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Eficacia de la terapia cognitivo-conductual en el bienestar psicológico de

mujeres con cáncer de mama.

María Díaz Castiella

Metodología de las Ciencias del Comportamiento II

Universidad de Deusto

Bilbao, 04 de diciembre de 2017


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La elección del tema “Eficacia de la terapia cognitivo-conductual en el bienestar

psicológico de mujeres con cáncer de mama” fue debido a mi interés por el ámbito

clínico, concretamente por la psicooncología, con el cual pretendía indagar en las

funciones y efectividad de un profesional psicólogo en lo referente a la oncología, así

como si la terapia cognitivo-conductual era válida. En resumen, mi intención era

aprovechar este trabajo para poder conocer con más exactitud la funcionalidad de un

psicólogo en una planta oncológica.

Sin embargo, he de decir que en un primer momento el tema que seleccioné era

“la efectividad del psicooncólogo en pacientes con cáncer” por ello, realicé una primera

búsqueda general en la base de datos Proquest y Google Scholar y llegué a la conclusión

de que era una pregunta demasiado amplia que tenía que concretarse, ya que existen por

un lado diferentes tipos de cáncer, diferentes sexos y edades y diversas terapias.

Consecuentemente amoldé mis ideas principales y me ceñí al tema actual, ya que es

muy preciso; es un único tipo de cáncer, el de mama, que además recoge única y

exclusivamente a mujeres adultas. Una vez dejado claro el tema, realicé una búsqueda

exhaustiva de artículos científicos en las bases de datos Proquest, Google Scholar,

EBSCOHost, Scopus y Web of Science utilizando como palabras clave “breast cancer”,

“CBT”, “cognitive-behavioral therapy”, “efectiveness”, “efficacy” y a veces añadiendo

“anxiety”, “depression”, “distress”, “sexual activity”, “insomnia” y sus respectivas en

castellano.

Al mismo tiempo que encontraba artículos de mi interés, descarté todos aquellos

que fueran publicados antes de 2007 y además las revistas no tuvieran factor de

impacto, sin embargo, me quedé con aquellos que fueron publicados a partir de 2007 en

adelante. Por otro lado, mantuve aquellos artículos divulgados antes de 2007 pero cuyo

factor de impacto y rango de las revistas en las que se publicaban eran elevados. En
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cuanto a esto último, mantuve un artículo de la revista Journal of Clinical Oncology de

2004 ya que su factor de impacto (FI) en el año fue de 11.810 y se mantenía en el Q1

desde 1997. Hice lo mismo con un artículo de 1999 de JAMA, una revista cuyo FI fue

11.435 y también se mantuvo en el Q1 desde 1997. A su vez, aunque con un factor de

impacto menor, seleccioné un artículo de 2006 de la revista Journal of Behavioral

Medicine cuyo FI fue de 1.348 y se situó en el Q2. Sin embargo, cabe mencionar que

empleé unos artículos que databan de 1998 y 1999 de la revista Psycho-oncology con

un FI de 0.589 y 0.887 respectivamente, así como otro artículo de 1991 de la revista

American Journal of Psyquiatry ya que su utilización fue con el único objetivo de

establecer conclusiones y no para la revisión bibliográfica per se. Por otro lado, como se

ha mencionado, seleccioné artículos cuyas revistas no presentaban índice de impacto,

sin embargo, eran recientes, y además, consideré que un tema tan específico sería más

fácil de publicar en revistas especializadas en psicooncología y que por tanto, era

normal que no fueran reconocidas. Un ejemplo de esto es la revista “Psicooncología”

una revista española sin índice de impacto y que además, es de las únicas revistas

españolas que publican sobre este tema, por lo que se puede intuir que es más común

publicar en inglés o en revistas extranjeras que en españolas, así como existen muchas

más revistas científicas de Psicología fuera de España.


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El cáncer de mama es el cáncer más padecido entre las mujeres de todo el

mundo (Izquiero, Gispert, Saladie y Espinàs, 2008; AECC, 2016) tanto es así que se

estima que una de cada ocho mujeres presentará este tumor maligno en el transcurso de

su vida (AECC, 2016). En España la incidencia de este tumor es baja respecto a los

demás países europeos, sin embargo, representa un 30% de los cánceres padecidos por

mujeres (Izquiero, Gispert, Saladie y Espinàs, 2008; AECC, 2016), diagnosticándose

26.000 casos al año según la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer).

El diagnóstico y el posterior seguimiento de la enfermedad pueden tener efectos

colaterales en cuanto al bienestar psicológico de la persona, como ansiedad, estrés,

depresión, insomnio (Bower, 2008) una percepción negativa de la imagen corporal

(Cororve, Teo y Epner, 2014) y dificultades en la actividad sexual. Por ello, se utilizan

diversas técnicas psicológicas para paliar estos síntomas, entre éstas se encuentran la

hipnosis, intervenciones psicosociales o educacionales, el mindfulness y la terapia

cognitivo-conductual (Villoria, Fernández, Padierna y González, 2015) aplicándose

tanto de manera individual como grupal. Por ello, en la presente revisión bibliográfica

se lleva a cabo un acercamiento y actualización de la eficacia de la terapia cognitivo-

conductual (CBT) en la mejoría de las variables psicológicas mencionadas con

anterioridad en mujeres que han padecido o padecen cáncer de mama, así como se

comentará su relación con la salud física.

En cuanto al estrés padecido por las mujeres, los autores Tatrow y Montgomery

(2006) realizaron un metaanálisis en el que encontraron que la aplicación de la CBT

proporcionaba resultados positivos en la reducción del estrés y el dolor, además,

hallaron que en cuanto al estrés es mejor la terapia individual que la grupal. Por otro

lado, Groarke, Curtis y Kerin (2013) aplicaron la CBT a 102 mujeres con cáncer de

mama que habían sido sometidas a una operación quirúrgica, de las cuales 87 pudieron
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ser evaluadas a los doce meses posteriores a la intervención; Encontraron que la CBT

mejoraba el estrés y la ansiedad de las mujeres con cáncer de mama. En cuanto a esta

última variable, numerosos estudios demuestran que la CBT es eficaz ante esta

sintomatología. Estudios no tan recientes como el de Bellver (2007) o el de Narváez,

Rubiños, Cortés-Funes, Gómez y García (2008) en los que se aplicó la CBT de manera

grupal a mujeres en seguimiento, aunque ya libres del tumor, obtuvieron resultados

significativos en la mejora de la ansiedad. Por otro lado, Savard, Simar, Ivers y Morin

(2005) administraron de manera grupal la CBT a 27 mujeres pero con la enfermedad

presente y también resultó ser eficaz la terapia en cuanto a esta variable dependiente. En

investigaciones más recientes, González, González y Estrada (2015) realizaron la CBT

de manera individual a 22 mujeres con cáncer de mama y también demostraron que

mejoraba la ansiedad. Sin embargo, en un diseño quasi-experimental realizado por

Naseri, Bakhtiari, Lotfi y Habibi (2016) y en un estudio de Rodriguez y Font (2013) no

se encontraron resultados positivos en la mejora de la ansiedad. Además, Grègorie, et al.

(2017) tampoco encontraron mejorías en la ansiedad ni tampoco en el estrés de las

mujeres.

Por otro lado, en cuanto a la eficacia de la CBT en la depresión, los estudios ya

mencionados de Bellver (2007) y Narváez, et al. (2008) en los que se aplicó la terapia

de forma grupal a mujeres sin la enfermedad presente, obtuvieron resultados

estadísticamente significativos. De la misma manera, Savard, et al. (2005) tras

intervenir de manera grupal a mujeres que por el contrario sí presentaban la enfermedad,

encontraron así mismo resultados positivos en la mejora de la depresión. Sin embargo,

el estudio de Rodríguez y Font (2013) y el de Groarke, et al. (2012) no encontraron

cambios en la variable dependiente debidos a la CBT, así como, González, González y


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Estrada (2015) administraron de manera individual la CBT y tampoco obtuvieron

resultados relevantes.

Relacionado con las últimas variables -ansiedad y depresión- se encuentra el

insomnio y la fatiga, sintomatologías muy frecuentes en pacientes con cáncer de mama.

Fleaming, Randell, Harvey y Espie (2014) aplicaron la CBT a 46 mujeres con la

enfermedad presente y resultó ser significativa la mejora en cuanto a la fatiga y el

insomnio. De la misma manera, Espie, Fleming, et al. (2008) realizaron el mismo tipo

de estudio a 60 mujeres y los resultados obtenidos fueron positivos. Por otra parte, en

una revisión de la literatura reciente realizada por Aricò, Raggi y Ferri (2016),

encontraron que la CBT tiene efectos significativos en el insomnio y en la fatiga en

pacientes con cáncer de mama. Cabe destacar, que en los estudios ya mencionados de

Fleaming, et al. (2014), Savard, et al. (2005) y en un estudio realizado por Dirksen y

Epstein (2007) en el que la CBT fue aplicada a 34 mujeres para paliar el insomnio, se

encontró que el uso de la CBT utilizado con el fin de mejorar el sueño repercute

positivamente no solo en la fatiga de las pacientes, sino también en la ya mencionada

depresión y ansiedad. Además, se debe tener en cuenta que la terapia CBT es la terapia

más utilizada para el insomnio crónico de otras patologías (Savard, et al., 2005) y tal y

como demuestran estudios como el de Savard, et al. (2005), Morin, Colecchi, Stone,

Sood y Brinck (1999) o el de McClusky, Milby, Switzer, Willians y Wooten (1991) los

efectos positivos de la CBT en el insomnio perduran en el tiempo, es decir, se

mantienen a largo plazo.

En general, la literatura se centra en la eficacia o efectividad de la CBT en

variables como el estrés, la ansiedad, la depresión y el insomnio. Sin embargo, son más

los efectos colaterales a nivel psicológico del padecimiento de un tumor maligno como

es el de mama. Uno de ellos es la repercusión en la percepción de la imagen corporal de


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las mujeres. Rodríguez y Font (2013) emplearon la CBT de manera grupal con 68

mujeres con cáncer de mama con el fin de establecer cambios en la insatisfacción del

aspecto físico, sin embargo, los resultados obtenidos no fueron significativos. Del

mismo modo, Narváez, et al. (2008) no encontraron cambios en la percepción de la

imagen corporal. A pesar de esto, en un estudio actual realizado por Hummel, et al.

(2017) sí se encontraron resultados positivos en el efecto de la CBT en esta variable

dependiente. Además, Hummel, et al. (2017) encontraron que la CBT mejoraba además

la actividad y funcionamiento sexual de las mujeres con cáncer de mama, al igual que el

estudio llevado a cabo por Duijts, et al. (2012) en el que se demostró su eficacia en la

mejoría de la actividad sexual de éstas.

En cuanto a la calidad de vida en general, el estudio de García, et al. (2015) en el

que de manera individual se realizó la CBT, se encontró que ésta mejoraba la calidad de

vida de las participantes. Los mismos resultados significativos en cuanto a la calidad de

vida fueron encontrados por Dirksen y Epstein (2007) al aplicar la terapia CBT contra el

insomnio a 34 mujeres con cáncer de mama.

En general muchos resultados indican a que la CBT es eficaz en mejorar

determinadas variables psicológicas de mujeres que padecen un tumor de mama. De

hecho, cabe mencionar que en aquellos estudios en los que no se encontraron

diferencias estadísticamente significativas, sí hubo mejoras en las puntuaciones de los

diferentes malestares psicológicos y emocionales. La no significación estadística de los

estudios mencionados en esta revisión bibliográfica como el de Rodríguez y Font

(2013), Groarke, Kurtis y Kerin (2013), González, González y Estrada (2015) y

Narváez, et al. (2008) parece deberse a una serie de limitaciones, entre éstas, una de las

más mencionadas es el tamaño de la muestra, el cual en muchos estudios es reducido,

por otro lado, muchas de las mujeres participantes abandonaron el estudio antes de
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finalizar las sesiones ya que consideraban que no las necesitaban, por tanto, las que se

tomaron en cuenta en la contratación de los resultados fueron en realidad las más

necesitadas de apoyo psicológico, por ello, este hecho se considera una limitación ya

que puede que necesitaran de más sesiones para poder observarse resultados

significativos.

A pesar de que numerosos estudios demuestren la eficacia de la CBT en la

mejora psicológica de mujeres con cáncer de mama, la CBT no parece influir en la

supervivencia de las mujeres según confirman estudios como el de Edelman, Lemon,

Bell y Kidman (1999) y el de Cunningham, et al. (1998). Sin embargo, Rauscher, AL-

Alem y Warnecke (2011) sostienen que el malestar psicológico, especialmente el estrés,

está relacionado con un cáncer de mama más agresivo. Por tanto, tal y como demuestran

investigaciones como las de Andersen, et al. (2007) y McGregor y Antoni (2009) la

mejoría del bienestar psicológico en pacientes con cáncer de mama u otros tumores,

sobre todo en lo que respecta el estrés, podría contribuir a una mejora en la salud física.

A modo de conclusión, la intervención psicológica es fundamental no solo para

la mejora psicológica de las pacientes, sino que esta mejora también puede contribuir a

su salud física. En cuanto a la eficacia de la terapia CBT, no existe un consenso total de

si su aplicación presenta mejorías significativas en el bienestar psicológico, sin

embargo, todos los estudios parecen apuntar al hecho de que los resultados de su

aplicación sí son positivos. Por otra parte, todos los estudios concuerdan y encuentran

resultados significativos en cuanto a la eficacia de la CBT para paliar el insomnio, y

que, además, su aplicación repercute en otras variables dependientes como la depresión.

No obstante, a pesar de que la CBT parezca una terapia prometedora para mejorar el

bienestar psicológico de muchas pacientes con cáncer de mama, se debe seguir

investigando sobre su eficacia, así como plantear su efectividad en el ámbito cotidiano,


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ya que puede que los beneficios de la terapia se deban exclusivamente a la situación

experimental de muchas de las investigaciones mencionadas.


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Referencias

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Anexo 1
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