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Introduccion

En el año 313 se produjo un hecho decisivo cuyo alcance difícilmente sería


previsible para el emperador Constantino, firmante del famoso Edicto de Milán, por
el cual se concedía la libertad de culto en los límites del Imperio Romano. La
medida venía precedida de otro edicto de tolerancia, emitido dos años antes por
Valerio Augusto. Los grandes beneficiados por aquella decisión fueron los
cristianos, un grupo religioso que hasta la fecha había aprendido a moverse en la
clandestinidad de las catacumbas, y sufrido numerosas persecuciones desde su
aparición en Roma. Las peores de todas ellas se produjeron durante los reinados
de los emperadores Nerón, Decio y Diocleciano. La cercanía al poder imperial y la
imparable influencia de los cristianos en la sociedad romana se pusieron de
manifiesto con la decisión, en el año 380, del emperador Teodosio, que declaró el
cristianismo como iglesia oficial del imperio romano. En 67 años se pasó de la
nada al todo.

Esta nueva situación tuvo, inevitablemente, consecuencias en el arte de aquellos


primeros cristianos, el llamado arte paleocristiano. Hasta entonces, los grupos
cristianos no habían podido desarrollar sus cultos abiertamente, sino en lúgubres y
oscuras catacumbas que servían al mismo tiempo de cementerios. Ahora tendrán
la necesidad y la oportunidad de desarrollar una arquitectura propia, crear sus
propios templos. Surgirá ahora la basílica paleocristiana.
Antigua Basílica de San Pedro

Historia
Desde la época de la crucifixión y sepultura de san Pedro en el año 64, se ha
creído que en este lugar se halla su tumba y un pequeño santurario. La
construcción de una basílica sobre el lugar comenzó bajo las órdenes del
emperador romano Constantino I, entre 326 y 333, y se necesitaron 30 años para
completarla.
El diseño era el típico de una basílica romana, adaptada para el culto cristiano. La
iglesia mandada erigir por el Emperador ganó importancia durante los siguientes
doce siglos, y se convirtió en un importante lugar de peregrinación. Las
coronaciones papales comenzaron a celebrarse allí; también fue el lugar donde
Carlomagno fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en el
año 800. Gracias a su prestigio, el templo fue decorado con estatuas, mobiliario y
mosaicos, y continuamente se agregaban sepulcros y altares a sus costados.
No obstante, en el siglo XV la basílica se encontraba en estado ruinoso, y tras el
Papado de Aviñón, comenzó a discutirse la reparación de parte de la estructura.
Las obras fueron encomendadas a los arquitectos Leon Battista Alberti y Bernardo
Rossellino, quienes mejoraron el ábside y agregaron una loggia de varios pisos a
la fachada del atrio, cuya construcción continuó de manera intermitente hasta que
comenzaron las obras de la nueva basílica.
En el siglo XVI, el papa Julio II, gran mecenas de las artes, decidió remodelar
completamente el edificio. En un principio, tuvo la intención de conservar la vieja
basílica, pero al poco tiempo su atención se centró en derribarla y construir una
estructura nueva. Este plan horrorizó a muchas personas de la época, ya que el
edificio representaba una continuidad papal que se remontaba a Pedro.
Además, la estructura se hallaba repleta de tumbas pertenecientes a santos y
papas; incluso siguieron encontrándose huesos, durante la construcción, hasta
febrero de 1544. Finalmente, el trazado de la nueva basílica intentó conservar
dichos restos tanto como fuera posible, y el altar original se preservó dentro de la
nueva estructura que lo albergaría.
El edificio que albergar la basílica hoy en día fue terminado de construir en el año
1626, durante el pontificado de Urbano VIII. La localización de la basílica de San
Pedro es la ciudad del Vaticano, sede universal de la iglesia católica y morada del
papa. Cuando se habla de la basílica de San pedro se menciona un periodo de
construcción de aproximadamente 170 años, ya que el edificio se comenzó a
edificar en el año 1454 por ordenes del papa Nicolás V. este proyecto tuvo la
peculiaridad de ser considerada como una de las pocas iglesias que fueron
construidas durante la época renacentista y que se mantuvo en construcción para
los inicios del Barroco.

Ubicacion
La antigua Basílica de San
Pedro era el edificio que se
erigía en el lugar donde ahora
se halla la Basílica de San
Pedro de Roma, actual Estado
de la Ciudad del Vaticano.
También se conoce al edificio
desaparecido como Basílica
constantiniana, por haber
sido mandada construir por el

emperador Constantino I.
La actual Basílica de san
Pedro fue levantada en el lugar
de la antigua en el siglo XVI
por orden del papa Julio II,
conservando algunos
elementos de su predecesora.
Analisis Formal
Su origen fue un martyrium destinado a recoger las reliquias del apóstol San
Pedro. Constantino edificó allí la basílica que se terminó después de su muerte.
Las obras de construcción de la basílica empezaron por la nivelación de la falda
de la montaña en la cota fijada por la situación de la tumba del apóstol en un
cementerio existente. Hoy conocemos bastante bien la primitiva basílica gracias a
los dibujos de Tiberio Alfarano, en el siglo XVI, antes de demolerla y construir el
actual templo. La basílica constaba de un pórtico que conducía al atrio de 58 por
47 metros, abierto en sus dos flancos laterales. Cinco puertas que daban paso
directamente a las cinco naves (la nave central más alta que las laterales), pues
carecía de nártex y, en cambio, el transepto aparecía plenamente desarrollado.
Tenía un crucero muy marcado y un gran ábside, en la cabecera, que giraba en
torno al lugar donde la tradición situaba la tumba del apóstol. La nave central se
direccionaba por columnas corintias que soportaban un arquitrabe que, a su vez,
soportaba la techumbre de madera de la basílica. En cambio, las columnas
corintias de las naves laterales soportaban arcos de medio punto.
Analisis Espacial
Las naves centrales eran las únicas iluminadas pues un solo faldón de tejado
cubría las laterales. La tumba del apóstol quedó debajo del ábside y ante estos
restos, se dispuso un gran cancel, que estaba formado por seis columnas y
arquitrabe del que colgaban paños. No queda lugar para el altar en el ábside a no
ser oculto tras el cancel, pues el monumento era, en principio, solamente funerario
y la misa se celebraba, ocasionalmente, sobre un altar móvil. Giotto, en el año
1300, pintaría en ella varios frescos. La basílica será derribada en el siglo XVI y
sus reformas fueron iniciadas por Bramante
A la basílica paleocristiana le precede un atrium (patio cuadrangular y porticado
con fuente en el centro conocido como cantharus) y un nártex (nave transversal o
vestíbulo reservada a los catecúmenos, es decir, a los todavía no bautizados, y a
los penitentes ).
Si seguimos accediendo veremos que generalmente se dividen en tres o cinco
naves y que la central es siempre más ancha y alta que las laterales, así se abre
en sus muros ventanales y así se ilumina con más intensidad su interior. Las
naves se encuentran separadas por columnas unidas por arquitrabes o, también,
por arcadas.
No hay que olvidar que en algunos casos se ha llegado a habilitar sobre las naves
laterales unas tribunas conocidas como matroneum. Un gran arco triunfal corona
la nave central, éste abierto a la nave transversal del crucero o transeptum.
Para llegar a la parte principal de la basílica, la cabecera o presbiterio, se debe
atravesar unas gradas. Ésta es de planta semicircular y en su centro veremos el
altar, cubierto por un baldaquino o ciborium.
Aquí reposa los restos del mártir. Al fondo nos encontramos con la solea o bema,
lugar reservado para los presbíteros. Llegamos así al ábside, única zona
abovedada de la basílica.
Las naves, por su parte, se cubren con madera plana dividida en casetones.
Naves ocupadas por hombres a la izquierda y por mujeres a la derecha. El coro,
en la nave central, es ocupado por el clero menor y a los lados veremos los
ambones o púlpitos. En el de la izquierda se leía el evangelio y en el de la derecha
las Epístolas.
Analisis Funcional
Una de las particularidades que presenta la cristianización de la basílica es la
incorporación del transepto, o nave que cruza transversalmente las naves
longitudinales, y que dará lugar a la aparición de la característica planta de cruz
latina. Este elemento, luego tan familiar, aparece ahora en las primeras basílicas
que podemos calificar como de peregrinación, para hacer más visible y accesible,
como en el caso de San Pedro, tanto el altar como la tumba del apóstol. En él se
abre un nicho semicircular o ábside, alrededor del cual se colocaba un banco, y
que constituía el presbiterio, lugar reservado para los sacerdotes. Aunque en la
mayoría de los templos cristianos este ábside se orientaba en dirección al este,
hacia Jerusalén, en el caso de San Pedro, condicionada por la posición de la
tumba del santo, se orienta hacia el oeste. Como puede apreciarse en la
reconstrucción venía precedido por un gran arco de medio punto, a modo de arco
de triunfo, que como los erigidos por los romanos significaba el triunfo, en este
caso de la iglesia cristiana sobre el paganismo.
Analisis Estructural
Las basílicas requerían especiales condiciones espaciales para diferenciar los
diversos grupos de la comunidad:
El nártex para los catecúmenos, esto es los no bautizados que se preparan para
serlo, que no podían acceder al recinto sagrado. Deriva del atrio interior romano.
Las naves del interior, una, tres y a veces incluso cinco, para los ya bautizados,
separadas por columnas o pilares y cubiertas con techo de madera, debido a su
relativo poco peso, oculto con sofitos de casetones, mas era muy inflamable por lo
que fue sustituido por bóvedas en los siglos siguientes. Es un espacio que
converge hacia el ábside ante el cual se celebra la ceremonia. La luz penetra por
grandes ventanas abiertas en las paredes de las naves laterales y en la parte alta
de la nave principal.
El triforio sobre las naves laterales, cuando lo había, era el espacio reservado para
las mujeres y por eso se le llama también matroneum.
El presbiterio se reservaba al clero, con la cabecera para el clero mayor (con el
trono para el obispo) y el coro (espacio frente al altar) para el clero menor. Los
ambones eran lugares elevados en tribunas más cercanas a los fieles y se usaban
para leer el Evangelio a la izquierda del altar y las Epístolas a la derecha del
mismo. La mesa del altar, sito en el ábside, se cubre con un cimborium o
baldaquino, un elemento que desaparecerá a lo largo de la Edad Media, para
resurgir en el siglo XVI.
El transepto se habilitaba como espacio para los peregrinos y para los ritos de
ciertas ceremonias (en Occidente) y el culto de los mártires (en las iglesias de
planta de cruz griega en Oriente). Sus funciones, pues, son facilitar espacio para
las procesiones, las ceremonias especiales y en especial el culto de las reliquias si
las tenía la iglesia, pues en caso de no tenerlas generalmente ni siquiera había
transepto.
La confessio o cripta es el lugar consagrado para conservar las reliquias. Más
tarde, en el arte carolingio, se convertirá en una gran cripta, siempre debajo del
presbiterio, mientras que se multiplicarán las capillas en el transepto para recibir
las nuevas reliquias y se ampliarán los espacios para recibir a los peregrinos que
visitan las criptas.
Puramente ornamental es el arco de triunfo que separa la nave central y el ábside,
en las iglesias sin transepto.
El interior de las iglesias se decora con placas de mármol, siendo lentamente
sustituidas en el siglo V por mosaicos.
Asimismo se crean los primeros edificios especializados anexos a las iglesias: los
baptisterios para el bautismo de las masas de adeptos en fechas señaladas; los
mausoleos, según el modelo del mausoleo romano, para la veneración de las
reliquias: y los martyria, del mismo tipo anterior, en los lugares sagrados de
martirio de los santos, a menudo con la función añadida de ser mausoleos de los
mismos mártires..
Analisis Ornamental
El tipo romano tradicional de basílica, que alcanzará un gran desarrollo posterior
en la Edad Media, es un templo de tres o cinco naves con ábside posterior
sobresaliente y bien visible en el exterior, con una cubierta a doble vertiente, más
algunas bóvedas típicas de la tradición romana imperial.
La basilica está cubierta por una techumbre de madera, a dos aguas. La planta
comprende un vestibulum o entrada al atrium que es un gran patio con una fuente
central. El atrio se encuentra cerrado por largos corredores que constituye el
nárthex, por medio del cual se accede al pórtico, en donde se ubican los
catecúmenos, es decir los que están recibiendo la instrucción religiosa y aun no
han sido bautizados.

http://www.arqhys.com/contenidos/basilica-san-pedro.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Antigua_Bas%C3%ADlica_de_San_Pedro

http://lineaserpentinata.blogspot.pe/2008/12/la-baslica-paleocristiana-de-san-pedro
.html

http://www.udc.es/dep/com/castellano/arte_virtual/fichas/paleocristiano
/arquitectura/arqpaleocris_ficha02_l02.html

http://garofanoarte.blogspot.pe/2015/12/caracteristicas-de-la-basilica.ht
ml
http://iessonferrerdghaboix.blogspot.pe/2015/04/ha-4-ud-02-arte-paleo
cristiano.html

http://rivasdocente.blogspot.pe/2015/09/5-arquitectura-paleocristiana-i
niciarse.html