra, trabajo o capital,
cosas que forman su capital, participando en el reparto de la riqueza generada en la proporción
del capital con que ingresa, correspondiendo al factor tierra la renta, al factor trabajo el salario, y
al factor capital el beneficio.

Transformada en una fuente de factores naturales de producción, la naturaleza alcanza aquí el


máximo de su entendimiento pragmático, diferenciándose por su utilidad en mineral, suelo
agrícola, fuente de energía o mano de obra.

DE LA NATURALEZA DE LOS RECURSOS DE LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA A LA


NATURALEZA DE LA GEOGRAFÍA FÍSICA

Es así que a la vuelta del siglo XIX-XX esta visión utilitaria que uniformiza la idea de la naturaleza
por su sesgo económico da a luz una geografía física de recorte esencialmente utilidad.

Las teorías en curso, remitiendo la naturaleza y la sociedad tanto a las leyes físico-matemáticas
en cuanto a las históricas, sea entre los físicos y biólogos y sea entre los filósofos y políticos,
reflejan el nuevo marco de tensión social creado en toda Europa por la propagación del ideario de
la Revolución Francesa, del que emergerá con fuerza el Estado Nacional.

Trayendo para sí la tarea de conducir esas tensiones oriundas sea de las nuevas las relaciones
industriales y sea de la demanda de mercado, el Estado va paulatinamente subyugando a la nación,
primero imponiéndose a la sociedad civil doméstica y después, o en al mismo tiempo, a los
Estados nacionales vecinos. Así las relaciones internacionales ganan un un fuerte sentido de
disputa de territorios. Arrastrados por los respectivos Estados Nacionales, los científicos
reorientan su óptica de la naturaleza pasando a verla como medio ambiente, así surgiendo los
estudios que vinculan naturaleza y territorio.

Atento a los acontecimientos en curso en Europa en los diversos campos de saber, CarI Ritter
pasa a desarrollar sus investigaciones geográficas en el plano en que se combinan a la naturaleza,
la historia de los pueblos y los territorios. Sus teorizaciones uniendo naturaleza y territorio como
base de sustentación de la historia de los pueblos se realiza, no por casualidad, en el ámbito de la
Academia Militar Prussiana, bajo la mirada atenta de los militares y estadistas alemanes. Se les
interesa, sobre todo, el mapa cartográfico aplicado por Ritter en sus estudios, que consiste en
tomar como referencia para la diferenciación de los territorios nacionales las líneas de relieve y
de las cuencas fluviales, sirviéndoles, así como la referencia de las fronteras nacionales.
Esta metodología geográfica que va norteando el Estado Prusiano en sus acciones militares pasa
a ser luego empleada por los geógrafos de los demás países al servicio de sus respectivos
gobiernos.

Por lo tanto, de esta teorización de la proyección territorial de las leyes físico-matemáticas de la


naturaleza, que combina geometría, fisicismo, mecanicismo, economicismo y estatismo, la forma
como la Geografía moderna ve la naturaleza y los modernos ven a la Geografía, y que en el ámbito
de la ciencia geográfica pasar a ser llamada de Geografía Física.

2. Las fuentes del concepto


La Geografía comparte así un cierto eclecticismo del concepto de naturaleza generado para el fin
de la creación de la ciencia de la física con la que se inaugura el nacimiento de la ciencia moderna
y al mismo tiempo del nacimiento de la cultura y de la cultura ideología que prepara al mundo
para la revolución industrial que está en camino.

Durante toda su larga historia pensamos que la Geografía fuera la concepción fría y neutra de los
hechos del mundo. La Geografía Física sería el ejemplo gritante de esa neutralidad. Al final, ¿qué
ideología puede haber en las rocas y las lluvias? Más que reproducir, la Geografía Física sería la
propia naturaleza real. Al final, no inventa, antes habla de lo que nuestra neutral experiencia
sensible capta y la fría demostración matemática confirma.

Sin embargo, como no podría ser diferente, lo que la Geografía Física llama de naturaleza
realmente la concepción de naturaleza que fue creada para los fines de la creación cultural, técnica
y económica de la cultura sociedad moderna. Por detrás de la idea de las rocas y de las lluvias
como naturaleza hay la concepción creada por la sociedad moderna que se desarrolló del siglo
XVI al siglo XVIII.

Nunca nos preguntamos si podemos concebir la naturaleza de otro modo, aunque no es difícil
percibir que esto es plenamente posible. El hecho de que la historia misma de la historia la ciencia
nos enseña es que cada época histórica crea su propia concepción de naturaleza, una ya que cada
época está orientada por la concepción de naturaleza que mejor se vincula a las necesidades
culturales de la mejor relación de los hombres con su mundo. La la concepción de la naturaleza
actual es la que nace relacionada con el proyecto histórico de la construcción de la base material,
técnica, del capitalismo. Evolucionando, sin cambiar su sustancia.

3. Las fases de un concepto

Podemos detectar cuatro distintas fases en el modo de concebir la naturaleza en la Geografía, con
valor de periodización de una historia conceptual.

1 °: El modo empírico más puro y simple - Es la forma más tradicional y al mismo tiempo la de
más larga duración, aún hoy ampliamente difundida. En este sentido, consiste en entender por
naturaleza aquello que captamos por intermedio de nuestros (el "concreto" como nos
acostumbramos a decir) y que transponemos para una la teorización de cuota meramente
taxonómica. La matematización de las formas desemboca en una idea de evolución de la
naturaleza en ciclos mecánicos, cerrados, en la cual la historia se vuelve siempre a un mismo
punto de reinicio, como ejemplifica la teoría del modelado del relieve terrestre de WM Davis. Se
trata de una concepción de naturaleza completamente descalzo "en lo que se ve" y en su
integración relacional por la acción de la ley matemáticas de la gravedad. Es la Geografía de los
clásicos, cuyo ejemplo más conocido es el Tratado de Geografía Física, libro alentado de
Emmanoel De Martonne, hijo de los más ilustres de la escuela lablacheana. La idea de estructura
de la naturaleza encarna de modo directo y crudo el empirismo, visible en la forma fragmentaria
como este autor divide los capítulos de su libro: 1. Nociones Generales; 2. El Clima; 3. La
Hidrografía; 4. Relieve del suelo; y 5.

Biogeografía. Referencia de todos los libros, currículos e investigaciones de años, el paradigma


demmartoniano se institucionalizó como discurso geográfico estándar naturaleza en todo el
mundo, ejerciendo una influencia decisiva en la manera de tratar los fenómenos naturales de parte
de varias generaciones de geógrafos.

2 °: El modo paradójico de los años 50-La vinculación de un grupo de geógrafos franceses al


marxismo en la inmediata posguerra los llevó a la búsqueda sistemática de una forma dialéctica
de pensar la naturaleza en la Geografía. Proyecto a que se lanza especialmente Jean Tricart, que
con este intento reúne en un solo marco las teorías del modelado del relieve de A. Penck, que
valora la acción de las fuerzas internas al planeta, y WM Davis, que valoriza la acción de las
fuerzas externas. Es así que Tricart formula una concepción de modelado basado en la acción
dialéctica de los contrarios entre esas fuerzas, la forma el relieve es la resultante de la
contradicción formada por la acción contraria de los agentes internos y externos, resultando una
permanente transformación del modelado.

Aunque limitada al campo de la Geomorfología, esta teorización empieza una revuelta el modo
de la Geografía de concebir la naturaleza, imponiéndole importantes reformulaciones. De esta
dialéctica tricartiana va a resultar la interconexión de la Geomorfología con la Climatología,
dando en la Morfología Climática, un modo de clasificar los paisajes naturales a la luz de las
determinaciones del clima sobre el sustrato rocoso. Un inicio de superación de la visión
fragmentaria de la vertiente empirista que, sin embargo, no va por delante.

3 °: El modo superempírico de los años 70 - Esto porque este comienzo de dialectización de la


naturaleza se interrumpe en los años 60-70 por el advenimiento de la Geografía Cuantitativo-
Sistémico. Llevando el empirismo de antes a su extremo, esta corriente neo-positivista reduce el
entendimiento de la naturaleza a su concepto geométrico más puro y simple.

Mera reducción formalista, que abandona por completo la preocupación por el contenido. La
naturaleza pasa a ser esencialmente un haz de variables matemáticamente correlacionadas, un
modelo matemático y no más que esto.

4 °: El modo ecológico en curso - La tendencia actual es la de la Geografía acompañar la


reorientación general que el pensamiento científico sigue en todo el mundo, de comprender la
naturaleza más por la ventana del holismo y de la Biología que de la Física. Más como un cuerpo
unitariamente vivo que como un conjunto fragmentario de fuerzas y cuerpos en movimientos
mecánicos. La unidad, más que los fragmentos, es lo que cabría aprehender. Si de un lado esto
significa un completo cambio conceptual en una ciencia cuyo espejo ha sido hasta ahora la Física
Clásica, por otro lado, este nuevo enfoque tiende a "tirar el agua de la bañera fuera, con el niño y
todo", al reducir los fenómenos a su pura dimensión biológica.

Cualquiera que sea la fase conceptual, se ve que la Geografía trabaja con conceptos de la
naturaleza que va a buscar fuera de sí misma, dibujándolos del pensamiento general. Hasta ahora
no percibimos que la Geografía Física así se llama porque ha sido un reflejo en el espejo de la
física. Este resumen de las cuatro líneas de entendimiento de la naturaleza en La geografía nos da
la medida del problema. En el modo empírico puro y simple lo que tenemos es una descripción
formal de la naturaleza, hecha en un encaje de "leyes naturales" que mal disfrazan ser una costura
matemática de los aspectos diferenciados de la naturaleza, obteniéndose por la simple vía de la
correlación cartográfica. En el modo tricantino, el avance de la unitarización orgánica, que se
obtendría en los términos propios de la dialéctica, tropieza en el vicio académico de la
especialización, no saliendo esta dialéctica del campo estricto Geomorfología, cuando mucho
caminando hacia la unificación de ésta con la Climatología, acabando así la reflexión tricartiana
por no pasar de un intento de mantener bajo nueva y las especialidades que fragmentan en muchas
la Geografía Física. En el modo hiperempírico, por fin, el todo aparentemente deja de ser "una
suma de partes" para convertirse en un "sistema", una noción del todo, sin embargo, tan
equivocada como la del enfoque empírico tradicional, mal disimulando la visión fragmentaria y
mecánica de la naturaleza de que se impregnó la Geografía, antes enfatizando un todo de
homogeneidad aún más matemático-descriptivo que el del paradigma empírico originario.

Como que desatenta a esas fases, curiosamente hay una Geografía Física dominante que siempre
se mueve en un fondo común entramado físico y empiricista de idea de naturaleza, desconociendo
la propia evolución interna (a ella) y externa (en el mundo general de la ciencia) del concepto.

III- La naturaleza de la Geografía Física que se enseña

1. El contenido

Se perdió en el tiempo la noción del momento de paso de esa evolución de la idea de la naturaleza
del plano de la Filosofía y de la Física para el plano de la Geografía, que en una hipótesis se
encuentra en Cari Ritter. El paso al nivel de la gran sistematización posiblemente obra del clásico
de De Martonne, donde la naturaleza es estudiada en capítulos, que siguen siempre un mismo
orden que no por casualidad comienza con el relieve, y esta es confundida con el inmediato de
sus formas sensibles de existencia. sólo imperceptiblemente aparece a la idea del gran
plan. Vamos a ver.

RELEVO: LA BASE TERRITORIAL

Desde que Paul Vidal de La Blache afirmó que la Geografía es "una ciencia de los lugares y no
de los hombres ", confiriéndole un carácter territorial, que la descripción geográfica parte de la
idea de que arreglar la organización geográfica de un lugar es hacerla a desde una base topográfica
(vimos que De Martonne comienza, sin embargo, por el clima), no por casualidad presentada
como "el escenario del desenrollar de la historia de los hombres". Este primado del relieve en la
secuencia de la cadena del movimiento de la organización geográfica del mundo (hasta hace poco
siempre se comenzaban los estudios de Geografía Urbana por la noción de "sitio urbano") se debe
a una cierta lectura geopolítica del espacio, fundada en una concepción teleológica del papel de
la naturaleza en la estructuración del mundo y cuyo origen es la "Escuela alemana", fuente donde
La Blache, vía Durkheim, como sabemos, fue beber sus conocimiento.

Tal origen y significado geopolítico de la Geografía Física (no es por casualidad que el capítulo
del relieve es generalmente precedido de una abertura con "nociones generales" de posición y
dimensiones de los territorios, a ejemplo de la obra de De Martonne y cualquier Atlas geográfico)
se pueden consultar consultando el diccionario de Aurelio Buarque de Holanda, el repositorio de
lo que se convirtió en sentido común, donde sobre el relieve se lee: "Lo que sobresale formar
saliente sobre cualquier superficie relativamente plana "y" El conjunto de las diferencias de nivel
de la superficie terrestre. La primera definición relaciona el relieve a la noción medieval de
"accidente" (Dios advertía y castigaba a los hombres por sus pecados provocando catástrofes
naturales), el relieve constituye un accidente del terreno, y la segunda a la noción equivocada que
tenemos del relieve como siendo el mismo que altimetría. Sentidos ambos popularizados por la
enseñanza escolar, uno y otro vienen del propósito de tomarse las líneas topográficas del terreno
como criterio de demarcación de las fronteras territoriales de los Estados.

El relieve es así definido y clasificado por los criterios de accidente y altimetría, y no los de la
Geomorfología: "accidentes" son las sierras, alineaciones montañosas que se encuadran las
mesetas, que a su vez encuadran las planicies, y éstas las depresiones.

Montañas, mesetas y llanuras componen los tres grandes grupos de formas de relieve a los que se
puede añadir el de las depresiones, el nivel altimétrico más inferior del en el marco
topográfico. ¿Qué profesor no basa su clase de relieve en los mapas de hipsometría, colores y
"didácticos", de presencia obligatoria en los Atlas y libros escolares que se precie, maravillándose
con la facilidad de exposición que estos mapas permiten: el verde, indicativo de las áreas situadas
abajo de 200m de altitud, representan las planicies; las tonalidades de naranja, indicativas de áreas
situadas por encima de 200m, representan las mesetas; y las tonalidades de púrpura (o marrón),
generalmente con forma de líneas alargadas, indicativas de tierras de mayores altitudes,
representan las sierras? ¿Cuál no toma esa clasificación del relieve para fijar en la mente de sus
alumnos el balizamiento de las extensiones y límites de localización que distinguen las regiones
respectivas de las regiones y países, pero cuál se dio cuenta que esta lectura no pasa de una
deformación matemática del fenómeno geomorfológico, fruto de la confusión que el origen
geopolítico de la Geografía Física nos lleva a hacer, por mayores que sean las relaciones existentes
entre la altimetría y la geomorfología? ¿Quién se dio cuenta de esa razón ideológica? ¿representan
las sierras? ¿Cuál no toma esa clasificación del relieve para fijar en la mente de sus alumnos el
balizamiento de las extensiones y límites de localización que distinguen las regiones respectivas
de las regiones y países, pero cuál se dio cuenta que esta lectura no pasa de una deformación
matemática del fenómeno geomorfológico, fruto de la confusión que el origen geopolítico de la
Geografía Física

En general, es evidente que, debido a que se originan del proceso de sedimentación, las
planificaciones se forman y se localizan en las zonas de menor altitud, en particular las áreas
costera; por qué se originan del proceso del desgaste erosivo (son superficies del aplanamiento),
las mesetas se forman y se localizan en las áreas de altitudes intermedias; y por originarse de los
plegamientos tectónicos las cadenas de montañas se forman y se encuentran a grandes
altitudes. Pero esta correlación termina ahí, esa descripción poco sirviendo para la clasificación y
explicación del modelado del relieve terrestre, una vez que tanto en el plano taxonómico como en
el plano genético la relación de la llanura es con el proceso de la sedimentación, la de la meseta
es con el proceso de erosión, y la de las cadenas de montañas es con los plegados. Con los
procesos geomorfológicos por lo tanto y no con los niveles de la altimetría.

Sabemos que la vinculación del relieve con la altimetría se debe a la relación que los procesos
geomorfológicos tienen con la ley de la gravedad, de ahí relieve y altimetría coincidir en sus
grandes rasgos. La meseta, por ejemplo, es un "plano alto" porque es a este nivel de altitud que la
erosión predomina sobre la sedimentación, el inverso ocurriendo genéticamente con la
llanura. Pero la altimetría es sólo el marco general en la escala planetaria.

El plano cartográfico, no la lógica y la explicación.

El hecho es que es ante estos procedimientos, "ingenuos y neutros" en el decir irónico de Lacoste,
que se cristalizó esa sucesión de equívocos conceptuales (fenómeno común en la historia de la
Geografía). Hija de la razón política, la concepción y la clasificación altimétrica del el relieve, así
como el entendimiento de la Geografía como base topográfica de la Historia, fue creada en el
seno de los organismos militares y del Estado a los efectos de sus políticas territorial. Así, las
líneas de canto de las sierras (los "accidentes del terreno" más que visibles en la división de los
paisajes) sirven para trazar límites entre los Estados y la horizontalidad de las planicies y la
alternancia de su topografía sirven para trazar la logística de la guerra de los Estados. Lo que más
atraía a los militares en la Academia Militar Prussiana para las clases de Geografía de Carl Ritter,
el "precursor" de la Geografía Moderna con Alejandro von Humboldt y verdadero creador de la
Geografía Física, era la técnica por él perfeccionada de delimitación cartográfica de los territorios
con base en la topografía. Y, como sabemos, territorio es diferente de espacio justamente porque
remite al dominio regional (región, que viene de regirá, es decir regir, dirigir, gobernar,
expresiones de claro matiz militar y estatal).

GEOLOGÍA: EL SUBSTRATO DEL SUBSTRATO

Pero el relieve sería una forma hueca, una cáscara vacía, sin el sustrato geológico. El relieve, se
dice, es la forma que las capas rocosas asumen en el paisaje. Las líneas de el relieve y su
movimiento evolutivo se explican por las correlaciones del tipo sedimentación-llanura, erosión-
meseta y plegado-cordillera; o del tipo roca mole-erosión-relieve disecado y roca dura- resistencia
a la erosión-relieve puntiagudo; o aún doblados viejos-bajos cordilleras y plegables nuevas-altas
cordilleras.

No hay duda de que esta correlación es real y empíricamente constatable. Pero aquí transparencia
un aspecto característico del conocimiento geográfico: la dicotomización entre forma y contenido,
que lleva a la base geológica a ser tomada como "factor" del relieve. Una práctica universal en la
Geografía, que consiste en entender la dinámica de la estructuración del todo por la acción
intervencionista de "factores", cada "parte" de la naturaleza actuando como un factor de las demás,
la estructura siendo entendida por lo tanto como la interconexión matemática de esa acción de los
"factores". Por consiguiente, en relación con este método, el sustrato rocoso reducido a la
condición de un "factor" del relieve. Por eso, en la medida que el sustrato rocoso tiene esa línea
de relación directa con el relieve, o la geología es una sección del capítulo del capítulo el relieve
o es un capítulo propio y que viene enseguida.

CLIMA: EL ALMA DE LA NATURALEZA

Se da ese método "factorialista" de entender el montaje del todo de la naturaleza que el clima
asume un papel, para muchos central, en la dinámica de las regiones. Especie de superficie, el
clima ejerce la determinación "hacia atrás" y "hacia adelante" en la estructuración la
naturaleza. "Hacia atrás" en relación al relieve (el clima es por excelencia el arsenal de los agentes
externos del modelado, prácticamente confundiéndose con las fuerzas externas) ya la geología (es
el propio "factor" intemperismo), y "hacia adelante" en relación a la cuenca fluvial, a la hidrología,
a los suelos, a la vegetación. Por lo tanto, interviene en la configuración del marco de la naturaleza
por conjunto.

Como el clima entra como "factor" de la formación y evolución de cada una y de todas las
"Partes", reversivamente todas las "partes" entran por lo tanto como "factores" formación y
evolución. El clima es así una universalidad en la naturaleza, lo que de él hace ser la mejor
expresión de la "teoría de los factores".

La expresión más grande de la concepción geopolítica da naturaleza, el clima es la propia


Geografía Física. Significativamente, el diccionario de Aurelio Buarque ofrece, entre otras, dos
definiciones de clima: "Región donde la temperatura y demás condiciones atmosféricas son, en
general, las mismas "y" región, tierra, país ". Definiciones que muestran por sí mismas como para
el sentido común el clima es la propia encarnación del ente por excelencia "Geopolítico" de la
geografía: el territorio. El clima es región, tierra, padres. Sabemos que el determinismo en él
encerró el propio "alma" de las civilizaciones. Su hueso no es más que un análisis combinatorio,
como vemos en la vieja y famosa definición de Hann, en qué clima es el "estado medio de las
condiciones atmosféricas de dato colocar ". Cada tipo de clima se estructura según una ecuación
en que actúan los "elementos del clima ", que son la temperatura, la presión y la humedad, y los"
factores del clima ", que son todo lo que pueda provocar variaciones en los "elementos del clima",
tales como latitud, altitud, maritimidad, continentalidad, etc., es decir, justamente los "accidentes"
del terreno que van a territorializar los "elementos" en un entrecruzamiento que va componiendo
región la región su tipo de clima.

En un curioso alojamiento de primates, estos tres "elementos" físicos se encienden y se subordinan


a los "factores" que los van a territorializar según la geograficación tan bien que es captada por
las entradas del Aurelio.

El comienzo del proceso es la acción territorial de los "factores" sobre la temperatura. manera- si
el régimen térmico (que son las oscilaciones cuantitativas diurnas y estacionales de la
temperatura). Después, ya bajo el marco de los regímenes térmicos, los "factores" actúan sobre la
humedad. Se forma el régimen pluviométrico (que son las oscilaciones cuantitativas diurnas y
estacionales de la pluviosidad). Entonces, se combinan estos dos regímenes, para que componen
los tipos climáticos, donde un elemento acaba por convertirse en el "factor" del otro, la
temperatura actuando como el "factor" de todos. La temperatura es la clave de todo el proceso: su
variación es el "factor" determinante de la variación de la presión, que entonces se diferencia y
así rompe la unidad de la atmósfera en diferentes masas de aire, movimiento de las altas para las
bajas presiones en condiciones desiguales de temperatura y la humedad origina el diferenciado
marco de la pluviosidad en el Planeta. De entrecruzamiento de los regímenes térmico y
pluviométrico nace el clima de cada lugar, tal como el diagrama de Venn en la teoría de los
conjuntos. Así, para ejemplificar con la clasificación de De Martonne (y corresponsal de Koppen),
se forma el grupo de climas calientes: ecuatorial super-húmedo o Af (siempre caliente y sin
estación seca), tropical húmedo o Am (siempre caliente y sin estación seca) con pequeña estación
seca) y tropical semi-húmedo o Aw (siempre caliente y con alternancia de estación seca y
lluviosa).

Una vez que el clima se particulariza por su omnipresencia en la composición del todo de la
naturaleza, es él la "parte" que define la base territorial de las regiones, confiriéndole un contenido
más amplio que el meramente topográfico proporcionado por el relieve, diferenciando y
respondiendo por la ordenación geográfica de los lugares. Más que eso, movilizando toda la
energía convergente en la superficie del planeta, el movimiento climático más parece un artista
plástico; con cincel y pincel en puño va dibujando y firmando la identidad de cada lugar: aquí
entalla el relieve, allí traceja las líneas fisonómicas del terreno y acá rellena con la policromía de
las plantas el colorido del paisaje.

CUENCA FLUVIAL: LA ARTERIA DEL CUERPO TERRITORIAL

Recordando, extrañamente, la metáfora medieval de la relación cuerpo-alma (la geografía


moderna está repleta de metáforas medievales, como accidentes y catástrofes), toda la secuencia
del movimiento de la naturaleza sale de la relación relieve-clima (aquí confundida con la relación
pluviometría-altimetría), en que el relieve es el "cuerpo" y el clima es el "alma".
La red fluvial es la "savia" de ese cuerpo, el flujo territorial de las aguas (pluviales o nivales, lo
que en el mismo).

El diseño de la cuenca fluvial reitera el papel administrativo del territorio por el relieve y el
tiempo. La red de los ríos drena una determinada área territorial, delimitada regionalmente por
las líneas de cumbre de los interflúvios. Como las líneas de colada separan una cuenca de la otra,
la superficie de la Tierra puede ser vista como una sucesión de cuencas fluviales, imagen que es
verdad sobre todo en las regiones tropicales.

El creador de esta pintura sobre la pantalla topográfica es el clima. Durante mucho tiempo, la
acción geomorfológica de los ríos mereció tal atención de los geógrafos en la explicación de los
movimientos de la naturaleza, dada la universalidad de su ocurrencia en la superficie terrestre,
que su erosión fue designada erosión normal, diciéndonos con eso que es la más común en el
planeta y por eso mismo la responsable mayor por el trazado del diseño de su superficie. Y que
esa acción geomórfica de los ríos no se aísla en la circunscripción de una cuenca, no ocurre
aisladamente en cada una, porque siendo regresiva actúa sobre los propios interflúvios, llevando
un río a capturar el valle de otro y una cuenca a capturar y fundirse la otra, dando lugar al
retratamiento continuo de la trama del diseño de las redes de drenaje y de sus cuencas fluviales
que rezone territorialmente de modo constante las finas líneas topográficas que segmentan la
superficie terrestre.

Por su parte, intemperizando las rocas y erosionando-depositando los sedimentos en los diferentes
puntos del gradiente interno de la cuenca, el flujo de las aguas redistribuye los suelos, la agua, la
flora y la fauna, para así componer el delicado diseño de una gran diversidad

de micro-sistemas.

Circulación sanguínea de las verdaderas unidades ecosistémicas en cada territorio, las cuencas
forman la unidad básica de referencia para las políticas de planificación territorial, instigando la
codicia de los grandes propietarios de tierras y de los Estados en busca del dominio de sus
espacios.

SUELO: EL ÚTERO DE LA MADRE TIERRA

Oriundo de la descomposición de las rocas del subsuelo al contacto con las condiciones climáticas
locales, el suelo se reparte micro-escalar por las cuencas fluviales e interfluvio. El binomio suelo-
agua se estructura dentro de esas unidades territoriales, haciéndolas el propio núcleo del "espacio
vital" ratzeliano. De las características de su estructura bio-físico-química, en particular del agua,
sales minerales y microorganismos, deriva su fertilidad, en función de la cual los vegetales crecen
y se desarrollan entrelazados a la fauna.

VEGETACIÓN: VIDA SIN VIDA, ANTI-GRÁVIDA

Llegamos entonces al ámbito de la interacción de la vida en el planeta. La vegetación es el eslabón


final de la cadena relieve-roca - clima-río-suelo, sintetizando y cerrando su circuito. Por eso, más
que el clima es ella quien expresa el eslabón estructurante del sistema de la naturaleza. Es total
en su síntesis más completa. Siendo producto-síntesis, en ella se reúnen todas las "Partes" y se
cierran todos los secretos de los eslabones que trazan el delicado equilibrio global de la
naturaleza. Por eso reside en él el secreto del equilibrio del todo.
Sus raíces finas en el suelo son el mortero que mantiene territorialmente fijo el conjunto,
sedimentando la tesitura de los eslabones que lo mantienen unido en un mismo lugar. Sin
embargo, es esa característica que llama la atención y la única que el geógrafo ve.

Restrictivamente, todo lo que la Geografía investiga en la naturaleza se limita a lo que se relaciona


con la acción de la Ley de la Gravedad. Todo resulta y pretende ser una lectura de la naturaleza
hecha a la luz de la Ley de la Gravedad: la clasificación altimétrica del relieve, la determinación
termo- pluviométrica de la definición de los climas, el entendimiento morfo-climático de los
movimientos de las cuencas fluviales, la cartografía pedo-edafológica de las zonificación del uso
del suelo.

Por eso, cuando el encadenamiento de la red del movimiento causal de la naturaleza llega a la
etapa de la vegetación, esta es vista en el límite del enfoque general de un mundo leído con los
ojos de la Física. Hay un equilibrio en la interconexión de las "partes" conferido por la Ley de la
Gravedad y este equilibrio que garantiza es la vegetación. Fijando el suelo con sus raíces y así
realizando y garantizando la permanencia del equilibrio general, la vegetación es para el geógrafo
físico no más que una especie de acción anti-gravedad, situándola en el campo de la lógica general
del mundo físico.

Justamente por contener en sí como último eslabón de formación la totalidad de la naturaleza, la


vegetación es vista con la clave del mantenimiento del equilibrio dinámico del ecosistema y su
preservación es defendida por esta razón. Su devastación, se alega, abriéndose hacia el desmonte
de la tesitura, en un desequilibrio que comienza con la erosión de los suelos (que es tanto mayor
cuanto mayor sea el gradiente del terreno) y culmina en el asentamiento de los ríos y las demás
masas líquidas, desata la cadena de la interconexión en que la irregularidad de los ríos (que se
suceden llenas y secas) altera el régimen climático, formando un ciclo retroactivo de catástrofes
que afectan al conjunto de la naturaleza en moto continua.

Sin embargo, enmarcado en el fondo de la relevación y reflejando las características del suelo y
del clima (se dice que la vegetación es el espejo del clima, hablando entonces del paisaje climato-
botánico), la vegetación traza el diseño de los arreglos del nivel micro al macro, y por eso es ella
mucha vez la referencia geográfica de la lectura del trazado fisionómico de los paisajes. Indicio
de que en ella un salto de calidad completamente nuevo se dio en la dialéctica de la naturaleza.

PLANETA TIERRA: UNA GRAN MÁQUINA INORGÁNICA

Es un tratamiento paradójico el de la Geografía Física, que ve la vida al mismo tiempo como


"factor" y totalidad, "parte" y todo, inorganicidad y síntesis de la naturaleza, sólo para detenerla
en el lado muerto. Producto-síntesis, la vegetación es una forma de "anti-gravedad", pero por eso
mismo es mucho más que la gravedad. Es una ruptura cualitativa en un eslabón hasta entonces
exclusivamente físico-matemático de la naturaleza: por su intermedio, el encadenamiento de la
naturaleza se transmuta en vida. Pero es en este momento que la Geografía abandona la
naturaleza, estancando ante la vida.

Su terreno es el estricto de la acción gravitacional, el terreno demarcado por la regulación físico-


matemáticas de la naturaleza. Esta inserción restrictiva se refleja cuando observamos fondo
general que el geógrafo pone detrás de todo fenómeno de la naturaleza que tradicionalmente
investiga.

La dinámica geomorfológica se fundamenta en el supuesto de la superficie terrestre ser una


sucesión de vertientes. Por lo tanto, tenemos la operación pura y simple de la acción gravitacional:
no hubiera la inclinación del terreno, sea ella igual a cero, y la erosión y la sedimentación serían
igual a cero, no existirían. No habría proceso del modelado del (esto no habría), por lo tanto, ya
que la superficie terrestre sería lisa y el movimiento el geomorfológico estar congelado. Con
algunos cambios importantes, este esquema explicativo sirve de núcleo al marco conceptual con
que Jean Tricart intentó romper con la concepción exclusivamente mecánica de la
naturaleza. Aunque buscaba dialectizar el movimiento geomorfológico con apoyo en el concepto
de la contradicción (fuerzas internas versus fuerzas externas del planeta, las primeras
desnivelando y las segundas nivelando la superficie planetaria, en un moto continuo), el
movimiento permaneció siendo entretanto el cíclico y el tratamiento de la naturaleza se mantuvo
en el ámbito del particularismo.

La misma línea de entendimiento mecánico del movimiento de la naturaleza orienta la


Climatología. El núcleo de la dinámica de los climas es el movimiento de las masas de aire, una
teoría atomística de la dinámica atmosférica. La relación temperatura-presión-humedad (los
"Elementos del clima"), comandada por la acción de la dilatación-contracción del aire por parte
de las oscilaciones térmicas, y la relación evaporación-condensación - precipitación de la
humedad del agua aire, también provocada por la acción de las oscilaciones térmicas, traducen la
misma idea de naturaleza-máquina de la Geomorfología, no faltando incluso el horno solar, que
alimenta el movimiento de conjunto del engranaje climático como forma de realización de la ley
general de la gravedad.

Este esquema no es menos cierto en las teorizaciones de la Hidrografía-Hidrología. Cada cuenca


fluvial más no es que el flujo de las aguas conducido por la acción gravitacional según el marco
trazado por las grandes líneas de las vertientes. La "máquina térmica" se desplaza de la
Climatología, para aquí en la Hidrografía-Hidrología transformarse en el ciclo mecánico de las
aguas.

Pero incluso la biogeografía es movimiento de la gravedad. La vegetación (en la Geografía no se


piensa de los animales, a no ser como ilustración de la relación flora-fauna) es el revestimiento
que actúa como una forma de acción de la gravedad a la inversa.

Sin embargo, ocurre que, moviendo los astros en el Cosmos, las partículas en el átomo, las masas
de aire en la atmósfera, el agua en los ciclos hídricos, los sedimentos se inclinan abajo, una tiza
suelta en el aire o una barrera sobre la carretera, La gravedad unifica la naturaleza y le confiere
su estado ordenado de equilibrio, pero al precio de convertirla puramente en una gran máquina.
En una base física de la historia de los hombres.

2. Para la crítica del contenido: la naturaleza en rotación

Ya de algún tiempo un nuevo enfoque de naturaleza viene sustituyendo al viejo el paradigma


físico.

Reducida a una especie de Física aplicada a los fines del pragmatismo económico del el sistema
industrial, la Geografía Física se mantuvo practica mente fuera de los embates críticos de lo
nuevo, limitándose a practicar el viejo paradigma o apenas innovarlo en su visualidad
territorial. Por eso, cuando hoy se descubre en crisis, tiende a simplemente cambiar de paradigma,
caminando en la dirección de sustituir el patrón de referencia físico por el biológico.

Ocurre que, si en esta nueva tendencia a la naturaleza se restablece en la interioridad la historia,


el nuevo paradigma no radicaliza ese entendimiento. Antes, al desplazar su raíz de un paradigma
para otro, el mundo científico se mueve de un reduccionismo a otro, sustituyendo el monismo
fisicista por el monismo biologizante.

EL PARADIGMA ECOLÓGICO

¿En qué consiste este paradigma para el cual camina en carácter generalizado del o pensamiento
actual acerca de la naturaleza y del hombre?

Hemos visto que el enfoque de la naturaleza desde el interior de su historia, es decir, naturaleza
como historia natural, ya es visible en las revoluciones conceptuales introducidas por Lavoisier,
vía Química, y Lamarck, vía Biología, bajo influencias iluministas del correr del siglo XVIII, y
que sólo gana impulso definitivo en el siglo x con la revolución de Darwin. Pero es con Haeckel,
que la bautiza de Ecología, que este enfoque nace en 1866. Será, sin embargo, es necesario que
desde entonces asimile expresiones y tesis de un discurso global de la naturaleza y del hombre
para que madure como nueva lectura del mundo. Así, durante todo el período que se extiende del
siglo XIX al XX van apareciendo nociones como "formación "vegetal", "comunidad biótica",
"ecosistema", "cadena trófica", para finalmente constituirse en lenguaje y raciocinio formados.

Consiste este discurso en la explicación holista del mundo, tomando como referencia proceso de
síntesis de la vida realizada por medio de la integración entre lo inorgánico y el orgánico. El
movimiento del todo es visto como transfiguración de la relación abiótico-biótico según una
relación de interconexión en cadena. La versión corriente de este enfoque a restringe sin embargo
a su sentido estrictamente biológico.

Hay, pues, una especie de inversión. Si el paradigma cartesiano-newtoniano unifica la naturaleza


a partir del movimiento físico, a él jerarquizando y en él disolviendo todo lo demás, el paradigma
ecológico la unifica y diversifica a partir del movimiento de la vida. El paradigma ecológico es,
por lo tanto, más abierto y plural en mediaciones. Convierte el proceso de la naturaleza en
movimiento de nuevas síntesis, reorientando las múltiples formas de movimiento en el sentido de
las resintetizaciones. Cada movimiento participa de la producción / reproducción de la vida sin
que uno elimine el otro, todo convergiendo antes para el aumento del abanico de la diferenciación
del mundo. Este, entonces, tiene mayor alcance y complejidad que en el paradigma físico.

Está implícita en el enfoque la idea de que la naturaleza evoluciona en espiral, y no en ciclos que
se cierran sobre su propio punto inicial de partida.

De inmediato, se constata algo de inusitado para la Geografía Física: además del inorgánico y del
orgánico participa en el movimiento espiralado de las resintetizaciones el aspecto social. Tanto
los aspectos inorgánicos (abióticos) como los orgánicos (bióticos), pero también los sociales (más
que el hombre-naturaleza), participan de la composición del movimiento y no como "factores" de
una causalidad externa, sino como sustancias en proceso de la resintetización de nuevos
aspectos. De ese modo, mientras que en el viejo paradigma tenemos fragmentos analizados en
paralelo por sus respectivas "ciencias particulares" (Geomorfología, Climatología, Hidrología,
Biogeografía), en el nuevo paradigma la naturaleza es en la totalidad del circuito de su
diferenciación.

EL ESPACIO DE LA ESPIRAL

La experiencia del mundo muestra que la naturaleza no se reduce a éste o aquel paradigma, a una
cara de rasgos o dominantemente físicos (un todo inorgánico, fragmentario y mecánico), o
dominantemente biológicos (un todo orgánico, unitario y vivo). Esto es porque ante todo la
naturaleza es historia. Un conjunto de reflexiones se pone entonces:1) La síntesis de la vida es el
eslabón unitario y diversificador de la naturaleza - La naturaleza es al mismo tiempo el tiempo lo
inorgánico y lo orgánico, lo fragmentario y lo unitario, lo mecánico y lo vivo. Es unidad del
diverso. Esto porque la síntesis de la vida es el venir-a-ser que unifica-disocia la a naturaleza en
un proceso de transmutación permanente. Pero si el paradigma ecológico se centra en ese
movimiento, de él sacando su enorme superioridad de enfoque de la naturaleza en relación al
paradigma cartesiano-newtoniano, lo tiene limitado al plano biológica. La mayor implicación de
esta nueva forma de reducción es la limitación contenido histórico. La vida es una expresión que
se refiere tanto al biológico como al biográfico de la historia de una persona, su historia de
vida. Hegel, ya antes de Darwin, lo vimos, entendía la vida como el flujo de las tensiones de la
historia, algo lejos del contenido natural y armonioso de las relaciones de equilibrio que la
vertiente corriente del enfoque ecológica extrajo del fondo de la Teología. Una reorientación que
restablezca el sentido del de la historia se hace por lo tanto en este enfoque de la unidad natural
del hombre en el discurso de la naturaleza, hace más de un siglo realizado por Darwin, para
rescatarlo así su revolución conceptual más amplia.

2) La evolución es la diferenciación de las formas - Una nueva concepción de síntesis es entonces


el punto central de este nuevo enfoque. Una concepción que no es la "suma de todas las partes ",
pero reproducción, transfiguración, diferenciación, resintetización, recombinación, recambio,
categorías del movimiento que llevan a la naturaleza a diversificarse cada vez más. En esta
síntesis, la naturaleza es roca y lluvia, lluvia y planta, planta y animal, animal y hombre,
transmutación por la cadena trófica de una forma en la otra: roca que se disuelve por el agua de
la lluvia en sales minerales, sales que la fotosíntesis transforma en materia orgánica vegetal,
materia orgánica vegetal que se transforma en materia orgánica animal, materia orgánica animal
que se transforma en vida que el hombre transforma en historia social, historia social que se
transforma en nueva calidad de naturaleza, en una sucesión de resintetizaciones en que la
Geología, la Geomorfología, la Hidrología, la Biogeografía, la Física, la Química, la Biología,
etc., están presentes, pero en que el movimiento de la naturaleza no es ninguna de esas ciencias
como tales, sino la síntesis que disuelve las viejas formas para que renazcan en el nuevo.

3) La totalidad es totalización - Esta reconceptualización de la naturaleza implica la revisión del


sistema de las ciencias como un todo. Ya no más cabe la división dicotómica de la Geografía en
Física y Humana, ya a partir del hecho de que el hombre está en "ambas" las geografías. Y a
consecuencia de una Geografía integralizada en un hombre reencontrado en la naturaleza es la
reanudación de las conexiones que los clásicos siempre hicieron del geográfico con su proceso de
historia. Tal vez resida en ello la potencialidad que tiene la Geografía frente al mismo,
movimiento de reconceptualización de la naturaleza y del hombre: el de poder mostrar que la vida
es el eslabón unitario del mundo diverso de la naturaleza por ser el hombre su expresión más
amplia, que la gran distancia que la vida del hombre pone en relación a todas las demás formas
de vida no es la biológica y sí precisamente la de su historicidad cultural. Más que una forma de
estructura nerviosa superiormente desarrollada, la vida humana es un proceso estado ampliamente
desarrollado de conciencia, característica que sólo la escala de la evolución bioantropológica
puede crear. Puede así mostrar que el movimiento de la naturaleza no es su reiteración ni negación
absoluta como fenómeno de esencia físico- (que aparecería ora con la cara de la Matemática, o la
de la Física, o la de la Matemática Química, ya la de la Biología y ahora la de la Sociología, en
una evolución en que la base físico-matemática es quien se va complejizando hasta llegar a la
forma superior de lo social, que no sería más que las leyes de la Física expresándose bajo la forma
de lo social, después de se ha expresado en la del químico y del biológico, tal como se piensa en
el Positivismo comteano), ni tampoco es la te(le)ología bio-ecológica en que todo en el mundo
parecería para desembocar en la vida en el planeta.
4) La territorialidad de la naturaleza es su modo de ser geográfico. que la diversidad de la
naturaleza se resintetiza localizadamente en la superficie de la tierra, adquiriendo en función de
su forma de territorialización su modo de organización, la repartición territorial organizando la
forma y la dirección del proceso de la naturaleza. Una el detalle de localización interfiere en el
conjunto del circuito de producción / reproducción de la vida. Percibido de larga data por los
clásicos y reafirmado en el siglo XIX por Ritter, tal aspecto esencial de la organización del venir
a ser de la naturaleza es el sesgo que la hace Geografía.

EL MUNDO ES SU DIVERSIDAD

No se puede así romper la naturaleza en las fronteras rígidas de las esferas positivistas y no se
puede disolver estas esferas en un todo indiferenciado. La naturaleza es el eterno proceso de
producción / reproducción que desemboca en la síntesis de las nuevas formas materiales en el
planeta justamente porque desde el principio es múltiple en formas y movimientos (Engels ya
había observado en su Dialéctica de la naturaleza que, al lado del movimiento mecánico,
movimiento químico, el movimiento biológico y el movimiento social, todas ellas formas se va a
ser histórico, siendo el movimiento mecánico la forma más elemental de movimiento).

Procesando la diversidad de formas de la materia, la resintetización la recambia, esa la


resintetización-recambio de la materia escapando a la simple percepción-percepción. en que
síntesis recambiante las "ciencias particulares" existen y no existen en cuanto tales. La
Geomorfología, la Climatología, la Hidrografía, la Geografía Agraria, la Geografía Urbana, etc.,
se expresan como diversidades reales, pero sólo mientras cumplen su papel en el movimiento
espiralado de la historia natural.

Significa esto entender la naturaleza como el movimiento en que las formas salen unas de las
otras, la vida de la materia sin vida, la materia sin vida de la materia viva, en un mundo que
dialécticamente ora es equilibrio y ora desequilibrio, ora orden y ora caos, uno saliendo del otro,
uno y otro siendo el ser y el no-ser de un devenir en que lo real no es ni uno ni uno ni uno otro y
al mismo tiempo es uno y el otro, el equilibrio dando luz al desequilibrio y el desequilibrio dando
luz al equilibrio, el orden al caos y el caos al orden, la sucesión de mediaciones de él haciendo lo
real-concreto del cual la percepción-percepción sólo alcanza la forma, confundiéndolo con un
mundo de formas.