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Erotismo del hombre y la mujer: ¿Dónde nos juntamos?

En caso de que te hayas perdido el memo, las mujeres somos unas acaparadoras de sexo
y los hombres son unos babuinos dispuestos a tener sexo las 24 horas.

Al menos ese es el estereotipo. Y como todo estereotipo, tiene un lado de verdad y otro
de falacias.

Los factores que contribuyen al erotismo y a tener deseo sexual son diferentes para los
hombres y para las mujeres. En el caso de las mujeres, la relación entre estímulo y
respuesta es un poco más compleja y requiere de conexiones mentales y afectivas para
sentirse con ganas de entablar una relación íntima.

Los hombres tienen una conexión más evidente entre sus genitales y su mente, lo que
hace que apenas vea una imagen explícita inspirada en erotismo y sexualidad, se encienda
no solo física, sino también psicológicamente.

La excitación sexual del hombre podría ser producto de que su motivación sexual está
conectada más directamente con el sistema subcortical de recompensas que el de la
mujer.

Estudios sobre la libido de hombres y mujeres realizados en Florida State University


encontraron que los hombres son más espontáneos en la excitación sexual y que por pasar
más tiempo del día pensando en sexo, tienden a una mayor cantidad y variedad de
fantasías. Por su lado, las mujeres, aunque también exploran con la imaginación, tienden
a seguir una misma temática en sus pensamientos sexuales.

En resumidas cuentas, los hombres disfrutan mayormente las imágenes y videos


explícitos, ya que el deseo del hombre es más un “asunto solitario”, puede explorar la
excitación sexual independiente de cualquier sentimiento o relación íntima. Un hombre
puede sentarse ante una computadora o revista y ver las imágenes hasta sentirse excitado.
Siempre explora de manera más genital que la mujer, gracias a la manera en que está
biológica y neurológicamente estructurado para procesar información. Sin dejar de tomar
en cuenta elementos clave para ellos como sentirse deseado y con capacidad para ser
complacido.

Otros estímulos que encienden la libido de los hombres son imágenes o sonidos de
mujeres altamente electrificadas en placer sexual (gemidos, gritos, expresión facial, entre
otros). Además les excita tener la certeza de que la mujer no está fingiendo, sino que es
auténtica su excitación sexual. Literal y simbólicamente, el hombre es masturbatorio,
sexo para uno.

En el caso de las mujeres, la excitación se da al leer novelas románticas o películas con


contenido erótico.

La mujer, al tener conexiones más complejas en la relación genital y mental, necesita


contenido mayormente romántico y que tenga algo de intimidad y de conexión emocional.
El hombre u hombres en la fantasía sexual de una mujer va a ser viril, peligroso y
apasionado, pero no será tratado como un objeto sexual por parte de ella, sino por el
contrario, siempre hay una relación emocional que va detrás de la trama sexual que se
presenta. Su atracción no proviene del físico únicamente, sino de cómo se distingue por
su estatus, confianza en sí mismo y competencias, a lo que se puede agregar que sea
dominante —lo que a muchas excita— o sumiso.

A diferencia del contenido que se observa en la pornografía para hombres, donde las
mujeres usualmente son sumisas y muestran una necesidad abrumadora de tener sexo con
cualquiera que se les presente, las mujeres tienden a exigir un poco más de sus héroes de
novelas y fantasías. Piden que sean inteligentes y tengan características de hombres con
valía y logros.

Existen contenidos sexuales para complacer todos los gustos de los hombres; en cambio,
recién se inicia la aparición de algún material orientado a la mujer. Crecemos en una
sociedad donde la erótica y deseo sexual de las mujeres no es algo de lo cual se hable o
se motive a explorar.

Todos somos distintos y tenemos diferentes gustos cuando de sexo se trata. Al final, sin
importar nuestro género, orientación sexual, cultura, crianza y moral, todos queremos
explorar nuestro lado sexual y queremos tener una libido saludable y satisfecha. ¿Cómo
nos aventuramos a experimentar con cosas nuevas y a analizar aquello que nos produce
deseo sexual? ¿De qué manera podemos juntar ambas formas de estimulación para que la
pareja saque el mejor provecho?

• Conócete a ti mismo. Explora qué es lo que te gusta y te enciende. Si eres hombre,


quizás puedes ver pornografía con contenido afectivo. Si eres mujer, puedes explorar
imágenes un poco más explícitas, encontrar otras maneras de despertar tu apetito sexual
sin necesidad de una íntima afectiva. Si desean llegar a un punto medio en pareja, existen
producciones pornográficas que tienen más contenido de besos, conversación y juego
antes de la actividad sexual (esto se conoce como female friendly porn).
• Confíale tus fantasías a tu pareja, habla con tus amigos y amigas sobre estos temas y sé
flexible con las opiniones de los demás. No cierres la puerta a aprender de los demás, ten
en cuenta lo que observas y explora si a ti puede funcionarte o interesarte algo nuevo. Si
tienes pareja, prueba alguna de sus fantasías, atrévete a caminar por lugares desconocidos
y confía.

• Experimenta con distintos temas y no siempre con el mismo, ya que puede hacerse
tedioso siempre tener las mismas fantasías y no tener ese elemento de sorpresa y novedad
que a todos nos gusta.

Tomado de: https://www.ellas.pa/mundo-ellas/erotismo-del-hombre-y-la-mujer-donde-


nos-juntamos/