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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

“SIMÓN RODRÍGUEZ”
NÚCLEO SAN CARLOS
SAN CARLOS ESTADO COJEDES

PROBLEMAS DE LA PRODUCCIÓN RELACIONADOS CON LAS


CONDICIONES CLIMÁTICAS Y AMBIENTALES DEL
ECOSISTEMA TROPICAL

Participante:
Luis Martínez

San Carlos, Octubre de 2015


El clima y su variabilidad, afectan a toda la economía, pero el sector agrícola
tiene una mayor vulnerabilidad. La agricultura está bien adaptada a las condiciones
medias climáticas de un lugar pero es sensible a la variabilidad climática, a los
valores extremos y a los cambios en los valores medios. Este efecto varía, según el
cultivo y el sistema de producción. Pero no solo impacta sobre la producción primaria
de fibras y alimentos, también afecta al resto de la cadena agroalimentaria: a los
proveedores de insumos, al almacenaje, a la distribución, entre otros.
En este particular, son muchos los factores ecológicos que tienen influencia
sobre las plantas. En virtud de conocerse con exactitud todas las condiciones del
medio que afectan los procesos fisiológicos, generalmente se consideran los factores
de mayor importancia y sus correlaciones con las especies a objeto de juzgar la
significación ecológica según la manera cómo actúan sobre los organismos vegetales.
Refiere Durán (2003), que los factores ecológicos se clasifican en dos
categorías: factores de acción directa y factores de acción indirecta. En la primera
categoría, están aquellos factores que realmente afectan los procesos fisiológicos de
la planta. Por consiguiente, son los que tienen mayor interés, desde el punto de vista
agronómico. Los de la segunda categoría son también importantes, pero su influencia
es sobre el ambiente en el cual viven las plantas, más que sobre las plantas mismas;
esto es, actúan a través de los factores de acción directa, a los cuales modifican.
Cabe señalar, que para cumplir su ciclo vegetativo, las plantas necesitan
condiciones de luminosidad, humedad y temperatura, que al salirse de límites
tolerables producen una disminución en el desarrollo del vegetal, llegando en muchos
casos a ser letal. En consecuencia, para el manejo de las especies, se requiere conocer
de necesidades térmicas, hídricas y otras variables climáticas que inciden directa o
indirectamente sobre la producción.
En este orden de ideas, plantean García y García (2005), que con la selección
de nuevas plantas de potencial productivo elevado, el liso de altos niveles de
fertilización y riego suplementario, la radiación solar permanece como factor
climático más importante en la producción, aunque en las condiciones tropicales y
subtropicales, es probablemente el menos limitante. Estiman los autores, que bajo
condiciones normales, la radiación solar en el trópico es del orden de los 300-600
Cal/cm2/día. En este nivel, prácticamente no existen limitaciones lumínicas para el
normal crecimiento de las plantas. En días nublados, durante épocas de elevada
precipitación, la radiación solar puede reducirse hasta 50 a 150 Cal/cm2/día, lo cual
puede tener un cierto efecto negativo sobre la tasa de crecimiento de especies
tropicales; sin embargo, éste no llega a ser tan drástico como el ejercido por la
precipitación o la temperatura ambiental.
Por su parte, la influencia de la temperatura sobre la producción de plantas
forrajeras puede ser directa, sobre el crecimiento de la planta alterando su fisiología, o
indirecta, haciendo variar la humedad, las cantidades de minerales absorbidos por la
planta y su transporte. La temperatura tiende a seguir las variaciones de la insolación,
determinando que el medio ambiente tropical sea, en general, más caliente que el
templado. La temperatura disminuye a medida que aumenta la altitud, lo cual permite
el establecimiento de algunas especies de clima templado en los trópicos, siempre que
no existan otros factores limitantes. Si la humedad en el suelo, no constituye un factor
limitante, el patrón de crecimiento de las especies tropicales es en gran medida
controlado por la temperatura.
Así mismo, la elevada energía incidente en los trópicos y subtrópicos,
proporciona gran producción en comparación con plantas de clima templado, pero
frecuentemente provoca un aumento significativo de la evapotranspiración que suele
ocasionar escases temporales de agua a las plantas. Afirma Alvim (2000), que debido
a las altas temperaturas y gran cantidad de energía recibida en las regiones tropicales,
concentradas en días más cortos que los de clima templado (16 o más horas), la
evapotranspiración debe ser acentuada a tal punto, que torna la disponibilidad de agua
el factor más limitante al crecimiento de las plantas en el trópico.
Por lo tanto, el manejo de plantas en estas condiciones debe estar encaminado
hacia una mayor eficacia en el uso del agua, lo cual se expresa por la cantidad de
materia seca producida en función del volumen de agua utiliza da en lo
evapotranspiración. En razón de esto, cualquier práctica cultural que promueva el
crecimiento de las plantas y el uso más eficiente de la luz en la fotosíntesis, mejorará
la eficiencia en el uso del agua.
Igualmente, las prácticas culturales como la fecha de siembra, densidad de
siembra, entre otras, tienden a promover la formación rápida y precoz del área foliar;
de esta forma, toda práctica que contribuya a incrementar la producción de materia
seca, mejora la eficiencia de uso del agua, ya que la duplicación de la producción no
implica en la utilización del doble del volumen de agua, sino la misma cantidad, o en
todo caso, una cantidad sólo un poco mayor. La humedad varía en cantidad y en su
distribución en el tiempo y en el espacio. Por su parte, el uso dado a la tierra,
generalmente, está en función de la efectividad de la humedad, esto es, grado de
penetración de la lluvia en el suelo, destino tomado por el agua después de penetrar, y
la distribución de las lluvias, creando así regiones más húmedas y regiones más secas
(Alvim, ob. cit.).
Al respecto, la adaptación, el crecimiento, desarrollo y producción de los
cultivos y animales son el resultado de la interacción adecuada de los principales
elementos climáticos de la zona de producción (radiación solar, temperatura,
precipitación, humedad relativa, vientos, otros). Si en determinadas etapas de
desarrollo del cultivo algunos de estos factores inciden en magnitudes por fuera de los
límites de tolerancia, las plantas y animales alteran su desempeño productivo y la
capacidad de tolerar el ataque de plagas y enfermedades (Durán, ob. cit.).
En síntesis, la producción agropecuaria está controlada por la interacción entre
el potencial genético, las prácticas agronómicas y las condiciones climáticas del área
en donde se desarrolla la actividad. En otras palabras, que estos factores constituyen
la maquinaria que influye sobre la producción y calidad de las cosechas. Finalmente,
cabe señalar, que hay que empezar a entender a el clima como un recurso utilizable,
en lugar de solamente una variable incontrolable que puede aportar abundancia o
desastre a los agricultores y sistemas alimentarios mundiales.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alvim, T. (2000). Los factores de la productividad agrícola. In y Congreso


Venezolano de Botánica. Universidad Centro Occidental. Barquisimeto,
Venezuela. pp. 165-187.

Durán, C. (2003). El clima: fundamentos del medio ecológico. In El Sol Ecua tonal
en el Futuro de la Ganadería. Bogotá, Colombia. 1914. pp. 46—58.

García, L. y J. García (2005). Diez temas sobre el clima. Bogotá: Ministerio de


Agricultura y Cría.