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TESTIMONIOS LITERARIOS SOBRE JOAN DALMAO O DALMAU,

PRESTIDIGITADOR DE TORTOSA DEL SIGLO XVI

Jorge Vives Díaz


jorvi2@alumni.uv.es

El lector de Vidas mágicas e inquisición1 tal vez recuerde a cierto prestidigitador, “Dalmau «el
Tortosino»”, cuya sucinta biografía trazó el famoso ensayista español a partir de los testimonios de
Girolamo Cardano y de Luis Zapata de Chaves. A pesar de la escasez de sus fuentes y pese al
importante desliz que comete en su versión castellana del texto latino de Cardano, el retrato de Julio
Caro Baroja sigue siendo a día de hoy (hasta dónde yo sé) la mejor fuente secundaria disponible en
castellano en torno a la figura del prestidigitador de Tortosa. Muy diferente es la situación en Italia,
donde en los últimos años han venido identificándose varios nuevos testimonios literarios sobre
Dalmao, la mayoria de los cuales ha reunido Giuseppe Crimi en su deliciosa monografía
Illusionismo e magia naturale nel Cinquecento. L’«Opera nuova» di Joan Dalmao2. El presente
documento no tiene mayor pretensión que la de brindar al lector en castellano el conjunto,
cronológicamente ordenado, de tales testimonios —a los que hay que sumar otros dos más,
identificados recientemente por Estefanía Acosta Armas 3 y por José Gallardo Moya 4—,
acompañados, cuando era menester, de una tentativa de traducción a nuestra lengua, así como de un
ligero aparato de notas críticas, históricas y literarias, y de hiperenlances a las ediciones de los
textos en que originalmente vieron la luz.
Como es natural, el valor de todos estos testimonios es bastante desigual. Algunos, como el de
Paolo Giovio5 o el del anónimo autor de La pazzia, apenas añaden nada nuevo a lo ya conocido
sobre Dalmao como no sea una corroboración de su fama por tierras italianas, hasta el punto de
hacerlo acreedor del título de prestidigitador por excelencia en una fecha tan temprana como el año
1540. Semejante tendencia a mentar al tortosino como prototipo de mago encontramos en autores
más tardíos, como Girolamo Ruscelli, Tommaso Garzoni —quien depende, además, de Cardano, a
quien cita explícitamente en el Serraglio— y Fabrizio Campani —a pesar de la alusión, bajo mi
punto de vista, demasiado vaga a la inquisición que agrega poco después—, cuyos testimonios
revisten, por idéntica razón, todavía menos interés; igualmente, los inciertos testimonios de Anton
Francesco Doni y de Giovanni Paolo Lomazzo entiendo que deberían incluirse —de ser admitidos
como tales— dentro de esta misma categoría. Y otro tanto pienso que cabe concluir a propósito de
cierto librito (o mejor dicho: del título de un librito) atribuido a Dalmao, impreso probablemente en
Venecia hacia 15706: Opera nuova, dove si contengono molti bellissimi secreti del Dalmao
Spagnolo. Ilqual serviva alla maestà di Carlo V imperatore. Con altri belli secreti. En este caso, la

1 J. Caro Baroja, Vidas mágicas e inquisición, Istmo, Madrid, 1992, vol. I, p. 375.
2 Aracne, Roma, 2011, pp. 58-79. Aparte de la Opera nuova atribuida a Dalmao (pp. 81-88), el libro incluye en
apéndice la edición de otros doce opúsculos de literatura de secretos.
3 E. Acosta Armas, Medicina forense y racionalismo médico: edición, traducción y comentario de la curatio 6.87 de
Amato Lusitano [tesis], Facultad de filosofía y letras, Valladolid, 2017, pp. 54 (n. 172) y 99.
4 J. Gallardo Moya, La «Varia historia» de Luis Zapata de Chaves. Estudio y edición crítica [tesis], Universidad de
Valencia, Valencia, 2015, vol. III, p. 264.
5 No obstante, la comparación con el emperador y su complicada situación, de la que es difícil zafarse ( “se si saprà
sgabbellare”), parece insinuar que el tortosino habría elecutado algunos trucos de escapìsmo, inatestiguados en el
resto de testimonios.
6 Vid.: Crimi, Op. cit., p. 89.

1
fama del prestidigitador parece haber sido utilizada para promocionar un pliego perteneciente a una
variedad muy específica dentro del género de la literatura sobre secretos, que se desarrolló sobre
todo en Italia desde comienzos del s. XVI hasta mediados del s. XVII, en donde tenían cabida desde
verdaderos trucos de prestigitación, hasta hechizos amorosos, sencillos remedios medicinales, e
incluso consejos domésticos para mejor conservar el vino o para acabar con las chinches. Aparte del
reducido formato y de algunas otras características formales comunes, lo más llamativo de dicho
subgénero es la repetición de un amplio número de recetas, con muy ligeras variantes, de un librito
a otro7. Así pues, que la atribución a Dalmao del opúsculo en cuestión que nos ocupa es espuria
parece confirmarlo no sólo la fecha que la crítica literaria maneja para su probable impresión, sino
también la propia naturaleza del libro y su incompatibilidad con los datos que poseemos acerca del
tortosino: resulta, en efecto, muy poco verosímil que un prestidigitador famoso, elevado hasta la
comitiva itinerante del emperador Carlos V, buscara publicitarse a través de la copia impersonal de
una serie de trucos y recetas archiconocidas y archirepetidas; es, en cambio, bastante probable que
un editor desconocido —y con ánimo de pasar desapercibido— tratara de dar nuevo lustre a un
material viejo mediante la invocación de un nombre prestigioso. Y es en esa medida, y sólo en ésa,
como creo que debe valorarse este curioso documento, al menos por lo que a la persona de Dalmao
se refiere: a saber, como un testimonio más de la pervivencia de su fama en Italia en torno a 1570.
En contraste con esto, los dos testimonios ya conocidos por el público hispano culto, aquéllos de
que se valió Caro Baroja para esbozar su retrato de Dalmao, resultan muchísimo más interesantes.
No estará de más volver a pasarles revista antes de entrar a considerar otros testimonios nuevos
igualmente enjundiosos. Cardano, en efecto, en el De subtilitate8, nos informaba de que el
prestidigitador, miembro integrante del séquito de Carlos V, ejecutó una exhición de su arte durante
una visita del emperador a Milán, cumplida cuando Francesco II Sforza todavía gobernaba el
Ducado, esto es, antes del 2 de noviembre de 15359. Por lo demás, Cardano reseñaba que una parte

7 A mí, personalmente, L’opera nuova atribuida a Dalmao me recuerda bastante la Opera nuova non più vista et
nuovamente posta in luce de Francesco da Milano, [s.n.], Milán, [ca. 1550]; la Opera nova nella quale potrai
facilmente imparare molti bellissimi giochi di mano, Pietro Giacomo Petrucci, Perugia, 1578; y la Opera nova e
bella nella quale tu troverai molti bellissimi secreti, & giochi di mano, Ascanio Napolitano, Roma, [15..]. Según
Crimi, Op. cit., p. 89, el opúsculo guardaría asimismo una estrecha semejanza con otros textos publicados entre
1565 y 1571, sobre cuya identidad precisa no facilita más datos. Por otra parte, contra lo que parece suponer E.
Acosta Armas (Op. cit., p. 99 n. 396), este subgénero literario no se corresponde necesariamente —aunque, sin
duda, debieron de existir relaciones recíprocas— con el de los folletos que publicaban los propios prestidigitadores
para dar a conocer sus espectáculos y que repartían antes de sus actuaciones o en el curso de las mismas.
8 Conviene tener presente las variaciones que, sobre todo en lo que concierne al nombre del prestidigitador, sufrió el
texto de Cardano a lo largo de sus tres ediciones; así, mientras que en la primera edición (Johannes Petreius,
Núremberg, 1550, p. 342) éste se encuentra silenciado, la segunda (Ludwig Lucius, Basilea, 1554, pp. 494 y 503)
ofrece la lectura «Damautus» y la tercera (Heinrich Petri, Basilea, 1560, pp. 1121 y 1144), la alternativa
«Damautus, vel Dalmagus», siendo ésta ultima versión del texto la conocida por Garzoni y por Caro Baroja —
quien cita la reimpresión de Sebastian Henricpetri, Basilea, 1611, p. 896—, así como la incluida dentro de las
Opera omnia (vol. III, pp. 635a y 641b) del polígrafo lombardo. G. Crimi, Op. cit., p. 60 n. 118, registra de forma
incorrecta una variante en la impresión de Guillaumé Rouillé, Lyon, 1559, p. 633 (cfr.: p. 645), donde sostiene que
se leería «Daumatus»; sin embargo, al menos en el ejemplar que podrá consultar el curioso lector si sigue el
hiperenlace, yo leo «Damautus», conforme al texto de la segunda edición del que es reimpresión. La lectura
«Daumatus» aparece, en cambio, en la cita del pasaje cardaniano que hace Garzoni.
9 A partir de otras fuentes, la visita puede fecharse de un modo más preciso entre el 10 y el 13 de marzo de 1533
(vid.: Manuel de Foronda y Aguilera, Estancias y viajes del emperador Carlos V, [s.n.], [s.l.], 1914, p. 372). Crimi,
Op. cit., pp. 59-60, parece dar por buena la fecha propuesta por Marco Pusterla, “Magia e techniche da Bari nel
libro di Pietro Aretino «Le carte parlanti»”, en La lanterna magica 1 (2004), pp. 3-10 (p. 5), quien sitúa la estancia
de Dalmao en Milán en el contexto de la célebre entrada triunfal del emperador a la ciudad en el verano de 1541; en
esa fecha, sin embargo, Francesco II Sorza llevaba más de cinco años muerto. La misma equivocación comete
Francisco Socas, “Cardano y el Nuevo Mundo”, en Juan Gil y José María Maestre (edd.), Humanismo latino y
descubrimiento, Universidad de Cádiz/Universidad de Sevilla, Cádiz/Sevilla, 1992, p. 245 n. 7.

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del público de sus espectáculos, en particular, aquéllos más ignorantes de los arcanos de la
naturaleza10, lo había tenido por un «mago».
Este extremo, importante para elucidar una sociología de la profesión de prestigitador durante el
siglo XVI, es corroborado y concretado por Zapata de Chaves, quien recoge la noticia de que
Dalmao llegó a sufrir un proceso inquisitorial —no será el único caso dentro de su gremio—, del
que habría salido bien parado, segun sugiere el autor, en virtud de sus propios medios («porque en
él no hallaron causa»). La obra de Zapata —cuya redacción se fecha entre 1592 y 159511, aunque no
vio la luz hasta el siglo XIX12— suministra otros importantes detalles biográficos sobre Dalmao,
como su origen tortosino13 o su familiaridad con el círculo cortesano de la emperatriz Isabel de
Portugal (1503-1539) y de su dama de compañía, doña Ana Manrique de Lara. Por último, Zapata
describe un par de trucos de su repertorio, sobre cuya forma concreta apenas había insinuado algo
Cardano. El primero es un conocido truco de naipes consistente en hacer aparecer algunas o todas
las cartas de un mazo ora de una figura, ora de otra, ora de otra 14. Mientras que el segundo es el aún
mas trillado truco de la moneda escondida dentro de una fruta15; en este caso: un membrillo.
Sobre el tema específico de los trucos de Dalmao son también ricos en informaciones los
testimonios de Pietro Aretino y de Silvan Cattaneo. El primero, en el Dialogo nel quale si parla del
gioco con moralità piacevole —curiosa pieza en la que una baraja cobra vida y conversa con un
fabricante de naipes de Padua—, se centra, como es natural, en sus juegos de cartas, entre los que se
cuenta el mismo truco que ya conocíamos gracias a Zapata; un segundo juego, consistente en hacer
cambiar una carta en las propias manos del espectador que la ha escogido, probablemente no sea
más que una variación del anterior.

10 «qui philosophiae expertes essent», es decir: «los que no sabían filosofía, los ignorantes»; y no «los expertos en
materias filosóficas», como erróneamente traduce Caro Baroja.
11 J. Gallardo Moya, Op. cit, vol. I, pp. 29-32.
12 Luis Zapata de Chaves, Miscelánea [= Memorial histórico español, vol. XI], Imprenta Nacional, Madrid, 1859, pp.
445-446.
13 «Dalmao, natural de Tortosa» se lee en una anotación añadida en el margen derecho, f. 401v, del manuscrito 2790,
conservado en la Biblioteca Nacional; el cuerpo principal, a más de llamar «Almao» sistemáticamente a nuestro
prestidigitador, lo hace «Valenciano». Pasqual de Gayangos, primer editor del manuscrito, refundió el cuerpo y la
nota sin dejar constancia de su actuación; y ése es el texto que leyeron Caro Baroja y Crimi. Ahora bien, aunque las
peculiaridades de la redacción del manuscrito (vid.: J. Gallardo Moya, Op. cit, vol. I, pp. 43-46) no excluyen la
posibilidad de que la adición marginal sea obra del propio Zapata, resulta difícil de explicar por qué el escritor
llerenense habría pensado, al menos por un instante, que Dalmao era valenciano. Y, si no se trata de un mero desliz
geográfico, consecuencia del desconocimiento de los límites exactos entre Cataluña y el Reino de Valencia, tal vez
cabría aventurar la hipótesis de que Dalmao se hubiera establecido en Valencia durante un período de tiempo lo
suficientemente largo como para merecer el gentilicio de valenciano pese a su origen tortosino. Por lo demás, el
apellido «Dalmao» está ampliamente documentado durante los siglos XV y XVI en diversos puntos de Cataluña y
Valencia, distribuido entre los más heterogéneos estratos sociales (labradores, artesanos, ciudadanos, juristas,
canónigos...). Podría resultar tentador relacionar a nuestro prestidigitador con otro tortosino homónimo, carpintero
de profesión (vid.: Ana Acuña Mateo, “Joan Dalmau, fuster de la ciutat i del Capítol tortosins”, en Recerca 6
(2002), pp. 345-352), cuya biografía artística conocida abarca aproximadamente los mismos años (1516-1541) en
los que los testimonios literarios datan la actividad del primero. Con todo, los documentos recabados hasta la fecha
sobre ambos personajes no permiten establecer ningún tipo de conexión entre ellos.
14 Sobre este truco en particular, logrado, al parecer, mediante una impresión diagonalmente diferenciada de las cartas,
véase: Crimi, Op. cit., p. 64 y n. 128.
15 Un truco muy similar, utilizando como escondite un limón o una naranja, aparece explicado en la Opera nuova
atribuida a Dalmao, f. A4v (Crimi, Op. cit., pp. 87-88 y 123-124), en la Opera nova nella quale potrai facilmente
imparare molti bellissimi giochi di mano, Op. cit., ff. A.iv.r-v (Ibíd., p. 205) y en el Giardino di varii secreti avuti
da diversi signori, dove si contengono varie sorti di giochi, secreti e burle, All’insegna della Stella, Florencia, [s.
XVII], f. 3v (Ibíd., p. 234).

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Por su parte, los trucos que describe Cattaneo en La barca di Padova —otra obra que permaneció
manuscrita hasta la reciente tesis de Silvana Mucci 16, aunque debió de redactarse antes de 1550—
resultan mucho más teatrales y espectaculares: unas codornices, presumiblemente muertas, puestas
ya a la venta en la plaza, resucitan al ser sopladas sus cabezas por el prestidigitador y se marchan de
allí volando17; unos guantes cobran vida, se transforman en perdices, y, tras revolotear por la
habitación, vuelven a posarse en las manos de su propietario, convertidos otra vez en guantes; el
prestidigitador deja su propia cabeza amputada en las manos de un barbero y, pasado un tiempo, la
recoge y vuelve a posarla sobre sus hombros 18. Aparte de esto, el testimonio de Cattaneo es
importante por ubicar cada truco, mejor o peor, en su contexto particular. El primero, en efecto,
aparece localizado en Mantua y datado con exactitud en el año 1530, fecha y lugar en los que,
indica Cattaneo y la erudición lo confirma 19, se hallaba también Carlos V. El segundo truco es, a
este respecto, algo más problemático: Cattaneo únicamente señala que estaba presente Ercole II
d’Este, duque de Ferrara y propietario de los guantes metamorfoseados; pero de ese somero dato no
se puede inferir ni que la acción tuviera lugar en Ferrara 20, ni que Ercole estuviera ya entonces en
posesión efectiva del Ducado (lo que sólo ocurrió después del 31 de octubre de 1534). En cuanto al
tercer truco, Cattaneo apunta expresamente que tuvo lugar en Venecia, durante una visita de Dalmao
a la ciudad; pero, precisamente porque el prestidigitador realizó esa excursión en solitario,
apartándose de la corte cesárea, carecemos de indicios extrínsecos que nos permitan fecharla con
exactitud. Por lo demás, el humanista de Saló corrobora otros datos ya conocidos sobre Dalmao,
como su origen catalán o su pertenencia al séquito del emperador.
En fin, un último truco del repertorio de Dalmao nos es transmitido concisamente en la primera
redacción de la Magia de Giovanni Battista Della Porta: Dalmao, dice, “siempre que quería,
producía una enorme multitud de ranas”21.
Más allá de la naturaleza de sus trucos —a pesar de una interesante alusión a su proceder “per via di
certi numeri pitagorici”22 (lo que sugiere juegos, especialmente de naipes, basados en una cierta
serie algorítmica de pasos)—, el testimonio de Gabriele Salvago es relevante por otros detalles
biográficos. En efecto: afirma haberlo visto en Roma y que fue maestro del conde de Santafiore,
dignidad que por la época en que fue compuesta la carta de Salvago recaía en Sforza Sforza di Santa
Fiora, quien ciertamente se encontraba en Roma, bajo la protección de su abuelo, el papa Pablo III,
cuando el emperador visitó la ciudad23. Salvago, además, abunda sobre el proceso inquisitorial de

16 S. Mucci (ed.), «La barca di Padova» di Silvan Cattaneo [tesis], Università Cattolica del Sacro Cuore: sede di
Brescia, Brescia, 1993.
17 Crimi, Op. cit., pp. 70-71, trae a colocación otro truco, si cabe aún más efectista —y cruel—, descrito por Della
Porta (Magiae naturalis, sive de miraculis rerum naturalium libri IIII, Mattia Cancer, Nápoles, 1558, p. 67; pero
véanse también y mejor: Spacca Panelli, Nuova maniera d’’imparare molte sorti di giochi di carte, e destrezza di
mano, d’’ova, di bussoli, di moneta, d’’anelli, & altri di regola, e memoria, Giovanni Antonio Remondin,
Padua/Bassano, [s.a.], f. I.v (Crimi, Op. cit., p. 71 n. 138); Opera nova nella quale potrai facilmente imparare molti
bellissimi giochi di mano, Pietro Giacomo Petrucci, Perugia, 1578, f. Ai.v (Crimi, Op. cit., p. 198); Martino Bugier,
Veri e reali giuochi di carte, di regole e di memoria, Stamperia della Colomba, Bolonia, [s.a.], p. 5 (Crimi, Op. cit.,
p. 246); Samuel Rid, The art of iugling or legerdemaine, [Edward Allde]/T. B[ushell], Londres, 1612, p. s/n; Les
fantasies de l’Escot, [s.n.], París, 1621, p. 6), consistente en hacer resucitar un ganso aparentemente asado. Dicha
treta presuponía la narcotización previa del animal, lo que, aplicado a nuestro caso, habría requerido la cooperación
del vendedor de codornices. No obstante, el de Dalmao también podría tratarse de un simple truco de sustitución.
18 A propósito de este truco, véase: Crimi, Op. cit., p. 72.
19 Manuel de Foronda y Aguilera, Op. cit, pp. 340-341. El emperador permaneció en Mantua del 25 de marzo al 19 de
abril de 1530 (y también, más adelante, del 6 al 7 de novimbre de 1532, pp. 367-368).
20 Manuel de Foronda y Aguilera no registra ninguna visita del emperador a dicha ciudad.
21 Vid.: Crimi, Op. cit., pp. 73-76.
22 Cfr.: “le cifere di Dalmao”, de que habla Aretino.

4
Dalmao, del que, aún más claramente que Zapata, afirma que se libró por sí mismo: “palesando il
secreto, diffeso con la ragione” (“manifestando el secreto, se defendió con la razón”).
Lluís Ponç d’Icart conviene con él en este punto (“empero fue visto que todo consistía en
prevención y sutileza de manos”), aunque añade un sorprendente comentario a propósito de que el
proceso se habría repetido en más de una ocasión (“diversas veces fue prendido y tomado por los
señores inquisidores”). Puede que sólo se trate de un plural retórico, pero, hasta que una
investigación de archivo no aclare la cuestión, tampoco debería pasarse por alto. Por lo demás, Ponç
—cuyo testimonio no recoge Crimi— sitúa a nuestro prestidigitador en Nápoles, en la fortaleza de
Castel Nuovo (Maschio Angioino), en tiempos de su abuelo, Lluís d’Icart i de Requesens. Y, aunque
la muerte de este señor tuvo lugar algunos años antes de la visita del emperador a Nápoles 24, sería
posible salvar el obstáculo merced a la vaguedad cronológica de la expresión que maneja el
historiador catalán; vaguedad que —trasplantada al ámbito geográfico— serviría, quizá, también
para explicar el origen tarraconense que le atribuye a Dalmao. Ponç menciona, además, de manera
asimismo bastante genérica, sus juegos de cartas (con una referencia expresa, según parece, al
mismo truco que describen Aretino y Zapata) y de dados, y sus transformaciones de objetos en
animales (culebras, pájaros), así como de dinero en carbón y, viceversa, de carbón en dinero. Por
cierto que este último truco, ausente en el resto de testimonios, pone en relación a Dalmao —sin
duda, sólo en apariencia, aunque no sin peligro— con la alquimia y con otro tipo de magia menos
inocente que los simples juegos de manos, tradicionalmente asociada a potencias sobrenaturales: la
conversión de oro en carbón es una broma típica de duendes y demonios burlones. Para terminar, se
refiere Ponç d’Icart a la fama de que gozaba el prestidigitador en España, Italia, Alemania y Flandes
y “en diversas partes del mundo por do había pasado”.
Si, efectivamente, Dalmao estuvo en Alemania, no nos consta por ningún otro testimonio. En
cambio, una última e interesantísima noticia, debida a Amato Lusitano —y ausente también en
Crimi—, nos informa, no sólo de que residió en Amberes25, sino de que, además, murió allí en el
año 1541; exactamente, en la casa del milanés Bartolomeo Vicomercato 26, de cuya amistad —
apunta el médico portugués— ya se había valido con anterioridad para salir de la cárcel, a donde
había ido a parar por motivos de deudas. En cuanto al proceso inquisitorial, Amato Lusitano
sostiene paralelamente, aunque en contradicción con el resto de testimonios, que habría sido el
emperador Carlos V en persona quien lo libró de las manos de los inquisidores.
Y esto es todo lo que puedo decir sobre Dalmao a partir de los testimonios literarios que he logrado
reunir sobre él. Juzgue ahora el curioso lector y anímese, si el tema alcanza a interesarle, a proseguir
la búsqueda.

23 Nicola Ratti, Della famiglia Sforza, vol. I, Salomoni, Roma, 1794, pp. 253-278 (pp. 253-254). Carlos V permaneció
en Roma del 5 al 18 de abril de 1536 (Manuel de Foronda y Aguilera, Op. cit, pp. 420-421).
24 El emperador residió en Nápoles del 25 de noviembre de 1535 al 22 de marzo de 1536 (Manuel de Foronda y
Aguilera, Op. cit, pp. 416-419). Lluís d’Icart i de Requesens había muerto el año 1531, probablemente en Nápoles
(vid. infra: n. 61).
25 Seguramente, todavía como parte del séquito de Carlos V (Manuel de Foronda y Aguilera, Op. cit, pp. 485 y 487).
26 E. Acosta Armas (Op. cit., pp. 54 (n. 172) y 99) sugiere que podría tratarse del marido de la poetisa Giulia Bigolina
(ca. 1518-ca. 1569).

5
1.
Paolo Giovio, Lettere, Libreria dello Stato, Roma, 1956, vol. I, pp. 231-232 [carta 105a, al cardenal
Rodolfo Pio di Carpi, 24 de enero de 1540].
“Con tutto io dico che Cesare sarà più destro di Dalmao, se si saprà sgabbellare senza dare Santo
Ambrosio, perché li gattucci hanno aperto gli occhi, e Barbarossa lavora sotto e sopra acqua,
sperando che giuntamente Solimano muova cavalli al paro de’ suoi remi: il che sarà forse
ragionevole, se messer San Marco, constretto già dalla urgente fame, non vorrà longole attaccate a
Santo Ambrosio; e accordandosi, come io ne ho visti alcuni segni del polso, con Solimano, potremo
quasi dir buona notte”.

“Con todo esto, me parece que César sará aún más hábil que Dalmao, si sabe zafarse sin entregar
San Ambrosio27, porque los gatitos han abierto los ojos 28, y Barbarroja29 trabaja por debajo y por
encima del agua, esperando a que, al unísono, Solimán30 mueva sus caballos a la vez que él sus
remos; lo que, quizá, podría ser razonable, si el señor San Marcos 31, forzado por el hambre
acuciante, no quiera ya más dilaciones ligadas a San Ambrosio y, poniéndose de acuerdo con
Solimán —según yo he visto algunos signos del pulso—, podamos casi decir: «¡buenas noches!»”.

2.
Anon., La pazzia, [s.n.], [s.l.], [1540], ff. Fi.r-v32.
“Sì che mi pare che questi altri pericolosi pazzi da parte si debban lasciare, & alle nostre grate e
dilettevol pazzie ritornando vorrei pensaste se mai più bella pazzia al mondo ritrovar si potesse di
quella de’ nigromanti e dell’arte magica, li quali tanto s’abusano, che veramente penson co i loro
circoli, caratteri, coniurationi e pentacoli poter turbar il cielo, oscurar la luna e il sole, e far tremar la
terra e li elementi, resuscitar i morti, parlar l’ombre, trasformar i corpi, e si come l’anel di Gige
27 i.e.: Milán.
28 Cfr.: Vocabolario degli accademici della Crusca, Giovanni Alberti, Venecia, 1612, p. 545 (voz: MUCINA, E MUCINO):
“In proverbio: «I mucini hanno aperto gli occhi», dicesi di chi non è da lasciarsi punto ingannare”.
29 Jeireddin Barbarroja (1475-1546), hermano de Baba Aruj (1473-1518), también apodado «Barbarroja», de quien
heredó el nombre y su posición al mando de los corsarios berberiscos, aun cuando superó con creces la fama de
aquél en calidad de almirante en jefe de la flota imperio otomano. Vid.: Ernle Bradford, The sultan’s admiral. The
life of Barbarossa, Harcourt, Brace and World, Nueva York, 1968; Salvatore Bono, Corsari nel Mediterraneo.
Cristiani e musulmani fra guerra, schiavitù e commercio, Arnaldo Mondadori, Milán, 1993; Miguel Ángel de
Bunes Ibarra y Emilio Sola (edd.), La vida y historia de Hayradin, llamado Barbarroja. Gazavāt-I Hayreddīn Paşa
(la crónica del guerrero de la fe Hayreddīn Barbarroja), Universidad de Granada, Granada, 1997; Ramiro Feijoo,
Corsarios berberiscos. El reino corsario que provocó la guerra más larga de la historia de España , Belacqva,
Barcelona, 2003.
30 Solimán I el Magnífico (1494-1566), sultán del imperio otomano de 1520 a 1566. Vid.: André Clot, Soliman le
Magnifique, Fayard, París, 1983 [traducción al castellano: Solimán el Magnífico, Emecé, Buenos Aires, 1985].
31 i.e.: Venecia.
32 Reed.: Giovanni Andrea y Florio Valvassori, Venecia, 1541, ff. Cv.r-v; reed.: [s.n.], [s.l], 1546, ff. Cv.r-v; reed.
parcial en: Francesco Turchi (ed.), Delle lettere facete, et piacevoli, di diversi grandi huomini, et chiari ingegni,
scritte sopra diverse materie... libro secondo, [s.n.], Venecia, 1575, p. 516-517; reed.: [s.n.], Venecia, 1582, pp.
516-517; reed.: Altobello Salicato, Venecia, 1601, pp. 516-517; ed. crítica de Paola Malaguti: Nuovo Rinascimento,
2009 [ed. electrónica], pp. 48-49. No he podido consultar la traducción al francés debida a Jean du Thier: Les
louanges de la folie, Hertman Barbé, París, 1566 (reimpresa en Poitiers 1566 y en Lyon 1567).

6
havessin andar invisibili, e volar più che i venti e far tutti i sogni de i quali son pieni i libri de
cavallieri erranti; altri, spiriti ne gli anelli e ne i cristalli, sì come papagalli in gabbia, serrar si
credon, e con essi ritrovar tesori, saper secreti, acquistar l’amor delle dame, e la gratia de i signori, e
in tutti lor comandamenti e desiderii esse<r> ubediti; in tanto che certo non mi posso tener di ridere,
quando veggio alcuni, che di savii e d’accorri presumon, e pur credon che’l tutto nostro Dalmao,
aiutato da spiriti, faccia i suoi giochi, si come a’ nostri tempi il Diavol havesse tanto poche facende
che possa attender a bagatelle”.

“Y, así, me parece que estos otros locos peligrosos deben dejarse a un lado y, volviendo a nuestras
gratas y placenteras locuras, quisiera que meditaras si pudo nunca encontrarse en el mundo alguna
locura más bella que aquella de los nigromantes y cultivadores del arte de la magia, los cuales se
tienen a sí mismos en tan alta estima, que realmente piensan que con sus círculos, carácteres,
conjuros y pentáculos pueden turbar el cielo, ocultar la luna y el sol, hacer que tiemblen la tierra y
los elementos, resucitar a los muertos, hacer hablar a las sombras, transformar los cuerpos y, como
si llevaran el anillo de Giges33, volverse invisibles y volar por encima de los vientos y convertir en
realidad todos los sueños de que están llenos los libros de caballeros andantes. Otros se consideran
capaces de encerrar espíritus en anillos y en cristales, igual que loros en una jaula, y, por su medio,
encontrar tesoros, conocer secretos, conquistar el amor de las damas y el favor de los señores, y ser
obedecidos en todos sus mandatos y deseos. A tanto llega esta locura que, a decir verdad, no puedo
aguantarme la risa cuando veo a algunos que presumen de sabios y de perspicaces y, sin embargo,
creen a pies juntillas que nuestro Dalmao realiza sus juegos ayudado por espíritus, como si en
nuestros tiempos el Diablo tuviera tan poca faena que pudiera dedicarse a bagatelas”.

3a.
Pietro Aretino, Dialogo nel quale si parla del giuoco con moralità piacevole, Giovanni Farri y
hermanos, Venecia, 1543, ff. 104r-v [reed.: Dialogo nel quale si parla del gioco con moralità
piacevole, Bartolomeo Imperatore/Melchiorre Sessa, Venecia, 1545, ff. 90v-91r]34.
“Car. Sentistù mai ricordare uno Dalmao ispagnuolo?
Pad. Lo conosco come faccio voi.
Car. Non ci fa egli fare miracoli?
Pad. Anzi voi a lui.
Car. Un piede aiuta l’altro.
Pad. Che vi pare di cotal Malagigi?
Car. Non pur le brigate che lo veggono; ma noi non sappiamo come si possa essere che uno
forlivese, già maggior domo del conte Guido Rangone, ci pigli in mano <e>, nel mostrarci d’intorno
diseparate a una a una, dica: «Ogn’un tolga quella che gli piace con la mente», dipoi, rimescolateci
33 Vid.: Platón, Rep. II, 359d-360b.
34 Reed.: La terza et ultima parte de’ ragionamenti del divino Pietro Aretino. Ne la quale si contengono due
ragionamenti, cioè de le corti, e del giuoco, cosa morale e bella, John Wolf, [Londres], 1589, ff. 163v-164r; reed.:
Le carte parlanti, dialogo di Partenio Etiro, nel quale si tratta del giuoco con moralità piacevole , Marco Ginammi,
Venecia, 1650, pp. 213-214.

7
ben bene, indovini, non pur la carta presa dal terzo e dal quarto, ma si muova a dire: «Tu volesti
torre le cinque spade, e poi ti attacasti a le sei coppe».
Pad. Io ne stupisco.
Car. Benché tal cosa è un nonnulla appresso al cielo nel qual ci han posto le cifere di Dalmao: egli,
preso un paio di carte non più viste da lui, dice a chi si sia: «Toglietene una», & quel tale se la reca
in mano e, tenendola istretta: «Guardate ciò che ella è», parla lo Spagna, e sentendo rispondersi:
«Un’asso», replica: «Guardatela bene», e confermandosegli essere un’asso pure, nel costringerlo a
riporvi mente, fa che lo ritruova il caval di spade, poi il re di coppe, il fante di spade e tutto quello
che gli viene in vol<on>tà.
Pad. La fama di coteste cose vola.
Car. Se tu pigli quattro carte, aprendole te le mostra hora in figure, hora in campo bianco, hora tanti
dieci, & hora tanti malanni, che possin giugner coloro, non portano nel giuoco co’l senno de i
soldati del sublime Duca d’Urbino”.

“CARTAS.— ¿Has oído hablar alguna vez de un español llamado Dalmao?


PADUANO.— Lo conozco, como que os fabrico.
CARTAS.— ¿No consigue él que nosotras realicemos milagros?
PADUANO.— Más bien vosotras que él los haga.
CARTAS.— Un pie ayuda al otro35.
PADUANO.— ¿Qué os parece el tal Malagigi36?
CARTAS.— No a nosotras, sino a las comitivas que lo ven. Pero nosotras no sabemos cómo pueda
suceder que uno de Forli, antes mayordomo del conde Guido Rangoni 37, nos tome con las manos y,
mientras nos muestra en derredor separadamente una a una, diciendo: «Que cada cual elija con la
mente aquella que le plazca», y barajándonos luego muy bien, adivine no sólo carta escogida por el
tercero y por el cuarto, sino que incluso llegue a decir: «Tú quisiste coger el cinco de espadas, pero
después te decidiste por el seis de copas».
PADUANO.— Me quedo de piedra.
CARTAS.— Aunque todo esto es una minucia en comparación con el cielo en que nos han colocado
las cifras de Dalmao. Éste, ante una pareja de cartas nunca antes vistas por él, dice a quienquiera
que tenga delante: «Coge una»; y, tomándola este individuo con la mano y teniéndola sujeta, vuelve
a decir el de España: «Mira a ver qué es»; y, cuando escucha que le responde: «Un as», replica:
«Mírala bien»; y, después que le confirma que es un as, con todo, al forzarlo a volver a prestar
atención, logra que encuentre el caballo de espadas, y, después, el rey de copas, la sota de espadas y
todo aquello que le viene en gana.
PADUANO.— La fama de estas cosas vuela.
CARTAS.— Si tú coges cuatro cartas, al abrirlas, te las muestra una vez como figuras; a continuación,
todas en blanco; luego, como otros tanto dieces; y, después, el mismo número de calamidades

35 Angelo Monosini, Floris Italicae linguae libri novem, Giovanni Guerigli, Venecia, 1604, p. 101.
36 Mago legendario que aparece, por lo menos, en Il Morgante de Pulci, en Orlando innamorato de Boiardo y en
Orlando furioso de Ariosto, y que deriva del Maugris o Maugis de los cantares de gesta franceses.
37 Guido II Rangoni (1485-1539), condotiero italiano. Vid.: Carlo Baja Guarienti, “Rangoni, Guido, detto Piccolo”, en
Dizionario biografico degli italiani, vol. LXXXVI [edición electrónica], 2016.

8
cuantas pueden acumular aquellos que no se conducen en el juego con el juicio con que lo hacen los
soldados del sublime duque de Urbino38”.

3b.
Ibíd., f. 140v [reed.: ff. 124v-125r]39.
“Car. I tuoi comenti non frastagliano la medicina, non pestano le leggi e non martorizano le
scritture. Quel che è un sette è tolto per tale, il nove non ti mette in dubbio co’l parerti altra cosa, e
l’asso si fa conoscere per un punto: son chimere i casi di Dalmao.
Pad. Traveggole anchora”.

“CARTAS.— Tus comentarios no recortan los fueros de la medicina, no pisotean las leyes y no
martirizan las Escrituras. Lo que es un siete es tomado por tal, el nueve no te plantea la duda de si
se parece a otra cosa, y el as se reconoce por medio de un punto: son quimeras los casos de Dalmao.
PADUANO.— Espejismos, más bien”.

4.
Silvana Mucci (ed.), «La barca di Padova» di Silvan Cattaneo [tesis], Università Cattolica del
Sacro Cuore: sede di Brescia, Brescia, 1993, pp. 227-22840.
“A questi nostri tempi, 1530, retrovandossi Carlo di Austria, imperatore max<im>o, in Mantoa, un
spagniolo, nome Dalmau Català, dimonstrò transfiguratione di cose stupende. Tra le altre, un
villanello, tenendo alchune quaglie morte in mano per venderle ne la piazza, il spagniolo,
prendendole in mane et sufflandoli ne la cropa per vedere si erano grasse con vista di comprarle, a
una a una sufflandoli, se ne volarono sopra li tetti, fatte vive. Il conffitto vilanello, piangendo con il
stropo vacuo, senza quaglie in mano, gridava le fussero pagate le quaglie et che erano morte; da
l’altra banda, vedendo che erano volate, non sapea che dire. Il spagniolo gli le paghetti cortese et,
prima, come erano, mandole per il mozzo, all’hospitio.
Il medesimo converse li guanti de Hercole, secondo ducca moderno di Ferrara, in due pernici, quali
volando per la sala, ne le mani di esso ducca, reportole, guanti retornaro.

38 A la sazón: Guidobaldo II della Rovere (1514-1574), duque de Urbino de 1538 a 1574. Vid.: [Luigi Passerini],
[Famiglie celebri di Italia, 151]. Della Rovere di Savona, duchi d’Urbino [II], [Luciano Basadonna], [Milán], 1866,
tabla VI.
39 Reed.: La terza et ultima parte de’ ragionamenti del divino Pietro Aretino. Ne la quale si contengono due
ragionamenti, cioè de le corti, e del giuoco, cosa morale e bella, John Wolf, [Londres], 1589, f. 199r; reed.: Le
carte parlanti, dialogo di Partenio Etiro, nel quale si tratta del giuoco con moralità piacevole, Marco Ginammi,
Venecia, 1650, p. 288.
40 Ms.: Salò, Biblioteca dell’Ateneo di Salò, sign.: 144 (C.66), ff. 311v-313r.

9
Vi aggiongerò, apresso, che il saggio spagnolo ne la barbaria grande, in Venetia, a Santo Marco,
dove per vedere tanta città, sola al mondo, erassene da la corte ito, facciandossi lavar il capo, lo
lassò in mane del barbiero, spichato da lo busto al tutto, il corpo senza capo cadendo morto in terra,
et il capo nel ramino. Il barbiero, intemorito, et fuori di sé fatto, a quanto potea correre, si ne fugite
in S<an>to Giovani Polo, conffessando havergli tirato il capo dal loco suo, ma che lo fossi
attacchato con la cera, altrimente non saper a qual modo. Il spagniolo, presente gente assai della
plebe corsa a vedere questo spectacculo, ripeglieti il capo de lo ramino, et, repostolo al loco suo,
tutti spaventati fugirono et lui se ne andete a spasso. Il bon barbiero per un mese stesene nel
convento de’ frati, quasi stupido, temendo la giusticia. Persuaso al fine come il caso era passato da
parenti et amici, se ne ritornò al solito esercitio”.

“En nuestros tiempos, en el año de 1530, cuando el emperador máximo Carlos de Austria se
encontraba en Mantua, un español, llamado Dalmau Catalán, realizó transformaciones prodigiosas
de objetos. Entre otras: a un aldeano, que tenía unas cuantas codornices muertas en la mano para
venderlas en la plaza, el español, tomándolas con sus manos y soplándolas en la cabeza —como
para comprobar si eran gordas al fin de comprarlas—; soplándolas, como digo, una a una, salieron
volando por encima de los tejados, vueltas a la vida. El confundido aldeano, llorando con el lazo
vacío en su mano sin las codornices, gritaba que le fueran pagadas las codornices y que éstas
estaban muertas; pero, por otro lado, viendo cómo habían salido volando, no sabía qué decir. El
español se las pagó cortésmente y, ya en el mismo estado en que se encontraban antes, mandó a su
críado que las llevara al albergue.
Éste mismo convirtió los guantes de Ercole II, duque contemporáneo de Ferrara 41, en dos perdices,
las cuales, después de volar por toda la habitación, se posaron en las manos del duque, convertidas
otra vez en guantes.
Añadiré también que aquel sagaz español, en la barbería grande, en San Marcos de Venecia —
adonde, por ver tamaña ciudad, sin par en el mundo, había ido ausentándose de la Corte—, después
de haber mandado que le lavaran la cabeza, la dejó en manos del barbero, separada por entero del
pecho, cayendo al suelo el cuerpo muerto sin cabeza, y la cabeza, en el escalfador. El barbero,
aterrorizado y fuera de sí, huyó lo más deprisa que pudo a la basílica de San Juan y San Pablo,
donde confesó haberle sacado la cabeza de su sitio, pero que ésta debía de estar pegada con cera; si
no, no sabía cómo habría podido suceder42. Por su parte, el español, cuando ya se había congregado
una gran multitud de la plebe, atraída por el espectáculo, recogió la cabeza del escalfador y la puso
en su lugar. Todos huyeron espantados y él se marchó con paso tranquilo. El buen barbero
permaneció durante un mes en el convento de los frailes 43, como alelado, temiendo la acción de la
justicia. Finalmente, tras ser convencido por parientes y amigos de cómo había terminado el asunto,
volvió a su antigua profesión”.

41 Ercole II d’Este (1508-1559), duque de Ferrara de 1534 a 1559. Vid.: Gino Benzoni, “Ercole II d’Este”, en
Dizionario biografico degli italiani, vol. XLIII, Istituto della Enciclopedia Italiana, Roma, 1993, pp. 107-126.
42 Desde «pero...», otra traducción posible sería: «pero que él [el barbero] la había vuelto a pegar con cera, por no
saber hacerlo de otra manera».
43 La basílica de San Juan y San Pablo (San Zanipolo, en dialecto veneciano), a menos de un kilómetro de distancia de
la plaza de San Marcos en dirección noreste, estuvo dirigida desde su consagración, en 1430, por frailes dominicos.

10
5a.
Girolamo Cardano, De subtilitate libri XXI, Johannes Petreius, Núremberg, 1550, p. 34244.
“[in margine: Hispani praestigiatoris historia] Memini enim cum Carolus V, Caesar foelicissimus,
Mediolanum venisset, Duce Francisco Sfortia, eius nominis secundo, Hispanum fuisse in comitatu
Caesaris, qui adeo mira faceret perstringeretque tam apte oculos videntium, ut qui philosophiae
expertes essent, ipsum pro mago haberent. Nec talem, ut intellexi, nostra secula aut antiquiora multo
viderunt: nam inaudita & incredibilia faciebat”.

44 Reimp.: Michel Fezandat & Robert Granion, París, 1550, f. 287r; reimp.: Guillaume Rouillé, Lyon, 1551, p. 571;
reimp.: Michel Fezandat & Robert Granion, París, 1551, f. 287r; reimp.: Jacques du Puys, París, 1551, f. 287r; 2ª
ed.: Ludwig Lucius, Basilea, 1554, p. 494: “[in margine: Damauti Hispani praestigiatoris historia] Memini enim
cum Carolus V, Caesar felicissimus, Mediolanum venisset, Duce Francisco Sfortia, eius nominis secundo,
Hispanum fuisse in comitatu Caesaris, nomine Damautum, qui adeo mira faceret, perstringeretque tam apte oculos
videntium, ut qui philosophiae expertes essent, ipsum pro magno [sic!] haberent. Nec talem, ut intellexi, nostra
secula aut antiquiora multo viderunt: nam inaudita & incredibilia faciebat”; reimp.: Guillaume Rouillé, Lyon, 1554,
p. 688; reimp.: Guillaume Rouillé, Lyon, 1559, p. 633; reimp.: Heinrich Petri, Basilea, 1560, p. 494; reimp.:
Barthélemy Honorat, Lyon, 1580, p. 633; reimp.: Étienne Michel, Lyon, 1580, p. 633; reimp.: Sebastian
Henricpetri, Basilea, 1582, 2º, p. 520; 3ª ed.: Heinrich Petri, Basilea, 1560, p. 1121: “[in margine: Damauti seu
Dalmagi Hispani praestigiatoris historia] Memini enim, cum Carolus V, Caesar felicissimus, Mediolanum venisset,
Principe Francisco Sfortia, eius nominis secundo, Hispanum fuisse in comitatu Caesaris, nomine Damautum, vel
Dalmagum, qui adeo mira faceret, perstringeretque tam apte oculos videntium, ut qui philosophiae expertes essent,
ipsum pro mago haberent. Nec talem, ut intellexi, nostra secula aut antiquiora multo viderunt: nam inaudita &
incredibilia faciebat”; reimp.: Sebastian Henricpetri, Basilea, 1582, 8º, p. 896; reimp.: Sebastian Henricpetri,
Basilea, 1611, p. 896; reimp.: Sebastian Henricpetri, Basilea, 1664, p. 639; reimp. en: Id., Opera omnia: tam
hactenus excusa; hic tamen aucta & emendata; quam nunquam alias visa, ac primum ex auctoris ipsius
autographis eruta: cura Caroli Sponii, Jean Antoine Huguetan & Marc Antoine Ravaud, Lyon, 1663, vol. III, p.
635a. Trad. al francés por Richard le Blanc: Les livres de Hiérome Cardanus medicin milannois, intitulés de la
subtilité, & subtiles inventions, ensemble les causes occultes, & raisons d’icelles. Traduis de latin en françois, par
Richard le Blanc, Guillaume Le Noir, París, 1556, f. 352r: “[in margine: L’histoire de Damantus enchanteur
Espagnol] Il me souvient que quand Charles cinquième de ce nom, empereur très-heureus, vint à Milan, François de
Sforce, second de ce nom, lors estant duc, un espagnol nommé Damantus estoit en la compagnie de l’empereur,
lequel faisoit choses tant merveilleuses, & enchantoit les yeus des assistans tellement, que les ignares de filosofie
l’estimoient un grand personnage. Et ceus de nostre tems, & qui sont plus antiques, comme j’ay entendu, n’en ont
veu ne cognu un tel: car il faisoit choses inaudites, nouvelles, & incredibles”; ed. simultánea: Jean Foucher, París,
1556, f. 352r; reed.: Jean Houzé/Abel Langelier/Pierre Cavellat, París, 1584, f. 429r; reed.: viuda de Du Bosc,
Ruan, 1642, f. 429r. Cfr.: Tommaso Garzoni, Il serraglio de gli stupori del mondo, Ambrosio y Bartolomeo Dei,
Venecia, 1613, p. 230: “Et nel decimo ottavo De subtilitate <Cardano> suppone che Daumato Spagnuolo fusse vero
prestigiatore naturale, forsi dell’una & l’altra sorti de’ prestigii raccontati, mentre dice: «Memini enim cum Carolus
Quintus foelicissimus Mediolanum venisset, Principe Francisco Sfortia eius nominis secundo, Hispanum fuisse in
comitatu Caesaris, nomine Daumatum, vel Dalmagum, qui adeo mira faceret, perstringeretque tam apte oculos
videntium, ut qui philosophiae expertes essent, ipsum pro mago haberent, nec talem (ut intellexi) nostra saecula aut
antiquiora multo viderunt: nam inaudita & incredibilia faciebat»”. Cfr.: Jacques d’Autun [i.e.: Jacques de
Chevanes], L’incredulité sçavante, et la credulité ignorante: au sujet des magiciens et des sorciers. Avecque la
response à un livre intitulé Apologie pour tous les grans personnages, qui ont esté faussement soupçonnés de
magie, Jean Molin, Lyon, 1671, pp. 880-881: “La première manière de nous tromper en supposant un objet pour un
autre, se fait par l’artifice du Démon, qui est infiniment plus subtil que ces basteleurs, qui sont si souples & si
adroits à faire leurs tours, que le vulgaire les soupçonne de magie. Cardan dit, entre autre, qu’il a veu des personnes
qui se perçoient le front sans se blesser, & en faisoient sortir du vin; qui de divers anneaux separez composoient une
chaisne en un moment, sans les ouvrir pour les entrelasser l’un dans l’autre, & ce qui est encore plus estonnant, que
ce bâteleur iettoit separément trois anneaux en l’air, qui en tombant se trouvoient unis ensemble; que lors que
Charles Quint vient à Milan, un espagnol nommé Daumatus estoit à la suite de la Cour, qui trompoit si adroitement
la veuë de tous les regardans par la subtilité de ses mains, que ceux qui n’estoient pas philosophes, attribuoient les
tours de son art à la magie. Un autre faisoit paroistre un enfant sans teste, & la teste separée du corps de l’enfant, &

11
“[al margen: Historia del prestidigitador español] Recuerdo que, cuando el felicísimo emperador
Carlos V vino a Milán, gobernada a la sazón por el duque Francesco II Sforza 45, se hallaba en su
séquito un español, que realizaba tales prodigios y aturdía con tanta maestría los ojos de los
espectadores, que quienes carecían de filosofía, lo tenían por un mago. A nada semejante, según
advertí, estaban acostumbrados ni nuestro siglo ni aun los precedentes. Y es que obraba maravillas
inauditas e increibles”.

5b.
Girolamo Cardano, De subtilitate libri XXI, Ludwig Lucius, Basilea, 1554, p. 50346.
“Verum ut mirabilium effectuum genera per capita distinguam, septem modis mirabilia contingunt:
aut natura, aut corporis viribus, aut ingenii, aut proprietate, aut viribus certis sed eximiis, aut quia
occulta sit causa, industria, vel simpliciter. Proprietatum quidem & corporis virium, & occultatae
per industriam causae, exempla plurima posui cum de Damauto & Turcis funambulis, ac dum lupi
historiam texerem”.

“Ahora bien, al fin de distinguir por clases los diversos géneros de efectos maravillosos, los
prodigios acontecen de siete maneras diferentes: o por naturaleza, o por ciertas habilidades del
cuerpo o del ingenio, o por alguna propiedad específica, o por fuerzas conocidas pero débiles, o
porque la causa se halla oculta, ya se deba esto a una intervención deliberada o directamente. A
decir verdad, ya he puesto muchísimos ejemplos a propósito de las propiedades específicas, las
nonobstant tout cela l’enfant estoit plein de vie. Certes, si la subtilité d’un basteleur peut tromper ainsi la veuë, qui
doute que le Démon n’ait plus d’agilité que luy, pour supposer un objet en place de l’autre, une beste pour un
homme, & un loup pour un sorcier?”.
45 Francesco II Sforza (1495-1535), último duque independiente de Milán (1521-1535). Vid.: Gino Benzoni,
“Francesco II Sforza, duca di Milano”, en Dizionario biografico degli italiani, vol. L, Istituto della Enciclopedia
Italiana, Roma, 1998, pp. 15-23.
46 Todo este pasaje (y lo que le sigue; de hecho, hasta la p. 511) es una ampliación de la segunda edición. Reimp.:
Guillaume Rouillé, Lyon, 1554, p. 706; reimp.: Guillaume Rouillé, Lyon, 1559, p. 645; reimp.: Heinrich Petri,
Basilea, 1560, p. 503; reimp.: Barthélemy Honorat, Lyon, 1580, p. 645; reimp.: Étienne Michel, Lyon, 1580, p. 645;
reimp.: Sebastian Henricpetri, Basilea, 1582, 2º, p. 531; 3ª ed.: Heinrich Petri, Basilea, 1560, p. 1144: “Verum ut
mirabilium effectuum genera per capita distinguam, septem modis mirabilia contingunt: aut natura, aut corporis
viribus, aut ingenii, aut proprietate, aut viribus certis sed eximiis, aut quia occulta sit causa, industria, vel
simpliciter. Proprietatum quidem & corporis virium, & occultatae per industriam causae, exempla plurima posui
cum de Damauto, vel (ut aliis placet) Dalmago, & Turcis funambulis, ac dum lupi historiam texerem”; reimp.:
Sebastian Henricpetri, Basilea, 1582, 8º, p. 915; reimp.: Sebastian Henricpetri, Basilea, 1611, p. 915; reimp.:
Sebastian Henricpetri, Basilea, 1664, p. 652; reimp. en: Id., Opera omnia: tam hactenus excusa; hic tamen aucta &
emendata; quam nunquam alias visa, ac primum ex auctoris ipsius autographis eruta: cura Caroli Sponii, Jean
Antoine Huguetan & Marc Antoine Ravaud, Lyon, 1663, vol. III, p. 641b. Trad. al francés por Richard le Blanc:
Les livres de Hiérome Cardanus medicin milannois, intitulés de la subtilité, & subtiles inventions, ensemble les
causes occultes, & raisons d’icelles. Traduis de latin en françois, par Richard le Blanc, Guillaume Le Noir, París,
1556, f. 359r: “Et à fin que je distingue les gerres des affections admirables per chapitres, les choses admirables
aviennent par sept manières, ou par nature, ou par la force du cors, ou de l’esprit, ou par proprieté, ou par certaine
force excellente, ou pource que la cause est occulte, ou par industrie, ou simplement. J’ay amené plusieurs
exemples des propietés de la force du cors & de la cause occulte par industrie, quand j’ay parlé de Damantus, des
Turcs dansans sus la corde, & quand j’ay recité l’histoire du lou”; ed. simultánea: Jean Foucher, París, 1556, f.
359r; reed.: Jean Houzé/Abel Langelier/Pierre Cavellat, París, 1584, f. 437v; reed.: viuda de Du Bosc, Ruan, 1642,
f. 437v.

12
habilidades corporales y la capacidad de ocultar deliberadamente la causa, cuando traté de Damauto
y de los funambulistas turcos, y cuando narré la historia del lobo”.

6.
Girolamo Ruscelli (ed.), Orlando furioso. Di M. Lodovico Ariosto, tutto ricorretto, et di nuove
figure adornato. Alquale di nuovo sono aggiunte le annotationi, gli avvertimenti, & le dichiarationi
di Girolamo Ruscelli, la vita dell’autore descritta dal signor Giovambattista Pigna, gli scontri de’
luoghi mutati dall’autore doppo la sua prima imprissione, la dichiaratione di tutte le favole, il
vocabolario di tutte le parole oscure, & altre cose utili & necessarie, Vincenzo Valgrisi, Venecia,
1556, 8º, pp. 122-12347.
“Et di questi effetti di occultare in tutto o in parte, o manifestare, & fare apparir più o meno gli
oggetti alla vista nostra, s’hanno moltissime esperienze ne gli occhiali, che hora raccolgono, hora
disperdono i raggi visivi, secondo che sono colmi o cavati in mezo; & così con la spessezza, &
chiarezza loro, o fanno effetto di moltiplicare, et condensare l’aere intorno alla vista, o di
disgregarlo. Onde si fanno di quei che portano i raggi visivi, o le spetie dell’oggetto per lunghissimo
spatio, & di grandi che sono, le fanno parer piccolissime. O per contrario le picciole fanno parer
grosse oltre modo. & si fan di quei che nel vedersi far variar luogo, & stando in un luogo fanno
vedersi in un’altro; o varian forma, & d’una cosa si fanno veder per un’altra, come era quella via
che i magi di Faraone usavano a far parer le cose così diverse da quelle che erano, & a’ tempi nostri
hanno infiniti veduto quelle di Dalmao Spagnuolo, & infiniti altri effetti tali, che per queste vie
naturali, & con questi fondamenti detti di sopra si fanno da chi sa applicar le cose tra loro, & quelle
che operano, con quelle che ricevono le operationi proportionalmente, & saggiamente impiegate”.

“Y de tales efectos de ocultar total o parcialmente, o de manifestar y de hacer aparecer mayores o


menores los objetos a nuestra vista, se hallan muchísimos ejemplos en las gafas, que unas veces
reúnen, otras dispersan los rayos visivos, según que estén abultadas o ahuecadas por el centro; y así,
con su peculiar densidad y transparencia, o hacen efecto de multiplicar y condensar el aire en torno
a la vista o de disgregarlo. De ese modo, se fabrican algunas gafas que llevan los rayos visivos o las
especies del objeto a través de un espacio muy largo; y, de grandes que son, los hacen parecer
pequeñísimos; o, al contrario, por un procedimiento inverso, hacen parecer grandes los que son
pequeños. Y se fabrican también otras que cambian el lugar de la visión y, estando el objeto en un
sitio, hacen que se vea en otro; o que varían la forma, y de una cosa hacen que se vea otra distinta.
Tal era la táctica que empleaban los magos del Faraón para hacer aparecer las cosas tan diferentes
de como eran en realidad. Y en nuestros tiempos un sinfín de gente ha visto aquellos trucos del
español Dalmao y otros infinitos efectos parecidos, que se realizan por medio de estos
procedimientos naturales y conforme a los principios antedichos por quien sabe aplicar las cosas
entre sí, aquéllas que obran con aquéllas que reciben las operaciones proporcionalmente, y las
emplea sabiamente”.

47 Reed.: Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1556, 4º, p. 111; reed.: Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1558, p. 111; reed.: Vincenzo
Valgrisi, Venecia, 1565, p. 111; reed.: Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1566, p. 105; reed.: Vincenzo Valgrisi, Venecia,
1568, p. 111; reed.: Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1573, p. 111; reed.: herederos de Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1580,
p. 111; reed.: Francesco de Franceschi, Venecia, 1584, p. 111; reed.: Felice Valgrisi, Venecia, 1587, p. 111; reed.:
Felice Valgrisi, Venecia, 1603, p. 111; reed.: Stefano Orlandini, Venecia, 1730, p. 114n.

13
7.
Giovanni Battista Della Porta, Magiae naturalis, sive de miraculis rerum naturalium libri IIII,
Mattia Cancer, Nápoles, 1558, pp. 96-9748.
“Narrat Macrobius in Aegypto, quod ex terra & imbre mures nascuntur, & in aliis locis ranae,
serpentes & similia, unde facilis est earum procreatio. Quidam enim cum spuisset, ex sputo statim
rana creata est, & Daumatus hispanus, quotiens libuerat ranarum maximam illico producebat
copiam”.

“Cuenta Macrobio49 que en Egipto nacen ratones a partir de la tierra y de la lluvia, así como en otros
lugares, ranas, serpientes y otras criaturas semejantes; de lo que se sigue que su generación es
sumamente fácil. En efecto, una vez que cierto individuo escupió, de inmediato nació una rana del

48 Reed.: Christophe Plantin, Amberes, 1560, f. 80v; reed.: Johann Steels, Amberes, 1562, f. 80v; reed.: Guillaume
Rouillé, Lyon, 1569, p. 209; reed.: Christophe Plantin, Amberes, 1576, pp. 181-182. Trad. al italiano: De i miracoli
et maravigliosi effetti dalla natura prodotti, libri IIII, Ludovico Avanzi, Venecia, 1560, f. 95r: “Dice Macrobio che
in Egitto della terra & de la brinata, nascano li sorci, & altri luoghi le rane, serpenti, & altri simili animali: talché,
concludendo, diciamo che la generatione di questi, è molto facile. Una volta sputando uno in terra in fatto
s’ingenerò una rana. Damato spagnuolo a ogni suo beneplacito generava una gran copia di rane”; reed. (con ligeras
variantes): Ludovico Avanzi, Venecia, 1562, f. 87v; reed.: Ludovico Avanzi, Venecia, 1566, f. 87v; reed.: Altobello
Salicato, Venecia, 1572, f. 87v; reed.: Marcantonio Zaltieri, Venecia, 1584, f. 87v; reed.: herederos de Giacomo
Simbeni, Venecia, 1588, f. 87v; reed.: Giovanni Alberti, Venecia, 1600, f. 87v; reed.: Lucio Spineda, Venecia, 1611,
f. 87v; reed.: Giovanni Battista Bonfadino, Venecia, 1618, f. 87v; reed.: Carlo Conzatti, Venecia, 1665, p. 287. Trad.
al holandés: Magia, oft de wonderlicke wercken der naturen: bescreuen in vier boecken, Christophe Plantin,
Amberes, 1566, p. 185: “Macrobius segt dat in Egypten upt aerde ende slach reghen muysen gegenereert werden,
ende op ander plaetsen vorschen, serpenten ende dergeliicke dieren waerom dat haerlieder genera tie licht is. Want
met dat een ghespoghen hadde, so wert terstont upt dat speecsei een vorsch ghegenereert, ende Daumatus Spaignart
brochte terstont voorts so dicwils alst hem beliesde een seer groote menichtevan vorsschen”; reed.: Frans
Bastijn/Jacob Roels/Thomas Fonteyn, Leiden, [1652], p. 222; reed: Jan Meyer, Leiden, 1655, p. 222. Trad. al
francés: La magie naturelle; qui est, les secrets & miracles de nature, mise en quatre livres , Charles Pesnot, Lyon,
1571, ff. 169r-v: “Encore Macrobe raconte que en Egypte il naist des souris de terre, & de pluye, & en autres lieux
des raines, des serpens, & autres semblables bestes: parquoy de là il s’ensuit que la procréation de tel bestail est fort
facile. Car il est advenú qu’un personnage ayant quelquefois craché, cognut que soudain de son crachat nasquit une
raine. Et Daumatus Hespagnol toutes les fois que bon luy sembloit soudain produisoit foison de raines”; reed.:
Benoît Rigaud, Lyon, 1591, ff. 165r-v; reed.: Thibaud Ancelin, Lyon, 1608, p. 313; reed.: François Arnoullet, Lyon,
1615, pp. 223-224; reed.: viuda de Guillaume Valfray, Lyon, 1650, pp. 223-224; reed.: Jacques Besongne, Ruan,
1657, pp. 362-363; reed.: Simon Potin, Lyon, 1678, pp. 223-224. Cfr.: Johann Jacob Wecker, De secretis libri XVII,
ex variis authoribus collecti, methodiceque digesti, [s.n.], Basilea, 1582, p. 955. Cfr.: Reginald Scot, The discoverie
of witchcraft, William Brome, Londres, 1584, p. 314: “as I. Bap. Neap. saith... And Macrobius reporteth, that in
Aegypt, mice growe of earth and shewers; as also frogs, todes, and serpents in other places. They saie that
Damnatus Hispanus could make them when & as many as he listed”. Cfr.: Giuseppe Passi, La monstruosa fucina
delle sordidezze de gl’huomini, Giacomo Antonio Somasco, Venecia, 1603, f. 67v: “e se bene anco Giovanni
Battista Porta narra, che Daumato Hispano, ogni volta che gli piaceva, produceva gran copia di rane; devesi
intendere di quelle, che nascono di putredine, e se altrimenti intendesse, non è da far sopra le sue parole
fondamento, perché molte cose false ha mischiato anco nel suo libro”. Cfr.: Pietro Passi, Della magic’arte overo
della magia naturale, Giacomo Violati, Venecia, 1614, pp. 101-102: “è vero, che Giovanni Battista Porta narra di
Daumato Hispano [in margine: Daumate Ispano mago naturale], che ogni volta che gli piaceva, in un subito
produceva grandissima copia di rane, le quali tiene apertamente potersi produrre per via naturale, & parla di quelle,
che nascono di putrefattione: ma al suo detto non bisogna dare altra intelligenza, che quella, che detto habbiamo, &
egli istesso, parlando della produttione di alcuni animali, mostra doversi intendere così, e non altrimenti dicendo ”.
La referencia al tortosino no aparece en la edición ampliada de la Magia dellaportiana: Magiae naturalis libri XX.
Ab ipso authore expurgati & superaucti, Orazio Salviano, Nápoles, 1589.
49 Satur. VII, 16, 12.

14
escupitajo; y el español Daumato, siempre que quería, producía al instante una enorme multitud de
ranas”.

8.
Amato Lusitano, Curationum medicinalium... centuriae duae, quinta videlicet ac sexta, Vincenzo
Valgrisi, Venecia, 1560, p. 30550.
“Caeteris vero magicis praestigiis unum Almaum, nostro tempore alterum Demogorgonem,
hominem, si recte teneo hispanum, opponere satis esset, quem ut universa Anthverpia, ita Caroli
Quinti Imperatoris aulici omnes optime noverunt. Qui tam multas incantationes et delusiones
machinabatur, ut omnium, qui unquam fuere, praestigiator maximus haberetur. Nullam tamen
naturae iniuriam inferebat, ut Imperator ipse egregie novit, qui ipsum, ab inquisitoribus accusatum,
absolvit. Obiit autem vir hic Anthverpiae apud Mediolanensem quendam Bartholomaeum
Vicomercatum, hominem pium, anno 1541, qui eum e carcere, in quo propter aes alienum
detinebatur, liberaverat”.

“A los demás artificios mágicos bastaría oponerles el solo caso de Almao, el Demogorgón 51 de
nuestro tiempo ―un individuo español, si estoy en lo cierto―, a quien conocía perfectamente toda
Amberes, así como todos los cortesanos del emperador Carlos V. Urdía éste tantos encantamientos e
ilusiones que se le consideraba el más grande prestidigitador de todos los que ha habido nunca. Sin
embargo, jamás transgredía el orden de la naturaleza, como el emperador mismo sabía
perfectamente, pues, acusado por los inquisidores, lo absolvió. Este hombre murió en Amberes en el
año 1541, en casa de un milanés llamado Bartolomeo Vicomercato52, hombre piadoso, que lo había
liberado de la cárcel en la que estaba detenido por deudas”53.

9?
Anton Francesco Doni, La filosofia morale... tratta da molti degni scrittori antichi prudenti,
herederos de Melchiorre Sessa/Francesco Rampazetto, Venecia, 1567, f. *3r54.

50 Reed.: Curationum medicinalium... continens centuriae tres, quintam videlicet, sextam, ac septimam non antea
impressam, Vincenzo Valgrisi, Venecia, 1566, pp. 280-281; reed. en: E. Acosta Armas, Op. cit., p. 53.
51 Sobre este dios o demonio, fruto, al parecer, de las corruptelas de la transmisión textual, vid.: E. Acosta Armas, Op.
cit., pp. 97-98; Sylvain Matton, “La figure de Démogorgon dans la littérature alchimique”, en Didier Kahn y
Sylvain Matton (edd.), Alchimie, art, histoire et mythes. Actes du 1 er colloque international de la Société d’Étude de
l’Histoire de l’Alchimie (Paris, Collège de France, 14-15-16 mars 1991), S.É.H.A./Archè, París/Milan, 1995, pp.
265-346; Mino Gabriele, “Demogòrgone: il nome e l’immagine”, en Antonio Ferracin y Matteo Venier (edd.),
Giovanni Boccaccio: tradizione, interpretazione e fortuna. In ricordo di Vittore Branca, Forum, Udine, 2014, pp.
45-73.
52 Según E. Acosta Armas (Op. cit., pp. 54 (n. 172) y 99) podría tratarse del marido de Giulia Bigolina (ca. 1518-ca.
1569).
53 Sigo, con algunas modificaciones, la traducción de E. Acosta Armas, Op. cit., p. 54.

15
“O gente a cui si fa notte inanzi sera, che accade far questi sventolamenti, non essendo richiesti?
Chi vi dimanda nulla? Io sto tal volta a pensare se alcune lettere, che io ho nello scrittoio qui, in
questa Rocca, dove mille begli intelletti e mille gentiluomini illustri vengono, son vere o pur son
fantasme dello Spagnuolo”.

“¡Oh, gente, a quien se os hace de noche antes de que llegue la tarde 55!, ¿a qué viene hacer esos
aspavientos que nadie os requiere? ¿Quién os pide nada? A veces llego a preguntarme si algunas
cartas que yo guardo en mi escritorio, aquí, en esta Rocca56, a donde vienen mil bellos intelectos y
mil gentilhombres ilustres, son reales o si, más bien, fantasmagorías del Español”.

10.
Antonio Ceruti (ed.), “Gabriele Salvago, patrizio genovese. Sue lettere: notizie e documenti”, en
Atti della Società Ligure di Storia Patria XIII/4 (1880), pp. 701-905 (p. 810n).
“Alcune brevi novelle ricavo da lettera del 23 marzo del 1569 a G[ian]. V[incenzo]. Pinelli: «... Il
negromante é huomo maestro di mano, et fa alcune cose assai gentili, ma non tali, quali io già vidi
fare in Roma a Gioan Dalmao spagnuolo, il quale condusse la inquisizione di Spagna in meraviglia
tale, che perdendo quei dotti la discussione et insieme tutti i metodi naturali, credendo che fusse
huomo diabolico, lo posero in prigione con opinione di ammazzarlo, se egli non si fosse, palesando
il secreto, diffeso con la ragione. Nasce negli huomìni la meraviglia dalla ignorantia, la quale, come
è nota, rende il miracolo assai facile. Fa costui anchora per via di certi numeri pitagorici, che però
sono in qualità prefissa, perchè se operasse nello infinito, esset alter Deus, alcune indovinationi
molto belle, apponendosi a quello che altri si ha immaginato. Il medesimo fa in Roma il sig. conte
Santafiore con mia estrema meraviglia, che lo imparò da Dalmao; non lo vuole insegnar, havendo
così promesso. Son belle, ma non diaboliche»”.

“Carta del 23 de marzo del 1569 a Gian Vincenzo Pinelli 57: «... El nigromante es un hombre maestro
con las manos y realiza algunos trucos bastante curiosos, pero no tales como los que yo vi ejecutar
hace tiempo en Roma al español Joan Dalmao, quien llevó a la inquisición de España a tal grado de
admiración, que, abandonando aquellos doctos hombres la discusión y, junto con ella, todos los
métodos naturales, creyendo que fuera un hombre diabólico, lo metieron en prisión bajo la amenaza
de matarlo, si aquél no se hubiera defendido con la razón, revelando su secreto. Nace la admiración

54 La carta a “Gli illustris sig. clariss. patroni, mag. benefattori et amici singulariss.”, de donde se extrae la cita, no
figura en la 1ª ed. de la obra (La moral filosophia... tratta da gli antichi scrittori, Francesco Marcolini, Venecia,
1552), ni en las siguinetes reediciones: Giovanni Battista y Giacomo Gelmini, Trento, 1588; Benedetto
Mammarello, Ferrara, 1610 [i.e.: 1590]; Giovanni Battista Gelmini, Trento, 1594; Giorgio Greco, Venecia, 1597;
Giovanni Battista Bertoni, Venecia, 1606.
55 Cfr.: Petrarca, Trionfo della morte, I 39: “gente a cui si fa notte inanzi sera”.
56 i.e.: Monselice, ciudad asentada sobre la colina de la Rocca (parte de las colinas Eugáneas), en la provincia de
Padua, donde Doni pasó sus últimos años. Vid.: Giovanna Romei, “Doni, Anton Francesco”, en Dizionario
biografico degli italiani, vol. XLI, Istituto della Enciclopedia Italiana, Roma, 1992, pp. 158-166.
57 Humanista italiano (1535-1601), célebre sobre todo por su labor como bibliófilo y coleccionista y por su
correspondencia. Vid.: Marco Callegari, “Pinelli, Gian Vincenzo”, en Dizionario biografico degli italiani, vol.
LXXXIII [edición electrónica], 2015.

16
entre los hombres de la ignorancia, la que, una vez conocida, convierte el milagro en algo muy
sencillo. También realiza éste, por medio de ciertos números pitagóricos, los cuales, no obstante, se
encuentran en una proporción prefijada ―porque, si operase en el infinito, esset alter Deus [sería
un nuevo Dios]―, algunas adivinaciones muy hermosas, adelantándose a aquello que otro sujeto se
ha imaginado. Lo mismo realiza en Roma el señor conde Santafiore 58, con mi mayor admiración,
quien lo aprendió de Dalmao; no quiere enseñarlo, habiéndolo así prometido. Se trata de trucos
elegantes, pero no diabólicos”.

11.
Opera nuova, dove si contengono molti bellissimi secreti del Dalmao Spagnolo. Ilqual serviva alla
maestà di Carlo V imperatore. Con altri belli secreti, [s.n.], [Venecia], [1570?]59.

“Nuevo libro, donde se contienen muchos bellísimos secretos del español Dalmao, quien sirvió a su
majestad, el emperador Carlos V, con otros hermosos secretos”.

12.
Lluís Ponç d’Icart, Libro de las grandezas y cosas memorables de la metropolitana, insigne y
famosa ciudad de Tarragona, Pedro Robles & Juan de Villanueva, Lérida, 1572, ff. 263r-266r60.
“Natural también era de Tarragona aquel tan nombrado y famosísimo Dalmau, en quien parecía que
era toda la sutileza y desenvoltura de manos que se pudiese imaginar; porque era tan diestro y
habilísimo, que en juegos de cartas, de dados, y de otras mil cosas, hacía lo que quería con las
manos; y una cosa, delante de cuantos la miraban, mostraba, que la hacía volver en lo que le decían
y pedían. Los dineros parecían que se volviesen carbones y los carbones, dineros; un juego de cartas
parecía que todo se volviese reyes, caballos o damas, según lo que le pedían. Parecía hacer volver
en culebra, en pájaro o en cualquier otra cosa unas cosas que antes mostraba y, delante de los que le
miraban, con la grande sutileza de manos que tenía, les daba a entender que hacía lo que le pedían.
Tanta era su habilidad y buena industria, y sutileza de manos, que tenía la gente admiración grande
de las cosas y hechos que hacía, en tanto que diversas veces fue prendido y tomado por los señores
inquisidores, empero fue visto que todo consistía en prevención y sutileza de manos. Cuentos y
cosas muy extrañas se cuentan de él en muchas partes de Italia, de Flandes y de Alemania, y en toda
España y en diversas partes del mundo por do había pasado. Y pues son al propósito y en
aprobación de lo que escribió, pondré aquí una pregunta y respuesta que se hicieron en copla dos
gentiles hombres estando en el Castillo Nuevo de Nápoles, en tiempo de mi abuelo, don Luis Icart61,

58 Sforza Sforza di Santa Fiora (1520-1575). Vid.: Nicola Ratti, Della famiglia Sforza, op. cit., vol. I, pp. 253-278.
59 Reed. en: Crimi, Op. cit., pp. 81-88 (p. 81).
60 Reed.: F. Carruez, Lérida, 1883, ff. 263r-266r. El pasaje no aparece en el manuscrito original en catalán, editado por
Eulàlia Duran: Lluís Ponç d’Icard i el «Llibre de les grandeses de Tarragona», Curial, Barcelona, 1984 (donde
también se recoje la versión castellana, vid.: p. 241).

17
castellano del dicho castillo, que me ha dado mi suegro, Joan de Valbona 62, que dice se hallaba en el
dicho castillo. Y, así, Feu63, gentil hombre catalán, preguntó a Diego Coollos 64, sobre las grandezas
y maravillas que hacía Dalmau en Nápoles y Castillo Nuevo, donde entonces se hallaba.

Pregunta de mosén Feu a Diego Coollos.

Un hombre nuevo es venido,


mosén Diego mi maestro,
de pies y manos tan diestro
que trova con su sentido,
más que vos con ese vuestro.
Dicen que a las cartas juega,
y ni pierde ni reniega,
antes tiene tales modos,
que, riendo, engaña a todos
y les encandila y ciega.

Que cartas son tan extrañas,


que tanto huelgan con ellas;
por ventura escribe en ellas
algunas grandes hazañas,
o ¿qué es lo que sentís de ellas?
Porque vos habéis trovado
y escrito en cartas mil cosas,
grandes y maravillosas,
y nos han aprovechado
siendo ellas muy provechosas.

Que vos estáis sin dinero,


y a él vemos recamado
oro, ropas y brocado;
él trova más verdadero,
pues todo esto le han dado.

61 Lluís d’Icart i de Requesens († 1531), señor de Torredembarra (de 1482 a 1531), baile general de Cataluña (desde
1516) y alcaide del castillo napolitano (desde 1519). Vid.: Josepa Cubells i Llorenç, “Concòrdies entre els senyors i
el municipi de Torredembarra els anys 1524 i 1626”, en Estudis altafullencs 4 (1980), pp. 41-59; Josep Bargalló
Valls, “Els senyors de Torredembarra”, en Recull de treballs 2 (1984), pp. 5-11 (p. 8); Montserrat Palau, “Lluís Pons
d’Icart i la vila de Torredembarra”, en Recull de treballs 3 (1986), pp. 25-38 (p. 30); Joan Yeguas i Gassó, El
mausoleu de Bellpuig. Història i art del Renaixement entre Nàpols i Catalunya, Saladrigues, Bellpuig, 2009, p. 55
n. 107.
62 Joan de Vallbona, caballero de Tarragona, coleccionista de antigüedades y padre de Lucrècia de Vallbona i de
Mediona, quien fue esposa de Lluís Ponç d’Icard. Se conserva un soneto suyo, dedicado a su yerno y escrito en
italiano, entre los preliminares del Libro de las grandezas, f. B1r. Vid.: Montserrat Palau, Op. cit., pp. 25-38 (p. 28).
63 Tal vez: Foix.
64 Probablemente identificable con el Diego de Cogollos que aparece registrado en el Abecedarium de Fernando
Colón (reproducción facsimilar: Abecedarium B y Supplementum, Fundación Mapfre América/Catedral de Sevilla:
Cabildo, Madrid/Sevilla, 1992, [col. 476], n.º 8291), como autor de un pliego poético, hoy desafortunadamente
perdido, Triunfo del virrey que prendió al rey de Francia en coplas castellanas, impreso en Nápoles el año 1526
(vid.: Antonio Rodríguez-Moñino, Estudios y ensayos de literatura hispánica de los Siglos de Oro, Genueve,
Cáceres, 2012, p. 277).

18
Pido que me deis razón
de esto, preclaro poeta,
cómo pone en confusión
con su vana presunción
hasta la gente discreta.

Respuesta de Diego Coollos a mosén Feu.

Simón Mago vino a Roma


en el tiempo de Nerón
y con su falsa carcoma
toda cuanta gente toma
puso en admiración.
Y así no me maravillo
que este nuevo encantador
mueva ciudad y castillo,
si el azul torna amarillo
y el rey hace con su primor.

Tras él la gente declina


diez a diez y ciento a ciento,
y tanto les desatina,
que afirman que él adivina,
como Dios, el pensamiento.
Vistes más necia razón
ni más hereje desdén;
no me espanto que le den
ropas, calzas y jubón,
si el alma le dan también.

La causa que se lo dan


yo os la diré pues la entiendo:
y es porque ciegos están
de los vicios tras quien van,
de las virtudes huyendo.
Y pues sentís lo que hablo
burlemos de ellos los dos
y tomemos por vocablo:
más suyos tiene el diablo
en el mundo que no Dios”.

19
13?
Giovanni Paolo Lomazzo, Rime... ad imitatione de i grotteschi, Paolo Gottardo da Ponte, Milán,
1587, p. 445.
“Doppo il gran traveder che fe’ Dalmao,
sotto il felice corso di quell’Austro;
che del mondo adornò tanto ogni claustro,
che più disnor non hebbe Menelao”.

“Después del gran espejismo que realizó Dalmao, bajo el feliz curso de aquel Austro 65, que del
mundo tanto ornó todo claustro, ¿qué mayor deshonor no padeció Menelao?”.

14.
Tommaso Garzoni, Piazza universale di tutte le professioni del mondo, Giovan Battista Somasco,
Venecia, 1587, f. ††4r66.
“Potete andare altiero, sì, d’esser l’unico al mondo secretario di natura & mastro di secreti pellegrini
& rari, come quello che possede la natural magia compitamente, et supera gli Apollodori, i Bacconi,
i Scoti, i Throni, i Cotta, i Daumasi e altri, così antichi come moderni magi”.

“Podéis pavonearos, sí, de ser en el mundo el único secretario 67 de la naturaleza y maestro de


secretos peregrinos y raros, como aquél que posée la magia natural completamente, y supera a los

65 Posible juego de palabras entre «astro» (i.e.: estrella y, por excelencia, el sol), «Austro» (i.e.: viento del sur) y el
nombre con el que era conocida la dinastía Habsburgo (y, por lo tanto, Carlos V).
66 Reed.: Giovan Battista Somasco, Venecia, 1588, f. ††4r; reed.: Giovan Battista Somasco, Venecia, 1589, f. ††4r;
reed.: herederos de Giovan Battista Somasco, Venecia, 1592, f. **4r; reed.: Paolo Meietti, Venecia, 1592, f. **4r;
reed.: herederos de Giovan Battista Somasco, Venecia, 1593, f. **4r; reed.: Vincenzo Somasco, Venecia, 1595, f.
b4r; reed.: Roberto Meietti, Venecia, 1599, f. ††4r; reed.: Roberto Meietti, Venecia, 1601, f. ††4r. La “Lettera scritta
al sopradetto M. Abramo con occasione del sonetto, & d’alcune annotationi antecedenti nella Piazza”, donde figura
la referencia a «Daumasi», no aparece en las dos primeras ediciones de la obra: Giovan Battista Somasco, Venecia,
1585 y Giovan Battista Somasco, Venecia, 1586, ni en las siguientes reediciones: Roberto Meietti, Venecia, 1605;
Tommaso Baglioni, Venecia, 1610; Olivier Alberti, Venecia, 1616; Giorgio Valentini & Antonio Giuliani, Venecia,
1617; Pietro Maria Bertrano, Venecia, 1638, Michiel Miloco, Venecia, 1665.
67 Garzoni, creo, usa este término en una doble acepción: por un lado, como oficial, ayudante, ministro, administrador,
tesorero, guardián —que es el sentido que se conserva mayormente en el uso moderno de la palabra—; y como
conocedor de secretos —matiz hoy casi perdido, pero que etimológicamente se encuentra en el origen de la palabra:
los secretarios («a secretis» en latín) eran quienes gestionaban los asuntos secretos de terceras personas—, por otro.

20
Apolodoro68, los Bacon69, los Scotto70, los Trono71, los Cotta72, los Daumaso y otros magos, tanto
antiguos como modernos”.

68 Aunque podría tratarse de alguno de entre los varios médicos, farmacéuticos y naturalistas citados confusamente
por Plinio —Apolodoro de Lemnos, Apolodoro de Citio y Apolodoro de Tarento—, o bien de Apolodoro de Eritrea
—mencionado por Lactancio, Inst. div. I, 6, 9, a propósito de la Síbila eritrea—, me parece mucho más probable
que Garzoni haya incurrido aqui en un lapsus por Apolonio de Tiana, filósofo y taumaturgo del s. I d. de C., cuya
biografía nos transmitió Filóstrato (cfr.: Piazza, Giovan Battista Somasco, Venecia, 1585, pp. 379, 382, 412, 429,
440, 483; Il serraglio de gli stupori del mondo, Ambrosio y Bartolomeo Dei, Venecia, 1613, pp. 563-564, 717-718).
Otros candidatos asimismo admisibles como referencia distorsionada en este pasaje de Garzoni podrían ser Apolo
(recordado en Il theatro de’ vari e diversi cervelli mondani, Paolo Zanfretti, Venecia, 1583, f. 18v, justo antes que
Zoroastro, en tanto que inventor de la medicina —cfr.: Piazza, op. cit., pp. 155-158—, así como en Le vite delle
donne illustri della scrittura sacra, Domenico Imberti, Venecia, 1586, p. 15, en tanto que inventor de la magia
pitónica —cfr.: Piazza, op. cit, pp. 419-421 et passim—) y Horapolo, el supuesto autor de los Hieroglyphica.
69 Roger Bacon (1214-1292), filósofo, físico y teólogo franciscano. Su posición sobre la magia se encuentra
compendiada en la Epistola de secretis operibus artis et naturae et de nullitate magiae (en Fr. Rogeri Bacon opera
quaedam hactenus inedita, vol. I, Longman et alii, Londres, 1859, pp. 523-551), que no justifica en absoluto la
fama posterior que lo convertió en paradigma de nigromante, tal y como ya aparecía desfigurado en el relato
anónimo The famous historie of fryer Bacon (G. Purslowe/F. Grove, Londres, 1627 ―aunque circuló manuscrito
desde mediados del s. XVI―) y en la comedia de Robert Greene, The honorable historie of frier Bacon and frier
Bongay (Edward White, Londres, 1594).
70 Girolamo Scotto de Plasencia (15??-ca. 1607). Sin lugar a dudas, el prestidigitador más famoso del siglo XVI, lo
que no obsta para que su personalidad y su biografía encierren muchas más sombras que luces. Recorrió, realizando
sus espectáculos, numerosas ciudades y cortes europeas, entre las que cabría destacar Venecia (donde conoció antes
de 1574 al alquimista chipriota Marco Bragadin), la corte de Fernando II (archiduque de Austria y conde del Tirol),
Núremberg, Colonia, Coburgo, Roma, París, Danzig, la Praga de Rodolfo II (a quien dedicó un Speculum
alchimiae) y el Londres de Isabel I. Aunque suele datarse su muerte poco después de 1597, porque Jacobo I de
Inglaterra lo menciona como vivo en su Daemonologie (Robert Waldegrave, Edimburgo, 1597, p. 22), lo cierto es
que Fabrizio Campani —supuesto que con el nombre de «Scottino» no se refiera a alguno de sus imitadores—
todavía lo considera con vida en 1607 (vid. infra: testimonio 17). Al menos dos opúsculos de secretos fueron
publicados bajo su nombre: Secreti di natura maravigliosi, del sig. Gieronimo Scotto piasentino. Con alcuni
giuochi di carte cose notabili, fatte innanzi a molti prencipi, et signori, etc., Francesco Travaglia, Pavía, [post
1586], y Les fantasies de l’ Escot, enseignant plusieurs jeux de cartes et d ’agilité, fort plaisants & récréatifs, Pour
l’autheur, París, 1621. Para el lector hispano tal vez revista un interés añadido la excepcional fortuna de que gozó el
personaje en nuestra historia literaria, con alusiones en Luis Zapata de Chaves (J. Gallardo Moya, Op. cit., vol. II,
pp. 680-681, quien sitúa al prestidigitador en Flandes), Lope de Vega (La hermosura de Angélica, Pedro Madrigal,
Madrid, 1602, f. 195r; “Carlos Quinto en Francia”, en Parte decinueve y la mejor parte de las comedias de Lope de
Vega Carpio, Juan González/Alonso Pérez, Madrid, 1624, f. 263r), Cervantes (Segunda parte del ingenioso
cavallero don Quixote de la Mancha, Juan de la Cuesta/Francisco de Robles, Madrid, 1615, f. 238r, donde don
Antonio Moreno se refiere a un polaco, “dicípulo del famoso Escotillo, de quien tantas maravillas se cuentan”,
como creador de su famosa cabeza parlante), Cristóbal Suárez de Figueroa (El passagero, Luis Sánchez, Madrid,
1617, f. 397v) y Quevedo (Sueños y discursos, Esteban Liberós/Juan Sapera, Barcelona, 1627, ff. 56r-v: “A Escoto,
el italiano, no vi allá por hechicero y mágico, sino por mentiroso y embustero”). Vid.: J. Caro Baroja, Op. cit., vol. I,
pp. 375-376; Hjalmar y Thierry Depaulis, Enquête sur un escamoteur du début du XVIIe siècle, Le vieux papier,
París, 1996; Crimi, Op. cit., pp. 27-35; Marco Mocella, Sulle tracce di Scotto [edición electrónica], [2013?]; J.
Gallardo Moya, Op. cit, vol. III, pp. 285-286; .
71 Luca Trono, veneciano y contemporáneo de Garzoni, de quien poco más se sabe que lo que cuenta el propio
Garzoni en la Piazza, op. cit., p. 428: “& ciò faceva naturalmente, si come operano naturalmente lo Scoto

21
15.
Tommaso Garzoni, Sinagoga de gl’ignoranti, Giovan Battista Somasco, Venecia, 1589, pp. 201-
20273.
“Quindi s’intenderà qual sorte di magia fusse quella di Zoroastro, e quella di Numa Pompilio, e
quella di Pitagora, e quella di Platone, e quella di Plotino, e quella de’ Persi, e quella de gl’Indi, e
quella de’ Bracmani, e quella de gli Ethiopi, e quella di Proclo, e quella di Almandele, e quella di
Alchindo, e quella di Rogerio Bacchone, e quella di Pietro d’Abano, e quella di Ciecco d’Ascoli, e
quella di Antonio de Fantis, e quella del Scoto Piacentino, e quella di messer Abramo Colorni, e
quella di Lucca Trono, e quella di Daumato Spagnuolo, & così di mille altri antichi & moderni, che
serva l’auttore per pasto ai curiosi lettori di queste novità”.

“Por tanto, se entenderá qué tipo de magia fue aquélla de Zoroastro, y aquélla de Numa Pompilio 74,
y aquélla de Pitágoras, y aquélla de Platón, y aquélla de Plotino, y aquélla de los persas, y aquélla
de los indios, y aquélla de los brahmanes, y aquélla de los etiopes, y aquélla de Proclo, y aquélla de
Almandel75, y aquélla de Al-Kindi76, y aquélla de Roger Bacon, y aquélla de Pietro d’Abano 77, y

piacentino, & Lucca Trono, gentil huomo venetiano, infiniti effetti maravigliosi al tempo nostro”; y en Il serraglio
de gli stupori del mondo, op. cit., p. 225.
72 No he logrado identificar al individuo en cuestión al que hace referencia Garzoni. El poeta y humanista Giovanni
Cotta (ca. 1480-1510), citado más adelante en la Piazza (op. cit., p. 947), no parece encajar demasiado bien en la
lista; vid.: Roberto Ricciardi, “Cotta, Giovanni”, en Dizionario biografico degli italiani, vol. XXX, Istituto della
Enciclopedia Italiana, Roma, 1984, pp. 453-456.
73 Reed.: Giacomo Antonio Somasco, Venecia, 1594, pp. 201-202; reed.: Roberto Meitti, Venecia, 1601, pp. 201-202;
reed.: Roberto Meietti, Venecia, 1605, p. 118; reed. en: Opere di Tomaso Garzoni da Bagnacavallo, Giorgio
Valentini & Antonio Giuliani, Venecia, 1617, p. 2.80. Trad. al castellano por Jaime Rebullosa: El theatro de
ingenios y sinagoga de ignorantes, Jaume Cendrat, Barcelona, 1600, pp. 417-418: “De aquí se verá luego que
suerte de Magia fue la de Zoroastro, la de Numa Pompilio, la de Pitágoras, la de Platón, la de Plotino, la de los
Persas, la de los Indios, la de los Bracmanes, la de los Etíopes, la de Proclo, la de Almandeles, la de Alchindo, la de
Regerio Bacchon, la de Pedro de Abano, la del Cieco de Ascoli, la de Antonio de Fantis, la del Scoto Piacentino, la
del señor Abram Colornio, la de Lucas Trono, la de Dalmacio Español, y de otros mil antiguos y modernos, que
guarda el Autor para pasto, a los curiosos lectores de la novedad”.
74 Numa Pompilio (753-674 a. de C.), segundo rey de Roma (716-674 a. de C.). Dionisio de Halicarnaso (II, 60, 5-7);
Ovidio (Fast. III, 275-392; Met. XV, 479-490), Livio (I, 19, 5; 21, 3), Plutarco (Numa, 4, 2-12; 8, 10; 13, 2; 15, 2, 9;
De fort. Rom., 321 B), Lactancio (Div. inst. I, 22, 1-4) y Agustín (De civ. dei III, 9; VII, 35) coinciden en la
pretensión de este rey de haber mantenido tratos con la ninfa Egeria, ya fueran éstos reales o fingidos por motivos
políticos, para mejor sujetar al belicoso pueblo romano primitivo. Un episodio bastante recurrente en las biografías
de Numa en conexión con la magia es el banquete prodigioso que ofreció a varios personajes pincipales, en el curso
del cual un menú y un ajuar, bastante humildes al comienzo, se transformaron, en un santiamén, en espléndidos
(Dionisio de Halicarnaso II, 60, 6-7; Plutarco, Numa, 15, 2). A propósito del presunto descubrimiento en el año 181
a. de C. de varios libros atribuidos a este rey y su posterior cremación, decretada por el Senado, porque
representaban un peligro para la religión tradicional, véanse: Livio (XL, 29), Plinio (Hist. nat. XIII, 84-87),
Plutarco (Numa 22, 2-8), Lactancio (Div. inst. I, 22, 5-8) y Agustín (De civ. dei VII, 34).
75 Nombre bajo el que se conocen diferentes textos de magia tardomedievales. Vid.: Jan R. Veenstra, “The holy
Almandal: angels and the intellectual aims of magic”, en Jan N. Bremmer y Jan R. Veenstra (edd.), The
metamorphosis of magic from late Antiquity to the early modern period, Peeters, Lovaina/París/Dudley, 2002, pp.
189-229; Id., “Venerating and conjuring angels: Eiximenis’s «Book of the holy angels» and the «Holy Almandal»:
two case studies’”, en Charles Burnett y W. F. Ryan (edd.), Magic and the classical tradition, Warburg
Institute/Nino Aragno, Londres/Turín, 2006, pp. 119-134; Jean-Patrice Boudet, Entre science et nigromance:
astrologie, divination et magie dans l’Occident médiéval (XIIe-XVe siècle), Publications de la Sorbonne, París, 2006,
pp. 149-151; Damaris Gehr, “«Gaudent brevitatem moderni»: rielaborazioni della teoria magica nel tardo medioevo
sull’esempio dell’Almandal di Salomone”, en Società e storia 139 (2013), pp. 1-36. Edición crítica: Julien
Veronèse, L’Almandal et l’Almadel latins au Moyen Âge: introduction et éditions critiques, Sismel, Florencia, 2012.

22
aquélla de Cecco d’Ascoli78, y aquélla de Antonio de Fantis79, y aquélla del Scotto de Plasencia, y
aquélla del señor Abramo Colorni80, y aquélla de Luca Trono, y aquélla del español Daumato, y así
de otros mil antiguos y modernos, que pudiera ofrecer el autor como pasto a los curiosos lectores de
estas novedades”.

16.
José Gallardo Moya (ed.), La «Varia historia» de Luis Zapata de Chaves. Estudio y edición crítica
[tesis], Universidad de Valencia, Valencia, 2015, vol. II, p. 62781.
“Fue en nuestros tiempos un valenciano, Almao [add. ad marg.: Dalmao, natural de Tortosa] (así
llamado), que hacía cosas maravillosas, tanto que por ser, al parecer, casi sobrenaturales, fue
llamado al Santo Oficio por ello y dado por libre, y porque en él no hallaron causa. Hacía de una
baraja de naipes a vista de todos a un tiempo, unas veces todos ases; otras, blancas; otras, todos

76 Al-Kindi (801-873), filósofo, astrónomo y matemático árabe. Probablemente la obra por la que aparece aquí citado
sea el De radiis, tratado en el que se enseña cómo aprovechar las influencias celestes sobre el mundo sublunar (cfr.:
Piazza, op. cit., pp. 123, 142, 371, 416, 419, 428; y, sobre todo, Il serraglio de gli stupori del mondo, op. cit., pp.
503, 513, 541).
77 Pietro d’Abano (1250-1316), médico, astrólogo y filósofo, profesor en París y en Padua. Pese a que la atribución a
su pluma del Heptameron, un manual de magia ritual angélica, es bastante insegura, su cosmovisión decididamente
astrológica y algunas alusiones a la magia en sus obras indiscutiblemente auténticas hacen que la leyenda de un
Pietro d’Abano hechicero no resulte del todo infundada. Vid.: Lynn Thorndike, A history of magic and experimental
science, vol. II, Columbia University Press, Nueva York, 1923, pp. 874-947; Iolanda Ventura, “Pietro d’Abano”, en
Dizionario biografico degli italiani, vol. LXXXIII [edición electrónica], 2015.
78 Cecco d’Ascoli (pseudónimo de Francesco Stabili), poeta, médico, astrólogo y filósofo, nacido en Ancarano, en el
año 1269, y muerto en Florencia, condenado a la hoguera por la Inquisición, en el año 1327. Vid.: Lynn Thorndike,
Op. cit., vol. II, pp. 948-968.
79 Antonio de Fantis (ca. 1460/1470-1533), filósofo y teológo escotista nacido en Treviso. Véase la voz de Piero
Severi en Dizionario biografico degli italiani, vol. XXXIII, Istituto della Enciclopedia Italiana, Roma, 1987, pp.
674-676. Su chocante inclusión dentro de esta lista ―más que a su edición del Opus ad scrutanda stellarum
magisteria isagogicum, Peter Liechtenstein, Venecia, 1521, de Alcabitius— podría deberse a la invención de una
máquina de movimiento perpetuo que le atribuye Cardano en el De rerum varietate, Heinrich Petri, Basilea, 1557,
pp. 373-374. No obstante, parece que Garzoni apuntara a algo más: cfr.: Piazza, op. cit., p. 419: “E maestri
principali di questa magia non sol prestigiatoria, ma naturale... & fra più moderni sono annoverati Alberto Magno,
Raimondo Lullio, Rogerio Bacchone, Arnaldo da Villanova, Pietro d’Abano & Antonio de Fantis, i quali due ultimi
sono da molti per negromanti ancora sparsi & divulgati”.
80 Abramo Colorni, ingeniero, inventor y prestidigitador, nacido en Mantua ca. 1544, en el seno de una familia hebrea,
y muerto en la misma ciudad el año 1599. Estuvo al servicio de la corte de los Gonzaga en Mantua, de la de
Alfonso II d’Este en Ferrara y de la del emperador Rodolfo II en Praga (donde vio la luz la única obra que llegó a
publicar en vida, un tratado de criptografía: Scotographia, sive obscure scribendi scientia, Johan Schuman, Praga,
1593). A él va dirigida la “Lettera scritta al sopradetto M. Abramo con occasione del sonetto, & d’alcune
annotationi antecedenti nella Piazza”, de Garzoni, de donde se extrae el testimonio 14 de la presente antología. Vid.:
Carlo Colombero, “Colorni, Abramo”, en Dizionario biografico degli italiani, vol. XXVII, Istituto della
Enciclopedia Italiana, Roma, 1982, pp. 466-468; Ariel Toaff, Il prestigiatore di Dio: avventure e miracoli di un
alchimista ebreo nelle corti dil Rinascimento, Rizzoli, Milán, 2010; Daniel Jütte, Das Zeitalter des Geheimnisses:
Juden, Christen und die Ökonomie des Geheimen (1400–1800), Vandenhoeck & Ruprecht, Gotinga, 2011, pp. 171-
321 [trad. al inglés por Jeremiah Riemer: The age of secrecy. Jews, christians and the economy of secrets, 1400-
1800, Yale University Prees, New Haven/Londres, 2015, pp. 116-223].
81 El único manuscrito que se conserva se encuentra digitalizado en la BNE: Mss/2790, f. 401v. 1ª ed. por Pascual de
Gayangos: Luis Zapata de Chaves, Miscelánea [= Memorial histórico español, vol. XI], Imprenta Nacional,
Madrid, 1859, pp. 445-446.

23
reyes. Y un día ante la Emperatriz, nuestra señora82, cayósela un doblón a una dama que andaba a
buscarlo con mucho cuidado, y dijo a Almao: «¡Por vida vuestra que me digáis dónde está!». «¿Qué
me dará vuestra merced?», dijo él. Ella dijo: «Lo que quisiéredes». «No quiero sino que me dé
vuestra merced esos guantes». Ella se los dio luego. «Pues —dijo— en aquel membrillo que tiene la
señora Doña Ana Manrique83 está». Hicieron todos burla de ello, porque Almao no había, aún,
llegado allá; míranle por todas partes; viéronle por todas partes entero; ábrenle sin él tocarle y
hallan el doblón en el membrillo. Y otras mil cosas de esta manera, que, entonces frescas,
espantaban a todos, y ahora ya no me acuerdo de todas ellas para contarlas”.

17.
Fabrizio Campani, De la vita civile, overo del senno libri dieci, Francesco Bolzetta, Venecia, 1607,
f. 81v84.
“Al. Al tempo di Faraone, e suoi Magi, ch’a concorrenza di Mosè facevano i finti miracoli, non
doveano in Egitto esser contro venefìci introdotte le pene.
Sev. Come introdotte, se quei Re si compiacevano haver d’intorno tai ribaldi?
Al. Se dunque in quello, & altri Regni era lecito le mal’arti essercitare, e sotto i nostri Pontefici, &
tutti i principi Christiani è negato, come si comportavan già di Dalmao Spagnuolo, e de lo Scottino,
ch’hoggi vive, si permetteno le stupendissime maraviglie?
Sev. Io non so risolvermi, se di quelle maraviglie sieno, che i giocolieri di mano, e di gorza soglion
fare, o pure magiche larve. Benché se di questa specie fossero, pur crederei che la santa Inquisitione
neghittosa non sarebbe a dargliene convenevole castigo. Et è da avertir poi, che la voce Mago, e
Magi, benché in Italia altro non significhi, ch’incantatori, non però i Magi venuti d’Oriente ad
adorare il celeste Bambino furon tali, che’n lingua Persiana quello importa questo nome, che ne la
nostra sapiente, tra’ Greci filosofo, et in India Maestri”.

“[CURIO] AL[ATI].— En tiempos de Faraón y de sus Magos, que realizaban sus fingidos milagros
compitiendo con Moisés, no debieron ser introducidas penas en Egipto contra los hechiceros.
82 Isabel de Portugal (1503-1539), casada con Carlos V el 11 de marzo de 1526.
83 Ana Manrique de Lara y Manrique, esposa de Gonzalo Messía Carrillo (1525-1571), marqués de La Guardia. Vid.:
Augusto de Burgos, Blasón de España. Libro de oro de su nobleza. Reseña genealógica y descriptiva de la casa
real, la grandeza de España y los titulos de Castilla... Parte primera, vol. V., Pedro Montero, Madrid, 1859, p. 23.
84 Trad. al francés por Charles Platet: La vie civile... divisée en dix livres, François Huey, París, 1608, ff. 168v-169r:
“AL.— Je m’asseure qu’au temps des magiciens de Pharaon (qui faisoient des faux miracles pour s’esgaler à
Moyse) il n’y avoit encores point de peines ordonnées contre les sortilèges, & contre les enchantemens. S EV.—
Depuis que les rois en faisoient eux-mesmes profession, & en cherissoient les maistres, vous pouvez bien penser
que la magie n’estoit pas deffendue. AL.— Mais maintenant depuis qu’on la deffend, comment est-ce que l’on
supporte d’Alimat Espagnol, & le petit Escot, qui sont des choses admirables? S EV.— On faict beaucoup de choses,
qui veritablement viennent du tour de main, & de soupplesse, qui neantmoins paroissent aux ignorans des veritables
traicts de magie. Il faut bien estre asseuré que s’ils estoient convainçus de ce mauvais art, qu’on les puniroit
griefvement. Il’y a bien de la peine à faire iugement de ces choses. Toutes les sortes de magie ne sont point
deffendues. Antiennement le mot de magie n’estoit pas pris en mauvaise part, en langue persienne, il vaut a dire
sage; voilà pourquoy on appella mages les trois rois qui adorerent Jesus Christ. Les grecs prennent ce mot de magie
en la signification de philosophie, & les indiens luy donnent l’interpretation de maistrise”; reed.: François Huey,
París, 1613, ff. 172v-173r.

24
[GIULIO] SEV[ERO].— ¿Cómo iban a ser introducidas, si aquellos reyes se complacían de tener a su
lado a semejantes bellacos?
AL.— Si, pues, en aquél y en otros reinos era lícito practicar las malas artes y bajo nuestros
pontífices y bajo todos los príncipes cristianos está prohibido, ¿cómo es que otrora se consentían los
asombrosísimos prodigios que realizaba el español Dalmao y se toleran aún los del Escotino 85, que
está vivo a día de hoy?
SEV.— Yo no sabría decir si aquellos prodigios son del tipo de los que los ilusionistas suelen hacer
con sus manos y sus gargantas, o si son obra de mágicos espectros. Pero si se tratara de esta última
clase, me inclino a pensar que la Santa Inquisición no habría andado remisa a la hora de darles
conveniente castigo. Además, hay que tener en cuenta que, aunque la voz «Mago» o «Magos» no
signifique en italiano otra cosa que «Encantador», no fueron tales los Magos venidos de Oriente a
adorar al celeste Niño, y que en la lengua persa este nombre denota lo que en la nuestra «Sabio»,
entre los griegos «Filósofo» y en la India «Maestros»”.

85 Cfr.: f. 132r. Vid. supra: n. 70. No obstante, también podría tratarse de algún seguidor de Scotto de Plasencia, como
de Cristoforo Marenga, alias Scottino, condenado a diversas penas por la inquisición en 1591 y 1595 ( vid.: Marco
Mocella, Sulle tracce di Scotto, op. cit., pp. 16-17), o de Giacomo Galiani de Padua (autor de Giochi di carte, et di
mano bellissimi, di regola, e di memoria, e con secreti particolari. Con diversi avvertimenti per non esser ingannati
nel gioco di primiera. Dispensati da me Giacomo Galiani Padoano detto il Scotino, Bartolomeo Merlo,
Milán/Verona, [s.a.]).

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