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Erróneamente se ha creído que los negros no jugaron un papel importante en el proceso de

independencia, sin embargo, los antecedentes muestran cómo forjaron un sentimiento de


búsqueda de la libertad de tiempo atrás. Si bien la gesta como tal estuvo comandada y dirigida
por unos criollos que buscaban antes que nada vivir y mandar como los europeos en los
diferentes virreinatos, creando con ello divisiones y partidos, lo que forjó un proceso largo y
cruento para los americanos, también es cierto que los negros, herederos de un sentimiento
libertario que se gestó desde el momento mismo de su captura y que se transmitía de padres a
hijos por generaciones, desempeñaron un papel fundamental en el proceso de la creación de
estas repúblicas.

El ejército libertador buscó por medio del convencimiento atraerse a la población negra, pero
cuando no lo pudo hacer por medios pacíficos recurrió a la esclavitud, la más nefanda y odiosa
de las instituciones coloniales que pervivían aún en una gesta supuestamente libertadora, es
así como se reclutan a cinco mil esclavos del Cauca, Antioquia y Chocó, con la debida
indemnización económica para sus dueños, actitud que también tendría el ejército realista, es
decir, que en contiendas, como la de Carabobo, éstos eran obligados a batirse contra los de su
misma raza. En 1823 algunos fueron obligados a ir al Callao, reconociendo el puerto de
Tumaco, optaron por escapar y unirse al ejército del realista pastuso general Agustín
Agualongo, pero al ser recapturados o fueron asesinados o esclavizados nuevamente.

http://www.revistacredencial.com/credencial/historia/temas/esclavos-y-negros-en-la-
independencia

Los primeros esclavos negros que llegaron al Perú lo hicieron en compañía de sus amos,
generalmente personas muy acaudaladas que poseían "piezas de ebano" como parte de sus
propiedades personales. A mediados del siglo XVI la ley tipificaba a los esclavos negros como
bienes semovientes.

Si se siguiera esta definición en estricto no se podría comprender la enorme versatilidad de


funciones que tuvieron los negros durante la colonia, pues estaba por demás aceptado que los
negros eran seres humanos pero que habían sido creados para servir.

Desde los primeros años de la conquista la población negra aumentó rápidamente, y fueron
desde un inicio enviados a las plantaciones y haciendas costeras. También se pensó que
podrían servir en las minas de Potosí o Huancavelica, sin embargo su manutención era
sumamente costosa si se comparaba con lo económico que resultaba tener indígenas (cuyo
número era muy superior en los Andes).

Lima fue una de las ciudades con mayor cantidad de población negra en el virreinato del
Perú. Inclusive su número llegó hasta equiparar e inclusive sobrepasar el número de
españoles.

Los palenques fueron pequeños pueblitos donde vivían los negros cimarrones o huidizos
ubicados principalmente en páramos de Cieneguilla, Huaura o Carabayllo. De estos lugares
sólo salían a asaltar a los transeúntes o a trabajar como mano de obra asalariada. Los esclavos
se agrupaban en cofradías bajo la advocación de algún santo o virgen.

San Martín se encuentra frente a un verdadero dilema. Considera que abolir la esclavitud es
“el más santo de todos los deberes”. Sus palabras, que constan en los Considerándoos del
Decreto de 12 de Agosto de 1821, son muy fuertes contra la esclavitud: “los hombres han
comprado a los hombres dice- y no se han avergonzado de degradar a la familia a la que
pertenecen, vendiéndose unos a otros”. Pero, al mismo tiempo, reconoce la crisis que se
puede producir en la agricultura y “el interés de los propietarios” por lo que, dice, “no se
puede atacar de un golpe este antiguo abuso” sino que hay que buscar una solución
“conciliando por ahora el interés de los hacendados con el voto de la razón y la naturaleza”.

Acorde con esta perspectiva, San Martín encuentra una fórmula salomónica: decreta lo que
se denominó la libertad de vientres, es decir, la regla de que nadie nace esclavo en el Perú a
partir de la Independencia. En esta forma, los actuales esclavos permanecen como tales, pero
la siguiente generación ya no será esclava. Así, dice el mismo San Martín, una institución que
ha durado tanto tiempo no será terminada en un solo acto, lo que podría ser perjudicial, sino
que se dejará que “el tiempo mismo que la ha sancionado la destruya”.

Sin embargo, las presiones de los propietarios de esclavos van a ser muy grandes y las dudas y
vacilaciones, marchas y contramarchas de la legislación en esta materia van a ser patéticas.

En Noviembre de ese año, San Martín amplía los alcances abolicionistas declarando libres
incuso a los esclavos actuales si habían pertenecido a españoles emigrados y, por consiguiente,
ya no tenían un amo presente. Pero el mismo día expide otro Decreto por el que los hijos de
esclavos nacidos ya libres en virtud de su Bando anterior, quedan sujetos a un patronazgo a
cargo del amo de la madre hasta que cumplan 20 años las mujeres y 24 los hombres.

http://www2.congreso.gob.pe/sicr/cendocbib/con4_uibd.nsf/9201B5CD135CA5C005257AA10
0652056/$FILE/ppt1.pdf

Antonio Oblitas, el lugarteniente de Túpac Amaru, también era afro. Fue el verdugo del
corregidor Arriaga, y murió descuartizado. Pero se le menciona apenas en los textos escolares.
La propia Micaela Bastidas, esposa de Túpac Amaru, era conocida como la Zamba, pues tenía
sangre –y rasgos– afros.

Colinó cita también a Antonio Gatica, "Tano", lugarteniente de Juan Santos Atahuallpa en la
rebelión de 1742. Santos conocía el África y había incorporado a los afroperuanos a la
revolución contra el poder español. Gatica comandaba el batallón de los negros esclavos.

En 14 años de guerrilla, la dupla nunca fue derrotada, pero la Historia no reporta sus muertes.
Gatica desapareció, como muchos afroperuanos lo hicieron en nuestra Historia oficial.

Héroes Afroperuanos anónimos:

La historia oculta la participación de los afrodescendientes en la liberación de nuestra patria.


Muy pocos conocen que ya desde Túpac Amaru II y antes, los esclavizados africanos luchaban
por su libertad y por la libertad del Perú.

ANTONIO OBLITAS. Capitán de Túpac Amaru II

El Afroperuano Antonio Oblitas participó activamente en la primera gesta de la abolición de la


esclavitud, bajo el mando de José Gabriel Condorcanqui, cacique de Surimana, Pampamarca y
Tangasuca, quien en adelante se llamaría, Túpac Amaru II.
Antonio Oblitas es quien el 10 de noviembre de 1780, siguiendo órdenes de Túpac Amaru,
ejecuta a Antonio de Arriaga, corregidor de Tinta; este acto le costaría la tortura y la horca,
según narrara un testigo presencial: “...al zambo Antonio Oblitas, valeroso capitán de Túpac
Amaru, se le arrastró por el piso amarrado en el cuello con soga antes de ahorcarlo, esto por
haber sido verdugo del Corregidor Arriaga...”

http://www.cimarrones-peru.org/dia_republica.htm

En el virreinato del Perú, los esclavos negros fueron tratados con crueldad y maltrato
inhumano, privados de sus derechos se escaparon y lucharon por su libertad; en el año 1713
ubicado actualmente en el Centro Poblado Santa María de Huachipa, estaba el palenque de
Huachipa una comunidad fortificadas de esclavos organizada por alcaldes, generales y
capitanes; donde el jefe se llamaba Francisco Congo ("Chavelilla" o "Chavelía"). Como subjefes,
éste tenía a tres alcaldes, nominados por la comuna de negros. Cada alcalde tenía una
determinada función, repartida de la siguiente manera:

1. Organizar la vigilancia o espionaje y reclutar más cimarrones.

2. Recolectar y repartir los alimentos.

3. Coordinar y dirigir las acciones militares.

Los tres alcaldes coordinaban las acciones a seguir e informaban a Francisco Congo.1 Luego de
tener su aprobación, ejecutaban sus órdenes. De día, montada a caballo, la tropilla de
cimarrones se exhibía muy cerca de los límites de las haciendas, a fin de amedrentar a siervos
y amos. Los asaltos de aprovisionamiento de alimentos, vestidos y otros objetos los realizaban
durante la noche. Sólo atacaban a los blancos y sus propiedades. Nunca asaltaron a indios ni a
otros negros. En agosto de 1713, los hacendados organizaron una milicia al mando del
corregidor de Huarochirí, Martín Zamudio de las Infantas, quien junto a García Mogollón,
ingresaron a sangre y fuego en el palenque de Huachipa. La batalla duró casi 12 horas, al cabo
de las cuales los negros rebeldes fueron aniquilados o apresados.

Al producirse una fuga de esclavos, los amos colocaban anuncios indicando las características
de los fugitivos para que fueran capturados. Cuando los cimarrones eran capturados volvían a
manos de sus dueños. Los encargados de aprisionarlos eran los negros conocidos como
mogollones. Los cimarrones eran buscados constantemente por sus propietarios, pues cada
uno de los esclavos era considerado un objeto con valor, es decir, tenían un precio y quedarse
sin uno implicaba perder dinero. Debemos de recordar que los esclavos, además de trabajar
para sus amos, podían ser entregados como garantía o alquilados a otras personas.

https://es.wikipedia.org/wiki/Palenque_de_Huachipa