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Simón Rodriguez: la palabra insurgente

Carla Wainsztok

El comprender que liga en el acto educadivo a


educador y educando es el momento del eros de una
cultura plena de anhelos de supervivencia, es el
momento misterioso tocado de don adivinatorio, en el
que una cultura se hace niñez para confiar su frágil
estadio vital su mensaje estremecido de eternidad (
Saúl Taborda)

Introducción

En una carta de Rodríguez a Bolívar, fechada el 30 de septiembre de 1827, el viejo maestro


afirma: “Que usted haya abrazado una profesión y yo otra, hace una diferencia de ejercicio, no
de obra” ( Rumazo González, 1988: 72)

La obra es formar, en el caso de Bolívar la Patria Grande, la Confederación de


Naciones:

” Es una idea grandiosa pretender formar de todo el


Nuevo Mundo una sola nación con un solo vinculo
que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que
tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una
religión debería, por consiguiente, tener un solo
gobierno que confederase los diferentes estados que
hayan de formarse, mas no es posible, porque climas
remotos, situaciones diversas, intereses opuestos,
caracteres desemejantes dividen a la América. ¡ Qué
bello sería que el istmo de Panamá fuera para nosotros
lo que el Corintio para los griegos! ¡” (Bolívar, 1990:
81)

En el caso de Rodríguez formar tiene una connotación pedagógica, que la


referencia con la Paideia entre los griegos y la Bildung entre los alemanes. Sin
embargo no se trata de repetir modelos sino de crear una nueva formación en Nuestra
América.

“Yo no he venido a la América porque nací en ella,


sino porque tratan sus habitantes ahora de una cosa
que me agrada, i me agrada porque es buena, porque
el lugar es propio para las conferencias y los ensayos”
(Rodríguez, Tomo II 1988:504)

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Ensayo en el doble sentido de la palabra, el ensayo como escritura y la
posibilidad de ensayar una nueva pedagogía, una nueva gramática y una nueva
política.

Para el filósofo Arturo Roig, el ensayo es “género literario y a su vez praxis social
y política, como si fueran las dos caras de un mismo intento (…) La sociedad colonial
se había organizado sobre un sistema de tradición de carácter dogmático que se
manifestaba en diferentes campos” (Roig , 1976:173)

Frente al testamento y la tradición dogmática, la tarea que encomienda Rodríguez, clama


por “La GENERACION PRESENTE debe leer esta obra para CRITICARLA. La que empieza
su CARRERA debe hacerse cargo del plan, para EJECUTARLO en calidad de
ENSAYO”(Rodríguez, Tomo II 1988:167)

Este ensayo presume la idea de distinguir bien entre lo que puede ser útil y lo que
no bajo la figura de “ adOptar y adAptar” (Rodríguez, Tomo II 1988:174). Nosotros
solemos pensar esta idea bajo la figura de la apropiación. Apropiarnos de otras ideas,
de otros conceptos que fueron pensados en otras geografías y tiempos pero“para no
errar en las aplicaciones” (Rodríguez, Tomo II 1988:174) es decir no dejarse fascinar
por Europa ni por Estados Unidos.

“¿ Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original= originales


han de ser sus instituciones y su Gobierno= i originales los medios de fundar uno y
otro o Inventamos o Erramos” (Rodríguez, Tomo I 1988:343)

En el caso de la docencia tampoco se han de imitar métodos de enseñanza:

“ reducir a pocos artículos, las materias- encerrarlas


en cuadernillos de pocas hojas para que cuesten poco
que pensar para responder; y salgan con lucimiento, a
costa poco trabajo todo POCO (Estos cuadernillos se
llaman CATECISMOS, y los hay sobre diversas
materias, otro librito llamado compendio de todas las
ciencias o enciclopedia de los niños, excelente cosa
para abreviar (…) Establecer, en las capitales, las
ESCUELAS DE VAPOR inventadas por Lancaster, a
imitación de las SOPAS A LA RUMPORT
establecidas en los hospicios. Con pocos maestros y
algunos principios vagos, se instruyen muchachos a
millares, casi de balde y salen sabiendo mucho, así
como con algunas mermitas de Papin y algunos
huesos, engordan millares de pobres, sin comer carne”
(Rodríguez, Tomo II 1988:187)

Formar entonces como lo contrario de imitar, de repetir. Formar como un obrar


propio. Formar un pueblo, una Nación, formar maestros, formar hombres para la
sociedad, hoy como ayer formar sin copiar en Nuestra América es la tarea del día. “El
hombre que piensa, procede en todo según su conciencia, y el que no piensa…imita”
(Rodríguez, Tomo I 1988:284) o como afirmaba Martí “Crear es la palabra de pase
de esta generación” ( Martí, 1980, 15)

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Formar maestros

Simón Rodríguez, solía distinguir entre maestro, catedrático, profesor.

“ Hágase la diferencia, entre Profesor, Catedrático i


Maestro. Profesor es el que se dedica
EXCLUSIVAMENTE al estudio de un ARTE o de
una CIENCIA i lo prueba, aplicándose a ENSEÑAR.
CATEDRATICO es el que SENTADO en ALTO:
porque Cátedra significa puesto SUPERIOR o
EMINENTE: i no se usa dar este título, sino al que
enseña Teología, Filosofía, Derecho o Humanidades.
Pero, puede uno ser Profesor o Cátedrático y no ser
maestro. Maestro es el dueño de los Principios, de una
CIENCIA, o de un ARTE, sea Liberal, sea Mecánico,
y que, transmitiendo sus Conocimientos, sabe hacerse
ENTENDER y COMPRENDER con Gusto.Y es el
Maestro! por excelencia, si aclara los Conceptos y
ayuda a estudiar, si enseña a aprender, facilitando el
trabajo, y si tiene el DON! de inspirar a uno, y
EXITAR en otros, el DESEO de SABER.”
(Rodríguez, Tomo II 1988:19)

Para Rodríguez:,

“ El MAGISTERIO es una PROFESION el que


reemplaza a los Padres de Familia, ejerce las funciones
de… PADRE COMUN, por consiguiente debe ser
elegido por sus aptitudes, que son ser dueño de la
materia que promete enseñar, conocer el ARTE de
Enseñar, que consiste en … saber LLAMAR, CAPTAR
i FIJAR la Atención. Estas aptitudes no bastarán, si no
tiene Genio para INSINUARSE, o INGENIO, para
crearse medios de conseguir los fines que se propone en
cada Ramo de Enseñanza.” (Rodríguez, Tomo II
1988:17)

A su vez, el preceptor de Bolívar menciona a tres clases de maestros:

“Unos que se proponen OSTENTAR SABIDURIA…


no Enseñar, otros que quieren enseñar TANTO!... que
confunden al discípulo, y otros, que se ponen al
alcance de TODOS, consultando las capacidades.
Estos últimos son lo que consiguen el fin de la
enseñanza, i lo que perpetúan sus nombres, en las
Escuelas.” (Rodríguez, Tomo II 1988:17)

Rodríguez, cuando habla de maestros, se refiere al maestro de las primeras letras,


a lo que en nuestro país es un maestro de primaria. “El maestro de niños debe ser

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sabio, ilustrado, filósofo i comunicativo, porque su oficio es formar hombres para la
sociedad (Rodríguez, Tomo II 1988:541)

Mariátegui también va a distinguir entre profesor y maestro, en el contexto de la


Reforma Universitaria en Perú va a afirmar

” Ninguna categoría de trabajadores intelectuales


aparece tan naturalmente destinada a dar su adhesión a
las nuevas ideas como la de los maestros de primera
enseñanza” (Mariátegui, 2001: 57) A su vez va a
referirse al profesor universitario “sobre todo, es
simultáneamente abogado, parlamentario, latifundista.
La cátedra es un suplemento o un complemento
intelectual de su actividad práctica, política, forense o
mercantil.” (Mariátegui, 2001: 58) y llegado el
agotamiento de la Universidad oligárquica va a exigir
“un maestro, uno no más bastaría para salvar a la
Universidad de San Marcos, para purificar y renovar
su ambiente enrarecido, morboso e infecundo (…) la
Universidad de San Marcos se pierde por carencia de
un maestro” (Mariátegui, 2001: 105)

El diagnóstico es similar al de hoy “Hay en la Universidad, algunos catedráticos


estimables, que dictan sagaz y cumplidamente sus cursos (…) las universidades
necesitan para ser vitales, que algún soplo creador fecunde sus aulas” (Mariátegui,
2001: 105)

Permítame el lector/a una pequeña digresión, si una encontró su propia voz, su


propia firma, (la firma y la voz en el sentido más amplio de la palabra son
irrepetibles), es porque tuvo la dicha de encontrar dos maestros en la universidad. La
repetición del vocablo encuentro no es por falta de sinónimos sino que porque en
“aquellas viejas aulas” hubo una comunidad de pensamiento es que hoy me animo a
habitar ¿las nuevas aulas?.

El problema sigue siendo desde Rodríguez hasta el presente la formación de los


maestros. Piense la Dirección de Estudios en formar maestros antes de abrir
Escuelas(…) Tantos millares de niños frecuentan tantos centenares de escuelas (dicen
los mensajes) Así están las Escuelas i así saldrán los niños de ellas” (Rodríguez,
Tomo I 1988:243)

Compartimos con Rodríguez, la preocupación por la formación docente en todos


los niveles educativos, creemos humildemente que esta es una batalla cultural a
resolver. ¿Quiénes forman hoy a los futuros docentes?, ¿Con qué textos se forman
hoy los futuros maestros? ¿Por qué no se lee Rodríguez en los magisterios, en los
profesorados, en las universidades?. La colonización pedagógica sigue presente en
nuestras instituciones educativas. Es cierto hay resistencias, hay luchas sin embargo
aún no hay un plan claro de formación docente.

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En la Universidad de Buenos Aires, las materias sobre pensadores
latinoamericanos o Teorías Latinoamericanas son optativas. El pensamiento
universitario es un universal abstracto, no un universal situado.

“A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras


yankees o francesas y aspiran a gobernar un pueblo
que no conocen (…) Conocer es resolver. Conocer el
país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el
único modo de librarlo de las tiranías. La universidad
europea ha de ceder a la universidad americana (…)
Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el
tronco ha de ser el de nuestras repúblicas ( Martí,
1980, 15)

Formación docente latina, que debe ir acompañada por dos debates a) sobre las
condiciones de vida de los docentes y b) sobre las “nuevos y los viejos docentes”
Respecto a lo económico

“Los Maestros de Escuela han sido, son … y serán


mientras dure la Monarquía … (que será hasta el fin del
mundo) unos pobres dependientes o ayos mal pagados,
especies de bocinas que suenan como las soplan, su
oficio es engañar a mucho por orden de sus padres.
(Rodríguez, Tomo I 1988: 233)

Recordemos que en la Antigua Grecia, más allá y más acá de la Paideia, el


pedagogo, era un esclavo, el encargado de la conducción de los niños, esta imagen de
siervo parece pervivir hasta nuestros días. Existe, “la imagen del maestro entregado a
una profesión de hambre” (Adorno, 1988:66). Recordemos que en Alemania la figura
del preceptor estuvo muy desprestigiada, algunos autores sugieren que la famosa
dialéctica del señor y el siervo en Hegel no es más que una manifestación de este
desprestigio.

Para Rodríguez, los docentes no deben ser más ayos mal pagos, puesto que un
siervo formaría para la servidumbre y en cambio afirma Rodríguez

“que los maestros no hagan de sus discípulos


sirvientes domésticos: que no consientan que el
comercio asalaríe por su cuenta a los obreros, para
reducirlos a la condición de esclavos que enseñen a
despreciar la manía de querer exportar lo que no
existe, o lo que no se pide, o lo que se necesite en el
país, que fomenten el comercio interior con lo que
produce fácilmente cada lugar, y que hagan entender a
los productores que el que no tiene lo necesario no
debe pensar en sobrantes” (Rodríguez, Tomo I
1988:241

La imagen del hambre en docencia se relaciona con la idea de la vocación, por eso para
Rodríguez urge diferenciar a la vocación de la inspiración.

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“No se tome Vocación por Inspiración ni el hambre
por llamamiento al Magisterio. Las cualidades
requieren un premio proporcionado a su mérito, y el
tiempo que se emplea en el desempeño del cargo. El
tiempo es todo el año. El Maestro debe contar con una
renta, que le asegure una decente subsistencia, y en
que pueda hacer ahorros para sus enfermedades y su
vejez. Puede, o más bien, debe tener una familia- no
cuenta con ascensos ni retiros, ni su viuda con
montepíos- no ha de recibir dádivas a cambio de
preferencias, ni limosnas que lo humillen- no ha de ir
al hospital a agravar sus males, ni a casa de
misericordia a guardar dieta, y a que lo saquen al sol
para que se seque y pese menos, cuando lo llevan a
enterrar “(Rodríguez, Tomo I 1988:249)

Para Sarmiento, el magisterio debía estar en manos femeninas, ya que sostenía


que las mujeres además de tener un cariño especial por los niños eran sumisas al
momento de defender sus derechos laborales.

En relación a lo que denominamos “viejos y nuevos docentes” Rodríguez afirma


“Forme un NUEVO plan de enseñanza y establézcalo con Maestros NUEVOS”
(Rodríguez,Tomo I 1988:254) sin embargo en otro de sus textos sostiene
“Establezcase una NUEVA enseñanza, con Maestros NUEVOS; sin excluir, de los
actuales a los que quieran sujetarse a un NUEVO Reglamento” (Rodríguez, Tomo II
1988:19)

En relación a lo nuevo y lo viejo, en la docencia nos preguntamos ¿ en qué


instituciones habrán de formarse los “nuevos docentes?; ¿los “viejos docentes
formarán a los “nuevos docentes”? ¿Dónde se encuentran “las viejas y las nuevas
generaciones? si la transmisión supone compartir el relato, ¿es posible tal ruptura?

Al respecto, nos resulta interesante pensar la formación en términos tabordianos

“En tanto participa de la vida de una cultura, la


educación está sujeta a la ley del espíritu. Entendemos
por espíritu la actividad que procura claridad sobre las
cosas que nos rodean mediante un sistema de
relaciones ganadas por la observación, la distinción la
comparación y el análisis. Esta actividad supone una
memoria, la memoria de las relaciones ya obtenida, la
memoria que nos trae – de tradere, de donde
tradición- esas relaciones, y la revolución, esto es, la
actitud con la que el espíritu vuelve sobre una relación
adquirida y la convierte en un nuevo problema.
Consiste, pues en un movimiento decantador que va
perpetuamente de la tradición a la revolución”.
(Taborda, 198) De los viejos a los nuevos maestros y
de los futuros maestros a los viejos maestros.

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En relación a los directores y los rectores Rodríguez sostiene

“Los rectores de los Colegios hacen un papel serio en


la comedia. Aparentan rigidez en el cumplimiento de
las reglas de unos Estatutos, calculados para adular a
los padres, haciendo lo que exige que se haga con sus
hijos- Encierro, cepos, calabozos, estudio continuo,
sabatinas, argumentos de memoria, confesiones
forzadas, ejercicios de San Ignacio, exámenes,
premios, grados, borlas… mientras se les preparan
espoletas en lugar de charreteras, bufetes de abogado,
enlaces de familia, y si hay con qué, viajes a Europa
para olvidar su lengua y volver con crespos a la
francesa, relojitos muy chiquitos con cadenitas de
filigranas, andando muy ligeritos, saludando entre
dientes, haciendo que no conocen a los conocidos y
hablando perfectamente dos o tres lenguas
extranjeras…. Dejémonos de Educación y de
Institutos científicos y ocupémonos de la enseñanza
de lo que todos deben saber” (Rodríguez, Tomo I
1988: 233)

Escuelas para la Patria

“En los niños pobres (…) está la Patria” (Rodríguez, Tomo I 1988: 286) Esta
frase martillea nuestra cabeza una y otra vez. En los pibes que venden artículos en
los subtes, en los pibes cartoneros, en los niños que duermen en la calle, allí decimos
con Rodríguez está la Patria. “Esto es los cholitos y las cholitas que ruedan en las
calles” (Rodríguez, Tomo II 1988: 517) Y la infancia debe volver a ser Patria.

El proyecto político- pedagógico de Rodriguez es la educación popular “no nos


alucinemos sin Educación popular, no habrá verdadera Sociedad” (Rodríguez, Tomo
I 1988: 333). Educación popular que no es otra que un “estado educador” (Roig,
1976: 179). Frente a las escuelas de la colonia, escuelas para la Patria, escuelas para
las “Nuevas Repúblicas” (Rodríguez, Tomo I 1988: 333) Es responsabilidad que el
gobierno “Establezca una Escuela en que se enseñe lógica, Idioma y Cálculo”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 401)

Los diferentes ensayos pedagógicos de Rodríguez, consistieron no en formar


individuos, ciudadanos, “Emilios” sino en “educar pueblos que se erijan en naciones
(…) la instrucción debe ser nacional” (Rodríguez, Tomo II 1988: 108).

Escuela social, educación popular, escuela política, escuelas para la República son
sinónimos en la obra de Rodríguez y, es en este punto donde se diferencia de todo el
pensamiento europeo. “En las Repúblicas la Escuela debe ser política también pero
sin pretextos ni disfraces” (Rodríguez, Tomo I 1988: 235)

Los pretextos y los disfraces sirven para engañar.

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“Educación popular, las hay en las monarquías
mitigadas para embaucar a los pueblos, haciéndoles
creer que el Soberano se interesa en su ilustración; pero
el tema de las lecciones es, obedecer ciegamente al
ungido del Señor, para asegurar su salvación”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 235)

Como afirma Argumedo

“ Las verdades a medias, los cautos silencios,


acompañaron el desarrollo histórico del liberalismo,
tanto en la matriz de la filosofía jurídico- política –con
sus hombres libres, iguales y propietarios, organizados
socialmente a través de un contrato- como en la
versión de la economía política, que prefiere ver a los
sociedades cual fruto de la sabia e invisible mano del
mercado, capaz de transformar en un bienestar general
el comportamiento egoísta de los hombres que
procuran su lucro individual” (Argumedo, 1993: 74)

Nosotros simplemente agregaríamos que “el contrato pedagógico” también era


para hombres libres, iguales y propietarios. Para Rousseau

“El pobre no necesita educación; la de su estado es


forzosa, y no puede tener otra; por el contrario, la que
por su estado recibe el rico es la que menos le
conviene para sí propio y para la sociedad (...) Así,
escojamos a un rico: estaremos ciertos de haber hecho
un hombre más, mientras un pobre puede hacerse
hombre por sí solo” (Rousseau; 1997:15)

y, en el caso de Pestalozzi su obra consistía en colonias infantiles para niños


pobres, pero Rodríguez afirma “ Para todo hay Escuelas en Europa, para muchas
cosas en América; en ninguna parte se oye hablar de ESCUELA SOCIAL”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 341).

Rodríguez supera a Rousseau y a Pestalozzi:“ Nada importa tanto como el tener


Pueblo: formarlo debe ser la única ocupación de los que se apersonan por la causa
social” (Rodríguez, Tomo I 1988: 283) Tener pueblo es formar a los niños, pero
también a los adultos.

“porque, en vida de Bolívar pude ser lo que hubiera


querido, sin salir de la esfera de mis aptitudes. Lo único
que le pedí fue que se me entregaran, de los Cholos los
más pobres, los más despreciados, para irme con ellos a
los desiertos del Alto Perú” (Rodríguez, Tomo I 1988:
255)

Rodríguez insiste

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“denseme los muchachos pobres, o denseme lo que
los hacendados declaran libres al nacer, los que no
pueden enseñar, los que abandonan por rudos, a los
que ya están grandes, a los que no pueden mantener”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 313)

El proyecto del Colegio de Lacatunga expone claramente la relación entre


educación y trabajo se ha de enseñar “Castellano y Quichua, Física, Química,
Historia Natural y se establecerán dos fábricas una de loza y otra de vidrio, se
crearía una maestranza de albañilería, carpintería y herrería” (Rodríguez, Tomo II
1988: 35)

Rodríguez intuye que su proyecto no va a ser bien recibido por los “Doctores de
antaño” (Rodríguez, Tomo II 1988: 35); ya que allí se enseña a “hablar la Lengua
de los Bárbaros y haciendo platos, botellas, tapias, silletas y clavos” (Rodríguez,
Tomo II 1988: 35) pero el maestro de Bolívar sabe también que

“Los doctores americanos no advierten que deben su


ciencia a los indios y a los negros: porque si los
señores doctores hubieran tenido que arar, sembrar,
recoger, cargar y confeccionar lo que han comido,
vestido y jugado durante su vida inútil... no sabrían
tanto... estarían en los campos y serían tan brutos
como sus esclavos” (Rodríguez, Tomo II 1988: 359)

En Rodriguez y en Martí hay una preocupación en común y es la enseñanza de


la agricultura, pero no una enseña exclusivamente teórica “formen sociedades
económicas que establezcan escuelas de agricultura y maestranzas en las capitales
de provincia” (Rodríguez, Tomo II 1988: 241) en tanto Martí sostenía:

“Allí (en Honduras) como en todas partes, el


problema está en sembrar. La Escuela de Artes y
Oficios es invención muy buena; pero sólo puede
tenerse una, y para hacer todo un pueblo nuevo no
basta. La enseñanza de la agricultura, es aún más
urgente, pero no en escuelas técnicas, sino en
estaciones de cultivo: donde no se describan las partes
del arado sino delante de él y manejándolo”
(Martí 1980: 172)

Volviendo a la escuela primaria, “leer es el último acto en el trabajo de la


enseñanza. El orden debe ser Calcular-Pensar-Hablar- Escribir y Leer”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 243)

¿Qué significa leer?

“La juventud americana necesita abrir los ojos sobre su situación política y los
niños tiene que aprender a leer; los jóvenes que han de reemplazar a los padres de

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hoy, deben pensar y escribir mejor que sus abuelos, si quieren que en América
haya patria y lengua”( Prieto Castillo: 1987:117)

Lengua y patria, formar la patria requería formar la lengua

“Todo ha de ser logos, demología y lexicología (…) no


se ha de andar jugando a la pelota con los hombres ni
con las palabras, verdadera política y verdadera
gramática” (Rodríguez, Tomo II 1988: 179)

La verdadera política supone la verdadera gramática como “decir la palabra


verdadera es transformar el mundo” (Freire: 1974: 104)

Y siguiendo con Paulo Freire,

“toda lectura de la palabra presupone una lectura


anterior del mundo, y toda lectura de la palabra implica
volver sobre la lectura del mundo, de tal manera que
leer el mundo y leer la palabra se constituyen en un
movimiento en donde no hay ruptura, en donde uno va
y viene. Y leer mundo junto con leer palabra en el
mundo significan reescribir el mundo. Reescribir con
comillas quiere decir, transformarlo. La lectura de la
palabra debe estar inserta en la comprensión de la
transformación del mundo, que provoca la lectura de él
y debe remitirnos siempre de nuevo a la lectura del
mundo” (Freire, 1988:78)

Leer es conocer y reconocer, leer es develar, leer es reflexionar y, leer es una


obra política y, es en este sentido que la palabra se hace insurgente.

“A partir de las concepciones de Freire sobre lectura


y escritura es posible observar y distinguir diferentes
alternativas respecto del sentido de la lectura crítica.
En primer lugar, existe un sentido kantiano de la
lectura crítica que consiste en una crítica racional del
texto, el objeto de la crítica, en cuanto facultad
racional, es juzgar sobre la naturaleza de las cosas,.
Un segundo sentido es el habermasiano, que apunta a
una crítica emancipatoria determinada por el interés
crítico de la razón. En este caso, lectura crítica
significa examinar cuándo las proposiciones (los
textos, en general) captan regularidades invariantes y
cuán articulan relaciones de dependencias,
ideológicamente fijadas, pero susceptibles de ser
cambiadas. En este segundo sentido, la crítica es una
forma de desnaturalización aparentemente central en
la perspectiva freiriana. Freire da un paso más. El
tercer sentido de la lectura crítica, propiamente
freiriana, se refiere a una praxis que vincula reflexión

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con acción, o mejor, el pronunciar la palabra y leerla
con el transformar el mundo (el escribirlo), En otras
palabras, articula el orden económico-cultural de
producción y los campos de significación de los
lectores, con el desarrollo de las prácticas
contrahegemónicas, esto es: transformandoras y/o
resistenciales (Huergo: 2005: 211, 212)

La dominación es en este sentido económica y cultural. Doble expoliación de


las cuentas y los cuentos. Entonces distribución social de la riqueza y de las
palabras porque “toda lengua con la que no se puede uno hacer oír por el pueblo
reunido es una lengua servil” (Rousseau. 1984: 84)

Rodríguez sostiene que aquel que se “empacha de silogismos” puede afirmar:


1 Este Indio no es lo que YO SOY
2 Yo Soy HOMBRE
3 Luego el es BRUTO
4 Háganlo trabajar a palos (Rodríguez, Tomo I 1988: 243)

Pero leer también es un acto filosófico que no se limita a la interpretación sino


a la comprensión en el sentido humanista y filológico de la palabra. Leer es
compartir el relato, la leyenda.

“Leer es resucitar ideas sepultadas en el papel; cada


palabra es un epitafio: llamarlas a la vida es una especie
de milagro, y para hacerlo es menester conocer los
espíritus de las difuntas, o tener espíritus equivalentes
que subrogarles; un cuerpo con el alma de otro, sería un
disfraz de carnaval; y cuerpo sin alma, sería un
cadáver” (Rodríguez, Tomo I 1988: 243)

Pero para Rodríguez también es necesario “pintar las palabras (…) pintar los
pensamientos y “no se han de ensartar las ideas en un renglón, como las perlas de
un collar- porque no todas son una” (Rodríguez, Tomo I 1988: 289)

Y los docentes tienen en esto un papel fundamental ya que “los sonidos (…) que
para el Maestro son Palabras, porque significan, para el Discípulo no pasan de
simples sonidos (…) ¿cómo le quedará la cabeza?”(Rodríguez, Tomo I 1988:
289)

Para Larrosa “El profesor, el que da la lección es


también el que se entrega en la lección. Primero se
entrega en su e-lección, después en su envío, a
continuación en su lectura (…) la calidad de su
lectura dependerá de la calidad de esas tres escuchas
(…) el profesor le presta su voz al texto, y esa voz
que le presta es también su propia voz, y esa voz es
definitivamente doble resuena como voz común en
unos silencios que se la devuelven a la vez
comunicada, multiplicada y transformada (…) y así el

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profesor, cuando lee el texto, lo lee hacia fuera, hacia
adentro y hacia los oyentes. Hacia fuera porque el
profesor pronuncia para sí mismo y para los demás
eso que el texto dice. Hacia adentro porque el
profesor dice el texto con su propia voz, con su propia
lengua, con sus propias palabras y ese redoblarse del
texto hace que las palabras que lo componen le
suenen, le sepan o le digan de un modo singular y
propio. Hacia los oyentes, porque el profesor dice el
texto en el interior de algo común (…) aquello que los
oyentes sienten en común cuando atienden a lo
mismo y que no es otra cosa que la experiencia de la
pluralidad y del infinito del sentido” (Larrosa, 2000:
141)

Rodríguez recuerda que para “Buffón la lengua y la mano son los dotes más
preciosos del hombre” (Rodríguez, Tomo II 1988: 151)

La mano y la lengua, es decir leer y escribir, “tampoco serán mal empleadas


algunas hojas de papel más en socorro del Lector y en obsequio de la Intelección”
(Rodríguez, Tomo II 1988: 157)

Por su parte, Emilia Ferreiro se pregunta y nos pregunta ¿Qué hay en esas
marcas para que el ojo incite a la boca a producir el lenguaje? (…) El lector de
hecho es un actor: presta su voz para que el texto se re- presente (en el sentido
etimológico de volver a presentarse)” (Ferreiro, 2003:26)

Entonces, “Leer no será estropear palabras por ganar tiempo, sino dar sentido a
los conceptos” (Rodríguez, Tomo I 1988: 401)

Los niños de hoy deben saber leer, en todas las acepciones que hemos definido
leer porque “mañana serán los Diputados, los Jueces, los Ministros, los
Plenipotenciarios, los Generales y los Presidentes” (Rodríguez, Tomo I 1988:
400) Los niños de hoy que no son otros que los niños pobres donde se encuentra
la Patria.

“Si en las tierras vírgenes de los desiertos sembraran la semilla que se pierde en
los poblados … (los niños pobres) … harían la abundante cosecha (de hombres)
que en vano esperan de los corrales y de los salones de la ciudad” (Rodríguez,
Tomo I 1988: 401)

Europa y América

Para Hegel, la historia universal va “de Oriente a Occidente”, Europa es


“absolutamente el término de la historia universal” y Asia es “el principio”
(Hegel, 1980:201) En consecuencia, el recorrido histórico, según su pensamiento,
comprende cuatro formas del espíritu: a) el mundo oriental, b) el mundo griego, c)
el imperio romano, y, d) el mundo germánico. Dicho recorrido está signado por la
providencia y acontece en lo que es denominado Viejo Mundo, por oposición al

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Nuevo. Por esta razón, lo que sucede en América tiene, en última instancia, su
origen en Europa.

Ante tal visión de la historia y el mundo, Rodríguez sostiene que no es necesario


imitar a la sociedad europea porque ésta es una sociedad que intenta reparar un
edificio viejo, y reafirma lo dicho anteriormente argumentando que los
americanos quieren

“vivir SIN REYES i SIN CONGRESOS, no quieren


tener AMOS ni TUTORES, quieren ser dueños de sus
personas, de sus bienes i de su voluntad; sin que por
eso entiendan vivir como ANIMALES FEROCES
(que es lo que suponen los defensores del absolutismo
manifiesto o paliado). Quieren gobernarse por la
RAZON que es la autoridad de la naturaleza”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 332)

En América, la autonomía debe acompañar a las repúblicas y cada sistema


republicano debe ser sinónimo de educación popular, autoridad pública, libertad
de expresión, derecho de ciudadanía, luces, virtudes y colonización del país por
“sus PROPIOS HABITANTES” (Rodríguez, Tomo II 1988: 113), ya que sin esto
la política y la economía se vuelven heterónomas.

“En breve se verán paquetitos dorados, con las armas de


la corona, CONTENIENDO greda preparada por un
nuevo proceder, para los muchachos acostumbrados a
comer tierra. Ya nuestros Sastres se ocupan en echar
parches i remiendos, i nuestras Costureras en pedir
limosna, porque nadie manda hacer vestidos ni camisas
— cada día llega una remesa de ropa hecha, i hasta de
gorras para los Indios. No faltarán (tal vez)
especuladores que piensen en establecer, en Londres o
en París, fábricas de Chicharrones, tamales i maíz
cocido, para desbancar el comercio de las negras”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 347).

Además Rodríguez pone en cuestión la idea de una Europa civilizada “ En sus


conversaciones, no se oye sino CIVILIZACION! En sus escritos, se tropieza, a
cada paso, con la CIVILIZACION! y todo es civilización: i cuanto más….; pero
no sigamos (…) pero una guerra parcial, comercial, bienhechora, civilizadora i
cristiana” (Rodríguez, Tomo I 1988: 328)

Para el filósofo Mario Casalla es necesario distinguir entre “una universalidad


abstracta opresora” y “una universalidad situada” (Casalla, 1973:47), esto es un
planteo permanente en la filosofía latinoamericana. Dudamos, sospechamos de la
tan mentada universalidad. O como afirma Roig el “neocolonismo tenía su
manifestación ideológica acabada en el mito de la ' civilización' (…) como
ninguno otro de sus contemporáneos supo ver, si no la vía de las soluciones, el
lugar verdadero de los problemas” (Roig , 1976:173)

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Poner en cuestión el concepto de civilización no es otra cosa que criticar la
dicotomía civilización- barbarie. “No hay batalla entre la civilización y la
barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza” (Martí, 1980, 15)

Pero Rodríguez a diferencia de Martí lo plantea en términos de universalidades.


“Civilización como Instrucción, son dos Universalidades que nada dicen, si no se
determinan (…) el INTERES JENERAL (…) constituye la Civilización Social”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 344)

El Viejo Mundo —el lugar de origen de los maestros que llegan a América y,
por ende, de los catecimistos, la Enciclopedia y la colonización pedagógica—,
corresponde al escenario de Los Miserables: la obra de Víctor Hugo. Constituye
un ámbito que está cubierto por un velo brillante que, al ser arrollado, deja ver
“el horroroso cuadro de su miseria y de sus vicios — resaltando en un fondo de
ignorancia”. Y exhibe un espectáculo tan dantesco que Rodríguez, un observador
del mismo, demanda con indignación:

“(...) cuéntense los ESCLAVOS en Rusia, en Polonia y


en Turquía... agréguense los millones de JUDIOS, que
el desprecio mantiene en la abyección — los millones
de CAMPESINOS, de MARINEROS y de
ARTESANOS... ábranse las puertas de las CARCELES
y las de los HOSPICIOS... júntense los SIRVIENTES
públicos y domésticos... visítense las casas de JUEGO!!
y los LUPANARES!!!... penétrese en los MERCADOS
y en los vastos TALLERES de la industria” (Rodríguez,
Tomo II 1988: 397)

América no debe imitar, debe ser original “ya que la grande obra de Europa se
ha hecho sin plan, se ha fabricado a retazos- y las mejoras se han ido
amontonando, no disponiendo (Rodríguez, Tomo II 1988: 110) y es más “la
sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de
la libertad de pensar en América” (Rodríguez, Tomo II 1988: 133)

Rodríguez distingue entre la sociabilidad y los “Proyectos de Riqueza, de


Preponderancia, de Sabiduría, de Engrandecimiento” (Rodríguez, Tomo I 1988:
228) porque estos últimos no son proyectos sociales. Según el, los hombres que
no tienen la idea de asociación viven “una guerra simulada, bajo el nombre de
CONVENIENCIA” (Rodríguez, Tomo I 1988: 228). En este contexto, la
“Avaricia ocupa el lugar de las Luces” (Rodríguez, Tomo I 1988: 377) y
constituye una enfermedad que se presenta bajo la forma de la traficomanía
(sometimiento a la seducción que es producida por las mercancías), la
colonomanía (colonización del territorio a través de rubios europeos que
provienen del Viejo Continente), y la cultomanía (actividad de religiones no
católicas que rompen la unidad necesaria para lograr la utopía, por medio de
ministros que son como los “litigantes que se encuentran en las puertas del
Tribunal”) (Rodríguez, Tomo I 1988: 345).

Rodríguez cree que es un disparate

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“Traer Ideas Coloniales a las Colonias! (…) ¿Estamos
tratando de quemar las que tenemos? (…) ¿Vienen a
proponernos cargamentos de Rubios…en lugar de los
negros que nos traían antes? - ¿para alborotarnos la
conciencia, i hacernos pelear por dimes y diretes,
sacados de la Biblia?? … que COMERCIO! Válganos
Dios” (Rodríguez, Tomo I 1988: 345).

¿Colonización para qué? Para enseñarnos a regatear, correr, pujar, renegar en


varias lenguas y emborracharnos a la Europea” (Rodríguez, Tomo I 1988: 346

Y como mencionamos más arriba,

“Con el mayor de los descaros se habla ya, en nuestras


tertulias, de la llegada de una Colonia de Maestros, con
un cargamento de Catecismitos sacados de la
Enciclopedia por una sociedad de jentes de letras en
Francias, i por hombres aprendidos en Inglaterra. El fin
no es sólo desterrar el Castellano, sino quitar a los niños
hasta las ganas de preguntar por qué piden pan (…)
Entretanto, los niños van olvidando lo poco que dicen
en su lengua” (Rodríguez, Tomo I 1988: 348)

Al respecto es muy probable que Sarmiento haya conocido la obra de


Rodríguez en Chile. Sin embargo cuando ambos dice educación popular afirman
cosas totalmente diferentes “ INDIOS!!! Bien merecen los DUEÑOS del País-
los que mantienen al Gobierno i la Iglesia con su DINERO i a los Particulares
con su Trabajo, que enseñen a sus hijos a Hablar, a Escribir, a llevar Cuentas
“(Rodríguez, Tomo II 1988:6) cuando Sarmiento dice educación popular dice
educación para la “gente decente”.Además la imagen de la escuela como un
corral que es peyorativa en Rodríguez “ i sus padres ( la de los blanquitos) ven la
Escuela como un Corral” (Rodríguez, Tomo II 1988:6) no lo es en Sarmiento.

.La traficomanía, la colonmanía y la cultomanía son “la enfermedad del siglo


(…) una sed insaciable de riqueza, que se declara por 3 especies de delirio”
(Rodríguez, Tomo I 1988: 348)

En el siglo XIX “predomina la codicia: en el venidero dominará la del


verdadero mérito, que es el saber. Entonces se pensará en la sociedad; entonces la
conducta social valdrá lo que antes valían las ejecutorias y lo que ahora valen las
talegas” (Rodríguez, Tomo I 1988: 348)

Don Simón diferencia dos clases de necesidades: las indispensables y las


ficticias o facticias. Las primeras, con un sesgo rousseuaniano, pueden ser
consideradas como naturales (alimento, vestido, alojamiento, curación y
distracción). Y las segundas, por el contrario, pueden ser tenidas como no
naturales o artificiales. “Los hombres se juntan y entreayudan pero...
entreayudarse para adquirir cosas, no es Fin social” (Rodríguez, Tomo I 1988:
228).

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La entreayuda para adquirir cosas es el cada uno para sí mismo:

”Industria! Comercio! Banco! Crédito público! en boca


de unos pueblos que apenas empiezan a salir del
cascarón... ¿no será Presunción? Cuidado! En el
sistema antieconómico (llámese SISTEMA, si se
quiere) de concurrencia o de oposición, el productor es
víctima del consumidor, y ambos lo vienen a ser del
capitalista especulador (...) En la producción superflua
está la desgracia del hombre: por ella pierde y se
empobrece: la pobreza lo somete a condiciones duras,
y, al fin, la miseria lo vende al capitalista”. (Rodríguez,
Tomo I 1988: 240).

Aquí, la industria aparece con claridad como la contracara del artesanado:

“Que la división de trabajos, en la confección de las


obras, embrutece a los obreros, y que, si por tener
tijeras superfinas y baratas hemos de reducir al estado
de máquinas a los que las hacen, más valdría cortarnos
las uñas con los dientes: por el contrario, Que la
división de trabajos en la producción es necesaria:
porque la superabundancia de una misma cosa en todo
en un país, abarata el producto, desprecia el trabaja y
empobrece al productor” (Rodríguez, Tomo
II1988:13)
.
Las necesidades de los hombres de la república exigen el empleo de medios
nuevos “...debemos emplear medios... TAN NUEVOS! como es NUEVA! la
Idéa de VER por el BIEN de TODOS” (Rodríguez, Tomo II1988:34), ya que la
causa de todos los males consiste en desconocer los principios sociales y
confundir los intereses comunes con los intereses individuales o, en otras
palabras, el bien común con el bien privado.

“Herencias, privilegios i Usurpaciones= es la divisa de las Monarquías”


(Rodríguez, Tomo I1988:370). Pero la herencia no se reduce a la tierra la vida
social se había vuelto testamentaria, anquilosada, dogmática.

República y filosofía

Queremos comenzar este último apartado con la “profesión de fe política”


(Rodríguez, Tomo I1988:263) del maestro de Bolívar “ El autor es Republicano,
y tanto! que no piensa en ninguna especie de Rey, ni de Jefe que se le
parezca(…) la causa pública está en ocasión de hacer época, y esta es la de
pensar en un Gobierno Verdaderamente Republicano” (Rodríguez, Tomo I
1988:263)

La educación social, popular entendida en términos de Rodriguez, sólo puede


darse en el sistema republicano. “La educación social produce una autoridad
pública no una autoridad personal” (Rodríguez, Tomo I 1988:383)

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Rodríguez insiste

“yo dejé la Europa, (donde había vivido veinte años


seguidos) por venir a encontrarme con Bolívar, no
para que me protegiese, sino para hacer valer mis
ideas a favor de la causa. Estas ideas eran ( y serán
siempre) emprender una educación popular, para dar a
ser la República imaginaria que rueda en los libros y
los Congresos. Con los hombres formados no se
puede hacer sino lo que se está haciendo –desacreditar
la causa social” (Rodríguez, Tomo I 1988:516)

Desacreditar la causa social es desacreditar también a Bolívar, por ello en 1830


Rodríguez escribe su Defensa de Bolívar

. “Hay, aunque pocos, que nacieron para educar, y estos


empiezan por si-mismos: el mundo es su colejio –su
curiosidad les da libros- y su discernimiento les sirve de
maestro. El general Bolívar es de esta especie de
hombre- más quiere pensar que leer, porque en sus
sentidos tiene autores – lee para criticar, y no cita sino
lo que la razón aprueba –tiene ideas adquiridas y es
capaz de combinarlas… por consiguiente puede formar
planes (…) tiene ideas propias luego sus planes son
originales: en su conducta se observan unas diferencias
que, en general, es estudian poco …Imitar y
ADOPTAR adaptar y CREAR (…) El general Bolívar
no imita (…) sus obras son hijas de la reflexión”
(Rodríguez, Tomo II 1988:202)

“Si el tiempo es el lugar de la acción” (Rodríguez, Tomo II 1988:360) Los


tiempos de las Repúblicas son “el crepúsculo de las Luces Sociales que empieza
a rayar” (Rodríguez, Tomo II 1988:360). Por lo tanto

“ESCRIBAMOS PARA NUESTROS HIJOS antes de


llegar al doloroso trance de despedirnos de ellos, y de
nosotros mismos, para siempre. PENSEMOS EN SU
SUERTE SOCIAL más bien que en sus comodidades,
dejémosles LUCES en lugar de CAUDALES la
Ignorancia es más de temer que la POBREZA”
(Rodríguez, Tomo II 1988:202)

La república exige filosofía, exige ilustración “las luces se ponen en algo


¿dónde pondremos las nuestras? en un CANDELABRO, sin duda, porque son
muchas este candelabro es la IMPRENTA” (Rodríguez, Tomo II 1988:171)

La libertad no es una palabra hueca, “no hay LIBERTAD donde hay AMOS
(…) Ha llegado el tiempo de pensar en la UNION y en la LOGICA, en

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ORGANIZAR y en INSTRUIR en la SOCIEDAD y en la ENSEÑANZA
(Rodríguez, Tomo II 1988:178)

Que todos piensen en el bien común eso hace a la “REPUBLICA (…) Sin
Conocimientos Sociales (el hombre) es ESCLAVO” (…) Los Conocimiento son
PROPIEDAD PUBLICA” (Rodríguez, Tomo II 1988:181)

Rodríguez hace la distinción entre Independencia y Libertad “la Independencia


no se disputó con plumas = un Código no se discute a balazos” (Rodríguez,
Tomo I 1988:381) Si la concreción de la independencia exige la guerra contra los
españoles, la obtención de la libertad requiere el empleo de la pluma y, por lo
tanto, el ejercicio de la educación.

“La guerra de la Independencia fue contra los soldados


de un rei, armados por las preocupaciones – La de la
LIBERTAD debe ser contra las preocupaciones para
que no vuelvan a armar otros brazos. Con la espada se
cortan NUDOS inextricables..no PLUMAS: estas son
las armas que han de manejar los viejos- y se les
reconoce este derecho, porque se les supone ilustrados
por la experiencia, dando su voto en el sosiego de las
pasiones” (Rodríguez, Tomo II 1988:383)

Como afirma Martí “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”
(Martí, 1980:9) y estas ideas deben organizarse en una Confederación de
Naciones. “ Hagan las Repúblicas nacientes de la India Occidental un
SINCOLOMBISMO Borren las divisiones territoriales de la administración
Colonial, y no reconozcan otros límites que los del Océano SEAN AMIGAS SI
QUIEREN SER LIBRES” (Rodríguez, Tomo I 1988:292)

Bolívar y Rodríguez deseaban formar una Patria Grande “ Yo deseo más que
otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por
su extensión y riquezas que por su libertad y su gloria” (Bolívar, 1990: 76),
tuvieron encuentros y desencuentros, las disputas por el método de enseñanza
(lancasteriano), la escuela de Chuquisaca, pero se ha de recordar que en el
proyecto de Constitución venezolano Bolívar sostiene” La educación popular
debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y Luces
son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”
(Bolívar, 1990: 116)

Si el tiempo es el lugar de la obra, estos son buenos tiempos para apostar por
Nuestra América. La descolonización pedagógica implica poner el cuerpo en las
aulas, en las fábricas, en los movimientos sociales, en los bachilleratos populares,
en la escritura. Manos a la obra.

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