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En el capítulo IV : Las paradojas postmodernas.

- El contexto del cambio explica


que en el centro de la transición de la modernidad a la postmodernidad está la
globalización de la actividad económica, las relaciones políticas, la información, las
comunicaciones y la tecnología. Sus componentes resultan, a menudo,
paradójicos. La globalización puede llevar al etnocentrismo, la descentralización a
mayor centralización, las estructuras muy jerarquizadas a un control jerárquico
encubierto.

Las siete dimensiones clave de la postmodernidad son: economías flexibles, la


paradoja de la globalización, el final de las certezas, el mosaico móvil, el yo
ilimitado, la simulación segura y la compresión del tiempo y del espacio.

Economías flexibles

Es un modelo nuevo y característico de producción, consumo y vida


económica; acumulación flexible, especialización flexible y empresa flexible.

La estandarización, la demarcación de tareas y la producción en masa que


caracterizaba las economías modernas, se flexibilizan, se introducen rotaciones en
las asignaciones de tareas, se facilita el ajuste rápido en el volumen de la fuerza
de trabajo mediante la jornada parcial y el trabajo temporal, el despido, etcétera.
Los acuerdos salariales son también flexibles, mediante el uso de fórmulas como el
pago por trabajo realizado, las gratificaciones discrecionales y las asignaciones por
las características peculiares de la tarea.

Se aceleran las interacciones entre productores y consumidores; por


ejemplo, combinando la tecnología láser con el cómputo y la comunicación
instantáneos, cada vez habrá más supermercados capaces de leer y transmitir, de
forma inmediata, las pautas cambiantes de preferencias del consumidor; la necesidad
de almacenar productos para reposición, de inventario y el trabajo para gestionarlos se
reducirá drásticamente.

Estas nuevas economías flexibles, exigen nuevas cualificaciones y destrezas a los


futuros trabajadores y a quienes los forman. Cuando la economía esté más
basada en la información y la forma de trabajo pase de la actividad manual a la
del conocimiento, aumente la preocupacron por el continuo progreso y aprendizaje
de los ciudadanos y empleados, las condiciones laborales requerirán que se
aprenda a funcionar bien en grupos, ejercitar la autodisciplina considerable,
mostrar lealtad al tiempo que se mantienen las facultades críticas, respetar los
derechos de los demás, y a la vez, esperar que le respeten a uno. Esta lista de
características podría ser también la de las virtudes del ciudadano en una democracia.

Es evidente que un objetivo importante de los profesores y las escuelas en una


sociedad postindustrial es educar a los jóvenes en destrezas y cualidades como la
adaptabilidad, la responsabilidad, la flexibilidad y la capacidad para trabajar con otros.
Lo mismo ocurre respecto a la familiarización con las nuevas tecnologías que
caracterizan cada vez más muchos ambientes laborales. Todo esto pone de
manifiesto la necesidad de ambientes escolares que puedan generar el aprendizaje
autónomo, individualizado y significativamente cooperativo; pero, la escuela
secundaria, con sus formatos de clase única, aula única, profesor único, no está
preparada para satisfacer esas necesidades.
La paradoja de la globalización

La crisis fiscal del Estado ha llevado a la reducción de su presencia en los


asuntos económicos. Al abrirse más las economías al libre juego de las fuerzas del
mercado, ya no habrá economías nacionales, solo las personas que constituyen la
nación permanecerán enraizadas dentro de las fronteras nacionales, los principales
activos de cada nación serán las destrezas e intuiciones de sus ciudadanos. El
espacio geográfico es flexible, los compromisos con las particularidades del lugar
solo se mantienen mientras estén garantizados los mercados locales, la valoración
favorable del terreno y una fuerza de trabajo flexible y barata.

En estas pautas cambiantes, las fronteras nacionales y las tradiciones locales tienen
cada vez menos significación para la actividad económica e, incluso, para las
monedas con las que se realizan las transacciones. La flexibilidad económica se ha
elevado por encima de la identidad nacional. Paradójicamente, las identidades
nacionales, puestas en peligro por la globalización económica, se están
reconstruyendo frenéticamente, asistimos al resurgimiento de las identidades étnicas,
religiosas y lingüísticas de carácter más local.

No cabe duda que es importante reconstruir y reflexionar sobre las culturas étnicas o
las culturas nacionales. Pero también lo es enseñar a los jóvenes a tomar
conciencia y a responsabilizarse de las dimensiones globales de su mundo. La
educación global no es una asignatura más, sino una perspectiva que se opone al
potencial etnocentrismo de todas las asignaturas. El futuro del trabajo de los
profesores y de las estructuras en la que se desarrolla depende, en gran parte, de la
solución que se dé a esta paradoja.

El final de las certezas.

La ciencia ya no parece capaz de mostrarnos cómo vivir, al menos con cierta certeza
y estabilidad. La duda está en todas partes, la tradición se muestra en retirada y las
certezas moral y científica han perdido su credibilidad (ejemplo: el alcohol es
perjudicial para la salud; ahora, el consumo en pequeñas cantidades de vino
tinto reduce el colesterol. Ejemplo: los héroes de la historia de México).

El declive de las certezas morales y religiosas tradicionales, unido al colapso de


las certezas técnicas y científicas ha provocado, en muchas escuelas, una
búsqueda generalizada de misiones, visiones y el sentido de la "totalidad" en forma
de elaboración de un currículum para toda la escuela y de un planteamiento de
transformación de la misma. La fe en el producto de la eficacia se ha transferido a la
confianza en el proceso de perfeccionamiento. La certeza científica está siendo
sustituida por la certeza situada, certeza que, en cuanto colectividad, los profesores
y otras personas pueden extraer información importante de la puesta en común de
su conocimiento práctico en el contexto inmediato y de los problemas que plantea.

Con el carácter expansivo de la educación secundaria, el currículum "de cafetería" con


muchas asignaturas optativas, trataba de adaptarse a las necesidades muy diversas
de una población escolar de secundaria mucho más nutrida, pero la mayor diversidad
sólo llevaba consigo una incoherencia crónica en la experiencia curricular y el
declive de cualquier sentido de comunidad u objetivo común en el mundo
fragmentado y burocrático en que se ha convertido la escuela secundaria.
Algunos enfoques nuevos del desarrollo del profesorado respetan el criterio de
los profesores en vez de imponer formulas estandarizadas, reconocen que el
conocimiento básico de la enseñanza tiene carácter de provisional y dependiente del
contexto, respetan y dejan espacio a los juicios discrecionales de los profesores en
sus aulas.

El mosaico móvil

¿Qué tipo de organización puede operar de forma competente y creativa en un


contexto global en el que cambian constantemente los colegas, los clientes, los
compañeros y los proveedores? Los tipos de organizaciones con más probabilidad de
prosperar en el mundo postindustrial y postmoderno son las caracterizadas por la
flexibilidad, la adaptabilidad, la creatividad, el aprovechamiento de las
oportunidades, la colaboración, el perfeccionamiento continuo, una orientación
positiva hacia la resolución de problemas y el compromiso para maximizar su
capacidad de aprender sobre su ambiente y sobre ellas mismas.

En consecuencia, en el nuevo modelo, hay que ver a la organización en términos


de conjuntos de grupos de actividades cuyos miembros, composición, propiedad y
objetivos cambian constantemente y en la que son fundamentales los proyectos
más que las posiciones. Los individuos privilegiados en jerarquía de la
organización ya no pueden secuestrar ni mantener en secreto con tanta facilidad
los conocimientos y los datos, así como las escuelas secundarias convencionales
que intentan la integración curricular se enfrentan constantemente con la defensa
territorial que plantean sus departamentos de asignaturas.

En el mundo modernista, el hecho de pertenecer a una organización supone, por


regla general, un desarrollo de carrera claro y previsible, claridad y estabilidad de
tareas y responsabilidades y la acumulación gradual de recompensas por
antigüedad. Además, sobre todo, ser miembro de una organización suponía que el
sujeto le prestara voluntariamente su lealtad a cambio de la estabilidad personal y la
antigüedad. La nueva generación respondió diferente, explotaron las estructuras
para su propio beneficio y satisfacción, pasando de una empresa a otra para
trabajar con las personas que querían, en proyectos que les interesaban, sin ningún
sentimiento de lealtad ni compromiso con la organización que les empleaba. Para
ellos, el vínculo tradicional entre el individuo y la organización se había roto
irreparablemente.

Este modelo de mosaico móvil no es incondicionalmente positivo, pero contribuye


de manera muy valiosa al aprendizaje en la organización. En las escuelas
secundarias tiene toda su vigencia la advertencia de que la escuela no es una
organización de aprendizaje.

El yo ilimitado

En las sociedades postmodernas, se están debilitando los lazos


tradicionales de parentesco y de las obligaciones conyugales de por vida. El frágil yo
se convierte en un proyecto reflexivo continuo. Todo un conjunto de sistemas expertos
y de volúmenes de literatura popular se ha constituido en fuente y, a la vez, resultado
de esta reflexividad del yo, en forma de guías de autoayuda, sistemas de terapia
y redes de apoyo. Esta orientación reforzada hacia el yo y su permanente
construcción pueden ser una fuente de creatividad, potenciación profesional y
cambio (en principio, uno puede ser como quiera ser), pero también de
incertidumbre, vulnerabilidad y abandono social.

El narcisismo surge a causa de la socialización y de la profesionalización de las


técnicas de crianza; por ejemplo, para realizar las funciones más elementales del
cuidado de su niño, la madre norteamericana depende tanto de los expertos que
nunca puede tener la seguridad en sí misma inmediata, casi inconsciente, de las
madres de sociedades más imitativas, que siguen el modo de actuar que saben es
incuestionablemente correcto.

la llegada de la postmodernidad ha aportado el incremento de la colaboración


profesional y el reconocimiento de la necesidad de establecer unos vínculos más
estrechos entre la actuación profesional de los docentes y su vida personal y
emocional que articula y motiva dicha actuación. la clave no consiste en hacer que
funcione la colaboración entre los profesores, sino en ver para qué sirve y qué viene
después.

Simulación segura

La juventud hoy está rodeada y envuelta por las imágenes. los libros de texto, las
fichas de trabajo y los proyectores poco tienen que hacer frente a estas otras
modalidades de experiencia de aprendizaje, más complejas, instantáneas, y a veces,
espectaculares. Esto hace un tanto irrelevantes las exposiciones tradicionales de
interés práctico y local, en cuanto a fuentes para la enseñanza y la motivación de
alumnos de bajo rendimiento.

Existe el peligro real de que el espectáculo y la superficialidad de una cultura


visual instantánea suplante e impida el necesario discurso moral y la estudiada
reflexión de otra cultura más oral. El debate lingüístico y el análisis crítico verbal
constituyen la trama de una cultura moral más reflexiva y, en consecuencia,
también es importante que los profesores descubran modos de proteger, promover
y validar su aportación. El desafío al que los profesores tienen que hacer frente en sus
clases consiste en cómo comprometerse de verdad con las imágenes y las
tecnologías del mundo postmoderno sin rechazar el análisis cultural, el juicio
moral y la reflexión serena, que aquéllas amenazan con suplantar.

La estética puede alzarse sobre la ética: tla apariencia de las cosas sobre su
esencia! Ejemplo: con su sonrisa, Reagan obtiene un consenso mucho mayor que
el que pudiera lograr Kennedy con la simple razón o la inteligencia política.

Fases sucesivas de la imagen:

1) Es el reflejo de la realidad básica.


2) Enmascara y pervierte una realidad básica.
3) Enmascara la ausencia de una realidad básica.
4) Carece de relación con ningún tipo de realidad.
5) Es su propio simulacro puro.
En esta última fase la imagen ya no pertenece al orden de la apariencia, sino al de la
simulación. Las simulaciones postmodernas transmiten también, en lo que retratan y
en cómo lo hacen, mensajes morales sobre la historia, la naturaleza y las relaciones
humanas; mensajes que son implícitos y seductores, en vez de explícitos y abiertos al
debate.

La simulación amenaza entre lo verdadero y lo falso. Los cambiantes enfoques


de la formación permanente y del desarrollo de los profesores presentan ciertos
paralelismos desconcertantes con los enfoques cambiantes del entrenamiento de los
delfines. Ejemplo: El aprendizaje cooperativo suele incluir una serie de tareas
específicas que desarrollar en el aula, con denominaciones como "rompecabezas" o
"piensa-une-comparte", diseñadas para construir un aprendizaje activo y cooperativo y
la participación de los alumnos.

Por tanto, el aprendizaje cooperativo se inserta e inscribe en un conjunto artificial


y controlado de estructuras, prácticas y conductas cooperativas que tienen su
propio lenguaje especial: i un lenguaje cuya adquisición exige un entrenamiento largo
y costoso! Se convierte en su propio sistema cerrado y autoafirmado: una simulación
segura de las formas de colaboración estudiantil más espontáneas que la escuela y
sus profesores ya se han encargado de erradicar.

Compresión del tiempo y del espacio.

Uno de los factores que más impulsa a las personas hacia las soluciones superficiales
y al mantenimiento de las simples apariencias es la falta de tiempo. Desde los
primeros días de la revolución industrial, con la invención del reloj mecánico, merced
a sus vínculos con la productividad y la rentabilidad, el tiempo es oro. Ahorra tiempo y
también ahorrarás dinero.

La intensa compresión de tiempo y de espacio que caracteriza la era postmoderna


supone tanto costes como beneficios con respecto al funcionamiento de nuestras
organizaciones, a la calidad de nuestra vida personal y laboral y a la esencia moral
y la orientación de lo que hacemos.

Pueden multiplicar las innovaciones, acelerar el ritmo de cambio y acortar los


plazos de implementación, de manera que las personas experimenten una
culpabilidad y unas sobrecargas intolerables y la incapacidad para conseguir sus
metas.
Puede reducir las oportunidades de reflexión y relajación personales, llevando al
incremento del estrés y la pérdida de contacto con los objetivos y propósitos
básicos propios.

Puede primar de tal modo la implementación de nuevas técnicas y la aquiescencia


con nuevas obligaciones que los fines más complejos, menos visibles a largo plazo
y menos mensurables, sobre el cuidado de los otros y las relaciones con los demás
pierdan importancia o se sacrifiquen.