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LESION DEL PLEXO BRAQUIAL

POR:

SERGIO RODRIGUEZ MORALES

DOCENTE:
SANDRA PEREZ

INSTITUTO TECNOLOGICO METROPOLITANO


MEDELLIN
2018
¿Cuál es el problema?

El plexo braquial es un grupo de nervios que van desde la parte inferior del cuello a través del área
de la parte superior del hombro. Estos nervios son los encargados de proporcionarle al brazo, el
antebrazo y la mano el movimiento y la sensibilidad. Cuando hay una lesión en el plexo braquial es
por estiramiento excesivo, desgarros u otros traumatismos en este grupo de nervios.

El daño a los nervios del plexo braquial puede ocasionar problemas musculares y de sensibilidad
que a menudo están asociados con dolor en la misma área. Los síntomas pueden abarcar pérdida
de la sensibilidad o sensaciones en el brazo o la mano, problemas para mover el brazo o falta de
control muscular en el brazo, la mano o la muñeca.

Las lesiones se producen a menudo como consecuencia de accidentes de tránsito, lesiones


deportivas, heridas de armas de fuego blanca, golpes o cirugías; muchas lesiones del plexo braquial
se producen al nacer, si los hombros del bebé quedan atascados durante el proceso del nacimiento
y los nervios del plexo braquial se estiran o desgarran.

Algunas lesiones del plexo braquial pueden curarse sin tratamiento. Muchos niños mejoran o se
recuperan a los 3 ó 4 meses de edad. El tratamiento de las lesiones del plexo braquial incluye terapia
ocupacional o fisioterapia y, en algunos casos, cirugía. El sitio y tipo de la lesión del plexo braquial
determinan el pronóstico. Para las lesiones de avulsión (desgarros) y ruptura no existe posibilidad
de recuperación, salvo que se realice la reconexión quirúrgica de manera oportuna. Para las lesiones
de neuroma (fibrosis) y neuropraxia (estiramiento) las posibilidades de recuperación son más
alentadoras. La mayoría de los pacientes con neuropraxia se recuperan espontáneamente con un
90 al 100 por ciento de retorno de la función.

Naturaleza del problema La necesidad sentida por parte de los especialistas que manejan este tipo
de pacientes que se ven abocados a realizar la intervención quirúrgica y los procedimientos de
reparación de las heridas abiertas de plexo braquial por arma corto punzante con lesión vascular
concomitante; ya que no existe una guía de manejo unificada o estandarizada para las diferentes
instituciones de salud en donde se especifique las técnicas quirúrgicas, los tipos de abordaje, y
especialmente el tiempo propicio de intervención, la cantidad de tiempos quirúrgicos, etc, apropiados
para el manejo de este tipo de lesión.

El principal damnificado, el paciente, quien es el verdadero afectado por este tipo de lesión y los
resultados de un manejo que resulta insuficiente o disgregado, puesto que no existe una guía de
manejo apropiada para manejar su necesidad en salud. Detrás del paciente se ven afectados todo
el personal médico - quirúrgico y de especialistas en cirugía de mano y cirugía vascular que muchas
veces manejan el paciente como especialidades independientes que no logran articular una
estructura suficiente para atender las múltiples necesidades derivadas de esta patología.

¿Qué tan grande es el problema?

En principio las lesiones del plexo braquial se presentan con mayor frecuencia en niños el cual
equivale a un 90%, provocada principalmente por la avulsión traumática del plexo durante el parto.
Estas lesiones se dan en 1 o 2 por cada 1000 nacidos vivos.

En el 80% de estos niños existirá recuperación de la lesión sin cirugía, pero aproximadamente 2 de
cada 10000 partos requerirá cirugía y es recomendada generalmente cuando el niño no demuestra
recuperación funcional los 4 meses de edad y para un mejor resultado se debe realizar antes de los
6 meses de vida.

Los componentes más afectados en orden de mayor a menor frecuencia son:

 el tronco superior o parálisis de Erb, cuyos axones provienen de las raíces C5-6 (48%)

 troncos superiores y medio cuyos axones provienen de las raíces C5-7 (29%)

 troncos superior, medio e inferior, de las raíces C5-8, T1 (23%)

 tronco inferior o parálisis de Klumpke, de las raíces C8 y T1 (0,6%).

La avulsión o separación de las raíces anteriores y posteriores de la médula espinal es más frecuente
en los casos extraídos con flexión lateral marcada del cuello. La avulsión de las raíces C8 y T1 es
cuatro veces más frecuente que la de las raíces C5-C7.

Estas lesiones del plexo braquial incapacitan a un gran número de personas, especialmente jóvenes,
sobre todo por lesiones producidas a causa de accidentes de tráfico, lesiones deportivas, caídas y
accidentes con arma blanca o arma de fuego.

A pesar de todas las medidas de prevención, se ha evitado que los jóvenes mueran, pero no se han
evitado las secuelas nerviosas, como la paraplejía o la lesión del plexo braquial.

En un 83% estas se muestran con trauma inicial, con fracturas cercanas al hombro, al humero y
otras de la extremidad superior

La etiología de las lesiones se distribuyó así: accidentes automotores 48%, heridas cortantes 35%,
heridas por arma de fuego 10%, caídas diversas 7% y es más frecuentes en el miembro superior
izquierdo presentándose en un 67% que en el derecho el cual se presenta en un 33%.
¿Cuantos tienen el problema y quiénes son?

Principalmente el problema se presenta en recién nacidos siendo la población más vulnerable en


este caso, pero se presenta también en adultos por múltiples razones caídas, golpes, heridas por
arma de fuego y arma blanca y accidentes de transito.

El hecho de que durante el parto, la bajada de la espalda del bebé y la inflexión del raquis cervical
hacia el lado opuesto estaría aumentando esa lesión, esta idea se ve reforzada por una serie de
observaciones clínicas:

 Siempre son las raíces superiores las que más se afectan

 La recuperación parcial es más frecuente en los territorios superiores.

 Las parálisis totales son más frecuentes en los partos difíciles

 Es difícil ver parálisis inferiores aisladas.

Existen otras teorías que serían causantes de está parálisis en el recién nacido.

 la posición del miembro dentro del útero,

 el desprendimiento epifisario de la cabeza del húmero,

 una teoría que apoya el hecho de una infiltración equimótica en el plexo por un hematoma
subclavicular,

 una malformación congénita localizada o regional, etc.

El estiramiento y tracción de los axones contenidos en el plexo braquial puede producir tres
alteraciones clínico patológico de acuerdo con la fuerza del estiramiento y tracción, que pueden
existir aisladas o combinadas: neuroapraxia, axonotmesis y neurotmesis

En las salas de urgencias las lesiones por agresión con arma blanca comprometen estructuras
vasculares en el cuello correspondiendo al 4.2% y en el miembro superior al 21.2%. Estas lesiones
se acompañan de lesiones del plexo braquial en el 35% de los casos.
Cuando se han reportado heridas por arma de fuego con fractura de la clavícula estas han sido
asociadas con una disrupción total del plexo braquial en el 11% de los casos y a lesiones vasculares
en el 10.6% del estudio.

La lesión se presenta en su mayoría en hombres jóvenes con más prevalencia en miembro superior
izquierdo.

¿Qué conoce y que tanto ha profundizado en el problema y que ha logrado


validar?

A pesar de los grandes avances en cuanto al diagnóstico y la microcirugía, no es posible reparar


satisfactoriamente todas las lesiones del plexo braquial.

Inicialmente el problema en adultos debería resolverse con cirugía, pero los datos de la evolución
clínica nos mostraron que se requiere complementar con terapia física, de esto nos damos cuenta
haciendo un adecuado acercamiento a la evolución y a los resultados de los estudios
electromiográficos que se les van a ir realizando en el proceso.

Se ha observado que hay una recuperación rápida completa y coherente cuando se trata de una
neuropraxia o axonotmesis leve que no dejara prácticamente secuelas.

Pero se requiere de una intervención microquirúrgica cuando el caso anterior no sucede y no hay
recuperación por lo que se debe evaluar cada caso de forma individual, en condiciones ideales el
paciente no debe tener más de 50 años, se deben evaluar sus condiciones psicológicas y no debe
haber transcurrido más de un año de la lesión por razones biológicas.

En muchos casos la recuperación puede ser disociada esto ocurre cuando la recuperación motora
no coincide con la recuperación sensitiva y se debe a que la lesión ha respetado cierto número de
axones y en estos casos no se debe intervenir por el riesgo a que se pierda las funciones que se
han recuperado en estos casos solo recurrimos a la fisioterapia.

Cuando existen lesiones postganglionares en estas se han visto que tienen un tratamiento efectivo
porque aquí se reseca la lesión y se colocan injertos, libres o vascularizados, pero dependiendo de
la localización, del grado de defecto y del número de troncos nerviosos como el plexo braquial lo
forman cinco salidas de raíces, de la C5 a la T1, según el número de raíces que estén lesionadas,
se pueden hacer distintas maniobras para reconstruir y recuperar en lo posible las funciones
perdidas. Actualmente se consiguen buenos resultados en la funcionalidad del hombro, de la
escápula, en la flexión del codo y en la estabilidad de la muñeca.

Todavía los resultados son mediocres e incluso malos para las funciones de la mano, ya que son
nervios que se arrancan a un nivel muy proximal y debido a que la velocidad de regeneración del
nervio es muy lenta, un milímetro por día, la reinervación no llega o lo hace muy tarde y no se puede
recuperar la funcionalidad de la mano. En estos casos, hay que conformarse con cirugía paliativa,
como trasplantes, reposiciones, tenodesis o cirugía sobre el hueso.

Para conseguir buenos resultados en la mano se están estudiando sustancias neurorregeneradoras


del sistema nervioso periférico para que llegue cuanto antes la corriente y que esa velocidad
hipotética de 1mm por día alcance los 10 al día y no haya un deterioro de los órganos receptores.
Gran parte del éxito o fracaso de la recuperación funcional del miembro se basa en una adecuada o
inadecuada fisioterapia, tanto en los tratados quirúrgicamente como, mayormente, en los que no se
cree necesaria o indicada la intervención quirúrgica. Por supuesto de nada sirve un tratamiento
quirúrgico bien hecho si no se complementa una adecuada y eficaz rehabilitación.

La rehabilitación y fisioterapia de estos pacientes se basa en distintos procedimientos:

Las inmovilizaciones que dependen de la lesión del paciente, en el caso que sea después de una
cirugía la posición ideal sería aquella que no provocara tensión de la sutura o la minimizara, o la que
se aproxima más a la postura funcional.

La duración de las inmovilizaciones es variable, desde unos pocos días hasta tres semanas, y
dependerá de la tensión de la sutura y de su relación con las articulaciones vecinas

Otro motivo de inmovilización será el tratamiento de lesiones asociadas al trauma nervioso, como
una luxación o una fractura.

El tipo de inmovilización y el tiempo dependerá de la naturaleza de la lesión y de su tratamiento


quirúrgico u ortopédico.

La aplicación de órtesis se debe adecuar al paciente, que sea confortable y nunca agresiva con la
piel, porque la piel de estos pacientes suele ser muy frágil y muchas veces anestesiada.

Órtesis de reposo: que tienen como misión inmovilizar la articulación en una posición funcional y se
emplea generalmente en las parálisis completas.

Órtesis de sustitución: que sustituyen la función. En este caso se utilizan diferentes modelos teniendo
en cuenta la recuperación motriz y sensitiva. Siempre estos modelos deben adaptarse a la
recuperación motriz de la lesión. Pueden ser:

 Estáticas: por ejemplo las órtesis de los dedos en el caso de parálisis del nervio radial que
va a permitir la flexión de los dedos

 Dinámicas: que se utilizan sobre todo con resortes o medios elásticos, y lo que hacen es
suplir o ayudar a los músculos que están todavía demasiado débiles para que sean
funcionales.

Órtesis correctoras: se utilizan cuando hay una actitud viciosa que tenderán a perpetuarse porque el
nervio tiene poca recuperabilidad.

Las movilizaciones pasivas tienen como objeto prevenir las retracciones capsulo-ligamentosas
secundarias a la inmovilización e irán siempre precedidas de masaje, o un tratamiento con medios
físicos (calor, electroterapia...).

Las movilizaciones deben ser analíticas, moviendo articulación por articulación, y siempre el
segmento distal sobre el proximal, mientras a la vez se está realizando una tracción (método de
Borodin). La amplitud del movimiento debe ser corta y siempre respetando el umbral del dolor y
también el tratamiento de las lesiones asociadas.
 El estiramiento muscular tiene como objetivo prevenir las retracciones músculo-tendinosas
que serán secundaria al desequilibrio entre los músculos agonistas y los antagonistas. Se
harán siempre en el músculo antagonista.

Aparte de esto, en todos los estadios de la evolución se emplea la hidroterapia, cinesiterapia y


electroterapia.

IDEA DEL PROYECTO

Adecuar el cuarto de baño con un kit que favorezca el auto cuidado del paciente con los
implementos básicos de aseo, dispensador de shampoo y crema dental, extensor para la esponja
que logre así un correcto enjabonado en las zonas más difíciles (la espalda, las axilas, etc.),
adaptador para la seda dental de manera que sea más sencillo usarla y un sistema de apertura de
frascos.

BENEFICIOS: es muy importante porque creamos más independencia en el paciente en su aseo


básico, porque puede realzar las actividades básicas de autocuidado por sí solo, bañarse, lavarse los
dientes, usar el jabón sin necesidad de asistencia.

Retos: El principal reto seria el entorno y el lugar de residencia del paciente para hacer un adecuado
uso de esta tecnología