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Mauricio Sampi, Carmen Cristina

Arqueología 4° año – U.N.F.V.

Proyecto de Investigación Arqueológica Canchaje de Santa Ana “Lupo” y las


implicancias como una aldea durante el Intermedio Tardío y Horizonte Tardío en
el margen izquierdo del valle alto de Lurín – Lahuaytambo, Huarochirí, Lima

1) Antecedentes
1.1) Etnohistóricos

Dentro del territorio de los valles Chillón (Repartimiento de Chacalla), Rímac – Lurín
(Repartimiento de Guarochirí), Mala (Repartimiento de Chaclla) y Cañete (Repartimiento
de Mancos y Laraos) prevaleció la etnia Yauyos, conocida como Huarochirí o Lurín
Yauyos, durante el periodo Intermedio Tardío y Horizonte Tardío. Según Dávila Brizeño
(1965 [1583]), los Yauyos se dividieron en dos grupos administrativos parcialmente:
Hanan Yauyos (conocido también como Anan) y Hurín Yauyos (conocido también como
Lurín), y su control principal estaba ubicado dentro del actual distrito de San Damián.

La población es descrita como un grupo beligerante y conflictivo con los vecinos incas,
a tal nivel que éstos debieron planificar sus movimientos militares previamente para hacer
el primer contacto con ellos de manera victoriosa. “Según Dávila Briceño, los Yauyos,
[…] mantenían continuas guerras contra todos sus vecinos que eran los yungas de la costa,
los chocorbos, los huancas y los atavillos de Canta” (Rostworowski, 2001). No obstante,
los Yauyos aceptaron voluntariamente ser aliados e incorporarse al estado incaico.

Este grupo étnico Yauyos habito en primera instancia en los altos valles de Cañete para
luego desplazarse hacia otros valles limeños y que mediante este proceso expulsa a otros
grupos étnicos locales como los Colli, Huanri, Sutca, Rimac, checa e Ychma. Ellos se
asentaron principalmente en lo que actualmente es la provincia de Yauyos para
expandirse hacia las tierras de Huarochiri y Canta. Para Gentille Lafaille (1976, como se
cita en INC, 2009) esta etnia tenia actividad de reciprocidad en base a productos
característicos de cada región con otras etnias, pues se abastecían de productos tanto de
quebradas como de punas. Ellos tenían contacto con pobladores de la yunga y selva,
relacionándolo a la peregrinación hacia el santuario de Pariacaca.

Entre la historiografía andina el Manuscrito de Huarochirí es considerado vital para el


estudio de los valles alto limeños. En la traducción de Taylor (1987 [1608]) importa el
estudio lingüístico del manuscrito y el testimonio de la memoria local colectiva Yauyos
donde recopila el origen de mitos y rituales indicando que estos poseían una deidad óptico
llamada Pariacaca.

Sobre el origen de Pariacaca, Vásquez (2011) relata en base a los Manuscritos de


Huarochirí que éste era hijo de Cunitaya y que poseía numerosos hermanos que fundaron
diversos linajes. Ellos, que en total eran cinco, nacieron de cinco huevos y que solo se
registraron 4 nombres: Pariacaca, Churapa, Puncho y Pariacarco. Dentro de la
religiosidad para Huarochirí, el dios más representativo era llamado Huallallo,
actualmente se considera como un dios andino con poderes sobre el hombre, la tierra y la
fecundidad a través del control del agua. Los templos construidos a su honor eran Curipata
y Marcahuasi, ubicados dentro del valle Santa Eulalia, y que la veneración de su ídolo
estaba ubicado en el templo principal, cerca de la laguna al pie del cerro de Pariacaca.

“Según el mito, la laguna donde se encuentra el ídolo de Huallallo es el lugar de la lucha


entre éste y Pariacaca: «cuando Pariacaca, en el curso de su lucha contra Huallallo
Carhuincho, quiso extinguir el fuego [ñeque este se había convenido], transformó ese
lugar en laguna. I La morada de Huallallo se encontraba en el territorio [hoy cubierto
por la laguna] de Mullococha.» (TAYLOR, 1999: 101 Y 103)' A pesar de su derrota mítica
junto a los yungas, Huallallo Carhuíncho fue considerado héroe cultural de Huarochirí
y posteriormente fue convenido en deidad.” (Vásquez, 2011: 164)

La región de los Lurín Yauyos estaba compuesta por cinco principales waranqas o
secciones de 1.000 tributarios. La zona nuclear del Manuscrito es la waranqa Checa, las
otras cuatro eran Colcaruna, Quinti, Langasica y Chaucarima (Spalding, 1984 como se
cita en Hernández, 2016). La zona de estudio, que es Lahuaytambo, correspondería al
territorio waranqa Chaucarima.

Para Villar Córdova (1982) la etimología de la palabra Yauyos está ligada al idioma
Cauqui. Yau-Yo y Yauya-Aco significa “hombre belicoso” en base a que los vocablos
Aco significa hombre y Yauyo, peleandero.

Unas de las comunidades que ahora constituyen Lahuaytambo es Santa Ana y en su


periferia Sunicancha. Por ende, el siguiente fragmento revelaría la conexión que tienen
estas comunidades ya desde tiempos tempranos en la prehistoria andina.

“Las comunidades que celebraban la pascua eran los concha, que para adorar a
Pariacaca subían al cerro Huaycho, y los checa le servían de buacsas, También estaban
los sunicancba que subían a un cerro cercano a su comunidad; los de Santa Ana y los
chaucaricma que celebraban en el cerro que se llama Acusica.” (Vásquez, 2011: 168).

Entre los primeros registros de los asentamientos ubicados en la zona de la provincia de


Huarochirí y Yauyos esta Villar Córdova (1982), quien vincularía al análisis de la
territorialidad de los valles que lo conforman. Además de examinar la etimología del
vocablo “Huarochirí”. (Ver Fig. 1)

Huarochirí

Huancho:
Huancho- Tribu
Urin
Urin: Bajo

Fig. 1.- Primera propuesta de etimología a “Huarochirí”. (Elaboración propia) (Fuente: Villar
Córdova, 1982)

Por ende, Villar Córdova (1982) supone que la población que prevaleció fueron los Huanchos.
Estos se dividieron en dos grupos: Hanan Huancho (San Pedro de Casta hasta San Mateo de
Huanchor) y Lurín Huancho (Chosica hasta San Juan de Lurigancho).

Considera también la posibilidad que Huarochirí haya significado lo siguiente: (Ver Fig. 2)

Huaro: Cuerda o
soga que sirve para
vadear un río
Huaro-chiri
Chiri: Hombre
diestro

Fig. 2.- Segunda propuesta de etimología a “Huarochirí”. (Elaboración propia)(Fuente: Villar


Córdova, 1982)

Las ruinas que visitó fueron en su mayoría de la quebrada de Jicamarca y las del distrito
de San Pedro de Casta –ubicado en la cuenca de Santa Eulalia-. Asimismo, identifica el
antiguo camino de la sierra al santuario de Pachacamac.
1.2) Arqueológicas

Las investigaciones arqueológicas dadas en las alturas de los distritos de Lahuaytambo o


Langa son escasas y limitadas (Van Dalen, 2014 y Hernández, 2016). El valle alto de
Lurín presenta diversos asentamientos en la espera de ser estudiadas y puestas en valor.

A pesar de eso, las investigaciones dadas por Bueno en los años 80' en la sierra de
Huarochirí: Rio Santa Eulalia, Rímac Lurín y Mala aportan al desarrollo cultural y la
interacción multi-regional dada en durante los tiempos tardíos en las zonas. En el caso de
la cuenta alta del río Lurín en la región central de Huarochirí, esta lo describe como
estrecho y de bajo volumen de agua, además de poseer una quebrada con pendiente y con
barrancos recónditos.

Dentro de este territorio para el “periodo de las naciones tardías” como lo señala Bueno
(2014) con fechado entre los 1000 – 1470 d. C., considera que el nombramiento de
“marca”, “ichiqmarca” o “allaucamarca” es frecuentemente usado en la toponimia de
diversos asentamientos ubicados tanto en el valle alto de Lurín como Santa Eulalia y/o
Rímac. Y que la arquitectura prevaleciente refleja una complejidad mediante el tipo y la
tecnología de construcción usada como la edificación de dos hasta tres pisos
superpuestos.

“La cuenca alta del río Lurín acelera su desarrollo, sobresaliendo dos sitios importantes,
Chekamarca y Konchasica. Chekamarca lo encontramos en la margen izquierda del río
Lurín, donde ahora se llama Llaquishtampu o Llaqsatampu, denominaciones tardías. El
mito explica que en el cerro Huarascacha nació Tutayquiri, al noreste del actual San
Damián. Tutayquiri organizó a su gente, cimentó su liderazgo y poder para luego
impactar sobre sus vecinos de Konchasica, los que estaban asentados por la ladera hasta
la cima del cerro Gentil Barroso. Los dominios de Tutayquiri abarcaron las tierras de
Alculla, Pitocaya, Tagana, Pacota, Tupi, Tumna, Chauti, Quebrada Carnacha y
Suquiacancha (San Bartolomé).” (Bueno, 2014: 164)
Arquitectónicamente prevalecen dentro de esta cuenta las siguientes estructuras Cheka:
(Bueno, 2014)
- Cheka: Llamada así a las casas.
- Chaukalla: Llamada así a la tumba.
- Kullpe: Llamada así al lugar de muertos con deposición colectiva.
Un ejemplo serían las numerosas chaukallas ubicadas en el asentamiento del cerro Gentil
Barroso que tiene conexión con el sitio Conchasica, ubicado cerca de la carretera en
dirección a San Damián desde Sunicancha.
Un trabajo reciente y que describe las características principales de tres sitios
arqueológicos localizados dentro del distrito de Lahuaytambo son de Van Dalen y
Patrocinio (2014) a la cual alude que esta zona fue habitada durante el periodo de los
Desarrollos Regionales Tardíos o Intermedio Tardío por los checas.
Los sitios que refiere son Canchaqe, Huancasana y Canchaqe de Santa Ana.
Canchaqe lo clasifica como un sitio de tipo monumental, de categoría administrativa y
residencial por poseer una plaza ovalada de plano concéntrico adosado a recintos con
pasadizos. En otro sector se ubican recintos de planta rectangular como evidencia de un
patrón concéntrico y carácter residencial. Lo denomina a estas estructuras como
“kanchas” incas; sin embargo, Hernandez (2016) considera que no cumple con los
requisitos para denominarlo así. Se denota una planificación ordenada de manera previa
a la construcción, así como la circulación y conexión de diferentes estructuras a nivel
micro-espacial. El material registrado mediante la prospección que realizó fue fragmento
de cerámica de pasta naranja con pintura roja tanto interna como externamente filiándolo
así al periodo Tawantinsuyo. Señala que el estado de conservación se evalúa de acuerdo
a la sectorización. Si bien, Canchaqe se encuentra relativamente cercano a la actual
población de Lahuaytambo, el sector A, que se encuentra colindante a recientes
construcciones hechas por los pobladores, presenta mayor grado de destrucción que el
sector B, por estar más lejano.
El sitio Huancasana ubicado al lado de SE de Canchaje se considera como un tambo que
presenta canchones alineados de norte a sur con orientación hacia el oeste y conjuntos (2)
de recintos aislados asociados a caminos que viene de Cocachacra, Huarochirí y
Antioquía. Dentro de los materiales asociados Van Dalen y Patrocinio (2014) manifiesta
pequeños fragmentos de cerámica y que su filiación sería Horizonte Tardío; sin embargo,
señala que el estado de conservación es muy malo en los canchones, pues hay una
reutilización de las estructuras para la actividad ganadera en la actualidad.
Finalmente para el sitio de Canchaje de Santa Ana, nominado así por la cercanía con el
pueblo del mismo nombre, es considerado un sitio de tipo aldea con edificación pública
dentro de una categoría como centro poblado. El acceso hacia este asentamiento es
mediante un camino empedrado con suaves pendientes y encajonamientos dentro de la
quebrada. “El sitio se define por la presencia de un conjunto de recintos domésticos
emplazados sobre dos pequeños promontorios naturales, estructuras funerarias tipo
“chulpas”, calles y pasajes.” (Van Dalen y Patrocinio, 2014: 250)
Van Dalen y Patrocinio (2014: 250-251) describen que los recintos domésticos poseen
plantas rectangulares con vanos de forma rectangular de 1,20 m de altura, nichos
trapezoidales de 0,35 m de altura, clavos de piedra (voladizos). Estos recintos se
distribuyeron de forma aglutinada sobre la cresta del cerro. Las estructuras funerarias tipo
“chulpas” son de forma rectangular y están cubiertas mediante la técnica de falsa bóveda,
algunos de ellos presentan un muro central construido sobre la cubierta de los recintos.
Se identificó la presencia de cuatro cámaras funerarias alineada en forma diagonal al lado
occidental del sitio. Asimismo, se evidencia un sistema de calles y pasajes que van en
dirección de este – oeste, y un sistema de andenerías de diferente tamaño no reutilizados
en su totalidad por la falta de agua.
Dentro de los materiales asociados encontrados se perfilan fragmentos de cerámica
domestica estilo Inka y restos óseos depositados en las estructuras funerarias. Todo esto
indica que fue poblado durante el Intermedio Tardío y Horizonte Tardío. El estado de
conservación es regular y que hubo actividad de saqueo en las estructuras funerarias.

Van Dalen y Patrocinio (2014) se abren muchas interrogantes como:

“¿Cuál fue la importancia de Canchaqe en el Tawantinsuyu?, ¿por qué se trata del


único sitio con estas características arquitectónicas en la provincia de Huarochirí? y
¿qué relación tuvo con el sitio de Llaquistampu en San Damián?” (Van Dalen y
Patrocinio, 2014: 253)

Y entre conclusiones derivados de la prospección hecha en el sitio Canchaqe de Santa


Ana como lo siguiente:

“Canchaqe de Santa Ana es otro de los sitios investigados, cuya actividad se inició en
el Intermedio Tardío, periodo en el cual se edificó casi el 80% del sitio, con unidades
arquitectónicas articuladas por calles, áreas funerarias con estructuras tipo chullpas,
con la inclusión y remodelaciones de edificaciones con la llegada del Tawantinsuyu.”
(Van Dalen y Patrocinio, 2014: 253)

Ya para el caso de Canchaje, ubicado en la cercanía al pueblo de Lahuaytambo las


interrogantes que el caso de Van Dalen y Patrocinio (2014) estarían en proceso de ser
respondidas por las nuevas investigaciones realizadas a cabo de la arqueóloga Mg. Carla
Hernández, asesorada por el Dr. Krysztof Makowski junto a un equipo capaz y apta para
la investigación arqueológica peruana. El proyecto llevado a cabo en las sierras de Lurín
llamado “Proyecto Arqueológico en las Sierras de Lurín” (PASL) tuvo la intención de
recolectar sistemáticamente datos arqueológicos y las caracterizaciones del grupo étnico
prevaleciente Yauyos. Esta fue desarrollada en diferentes etapas, la primera fue la
prospección intrasitio junto a la recolección de material de superficie en tres sitios
estratégicos: Ampugasa, Punton y Cinco Cerros. Para que finalmente se opte por el sitio
Canchaje en el 2011, iniciando así una temporada de excavación durante el 2011. De aquí
parten diferentes rasgos culturales según Hernandez (2014) de ocupación como:
banquetas, manchas de ceniza, restos de material óseo animal, etc. Y que dentro de las
unidades de mayor actividad como las plazas fueron encontrados cientos de fragmentos
de cerámica identificadas como “serranas” en el valle de Lurín. “Por los resultados de estas
excavaciones planteamos que los incas habrían emprendido tardíamente la construcción de un
centro que introducía nuevas lógicas espaciales en el patrón local.” (Hernandez, 2014: 195)

2) Bibliografía

BUENO, A. (2014) Arqueología en Huarochiri. En: Arqueología de las cuencas alto y


medio andinas del departamento de Lima. Peter Van Dalen (ed.), pp. 141 – 168. Lima:
Fondo Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

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Huarochirí. En: M. Jiménez de la Espada (ed.), Relaciones Geográficas de Indias - Perú.
pp. 155–165. Biblioteca de Autores Españoles. Madrid: Ediciones Atlas.

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Estudios de paisaje cultural. Lima: Instituto Nacional de Cultura.

HERNÁNDEZ, C. (2016) Resultados del proyecto de investigación arqueológica Sierras


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ROSTWOROWSKI, M. (2001) Pachacutec Inca Yupanqui. Lima: Instituto de Estudios
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VAN DALEN, P. y PATROCINIO, P. (2014) Arqueología de Lahuaytambo, cuenca alta


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VÁSQUEZ, E. (2011) Los mitos y las tradiciones de Huarochirí durante el siglo


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