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Desde el principio, las dos franjas se diferenciaron como el día y la noche.

La
propaganda del “Sí” prefirió recurrir a una “campaña del terror”,

como la calificaron sus detractores, enfatizando la inminente sensación de caos


que se instalaría en el país si se producía una derrota del gobierno militar.
Volverían los temidos “marxistas” y el crecimiento económico experimentado por el
país en la década se extinguiría.

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Franja del “No”: Detalles y recuerdos que


inspiraron la película
Bajo la atenta mirada del mundo y en un ambiente de incertidumbre, en 1988 la
oposición al gobierno militar emitió por TV abierta la recordada franja electoral
que hoy inspira una aclamada película.
Jueves 2 agosto 2012
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 Jorge Fuentes
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Por estos días, cuando se estrena una alabada película chilena sobre los días previos al
plebiscito de 1988, que significó el fin del régimen de Augusto Pinochet, conviene recordar
la aparición de la famosa e inolvidable franja televisiva del “No”.

Hay que partir situando el contexto. En 1988 Pinochet debía someterse a un referéndum
ciudadano que decidiría si gobernaba otros ocho años más, hasta el 11 de marzo de 1997,
pese a que en 1980 había prometido no repostularse.
Foto: Periodismoudc
Logo de la campaña del NO.

Luego que ese año se abrieran los registros electorales, se dispuso un período legal de
campaña política, que marcó el inicio de la franja electoral. El 5 de septiembre de 1988, a
las 11 de la noche, aparecieron los primeros espacios de propaganda electoral en los
televisores de todos los chilenos. Tanto la opción del “Sí” como del “No” disponían de 15
minutos diarios para convencer a la ciudadanía sobre las ventajas y/o desventajas de tener a
Pinochet hasta 1997.

Desde el principio, las dos franjas se diferenciaron como el día y la noche. La propaganda
del “Sí” prefirió recurrir a una “campaña del terror”, como la calificaron sus detractores,
enfatizando la inminente sensación de caos que se instalaría en el país si se producía una
derrota del gobierno militar. Volverían los temidos “marxistas” y el crecimiento económico
experimentado por el país en la década se extinguiría.

“Sí, usted decide. Seguimos adelante o volvemos a la Unidad Popular”, decía uno de los
slogans de la franja, ideado por “publicistas” que preferían apelar al temor en vez de la
retórica del convencimiento. Lo más inolvidable para muchos fue ver cómo la franja
mostraba a un apacible y relajado Augusto Pinochet, que, cual abuelito bonachón, invitaba a
todos los chilenos a unirse en torno a su figura

La propaganda del “No”, en la que participaron los artistas y actores más


destacados del país, en tanto, fue inteligente, sutil y efectiva desde el principio. Sin
entrar en el juego de las descalificaciones de la propaganda rival, los publicistas y
comunicadores de la oposición apelaron a un emotivo mensaje de esperanza,
salpicado de vez en cuando de mucho humor
“Sin odio. Sin violencia. Sin miedo. No más. Vote No”, decía uno de sus eslóganes.
La franja fue memorable partiendo por su pegajosa canción “Chile, la alegría ya
viene”, creada por Jaime De Aguirre y que hablaba en su letra del renacer social y
político que traería la nueva democracia en caso que ganara la opción del “No”.

Otros momentos recordados de la franja fueron la escena de la abuelita que, en un


negocio de abarrotes, sólo puede comprar una marraqueta y una bolsita de té
porque no tiene más dinero.

Al cabo de muy pocos días nadie pudo ignorar la evidente superioridad técnica y
conceptual de la franja del “No”: mejor construcción argumental, mejores
filmaciones, mejor música. Su melodía característica, en torno a la frase “La
alegría ya viene”, era tan pegajosa, que muchos comenzaron a tararearla.

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