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UNIVERSIDAD POLITECNICA Y ARTISTICA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

PSICOLOGIA DEPORTIVA

Alumna: María Emilia Yrala

Carrera: Psicología

Aula Virtual

2018

Paraguay
ACTIVIDADES

1- ¿Cuáles son las relaciones entre la personalidad, la actividad física y el deporte?

En los deportistas de Alto Nivel, las variables psicológicas, actúan como facilitadores o
inhibidores de su desarrollo. Van a ser las válvulas que permitan el despliegue de las capacidades
del deportista que le hagan rendir deportivamente.

Las variables de personalidad y de conducta son las que van a predecir mejor los errores en el
juego. De forma que van a marcar los limites o listones que pueda alcanzar el deportista.

Está demostrado que la personalidad está relacionada con el rendimiento deportivo, de manera
que los atletas de élite hacen uso de más habilidades mentales que los deportistas de menor
nivel.

En los deportistas que alcanzan el éxito aparece la especificidad en la realización de acciones.


Esta especificación en determinados movimientos o acciones les permite diferenciarse y ser los
mejores de manera concreta, lo que los lleva al éxito en los resultados de las pruebas o
competiciones.

Los deportistas de Alto Nivel presentan niveles más altos de extroversión, responsabilidad y
estabilidad emocional, siendo la responsabilidad el rasgo que mayor destaca. En los deportes de
combate se incrementa la dimensión de la estabilidad emocional y la extraversión se vislumbra
como requisito previo especialmente relevante en los deportes de equipo.

2- ¿Cómo se relaciona la agresividad con las competencias deportivas?

AGRESIVIDAD EN EL DEPORTE

Para Darwin (1872, citado por Reeve, 1994) las emociones son un proceso innato cuya función
consiste en la adaptación al entorno en el cual se desarrolla cada organismo, así considerada, la
agresividad en el Hombre cumple con la función de adaptarse al entorno psicosocial en el cual
se desarrolla. La agresividad se caracteriza de otras emociones por ser un evento que prepara al
organismo para la lucha y la defensa, lo que les permitiría a los organismos su sobrevivencia,
además de garantizar en cierta medida la permanencia ya no tan solo del organismo en sí, sino
del organismo como especie.

Según Huizinga (1984) el Hombre ha creado cultura a partir del juego, es mediante esta actividad
que el Hombre ha adquirido y desarrollado diversas habilidades psicosociales, como son el
lenguaje, la interacción social y por lo tanto la capacidad de convivir con sus congéneres,
desarrollando para ello reglas que definen los términos bajo los cuales se han de conducir y
efectuar las relaciones interpersonales de acuerdo a cada grupo social y las circunstancias bajo
las cuales se encuentran.

El deporte es una actividad de carácter voluntaria a la cual se entrega el / la deportista con el fin
de lograr un objetivo, romper una marca, vencer a un oponente, para lo cual ha de someter a
prueba sus más altas y superiores cualidades, físicas, emocionales y cognitivas. De entre las
cualidades emocionales destaca la agresividad.

Definimos el concepto agresividad como toda conducta que tiene por objetivo dañar física o
psicológicamente a otro organismo, sin embargo en el contexto deportivo el daño ocasionado a
los competidores opositores consiste en vencerlos dentro del marco de los lineamientos
establecidos por cada federación deportiva.
En este caso particular diferenciaremos las conductas violentas de las conductas agresivas a
partir de la violación de alguna regla socialmente aceptada, por lo que una conducta agresiva

La agresión consiste en una serie de conductas que son aprendidas mediante la observación de
un modelo al cual le refuerzan esta clase de conductas, sin embargo, para que ocurran estas
conductas se ha de cumplir con las condiciones de oportunidad y capacidad.

La oportunidad se refiere a las circunstancias (el contexto) en el cual se desarrolla la actividad y


que facilita la manifestación de alguna conducta agresiva o violenta. La capacidad se refiere a
las habilidades que posea el organismo para desarrollar y evocar tales conductas, ya sean
agresivas o violentas.

El concepto de educación para la no-violencia, para poder hacerse operativo en el ámbito del
deporte y la actividad física, necesita el concepto de juego limpio.

El juego limpio es un concepto que nace del propio mundo del deporte, de la revisión y el análisis
crítico de su funcionamiento.

El juego limpio es un concepto más amplio de lo que cotidianamente se entiende puesto que
implica mucho más que el simple respeto a las reglas:

Es una forma de pensar, además de traducirse en un comportamiento.

Abarca los conceptos de amistad, respeto al prójimo, autocontrol y espíritu deportivo.

Implica luchar contra las trampas, contra la utilización de la astucia para saltarse las reglas,
contra la intolerancia, contra el dopaje, contra la violencia (tanto física como verbal), contra la
explotación de los jugadores o técnicos, contra la desigualdad de oportunidades, contra la
comercialización de expresión y contra la corrupción.

El significado de juego limpio se ha ampliado y matizado en los últimos años, de todas formas
percibimos que continúa identificándose más con el ámbito reglado competitivo, lo que
determina que otras situaciones y protagonistas queden en un lugar más secundario.

Nuestro planteamiento de educación para la no-violencia no rechaza el juego limpio, lo asume


y desea encuadrarlo dentro de una macro perspectiva que lo refuerce y, al mismo tiempo,
pretende incidir en aspectos y matices como pueden ser: conflictos, resolución no violenta de
los mismos y desobediencia ante las injusticias.

Desde la perspectiva de la educación para la no-violencia, entendemos que el juego limpio no


puede huir de los conflictos ni preparar a los individuos, a través de la obediencia, para que no
los planteen. Cuando los conflictos surgen, es preciso incidir en soluciones alternativas y no
violentas para ellos, no es adecuado recurrir a la obediencia de las reglas y a la sanción en caso
de que no se produzca esa obediencia.

Por otra parte, el juego limpio plantea la lucha contra las trampas, contra la intolerancia, contra
la explotación de jugadores, etcétera, pero debe incidir más en una educación para la
desobediencia ante las injusticias. La preocupación de transmitir una actitud de disciplina no
debe implicar necesariamente el acatar las reglas aunque éstas sean injustas.

Es innegable que la mentalidad, la "garra", la personalidad o el nerviosismo juegan un papel


decisivo a la hora del éxito o el fracaso de un deportista.
Numerosos ejemplos, en uno y otro sentido, abonan esta afirmación y cada cual conoce
diferentes casos y experiencias.

Hay que entender que el deporte es un heredero civilizado de la tendencia hostil y belicosa que
suele desembocar en guerras o enfrentamientos armados, con un fin radicalmente diferente ya
que hoy el deporte sirve para hermanar a los pueblos en lugar de desintegrarlos o aniquilarlos.

La violencia es un problema que el ser humano en general todavía no ha podido resolver. El


principal enemigo del hombre no es el que está afuera sino el que está adentro, vale decir: el
rival interior.

3- ¿Es importante la motivación en el deportista? Justificar.

La motivación es una de las variables psicológicas más importantes al realizar una actividad
deportiva; ya que orienta y dirige la acción intensificándola o disminuyéndola según sea. El estar
o no motivado no se refiere necesariamente a una característica de personalidad de un
deportista determinado y tampoco tiene relación únicamente con factores externos, por tanto
nosotros debemos ser conscientes y saber si estamos motivados realmente en un deporte o no
lo estamos.

La Motivación de Logro es una orientación de la persona hacia el esfuerzo por tener éxito en un
deporte determinada, la persistencia a pesar de los fracasos, y la sensación de orgullo por las
victorias obtenidas.

La Motivación de Logro y la Competitividad no sólo tienen que ver con el resultado final o la
búsqueda de la excelencia, sino también con la ruta psicológica que se emprende para llegar
hasta allí.

4- ¿Cuáles son los tipos de actitud que presenta el deportista?

Las actitudes desleales o sucias, a las recurren algunos deportistas y visibles en una serie de
comportamientos intimidantes, ofensivos en contra de los adversarios considerados como
“amenaza” al objetivo planteado para la competencia, más aún cuando se conoce a los
deportistas por las veces en las que se han enfrentado, si se sabe que determinada actitud
amedrenta, la utilizará buscando atemorizar al adversario e incrementar con ello sus
posibilidades de un mejor resultado. Si en algún momento el deportista mostró una actitud
desafiante y esta sirvió para desestabilizar a un contendor, lo más probable es que siga utilizando
la misma actitud en otras competencias sino existe una orientación adecuada.

En este aspecto el rol del entrenador, compañeros y padres de familia juegan un rol muy
importante pues sin la atención necesaria estas actitudes se reforzaran e influenciaran en la
escala de valores del deportista. Estas formas de actuar fueron explicadas por Thorndike
mediante la llamada ley del efecto, si una respuesta es positiva se sigue repitiendo.

Algunas conductas desleales que se suelen presentar en los campos de competencia son:

· Agredir verbalmente, humillar, difamar u otras formas de expresión con la intensión de ofender
al adversario.

· Empujar, golpear, pisar, obstaculizar deliberadamente a un oponente con el interés de ofuscar


al contendiente, de disminuir su capacidad de rendimiento.
Una actitud negativa es diferente de una desleal, una actitud negativa se caracteriza por
centrarse en las debilidades, desventajas o defectos ya sean estos físicos, técnicos, tácticos, etc.
En este caso algunos deportistas buscan serenidad o motivación al señalar falencias en sus
contendores y es posible que encuentren lo que buscan, pero el beneficio conseguido es efímero
y dependiente de esas falencias notadas en el contendor, es decir si observo que mi contrincante
está mal física o técnicamente estaré tranquilo y si esta bien… ¿que ocurrirá?, ¿renacerá la
inseguridad?...

En la actitud negativa se acumulan también aspectos como la protesta, la inconformidad


manifiesta, la crítica sobre determinados elementos de la pista o campo de juego, entrenador,
dirigentes o cualquier otro elemento parte de la competencia que son usadas como excusas
para cubrir un cubrir un posible mal rendimiento o mal resultado, las actitudes negativas son
más frecuentes en deportistas con un locus de control externo es decir que responsabiliza su
comportamiento o estado emocional a elementos fuera de si mismo, en estos casos el equilibrio
estará fuera de alcance por depender de elementos externos. Las actitudes pesimistas fruto de
experiencias anteriores (malos resultados) no superados, también son negativos ya que generan
apreciaciones limitantes como por ejemplo, “en los climas húmedos a mi me va mal”, “a mi los
jueces siempre me perjudican”, “con este equipo no me alcanza para competir bien”, verbalizar
estos comentarios son una muestra clara de experiencias dificultosas que no han sido
procesadas saludablemente.

La actitud positiva o leal, a diferencia de las anteriores es propia de un deportista con una
actitud auténtica, de optimismo, con seguridad en si mismo ante el rival, competencia, clima o
cualquier adversidad, la actitud positiva se traduce en respeto a la capacidad deportiva propia y
ajena, incluso puedes reconocer las cualidades del contendor para generar un contexto de
competencia digna al enfrentar a grandes rivales, sin llegar a la adulación (actitud que cae en el
aspecto negativo), los éxitos obtenidos en buena lid, con esfuerzo son los que más seguridad y
valor conceden.

En los deportes de combate la actitud positiva frente al oponente no es la de amedrentar o


mostrarse simpático, la actitud positiva es la de autoridad, convicción, controlado, actitudes que
reflejan la personalidad de un gran atleta, es probable que estas expresiones se puedan
confundir con la arrogancia pero una mirada objetiva podrá distinguir la madurez emocional de
estas actitudes. Los pensamientos de un deportista con actitud positiva impulsan al bien hacer,
al bien ser, que no te libera de emociones como el enojo o desagrado, pero las procesa más
fácilmente, puede no evitar una derrota pero garantiza mantener la dignidad, el respeto y
salvaguardará la fe en si mismo.

5- ¿Cómo influye la actitud en el rendimiento deportivo?

El deportista suele enfrentar diferentes emociones en el campo deportivo, en especial en las


competencias, estas emociones de acuerdo a la personalidad del deportista, sus creencias,
experiencias propias o ajenas, entre otros aspectos toman una forma de expresión, en las
“actitudes” o formas de comportamiento que son generalmente el resultado de un proceso de
aprendizaje y que poseen además una carga emocional. Al ser aprendidas nos percatamos de
que las actitudes se cultivan en los grupos sociales en las que nos desarrollamos, familia, grupo
de entrenamiento de estudio u otros en los que vamos descubriendo su beneficio, mientras más
eficacia nos reporte una actitud esta se refuerza y tiende a hacerse permanente.

En el campo deportivo es importante reconocerlas a edades tempranas para poder intervenir


saludablemente sobre ellas, si un atleta descubre que una determinada forma de actuar resultó
útil y se atañó como beneficiosa para el mejor rendimiento deportivo, esta actitud tiende a ser
conservada, por ello es importante distinguir que actitudes son eficientes.

6- ¿Cómo podemos aplicar la imaginación para mejorar el rendimiento de un deportista?

Aplicaciones prácticas del Entrenamiento Mental a través de la Imaginación

De esta forma, gracias al Entrenamiento Mental a través de la Imaginación se pueden desarrollar


diferentes aplicaciones al campo deportivo, entre las que destacan:

 Acelerar y activar los procesos de aprendizaje motor, sobre todo las habilidades y
destrezas de tipo técnico.
 Como técnica rehabilitadora e integradora en la competición, después de un período de
inactividad, sea por lesión o por otros factores.
 Como técnica reparadora complementaria en situaciones donde la carga física o
psíquica es muy elevada, o el volumen de las mismas es muy prolongada y monótono.
 Como técnica que ayuda a disminuir el estrés producido por la propia competición, se
manifiesta mediante la aparición de experiencias traumáticas en forma de fracasos.
 Como elemento que ayuda a la transición en la fase de entrenamiento después de la
competición.

Así que ya sabes, la próxima vez que debas entrenarte para tu práctica deportiva no dudes en
usar el Entrenamiento Mental a través de la Imaginación, un recurso desarrollado e
implementado por psicólogos deportivos. Los resultados que se obtienen son de gran magnitud
y no requiere de grandes esfuerzos o energía para ser aplicado

7- ¿Cómo podría un deportista llegar a sus metas con la ayuda de la psicología del
reforzamiento?

Tengamos en cuenta que estos refuerzos son variables externas que en el caso de los deportistas
vienen de manera externa y en su mayoría son incontrolables. Pensemos en un tenista
recibiendo abucheos cada vez que falla, se está produciendo un refuerzo negativo que si el
deportista no sabe frenar o contrarrestar hará que fallé mas, que se refuerce el fallo.

Por otro lado, un deportista vitoreado en cada uno de sus movimientos o jugadas maestras es
reforzado positivamente de forma externa y positiva.

Estos refuerzos están también en manos de los entrenadores, compañeros o familiares por lo
que saber manejarlos para mejorar el rendimiento de un deportista es fundamental y el
psicólogo deportivo es el encargado de dar las pautas de forma personalizada a cada deportista.

El refuerzo se encarga de que la persona, en este caso el deportista aumente el tipo de


comportamientos reforzados. Será positivo cuando este refuerzo valore sus esfuerzos,
resultados y será negativo cuando los castigue.

En definitiva, los refuerzos lo que hacen en el deportista es influir en sus motivaciones. Ya hemos
hablado de la motivación en el deporte y en la vida como el motor que hace que nos pongamos
en movimiento con fuerza hacia un determinado lugar o no. Un deportista desmotivado a base
de refuerzos negativos puede llegar incluso al abandono total de la práctica de cualquier tipo de
deporte.

Un buen entrenador o psicólogo deportivo se encarga de gestionar correctamente todos estos


refuerzos de tipo positivo y negativo con el fin de mejorar el rendimiento del deportista o el
equipo a su cargo, ya que estos refuerzos pueden ser administrados a nivel individual o a nivel
grupal. Los refuerzos negativos se suelen usar para mejorar la disciplina del deportista sobre
todo de élite ya que es algo fundamental para llegar al éxito.

Un refuerzo positivo realizado por parte del entrenador en el momento justo del partido puede
llevar al éxito al deportista, así como un refuerzo negativo en el peor momento puede llevar al
fracaso no deseado.

Veamos la importancia en el manejo de los refuerzos para los entrenadores y personas que
tienen a su cargo el rendimiento de un deportista y como la parte psicológica puede marcar la
diferencia incluso estando en el mejor estado de forma posible.

Y para poder hacerlo que mejor que tener todo el asesoramiento de algún psicólogo del deporte
que de forma personalizada estudie el caso concreto.

8- ¿Cómo se puede sacar provecho de la atención para aumentar el rendimiento


deportivo?

Uno de los muchos factores que influyen en la realización de cualquier deporte es la


concentración. Es más, este proceso ha adquirido con los años una importancia crucial para
conseguir grandes éxitos deportivos. Hablamos de la conquista de campeonatos, de medallas y
récords mundiales; los deportistas que han logrado alcanzar la cima de cualquier deporte han
conseguido dirigir su atención exclusivamente a la tarea, obviando cualquier distracción externa.

Esta enorme importancia de la focalización en los deportistas no ha pasado desapercibida por


los psicólogos deportivos, quienes han tratado de conocer en profundidad los distintos aspectos
psicológicos y contextuales que influyen en la concentración, en vistas a intentar mejorar el
rendimiento deportivo.

Para intentar explicar gráficamente el concepto de focalización de la atención podemos recurrir


a una serie de ejemplos ilustrativos. Por ejemplo, el futbolista que se centra en lo que controla;
en su capacidad para adelantarse al rival en un regate certero, o en chutar correctamente la
pelota para que ese tiro acabe en gol. O también podríamos pensar en el tenista que centra su
atención en golpear bien la bola, o su anticipación al golpeo del tenista rival para llegar a la
pelota y poder realizar un buen golpeo.

Además, la atención focalizada lleva comúnmente asignada una jerga deportiva; frases como
“jugué todo el partido muy concentrado”, “perdí mi concentración y no pude recuperarla de
nuevo”, “después del primer fallo perdí la concentración” , esta última muy habitual en
futbolistas. En definitiva, frases recurrentes en el mundo deportivo que son una clara muestra
de que la concentración es un aspecto que juega un papel decisivo en la competición deportiva.

En deportes como el fútbol, muchos psicólogos deportivos trabajan de forma específica la


consolidación de patrones de conducta que faciliten que el jugador permanezca con todos sus
sentidos en el juego durante todo el partido. Puede parecer una tarea fácil, sin embargo, lograr
que el futbolista comprenda que para mantener la concentración hay que obviar factores como
la actuación del árbitro, las condiciones del campo, las condiciones meteorológicas y en
definitiva varios factores que no puede controlar, que lo evaden de su cometido y lo distraen,
es realmente complicado.
Una estrategia muy utilizada es la visualización o ensayo mental, una tarea que consiste
principalmente en que el deportista reproduzca mentalmente cada paso a realizar durante la
actividad, llegando a sentir esas sensaciones tan características cuando está en competición.

Cuando el deportista llega a la máxima concentración, entra en lo que los expertos denominan
estado de flow, en el que el individuo se encuentra tan metido en lo que está haciendo que
mantiene su atención sin atisbo de ser perturbado por cualquier situación o circunstancia.

La máxima concentración se reproduce de forma natural y automática, sin la necesidad de


centrar nuestra atención en la propia concentración, es decir, aquella tarea que ha llegado a ser
automática debe ser ejecutada de manera que no requiera focalizar la atención en cada uno de
los pasos o elementos que componen la tarea, sino que se debe centrar en lo que va a ocurrir y
dejar que ocurra.

Para concluir, hay que aclarar que todo tipo de deporte tiene su metodología y su progreso. Sin
duda, uno de los factores que más relevancia tienen a la hora de mejorar en cualquier disciplina,
es la concentración. En consecuencia, el conocimiento de varias estrategias que nos permitan
potenciar este aptitud permitirá que cualquier deportista logre mejores registros y resultados.