Вы находитесь на странице: 1из 4

Cambio que afecta a la posición social del músico y a la función misma de la música; en

el declive de la influencia ejercida por la música italiana y, más particularmente, por la


ópera italiana; en la valoración de la música instrumental, y en el retorno a la música
antigua: a Bach y a Palestrina. La música, última entre las artes, ascendió hasta alcanzar
el rango de lenguaje privilegiado y absoluto.

Clasicismo: Función sobre todo, recreativa y utilizaría: el músico era un asalariado al


servicio de la Iglesia o de las familias nobles, cuyo cometido era el de producir música
para determinadas celebraciones o ceremonias, satisfaciendo así exigencias inmediatas.
La música debía a lo sumo acompañar, privándosela de una función autónoma. Excepto
el melodrama.

La ópera como unión de todas las artes, la ópera soñada por Herder, habría sido la
encarnación época de su ideal artístico, la expresión más auténtica y genuina del hombre
en su totalidad, en la que «poesía, música, acción y decoración no forman sino un todo
único». Esta aspiración a un arte integral, anunciado con tono profético en Calígona,
habría de hacer pensar, por fuerza, a Wagner.

La dimensión cognoscitiva, que los iluministas habían excluido de la música por


considerar que ésta pertenecía tan solo a la esfera de la sensibilidad, vuelve a
introducirse ahora por otro conducto. Justamente la música, el arte que, en mayor
medida que cualquier otro, parecía hallarse lejos de la razón y de la filosofía, es
considerada por muchos románticos, desde una dimensión metafísica, como vía
simbólica de acceso a verdades de otro modo inaccesibles.

La música encerrará un significado tanto mayor cuanto más se aleje y se libere del
lenguaje verbal. La falta de determinación que siempre se le había reprochado a la
música instrumental había existido tan sólo desde el punto de vista del lenguaje de las
palabras; pero sucede que el lenguaje de la música -en esto consiste el gran
descubrimiento de los románticos- pertenece a otro contexto y debe, por tanto, juzgarse
a tenor de otras normas; tras dicho lenguaje se oculta la expresión más auténtica y
genuina del hombre.

Goethe: el elemento demoníaco que caracteriza todo arte, está presente efectivamente,
en el grado más elevado en la música, dado que ésta se sitúa a tal altura que ningún
intelecto puede alcanzarla; de la música emana una fuerza que de todo se adueña y que
nadie es capaz de explicar.

Goethe prima la música vocal: …se refleja también sobre sus gustos musicales, al
preferir a Haydn y a Mozart y al no comprender la grandeza de Beethoven ni la música
liederística de Schubert, cuando son estos últimos, precisamente, los que representan,
mediante un logro artístico perfecto, las nuevas relaciones instituidas por el espíritu del
Romanticismo entre lenguaje musical y el lenguaje poético.
Música pura y música programática y vocal (relacionada con la literatura) extramusical,
así como de un sentimiento determinado, una idea o un programa expresivo (estética del
sentimiento o de la expresión), especialmente a partir de BERLIOZ, L1szT y
WAGNER. En el otro extremo se situaban desde mediados de siglo los defensores de la
música absoluta, como BRAHMS y el crítico HANSLICK (estética formalista).
También para HANSLICK la música expresa sentimientos, aunque no determinados.

El subjetivismo y el culto al genio, la técnica y el perfeccionamiento aumentan


considerablemente en el fin de siglo. Es inevitable una ruptura. No obstante,
importantes aspectos de la música decaen por la tendencia general a la superficialidad
en el siglo x1x (música de salón y ligera).

Sturm und Drang Romanticismo temprano. Wackenroder: el órgano por medio del cual
se accede a la obra de arte es el sentimiento, no el intelecto.

Importancia de Beethoven: vivió en la época de transición del Iluminismo al


Romanticismo, captó, con su viva sensibilidad y su vasta cultura, los ecos de la
profunda inquietud de su tiempo. «No hay casi ningún tratado que pueda parecerme hoy
demasiado docto. Sin presumir de poseer una auténtica erudición, me he esforzado,
desde la infancia, en comprender el pensamiento de los mejores y de los más sabios de
cada época. Debe avergonzarse el artista que no se sienta culpable por no llegar, al
menos, hasta ahí». Con esto, Beethoven pretendía sostener un ideal de músico y de
hombre antitético al concepto de músico como artesano.

Hoffmann: “la música es la más romántica de todas las artes, puesto que tiene por objeto
lo infinito”

Géneros

El Romanticismo recoge todos los géneros del Clasicismo, pero los amplía y
transforma. Son nuevos:

- la breve y poética pieza para piano,

- el lied a partir de Schubert,

- el poema sinfónico de Liszt,

- el drama musical de Wagner.

Armonía: la armonía romántica es continuación de la clásica por medio del cromatismo,


las alteraciones, y las enarmonías, que llegan hasta el límite con la atonalidad (tonalidad
fluctuante). El punto de partida fue el acorde de Tristán de Wagner. En una cadencia de
la menor suena la dominante de la dominante en Si mayor, con una quinta (fa) alterada
(en lugar de fa sostenido) en el bajo, y apoyatura (sol sostenido) sobre la séptima (la9 en
el registro de soprano (oboe). El paso del bajo (fa) a la dominante mi (compases 2-3,
imitativo de fa-mi en el compás 1) contiene al mismo tiempo un efecto de subdominante
frigia. El complejo acorde de Tristán describe las tensiones del argumento: amor y
sufrimiento, anhelo y consumación, muerte y redención.

La técnica de secuencias, series de cadencias y mediantes dan a la armonía una


intensidad cada vez mayor. Las líneas cromáticas ascendentes y descendentes producen
a menudo acordes armónicamente distantes que reflejan en su variedad tímbrica
determinados estados anímicos.

Melodía: al igual que en el Clasicismo, predomina la melodía. La melodía no es tanto


una línea formada por reglas y leyes estéticas como un vehículo de la expresión del
sentimiento. Su carácter determina su naturaleza. Expresan conflictos, peligros, uso de
sucesión de intervalos cromáticos, repeticiones acentuadas…

Ritmo: la base la constituye el compás de acentuación gradual del Clasicismo, lleno de


expresividad con una mayor carga psicológica y poética (tresillos frente a dosillos),
puntillo como idea fija, síncopas, etc.

A través del exacerbado subjetivismo aparecen ritmos personales determinados


totalmente por el propio carácter de cada compositor.

Timbre: El Romanticismo, que experimentó la música como la esencia más íntima del
universo y la naturaleza, da prioridad a sonidos cercanos a la naturaleza-

- trompa natural (caza, castillo, caballería).

- flauta (idilio pastoril)

- clarinete

El carácter de universalidad, pero también el sentido materialista del siglo XIX,


comporta la atracción por las grandes masas sonoras (gran orquesta, grandes coros), y la
evolución histórica conduce a nuevos (antiguos) instrumentos. La expresión religiosa y
solemne queda representada por la ampliación del metal (tubas, trombones). Mejoras
técnicas de los instrumentos: cuerdas de acero, ampliación de octavas en el piano,
pedales, más resistencia, sistema Bohm instrumentos, llaves, Saxofón, pistones…

Historicismo: el siglo XIX enlaza con las tradiciones más antiguas pero las adecúa a su
estilo, llenándolas de contenido poético y alterando sus estructuras. No se contempla la
música antigua con los ojos de su época sino con los de la actualidad, de una forma
creativa, desde las transcripciones de Bach debidas a Liszt y Busoni hasta nuevas
composiciones características. Mendelssohn y el redescubrimiento de Bach, los
conciertos históricos de Fetis en París.