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Amores de Lagartija

EN LA CASA DE LOS POLLOS

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Amores de Lagartija

En un cuarto oscuro donde el viento llega y se regresa, donde el viento es mucho

más que solo una ráfaga fría o una ráfaga caliente, según sea la temporada del año, se

encuentra un sillón grande, lleno de polvo y de algunas manchas de estiércol de gallina.

Sobre el sillón está sentada y con los brazos extendidos sobre la recargadera una bella

mujer, que parece no estar haciendo nada o quizás haciéndolo todo. En su mano trae un

cono de papel que en su interior contiene agua y pareciera beber besando el cono del que

resalta un espiral que ella misma pintó con tinta negra. Su mirada se extravía tratando de

abarcarlo todo simultáneamente, su pupila está tan abierta que su ojo entero se pierde al

caer en un inmenso agujero negro que ese sí termina cubriendo todo a su alrededor. Con

su mirada pasa lo mismo; parece que se dirige hacia mí, pero también a través de mí, y a

mis lados y lo que está enfrente y detrás, es mas, ve tanto lo que hay a mi alrededor que

termino perdiéndome en su abismo al grado de olvidar que es a mí a quien observaba.

No importa, en realidad ya me acostumbré a vivir con ella desde la pared donde

soy la besucona y que aunque como algunas palomillas y alacranes cuando encuentro,

zancudos cuando no hay mas y cucarachas pequeñas cuando ni zancudos se me acercan,

en realidad mi alimento no son esos bichos sino el pensamiento de quienes están a mi

alrededor, y de los cuales esos insectos suelen ser portadores.

Pina termina de beber en el cono de papel y una ráfaga de viento se lo arrebata

llevándolo al patio, donde hay tierra, árboles de frutas, unos pollos y unos patos, que

aunque la hacen parecer una casa en medio de un pueblo campesino, es en realidad una

casa vieja y abandonada en medio de la ciudad de Iguala, Guerrero

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Soy una lagartija que mis antecesores llegaron aquí ocultos en una mudanza de

personas que llegaron de la costa y habitaron esta casa. Soy una lagartija besucona cuya

panza es tan transparente que se puede observar lo que como durante el tiempo que tarde

en digerir. Eso lo sé no porque lo haya visto, porque ni siquiera me he visto, sino porque

la he escuchado a ella, Josefina, hablar de mí como una bendición que llegó a su vida.

Me desplazo despacio cerca de su cabeza, mientras ella tararea una canción de

una cantante argentina.

Y aprendió al comprender

Y comprendió al pensar

Y pensó al militar

Y militó al crecer.

Tararaaa ra ra raa

La veo rascarse la cabeza, repasar la letra de la canción con sus labios pero en

silencio y con los ojos mirando hacia arriba como pensando, analizando. Sus ojos se

hacían pequeños y con sus dedos acariciaba su labios como tratando de tener una

respuesta, como si algo le hiciera falta a esa frase.

- ¿Pero, entonces cuando creció?- se escapo de su boca de forma espontanea pero

con una inquietud tan real y profunda que me hacía estremecerme, como si la

canción no pudiera concluir sin saberlo

- ¡A la chingada, ni que fuera importante!- dijo con un sonido mas alto y convencido

y tomo el control remoto de un pequeño aparato de sonido que funciona con una

memoria USB y apagó la música.

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Ella no lo sabe, pero hace tiempo que vivimos como marido y mujer, desde que

un día llegó a vivir en esta casa y me alimentó por primera vez con sus paradojas y sus

pensamientos que me mantienen vivo. Ella piensa que mi alimento deben ser esos bichos

e ignora que no dejo de observarla fijamente con mis ojos, mirando esos laberintos que

viven en su cabeza y que solo yo percibo. Es desde entonces que aunque ella no esté

consciente de ello, nos relacionamos íntimamente y además me alimenta cada día.

Supongo que alguien que hace eso solo puede ser una esposa a la que debo amar.

Justo en este momento puedo ver sus largas filas de pensamientos que formados

uno tras otro comienzan a desfilar en su consciente. Algunos de ellos los devoro al darme

cuenta de su existencia y para disimular trago una palomilla que volaba cerca de mí.

Mientras digiero lentamente en mi translúcida barriga, se digieren también los

pensamientos que me sirven para saber más de ella y recordar momentos pasados que

hemos compartido hasta llegar a lo que somos hoy; es decir una feliz pareja.

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Aunque afuera se escuchan disparos, gente gritando y corriendo que se agolpa

contra las puertas que se encuentran medio abiertas, la veo atenta pero relajada y recostada

sobre su sillón mientras hojea varios periódicos y con un marca- textos va subrayando los

títulos que le parecen interesantes. Resalta encabezados como:

“100mil toneladas de basura genera la ciudad, el 80% son plásticos”

“El negocio de los hidrocarburos va al alza, la producción de plásticos, bolsas y envases

desechables en primer lugar.”

“Los transgénicos debilitan el sistema inmunológico de las ratas en que fue probado,

además las hizo resistentes a antibióticos”

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“La empresa agrícola Singenta, es comprada por la empres farmacéutica Astra Seneca,

negocio redondo entre daños a la salud por transgénicos y venta de medicamentos”

“Alarmante el derretimiento de los polos”

“5 huracanes devastadores en lo que va del año”

“Mas de Mil Millones de personas en el mundo sin acceso a agua”

“Cochabamba, Bolivia libra la primer guerra social por el agua en el siglo 21”

“Mas de mil indígenas detienen obras de un proyecto carretero impuesto”

“Pueblos Indígenas construyen otro mundo posible”

La miro intrigada sobre las notas que subraya, aparentemente aisladas y a la vez

siguen una lógica o una secuencia que Pina está tratando de descubrir. Pero ¿Qué es lo

que busca? Es como si buscara entender una enfermedad a partir de los síntomas aislados

que sufre un paciente vivo, partir del reconocimiento de que existe un funcionamiento

sistémico en esas realidades que aunque en páginas distintas de periódicos diferentes,

guardan una relación y se convierten en uno solo al entrar en su pensamiento.

Eso me recuerda una historia, aclarando que como es normal, no todos nuestros

recuerdos son buenos, hay otros que aun me cuesta trabajo traer a mi mente por ser tan

peligrosos y difíciles de procesar. Para ello les voy a contar uno que quizás refleje alguna

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experiencia propia o de alguien a quien en mi vida de lagartija no he conocido pero que

seguro indaga en un libro que contiene estas palabras.

Mmmm que linda se ve estirando sus brazos por el respaldo del sillón, mientras

enciende un cigarrillo y como sintiendo un gran regocijo en ese sillonsote viejo apoyado

en una pared de ladrillos que poco le falta para caerse, pero que al menos ayuda a que no

se metan los pollos que viven en el jardín, pues tan solo mide un metro de alto. Quizás es

por eso que siempre tiene tanto polvo ese sillón. Lo importante es esa bella silueta que se

da vueltas y se gira y habla y tiene forma de fuego; es decir, ese pensamiento que como

el humo del cigarro sube hacia la luz de un foco que ella no deja de mirar.

¡Ah de veras! la historia de cómo llegamos hasta este momento mi esposa humana

y yo su esposo la lagartija besucona.

Josefina, es una mujer hermosa, muy bella y feliz, de hecho siempre había sido

feliz, aunque hoy más que nunca. Ella estudió la carrera de periodismo, le encanta tomar

fotografías y recorrer el país conociendo los pueblos del campo y la ciudad, sus dolores,

tradiciones, sus alegrías y sus luchas.

Todo comenzó hace un par de años, cuando recién llegaron Josefina y su anterior

esposo a esta casa. Todos aquí mirábamos a la pareja como un potencial banquete de

pensamientos a devorar, mientras ellos ingenuamente pensaban que comemos bichos,

creen que salimos a comer cuando en realidad los observamos y aunque nos miran a los

ojos y se percatan de que la mirada es mutua, parece no importarles, aparentando

indiferencia.

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Recuerdo que llegaron un día precisamente como hoy, 26 de septiembre de hace

algunos años, un día que aunque ya pasó se repite infinitamente en los tiempos pasados y

futuros, en distintas fechas y momentos de la historia que escribieron los que aun no

nacen. Ese día llegaron Arthur, su esposo y ella con un paliacate cubriendo su cabeza,

bien abrigada, con su falda larga y ajustada a su cuerpo y dos bolsas de plástico colgadas

en las manos. Cuando entró ella por delante, escuché, miré y sentí unas profundas palabras

que contenían infinitas palabras que nunca escuche antes, y eso que esta casa tiene como

100 años desde que fue construida y han pasado por aquí una infinidad de personas.

Cuando me percaté que a esas palabras las acompañaba un pensamiento que era

capaz de reunir a las mas evolucionadas y revolucionarias paradojas, me di la vuelta tan

súbitamente que las vibraciones de mi movimiento hicieron una ola en el ambiente que

crecía exponencialmente hasta provocar un espasmo casi imperceptible pero que por

dentro hace estremecerse a cada célula de su cuerpo, o sea de Pina, cuyo movimiento

producía a su vez un huracán en la India y la desaparición de una especie de flor

submarina en el océano índico. Ella, por supuesto no se dio cuenta de todo eso.

De inmediato me percaté que ese complejo mensaje era posible gracias al lenguaje

que emanaba de su boca, pues en estos barrios de la ciudad de Iguala los lenguajes hacen

referencia y honor a una filosofía centrada en los conceptos individualizados,

simplificados. En cambio la palabra de Pina es colectiva, compleja; hace referencia a

conceptos que no existen en las palabras occidentalizadas y que más bien evocan a

conceptos sagrados del universo para referirse a la vida cotidiana.

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Entonces, supe que estaba hablando traduciendo complejos significados

provenientes de su lengua madre indígena a banales palabras mestizas, que juntas

generaban complejas reflexiones y pensamientos. Su lengua seguía presente en ella a

pesar de toda una vida de vivir en la ciudad y que seguía siendo espejo de múltiples

colores que la llenan de tradición y de historia, de conciencia y de rebeldía, de su color

de tierra, de su mirada mensajera. Todo esto a pesar del esfuerzo de sus padres por que

ella no aprendiera sus raíces por la discriminación que lo azotaba.

Sin embargo, su lengua usual era el español citadino, con sus argots, modismos y

groserías. Afortunadamente la entiendo perfectamente porque no veo en ella la palabra

expresada sino el sentimiento, el mensaje y el pensamiento que llevan dentro. Es igual

que la esencia profunda del pensamiento presente en el viento, en los rayos del sol, en

una gota cayendo de la llave de agua y que golpea día y noche una cazuela. Vivir de

devorar pensamientos desde mi cuerpo de lagartija es seguramente lo que me motiva a

conocer el pensamiento de cada momento, y el pensamiento que se encuentra dentro de

otro pensamiento presente en la palomilla que devoro, aunque no siempre, pero la audacia

consiste en identificar el momento preciso, el insecto preciso y las circunstancias precisas.

Cuando ella me miró por vez primera pegado en la pared pasó algo que nunca

antes, me sostuvo la mirada y estoy convencido que justo entonces entendió que estaba

absorbiendo cada secuencia matemática y lógica de un instante infinito presente en ella.

Acto seguido me sonrió y sin dejar de mirarme habló a su esposo:

—Arthur, con esto te vas a sentir mejor, ven te acompañaré para que te acuestes

un rato en el petate-

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Mmmm Arthur, es todo un caso, recuerdo cuando escuché por primera vez su

nombre, que entonces no lo sabía pero de inmediato supe que se trataba de su compañero.

Imaginé que entraría un hombre alto y robusto, güero y hablando en inglés, pues en algún

momento de mi historia conocí uno, que era un ebrio vagabundo pero que vivía en esta

casa; esa es otra historia que terminó mal, muuuy mal y al mismo tiempo muy bien. De

hecho a veces pienso que tengo mucho de ese vagabundo (al que por cierto le decían el

hippie) o que él tiene mucho de mí y que esa sensación es más importante de lo que creo,

en fin el tiempo lo dirá.

El caso es que mi sorpresa fue que percibí otro pensamiento como el de Pina, y

por la puerta entró un hombre con una camisa ensangrentada, caminando muy débil como

si estuviera recuperándose de un fuerte atentado y Pina deinmediato lo atendiera con amor

y paciencia. Le limpiaba las heridas con una serenidad que me impresionaba, pues el

estado de salud de su marido se veía delicado.

El pensamiento de Arthur pertenecía a otra lengua pero con sus mismo sueños,

con sus mismas formas y con su misma rebeldía aunque más ardiente. Vi también que de

su morral deshilachado y ensangrentado emergían mensajes de dignidad y rebeldía que

yo percibí con claridad. Arthur no me miró, aunque no le despegué la mirada y Pina no

me la despegó a mí.

Y hablando de historias que contienen otras historias, cuando miré ese morral

deshilachado pude ver los infinitos mensajes que contiene, las historias que cuentan esos

hilos de muchos colores sucios y desgastados.

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El viento sopló, haciendo que los hilos del morral de Arthur se agitaran de un lado

para otro, llevando el viento un pensamiento, una historia hacia mi lengua, que justo

entonces había sacado a gran velocidad, movimiento que Pina sintió y súbitamente giró

su cabeza hacia mí. Supe entonces, mientras masticaba un insecto que atrapé, que Arthur

lo tiene desde que nació, aunque su madre se lo dio cuando tuvo 14 para que echara las

semillas de maíz que sembrarían en el cuamil. Tarea que era colectiva aunque nunca

completa por la ausencia de su padre que se fue a los Estados Unidos desde que su madre

estaba embarazada de él, por lo que nunca lo conoció personalmente más que por cartas,

fotos y una llamada anual; hasta que el año pasado murió en Irak en un intento por

conseguir estar de forma legal en aquel país tras 20 años de trabajo explotador, aceptando

como última esperanza un empleo en el ejército.

El morral fue un obsequio que su padre en vida le mandó de Estados Unidos poco

antes de que naciera, aunque en realidad parece hecho en Oaxaca y lo compró a un

maleante de Los Ángeles por 50 dólares y los pagó por la alegría porque le concedieron

el derecho tradicional de nombrar a su hijo aunque se encontrara geográficamente lejos.

De hecho, Influenciado por su nueva vida le puso Arthur, aunque el color de la tierra esté

en cada rincón de sus ojos.

Así entendí la razón del porqué un hombre con raíces indígenas porte un nombre

en inglés, lo entendí en la historia guardada tras el pensamiento contenido por el

deshilachado morral.

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Con dificultades por vivir en la ciudad, no dejaban de atender las tradiciones religiosas

que les daban sentido, y que ese día ensangrentado por las heridas de bala de Arthur,

cobraban especial sentido, por una razón que no entiendo, pero que intuyo.

¿De dónde viene Arthur? Me preguntaba cuando mi penetrante mirada de curiosidad

penetraban en sus heridas y en el fondo miraba balas y odio. Hasta que mi concentración

fue reventada por la voz presurosa de Arthur, que parecía olvidar su malestar.

—Hay que acomodarnos pronto, hay que tener las ofrendas y el toro.

Dijo Arthur esperando pacientemente a que Pina termine de limpiar unos libros viejos

que pertenecían a su padre Jacinto y que hablan sobre la historia de sus tierras y las luchas

que ha debido librar.

— ¿Ya sabes que a la gente de mi pueblo le quieren quitar la tierra para instalar una

mina de oro? Interrumpió Pina

—SÍ, te digo que nos va a llevar la chingada si no hacemos algo, al rato llegan los

compas pa´ platicar qué ondas con la marcha, aunque lo que está pasando ahorita allá

afuera es mas urgente y terrible, pues narcos que se dicen policías o policías que se dicen

narcos están disparando contra estudiantes normalistas que sueñan con que la educación

sea un derecho para todas y todos. -

Vi a Pina ojos de fuego y me miraban intensamente, o bueno en realidad yo estaba

detrás de ella, que en realidad miraba fijamente la llama de la vela, que a su vez estaba

justo enfrente de un espejo pequeño en el que ella se reflejaba mientras se peina y que me

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permitía mirarla de frente y sin darse cuenta ella también me miraba a los ojos, pero nunca

se imaginó que esa manchita en el espejo, opacada por la luminosidad de la vela es una

lagartija que se alimenta de sus pensamientos.

Con una tranquilidad que encerraba una profunda rabia y miedo por lo que sucedía

mas allá de las puertas de esta casa, donde habían estudiantes que estaban siendo

masacrados por policías municipales; situación que pese al dolor y la incertidumbre

generaba una escalada interminable de dignidad que en su conjunto hacían una ola de

rebeldía que como un golpe de viento la hacían voltear el rostro hacia la vela y gracias al

espejo también a mí, para después voltear lentamente hacia a Arthur y le dijo:

—No podremos nunca pagar a la madre tierra si destruyen nuestros manantiales

sagrados en esos cerros, en esas cañadas, en esos llanos. Ya vez como le hicieron con los

compas de San Martín de Bolaños.

—Son los mismos cabrones, es de la empresa que dicen, es de Canadá, la principal

empresa minera de la plata y el oro en el mundo, me dijo el Agus que lo vio en Internet,

ya ves que allí en el albergue tienen eso; así me lo explico todo, dice que quieren matar a

los campesinos de la comunidad, que están ahí desde hace muchos años y que además no

entienden la relación sagrada con el abuelo fuego, con la madre tierra, con el viento, las

plantas y los animales- Replicó Arthur alzando mas la voz, mientras yo digería con dolor

y tristeza miré como rodaba por su rostro una lágrima que cayó al suelo, produciendo un

estruendoso duelo espiritual, pues además de ser una convicción personal la de luchar por

defender sus derechos, también tenía un especial cariño con el el pueblo de Pina.

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Pina no dejaba de dar vueltas y mirar una vieja fotografía que tenía de cuando era

una niña de 7 años, la acariciaba como viendo si la vieja impresión se desvanecía pero

eso no pasó. Seguía tallando mas en lo que parecía un defecto de la fotografía, como otra

mancha negra. Se acercó la fotografía a la cara y se dio cuenta que en la pared, muy cerca

de ella había una lagartija besucona, como yo. Como extrañada me miró y siguió viendo

la fotografía.

En el espejo enfrente de Pina, la mancha es decir yo, se movió rápidamente y se

perdió del reflejo, ella lo vio todo y creo que estuvo consciente de lo que haría cuando me

percaté de su reacción al darse cuenta que me acerqué caminando por la pared hasta la

parte más cercana a los pies de Arthur donde cayó su lágrima. Me miró y me sonrió, y

recargó una pala en la pared muy cerca de mí, que me ayudó a bajar más cómodamente

hasta la lágrima que estaba sobre el suelo; a las besuconas no nos gusta caminar en el

piso.

Llegué hasta donde estaba la lágrima sin dejar de pensar en la bella Pina y de

inmediato sentí una compleja ráfaga que me costó trabajo agarrar y controlar antes de

poderla devorar. Cuando lo hice me di cuenta de los abismos infinitos que fueron dando

forma a esa lágrima hasta hacer un pensamiento etéreo presente en los sentimientos y

pensamientos de Arthur, como una fotografía actual que permite analizar y explorar la

realidad planteada por cada universo de su mente, pero de una manera viva, dinámica e

impredecible.

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Amores de Lagartija

|Mi interés era mucho, pues debía saber más de donde provienen estos niveles de

pensamientos, además claro del especial interés de conocer más sobre las múltiples

realidades que rodean a esta bella mujer con la que cada vez era mayor el tiempo y el

espacio compartido.

Probé con mi lengua de lagartija esa lágrima y pude ver un abismo de injusticias,

de ataques a su dignidad como ser viviente, y pude ver un coraje profundo y explosivo,

que me hizo correr rápidamente a un lugar más seguro para digerir todo esto, y soportar

la crisis psicoactiva que me provoca su miedo abismal.

—Caraja lagartija casi la piso. Dijo Arthur al ver que salí corriendo debajo de su

zapato. —

Recuerdo que cuando escuché eso, estaba en un profundo estado de alerta, pues

los pensamientos que devoraba sin cesar me agobiaban y sin embargo no podía dejar de

devorarlo, era como si al engullir una gota de agua salada como la que estoy justo ahora

digiriendo, esta se convirtiera en un sumidero en forma de hoyo negro que traga todo a

su alrededor hasta devorarme completamente a mí, que se admite que soy su depredador.

Inmediatamente me cercioré de que estaba en una situación diferente a cualquier

otra y que no solo debía tomar con cuidado esos pensamiento o terminarían por

absorberme y desdibujarme en un laberinto que no puedo controlar.

—Déjala, ya sabes que a mí me gusta que esta lagartija este en la casa, dicen que

se come a las arañas y a los alacranes—responde Pina de inmediato. —

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Amores de Lagartija

AMORES DE LAGARTIJA

Desde el primer día Pina y yo tuvimos un acercamiento muy fuerte que comenzó

con un intenso intercambio de miradas, hoy es mucho más que eso, aunque no sea cierto

que como arañas, como ella piensa. La perdono porque sé que en el fondo no le interesa

lo que coma sino la relación que mantenemos y que va más allá de todo.

En aquel entonces yo sabía que sus palabras encerraban además profundos

sentimientos que aunque ella aun no lograba distinguir, ya estaban presentes en cada gesto

que me dirigía, incluso en una ocasión mientras yo me paseaba por un árbol, en cuya rama

Pina colgaba un objeto esférico que rellenó de agua con azúcar para que se acercaran los

colibríes a beber y ella tener la oportunidad de fotografiar. No aguanté la tentación de

probar un poco de esa agua endulzada que cayó al suelo justo cuando un colibrí bebía

mientras ella asechada por la lente de su cámara fotográfica.

Ya no era el agua salada de la lágrima de Arthur que hablaba de las más profundas

injusticias en contra suya y de su pueblo, producto de un aparente funcionamiento

sistémico. En esta ocasión era el agua endulzada alimento de un colibrí que bebe de un

recipiente de plástico, pero lo hizo después de haber visitado las flores de los árboles de

naranjo que estaban en ese jardín del patio de la casa, bebiendo el dulce néctar de las

flores con su alargado y delgado pico. Me impresiona el profundo intercambio que ocurre

entre el ave y los árboles de naranja, pues estos requieren del incansable trabajo de

quienes lleven el polen de una flor a otra, para así poder seguir teniendo frutos, nuevas

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semillas y por lo tanto vida para su especie. Ese trabajo lo hace, mientras se alimenta, el

colibrí, que hoy me deja conocer esos antiguos acuerdos que hacen una economía sagrada,

que viene de la tierra y regresa a ella de manera infinita.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo desde la punta de la lengua hasta la punta de mi

cola, al no entender entonces que es lo que había pasado, ¿porqué si existe una estructura

sagrada de economía que viene desde los más antiguos patrones que dan sentido a las

esencias de la vida, existe también una economía putrefacta que destruye esos mismos

acuerdos y patrones, traducidos en una violencia sistémica en contra de los pueblos y

personas que defienden lo sagrado?

Esos pensamientos traducidos en el mensaje de una gota de agua salada producto

de una lágrima de Arthur y él una gota de agua dulce que cae el pico de un colibrí me

anunciaban ese día a lo que me enfrentaría con esta singular pareja que mas allá de mi

voluntad se habían convertido en una parte importante de mí, no solo por alimentarme de

las complejidades gestadas en sus pensamientos, sino por la relación personalísima entre

la bella chica y yo, una insolente lagartija.

De hecho, después de ese día no dejaba de darle vueltas y preguntarme cómo es

posible que exista eso que a todas luces es todo lo contrario a las fuerzas sagradas que

construyen constantemente el universo, lo que crece y no deja de crecer nunca, como le

llaman los huicholes el “Yurámeka”. Esto, es todo lo contrario a la fuerza oscura contra

la fuerza creadora, expresado a partir de la economía muerta que infunde muerte y

destrucción.

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Amores de Lagartija

Cuando juntos vimos, sin precisamente entender todo esto, por encima de nuestros

ojos había un sudor frío y un rostro pálido, que para colmo mío, es decir de la besucona

que era, como todos los intercambios previos de pensamientos, el resultado simple de la

copulación que acababa de tener lugar, a partir de lo que curiosamente hizo sonoro ese

pensamiento y palabras de Arthur, haciéndose un inusual, inesperado y novedoso

triángulo.

Con la mirada fija en su cámara digital, Pina observa la fotografía que acaba de

tomar al colibrí, recorre las demás fotografías que están en su aparato, recorre una por

una las imágenes que le causan la misma sensación de conmoción, de intriga e

indignación que llenan sus ojos de insólitas mareas que la ponían al borde de un llanto

rabioso.

Caminé por la rama del árbol de guayabo, era tan delgada que incluso con mi peso de

lagartija se doblaba y me preocupaba que se rompiera y no pudiera darme cuenta de que

es lo que ponía así a mi amada esposa. En la pantalla de la cámara pude ver las imágenes

que en su trabajo ella había captado, eran marchas de cientos de personas, con mantas y

pancartas con leyendas tan variadas que las hacían parecer un catálogo de múltiples

levantamientos sectoriales, los electricistas con una lucha sindical de miles de personas,

curioso porque no peleaban por mejoras laborales, sino por el trabajo de todos ellos al ser

desaparecida la empresa paraestatal en la que trabajaban y con ello el sindicato luchaba

también por su propia existencia. Eran los estudiantes que luchaban por que la educación

siguiera siendo pública, laica, gratuita y para todos. Eran los homosexuales peleando por

el derecho a ser y pensar como ellos quieran, a ser diferentes. Eran los pueblos que,

aunque diferentes, no son un sector sino pueblos.

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Amores de Lagartija

-Todos ellos son parte de sectores tan distintos que realizan sus luchas por separado,

que no existen ligas naturales para su comunicación, pero que sin embargo parecieran ser

todos ellos parte de un solo plan - Dijo Pina a Arthur con una voz tan baja que quizás él

no alcanzó a escuchar o bien, tan solo escuchó pero no mencionó palabra alguna.

Volvió a tomar su cámara y en esta ocasión la dirigió a mí, cerró un ojo y con la mano

derecha enfocaba la lente, mientras presionaba una y otra vez el disparador. Después no

miró las fotografías que había tomado sino que se me acercó mientras extendió su mano

para acariciarme. Noté su impresión al ver que lo había logrado sin que yo saliera

despavorido como sería de esperarse si fuera una lagartija cualquiera.

Acariciaba mi espalda deslizando su dedo hasta mi cabeza y cuando esto pasaba yo

solo cerraba los ojos ante la presión de sus manos y con sus caricias me trasmitía sus

pensamientos que nuevamente alimentaban nuestra relación que cada día se hacía más

grande y más bella.

Sectores aislados uno de otro son como células que cada una de ellas tiene su propio

comportamiento independiente, con una relación azarosa y caótica respecto a los demás

sectores. Sin embargo, pareciera que hay algo que no las mira así, pues mientras se

realizan reformas legales, atentados contra los derechos laborales, educativos,

territoriales, se construye una sola realidad integral, donde se van ensamblando las

condiciones que necesitan los dueños de un poder económico y político que representan

la descomposición de patrones sagrados que antes me había mostrado la salada lágrima

de Arthur y el dulce alimento del colibrí.

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Esto no es cualquier cosa –pensé- mientras el estremecimiento me hizo no soportar

más las caricias de Pina mi esposa humana, me sacudí de su mano y corrí por la misma

rama por la que había llegado hasta ahí, hasta que me puse atrás de unas frondosas hojas

que me permitieron ocultarme para tratar de digerir lo que estaba recibiendo de este

tormentoso amor, que sea como sea, yo había decido sobre llevar. Pero así es el amor, no

siempre es sencillo.

Quiere decir que desde abajo, desde los pueblos que se organizan y generan nuevas

realidades emergentes, no se puede entender la totalidad de la realidad, sino que hay

dinámicas y procesos que van emergiendo intencionadamente en sentido inverso que es

desde arriba hasta abajo, creando patrones auto-organizativos que son capaces de generar

una sola realidad en la que los ataques supuestamente sectoriales son auténticamente un

autómata para el que no existe el caos y el azar entre dichos atentados contra la dignidad

humana y de la vida en su conjunto.

Ese supuesto caos, en el que luchan estos pueblos, sindicatos, ecologistas, estudiantes,

campesinos, homosexuales, trabajadores y trabajadoras sexuales, no es más que una

ficción que los mantiene atomizados y de ello depende la seguridad y la no visibilidad de

eso que no sé qué es, pero que tiene la capacidad de integrar todos los procesos de despojo

de derechos fundamentales, haciéndoles creer que tienen múltiples enemigos, mientras

que es uno solo; poderoso e inteligente, tanto para hacer de todas sus perversidades un

solo plan de descomposición de la realidad para el servicio de intereses mezquinos.

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Amores de Lagartija

Su secreto y su estrategia es ser consciente de las propiedades emergentes creadas a

partir del máximo caos entre los sectores de la sociedad, esos mismos que hoy se agrupan

en sectores en lucha y que vistos desde los ojos de los de arriba que se traducen en un

perfecto y armónico orden visible solo para ellos, a los que llama movimiento social, los

alzados, los revoltosos y con capacidades destructivas hacia el sistema político y

económico mundial sin precedentes.

LA PRIMA BRIGIDA

Aquel día recibió la inesperada visita de su prima Brígida, a la que recibió con un

abrazo después de varios años de no verse. Ella está en la ciudad para cuidar a su suegra

que está internada en el centro médico, la habían traído unos días antes cuando se cayó al

pisar sobre una corcholata, que al pisarla y tallarse con el piso produjo un zumbido tan

agudo y molesto, que le provocó un escalofrío que recorrió su cuerpo, partiendo desde el

corazón de la suegra de Brígida, y avanzando hacia arriba y hacia abajo, hasta tocar sus

oídos y sus rodillas, cuando perdió el equilibrio. Bueno, eso es lo que contó la prima.

Con una evidente alegría de platicar con Pina, Brígida le contó también lo que le

aquejaba, como que en su pueblo no hay que comer, aunque en el mes de junio sembraron

como es costumbre, pero ese año no llovió, una sequía sin precedentes retraso tanto las

lluvias que el maíz en las barrancas no pudo crecer y la sed de las tierra se convirtió en

gusanos que arrasaron con los cultivos.

¿Qué tenía que ver aquella nota de periódico que Pina había leído en la que decían

que en la comunidad de donde es Brígida se había hecho una gran movilización de

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Amores de Lagartija

personas que no estaban de acuerdo con la construcción de un proyecto carretero, que

mas de mil personas estaban acampadas impidiendo el trabajo de la maquinaria con estos

desórdenes climáticos?

Estas fueron preguntas que pasaron por mi cabeza de besucona, y de manera

inmediata, tuvieron eco en las palabras que salieron de la boca de Pina, pues ella percibió

mi pensamiento, lo aceptó dentro de ella y de su boca salieron espasmódicas palabras que

describían el producto de nuestros encuentros románticos.

--El problema es la industrialización planetaria, necesaria para sostener ese nivel

de producción que necesitan los poderosos hijos de puta, porque si sus ansias de

explotación respetaran las capacidades de la tierra no estarían contaminándolo todo, y

provocando que los equilibrios naturales más ancestrales se hubieran fracturado--

Equilibrios naturales, son las palabras que emergieron de aquella copulación

espontánea que habíamos tenido al intercambiar los pensamientos. Mientras me miraba

con una insistencia profunda, directo hasta lo más oscuro de mis oscuros ojos.

Con pasos lentos camino despacio por la pared, tratando de alcanzar una pequeña

cucaracha que está muy cerca. Pina me mira como sabiendo mi instinto natural por

devorar todo cuanto pase por su mente; una sonrisa tímida y llena de confesiones me sigue

mientras me desplazo.

Brígida, se percata que entre los saludos y los comentarios fundamentalistas de

Pina, no había siquiera dejado una mochila que traía. La puso recargada en la pared y

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Amores de Lagartija

sobre el piso de cemento. De su mochila sacó un galón lleno de agua y la miré beber como

si no lo hubiese hecho desde hace un par de días. Fue tan abrupto su trago que al momento

de bajar la botella salpicó un chorro justo al rincón en el que me encontraba que hasta

antes de ese momento creía a prueba de cualquier perturbación.

Fue como si esa agua que me bañaba el rostro me mostrara una profunda realidad

que a la propia gota de agua hacía sufrir, era como si la hubieran contaminado con un

cochambre oscuro pestilente, pero no venía de la gota, sino que era una contaminación

que venía de algo mucho muy profundo, que había alterado los equilibrios ancestrales de

esa agua e incluso su composición molecular.

Equilibrios ancestrales. Nuevamente retumbaba en mi cabeza de lagartija la voz

de Pina refiriéndose a esos mismos “equilibrios” que son devastados. Es quizás que algo

en verdad está pasando, algo en verdad está cambiando en niveles infinitamente grandes

o infinitamente pequeños.

--¡Aaaaaaaaaaahh! Se escuchó salir de la boca de Brígida al darse cuenta que por poco

me pisa, claro que la sorpresa fue igual de espantosa para mí. Ella gritó no porque me

fuera a hacer daño, sino por lo inesperado de ver a esa pálida y traslúcida lagartija en un

lugar en el que nunca hubiera imaginado encontrarla.

Aún exaltado por la sorpresa de escuchar a Brígida así de asustada me escondí tras

un cuadro en el que estaba dibujado el antiguo clásico fractal de Mandelbrot, trate de

describir lo que estaba viendo en la gota de agua que seguía humedeciendo mi piel de

lagartija.

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Amores de Lagartija

Cerré los ojos y supe que debía compartirlo con Pina para que ella me ayudara a

entender lo que estaba encerrando esa agua que trae consigo la realidad que vive Brígida

en su comunidad.

Caminé hasta estar en el techo justo sobre la cabeza de Pina, Desde ahí deje caer

en su cabeza un poco de esa agua mezclada con un poco de mi saliva a su cabeza. Es una

cantidad de líquido tan pequeña que fácilmente puede estar tan ancho como un hilo de

telaraña y tan largo como un grano de lentejas, por lo que es prácticamente invisible para

las dos chicas.

LA VIDA ES UN CONO DE PAPEL

Pina le platicó a Brígida lo difícil que le resulta su trabajo como periodista,

documentando lo peor, lo más sucio de la embestida integral contra los pueblos ejercida

por los poderosos, que incluso la pone constantemente en grave peligro, pero le explica

que la realidad solo se puede entender desde los que son capaces de ver de manera

conjunta la totalidad de los ataques que aparentemente no están relacionados entre sí y de

esa manera logran imponerse.

Por supuesto, me inquieté pues pareciera que Pina pretendiera probar lo que en mi

entender había quedado incompleto o quizás errado. Justo en ese momento ella gira su

cabeza y me mira con una sonrisa extraña, como burlándose de mí. Yo, atento me sereno

y escucho con atención.

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Amores de Lagartija

—Pina continúa —desde los niveles más globales se van definiendo patrones de orden,

que definen como deberá ser la alimentación del mundo, que definen en que trabajarán y

cuanto ganarán, que definen incluso las convicciones espirituales, sociales y políticas más

básicas a través de los medios de comunicación, van creando sistemas ordenados que

ordenan a su vez los patrones de funcionamiento interno en dimensiones amplias del cono

nórtico.

Ordenaron los territorios nacionales, que se hacen a su vez de territorios también

reordenados, estos otros no son necesariamente geográficos, sino sectoriales, son por

ejemplo el espacio del ataque a los trabajadores, ordenado a los estándares de explotación

de mano de obra, falta de garantías colectivas de trabajo, desconocimiento y cooptación

de los sindicatos, violaciones a los derechos humanos, esclavitud en empresas

agroindustriales, industriales, prostitución o prostitución infantil, corporaciones del

crimen organizado protegido por el Estado, etc.

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Amores de Lagartija

Un sistema que pretende ser absoluto y que tiende sus ramales hacia niveles

transversales cada vez más inferiores dentro de la gran estructura nórtica. Las extiende

también hacia los estudiantes, privándolos de la oportunidad de estudiar la universidad, a

menos que sea de las clases sociales elegibles para ellos, impone formas y programas

educativos que preparan a los niños y jóvenes para ser más útiles a la gran estructura

nórtica, que desciende sigue descendiendo en niveles trasversales, reordenando territorios

espaciales y no espaciales, temporales o sectoriales.

--Eso quiere decir que por lo tanto, son ellos los pueblos los que son capaces de

entender la forma de actuar de la estructura nórtica, de denunciarla ante los pueblos y

gobiernos del mundo--.

--Mientras tanto, la gran estructura no deja de buscar ordenarlo todo,

descendiendo en niveles jerárquicos, verticales y paralelos simultáneamente por los

niveles de esa estructura--.

--Brígida atenta escuchaba, mientras con su mano acariciaba su barbilla y rascaba

su cabeza para tratar de entender lo que ella decía, a lo que contestó--.

Hasta que Brígida la interrumpió:

--No mames Pina, como se necesita andar para entender eso.--

Pina, sin sonreír y completamente seria invitó a su prima a descansar en un petate que

tenía disponible, pues se sentía cansada y al siguiente día debería salir de viaje a cubrir

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Amores de Lagartija

varios eventos en el sur del país, pero siempre con el corazón impaciente por regresar a

casa y poder seguirme viendo. Claro que no se lo cuenta a la prima porque no le gusta

platicar a nadie de nuestro Romance.

Recuerdo que aquel fue un tiempo de muchos viajes, la miraba llegar e irse de un

momento a otro, no estaba mas que apenas unas cuantas horas antes de volver a salir, cada

vez que regresaba lo hacía cargando nuevas historias que recogía en la conglomeración

de situaciones que atravesaban su existencia y que siempre mostraba en todo su ser, en la

ropa que traía puesta, en lo que su estómago digería, en el consumo de oxígeno de su

incesante respiración, en cada gota de sudor.

En esos niveles que son espejos se reflejaron realidades sociales que configuraban

injusticias sangrientas contra miles de personas, despojos, represiones, desprecio,

explotación, combinadas en un solo pensamiento que contiene la visión de Pina desde las

resistencias desde los que deciden no dejarse.


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Amores de Lagartija

Combinado con su vida cotidiana, Pina hacia de la lucha el tema que amenizaba y

condimentaba su comida, en deliciosos y amorosos pensamientos que además me

compartía y que yo percibía desde donde me encontrara, desde cualquier rincón.

Mientras ella continuaba con su tiempo incesante, con un corazón creciendo y

cultivando importantes frutos espirituales, dirigiendo a grandes velocidades todos esos

pensamientos hacia todas las direcciones.

Hasta chinita se me puso la piel cuando me comenzaba a dar cuenta de los

infinitos patrones que presentaban entre sí, desde los huracanes nacidos en el perverso

plan de un gobierno capitalista para obtener el control geopolítico de una región, que

después de devastada, se renace en nuevas e inducidas formas.

¿Pero porqué la naturaleza responde de esa manera? buscando la estabilidad a

través del caos, como la tierra que se erosiona por las faldas de una montaña produce

deslaves que sepultan viviendas y personas, destruyendo todo a su paso, la tierra cae y

busca lograr su estabilidad en algún fértil valle. Así el capital mundial busca estabilizar

su flujo y concentrarse en unas cuantas manos, y también el poder político de la economía

formal y la ilegal. Todos esos poderes buscan, como la avalancha de tierra que baja de la

montaña para estabilizarse, el mundo material se nubla con una realidad que construye

cada nivel multidimensional.

Es como si el sistema político y económico dominante, operado desde una gran

estructura nórtica buscara desesperado un aparente orden, simulando ser la naturaleza,

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Amores de Lagartija

simulando ser la que da de comer a las sociedades, cuando en realidad es un parásito de

la humanidad en su conjunto, y del planeta en su conjunto, y del universo en su conjunto.

Simula ser como el huracán que con fuerza se crea en el océano producto del no orden de

los patrones climáticos, desestabilizados y corrompidos por obra de ese gran autómata.

—Es tal su capacidad de pretender actuar conociendo los patrones caóticos

fundamentales, que logra incluso convencer a muchos de dejar la naturaleza, ese contacto

con la madre Tierra y vivir en las ciudades, donde se olvida que la tierra respira, donde

todo es un mundo artificial, ficticio, pero que logra convencer que es el verdadero y con

quienes se resisten, suele llegar y tomarlos por la fuerza, secuestrarlo en sus entrañas y al

fin de cuentas las siguientes generaciones no recordaran nada de lo que fueron, de lo que

son —pensaba Pina mientras tenía su mirada perdida y comía poco a poco unas papas

fritas, que trae en una de sus manos—

Justo entonces, Arthur llegó por detrás y comenzó a besar el cuello de Pina mientras

acariciaba y besaba sus hombros, haciendo a un lado los tirantes de la blusa de dormir

que trae puesta Pina. Ella cierra los ojos y acaricia con su mano el cabello de Arthur

inclinando hacia atrás su cabeza para recargarse en él. De inmediato ya estaban acostados

sobre el sillón lo que era un pensamiento complejo se estaba convirtiendo ya en un

momento apasionado que no terminaría ahí, sino que se dejaron llevar por el placer del

intercambio carnal.

Sin embargo, aun en esos momentos Pina no dejaba de pensar en esos patrones que

conforman una estructura que es capaz de manipular la realidad de múltiples y

simultaneas maneras, reflejando esa complejidad en su incesante traspiración y profundo

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Amores de Lagartija

respirar, que lo hace tan libre que si el aire estuviera teñido se apreciaría con claridad un

remolino de viento que se mete girando rápidamente a la boca de pina y que contiene,

para mi sorpresa una perversa historia, Pina no sabe al momento de respirar que ese aire

ha sido brutalmente contaminado por la propia estructura nórtica que se asomaba a su

entendimiento.

Aunque parezca imposible, ella aun trae en sus manos su bolsa de papas fritas, la cual

deja caer en medio de suspiros y discretos gemidos. Ella vuelve a respirar profundamente

y el remolino de viento se vuelve a formar para entrar entre sus labios cálidos que casi

podrían purificarlo. En un segundo mi hermosa Pina cierra los ojos y en instantes todo

vuelve a comenzar y a terminar en cuanto lee la envoltura que había dejado caer y que

decía “Esta empresa ayuda a que tengas un aire limpio”, enseguida el costo del producto.

Me detengo a pensar, pues ella siempre ha respirado de la misma manera, pero en

esta ocasión parece ser diferente, ese oxígeno que ella ha respirado, producto de la

fotosíntesis de las plantas y árboles que habitan el patio de esta casa, alguien lo ha vendido

y alguien ha pagado por él.

— ¿Quién lo vendió y quien pagó por él? -

Me pregunto nuevamente con preocupación, lo que me llevó a correr rápidamente

sobre la pared hasta ponerme muy cerca de ella. Mi respiración de lagartija es agitada

mientras espero pacientemente a que ella haya terminado de aspirar en este respiro que

ya me parecía interminable, cuando de repente comienza una exhalación igual de

profunda. Atento espero y en cuanto el viento que sale por su nariz golpea mi rostro,

aspiro con fuerza para que entre la mayor cantidad posible.

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Amores de Lagartija

Ese día me sentí borracho o intoxicado con ese aire, que de inmediato me reveló

que todo empezó con el programa un programa llamado Pago por Servicios Ambientales,

que muchos científicos humanos defienden como una alternativa para mantener en buenas

condiciones un bosque que produce agua, biodiversidad, oxígeno y que además mitiga

grandes cantidades de dióxido de carbono para convertirlo en hojas, en tallos, en frutos.

El gobierno entregó a los pueblos indígenas que habitan esas zonas boscosas una

cantidad de dinero, pero que el gobierno recibía de instancias internacionales como el

Banco Mundial y este a su vez lo convertía en la economía que fluctúa de manera caótica

e impredecible en la Bolsa de Valores de Nueva York, recibiendo el nombre de Bonos de

Servicios Ambientales.

Dichos bonos fueron después comprados por una empresa que vende alimentos

chatarra, de esa manera la empresa no dejara de contaminar, sino que podrá emitir una

cantidad exponencialmente mayor para producir una mayor cantidad de…

—“papas fritas” -.

Los ojos de Pina se abrieron súbitamente y se incorporaba para levantar la bolsa de

chatarra que varios minutos antes había tirado al piso en un impulso por rodear mi cuerpo

con sus manos.

Me quede perplejo al descubrir el perverso hallazgo, pues ¿cómo es eso de que es la

misma marca de papas fritas que en estos momentos come Pina?

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Amores de Lagartija

La respuesta la encontré rápidamente al entender que la empresa para cumplir con las

presiones internacionales de mercantilizar la producción del medio ambiente, pagando

por patrocinar la conservación de algún sitio natural en buen estado. Un esfuerzo

financiero que la empresa carga a sus costos de producción y listo, es el propio

consumidor final quien termina pagando por la supuesta conservación de la naturaleza, lo

que además capitaliza poniendo leyendas en sus productos que dicen “empresa verde”.

Es decir, ahora entiendo que aunque quien está pagando por este aire es precisamente

la propia Pina, que aspira nuevamente el aire que ya veíamos contaminado hacia ella.

En ese entonces, con sus papas en la otra mano, ella está pagando a través del

costo de venta, una cantidad por el “servicio” que nos da este oxígeno, es decir respirar.

Pagándole a una empresa privada por su derecho a respirar aire limpio.

Hasta me hizo toser semejante certeza que acababa de adquirir, entendiendo el por

qué contiene tanto sufrimiento ese remolino que entra y sale por la nariz de Pina. Hasta

asco me dio la función básica de la respiración.

De manera instantánea, como siempre cuando los infinitos cálculos del universo

se convierten en fractales certezas, que a su vez se materializan en esta relación amorosa

que mantenemos esta hermosa mujer y yo. Esta vez la que tosió sin poder detenerse fue

ella, que de inmediato empezó a llorar despavorida.

Obviamente ese llanto terminó con la apasionada escena que estaban construyendo los

cuerpos desnudos de Arthur y ella perdidos en el amor que se interrumpió de manera

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Amores de Lagartija

abrupta, cuando Pina tomo a su marido por los hombros y lo apartó, haciéndolo a un lado

suavemente tratando aun en esos momentos de cuidar la susceptibilidad del momento.

Arthur desconcertado y al parecer hasta molesto le preguntó qué es lo que pasa;

ella no pudo dejar de llorar, ni siquiera para contestar lo que le estaban preguntando.

Arthur se agarro la cabeza con ambas manos y se agachó, justo en ese momento

su mirada se cruzó fijamente con la mía, me miro como nunca y observe mucho coraje

hacia mí, como si presintiera que en ese momento habían mas factores presentes en ese

instante de lo que él podía percatarse conscientemente.

TRIÁNGULOS DE TRIÁNGULOS

La noche trascurrió sin más contacto entre ellos que la cercanía de la cama, del

dormir cotidiano y de los sueños reflexivos. Al siguiente día temprano en cuanto

amaneció Pina ya estaba en la cocina preparando quien sabe qué cosa, pero que se veía

poco apetecible, cuando tomó en sus manos un cono de papel que estaba sobre la mesa y

quizás para evitarse la fatiga de ir y tomar un vaso, en ese cono se sirvió agua y la bebía

lentamente, mientras observaba las gotas de agua que comenzaban a caer del cielo y que

al parecer anunciaban una tormenta.

Entonces vi a un zancudo patón y cuya oscura barriga demuestra que no ha comido

aun, por lo que seguramente iría a picar a Pina que era su única presa posible. Seguía

volando cerca de mí como desafiando mi naturaleza de depredador, hasta que saqué la

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Amores de Lagartija

lengua, lo atrapé y no lo tragué. Yo no como zancudos, más bien fue para impregnarlo de

mi saliva, se bañe con su esencia y lleve un mensaje hasta mi amada.

Observé durante algunos segundos el vuelo un poco mareado del animal, parecía

que mi saliva lo había emborrachado y por un momento me preocupó que bajo esas

circunstancia no cumpliera con el cálculo que previamente había hecho. Continué

mirando, sigilosamente volaba a su alrededor lo que me provocaba una profunda emoción

pues avanzaríamos con un planteamiento muy importante que es necesario concluir. Justo

entonces el zancudo comenzó a descender hacia a ella, cuando inesperadamente algo

cambió.

Como queriendo calmar la tensión con su esposa, que ya era más mía que suya,

Arthur llegó hasta ella y la abrazó, él caminaba sin camisa por el calor que hacía en esa

temporada del año, pero el zancudo ebrio no alcanzó a percatarse de que se atravesaba en

su camino y lo picó en la espalda. Sentí como me recorrió un aire frío al no saber qué

sucedería pues el destinatario de ese piquete cargado de pensamientos y complejos

procesos no era Arthur, sino Pina.

Apenas y se alcanzó a rascar la reciente picada cuando después de unos segundos

él la miró fijamente, quizás como nunca lo había hecho; su mirada llegaba hasta lo más

profundo del espíritu de Pina. Ella lo miró y le correspondió, se prendió de su cuello y lo

apretó mientras acariciaba su espalda presionando sus dedos y sus uñas como si quisiera

rasguñarlo o como si se inundara de unas ansias infinitas de tenerlo muy cerca, el se

acercó a su oído y sin motivo aparente le dijo casi susurrándole:

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Amores de Lagartija

— ¿Sabes Pina? si es cierto eso de que las hormigas Leptótorax tienen en sus patas

un bactericida natural y se convierten en depredadoras de organismos mucho más

pequeños que son nocivos para sus hongueras, y esos organismos mucho muy pequeños

a su vez son capaces de convertirse en factores de contaminación con alcance planetario,

siendo capaces de destruir al mundo convirtiéndose en los depredadores de todos

nosotros--.

-- Si Pina, es como si fuese ese cono de papel que tienes en las manos, y nosotros

estuviéramos en la boca del cono, o quizás en un nivel mas adentro que se van

consolidando, no lo sé, pero que mas abajo de ese mismo cono estuviera un depredado

nuestro que fuera la hormiga y más abajo, quizá en la punta estuvieran esas bacterias,

pero que después se convierten en nuestros depredadores, como si esa punta del cono de

repente se abriera y regresara a devorar la boca del cono y así descender hasta ir

devorando cada uno de los demás niveles hasta llegar otra vez a la punta.. Pero no sé qué

es lo que pasa en ese momento.

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Amores de Lagartija

Una vez planteado ese momento de incertidumbre, Arthur se apartó un poco de

ella y se quedó pensativo, se sentó en el sillón viejo y enterregado, mientras se mostraba

visiblemente consternado. Pina lo siguió y se recargó en su pecho, como reconociéndolo

después de tantas tensiones, como reconstruyendo esos hilos que los habían tenido cada

vez más alejados desde hace varios días.

Arthur la abrazó tan fuerte que se amortiguaba el frío que arreció con mayor fuerza

ante la intensa lluvia que no dejaba de caer y cada vez se hacía más fuerte. Se mantuvieron

tan juntos que desde donde yo estaba no parecía ser dos cuerpos sino uno solo, que

parecían además disfrutar la brisa de agua que les alcanzaba a acariciar desde la tormenta

que sonaba con fuerza en el techo de lámina. No solo se cubrían del frío sino que se

acariciaban con amor y atracción física, como si nada hubiese pasado, como si lo que los

alejaba se hubiese esfumado o escurrido con el agua que corre con fuerza en la tierra del

patio.

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Amores de Lagartija

Me quedé perplejo por lo que acababa de atestiguar, por ver el efecto que había

tenido la histórica equivocación del zancudo ebrio por mi saliva, es como si ella se

hubiese sentido atraída por Arthur pero no por él, o al menos no solo por él, sino por las

claves universales que salieron de su boca en forma de palabras. Como si Pina hubiese

sentido esa intensa atracción también por mí.

Pina, cansada y con una apariencia que reflejaba una evidente fatiga, se sentó

sobre el sillón empolvado, estiro sus brazos sobre el respaldo, la poca ropa que traía y que

apenas disimulaba algunos detalles de su anatomía, evidenciaba a través de su mirada

perdida que permanecía fija en el techo sin enfocar a ningún lado, que la digestión de los

patrones universales reflejados en una simple comparación del funcionamiento de una

especie de hormigas, había pasado de ser una simple plática poco común, a ser un patrón

que sale del pensamiento que lo crea para ocupar espacios terrenales y que estaban

formando o deformando la situación afectiva en la relación de esta pareja que aunque no

lo quiera Arthur, me incluye.

Se puso de pié y regresó a la cocina, donde casi se quema lo que tenía en la cazuela

con aceite caliente. De ella sacó un pescado frito, cuyo olor me comenzó a inquietar pues

nunca antes lo había conocido. Se sentó mirando con atención el animal que estaba a

punto de comer, cuando me di cuenta que por estar atento a los movimientos de Pina, no

me percaté que Arthur estaba vigilándome de cerca, que se había dado cuenta que ella no

estaba mostrando exactamente amor hacia él, sino hacia mí, lo cual parecía no solo

molestarlo sino enfermarlo de rabia y de celos.

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Amores de Lagartija

Me di cuenta en su profunda mirada que no solo entendió eso sino parecía darse

cuenta que lo que yo estaba digiriendo no eran los insectos que aparentaba, sino los

profundos pensamientos complejos que se complejizaban aun mas al entrar en mi cuerpo

y mente.

Arthur decidió no quedarse con los brazos cruzados y de una manera casi infantil

tratar de impresionar a Pina para hacerla sentir que es a él a quien ella ama, engañándose

a sí mismo para ignorar que los nuevos conceptos que estaba manejando no venían de él

sino del zancudo que lo había picado y cuya roncha aun estaba rosada y generándole

comezón. Mientras se rascaba el picor que le ocasionaba le dijo a Pina:

—Es como un pez grande que se come a uno más pequeño, y ese más pequeño a

otros más pequeños y luego todos son devorados por uno mucho más grande y este por

otro y otro cada vez más grande, con la diferencia de que en este caso es al revés, el pez

chico saca de si el pez mas grande, lo descome (lo contrario de comer), y así

sucesivamente hasta llegar a este pez que estoy comiendo—

Aunque acertado, hasta me pareció cómico el intento de Arthur, pues aun no había

comprendido que no sería de esa manera como podría hacerme a un lado de sus vidas,

sino que eso solamente lograba hacerme más fuerte ante los ojos de su esposa, que es mi

mujer. Después de eso ya no pudo hacer nada en mi contra tras su fallido intento de hacer

pensar a Pina que fue él quien hacía de la realidad un espiral para su deleite, pero en su

rostro se veía una rabia inmensa, que no disimuló al tomar un tenedor y tratar de

encajármelo por la espalda, lo cual no logró porque Pina al percatarse le aventó con fuerza

la mano.

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Amores de Lagartija

— ¿Qué te pasa idiota? - Le dijo Pina.

Al ver que su amada Pina me estaba defendiendo, celoso y hasta colorado estalló

cuando Pina tomó con ese mismo tenedor que ya le había arrebatado, un trozo de pescado

y lo puso en el piso para que yo lo comiera, en un claro y amoroso intento por compartirme

la historia de ese pez, de sus depredados y de sus depredadores.

—Que, ¿te la vas a pasar apapachando a esa pinche lagartija? —Grito Arthur

mientras fruncía las cejas sin ocultar su coraje.

Pina sorprendida de lo insólito del arranque de celos de Arthur motivado por una

lagartija levantó los hombros en señal de irónico extrañamiento, aunque por dentro sabía

que algo mas allá de la relación normal se estaba construyendo entre ella una chica

hermosa, casada y humana con una lagartija sin escamas, con bolas en sus dedos y con

una cola que vuelve a salir si se le cae.

Cuando Arthur me vió con ella sobre la cama volvió a estallar tomando a Pina

por los cabellos y arrastrándola hasta afuera del cuarto donde le puso una golpiza. La

aventó con fuerza hacia el suelo.

Arthur estaba trastornado por la situación y se marchó golpeando la puerta al salir

de casa.

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Amores de Lagartija

Pina me miró y vi caer una lágrima que justo cayó sobre mí espalda, y el dolor fue

inmenso, marcando un momento íntimo sin precedentes entre nosotros, pues sabíamos

que algo se estaba desplomando allá afuera y acá adentro de la casa, y más adentro aun,

en las venas adoloridas de esta mujer. Ella sentada sobre la cama observó a la lagartija, o

sea yo, descender por la pared hasta la cama donde ella se encuentra.

Un rato después, exactamente 5 horas regresó Arthur, ahogado de borracho y

pidiendo perdón de rodillas a Pina por la forma como lo había tratado, prometiendo no

volverlo a hacer.

Ella se puso de pié y le dijo:

— ¡Lárgate, esta ya no es tu casa! -

Arthur se tomo con las manos la cabeza, y la miró con un gesto lleno de

desesperación y en ese momento salió de la casa no sin antes azotar con todas sus fuerzas

la vieja puerta de madera que con trabajos dividía la calle del interior de la casa.

Ya no tuvo mucho tiempo para ganarse otra vez el cariño y la confianza de ella

que para ese entonces no solo se habían derrumbado, sino que se convertían

peligrosamente en repudio y resentimientos.

Su machismo cultural lo cegaba junto con las borracheras mentales que se

convertían en borracheras alcohólicas, el ver el espejo sagrado de si mismo que es su

compañera y no reconocerla en sus derechos y su naturaleza. La verdad no es la primer

persona que conozco así, el hippie al que visitaba con frecuencia una mujer que era su

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Amores de Lagartija

vecina. El Hippie era el gringo que vivió antes en esta casa, hasta que un día, en medio

de una agonía comió de la planta que había estado desde antes de que él estuviera en esta

casa junto al sillón. Hoy ahí sigue la planta, pero nunca supe que fue lo que lo cambió, si

la agonía que sufría por unas heridas que traía y que sangraban sin cesar mientras su

pareja que entonces supe que era la vecina de al lado, intentaba curarlo o si algún efecto

psicoactivo de la planta junto al sillón.

No la comió por gusto sino por el dolor que le generaban las curaciones que

todavía le hacía su pareja. Sus gestos me causaban gracia y si alguien me hubiese mirado

(estoy seguro de que no o muchos secretos se hubiesen debelado antes de tiempo), seguro

hubiera notado mi risa, de hecho aunque nunca estuve seguro si lo notó o nó, no sé porque

pero Francisca como se llamaba la vecina, tomó una cámara vieja de rollo revelable en

blanco y negro y me tomó una fotografía que de inmediato olvidó por la emergencia que

representaba ese momento. Pero eso ya pasó, un recuerdo sin importancia.

En aquella ocasión el gringo le debió la vida a su pareja, que era una mujer alta y delgada

a quien escuchaba nombrar como Francisca, con la que frecuentemente se iba a pasar

algunos días en la casa de al lado. Su relación fue graciosa, de hecho durante mucho

tiempo no la conoció más que por el sonido de su voz y por las complejas pláticas llenas

de paradojas que tenían a través de la tambaleante barda que separa a ambos patios. No

sé que es lo que hacía el hippie, pero después de ese día en cuanto se recuperó de las

graves heridas gustaba de desdoblar el papel de los conos en lo que solía beber agua para

escribir no se que cosas. Nunca comprendí porque lo hacía sobre el papel de un cono y

no sobre una libreta, que mientras lo conocí me confirmaba que ese tipo era muy, muy

extraño. Solo decía a Francisca cada vez que comenzaba a escribir:

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Amores de Lagartija

-- es necesario que crezcamos como personas y como pueblos del mundo, desde abajo,

solo así aprenderemos, aprenderemos bien que en los poderosos no podemos confiar,

pues las masacres son un reflejo recursivo de un gran monstruo que nos confunde para

que no lo detectemos--

NADA ES PARA SIEMPRE

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Amores de Lagartija

Regresando al asunto de la tórrida relación entre Pina y Arthur; desde ese día en

que lo corrió las cosas fueron diferentes, me di cuenta en sus pensamientos que su

situación con Arthur estaba cambiando aspectos esenciales de ella, pero no para mal sino

todo lo contrario, ella se miraba más libre en sus determinaciones, es como si hubiese

despertado una parte de ella que estaba dormida durante mucho tiempo.

No solo eso, sino que en verdad algo había cambiado desde muy dentro de ella,

tanto que si se lo hubiese dicho, si ella hubiese sabido de lo que yo me di cuenta, seguirían

juntos, no se hubieran separado y ella no sería para mí. Fue una omisión muy importante

pero supongo que ha de comprenderme, que no me juzgaría, o quizás sí, no lo sé.

He de contarles, todo inició un día en el que eran tantos los sentimientos y

pensamientos que habían en ellos que ya estaban en lo más profundo de su ser, tanto que

en una ocasión, después de que sus diferencias los había llevado a una pelea motivada

por los característicos celos de Arthur, presencie una escena difícil, cuando ella lloraba

Arthur la desnudó y así la comenzó a golpear, como castigándola usando su naturaleza de

mujer en contra de ella misma.

Como si nada hubiese pasado ambos se fueron a dormir y me sorprendí al ver que

aún con lo que estaba sucediendo se acostaron en la misma cama, se cobijaron con la

misma cobija trataron de hacer como que no pasaba nada. Sus pensamientos se fueron

diluyendo en formas emergentes de conciencia que poco apoco fueron haciendo invisibles

los últimos rasgos que los hacían parecer aun personas despiertas, pronto sus gestos eran

diferentes, o indiferentes, que se yo. Arthur acostumbraba descansar con los ojos medio

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Amores de Lagartija

abiertos, nunca supe porque y suponía que prefería estar atento para no perder detalle de

lo que sucedía a su alrededor y poder reaccionar de inmediato no perdiendo las

costumbres guerrilleras.

Mientras tanto, ella transformó su rostro en un espejo de su ser, lleno de

tranquilidad y hasta pareciera estar sonriendo, su rostro incluso invita a cualquiera a

descansar y sonreír mientras eso pasa. Es en verdad hermosa.

Ambos dormían sin saber que algo sumamente profundo estaba sucediendo, en

Arthur parecía que el piquete del mosquito había dejado en él algo que no había logrado

sacar, que se transformaba en su interior y como si fuera un virus reproducía en su sangre

algo nuevo, algo capaz de transformarlo en niveles cuánticos invisibles a simple vista.

Aquella noche no se me olvida, cada momento, cada respiro profundo mientras se

quedaban dormidos y después cada cambio en sus sueños y pensamientos, no perdía

detalle porque parecía que algo grande pasaría en Ambos.

En sus cabezas pasaban remolinos incesantes, espirales infinitos llenos de colores

y de imágenes que se contienen así mismas de manera infinita, el cono había dejado de

ser un análisis abstracto para convertirse en una figura dinámica, que parecía tener vida

propia, eran conos que los veían y los sentían de una manera casi real en cada uno de los

niveles, desde lo más global donde todo es producto de un enorme caos que se auto

organiza para crear un nivel de abstracción aparente e incuestionablemente ordenado.

Justo en ese momento se comenzaba a combinar y actuar sobre otros niveles, hasta que

iban llegando a la punta de un cono que emergía. En ese punto se miraban ellos mismos,

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Amores de Lagartija

y después dentro de sí mismos, veían sus sentimientos y pensamientos, y dentro de esos

otros pensamientos y sentimientos, hasta descubrir y sobre todo aprender nuevas formas

de estos, que Pina y Arthur nunca habían imaginado que existían.

Recuerdo que en mi rostro solo resaltaban dos bolas que son mis ojos de lagartijas

cerrados por unos párpados gruesos y fríos, mientras seguía atento a aquel épico viaje por

el que la pareja estaba transitando. De pronto me asuste cuando el nivel de abstracción

del cono ya estaba en los niveles más íntimos y desconocidos y no solo eso, sino que los

estaba transformando, cambiando desde niveles cuánticos, aunque en los niveles más

externos todo seguía aparentemente igual.

Físicamente, ambos cuerpos tendidos sobre la cama tapados apenas con una

sábana tenían repentinos espasmos y sus rostros comenzaron a mostrar desesperación

cuando la complejidad de los factores y patrones de los que están siendo testigos habían

alcanzado tal caos y tal desorden que parecía que habría una gran explosión; hasta que la

hubo. El cono se alejo inmediatamente y ellos despertaron de un brinco, agitados en su

respiración y con un sudor helado que hacía buena combinación con su rostro pálido como

si hubieran visto a un fantasma.

DESDE LO MÁS PROFUNDO

Al amanecer ambos acostados dándose la espalda mutuamente con los ojos

abiertos tenían una respiración agitada, como si los aventaran con fuerza, ambos se

voltearon abruptamente y quedaron mirándose con la respiración igual de agitada. Se

miraron el uno al otro directamente a los ojos, sin mediar nada mas su atención se fijó en

el otro, en el centro del iris de sus ojos, en el centro oscuro de su mirada y poco a poco se

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Amores de Lagartija

miraron el uno al otro ambos ojos simultáneamente, después el rostro completo y aunque

sus rostros eran de las mismas personas, era absolutamente claro que algo muy profundo

en ellos había cambiado. Se vieron completos y se desconocieron al ver enfrente a una

persona diferente, ocultándoselo a sí mismos con un silencio estridente.

Ambos se pararon de prisa de la cama y se vistieron sin siquiera atreverse a mirarse

ni a hablarse. Pina tomó su bolsa y salió de la casa caminando de prisa como si fuese a

llegar tarde a ninguna parte. Mientras tanto, él encendió un cigarrillo y se sentó en el

sillón a fumar y beber un café caliente.

Con el paso de los días me di cuenta de que lo que había sucedido esa noche no

solo fue un sueño, sino que realmente su vidas estaban dando un inesperado giro que les

cambiaría el destino, pues su comunicación era como la de dos extraños, y su cama pronto

dejó de ser colectiva; pues Arthur desde ese mismo día sacó una cobija deshilachada y

durmió en ese sillón que se convirtió en su cama.

El distanciamiento entre ellos fue creciendo al grado de que ni la palabra se dirigían, hasta

que él o ella podían pasar varios días sin llegara a dormir a casa ante la indiferencia del

otro. El problema era más complicado que una decepción entre la pareja, es más bien que

su cónyuge ya no existía, aquella noche había dejado de existir y desaparecido entre los

procesos caóticos al interior de cada uno que tocaron fibras absolutamente sensibles e

íntimas de cada uno de ellos. Ese o esa que estaba en casa eran ya simplemente extraños.

Un día Arthur no regresó más y mi amada Pina con una frialdad impresionante tan

solo escuchaba los rumores callejeros de que andaba con una y con otra mujer. A ella

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Amores de Lagartija

parecía ya no importarle, aunque tampoco podía ocultar un profundo dolor y a la vez

desesperación de saber que él, del que se enamoró estaba perdido en remolinos caóticos

en su interior que simplemente lo hicieron desaparecer cuando amaneció aquel día y

consciente también de que no solo había sido la suerte de Arthur sino también la suya,

que no era ya la persona que era antes de irse a acostar, pero tampoco sabía con certeza

lo que había sido de ella misma.

Entendió que efectivamente estaba extraviada, que había perdido el sentido que la

mantenía centrada y que algo debía ser distinto antes de que pudiera sanarse a sí misma.

Es eso lo que a veces me pregunto, si debí o nó decírselo a Pina antes, para que

ella hubiese sabido que todo fue por la saliva que había infectado al zancudo, que lo

embriagó y después picó a Arthur, provocando esas profundas y graves transformaciones.

Pero pues como dicen, el fin justifica los medios y ahora el destino me estaba poniendo a

mi amada en frente de mí y con el camino mas libre.

Después, Pina dedicó su tiempo a pensar, a estar sola, en ratos conmigo, en ratos

no me dirige la mirada, pero siempre tratando de sostener una sonrisa tímida que parece

más un gesto de tristeza. Todas las noches ponía una vela y rezaba, meditaba, hablaba

con el fuego mientras ponía sus manos cerca de la llama. Eso yo lo miraba desde un hueco

que se hace entre una piedra grande y el suelo, para así cuidar una discreción oportuna y

protegerme del calor.

Ella comenzó a darse cuenta que necesitaba luchar, primeramente por curarse a sí

misma, demostrarse que no necesita el yugo de un esposo machista, por mas idealista y

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Amores de Lagartija

luchador que este sea; entendió lo que sucedía, sintió paz en su alma y en asumir su amor

con la lagartija, o sea yo.

— ¡No mames! Dice Pina al dejar caer un periódico al piso.

—Es el colmo —continúa— Hay 200 mil soldados de Estados Unidos tratando de

mantener la seguridad en Haití, después de un terremoto que dejo varios miles de muertos

como si todo ese imperialismo y auto denominación como los salvadores del mundo no

fuera lo que nos tiene así, que poca madre.

Ella en su papel de periodista gustaba de viajar buscando las historias por contar. Pasó de

hacer las notas culturales a cubrir las fuentes políticas y de movimientos sociales.

De todo esto me daba cuenta porque siempre antes de salir a trabajar dejaba una veladora,

en la que ponía y encomendaba sus pasos. Al principio consiguió unas que le duraban

apenas un día, después unas que le costaban un poco más pero que le duraban dos días y

medio que usaba cuando iba a salir de viaje a hacer algún reportaje pues tenía el propósito

de regresar antes de que se termine y se apague la veladora.

El problema empezó cuando tenía que salir durante mas días, por lo que tuvo que comprar

unos sirios enormes que olían como a aceite quemado pero que al menos duraban hasta

cuatro días antes de apagarse.

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Amores de Lagartija

El pensamiento multidimensional que se materializa en la flama de la veladora, me

mantenía atento los pensamientos que eran la base de nuestra relación. Ella siempre

pensaba en mí y yo en ella por más lejos que estuviera.

Seguía entusiasmada y quizás hasta obsesionada con entender lo que le había pasado

aquella noche en que cambió desde lo más profundo patrones que la configuraban, lo

mismo que pasó a Arthur.

El cono de papel fue la imagen más recurrente en su cabeza, mientras se dedicó como

nunca a leer, a escuchar las noticias en el radio, en el internet a investigar y a visitar

lugares donde tenían lugar profundas injusticias, descarados improperios del poder y

despojos históricos. Sus escritos simulaban laberintos fractales y jugaban hasta con los

métodos periodísticos de la pirámide invertida, en donde la punta del triángulo era menos

importante y la nota periodística terminaba ahí.

Pero luego resultaba que los asuntos aparentemente menos importantes resultaban ser los

que generaban los grandes cambios en las historias periodísticas y la punta del triángulo,

los detalles, resultaban ser más relevantes y trascendentales que el propio titular de la

historia. Situación que alteraba en todo la forma del artículo.

Sus escritos simulaban paradojas compuestas de múltiples paradojas hechas de espejos

cuyo reflejo multiplicado era, en algún nivel, el que describía Pina en las páginas del

semanario para el que su pluma servía.

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Amores de Lagartija

No entendía qué es lo que buscaba, como si quisiera encontrar el orden luminoso en medio

del oscuro caos, como queriendo llenar aquel cono de papel con niveles lógicos y

matemáticos, niveles de gobierno y clases sociales y preguntándose qué secreto contiene

la punta del cono que es capaz de estar en niveles más amplios que la propia boca del

cono.

Ella Iba llenando su cono con historias que quisiera contar.

OSTULA

Es aquella comunidad que había visitado, poblada por indígenas Nahuas de Santa

María Ostula en la costa de Michoacán, donde el amor por la tierra llevó a este digno

pueblo a pelear ante monstruos emergentes, sanguinarios y crueles. Que eran tan

perversos en sus escalas inmediatas, como en sus escalas nacientes producto de la

interacción de cada uno de los monstruos pequeños que lo conforman.

Todo comenzó un 29 de junio de 2009, cuando luego de 10 años de procesos

jurídicos y políticos, intensas reflexiones, ceremonias religiosas en las que consultaban a

sus dioses, acuerdos familiares y comunales, llegaron hasta a un paraje que tenía el

antiguo nombre de Xayakalan que quiere decir “el lugar de las máscaras”. Ese día se

contaban por cientos, después por miles los hombres, mujeres y niños que por acuerdo de

su asamblea general llegaban a recuperar lo que sus antepasados les habían encomendado

cuidar que son esas tierras sagradas, que colindan con playas del océano pacífico.

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Amores de Lagartija

Los nahuas de la costa lo hicieron respondiendo a un llamado de la madre tierra,

pero ese mismo día con caras de demonios que solo muestran los ojos por las capuchas

que portan comenzaron a dispar armas de alto poder en contra de los cientos de indígenas

que se habían concentrado. De manera como milagrosa, las balas no tocaron a los

comuneros y una sola tocó la cabeza de un indígena, un potente misil calibre nueve

milímetros que inexplicablemente le rebotó, haciéndole una herida que sanó rápidamente.

Los sicarios ese día cayeron ante la determinación de la comunidad; sin duda un

día complicado e histórico. Todo marchaba bien, sin embargo frente a ellos había abierto

los ojos un enorme espectro que abarcaba todo el ambiente y lo hacía fétido, aunque la

alegría de los comuneros era tal que sofocaba cualquier intento de mirarlo y de olerlo.

Desde un principio, la comunidad fundamentó la reivindicación de su derecho

legal de empuñar los fusiles y defenderse a sí mismos, lo que hacía más que evidente que

habían desafiado los oscuros intereses que había sobre esas fértiles tierras que tenía la

comunidad.

Pues detrás de lo que era un conflicto agrario producto de la ineficiencia del propio

gobierno, se había puesto un alto inmediato a destructivos mega proyectos turísticos,

devastadores mercados ilegales de minerales extraídos de las entrañas de las montañas

sagradas de la costa nahua y al tráfico ilegal de armas de alto poder y drogas que entraban

desde sofisticados submarinos provenientes de otros países. Todo por cierto auspiciado,

diseñado y protegido por las fuerzas del Estado.

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Amores de Lagartija

Esto, sin embargo, no les importaba a los indígenas nahuas, cuyo único objetivo

era la protección de su madre La Tierra, dadora de vida y garante del futuro para los

jóvenes, niños y los que todavía no nacían. La alegría era enorme, tanto que no dudaban

ni un momento en celebrar junto con miles de miembros de otros pueblos indígenas y

personas solidarias de todo el país y todo el mundo.

Habían pasado unos cuantos meses, en los que la colectividad se fue haciendo

cada vez más fuerte y las decisiones respondían al llamado del universo de mantener el

equilibrio que daba sentido a cada día de esos pueblos que convivían con el océano de

donde proviene todo origen y toda vida, pero en medio de la alegría se venía gestando

una violenta oleada de respuestas, comenzando con el secuestro - desaparición de Gerardo

y Javier dos importantes líderes.

Un nuevo centro de población resplandecía en la golpeada geografía indígena, el

lugar de las máscaras. Mientras tanto el gobierno traidor decía que daría solución al

conflicto territorial pagando a los invasores un premio monetario por su delito de despojar

a los guardianes antiguos de este mundo.

Le siguió Francisco el presidente del comisariado, importante líder comunal, la

persecución de otros personajes importantes de la región, ostentosos operativos

multitudinarios de narco paramilitares y el exilio de cientos de comuneros.

Los vivos siguieron cayendo y los muertos siguieron hablando y gritaban que eso

que el Estado pretendía hacer parecer una guerra entre bandas de delincuentes, era en

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Amores de Lagartija

realidad una guerra contrainsurgente en contra de la estructura armada y organizativa de

la comunidad. Además era espejo de la situación en todo el país que ya contaba por 80

mil el número de muertos inocentes.

Como si nada tuviera que ver y sin que nadie lo dijera, se estaba gestando una

embestida cruel contra la comunidad, operada por los cuerpos policiacos, militares y

paramilitares, cada uno con sus propias lógicas y realidades que pretendían hacer creer

que eran reflejo de la realidad política, económica y social que debíamos aceptar sin

cuestionar.

Las acciones aparentemente caóticas de los cuerpos policiales, supuestos

representantes de la justicia parecía coordinarse con las operaciones de sus supuestos

oponentes, materializados en un solo ente autómata, compuesto por partes aparentemente

confrontadas entre sí, pero que se hacían un solo cuerpo operando junto con un Estado

descompuesto, decadente, corrompido y sirviente de entes autómatas globales,

orquestando una guerra de complejidades que imitaban el funcionamiento infinito de los

órdenes universales. Esa supuesta confrontación que componía la realidad mediática no

era más que una simulación.

El dolor de toda esa gente, expresada en la mirada profunda y corazón ardiente de

mi amada Pina generaba las paradoja estimulantes que nos mantenían vivos, pero que

contenían en su esencia un profundo dolor.

Todas esas paradojas crecían en ciclos infinitos y era obvio que cada día serían

mayores, alcanzando los órdenes globales menos aparentes. Recuerdo aquel día en que

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Amores de Lagartija

Pina llegó con un nudo en la garganta luego de enterarse de que policías federales,

marinos y el ejército habían realizado operativos en la comunidad, con el supuesto

propósito de buscar armas y supuestamente para tratar de controlar las operaciones de la

delincuencia organizada, que decían, estaba azotando la costa indígena de Michoacán. Lo

nuevo para todos es que esos operativos estaban siendo coordinados por agentes

estadounidenses que portaban chalecos con las cifras de la Agencia Antidrogas del

gobierno de los Estados Unidos.

Unas horas después, entraron grupos paramilitares fuertemente armados para

intimidar, secuestrar y asesinar a líderes comunitarios, justo cuando los comuneros se

encontraban susceptibles, producto de los operativos orquestados por las fuerzas del

Estado.

— ¿Qué hay detrás de tanta complejidad y complicidad? -

Pensaba la hermosa Pina, como esperando que la respuesta le cayera digerida del cielo o

si no pues ya de menos del pensamiento despierto de una lagartija pegada en una esquina

de la fría casa, hacia la que ella mantenía un profundo sentimiento amoroso que nos unía

más que nunca.

Respuestas… cuando las buscamos no las hayamos, sino que estas llegaron conforme

fue avanzando este caminar por la historia del pueblo Nahua. Los órganos del Estado no

tardaron en hacer propuestas para que los campesinos regresaran la tierra que habían

recuperado en aquellas hermosas playas y ante la costumbre de construir diálogos y

consensos suficientes decidieron emprender una consulta interna para que fuera una

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Amores de Lagartija

decisión tomada por todos los que deben participar, que son los albaceas de las futuras

generaciones. Es decir todos.

Lo que parecía una negociación conciliadora por parte del gobierno federal se

convirtió rápidamente en una presión sin precedentes, mientras avanzaron las reuniones

fueron cayendo los líderes morales y autoridades comunitarias en turno, bajo condiciones

cada vez más violentas, al más puro estilo del narcotráfico sanguinario; cayeron los

comandantes de la policía comunitaria y cuando faltaba solamente una reunión para que

terminara la consulta que con decisión había emprendido la comunidad, la violencia se

agudizó mediante la incursión de grupos paramilitares que silenciosamente fueron

tomando el control real de la zona recuperada de Xayakalan, todo mediante el terror y el

temor profundo.

A todo esto el Estado respondía: “Pues ya decídanse para que todo esto se acabe”.

Lo decía con tal cinismo que parecía no importarle que la última reunión de la consulta

que se realizaría en la cabecera comunal, no había podido realizarse por la escalada de

violencia que azotaba a la comunidad y que había terminado por debilitarla a tal grado

que no podría recuperarse en el corto plazo, buscando consolidar el despojo territorial a

la mala.

Un momento clave fue en diciembre de 2011 cuando una comisión de observación

del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabezaba el poeta Javier Sicilia,

acudió al llamado de la comunidad para asistir a un nuevo intento de terminar la consulta

interna. En aquel momento los cálculos políticos de todo el país era que no habría forma

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Amores de Lagartija

de que no se realizara la reunión esperada y de esa manera poder dar el paso que hacía

falta para fijar su postura frente a las ofertas que estaba realizando el Gobierno Federal.

En ese camioncito, viajaba Don Trino, quien era una de las reservas morales más

fuertes de la comunidad de Ostula y que un par de semanas antes había denunciado

incluso frente a las instancias civiles y militares del país, que un Grupo paramilitar

encabezados por El Chalano y La Usurpadora, como los conocían, lo habían golpeado y

amenazado en un intento por disputar el legítimo liderazgo de Don Trino y que era garante

del respeto a las zonas recuperadas, incluso que intentaba contener por encargo de su

comunidad a los grupos paramilitares.

Antes de llegar al sitio donde 800 comuneros aguardaban para recibir a la caravana

del Movimiento por la Paz, fueron emboscados por un grupo de encapuchados, quienes

secuestraron el vehículo con sus tripulantes a bordo. Los tiraron sobre el suelo durante

una hora mientras los obligaban a ser testigos de la tortura y sersenación de una oreja de

Trino.

A todos los dejaron ir con la muerte en la cabeza pero con la esperanza de salir vivos

de aquel lugar. A Trino no le permitieron subir al vehículo y al siguiente día su cuerpo

fue encontrado con notables signos de tortura y cuatro impactos de bala.

Ese día lo que parecía un conjunto de coincidencias, hacían del caos y el azar el

preámbulo de un completo orden que genera las condiciones más inesperadamente

precisas, que responden a las acciones aisladas de la policía federal, dos bandas de la

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Amores de Lagartija

delincuencia organizada, la presidencia de la república, la Marina Armada. Por un lado el

caos diverso y complejo, por el otro un orden simple, homogéneo y perverso.

Era como si Pina compartiera esos recuerdos dolorosos con migo con un objetivo, que

era no solo recordar lo que había sucedido, sino tratar de encontrar en el entendimiento

de los patrones complejos que habían concurrido en ese momento de la muerte de Trino,

respuestas a muchas de las incógnitas fundamentales de las formas de operar de un

monstruo sistémico y en ese fractal sistémico encontrarse, en medio de un pequeño punto

de un espiral hecho de muchos espirales.

Un caos que se auto organiza, en un cono fractal de múltiples niveles en el que fuerzas

oscuras se proyectan en distintos niveles y se configuran en propiedades emergentes

armónicas que configuran a su vez las intensiones últimas. Un orden emergente que tiene

lugar también en la lucha y la resistencia.

Como aquellos cientos de desplazados, que debieron dejar la tierra que aman por

resguardar su propia vida, incomunicados entre sí por el miedo mismo que se agudizó y

se convirtió en terror tras la muerte de Trino, también de los miles que sin saberlo se

encontraban en las mismas circunstancias en las comunidades y municipios aledaños.

Todos guiados por un dolor profundo, con el corazón desgarrado en su interior.

Los mercados trasnacionales estaban funcionando, un sistema político y económico sin

necesidad de cara gentil que habían operado los gobiernos formales. Se sacaron miles de

toneladas de minerales, de maderas preciosas en peligro de extinción, de armas y drogas.

Los proyectos turísticos internacionales galopan amenazantes y con proyectos carreteros

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Amores de Lagartija

de avanzada. Manipulaban los precios de las papayas y limones por la extorsión sobre los

campesinos. Es decir, una vez destruidos los tejidos internos, destruida la realidad,

intentan formar un nuevo orden nuevamente a partir del caos absoluto.

Como flores que nacen del burbujeo del agua, que emerge de repente, brota y desaparece

hasta hacer un gran hervor. En todo el estado surgieron expresiones de dignidad, en

grupos de autodefensa que en la costa se hicieron existir a partir de la conjunción

desordenada y caótica de todos los desplazados, víctimas de mil maneras, para consolidar

un nuevo otro orden posible, sustentado en la certeza de que el enemigo es uno, que

siempre se haría pasar por su amigo para después traicionarlos, aprendieron que era el

momento de no abandonar la lucha a muerte por la vida.

Los desplazados se juntaron y con el pueblo hicieron un gran movimiento regional que

limpió de delincuentes, y con caravanas de 70 camionetas llenas de hombres y mujeres

armados tomaron los pueblos donde se encontraba el epicentro de lo que eran las dos

supuestas bandas.

-¡Todos son los mismos!- descubrieron los grupos de autodefensa, que con sorpresa

entendieron que la supuesta guerra fue siempre una mentira, todo fue un atentado cruel

contra la comunidad, orquestado desde el poder económico y político, hipócrita y

perverso.

PANCHA Y LAS BOMBAS EN EL CIELO

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Amores de Lagartija

En tratar de entender porque se enmascara una guerra en las que hay tantos miles

de muertos, Pina se daba cuenta que solo desde la visión completa de los pueblos es

posible contemplar esas realidades de manera simultánea, ver al monstruo desde las

culturas ancestrales, que viven en realidad por un venado que salta y que corre sembrando

sabidurías antiguas.

El otro día la escuche platicando con doña Pancha, que es una señora grande, muy

delgada y vive en la casa de al lado, en realidad la complexión física de la señora la sé

porque en mi carácter de lagartija trepadora se me ha facilitado el infiltrarme a través de

un orificio que hay en un muro de concreto como a 60 centímetros del suelo. Pero la

verdad es que Pina nunca ha visto a Pancha de Asís, que llevaba curiosamente el mismo

apellido del líder indígena secuestrado desaparecido en el estado de Michoacán. De hecho

desde que llegó a vivir en esta casa, solo ha intercambiado palabras a través de la barda

mientras Pancha lava la ropa ajena, la que es de los terratenientes, casiquez y políticos de

la región.

Pancha es migrante y viene precisamente del desierto de Wirikuta, su esposo y

ella llegaron con un profundo dolor que los llevó a salirse de su comunidad en Cedral,

San Luis Potosí, en el altiplano de la zona semidesértica y donde ha pasado la mayor parte

de su vida; territorio que quiere tanto y que nunca hubiese querido salir de ahí.

Pancha, es madre de un hijo asesinado y hermana de un hermano desaparecido después

de que unos policías judiciales, o al menos eso les dijeron que eran, los “levantaran” en

Cedral y al hijo Juan Antonio lo encontraron golpeado unos kilómetros adentro del

desierto sagrado, del hermano Sixto nunca volvieron a saber nada.

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Amores de Lagartija

— ¿Porque les hicieron eso? — preguntó Pina, con una voz temblorosa que

parecía contagiarse de la impunidad y el dolor que envolvían las palabras de Pancha y

que salían de lo más profundo de su espíritu.

Ella contestó:

—Estaban pintando en una pared un mensaje que decía “Alto a la destrucción de

las nubes” y otra que decía “La lluvia es sagrada, si la acaban nos acaban a todos”. Dos

paredes, una enfrente de la otra, cuando llegaron los supuestos agentes y les dijeron:

—Haber hijos de la chingada, tenemos un hoyo para echar a los culeros como

ustedes.-

Les pusieron unas esposas en las manos- continuó- los golpearon en la panza y los

subieron a una de las dos camionetas sin placas que traían. Cuando llegué desesperada y

les pregunté que quienes son y porque se los llevan me contestaron solo que eran “agentes

federales”. En ese momento me apure a ir a la casa y avisar a mi tía, con la que crecimos

y que sabía que tenía un ahorro aunque pequeño, si me serviría para darle a los del

ministerio público.

—Lo que no nos esperábamos es que nos contestaron que ahí no llevaron a ningún

Sixto, como se llama mi hermano y así lo negó la policía, el ejército, la clínica de salud,

el hospital que está en San Luis, y hasta la novia que no es su esposa lo negó. Desde ese

día decimos que mi hermano está desaparecido y que el gobierno debe regresárnoslo vivo.

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Amores de Lagartija

A Pancha se le llenaron de lágrimas los ojos, y supe que el mayor dolor no era su

hermano, en sus ojos se dibujaba una mazorca de maíz y toda su familia, y su tierra y sus

dioses. Y en ello veía el dolor que sentía por ver vulnerado lo sagrado, lo que trasciende

las fronteras de lo evidente, y su dolor era tan profundo que era capaz de crear olas de

confusas paradojas.

Mientras escuchaba a Pancha, una mosca voló y se paró en la nariz de Pina, quien de

inmediato la ahuyentó con la mano. Agachó la mirada y apretó los labios.

Camino por la pared cuidándome solo de los pedazos de pintura reseca que se

desprende de ella, sigo hasta alcanzar la telaraña que cuelga en la esquina de la habitación,

ahí me acerco hasta donde está atrapada la mosca que desde la nariz voló hasta ahí

quedando atrapada después pero impregnada aun de la respiración de Pina.

— ¿Quién podía estar detrás de esa guerra climática?—pensaba mi amada.

De hecho mientras se quedaba pensativa giraba con sus manos un cono de papel y

pensaba que parecía mentira que una política venida desde los gobernantes, que se

encuentran en un nivel intermedio de esos niveles que cortan transversalmente la

estructura de estructuras que es ese cono, se ha materializado en estos niveles que ocupan

una dimensión mucho mas inferior, mucho más íntima, dentro de la misma estructura

cónica multidimensional, es el nivel de los sentimientos más fundamentales, en este caso

de Pancha.

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Amores de Lagartija

Por una parte en uno de los niveles que integran los cortes transversales al gran cono,

un puñado de gobernantes firman tratados internacionales de comercio, ellos piensan que

son conscientes del grado de interconexión entre su realidad y las realidades superiores

que al final de cuentas responden a lo que se les indica desde niveles multidimensionales

mucho mayores. Mientras que más abajo y de manera simultánea, ocurre que se

promueven una serie de programas, de proyectos, de reformas legales, de miseria,

desigualdad, violencia, masacres, publicidad y mercadotecnia.

Son situaciones, momentos, instantes, pensamientos y realidades integradoras, que

nunca sueltan los casi invisibles hilos que los conectan con los diversos niveles de

dimensiones fractales. Veo con claridad esos hilos que se pueden apreciar en el espejo en

que se convierte el humo del cigarro que se consume sin que Pina lo fumara, por estar

atenta a la plática de Pancha.

Esos hilos se convierten en los patrones fundamentales de los símbolos que unen los

dos niveles aparentemente separados dentro del gran cono multidimensional, se

convierten también en patrones que definen los aspectos más finos de la configuración

interna de cada una de las partes y de los símbolos más pequeños que a su vez unen las

diferentes partes del sistema ahora emergente dentro de cada uno de los niveles.

Esos patrones hacen del caos inducido por el orden perpetuo, autoritario y fallido, un

sistema armónico y funcional a las condiciones existentes. Uno solo, ordenado pero

producto del desorden absoluto, funcionando como un autómata de dimensiones

colosales.

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Amores de Lagartija

—Mosca insolente—, pensaba yo desde la esquina en la que me encontraba justo

debajo de la mosca que permanecía atrapada en la telaraña y solo esperando el momento

de su muerte, antes de que la araña que habita estas paredes venga por ella. Esa certeza

de que se acerca el momento de su fin, siempre tiene un efecto benéfico para mí, como

lagartija que se alimenta de pensamientos sin principio ni final, pues comienzan a soltar

su último aliento que contiene los secretos más impresionantes de su decadente

existencia.

- ¡Mmmm!, solo imaginarlo me hace lamerme los labios.-

Ese era justo el momento en que debía aprovechar, antes de que la araña capulina que

vive aquí se acerque, pues claramente al igual que yo está leyendo también el último

aliento de la mosca y cada vez se acerca más y más. Sé que deberé alejarme rápidamente

como una señal de respeto y cumplimiento de los acuerdos antiguos que tenemos. Es en

ese momento en que me doy cuenta de la emergencia constante de paradojas en el

funcionamiento de las relaciones internas que hacen a cada uno de los niveles fractales

un autómata.

DESTRUIR LO SAGRADO ES LA ESTRATEGIA

- Porque no te pasas a mi casa, sales de tu casa a la calle y una vez afuera ya sabes que es

la puerta de al lado donde estoy- Dijo Pina a Pancha quien enseguida contestó que si,

como si le hubiese ganado la idea de verse después de este tiempo en que esa vieja pared

había sido el intérprete.

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Amores de Lagartija

Entró Pancha, caminó despacio por el pasillo de la entrada mirando las paredes de un

lado, de otro, el techo, miraba el piso. Caminó despacio y se detuvo a la mitad de la sala

y me llamó la atención que se detuvo a la mitad de la sala y miró el viejo retrato del hippie,

el gringo que vivió aquí antes que Arthur y Pina. Que por estar en blanco y negro y ser lo

suficientemente grotesca por las barbas y cabello largo tieso y sucio que la hacía parecer

una postal de Woodstock no han querido quitarla. La tocó con su mano y la acarició como

si algo especial la hubiese unido al hippie y continuó mirando la casa como quien se

reencuentra con un paisaje familiar pero que no ha visto desde hace tiempo.

Cuando se miraron se saludaron y se dieron un abrazo, pues a pesar de ser la primera vez

que se veían físicamente eran en realidad viejas conocidas y en medio del abrazo solo

resaltaba el álbum viejo de fotografías que Pancha traía bajo el brazo, del que salía una

fotografía volteada que no estaba unida al álbum.

Ambas se sentaron en un par de sillas junto a la mesa y Pancha seguía contando su vida

en el altiplano Potosino donde aunque ya no vivía por la persecución que sufrió, mantenía

mucha atención y procuraba estar informada de lo que sucedía.

Pina continuaba volteando a ver las fotografías que Pancha tenía en su mano y que cubría

con una revista barata de espectáculos. Aunque no las mostraba a Pina, por alguna razón,

supuse que eran de aquella región en la que la lluvia es el rehén de los llamados Poca

Luz, que eran los agroindustriales que por sus oscuros intereses económicos inhibían la

lluvia, pero aun así había una, esa que salía del álbum que mantenía en especial recelo.

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Amores de Lagartija

Justo afuera de la casa comenzaba a llover nuevamente como pocas veces lo hace, con

una tarde de colores, adornada con los diferentes tonos que regalaba el Sol antes de

meterse. Digo como pocas veces porque en esta ocasión contenían una semejanza

impresionante con los atardeceres retratados en el álbum que Pancha traía en su mano;

eran fotografías de palmas cuyas hojas puntiagudas se asemejaban con los sombreros

emplumados de los Wixaritari, que año con año caminan por esos terrenos sagrados para

recrear la vida del mundo. Eso lo sé porque no pude evitar espiar y ver lo que ella

escondía.

Ellos guardan una relación antigua y sagrada con este territorio, que para ellos, contienen

los secretos más ancestrales de los equilibrios del universo. Eso que es, en mi humilde

opinión de lagartija besucona, el resultado de múltiples propiedades emergentes producto

del orden emergido del caos. De los patrones armónicos que surgen de la combinación de

múltiples factores aparentemente aislados.

En eso Pancha comenzó a contar a Pina que justo hacía unos años, en el 2009, se habían

juntado en ese lugar los tres centros ceremoniales principales de la comunidad Wixárika

de Tuapurie para hacer esos antiguos rituales que solo ellos conocen, lugar donde fueron

agredidos por policías municipales y estatales mientras se estaban realizando antiguos

rituales en los que los pasos de los antepasados a los que nombran también deidades son

uno solo con los numerosos peregrinos de los Centros Ceremoniales, es decir son dioses

colectivos.

Interrumpieron la ceremonia, ofendieron al Maraakame, o chaman que se comunica con

las deidades a nombre de todos los presentes, les quitaron las cabezas de híkuri, planta

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Amores de Lagartija

sagrada que colectan y que contiene la sabiduría ancestral del hermano mayor kauyumari,

el venado sagrado.

Atenta, bebiendo café que con el clima frío hacia visible el vapor que salía incesante de

la taza sostenida en su mano, Pina ponía atención mientras compartía un cigarro hecho de

un tabaco tradicional llamado makuche y que constantemente encendía Pancha con un

encendedor medio vacío que a veces prendía y otras no.

Pancha continuó.

- Hubieras visto Pina, esa ves el cabrón del Director de Seguridad Pública del municipio se

creía bien altanero, primero se burlaba del susto que les había sacado. Decía que los

huicholes se creían dueños de estos terrenos y que por eso se alegraba de haber hecho lo

que hizo, pronto le bajó de huevos el pendejo cuando sus policías se comenzaron a morir

y su valentía se convirtió en miedo de haber ofendido a los dioses que quizá a el mismo

lo mantienen con vida, hasta que fue a la comunidad de Tuapurie en Jalisco a pedir perdón

a los dioses-.

Aquel día, mientras nadie me miraba me acerqué a una de las fotos que estaban mal

pegadas en el álbum de Pancha y con una gran audacia mordí un pedazo de ese papel; no

porque me guste comer papel, sino porque quería digerir eso que no era evidente en esas

fotografías de paisajes increíbles, de serpientes de cascabel, de cabuches y biznagas, de

gobernadoras y sangre de drago, de una rata de campo frita en aceite, de jóvenes jugando

beisbol, de campesinos guiando el arado jalado por bestias.

66
Amores de Lagartija

Lo que me encontraba eran una serie de factores que configuraron la situación, le dieron

forma aunque en la cabeza y pensamiento de las dolidas sociedades del desierto

nuevamente no tenían nada que ver entre sí. Todo comenzó cuando los gobiernos

modificaron las leyes para llevar a que la propiedad colectiva de la tierra dejara de ser de

todos y se convirtiera en propiedades privadas. Las instituciones agrarias recorrían las

comunidades ofreciendo un programa que precisamente llevaba a la privatización de la

tierra. De tras de los funcionarios estaban como zorros asechando un gallinero las

empresas agroindustriales, mafias del narcotráfico y mineras, todos ansiosos porque los

hambrientos del desierto vendieran a bajos precios miles de hectáreas que sirvieran a sus

intereses.

Las bombas en el cielo que describía Pancha y que había costado la desaparición de sus

familiares, había acabado con la economía campesina de la región, era el lugar del país

que presentaba una mayor migración y en ese contexto las empresas comenzaron a

posesionarse de grandes extensiones de tierra, como si la pobreza hubiese sido inducida

y puesta en planes de supuesto desarrollo que ligan a su vez con tratados internacionales

de comercio.

Para el pueblo Wixárika, este antiguo lugar es el sitio donde nació y sigue naciendo el

Sol, y justo en esa zona localizada sobre la sierra de Catorce, una empresa canadiense

emprendió un proyecto minero al que nombra “La Luz”, mientras que en el bajío, donde

las huellas del venado primigenio se convierte en híkuri y en conocimiento para la

humanidad de armonía con la naturaleza que es a su vez el conjunto de deidades que le

dan sentido al universo, otra empresa pretendió emprender un proyecto al que

denominaron “Universo”.

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Amores de Lagartija

-¿Cómo dijiste que se llaman los tomateros?- preguntó alarmada Pina

- se llama Poca Luz S.A. de C.V- contestó Pancha

Pina, se rascó la cabeza como sintiendo una gran frustración de escuchar toda esta

historia. Miraba nuevamente el cono de papel y firme señaló:

- Programas que disque dan certeza de la tierra y en su lugar privatizan y despojan,

proyectos económicos y convenios internacionales de comercio, desórdenes climáticos

provocados que no permiten la lluvia, represión por parte de grupos paramilitares ligados

a bandas internacionales del narcotráfico sostenidas por toda la estructura podrida de los

gobiernos, mismos que han sido omisos y corruptos desde su raíz en los partidos políticos

aparentemente distintos.

Todos y cada uno por su parte, en aparente desconexión resulta que son piezas de un solo

rompecabezas. ¿A que están jugando estos cabrones? A poco creen que no encontraremos

el orden emergente del caótico azar que nos ponen en frente y que los hace responsables

de todo.

Mi pálida piel de lagartija se puso de gallina y es como si un helado viento lo recorriera

hasta los huesos, al entender ese orden emergente que verbalizaba con una hermosa voz

mi amada Pina, configurándose otro perverso autómata capitalista, emanado desde ese

revoltijo de acontecimientos aislados de cuyo conjunto emergen quienes se sienten

poderosos en niveles globales empresariales, gubernamentales y delincuenciales, que son

uno mismo y que en ese territorio sagrado pretenden derrumbar los pilares sagrados que

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Amores de Lagartija

sostienen al mundo y que son a su vez una semilla universal de conciencia para millones

de personas y por lo tanto es una conciencia de lucha, dignidad y resistencia.

-- En Wirikuta se construye a diario una conciencia que es capaz de desvanecer ese

corrompido tejido de despojo, represión, desprecio y explotación-- escribió

espontáneamente Pina en una pequeña libreta en la que plasma sus apuntes periodísticos.

Pancha no dejaba de mirar por toda la casa, todas las esquinas, las paredes, hasta que fijó

su mirada en mí, que permanecía atento y pagado en la pared. Cuando Pina se dio cuenta

de la insistente mirada de Pancha en mí que soy su gran amor, le dijo – Es mi lagartija,

aquí estaba cuando llegamos y la he aprendido a querer-

Me sorprendió el nerviosismo que provocó esto en Pancha, quien de inmediato le

preguntó: - ¿y la has visto reír?-

-jajajaja- rió pina mientas le aclaraba –claro que no Pancha, es una lagartija besucona-

En seguida supe que lo que Pancha pretendía era saber más de lo que ella misma hacía

evidente, como si sospechara que hay algo que no se ha dicho y que existe, un patrón, un

ciclo, una verdad que encierra esta relación nuestra y que ella hubiese aprendido hacía

tiempo y que tenía que ver quizás, solo quizás con el hippie y hasta con la fotografía que

con recelo guardaba en medio de su álbum, que estaba suelta y hasta abajo del mismo.

Destruir lo sagrado, es entonces una estrategia para la implementación absoluta de los

mecanismos en los que una estructura nórtica se proyecta con precisión en los diferentes

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Amores de Lagartija

niveles que se representan en el cono multidimensional, era eso lo que en realidad ocurría

y que con perspicacia Pancha quería llenar de conceptos conspiratorios.

En eso, como con prisa Pancha tomó su álbum y dijo a Pina que había dejado los frijoles

en la lumbre y que debía correr a verlos. Con la premura, debajo del sillón quedó tirada

la fotografía que estaba suelta en el álbum, de lo cual no se percató ninguna de las dos

mujeres

DIGIRIENDO LO INFINITO

Recuerdo aquel día en el que Arthur y Pina aun eran pareja y discutían por esto mismo,

el le decía que no se podían sumar las naranjas y las manzanas, con lo cual yo nunca

estuve de acuerdo y que seguramente es uno de los aspectos que me producían mas

molestias con la postura de ese marido ficticio que tenía mi mujer, eso era una aberración

pues no solo si se podían sumar, sino que formaban un frutero a todas vistas real.

Lo mismo sucedía con esas realidades que llegaban hasta la casa de Pina y que

tomaban la forma de una plática, de una canción de una marcha, de una pelea callejera,

de una lluvia ácida, de un polo derritiéndose, de una represión, de 50 personas sin cabeza,

de miles de niños huérfanos y de mujeres viudas.

Son múltiples realidades que quizás entre ellos no tienen conciencia de los

profundos vínculos que los unen y los hacen coincidir, quizás es porque son tan invisibles

que ni siquiera parecen reales, son en realidad vínculos inexistentes hasta el momento en

que una inesperada propiedad emergente los hace uno solo, los hace un síntoma integral

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Amores de Lagartija

de un sistema complejo hecho de muchas partes aparentemente aisladas, que conforman

entre todos una gran estructura.

En ese momento, la perversión compleja que constituye esa gran estructura

multidimensional, llega y toca un pequeño punto en lo más profundo del corazón y del

espíritu, que puede ser un espíritu individual o un espíritu colectivo, que puede abarcar a

una familia, pero también a una comunidad, a un pueblo, a una urbe, a un país, a un

mundo, a un universo.

Ese es el punto de estructura nórtica, justo cuando lo más invisible, lo más

pequeño se convierte en el origen de una gran explosión transformadora que comienza

sacudiendo a Pancha, por cambiar su conciencia, su visión, su palabra, su mirada y

hacerse uno con las formas universales emergentes.

Y ella ahí, tan inconsciente de que ese sentimiento profundo es en efecto parte

importante de un sistema de sistemas, que en ese momento daban sentido y dirección a

un nuevo camino de lucha, de dignidad y de hecho, de alegría.

Tan inconsciente de que las penas sufridas y la rabia acumulada hecha dignidad

se había convertido en una esperanza que surge del dolor más profundo.

Pina sigue con cuidado las palabras de Pancha que no deja de lavar su ropa en el

patio contiguo, dejando de hacer sus labores por sentarse sobre una piedra, se agacha y

agarra la cabeza y no puede contener su llanto ante la historia que le cuenta Pancha. Me

mira y sabe lo que sé que sabe y eso la perturba.

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Amores de Lagartija

Mira sus pies descalzos en el suelo y se percata de que a un lado de ellos yace

tirado un pedazo de papel enterregado, alcanzó a distinguir la forma de un espiral pintado

con tinta negra. Con el dedo gordo del pie derecho lo mueve y hace a un lado la tierra que

lo cubría, dándose cuenta de que se trata del cono en el que había tomado agua cuando

antes el viento se lo arrebató y que representaba esa misma estructura que estaba

redescubriendo.

En el suelo, entre la tierra, me desplazo como la lagartija besucona que soy hasta

llegar a un lado de sus enterregados pies. Ella con una delicada y desconfiada mirada veía

mis movimientos alrededor del enterregado y roto papel en forma de cono. Lo tocaba con

mis manos de lagartija como queriendo escribir sobre el arrugado y sucio papel en forma

de cono el conjunto de paradojas que hacen entre todas un gran espiral. No lo logro porque

soy solo una lagartija, pero tengo la certeza de que en el momento en el que yo mismo

sea parte de la paradoja, en ese cono se nacerán infinitas palabras escritas, que reten y

desobedezcan las reglas literarias que prohíben juzgar o describir la realidad y se hagan

una gran historia de amor.

Estábamos en un momento decisivo en nuestras vidas, sin saber exactamente

porque pero nuestras miradas coincidían en ese cono de papel maltrecho, como si en ese

momento se fuese a decidir el destino de nuestra relación, de nuestra naturaleza como

pareja, como personas, y más aún, como si estuviésemos justo en ese punto, en la punta

del cono de papel que estaba materializando un concepto multidimensional que describe

un patrón preciso que tenía nombre y apellido, la estructura nórtica.

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Amores de Lagartija

Un sollozo desconcertante salió de ella mientras yo me acercaba al papel justo por

la punta del cono. Un escalofrío estremecedor recorría mi cuerpo de lagartija y eso que

soy de sangre fría, pero tenía la determinación de no dejar que se me escapara este

importante momento y aprovecharía la oportunidad histórica de hacerlo trascender a un

nivel desconocido para ella y para mí, pero quizás no para la estructura nórtica, en la que

este momento es un nivel en ella, un nivel que no es cualquiera, pues es cuando el cono

llegó a un punto no planeado, justo la punta del cono, cuando se acabaron los niveles

transversales pues ya no hay mas para seguir bajando.

Nuestra relación se tiñó de esas cosas que ayudan a entender el cono neoliberal de

arriba a abajo, hasta que llega a la punta del cono y es cuando todo en esta casa cambió,

la familia que intentaba hacer se desvanecía y en ella se abrían nuevas ventanas de

dignidad y rebeldía, desde su condición de mujer, periodista y sobre todo ser humano,

aunque esté enamorada de una lagartija. El seguimiento como espectadora que había

hecho de los movimientos, alzamientos sociales y problemas políticos habían pasado a

ser un motor de compromiso y activismo, que la acompañó en la configuración de una

nueva Pina. En ese momento es cuando comienza la militancia, cuando se cura de todas

sus penas físicas, mentales y espirituales, mientras tanto, ella escucha el cantar de los

pájaros y se estira en el sillón, consciente de que en las calles la sociedad está encabezando

nuevamente la construcción de su propio destino, que construye a su vez la historia.

Al principio veía a mi amada esposa Pina y siempre me preguntaba si ella sería

capaz de comprender el tamaño del fenómeno que tenía frente sus ojos, de entender que

el conjunto de los factores que componen cada una de la larga lista de tragedias personales

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Amores de Lagartija

y subpersonales, pero que también son colectivas y universales, son un espejo de un solo

funcionamiento complejo y simple, caótico y a la vez finamente ordenado.

Todo ese conjunto de acciones y reacciones que hacen posible las situaciones de

dolor, rabia e indignación que llenaban el ambiente de un fétido olor a descomposición,

hacían parecer que la muerte rondaba cada centímetro de este lugar, llenando de miedo el

corazón de todos.

Eso era lo que en los ojos de Pina se reflejaba con una oscura profundidad, o una

profunda oscuridad, que se yo, pero sin duda era eso lo que había en su mirada. De eso

me hablaban sus sentimientos y sus pensamientos que representaba en conjunto una

muerte cruel, triste y sobre todo viva, muy viva, tanto que deslumbraba los pasillos de

pensamientos y paradojas que se han formado y que decoran este lugar.

EL AUTOMATA GLOBAL

Es un nuevo ser que invade este espacio sagrado, que descansa en la paciencia que

tenemos como marido y mujer el uno al otro y ambos juntos al universo, a sus formas y

sus ciclos, que nos hablan y nos alimentan en cada una de las inmensas sensaciones de

infinita angustia causada por incesantes paradojas, que no son descriptibles con simples

cálculos y descripciones estadísticas, sino con nuevas palabras, la mayoría de ellas

inexistentes en la mayoría de las lenguas que siguen construyendo y siendo espejo de las

culturas de este mundo y que a la vez todas sucumben ante la presencia aplastante y de

este nuevo ser, que parece pensar por sí mismo, tomar sus propias decisiones siempre

apegadas a la maldad absoluta y con capacidad de regir con vara de hierro a todas las

naciones del mundo.

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Amores de Lagartija

Recuerdo aquel angustiante día, cuando la mire llegar, estaba triste, su mirada

reflejaba la angustia de una madre que ha perdido a un hijo, la de un padre que nunca más

volvió a ver a sus hijos, tras la supervivencia de todos ellos y la muerte de él. Aspiré fuerte

mente hasta que pude respirar su respiración, que se tambaleaba entre ser un reflejo

instantáneo empujado por el instinto de supervivencia y un desesperado trago de un dolor

lejano y cercano, cuando veía en cada partícula de gases la destrucción de los equilibrios

universales, que como siempre estaba afectando a los más pobres. Eran gritos de dolor

que venían de uno de los países más pobres del mundo, Haití, que trataba de recuperarse

de un terremoto que le había arrancado la vida a más de 100 mil personas. La gente se

desborda por obtener un poco de pan, de agua, de medicamentos.

LA PUNTA DEL CONO

Los tejidos sociales fueron destruidos, un país completo está sumergido en el caos

y se enchina mi piel de lagartija cuando se enchina la piel de una seductora chica en Pina,

al darnos cuenta al mismo tiempo que toda esa muerte y todo ese dolor es un síntoma más

del desequilibrio universal causado por ese mal que hemos estado tratando de sobrevivir,

entender y cuya descripción hemos tratado de convertir en intensos intercambios de

amorosa complejidad entre nosotros dos.

Son sin embargo, encuentros amorosos y placenteros una vez que pasa por nuestras

necesidades carnales, mentales y juntas satisfacen nuestras necesidades espirituales, que

provienen de dolores interminables e infinitos, con nombre y apellido, con zonas

concretas y en escenarios evidentes.

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Amores de Lagartija

El cono cuya punta marcaba un final y un principio estaba en cada rincón de una

sociedad dolida y rabiosa, en la mujer indígena que fue esterilizada de manera forzosa,

en su dolor al ver morir a sus hijos por una enfermedad curable y al saber que su

germoplasma ya fue mapeado para ser patentado por empresas transnacionales. Estaba en

el aire sagrado que fue privatizado y contaminado, en la tierra madre, el agua y las

semillas, en las familias que no tienen qué llevarse a la boca mientras se desperdician

millones de toneladas de alimentos, estaba en los millones de personas que no perdonarían

la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas, pues habían aprendido que no se

puede confiar en los que ostentan el poder a costa del sufrimiento colectivo y que aun así

pretenden aparentar ser amigos.

Son los sectores de toda la sociedad agrupados de manera natural al asumirse como

parte de un gran pueblo hecho de muchos pueblos, los que le dan vida a esa punta del

cono y que son a su vez el combustible de un lazo social en ebullición de convicción y

dignidad.

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Amores de Lagartija

Pina encendió la radio y se extrañó de que en esa frecuencia en la que nunca hay

ninguna estación, ese día había un claro y nítido sonido con música de protesta que

anunciaba la organización de un digno pueblo y el orgullo de ser una estación libre,

clandestina y combativa. Se sentó y se relajó mientras bebía un café caliente, pensando

en la necia duda vigente de qué es lo que le tocaba a ella, en una realidad que ya no podía

ocultarse.

En la radio sonaba una canción que la hermosa Pina, escuchaba reflexiva e indecisa

de su destino como mujer y como una mujer ciudadana de este mudo, la melodía era

interpretada por una cantante argentina llamada Mercedes Sosa y pude notar que la hacía

estremecerse de una manera poco habitual. La canción decía:

Y aprendió al comprender

Y comprendió al pensar

Y pensó al militar

Y militó al crecer.

Todo ese dolor que sentía se convirtió en determinación que le dieron fuerzas que

salieron desde lo más profundo de su interior y puso atención con su oído a la guerra que

estaba ocurriendo más allá de las puertas de su casa. Escuchó explosiones de bombas

molotov, de cohetones de esos que se usan para celebrar en las ferias y de los que salen

fuegos artificiales de colores y hacen figuras luminosas en el cielo, que no estallaban en

las alturas, sino en los escudos de los policías antimotines que estaban atacando con gases

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Amores de Lagartija

lacrimógenos a los amigos, a los vecinos a los no amigos y a los no vecinos, que ya eran

la única familia que le quedaba a Pina.

Como para ese entonces seguía lastimada por una patada que dio sin querer a la

piedra del patio y no podía ir a la calle tan fácilmente, decidió tomar una cazuela de

frijoles, unas tortillas y hacer muchos tacos que fue poniendo en una canasta, sin saber

siquiera exactamente a quien se los daría. Poco tiempo tardo en lo que unos jóvenes con

los cabellos parados y pintados de colores tocaron a la puerta y le pidieron un poco de

agua, mientras al mismo tiempo trataban de convencer a Pina de algo de lo que ya estaba

convencida, es decir, de apoyar las movilizaciones que en esos momentos se estaban

dando en las calles. Las causas eran obvias, es decir ir minando ese gran sistema que

estaba tendiendo un manto de muerte sobre la humanidad completa, o al menos así lo veía

sin estar seguro de ello.

Ella siempre supo que podía encontrar en mí a su fiel compañero, que en mí no le

hacía falta nada. Aun que llegara cansada por la noche siempre me abría las puertas de su

pensamiento para saber todo lo que de su mente había salido y entrado. Al ella sentir la

intromisión en la intimidad de su mente, nuestras ideas se entrelazaban y se unían a

mensajes universales que van pasando y se fusionaban en un solo pensamiento, que la

hacían cerrar los ojos por la intensidad de las sensaciones que recorrían su cuerpo de

arriba a abajo y viceversa, de adentro hacia afuera y viceversa, de derecha a izquierda y

viceversa.

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Amores de Lagartija

Se acostaba mientras experimentaba espasmos a veces incontrolables, y yo,

quedaba tirado junto a una bocina arrumbada que me brindaba seguridad e intimidad para

descansar después de tan intensa relación intima con mi mujer.

Perdón por contarles los detalles, pero es necesario porque justo esos

pensamientos emergentes de la fusión de sus pensamientos con los míos, mas las

oportunistas consideración caóticas y no lineales que aparecían de manera espontanea,

eran conclusiones nuevas. Que nos permitían a ambos saber la estructura de lo que estaba

pasando y que de una manera u otra la había conducido a entender el sistema externo todo

al mismo tiempo de manera integral, holística, caótica, fractal, lo cual a mi me mantenía

cautivo de ella.

- Es el secreto de nuestro amor-

Sin pretenderlo seguía siendo un tema que me inquietaba el alcance sistémico de

la punta del cono, en que el capitalismo atenta contra lo más sensible de una persona y

que es capaz de cambiarlo en lo interior. Pero me asusta ver que no solo es al nivel de una

persona, sino a niveles mucho más pequeños, tanto que llegan al nivel del ADN que es la

base de la configuración genética, y la manipulación cuántica nanotecnológica que genera

tecnologías de control absoluto por parte de grandes empresas multinacionales.

Es decir esa punta del cono puede ser tan pequeña que puede alterar niveles sub

atómicos, cuyas implicaciones pueden ser globales. Como lo son los experimentos

realizados por el biotecnólogo Craig Venter para tratar de bajar la temperatura del océano,

ocasionado por el cambio climático global con algas genéticamente modificadas, por

supuesto patentadas por él – Pensaba Pina en silencio-.

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Amores de Lagartija

Ese día decidí dejar por la paz eso, pues el amor debe tener su momento y su

espacio. Debo recordar que nuestra relación se construye cada día en esos momentos de

conclusiones fractales. Sin embargo a ella le pasaba lo mismo, pues tampoco podía dejar

de pensar en lo nuestro, en las paradojas que dan sentido al gran amor que tenemos. Pero

en esa ocasión lo hacía angustiándose cocinando un dulce que a ella le gustaba mucho y

cuyo olor era tan fuerte que alcanzaba mi nariz aun que me encontrara lejos de ella, de

hecho yo creo que esa era una gran diferencia que existía entre nosotros porque yo no

soportaba aquella revoltura agridulce a la que llamaba acitrón y que me causaba nauseas.

Ese día Pina estaba pensando en lo que representaba esas luchas en las que estaba

metida y las que conocía por voz de sus amigos y conocidos. No solo por lo que

representaba cada una por separado, sino porque seguía tratando de ver los patrones entre

lo que estaba viendo a simple vista y el efecto emergente producto de la conjugación de

todos esos procesos. Lo hacía mientras batía ese dulce.

Me miraba angustiada por tratar de entenderlo, pero esos mismos patrones eran

bien conocidos por ella; de hecho estaba tan concentrada que de repente sufrió un sobre

salto cuando llegó su prima Brígida por sorpresa y le tocó el hombro. Pegó un brinco y

sintió que se le bajó el corazón a los pies.

En ese momento como un reflejo su mente se abrió durante unas centésimas de

segundo y pude mostrarle algunas imágenes que pudieran servirle para poder encontrar

esos patrones de lo que estaba viendo representado en el gran cono que estaba logrando

encontrar en el proceso de trasformación del mundo del que estaba siendo testigo y parte.

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Amores de Lagartija

TRIANGULO DE SIERPINSKY

De sus dulces labios salió la idea que quería compartir con ella, aunque Brígida

pensara que en realidad Pina se lo estaba diciendo a ella, por ser la única persona que

estaba en la sala además de mi bella esposa.

— ¿Sabes Brígida?— Ahora entiendo muchas cosas—¿Recuerdas aquel juguete con el

que a veces nos divertíamos cuando éramos niñas que era como un gancho de los que se

usan para colgar ropa que tiene otro gancho dentro?—

Si, —contesto Brígida— con cierto asombro de la espontanea pregunta de su

amiga, y haciendo un suspiro largo como preparándose para escuchar nuevamente

aquellos largos sermones complejos que casi nunca entendía.

—Me he dado cuenta que algo parecido está sucediendo y me tranquiliza, lo que

pasa es que esa estructura a la que llamo capitalismo nos está atacando, usando una

estrategia en la que es igual en su naturaleza mas grande, que en los sistemas más

pequeños que se van formando en cada una de las escalas en las que opera, hasta que toca

y destruye las fibras más sensibles de la naturaleza humana. Pienso que entre esos niveles

ocurren patrones de similitud que se pueden describir mediante la geometría, porque a

final de cuentas es algo que ocurre dentro de varias escalas y entre ellas.

— ¿Y qué tiene que ver con el gancho aquel?— preguntó desconcertada Brígida—

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Amores de Lagartija

—Lo que pasa es que ese triángulo me recordó mucho al triángulo de Sierpinski,

que es una figura geométrica en forma de triángulo que se divide a su vez en tres

triángulos más pequeños, y cada uno de los triángulos más pequeños se dividen a su vez

en tres cada uno y así van haciéndose más pequeños hasta que se vuelven prácticamente

invisibles de tan pequeños. Esa es la forma del sistema.

Pina tomó un papel y comenzó a dibujar una figura justo como la estaba platicando

y justo como yo la había estado imaginando, era aquella figura clásica de geometría fractal

a la que llaman Triángulo de Sierpinsky, cuya dimensión fractal es diferente a la de un

punto con dimensión 0, a la de una línea con dimensión 1 o a la de un polígono con

dimensión 2 o a la de un cubo con dimensión 3. Es una figura que se auto contiene

infinitamente a sí misma y me estremecía escuchar la manera como la describía mi esposa.

Sin embargo cuando pensé que conocía perfectamente el análisis de esa figura Pina me

sorprendió infinitamente. —Fíjate- , le dijo insistentemente a Brígida mientras le señalaba

con el dedo el dibujo que está haciendo, fíjate como los triángulos negros que son los que

se van dividiendo van desapareciendo poco a poco hasta que el gran triángulo inicial

prácticamente desaparece disuelto entre todos los triángulos más pequeños que van

emergiendo.

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Amores de Lagartija

Pegado a la pared como acostumbro estar me desplacé rápidamente para poder ver

con más claridad eso que Pina estaba explicando y me di cuenta que tenía razón.

Cuando el triángulo se va dividiendo, tal como actúa el sistema capitalista

autoreplicándose en distintos niveles, van emergiendo nuevos triángulos blancos que no

están contemplados en el cálculo matemático que mide las proporciones en que se va

dividiendo y autoreplicando. Sin embargo, esas propiedades emergentes no previstas van

cubriendo todos los espacios hasta que sofocan y hacen desaparecer el gran triángulo

inicial.

— ¿Y eso te tranquiliza?— reviró Brígida—

— ¡Si! respondió sin dudarlo Pina, porque los triángulos que se van dividiendo a

su vez en infinitas iteraciones, que tienen una forma invertida y que son dibujados por la

tinta negra de mi pluma y pretenden llenar todo de obscuridad, van dando lugar a

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Amores de Lagartija

luminosos triángulos que van llenando todo pero en sentido inverso, del fondo invisible

hasta los enormes triángulos iniciales.

En los ojos de Pina vi enormes mareas de un álgido océano, donde la oscuridad y

los relámpagos son el escenario dominante; de ellas emergió una lágrima que rodó por la

cara y después por su cuello, porque la pura sensación de ese triángulo de triángulos,

autoreplicable, lleno de propiedades emergentes e infinito, marcaba un momento de

liberación; justo en una etapa en la que las fuerzas obscuras habían sido cubiertas por las

conciencias transformadas de todos los triángulos, que son a su vez personas, familias,

comunidades, pueblos, tribus, naciones, en configuraciones no previstas ni controlables

por los poderosos. Son espíritus, barrios, iglesias, colonias, ciudades, que juntos plantean

nuevos paradigmas representados en los triángulos de Pina por los triángulos emergentes

y luminosos, que terminan por abarcar y cubrir los triángulos desintegradores hasta

hacerlos desaparecer.

Que tonterías, pensaba mientras me lamía los bigotes manchados de paradojas y

sentimientos, pero inquieto e incrédulo que lo que estaba diciendo Pina.

A que mi amada esposa, hasta parece mentira que después de un camino que ella

misma eligió como opción de vida, ya no solo es testigo silencioso de los cambios

profundos que estaban pasando en el universo y que parten de los cambios profundos que

ocurrían en cada uno de los individuos esté llegando al entendimiento sistémico que

estaba buscando y que pone nuestra relación en climax, justo cuando nuestro matrimonio

está en uno de sus mejores momentos. Es tanto mi regocijo que me dieron ganas de

acariciarla como solo yo sé hacerlo.

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Amores de Lagartija

Me acerque caminando por la pared, cuidándome de ser lo suficientemente

discreto para que Brígida no se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo. Logre estar tan

cerca de su oído que mi aliento de lagartija logró ser escuchado por ella. Cuando estuve

seguro de que estaba atenta a mi respiración, le hice saber lo siguiente.

—Si los triángulos que se van formando y que van cubriendo todos espacios hasta

inundar el primer triángulo, que es donde se gesta el sistema completo, que es el perverso

autómata global, esos triángulos que crecen en sentido inverso deben terminar por

sobrepasar el triángulo inicial y seguir creciendo. Es ese el momento en el que los

procesos autónomos de los pueblos rebasan al orden impuesto para crear un nuevo

mundo, uno donde quepan todos los mundos. Donde los cálculos del monstruo global no

alcanzaron a prever o detener el crecimiento de ese nuevo mundo posible, que parte solo

del crecimiento de nosotros como individuos y como colectivos.

Como si mis palabras hubiesen sido una oportunidad de renovarse para Pina, de

sacudirse de sus miedos e indecisiones, me miró con una hermosa y pura sonrisa para

después ponerse de pié y tomó de la mano a Brígida y le dijo:

—Que estamos haciendo aquí, tomó en una servilleta los tacos que quedaban

sobre la mesa y la jaló hacia la puerta de la calle. Brígida también convencida la siguió

de prisa, pero ella agarró un aerosol de pintura que estaba arrumbado en la cocina para

pintar en las paredes sus convicciones.

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Amores de Lagartija

Ese día fue el inicio de una actitud combativa, silenciosa que se convirtió en la

agenda cotidiana de todos los días, que se combinaron necesariamente con su trabajo

laboral, psicológico y espiritual. Transversal a todo eso yo como su compañero

incondicional.

REHACIENDO LOS ACUERDOS

Mientras Pina estaba en la calle gritando, —la madre tierra está viva, está viva, si

se muere ella nos morimos todos— el ejército portando armas que nunca había visto esa

sociedad asustada, con capuchas que los hacen confundirse con los narco-paramilitares,

que para esas alturas ya nadie sabía quién es uno u otro y que han sembrado un terror sin

precedentes, comenzaron a disparar contra los manifestantes que no dejaban de exigir

castigo a los asesinos de estudiantes, campesinos e indígenas, así como la presentación

con vida de todos los desaparecidos por el gobierno mafioso. Ese día uno de los heridos

resultó ser Arthur que, lejos de las prioridades afectivas de Pina, seguían siendo uno solo

en la lucha.

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Amores de Lagartija

Cuando ella estaba huyendo de esa plaza pública, como si los azares mas caóticos

del universo se hubiesen puesto de acuerdo para ordenarse de manera emergente en ese

preciso momento, casi tropezó con Arthur mal herido, tirado sobre el piso, ensangrentado

y casi inconsciente.

Dentro de ella un viento frío recorrió cada rincón, un escalofrío que partía desde

lo profundo de su corazón, que le enchinaba la piel al ver a Arthur que aunque hacía

tiempo que habían dejado de ser pareja, de inmediato lo tomo con las fuerzas que pudo y

lo arrastró hasta un sitio donde pudo tomar un taxi al que le pidió que la llevara a su casa.

El taxista aunque nunca hubiese aceptado llevar a una persona herida de bala a una casa

particular, ese día aceptó por ver lo que estaba sucediendo y por indignación personal

ante la represión brutal que estaba presenciando. Fue así que sorprendido los miré llegar,

ella bañada en sangre por irlo abrazando y el por sus propias heridas.

Aquel día entendí que entre ellos dos no se había muerto lo que los mantenía

unidos, que eran lazos profundamente ligados a los más antiguos equilibrios universales,

que resultaban ser más potentes que la saliva envenenada con laberintos y que contaminó

a aquel zancudo.

Son tejidos que hoy desde lo más profundo de millones de personas en todo el

país estaban brillando con una luz propia, que en medio de la oscuridad parecían una

telaraña cuyos finos hilos resplandecían del color de las brasas ardientes del fogón que

mantiene caliente la olla con café en la cocina de Pina; una telaraña que crece, que se va

haciendo cada vez más y más compleja y más grande, tanto que es capaz de reparar las

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Amores de Lagartija

profundas heridas en los corazones y los espíritus que son individuales y colectivos,

reconstruyendo así los acuerdos primigenios entre los primeros antepasados que

encendieron las velas de la vida de cuya flama nace la telaraña que configura el tejido que

lo sana todo y que hoy se manifiesta en la dignidad de los pueblos allá afuera y que no

deja de brillar como no deja de brillar el universo, con velas encendidas en las casa de

miles de personas.

Pina tomo entre sus brazos a Arthur cuya mirada se pierde entre la agonía que no

por ser ajena o extraña es inconsciente e indiferente. Las lágrimas de la bella chica se

tornaron de color rosado al correr por su mejilla llena de sangre producto de las caricias

a Arthur, esas misma lágrimas que se convertían en un sollozo profundo, que nos lleva a

no saber si es de día o de noche, si hace frío o si hace calor, solo es un sollozo que se

proyecta en cada una de las moléculas de materia que hay en esta habitación, en la fría

humedad del viento y en el polvo que respiramos.

En eso, Arthur bajó la cabeza y su débil mirada no perdía la profundidad de

siempre, pero en esta ocasión con un brillo que nunca antes había visto. Su mirada se

convirtió en un acumulador de experiencias pasadas y aun en esos momentos moribundos,

por primera ocasión fue obvio que él sabía perfectamente lo que soy yo en su vida y en la

de su amada Pina. Mi impresión se desbordaba al darme cuenta que él sabe que yo sé, y

yo sé que él sabe de esta relación compleja que nos hacían coincidir en este momento tan

comprometedor.

EL ATENTADO

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Amores de Lagartija

Su mirada se dirigió penetrantemente a mis ojos y como sacando fuerzas de no sé

donde, sacó de la bolsa trasera del pantalón un cuchillo de tipo militar. Yo temblaba

mientras atento observaba como lo apretó con una mano y sin mediar nada me lo ensartó

en la espalda y con claridad sentí como desgarraba mis entrañas; mi vida se acababa ahí.

Poco tiempo tuve para seguir asimilando mi propia agonía, cuando sacó

rápidamente el cuchillo, que abrió un espacio de unas décimas de segundo en los que

pensé que detendría ese ataque de Arthur, cuando nuevamente lo ensartó sobre mis patas

que las fue cortando mientras acuchillaba sin ningún remordimiento.

Recuerdo que ese día impactado por los infinitos significados y fundamentos

contenidos en aquel instante, yo permanecí inmóvil y agonizando por mi vida a un lado

de Arthur.

Me di cuenta de que todo terminaba cuando al final dirigió su cuchillo a la altura

de mi pecho para después clavarlo con fuerza, pero con mucha más delicadeza que la

ocasión anterior y a pesar de su propia y ensangrentada agonía, producto del balazo que

había recibido en la marcha de apenas hacía veinte minutos que en realidad parecían una

eternidad, tomó mi corazón y lo sacó con dos dedos, lo arrancó de mi pecho y lo comió

mientras aun latía. Aunque parezca imposible fui consciente de todo eso.

Completamente aturdida, con unas gasas y agua oxigenada en las manos, Pina

miraba sin siquiera poder decir o hacer nada, como si no pudiese siquiera moverse o

hablar ante la impresión de lo que estaba ella contemplando. En seguida se sacudió la

cabeza de un lado a otro y se arrojó hacia lo que ahora ya no es uno sino dos cuerpos, uno

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Amores de Lagartija

moribundo y el otro que soy la lagartija besucona ya sin corazón, para tratar de detener

esa carnicería.

Mi cuerpo se movía por espasmos inconscientes pero vivos, Pina le quitó el

cuchillo con el que acababa de quitar mi corazón, y de inmediato lo puso sobre las brazas

que ardían en el fogón. Mi sangre que bañaba el cuchillo se quemó y alimentó al fuego

que de inmediato ardió con fuerza hasta alcanzar los pedazos de leña que aun no se habían

quemado y que incluso estaban húmedos.

El humo nacía y nuevamente con sus intensos intercambios de colores y sus

movimientos evocaban a las telarañas que se forman por los lazos que se tienden desde

el centro de los equilibrios universales a Arthur, a mí, a Pina y a las millones de personas

que están en las calles reivindicando que la Tierra, nuestra madre, tiene derechos y estos

deben ser defendidos por todos sus hijos. Todos esos lazos tan complejos que se hacen

una telaraña gigante.

Mientras Pina ignora mi cuerpo mutilado sin corazón tendido, ensangrentado y

cuya vida se extingue en constantes espasmos, toma el cuchillo caliente con unos trapos

y saca la bala del pecho de Arthur. Cuando de repente se detiene a la mitad de la operación

de emergencia que se vio en la necesidad de hacer para respirar profundamente y me di

cuenta que dentro de ella algo importante estaba sucediendo.

En mi creciente agonía, que ya no era mía pues ni corazón tenía, vi con claridad

que la telaraña luminosa que no deja de crecer y nacer simultáneamente empezó a tener

espejo dentro de Pina, que de inmediato comenzó a mimetizarse con la fiesta de serpientes

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Amores de Lagartija

de luces de colores que era esa telaraña. Dentro de Pina comenzó a haber una renovación

paulatina, de la misma manera como los niveles de construcción de conciencia y rebeldía

hacían nuevos niveles que absorben y hacen disolverse los de la gran estructura nórtica,

así dentro de ella se iban gestando patrones autómatas que fueron cubriendo todo en su

interior, en los mas infinitos detalles que a su vez encontraban un espejo fidedigno en la

pupila de los ojos de Pina y en el generar constante de triángulos en la geometría fractal

del triángulo de Sierpinski, que a su vez refleja la construcción del cono multidimensional

No lo entiendo, mientras eso sucede en su interior, yo siento como lo siente ella.

Siento como desde lo más profundo de cada célula algo emerge y trasciende los niveles

de organización, desde la célula, la molécula, las sustancias, los tejidos, el órgano y el

organismo. Siento como si me transformara junto con ella, pues todo cambia físicamente

a raíz de los cambios más fundamentales que estaba experimentando en ese momento.

EL REENCUENTRO

Como si los ciclos interminables a nuestro alrededor no fueran solo una novela,

cuando sus pupilas se llenaron de cambios profundos como una onda expansiva desde en

medio de su oscuro centro, se siguieron expandiendo hasta que la ola renovadora fue

cubriéndola toda, su rostro nuevamente era distinto, tan distinto que era el que era antes

de aquel cambio que la marcó a ella y a Arthur. A diferencia de aquel momento, en esta

ocasión mi vida se extinguía inevitablemente.

Arthur, tomo con violencia mis restos mutilados moribundos y ensarto sus dientes en

mi cuello, los apretó con fuerza y rápidamente mi cabeza se desprendió de mi cuerpo.

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Amores de Lagartija

Aun sentía como trituró mi cráneo hasta que no quedó nada de él, arrebatando súbitamente

mi vida.

—Eres tu Arthur, te veo y sé que eres tú, —Me dijo Pina mientras me acariciaba el

rostro—

Era ella, Pina, lo supe y se lo dije.

—Pina eres tú ¿que nos pasó?

Antes de que Pina respondiera, tome la palabra y le dije: me siento bien, me siento un

poco adolorido pero bien. Estoy perfectamente consciente y veo mis heridas y mi cuerpo

bañado en sangre, la hermosa Pina me hace sentir calientito, por estar junto a ella en sus

brazos.

Siento como si estos difíciles momentos hubiesen sanado todas las enfermedades de

nuestra relación, como si el ataque que sufrí me hiciera más cercano a ella, ese ataque que

sufrí por … ¿cómo se llama? no lo recuerdo, pero ese ataque que me hizo estar

ensangrentado y hoy más vivo y fuerte.

Ella me mira, me sonríe mientras limpia sus heridas, ya no soy yo y me percato que

estoy lejos con mi cuerpo de lagartija mutilado, como a dos metros de donde se encuentra

ella. ¿Qué paso? ¿Porque pensé que me acariciaba? Si ella no deja de acariciar a Arthur.

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Amores de Lagartija

Aturdido por lo que sucede, escucho como afuera re tiembla la calle ante las

explosiones de los gases lacrimógenos y de las granadas que avienta alguien que ya ni se

sabe quién es, que pueden ser los narco paramilitares y escuadrones de la muerte que

trabajan para el gobierno o cualquier grupo armado del propio Estado, como policías y

militares. O quizás de la sociedad organizada, que siendo fieles a su convicción de

mantener una lucha civil y pacífica, sugieren la autodefensa como la única forma de evitar

la violencia de los poderes fácticos y su Estado que dice gobernar este país.

Me siento débil, las fuerzas se me alejan rápidamente, Pina me abraza y unos cuantos

segundos después me doy cuenta que no es a mí a quien abraza, que yo ya estoy

clínicamente muerto pero consciente en aun con mi cuerpo despedazado que yace a un

lado de ahí. No lo puedo creer pero puedo verme ahí agonizando, puedo ver como la vida

se me extingue y el último aliento se me escapa sin poderlo contener.

Separada del resto del cuerpo, la lagartija abre la boca y la muerte se comienza a

materializar en todo el ambiente.

Justo cuando desfallezco vuelvo a escuchar su voz en mi oído que me dice:

—Resiste amor, resiste Arthur.-

Tardé en reaccionar, me sacudo la cabeza y me doy cuenta de que ella me mira a los

ojos, con lágrimas ensangrentadas y con una mirada de esperanza.

— ¿Porque me dice Arthur?

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Amores de Lagartija

Pensé nuevamente, aunque se convirtió en una pregunta sin importancia ante el cansancio,

que me hacía no poder mantenerme en pié, que me hace recargarme sobre Pina que me

aprieta más hacia ella, dando un par de pasos pequeños y forzados hacia atrás por el propio

peso de mi cuerpo desplomándose hacia ella, cuando de repente no sé nada, no veo nada.

Después logré levantar la cabeza, pero poco me duró el gusto pues de inmediato

recibí un tremendo golpe de un rozón del pesado cuerpo de Arthur cayendo como si fuese

un costal lleno de arena justo a un lado de mí, no entiendo que le ocurre y solo veo a Pina

que desesperada se arroja sobre él. La desesperación parecía haberla afectado pues ni

siquiera se acordó de los cursos de primeros auxilios que había tomado hace un par de

años en la Cruz Roja Mexicana, solo lloraba y lo abrazaba.

En ese momento me volteó a ver y con su mano me junto para tenerme más cerca,

me abrazaba la piel escamosa y mal herida, que nuevamente entonces me dí cuenta de

que ya no es mi piel, sino de la lagartija que yace muerta junto a mí.

En mi interior sentí como se fueron transformando las ecuaciones que dan sentido a cada

una de las secuencias de ADN, a los acuerdos primigenios de los antepasados y que tienen

lugar dentro de mí, en las células que conforman mi sangre y que se reflejaban en el iris

de mi ojo.

Mi vista borrosa comienza a aclararse y como si fuese la única opción posible en

el mundo, frente a mí descubro un espejo, alcanzo a ver con precisión solo el centro de

mis oscuras pupilas manchadas con sangre por las heridas que he sufrido, después mi

vista sigue aclarándose y alcanzo a ver un ojo completo, después los dos, y poco a poco

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Amores de Lagartija

se fue descubriendo un rostro. Ese soy yo, con las huellas de las heridas que son prueba

de mi supervivencia.

Las fuerzas regresan a mi cuerpo y me siento con trabajos en el sillón, junto a mí,

mi hermosa esposa Pina que limpia mis heridas con agua oxigenada, acaricia mi rostro y

me dice al oído cuanto me ama.

Ella, evidentemente cansada se recarga en el sillón y estira los brazos sobre el

respaldo, yo no tardo en mirarla y contemplar su belleza.

Ella y yo sabemos que nos unen lazos antiguos, que nuestro matrimonio es sólido

y solo pasando las revueltas que construyen una revolución social, conformaremos una

familia. Espero que eso pase cuando se consoliden los gobiernos autónomos en las

comunidades, los barrios, ciudades, estados, regiones. En asambleas de asambleas que

conforman una unidad capaz de construir alternativas que destruyen implícitamente todas

las acciones, que ha impuesto el capitalismo en el gran autómata que es la estructura

nórtica.

Esa es mi convicción, no sé de donde proviene o porqué se me ocurrió pero lucharé

por ello hasta la muerte si es preciso.

Sigo mirando a mi hermosa esposa, cuando de repente me percato que detrás de

ella, está la figura de una lagartija besucona, que se mueve despacio como siguiendo los

movimientos de la cabeza de Pina, que al percatarse de la presencia de la lagartija le

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Amores de Lagartija

obsequia una sonrisa que más bien parece un pacto de vida, como si ella supiera algo que

yo no y que tiene que ver con la relación existente entre ese animal y ella.

De hecho me da la impresión que entre ellos dos hay una comunicación que yo no

entiendo y que es más grande de lo que parece a simple vista.

Soy Arthur su esposo humano y no entiendo porque debe ver con mas agrado a

ese pinche animal que a mí, o al menos eso le diré para que no sospeche lo que en

realidad sucede, que piense que construye la complejidad a partir de la simplicidad

máxima y la simplicidad a partir de la complejidad máxima, que me permite renovarme

de manera infinita y vivir de cuerpo en cuerpo, de mente en mente sucesivamente de

Arthur a la lagartija y viceversa, pudiendo ver pasar las generaciones de Pinas, o de

Arthurs, de hippies o de Panchas, mostrándoles que hay otras formas, otros caminos, otros

mundos y que todos deben caber en el mismo mundo que es este.

Repentinamente, Pina me mira y me dice mientras aprieta la venda que me enreda

hasta que me duele —sabes, a veces pienso que solo me utilizas para no sé qué.

- Aaaaagh- yo le contesto ante la acción hostil de Pina — ¿pero por qué no dejas

de ver con esos ojos a la cabrona lagartija que no deja de seguirte?— se le queda viendo

a mi morral como si algo se le hubiera perdido- y tomo una ramita de una planta que se

encuentra junto al sillón para morderla y aminorar el dolor– Que sabor tan extraño- es

salado como el sudor o como las lágrimas.

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Amores de Lagartija

Miro nuevamente a la lagartija y me percato que sigue atenta al morral

ensangrentado y deshilachado que traía conmigo, ahora lleno de consignas libertarias, de

poemas y de rezos. Morral que me había regalado mi padre en los Estados Unidos.

En el piso, debajo del sillón miro una fotografía, creo que es la que había dejado

tirada por accidente Pancha, la vecina de la casa de al lado en su extraña visita a esta casa.

La levanto y me percato que es el hippie, ensangrentado y detrás de él, en la pared una

cabrona lagartija y parece que se esa riendo no sé de qué

También me pregunto si acaso será que Pina no ha dejado de jugar conmigo

engañándome y engañando a ese animal para trascenderse a sí misma y solo estoy siendo

utilizado para enlazar niveles de conciencia y existencia aparentemente lejanos y

separados.

Miro a la pared y la sangre me hierve de coraje, veo la lagartija con un rostro cínico y

quizás hasta perverso.

— ¿Por qué parece que la lagartija se ríe?— insistí.

Ahora sé que mis heridas sanarán, que me recuperaré y todo estará bien para

comenzar de nuevo mi vida con mi esposa, a la que reconozco en sus derechos y su

naturaleza, es como si la vida nos hubiese regalado mas vida de no sé donde, y que sea

como sea debemos agradecer y pagar a la madre tierra – Le digo a mi hermosa Pina

mientras mastico esa extraña planta que está desde que llegamos en una maceta junto al

sillón-.

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Amores de Lagartija

El viento sopla con fuerza y se convierte en silbido que recorre la casa de un lado

a otro y arrastra un pedazo de papel maltrecho, enterregado, medio roto, en forma de

cono. Lo tomo con las manos, lo extiendo y me doy cuenta que en él puedo escribir y

comienzo a hacerlo mientras miro a mi esposa que sigue cómodamente instalada en el

sillón, rodeada de historias cíclicas y paradojas autocontenidas llenas de profundas

injusticias que de inmediato encuentran espejo en ese instante y en las palabras que se

renacen en letras escritas que narran nuestra infinita historia de amor.

—Hay que acomodarnos pronto, hay que tener las ofrendas y el toro- le dije

mientras espero paciente a que Pina termine de limpiar unos libros viejos que pertenecían

a su padre Jacinto y que hablan sobre la historia de sus tierras y las luchas que ha debido

librar.

Mientras no dejan de pasar esas preguntas desconcertantes por mi cabeza, ella solo

sonríe, se relaja con su belleza incalculable, deja el trapo con el que limpia los libros y

estira sus brazos sobre el viejo sillón, que está a su vez en un cuarto oscuro, donde el

viento llega y se regresa, en un cuarto donde el viento es mucho más que solo una ráfaga

fría o una ráfaga caliente, según sea la temporada del año. Ella fija su mirada al techo

justo donde está la lagartija y me comenta:

- ¿Sabes?, ahora que te miro así me recuerdas a mi amigo el gringo, al que llamábamos el

hippie, me contó que un día estuvo así herido en la lucha y si no fuera porque su

compañera lo pudo ayudar se hubiese desangrado. De hecho me contó que ese día que

estaba herido le dio por matar a una lagartija que estaba en su casa.

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Amores de Lagartija

Me quedo pensativo en sus palabras y- “como si no hubiera más en el mundo” – rezó una

canción de Silvio Rodríguez-…

- ¡Esa no chingado!- dijo Pina mientras con un control remoto adelantó un reproductor de

música y comenzó a tararear aquella canción interpretada por Mercedes Sosa que dice:

Y aprendió al comprender

Y comprendió al pensar

Y pensó al militar

Y militó al crecer.

¿Sabes Arthur?, hoy después de todo estoy convencida que es necesario crecer, y que solo

crecemos cuando estemos dispuestos a aprender, a saber con humildad y dignidad que no

puede haber olvido ni perdón. ¡Claro!, eso es lo que le faltaba a la canción

Y creció al aprender…

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