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Estudio comparativo sobre adolescentes en riesgo suicida

Suicide risk among adolescent students: a comparative study.

María Martina Casullo *


Mercedes Fernández Liporace *
Norma Contini de González **

* Facultad de Psicología. Universidad de Buenos Aires – Consejo Nacional de Investigaciones


Científicas y Técnicas. Independencia 3065. Buenos Aires. E-mail: casullo@psi.uba.ar El
estudio ha sido subsidiado por la UBA en tanto proyecto de Urgencia Social.
** Facultad de Psicología. Universidad Nacional de Tucumán

El Lic. Diego Molina, del Hospital Neuropsiquiátrico La Merced del Departamento de Paclin coordinó la
recolección de datos en Catamarca.. En Tucumán lo hizo la Lic. Betina Lacunza. En el procesamiento
estadístico ha participado la técnica de CONICET Silvia Mele.
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RESUMEN
Se presentan datos obtenidos a partir de la administración de una Escala para
la Detección de Adolescentes en Riesgo Suicida (ISO-30) en su adaptación local, a un
total de 1297 estudiantes adolescentes de ambos sexos residentes en las provincias
argentinas de Catamarca, Tucumán, Buenos Aires y ciudad de Buenos Aires, con una
edad promedio de 15 años. Se ha podido detectar un 11% de sujetos en alto riesgo
suicida en los centros urbanos y un 13 % en localidades de menor densidad
poblacional. Ser mujer, hijo/a único/a, vivir en pequeños centros poblacionales así
como el bajo nivel educativo de los padres aparecen como los principales factores de
riesgo.

Palabras clave: suicidio. Adolescentes. Riesgo.

Suicide risk among adolescent students: a comparative study.

ABSTRACT

Data gathered administering the Argentine adaptation of the Inventory for


Suicidal Orientations (ISO – 30) to a sample composed of 1297 adolescent students
from different regions of Argentina (Mean age= 15 years), are presented. An 11% of
subjects in high risk was detected in big cities, and 13% in towns with less population
density. Being female, only child, living in small towns, and parental low educational
level appear as the main risk factors.

Key words: suicide. Adolescents. Risk.


===========================================

Estudio comparativo sobre adolescentes en riesgo suicida

Suicide risk among adolescent students: a comparative study


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El suicidio, en tanto un comportamiento intencional de terminar con la propia


vida, está documentado desde tiempos bíblicos. En los períodos clásicos de las
antiguas Grecia y Roma se lo consideraba una forma honorable de morir. Aun en
tiempos presentes suicidarse es significado, en determinados contextos culturales,
como una acción aceptable y hasta venerable. Sin embargo, en el marco de la cultura
occidental judeocristiana de este siglo es pensado en términos de delito y pecado.

Datos epidemiológicos revelan que, actualmente, en los países industrializados


el suicidio se ubica entre las diez causas de muerte más frecuentes, especialmente
entre los grupos más jóvenes (15 a 24 años). Una comprensión adecuada de las
ideaciones y comportamientos suicidas requiere una lectura desde diferentes
perspectivas, en especial de tipo histórico y cultural. Se trata de un fenómeno
complejo, multidimensional, con una larga historia y con diferentes significados a lo
largo del tiempo y en diferentes culturas (Fremouw, Perczel & Ellis, 1990).

Ya para los antiguos egipcios intentar suicidarse era una manera de llamar la
atención y ser tenido en cuenta. Como para esta cultura la muerte sólo significaba un
paso hacia otra forma de vida, tenían una consideración neutral hacia los
comportamientos suicidas. En el extremo opuesto se ubican las antiguas prohibiciones
judaicas respecto de intentar terminar con la propia vida. A pesar de que la Biblia no
contiene una condena explícita del suicidio, el judaísmo lo prohíbe con fuerza. Estas
concepciones sobreviven actualmente en religiones monoteístas como el cristianismo y
el islamismo (Hankoff, 1979).

Dado que existen diferentes actitudes hacia los comportamientos suicidas, los
hechos objetivos referidos al tema con frecuencia se distorsionan por el impacto de
mitos y concepciones no siempre verdaderas acerca de ellos. A continuación se
examinarán algunas.

1) LAS PERSONAS QUE SE SUICIDAN NO DAN SEÑAL ALGUNA DE QUE VAN A


ACTUAR DE ESA MANERA.

Estudios realizados sobre el tema ponen de manifiesto que quienes intentan


quitarse la vida revelan historias personales con mucho desajuste emocional y
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conductas poco adaptativas; Maris (1981) hace referencia a las carreras suicidas para
describir tal proceso.

2) GENERALMENTE UN HECHO INTENSO DE POCA IMPORTANCIA LLEVA A UNA


PERSONA SANA A DECIDIR TERMINAR CON SU VIDA.

Esta creencia deja de lado la importancia central que tienen las mediaciones
cognitivas en la determinación de las estrategias de afrontamiento que se ponen en
juego. Diversas investigaciones muestran que las personas con ideaciones o intentos
suicidas suelen exhibir una elevada rigidez cognitiva y ausencia de habilidades sociales
(Casullo, 2002).

3) SOLAMENTE LAS PERSONAS QUE ESTÁN MUY PSICÓTICAS SE SUICIDAN.

A pesar de que en numerosos casos de intentos o de suicidios concretados se


verifica la comorbilidad de diferentes psicopatologías, la mayor parte de ellas no aluden
a cuadros psicóticos. Este tema ha dado origen a controversias interesantes.

4) SI UNA PERSONA PIENSA EN MATARSE ELLO SE DEBE A QUE LA SITUACIÓN


POR LA QUE ESTÁ PASANDO NO PERMITE OTRA OPCIÓN.

Investigaciones acerca de las fortalezas yoicas, la resiliencia o los


comportamientos humanos ante enfermedades terminales revelan que existe
capacidad para mantener un proyecto de vida aún en situaciones altamente
estresantes. Las circunstancias que los suicidas connotan como límites son superadas
por un amplio sector de la población general.

5) QUIEN AMENAZA CON QUITARSE LA VIDA, GENERALMENTE NO LO CONCRETA.

Numerosos estudios han permitido constatar que por lo menos dos tercios de
los sujetos que intentaron o lograron suicidarse habían comunicado con anticipación
sus intenciones al respecto (Murphy, 1985).
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6) LAS PERSONAS QUE QUIEREN TERMINAR CON SUS VIDAS, FINALMENTE LO


LOGRAN. NO HAY FORMA DE MODIFICAR ESA DECISIÓN.

Resultados obtenidos mediante la denominada autopsia psicológica (estudios


post mortem) permiten establecer que muchos suicidas presentaban problemas de
depresión, ansiedad, alcoholismo, dependencia de drogas, todas ellas patologías que
pueden ser tratadas con eficiencia. En muchos casos la eliminación de los síntomas
hace posible que el paciente pueda pensar de otra manera.

7) LA TENDENCIA AL SUICIDIO ES HEREDITARIA. PASA DE UNA GENERACIÓN A


OTRA.

Esta concepción puede considerarse parcialmente verdadera. Algunos autores (


Marusic, Roska & Hughes, 2004) han informado que en alrededor de un 40% de los
casos estudiados se encontró que las historias personales incluían la existencia del
suicidio de algún miembro de la familia aunque, por otra parte, también se ha podido
constatar que muchos casos de intento o de suicidio concretado no se encontraban
asociados con antecedentes familiares (Casullo, Bonaldi & Fernández Liporace, 2000).

8) NO ES CONVENIENTE HABLAR DEL SUICIDIO CON GENTE MUY DEPRIMIDA.


PUEDE AYUDAR A QUE PASEN DE LA IDEACIÓN AL ACTO.

Rara vez la idea de suicidio es novedosa para una persona con depresión, y con
frecuencia agradecen el tener la oportunidad de hablar acerca de ella. Hay mayor
riesgo en evitar el tema pues ello refuerza el sentimiento de vergüenza por pensar en
la muerte. El diálogo puede servir para referirse a algún tema conflictivo, ayudar a
comprenderlo y pensar en formas de resolverlo.

9) LA MAYOR PARTE DE LOS CASOS DE SUICIDIO SE DAN EN GENTE DE BAJO


NIVEL SOCIAL, CON POCOS RECURSOS ECONÓMICOS.
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En las últimas décadas se ha comprobado el aumento de las tasas de suicidio


entre los más jóvenes (15 a 24 años) y no necesariamente en quienes se ubican en los
niveles socioeconómicos más bajos. Investigaciones realizadas (Flouri & Buchanan,
2002; Zayas, Lester, Cabassa, & Fortuna, 2005) otorgan mucha importancia a los
procesos de aculturación asociados con migraciones así como a la carencia de apoyo
afectivo por parte de las figuras parentales y a la presencia de normas familiares muy
rígidas relativas a las conductas socialmente aceptables como factores de riesgo.

Objetivos
. Determinar la prevalencia de casos de alto riesgo suicida en cuatro grupos de
adolescentes escolarizados (ciudad de Buenos Aires, ciudad de San Miguel de
Tucumán, localidades de la provincia de Catamarca y ciudad de Pilar, provincia de
Buenos Aires) sobre la base de dos criterios de evaluación no excluyentes: puntuación
cuantitativa de la Escala ISO – 30 y presencia de ideación suicida activa.

. Analizar posibles diferencias en el nivel de riesgo cuantitativamente evaluado


según sexo, edad, convivencia con uno o ambos padres, existencia de hermanos, nivel
educativo del adulto a cargo, tipo de escuela y curso.

Método
Tipo de estudio: descriptivo-correlacional- comparativo.
Universo de análisis: estudiantes adolescentes.
Muestra: intencional simple, con participación voluntaria.

Participantes:
Se trabajó con un total de 1297 adolescentes escolarizados, divididos en cuatro
grupos de comparación: Ciudad de Buenos Aires, Ciudad de San Miguel de Tucumán,
Departamento de Paclin en la provincia de Catamarca y Pilar, Provincia de Buenos
Aires.
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Como puede apreciarse, el grupo Buenos Aires posee la mayor proporción de


mujeres (57.8%), seguido por Pilar (52%). Catamarca exhibe un porcentaje mayor de
varones (53.3%), seguido por Tucumán (49.2%); (Tabla 1).

En cuanto a las edades, el grupo Buenos Aires contó con participantes entre 13
y 20 años, correspondiendo la mayoría de ellos a la edad de 15 años (21.3%).
Tucumán observa un rango de edades que va desde los 12 hasta los 18 años,
predominando también los estudiantes de 15 (24.3%); en Catamarca, en cambio, la
mayoría tiene 13 años (20.3%), variando entre los 12 y los 19. Finalmente, Pilar
cuenta con una mayoría de 17 años (208%) con edades que oscilan entre los 12 y los
18. Las medias y las desviaciones típicas para esta variable resultan muy semejantes
en los cuatro grupos de comparación, rondando los 15 años y los valores de dispersión
entre 1 y 2, respectivamente (Tabla 1).

[Insertar Tabla 1 aproximadamente aquí]

Se aprecia que en todos los grupos la gran mayoría ha nacido en el lugar donde
reside (82.6% en Buenos Aires, 87.9% en Tucumán, 99.7% en Catamarca y 100% en
Pilar); (Tabla 2).

En cuanto a la convivencia con uno o ambos padres, en todos los grupos el


porcentual de alumnos que vive con ambos progenitores supera al que lo hace con uno
solo de ellos, aunque con variaciones apreciables (Buenos Aires: 44.1% vs. 43.3%;
Tucumán: 74.1% vs. 14.5%; Catamarca: 74% vs. 13%; Pilar: 58% vs. 42%).
Catamarca es el grupo en el que mayor proporción de sujetos convive con personas
diferentes de los padres (13%). Por otra parte, si bien en todos los grupos comparados
la proporción de participantes con hermanos excede a la de los hijos únicos, Pilar es el
que posee mayor porcentual de alumnos sin hermanos (44%), seguido por Buenos
Aires (13.7%). Tucumán y Catamarca solamente registraron sendos 4% de casos de
adolescentes hijos únicos (Tabla 2).

[Insertar Tabla 2 aproximadamente aquí]


8

Con respecto a la distribución por curso, debe aclararse que en la Ciudad de


Buenos Aires se mantiene el sistema anterior a la Ley Federal de Educación que prevé
cinco años en el nivel medio, que se cursa luego de siete grados en el nivel primario.
En el resto de las regiones existe el sistema de Educación General Básica (nueve
grados) más tres cursos del Nivel Polimodal. En la Tabla 3 se consignan ambas
denominaciones con el fin de presentar la equivalencia de los dos sistemas.

En Buenos Aires, Tucumán y Pilar sólo se ha examinado a alumnos del nivel


medio: Buenos Aires exhibe una mayor proporción de casos de 1er año u 8º EGB
(26%), Tucumán muestra mayor porcentaje de sujetos que cursan el 3er año del nivel
medio ó 1º del Polimodal (24.6%). Catamarca posee más proporción de estudiantes de
8º de EGB (23%) y Pilar, de 3º del nivel medio o 1º del Polimodal (38%). En Buenos
Aires y Catamarca se trabajó en escuelas públicas, en tanto que en Tucumán y Pilar se
evaluó a alumnos de establecimientos privados. En todos los grupos predominan los
estudiantes que no trabajan – entre el 94 y el 98% - (Tabla 3).

[Insertar Tabla 3 aproximadamente aquí]

Se observa que en Buenos Aires la mayoría de los adultos a cargo ha accedido


a la educación media (37.1%), mientras que en Tucumán un 60.3% de adultos
concluyó la escolaridad superior (terciaria o universitaria). Dado que en Catamarca y
Pilar se han registrado muchas omisiones en estas respuestas (31% y 72%,
respectivamente), no se considera prudente utilizar esta información para describir
adecuadamente las características de ambos grupos (Tabla 4).

[Insertar Tabla 4 aproximadamente aquí]

Instrumento
Se utilizó una encuesta sociodemográfica y el Inventario de Orientaciones
Suicidas - ISO – 30 (King & Kowalchuk, 1994) adaptación UBA (Fernandez Liporace &
Casullo, 2005). Es una escala que indaga la presencia de factores de riesgo vinculados
a ideación y comportamientos suicidas (relacionados con las dimensiones de
desesperanza, baja autoestima, incapacidad para afrontar emociones, soledad,
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abatimiento, aislamiento y deterioro en los vínculos sociales). Su utilidad radica en que


es un instrumento de aplicación breve y sensible a la detección de tales factores. Una
vez efectuada la localización de los casos en posible riesgo debe complementarse con
una entrevista focalizada destinada a confirmar o descartar el diagnóstico preliminar.

En lo referido a los factores de riesgo suicida, foco de atención de esta


investigación, es necesario destacar que el instrumento de recolección de datos
empleado posee dos vías para determinar tal situación: la puntuación total y el hecho
de que el entrevistado marque tres o más ítemes críticos. Los ítemes críticos son
afirmaciones que denotan la presencia de ideación suicida.

Desde el punto de vista de la puntuación, un total de puntos inferior a 31


corresponde a un bajo riesgo suicida; una puntuación comprendida entre 31 y 44
denota la presencia de riesgo moderado. Un puntaje igual o superior a 45 indica la
presencia de alto riesgo suicida. Por otra parte, independientemente de la puntuación
total obtenida, haber marcado afirmativamente tres o más ítemes críticos (indicadores
de presencia de ideación suicida) supone también la presencia de alto riesgo.

La validez concurrente fue determinada mediante la realización de entrevistas


focalizadas que corroboraron los hallazgos de la escala (r= .94**) (Casullo, Bonadi &
Fernández Liporace, 2000; Casullo & Fernández Liporace, 1997).

Procedimiento
El Inventario de Orientaciones Suicidas (ISO – 30) y la escala sociodemográfica
se administraron colectivamente en las aulas habituales de clase, durante el horario
escolar. Una vez efectuada la evaluación de los protocolos se complementaron los
datos obtenidos con una entrevista focalizada destinada a confirmar o descartar el
diagnóstico presuntivo, que no se informaba al entrevistador. Este procedimiento se
siguió en todos los casos, independientemente de que se detectara o no la presencia
de factores de riesgo.

Resultados
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Luego de analizarse la totalidad de los protocolos y los resultados de las


entrevistas efectuadas se comprobó una coincidencia del 92% entre los resultados
arrojados por unos y por otras, por lo que se corrobora una vez más la sensibilidad de
la escala ISO – 30 para detectar la presencia de factores de riesgo suicida.

Con respecto a la detección del riesgo mediante la puntuación total arrojada


por el instrumento se verificó que Catamarca reveló un 13.3% de casos de alto riesgo,
seguida por Buenos Aires y Tucumán que exhibieron idénticos porcentuales (11.1%
para cada grupo), en tanto que Pilar, sólo un 2%. En relación a la determinación de
riesgo según la presencia de ideación, se observa que Catamarca lleva la delantera con
un 7.3%, seguida por Tucumán y Buenos Aires (3.6% y 3.1%), mientras que Pilar no
presenta casos de ideación activa (Tabla 5).

Combinando ambos criterios de evaluación, se verifica que Catamarca registra


un 15%, Tucumán un 12.8% y Buenos Aires un 11.5% de casos con presencia de alto
riesgo por puntuación cuantitativa y/o por ideación suicida presente (Tabla 5).

[Insertar Tabla 5 aproximadamente aquí]

Dado que el segundo objetivo se dirigía a analizar las posibles diferencias en el


riesgo suicida según las distintas variables sociodemográficas incluidas en el diseño
(sexo, edad, convivencia con uno o ambos padres, existencia de hermanos, nivel
educativo del adulto a cargo, tipo de escuela y curso), se han obtenido los siguientes
resultados:

Diferencias en el riesgo según región (ver Tabla 5): Se eliminó del cálculo al grupo
Pilar por poseer un N muy bajo respecto del resto de los grupos.
• Riesgo por ideación: X2= 9.350, 2 gl; sig= .009 (Buenos Aires y Tucumán vs
Catamarca; 3.1% y 3.6% vs. 7.3%). Catamarca posee un porcentaje
significativamente mayor de casos en riesgo por la presencia de
ideación suicida, comparado con Buenos Aires y Tucumán.
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• Riesgo por puntuación: F= 19.761, 2/1246 gl; sig= .000 (los tres grupos
comparados guardan diferencias significativas entre sí: (Buenos Aires
vs. Tucumán vs. Catamarca; medias: 27.56 vs. 30.03 vs. 32.89). Catamarca
exhibe la media más elevada en cuanto a puntuación de riesgo
suicida; le siguen, en orden decreciente, Tucumán y Buenos Aires.

• Riesgo por ambos criterios (ideación y/o puntuación): X2= 2.234, 2 gl; sig=
.327. No se verifican diferencias significativas en el riesgo suicida
global (evaluado en base a ambos criterios).

Diferencias en el riesgo por puntuación según edad, sexo, curso, tipo de escuela,
convivencia con uno o ambos padres, existencia de hermanos (muestra global):
• Edad: no se verifican diferencias (F= 1.978, 2/1282 gl; sig= .139).
• Sexo: no se verifican diferencias (t= -2.521, 1294 gl; sig= .012).
• Curso: no se verifican diferencias (F= 1.229, 6/1296 gl; sig= .289).
• Tipo de escuela (pública – privada) : no se verifican diferencias (t=.209,
693 gl; sig= .835).
• Convivencia con uno o ambos padres o con otros: no se verifican
diferencias (F= .301, 2/1293 gl; sig= .740).
• Existencia de hermanos: no se verifican diferencias (t= 1.680, 1269 gl; sig=
.093).

Diferencias en el riesgo por puntuación según edad, sexo, curso, tipo de escuela,
convivencia con uno o ambos padres, existencia de hermanos (contrastes realizados
intragrupo por separado):

Buenos Aires:
• Edad: no se verifican diferencias (F= 1.163, 2/641 gl; sig= .313).
• Sexo: no se verifican diferencias (t= .616, 640 gl; sig= .538).
• Curso: no se verifican diferencias (F= .688, 4/641 gl; sig= .601).
• Tipo de escuela no se ha contrastado pues el tipo de escuela es uniforme en
cada grupo.
• Convivencia con uno o ambos padres o con otros: no se verifican
diferencias (F= .178, 2/640 gl; sig= .837).
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• Existencia de hermanos: no se verifican diferencias (t= 1.455, 127 gl; sig=


.148).

Tucumán:
• Edad: no se verifican diferencias (F= 1.358, 2/292 gl; sig= .259).
• Sexo: se verifican diferencias estadísticamente significativas (t= -3.909, 292 gl;
sig= .000). Las mujeres exhiben puntuaciones totales
significativamente mayores que los varones en cuanto a riesgo suicida
(Media fem= 32.54; dt= 12.58 vs. Media masc= 27.44; dt= 10.08).
• Curso: no se verifican diferencias (F= .1008, 4/304 gl; sig= .403).
• Convivencia con uno o ambos padres o con otros: no se verifican
diferencias (F= .544, 2/303 gl; sig= .581).
• Existencia de hermanos: se verifican diferencias estadísticamente significativas
(t= -2.556, 302 gl; sig= .008). Quienes no tienen hermanos exhiben
mayor puntuación indicadora de riesgo (Media sin hnos= 38.75; dt=
16.96 vs. Media con hnos= 29.68; dt= 11.33).

Catamarca:
• Edad: no se verifican diferencias (F= 2.657, 2/297; sig= .072).
• Sexo: se verifican diferencias estadísticamente significativas (t= -4.114, 258 gl;
sig= .000). Las mujeres obtienen puntuaciones más elevadas en
relación al riesgo (Media fem= 35.64; dt= 12.05 vs. Media masc= 30.49; dt=
9.24).
• Curso: no se verifican diferencias (F= 1.624, 5/299 gl; sig= .154).
• Convivencia con uno o ambos padres o con otros: no se verifican
diferencias (F= 1.772, 2/298 gl; sig= .172).
• Existencia de hermanos: no se verifican diferencias (t= 1.221 295 gl; sig=
.223).

Pilar:
• Edad: no se verifican diferencias (F= 1.382, 2/49 gl; sig= .261).
• Sexo: no se verifican diferencias (t= -.184, 48 gl; sig= .855).
• Curso: no se verifican diferencias (F= 1.847, 4/49 gl; sig= .137).
• Convivencia con uno o ambos padres o con otros: no se verifican
diferencias (F= 2.925, 2/49 gl; sig= .064).
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• Existencia de hermanos: no se verifican diferencias (t= .829 29 gl; sig=


.414).

Diferencias en el riesgo por puntuación según educación del adulto a cargo (fue
realizado sólo para Buenos Aires y Tucumán puesto que Catamarca y Pilar exhibían
importantes porcentuales de respuestas omitidas).

• Buenos Aires: se verifican diferencias significativas [F= 6.603, 4/641 gl;


sig= .000 (primario incompleto vs. superior, medio y primario completos: 38.81
vs. 24.78, 27.81 y 29.59, respectivamente)]; los hijos de padres sin
educación formal o con el primario incompleto observan un riesgo
significativamente mayor que quienes tienen padres que han
completado cualquiera de los niveles educativos (primario, medio o
superior).
• Tucumán: no se verifican diferencias (F= .094, 3/260 gl; sig= .963).

Comentarios y Discusión
El estudio realizado ha permitido detectar un 11% de adolescentes
escolarizados en situación de riesgo suicida en centros urbanos (Buenos Aires y
Tucumán) y un 13% en localidades de menor densidad poblacional (Catamarca).

La diferencia encontrada entre las puntuaciones medias de riesgo es


estadísticamente significativa, ubicándose las mismas en el siguiente orden
decreciente: Catamarca a la cabeza, seguida por Tucumán y Buenos Aires en último
término. En la ciudad de Tucumán y en las localidades de Catamarca se han verificado
diferencias según sexo, siendo la media de riesgo más elevada entre las mujeres; en el
grupo tucumano, además, se registra una media significativamente más elevada en el
caso de los hijos únicos, comparados con quienes tienen hermanos.

Un dato importante de destacar es el obtenido en la ciudad de Buenos Aires:


existen diferencias en las medias en función de la variable educación del adulto que
está a cargo del adolescente; son menores cuando el nivel educativo de la persona
mayor de edad implica algún nivel de instrucción formal. Los hijos de padres que no
asistieron a la escuela poseen un riesgo incrementado.
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Se aprecia, además, que los alumnos catamarqueños – que viven en localidades


de menor densidad poblacional - poseen una cantidad significativamente mayor de
casos con ideación activa que los grupos de Tucumán y Buenos Aires, que habitan en
ciudades con mayor cantidad de habitantes.

Puede decirse, en líneas generales, que el hecho de ser mujer y de ser hijo
único parecen ser factores de riesgo suicida. Sin embargo, esto no se verifica en todos
los grupos. El sexo de los examinados surge como una variable de importancia en dos
de los grupos comparados y el estatus de hijo único, sólo en uno: sin embargo no
debe dejar de tenerse en cuenta la necesidad de replicar y profundizar estos estudios
en otras poblaciones a fin de evaluar la importancia de las pautas de crianza en la
aparición de riesgo. En este sentido, parecería existir una diferencia en la manera en
que una niña o un niño transcurren el proceso de socialización primaria, y esto se
repite en el hecho de ser hijo único o de tener hermanos. Tal vez la manera en que se
establecen los circuitos comunicativos, los comportamientos esperados de niños y
niñas o de hijos mayores, menores o únicos, la posibilidad de dialogar y de plantear
inquietudes, de discutir decisiones o aún de poner en palabras estados de ánimo y
afectos sea diferente en la crianza de cada sexo o en la de los hijos que sólo se
relacionan con los padres o se encuentran acompañados por hermanos. En este mismo
sentido, en el grupo de Buenos Aires, la educación sistemática de los adultos a cargo
aparece como un factor protector. Ser socializado en centros urbanos parece introducir
variaciones en la prevalencia de sujetos en riesgo, significativamente menor que la que
se aprecia en las muestras de localidades pequeñas.

Es importante tener en cuenta que estas especulaciones sólo son intentos


explicativos de los resultados obtenidos, y que deben examinarse ulteriormente a la luz
de otras variables que no han sido incluidas en este diseño, como por ejemplo los
antecedentes familiares, la psicopatología del individuo y las estrategias de
afrontamiento, por mencionar sólo algunas.
Se considera que los resultados obtenidos revelan un fenómeno de urgencia
social importante que debe ser abordado desde una perspectiva preventiva y
participativa. Es necesario trabajar con los propios adolescentes, sus padres así como
capacitar a los docentes sobre el tema, dado que la escuela es un ámbito propicio para
la puesta en práctica de las acciones preventivas mencionadas.
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Referencias

Casullo, M. M. (2002). Narraciones de adolescentes con alto riesgo suicida. Psicodiagnosticar.


12, 43-52.
Casullo, M. M., Bonaldi, P. & Fernández Liporace, M. (2000). Comportamientos suicidas en la
adolescencia. Morir antes de la muerte. Buenos Aires: Lugar.
Casullo, M. M. & Fernández Liporace, M. (1997). Investigación sobre riesgo suicida en
adolescentes. Prácticas psicológicas en la escuela, Investigaciones en Psicología, 2(2):
33 – 41.
Fernández Liporace, M. & Casullo, M. M. (2005, en prensa). Validación factorial de una escala
para evaluar riesgo suicida. Aceptado para su publicación. Revista Iberoamericana de
Evaluación Psicológica.
Flouri, E. & Buchanan, A. (2002). The protective role of parental involvement in adolescents
suicide. Crisis, 23(1), 17-22.
Fremouw, W. J., Perczel, M. & Ellis, T. E. (1990). Suicide Risk. Assessment and Response
Guidelines. Boston: Allyn and Bacon.
Hankoff, L. (1979). Judaic origins of suicide prohibition. En L. Hankoff & B. Einsidler (eds.)
Suicide: Theory, and clinical aspects (pp 3-20). Massachussetts: PSG.
King, J. D. & Kowalchuk, B. (1994). ISO – 30. Adolescent Inventory of Suicide Orientation – 30.
Minneapolis: National Computer Systems.
Maris, R. (1981). Pathways to suicide: A survey of self-destructive behaviors. Baltimore: John
Hopkins University Press.
Marusic, A., Roska, S. & Hughes, R. (2004). Familial study of suicidal behavior among
adolescents in Slovenia. Crisis, 25(2), 74 - 77.
Murphy, G. (1985). Suicide and attempted suicide. En R. Michels (ed.) Psychiatry (pp1-17).
Filadelfia: Lippincott.
Zayas, L. H., Lester, R., Cabassa, L. & Fortuna, L. (2005). Why do so many latina teens attempt
suicide? American Journal of Orthopsychiatry, 75(2), 275 - 287.
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Tabla 1.
Distribución según región, sexo y edad.

Ciudad de Tucumán Catamarca Pilar (Pcia.


Buenos Aires Capital Localidades Bs. As.)
Sexo N % N % N % N %
Varones 271 42.2 150 49.2 160 53.3 24 48.0
Mujeres 371 57.8 155 50.8 140 46.7 26 52.0
Total 642 100 305 100 300 100 50 100
Edad N % N % N % N %
12 --- --- 3 1.0 27 9.0 2 4.0
13 80 12.5 44 14.4 61 20.3 12 24.0
14 122 19.0 50 16.4 51 17.1 3 6.0
15 137 21.3 74 24.3 57 19.0 8 16.0
16 115 17.9 63 20.7 37 12.3 10 20.0
17 116 18.1 58 19.0 30 10.0 14 28.0
18 57 8.9 1 .3 27 9.0 1 2.0
19 12 1.9 --- --- 5 1.7 --- ---
20 3 .5 --- --- --- --- --- ---
21 --- --- --- --- 3 1.0 --- ---
Sin resp --- --- 12 3.9 2 .7 --- ---
Total 642 100% 305 100 300 100 50 100
Media 15.47 15.10 14.87 15.16
D.T. 1.61 1.38 1.94 1.71
17

Tabla 2.
Distribución según lugar de nacimiento, convivencia con uno o ambos padres y existencia de
hermanos.

Ciudad de Tucumán Catamarca Pilar (Pcia.


Bs. Aires Capital Localidades Bs. As.)
Lugar Nac N % N % N % N %
Residencia 530 82.6 268 87.9 299 99.7 50 100
Otro 112 17.4 37 12.1 1 .3 --- ---
Convivencia N % N % N % N %
Ambos 283 44.1 226 74.1 222 74.0 29 58.0
padres
Un padre 278 43.3 44 14.5 39 13.0 21 42.0
Otros 70 10.9 30 9.8 39 13.0 --- ---
S/respuesta 11 1.7 5 1.6 --- --- --- ---
Hermanos N % N % N % N %
Si 554 86.3 292 95.7 288 96 28 56
No 88 13.7 13 4.3 12 4 22 44
18

Tabla 3.
Distribución según curso, tipo de colegio e inserción laboral.

Ciudad de Tucumán Catamarca Pilar (Pcia.


Bs. Aires Capital Localidades Bs. As.)
Curso N % N % N % N %
7ºEGB(primaria) --- --- --- --- 59 19.7 --- ---
8º EGB (1º) 167 26.0 49 16.1 69 23.0 15 30.0
9ª EGB (2º) 160 24.9 53 17.4 65 21.7 --- ---
1º Polim (3º) 130 20.2 75 24.6 31 10.3 38 38.0
2º Polim (4º) 109 17.0 66 21.6 32 10.7 8 8.0
3º Polim (5º) 76 11.8 62 20.3 44 14.7 4 24.0
Tipo de escuela N % N % N % N %
Público 642 100 --- --- 300 100 --- ---
Privado --- --- 305 100 --- --- 50 100
Trabaja N % N % N % N %
Si 60 9.4 18 5.9 14 4.7 1 2.0
No 582 90.6 287 94.1 286 95.3 49 98
19

Tabla 4.
Distribución según educación del adulto a cargo.

Ciudad de Tucumán Catamarca Pilar (Pcia.


Bs. Aires Capital Localidades Bs. As.)
Educación N % N % N % N %
adulto
S/ educ o 16 2.5 --- --- 6 2.0 --- ---
primario inc
Primaria 153 23.8 13 4.3 138 46.0 --- ---
Media 238 37.1 88 28.8 61 20.3 1 2.0
Superior 212 33.0 184 60.3 2 .7 13 26.0
S/ respuesta 23 3.6 20 6.6 93 31.0 36 72.0

Tabla 5.
Riesgo suicida según puntuación total e ideación suicida (ítemes críticos): distribución según
región.

Ciudad de Tucumán Catamarca Pilar (Pcia.


Bs. Aires Capital Localidades Bs. As.)
Riesgo por Casos % Casos % Casos % Casos %
Puntuación
Bajo 410 63.9 181 59.3 138 46.0 38 76.0
Moderado 161 25.1 90 29.5 122 40.7 11 22.0
Alto 71 11.1 34 11.1 40 13.3 1 2.0
Total 642 100 305 100 300 100 50 100
Riesgo por
Ideación Casos % Casos % Casos % Casos %
Suicida
Ausente 622 96.9 294 96.4 278 92.7 50 100
Presente 20 3.1 11 3.6 22 7.3 --- ---
Total 642 100 305 100 300 100 50 100
Riesgo por
Ambos Casos % Casos % Casos % Casos %
Criterios
Ausente 568 88.5 266 87.2 255 85.0 49 98.0
Presente 74 11.5 39 12.8 45 15.0 1 2.0
Total 642 100 305 100 300 100 50 100