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Daniela Buitrago Rojas – sociología

Universidad Externado de Colombia


Reseña
31/01/17

EL ESPACIOTIEMPO COMO BASE DEL CONOCIMIENTO


IMMANUEL WALLERSTEIN

Immanuel Wallerstein nació en Nueva York - Estados Unidos, el 28 de septiembre de 1930.


Es sociólogo y científico social, reconocido mundialmente por sus aportes al estudio, análisis
y conceptualización del sistema-mundo. Se interesó desde la adolescencia por el movimiento
anticolonial en la India y el momento que estaba atravesando dicho país por aquella época.
Ya desde muy temprana edad, Wallerstein daba señales de lo que iba a ser su campo de
acción y papel dentro de la ciencia social1. De acuerdo con Carlos Antonio Aguirre Rojas,
científico social y discípulo suyo, los principales aportes teóricos de Wallerstein se pueden
apreciar a partir de cuatro líneas desarrolladas en su perspectiva del análisis de los sistemas-
mundo. La primera tiene que ver con la explicación crítica de la historia, el desarrollo, el
funcionamiento y los mecanismos globales del capitalismo desde el siglo XVI hasta el
presente. La segunda está relacionada con el análisis crítico de los hechos ocurridos durante
el siglo XX y los efectos sobre las realidades y procesos históricos en los que actualmente se
encuentra inmersa la humanidad. La tercera conlleva al análisis histórico-crítico de la historia
del presente y el ejercicio de escenarios prospectivos del actual sistema-mundo. Finalmente,
la cuarta línea trata sobre la reflexión epistemológica y critica de la necesidad urgente de
replantear y reconfigurar los bases de conocimiento de las ciencias sociales. De allí, del tal
interés, que durante los años 90 haya presidido la Comisión Gulbenkian sobre la
Reestructuración de las Ciencias Sociales.

En su trabajo El espaciotiempo como base del conocimiento, el cual fue presentado en


Cartagena de Indias durante el Congreso Mundial de Convergencia Participativa en junio de
1997, Wallerstein plantea una profunda reflexión acerca de los dos conceptos que considera
como el centro de cualquier intento de obtener conocimiento social: espacio y tiempo.
Ciertamente, pareciera que en nuestra cotidianidad se tomara en consideración tanto el
tiempo como el espacio, aunque no per se en torno a la construcción social del tiempo y la
construcción social de la combinación propuesta por el mismo autor, TiempoEspacio. Quizás
este hecho sea equiparable a la histórica tendencia a considerar el sistema social como natural
y permanente, así como el tiempo y el espacio como componentes constantes, algo que es
rebatido a lo largo de todo el texto.

Las estructuras modernas del conocimiento -dice Wallerstein- han planteado que el tiempo
y el espacio son factores exógenos de la realidad social, reafirmando así la creencia en la
disyuntiva de lo humano y lo natural. Esto, sin duda, ha obligado a percibir binariamente los
modelos de la construcción social del TiempoEspacio, lo que quiere decir, solo dos de estos
modelos. El primero al que se refiere el autor es el TiempoEspacio episódico o geopolítico,
el cual es la explicación de la inmediatez en el tiempo y en el espacio. Son, en otras palabras,
los eventos y episodios que tiene lugar en un instante y punto específico. El segundo es el

1
Información obtenida de la página web del autor. Disponible en http://iwallerstein.com/.
Tiempo Espacio eterno, una construcción en la que solo existen generalizaciones, partiendo
del hecho de que las leyes del sistema social están sustentadas en la noción del tiempo y el
espacio constantes. No obstante, “los actores de esta realidad social (en oposición a sus
analistas) no se han limitado a estos dos TiempoEspacios definidos en forma cuidadosa y
precisa”2.

Toda esta cuestión de análisis es equiparable, así como necesaria para comprender qué
implicaciones ha tenido y sigue teniendo la configuración de las estructuras de saberes y
conocimientos producto de la modernidad capitalista. La economía mundo capitalista creó,
entre muchas otras cosas, dichas estructuras, las cuales cimentarían al resto de las actividades
del sistema y a su vez garantizarían la reproducción de las relaciones de producción dentro
del mismo. Aunque bien podría parecer remoto, lo anterior encuentra su origen en un
ambiente de transformación profunda con el antecedente del surgimiento de movimientos
reformistas durante el renacimiento y épocas posteriores en las que sin duda viraron las
percepciones y consensos del pasado. Aunque en un principio fueron los filósofos los
abanderados de la rebelión contra el yugo clerical -afirma Wallerstein-, a medida que se iban
asimilando las nuevas nociones, los científicos, a través de la experimentación y la
investigación, se declararon detractores y críticos tanto de la iglesia como de los filósofos.
Desde entonces se viralizó el divorcio entre la filosofía y la denominada ciencia.

Wallerstein no escatima a la hora de hablar de una jerarquización del conocimiento a partir


de los hechos ya mencionados: “desde entonces, el mundo del conocimiento ha estado
comprometido en un extenso debate epistemológico entre aquellos que tiene una perspectiva
del conocimiento básicamente positivista y aquellos que tiene una perspectiva principalmente
hermenéutica”3. El nacimiento de la ciencia social, impulsado por el complejo contexto de la
Revolución Francesa en el siglo XIX, se vio imbricando en medio de la disputa de las dos
epistemologías opuestas. Se habla de los efectos negativos a todas luces que la pugna tuvo
sobre las ciencias sociales, particularmente se habla de las dos posiciones adoptadas dentro
de las mismas, la nomotética y la ideográfica. Estas se encaminaron a demostrar que podían
satisfacer la exigencia de una ciencia objetiva, neutral y valorativa. Las disciplinas
nomotéticas e ideográficas siguieron caminos opuestos, unas teniendo una fijación por los
datos cuantitativos y la cercanía del investigador al origen de los datos, y otras refutando e
invirtiendo tales consideraciones. Lo cierto es que una cosa en común sí tenían ambas
tendencias: la contradicción entre el EspacioTiempo geopolítico y el EspacioTiempo eterno.
Tan sencillo como que los datos fueran planteados en el EspacioTiempo geopolítico, aun
cuando se insistieran en que la verdad era universal y que los hallazgos eran parte del
TiempoEspacio eterno.

Wallerstein continua su análisis dando paso al tiempo que vino para las ciencias sociales
después de su reconocimiento y apoyo durante la posguerra. Estas, nuevamente debatiéndose
entre limitados esquemas epistemológicos, se enfocaron en lo microscópico. La incapacidad
de interpretar el mundo real quedó al descubierto y con ello sobrevino un autoexamen y

2
Wallerstein, I. (1997). El EspacioTiempo como base del conocimiento. In: análisis político, Bogotá: IEPRI. Pg.
4.
3
Wallerstein, I. (1997). El EspacioTiempo como base del conocimiento. In: análisis político, Bogotá: IEPRI. Pg.
6.
autocritica que ha tenido consecuencias como la búsqueda desesperada de paradigmas
mencionada por el autor. Frente a la concentración de las ciencias sociales en solo dos de los
TiempoEspacios y específicamente en lo microscópico, se mencionan algunas de las más
considerables consecuencias, como la falta de relevancia política de las mismas debido
principalmente al apoyo y al reconocimiento público. Ciertamente, los que hicieron público
su apoyo lograron de tal manera tener un aliado en el ocultamiento de análisis sustanciosos
y álgidos, así como para sustentar en lo ideológico los privilegios y las jerarquías.

Las ciencias sociales dejaron de lado lo que Wallerstein ha denominado como el


TiempoEspacio cíclico-ideológico, el cual se basa en los modelos cíclicos y puede brindar
información esencial sobre el funcionamiento del sistema social y las determinantes
orientaciones ideológicas. Igualmente, ignoraron el TiempoEspacio estructural, fuente de
información sobre el cambio del sistema a corto y largo plazo, así como de por qué no cambia
a corto plazo (lo que Wallerstein denomina ritmos cíclicos) y por qué no cambia a largo plazo
(lo que se ha llamado tendencias seculares y que están lejos del equilibrio). No se hicieron
cargo además del TiempoEspacio transformativo, tan fundamental -como bien lo afirma y
considera insistentemente Wallerstein- para comprender la historia reciente de la realidad
social. Dicho TiempoEspacio es fundamental para el análisis y estudio del momento de la
transición de un sistema histórico a otro, de un modo de organización social a otro.

Sin duda, y como lo argumenta Wallerstein, las múltiples construcciones de EspacioTiempo


son piedra angular del intelectual para la reconstrucción del mundo del conocimiento. La
vigencia de este análisis reflexivo se articula con el papel que en este dominio ha tenido el
pensamiento complejo. Sus principales precursores se enfrentaron a las premisas
newtonianas-cartesianas, que estaban fundamentas en lo que el autor ha denominado
TiempoEspacio eterno. A pesar de los límites que se han impuesto alrededor de dichos
conceptos socialmente construidos, los cuales además han cimentado el pensamiento, hoy -
gracias a los aportes de la complejidad- no parece descabellado concebir al tiempo y espacio
más allá del control humano. Los sistemas tienden a alejarse del equilibrio, el mundo es
complejo y cada vez lo va siendo más. Frente a esto, Wallerstein afirma que la tarea de la
ciencia no es reducir dicha complejidad a la simplicidad, sino por el contrario interpretarla y
explicarla.

El pensamiento complejo, el movimiento y las apuestas de las que se ha visto acompañado,


es, como bien lo considera el autor, una auténtica revolución epistemológica. No es para
menos cuando este pareciera ser la base de un nuevo conocimiento, así como el salvavidas
para superar la histórica dicotomía entre ciencia y filosofía. Con genialidad Wallerstein
advierte que “debemos ser conscientes de que no podemos comprometernos de manera
inteligente en la batalla socio-política, sin legar a reconstruir el mundo del conocimiento
como elemento esencial de la batalla”4.
Bibliografía:

4
Wallerstein, I. (1997). El EspacioTiempo como base del conocimiento. In: análisis político, Bogotá: IEPRI. Pg.
17.
Wallerstein, I. (1997). El EspacioTiempo como base del conocimiento. In: análisis político, Bogotá:
IEPRI. Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/colombia/assets/own/analisis32.pdf