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Datos sobre Japón

Japón está situado al norte de Asia entre el Océano Pacífico y el Mar de Japón.
Consta de cuatro islas principales rodeadas por más de 4.000 islas pequeñas. Su
superficie es de 377.873 km2. Japón es casi tan grande como Alemania y Suiza
juntas y ligeramente más pequeño que California.
Geográficamente, Japón se caracteriza por un variado litoral, las montañas
volcánicas y los valles escarpados. Todas estas características hacen de Japón un
país que debe ser visto al menos una vez en la vida.

Gente

La población de Japón supera los 127 millones de habitantes. La mayoría de los


residentes viven en zonas urbanas de alta densidad. La capital es Tokio y su
población es de aproximadamente de 12 millones.

Población de las ciudades más importantes (cifras aproximadas)

Sapporo 1.822.000

Sendai 1.008.000

Saitama 1.023.000

Tokyo 12.059.000

Yokohama 3.426.000

Nagoya 2.171.000

Kobe 1.493.000

Fukuoka 1.290.000
Idioma
El idioma oficial es el japonés, aunque la mayoría de los japoneses aprende inglés
en la escuela.
Sin embargo, es recomendable recurrir a la escritura para asegurar que nos
hacemos entender.

Moneda

Puede introducir o sacar de las fronteras japonesas las divisas que desee. Sin
embargo, si lleva dinero u otros medios de pago que superen 1 millón de yenes o
su equivalente, deberá declararlo en la aduana.
La moneda japonesa es el yen (su símbolo es ¥). Hay monedas de 1 yen, 5 yenes,
10 yenes, 50 yenes, 100 yenes y 500 yenes. Los billetes son de 1.000, 2.000, 5.000
y 10.000 yenes.
Puede comprar yenes en los bancos que ofrecen cambio y en otros cambistas
autorizados. En los aeropuertos internacionales, los mostradores de cambio de
divisas están abiertos durante horas normales de trabajo. El tipo de cambio depende
de las divisas.

Pasaporte y visados
Todos los visitantes extranjeros que deseen entrar en territorio japonés deben
disponer del pasaporte en vigor.
Los ciudadanos de muchos países no necesitan visado para visitar Japón por un
tiempo limitado, siempre y cuando no ejerzan ninguna actividad remunerada.
Existen "acuerdos de exención mutua de visados" con los siguientes países:
Para estancias de 6 meses como máximo
Austria, Alemania, Irlanda, Liechtenstein, México, Suiza y Reino Unido (excepto si
el pasaporte fue originalmente expedido en una colonia británica)

clima
El clima es generalmente templado en Japón, pero el país se extiende de norte a
sur cerca de 3000 km, así que el tiempo varía dependiendo de la ubicación y época
del año seleccionados por el viajero. La primavera y el otoño son las estaciones más
agradables.
Invierno (de diciembre a febrero)
En invierno la temperatura de las llanuras de la costa del Pacífico raramente cae
por debajo de cero y el tiempo es seco y soleado. En las zonas del centro y norte,
es la temporada de esquí y patinaje sobre hielo, mientras que en el sur el clima es
muy suave y soleado.

Datos sobre la miel


La miel es uno de los alimentos más antiguos que conocemos. Este fascinante
fluido es creado por las abejas del néctar de las flores. La miel contiene mucha
cantidad de fructosa y glucosa. Naturalmente esto la hace un endulzante ideal -
mucho más dulce, más o menos entre 20 y 60 por ciento más, que el azúcar mismo.
Podrías pensar que una cosa tan dulce puede ser mala para tu salud. ¡Al contrario!
La miel no tiene grasa ni colesterol, tampoco contiene sodio. De hecho, podrías vivir
solamente de comer miel, porque es considerada el único tipo de comida que tiene
todas las sustancias necesarias para sostener una vida humana normal,
Una abeja puede visitar alrededor de 2000 flores en un día, volando unos 25
kilómetros por hora. Y eso no es todo. Una abeja tiene que visitar alrededor de 2
millones de flores para hacer sólo medio kilogramo de miel. Y no sólo eso, sino que
también sólo una colonia de abejas puede producir entre 30 y 40 kilogramos de miel
en un año.

Lo que hacen las abejas

El proceso comienza en las flores, más concretamente en los nectáreos de la base


de los pétalos, encargados de la síntesis y liberación del néctar. El néctar es una
solución acuosa saturada en azúcar, con amino ácidos, minerales y compuestos
volátiles que funcionan atrayendo a los insectos para favorecer la polinización de
estas plantas.
En el caso que nos ocupa, la abeja toma este néctar y lo almacena en el buche
donde, gracias a la enzima invertasa, separa las moléculas de sacarosa (azúcar
común) del néctar en glucosa y fructosa. Así llegan a la colmena donde regurgitan
esta nueva solución, que es tomada por las abejas obreras, las cuales deshidrata
en cierta medida en su buche. Esto lo hace “desmbuchando” una parte de esa
sustancia, dejándola al aire en su boca, para que se reseque, la vuelve a tragar y
mezclar con el resto y repite el mismo proceso cerca de 100 veces, dejando una
sustancia más viscosa que es la que extienden sobre las celdas de los panales de
cera que ellas mismas construyeron con anterioridad donde se condensa debido a
la temperatura del panal
y las corrientes de aire que producen las abejas ventiladoras en la entrada del panal
agitando sus alas. A la miel en este punto se le denomina mielato, que ha perdido
el 80% del agua que originalmente tenía el néctar. Una vez el panal tiene llenas
todas sus celdillas de mielato, las abejas cubren este con una capa fina de cera que
se denomina opérculo, que significa que la miel está madura para su recolección.

Es entonces cuando el apicultor puede extraer la miel.

Tras recoger de la colmena los cuadros que contienen las celdillas de miel
operculada, el primer paso a seguir por el apicultor es el desoperculado o corte para
eliminar esos “tapones” de cera que retienen la miel para que podamos sacar la
miel de sus celdillas mediante centrífuga, que permitirá obtener una miel más pura
que con el antiguo método del prensado. En este paso la miel ya es completamente
comestible, pero suele realizarse una sedimentación con su posterior filtrado para
eliminar las posibles impurezas que puedan quedar en la miel, tales como restos de
polen o ácaros, y así envasar una miel lo más pura y vistosa posible.
Una colmena puede producir más de tres kilos de miel al día, mucho más de lo que
necesitan las abejas para alimentarse. El excedente es el que nosotros usamos
para fabricar nuestra propia miel.

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