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ARTÍCULO TÉCNICO

Dimensionamiento óptimo del muestreo


empleando geoestadística
Samuel Canchaya Moya

1
Geólogo Consultor

1. INTRODUCCIÓN en el que se ha toma-


do una determinada
Ya se han cumplido más de cuatro cantidad de muestras,
décadas del nacimiento de la Geoes- en diferentes puntos
tadística Matheroniana (Matheron xi, cada uno de ellos
1962, 1963); por lo que estos métodos, con su respectivo va-
basados en la Teoría de la Variables lor de una determina-
Regionalizadas, están lo suficiente- da variable Z(xi) que
mente difundidos en la actualidad. nos interesa estudiar
Es por este motivo que prácticamente (puede ser ley de Au,
todos los paquetes de software apli- contenido de As, in-
cados a la minería presentan módulos tensidad de una alte-
de geoestadística; a pesar de ello, esta ración, peso específi-
técnica todavía no se usa en todo su co, dureza, porosidad,
potencial. Uno de esos campos de apli- etc.). Estas entidades
cación es el de la optimización del son denominadas va-
muestreo, que es un problema de riables regionaliza-
cada día, tanto en la exploración como das porque sus valo-
en la etapa de producción de un yaci- res están relacionados
miento. con ubicaciones pre-
cisas en el tiempo o
En nuestro país generalmente esta ta- espacio.
rea se enfrenta en forma intuitiva,
empleando sólo criterios empíricos. Es de esperar que dos
valores contiguos
Los conceptos y métodos que se plan- Z(xi) y Z(xi+h), sepa-
tean en el presente trabajo ayudarán rados una distancia h, estén relacio- patrón de distribución o estructura (los
a responder una serie de preguntas nados entre sí (autocorrelación), es valores aumentan hacia el centro y
rutinarias, como son: «¿Cada cuántos decir, que sus valores sean dependien- disminuyen hacia los flancos), mien-
metros debemos muestrear una tes el uno del otro, debido a que casi tras que en el tramo B tenemos una
veta?», «¿cada cuántos metros debe- siempre toda variable tiene un patrón distribución al azar. Nótese que en
mos muestrear los testigos de un tala- de distribución (o estructura, como se ambos casos estamos usando los mis-
dro diamantino?», «¿cuál es la malla le llama en geoestadística), ya que mos dígitos, por lo que no sorprende
de perforación mas adecuada?, o «¿a nada es al azar en la naturaleza. Tam- que la media «m», la varianza «s2» y
qué distancia debemos ubicar los si- bién sabemos que debido a la comple- el histograma en los dos tramos sean
guientes taladros para que nos brin- jidad de los procesos geológicos no los mismos; mas no así la función va-
den la mejor información y con el habrá patrones de distribución idénti- riograma «g(h)», que en el tramo A
menor error?», «¿es mejor muestrear cos. muestra una clara dependencia con
por puntos o por canales?», «¿cómo respecto a «h», que es la separación
disminuir los costos en una campaña La estadística clásica no puede reco- entre las muestras; en tanto que en el
de exploración sin afectar el nivel de nocer dichas estructuras ya que sus tramo B dicha función es indepen-
información?», etc. Para ello es nece- parámetros y funciones no toman en diente de h, lo que es típico de distri-
sario una comprensión mínima de cier- cuenta la ubicación de los datos. Por buciones al azar, prácticamente inexis-
tos conceptos geoestadísticos, que ejemplo, la altura media de los alum- tentes en la naturaleza. Esto se debe a
desarrollaremos a continuación mos- nos de un salón no se modificará así que, por lo general, las variables cuan-
trando ilustraciones y ejemplos toma- estos se cambien de asiento una y otra tificables o semicuantificables, relacio-
dos de aplicaciones reales. vez. nadas con los yacimientos, se originan
por determinados procesos que les
2. EL ANÁLISIS VARIOGRÁ- Para explicar esto nos referiremos a la imprimen un patrón característico, es
FICO GEOESTADÍSTICO fig. 1, en la que hacia el borde izquier- decir, todo lo contrario a una distribu-
do se están representando dos tramos ción al azar.
La función variograma es una de las (puede ser de galería, taladro, etc.)
herramientas más poderosas que tie- con las leyes que se han analizado El variograma puede ser estimado a
ne la geoestadística. Vamos a definir- cada cierta distancia. Salta a la vista partir de datos experimentales (por
la tomando el caso de un depósito D, que los valores del tramo A tienen un ejemplo las leyes provenientes de una

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campaña de muestreo) empleando la mas con apariencia si-


fórmula general: milar a la que se ha
idealizado en la fig. 2,
que nos servirá para
explicar los principales
parámetros de la fun-
ción variograma.

Dentro de la distancia
donde: a (alcance), la varia-
Z : es la variable estudiada ble es totalmente es-
Z(x) : es el valor de dicha variable tructurada; es decir,
en el punto x depende o está con-
Z(x+h): es el valor de la variable en trolada por la función
el punto (x+h) g (h). Mas allá de a, la
h : es el paso entre las muestras variable es aleatoria, o
(distancias iterativas) sea, independiente de
n : número de pares de valores la función variograma:
2 g(h) : valor de la función variogra- la curva (en color ver-
ma para un valor h. de) se transforma en
g(h) : valor de la función semiva- una meseta (C+Co)
riograma (denomina usual- cuyo valor teóricamen-
mente variograma) te debe coincidir con
la varianza estadística
Todos los paquetes de «software» apli- de todos los datos in-
cados a minería utilizan esta fórmula volucrados en el cálculo del variogra- de los más importantes se muestran
para el cálculo de los variogramas ex- ma. en la fig. 4. De estos variogramas ajus-
perimentales; las respectivas facilida- tados se obtienen los parámetros men-
des gráficas nos mostrarán variogra- Para h = 0 la función variograma cionados en los párrafos anteriores,
debería dar cero y pasar los que brindan información valiosa
por el origen; sin embar- para todas las aplicaciones geoesta-
go, la función a veces pre- dísticas, como la que tratamos en el
senta una «discontinui- presente trabajo.
dad al origen» simboliza-
da como Co (efecto «pe- Se puede calcular el variograma de
pita»), que nos da cuenta prácticamente cualquier variable; lo
de cambio bruscos de los único que necesitamos es un conjun-
valores a pequeña escala to de datos experimentales con su
(generalmente cuando se ubicación en el tiempo o el espacio.
sobrepasa subestructuras Esto quiere decir que no solo vamos a
por debajo de la escala de poder trabajar con leyes, sino que tam-
trabajo), también puede bién podemos procesar otras variables
aparecer debido a errores menos comunes como peso específi-
sistemáticos tanto en el co, porosidad, densidad de fractura-
muestreo como durante el miento, potencia de la estructura, etc.
proceso de análisis quími- Sólo necesitamos una forma de cuan-
co. tificarlas para luego procesarlas con la
fórmula (1) de manera similar como
En la fig. 3 se muestra al- se hace con las leyes.
gunos ejemplos de vario-
gramas experimentales En el análisis variográfico, la única
(sucesión de puntos), de- restricción que se debe atender es la
bidamente ajustados a «hipótesis de estacionariedad», que
variogramas teóricos (cur- exige que el variograma se calcule
vas continuas), algunos para un dominio con un determinado

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patrón de distribución constante, lo tificación de dicho error


que automáticamente implica tener está dada por la Varian-
en cuenta las discontinuidades geo- za de Estimación, que
lógicas: fallas, cambios de litología, al- también se denomina
teración, etc. La solución más prácti- Varianza de Extensión,
ca es circunscribirse a dominios esta- en clara alusión a la
cionarios, es decir, realizar el análisis operación descrita.
variográfico respetando las disconti-
nuidades geológicas. En la estadística clásica
y, por ende, en todos los
3. LA VARIANZA DE ESTI- métodos de estimación
MACIÓN O EXTENSIÓN de reservas tradiciona-
les, no es posible estimar
Estamos obligados a explicar este con- tal error, ya que prime-
cepto, ya que está directamente rela- ro es necesario conocer
cionado con las aplicaciones con las el valor real, cosa que
que trata el presente trabajo. es imposible incluso al
final de la vida de la
Cuando realizamos una «extensión» mina. La geoestadística
del valor de una o más muestras rela- tiene una alternativa
tivamente puntuales (volumen v), a para determinar este
un volumen mayor V (panel o blo- error: la varianza de es-
que), dicha extensión implica irre- timación σE2 , la que no depende de
mediablemente un error, que no es los valores reales de la información v
otra cosa que la diferencia entre el utilizada sino que se expresa en fun-
valor estimado y el valor real. La cuan- ción del variograma por la fórmula: donde:

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γ (V, v): designa el valor medio de tros en cuerpos).


γ(h) = γ (MM’) cuando los b. Se simula tramos de
dos puntos de apoyo M y M’ muestreo mayores;
del vector h describen inde- para ello, de la data
pendientemente uno del original se toma valo-
otro, los dos volúmenes o res dejando uno, lue-
conjuntos V y v. go dos, tres y así suce-
γ (V2) : designa el valor medio de sivamente. Se calcu-
γ(h) cuando los dos puntos la los parámetros esta-
de apoyo M y M’ del vector dísticos (media, va-
h describen, independiente- rianza, error relativo)
mente uno del otro, el volu- para cada distancia si-
men V. mulada.
γ ( v2) : designa el valor medio de γ c. Se analiza la robustez
(h) cuando los dos puntos de los distintos pará-
de apoyo M y M’ del vector metros; es decir, a qué
h describen, independiente- distancia de muestreo
mente uno del otro, el volu- dejan de ser confia-
men v. bles. Este análisis se
debe realizar em-
Como vamos a ver a continuación, en pleando test estadísti-
configuraciones sencillas a veces es cos como: t de Stu-
suficiente con emplear ábacos para es- dent (para la media),
timar esta varianza de dispersión y con prueba F (para la va-
pectivo variograma, y, subsecuente-
ese conocimiento tomar decisiones a rianza) y Chi cuadrado (para el his-
mente, de manera similar, también se
priori, tan trascendentales que pue- tograma).
puede analizar su robustez. La fig. 6
den comprometer los resultados de - La distancia de muestreo más
nos muestra un ejemplo de ello. A par-
una campaña de exploración. aparente será la que correspon-
tir de la población original densa
de a un paso anterior al que son
(cada 1,5 m), se ha generado dos sub-
4. DIMENSIONAMIENTO rechazados por las pruebas esta-
poblaciones, con distancias de mues-
ÓPTIMO DEL MUESTREO dísticas.
treo simuladas (3,0 y 4,5 m), y se ha
- El error relativo nos fija el límite
ploteado sus respectivos variogramas.
Un buen muestreo descansa en tres máximo de espaciamiento de
Se nota claramente que la distancia
aspectos principales: (1) buena repre- muestreo, para un determinado
de muestreo se puede extender hasta
sentatividad de la muestra, (2) un nivel de confianza.
los tres metros, ya que el variograma
buen soporte de la muestra y (3) dis-
de 4,5 m no reproduce las caracterís-
tancia óptima de muestreo. El primer Adicionalmente, para cada distancia
ticas del original de 1,5 m. Aplicando
aspecto es tratado en forma práctica de muestreo, se puede calcular su res-
los tests estadísticos, men-
por Alfaro (2000), mientras que
cionados en párrafos an-
los otros dos aspectos son trata-
teriores, y siguiendo este
dos en el presente trabajo. Pri-
procedimiento con los va-
mero vamos a presentar una me-
riogramas, se ha optimiza-
todología general, luego vamos
do el muestreo de varias
a ampliar el tratamiento del
vetas de oro de la Franja
tema presentando algunos as-
Pataz - Buldibuyo, defi-
pectos relacionados, que son de
niendo distancias de
gran utilidad práctica.
muestreo entre 1,5 y 3,5
metros.
5. METODOLOGÍA
GENERAL
6. SELECCIÓN DE
LA MALLA MÁS
En la mayor parte de los casos,
APARENTE A
para optimizar la distancia del
PARTIR DE LOS
muestreo se sigue el siguiente
PARÁMETROS
procedimiento:
ESTADÍSTICOS
a. Seleccionar un tramo piloto,
Para ilustrar este caso va-
representativo de la zona de
mos a referirnos a la fig. 5,
estudio, y aplicar un mues-
en la que se muestra to-
treo de alta densidad (0,50 o
das las mallas alternativas
1,0 m en vetas, o 5 a 10 me-
que se pueden construir

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a partir de una malla de 10*10 me- estudio, donde la mineralización tie- taladro centrado, ya que presentan
tros, que es la malla original de mues- ne menos continuidad en la dirección mejor soporte; es decir, involucran a
treo. Se han calculado los parámetros E-W, con relación a la N-S, de tal más valores a la hora de la estimación
estadísticos para cada configuración, manera que la menor distancia de de la ley media del panel.
los mismos que figuran en el cuadro muestreo debería estar en esa direc-
de la parte inferior de la fig. 5. Clara- ción, con lo que la malla más acepta- Podemos demostrar esto empleando
mente se observa que la malla 10*50 ble sería la de 10*20 metros o incluso la geoestadística. Para ello, compare-
es la que presenta la mayor variación la de 10*30 metros, las que, por ser mos la configuración del taladro cen-
de sus parámetros con respecto a la más espaciadas, son las más económi- trado y la de los cuatro valores (uno
malla de 10*10; mientras que las que cas y mantienen la calidad de la in- en cada vértice). Como se trata de
menos discrepancias presentan son las formación. «extensiones» comunes, por lo gene-
mallas 10*20 y 14.1*14.1. Uno de los ral existen ábacos que nos permiten
parámetros más indicativos viene a ser 7. LA VARIANZA DE calcular fácilmente la varianza corres-
la varianza de estimación, la cual EXTENSIÓN Y LA
usualmente se expresa como error re- CONFIGURACIÓN DE
lativo (E.R.%). Como se puede ver, PANELES EN MALLA
este parámetro en todos los casos está REGULAR
por debajo de 35 %, lo que se conside-
ra aceptable; sin embargo, es preferi- Vamos a suponer que tene-
ble elegir los que presentan el menor mos una malla de explora-
error relativo (mallas 10*20 o ción diamantina de 100 X
14.1*14.1). 100 metros, como la mostra-
da en la fig. 7. La mayoría,
Más adelante vamos a introducir el por costumbre más que por
concepto de anisotropía; sin embar- otra razón, prefiere configu-
go, podemos adelantarnos un poco rar los paneles con el tala-
considerando la información del es- dro al centro; no obstante,
tudio variográfico en este ejemplo. hay otras alternativas que
Dicho estudio nos indica que hay una definitivamente son mejo-
distribución anisótropa en la zona de res, las que se pueden con-
figurar sin
modificar
la malla de
explora-
ción. Por
ejemplo,
podemos
configurar
paneles
como el de
la esquina superior de- pondiente. El que necesitamos está en
recha con cuatro ta- la fig. 8. Se puede notar que la confi-
ladros en cada vérti- guración del taladro centrado siem-
ce. También es posible pre nos da el mayor error. Por ejemplo,
comprometer solo a para un variograma con C = 1 y un
dos taladros tal como alcance a = 170, la estimación de re-
se muestra en la parte servas con el panel centrado nos dará
inferior izquierda y un error de 0,27; mientras que para
hasta 5 taladros (es- los paneles con los taladros en los vér-
quina inferior dere- tices nos da prácticamente la mitad
cha). Intuitivamente, (0,14). Esta diferencia se hace mayor
sabemos que todas es- cuando configuramos paneles con «l»
tas alternativas son mayores que el alcance «a»; como es
definitivamente me- el caso de a = 50, donde tenemos erro-
jores que la usual del res de 0,80 y 0,28 respectivamente; lo

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que es una gran diferencia. Luego de to de cada ma-


conocer esto nadie debería usar la lla de explora-
configuración del taladro centrado. ción.

En el mismo ábaco de la fig. 8, tam- Es fácil ver que


bién se comparan dos configuracio- si hubiéramos
nes por tramos, una con las muestras terminado una
en los extremos y la otra con la mues- campaña de per-
tra en el centro del tramo. Resulta foración de 70,5
obvio que el error involucrado al es- X 70,5 (cuyo
timar (extender) la ley de un tramo error es como 5),
desde la ley centrada es mayor que sería innecesario
el error que resulta al asignar la ley a realizar una si-
partir de puntos de muestreo en los guiente campa-
extremos del tramo. Esto es válido ña de 50 X 50,
para distancias de muestreo mayores ya que práctica-
que los del alcance del variograma mente no dismi-
respectivo. nuiría el error
sustantivamen-
Para casos algo más complicados de- te (alrededor de
bemos utilizar la fórmula (2), que solo 4), a pesar de que nos gastaríamos, (simplificada a partir de Canchaya &
se basa en el variograma y en las ca- innecesariamente, una cantidad adi- Bernuy 1983), en la que se muestran
racterísticas geométricas de los pane- cional similar a la de la campaña an- varios tramos de muestreo a lo largo
les, mas no en los valores que puedan terior. Por otro lado, si contáramos con de galerías y chimeneas sobre una
tener los taladros. Esto nos permite un presupuesto como de 2, y nuestra veta. Como los flujos mineralizantes
estimar el error a priori: ¡antes de per- meta es alcanzar un error máximo de generalmente son subverticales, el
forar el primer metro! 30, pensaríamos en realizar dos cam- patrón de distribución a lo largo de las
pañas sucesivas: la primera de 200 X chimeneas será diferente de aquel de
8. RELACIÓN COSTO 200 y a continuación una, sobrepues- las galerías, lo cual quedará expresa-
BENEFICIO ta, de 141 X 141. De esta manera es- do en los respectivos variogramas y
taríamos optimizando la gestión de principalmente en el alcance a. Para
En la fig. 9 se ilustra otra interesante nuestro presupuesto. el caso se ha obtenido ah = 10 y av =
aplicación, que relaciona las diferen- 20. Por lo tanto, tenemos una distribu-
tes mallas con sus respectivos costos. 9. EL CONCEPTO DE ción anisótropa y consecuentemen-
Para construir el gráfico se han plo- ANISOTROPÍA DE UNA te debemos definir una elipse de in-
teado los errores, calculados con la DISTRIBUCIÓN Y SU fluencia, tomando como ejes los valo-
fórmula (2), para varias mallas posi- APLICACIÓN EN EL res de ah y av.
bles, desde 50 X 50 hasta 200 X 200; DIMENSIONAMIENTO DEL
además, se ha ploteado también el cos- MUESTREO Cualquier variable está estructurada
dentro del alcance a de su respectivo
Raras veces las distri- variograma, mas allá de él su compor-
buciones resultan isó- tamiento, por ser al azar, será impre-
tropas (fig. 11), lo cual decible. Por consiguiente, para cubi-
quiere decir que los car reservas probadas se configura pa-
variogramas en todas neles con dimensiones menores o
sus direcciones son si- iguales que 2a, tal como se ha proce-
milares. Esto es in- dido en la fig. 9. Si quisiéramos cubi-
usual, ya que casi car más reservas probadas, deberíamos
siempre los procesos diseñar subniveles cada 40 metros (dos
geológicos son «direc- veces el alcance en av); mientras que
cionales»; es decir, por la separación ideal entre chimeneas
lo general tienen una deberá ser 20 metros (dos veces el al-
dirección o compo- cance en ah). Estos conceptos se pue-
nente preferencial, den aplicar también para dimensio-
concepto relacionado nar el reconocimiento con taladros
principalmente al flu- diamantinos desde las labores subte-
jo o flujos de minerali- rráneas.
zación.
Hay dos tipos de anisotropía: zonal y
Para aclarar esto vamos geométrica. Cuando los variogramas
a referirnos a la fig. 10 en varias direcciones presentan dife-

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rentes alcances tenemos aniso- El concepto de anisotropía


tropía geométrica; mientras geométrica tiene relación direc-
que cuando presentan diferen- ta con el denominado «radio de
tes mesetas se trata de aniso- alcance» de los métodos tradi-
tropía zonal. cionales, que, como ya hemos
visto, sólo se podrá usar en re-
En la figura 12 estamos mostran- gionalizaciones isótropas. Es más
do otro ejemplo ilustrativo. Se apropiado hablar de elipse (para
trata de una sección, perpendi- bloques bidimensionales) o elip-
cular al rumbo, de un manto soide de alcance (para bloques
tufáceo potente que contiene tridimensionales). Consecuen-
mineralización del tipo disemi- temente, y salvo en justificadas
nada, la que aumenta paulati- excepciones, las mallas de per-
namente del techo al piso. Este foración deberían ser rectángu-
patrón de distribución queda los o paralelepípedos, y no ne-
claramente expresado en los variogra- cular a la hoja (N-S) notaremos una cesariamente cuadrados o cubos,
mas direccionales, que se obtuvieron gran continuidad de los valores y una como generalmente se usa.
a partir de muestras de este manto; mínima variación estructural de los
los mismos que están graficados en la mismos, lo que está plenamente ex- 10. BIBLIOGRAFÍA
mitad inferior de la fig. 12. Tal como presado en el variograma respectivo,
era de esperar, los tres variogramas son que muestra la mejor estructuración Alfaro, M. 2002. «Introducción al mues-
diferentes, presentando no sólo dife- y el mayor alcance de los tres mos- treo minero». Inst. Ing. Minas de
rentes mesetas (anisotropía zonal) sino trados en la fig. 12. Chile; 82 p.
además anisotropía geométrica (dife- Canchaya, S. & Bernuy, O. 1983. «Es-
rentes alcances). Un recorrido similar en dirección tudio geoestadístico de las vetas ‘A’ y
vertical permite comprender por qué ‘Z’ de la Mina Bella Unión-Hualga-
La dirección E-O (E-W) corresponde el variograma en esa dirección tiene yoc».- Bol. Soc. Geol. Perú, 72: 29-
a un variograma casi de efecto de pe- mejor estructura y menos varianza 47.
pita puro y con la más alta varianza. que el de la dirección E-O. Journel, A. G. & Huijbregts, CH. J.
Podríamos percibir esta irregularidad 1978. Mining Geostatistics.- Aca-
de la mineralización imaginando que Es una idealización muy peligrosa su- demic Press (London); 600 p.
recorremos el manto, con un analiza- poner que los patrones de distribución Matheron, G. 1962. Traité de Géosta-
dor químico portátil, a lo largo de cual- son isótropos, ya que los millares de tistique Appliqueé, T. 1. Mém.
quier línea horizontal paralela a la di- estudios variográficos de diferentes B.R.G.M. 14; 333p, T.2; Le Krigea-
rección E-O indicada. tipos de yacimientos, en la bibliogra- ge.- Mém. B.R.G.M. 24, 171p.
fía mundial, nos indican que la ma- Matheron, G. 1963. «Principles of
Por el contrario, si recorremos el man- yor parte de los patrones de distribu- Geoestatistics».- Econ. Geol. 58:
to a lo largo de una línea perpendi- ción son anisótropos. 1246-1266.

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