Вы находитесь на странице: 1из 3

Versos fritos

Una estupenda selección de "cuentos cortos escritos en verso" de la inolvidable Gloria


Fuertes, que harán las delicias de grandes y pequeños. Le acompañan unas preciosas
ilustraciones para hacer de su lectura un momento inolvidable. Recomendado para niños
de 6 a 8 años.

"Personajes de verdad", "Personajes de cuento", "La Naturaleza", y "Alta poesía para


niños bajitos" son los cuatro apartados en los que se agrupan las 40 poesías que incluye
este volumen especial de poemas de Gloria Fuertes. Con el estilo habitual de la autora,
desenfadado, un poco "Cheli" y lleno de intención, estos 40 poemas hablan de hadas y
brujas, de fantasmas y sirenas, pero también de abuelitas cuentacuentos, de niños que
van al colegio, que viven y sueñan, y también de la naturaleza, del campo, de la lluvia,
etcétera

Vanguardismo humanizado (sobre las características de la poesía de Gloria


Fuertes)

Si nos atenemos a sus aspectos formales, llama la atención, de entrada, su aparente


despreocupación por la técnica, lo que la lleva a escribir a golpes de entrecortada
intuición. Concibe los poemas de este modo: “Primero siento, después pienso, en ese
sentir-pensar se engendra el poema y, veloz, se inicia el recorrido mágico: corazón-
mente-dedos”. Su estilo se apoya en una desbordante claridad: “Hoy más que nunca el
poeta debe escribir claro, para todo el mundo, que se le entienda, y si no le sale, que lo
rompa y vuelva a la carga –de paz”.

Otras características son el empleo de un lenguaje directo, coloquial; el recurso al estilo


enumerativo; la reiteración de esquemas expresivos; el uso de la asonancia; los
desajustes morfológicos y sintácticos; el despropósito final del poema, que sirve de
salida inesperada; la omnipresencia del yo; el uso del chiste; el empleo del verso libre;
la referencia a objetos y acontecimientos del mundo cotidiano; la vitalidad de su
conciencia infantil; una natural ingenuidad.

Hay en su poesía una clara influencia del postismo, movimiento vanguardista de vida
muy fugaz en la posguerra literaria que reivindicaba el humor, la risa y la creación
gozosa en unos momentos en los que estéticamente se imponía la gravedad de un
realismo social de tintes tremendistas. Aunque el postismo tuvo también una vertiente
política, se mostraba partidario de la imaginación poética y la libertad lúdica, con
mucha influencia del surrealismo. “Fui surrealista –escribe Gloria Fuertes–, sin haber
leído a ningún surrealista; después, aposta, ‘postista’ –la única mujer que pertenecía al
efímero grupo de Carlos Edmundo de Ory, Chicharro y Sernesi”, y en el que también
colaboraron Ángel Crespo y Francisco Nieva.

Su adscripción a este grupo fue sobre todo estilística, pero no participó en las
disquisiciones y controversias en las que muy pronto se vio envuelto esta efímera
corriente. Su influencia, sin embargo, es visible en el continuo deseo de quebrar la
lógica del discurso poético, convirtiendo la poesía en un juego irónico y humorístico.

A menudo, detrás de su chispeante y coloquial estilo se esconde una visión atormentada


de la vida, marcada en parte por el contexto social y político (la Guerra Civil, la
posguerra, la guerra de Vietnam que vivió de cerca durante su estancia en Estados
Unidos…) y también por sus fracasos amorosos, que la arrastraron a una buscada y
prolongada soledad.

Una larga y sólida trayectoria

Su primer libro publicado fue Isla ignorada (1950), en el que se aprecian algunas
constantes de su poesía como la utilización de la fantasía y la aureola juvenil que invade
los sentimientos. En el prólogo a este su primer libro, escribió: “Mi poesía está aquí,
como nació –sin ningún ropaje de retórica–, descalza, desnuda, rebelde, sin disfraz”. En
1952 comienza la publicación de libros para niños, donde la autora ha brillado siempre
con luz propia y se ha convertido en un clarísimo referente nacional e internacional.

En 1954, en Caracas, publica Antología y poemas del suburbio (1954), en la que


aparece su vertiente más social y testimonial. También de 1954 es Aconsejo beber hilo,
libro en el que el componente autobiográfico es más evidente que en los poemarios
anteriores. Aparecen rasgos ya muy propios de su poesía, como los coloquialismos
populares y el tono marcadamente conversacional. Todo este poemario es un canto a los
sentimientos, entre los que destaca su preocupación por los que más sufren y su
insistencia en la presencia de la muerte, contemplada como algo que conviene aceptar
para entender la vida mucho mejor.

También en Caracas, en 1958, publica Todo asusta, del que apenas se tuvo noticia en
España. Vuelve Gloria Fuertes a sus temas preferidos: la profundización en el yo
poético, la preocupación por los demás y la presencia nada macabra de la muerte.

De 1962 es su antología Que estás en la tierra. Y de 1966 es su nuevo poemario Ni tiro,


ni veneno, ni navaja, dedicado a ensalzar, con un estilo que procede de la literatura del
absurdo, su fe en la vida, la voluntad de esperanza y su amor confiado en Dios. En 1968
aparece su libro más complejo, Poeta de guardia, en el que se aprecia de manera
patente la emotividad y originalidad de su poesía, siempre basada en experiencias
individuales; su aprecio por las cosas humildes, su constante ternura; su amor a Dios y
su marcado popularismo estilístico.

Rasgos parecidos vuelven a aparecer en Cómo atar los bigotes del tigre (1969), en el
que muestra su deliberada ingenuidad, su imaginario naif y su agilidad narrativa. En
1970 apareció una Antología poética (1950-1969), con prólogo de Francisco
Ynduráin. Posteriormente publicó Sola en la sala (1973), Cuando amas aprendes
Geografía (1973) y Obras incompletas (1975). Ya en 1980 aparece Historias de Gloria
(amor, humor, desamor), último libro publicado en vida.
Tras su fallecimiento en 1998 se publicaron la antología Mujer de verso en
pecho (1995) y se rescataron otros poemarios inéditos como Pecábamos como
ángeles (1997), Glorierías (1998), Se beben la luz(2008), Los brazos desiertos (2009)
y Poemas prácticos más que teóricos (2011). / aceprensa

Похожие интересы