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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

ENRIQUE ALEJANDRO MOISÉS ESPELETA

ESTADO SISTEMA Y PODER POLÍTICO

ACTIVIDAD 9
“La Función Política de los medios de comunicación masivos. Sus intereses y su
influencia en el sistema político”

En las sociedades actuales, los medios de comunicación masiva fungen como los
jueces del nuevo orden mundial.

Hoy en día y gracias a la globalización que fue refinándose después de la segunda


guerra mundial y luego, la Guerra fría, la comunicación se ha vuelto un arma importante
para los ciudadanos del mundo, ya que, sin esta herramienta tan poderosa, no serían
posibles los procesos políticos que hemos vivido en los últimos años.

Con la llegada de las redes sociales al mundo, la comunicación de masas ha tomado


un giro totalmente diferente al que tenía hace veinte años, sin duda las redes sociales
juegan un papel todavía más importante que la radio o la televisión en nuestros días.

La influencia política de los medios de comunicación masivos, ha ido en crecimiento en


los últimos años. Debido a que la información está totalmente abierta y al alcance de
todos (no en todas las naciones) y se tiene una mayor comprensión del sistema
político, lo cuál logra que exista un sistema de comunicación política.

Según Gurevitch, los elementos de un sistema de comunicación política son los


siguientes:

1.- Las instituciones políticas en sus aspectos comunicacionales

2.-Las instituciones de medios de comunicación en sus aspectos políticos

3.-Las orientaciones de la audiencia respecto a la comunicación política

4.-Los aspectos de la cultura política relevantes para la comunicación (Gurevitch,


p.311)

En este ámbito la relación entre medios de comunicación e instituciones políticas es


intrínseca.

Tal puede ser el caso de los candidatos para presidente en el año 2012 en el cuál
vivimos una elección llena de propaganda favoreciendo particularmente al candidato
del PRI (nuestro ahora presidente), y siendo financiado descaradamente por la
empresa de televisión más importante de Latinoamérica (Televisa).

En esta situación tenemos un claro ejemplo de un sistema de comunicación política, en


el cuál los recursos de la comunicación de masas se usan en favor de un candidato o
institución política.
No debemos olvidar también los anuncios oficiales que realiza el presidente, spots
publicitarios de campañas electorales, spots acerca de la cámara de diputados y del
senado. He aquí mi interrogante ¿De qué sirve esto? ¿Por qué tanta información?

Las razones pueden ser estructurales o psicológicas, ya que los medios de


comunicación le entregan al político una audiencia que sería imposible que alcanzase
por sí mismo sin valerse de los medios de persuasión de las redes de la comunicación
de masas.

Y muy importante también, la relación que estos medios de comunicación tienen con su
audiencia también determinará la fuerza con la que se transmite el mensaje político.

En este caso, Televisa ha tenido el dominio de las audiencias de clase media en


México por mucho tiempo, y ha sido la empresa encargada de llevar a cabo
transmisiones en vivo y otro tipo de propaganda política que generan credibilidad en el
público mexicano.

A agregar también la falta de educación del sector medio de la sociedad mexicana,


cuyos conocimientos generales los han tomado de esta doctrina televisiva y
propaganda política generada por Televisa y auspiciada por las élites de la política
mexicana.

De esta forma el control que el gobierno tiene sobre las personas es mayor, haciendo
un camino más cercano a la ignorancia y más lejano a la emancipación y la distinción
de lo falso y lo verdadero.

La audiencia juega un papel importante en este sistema, ya que dependiendo del papel
que asuma es como generalmente se calificará al medio de comunicación en cuestión.

Es por esta misma razón que muchos medios de comunicación le dan cierta libertad a
sus comunicadores profesionales para manipular de alguna forma al público y hacerlo
creer que este medio de comunicación es un medio abierto al debate y la discusión
(Gurevitch, 317), haciendo que el espectador liberal promedio caiga en una trampa y ni
siquiera se dé cuenta de ello.

Ahora bien, en el caso en que los partidos políticos controlen los medios de
comunicación, el papel más frecuentemente adoptado por los portavoces políticos será
el de polemista y el papel de guía de redacción será adoptado por el personal de los
medios; esto inducirá a los miembros de la audiencia a asumir el papel de partidarios
(Gurevitch, p.317).

Sin duda una situación grave, ya que existirá con esto una situación de incertidumbre,
en el que las personas no conocen la historia o la línea política de los partidos de quien
se vuelven partidarios, defendiendo a toda costa a su partido preferido. Aunado a esto,
el juego de los candidatos de cada partido, cuyo mensaje llega cada estación electoral,
logra perpetuar el papel de partidario de la audiencia y sin conocer ni el partido o al
político en sí, la gente llega a tomar una decisión en las urnas, la cuál no es
necesariamente la correcta.

Podemos decir que los procesos de comunicación intervienen en la legitimación de


autoridad y cumplen funciones de articulación política, movilización y control de
conflictos. Establecen, además gran parte del orden del día del debate político.
Participan en la determinación de las exigencias políticas de la sociedad que serán
pregonadas y de las que serán relativamente silenciadas. (Gurevitch, p.321).

Hoy en día es muy difícil tener un medio de comunicación que sea autónomo en
nuestro país. Casi todos los medios de comunicación están sujetos a intereses
políticos, o son silenciados por las élites de poder político o son financiadas por
empresas cuyos intereses obedecen a cierta estructura política a cumplir.

En nuestro país, como ya lo he dicho antes, existe una democracia escrita, pero en la
práctica se lleva a cabo una dictadura maquillada de neoliberalismo, una censura
bárbara dentro de los medios de comunicación.

Esto solamente seguirá teniendo éxito si no ponemos a pensarnos, ¿Es en realidad la


información que recibo real y objetiva? ¿Obedece la información que estoy leyendo o
escuchando a algún interés político? Sin duda dos interrogantes que deberemos
hacernos la próxima vez que encendamos la televisión o abramos una página del
periódico, o más sencillo aún cuando revisemos las noticias en el celular.

BIBLIOGRAFÍA:

Gurevitch y Blumler. Capítulo XI "Relaciones entre los medios de comunicación de


masas y la política: modelo para el análisis de sistemas de comunicaciones políticas".