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VIDA COTIDIANA

De qué (y de
quién) se reían
los romanos
En la antigua Roma las burlas y chistes formaban parte
del día a día de los ciudadanos, y no perdonaban a nadie

S
uele decirse que cada pueblo apodo familiar Cicero, «garbanzo», bien
tiene un sentido del humor porque sus antepasados lo cultivaban,
propio, que a veces resulta bien porque el primero de ellos tuvo
difícil de comprender para una verruga en la nariz. Otros apodos
los demás. En el caso de la particularmente humorísticos que
antigua Roma, ese sentido del humor aún pueden hacernos reír eran Brutus,
reflejaba el carácter de lo que en sus «tonto»; Burrus, «pelirrojo»; Capito,
orígenes fue un pueblo de campe- «cabezón», o Strabus, «bizco».
sinos y soldados, y se caracterizaba
por lo procaz y punzante. Este humor Emperadores graciosos
cáustico, llamado a veces italum ace- Los emperadores tampoco se libraban
tum o «vinagre itálico», constituye el de los apodos burlescos. Cuando Ti-
reverso de la imagen de respetabilidad berio era todavía un soldado se burla-
y seriedad, llamada también gravedad ban de él en el campamento haciendo
o gravitas, que los ciudadanos de la élite un juego de palabras con su nombre:
PLAUTO, que tras arruinarse
romana buscaban transmitir. Tiberio Claudio Nerón, que se trans-
tuvo que dedicarse un tiempo a
Losromanosdabanuntoquehumo- formaba en un jocoso Biberio Caldio molinero, lee una de sus obras
rístico incluso a los propios nombres Merón,con el que se aludía a su condi-
BRIDGEMAN / ACI

ante un limitado público. Óleo


depersona,enparticularaltercercom- cióndebebedor,algustoqueteníanlos por Camillo Miola. 1864.
ponentedelnombre,elllamado cogno- romanos por el vino caliente(calidus) y
men o apodo. Por ejemplo, el nombre a la no menor afición por el vino puro,
completo del famoso poeta Ovidio sin mezclar (merum).
era Publio Ovidio Nasón, «narigudo» Los soldados eran especialmente desfiles triunfales de los generales
o «narizotas».A Marco Tulio Cicerón dados a las pullas, incluso en mo- victoriosos en Roma. Por ejemplo,
solemos llamarlo precisamente por su mentos de gran solemnidad como los en el triunfo que celebró en el año
46 a.C., Julio César tuvo que aguan-
tar las chanzas de sus soldados, que
cantaban: «Ciudadanos, guardad a
RUFO EL NARIGUDO vuestras mujeres, traemos al adúltero
calvo», aludiendo a la vida disoluta
ENUNODELOSMUROS de la villa de los Misterios, en de su general. También circularon
Pompeya, se halló una caricatura (a la izquierda) burlas sobre su acentuada calvicie y
con una inscripción en su parte superior: «Rufus se hicieron alusiones maliciosas a sus
est» (es Rufo). Se sabe que el dueño de la casa relaciones con el rey de Bitinia: «Cé-
se llamaba Istacidio Rufo, por lo que se cree que sar sometió a las Galias, Nicomedes a
alguien de la casa, tal vez un esclavo descontento, César», se decía, jugando con el doble
quiso burlarse así de un amo poco estimado. sentido de someter, «poner debajo».
Todo ello no era sólo una forma de
CORPUS INSCRIPTIONUM LATINARUM
La comedia: los romanos
divertirse, sino quizá también servía
se ríen de sí mismos
para evitar la excesiva soberbia del TRAS LA MUERTE de Plauto, el más popular de los comediógra-
comandante victorioso. fos romanos, se decía que la risa, el juego y la broma habían
En Roma, el chisme, la gracia y la
llorado juntos. Por sus obras desfilan los tipos sociales más co-
burla estaban a la orden del día y en
boca de todos. Cicerón decía que na- munes: el viejo libidinoso que compite con su hijo por una bella
die estaba a salvo del rumor en una cortesana, la matrona romana aumentaba los defectos de ca-
ciudad tan malediciente como Ro- que exhibe su prepotencia y da personaje para provocar la
ma. Precisamente personas de la alta su derroche, el esclavo inteli- RISA, y para ello no dudaba en
sociedad como el famoso orador, que gente y enredón en contraste recurrir al lenguaje popular. «¡A
se suponían imbuidos de gravitas, con el parásito muerto de ham- casa de la muy perra es a donde
practicaban el humor tanto en sus bre, el soldado FANFARRÓN, el iba, el muy golfo, corruptor de
discursos públicos como en su vida alcahuete despiadado que pro- sus hijos, borracho, miserable!»,
privada. En una ocasión en que Ci- duce repugnancia o los banque- prorrumpe una ESPOSA ENGA-
cerón vio a su yerno Léntulo, que era ros avaros y codiciosos. Plauto ÑADA en La comedia de los asnos.
de baja estatura, con una gran espada
VIDA COTIDIANA

BURLARSE ESCENA DE UNA COMEDIA de Plauto.


Pintura en el atrio de la casa de Publio
DEL DEFORME Servilio Casca en Pompeya.

DURANTE LOS BANQUETES a ve-


ces se hacía intervenir a perso-
nas con discapacidades físicas,
como enanos o jorobados, o
incluso discapacitados inteinte-
lectuales, cuyas ocurrencias
debían provocar la risa de los
comensales.

REPRESENTACIÓN DE UN
JOVEN JOROBADO. MOSAICO

GRANGER / ALBUM
DESCUBIERTO EN ANTIOQUÍA
DEA / ALBUM

(ACTUAL TURQUÍA). SIGLO II.

ceñida exclamó: «¿Quién ha atado a con el doble sentido del verbo corrigere, que podían acabar igual que el ave.
mi yerno a una espada?». A propósito que en latín significa «corregir», pero A los senadores la situación les provocó
de una matrona romana ya entrada en también «enderezar o poner derecho». tal hilaridad que estuvieron a punto
años que aseguraba tener sólo treinta, Las bromas o insultos no siempre de echarse a reír; para evitarlo, Dión
comentó: «Es verdad, hace ya veinte sentaban bien al destinatario. Sabemos empezó a masticar hojas de laurel de
años que le oigo decir eso». que un tal Cornelio Fido se echó a llorar su corona, gesto que sus compañeros
El emperador Augusto también en pleno Senado cuando otro le llamó se apresuraron a imitar.
gozaba de un gran sentido del «avestruz depilado». En ocasiones reír-
humor. Cuando el cónsul se en público podía resultar peligroso. Cómicos de palacio
Galba, que era jorobado, En 192 d.C., el historiador Dión Casio La corte imperial contaba con bufones
le dijo que le corrigie- estaba en el Coliseo con otros cole- y enanos para diversión del emperador.
ra si tenía algo que re- gas senadores cuando el excéntrico Augusto y su círculo disfrutaban de
procharle, Augusto le emperador Cómodo, que actuaba en las bromas de un bufón llamado Gaba.
respondió que podía la arena, mató un avestruz, le cortó la Tiberio, por su parte, tenía un enano
amonestarle,pero no cabeza y se dirigió hacia ellos expli- entre sus bufones. Domiciano asistía a
«corregirle»,jugando cando mediante gestos amenazadores los espectáculos de gladiadores con un
jovencito que tenía una cabeza pequeña
y monstruosa. Vestido de escarlata, se
A diferencia de otros, Séneca sentaba a los pies del emperador, con
UM
ALB

sentía a aversión a reírse de quien hablaba tanto en broma como en


A/
ISM

serio. En época de Trajano las humora-


PR

las personas deformes das corrían a cargo de un tal Capitolino


que, según el poeta hispano Marcial,
ENANO BUFÓN. VASIJA DE BARRO PROCEDENTE DE HERCULANO. SIGLO I. superaba a Gaba en gracia.
VIDA COTIDIANA

Las burlas del


«amante de la risa»
LOS CHISTES recogidos en el Philogelos muestran
que, en la Antigüedad grecorromana, las chanzas
alcanzaban a todas las profesiones y condiciones.

Uno que regresaba de un viaje preguntó a un falso adivino


por su familia. Éste dijo: «Todos están bien, incluido tu
padre». Al decirle: «Mi padre hace ya diez años que ha
muerto», respondió: «No conoces a tu verdadero padre».

Un abderita viendo a un eunuco conversar con una mujer le


preguntó si era su esposa. Cuando el eunuco le dijo que él
no podía tener esposa, respondió: «Entonces es tu hija».

Uno al encontrarse con un intelectual dijo: «El esclavo


LUCIO POSTUMIO FUE ENVIADO A LA COLONIA GRIEGA DE TARENTO AL
que me vendiste ha muerto». «¡Por todos los dioses! – FRENTE DE UNA EMBAJADA ROMANA. DURANTE SU DISCURSO FUE OBJETO
respondió–. Cuando estaba conmigo nunca hizo tal cosa». DE MOFA DEBIDO A SU DEFECTUOSO GRIEGO. GRABADO. SIGLO XX.

Las mujeres también podían servir por las calles de la ciudad los siguientes tipo. Algunas tienen como protago-
como bufones o ser objeto de burla. versos: «¡Venid todos corriendo, augu- nistas a los abderitas (de Abdera, en el
En una de sus cartas, Séneca cita a res, arúspices! Ha surgido un portento norte de Grecia), que en la Antigüedad
una tal Harpaste, una sirvienta boba inusitado: el que frotaba a los mulos, estaban considerados los tontos por
que le había dejado en herencia su ha sido hecho cónsul». antonomasia, junto con los habitantes
primera esposa. El filósofo, con gran de Cumas, cerca de Nápoles. Otros los
humanidad, declara que siente aver- Burlas en verso protagonizan eunucos, falsos adivinos
sión a reírse de este tipo de personas Rastros del humor popular pueden y personajes misóginos. Entre estos
deformes y añade que cuando quiere verse quizás en algunos epigramas últimos se encuentra uno que mues-
divertirse se ríe de sí mismo. satíricos de Marcial, que se burlaban tra que ciertas formas de humor son
El humor estaba presente en las de los defectos físicos y el carácter de una constante de todas las épocas.
conversaciones de la calle y de la ta- sus contemporáneos. En ellos primaba Un hombre estaba enterrando a su
berna, que no podemos escuchar pero la brevedad y la agudeza de la parte fi- esposa y cuando alguien le preguntó:
de las que quedan rastros en los grafi- nal, donde residía la gracia. El humor «¿Quién descansa?», respondió: «Yo,
tis de las paredes de Pompeya, llenos cáustico es evidente en estos ejemplos: que me he librado de ella».
de bromas, insultos y caricaturas de «Quinto ama a Tais». «¿A qué Tais?». FERNANDO LILLO REDONET
personas reales. Por ejemplo, los hués- «A Tais, la tuerta». «A Tais le falta un DOCTOR EN FILOLOGÍA CLÁSICA
pedes descontentos de una pensión ojo solo, a él los dos».
escribieron: «Nos hemos meado en Pero tenemos que esperar al siglo Para TEXTOS
Epigramas completos
la cama. Lo confieso. Si preguntas por V d.C. para encontrar un verdadero saber Marco Valerio Marcial. Cátedra,
qué: no había orinal». En Roma, cuando libro de recopilación de chistes. Está más Madrid, 2011.
Comedia latina: obras
un tal Ventidio Baso pasó de arriero a escrito en griego y se titula Philogelos, completas de Plauto y Terencio
las más altas magistraturas, el pueblo «el amante de la risa». Contiene 265 Plauto y Terencio. Cátedra,
Madrid, 2013.
se escandalizó y algunos escribieron historias graciosas de muy variado