You are on page 1of 19

BOLILLA 6:

SUJETOS PROCESALES
PUNTO 1): SUJETOS NECESARIOS. EL TRIBUNAL Y SUS AUXILIARES.
EL TRIBUNAL. EL JUEZ:
Aunque la palabra juez se utiliza en el idioma corriente para denominar a personas que
realizan muy distintas actividades (cuidar que se observen las normas impuestas en
certámenes literarios o deportivos y distribuir los premios; resolver dudas que tienen
algunos sujetos; solucionar ciertos problemas dentro del ámbito propio de la
administración; etcétera.), técnicamente refiere sólo al funcionario público que integra
el Poder Judicial y que tiene como misión específica el procesar y, en su caso, resolver
los litigios presentados a su conocimiento (y en su caso, además, ejecutar lo resuelto).
1) Su designación es permanente, por todo un lapso que puede variar en su extensión
pero que siempre es dilatado; y ello porque los textos constitucionales modernos y
contemporáneos prohíben el juzgamiento por comisiones o tribunales especiales.
Cabe advertir aquí que los sistemas de duración de la función varían entre dos
extremos que operan por igual en las distintas normativas: la designación se efectúa
por un período de tiempo variable en las legislaciones (dos, tres, cuatro o más años) o
por toda la vida del magistrado. En el medio de tales extremos se admiten diversas
variantes: los jueces duran como tales hasta una determinada edad, hasta que tengan
la posibilidad de obtener un retiro jubilatorio ordinario, etcétera. Por supuesto, para
conocer cuál es el sistema que opera en un lugar y tiempo dados habrá que ocurrir a la
normativa constitucional o a la ley que organiza el Poder Judicial.
De esta cualidad se deriva otra no menos importante: para que un juez pueda actuar
como tal respecto de un determinado asunto es menester que el cargo respectivo haya
sido creado y la competencia atribuida con anterioridad a la existencia del hecho que
genera el proceso (esta afirmación es norma expresa en todas las constituciones
modernas y contemporáneas). A estos efectos, para nada importa la fecha de
designación del juez.
2) El carácter de permanencia se halla íntimamente vinculado con otro que constituye
su natural consecuencia: el juez es inamovible, lo que significa que dentro del período
de tiempo para el cual fue designado no puede ser destituido sin un previo
juzgamiento al efecto que sólo puede versar acerca de su incapacidad física o mental o
de su inconducta, adecuada a un hecho típico previsto con anterioridad por la ley.
Volveré luego sobre el tema al tratar los derechos del juez.
3) De modo habitual, la función del juez es cumplida en la sede de su asiento, fijado
previamente por la ley. De allí que en doctrina se afirme que el juez es sedentario por
oposición al sistema en el cual es itinerante y, por ende, debe desplazarse de continuo
desde un lugar a otro, tal como ocurría en el siglo pasado en el oeste de los Estados
Unidos de América.
4) En la mayoría de los ordenamientos americanos los jueces son técnicos, toda vez
que la posesión de título de abogado (o similar) constituye generalmente un requisito
esencial para la designación.
5) Por último, el juez es remunerado siempre por el Estado.
6) Resta agregar una cualidad más, que he dejado para el final pues no resulta
definidora y propia del concepto específico de juez, ya que también debe ostentarla el
árbitro. En otras palabras: es cualidad propia del concepto de juzgador, comprensivo
del de juez y del de árbitro.
Al definir la esencia de la actividad jurisdiccional que para lograr la vigencia plena del
concepto lógico de proceso, el juzgador debe ser impartial, imparcial e independiente.
Corresponde ahora insistir acerca de esta última adjetivación que se refiere a su
independencia.

LOS AUXILIARES:
Es un funcionario del Poder Judicial subordinado jerárquicamente al juez y que se
desempeña casi siempre como jefe inmediato del personal auxiliar subalterno del
respectivo juzgado o tribunal.
Las funciones que cumplen están contingentemente señaladas en las leyes procesales
y orgánicas y admiten la siguiente clasificación:
1)_fedatarias o notariales: se trata de una función ya anacrónica que, sin embargo, se
mantiene en diversos ordenamientos vigentes. Conforme a ella, el secretario debe dar
fe o autorizar lo actuado personalmente por el juez o lo que las partes y otros sujetos
que concurren al proceso actúen ante él, y otorgar fecha cierta a las instancias de las
partes.
El antiguo recelo real respecto de la actuación de un juez en cada caso concreto no
merece ser mantenido en la época contemporánea. De ahí el anacronismo de la
función fedataria que sí bien operó eficazmente en el pasado por medio de
funcionarios notariales independientes, hoy carece de esa eficacia toda vez que quien
actúa como notario del juez es un inferior jerárquico de él;
2) administrativas: comprende las tareas ordenatorias para la formación material del
proceso (escrito), entre las cuales se puede ejemplificar con las de custodia de los
expedientes judiciales y de los documentos presentados por las partes, así como con
las de su mantenimiento, compaginación y foliación de tales expedientes, control de
los documentos que se entregan, libramiento de oficios a nombre del juez, etcétera.
3) procesales de dirección: comprende la posibilidad de hacer personalmente —con
impugnación ante el juez— las conexiones de las instancias de las partes (algunos
otorgan a esta competencia la denominación de decisorias).
Dentro de este criterio clasificador cabe un sinnúmero de temas que casi todas las
leyes orgánicas o procesales asignan al secretario.
Los auxiliares: Ubicados jerárquicamente por debajo del secretario, las distintas leyes
prevén la presencia de otros funcionarios subalternos cuyo número y cantidad de
atribuciones difieren en los respectivos ordenamientos. Los principales son:
1)_jefe de despacho: es el auxiliar que sigue inmediatamente después del secretario
en el orden jerárquico de un tribunal y, sin perjuicio de las tareas de control y vigilancia
que ejerce sobre el resto del personal subalterno, coadyuva con los secretarios en la
realización de ciertos grados de documentación, custodia de expedientes, certificación
de firmas a ruego, autorización de cargos, etcétera.
2)_oficial de justicia: es el auxiliar cuya misión consiste en ejecutar diversas diligencias
ordenadas por el juez, tales como requerir el pago al deudor de una obligación, trabar
embargo sobre sus bienes muebles y, llegado el caso, desapoderado, llevar a cabo un
lanzamiento, efectuar ciertas notificaciones que, por la importancia de sus
formalidades, exceden el marco de la competencia del ujier, etcétera,
3) ujier (o notificador): es el auxiliar cuya misión consiste en efectuar las citaciones y
emplazamientos y, en general, las notificaciones ordenadas por la ley o por el juez.
Hasta aquí he enunciado sucintamente las principales funciones subalternas debiendo
hacer notar ahora que ellas son harto contingentes y que, por tanto, cambian
radicalmente entre los distintos ordenamientos.

PUNTO 2): LAS PARTES. CONCEPTO. NOCION SUSTANCIAL Y FORMAL:


Es parte procesal todo sujeto que de manera permanente o transitoria deduce en el
proceso una pretensión en nombre propio o en cuyo nombre se actúa (nunca asume el
carácter de parte el representante de ella) y aquel respecto de quien se pretende.
LAS CAUDADES ESENCIALES DEL CONCEPTO DE PARTE:
El concepto vertido en el número precedente permite al lector advertir tres calidades
esenciales de toda parte procesal:
1) en todo proceso las partes deben ser dos:
2) en todo proceso las posiciones duales deben hallarse enfrentadas, exhibiendo
un claro antagonismo entre los sujetos (gente o ente) que las ocupan:
3) en todo proceso las partes deben hallarse en pie de perfecta e irrestricta
igualdad:

TIPOS. CAPACIDAD:
1) capacidad jurídica para ser parte procesal: Cabe reiterar aquí que toda persona
natural o jurídica tiene este tipo de capacidad por el sólo hecho de serlo.
En rigor, el tópico en cuestión analiza la idoneidad o aptitud jurídica que debe tener
cualquiera persona para revistar en calidad de parte procesal (o sea, para ser titular de
los derechos, deberes, obligaciones y cargas que surjan como consecuencia del
proceso).
Se desprende de lo expuesto que las personas de existencia visible ostentan tal
capacidad desde su concepción y hasta su muerte comprobada o declarada, y que las
jurídicas (de derecho público o privado) lo son de acuerdo con la reglamentación
vigente en cada lugar (habitualmente desde el otorgamiento de la personalidad por
acto de autoridad hasta su disolución).
Además de lo expuesto, y como simple forma de posibilitar el ejercicio del derecho de
defensa en juicio, también ostentan este tipo de capacidad algunos entes que no son
propiamente personas jurídicas (simples asociaciones, sociedades irregulares o de
hecho) y otras más que ni siquiera son personas (una masa o conjunto de bienes que
pueden ser titulares de una relación jurídica litigiosa: herencia vacante, masa del
concurso o quiebra).
Por supuesto, la actuación de estos entes se encuentra regulada legalmente,
estableciéndose que quien litiga por ellos es una persona física legitimada al efecto:
curador, síndico, etc.)
2) capacidad procesal para actuar personalmente y por sí mismo en un proceso:
Cabe reiterar aquí que el tópico en cuestión se vincula con la aptitud que debe tener el
sujeto (gente o ente jurídicamente capaz) que asume el carácter de parte procesal
para ejercer por sí mismo los derechos, deberes, u obligaciones y cargas que genera
todo proceso
2.1) los incapaces absolutos del derecho civil
En la legislación argentina lo son las personas por nacer, los menores impúberes, los
dementes declarados tales por juez competente y los sordomudos que no saben darse
a entender por escrito (CC, 54);
2.2) los menores púberes o adultos
Salvo en lo que refiere a numerosas excepciones autorizadas por las leyes.
Por ejemplo, no son procesal mente incapaces:
• quienes gozan de autorización para ejercer oficio, profesión o industria o el
comercio, si la respectiva pretensión se funda en relación jurídica emergente de tales
actividades (CC, 55 y 128; CCom, 10, 11 Y 12);
• quienes trabajan, si la respectiva pretensión deriva de sus labores o del ejercicio
profesional para el que haya obtenido título habilitante (id.);
• quienes revisten la calidad de imputado penal, en el respectivo proceso (CPP, 12);
• quienes pretenden obtener licencia judicial en defecto de autorización paterna o la
emancipación por habilitación de edad (CC, 131);
• quienes se hallan emancipados por matrimonio o por habilitación de edad, para
actuar en proceso que versa sobre actos de administración de bienes adquiridos a
cualquier título y sobre actos de disposición de bienes adquiridos por título oneroso o
gratuito a condición, en este caso, de que exista autorización ju~ dicial para disponer
de ellos; etc. (CC, 135);
2.3) las personas inhabilitadas judicialmente
Por ejemplo, por razones de ebriedad habitual, uso de estupefacientes, dis .. minución
de facultades mentales, prodigalidad, etc. (CC, 152 bis);
2.4) los penados
Por ejemplo, respecto de pretensiones de contenido patrimonial o deriva .. das del
ejercicio de la patria potestad. Esta incapacidad deriva de la normativa penal y se
circunscribe sólo a lo taxativamente enumerado por la respectiva legislación (CPen,
12).
En la Argentina, por ejemplo, esta incapacidad no alcanza a pretensiones fundadas en
derechos personalísimos: divorcio, filiación, nulidad de matrimonio, etc.;
2.5) los fallidos
Por ejemplo, para litigar acerca de bienes de la masa, aunque las legislaciones les
permiten solicitar medidas conservatorias de ellos (LCQ, 110).
Adviértase que haciendo jugar al mismo tiempo ambas capacidades ya vistas -la
jurídica y la procesal- resulta que todos los recién enunciados están legitimados para
ser partes procesales pero no lo están para actuar por sí mismos en los respectivos
procesos (ya que carecen de aptitud para contraer obligaciones).
De ahí que el legislador deba superar normativamente tal antinomia, cosa que hace al
instituir la representación necesaria, que explicaré luego.
Baste por ahora señalar que cada incapaz de hecho tiene siempre un representante
necesario que actuará por él en el proceso: el padre por el hijo, el tutor por el
huérfano, el curador por el demente o el sordomudo o el inhabilitado o el penado, el
síndico por el fallido, etc.;
3) capacidad procesal para postular por sí mismo en un proceso
Sin embargo, cabe reiterar aquí que aunque una persona sea jurídicamente capaz -y
por ende, pueda ser parte procesal- y procesalmente capaz -y por tanto, puede litigar
por sí misma, sin que sea menester contar con un representante necesario ad-hoc-
muchas veces las leyes le niegan el derecho de postular directamente ante la
autoridad, a fin de asegurarle desde la propia norma un correcto ejercicio del derecho
de defensa en juicio.
Y así, en numerosas ocasiones se exige la asistencia de un letrado en calidad de
patrocinan te (o director de la defensa) o de representante convencional (mandatario
judicial), quien es a la postre el que realiza cualquier exposición técnica ante el
juzgador.
Los ordenamientos vigentes que imponen asistencia letrada otorgan:
• el pleno derecho de postulación a quien ostenta título de abogado (arts. JO y 31);
• un derecho menos pleno al procurador (que aun cuando puede actuar solo en ciertas
ocasiones, vgr. LOPJ, 323, precisa de un patrocinio abogadil en muchas otras) (LOPJ,
319, 3°);
• y, excepcionalmente, a la propia parte con capacidad procesal o a su representante
necesario (art. 31).
La nómina de casos que integran estas excepciones es relativa y varía de una
legislación a otra; a simple título ejemplificativo, recuerdo entre otros a los siguientes:.
• la propia parte puede postular para solicitar la concesión del beneficio de litigar sin
gastos (art. 31, 6°), o
• para lograr alguna medida precautoria (art. 31, 2°), o
• para contestar requerimientos de carácter personal, (art. 31, 4°) o
• para solicitar el libramiento de orden de pago y recibirla (art. 31,5°), etc.
Cada uno de los casos se explica por sí mismo.
Para terminar este tópico resta agregar que las tres remisiones recién efectuadas
envían a temas que aparentemente se hallan vinculados sólo con la persona del actor.

LEGITIMACIÓN: LEGITIMACION AMPLIA. INTERES. FACULTADES, CARGAS


Y DEBERES:
El carácter de parte procesal es puramente formal y se adquiere como simple
consecuencia de asumir un sujeto el papel de actor o de ser demandado, con total
prescindencia de que ostente o no, al mismo tiempo, la calidad de parte material (en
rigor, parte del conflicto) afirmada como existente con anterioridad en el plano de 111
realidad social.
Obviamente, para que la sentencia que se emita luego del proceso resulte
esencialmente justa, lo que allí decida el juzgador acerca del litigio debe coincidir
exactamente con lo acaecido en el conflicto.
De tal modo, si éste no existió o no se confirmó su existencia o si quien demandó o fue
demandado es o son personas distintas a las que hubieron de demandar () ser
demandadas, la decisión del juzgador debe ser adversa a la pretensión del actor.
Resulta así de la mayor importancia saber -en algún momento- si quien adoptó
voluntariamente el carácter de parte (actor) o éste le fue impuesto (demandado) es la
misma exacta persona que se encuentra en el conflicto llamado 11 ser
heterocompuesto.
Como puede apreciarse, no se trata aquí de investigar si el actor o el demandado
tienen capacidad jurídica para ser parte procesal, sino si uno o los dos son las personas
ante las cuales cabe emitir útilmente la sentencia.
A esta cuestion -quién debe ser parte procesal (en rigor, quién debe sufrir o gozar de
los efectos de la sentencia de mérito)-en un caso concreto se la denomina desde
antiguo legitimación para obrar (o legitimatio ad causam).
La mayoría de los doctrinarios analiza el tema como vinculado o perteneciente sólo al
derecho de fondo -y no al proceso- por cuya razón lo estudia siempre como un
presupuesto de la sentencia de fondo y mérito y no como uno de la acción o de la
demanda, lo que tiene su obvia importancia.
En rigor de verdad, se vincula estrechamente con la deducción útil de una pretensión;
pero como la decisión al respecto debe ser adoptada en la sentencia, luego de
tramitado todo el proceso, se enuncia a este presupuesto como propio de aquélla.
Sin embargo, algunas legislaciones muy modernas se apartan de estas líneas de
interpretación y autorizan un tratamiento auténticamente procesal al darle el carác.ter
de ex~epción previa siempre que resulte ser manifiesta, es decir que pueda afirmarse
sm duda alguna desde el inicio mismo del proceso: que quien demanda no es la
persona del acreedor que puede hacerlo o que quien es demandado no es la persona
del deudor (no ocurre esto en CPC SFE pero sí en el CPCN, 347,3°).
El problema se presenta a menudo: supóngase que Juan demanda a Pedro por el
cumplimiento de un contrato creyendo que es su deudor cuando en realidad es un
subcontratista de Diego, verdadero deudor.
En otras palabras: según la relación jurídica sustancial generadora del conflicto, sólo
Pedro está legitimado para demandar y sólo Diego está legitimado para ser
demandado, pues ambos son los titulares del derecho litigioso.
Claro es que podrá demandar Pablo y, por tal razón será parte procesal del litigio, pero
como no es el auténtico acreedor no está legitimado para obtener una sentencia a su
favor (ya que él no fue parte del conflicto).
El problema se complica en extremo a raíz de que en numerosas ocasiones las leyes
legitiman a ciertas personas para demandar o ser demandadas a pesar de no ser los
titulares del derecho: por ejemplo, es obvio que la titularidad del derecho para
demandar la nulidad de un matrimonio pertenece a los cónyuges, legitimados al efecto
como simple consecuencia de ostentar tal titularidad.
Sin embargo, algunas leyes autorizan a que otras personas (por ejemplo, los
ascendientes) demanden dicha nulidad (CC, 219, 220 Y 177) Y a veces, a otras más (los
descendientes) para intervenir en el respectivo proceso alegando la validez del vínculo.
Este ejemplo muestra un tipo de legitimación extraordinaria que se cono~'r con la
denominación de legitimación por categorías: todos quienes están en In misma
categoría (de socio, de pariente, de ascendiente, etc.) pueden actuar procesal y
útilmente a pesar de no ostentar en sus personas la titularidad del derecho, que
pertenece a otro sujeto.
Son, simplemente, titulares del interés para obrar.
El tema no es pacífico en la doctrina y los autores le brindan diferentes tratamientos
que dan a las palabras usadas en este texto un alcance distinto al que ya les he
otorgado.
Pero algo queda en claro para el lector: como consecuencia de la enorme amplitud con
la cual cabe admitir a la acción procesal, cualquiera puede demandar si afirma en la
demanda la existencia de un conflicto en el plano de la realidad social.
Esto no quiere decir que la pretensión aneja a la acción sea estimada sin más al
momento de la sentencia, en cuya oportunidad el juzgador debe analizar, por ejemplo,
si quien dijo ser acreedor realmente lo es.
Y como esta tarea se cumple sólo en la sentencia (salvo que la falta de legitimación sea
manifiesta, en el supuesto de las legislaciones que aceptan su tratamiento dentro del
proceso) y allí se hace mérito de la calidad jurídica invocada, parece razonable aceptar
que el tema no corresponde a la materia procesal, cual lo afirma importante doctrina.

LA REPRESENTACION PROCESAL. REPRESENTACION DEL AUSENTE Y


REPRESENTACION PROMISCUA. POSTULACION. REGLAS DE ACTUACION
IGUALDAD. CONTRADICTORIO:
Representación la actuación que cumple en el proceso un tercero ajeno al litigio
sosteniendo la defensa del derecho o del interés de la parte procesal que no puede o
no quiere actuar por sí misma (LOPJ,318).
Surge de ello que la representación admite ser clasificada en legal o necesaria y
convencional o voluntaria (arts 30, 31, 41 Y ss.).
9.1. LA REPRESENTACIÓN LEGAL O NECESARIA
Es la que requiere toda persona jurídica y todo incapaz civil de hecho para poder
asumir efectivamente la calidad de parte procesal, supliendo así la imposibilidad
fáctica para hacerlo de las primeras y la propia incapacidad para obligarse de las
segundas, con lo cual se asegura el derecho de defensa en juicio de ellas.
9.1.1. LA REPRESENTACIÓN LEGAL O NECESARIA DE LAS PERSONAS JURÍDICAS
Las personas jurídicas (o morales o de existencia ideal) pueden ser de carácter público
(el Estado, la Provincia, el Municipio, las entidades autárquicas, la Iglesia Católica en
ciertos países, los estados extranjeros, etc.) o privado (las sociedades civiles, las
sociedades comerciales, las fundaciones, ciertas asociaciones a las cuales
generalmente se les exige que tengan por objeto principal el bien común y poseer
patrimonio propio-, etc.).
Todo ente -público o privado-actúa de hecho y necesariamente por medio de personas
físicas a quienes las leyes o estatutos otorgan el carácter de representantes para
adquirir derechos y contraer obligaciones a nombre del representado.
La persona jurídica pues, sólo puede adquirir derechos y ejercer actos por medio de
sus representantes y no por medio de los individuos que forman la corporación
aunque fuere la totalidad del número".
Lo que importa destacar, finalmente, es que quien actúa en carácter de representante
-legal o convencional- y salvo que la propia ley disponga lo contrario (caso del padre
respecto del hijo en algunas legislaciones) debe acreditar la representación asumida en
el tiempo y la forma que cada ordenamiento establezca al respecto (art. 41).
2. LA REPRESENTACIÓN LEGAL O NECESARIA DE LAS PERSONAS FÍSICAS
Las personas físicas (o de existencia visible o naturales) pueden ser civilmente capaces
(es la regla) o incapaces (es la excepción) en atención a diversas razones tenidas en
cuenta por el legislador en cada caso.
La incapacidad jurídica (y, por ende, procesal), deriva exclusivamente de la ley razón
por la cual la enunciación de los incapaces es contingente y siempre debe ser hecha a
partir de un ordenamiento concreto.
En la Argentina, por ejemplo, la incapacidad es de hecho o de derecho (p. ej.:
C'C,1160).
Procesalmente, sólo interesa la primera y entre quienes la padecen cabe mencionar a
las personas por nacer (CC, 54, 1°); a los menores impúberes (CC, ~4. 2°); a los
dementes (CC, 54, 3°); a los sordomudos que no saben darse a entender por escrito
(CC, 54, 4°); a ciertos menores púberes o adultos (CC, 55); a los inhabilitados
judicialmente por razón de ebriedad habitual, uso de estupefacientes (CC. 152, 1°); a
los disminuidos en sus facultades mentales y prodigalidad, para (ciertos actos (CC, 152,
2° y 3°); a los condenados a una determinada pena de reclusión o prisión (CPen, 12); al
fallido para ciertos actos (LCQ, 109 y 110) Ya los ausentes, en algunos casos y para
ciertas actuaciones (Ln 14394 y el derogado CC, 54, 5°).
Otras legislaciones establecen más incapacidades, por ejemplo, la de la mujer casada
(el derogado CC, 55), los monjes de clausura, etc.
Por supuesto, cada incapaz tiene su representante necesario preestablecido por la ley:
de la persona por nacer, sus padres, o sus curadores a falta o incapacidad de aquéllos;
de los menores impúberes, sus padres o tutores; de los dementes, sordomudos,
inhabilitados y condenados, los curadores designados; del fallido, el síndico; etc. (CC,
57).
En caso de ser necesaria la concurrencia al proceso en el cual es parte el incapaz, lo
hará el respectivo representante asumiendo a nombre de aquél el papel de actor o
demandado.
9.2. LA REPRESENTACIÓN CONVENCIONAL o VOLUNTARIA
En general es la que puede otorgar la parte que, siendo capaz para actuar por sí misma
en un cierto proceso, prefiere que lo haga un tercero a su nombre.
A tal efecto, debe extender un poder (generala especial) O mandato judicial ante
autoridad competente para certificar el acto.
El representante convencional debe siempre acreditar fehacientemente el carácter
que dice ostentar en el proceso, dentro del plazo y en la forma que establezca cada ley
al respecto (arts. 41 y 42).
Y esto es de la mayor importancia para lograr que la sentencia a dictar sea útil para
heterocomponer el litigio y, de consiguiente, puedan extenderse a la parte
(representada) los efectos emergentes del caso juzgado.
Cuando la representación -legal o convencional- no se acredita idóneamente, existe en
el representante una falta de personería (incorrectamente denominada a veces falta
de personalidad) que habilita a la contraparte a deducir la correspondiente excepción
(art. 139,2°).
Actos de postulación:

- Peticiones: son requerimientos que se formulan al Tribunal para que mediante un


pronunciamiento, acoja una pretensión referente al fondo del asunto, o una solicitud vinculada
al desenvolvimiento del proceso (fijación de una audiencia).

- Afirmaciones de hechos o de conocimiento: exposición de los hechos en la demanda.

- Aportaciones de prueba: las partes persiguen convencer al Tribunal acerca de la verdad o


falsedad de una afirmación sobre los hechos.

Actos constitutivos: destinados a crear una determinada situación procesal.

- Allanamiento: el demandado se somete a la pretensión jurídica del actor.

- Desistimiento: el actor renuncia a la acción o al proceso.

- Transacción: por mutuo acuerdo las partes llegan a una solución respecto del derecho
cuestionado en el proceso, mediante concesiones recíprocas.

Derecho de postulación (ius postulandi): es la aptitud técnica de un sujeto para poder


peticionar en un proceso jurisdiccional. Tiene como fundamento el derecho constitucional, el
derecho de defensa. Lo tienen (art. 317 LO):

- Abogados: derecho de postulación pleno, pueden actuar por patrocinio,


representación, apoderamiento o gestión.
- Procuradores: derecho más restringido.
- Escribanos: que optaron por ejercer la procuración.
Regla: sin derecho de postulación no se puede actuar, para ello se necesita asistencia letrada.

CLASE: Modos de postulación: son 2: Art. 30 y 31


Patrocinio: Quien postula es la parte, con el patrocinio del abogado (asistencia técnica
del letrado), el escrito debe ser firmado tanto por la parte como por el abogado. Se presenta la
parte con asistencia letrada, el patrocinante da la asistencia letrada.

Apoderado: El abogado actúa en nombre y representación de la parte. Poder general


(por escritura pública) o especial (por escritura pública o por acta). Quien postula es el abogado,
el escrito lo firma el abogado.

Patrocinio y Apoderado: dos formas de actuar dentro del proceso.

CPN: se admite la ratificación y la figura de gestos.

CPSF: no lo admite. No es admisible la ratificación. Lo que se admite es que se pueda pedir un


plazo para acompañar el poder (pero tiene que ser de fecha anterior o del mismo día que se
realiza el acto, sino es nulo y el abogado carga con las costas.

Excepción: intervención sin asistencia letrada: los abogados actuando en derecho propio no
requieren asistencia.

Art. 30 CPC y C: Toda persona puede comparecer por sí o por apoderado o por medio
de sus representantes legales, con o sin la dirección de letrado, salvo lo dispuesto en la Ley
Orgánica.

Comparecencia

Toda persona procesalmente capaz tiene derecho de comparecer en juicio, en tres formas,
que son las distintas formas de otorgamiento:

1- Personalmente o por derecho propio.


2- Por apoderado o mandatario inscripto en la matrícula de procuradores.
3- Con patrocinio letrado.

Intervención personal

Art. 31 CPC y C: En los juicios universales y en los contenciosos ante los jueces letrados
es obligatorio para los litigantes hacerse representar por apoderado inscripto en la matrícula de
procuradores, salvo:

Supuestos en que las partes pueden actuar por sí mismas.

1- Cuando se actúe con firma de letrado;


2- Para solicitar medidas precautorias o urgentes;
3- Cuando los abogados o procuradores actúen en causa propia;
4- Para contestar intimaciones o requerimientos de carácter personal;
5- Para la recepción de órdenes de pago;
6- Para solicitar declaratoria de pobreza.
Patrocinio

Es cuando peticiona el actor en primera persona, firma él y luego el profesional, sin


otorgar poder. Es el asesoramiento jurídico que puede brindar el abogado. No hay
representación, no hay sustitución del abogado en relación a la parte. El abogado realiza una
asistencia técnica letrada a la propia voluntad de la parte. El procurador puede ser
representante o apoderado pero no patrocinante.

Escrito judicial:

Con patrocinio:

Señor juez:

Juan Manuel Perez, DNI 17111569, casado, argentino, comerciante, con domicilio real
en calle… de la ciudad de Sta Fe, con patrocinio letrado de la Dra. Lucila Rossi Gerard, abogada
con fianza vigente para el ejercicio de la procuración, constituyendo domicilio ad litem … ciudad
de santa fe, ante vs respetuosamente me presento y manifiesto:

I. OBJETO (…)

Con apoderamiento:

Señor Juez:

Lucila Rossi Gerard, abogada… manifiesta:

BUENA FE Y LEALTAD PROCESAL:


Es un principio que impone a todas los sujetos partícipes del proceso la obligación de
actuar con lealtad y buena fe procesal ajustando su conducta a la justicia y al respeto entre
sí, debiendo evitarse cualquier conducta fraudulenta o dilatoria del proceso. Este principio
busca el ahorro de las partes obtener el resultado más óptimo en el menor tiempo y,
puesto que como entendemos un procesos es muy costoso. Este principio es muy referido
a Acumulación Procesal (objetiva y subjetiva).

PUNTO 3: PLURALIDAD DE PARTES. LITIS CONSORCIO. ACTIVO, PASIVO,


MIXTO. VOLUNTARIO. FORZOSO. INTERVENCION DE
TERCERO.PRINCIPAL. ADHESIVA.-
Es natural que un procedimiento judicial sea el continente de un proceso originado en
una pretensión demandada por un sujeto contra otro un sujeto. Sin embargo, la realidad jurídica
enseña que un sujeto puede pretender un objeto de uno o varios sujetos o, a la inversa, que
varios sujetos pueden pretender de un sujeto uno o varios objetos y, finalmente, que varios
sujetos pueden pretender uno o varios objetos de varios sujetos.

LITISCONSORCIO
Técnicamente, la voz litisconsorcio refiere a un litigio con comunidad de suerte entre las diversas
personas que integran una de las posiciones procesales de actor o demandado. Ocurre cuando
entre los colitigantes media una propia vinculación jurídica de tal entidad que requiere una
decisión judicial uniforme para todos.

ACTIVO, PASIVO, MIXTO.

El litisconsorcio será activo cuando varios actores accionen contra un demandado, pasivo
cuando haya un actor contra varios demandados, y mixto cuando varios actores accionen contra
varios demandados.

VOLUNTARIO. FORZOSO.

Voluntario o facultativo: cuanso se forma libre y espontáneamente, por voluntad de las


partes, porque las acciones son conexas, sea por el título, por el objeto, o por ambos. Cada
litisconsorte tiene legitimación procesal independiente, pero han decidido actuar de manera
conjunta por economía procesal.

Necesario o forzoso: cuando lo impone la ley o la naturaleza de la relación jurídica que


constituye la causa de la pretensión, porque la sentencia sólo puede dictarse útilmente frente a
todos los partícipes de la relación jurídica sustancial discutida en el proceso. Si todos ellos no
estuvieres participando en el proceso, el juez ordenará integrar la litis, citando al litigante que
faltare. Los litisconsortes no son independientes, sino que se consideran una unidad.

Cuasi necesario o cuasi voluntario: en principio, no hay obligación de conformar


litisconsorcio, pero una vez conformado, no puede después dejarse sin efecto.

INTERVENCIÓN DE TERCEROS.

Como regla general, los terceros (personas extrañas a las partes) no intervienen y están
excluidos del proceso. Pero a veces se permite su intervención.

En algunos casos se trata de terceros desinteresados, porque no tienen interés en el


proceso (testigos, peritos, etc.).

Pero en otros casos, ese tercero posee un interés jurídico relevante.

Será tercero el sujeto procesal eventual, cuyo acceso al proceso pendiente lo facilita la
ley, siempre y cuando posea un interés jurídico relevante, variando las atribuciones conferidas
en función de la medida de ese interés.

El tercero es un sujeto procesal eventual, no necesario para la prestación de la actividad


jurisdiccional que, sin ser parte (en el CPCC es coadyuvante, en el CPN actúa como parte), tiene
la posibilidad de participación en una relación procesal pendiente, en la medida del interés
jurídico que ostente y a través del instituto denominado “intervención de terceros”.

El tercero no es un presupuesto procesal, no es principal, no es necesario. Su


intervención es accesoria, puede haber proceso sin terceros. Es un sujeto que peticiona en un
proceso ajeno por un derecho que no es el suyo, pero lo hace en interés propio. La sentencia no
lo incluye de ninguna manera, no lo condena, ni lo absuelve. Su derecho no esta en juego pero
le interesa el resultado del conflicto.

El ingreso a la litis de ese tercero estará legitimado por la existencia de un interés jurídico
relevante (del cual carecen los restantes sujetos procesales eventuales, que no son terceros:
peritos, testigos, etc.) y dependerá de cada ordenamiento legal la determinación de la presencia
y medida de dicho interés en cada caso. Es la ley la que determina el interés. La ley los tipifica.

La intervención puede ser voluntaria (cuando es el tercero quien solicita su intervención


en el proceso), o provocada (cuando el tercero es llamado por el juez o por las partes).

El CPCC regula tres tipos de intervención voluntaria (arts. 301, 302 y 303) y dos
provocadas (art. 305, primer y segundo párrafo).

ART. 301: Tercero principal excluyente.

Quien pretenda total o parcialmente la cosa o el derecho sobre que verse la litis de un
proceso ya trabado entre otros, puede intervenir en éste con carácter de parte y de acuerdo
con lo establecido para la tercería excluyente en el juicio declarativo.

La doctrina considera que esta figura escapa a la intervención de terceros por cuanto da
nacimiento a un nuevo proceso en el cual el tercero se convierte en parte, porque su ingreso a
la relación procesal no persigue el ayudar a una parte para que venza a la otra, sino que ejercita
una acción independiente pretendiendo total o parcialmente la cosa o el derecho sobre el que
este versare.

Se suele criticar la inserción de esta figura en el capítulo de intervención de terceros toda vez
que los mismos objetivos que se persiguen por esta vía pueden ser alcanzados por conducto de
una acumulación de autos. La norma prescribe que el interés jurídico relevante deberá consistir
en la pretensión total o parcial de la cosa o el derecho sobre que verse la litis de un proceso ya
trabado entre otros (van a coexistir tres relaciones: actor-demandado; tercero-actor; tercero-
demandado). El interventor excluyente puede intervenir en el proceso “con carácter de parte”.
Por ende gozará de la totalidad de las facultades propias de tal calidad y la sentencia de fondo
deberá incluirlo, sea como vencedor o vencido.

ART. 302: Tercero coadyuvante autónomo.

Si la sentencia que se dicte en un proceso ha de producir efectos jurídicos directos en


la relación jurídica existente entre una de las partes, o las dos, y un tercero, o si la
ejecutabilidad de aquella ha de extenderse a bienes de éste, el tercero puede intervenir en el
proceso como parte, conforme con lo dispuesto al reglar la tercería coadyuvante en juicio
declarativo. Igual intervención le corresponderá cuando su derecho sea conexo con el
deducido en el proceso por la parte a que coadyuve.
La intervención coadyuvante autónoma (o litisconsorcial, accesoria, secundaria,
adhesiva, autónoma) se da cuando el tercero se incorpora al proceso pendiente, a fin de
interponer un derecho propio frente a las partes originarias, adhiriendo simultáneamente a una
de las partes, en cuyo éxito tiene un interés jurídico. En este supuesto, el tercero pudo haber
sido parte, pero no lo fue. La norma destaca que actuará “como parte”, pero no es parte y por
lo tanto su actuación se limita a coadyuvar y a apuntalar la gestión de uno de los litigantes. En
consecuencia, no podrá ser incluido en la sentencia que se dicte en la relación procesal
afectante, puesto que quien no es parte no puede ser declarado vencido o vencedor en un
pleito.

La norma describe tres supuestos de hecho que legitiman el ingreso del tercero como
coadyuvante autónomo:

1. Cuando la sentencia que se dicte en un proceso haya de producir efectos jurídicos


directos en la relación jurídica existente entre una de las partes, o las dos y un tercero.
Ejemplo: El socio que quiere ingresar al proceso entablado por otro asociado en miras de
obtener la declaración de nulidad de una asamblea societaria. En este caso la sentencia tendría
efectos jurídicos directos sobre todos los socios y no sólo en relación con el asociado que
promovió la demanda, porque una asamblea societaria no puede ser válida para unos socios e
inválida para otros.

2. Cuando la ejecutabilidad de la sentencia haya de extenderse a bienes del tercero.


3. Cuando el derecho del tercero sea conexo con el deducido en el proceso por la parte a
que coadyuve. Ejemplo: el derecho del cesionario es conexo con el del cedente de modo
tal que si éste resulta perdidoso en el proceso en trámite, se desvanecerán las
expectativas de aquél.

ART. 303: Tercero coadyuvante subordinado.

También podrá intervenir en apoyo de una de las partes aquel para quien constituya
condición favorable de su derecho la sentencia que se dicte en pro del litigante a que
coadyuve. Su participación será accesoria y subordinada a la de la parte a que apoye. Con la
limitación establecida, tendrá todos los poderes y facultades de una parte.

Esta intervención de tercero constituye la menor categoría en lo relativo a la intensidad


de su intervención. Se la conceptualiza como la intervención de un tercero ajeno al pleito que,
aunque carente de legitimación para accionar, justifica interés suficiente en la sentencia a
dictarse, por ser su propia relación dependiente o condicionada a la relación litigiosa originaria.

La norma expresa que el presupuesto de admisibilidad es que la sentencia que se dicte


en pro del litigante a que coadyuve constituya condición favorable de su derecho. Esta
incidencia no debe ser directa, circunstancia que lo habilitaría para intervenir como tercero
coadyuvante autónomo, sino que debe ser indirecta o refleja.

Se debe demostrar la existencia de un interés propio (pero no al punto de tener


legitimación para accionar por poseer una pretensión propia) fundado en una relación jurídica
preexistente al proceso principal que vincule al coadyuvante (tercero) con el coadyuvado (parte
principal) y que resulte conexa con el vinculo jurídico de esta ultima con su contraria, debatido
en dicho proceso, de modo tal que la sentencia a dictarse podría colocarlo en una situación
jurídica ventajosa o no, según el caso.

El coadyuvante simple no es parte en el proceso, por lo que no podrá ser incluido en la


sentencia.

Ejemplo: El fiador simple que interviene en el proceso entablado por el acreedor contra el
deudor afianzado será liberado de su obligación de afrontar la obligación en caso de resultar
desestimada la demanda.

ART. 305: Excepto los casos especialmente previstos por este Código, sólo podrá llamarse un
tercero a juicio por pedido de parte o de oficio, en caso de litisconsorcio necesario. Pero, si de
acuerdo con las leyes de fondo, la relación en litigio fuera presupuesto de una obligación del
tercero para con una de las partes, ésta podrá pedir igualmente que se lo cite. La
incomparecencia hará inadmisible toda alegación relacionada o que se funde en las
actuaciones procesales de su eventual acreedor. La citación deberá pedirse al entablar la
demanda o antes de oponer excepciones o al contestarlas y el emplazamiento se realizara en
la forma ordinaria. Cuando el llamamiento se funde en la necesidad del litisconsorcio, el
tercero podrá oponerse a su intervención, en cuyo caso el incidente paralizará el
procedimiento principal hasta que sea resuelto aquél.

La figura que describe la norma es la intervención coactiva de terceros en virtud del cual
el juez de la relación jurídica afectante o las partes intervinientes en la misma, son quienes
toman la iniciativa de propiciar el ingreso de un tercero al debate. La comparecencia al pleito al
cual es convocado constituye una carga para el tercero.

Los presupuestos legales del llamamiento del tercero al proceso son dos:

1) Litisconsorcio necesario: Esta especie de convocatoria presupone la existencia de


litisconsorcio necesario, que reclama imperativamente la presencia de todos los sujetos en el
ámbito del proceso y procura la adecuada integración de la litis. En caso de comparecencia del
tercero, éste asumirá la calidad de parte en la relación procesal afectante y le alcanzarán como
tal los efectos del pronunciamiento de mérito. Si el tercero no comparece a estar a derecho en
el término fijado, se decretará su rebeldía, resultándole oponible la sentencia que
eventualmente se dicte.

2) Cuando, de acuerdo con las leyes de fondo, la relación en litigio fuera presupuesto de una
obligación del tercero para con una de las partes. Ejemplo: cuando el acreedor demandante del
deudor afianzado solicita que sea llamado el fiador. El actor puede solicitarla al entablar la
demanda o al contestar las excepciones interpuestas por el demandado y el demandado puede
hacerlo al oponer excepciones.

Como efecto de la incomparecencia se prevé que el tercero no podrá hacer valer en otro proceso
seguido entre acreedor y deudor ni cuestionar la validez o existencia de la obligación cuya
legitimidad se declaró en el juicio al que fue llamado, o sea, se jode. En este supuesto no
corresponde la acción de rebeldía puesto que el tercero no goza de la calidad de parte.

PUNTO 4: SUJETOS EVENTUALES. EL MINISTERIO PÚBLICO. OTROS


SUJETOS. PARTES CIVILES EN EL PROCESO PENAL. EL QUERELLANTE. EL
IMPUTADO.
El ministerio público es una institución estatal con competencia asignada por
diversas leyes, cuyo ejercicio la convierte en una posible parte procesal que se torna en
necesaria -no importa por ahora si su actuación es principal o promiscua- en todos los
litigios de naturaleza penal y en gran parte de los no penales. A nivel nacional, es un
órgano independiente, con autonomía funcional y autarquía financiera. Está integrado
por un Procurador General de la Nación y un Defensor General de la Nación. Tiene como
función promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad, de los intereses
generales de la sociedad. A nivel provincial, este órgano forma parte del Poder Judicial,
y está integrado por el Procurador General de la Corte Suprema, los fiscales de las
Cámaras de Apelación, los defensores generales de las Cámaras de apelación, los
fiscales, los defensores generales, los asesores de menores y los fiscales de menores. De
esta forma, se ha compuesto un ministerio público formado por un ministerio fiscal,
dedicado tanto a la acusación pública como a la defensa de los intereses pecuniarios del
Estado, al control de la legalidad y a la concreción de un contradictorio en cierto tipo de
procedimientos, y un ministerio pupilar, dedicado a la defensa de los intereses de los
menores, pobres, ausentes e incapaces. Esta defensa se efectúa solitariamente por un
defensor general respecto de pobres y ausentes y promiscuamente en caso de menores
e incapaces, actuando en cada litigio al lado del representante legal (padres, tutor,
curador).

OTROS SUJETOS.
Otros sujetos que pueden intervenir en un proceso –sin tener ningún interés en el
resultado- son: el testigo, el intérprete y el traductor, el perito y el tasador, el delegado
técnico, el secuestre, el depositario judicial, el subastador, el notario, el diligenciador, la
oficina de correos, el tenedor de un documento que interesa a las partes, el fiador
judicial, las corporaciones profesionales, los terceristas, los interventores judiciales, los
beneficiarios de la tributación fiscal, etcétera. Por supuesto, esta nómina se suma a la
de abogados, procuradores, representantes legales y convencionales y gestores.

PARTES CIVILES EN EL PRECESO PENAL:


La víctima del delito se encuentra autorizada para incorporarse al proceso penal, para
reclamar la indemnización por el daño civil que ha sufrido, ejerciendo la acción
resarcitoria al presunto damnificado por el delito: es el 317 actor civil.. Actor civil:
noción. Este concepto, abarca tanto a la persona física o jurídica que a causa del ilícito
ha sufrido la privación, detrimento o menoscabo cierto en el mismo bien jurídicamente
tutelado por la norma penal que se estima violada (la víctima), como a quien sufre un
daño resultando directamente damnificado, aun sin ser sujeto pasivo del delito. Pero no
abarca al damnificado indirecto. Regulación legal de su intervención Al actor civil se le
reconoce el derecho a intervenir en el proceso penal para acreditar la existencia del
hecho delictivo, la participación del imputado y la existencia y extensión del daño cuya
reparación pretende, y la responsabilidad civil del tercero civilmente demandado (si se
acciona también contra éste). Puede interponer recursos en lo concerniente a la acción
civil. Titularidad La acción civil sólo podrá ser ejercida por la víctima, sus herederos en
los límites de su cuota hereditaria, o por otro damnificado directo (aunque no sea la
víctima del delito) (art. 24). Las personas que no tengan capacidad para estar en juicio,
no podrán actuar si no son representadas, autorizadas o asistidas del modo prescripto
por la ley civil (art.97). En todos los casos, sólo pueden actuar con patrocinio letrado, y
pueden hacerse representar por un solo abogado (art.125). La acción civil deberá ser
ejercida por el Asesor Letrado cuando el titular de la 318 acción careciera de recursos y,
sin constituirse en actor civil, le delegue su ejercicio; o también cuando el titular de la
acción sea incapaz de hacer valer sus derechos y no tenga quien lo represente, sin
perjuicio de la representación promiscua (art.25). Contra quién se dirige La acción se
puede dirigir contra los partícipes del delito y también contra el civilmente responsable.
La constitución en actor civil procederá aun cuando no estuviere individualizado el
imputado. Si en el proceso hubiere varios imputados y civilmente demandados, la
pretensión resarcitoria podrá dirigirse contra uno o más de ellos. Y si el actor no
menciona a ningún imputado se entenderá que se dirige contra todos (art. 99). En qué
clase de proceso. Sólo podrá ejercerse la acción civil en el proceso penal si se tratare de
un delito doloso; y en el supuesto de delitos culposos, únicamente si se tratare de un
homicidio o lesiones gravísimas. Estas limitaciones no regirán en los casos de conexión
de causas en las que se imputen delitos dolosos y culposos, ni en los casos de conexión
de causas en los que se imputen otros delitos culposos además de los enumerados, o
mediare entre ellos un concurso ideal de delitos (art.24). También podrá ejercerse en
los delitos de acción privada (art.424), pero no se 319 puede ejercer en los procesos de
menores (art. 26 a contrario sensu). Atribuciones El actor civil podrá actuar en el proceso
penal para acreditar el hecho delictuoso, la existencia y extensión del daño pretendido,
y la responsabilidad civil del demandado (art.107). Pero esta intervención no lo exime
del deber de declarar como testigo, y no impide que en caso de sobreseimiento o
absolución pueda ser condenado por las costas que su intervención hubiere causado
(arts 107 y 94) Requisitos de la instancia de constitución La instancia de constitución
deberá formularse, por escrito, personalmente o por un representante con poder
general o especial que podrá ser otorgado apud acta (art.98). Deberá contener, bajo
pena de inadmisibilidad: 1) Nombre, apellido y dirección del accionante; 2) La
determinación del proceso a que se refiere.3) Los motivos en que la acción se basa: se
relata el hecho (no es necesario invocar el derecho) con la relación de causalidad entre
el delito y el daño; 4) Carácter que se invoca: si es víctima, heredero (en qué cuota),
damnificado directo, representante o mandatario; 5) Daño que pretende haber sufrido,
detallando en lo posible sus aspectos objetivos y subjetivos, y el monto pretendido (para
fijar el pago de tasa de justicia y, en su caso, posibilitar el pago por consignación); 6) La
petición de ser admitido como parte y la firma (art.98).

EL QUERELLANTE.
En nuestro derecho, la acción procesaI penal recibe el nombre de querella cuando la efectúa un
particular con un contenido pretensional de carácter exclusivamente punitivo.

EL IMPUTADO:
Concepto Imputado es la persona indicada como partícipe de un hecho delictuoso en cualquier
acto de la persecución penal dirigido en su contra y desde el primer momento de ella (art. 80) A
partir de esa indicación gozará del derecho de defensa en todas sus manifestaciones. Por ello,
el otorgamiento a una persona de la calidad de imputado, que significa reconocerlo como sujeto
del proceso (y no mero objeto de persecución penal), importa un indudable beneficio jurídico
desde el punto de vista de su defensa.