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Marco Teórico:

Castillo-pulido L. (2011) relata que “el asunto de la violencia en la escuela está

directamente relacionado con el contexto social en el que se desenvuelve, los valores y

principios que en ella se transmiten y el papel que los docentes ejercen en ella” (p. 422).

Asimismo, Camargo (como se citó en Castillo-Pulido, 2011) sugiere que la violencia es

“una problemática escasamente trabajada en la institución educativa, por lo cual no se

reconoce su existencia, no se reflexiona sobre ella ni se le articulan explicativa,

comprensiva y positivamente los procesos, actividades e interacciones escolares”. Por

consiguiente, podemos hacer referencia a un motor social importante como es la escuela en

cuanto control de impulsos y cumplimiento de las normas.

La intervención como tal debe basarse en los aspectos o elementos relevantes que

pueden determinar la conducta o acción del matoneo o Bullying, ya que, según Li, Manson,

Diamanduros, Downs y Jenkins (como se citó en Andrade, Bonilla y Valencia, 2011):

El bullying se basa en una conducta agresiva, intencionada y perjudicial de un escolar a

otro; es, de manera general, una forma de abuso que se basa en el escaso autocontrol de

un poder psicosomático, que emerge de forma desproporcionada puesto que la víctima

no es capaz de defenderse por sí misma, al tiempo que el victimario no logra contener su

agresión. La sumisión o “debilidad” del agredido se debe, entre muchos factores, al

tamaño (de mayor edad o al número de agresores), a la fuerza del provocador, o a la

poca resistencia psicológica ante la presión continua (p. 136).


Ahora bien, es necesario referir una perspectiva humanista para tratar el problema

planteado, cuyo eje no esté fijo solamente en la victima sino también en el agresor, por lo

que Rogers (como se citó en Castillo-Pulido, 2011) dice que no hay necesidad de

estigmatizar al bully (agresor) puesto que es un activo y un reactivo, el cual se describe

como un individuo de comportamientos hostiles, sistemáticos y persistentes orientados a

dañar al otro, ya que éste no siempre será así.

Para dar una explicación mejor suscitada hacia la compresión total o parcial

dependiendo del contexto, del tema del bullying y su orientación influenciada en los

investigadores, Gómez (como se citó en Andrade, Bonilla y Valencia, 2011):

el bullying puede iniciar precisamente en el instante en que surgen los procesos

de socialización primaria, pues el grupo familiar La agresividad escolar o bullying: una

mirada desde tres enfoques psicológicos funda la interacción social del ser, al sustentar

el aprendizaje o el “saber” a través del proceso de incorporación a una cultura.

Conociendo estos aspectos en la elaboración y construcción de un plan o proceso de

socialización es importante implementarlos y comprender los elementos que estos a esto

conllevan, como es la comprensión de la situación de la víctima, tanto como la del agresor

ya que aportara al estudio elemento enriquecedores y favorables a futuro.


Referencia bibliográfica

Andrade J., Bonilla L., Valencia Z. (2011). La agresividad escolar o bullying: una

mirada desde tres enfoques psicológicos. Revista de la Facultad de Psicología Universidad

Cooperativa de Colombia - Volumen 7, (12), 136 – 146. Recuperado de

https://revistas.ucc.edu.co/index.php/pe/article/viewFile/403/404

Castillo-Pulido, L. E. (2011). El acoso escolar. De las causas, origen y manifestaciones a

la pregunta por el sentido que le otorgan los actores. magis, Revista Internacional de

Investigación en Educación, 4 (8) Edición especial La violencia en las escuelas, 415-428.

Recuperado de

http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/MAGIS/article/viewFile/3572/2687