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Introducción

La casa Shamberg, también conocida como la Stuart R. y Paula Shamberg House o la casa en Mount
Kiosko, forma parte de las denominadas villas blancas, una serie de viviendas unifamiliares de color blanco
que se parecen entre sí, donde el color y la clara influencia de Le Corbusier son un sello del arquitecto.
El planteo de esta casa se encuadra en un esquema típico del autor, al cual también responden casas
como la Casa Smith o la Casa Douglas, obras que también forman parte de esa primera época de Richard
Meier.

La casa fue vendida en 1989 a Geoffrey P. y Susan Wharton quienes hicieron cambios significativos, la
ampliación de la construcción original y la comunicación con el edificio adyacente. Cuando la finca fue
construida por primera vez, sólo ocupaba la mitad del espacio de todo el terreno de 26.304.60m2, sin
embargo, más tarde cuando se amplió la casa se construyó una piscina, algunas áreas de recreación
adicionales y más habitaciones privadas, en lugar de las áreas sociales. El volumen diseñado por Meier,
250m2, se ha conservado casi intacto, a excepción de un nuevo suelo de piedra y la adición de aire
acondicionado central.

En 2014 la finca fue vendida a Normarty Associates LLC, un bufete de abogados que representan al
verdadero propietario.

Situación
La casa está situada en un terreno elevado y boscoso, ofreciendo una visión incomparable sobre las partes
bajas de la ladera, en el 46 Old Roaring Brook Road, Mount Kisco, Chappaqua, condado de Westchester
perteneciente al estado de New York, Estados Unidos.

La Casa Shamberg se encuentra adyacente a una tradicional casa de tejas que funcionaba como casa de
huéspedes, mientras que la nueva construcción sirvió como lugar de reunión para la familia. Fue construida
entre la piscina ya existente y la carretera.

Concepto
El planteamiento volumétrico es un juego de adiciones y sustracciones, con formas racionalistas, donde la
pureza de los volúmenes junto con la transparencia hacen del conjunto un sobrio resultado.
Al igual que en los anteriores diseños de casas de Meier, el potencial formal de una decisiva separación
entre los espacios públicos y privados se explora nuevamente, pero con algunas variaciones significativas.
Las habitaciones y pasillos apilados verticalmente, que se enfrentan a una sala de estar orientada
horizontalmente con vistas de 180º sobre el paisaje, definen físicamente el sector privado. En la planta, la
secuencia de entrada y los espacios privados, el puente, dormitorio principal, terraza y pasillo, se orientan
hacia la diagonal. La fachada de entrada es vista oblicuamente desde el puente; el área de dormir en
voladizo es visto desde la parte superior de la escalera de caracol, a través del interior de doble altura.

Espacios
Se trata de una caja cúbica que contiene una tira rectangular posterior que aloja las zonas íntimas y de
servicio, con un tratamiento murario en el cual predominan los llenos sobre los vacíos, y una configuración
espacial mucho más libre sobre el frente que contiene los ámbitos sociales y de recepción, con un frente
integralmente vidriado cerrando un espacio de doble, y a veces triple, altura.

A su vez, esta caja cúbica constituye el elemento predominante de la composición, sobre el cual se realizan
operaciones sucesivas de adición y sustracción. La zona social y las zonas íntimas están bien
diferenciadas.

Por el lado de la entrada, un puente a nivel de la planta media, enfatiza la tensión del sólido frente. Sobre el
eje con la entrada aparece un balcón que se abre a una sala de estar de doble altura con una destacada
chimenea y una gran cristalera que permite una profunda visión del bosque por debajo de la casa. Desde
este espacio de transición se puede apreciar mejor el contraste entre las zonas públicas y privadas de la
casa: una articulada y sólida, la otra como un vacío. El balcón da a una escalera serpenteante que continúa
hasta el nivel inferior. Curvándose una vez pasada una de las columnas estructurales, como para evitar
una colisión, la escalera entrelaza discretamente las dos superficies espaciales.

“…la Casa Shamberg ofrece un volumen de espacio abierto público y acristalado, como se pretendía….
para complementar una profunda zona privada amurallada. Debido a que ésta fue planeada sólo para dos
personas, el espacio cuenta con una estructura más sencilla que en las casas anteriores…” (Richard Meier.
Richard Meier, Arquitecto. Nueva York: Oxford University Press, 1976.

Circulación

A la derecha del balcón, el plano de circulación a nivel de entrada continúa a lo largo de un pasillo, al
servicio de los espacios detrás de la fachada del frente hasta un puente interior que conduce a la
habitación de los propietarios, una plataforma abierta en voladizo sobre el espacio de la sala de estar.

El movimiento a través del dormitorio culmina en un balcón exterior, leído como un sólido y curvilíneo
espacio empujado hacia el exterior a través de la pared de vidrio, donde parece poner equilibrio sobre la
curvada pared de cristal. Una escalera exterior da acceso directo a la piscina al aire libre.

Estructura y materiales
El hormigón armado permite utilizar grandes paños vidriados, independizando la estructura del cerramiento.
Estos dos materiales son la base de la construcción.

Descripción

También a la Casa Shamberg se accede desde la parte posterior mediante una rampa a la altura del primer
piso, y se desciende desde él hacia el terreno mediante una escalera exterior. La rampa configura un
elemento de adición, mientras que la escalera está contenida dentro del volumen primario, el cual ha sido
horadado para poder exhibirla por transparencia, en un típico procedimiento por sustracción. La relativa
simplicidad de este planteo se ve en la Casa Shamberg atravesada por un gesto arquitectónico de notable
síntesis que cualifica fuertemente el espacio interior y la envolvente de esta obra.

Se trata del ambiente que, unido por un delgado hilo a la circulación de los dormitorios del primer piso,
atraviesa puenteando la doble altura de la zona social para perforar la piel de vidrio e irrumpir al exterior
rematando en una elegante curva de pura estirpe racionalista. Una escalera curva que desciende desde la
circulación del primer piso hacia la planta baja completa el delicado juego de adiciones y sustracciones que
articulan tanto el espacio interior como el sobrio volumen de esta obra.

Ángulos rectos y frontales, por el contrario, determinan los puntos de vista y enfoques en los espacios
públicos más bajos. Los montantes de la fachada posterior se desplazan más allá de las columnas
estructurales, una diferencia con las casas anteriores. Este cambio, conjuntamente con las cuadrículas
opuestas de los niveles superior e inferior, crea una sensación de rotación dentro de la bien dibujada caja
de la casa evitando las colisiones entre la estructura y la superficie.