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Poblamiento de América

Proceso por el cual se diseminó la especie humana en el continente americano

El estrecho de Bering separa América de Asia. La teoría más aceptada indica que por allí entraron
los primeros hombres que llegaron a América.

Mapa de América que muestra los sitios anteriores a la cultura de Clovis.


El poblamiento de América es el proceso de diseminación de la especie humana en el continente
americano. Los estudios científicos corroboran que los seres humanos no son originarios de
América, y está claro que fue poblada por humanos provenientes de otros lugares. La evidencia
paleoantropológica apoya la hipótesis de que los primeros pobladores llegaron a América
procedentes de Siberia, el extremo noreste de Asia. Desde el punto de vista de la teoría del
poblamiento tardío, los paleoamericanos entraron en el continente durante la última glaciación,
cuando fue posible el paso hacia el Nuevo Mundo a través de Beringia (el istmo que actualmente
está ocupado por el estrecho de Behring). Esto sucedió entre 14 000 y 13 000 años a. C. Por otro
lado, la teoría del poblamiento temprano afirma que los humanos llegaron a América mucho antes,
y está basada en el descubrimiento de restos cuya datación por carbono 14 da una antigüedad
mayor que 14 000 años a. C. A la investigación paleoantropológica se suma la información
genética, que ha servido para reforzar algunas conjeturas sobre el origen de los americanos. Se
estima que la mayor parte de los indígenas americanos son descendientes de un grupo proveniente
del noreste o del oriente de Asia. Los pueblos de habla na-dené son descendientes de una segunda
ola migratoria que se estableció en el norte de América, mientras que los esquimales llegaron al
continente en un flujo migratorio más reciente.[1] Después de que los paleoamericanos entrasen
en el continente, el paso de Beringia fue cubierto nuevamente por el mar, de modo que quedaron
aislados por tierra del resto de la humanidad. Salvo la ininterrumpida comunicación entre
esquimales y paleoesquimales de Alaska y Siberia y el caso de unos breves asentamientos
vikingos en América, en la costa de Canadá y Groenlandia, no hay pruebas concluyentes que
respalden un contacto transoceánico entre la América precolombina y el resto del mundo. Y
llegaron desde Asia Tras el contacto colombino se plantearon variadas conjeturas para explicar el
origen de los indígenas americanos, por ejemplo, recurriendo al mito de la Atlántida o de las tribus
perdidas de Israel. El avance de la investigación científica permitió demostrar que no había
relación material entre el origen de los amerindios y esas creencias, por lo que esas antiguas
hipótesis quedaron descartadas.

Asentamientos vikingos en América


Vikis

Recreación de un poblado vikingo en L'Anse aux Meadows (Terranova, Canadá), descubierto en


1960 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Los vikingos llegaron a explorar algunas áreas del Atlántico Norte, que incluían las islas de
Groenlandia y Terranova, en el extremo norte del actual Canadá, a partir del siglo X.[1][2] Aunque
las colonias vikingas en Groenlandia pudieron haber perdurado casi 500 años, el asentamiento al
otro lado del estrecho de Davis fue de escasa entidad y efímero, además de limitarse a las islas
mencionadas en el extremo septentrional de Canadá.[3]
Actualmente se piensa que los vikingos llegaron a la isla de Terranova, basándose en los
descubrimientos realizados en L'Anse aux Meadows,[4][5] un pequeño asentamiento vikingo,
declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco,[6] que constituyó el primer hallazgo de un
vestigio probado, dejado por los nórdicos en territorio norteamericano.[7] También ha sido
encontrado en la isla de Baffin un crisol para fundir bronce que data de alguna fecha entre los años
754 y 1367; se han recuperado crisoles de piedra similares en Noruega.[8][9]

Las sagas de Vinlandia, dos textos medievales del siglo XIII, son la primera fuente escrita europea
en la que se podría hacer referencia a América del Norte. Allí se mencionan cuatro regiones a las
que los vikingos ponen nombre: «Groenland» (Tierra Verde), «Helluland» (Tierra de Arroyos),
«Markland» (Tierra de Bosques) y «Vinland» (Tierra de Viñedos).[1][2][10][11]

Índice
Consecuencia
Conquista de América
Problemas de la página
Apropiación del continente americano por parte de España y Portugal

La llegada de los españoles al Caribe en 1492, abrió el camino para que algunas potencias
europeas conquistaran amplios territorios del continente americano.
Pintura de Dióscoro Puebla, (Exposición Nacional (1862), Medalla de Primera clase)
La conquista de América es el proceso de exploración, conquista y asentamiento en el Nuevo
Mundo por España y Portugal en el siglo XVI, y otras potencias europeas posteriormente, después
del descubrimiento de América, por Cristóbal Colón en 1492. La Conquista dio lugar a regímenes
virreinales y coloniales muy poderosos que resultaron en la asimilación cultural de la mayor parte
de poblaciones indígenas y su sometimiento a las leyes de las potencias conquistadoras.[1]

Toda Europa creció enormemente gracias a las riquezas de América, no solo España y Portugal. La
Conquista dio lugar a la importación de nuevos productos agrícolas en Europa como el tomate, el
maíz, la papa o el cacao que tuvieron un gran impacto en la economía y hábitos europeos y de
otros continentes. Igualmente, se revolucionó el paisaje productivo y alimentario del continente
americano con la llegada de las variedades agrícolas y diversidad ganadera de Eurafrasia. La
introducción de minerales americanos impulsó enormemente la economía europea pero también
creó situaciones de alta inflación. En los siglos posteriores, el oro y la plata desempeñaron una
función importante en el nacimiento del capitalismo, principalmente en los Países Bajos, Gran
Bretaña y Francia. La Conquista de América fue un proceso casi permanente, ya que algunas
sociedades indígenas opusieron una resistencia continua y otras nunca fueron asimiladas
completamente.

España llegó a conquistar la mayor parte de América debido a que fue el país que patrocinó el
viaje de descubrimiento, por medio de los Reyes Católicos, y que antes inició la colonización.
Mediante una bula del papa Alejandro VI, se declaró legítima la posesión española de todas las
tierras encontradas más allá de cien leguas al oeste de las islas Azores.[2] Una ligera modificación
posterior repartió el continente americano entre las potencias de España y Portugal, lo cual
quedaría ratificado en el Tratado de Tordesillas. Sin embargo otras potencias europeas se sumaron
a la conquista y colonización en América posteriormente, a menudo compitiendo entre ellas y con
los imperios ya existentes. Entre ellas se encuentran Francia, Gran Bretaña, los Países Bajos, y
hasta Rusia y Dinamarca. También se formaron pequeñas colonias efímeras de países
escandinavos en la costa oriental de lo que actualmente son los Estados Unidos.

Varios pueblos americanos presentaron resistencia a la ocupación de los europeos,[3] a pesar de


encontrarse en desventaja desde el punto de vista de tecnología bélica. Las armas y técnicas de
guerra españolas eran más avanzadas que las indígenas. Los europeos conocían la fundición, la
pólvora y contaban con caballos y vehículos de guerra. Los americanos contaban con una
tecnología lítica y carecían de animales de carga, a pesar de ser superiores en número y en
conocimiento del terreno. El establecimiento de alianzas de los capitanes españoles con líderes
nativos, fue decisivo para equilibrar el número de combatientes .[4] Las enfermedades que los
europeos llevaron a América —para las cuales los indígenas carecían de defensas— cobraron
miles de vidas y fueron un factor que pesó en contra de las sociedades americanas, que en medio
de la guerra también enfrentaron el desastre epidemiológico.[cita requerida] La historia de la
Conquista de América ha sido relatada principalmente desde el punto de vista de los europeos.[cita
requerida] Salvo en el caso de los mesoamericanos, los pueblos indígenas desconocían la
escritura, de modo que los registros de los hechos desde la perspectiva indígena consisten
principalmente en relatos recuperados algunos años después por los propios europeos. Se cuenta
con ellos en los casos de Nueva España, el Perú y Yucatán.

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Relaciones entre los indígenas americanos y los conquistadores europeos
Índice
Conquistadores españoles Editar

Artículo principal: Conquistadores españoles


Viajes de Colón Editar
Colón y sus alidos cochones tenían como meta principal alcanzar al "Gran Kan" (Asia). Así,
mientras intentaban entrar en contacto con el "Rey de la tierra" variaba su trato a los indígenas
según les consideraran más o menos importante para dicho objetivo. En su primer contacto, y al
verificar su aparente falta de señor y el nivel cultural de los antillanos, siguiendo los mismos
principios que por ejemplo en las islas Canarias y el resto de los reinos, se les consideró, según el
profesor Luis Ramos Gómez, de la Universidad Complutense de Madrid, los naturales a los que
era factible escribir a Castilla.[1] Como puede comprobarse en múltiples capítulos de la historia,
era técnica habitual en esos tiempos la incorporación pacífica de los nuevos territorios si
aceptaban la soberanía de los Reyes y el Cristianismo, o la conquista armada en caso de rechazar
cualquiera de esos términos.

Hay diversas fases en la relación que Colón mantuvo con los indígenas, sin embargo todas ellas
tienen en común el hecho de que el Almirante siempre consideró a los antillanos como a
inferiores, autoridades sociopolíticas incluidas, y si les trató de una u otra forma fue por las
circunstancias del momento, es decir, por conveniencia, no por las características de aquellos a
cuyos territorios habían llegado.

La impresión de Colón sobre la superioridad armamentística y cultural de los nuevos llegados


queda patente en las descripciones que realizaba de los indígenas taínos al buscar un lugar donde
establecer una fortaleza para sus monarcas. Así, por ejemplo, dos días después de haber llegado a
América, Colón escribió en su diario:

Domingo 14 de octubre:[...]vide un pedaço de tierra[...]el cual se pudiera atajar en dos días por
isla, aunque yo no veo ser necesario, porque esta gente es muy símplice en armas, como verán
vuestras altezas de siete que yo hize tomar para les llevar y deprender nuestra fabla y bolvellos.
Salvo que vuestras altezas, cuando mandaren, puédenlos todos llevar a Castilla o tenellos en la
misma isla captivos, porque con cincuenta hombres los ternán todos sojuzgados y los harán hazer
todo lo que quisieren.

En el primer viaje Colón dejó un grupo de españoles instalados en la isla La Española


(actualmente República Dominicana y Haití), en un fuerte ubicado en la costa norte y denominado
Navidad.[2] A su regreso, con el objetivo de establecerse sólidamente en las Indias y ampliar el
descubrimiento para alcanzar los territorios de Catay' encontró a todos los españoles (unos 40
hombres) muertos y la colonia incendiada.[2] Al buscar explicaciones convincentes le fue
imposible encontrarlas y, a partir de este momento, sus relaciones con los indígenas fueron
empeorando, llegando a amenazarles con hacerlos esclavos si no le entregaban grandes cantidades
de oro y especias.[2]

En las Antillas, Colón tomó contacto con la cultura taína que se extendía por las islas del Caribe
estimándose en 250.000 miembros al momento de la llegada de los españoles. En sus diarios,
Colón presenta inicialmente a los taínos como una cultura socialmente indiferenciada, sin ninguna
estructura socio-política. El 2 de noviembre de 1492 estableció el primer contacto con una alta
autoridad taína, a la que prácticamente no le concede ninguna importancia en su diario. No fue
hasta 6 de noviembre que Colón se percató de que los taínos constituían una sociedad
estructurada, cuando Colón volvió a tener un segundo contacto con un señor taíno que fue a
visitarlo a su campamento. Colón y su expedición seguía obsesionada con el Gran Kan y,
comprobando que los caciques locales nada sabían de él, consideró que la estructura social taína
no le era de ninguna utilidad, llegando a planear el secuestro de un cacique que había acudido a su
campamento, algo que finalmente no realizó por miedo a una reacción violenta de los pobladores.
[1]

Ramos Gómez concluye:[1]

De lo sucedido se desprende que no es cierto que en Río de Mares Colón descubra que los
antillanos tienen una estructura sociopolítica compleja, ya que lo sabia desde muchos días antes,
no dándola importancia, porque no le era útil para sus planes, que aún seguían centrados en
alcanzar «las grandes ciudades del Gran Can, que se descubrirán sin duda, y otras muchas de otros
señores que habrán en dicha servir a Vuestras Altezas» [...] Y frente a estos objetivos ¿Qué podía
representar ese cacique con su nitaino y su hijo? ¿qué importancia tenía él, su espacio o sus
súbditos? Indudablemente, ninguna, por lo que actuó con respecto a ellos como había hecho desde
el primer día en San Salvador: despreciando su figura y su significado político.

En el primer viaje de Colón se capturaron indígenas para ser mostrados ante sus monarcas de
Castilla y en ocasiones existieron capítulos de violencia sexual contra mujeres indígenas. En este
sentido Michel de Cúneo, uno de los hombres de Colón, cuenta cómo capturó a una mujer, cuya
"propiedad" le fue confirmada por el Almirante, y con la que mantuvo relaciones sexuales
forzadas.[3]

Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho
Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según
es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió
y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y
para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó
grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de
acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas.

El 12 de diciembre, cerca del final de su primer viaje, Colón cuenta en su Diario como al llegar a
"Caritaba", tras comprobar el miedo inicial de los indígenas hacia ellos, según él debido al miedo
a los de caniba, atraparon a una mujer «muy moça y fermosa» para hacer perder el miedo al resto
de indígenas, llevándola a la nao para vestirla y darle cuentas y cascabeles y sortijas de latón,
volviéndola después a enviar a tierra muy honradamente según su costumbre.[4] Enviada con
otros hombres de la nao y 3 "indios" que llevaba consigo fue llevada de nuevo a la nao ya que:

«Los marineros... dixieron al Almirante que (la mujer) ya no quisiera salir de la nao sino quedarse
con las otras mujeres indias que había hecho tomar en el puerto de Mares de la isla Juana de
Cuba».

Colón volvió a enviarla al día siguiente, deseando que los indígenas tomasen gana de servir a los
reyes y confiado en que las nuevas que la india habría dado de los cristianos ser buena gente.
Sabiendo que había oro en tierra por un pedacito que la india llevaba en la nariz envió a nueve
hombres bien armados con la india para averiguarlo. Al entrar en la población de la mujer
encontraron que sus más de dos mil habitantes habían huido al verlos, pero el indio que llevaban
como traductor consiguió convencerles de que no eran de caniba y de que volvieran, tras lo cual
les trataron casi reverencialmente, dándoles después de comer y dejándoles entrar en sus casas.
Vieron en esas que el marido de la mujer llegaba hasta los cristianos, portando la multitud a la
mujer cavallera, para darles las gracias por la honra que el almirante le había hecho.

Cuneo, miembro también de la segunda expedición, dejó uno de los pocos relatos que describen
detalladamente la forma en que se desarrollaba la trata esclavos en sus comienzos; relato que no
permite hacerse ilusiones sobre la manera en que se percibía a los indios.
"Cuando nuestras carabelas [...] tuvieron que partir a España, reunimos mil seiscientos hombres y
mujeres de esos indios, y el 17 de febrero de 1495 embarcamos quinientos cincuenta de los
mejores hombres y mujeres en nuestras carabelas. Para los demás, hicimos pregonar que quien
quisiera podría tomar cuantos necesitase; y así fue. Cuando todos hubieron tomado lo que querían,
todavía quedaban unos cuatrocientos, a quienes dimos permiso de ir donde quisieran. Había entre
ellos muchas mujeres con niños de pecho; temiendo que volviesen por ellas y como querían huir
de nosotros, dejaban a los niños dondequiera en el suelo y huían como personas desesperadas;
algunas fueron tan lejos que a los seis o siete días estaban más allá de las montañas y allende
inmensos ríos, de tal manera que a partir de ahora sólo podremos cautivarlos con grandes
trabajos."

Así es el comienzo de la operación; veamos ahora su desenlace:

"Pero cuando llegamos a aguas españolas, murieron unos doscientos de esos indios, creo yo que
por el aire desusado, más frío que el de ellos. Los echamos al mar [...] Hicimos desembarcar a
todos los esclavos, de los cuales la mitad estaban enfermos."

Aún en los casos en los que no se trata de esclavitud, el comportamiento de Colón implica que no
reconoce que los indios tengan derecho a una voluntad propia, que los juzga, en suma, como
objetos vivientes. Así es como, en su impulso de naturalista, siempre quiere llevarse a España
espécimenes de todos los géneros: árboles, aves, animales e indios; la idea de preguntarles cual es
su opinión le es totalmente ajena.

"Deseaba, dice, tomar media docena de indios para llevar consigo, y dice que no pudo tomarlos,
porque se fueron todos de los navíos antes que anocheciese; pero martes, luego, 8 de agosto, vino
una canoa con 12 hombres a la carabela, y tomáronlos todos y trajéronlos a la nao del Almirante, y
dellos escogió seis y los otros seis envió a tierra." (Las Casas, Historia, I, 134).

La cifra está fijada de antemano: media docena; los individuos no cuentan, pero son contados.[5]

Referencias Editar

↑ a b c RAMOS GÓMEZ, Luis J., «Cristóbal Colón y la estructura sociopolítica indígena antillana
durante el “Primer Viaje”: del silenciamiento al pacto», Revista Española de Antropología
Americana, pg. 241. Edit. Universidad Complutense de Madrid, 1991)
↑ a b c Biografía de Cristóbal Colón
↑ Cólón, Cristóbal, Michel de Cúneo y otros (1982). Cronistas de Indias: antología, Buenos Aires.
"Ediciones del Pensamiento Nacional" ISBN 950-581-020-2}}
↑ Diarios de Colón, Primer Viaje, pag. 448-449, Biblioteca Virtual Cervantes
↑ Todorov. T.(1987). La Conquista de América, el problema del otro.
Véase tambiénEditar

Mestizaje en América
Colonización
Cristobal Colón
Conquista de América
Descubrimiento de América
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Catástrofe demográfica en América tras la llegada de los europeos


Algunos historiadores han sostenido que la población indígena de América experimentó una gran
disminución después de la llegada de los europeos. Sin embargo, para otros historiadores,
europeos en su mayoría, esto es una materia muy discutible. La determinación de esa posibilidad
de disminución repentina de la población, donde se cree que la hubo, y sus causas, siguen siendo
objeto de una gran controversia y debate.

Un número indeterminado de indígenas, vivía en América en el momento en el que el primer viaje


de Cristóbal Colón inició un periodo de contactos a gran escala de los habitantes del viejo mundo
con América. El contacto de varias potencias europeas con lo que consideraron el Nuevo Mundo
llevó a la conquista y colonización del continente americano por los habitantes de las futuras
potencias coloniales, con emigrantes (no siempre voluntarios) del "Viejo Mundo", junto con otros
obligados, estos mayoritariamente africanos como consecuencia de las predicaciones del Padre
Las Casas, estableciéndose permanentemente en América.

Historiadores y demógrafos suelen coincidir en el hecho de que las enfermedades infecciosas


inexistentes en América, portadas por los colonizadores europeos, principalmente la viruela,
fueron el principal factor del colapso que afectó a la población indígena americana, que no poseía
defensas contra las mismas. Hay que tener en cuenta, además de las enfermedades portadas por los
primeros exploradores, la expansión que tuvieron las enfermedades venéreas del Caribe,
especialmente la sífilis, como causa del colapso de la población, además de la muerte de indígenas
causada en las guerras entre ellos y los conquistadores y sus auxiliares, también indígenas.
Además, tenemos la variación sufrida en las condiciones de explotación de los indígenas por los
nuevos señores. Los historiadores y demógrafos discrepan acerca de en qué grado contribuyeron
unas y otras a la debacle demográfica, pero existe consenso sobre la realimentación de ambos
grupos de causas.

En ocasión del Quinto Centenario de la llegada de los europeos a América, cumplido en 1992,
diversas organizaciones indígenas, intelectuales y dirigentes políticos, principalmente americanos,
renovaron los debates sobre el tema y denunciaron lo que a su criterio se trató de un genocidio.