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U8 INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA CIENCIA
de /O- !, <'"'11 ~'o./ &o. "Yr~/Dn l't J Ec:t (Y,- t- ,' (e~ 1 tíBJ
cer ~os ~otivos predominantes durante ese período de ~recimiento»
no 1mplrca que los ciendficos sean los testigos de la verdad. Por
otro lado tampoco descalifica en absoluto sus afirmaciones convir-
tiéndolas en mitos.

11. LAS FUENTES

Una fuente es un elemento objetivamente dado, material, proce-


dente del pasado, y creado por seres humanos; por ejemplo, una
carta o una vasija de cerámica. Pero en sí mismo este objeto no es
una fuente. Podría llamarse un vestigio del pasado o un objeto fuen-
te. Para que el vestigio alcance la categoría de fuente debe constituir
un testimonio del pasado, tiene que decimos algo de él. El vestigio
debe poder ser utilizado para darnos parte de la información que
comporta de manera latente. Es el historiador el que convierte el
vestigio en fuente mediante su interpretación. Planteándole pregun-
tas a partir de determinadas hipótesis (que no necesitan tener nin-
guna base documental), el historiador obliga a la fuente a revelar su
información. A diferencia del vestigio, la fuente no es, en cuanto
fuente, un objeto material, sino que ha de ser considerada como
una información que se nos ha dejado. La información revelada por
la fuente, y en este sentido la propia fuente, se convierte en una
interacción entre el objeto-fuente y el historiador, un punto de en-
cuentro entre el pasado y el presente. De aquí se sigue que mientras
que el objeto-fuente es algo fijo, la misma fuente puede desvelar
unas informaciones distintas y posiblemente contradictorias.
En capítulos anteriores hemos visto que las fuentes no se dan
de una vez por todas, sino que se originan en el proceso dialéctico
entre los vestigios del pasado y las interpretaciones del presente.
Las fuentes de la historia de la ciencia no constituyen una excepción.
El filólogo e historiador Julius Ruska (1867-1949) describía esa rela-
ción de la siguiente manera: l

l. Citado de Weyer (1974), p. J.


160 INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA CIENCIA LAS F.UENTES 161

La historia de las ciencias 5eguirá dependiendo de las fuentes puede constituir una fuente primaria o secundaria según se utilice
que tenga a su disposición en el momento, pero la evalua~ión y la y para qué. La théorie physique de Duhem puede s.er una ~me~a
utilización correcta de las fuentes dependerán, en cambiO, de la fuente secundaria para el historiador que desee estudtar la h~stor~a
capacidad que tenga el historiador para re~lizar la cd_tic::t _histórica.
de las teorías de la gravitación; pero será una buena fuente pnmarta
Al igual que la propia ciencia, la presentaciÓn de su h1storta es algo
que no termina nunca.
para los historiadores que deseen investigar las teorías positivistas
sobre la ciencia a finales de siglo.
¿Cuáles son, entonces, las típicas fuentes primarias que pue~en
Algunas fuentes son relaciones del pasado escritas con la finali- hallarse en historia de la ciencia? No es posible hacer una ltsta
dad de contar algo sobre lo que entonces era presente; ya fueran exhaustiva de ellas, pero las fuentes más importantes son las si-
dirigidas a sus contemporáneos o -lo que es más raro-- a las futu- guientes:
ras generaciones. Las fuentes de este estilo, que nos proporcionan
intencionadamente unos determinados testimonios, suelen llamarse la. Cartas.
fuentes elocuentes o simbólicas. A diferencia de ellas, existen las fuen- lb. Dietarios, diarios de laboratorio.
tes «mudas» o no simbólicas, que sólo dan información involunta- le. Cuadernos de apuntes, notas privadas.
riamente o sin pretenderlo. Tanto las fuentes simbólicas como las no ld. Manuscritos y esbozos de obras científicas.
simbólicas han sido creadas por el ser humano y la línea divisoria 2a. Protocolos y libros de actas de instituciones cientílicas.
entre unas y otras no es muy precisa. Las cartas y demás documen- 2b. Informes y relaciones procedentes de instituciones científicas.
tos escritos son las típicas fuentes simbólicas. A diferencia de las 2c. Solicitudes de cargos, convocatorias de cargos y evaluaciones
fuentes no simbólicas, pueden contener una información de tipo de los solicitantes; documentos relativos a la admisión a socie-
normativo, por ejemplo, valoraciones de la situación existente en el dades culturales e instituciones similares.
momento de ser escritas. Principalmente son las fuentes simbólicas 2d. Solicitudes de patentes y concesiones oficiales de patentes.
las que plantean problemas relacionados con el análisis crítico de las 3a. Tesis no publicadas; obras ganadoras de premios, disertacio-
fuentes. Las fuentes más relevantes para la.-hi~oria de la ciencia nes, etc.
pertenecen, en general, a este grupo. Una retort procedente del 3b. Pruebas de imptenta.
lnboratorio de Liebig constituye una fuente no s'mbólica; los cua- 3c. Artículos y libros de ciencia publicados (o papiros, inscripcio-
dernos de apuntes que contienen anotaciones de laboratorio son nes, etc.).
fuentes simbólicas. 4a Reseñas.
Entre otras cosas, el objetivo del análisis de las fuentes consiste 4b. Libros de textos, pruebas de exámenes, notas de clase.
en determinar la independencia y la fiabilidad de las fuentes. En 4c. Manuales, libros fundamentales, tablas.
relación con esto, suele distinguirse entre fuentes primarias y secu11- 5a. Autobiografías, memorias.
darías. Por fuente primaria entendemos la que procede de la época 5b. Películas, ilustraciones, mapas, fotografías, programas de tele-
sobre la cual revela información y, como tal, tiene una relación visión .
. directa con la realidad histórica (en sentido cronológico, sin que 5c. Cintas, programas de radio.
ello tenga nada que ver con su fiabilidad). Una fuente secundaria 5d. Entrevistas, cuestionarios.
procede de un período posterior a aquel al que se refiere la fuente, 6a. Informes oficiales, memoranda ministeriales, documentos le-
y se basa en fuentes primarias anteriores. La distinción entre fuentes gales.
primarias y secundarias sólo tiene sentido referida a las fuentes sim- 6b. Proyectos y listas de ventas procedentes de fabricantes de ins-
bólicas. Es más, la distinción no es muy precisa. Como una fuente trumentos, editores científicos y demás firmas relacionadas con
sólo es tal en un conrexto histórico específico, el mismo objeto-fuenre la ciencia.

11.- KRAGH
162 INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA CIENCIA LAS FUENTES 163

7a.. Libros y arúculos no científicos. existen también fuentes primarias no simbólicas que tienen impor-
7b. Peri6dicos. tancia en historia de la ciencia:
8a. Bibliotecas.
Bb. Bibliografías. 9a. Edificios, laboratorios.
9b. Instrumentos, máquinas, aparatos.
En esta lista hemos intentado dividir las fuentes por grupos, 9c. Modelos de hormigón, planchas y tablillas.
según la siguiente idea: las fuentes incluidas en 1, 3 y en parte en 4 9d. Sustancias, herbarios, colecciones de historia natural.
están relacionadas con las obras cientí.ficas consideradas como acti-
vidad intelectual creativa. Los grupos 2 y 6 tienen que ver con el Comparadas con las fuentes de papel, este tipo de fuentes
entorno social e institucional de la ciencia. Las fuentes incluidas en son escasas y su existencia fortuita; pero cuando existen pueden
el grupo 5 se refieren a aspectos diversos de la ciencia, principal- darnos una información muy valiosa acerca de los aspectos experi-
mente de naturaleza no técnica. El grupo 7 nos muestra cuán diver- mentales y técnicos de la ciencia que pueden subestimarse con mu-
sas pueden ser las fuentes impresas. Es especialmente en relación cha facilidad, si el historiador se basa sólo en fuentes escritas. Las
con los aspectos sociales y culturales de la ciencia como puede am· fuentes del tipo 9 tienen especial interés para el historiador de la
pliarse In posible información a muchas otras fuentes que, por lo tecnología. Mientras las fuentes escritas suelen conservarse en archi-
demás, no tienen nada que ver con la ciencia: novelas, poemas, revis- vos, el sitio normal donde pueden encontrarse las fuentes del tipo 9
tas, periódicos, etc. son los museos.
Otra manera de clasificar las fuentes la ha propuesto Ottar Dahl, Las fuentes secundarias son menos variadas que las primarias.
quien establece una distinción entre fuentes personales e institucio- Suelen estar formadas por las siguientes categorías:
nales, que pueden ser públicas o «confidenciales» (no públicas).2
Modificándolo un poco, pero utilizando las descripciones expuestas 10. Volúmenes memoriales, obituarios.
anteriormente, el esquema puede tener la siguiente forma: 11. Biografías (no contemporáneas).
12. Reflexiones retrospectivas.
Fuentes 13. Obras de historia de la ciencia.
Fuentes personales insti tucionalcs 14. Otras obras históricas.

No se intentará ahora estudiar uno a uno todos los tipos mencio-


Confidenciales la, lb, le, ld, 5d 2a, 2b
nados de fuentes sistemáticamente. David Knight hn hecho una rela-
(2c, 2d)
ción exhaustiva de las fuentes de historia de la ciencia, y a ella remi-
«Semipúblicas» 3a, 3h, 8a 6b
timos al lector .3 A continuación comentaré algunas fuentes.
Públicas 3c, 4c, 5a, 7a, 7b 2b, 6a, 8b
Las fuentes la-ld constituyen las expresiones más directas de los
(4a, 4b)
auténticos procesos científicos y por tal motivo tienen especial inte-
rés. Como no se supone que las fuentes vayan dirigidas al pí1blico,
habitualmente puede considerárselas como testimonio con un alto
La~_fuentes mendonidas hastª- !hora han sido _9e !_ÍQO si'!lbólico! grado de fiabilidad. No sólo serán fuentes fidedignas de los métodos
que contienen información escrita (con la excepción de 5b y 5c). Los y maneras de pensar, sino también de los datos experimentales que
objetos-fuente están hechos de papel o materiales semejantes. Pero normalmente no aparecen en la publicación definitiva más que de

2. Dahl (1967). 3. Knight (1975).


164 INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA CIENCIA LAS F UENTES 165

forma condensada, editada y posiblemente manipulada. Por este mo- existente en época de Kep1er y en particular a la que habría en perío-
tivo, los diarios de laboratorio y demás objetos similares constituyen dos posteriores. Vale la pena recalcar, sin embargo, que la norma de
unas fuentes imposibles de valorar a la hora de reconstruir el curso publicación existente con su clara distinción entre contextos de des-
de los acontecimientos en la historia de la ciencia.4 En los últimos cubrimiento y de justificación no forma una parte imprescindible del
años, se ha hecho mucho por conservar y archivar las cartas, manus- discurso científico. En algunas fases del desarrollo científico, en la
critos, cuadernos y demás elementos relacionados con las modernas llamada «concreta» por Caneva, formaba parte de la integridad cien-
investigaciones.5 tífica el presentar las pruebas y los procesos de pensamiento tal como
La importancia fundamental de las fuentes primarias no públicas verdaderamente se le presentaron al científico. Este modelo no sólo
se encuentra relacionada con la importante distinción que hay que era considerado de buen tono, sino que se consideraba además un
hacer entre el llamado <<contexto de descubrimiento» y el «contexto criterio de verdad. La siguiente cita, que data de 1821, es típica de
de justificacióm>.6 Mientras el primero hace referencia a los proce- ese modelo «concreto» de ciencia: 8
dimientos utilizados para obtener el conocimiento científico, el segun-
Como la teoría esbozada ... realmente surgió conmigo en el or-
do se refiere a los criterios de aceptabilidad de dicho conocimiento.
den de las investigaciones tal como lo expresamos en las tres sec-
El historiador intelectual, por definición sea como fuere, se verá
ciones, me considero obligado a mantener el mismo orden de
comprometido con el contexto de descubrimiento. En la medida en presentación, pues resulta mucho más fácil desvelar las insensate-
la que se vean implicados los contextos reveladores de descubrimien- ces de una teoría cuando se sabe exactamente el proceso mental
tos concretos, l:ts fuentes primarias publicadas no wn los testimonios que llevó a acertar o a equivocarse a su autor.
más fidedignos. Sólo en raras ocasiones las publicaciones dan infor-
mación acerca de los auténticos procesos de investigación. El ideal «concreto» de ciencias desapareció a mediados del siglo
Uno de estos casos es el de la Astronomia Nova de Kepler (1609), pasado, cuando finalmente fue superado por el modelo «abstracto»
cuyo prólogo dice : .«Lo que me importa no es sólo comunicar al que desde entonces ha dominado en las publicaciones científicas.
lector lo que tengo que decir, sino sobre todo expresarle los razones , El valor de las fuentes no públicas depende de la perspectiva y
subterfugios y afortunados azares que me llevaron a mis descubri- los intereses del historiador. Por lo que respecta a los aspectos cogni-
mientos».' Pero Kepler constituye una excepción, tanto a la norma tivos de la ciencia, las fuentes no públicas tendrán absoluta prioridad.
Pero no es ese el caso cuando el interés histórico se centra en la
ciencia como fenómeno social, por. ejemplo. Con esta perspectiva, los
4. Sorprendentemente, algunos archiveros e historiadores creen que ese cuadernos de notas, los diarios de laboratorio y los manuscritos
tipo de fuentes son superfluas, que «las comprobaciones y los datos experi-
mentales deberían destruirse cuando la información que contienen se condensa resultarán en un gran medida irrelevantes. El propio hecho de que
en los informes que se publican o en los resúmenes estadísticos», M. J . Brich- estas fuentes sean privadas significa que poco tienen que decir acerca
ford, citado por Elliott (1974 ), p. 30. de la historia social de la ciencia. Un manuscrito conocido sólo por
5. Para una guia reciente de archivos, bibliografías, catálogos, manua- su autor no puede haber tenido ninguna influencia en el desarrollo
les, etc., véase Jayawardene (1982).
6. Los contextos de los descubrimientos y su justificación se estudian en
social de la ciencia (aunque pueda reflejar su desarrollo). Por lo
la mayoda de los libros de teorfa ele la ciencia. Véase, por ejemplo, Lakatos tanto, el historiador social tendrá todo el dereého a centrarse en
y Musgrave (1970).
7. Citado de Koest!er (1960), p. 124. Un paralelo moderno puede vt:rse
en el escrito fundamental de Einstein sobre cosmología, que data de 1917, que se halla al final de la travesía»; traducción inglesa en Einstein el al. (1923),
«Kosmologische Betrachtungen zur aUgemeinen Relativitatstheorie». En la intro- p. 179.
ducción Einstein le dice al lector: «Trataré de guiar al lector por el camino 8. Traducido de un libro antiguo de electromagnética, escrito por el físico
que yo he atravesado, camino bastante arduo y tortuoso, pues de lo contrario y fisiólogo alemán Paul Erman poco después de los descubrimientos de 0rsted;
no puedo albergar la esperanza de que se tome mucho interés por el resultado ~itado de Caneva (1978), p. 83 ,
166 INTRODUCCIÓN A LA UISTORIA DE LA CIENCIA LAS FUENTES 167

unas fuentes aJstintas de las del historiador orientado hacia el cono- relatividad, Holton ha aducido que la fuente individual más impor-
cimiento, especialmente en las fuentes públicas e institucionales. tante fue un libro de texto, por lo demás olvidado, sobre electro-
En general, la historia social exige un enfoque más diverso y dinámica escrito por el físico alemán August Foppl.9
complejo que el que requiere la historia intelectual. Por ejemplo, al Los manuales y las enciclopedias científicas tienen una función
tratar del desarrollo de un determinado campo de la ciencia, el his- simHar como fuentes a la que poseen los libros de texto: solerán
toriador social tendrá que examinar no sólo a los actores, los cientí- proporcionar una expresión con autoridad de lo que se sabía en un
ficos, sino también a su público en un sentido amplio. Para ello, momento determinado. Las reseñas y resúmenes que pueden encon-
solerán tener mucho que ver las fuentes del grupo 7. Los fabrican tes trarse en las revistas y anuarios bibliográficos constituyen buenas
de aparatos cientfficos, las firmas que proveen sustancias químicas fuentes para evaluar cómo fue acogida una obra científica por u no
y las que publican obras científicas constituyen un factor impor- persona determinada o en un determinado ambiente. En los reseñas
tante, aunque a veces descuidado, del desarrollo de la ciencia. Las el estilo suele ser más libre y su autor expresa su opinión de una
fuentes relacionadas con los aspectos comerciales de la ciencia son forma más directa que la que suelen tener las publicaciones científi-
distintas de otras fuentes y es fácil pasarlas por alto (grupo 6b }. cas . Las reseñas son unas fuentes particularmente import:~ntes en
Aunque las fuentes del grupo 3 constituyen lo que podríamos relación con las controversias metodológicas, los conflictos de priori-
llamar los frentes de investigación de la ciencia, las del grupo 4 no dades y problemas de ese tipo. Por ejemplo, cuando Alfred Wegencr
desvelarán gran cosa sobre la creación investigadora. Pero los libros propuso su teoría de la deriva de los continentes, fue rechazado por
de texto constituirán una fuente fundamental para lograr una com- la mayor parte de los geólogos. La mejor manera de juzgar la intensi-
pren~ión de los estadios bien asentados del desarrollo y la base para- dad de In oposición con b que se topó Wegencr es el estudio de los
digmática de una díociplina científica. Lo mismo puede decirse, quizá simposios y artículos-reseñas. Según uno de estos autores de reseñas,
con más razón todavía, de los manuales y m_onografías. Los libros de «Wegener ... no busca la verdad; defiende una causa y se ciega
texto son exposiciones condensadas del corpus autorizado de saber ante todo hecho y ante todo argumento que se le oponga». 10
que formn una disciplina y nos dan información acerca de la condi- El tipo de científicos que son objeto de las fuentes del tipo 5
ción del tema en un momento dado. Los libros de texto y demás suelen ser personajes famosos cuyos descubrimientos tuvieron lugar
fuente s parecidas constituyen, pues, la norma según la cual sería muchos años antes de que se originara la fuente. Las relaciones escri-
razonable evaluar las aportaciones científicas. Descubriendo esa nor- tas por los científicos que estuvieron verdaderamente implicados en
ma se puede evitar cometer el error, bastante verosímil, de identifi- el descubrimiento pertenecen al grupo 12, pero tienen también algo
car el saber fronterizo con el saber admitido por la generalidad de de la naturaleza de las fuentes primarias. Solerán tener un gran va-
la gente, de confundir la punta del iceberg con el propio iceberg. El lor de autenticidad y en muchos casos serán las únicas fuentes de
nuevo saber no se disemina instantáneamente; precisamente porque conocimiento. Hay cuestiones personales que sólo el científico puede
un descubrimiento se hace un año concreto, no se difundirá inmedia- responder y que son difíciles de comprobar sobre la base de otros
tamente y será reconocido a despecho de lo verdadero e importante conocimientos. Sin embargo, las memorias y autobiografías no siem-
que a nosotros nos pueda parecer hoy día que es ese descubrimi~nto. pre son dignas de confianza y habría que utilizarlas de forma crft ica
Aunque los libros de texto no forman parte por sí solos del frente (véase el capítulo 13 ).
de investigación activa, tendrán también interés como fuentes de la Las fuentes visuales raramente tendrán mucho interés respecto
ciencia de vanguardia; exactamente igual que la bibliografía con a los orígenes de los descubrimientos científicos. El científico no es
la que ha estado familiarizado el joven pretendiente a científico y seguido por un equipo de cine o de TV mientras est~ trabajando,
que, tal vez, ha desempeñado por ello un papel importante en sus
posteriores descubrimientos. Así, en un intento de rastrear las fuen- 9. Holton (1973), pp. 192-218.
tes 9ue inspiraron a Einstein a la hora de realizar su teorÍll de la 10. Citado de Frankel (1976), p. 307.
LAS FUENTES 169
168 INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA CIENCIA

en sus momentos crec.tivos. Sin embargo, las fuentes visuales son de que un ~ientífico X poseía una copia del libro ~e Y. Po~{a haber
muy importantes, particularmente en relación con la información que recibido una copia de manos del propio Y, por e¡e.mplo, sm leerla.
1 Si se quiere afirm ar que X se vio influido por el hbro de Y .en su
pueden proporcionar sobre la concepción general de la ciencia que se ,,
'•1
tenfa en el pasado. Las ilustraciones medievales del cuerpo humano, obra, habrá que preguntarse si X había leído realmente el lt~ro o
interpretadas de forma correcta, pueden proporcionarnos informa- no. ¿Están cortadas las páginas? ¿Hny «sobaduras» u ?tros s~gnos
ción acerca de los conocimientos médicos que había en la Edad de uso? ¿Ha sido anotado? ¿Hizo X alguna referencia. a~ libro?
Media y que no pueden encontrarse en ningún texto. Las ilustracio- ¿Cuándo lo ley6 X? Etcétera. Entre otras cosas, es el conoc1m1ento de
nes abarcan un amplio espectro: mapas, diagramas de aparatos, retra- los libros que poseía Newton, por el que puede docu~entar~e su
tos, láminas de objetos de historia natural, ilustraciones de modelos interés por la alquimia (cf. capítulo 2). Cuando se de¡an ~a~ de
y analogías, representaciones gráficas, etc. Sean del tipo que sean, cien volúmenes que pueden clasificarse como obras de al.~utmta al
las fuentes visuales siempre tienen la finalidad de acompañar un morir, debe concluirse por lo menos que la persona .en cuesuon estaba
texto y como tales habría que examinarlas; pero, con todo, las seriamente interesada por la alquimia.
ilustraciones pueden sobrepasar el texto y adquirir vida propia, Los obituarios y los artículos recordatorios de c~e estilo s~n fuen-
trascendiendo la barrera que existe entre ciencia y arte. Las ilustra- tes valiosas, pero problemáticas. Son problemáucas prect.samentc
ciones anatómicas de Leonardo da Vinci y las zoológicas de D ure- porque la finalidad primordial del obituario no es. dar una. m forma-
ro constituyen ejemplos bien conocidos. Los análisis de las pintu- ción histórica fidedigna, sino glorificar al personaJe y la vtda de,~~
ras antiguas que tienen motivos científicos exigen del historiador persona muerta. Los obituarios suelen ser siempre ;etrato~ no cnu-
de la ciencia que actúe y trabaje como un historiador del arte. En cos o, por lo menos, favorables, de una vida. Es mas, habttu~lmentc
algunos casos las pinturas son una fuente importante de conocimien- son escritos por los colegas o qiscípulos del difunto, para qUienes el
to de la base material de la ciencia del pasado, constituyendo descrip- obituario tenderá a servir de vínculo con la historia activa de la tra-
ciones de laboratorios, diseccionando escenas y aparatos, por ejem- dición de su disciplina. En resumen, los obituarios son ejemplos del
plo.U Los diagramas y los dibujos técnicos son fuentes indispensables tipo de historiografía mítica que se ha estudiado en e.l capítul~, 10.
en la mayoría de los campos de la historia de la tecnología. El repaso de las bibliografías..solerá ser una buena mtroduccJOn a
El estudio de lo que los científicos habían leído puede propor- una obra de historia de la ciencia. Las bibliografías pueden ordenarse
cionarnos unas informaciones muy importantes acerca de su bagaje de manera muy distintas, por ejemplo, bibliografía de un tema o
en general y particularmente sobre otros científicos que hubieran disciplina durante un determinado período, o bib~iografí~s ~e ci~n­
influido en ellos. Si puede documentarse que un científico había leído tíficos determinados. Para muchos científicos, extsten btbltograftas
una obra en concreto antes de hacer su descubrimiento, posiblemente más 0 menos completas, que en algunos casos llegan a más de mil
esa obra tendría alguna significación para el descubrimiento, aunque obras publicadas. Las bibliografías completas no sólo deberían conte-
el cientíiico no hiciera ninguna referencia a ella. ner las obras científicas originales, sino también las obras de natu-
En los poquísimos casos en los que existe todavía la biblioteca raleza no técnica, además de las reseñas , la información sobre tra-
privada de un científico, siempre que se conserve en unas condiciones ducciones a lenguas extranjeras, los números publicados y el número
razonablemente buenas, o cuando puede reconstruirse su biblioteca, de ediciones. Las bibliografías de literatura secundaria tienen tam-
el historiador gozará de una oportunidad única para formarse un bién un enorme valor práctico. Las bibliografías habituales de lsJS,
cuadro de la vida del científico. 12 Pero evidentemente no pueden que abarcan toda la historia de la ciencia más reciente, constituyen
sacarse unas conclusiones cualesquiera basándose sólo en el hecho .
un instrumento 1mprescm . d'bl
1 e. 1l

11. Cf. Hill (1975). Para ejemplos de historia natural, véase Knight (1985). 13. Isis Critica[ Bibliography (anual); también el Bt~llctm Signalétiq11c
12, Dos ejemplos de ello son Harrison (1978) y Crosl¡¡nd (1981). (tres veces !11 afio).
170 INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA CIENCIA LAS PUENTES 171

El proceso de investigación histórica empieza por una situación mentas históricos falsos en la década de 1860, incluidas cartas de
del problema. El historiador elige su planteamiento del problema Lutero, Galileo y Newton (por no mencionar a Poncio Pilatos y Ma-
según su deseo de tratar un determinado tema. Formula preguntas rfa Magdalena -todas en francés). Entre los documentos debidos a
en torno al tema, forma una idea de qué es lo que quiere saber. la inventiva de Vrain-Lucas estaba un carteo entre Newton (que con-
Estas cuestiones llevarán luego, naturalmente, a determinadas fuen- taría 11 años de edad) y Pascal, por el que se desvelaba que este
tes que posiblemente podrán responder a las preguntas y que proba- último fue el descubridor de la ley de la gravedad. El hecho más
blemente traerán también consigo otras nuevas. El planteamiento molesto en el asunto de Vrain-Lucas fuera tal vez el hecho de que
original del problema se transformará a lo largo del proceso de inves- sus fuentes caseras fueron tomadas en serio por varios científicos
tigación, en parte a consecuencia del estudio de las fuentes. franceses, cuyo patriotismo y vanidad científica recibieron un fuerte
El primer estadio consistirá en rastrear e identificar las fuentes impulso de esos documentos falsos.
que tengan que ver con el problema que se ha definido. Esta puede La crítica histórica es el proceso en virtud del cual se analizan
ser una tarea muy ardua, dependiendo de la naturaleza del tema de críticamente las fuentes con vistas a establecer su autenticidad y fia-
que se trate y de su situación en el tiempo. Solerá ser buena idea bilidad.15 El objetivo es evaluar la proximidad que las fuentes tienen
l
1
empezar por las fuentes secundarias, en particular por las obras que
otros historiadores escribieron sobre ese tema u otros parecidos. De
respecto a la realidad histórica, suponiendo de antemano que ningu-
na fuente da un fiel reflejo del pasado, sino que sólo pueden ser
l ese modo, puede uno ahorrarse un trabajo de referencias que ocupa
mucho tiempo, y conseguir dar relativamente pronto un panorama
señales más o menos completas procedentes del pasado. Es impor-
tante definir si la fuente es auténtica o no, si son correctas o no su
de las fuentes que se necesitarán para una investigación más de cer- datación e información respecto a la localización, si su supuesto
ca. No importa hasta qué punto sea exhaustiva su búsqueda de fuen- autor es su verdadero autor o no, etc. Las fuentes que no son autén-
tes, el caso es que el historiador nunca logrará basar su estudio en ticas en este sentido no tienen por qué ser supercherías (aunque
todas las fuentes pertinentes. Es imposible saber si podría hallarse las fuentes falsificadas no son nunca auténticas). Puede haber muchas
más información pertinente en otras fuentes no consultadas; y, sin razones por las que la información inmediata desvelada por la fuente
embargo, fuentes que nada tenían que ver pueden pasar a convertirse no revele sus verdaderos orígenes. Sarton ejemplificaba cómo inclu-
en importantes. Es la interpretación de las fuentes lo que determina so una fuente primaria aparentemente fidedigna puede darnos unas
su pertinencia respecto a la cuestión planteada por el historiador. informaciones falsas. En el colofón de una de las primeras ediciones
Una vez que el historiador ha elegido sus fuentes, debería, en de la obra geográfica de Ptolomeo (cosmografía), la edición se fecha
principio, examinar su autenticidad. En otras palabras, debería estar en MCCCCLXII, es decir 1462. Pero es casi seguro que esta fecha
alerta ante la posibilidad de que hubieran sido falseadas. No conoz- está equivocada y que el libro no fue editado hasta quince años más
co más que un solo caso de verdadera superchería en la historia de tnrde. 16
la ciencia, pero es tan enorme y grotesco que vale la pena que se men- La investigación fundamental del análisis de las fuentes consiste
cione.14 Se refiere a cierto Vrain-Lucas, que fabricó millares de docu- en establecer la fiabilidad de In fuente. ¿Representa esa fuente una
realidad histórica? ¿Cuán fiable es su información? Como hemos
14. Merton (1957). Un fraude científico mejor conocido es el caso Pilt· mencionado ya, puede haber muchas razones pam no aceptar inme-
down. Los fósiles de Piltdown fueron «descubiertos» en 1912 y durante cua- diatamente la información que da una fuente primaria sin realizar
renta años fueron aceptados generalmente como vestigios de un hombre prehi~­ más investigaciones. La información que nos da es normalmente la
tórico. Sólo en 1953 se supo a ciencia cierta que el hombre de Piltdown era versión que el autor da de la realidad y debe ser siemore evaluada
un fraude cuidadosamente planeado. Véase la discusión en Brannigan (1981),
pp. 133-142. El hombre de Piltdown era una superchería de la ciencia de la
paleontología, no realmente de la historia de la ciencia. En este sentido es dis- 15. Bloch (1953). pp. 90-100.
tinto del caso Vrnin-Lucas. l6. Sarton (1936), p. 13.
172 1N1'RODUCCIÓN A LA liiS1'0RIA DE LA CIENCIA LAS FUENTES 173

dentro del contexto en el que aparece. Hay que analizar los motivos y T2. Si T3= =
Tt, T4 TT, etc., concluiremos que TT hay que recha-
que tenía el autor para escribir lo que escribió, establecer los moti- zarlo y que efectivamente A tuvo lugar; . . ,
vos que se ocultan detrás de la fuente. ¿A quién iba dirigida origi- 3b. si los únicos testimonios son T 1 y 1'2, el htstonador . tendra
nalmente la fuente? ¿En qué circunstancias se escribió? Y ante todo que valorar si es T 1 o T2 el que da una relación más «plausible» ?
y sobre todo hay que comparar la información que da la fuente con «razonable» de los hechos. El historiador puede verse forzado a admt·
otros testimonios referidos al acontecimiento del que trate la fuen- tir que no es plausible distinguir entre la fiabilidad ?e Tt Y la de T2
te; comparar en parte con otras fuentes y examinar detalladamente y que no puede decidirse el conocimiento que se tiene de A sobre
el contenido utilizando lo que generalmente se sabe sobre el tema y la base de las fuentes disponibles.
su época. La datación errónea de la edición de la Geografía de Pto- 4. Pudiera darse el caso de que T1 no estuviera realmente en
lomeo mencionada anteriormente no fue debida a una acción cons- conAicto con T 2, T 3 , ... , pero que T1 no se viera corroborado por
ciente, por ejemplo; el editor o impresor difícilmente habría podido ningún otro testimonio independiente. En tal caso, Tt tendrfa una
tener algún motivo para datar el libro en 1462, cosa que debió deber- condición única respecto a otros testimonios acerca de A. Normal-
se a un simple error de imprenta. El error puede reconocerse como mente, la admisión de T 1 exige una correspondencia con otros testi-
t al comparándolo con otras ediciones de la obra de Ptolomeo (la monios. La falta de esa correspondencia de testimonios hará que la
primera de las cuales data de 1475) y por los comentarios contem- suma total de los testimonios T1, T2, T J, ... resulte ininteligible e
poráneos de la obra . incoherente. Por lo tanto concluiremos que hay que rechazar Tt.
Como demostraremos en el siguiente capítulo, el meollo de toda 5. La falta de unos testimonios suplementarios no pueden utili-
critica de las fuentes es la comparación de los distintos testimonios. zarse, sin embargo, automáticamente como fundamento para rechazar
Pensemos en un determinado acontecimiento A que ppsiblemente 17
T1. Marc Bloch nos recuerda que:
sucedió en el pasado. Para determinar si A es verdadero o falso
tenemos una serie de fuentes distintas que dan distintos testimonios,' Los reactivos utilizados para comprobar los testimonios no de:
T1, T2, TJ, ... Normalmente, algunos de estos testimonios corrobo- herían utilizarse con brutalidad. Casi todos los principios raciona-
les casi todas las experiencias que guían las pruebas, si se las
rarán A y otros no; podemos llam::~r a esos testimonios T + y T-
lle~a demasiado lejos, tocan sus límites en los principios o ex~e­
rcspectivamente. Pueden darse entonces diversas situaciones: riencias contrarios. Como toda lógica que se respete, la críttca
histórica tiene sus contradicciones o, por lo menos, sus paradojas ...
1. Si A se halla daramente en conflicto con el conocimiento cien- pnra tener por auténtico un ~estimonio, el ~étod? exige que de:
tífico generalmente admi tido, conch.¡iremos inmediatamente que A muestre cierta correspondencia con los test1momos cercanos. St
no tuvo lugar y que T + es o bien falso o bien ha sido malinterpre- aplidramos este precepto literalmente, no obst.an.te, ¿qué pasa~~a
tado. Esto vale también en caso de que no h aya fuentes con T - . con el descubrimiento? Pues hablar de descubnm1ento es tambten
Nótese, sin ~mbargo, que el conocimiento que se utiliza aquí para hablar de sorpresa y desemejanza. Una ciencia que se limite a
evaluar A es el saber generalmente admitido del propio tiempo y afirma r que algo sucede invariablemente tal y como cabe esperar
que, por lo tanto, esa valoración no puede ser nunca más segura ·que difícilmente sería de provecho o divertida.
dicho saber.
Como ejemplo, tenemos testimonios documentales de que Leo-
2. Si sólo existen T+ o T-, y no hay motivos especiales para
nardo da Vinci se interesó seriamente por los principios det vuelo Y
rechazar o admitir A, el asunto es algo trivial. En un caso de este
que esbozó planos de máquinas voladoras. Estos testimonios n_o se
estilo concluiremos, naturalmente, que A tuvo lugar o que no.
corresponden con otros testimonios contemporáneos, pues evtden-
3. Si hay testimonios contradictorios, por ejemplo entre Ttf-y
TT, hay dos situaciones posibles:
,3a. Si hay más t~stimonios (TJ 1 T4~ . .. )1 ~e compararán con T1 17. Bloch (1953), p. 120.
174 INTRODUCCIÓN A LA JIISTORIA DE LA CIENCIA

temente Leonardo fue el único que estudió la posibtlidad de volar


durante el Renacimiento. Sin embargo, admitimos que lo esbozo~ de
Leonardo son fuentes auténticas, precisamente en cuanto co~,trtbu­
ción enormemente original, que constituye más una cxpreswn de
su genio que la de las condiciones generales de su época.

12. EVA LUA CI ÓN DE LAS FUENTES

Toda evaluación de materiales primarios publicados implicará la


cuestión de si realmente puede atribuirse el texto a su :mtor; o de
cuánto tiene de auténtica expresión del pensamiento de su autor. No
puede suponerse incuestionablemente que cada palabra de una publi-
cación científica corresponde a su autor. Puede haber muchas razones
para ello. Por ejemplo, es bien conocido que durante mucho tiempo
las instituciones académicas han tenido una tradición según la cual los
catedráticos, directores, médicos-jefe y demás personal situado en
lo más alto aparecen como autores de escritos que en realidad son
obra y están basados en el trabajo de investjgadores más jóvenes. Es
más, se debería ser consciente de que las fuentes publicadas han
pasado siempre hasta cierto punto el filtro que supone el aparato de
la publicación; gue los editores de revistas, por ejemplo, pueden
haber cambiado el escrito realizado por el autor, en ocasiones mucho,
y no necesariamente con el consentimiento de su autor. Antiguamen-
te el editor tenía derecho e incluso la obligación de modificar el ma-
terial presentado, de manera bastante libre. En casos como éste , no
puede utilizarse la fuente publicada corno expresión fidedigna de los
puntos de vista exactos del autor. Hoy día, los nrtfculos científicos
son criticados y editados por árbitros; la versión gue se publica suele
ser una segunda o tercera versión del manuscrito original y, por lo
tanto, no una fuente adecuada de información detallada acerca de
los puntos de vista del autor. Los esbozos en sucio y las versiones
manuscritas anteriores a la publicación resultarán mucho más ade-
cuadas para este objetivo.
Los problemas relacionados con la historiografía anacrónica y dia-
crónica respectivamente quedan al descubierto cuando se analizan
las fuentes escritas en una lengua significativamente distinta de la