Вы находитесь на странице: 1из 6

Murmis y Portantiero, “Estudio sobre los orígenes del peronismo”

Heterogeneidad obrera y nacionalismo popular


En el análisis de los llamados movimientos nacional populares (peronismo, varguismo) en AL,
se presta atención al estudio de las variantes del populismo y la clase trabajadora. Es que el
apoyo de los sectores obreros industriales no se adhieren de igual manera que plantea el
modelo clásico de la clase obrera movilizada.
 Modelo clásico: la orientación de los trabajadores industriales debe conducir al apoyo
de los movimientos inspirados en postulados de clase, nutridos por ideologías de
izquierda, con tendencias a la defensa de su autonomía en rr con las elites políticas de
otro origen social.
Pero el apoyo obrero al populismo, frecuente en los países dependientes y periféricos, parecen
como una desviación al modelo.
- Una manera de explicar de forma típica el apoyo de los mov obreros a los movimientos
nacionales populares es postular para estos países de industrialización tardía la
existencia de un corte interno en la clase obrera, por los diferentes momentos de
integración de los trabajadores a la industria.
Así, los trabajadores “viejos” (en su mayoría de oriden europeo, con formación por
larga experiencia) se ajustarían al modelo, y las desviaciones provendrían del sector de
los “nuevos” (que no serían plenamente obreros y provendrían de zonas campesinas
atrasadas).
Y con esta distinción, la explicación propone encontrar las bases sociales del
“autoritarismo” y del “totalitarismo”, pues estas clases se transformarían en masas
“desplazadas” y disponibles a manipulación por la elite. Pues la rápida industrialización
luego de 1930, dejaría que queden restos del conservadorismo tradicional y clases
trabajadoras mal organizadas. Por lo que las relaciones entre las clases trabajadoras,
las clases nuevas (se relegan las clases viejas a la rr con el pop)y el populismo sería en
razón de totalitarismo. Pues las clases nuevas por sus características se convertirían en
“masas disponibles” y los movimientos pop como mecanismos de canalización de sus
intereses.
- Otros que tmb hacen la distinción, plantean a los “nuevos” como revolucionarios. Más
espontáneos e incluso los capacitados dentro de la clase obrera para romper con el
inmovilismo y los intereses inmediatos de los viejos.
Así, esta literatura política hace referencia a los nuevos obreros como la principal configuración
del peronismo.

Por otro lado, si se usan estos modelos como medios de explicar conjuntamente casos como el
varguismo y el peronismo, los autores van a exponer ciertas diferencias que pondrán en duda
la existencia de un marco conceptual común:
 Nivel de las orientaciones
Un pto de mayor coincidencia que les atribuyen es en las orientaciones en los viejos, que
hacen la diferencia con los nuevos.
Así, los 1ros con un marco normativo estable, dentro del cual lograrían intereses
específicos propios. O sea, que estarían en concordancia con el modelo clásico. Pero que
por el contrario, los nuevos, serían incapaces redesarrollar un programa propio de
reivindicaciones y tmp autonomía; serían heterónomos, con intereses inmediatos y
expuestos a un soporte integrador totalizante y de nivel emotivo, abiertos a la pasividad.
Así, esta incapacidad de autonomía los dejaría llevarse a integrar un movimiento nacional
popular, dirigido por una elite ajena a la obrera, que desde el poder les proporcione los
canales de participación, aunque en realidad fuera ilusoria, por lo cual sacrificarían
autonomía.
El populismo, entonces se definiría por la situación de desplazamiento que los transforma
en masas manipulables. Y por la permanencia de valores tradicionales latentes los obreros
aceptarían un tipo de autoridad paternalista, ejercida por los caudillos populistas.
 Nivel de la situación
En rr al nivel de condiciones objetivas, la diferencia entre viejos y nuevos es en rr a 3
dimensiones: trabajo, consumo, participación política.
-Trabajo: por su calificación (los nuevos menos); por el tipo de experiencia en el momento
histórico del desarrollo de la producción industrial; por el tipo de trabajo y por la
estabilidad en el trabajo = carencia de relaciones de trabajo industrial en los nuevos.
-Consumo: la entada al mercado de los nuevos implicaría el desarrollo del consumo de
masas. Como una percepción de movilidad social, lo cual les imposibilitaría lograr una
conciencia de clase (/= los viejos).
-Sistema político:
a) las organizaciones de los viejos no coinciden con los nuevos por su posibilidad de
autonomía, quedando los nuevos como “masas disponibles” de ser manipuladas por una
elite ajena o por el mismo edo.
b) otra versión plantea que los nuevos entrarían en un momento de “intervencionismo
social” y expansión de los consumos, por lo que se lograría una rápida canalización hacia
formas de participación subordinadas, que no son aceptadas por los viejos.
En ambos casos, se centran en las dificultades de canalización que encuentran en
sindicatos y organizaciones, y el aparato estatal como suplencia.

Hipótesis de los autores: la presencia de un período previo de asincronía entre desarrollo


económico y participación resulta decisiva para la apreciación de los rasgos específicos que
asumirán algunos movimientos populistas.
Llaman a prestar atención a la rr entre las organizaciones obreras y movimientos sindicales
preexistentes. El punto de partida situacional es lo que establecerá la diferencia entre los
procesos de cada país.
1. en el surgimiento del peronismo tuvieron una intensa participación organizaciones y
dirigentes del sector de obreros “viejos”.
2. es difícil utilizar la categoría de pasiva, heterónoma y con miras de corto alcance a la
participación obrera
3. que la participación conjunta de viejos y nuevos implicaba un proyecto de cierto
alcance y tenía como componente la continuidad programática con reclamos previos
de organizaciones obreras.
Clase obrera y sindicatos en la génesis del peronismo
Para analizar los orígenes del peronismo el 1er rasgo distintivo es la importancia que tuvo el
sindicalismo como factor constituyente. Sin embargo, en la mayoría de los estudios este papel
se ha minimizado, cuando en realidad constituye el elemento más nítido en la especificación
del peronismo dentrote los movimientos populares.
Así, el interés es contrastar las hipótesis corrientes marcando la particularidad del peronismo:
importancia del sindicalismo organizado en su período de gestación.
Más que destacar una división interna de la clase obrera, se toma como punto de partida lo
opuesto: la unidad como sector social sometido al proceso de acumulación capitalista sin
distribución del ingreso, bajo un proceso de industrialización con control conservador en la
década del 30.
Así, el supuesto se basa en que previo al pop, se desarrolló en la soc argentina un proceso de
crecimiento capitalista sin intervencionismo social, una situación que determinó la
configuración de un monto de reivindicaciones obreras, demandas que el sindicalismo trató de
satisfacer sin éxito hasta que entre 1944 y 1946, por políticas estatales, las reivindicaciones
encontraron respuestas, lo que se traduce en una inversión de las tendencias de distribución
del ingreso nacional. Así, con esta política, los sindicatos articulan una política de alianzas con
un sector del aparato del Estado, reforzando sus pretensiones de autonomía e independencia.

La fuerza sindical antes del peronismo


Considerando el peso que el sindicalismo tuviera en el proceso de génesis del peronismo las
cifras de crecimiento a partir de 1941 nos indican que el apoyo gremial al populismo fue
instrumentado por una estructura sindical en lo esencial preexistente, sin que pueda hablarse
de una discontinuidad marcada con el pasado inmediato.
Entre 1943-1945, la estructura interna del sindicalismo no se modificó sustancialmente, pues
pese a que se funden un par de sindicatos, lo llegaron a jugar institucionalmente con
demasiado pero propio.

Características del sindicalismo peronista


Hay coincidencia en considerar en señalar el año 1943 como un momento de ruptura, punto en
el cual finaliza la etapa de sindicalismo tradicional, orientado hacia posiciones de izquierda; y
nace el sindicalismo de masas, ligado al aparato del Estado, bajo un proceso de disolución de
toda experiencia pasada. Pero para los autores esta discontinuidad recién tomará forma hacia
fines de 1947.
Y las orientaciones del mov hacia este año se concentrarán fuertemente ligadas con la
secuencia anterior. De modo que tmb es necesario para analizar al pop el conflicto planteado
en el seno mismo de los dirigentes tradicionales (en rr a sus concepciones sobre las alianzas del
mov obrero con otras clases y grupos sociales) que un supuesto corte entre éstos y sus
organizaciones. Así, el reconocimiento de diferentes tendencias nos permitirá advertir la
preexistencia de una corriente que planteaba la posibilidad de una alianza con sectores
estatales y con un grupo de propietarios industriales para revertir la situación de explotación
de la fuerza de trabajo.
Luchas obreras en el período previo al peronismo
Todo el período que arranca desde 1939 (año que comienza la 2da GM y el proceso de ISI que
logró implicar) se caracteriza por el aumento sostenido de los niveles de ocupación, pero
mientras tanto el salario real se mantiene estancado o crece muy poco. Esto llevo a una
agudización de los conflictos y de la movilización obrera hasta que en 1942 llega a su tope.

Orientación del sindicalismo en los orígenes del peronismo


Hacia el golpe de 1943, se van a encontrar con una clase trabajadora que aún no ha resuelto a
su favor la defensa de sus intereses. Así, el crecimiento de la combatividad y de la organización
sindical era tan grande como las reivindicaciones insatisfechas.
Bajo el nuevo poder, Juan Perón es designado director del Dpto Nacional del Trabajo. Y un mes
después un decreto oficial crea la Secretaría de Trabajo y Previsión, con Perón como titular. Y
además, los interventores de la Unión Ferroviaria y en La Fraternidad habían cesado en sus
funciones siendo reemplazados por un miembro del equipo cercano a Perón (Domingo
Mercante), que asume el control de ambos sindicatos.
A partir de este momento se inicia un nueva etapa en las relaciones entre el sindicalismo y el
Estado; se abre el proceso de orígenes del peronismo que en el plano gremial se centraría
básicamente en las organizaciones que constituyen la CGT Nº1 y la USA.
Interesan las relaciones entre el sector político militar populista que coparticipa del aparato
estatal y el movimiento obrero organizado. Y además interesa el papelque jugarán un sector
importante de la vieja elite sindical y la percepción, de la autonomía reformista, con que
elabora ese sector su alianza con el grupo gubernamental.
La 1ra prueba acerca de los avances en las relaciones entre el sindicalismo y un sector del gob
se dará en julio de 1945. Pues un grupo de entidades patronales dan a conocer un “manifiesto
de las Fuerzas Vivas” en protesta a las políticas sociales del gobierno. Pero más tarde se darán a
conocer las rtas sindicales, una movilización obrera a favor de la política estatal y en contra de
las org patronales que culmina con un mitín callejero en “defensa de las mejoras obtenidas por
los trabajadores por intermedio de la Secretaría de Trabajo y Previsión”.
Todo este proceso que va a culminar con los sucesos de octubre de 1945 y la fundación del
Partido laborista, el pto central en el que converge la actividad sindical es el reclamo de
participación obrera en las decisiones políticas. La CGT, la USA y los sindicatos autónomos se
movilizaron para obtener el derecho de ejercer actividades políticas, que van a obtener hacia
octubre luego de la prueba de fuerza del 17 y en la fundación del partido.
La creación del PL es clave, pues la movilización obrera logra ser vehiculizada por un partido
autónomo en elques e expresan las viejas tradiciones reformistas del sindicalismo. Mediante el
mismo se intenta articular la participación autónoma de los sindicatos en la esfera política. Su
programa de tipo nacionalista democrático en rr a l organización política y distribucionista en
materia social, a favor de la “clase laborista” (obreros, empleados, campesinos, profesionales,
artistas e intelectuales). Así, el PL tmb era el pacto entre viejos y nuevos dirigentes y
organizaciones, con un predominio de los 1ros.
Pero este acercamiento a las políticas impulsadas desde el gob implicó dificultades internas en
la CGT, por considerar esta postura como “colaboracioanista”. Pero la CGT seguirá defendiendo
su postura de independencia, lo que cambió no es su actitud, sino la del pp gobierno que hasta
este momento siempre les había dado la espalda.
Así, el sector gremial que apuntalará el surgimiento del peronismo no hizo más que profundizar
esa tendencia preexistente, avalado para ello por la objetiva receptividad que sus planteos
encontraron en los círculos gubernamentales.
Acercándose la fecha de elecciones, las fuerzas opositoras a esta política de Perón, se unieron
bajo una coalición: la Unión Democrática. Tanto ésta como el peronismo presentaban opciones
de alianzas entre distintas clases y grupos sociales. Con los acontecimientos de octubre, hubo
un vuelco final sindical como reacción obrera por las conquistas reivindicativas ante la
destitución de Perón y la idea de hacer marcha atrás a las reivindicaciones, lo sienten como la
pérdida del logro de sus satisfacciones.
Pues si antes, el descenso de la ocupación no fue acompañado de mejoras salariales, con perón
sí lo habían logrado + mejoras en las condiciones de trabajo.
Fue la percepción reformista, reforzada por la posibilidad de autonomía organizativa que en
plano político expresó el PL lo que llevó a la mayoría de los viejos dirigentes sindicales a
instrumentar las formas políticas del nacionalismo popular en la Argentina.

Desarrollo industrial y orientaciones obreras


Así, la explicación que proponen los autores refuta la hipótesis por la existencia en la Argentina
de un antecedente en el proceso de industrialización, y sin políticas distribucioncitas que
puedan desde un principio operar una integración rápida de la case obrera al sistema.
Así, los comportamientos de lo obreros no divergirían de los marcados por el modelo clásico de
industrialización de los países centrales, por lo que la explicación de las particularidades del
nacionalismo popular se referirían a las modificaciones operadas por un crecimiento industrial
desplegado en la estrechez marcada por la dependencia externa, sobre las relaciones de fuerza
del conjunto de las clases y a una redefinición de los objetivos de la soc nacional, expresado en
nuevos reagrupamientos y alianzas entre sectores y clases. Así, para el peronismo el corte con
el modelo clásico no es radical, pues en ambos hubo un momento inicial en el que el
crecimiento capitalista se realiza sobre la base de un aumento de la mano de obra, pero a su
vez de una marginación de éstos de la participación política, provocando un mov de
reivindicaciones.
Y la alternativa recién radica en la formación de alianzas interclases por los fraccionamientos
que se producen internamente en las clases propietarias. Se rompe con las coaliciones clásicas
y se produce un realineamiento que cortó verticalmente a la sociedad y cristalizó nuevas
formas de alianzas.
Así, el proceso de industrialización provoca cambios y rupturas en los propios sectores
dominantes y obliga a sucesivos replanteos en el interior del sistema hegemónico.
La diferencia con Brasil entonces radica en el momento inicial, pues en éste la industrialización
parece ser consecuencia de los cambios en el sistema por el mismo nacionalismo pop,
coincidiendo con el intervencionismo social y la ausencia de una tradición sindical autónoma. Si
bien el pto de llegada es el mismo: la canalización de los obreros bajo mov nac pop, los
comienzos fueron diferentes.
En el varguismo, la clase obrera está integrada mediante las organizaciones estatales, no son
los sindicatos, sino las oficinas del Ministerio de Trabajo el canal para las relaciones. Es el
mismo edo el que desde un principio controla y maneja desde arriba. Pero en el peronismo, si
bien tmb terminan siendo integrados al sistema estatal, los sindicatos en la medida en que
como aparatos institucionales son preexistentes, cumplen una función de mediación. Y su
autonomía se hará presente en el momento en que caigan las fuerzas del peronismo, pues el
movimiento nac & pop no queda erradicado, sino que continua en las organizaciones
gremiales, como columna vertebral del mismo. Así, el peronismo llega al pder cdo el proceso
de ISI ya está realizado (no dependió de la crisis de 1930).
Para los autores, la participación obrera era necesaria para llevar a cabo el proyecto
hegemónico de un sector de las clases propietarias y de la burocracia militar y política que
tendía a representarlos. Pues en 1er lugar los obreros como consumidores y en 2do lugar como
fte de legitimidad.
La satisfacción de las reivindicaciones obreras del isi coincidía en este primer momento con el
proyecto de desarrollo económico de un sector propietario.
Además, sostienen que por el contrario de las teorías lo que presentó el movimiento obrero
fue homogeneidad como fuerza de trabajo explotada. O si se acepta heterogeneidad es en
razón de los tipos de experiencia industrial.
Así, siguiendo el análisis según el cual la heterogeneidad se define desde dentro de la
experiencia industrial, la misma heterogeneidad dentro de un movimiento populista se rr con
el peso que los trabajadores le otorgan al sindicalismo, y éste como instrumento de lucha.
En la medida en que la participación obrera es mediada por los sindicatos, la posibilidad de
autonomía resulta mayor. La elite desde un 1er momento busca en los sindicatos la mediación,
ofreciendo un pacto para acordar intereses; un 2do momento en el que llega a controlar de
manera total el aparato del edo; y un 3er momento con el total control por medio del edo.
pero sin eliminar el sindicalismo que queda como columna vertebral.
Así, cualquier análisis de un mov nac & pop necesita tener en cta el grado de complejidad de la
estructura social en el momento previo, el nivel de desarrollo de la organización sindical. Se
cuestionan las explicaciones más habituales.