Вы находитесь на странице: 1из 141
ISSN 1666-812X CUESTIONES DE INFANCIA Revista de Psicoanálisis con Niños - Año 2005 Vol. 9
ISSN 1666-812X
CUESTIONES DE
INFANCIA
Revista de Psicoanálisis con Niños - Año 2005 Vol. 9
LOS PADRES: ENCUENTROS Y
DESENCUENTROS EN EL
PSICOANALISIS CON NIÑOS
Gisela Ambrosino
Graziela Fava Viziello
Aurora Favre
Osvaldo Tulio Frizzera
Alicia Gamondi
Beatriz Janin
Elsa Kahansky
Silvia Morici
Mabel Rodríguez Ponte
María Cristina Rojas
Ana Lía Ruiz
Rosa Noemí Silver
Paraguay 1338, 6º Piso (C1057AAV) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel.: (05411) 4815-3290 (líneas rotativas), Int. 364 y 366.
E-Mail: investigacion@uces.edu.ar • www.uces.edu.ar
“Cuestiones de Infancia” Revista de Psicoanálisis con Niños es una publicación de la Carrera de

“Cuestiones de Infancia” Revista de Psicoanálisis con Niños es una publicación de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños, Instituto de Altos Estudios en Psicología y Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA). Paraguay 1338, (C1057AAV) Buenos Aires, Argentina. Directora: Beatriz Janin Arte y diseño gráfico: Mc Tree S.R.L. Registro de la propiedad intelectual 1.425.121

Se terminó de imprimir en el mes de Abril de 2005 en Talleres Gráficos Servicop, La Plata, prov. Buenos Aires, Argentina.

Suscripciones, pedidos, colaboraciones e información:

UCES – Instituto de Altos Estudios en Psicología y Ciencias Sociales, Paraguay 1338, (C1057AAV) Buenos Aires, Argentina.

AUTORIDADES UCES

Rector Dr. Horacio A. O’Donnell Vicerrector Dr. Juan Carlos Gómez Barinaga Vicerrector Area Evaluación Universitaria Lic. Ricardo D. Beylis Vicerrector de Relaciones Institucionales Dr. Jorge Alejandro Amaya Secretaria General Académica Lic. María Laura Pérsico Secretario General de Administración Sr. Antonio Petrullo Secretario Académico de Posgrado Lic. José Fliguer Prosecretaría Académica Lic. Teresa Gontá Arq. Daniel Daschuta

SUPERIOR CONSEJO ACADEMICO

Presidente Dr. Enrique Costa Lieste

Consejeros Dr. Jorge Alejandro Amaya Dr. José A. Basso Lic. Ricardo D. Beylis Prof. Dr. Luis Nicolás Ferreira Dr. Juan Carlos Gómez Barinaga Dr. Horacio A. O’Donnell Lic. María Laura Pérsico

CONSEJO DE ADMINISTRACION

Presidente: Sr. Manuel Cao Corral Vicepresidente: Dr. Jorge Panick Secretario: Dr. Horacio A. O’Donnell Tesorero: Dr. Gabriel J. Herrero Prosecretario: Sr. Alberto Fernández Calvo Protesorero: Dr. José A. Basso

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y SOCIALES

Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales:

Dr. Jorge Alejandro Amaya a cargo del Decanato Licenciatura en Ciencias del Gobierno Director: Dr. Armando Caro Figueroa Licenciatura en Filosofía Director: Dr. Ricardo Maliandi Licenciatura en Psicología Director: Lic. Eduardo Said Licenciatura en Sociología Coordinador: Lic. Horacio Divito

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

Decano: Prof. Dr. Luis N. Ferreira Carrera de Medicina Director: Prof. Dr. Luis Nicolás Ferreira Licenciatura en Administración de Servicios de Salud Coordinadora: Dra. Alicia Corinfeld Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría Director: Prof. Dr. Guillermo M. Scaglione Licenciatura en Nutrición Directora: Lic. Celia Ortea Licenciatura en Fonoaudiología Directora: Lic. Teresa Herrera

FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES

Decano: Dr. Enrique Costa Lieste Licenciatura en Marketing Vicedirector: Lic. Fernando Martínez Cuerda Licenciatura en Comercio Exterior Director: Dr. Héctor Arese Licenciatura en Gerenciamiento Ambiental Vicedirectora: Ing. Graciela Conesa Licenciatura en Dirección de Negocios Vicedirector: Lic. Gustavo Adamovsky

FACULTAD DE COMUNICACION SOCIAL

Decano Interino: Dr. Jorge Panick Licenciatura en Periodismo Director: Dr. Carlos Campolongo Licenciatura en Publicidad Director: Prof. Gustavo Stadius Licenciatura en Comunicación Social Lic. Adriana Amado Suárez

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS

Decano: Dr. José A. Basso Licenciatura en Administración de Empresas Coordinadora: Lic. Karina Baigrós Licenciatura en Economía Director: Lic. Nicolás Bacqué Licenciatura en Recursos Humanos Coordinador: Lic. Horacio Scafidi Carrera de Contador Público Director: Dr. Juan José Cossio

INSTITUTOS

Coordinación:

Dr. Mariano A. Caucino De Altos Estudios en Psicología y Ciencias Sociales (IAEPCIS) Director: Dr. David Maldavsky De Estudios de la Comunicación Institucional (ICOMI) Director: Lic. Adolfo Vázquez De Estudios de Niñez, Adolescencia y Derechos Humanos (IDENADH) Director: Dr. Miguel Saredi De Estudios e Investigaciones Ambientales (IEIA) Directora: Prof. María del Carmen Galloni De Estudios en Finanzas Públicas (IDEFIP) Director: Dr. Carlos P. Mastrorilli De In vestigaciones y Desarrollo del Transporte (IIDET) Director: Ing. Néstor Fernández De Estudios Políticos (IESP) Director: Dr. Gastón O’Donnell De Management y Marketing Estratégico (IMME) Director: Dr. Rubén Rico

DEPARTAMENTOS

De Desarrollo y Práctica Profesional Sra. Ivana Tekavec De Relaciones Internacionales Prof. Eduardo Rosker De Investigaciones Lic. Gabriela Iglesias De Relaciones Institucionales Lic. Rubén Martínez de Carlos De Capacitación Docente Lic. Ivana Garzaniti De Biblioteca Lic. Silvia Torres De Deportes Sr. Alberto Fernández Calvo De Capacitación Empresarial Sr. Jorge Alonso Produces Sr. Osvaldo Sorgetti Conduces Lic. Ernesto Firmenich Bianchi

CATEDRAS

Cátedra España:

Sr. Manuel Cao Corral Cátedra Italia:

Sr. Aldo R. Bonacina Cátedra Asia Pacífico:

Prof. Horacio Taro Seno Díaz Cátedra Nórdica:

Prof. Gustavo Stadius Cátedra Emilio Perina:

Dr. Natalio Konstantinovsky

LO

CUESTIONES DE

INFANCIA

Revista de Psicoanálisis con Niños - Año 2005 Vol. 9

LOS PADRES: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS EN EL PSICOANALISIS CON NIÑOS

Gisela Ambrosino Graziela Fava Viziello Aurora Favre Osvaldo Tulio Frizzera Alicia Gamondi Beatriz Janin Elsa Kahansky Silvia Morici Mabel Rodríguez Ponte María Cristina Rojas Ana Lía Ruiz Rosa Noemí Silver

Beatriz Janin Elsa Kahansky Silvia Morici Mabel Rodríguez Ponte María Cristina Rojas Ana Lía Ruiz Rosa

Cuestiones de Infancia Revista de Psicoanálisis con Niños

Publicación de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños, Instituto de Altos Estudios en Psicología y Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.

Directora Lic. Beatriz Janin

COMITE CIENTIFICO

Lic. Gabriel Donzino (Coordinador) Lic. Alicia Hasson Lic. Diego Moreira Lic. Gisela Ambrosino

Consejo Académico Internacional Dr. Hugo Bleichmar (España) Dr. David Maldavsky (Argentina) Dr. Juan David Nasio (Francia) Dra. Alicia Stolkiner (Argentina) Dra. Graziela Fava Vizziello (Italia)

NOMINA DE REFERATOS QUE HAN PARTICIPADO COMO EVALUADORES DE LOS ARTICULOS PUBLICADOS EN LOS VOLUMENES 7, 8 Y 9 DE CUESTIONES DE INFANCIA:

Miriam Fridman-Wenger; Nora Fornari; Adrián Grassi; Ruth Kazez; Susana Matus; Marta Mor Roig; Nilda Neves; María Cristina Rojas; Ana Rozenbaum de Schvartzman; Ana Lía Ruiz; Lidia T. Scaluzub; Juan Vasen; Mario Waserman; Felisa Widder.

(En los casos donde se plantearon discrepancias entre los dictámenes de los Referatos respecto de un mismo artículo, el Comité Científico de la Revista ha resuelto el diferendo enviando el escrito a un tercer evaluador y tomando luego la decisión final)

Registro de la propiedad intelectual 1.425.121 ISSN 1666-812X

Los artículos firmados no expresan necesariamente la opinión de la directora de la revista ni de las autoridades de UCES y APBA.

INDICE EDITORIAL 13 BEATRIZ JANIN LOS PADRES, EL NIÑO Y EL ANALISTA: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

INDICE

EDITORIAL

13

BEATRIZ JANIN

LOS PADRES, EL NIÑO Y EL ANALISTA: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS BEATRIZ JANIN

15

LA CONSULTA DE LOS PADRES POR SU HIJO AURORA FAVRE

33

EL TRABAJO PSICOANALITICO CON PADRES MARIA CRISTINA ROJAS

41

TRABAJO CON PADRES EN EL PSICOANALISIS CON NIÑOS ELSA KAHANSKY; MABEL RODRIGUEZ PONTE; ROSA NOEMI SILVER

51

LOS PADRES: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS EN PSICOANALISIS DE NIÑOS OSVALDO TULIO FRIZZERA

60

LA INTERMEDIACION PARENTAL EN LA ELABORACION DE LA SEPARACION DEL NIÑO EN EL JARDIN MATERNAL GRAZIELA FAVA VIZIELLO

69

ABORDAJE CLINICO CON EL BEBE Y SUS PADRES ANA LIA RUIZ

96

TALLER CLINICO

111

MAXI. UN CASO CLINICO GISELA AMBROSINO

113

COMENTARIOS SOBRE EL CASO MAXI SILVIA MORICI

118

ESTIGMA. LA IDENTIDAD ABORTADA ALICIA GAMONDI

126

INDICES NUMEROS ANTERIORES

136

CUESTIONES DE INFANCIA

11

E DITORIAL Este número de la revista aborda uno de los temas centrales de la

EDITORIAL

Este número de la revista aborda uno de los temas centrales de la clínica psicoanalítica con niños: el trabajo con los padres.

Una característica particular del trabajo con niños es que son adultos los que consultan, los que cuentan la historia, los que hablan acerca del sufri- miento de un tercero y de ellos mismos.

Así, en la clínica, van apareciendo los diversos interrogantes: ¿Cómo, cuán- do, de qué modo trabajar con los padres en la consulta por un niño? ¿Qué entendemos por trabajar con ellos? ¿Qué ocurre con las familias en la épo- ca actual? ¿De qué padres se trata? ¿Cuántas transferencias y resistencias se ponen en juego desde ellos, y desde el analista? ¿Qué se repite a lo largo de las generaciones? ¿Qué posibilidades creativas se abren en el trabajo analítico con ellos?

El hijo, como representación de otro, como propio y ajeno, como lo nove-

doso y a la vez como la presentificación de los deseos y la historia, es aquél por quien se consulta.

Y los padres, ¿son obstáculo, piedras en el camino, o colaboradores inelu-

dibles? Encuentros y desencuentros que marcan un recorrido complejo a lo largo del análisis de un niño.

Escuchar su sufrimiento, tener en cuenta el dolor que está presente en la consulta por un hijo, ayudarlos a recuperar su propia historia, pensar qué desencadenó en ellos la irrupción de este hijo en sus vidas, posibilitará que se abra un espacio para que el niño arme a su vez él su propia historia.

Los artículos que siguen son un aporte para pensar estas cuestiones.

Beatriz Janin

CUESTIONES DE INFANCIA

13

L OS PADRES, EL NIÑO Y EL ANALISTA: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS Beatriz Janin * odo

LOS PADRES, EL NIÑO Y EL ANALISTA:

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Beatriz Janin *

Y EL ANALISTA: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS Beatriz Janin * odo sujeto se define necesariamente por la

odo sujeto se define necesariamente por la relación con sus imá - genes parentales “originarias”: está unido a quienes le dieron la vida y estará ligado a ellos por los lazos del incesto y el parrici - dio, de la sexualidad y la muerte”, afirma André Green (Green, A., 2000, pág. 49).

Incesto, parricidio, sexualidad y muerte

de las diferentes máscaras que toma

el vínculo padres-hijo, de los avatares del Edipo, de la transmisión a través de las generaciones

odio, del narcisismo puesto en juego

de eso se trata

Del amor y del

Cuando nos consultan por un niño, se abre un abanico de posibilidades ¿A quién escuchar?. Y no sólo eso, ¿a quién hacer venir, a quién observar, a quién hablar?

En cada consulta hay muchos sufrimientos en juego. Muchas veces, son los padres los que están angustiados o deprimidos, o sintiendo que todo se quiebra, que el mundo soñado se derrumba

Muchas veces, son ellos los que padecen sentimientos de vergüen- za (cuando el mundo externo les señala algo que no está bien en la relación con el niño), de miedo (cuando lo suponen incontrolable), de angustia (cuando no pueden poner palabras a lo que los inquie- ta).

Sabemos que los padres son los primeros erotizadores. Seductores inevi- tables, tocan, besan, abrazan, acunan, pero también frustran, abandonan, prohíben

* Directora de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños de UCES (en convenio con APBA). Profesora de posgrado de la Facultad de Psicología de la UBA. Profesora titular de la Carrera de Psicología de UCES. Miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica del Sur.

CUESTIONES DE INFANCIA

15

de lo que ese niño es para ellos, de lo que querrían que fuese. Es

de lo que ese niño es para ellos, de lo que querrían

que fuese. Es decir, el niño se ve en ellos, en lo que son, en lo que fueron y en lo que desearían ser, en sus éxitos y en sus fracasos, en su poderío y

en su impotencia

Son el primer espejo

Y se constituye marcado por esos otros, armando como

puede, cuando puede, una historia propia.

Sus relatos, la historia que han armado de esa familia, determinarán a ese niño

Pero también hay que tener en cuenta que ese nacimiento, esa irrupción de un otro, acarreará un cimbronazo importante en las vidas de esa mujer y de ese hombre, de esa pareja. Un nacimiento es un acontecimiento, el inicio (y a la vez la culminación) de una historia que revoluciona, inevitablemen- te, otras historias.

Encuentro entonces, que puede ser desencuentro, y del cual nadie saldrá igual.

El trabajo psicoanalítico con los padres

En 1980 se realizó un Congreso de FEPRA, en Rosario, sobre “Actualizacio- nes en Psicoterapia”. En el mismo, presenté mi primer trabajo sobre este te- ma: la articulación teoría-clínica en el psicoanálisis con niños. Ahí, toman- do los desarrollos freudianos, planteaba la necesidad de incluir a los padres en el análisis de un niño:

En tanto extensión del psiquismo del niño, los padres están siempre involucrados en el tratamiento de éste. Pero la evaluación del grado de diferenciación yo-mundo externo, del grado de estructuración del aparato psíquico, de la instauración o no de la represión primaria, del grado de desarrollo del proceso secundario y del principio de realidad, nos posibilitará plantear diferentes abordajes en la terapia. Así un infante que depende de la mirada aprobadora o prohibidora del adulto para calificar sus acciones, diferirá de un latente, en que el síntoma muestra el conflicto defensivo y de un púber, en que la

(Ja-

irrupción pulsional hace peligrar la organización del aparato nin, 1980).

Afirmaba allí que, de acuerdo a los tiempos de la estructuración psíquica, podíamos pensar el lugar que otorgábamos a los padres en el tratamiento. Tiempos lógicos que debemos detectar

16

CUESTIONES DE INFANCIA

Y también que no sólo es importante escuchar a la madre, sino que el padre

Y también que no sólo es importante escuchar a la madre, sino que el

padre también puede actuar con el niño aquello que no puede decir en el análisis de su hijo y que ubicará al analista en lugar de juez, pa- dre, rival, hijo. Además, así como el niño construye la idea de tener un padre, el hombre conquista el lugar de padre, es decir, que a la pa- ternidad se accede, por lo cual es fundamental su inclusión en el aná- lisis del hijo.

Aprendí tempranamente que abrirle la puerta a los padres no sólo evita que entren por la ventana, sino que es siempre posibilitador de transfor- maciones.

A lo largo de todos estos años fui pensando no sólo la necesidad del traba-

jo con los padres sino, fundamentalmente, los efectos que produce y los modos de intervención con ellos.

Para los analistas, los padres suelen aparecer como el mayor obstáculo en

el tratamiento de un niño pero también como la garantía de que éste se de-

sarrolle.

Monstruos a vencer o posibilitadores, jueces implacables de nuestro traba- jo, escollos en el camino, colaboradores fundamentales, ¿de qué se trata trabajar psicoanalíticamente con los padres?

Encuentros y desencuentros

“¿Le parece que hable sobre mis miedos? ¿Será necesario?”, pregunta una mamá que a su vez consulta porque su hijita no se puede separar de ella. “¿Qué tiene que ver mi historia en todo esto?”, pregunta un papá cuyo pa- dre falleció cuando él era pequeño. “Nosotros somos una familia normal hace años que no hablo con mi papá pero ¿eso qué tiene que ver con que nuestra hija no hable?”, dice otro.

Se expresan algunas certezas: “Yo soy la única que decido sobre la vida de mi hijo”, dice una madre en un ataque de furia porque le sugiero que

el papá puede traerlo al consultorio (dado que ella manifiesta dificulta-

des laborales para traer al hijo a las sesiones). “Yo soy la única que lo entiende y que sabe lo que le pasa, ¿qué me puede decir usted que yo ya no sepa?”.

Y algunas reflexiones: “Me acordé que cuando él era chico mis padres me

CUESTIONES DE INFANCIA

17

decían que tuviese cuidado, que si no lo educaba bien, cuando fuera gran - de

decían que tuviese cuidado, que si no lo educaba bien, cuando fuera gran - de iba a hacer cualquier cosa y se me ocurrió que esto podía tener algo que ver”. “Yo me llevo muy mal con mi mamá, la odio y tengo mucho miedo que esto se repita con mi hija”.

Cuando hablamos de encuentros y desencuentros evocamos situa- ciones tempranas, un encuentro-desencuentro que, allá en los oríge- nes, dejó marcas. Marcas que se ponen en juego, que se repiten, que se reorganizan, que se van enlazando en una historia en las entrevis- tas.

Así, nos encontramos siendo el personaje temido

Testigo que al atestiguar incide en los avatares del proceso.

idealizado

odiado

Desde las primeras entrevistas, el modo en que los escuchemos va a ir de- finiendo un modo de trabajo. En tanto no nos consideremos poseedores de la verdad sobre “lo que se debe hacer” con un niño, podremos atender lo que dicen siguiendo el hilo de su discurso, las ligazones que realizan, el modo en que asocian un acontecimiento de la vida del niño con otros su- cesos, la forma en que van plasmando diferentes imágenes, impresiones, de su hijo y de ellos mismos.

Vías que se van abriendo y que van permitiendo que ciertas conexiones va- yan quedando al descubierto. Desde las primeras entrevistas, los señala- mientos hechos por el analista, así como aquello que ellos “se” escuchan por primera vez, marcan la apertura del trabajo analítico.

Las primeras entrevistas

Cuando los padres consultan por un hijo, la sensación suele ser de des- garro, de muchísimo dolor, de ruptura interna frente al embate narcisis- ta que supone que un hijo tiene problemas. Y si el hijo es aquel que de- be cumplir los deseos insatisfechos, los proyectos truncos, la constata- ción de que hay dificultades que ni el niño ni ellos pueden resolver so- los y que necesitan ayuda será vivida generalmente como un golpe in- soportable.

Nos encontramos entonces con un dolor muy intenso, con sensaciones de pérdida de una imagen de niño perfecto y con diversos intentos de reparar, modificar o desmentir el problema.

18

CUESTIONES DE INFANCIA

Hay padres que llegan a la consulta enviados por terceros y en plena desmentida, atribuyendo

Hay padres que llegan a la consulta enviados por terceros y en plena desmentida, atribuyendo las dificultades a otros (maestras, otros niños, etc.), afirmando que no es su hijo el que presenta problemas. Es habi- tual en estos casos que estén muy enojados, suponiendo una alianza implícita del psicoanalista con aquellos a quienes ubican como “acu- sadores”. Sin embargo, la desmentida (como coexistencia de dos se- ries de representaciones que se oponen) es una defensa frente al regis- tro de lo intolerable, lo que hace pensar que hay una percepción de la dificultad, pero frente a la misma, aparece otra aseveración. Esto que- da claro a lo largo de las entrevistas, cuando pueden ir planteando lo que les angustia.

Quizás la primera cuestión a tener en cuenta cuando entrevistamos a los padres es que no sabemos de antemano quiénes son ni por quién con- sultan.

Como psicoanalistas, debemos partir de la idea de que el otro es, fun- damentalmente, otro sujeto, un desconocido que podrá evocar en noso- tros ciertos sentimientos, ciertas historias pasadas, ciertos personajes de nuestra vida, pero que, ante todo, es otro semejante diferente, alguien que nos habla, como puede, de su sufrimiento. Y que, por más que nos recuerden a otros pacientes, a otras consultas, no será nunca lo mismo, sino que, inevitablemente, habrá algo de lo novedoso, historias a deve- lar, a explorar

Desde la primera entrevista, el escuchar a los padres como consultan- tes, impica ubicarlos como otros con los que iremos descubriendo de-

Otros con los que abriremos un

seos, identificaciones, repeticiones espacio.

No tenemos un cuestionario ni una planilla a completar

anamnesis. Simplemente, somos parte de un encuentro con uno o con va- rios sujetos que se acercan a nosotros a consultar por un tercero: el hijo. Y, como toda consulta, implicará hablar del propio sufrimiento y de quiénes son ellos mismos.

No hacemos una

“¿Será igual que el abuelo?”. “Es así desde que nació, no hace caso

“¿Por qué esto a mí?”. “Yo creo que se da perfectamente cuenta de que

nos molesta con sus gritos, y por eso grita

“Estamos hartos de que

nos llamen de la escuela para quejarse de su conducta”. “No soporto

más”.

”.

”.

CUESTIONES DE INFANCIA

19

Preguntas, pedidos, requerimientos, acusaciones, lamentos, a los que no podremos dar respuesta de inmediato. Y

Preguntas, pedidos, requerimientos, acusaciones, lamentos, a los que no podremos dar respuesta de inmediato. Y que nos introducirán en un cami- no de descubrimientos sucesivos

Las entrevistas abiertas, planteadas como un espacio no pautado, per- miten encuadrar la relación en un marco psicoanalítico, posibilitando el trabajo posterior. Así, queda iniciado un camino en el que se podrá in- vestigar en la historia de cada uno de los padres, en su historia como pareja, en las representaciones que sostienen de sí mismos y de sus hi- jos, en las fantasías que albergan sobre la maternidad y la paternidad, en el cruce de identificaciones, en los ideales y temores. Se les propo- ne un espacio en el que pueden asociar, recordar, pensar, en el que son escuchados sin prejuicios ni mandatos.

El relato que los padres realicen sobre la vida del hijo es clave para pensar las vías identificatorias que le han sido propuestas a ese niño, los deseos que se han jugado con él, las posibilidades de transmitir o no un deseo de que él viva y crezca.

La idea de futuro, el ubicarlo en un devenir, el poder pensar al hijo siendo él mismo y a la vez otro, abre un espectro de posibilidades.

Con los padres, deberemos evaluar si pueden historizar la vida del ni- ño, fantasear sobre su futuro, a la vez que ubicarlo como ser pasible de modificaciones, logros, avances y como sujeto que sufre. Cuando esto no se da, iremos ayudando a construir esa representación de “otro”. Pa- ra eso, las entrevistas en las que pueden hablar de su propia historia, de su propio devenir, de sus sufrimientos y proyectos, son un espacio que abre y “se abre” a las diferencias.

La escucha debe ser desprejuiciada. No es sólo que nos posicionamos como no-jueces, sino que efectivamente nos ubicamos como aquellos que están dispuestos a escuchar sin emitir juicios de valor, sin suponer- nos poseedores de un saber sobre el modo en que “se debe” criar a un niño.

Las entrevistas no tienen como finalidad extraer datos “objetivos” de la his- toria del niño (¿quién podría relatar de un modo “objetivo” una historia?), sino conocer el relato que ellos hacen, la construcción-mito que le transmi- ten al hijo, lo que dicen y lo que ocultan.

Cuando en su relato insiste el tema de la alimentación, por ejemplo, tendre-

20

CUESTIONES DE INFANCIA

mos que ir abriendo preguntas en relación a su propia historia de alimenta- ción, a

mos que ir abriendo preguntas en relación a su propia historia de alimenta- ción, a sus recuerdos, pero también ver con qué se asocia en ellos y qué re- presentación del hijo predomina en relación a la comida.

Es frecuente que los padres lleguen con un discurso armado, casi prepara- do de antemano y que sólo podamos correrlos de allí en la medida en que

pidamos que nos cuenten situaciones vividas con el niño, fantasías en rela-

El trabajo sobre estas

producciones produce transformaciones en el modo en que el niño es in- vestido e identificado por los otros.

ción a él y a lo que es ser padre y madre, recuerdos

La repetición en juego

La constitución psíquica se da en una historia que excede al niño mismo, una historia signada por otros que a su vez están sobredeterminados, escin- didos.

Hemos dicho muchas veces que una cuestión que marca la especificidad del psicoanálisis con niños es que aquellos que consultan por el niño están implicados en una relación estructurante.

La sexualidad materna marca un cuerpo abriendo caminos, diferencian- do zonas, recorridos de placer y de prohibición. La capacidad mediati- zadora y continente de la madre posibilita ligar el dolor que irrumpió con la fuerza de un rayo, destruyendo conexiones. Por identificación primaria con un semejante investido especialmente se constituye el yo como yo de placer. La estabilización de la represión primaria, como di- visoria intersistémica, es efecto de una larga historia de prohibiciones, en que la madre transmite, en su rechazo a la sexualidad incestuosa, su propio sistema de normas.

Hay ciertas leyes que rigen el modo en que los procesos psíquicos de los padres inciden en los del hijo, como las que nombra Freud: conta- gio afectivo, transmisión de superyó a superyó, proyección e identifica- ción.

También podemos hablar de una transmisión que se da a través de las generaciones más allá de la genética, que hace que lo no tramitado de los antepasados retorne desde el niño. Así, Freud habla de la constitu- ción sexual como un vivenciar pre-histórico, como residuo de vivencias de varias generaciones.

CUESTIONES DE INFANCIA

21

Los padres suelen repetir con los hijos el vínculo que tuvieron con sus propios padres,

Los padres suelen repetir con los hijos el vínculo que tuvieron con sus propios padres, los modos de acariciar, de prohibir, fundando en el otro caminos erógenos, privilegiando vías narcisistas, transmitiendo normas e ideales.

En algunos casos, se ponen en juego los ideales del ideal del yo, los pro- yectos inconclusos. Se espera que el niño cumpla lo que los padres no pudieron hacer. En otros, lo que se espera es que el hijo cubra ya, en lo inmediato, el agujero dejado por la propia insatisfacción. Y también es- tán aquellos que suponen una repetición permanente de la no-salida y esperan del hijo el cumplimiento del vaticinio de fracaso. En estos últi- mos prevalece un tipo de pensamiento pesimista (“siempre va a ser igual”, “es un fracasado”) que deja al niño en una red de profecías mor- tíferas y lo arroja a una disyuntiva difícil de resolver: o confirma con su fracaso la palabra paterna o cuestiona la palabra de los padres, quedán- dose sin soporte externo.

En cada uno de estos casos, el trabajo psicoanalítico con los padres será diferente. En tanto lo que predomine sea el narcisismo materno- paterno, ellos serán el centro de la escena, los protagonistas a los que habrá que contener, organizar, sostener y, sobre todo, escuch a r, ligan- do su discurso con sus angustias, sus temores y sus deseos, ayudándo- les a hacer un reordenamiento de sus ejes identificatorios en el lugar que se dan a sí mismos y le dan al otro. Las intervenciones se centra- rán en su sufrimiento y en el modo en que repiten pedazos de su his- toria.

Los padres suelen reencontrarse en el hijo no sólo con los propios aspectos amados sino también con aquello insoportable de sí, que vuelve desde el otro. En esos casos, el hijo repite lo que se intentó expulsar, que retorna des- de lo idéntico no-pensado.

El modo en que reaparece en los hijos lo desestimado, lo desmentido y lo reprimido de los padres, marca diferencias.

Lo reprimido retorna, desde el niño, en forma de síntoma o en funciona- mientos que esbozan el armado de un síntoma. Cuando predomina la re- presión, se transmiten las representaciones reprimidas pero también las nor- mas y prohibiciones que impulsaron la represión, las fallas del mecanismo defensivo, las grietas que deja. Este tipo de repetición posibilita la construc- ción de fantasías.

22

CUESTIONES DE INFANCIA

Cuando lo que se presentifica en el niño es algo del orden de lo desmenti-

Cuando lo que se presentifica en el niño es algo del orden de lo desmenti- do en los padres, esto aparece como una defensa a ultranza del narcisimo

y entonces lo que hace es repetir ciegamente un mecanismo que lo lleva a

actuaciones permanentes. Tiene que sostener la desmentida porque en eso se le va el “ser”, lo que lo lleva a una pelea con el mundo a expensas del principio de realidad.

Y si lo que predomina en los padres es la desestimación, el niño pasará a

ser la presentificación de lo rechazado, y puede tener un lugar en el delirio paterno/materno, o llenará agujeros representacionales de los otros, lo que lo deja sin pensamiento propio. El niño queda como representante de aque- llo desestimado, como lo siniestro. Y él mismo se verá en dificultades para sostener pensamientos.

Si, como dice D. Anzieu (1995), el niño puede pensar en tanto está in- merso en un mundo de pensamientos, en el que es pensado, el trabajo con los padres, como posibilitador de un espacio en el que el niño sea pensado, permite la construcción del “aparato para pensar los pensa- mientos” en el hijo.

Podemos pensar aquí la pulsión de muerte, como la insistencia de aque- llo “cuyo objetivo último permanece idéntico: abolir el pensamiento en el vacío de la nada” (Moury, 1989, pág. 189). Lo que se produce a ve- ces es la repetición del vacío, como en algunos trastornos de atención, cuando el problema no es que el niño inviste otros aspectos del mundo de aquellos que el contexto le exige sino que “se borra” y “borra” el mundo.

René Kaës, plantea que la repetición puede ser repetitiva o transformadora. Y, retomando la teoría de Bion, habla de transmisión de objetos transforma- bles y transmisión de objetos no-transformables. Los objetos transformables suponen que el que los recibe puede modificarlos. Implica el predominio de la represión en aquel que transmite y la posibilidad de ser reincorpora- dos por el psiquismo infantil (Kaës, 1993).

Los objetos transformables forman el material que se transmite de gene- ración en generación, que va sufriendo transformaciones a lo largo de esta transmisión . Por el contrario, los objetos no transformables son co- mo “cosas en sí” que atacan el aparato de pensar y traducir de los miembros de la familia, permaneciendo como objetos enquistados, inertes.

CUESTIONES DE INFANCIA

23

Hay, según este autor, formas vivificantes y erotizadas de la tr ansmisión (así, la trasmisión

Hay, según este autor, formas vivificantes y erotizadas de la tr ansmisión (así, la trasmisión de los deseos, como caminos abiertos en el hijo a par- tir del erotismo materno-paterno, o la transmisión de ideales como aquello a alcanzar) y también formas y modalidades mortificantes, co- mo la insistencia de la transmisión de lo inerte, de los enquistamientos

y las fosilizaciones psíquicas (como cuando lo que se transmite es la im-

posibilidad de elaborar un contenido psíquico, o los agujeros dejados por vínculos violentos, o lo inelaborable de una vivencia traumática). Es decir, lo no-inscripto, lo no-representado, lo que está encriptado tam- bién se transmite y marca un tipo de repetición en la que no hay trans- formación alguna ni traducción: queda una marca que insiste en una re- petición siempre idéntica a sí misma. Así, lo no metabolizado de los pa- dres suele transmitirse en forma “bruta”, en una repetición idéntica. Y cuando el afecto, la idea delirante o la vivencia traumática se transmi- ten a los hijos, estos repetirán en su vida esos trozos de vida ajenos. Haydée Faimberg afirma que, en estos casos, el psiquismo parece vacío pero en realidad está “lleno” de una historia que corresponde a otro (Faimberg, en Kaës y otros, 1993).

Las identificaciones

Una pareja consulta porque su hija de dos años presenta constipación per- tinaz. A punto de recurrir a una operación, deciden probar con un trata- miento psicoterapéutico. A lo largo de las sesiones una escena se repite: el reproche por lo que el otro no da, por lo que niega, por lo que acapara pa - ra sí. Dinero, amor, caricias, van siendo reclamados. Cada uno ha armado una representación del otro como poseedor de bienes que no comparte. Así, durante muchos meses, se van desplegando las “constipaciones” de ca- da uno. Mientras tanto, la niña deja de estar constipada y las dificultades se presentifican en otro lugar.

Una pareja consulta porque su hija llora al quedarse en el jardín de infan-

tes

ellos no soportan el crecimiento de sus hijos, que éste presupone para ellos un abandono, una ruptura de un vínculo muy preciado, imágenes de vejez

y muerte.

Pero en la medida en que se los escucha pueden ir hablando de que

Una pareja llega al consultorio porque su pequeña hija no habla. “Mi papá se fue de casa cuando yo era chica pero de eso no quiero hablar”, dice la madre. “Yo con mi padre no me hablo desde hace varios años, pero no quiero ni pensar en eso”, afirma el padre. ¿Quién es el portador del silen-

24

CUESTIONES DE INFANCIA

cio, de qué no se puede hablar? Silencios que se reiteran. ¿De cuántos se- cretos

cio, de qué no se puede hablar? Silencios que se reiteran. ¿De cuántos se- cretos familiares es portadora esta niña? ¿Será posible que ella hable sin que los padres puedan comenzar a poner en palabras tanta ausencia?

A veces, los padres consultan por un niño con el que se identifican total-

mente, identificación que borra diferencias y que deja al niño sumido en un “ser” sin ser, en tanto sólo puede existir como fotocopia de alguno de sus progenitores. De este modo, el niño queda inscripto en una repetición en la que él carece de destino propio. La afirmación “Es igual a mí”, puede ser- vir tanto para minimizar el sufrimiento del niño como para desconocerlo como sujeto. Pero también puede ser el primer paso para un intento de comprensión del sufrimiento del otro.

Una de las cuestiones centrales en las entrevistas con los padres es permi- tir el despliegue de las identificaciones: ¿con quién se identifica el niño?, ¿quién es ese niño para ellos? Hay infinitas posibilidades, pero vamos a des- cribir algunas; el niño puede ser confundido con: otro muerto, otro odiado, otro idealizado, y en los tres casos no se lo mira ni escucha. He escuchado afirmaciones tales como: “Ocultó una mala nota. Eso es muy grave. Si mien-

te ahora, que tiene ocho años, es posible que a los veinte termine preso, co-

mo el tío”. ¿Qué lectura se está haciendo de la situación de un niño de ocho años? Otra: “Le cuesta aprender a leer. Seguramente, va a tener que ir a una escuela especial, como el hermano mayor”. O: “Ya a los cuatro años me do-

mina, es violento como era mi papá. Yo no puedo con él”. Así, se le atribu- ye a un niño un destino ajeno y no se le da otra salida. La afirmación incon- ciente: “él es otro”, opera como enunciado desubjetivizante. Si uno sólo es actor de una historia que ya se encuentra escrita y sólo puede cumplir con

el

papel asignado, la subjetividad se borra.

Y

esto solamente puede engendrar fracasos, lo que incrementa en los pa-

dres la decepción y el odio.

Los padres en los que predomina la conflictiva narcisista tienden a identifi- car al niño consigo mismos, a considerarlo como un aspecto propio siem- pre que el niño coincida con los aspectos idealizados del propio yo-ideal. Pero cuando se muestra diferente a lo esperado, pasa a ser “el otro”, “el ex- traño”, “el no-yo”. También, el niño puede ser el portador de lo propio re- chazado de sí mismo.

La parte clivada o alienada del yo es identificada con la lógica narcisista de los padres según la cual “todo lo que merece ser amado es yo, aunque

CUESTIONES DE INFANCIA

25

esto venga de ti, el niño”, “lo que reconozco como viniendo de ti, el niño,

esto venga de ti, el niño”, “lo que reconozco como viniendo de ti, el niño, lo odio; además te cargaré con todo lo que no acepto en mí: tú, el niño, se - rás mi no-yo” (Faimberg, 1993, pág 84). Es decir, la lógica del yo del placer, el juicio de atribución, rige el vínculo en estos casos.

Muchas veces, en las consultas, madre o padre afirman que el niño es igual al otro progenitor, cuando hacen referencia a los aspectos rechaza- dos. Pero si todo niño se identifica al padre y a la madre en ciertos rasgos, ¿cómo se puede sentir un niño que se siente rechazado por ser una suer- te de reflejo de otro? Si lo que se rechaza de él es aquel aspecto de la ma- dre o el padre al cual se ha identificado, le resultará difícil entender esa sanción.

Es frecuente que, en los motivos de consulta, aparezca otro tipo de decep- ción: de los padres en relación a sí mismos. Han intentado diferenciarse de los propios padres, de no repetir sus errores y se han reencontrado con lo temido. Esto resulta en una decepción en relación a las propias posibilida- des de transformación.

Esto puede generar mucho enojo consigo mismo, por haber fallado al ideal de padre o madre, por haber traicionado un mandato o por sentirse atrapado en una identificación rechazada. Pero también puede generar mucho enojo con el hijo, en tanto éste puede ser vivido como el causante del fracaso.

Las entrevistas posteriores

Hablamos ya de la importancia de escuchar a los padres en las primeras en- trevistas, de encarar la consulta como una apertura.

Considero que el psiquismo se constituye en base a vivencias, que es a par- tir del encuentro de lo pulsional con la realidad psíquica de los padres, que quedan inscripciones, marcas, que se organizan y reorganizan de acuerdo a ciertos criterios lógicos. Fantasías primordiales, modos de enlace entre las representaciones, tipos de pensamiento predominante arman caminos so- bre la base de las huellas que dejaron las vivencias. Y entiendo que las vi- vencias con ambos padres dejan marcas privilegiadas, tanto las vivencias de placer como las de dolor.

En tanto la realidad fundamental para un niño es la realidad psíquica de sus padres, es imprescindible trabajar con esa realidad psíquica para posibilitar transformaciones en el niño mismo.

26

CUESTIONES DE INFANCIA

Si bien no creo que sea en todos los casos suficiente el trabajo con los

Si bien no creo que sea en todos los casos suficiente el trabajo con los padres, en tanto hay combinaciones y repeticiones que vienen dándose ya en la historia del niño y que éste tendrá que trabajar, pienso que es condición necesaria que se realicen ciertas modificaciones que quie- bren la repetición en la relación padres-hijos. Si en el transcurso del análisis, el niño repite con el analista trozos de su historia, pero también esa historia se está escribiendo dentro y fuera de la sesión, trabajar con los padres es fundamental.

¿Cómo trabajar con los padres? ¿Qué entendemos por trabajar con ellos?

En primer lugar, ubicarse como psicoanalista con los padres implica escu- char todo su discurso sin establecer privilegios a priori, intentar el rastreo en su historia infantil, dirigirse a ellos, no para dar información acerca de lo que supuestamente le ocurre a un tercero, sino remitiéndolos a sus propias vivencias, sentimientos e ideas.

El trabajo con padres implica hacerles repensar su historia, poder encontrar los

puntos de repetición, ayudarlos a diferenciar su propia historia de la del hijo.

No es un trabajo pedagógico. No somos maestros ni jueces. Nos ubicamos como analistas con ellos.

Permitirles armar el decurso de la entrevista, escuchar su sufrimiento, tener en cuenta el dolor que está presente en la consulta por un hijo, ayudarlos a recuperar su propia historia, pensar qué desencadenó en ellos la irrupción de este hijo en su vida, posibilitará que se abra un espacio para que el ni- ño arme a su vez él su propia historia.

Frente a cada decir, deberemos ir transitando con ellos un recorrido en el que vayamos desarmando, en idas y vueltas, las vías de la repetición.

A veces, contener, sostener, armar redes

Cuando los padres están desbordados, ¿cómo contener el desborde? Cuan- do lo que se les devuelve es una representación de ellos en la que están in- cluídos sus sentimientos, su angustia, sus miedos, podrán ir ligando lo que viven como disonante de sí mismos, unificándose y tolerando sus propios afectos, pensamientos, deseos.

Al darles un espacio en el que la descarga afectiva se pueda ir transforman-

CUESTIONES DE INFANCIA

27

do en asunción de sus sentimientos y en reflexión sobre los mismos, se inaugura una

do en asunción de sus sentimientos y en reflexión sobre los mismos, se inaugura una mirada diferente sobre sí mismos.

Si pueden conectar su historia con la del niño podrán ir registrando las vías identificatorias y esto abrirá el camino para que le otorguen al niño un otro espacio, para que lo ubiquen como semejante.

Para ser sostén de otro uno tiene que poder sentirse sostenido internamen- te, tener una representación de sí que le permita tolerar los avatares del vín- culo con los otros. Si el analista puede registrar y soportar el sufrimiento en juego en el discurso de los padres, construirá una vía para que ellos regis- tren y soporten el sufrimiento del niño.

Una cuestión que insiste con muchos padres es la idea de atemporalidad, de presente eterno. “Siempre fue y será así”, suponiendo que el hacerse pis de noche, o tener bajo rendimiento escolar, es un rasgo del niño, no una condición transitoria.

Corriéndolo al niño del lugar de portador de una enfermedad de por vida, ubi- cándolo como alguien que tiene dificultades a ser solucionadas, también les po- sibilitamos a ellos recobrar esperanzas, sueños, lo que va a derivar en una libi- dinización del niño mismo y en un resarcimiento del derrumbe narcisista. Algo puede ser proyectado y los cambios son posibles.

Hay que tener en cuenta que esto no supone aconsejar, ni dar indicaciones, lo que sería desconocer las determinaciones complejas de la conducta hu- mana. En tanto todos los padres hacen “lo mejor posible” en el vínculo con su hijo, tenemos que pensar que lo que puede producir transformaciones son aquellas intervenciones que los ayuden a ocupar un lugar diferente, a encontrar caminos creativos.

Cuando los padres afirman: “Es terrible”, si no damos por supuesto que to- dos tenemos la misma idea sobre lo que implica ser terrible, será posible in- dagar sobre qué significa para ellos. Trabajando y desarmando certezas del tipo: “Es violento” o “Como es así, yo no puedo con él”, poniendo en du- da esas aseveraciones, remitiéndolos a su historia y a sus ideales, rearman- do con ellos la historia del niño, se irá construyendo otra imagen del niño y posibilitando un vínculo diferente.

Tener algunas entrevistas vinculares del niño con la madre y del niño con el padre, así como algunas entrevistas familiares, puede ser de

28

CUESTIONES DE INFANCIA

gran ayuda en el marco del análisis de un niño. Estas entrevistas nos permiten ir

gran ayuda en el marco del análisis de un niño.

Estas entrevistas nos permiten ir viendo, en el presente, la repetición de estilos vinculares, la adjudicación de lugares, de modos de dirigirse a los otros.

A veces, aquello que los padres no podrían relatar, porque no lo han registra-

do concientemente, se hace evidente en el espacio analítico. Esto permite re- tomarlo y trabajarlo con ellos, posibilitando la asunción de determinaciones que de otro modo quedarían ocultas o tardarían mucho más tiempo en deve- larse. A veces, facilita también la conciencia por parte de ellos de algunos ac- tos y gestos que permanecían opacos, invisibles o eran desmentidos.

Transferencias múltiples

El niño jugará con nosotros

acercamientos y distancias. Cada uno de sus padres pondrá en juego sus pro-

pias y viejas historias en su repetición con el analista. Seremos ubicados como padres de ellos mismos, como atacantes externos, como modelos, como jueces

y por momentos como el hijo. Repetirán con nosotros los deseos e ideales que

juegan con su hijo. Y esta repetición nos posibilitará ir desanudando, en el aquí

y ahora de la transferencia, lo que se pone en juego con el niño. Así, podremos ser maltratados, desoídos, temidos o amados.

Transferencias y contratransferencias múltiples

“¿Podemos descargar?”, preguntan unos padres para los que la analista es una suerte de tacho de basura (¿al igual que el niño?). También, en la pri- mera entrevista, solemos escuchar: “Ya está todo bien. Desde que la llamé, me tranquilicé y todo cambió”. Lugar de bruja-maga, que hace milagros. ¿Hemos pasado a ocupar el lugar de un niño que llega como “el salvador”?

Pero también nosotros, analistas, actuaremos, sentiremos, recordaremos con cada uno de ellos trozos de nuestra historia, rediviva en la relación transferencial con ese niño, con esa madre, con ese padre. Trozos diferen- tes de diferentes historias

Así, pensar las transferencias de los niños es pensar en las transferencias de los padres, de los abuelos y también en las del analista.

Una viñeta clínica puede acercarnos algunas ideas:

Consultan por la fobia a los aviones y a los ascensores de Juan, de nueve años. Vienen el padre, la madre y el niño a la primera entrevista. Juan los hace subir por la escalera, por lo que los padres llegan agotados. El chico entra gritando,

CUESTIONES DE INFANCIA

29

se tira en el diván diciendo que él no tiene por qué venir, que ellos

se tira en el diván diciendo que él no tiene por qué venir, que ellos son los lo-

cos, que él está bien, que le tiene miedo a cosas que dan miedo, que los avio- nes se caen, que los ascensores se caen y que él puede vivir sin subir a un as- censor ni a un avión. Que ellos son idiotas y por eso no se dan cuenta y que no

va a volver. Los padres me cuentan que en el verano hicieron un viaje, pero que

a último momento, Juan no quiso subir al avión y se quedó con los abuelos. A

través de entrevistas con los padres se va planteando el siguiente cuadro fami- liar: toda la familia depende, laboralmente, del abuelo paterno, quien descali- fica a los padres delante del niño. Este hombre, que ocupa una encumbrada po- sición económica y detenta un gran poder, tiene fobia a los aviones, justificán- dola como temor lógico a máquinas peligrosas. Él supone que los temores del niño se deben a su inteligencia y se ha enfurecido con los padres por la deci- sión de éstos de consultar. Trabajo con los padres la dependencia de este abue- lo, que aparece como el padre de la horda primitiva. En él se ha delegado la pa- ternidad. ¿Por qué niño consultan, qué temores los agobian? ¿Quién es este ni- ño en esa familia, heredero directo del abuelo? Una herencia en la que se da al

padre por inexistente, muerto. La reasunción por parte de los padres de sus fun- ciones, la apropiación de su historia, abre nuevos caminos. Pero esto sólo es po- sible cuando se revee el recorrido identificatorio, cuando se ponen en juego las certezas, cuando se va reubicando cada uno de ellos en la trama familiar, des- de una posición activa. Sólo después de un tiempo de trabajo con ellos, vuelvo

a citar al niño, que parece bastante más dispuesto.

Hay que tener en cuenta que con los padres soportamos múltiples transfe- rencias. Pero también nosotros transferimos sobre ellos nuestros propios te-

mores, fantasías, historias

de nuestra historia, imágenes de nuestra infancia, de los padres propios y ajenos, y también de los padres míticos y terroríficos. Registrar qué nos ocu- rre a nosotros en las entrevistas, a quién le hablamos, qué afectos despier- tan en nosotros los padres, nos permite diferenciar nuestra conflictiva de la de ellos, sin actuar nuestras propias transferencias.

Cada uno de ellos evocará en nosotros pedazos

El trabajo psicoanalítico con los padres es siempre posibilitador. Ya sea que

trabajemos sólo con ellos, o preferentemente con ellos, ya sea que ponga- mos el acento en el trabajo con el niño, las entrevistas con los padres alla- nan el camino de la cura.

A la vez, complejizar y subjetivar son metas de todo análisis, no sólo con

los niños sino también con los padres.

Quizás perdernos, reencontrarnos, acompañar al niño y a su familia en los

30

CUESTIONES DE INFANCIA

movimientos de idas y vueltas, de encuentros y desencuentros, de silencios y gritos, será el

movimientos de idas y vueltas, de encuentros y desencuentros, de silencios

y gritos, será el camino que haga posible el análisis de un niño.

Primera Versión: 18/10/04. Aprobado: 1/11/04.

Bibliografía

Anzieu, Didier: (1995) El pensar. Del Yo-piel al Yo-pensante. Madrid, Biblio- teca Nueva.

Aulagnier, Piera: (1984) El aprendiz de historiador y el maestro-brujo, Bue- nos Aires, Amorrortu.

Faimberg, Haydée: (1993) En: Transmisión de la vida psíquica entre genera - ciones. Buenos Aires, Amorrortu.

Green, André: (2000) La diacronía en psicoanálisis. Buenos Aires, Amorrortu.

Janin, Beatriz: (1980) “Modalidades de abordaje en psicoanálisis de niños, su relación con la teoría de la constitución del aparato psíquico”. En: Revis - ta Argentina de Psicología Nº29, Buenos Aires.

Kaës, René; Faimberg, H.; Enriquez, M.; Baranes, JJ: (1993) Trasmisión de la vida psíquica entre generaciones. Buenos Aires, Amorrortu.

Mannoni, Maud: (1967) El niño, su enfermedad y los otros. Buenos Aires, Nueva Visión, 1982.

Moury, Raoul: (1989) Lo negativo, en: Missenard, A. y otros. Buenos Aires, Amorrortu.

Resumen

Las entrevistas con los padres a lo largo del tratamiento psicoanalítico de un niño suponen un trabajo de develamiento de identificaciones, repeticiones

y proyecciones. El rearmado de historias y la reubicación de lugares se van realizando a lo largo del tratamiento.

Hay múltiples transferencias en juego: padres, abuelos, maestros… y múlti- ples transferencias recíprocas del analista.

CUESTIONES DE INFANCIA

31

Esto requiere diferentes tipos de intervenciones, tendientes a posibilitar la construcción de una nueva historia.

Esto requiere diferentes tipos de intervenciones, tendientes a posibilitar la construcción de una nueva historia.

Palabras clave: intervenciones psicoanalíticas; primeras entrevistas; transfe- rencia; repetición; identificación.

Summary

The task involved when the parents of a child undergoing a psychoanalyti- cal treatment are interviewed is one of unraveling identifications, repetitions and projections. During the course of the treatment, histories are rewritten and places are reappraised. Multiple transferences are put into play: parents, grandparents, teachers… as well as various counter-transferences on the psychoanalyst’s side.

Thus, various different types of intervention are required, so as to make the construction of a new history possible.

Key words: psychoanalytical interventions; first interviews; transference; re- petition; identification.

Résumé

Les entretiens avec les parents tout au long du traitement psychanalytique d’un enfant supposent un travail de dévoilement d’identifications, de répé- titions et de projections. Les reconstitutions d’histoires et la réattribution des places se font de manière progressive au fil du traitement.

Une multiplicité de transferts sont en jeu: parents, grands-parents, institu-

teurs

ainsi qu’une multiplicité de transferts réciproques de l’analyste.

Tout cela nécessite différents types d’interventions, tendant à rendre possi- ble la construction d’une nouvelle histoire.

Mots clés: interventions psychanalytiques; premiers entretiens; transfert; répétition; identification.

Beatriz Janin Av. Córdoba 3431, 10° “A” (1188) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4963-2777; 4963-4729 beatrizjanin@yahoo.com

32

CUESTIONES DE INFANCIA

L A CONSULTA DE LOS PADRES POR SU HIJO 1 Aurora Favre * uando recibimos

LA CONSULTA DE LOS PADRES POR SU HIJO 1

Aurora Favre *

L A CONSULTA DE LOS PADRES POR SU HIJO 1 Aurora Favre * uando recibimos la

uando recibimos la consulta de los padres por un niño, en nuestra con- dición de psicoanalistas, hay una especificidad que hace que debamos considerar qué se pone en juego en tanto demanda. A veces lo que con- sideramos demanda en el sentido psicoanalítico no está presente. En esos ca- sos los padres hacen la consulta porque son derivados por la escuela o por el pediatra, por ejemplo. Es necesario poder ubicar ésto en primer lugar. Que los padres estén en el consultorio del analista hablando con el analista no garan- tiza que haya demanda. En este caso el analista pone en juego su deseo, ofer- ta una escucha proponiendo en acto que hay una causa cernible en el discur- so que se va constituyendo. La oferta analítica sostenida por el deseo del ana - lista constituye la consulta en demanda. Esto implica la posibilidad que los padres ubiquen en el lugar del analista la suposición de un saber respecto del padecimiento del niño. Decimos entonces que la demanda conduce -por in- tervención de la función deseo del analista- a la instalación de la función su - jeto supuesto saber, función que sostiene el analista y que posibilita la insis- tencia de la cadena significante. Esta insistencia de la cadena significante, es- te deseo de saber en torno a un enigma dará lugar a entrevistas preliminares. Es importante este tiempo de entrevistas, este tiempo preliminar que permiti- rá ubicar a qué responde este padecimiento que está en relación con la pre- gunta ¿qué lugar ocupa el niño en la estructura? En la consulta -volviendo a las fuentes freudianas- queda situado que la escucha analítica es posibilitar que la palabra advenga, la palabra verdadera.

Lo que es fundamental es que el analista en su posición no pierda de vista que es consultado por el niño, esta es una especificidad de la demanda. Pe- ro ésto no invalida la escucha analítica al discurso de los padres en tanto y en cuanto ese niño es hijo y en tanto tal ocupa un lugar en la trama incons- ciente de los padres.

1 Trabajo presentado en la IX Jornada de la Carrera de Especialización del Psicoanálisis con Niños (29-11-2003).

* Docente de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños de UCES (en convenio con APBA). Miembro fundador y Directora de Docencia e Investigación de la Fundación Ci- sam. Analista miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Docente del Posgrado “Ac- tualización en clínica psicoanalítica de niños”, U.B.A.

CUESTIONES DE INFANCIA

33

La teoría lacaniana ubica al niño como objeto “a” en relación al fantasma de la

La teoría lacaniana ubica al niño como objeto “a” en relación al fantasma de la madre. Con esa letra nombra Lacan justamente el objeto causa. Deci- mos entonces que en la consulta de los padres por su hijo algo de la estruc- tura se mueve, se pone en causa en tanto estructuralmente el niño ocupa ese lugar en el fantasma materno. En Introducción al narcisismo Freud plan- tea que el niño es para el narcisismo de los padres su majestad el bebé. So- bre este punto es necesario hacer especificaciones porque a veces los niños soportan y exhiben al modo de la mostración, fragmentos no tramitados de la hostilidad paterna. La no asunción subjetiva de la destrucción, produce un desplazamiento enmudecido al lugar del hijo en el que se deposita lo re- chazado.

Es esclarecedor lo que Lacan sitúa en las notas que le dirigió a la psicoana- lista de niños Jeanne Aubry donde habla del síntoma del niño como res- puesta a lo que hay de sintomático en la pareja familiar. Agrega que puede representar la verdad de la pareja. Distingue esta posición sintomal del ni- ño de otra posición que es cuando el síntoma que llega a dominar compe- te a la subjetividad de la madre. El niño está en este caso involucrado co- mo correlativo de un fantasma. En esos casos el niño “realiza” (hace real) la presencia de lo que Lacan designa como objeto “a” en el fantasma. Encon- tramos en algunos casos madres melancolizadas que no disponen del reser- vóreo libidinal para sostener e investir al infans.

Tenemos entonces que en algunas consultas los padres no consultan por su hijo separado de la problemática de ellos, en tanto esta problemática se les

Podríamos decir que hay un ex-

ceso traumático, inasimilable, dolor que desborda en el lugar del hijo pero sin poder, los padres, implicarse. En estos casos es fundamental que el ana- lista no se apresure por furor curandis a hacer una derivación de los padres

presenta –la de ellos- egosintónica, muda

a otro analista, ésto podrá hacerlo en otro momento. Son las consultas más

difíciles porque generalmente estamos tentados a querer implicar a los pa- dres fuera de timing, con resultados generalmente adversos.

Pensar el niño en el lugar de la causa cuando nos consultan posibilita no quedar atrapados en el intento de fijar la causa de los síntomas en lugar de posibilitar el despliegue de los mismos en transferencia.

No es lo mismo decir que el niño es síntoma de la pareja de los padres a

hacer la distinción entre síntoma como respuesta del niño en la estructura

a las marcas del Otro Primordial y fenómeno clínico, donde el niño queda incluido en la subjetividad del Otro Primordial.

34

CUESTIONES DE INFANCIA

La transferencia es a la vez motor y obstáculo en la cura. Todo movimiento en

La transferencia es a la vez motor y obstáculo en la cura. Todo movimiento

en el análisis da cuenta de la misma. Movimiento de apertura y cierre. En

la

clínica con niños nos encontramos con un campo transferencial comple-

jo

donde es fundamental lo que se inscribe desde la primera entrevista con

los padres. Es necesaria la instalación de la función sujeto supuesto al saber

en el analista, por parte de los padres, para que los niños puedan instalarse en la escena analítica aunque no sea con una demanda propia.

Dado que el niño ocupa el lugar de objeto “a” en la estructura, el analista queda situado como soporte del objeto en ese lugar cuando es consultado por un niño, o sea queda en relación al nudo en la estructura, lugar de la causa, donde convergen el fantasma de la madre y el fantasma del padre.

O sea, en el entredós de los padres. Me estoy refiriendo a la historia simbó-

lica de cada uno de ellos no a su realidad. En las situaciones clínicas en que

el niño está incluido en la subjetividad del adulto, en la medida que no es-

tán constituidos aún los espacios propios del sujeto, en esos casos el niño tiene un posicionamiento de sujeto a advenir. En esas situaciones los padres -cuando la oferta de la escucha analítica transforma la consulta en deman- da, como decíamos- transfieren en el lugar del niño, y es función del ana- lista del niño ser soporte en la transferencia de “eso” que ha quedado for- cluído o renegado en los padres. Considero que en estos casos los padres pueden inaugurar en la consulta por su hijo un modo de empezar a hacer algo ante lo que, porque se les presenta como lo inasimilable, como horro- roso, o a veces siniestro es ubicado en calidad de objeto. Desde esta posi- ción en la transferencia el analista de niños va haciendo intervenciones o indicaciones de acuerdo al timing en relación al niño, en relación a la pa- reja parental o en relación a alguno de los padres. Me refiero que podrá lue- go de un tiempo de trabajo de construcción de los espacios del sujeto pro- ceder a la derivación de la pareja de padres o de alguno de ellos en parti- cular.

A diferencia de lo que ocurre con la posición del niño como objeto en el fan-

tasma de la madre, en el síntoma el niño manifiesta una posición, una res- puesta respecto del fantasma del Otro Primordial pero para eso requiere de una distancia respecto del deseo de la madre, de una mediación que está da- da por la función Nombre del Padre entre las identificaciones al ideal del yo y el deseo de la madre, que conduce a la constitución del Ideal del yo.

En general la temática que los padres traen como síntoma no aparece tal cual en el discurso de los niños cuando ellos pueden formular una deman- da. El comienzo de un análisis tiene que ver con la formulación de una de-

CUESTIONES DE INFANCIA

35

manda con aquello que articula algo del orden del deseo. No se trata de una

manda con aquello que articula algo del orden del deseo. No se trata de una formulación necesariamente en la dimensión de lo simbólico, una for- mulación a través de la palabra. Muchas veces el analista hace intervencio-

nes con el niño y con los padres para posibilitar que el síntoma del niño en-

tre en transferencia. Este trabajo hace a la renuncia pulsional en el que el

niño está retenido. Esto lo voy a mostrar a través de casos clínicos

Viñetas clínicas

Ricardo

Ricardo tiene once años. La madre consulta porque el niño presenta con- ductas en las que se pone en peligro (cruza la calle sin mirar, prende fuego

en la casa). Presenta un insomnio pertinaz en el que la madre tiene que

acompañarlo hasta altas horas de la noche. En las entrevistas preliminares

se escucha que en esos momentos habla permanentemente y le pregunta a la madre qué debe hacer para dormirse, pide todo tipo de certezas, cómo colocar su cuerpo, cómo ubicar la almohada etc., enojándose con el no sa-

ber de la madre. Es imperativo en sus preguntas, y la insistencia, la urgen- cia, parece querer indicar su deseo de coincidir totalmente con el deseo del Otro. La madre oscila entre permanecer a su lado intentando acceder a ese imposible y en otros momentos huye, se encierra en su cuarto, se tapa los oídos porque no puede oirlo. En la casa viven junto a Ricardo una herma-

na mayor y un hermano menor. La mamá de Ricardo está separada del pa-

dre

de los niños desde que el niño tenía tres años. Hace un año el padre se

fue

a vivir a un país de otro continente. Se fue en condiciones muy difíci-

les, se le adjudica una estafa al abuelo materno que en el momento de la consulta está internado por problemas psiquiátricos. El padre de Ricardo no

se hace cargo de lo que la ley indica al regular la separación, y tampoco tienen la madre ni los niños dirección ni teléfono donde ubicarlo. Él los lla-

ma

cuando lo desea y se comunica telefónicamente sólo con la hija, no con

los

varones y tampoco con la madre de los niños.

Ricardo me exije en las sesiones que le diga qué tiene, qué es lo que no lo deja dormir, me pide que se lo saque de inmediato porque no puede estar

así un minuto más. Pero al mismo tiempo dice con certeza que no va a re-

solver nada viniendo a análisis, que no se le va a pasar nunca -y menos con palabras- y que aunque haga él , su madre o yo cualquier cosa no se le va a pasar.

Mi intervención consistió en plantearle que dada la situación -que necesita

36

CUESTIONES DE INFANCIA

dormir- voy a tener que pedirle a un médico que lo medique. De inmedia- to

dormir- voy a tener que pedirle a un médico que lo medique. De inmedia- to me responde que de ninguna manera, porque en ese caso entonces no va a ser él el que cambie, que no quiere estar más tranquilo tomando pas- tillas. Le planteo que dado su deseo de hacer algo por ésto que le ocurre, podríamos probar de poner a prueba sus ocurrencias para analizarlas. Se tranquilizó notablemente. Entiendo que al situar mi falta haciendo borde con la intervención del médico psiquiatra, al que no fue necesario recurrir, implicó un coto al goce del Otro en transferencia, que le restituyó su lugar como sujeto con un objeto que lo causa.

En un primer tiempo de análisis -que transita por momentos de extrema an- gustia- planteo entrevistas para la madre además de las sesiones para el ni- ño. Ante la angustia oceánica de la madre intervengo únicamente planteán- dole que ella no tiene qué darle a su hijo en tanto no es un bebé. Como se desliza que en ocasiones cuando ella está muy cansada acepta que vaya a su cama, sanciono esta situación en el orden de lo prohibido, le planteo que sólo puede escucharlo y acompañarlo y sostener esa prohibición acom- pañada por el trabajo en entrevistas. Luego sigue un segundo tiempo en el análisis en que Ricardo puede tolerar que su madre se vaya a su cuarto pe - ro haciendo previamente una serie de rituales que consisten en tocar todo lo que esté a su alcance mientras la madre se va y se acuesta. Mientras tan- to tiene que tocar todo lo que está a su alcance aún las basuritas más pe- queñas que estén a la vista. Está tomado por el goce del Otro que le orde- na gozar a punto tal que me dice que le duele el cuerpo de tanto subir y ba- jar de la cama, queda extenuado y así se duerme.

En otro tiempo de su análisis empieza a traer a sesión fobia a los lugares ce- rrados, sube a mi consultorio por la escalera porque tiene fobia a los ascen- sores.

Ubico un momento importante en su análisis, de clivaje de su posición de objeto de goce del Otro que se produce a partir de un comentario que me hizo: la madre fue a una conferencia y llegó justo unos minutos antes de que le tomara el estado de angustia en el que cae cuando la madre llega más tarde de lo establecido aunque él esté con sus hermanos y la emplea- da. Al llegar ella le dijo que tuvo la intuición que él la necesitaba y por eso no se quedó hasta el final. Le pregunto qué piensa él de ese comentario de la madre y agrega “como estuve nueve meses en la panza ella siente cuan- do la necesito”. Le digo que por un lado piensa eso como la madre, pero que por otro lado no está tan seguro de esa creencia porque si no, no ten- dría el miedo que tiene.

CUESTIONES DE INFANCIA

37

Ricardo empieza a situar la falta en el Otro Primordial, en este tiempo ade- más

Ricardo empieza a situar la falta en el Otro Primordial, en este tiempo ade- más por primera vez empieza a hablar de su padre, reconociendo recién ahora su preocupación en relación a la imposibilidad de una comunicación directa con él. Se plantea en el próximo llamado telefónico, pedirle a la her- mana que le pase con él. En otro momento de su análisis le pedirá directa- mente el número telefónico y la dirección porque no tolera más el tener que esperar a que parta de él (del padre) el llamado.

Sebastián.

La mamá de Sebastián consulta porque su hijo tiene terrores nocturnos. Vie- ne a la primera entrevista sola y sin haberle comunicado a su ex marido, pa- dre de Sebastián, acerca de la consulta porque -dice- él no cree en los psi- cólogos, así se lo hizo saber al terapeuta anterior y nunca concurrió. Pero finalmente Sebastián no quiso ir más, dice la madre: “evidentemente el pa- dre le saboteó el tratamiento”. Le propongo a la madre de Sebastián que an- tes de conocer al niño vamos a realizar entrevistas preliminares para pensar el modo de inclusión del padre antes de recibirlo a Sebastián.

Durante el desarrollo de estas entrevistas viene el padre -yo diría intempes- tivamente- a plantear que ha iniciado una demanda judicial para sacarle la tenencia de ambos hijos a la madre. El haberme negado a conocer a Sebas- tián antes de comunicarme con el padre, hizo que éste, al darle lugar, ac- cediera a tener una entrevista conmigo y pusiera entre paréntesis una peri- cia psiquiátrica que había iniciado para la madre del niño.

El motivo de consulta inicial -los terrores nocturnos de Sebastián- pasó a un segundo término eclipsado por esta urgencia (la demanda judicial y pericia psiquiátrica) que de alguna manera aparecía como fondo relacionado con el padecimiento del niño. Luego de una serie de entrevistas preliminares final- mente Sebastián inicia tratamiento individual pero con un intenso trabajo de entrevistas con los padres a partir de haber abierto la posibilidad de ese espa- cio. Espacio de circulación de la palabra indispensable para la circulación de Sebatián entre el lugar del padre y el lugar de la madre. Efectivamente a par- tir de la separación que se había dado con un grado de violencia considera- ble eran los niños y sobre todo Sebastián siendo el mayor, los que sostenían el lugar de la palabra no dicha. En la medida que se fue ordenando la cues- tión de los lugares del padre, de la madre, el valor de la palabra de cada uno (porque ambos eran padres muy implicados en la vida de los niños) no fue necesario que volviera a aparecer el planteo del padre de la necesidad de sa- carle la tenencia a la madre y mucho menos de la pericia psiquiátrica.

38

CUESTIONES DE INFANCIA

En esta situación clínica yo diría que no estaba simbolizado, constituído el espacio, el intervalo

En esta situación clínica yo diría que no estaba simbolizado, constituído el espacio, el intervalo entre el padre y la madre en los padres. Los niños pa- saban a ser propiedad de uno o de otro. En el momento en que la madre constituye nueva pareja el padre queda aterrorizado por la posibilidad de perder su lugar, e imagina como única opción sacarle a la madre la tenen- cia de los hijos dado que su actual pareja (que no puede tener hijos) cum- ple perfectamente esa función para los hijos de él.

Esta problemática de los adultos tuvo una gran incidencia en el síntoma del niño que pudo desplegarse a partir de que se pudo instalar el síntoma del niño en transferencia pero a posteriori de un trabajo con los padres.

Primera versión:30/9/04

Aprobado:11/11/04

Bibliografía

Favre, A. y Leyack, P.: Seminario “Entrevistas Preliminares”, dictado en la EFBA, 2004. Inédito.

Lacan, J.: El Seminario XIV. La lógica del fantasma. Inédito (1966-67).

(1964) El Seminario XI. Los Cuatro Conceptos fundamentales del psicoaná - lisis. Paidós, Buenos Aires.

Vegh, I.: Hacia una clínica de lo real. Ed. Paidós, Buenos Aires.

Resumen

En la consulta por un niño -como psicoanalistas- debemos escuchar qué se pone en juego en relación a la demanda. En algunas situaciones clíni- cas los padres han recibido una derivación por parte de la escuela o del pediatra y concurren a la consulta pero no hay demanda. Hay interven- ciones por parte del analista que son específicas para que ésta se consti- tuya y es fundamental porque está relacionada con la transferencia que es el pivote de la cura. En este artículo también queda ubicada la importan- cia de las entrevistas preliminares que permiten ubicar quién es el pacien- te al escuchar -en lo que traen los padres y el niño- qué lugar ocupa éste en la estructura.

Palabras clave: entrevistas preliminares; intervenciones; demanda.

CUESTIONES DE INFANCIA

39

Summary In the enquiry regarding a child -as psychoanalysts- we must listen to what is

Summary

In the enquiry regarding a child -as psychoanalysts- we must listen to what is put at stake as far as the demand. In some clinical situations, parents ha- ve received a referral from the school or the pediatrician and go to the in- terview, but without a demand. There are interventions on the analyst’s part that are specific to constitute the demand and it is fundamental that it does because it is related to transference, which is the pivotal point of the cure. This article also points out the importance of preliminary interviews, which allow identifying who the patient is when listening – to what the parents and the children bring- and what position the patient occupies in the structure.

Key words: preliminary interviews; interventions; demand.

Résumé

Lors de la consultation pour un enfant –en tant que psychanalystes- nous devons écouter ce qui est mis en jeu en rapport avec la requête. Dans cer- taines situations cliniques les parents ont été dérivés par l’école ou le pédia- tre et assistent à la consultation mais sans qu’existe une requête. Des inter- ventions de la part de l’analyste sont spécifiques afin que celle-ci se concré- tise et ceci est fondamental car c’est étroitement lié à la transférence qui est le pivot de la guérison. A cet article l’importance des entrevues préliminai- res reste également circonscrite puisque permettant définir qui est le patient par l’écoute –dans ce qu’apportent les parents et l’enfant- de la place qu’oc- cupe celui-ci dans la structure.

Mots clés: entrevues préliminaires; interventions; requête.

Aurora Favre Soler 4183 (1425) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4866-5450 aurorafavre@sion.com

40

CUESTIONES DE INFANCIA

E L TRABAJO PSICOANALITICO CON PADRES María Cristina Rojas * ransformaciones conceptuales vividas en el

EL TRABAJO PSICOANALITICO CON PADRES

María Cristina Rojas *

L TRABAJO PSICOANALITICO CON PADRES María Cristina Rojas * ransformaciones conceptuales vividas en el campo del

ransformaciones conceptuales vividas en el campo del Psicoanálisis de niños han ido reposicionando a los padres -inicialmente excluidos del mismo- como participantes en el tratamiento del hijo. Esto se re- laciona especialmente con la variación de las conceptualizaciones acerca de la constitución de subjetividad y también sobre los modos de pensar la articulación entre el síntoma o trastorno que un niño presenta y el discurso parental o familiar. Cuestiones que dan lugar a líneas disímiles en el seno del Psicoanálisis.

Considerar la posición estructurante de los padres y sustentar al mismo tiempo la operatoria propia del psiquismo infantil en la singular transcrip- ción del aporte del psiquismo parental, permite pensar la constitución de una organización fantasmática singular, al mismo tiempo que entretejida en la interfantasmatización propia del discurso familiar, (Rojas, 1999). Por otra parte, reconocemos la presencia de otros múltiples dispositivos sociales productores de subjetividad, más allá de la familia.

Transferencia parental

Entiendo que sostener el abordaje de la parentalidad como campo de tra- bajo psicoanalítico conlleva la reformulación de algunas concepciones; una de ellas, la cuestión de la transferencia.

Pensar a la transferencia como producción posible de cada uno de los dis- tintos dispositivos analíticos, también aquéllos donde el paciente no es un único sujeto -me refiero a los dispositivos vinculares: familia, grupo, pare- ja- implica además considerar dicha producción transferencial como dife- renciada y específica en cada uno de tales dispositivos; es decir, pensarla en el sentido de lo múltiple. Si la transferencia fuera patrimonio único de la situación clínica propuesta por el psicoanálisis individual, si el vínculo te-

* Psicóloga. Miembro titular de la Asociación de Psicología y Psicoterapia de Grupo. Docente de posgrado en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Profesora de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños de UCES (en convenio con APBA).

CUESTIONES DE INFANCIA

41

rapéutico se siguiera postulando como excluyente de toda otra vinculación y presencia más allá del

rapéutico se siguiera postulando como excluyente de toda otra vinculación

y presencia más allá del niño designado como paciente, entonces el traba-

jo con los padres no podría constituir una práctica psicoanalítica. Parto en estas reflexiones de la conceptualización de la transferencia tanto en su sig- nificación estricta, referida a la relación con el analista, como en su senti- do amplio, según el cual la transferencia es una dimensión propia de todo vínculo humano. También tomo en cuenta elaboraciones relacionadas con la transferencia familiar, que he trabajado por mi parte con anterioridad. 1

No hay pues una única posibilidad de transferir, hay disposición, en un su- jeto múltiple, a co-construir con el analista -aquí analista del hijo/a- en ca- da particular dispositivo analítico, una situación transferencial desencade- nada por tal dispositivo. Esto posibilita, entre otros ejemplos posibles, que un sujeto en análisis pueda simultáneamente asistir a sesiones de trabajo parental, dado que allí se generarán otras emergencias transferenciales y di- ferentes producciones. En este singular contexto, como en otras situaciones clínicas multipersonales, la transferencia se complejiza, organizándose una trama que incluye a todos los presentes. No obstante, sabemos que la dis- posición a transferir no se despliega de igual modo en cada sujeto: tampo- co la disposición a sostener distintas transferencias con simultaneidad, cuestión esta a ser tenida en cuenta en el momento de las indicaciones.

El analista del niño propone un dispositivo sometido a las reglas analíticas

y a la vez demarcado en su productividad por los roles que cada uno de los

participantes detenta, en tanto “padre”, “madre”, “analista del hijo/a”. La transferencia que denominaré parental, construcción habilitada por esta ori- ginal situación clínica, despliega a menudo aquella demanda que tiende a situar al analista del niño en una posición plena de saber y poder, habilita- da para cualquier respuesta. Tentación narcisista que puede adquirir, del la- do del analista, la forma de la sabiduría, el mandato conciente y/o la admo- nición tolerante. Otro rasgo singular de la producción transferencial con pa- dres es la organización de una dramática que posiciona al analista al modo del niño en el discurso de la pareja parental, situación apta para compren- der y enunciar, con alta eficacia vivencial a veces, dicho posicionamiento. En ocasiones, creo pertinente interpretar esa dramática transferencial, con

1 “[

emergente como producción en el contexto del dispositivo analítico familiar. Dicha trama in - cluye y posiciona al analista, -que es a la vez su condición de producción-, en los modos de la repetición/creación propios de cada familia.” (Rojas, 2000b).

]

trama de transferencias radiales -con el analista- y laterales -de los miembros entre sí-,

42

CUESTIONES DE INFANCIA

la posible implicación del analista en la propia enunciación (“Si yo fuera el hijo/a de

la posible implicación del analista en la propia enunciación (“Si yo fuera el hijo/a de ustedes”… etc.).

Dos cuestiones inquietantes y contrapuestas se plantean a menudo al ana- lista de niños frente a la práctica con padres, especialmente en los momen- tos formativos: una, es la preocupación relacionada con la posibilidad de que los encuentros con los padres de sus pacientes devengan meramente informativos, vaciados de sentido. Diría que si pensamos en una situación donde operamos con una escucha psicoanalítica, en transferencia, sujetos

a la regla de abstinencia, y no renunciamos a la interpretación y otros mo-

dos de intervenir propios del Psicoanálisis, este riesgo se ve conjurado, ya que se configura una situación clínica productiva, delineada por las reglas del dispositivo. En el otro extremo, hay muchas veces interrogantes acerca de cómo acotar el campo para que la sesión con padres no se convierta en una terapia de la pareja conyugal o en un análisis individual, cuando asis-

te solamente uno de ellos. Creo que esto a su vez se define como efecto de

dispositivo, nuevamente en transferencia: el peculiar contexto, como antes desarrollé, produce emergencias acordes a la situación clínica de la que se trata. Si las mismas desbordan la posibilidad del encuadre establecido, ello será perceptible y acotado por el analista. Acontecer que con frecuencia da lugar a derivaciones a otros dispositivos, con otros terapeutas.

Dimensiones de análisis de la parentalidad

Esta situación clínica se va centrando en los distintos ejes que hacen de mo- do central al “ir siendo” padres, ejes y funciones productores de efectos en la conformación del psiquismo infantil. Actúa pues en el sinuoso camino del “devenir” padres, ya que no se trata sólo de “ser” padres al ocupar cier- tos lugares y denominaciones fijados por la cultura. Interviene en la dimen- sión inconciente de las vinculaciones parentofiliales, esto es, sobre los mo- dos con que la familia quizá sostiene aspectos de la problemática del niño “sin saberlo”; y más allá de sus expectativas concientes puede obstaculizar procesamientos transformadores.

Esto supone intervenciones que operan en los niveles inconcientes y precon- cientes del psiquismo de los padres, es decir, aquellos niveles de especial in- cidencia en los procesos constitutivos de los hijos; sin embargo, con frecuen- cia se sigue hablando de “entrevistas” y no “sesiones” con la pareja parental. Destaco entre las dimensiones de la parentalidad las funciones de inter- dicción y de sostén, cuyo ejercicio se ve sustentado en la asimetría ini- cial de la relación parentofilial. Al mismo tiempo, en la posibilidad que

CUESTIONES DE INFANCIA

43

la pareja tenga de establecer para sí mismos y para sus hijos la renuncia pulsional

la pareja tenga de establecer para sí mismos y para sus hijos la renuncia pulsional -al incesto, a la violencia- que genere el reconocimiento del otro de la pareja y del hijo en tanto sujetos. Si dicha renuncia actúa, el niño no configura un objeto a ser gozado/apropiado; ello habilita la constitución y el sostén del psiquismo infantil. El padre se sitúa no sólo como referente de la relación madre-hijo, pura función simbólica, sino a su vez como sujeto.

Las modalidades socioculturales también condicionan las formas del ser padres: incluyo su análisis en estos abordajes, lo cual puede facilitar una apropiación elaborativa y transformadora de la oferta cultural, a la vez que el reconocimiento de otras propuestas y posibilidades, quizá no pregnantes.

Dadas las condiciones de cierta fragilidad que hoy, a partir de for- mas sociales desamparantes, suele asumir el lazo familiar, entiendo que nuestras intervenciones tienden a sustentar en tales casos la construcción de vínculos aptos para limitar y contener. Es decir, al debilitarse el apuntalamiento intersubjetivo y social del psiquismo ofrecido por la trama sociovincular, la función terapéutica actúa con cierta frecuencia en el sentido de la conformación de lazos de per- tenencia que fortalezcan la nunca prescindible apoyatura que el psi- quismo requiere de los otros, especialmente en la infancia. No obs- tante estas consideraciones, los modos del funcionamiento familiar se hallan marcados por la diversidad, así, existen también otros for- mas de parentalidad donde intervenimos en el sentido de la discri- minación y el corte respecto de vínculos excesivos y mandatos que tienden a absolutizarse.

La conformación del apuntalamiento intersubjetivo del psiquismo (Kaës, 1992), que toma la forma del apoyo fusional en la primera fase de crianza, incluye la marcación de lugares diferenciados, favoreciendo en ese momen- to vital la asimetría del lazo parentofilial y reforzando la pertenencia dado- ra de identidad. En relación con esto, se requiere al comienzo de la vida la provisión de anclajes que constituyan puntos de referencia para el psiquis- mo en constitución, dentro de un marco tendiente a favorecer el acceso a vínculos creati vos que vayan enfatizando los caracteres de simetría y mu- tualidad.

Por lo demás, el imaginario de nuestro tiempo propone nuevos mitos en re- lación con la infancia: aparece así a menudo la concepción de un niño tem-

44

CUESTIONES DE INFANCIA

pranamente independiente, casi autoabastecido, poco necesitado de la guía, límites y orientación de los mayores.

pranamente independiente, casi autoabastecido, poco necesitado de la guía, límites y orientación de los mayores. En conexión con esto, algunos jóvenes padres suelen suponer que el hijo sabe lo que quiere y cómo de- fenderlo: aunque pequeño, lo ven poderoso ante un mundo multidimensio- nal y cambiante que los adultos mismos desconocen y a veces temen. Los padres suelen así proyectar en los niños sus propias aspiraciones idealiza- das y se dan de tal modo en algunos casos formas peculiares de abandono y desprotección, que en lo manifiesto suelen asumir la forma de prácticas de autonomía precoz. Al mismo tiempo se plantean a veces exigencias des- medidas a tal niño “especial”.

Delineo aquí algunos de los ejes posibles que suelen abordarse en el traba- jo psicoanalítico con la parentalidad, a los que agregaré, sin pretender ago- tar instancias, el análisis de la trasmisión intergeneracional de significacio- nes, aquella historia de la cual cada familia es portadora, generadora de producciones eficaces en el psiquismo infantil. Destaco, por lo demás, la singularidad de las vicisitudes generadas en este contexto analítico a partir de cada consulta singular.

Diversidades

Ahora bien, se presentan en la actualidad a la consulta parejas y familias definidas a partir de parámetros diferentes de los tradicionales, propios del paradigma burgués, caracterizado por la pareja vitalicia y el agrupamiento de tendencia endogámica. Abordamos de tal manera en la clínica parejas amorosas que establecen sus relaciones a partir de contratos singulares, sin perder por ello su identidad como tal: conviven o no, acuerdan o no fideli- dad y monogamia; son o no heterosexuales, se piensan unidos hasta la muerte o hasta que el placer se acabe, u otras opciones. Contratos origina- les que requieren del analista concepciones abiertas, adecuables al análisis de cada original situación. Igual diversidad rige para las formas que va ad- quiriendo la parentalidad.

Quiero mencionar de modo especial, por su frecuencia en la consulta ac- tual, el trabajo con la pareja parental en aquellos casos en que madre y pa- dre no se hallan ligados en la conyugalidad: puede tratarse de parejas di- vorciadas o relaciones transitorias, que nunca se concretaron como tal (In- da, 2000). Por cierto, cuando trabajamos con parejas separadas -a veces en conjunto, a veces a solas, en una alternancia posible de encuadres- los es- pacios de la intimidad se dibujan de modo diferente respecto de la pareja

CUESTIONES DE INFANCIA

45

que comparte sexualidad y cotidianeidad: esto es condición de aquello que seleccionaremos como material, base

que comparte sexualidad y cotidianeidad: esto es condición de aquello que seleccionaremos como material, base de nuestra intervención; limita las áreas de análisis posible, pero a la vez inaugura otras. La conyugalidad se disuelve con el proceso de divorcio, pero el lazo de parentalidad, regido por otras lógicas, permanece entre los padres, aunque transformado, al me- nos hasta que los hijos devienen autónomos y se hace posible dejar de acordar decisiones acerca de ellos. La construcción de una parentalidad compartida en estos casos sólo podría fundarse sobre la -al menos- parcial disolución de los fantasmas ligados a la pareja sexual/conyugal que creen haber sido.

Por otra parte, no siempre la familia parte hoy de la pareja. Nuevas lógicas culturales admiten otros modos de filiación, como en el caso de mujeres a solas con sus hijos; esto hace que trabajemos con una “mamá”, o a veces un “papá”, dentro de un encuadre que tiene puntos de contacto con la clí- nica de la pareja parental, tarea no obstante diferenciada de un análisis in- dividual, tal como al comienzo señalé.

Si pensamos las parejas de hoy con los parámetros del modelo burgués nuestras intervenciones pueden generar otros modos de sufrimiento: me re- fiero a los efectos a veces nocivos de la puesta en juego de concepciones teóricas de fuerte raigambre ideológica; por ejemplo, el ideal de coinciden- cia de la conyugalidad con la parentalidad. De allí la importancia de no ba- sar en creencias nuestras intervenciones en este comprometido campo del abordaje parental, sino tratando de centrarnos en concepciones teóricas li- gadas a los modos psicoanalíticos de pensar la constitución y sostén del psi- quismo singular, los procesos de filiación y las modalidades de vinculación de la pareja y la familia.

Intervenciones

Las intervenciones del analista de niños en la clínica de la pareja parental adquieren formas y modos peculiares, como sucede en cada ámbito psicoa- nalítico. Destacaré algunas de las intervenciones posibles, que han ido emergiendo a lo largo de mi práctica clínica, en la originalidad de cada tra- ma transferencial.

*La interpretación: hacer conciente lo inconciente; herramienta fundamen- tal de análisis en relación con los obstáculos para asumir las funciones pa- rentales, así como en el abordaje de un posible acoplamiento inconciente con el síntoma del niño. Se dirige a uno u otro integrante de la pareja o a

46

CUESTIONES DE INFANCIA

sus modos de vinculación, es decir, implicando a ambos y refiriendo, por fin, a la

sus modos de vinculación, es decir, implicando a ambos y refiriendo, por fin, a la vinculación con los hijos.

*Enunciaciones contextualizantes: formuladas especialmente durante el co- mienzo del proceso, tienden a la instalación del dispositivo y la ubicación de los padres en un contexto clínico psicoanalítico centrado en la parenta- lidad y conformado con el analista del hijo/a, que da lugar a la transferen- cia que llamé parental.

*Señalamientos: entre ellos designando formas y estilos comunicativos.

*Construcciones: En una de sus modalidades posibles la construcción se re- laciona con el trabajo psicoanalítico de la trasmisión intergeneracional de significaciones, que antes mencioné y considero pertinente al análisis de la parentalidad. Conformar una historia constituye una herramienta apta para ofrecer raíces y sostén; se trata de una vertiente de la trasmisión ligada al narcisismo de vida. En lo que hace a la dimensión de lo no ligado, vertien- te tanática de la trasmisión, en casos específicos el trabajo de la construc- ción también puede relacionarse con la puesta en palabras de lo no dicho, y en ocasiones con el abordaje del secreto familiar.

*Intervenciones que operan más allá de la matriz significante, como las que tienden a acotar el goce, cuando se ve afectada la renuncia pulsio- nal, a la violencia y/o el incesto. Colaboran así al establecimiento de re- presiones.

En vínculos violentos la intervención puede cuestionar la “naturalización” de tales formas relacionales. En la misma línea, es posible intervenir promo- viendo trabajo psíquico elaborativo, a través de la invitación a la reflexión (trabajo del preconciente). Poner de manifiesto los obstáculos para pensar y la concomitante tendencia a hacer.

*Trabajo de la desmentida.

*Prescripciones, en especial en situaciones de riesgo.

El trabajo psicoanalítico con los padres suele iniciarse al comienzo del tratamiento del niño y en muchos casos, gradualmente, se van espaciando las sesiones, ¿cuál es el criterio para ello? Por mi parte, considero precisamente las transformaciones en dos puntos que al comienzo señalé: el grado y modo de sostén inconciente de la pro-

CUESTIONES DE INFANCIA

47

blemática del niño en análisis y la posibilidad de ir construyendo- /reconstruyendo las funciones de

blemática del niño en análisis y la posibilidad de ir construyendo- /reconstruyendo las funciones de la parentalidad que tienen efectos en la conformación del psiquismo del hijo. Tomo en cuenta tam- bién la posible iniciación por parte de los padres de otros trata- mientos.

Primera Versión: 30/9/04

Aprobado:19/11/04

Bibliografía

Aulagnier, P.: (1975) La violencia de la interpretación, Buenos Aires, Amo- rrortu, 1977.

Effron, M.: “Ser dos: repensando la clínica de pareja”, Actas XVII Jorna - da de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo,

2001.

Freud, S.: (1911-1915) Trabajos sobre técnica psicoanalítica, tomo XII, Bue- nos Aires, Amorrortu, 1979.

Inda, N: “Entonces ¿qué es una pareja?”, presentación Departamento de Pa- reja de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo, Bue- nos Aires, 2000.

Kaës, R.: “Apuntalamiento múltiple y estructuración del psiquismo”, en:

Revista de Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares, Buenos Aires, XIV, 3/4, 1991, y XV, 2, 1992.

Laplanche, J., Pontalis, J.: (1968), Diccionario de Psicoanálisis, Barcelona, Labor, 1971.

Rojas, M. C.: (1999) “Perspectivas vinculares en Psicoanálisis de Niños”, Revista de Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares, XXII, 2,

1999.

(2000a) Comentario del trabajo de N. Inda, op. cit.

(2000b) “Transferencia familiar”, en: Diccionario de Psicoanáli - sis de las Configuraciones Vinculares, del Candil; Buenos Aires,

2000.

48

CUESTIONES DE INFANCIA

Resumen La autora propone considerar el abordaje de los padres como campo de trabajo psicoanalítico;

Resumen

La autora propone considerar el abordaje de los padres como campo de trabajo psicoanalítico; para ello, considera necesario reformular, entre otras concepciones, la cuestión de la transferencia. Luego plantea algunas dimensiones de análisis de la parentalidad operables en el trabajo psi- coanalítico con padres según su emergencia en cada singular proceso. Analiza también la diversidad de las parejas y familias de hoy, refiriéndose a los efectos nocivos de la puesta en juego de las concepciones ideológicas del analista en este comprometido ámbito.

Considera por último algunas modalidades de intervención que han ido surgiendo a lo largo de su práctica clínica con padres, en la originalidad de cada trama transferencial.

Palabras clave: transferencia parental; dimensiones de la parentalidad; diversidades familiares; intervenciones.

Summary

The author proposes to consider the approach of the parents as a field of psychoanalytical work. So as to do it, she considers that it is necessary to reformulate the matter of transference, among other conceptions. Then she presents some dimensions of the analysis of the parenthood to be used in the psychoanalytical work with parents, according to its emergence in each singular process. She also analyses the diversity of nowadays couples and families, focusing on the noxious effects of the display of the analyst’s ideo- logical conceptions in this committed sphere.

Finally, she considers some modalities of intervention that have been emer- ging along her own clinical practice with parents, in the originality of each transferencial plot.

Key words: parental transference; parenthood dimensions; family diversi- ties; interventions.

Résumé

L’auteur propose que l’abord des parents soit considéré comme un champ de travail psychanalytique. À cet effet, elle estime nécessaire de reformuler, entre autres conceptions, la question du transfert. Elle pose ensuite quelques

CUESTIONES DE INFANCIA

49

dimensions d’analyse de la parentalité à opérer lors du travail psychanaly- tique avec des parents,

dimensions d’analyse de la parentalité à opérer lors du travail psychanaly- tique avec des parents, selon leur émergence dans chaque processus sin- gulier. Elle analyse également la diversité des couples et des familles d’au- jourd’hui, en se référant aux effets nocifs de la mise en jeu des conceptions idéologiques de l’analyste dans ce domaine si délicat.

Elle termine par quelques considérations sur des modalités d’intervention qui ont apparu progressivement au cours de sa pratique clinique avec des parents, dans l’originalité de chaque trame transférentielle.

Mots clés: transfert parental; dimensions de la parentalité; diversités familia- les; interventions.

María Cristina Rojas Vuelta de Obligado 2912 (1429) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4701-3303 mcrojas@sion.com

50

CUESTIONES DE INFANCIA

T RABAJO CON PADRES EN EL PSICOANALISIS CON NIÑOS Elsa Kahansky * Mabel Rodríguez Ponte

TRABAJO CON PADRES EN EL PSICOANALISIS CON NIÑOS

Elsa Kahansky * Mabel Rodríguez Ponte Rosa Noemí Silver

* Mabel Rodríguez Ponte ‡ Rosa Noemí Silver • i como sujetos deseantes estamos signados por

i como sujetos deseantes estamos signados por una historia que nos precede, como psicoanalistas de niños también. A medida que íbamos pensando en este trabajo volvían a nuestra memoria las mismas pre- guntas que recorrieron nuestra formación: ¿Qué es el psicoanálisis de ni- ños? ¿Qué lugar ocupa el psicoanalista en el análisis de niños? ¿Desde dón- de pensamos el síntoma?

En todo psicoanálisis el psicoanalista escucha lo que la teoría o teorías por las cuales ha transitado le permiten escuchar. Como dice Piera Aulagnier (Aulagnier,1994), el psicoanalista escucha con su teorización flotante. Estas teorías se van armando y decodificando influenciadas por diferentes facto- res: su momento histórico, sus primeros contactos con el psicoanálisis, lo que le ha tocado transitar como sujeto, su experiencia clínica y el pasaje por sucesivos análisis, supervisiones o grupos de estudio.

Freud, con su metapsicología sentó las bases para entender a un niño pero no desarrolló la técnica para trabajar con él. El primer caso publicado de análisis infantil, en el año 1909, fue el de Juanito. Recién en el año 1922,

luego de que Juanito lo visita, Freud (Freud, 1922) consigna el encuentro en el apéndice de este caso y alienta a los analistas al desarrollo sin temor del

análisis infantil [

la analizabilidad de los niños y al modo en que se podía llevar a cabo el análisis empezaban a ser objeto de un abierto debate en la comunidad ana - lítica (Fendrik, 1989: 9).

]

en un momento en que las cuestiones concernientes a

* Docente de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños de UCES (en convenio con APBA). Docente de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños de UCES (en convenio con APBA). Docente de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños de UCES (en convenio con APBA).

CUESTIONES DE INFANCIA

51

Durante todos esos años [ estos fueron, por un lado, [ nadas a corroborar las

Durante todos esos años [ estos fueron, por un lado, [

nadas a corroborar las hipótesis obtenidas en el tratamiento de pacientes

adultos [

ras inspiradas en esos descubrimientos. Estos fueron, entonces, los orígenes

del psicoanálisis de niños (Fendrik, 1989: 10).

]

el psicoanálisis no se olvidó de los niños [

],

]

objeto de permanentes observaciones desti -

],

y por otro, [

]

destinatarios de medidas educativas innovado -

En nuestro país la que comenzó a trabajar con niños fue Arminda Aberas- tury, que introdujo a Melanie Klein. En la teoría kleiniana, en donde el Yo está desde el principio y lo importante es el mundo interno pues el conflic- to se origina allí, el paciente tiene a su disposición -en la sesión- un con- junto de juguetes y materiales para jugar, dibujar, modelar y así armar un relato compartido entre él y el analista. Los padres en esta modalidad de tra- tamiento quedaban afuera. Los analistas que comenzaron a trabajar en nuestro país entre los años ´50 y ´60 lo hicieron de esta manera; los que nos iniciamos a partir de los ´70 ya teníamos -por ejemplo- la bibliografía de Mannoni quien nos permite pensar que si una madre no es escuchada se convierte en una resistencia infranqueable para la continuidad del trata- miento.

Lo que pensamos hoy es que: “Un análisis se inaugura con un encuentro entre un paciente con su historia, con sus padecimientos y un analista con su historia personal, teórica, analítica, práctica, con una disponibilidad pa - ra la escucha. Ese encuentro será el punto de partida de una historia trans - ferencial” (Hornstein, 1993:113).

La realidad psíquica de los padres modela la realidad psíquica de los hijos. El niño y sus padres se encuentran con la particular escucha de un analista y ese encuentro producirá efectos en cada uno. Sabemos que el discurso de los padres no es determinado sólo por la conciencia. A veces se producen confusiones al escucharlos como no escindidos, como si fueran sólo “cola- boradores racionales”. Al mismo tiempo que se despliegan las diferentes historias se van dando transformaciones con el mismo hablar, reorganiza- ciones psíquicas en los padres con el correr de las entrevistas.

Se pide una consulta por un niño: ¿es el niño el paciente? Lo primero que debemos hacer es tratar de despejar por quién realmente se hace la consul- ta, para ello iremos escuchando a los padres y así trataremos de establecer quién sufre, quién demanda. Si supusiéramos de entrada que, si los padres piden la consulta por un niño, ellos son informantes y el niño es realmente el paciente, en muchos casos estaríamos obturando la demanda. Permitire-

52

CUESTIONES DE INFANCIA

mos, en cambio, en las entrevistas, que se desplieguen las diferentes historias: la de cada

mos, en cambio, en las entrevistas, que se desplieguen las diferentes historias:

la de cada uno de ellos, la familiar, la que tienen como pareja. Esperaremos para ver de quién hablan y cómo van armando su propio recorrido por dife- rentes temas, la secuencia temporal que siguen. Si bien pensamos que es im- portante armar la historia del niño, no pensamos en una historia evolutiva si- no vivenciada. Por esto lo importante no es recabar datos o información pau- tada sino poder escuchar desde nuestra posición transferencial qué es lo que nos traen, qué les pasa con esto que nos van contando. Registramos también lo que nos transmiten afectivamente, si están angustiados, frente a qué. Qué nos dicen, qué importancia le dan a su historia y cuál es el pedido.

Frente a una consulta por una problemática escolar donde un niño es cam- biado tres veces de escuela ¿están preocupados, angustiados o suponen que a “este nene no le pasa nada y es la maestra la que no entiende”?

Al trabajar el tema de entrevistas a padres con los alumnos en nuestra tarea docente, se repiten algunas preguntas a lo largo de estos años: la primera pregunta es qué hacer si vienen todos juntos, si no respetan consignas (por ejemplo, cuando se les pide que vengan ellos y traen a los chicos. O cuan- do se acuerda en que venga el niño y vienen los padres). Es probable que este tipo de actitudes que aparecen durante las primeras entrevistas tengan que ver con lo que el paciente vive cotidianamente, ya que así se muestra la repetición en la cual se encuentra inmerso. Pensamos que “escuchar” a los padres es también escuchar estos “hechos” que marcan, por ejemplo, la imposibilidad de discriminar lugares diferentes para cada miembro de la fa- milia. El analista queda “invadido” por diferentes demandas y transferencias simultáneas, cumple así la función de “filtro” que en general produce alivio en el paciente pero que no siempre es sencilla.

Consultan por Francisco, quien sufre de espasmo de sollozo, “nació acor- donado” dice la mamá al referirse al parto. Después de una primera entre- vista a la que concurren él y su mamá se continúa viendo a los padres que comienzan a explayarse acerca de los conflictos familiares. Se suceden pe- leas entre ellos en forma muy pasional y compleja, ambos incluyen en sus peleas a sus familias de origen. Ellos también parecen estar muy “acordo- nados”. Con el correr de las entrevistas los espasmos de Francisco desapa- recen totalmente. Se da lugar al inicio de diferentes espacios que permiten liberar la conflictiva latente y queda así ubicado en el lugar de receptor el analista y ya no el niño.

Otras preguntas que surgen son acerca de las estrategias a tomar:

CUESTIONES DE INFANCIA

53

-¿Cómo escuchar a los padres desde el lugar que nos dan? -¿Cómo llegan a la

-¿Cómo escuchar a los padres desde el lugar que nos dan? -¿Cómo llegan a la consulta? Si son derivados, ¿por quién? -¿Qué hacer en los casos en que existe una actitud peyorativa hacia la con- sulta psicológica?

Creemos que esto está ligado a los lugares posibles del analista, que en cier- ta medida pueden estar previamente determinados. A veces esto se relacio- na con el lugar donde se realiza la consulta o con desde dónde se origina una derivación. En algunos casos aparecen dentro de los discursos de auto- ridad lugares relacionados al saber médico. Desde allí se nos pide que diag- nostiquemos un síndrome o que recetemos algo concreto. Otro lugar posi- ble del analista está más ligado a la escuela, asociado a la maestra o a las autoridades del colegio desde donde a veces ellos como padres se pueden haber sentido cuestionados, “castigados”. La herida narcisista que desenca- dena toda consulta por un hijo se ve agravada en estos casos provocando generalmente reacciones defensivas al estilo de: “esto no va a servir” o “no creo en los psicólogos”. En otros casos aparece el lugar del juez que debe intervenir en conflictos familiares, se espera el veredicto de “culpable” o “inocente”. Hay otros lugares relacionados a la creencia, a las religiones o a los lugares más mágicos: el brujo, la curandera. Todos estos son lugares omnipotentes que pueden devenir persecutorios. También está el lugar de testigo, desde donde no se espera nuestra intervención. Si bien esto puede expresar una actitud exhibicionista por parte de los padres también puede significar un funcionamiento inicial defensivo por temor ante el desconoci- do accionar del analista. Quizás lo más difícil de revertir sea el caso de los lugares más expulsores y rígidos, como cuando traen “un loco para inter- nar” o cuando sólo vienen presionados por la búsqueda de un informe sin que aparezca la posibilidad de preguntarse. En el transcurso de las prime- ras entrevistas, estos lugares se pueden ir modificando. Cuando se realiza la consulta y se sienten escuchados se da lugar a la formación de un vínculo con el analista, entonces pueden conectarse con lo que les pasa, con el su- frimiento presente en ellos. Es así como luego, a su vez, podrán escuchar.

De esta manera se va entramando la transferencia, que sabemos que nos re- mite a los lugares parentales vividos por cada uno de ellos a lo largo de su historia. Es desde la transferencia desde donde podemos intentar trabajar, tratar de entender en qué lugar nos ubican transferencialmente y, sobre to- do, no dejarnos llevar a una historia de repetición. Por ejemplo, padres que nos llevan a “actuar” algún rol que ellos nos asignan de acuerdo a lo vivi- do por ellos previamente. Es desde el lugar transferencial desde donde po- demos intentar pensar vínculos nuevos o creativos, que se diferencien de lo

54

CUESTIONES DE INFANCIA

repetido hasta el momento de la consulta. Es el caso de Andrés, cuya ma- dre

repetido hasta el momento de la consulta. Es el caso de Andrés, cuya ma-

dre consulta muy angustiada, ya que el marido lo golpea. El lugar que el pa- pá otorgaba a los analistas anteriores era sumamente persecutorio, decía por ejemplo que una analista no le hablaba y que él se sentía muy mal y no pudo seguir yendo, que otra analista le decía que “no le pegue al hijo” y como él no podía cumplir con eso, tampoco pudo ir más. De a poco fui- mos trabajando lo que a él le pasaba en esos momentos, ya que se desbor- daba fácilmente. Con Andrés vimos el correrse del lugar de “culpable” en

el que se colocaba como para justificar y sostener la imagen de su papá. De

a poco pudo aparecer su propia hostilidad.

Otra pregunta se refiere a los padres que nos cuentan algo en relación a ellos pero, a su vez, “no hablan” del niño por el cual consultan. Frente a es- to podríamos preguntarnos si cuando nos cuentan “algo de ellos” no hablan del niño por el cual consultan. No podríamos, al escucharlos, determinar a priori qué es importante y qué no lo es en relación a una historia determi- nada. Esto implicaría pensar a los padres como si sólo fueran informantes y no como implicados en aquello que nos dicen. No deberíamos apresurar- nos a definir el encuadre ni determinar de antemano por quién es la con- sulta. Esto mismo es algo que se va a ir desentrañando a lo largo de las en- trevistas. En principio, escuchamos lo que nos dicen y tratamos de respetar la secuencia y los temas que ellos traen. Así nos diferenciamos de otro tipo de escucha, como la que implica llenar un cuestionario o anamnesis o la de escucharlos como a “informantes” a los cuales vamos a “orientar”. Pen- samos a todos como consultantes y sabemos que no todo lo que traen tie- ne que ver con el discurso consciente o manifiesto.

Transcribimos un fragmento de la primera entrevista que hacen los padres de Nicolás.

Padre: Estoy muy mal, no sé que le pasa a Nicolás, le va mal en la escuela

y ya está en séptimo grado.

Terapeuta: ¿Desde cuándo?

Madre: Todos los años llega a pasar de grado pero con mucho esfuer- zo de todos. Lo veo mal en la escuela, distraído, irresponsable, no lle- va las tareas. Hay que estar detrás de él todo el tiempo ¿Qué va a pa- sar cuando el año que viene ingrese al secundario? Primero quise ha- blar con él, ver qué le pasaba, para que no se sintiera mal en venir a un psicólogo.

CUESTIONES DE INFANCIA

55

T: ¿Y qué pasó cuando habló con él? M: Le dije que no quería hacerlo

T: ¿Y qué pasó cuando habló con él?

M: Le dije que no quería hacerlo sentir mal, le pregunté si quería ir a un psi- cólogo porque yo no sé qué le pasa, me contestó inmediatamente que sí (sorpresa de la madre).

T: ¿Ustedes pensaron algo sobre lo que le pasa a Nicolás?

M: A mí me pasaba lo mismo en la escuela, me distraía, pero yo tenía un hermano discapacitado, Nicolás no tiene esos problemas.

P: Yo estoy poco, mi mujer es la que se ocupa de él, yo tendría que estar más, yo sé lo que eso significa por mi historia.

En este fragmento escuchamos el dolor que representa para los padres la consulta por su hijo, la presencia de dificultades en el hijo hiere su narci- sismo, la ilusión de que él no sufriría como ellos se quiebra.

¿Qué hacemos con esto que nos traen los padres? ¿Los derivamos a otro te- rapeuta? ¿Los enviamos a que lo hablen en sus respectivos análisis persona- les si los hubiere? ¿O los incluimos en este espacio de consulta por el hijo?

Nuestra posición incluye escuchar lo infantil que hay en ellos, el sufrimiento en juego. Si bien vienen en busca de un alivio, estos padres nos muestran la herida narcisista que implicó la consulta por su hijo, cuestión que les llevó mucho tiempo y demoró en años el momento del inicio del tratamiento.

Estas preguntas nos llevan a retomar algunas cuestiones planteadas al co- mienzo.

No se trata del qué hacer con los padres sino más bien de cómo posicio- narnos en este encuentro. Cómo escucharlos desde el comienzo, cuando traen el motivo de consulta.

Nuestra escucha es en atención flotante, favoreciendo en todo momento la asociación libre. Estas son las herramientas con las que contamos. En cada encuentro se va a ir armando una relación transferencial, una historia úni- ca que, si bien está marcada por la repetición, favoreceremos para que emerja como algo diferente. Acompañaremos a los padres en este proceso que no carece de puntos de incertidumbre. Ya que no hay caminos prefija- dos, no concebimos la historia como un determinismo absoluto sino como

56

CUESTIONES DE INFANCIA

el proceso que se va armando al mismo tiempo en que transcurre nuestro trabajo con

el proceso que se va armando al mismo tiempo en que transcurre nuestro trabajo con estos padres. Así como se resignifica lo pasado, se van abrien- do diferentes caminos a lo que vendrá. Poder elaborar heridas que han su- frido, remover certezas que son paralizantes tanto para ellos como para los hijos y que puedan aparecer así otras posibilidades. Todo esto nos exige, co- mo analistas, cierta disponibilidad, una escucha que deje aflorar en noso- tros ocurrencias y asociaciones con el material. Así como con los niños in- tentamos convertir en juego aquello que irrumpe como pura repetición, con los padres intentamos que puedan fantasear e imaginar con lo que les apa- rece como sentencias o mandatos aplastantes. Lo pensamos como un espa- cio diferente, tanto para el niño como para los padres. Los padres a lo lar- go del tratamiento van reorganizando las representaciones de sí mismos co- mo padres y las representaciones del hijo, pudiendo esperar y tolerar los cambios en éste.

Este trabajo, como escribe la Licenciada Beatriz Janin, [

caminos imprevistos, que pongan en movimiento un proceso que reestruc - ture lo coagulado (Janin, 1999:69).

] implicará tomar

Primera Versión: 18/10/04 Aprobado: 23/01/05

Bibliografía

Aulagnier, Piera, (1975), La violencia de la interpretación. Del Pictograma al enunciado, Buenos Aires, Amorrortu, 1975.

(1984) El aprendiz de historiador y el maestro brujo. Del discurso identifi - cante al discurso delirante, Buenos Aires, Amorrortu, 1984.

(1994) Los destinos del placer. Alineación, amor, pasión, Buenos Aires, Pai- dós, 1998.

Fendrik, Silvia. I, (1988), Psicoanálisis para niños. Ficción de sus orígenes, Buenos Aires, Amorrortu, 1989.

Hornstein, Luis, (1993), Práctica psiconalítica e historia, Buenos Aires, Pai- dós, 1993.

(2000), Narcisismo. Autoestima, identidad, alteridad, Buenos Aires, Paidós,

2000.

CUESTIONES DE INFANCIA

57

(2003), Intersubjetividad y clínica , Buenos Aires, Paidós, 2003. Janin, Beatriz, (1999), “Las intervenciones del

(2003), Intersubjetividad y clínica, Buenos Aires, Paidós, 2003.

Janin, Beatriz, (1999), “Las intervenciones del psicoanalista en psicoanálisis con niños”, en: Cuestiones de infancia N° 4, Buenos Aires, Fau Editores,

1999.

Mannoni, Maud, (1973), La primera entrevista con el psicoanalista, Buenos Aires, Granica, 1975.

(1964), El niño retardado y su madre, Buenos Aires, Paidós, 1984.

Ortigués, M. y Ortigués, E., (1986), Cómo se decide una psicoterapia de ni - ños, Buenos Aires, Gedisa, 1987.

Resumen

Cuando se realiza la consulta por un niño se inaugura un espacio en el que se irán desplegando diferentes historias iniciándose un tiempo que posibili- tará reorganizaciones psíquicas debidas a la presencia y la escucha del ana- lista.

Palabras claves: psicoanálisis con niños; trabajo con padres.

Summary

When a consultation is made regarding a child an space is opened in which different histories will spread out initiating a time which will allow psychi- cal reorganizations due to the presence and listening of the analyst.

Key words: psychoanalysis with children; working with parents.

Résumé

Quand on consulte sur un enfant, on inaugure un espace dans le quel plu- sieurs histoires commenceront à se deployer. Au cours de cette période des réorganisations psychique seront possible grâce à la présence et l’écoute de l’analyste.

Mots clés: psychanalyse des enfants; travailler avec les parents.

58

CUESTIONES DE INFANCIA

Elsa Kahansky Bulnes 869, 4º piso “C” (1176) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4864-6209 elsak@ciudad.com.ar

Elsa Kahansky Bulnes 869, 4º piso “C” (1176) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4864-6209 elsak@ciudad.com.ar

Mabel Rodríguez Ponte Gavilán 465, “A” (1406) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4632-3671 rplascano@uolsinectis.com.ar

Rosa Noemí Silver Yerbal 2144, 1º piso “2” (1406) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4632-0969 rosa_silver@yahoo.com.ar

CUESTIONES DE INFANCIA

59

L OS PADRES: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS EN EL PSICOANALISIS DE NIÑOS Osvaldo Tulio Frizzera •

LOS PADRES: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS EN EL PSICOANALISIS DE NIÑOS

Osvaldo Tulio Frizzera

¿Qué es entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé.

San Agustín, Las confesiones II.

De la clínica

no lo sé. San Agustín, Las confesiones II. De la clínica a presentación de un fragmento

a presentación de un fragmento de la clínica me permitirá pensar so- bre el trabajo psicoanalítico con los padres. Se trata de la consulta y posterior tratamiento ocurridos ya hace mucho tiempo y que si bien tiene el valor de lo singular posibilita formalizar el lugar que la historia de los padres y antepasados ocupa en los síntomas y padecimientos de los hi- jos, como así también los efectos que los síntomas y padecimientos de los hijos producen en los padres. Abordar encuentros y desencuentros y las distintas formas en que estos se presentan me llevará a pensar qué hacer con ellos. Un día me llama una señora con acento extranjero. Me dice que el Dr. X, (un colega y amigo mío), le dio mi número de teléfono para pedir una urgente entrevista. Su hija púber se había encerrado en el baño desde hacía varias horas y amenazaba con matarse si querían abrir la puerta por la fuerza. Se había llevado algunos alimentos, lloraba y gritaba que la de- jen allí. Fui lo antes que pude. Vivían en un lujoso edificio de un exclusivo barrio de la Capital. Llegado al piso me recibe la madre. Me encuentro con una mujer desesperada y con grandes ambientes semidestruidos, sin ningún mueble, y en penumbras; paredes picadas, escombros por todas partes y un andamio en un costado completaba el cuadro. Sin decir nada sobre ello me conduce a la cocina donde estaban algunos catres. Allí me esperaba su ma- rido. Me ofrecen un banquito para sentarme. Ellos también lo hacen.

Se los veía y escuchaba desbordados y desamparados, sin saber el porqué

Médico Psicoanalista. Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Profesor Titular de Clínica Psicológica de Niños y Adolescentes, Carrera de Psicología, UCES. Profesor de la Ca- rrera de Especialización en Psicoanálisis con Niños, UCES (en convenio con APBA).

60

CUESTIONES DE INFANCIA

de lo ocurrido y aterrorizados por la idea que de su hija se mate, o

de lo ocurrido y aterrorizados por la idea que de su hija se mate, o que se “muera por falta de aire o de alimento”. Mis preguntas llevan a historizar el suceso. Pregunto por lo inmediato y lo mediato. Me dicen que no entien- den lo que pasa, que Miriam, tal es el nombre de la joven, es una chica a la que siempre le dieron todos los gustos. Única hija, refieren que fue así para poder dedicarse más exclusivamente a ella. La vida de los dos había sido tan difícil y dolorosa que querían para ella lo contrario. Siempre fue ca- llada, pero la notaban más introvertida en los últimos tiempos; también ha- bía engordado pero el médico les decía que estas cosas eran habituales en la pubertad. No es mi propósito hacer un historial. Sólo referirles este pri- mer encuentro, esta primera entrevista larga y llena de angustia en la que a partir de mi pregunta por el acento extranjero comenzaron a surgir algunos de los siguientes datos: ambos miembros de la pareja eran inmigrantes de un país destruido por la guerra. Sobrevivientes de la misma tenían familia- res muy cercanos muertos en esas circunstancias. Luego la llegada de cada uno al país, el conocerse en una reunión de la colectividad, una de las muy pocas a las que ella (la madre) concurriera, su casamiento, el éxito empre- sario, el nacimiento de la hija. Una vida con comodidades materiales, casi ninguna familia y muy pocos amigos.

La pregunta sobre “por qué le pasa esto”, además del “¿qué hacemos?”, in- sistía una y otra vez ¿Cuál es la causa? ¿ De dónde le viene esto? “Justamen- te ella que tiene una vida tan distinta a la que tuvimos nosotros, ni siquiera le hemos contado lo que nosotros pasamos”. Un desencuentro se les impo- nía. Hablaba más la madre, pero ambos padres acordaban que sobre las historias desgraciadas mejor era ni hablar. Los padres y una hermana un po- co mayor del padre murieron en un campo de concentración, hermanos de la madre dispersos por el mundo y sin saber nada de uno de ellos. Pero los dos agregaban: “Ya pasó tanto tiempo que para qué acordarse”.

Esta situación, como les contaba, me sucedió hace muchos años. No obs- tante el impacto que recibí, por la conjunción de hechos que aparecían me llevan a narrarla hoy una vez más y para el tema que nos ocupa.

Quiero insistir sobre algo que se produjo en el encuentro conmigo y que fue el silencio que guardaron, bajo la forma de ni siquiera advertirlo, sobre el porqué de las condiciones en que se hallaba el departamento. Obvia- mente yo imaginé que se trataba de un departamento en refacción pero re- sultaba súmamente extraño que no aludieran frente a mí, que era un recién llegado sobre las molestias e inconvenientes que tal situación acarreaba. Un escenario, del que no se extrañaban, y que a la luz de lo que contaban, traía

CUESTIONES DE INFANCIA

61

otro escenario de ruinas y destrucción, del cual no parecían darse cuen- ta. En ese

otro escenario de ruinas y destrucción, del cual no parecían darse cuen- ta.

En

ese escenario esta familia fue sacudida por el encierro de su hija y por

las

amenazas de muerte que esta profiriera. El terror no les permitía pensar.

El insistente ¿Por qué pasa?, es una pregunta por el origen de la situación.

A través de la llegada del analista, surge una pregunta: ¿cuál es la causa? Y

esta es una pregunta que los analistas esperamos, y hasta alentamos a que

se produzca en tanto permitirá aunar lo que sucede a algo no sabido y del

que piensan que alguien puede responder. En este caso el lugar podía ser

ocupado por mí en tanto psicoanalista.

Una vez que el interrogante se instala no resultará siempre fácil que éste se sostenga o que sostengan el interés por conocer posibles determinantes. Si

de

padres se trata o de varios integrantes de un grupo familiar no habremos

de

esperar una posición simétrica o idéntica entre ellos. Habremos de con-

tar

con la posibilidad de distintas posiciones férreamente mantenidas o con

básculas que hacen que la resistencia, a un posible trabajo, se ubique más

de un lado o de otro.

De allí que las primeras intervenciones de un analista resultan fundamenta-

les, para permitir la instalación de una transferencia indispensable para cualquier trabajo posterior, con ellos, con la hija, con todos juntos según se pueda ir siguiendo. “Dosificar la angustia” es un importante consejo que tanto Freud como Lacan nos han legado y que llevan a pensar en cada ca-

so cómo hacerlo.

Retomando el interrogante acerca de la causa quisiera hacer algunas acla- raciones en general.

Un hecho que sucede nunca esta ahí ya constituido, sino que deviene. Es fruto de composiciones, de combinaciones, es fruto de una serie de ligadu- ras y desligaduras que a su manera insisten.

Un hecho puede quedar allí, como algo incomprendido pero que pasará, o como algo demasiado comprendido porque vuelve siempre igual.

O puede transformarse en un acontecimiento en tanto abre otro campo en

transferencia, que llama a una recomposición, que pide por un nuevo sentido.

En esta nueva franja se presenta el trabajo del análisis por el cual toda nueva si-

tuación recompone aquella que la precedía. Esta recomposición no es homo-

62

CUESTIONES DE INFANCIA

logable a la modificación de actos o de formas de pensar de un individuo. La

logable a la modificación de actos o de formas de pensar de un individuo.

La orientación de la recomposición está referida a una constelación de si-

tuaciones a través de la historia. Los sucesos que atraviesan la vida no pue- den reducirse a situaciones cerradas y ubicarlas concretamente en fecha y lugar. Hay que entender que han ocurrido una serie de hechos que abren temporalidades múltiples, muchas veces contradictorias y que se actuali- zan, se encuentran ante determinadas circunstancias. Creo sostener con es-

to la noción freudiana de desencadenante actual de sus series complemen-

tarias. Series que llevan a pensar que una no puede ser sin las otras. Leo también en Freud (Freud, S. 1934-8 [1939]) que si se consideran los proce- sos de transmisión entre generaciones, las historias de nuestros antepasa- dos, como nos dice, los acontecimientos psíquicos no sólo abarcan la vida de uno solo sino varias vidas. Hay historias que pueden “dormir” por mu- cho tiempo y que luego por circunstancias puntuales surgen o irrumpen aún en otra generación. 1

¿Qué es el tiempo?

El tiempo en psicoanálisis como nos muestra nuestro trabajo no es nunca

una flecha lineal: desde el momento en que algo se actualiza, resignifica lo que antecedió para dar lugar a lo por venir.

De esta forma pienso que los psicoanalistas entendemos los cambios deste- rrando así la idea de los mismos como algo a alcanzar dirigiéndose lineal- mente a una meta concebida como ideal.

El trabajo del análisis lleva a una apertura hecha por la vía de las preguntas

hacia otras búsquedas, otros modos de decir, de percibir y percibirse. Este movimiento es el que permite la recomposición de los tiempos y en mucho excede a la de un orden lineal o cronológico.

A este respecto Lacan apunta “la historia no es el pasado. La historia es

el pasado historizado en el presente, historizado en el presente porque ha sido vivido en el pasado” (Lacan, J.,1981, pág. 27). La historia, pues,

1 Pero una nueva complicación sobreviene si reparamos en la probabilidad de que en la vi - da psíquica del individuo pueden tener eficacia no sólo contenidos vividos por él sino otros que le fueron aportados con el nacimiento, fragmentos de origen filogenético, una herencia ar - caica.”. [Moisés y la Religión Monoteísta (Freud, S.;1934-8 [1939]) ].

CUESTIONES DE INFANCIA

63

no puede ser confundida con el pasado, y tampoco con lo vivido. El psicoanálisis de

no puede ser confundida con el pasado, y tampoco con lo vivido.

El psicoanálisis de niños aportó y aporta mucho en ese sentido. Más que la cuestión de lo que ha vivido, el niño se plantea la de su destino, que po- dríamos formular así: ¿Cuál es mi lugar en la historia, donde se me recono- ce? El niño mira más la reconstrucción de una autobiografía y al sentido de la historia que al inventario de lo que vivió.

¿Qué significa mi historia? podría decir el niño: este sería según el juicio de Lacan, el nivel en el que se debe oír la pregunta, porque es justamente res- pondiendo en este nivel como el analista contribuye a la resolución del sín- toma, más allá de que no pueda desconocer la dimensión de lo vivido.

Entonces lo que la clínica nos trae es una reversión de la relación causal clásica, al resultar evidente que los efectos continúan componiendo sus propias causas.

Hay situaciones en la vida que, más que otras, convocan algunos rasgos de origen y sólo por el efecto que producen podemos deducirlos. Cuando por medio del análisis se lo puede nombrar, el sujeto puede reconocer que has- ta ese momento se miraba parcialmente desde ese único lugar donde el tiempo quedaba estancado a la manera del tiempo que no pasa. De esta for- ma la historia se irá recomponiendo o rescribiendo desajustando los centra - mientos únicos.

El Tiempo detenido y el Tiempo que transcurre

En el caso que he narrado -que transcurrió hace tiempo pero que hoy se vuelve a componer a la luz de este escrito, del tema y de los probables en - cuentros y desencuentros que supongo con los lectores- se me hizo paten- te el entrecruzamiento de tiempos, que resultaba ignorado por los miem- bros de esta familia a la manera de la represión y principalmente al modo del rechazo o desestimación y que por tal condición aparecía como un pu- ro dolor incomprensible. Me encontré con un tiempo detenido, un tiempo que no pasa que no podía entrelazarse con el que pasa, con lo nuevo. Una destrucción, un escenario sórdido que no podía nombrarse reaparecía en este nuevo tiempo que era ahora el de la reparación, decoración de una ca- sa. Entrecruzamiento que también Miriam traía con su cuerpo con su mo- mento de cambios. Un tiempo de pubertad que se corresponde con el de encuentro de un objeto exogámico, con un cuerpo sexuado, con un desa- simiento de los padres.

64

CUESTIONES DE INFANCIA

Algunas consideraciones finales Me encontré que con esto había que hacer algo. Entrevistarme con los

Algunas consideraciones finales

Me encontré que con esto había que hacer algo. Entrevistarme con los pa- dres fue la primera y única posibilidad con que contaba en este caso. Una urgencia había hecho que me convoquen como también una situación ge- nerada por la hija se había convertido en un desesperado recurso de ésta para hacerlos hablar.

Esta entrevista fue la primera pero no lo pensé, ni lo pensaría como la últi- ma.

Incluir entrevistas con los padres según el momento que así lo requiera el analista y/o a veces ellos, es una herramienta de suma utilidad para todos. La finalidad es escuchar la angustia cuando es manifiesta o hacer que apa- rezca cuando ésta es ignorada.

La finalidad es además enterarlos de fragmentos de la historia que el actuar de los hijos trae a veces sólo como hilachas incomprensibles.

Al mismo tiempo es la posibilidad de instalar y acompañarlos en la apari- ción de preguntas que intenten mover los tiempos coagulados. Queda así claro que la repetición en la cura no es simple reactualización del pasado en el presente, sino encuentro en la transferencia de un tiempo que pasa y de un tiempo que no pasa. En el acto mismo de este encuentro se actuali- za un tiempo identificante, de suerte que unas huellas se identifican mutua- mente en unos “paréntesis de tiempo”. El analista, aquel por quien eso ocu- rre, es entonces un “eje de temporalización” (Perrier, F. 1981). Esto hace aparecer más de una versión sobre acontecimientos vividos, permitiendo “podar” las significaciones tanáticas que tantas veces recaen sobre los hi- jos. Significaciones tanáticas en tanto quedan como únicas y que en el ca- so que nos ocupa podrá ser: NUESTRA HIJA TIENE QUE TENER TODA LA FELICIDAD QUE NO TUVIMOS NOSOTROS. Frase constituyente e impres- cindible, pero que aplicada a ultranza, para todo momento o situación, de- jará anclado a un hijo en un único lugar. Recortar ese sentido mortífero es iniciar un trabajo de duelo que resultará fundamental.

Las entrevistas son también la posibilidad de brindarles un espacio a los pa- dres, que luego podrán ir a buscarlo a otro lado. Un espacio para tramitar el dolor, incomprensible para ellos, de un tiempo de crecimiento de los hi- jos que reactualiza lo padecido por ellos. Son un recurso, una herramienta, que resulta una pieza clave, pieza que también habremos de entender co-

CUESTIONES DE INFANCIA

65

mo la de quitar al hijo un peso que a veces sólo recae en él.

mo la de quitar al hijo un peso que a veces sólo recae en él.

Estos padres sin familia, o con una familia exterminada, sólo parecían tener a la hija como único pilar o sostén y si este amenazaba con morirse o de- saparecer, tal vez para aparecer de otra manera, se mostraban con un de- samparo o indefensión realmente conmovedora.

Este es un caso extremo tal vez pero que nos permite ver con aumento lo que en situaciones menos graves aparece ante hechos que alteran una ha- bitualidad o rutina presentificando lo indómito de aquello que se impone como más allá del principio del placer.

Primera Versión: 26/10/04 Aprobado: 1/11/04

Bibliografía

Freud, Sigmund: (1934-8 [1939]) “Moisés y la Religión Monoteísta”, Obras Completas, Vol. 23,.Buenos Aires. Amorrortu Editores, 1976.

Lacan, Jacques: (1981) “Los escritos técnicos de Freud”. El seminario, Libro I,. Buenos Aires. Editorial Paidós.

Perrier, François: (1981) “El cuento de la Buena Pipa”. Escritos Psicoanalíti - cos I. Buenos Aires. Ediciones Petrel.

Resumen

La presentación de un caso clínico sirve de apoyo para plantear el tema del tiempo en psicoanálisis: el de la historia y el de la transferencia junto con el de las intervenciones del analista.

El tiempo en psicoanálisis no es nunca una flecha lineal, desde el momen- to en que algo se actualiza resignifica lo que antecede para dar lugar a lo por venir.

Lejos de entender los cambios como algo a alcanzar dirigiéndose a una me- ta concebida como ideal, la dirección de la cura propone una apertura ha- cia otras búsquedas, otros modos de decir, percibir, percibirse.

Para finalizar una detenida consideración sobre la función de las entrevis-

66

CUESTIONES DE INFANCIA

tas con los padres, de los encuentros y desencuentros que ellos nos traen, lleva a

tas con los padres, de los encuentros y desencuentros que ellos nos traen, lleva a ubicar el trabajo del analista con niños y adolescentes.

Palabras clave: tiempo; repetición; historia; pasado.

Summary

The presentation of a clinical case serves the purpose of introducing the sub- ject of time in psychoanalysis: that of history and transference along with the interventions of the analyst.

Time in psychoanalisys is never a linear arrow, since at the instant in which something updates itself the meaning of what was before is replaced for what is to come.

Far from understanding changes as something to reach by going to a desti- nation conceived as ideal, the direction of the cure suggests an opening to other quests, other ways of saying, of perceiving the world and the own self.

Finally, a thorough consideration of the function of the interviews with the parents, of the fortunate and unfortunate events that they bring to us, leads to a correct placement of the analyst’s work with children and adolescents.

Key words: time; repetition; history; past.

Résumé

Un cas clinique ilustre le théme du temps dans la psychanalyse: le temps de l’histoire et le temps de la transfert avec les interventions de l’analyste.

Le temps n’est jamais une ligne. Il résignifie le qui précéde pour donner un lieu á ce qui est l’avenir.

On ne doit pas entendre les changements comment un point á suivré, com- ment un idéal.

La direction de la cure proposse s’ouvrir jusqu’autres mots de dire; de per- cevoir et de ce percevoir.

Pour concluir l’auteur fait une consideration sur les entrevues avec les pa- rents et les tr avail de l’analyste avec les enfants et les adolescents.

CUESTIONES DE INFANCIA

67

Mots clés: temp; répetition; histoire; passé. Osvaldo Tulio Frizzera Araoz 2879, 5° “C” (1425) Ciudad

Mots clés: temp; répetition; histoire; passé.

Osvaldo Tulio Frizzera Araoz 2879, 5° “C” (1425) Ciudad de Buenos Aires Tel.: 4804-1947 ofrizzera@hotmail.com

68

CUESTIONES DE INFANCIA

L A INTERMEDIACION 1 PARENTAL EN LA ELABORACION DE LA SEPARACION DEL NIÑO EN EL

LA INTERMEDIACION 1 PARENTAL EN LA ELABORACION DE LA SEPARACION DEL NIÑO EN EL JARDIN MATERNAL

Graziella Fava Vizziello Federica Deganutti Sara Pasquato

Introducción

• • Sara Pasquato • • • Introducción a mediatización de los padres es un aspecto

a mediatización de los padres es un aspecto fundamental de la paren - talidad, y ha sido estudiada por diversos clínicos (Cramer, B.; Palacio Espasa, F., 1994; Palacio Espasa, F.; Manzano, J.; Zilkha, N, 2001), quienes han individualizado las diversas modalidades de ésta en los distin- tos “L moment” (Life moment/momentos de vida, Stern, 1994).

La psicología experimental se ha interesado en las modalidades de presen- tación de los afectos, historias, narraciones y personas construyendo situa- ciones estandarizadas para la investigación, con la finalidad de tener resul - tados confiables científicamente. Por otra parte, en estos últimos años la psi- cología de los afectos y de las emociones (Harris, P.L., 1989), como los es- tudios sobre la narración 2 (Spence, D.P., 1982; Smorti, A., 1994; Stern, 1994; Main, M. Goldwin, R., 1995) han superado numerosos problemas de orden teórico y práctico. Esto puede ser señalado a través del ejemplo del análisis de uno de los factores centrales: los estudios de Main y Solomon (Main, M.; Solomon, J., 1990) y otros autores de la escuela del “apego”, sos- tienen que los padres (la madre en porcentaje más alto que el padre) me- diatizarían la realidad al niño conforme a sus propias modalidades de “ape- go”, como hemos deducido de la codificación de las grabaciones verbales del “Adult Attachment Interview”, en base a una codificación estructuralis-

Profesora de Psicopatología General y de Psicopatología del Desarrollo de la Universidad de Padua. Italia. Psicóloga en Aprendizaje. •••

1 Se ha traducido el término “Mediazione”, por “Intermediación” cuando se refiere a la fun-

ción investigada en este trabajo y “Mediatización” cuando se refiere a la acción de los padres en el ejercicio de esta función. N. de T.

En la terminología teórica de nuestro país se comprende “narrativa”, como el estudio del re- gistro del discurso parental. N. de T.

Psicóloga en Aprendizaje.

2

CUESTIONES DE INFANCIA

69

ta. El tipo de apego con la madre a los doce meses sería, por esta

ta. El tipo de apego con la madre a los doce meses sería, por esta razón, en parte previsible desde el embarazo, de tal manera que a los dieciocho me- ses de edad, el niño ya empezó su trabajo de integración [synthesis] entre el apego con la madre, con el padre y con los otros caregivers.

En cambio, según los estudios de D. Stern (Stern, D.N., 1990) y de una vas- ta gama de estudios clínicos (Golse, B.; Burstejn, C., 1994; Zeanah, C.H., 1994; Fava Vizziello, 2004) cada “L moment” permite reconstruir la propia historia de modo siempre diverso ya que la madre co-construye o re-cons- truye momento por momento su propia historia en la interacción con el ni- ño. La mediatización sería entonces, el resultado de un proceso circular muy complejo e imprevisible.

No obstante, no hemos encontrado estudios específicos sobre el diferen- te impacto que la demanda respecto de determinada mediatización pu- do tener sobre los padres en base, ya sea a la modalidad de interacción prevalente con el hijo, o al tipo de suceso o tarea que se necesita me- diar.

Este trabajo se propone como una continuación y profundización del estu- dio sobre la modalidad de reacción del niño en el jardín maternal 3 después de la separación del progenitor 4 (Fava Vizziello, G.; Palacio Espasa, F.; Cas- sibba, L., 1992).

La atención fue dirigida a los factores que podían tener influencia sobre la capacidad del niño de reorganizar su funcionamiento mental e interactivo con el ambiente después de la separación matutina en el jardín maternal.

La situación experimental preveía, antes de la separación, la introducción de cinco minutos de juego libre entre progenitor y niño con juguetes des- conocidos, para indagar:

a) las modalidades de interacción típicas de la díada;

b) la eventual asociación entre los esquemas comportamentales activados

3 Se ha traducido “asilo nido” como equivalente en nuestro medio al “jardín maternal”. N. de T.

4 Se ha decidido traducir “genitore” (que alude a “quien da vida o crea”), como “progeni- tor” ya que el término en italiano no discrimina el género del agente. Para el plural “genito- ri” se ha traducido “padres”. N. de T.

70

CUESTIONES DE INFANCIA

durante esta interacción y la capacidad del niño de reaccionar a la separa- ción. En

durante esta interacción y la capacidad del niño de reaccionar a la separa- ción.

En tal trabajo, la reorganización del niño era evaluada en función de su ca- pacidad de empeñarse en una actividad y de empezar interacciones con pa- res y/o adultos referenciales (maestras jardineras/educadoras 5 ) (Fava Vizzie- llo, G.; Palacio Espasa, F.; Cassibba, L., 1992).

Los resultados obtenidos evidenciaron cómo tal capacidad estaba conecta- da con tres factores:

1. edad de inserción del niño en el jardín maternal: los niños se reorgani- zaban con más dificultad cuando tenían una edad entre los 6 y 9 meses;

2. edad del niño : a la edad de 12-13 meses aparecían los mayores proble-

mas de reorganización. En esta fase el niño tiene nuevas capacidades mo- toras (deambulación) que le permiten un control omnipotente sobre el am- biente y el progenitor, a condición de que éste esté presente físicamente co- mo garante de su seguridad (Bowlby, 1988; Mahler, M.; Pine, F., Bergman, A., 1975).

3. capacidad del progenitor de reconocer el impacto de la separación sobre

el mundo afectivo del niño.

El progenitor que está en condiciones de representarse y sostener la tristeza manifestada por el niño, le permite reorganizarse mejor a su hijo.

No surgió ningún resultado respecto a la hipótesis de una posible asocia- ción entre la calidad de la interacción progenitor-niño y la reorganización de este último. En cambio, resultó que el momento de juego adicional en- tre los dos no constituía en sí un factor facilitante para el niño: por el con- trario, algunos padres habían observado un aumento significativo de la an- gustia del hijo en el momento de la separación. Esto probablemente depen- día de la ruptura del esquema interactivo habitual y del flujo representativo que el progenitor y el niño compartían sobre este acontecimiento (Stern, D.N., 1985).

De todas maneras, este problema no concernía a la totalidad de las díadas

5 Se ha traducido “puericultrici” como “maestra jardinera” o “educadora”. N. de T.

CUESTIONES DE INFANCIA

71

progenitor-niño, que en muchos casos parecían aprovechar este espacio de juego y considerarlo un agradable

progenitor-niño, que en muchos casos parecían aprovechar este espacio de juego y considerarlo un agradable complemento de la vida diaria o cotidia- na común.

Los resultados del precedente estudio han, entonces, delineado una nueva

dirección de análisis que para esta investigación, ha llevado a la construc- ción de un diseño experimental a fin de evaluar sistemáticamente el impac-

to

de la secuencia de juego en la separación cotidiana.

A

tal fin, se hizo necesario confrontar dos situaciones: una habitual (Libre)

y

otra caracterizada por el momento de juego (Estructurada), para eviden-

ciar cuáles factores actúan en la determinación de las reacciones del niño ante la separación del progenitor.

En nuestro diseño experimental se ha supuesto la existencia de una diferen- cia en la reacción del niño a la separación entre la situación Libre y la Es- tructurada y se ha intentado buscar dentro de las funciones de los padres los determinantes posibles de las reacciones del niño.

De hecho es el progenitor quien atribuye significado a los acontecimientos y en un contexto específico es quién se coloca como “mediatizador” entre la consigna y los hábitos compartidos normalmente con el niño (Emde, R.N.; Sameroff, A.J., 1989). Hemos definido la variable Intermediación co-

mo la función del progenitor que aparece a nivel interactivo en la situación específica de nuestras observaciones y que mide su capacidad de adaptar-

se de manera flexible a un contexto modificado por nuestra consigna y, a su

vez, presentárselo al niño (Bowlby, J., 1988).

En consecuencia, se analiza la modalidad con la cual los nuevos elemen- tos del contexto son filtrados a través del mundo representacional del pro- genitor y convertidos en “significados compartidos” en la interacción con el niño (Emde, R.N.; Sameroff, A.J., 1989). La particular situación interactiva es el resultado del encuentro diádico en aquel momento y por aquella es- pecífica situación y no constituye la Relación en sí misma, ya que carece de una historización y de una memoria.

La Hipótesis base de nuestro estudio considera, por lo tanto, la “Intermedia- ción parental” como un factor que influye las modalidades del niño de reor- ganizarse frente a la frustración por la separación.

Se puede suponer que a nivel de la conducta una actitud específica del pro-

72

CUESTIONES DE INFANCIA

genitor influye en las modalidades del niño de investir objetos y personas después de la

genitor influye en las modalidades del niño de investir objetos y personas después de la partida o ausencia de éste, y que a nivel representativo una mejor capacidad de mediación del progenitor se corresponde con a una buena posibilidad de representarse las necesidades de su hijo.

Algunas modalidades de mediatización tenderían, entonces, a favorecer la separación del niño, a diferencia de otras que la harían particularmente compleja y difícil. Particularmente se supone que cuando el progenitor ejer- ce esta función quedan implicados tres ámbitos diferentes:

1. el esquema de la conducta: activado dentro del específico contexto con-

siderado;

2. la vivencia emocional;

3. la relación definida por la interacción actual y por los modelos de inte -

racción pasada (Stern, D.N., 1990).

A nivel de los estándares de procedimiento, en la situación experimental creada se evidenció una doble ruptura en cada uno de estos ámbitos: al pro- genitor se le pide adaptarse rápidamente a una nueva situación sobre la cual pesa el fantasma del juicio externo, mientras que al niño se le pide ha- cer frente a un imprevisto cuyo impacto sobre sus modalidades afectivas y de conducta podrán variar según la mayor o menor seguridad de su base de apego (Bowlby, J., 1988).

Los estudios de Emde (Emde, R.N.; Sameroff, A.J., 1989) sobre el cen- tro del núcleo afectivo del Sí, parecen ofrecer bases válidas a esta hi- pótesis: la experiencia afectiva compartida en la interacción diádica or- ganiza las primeras representaciones del sí mismo y la adquisición de los procederes, de las reglas y de las primeras normas morales. El inter- cambio interactivo real se convierte en el terreno sobre el cual se jue- ga la transmisión de las normas de conducta (alternancia de turnos, mantenimiento del ritmo, etc.) que de individuales se vuelven compar- tidas, en dirección a la formación de las primeras normas superyoicas del niño.

Stern (Stern, D.N., 1985, 1990) subraya, además, el impacto del mundo re - presentacional de la madre sobre la interacción: él hipotetiza la existencia de “representaciones activas” de la madre que incluyen al niño y a su mo- do de ser, a ella misma, al padre, a las figuras parentales etc., y que, en par- te, se ponen en acción en la interacción con su hijo. Estas representaciones pasan a ser parte de los “factores latentes” que condicionan tanto la interac-

CUESTIONES DE INFANCIA

73

ción real como sus aspectos emotivos, sobre la base de la “sintonía afectiva”, donde el

ción real como sus aspectos emotivos, sobre la base de la “sintonía afectiva”, donde el diálogo madre-niño está cargado de intercambios empáticos: aquí el progenitor manifesta haber reconocido el significado y la emoción conec- tadas con una acción del hijo, restituyéndoselas durante la interacción.

Muestra

Se estudió una muestra de veintiocho niños, quince varones y trece muje- res, concurrentes al jardín maternal de una pequeña ciudad. Los niños fue- ron divididos en cinco grupos de edades diferentes: 9, 13, 19, 25 y 30 me- ses y eran acompañados al jardín maternal, prevalentemente, por su madre (89,3%). Dentro de la muestra tres niños fueron excluidos: uno por razones organizativas de la investigación, otro por razones externas (traslado) y el último porque sus padres rechazaron la propuesta de participar en el estu- dio. Suponemos que, probablemente, en este último caso nos habríamos encontrado frontalmente con evidentes dificultades de mediatización del progenitor, quien entonces prefirió renunciar desde el principio. Cada niño estaba inserto en el Jardín desde hacía más de quince días.

Técnicas de recolección de los datos

El diseño experimental estaba compuesto por dos fases:

VIDEOGRABACIÓN de:

1)

Situación Libre: el progenitor recibe la consigna de comportarse confor- me a las habituales modalidades de acompañamiento y separación;

2)

Situación Estructurada: organizada una semana después de la Libre; un momento antes de la entrada al jardín maternal el progenitor recibe la consigna de detenerse a jugar con los juguetes preparados en el salón y de separarse del niño cuando lo considere más oportuno.

En las dos grabaciones se registraron también los cinco minutos sucesivos a la separación para observar las reacciones del niño.

ENTREVISTA con el progenitor que participaba en las grabaciones a fin de indagar tres areas específicas:

a) representación que el progenitor tiene del niño;

b) percepción que el adulto tiene de la vivencia del niño respeto a la ex- periencia del jardín,

74

CUESTIONES DE INFANCIA

c) recuerdos del progenitor respecto a las separaciones en su propia infan- cia. Durante la

c) recuerdos del progenitor respecto a las separaciones en su propia infan- cia.

Durante la entrevista estructurada se suministró una escala compuesta de veinte adjetivos bipolares, cada uno de los cuales delimitaba un continuum entre 0 y 100 donde el progenitor tenía que hacer una cruz para definir la

percepción de su hijo. La escala, construida a partir de estudios anteriores

y a través de discusiones en el grupo de investigación, comprendía adjeti-

vos relativos a la conducta (por ejemplo, agresivo, aislado, etc.) y al tempe- ramento (por ejemplo, fácil, confiado, indefenso, etc.) (Main M., Kaplan N.

y Cassidy J.,1985; Attili G., 1990).

Escala de adjetivos

INQUIETO

QUIETO

PASIVO

ACTIVO

DISTRAÍDO

ATENTO

IMPULSIVO

REFLEXIVO

OBEDIENTE

DESOBEDIENTE

LINDO

FEO

TESTARUDO

COMPLACIENTE

AFECTUOSO

INDIFERENTE

FACIL

DIFICIL

CURIOSO

DESINTERESADO

DEFENDIDO

INDEFENSO

AISLADO

SOCIABLE

RUIDOSO

SILENCIOSO

CONFIADO

TEMEROSO

AGRESIVO

DULCE

FLEXIBLE

RIGIDO

ADAPTABLE

NO ADAPTABLE

CONSTANTE

INCONSTANTE

INERTE

PROPUESTO

EVITANTE

ACEPTANTE

CODIFICACION DE LOS D ATOS

Las videograbaciones efectuadas y la entrevista semi-estructurada han sido codificadas mediante una grilla de 127 variables por medio de las cuales se

CUESTIONES DE INFANCIA

75

pudo efectuar un análisis puntual del desarrollo de los acontecimientos. El análisis estuvo focalizado sobre

pudo efectuar un análisis puntual del desarrollo de los acontecimientos. El análisis estuvo focalizado sobre los componentes de expresión emotiva, in- teractiva y lúdica de la conduca observada y sobre las representaciones pa- rentales surgidas en la entrevista.

Las SECUENCIAS analizadas fueron:

1. Entrada al jardín maternal de la díada progenitor-niño, apostamiento en

el vestuario y sucesiva entrada en el salón, analizadas por medio de las si- guientes variables:

Humor del niño (Massie H.N., Campbell M.D., 1983; Palacio Espasa F.,

1989).

- escala de la ansiedad (a disgusto/levemente tenso/sereno);

- escala de la tristeza (triste con llanto/normotímico/sonriente);

- cólera (presente/ausente);

- agresividad (presente/ausente);

- conductas de consuelo (presente/ausente).

Modalidad de socialización (Massie H.N., Campbell M.D., 1983; Palacio Espasa F., 1989; discusión del grupo).

-

iniciativa social (ausente/parcialmente presente/tomada);

-

aceptación de la iniciativa de los otros (falta de propuestas/oposición/ alternancia/aceptación);

-

toma de iniciativa para entrar en el salón (progenitor/niño);

-

contacto físico progenitor-niño (distante/de la mano/en brazos).

2.

Juego compartido entre progenitor y niño: aspectos emotivos y tónico-

expresivos.

Se han repetido las variables utilizadas para el humor del niño y para la mo- dalidad de socialización. Además, para un análisis más detallado, se han in- troducido variables más complejas tales como:

Tipo de interacción: insuficiente/incoherente/satisfactorio/sobrecargado (Clark G.N., Seifer R., 1986; Kreisler L., 1984; Kreisler L., Cramer B., 1983; Kaplan H.I., Sadock B.J., 1996).

Afecto del progenitor y reciprocidad diádica (Clark G.N., Seifer R., 1986).

Variables que definen la Modalidad de juego:

76

CUESTIONES DE INFANCIA

- presencia de actividad lúdica (Palacio Espasa F., 1989); - tipo de juego (no juega/factual

- presencia de actividad lúdica (Palacio Espasa F., 1989);

- tipo de juego (no juega/factual 6 /funcional/imitativo/presimbólico);

- tipo de contacto lúdico con el progenitor o con un eventual compañe- ro (independiente/fracasado/imitativo/complementario);

- dirección de la mirada (Ainsworth M., Blehar MN., Waters E. et al.,

1978);

- aversión a la mirada (Clark G.N., Seifer R., 1986);

- posición corporal del niño y del progenitor (lejos o de espaldas /alter- nancia/ proximidad o contacto visual).

3. Separación

- modificación del estado afectivo (presente/ausente);

- momento de aparición de un nuevo afecto (inmediato/levemente diferi- do/diferido);

- duración del nuevo afecto (breve/media/larga).

4. Post-separación (evaluación de la reorganización del niño). Se han repetido las variables relativas al “Humor del niño”, a la “Modalidad de socialización”, y a la “Modalidad de Juego”. Se ha introducido además una variable relativa a la búsqueda de contacto con un adulto (maestra jar- dinera) por parte del niño (Palacio Espasa, 1989). Al término del momento de separación, durante toda la interacción lúdica entre progenitor y niño, se ha evaluado la variable “Tipo de Intermediación”, que se compone de tres categorías:

Intermediación no sintónica

El progenitor está lejos del niño físicamente o emotivamente: es indiferente a la consigna o propone, de modo mecánico, juegos al niño sin generar al- gún placer lúdico. El progenitor puede ser incoherente en la propuesta de juegos al niño: promueve juegos cuando éste está interesado en otros y no considera sus propuestas de juego. Se pone ansioso y puede pedir ayuda a la educadora para separarse del niño. La duración de la interacción puede ser inferior a un minuto o alargarse mucho.

Intermediación ambivalente

El progenitor se interesa en el juego de manera intermitente y sigue sólo par-

6 “Pertinente a una determinada realidad del hecho”. N. de T.

CUESTIONES DE INFANCIA

77

cialmente la consigna, sacando un cierto placer lúdico (sonrisas, intercam- bios vocales, juego compartido, turnos

cialmente la consigna, sacando un cierto placer lúdico (sonrisas, intercam- bios vocales, juego compartido, turnos alternados) y manifestando a veces preocupación en la búsqueda de indicaciones y confirmaciones de lo que está haciendo (pregunta si está jugando correctamente con el pequeño o bien, cuándo puede separarse de él).

Intermediación sintónica

El progenitor obtiene placer del juego compartido activamente con su hijo, (sonrisas, intercambios vocales, juego compartido, turnos alternados). Pue- de estar físicamente lejos, pero igualmente sigue constantemente al niño en su actividad (mirada, comentarios verbales, atención vigilante), atento a res- ponder a las solicitudes del niño y aceptando al mismo tiempo la autono- mía de juego del hijo.

En la ENTREVISTA con el progenitor se han tomado en consideración vein- ticinco variables para analizar las tres áreas examinadas; además, son vein- te las variables consideradas para la escala de adjetivos, una para cada ad- jetivo bipolar.

Sobre estas variables se han efectuado algunas elaboraciones estadísticas, en particular:

a) análisis de las frecuencias y de las medias;

b) aplicación del modelo de “análisis multipla log-lineare” con significati-

vidad a = 0.5 entre la variable “Intermediación” y todas las otras variables, en tablas a doble entrada, y a triple entrada para comparar “Intermediación”, con la variable “Situación Libre” y la variable “Situación Estructurada”;

c) aplicación del T-Student para los adjetivos de la escala;

d) verificación de la Consistencia Interna de la escala a través del Coefi -

ciente a de Cronbach (a = 0.72).

RESULTADOS

Tomemos ahora en consideración algunos datos obtenidos por el análisis “múltipla log-lineare”; los datos más importantes aparecen en las tablas y la discusión completa de los resultados se hará en el párrafo siguiente. Los da- tos en las tablas representan las frecuencias observadas, a las cuales corres- ponden los “puntos z” del análisis estadístico; donde hay una significativi- dad aparece un asterisco.

78

CUESTIONES DE INFANCIA

Nivel de la conducta (datos sobre las grabaciones en video). A) Comparación entre Situación Libre/Situación

Nivel de la conducta (datos sobre las grabaciones en video).

A) Comparación entre Situación Libre/Situación Estructurada.

En general, comparando la Situación Libre y la Estructurada para las varia- bles relativas a los momentos antes, durante y después de la separación, se observa una evidente tendencia de la díada a mantener las mismas modali- dades de conducta. No aparecen diferencias significativas para ninguna va- riable en los diversos momentos de la investigación. En particular, en el mo- mento de la entrada en el VESTUARIO del jardín maternal, el nivel de an- siedad del niño resulta ser “sereno” en ambas situaciones y la capacidad del progenitor de tomar iniciativas se mantiene igual. Esta tendencia permane- ce también en el momento de juego y durante la separación, caracterizada por el mantenimiento de los ritos habituales (por ejemplo: si en la situación libre el progenitor suele dejar el niño a la maestra jardinera, lo hace tam- bién en la situación estructurada).

B) Comparación entre Intermediación/Situación Libre/Situación Estructurada.

En un análisis global de los datos se pudo, antes que nada, observar como sólo un pequeño número de padres pudo ser clasificado con “intermedia- ción sintónica” (n=6), es decir, capaces de aprovechar el momento interac- tivo de juego para un placer personal y del niño, demostrandose, por lo tan- to, una dificultad específica a integrar positivamente una variación en los esquemas de conducta y rituales ante la gestión de un acontecimiento par- ticularmente estresante.

Hemos, además, profundizado el análisis considerando la influencia de las diferentes modalidades de intermediación sobre los comportamientos de la díada, es decir respecto a las variables únicas, consiguiendo resultados par- ticularmente interesantes. Analizamos, en el interior del momento de juego compartido, la asociación entre la variable Interacción y la Intermediación (Tabla I). Los datos estadísticamente significativos son dos: el primero es el valor marginal de la categoría “Tipo de interacción satisfactorio”, donde veintiuna díadas sobre veintiocho tienen un intercambio lúdico, verbal y gestual armónicos y suficientemente rico; el otro, en cambio, se refiere a la asociación entre la misma variable (“Tipo de interacción satisfactorio”) y la categoría “Intermediación no sintónica”. Lo que resulta significativo es el pequeño número de díadas que teniendo una relación no sintónica, tienen también una interacción satisfactoria (tres díadas sobre veintiuna).

Tabla I. Frecuencias relativas a la asociación entre la variable Interacción y la variable Intermediación.

CUESTIONES DE INFANCIA

79

VAR.26 VAR.43 INTER   MEDIACION INTERACCIÓN No sintónica Ambivalente Sintónica TOT.

VAR.26

VAR.43

INTER

 

MEDIACION

INTERACCIÓN

No sintónica

Ambivalente

Sintónica

TOT.

Insuficiente

3

0

0

3

Incoherente

2

1

0

3

Satisfactorio

3*

12

6

21*

Sobrecargado

1

0

0

1

TOT. P < 0.05

9

13

6

28

Además, resulta significativa la asociación entre la categoría “Intermediación no sintónica” y “Tipo de interacción insuficiente” (tres díadas sobre tres).

Una abstención o una falta de sintonía del progenitor en los encuentros con el niño, parece aquí estar presente exclusivamente dentro del subgrupo de padres que crean una relación no sintónica.

Además, por lo que se refiere a la variable “Afecto del progenitor”, se ob- serva una asociación significativa entre una Intermediación no sintónica y la falta de una respuesta afectiva: es decir, estos padres manifestan una in- capacidad para “centrarse” sobre la interacción, sin expresar participación emotiva en el juego.

Una última significatividad aparece cruzando el tipo “Intermediación am- bivalente” con la variable “Aversión a la mirada ocasional” por parte del ni- ño, como si a una presencia “intermitente” del progenitor correspondiese una actitud especular en el niño.

Tomando en consideración las reacciones emotivas del niño después de la separación, en toda la muestra es significativa la variación del humor en comparación al precedente momento de juego compartido con el progeni- tor (Tabla II – veintidós casos sobre veintiocho). No se encuentran diferen- cias relevantes entre la situación Libre y la Estructurada. En particular, ob- servamos que cuando se presenta un cambio de humor en el niño en la si- tuación Libre se presenta también en la Estrucutrada (n=19), y viceversa, si no hay cambio en una situación no lo hay tampoco en la otra (n=3): los ni- ños mantienen inalterables sus expresiones afectivas independientemente de la variación del procedimento.

Tabla II. Frecuencias relativas a la asociación entre la variable Cambio de

80

CUESTIONES DE INFANCIA

humor en la Situación Libre y la variable Cambio de humor en la Situación Estructurada

humor en la Situación Libre y la variable Cambio de humor en la Situación Estructurada

VAR. 45

VAR. 80

Cambio humor

Libre

Cambio humor

Estructurada

SI

NO

TOT

SI

NO

19•

3*

3*

3*

22*

6*

TOT.

P<0.05

22*

6*

28*

Considerando la influencia de la variable “Intermediación”, en presencia de una Intermediación que no es sintónica, el niño tiende a no mostrar en la Estructurada un cambio de humor, como si en este caso se adecuara implí- citamente a la distancia emotiva manifestada por el progenitor.

Analizando la secuencia después de la separación, un dato relevante surge de la asociación entre la variable “Intermediación” y las variables “Conduc- tas de autoconsolación” en la situación Libre y en la Estructurada. En este cruce se evidencia una relación significativa entre la Intermediación ambi- valente y la constancia de la actitud del niño en las dos situaciones. Es de- cir, si están presentes las conductas de autoconsolación en la Libre, lo es- tán también en la Estructurada y del mismo modo en el caso de su ausencia. Una diferencia de comportamiento entre las dos situaciones aparece cuan- do analizamos la asociación de la misma variable con la Intermediación sintónica. Con este tipo de Intermediación parental, los niños se comportan de modo opuesto en la Libre y la Estructurada; contrariamente, entonces, a cuando enfrentamos los niños con los padres que mediatizan de manera ambivalente. Parece, entonces, que sólo el niño que ha tenido la posibili- dad de “utilizar” positivamente con su progenitor el nuevo acontecimiento (juego compartido), consigue encontrar en el ambiente y en sí mismo, con una modalidad de acercamiento diverso y “plástico” respecto de los cam- bios del contexto, los elementos funcionales para su adaptación y supera- ción de la tristeza.

Nivel representativo (datos relativos a la ENTREVISTA).

Entre los resultados conseguidos en la ENTREVISTA con el progenitor es de particular interés la capacidad del progenitor de dar una descripción de su

CUESTIONES DE INFANCIA

81

propio hijo . En la muestra global observamos (Tabla III) la presencia signifi- cativa de

propio hijo. En la muestra global observamos (Tabla III) la presencia signifi- cativa de una descripción rica y coherente del propio hijo (dieciocho casos sobre veintiocho); además, sobre un total de seis descripciones genéricas, cuatro fueron dadas por padres con Mediación no sintónica y ninguna por padres con Intermediación sintónica.

Tabla III. Frecuencias relativas a la asociación entre la variable Interme - diación y la variable Descripción del niño.

VAR. 45

VAR. 43

INTERMEDIACION

Descripción

No sintónica

Ambivalente

Sintónica

TOT.

del niño

Confusa

0

0

0

0

Genérica

4

2

0

6

Suficiente

4

9

5

18*

Detallada

1

2

1

4

TOT.

9

13

6

28

P <0.05

Finalmente, meritan una particular atención los resultados que se refieren a la escala suministrada durante la entrevista. De la comparación de los dos pefiles perceptivos, obtenidos respectivamente con los padres con Interme- diación sintónica y de aquellos con Intermediación no sintónica, emerge una diferencia significativa en correspondencia con los adjetivos bipolares

significativa en correspondencia con los adjetivos bipolares Figura 1. Comparación entre la descripción per - ceptiva

Figura 1. Comparación entre la descripción per - ceptiva de padres con Intermediación no sintó- nica (línea esbozada) y de padres con Interme- diación sintónica (línea contínua).

padres con Interme- diación sintónica (línea contínua). Figura 2. Comparación entre la descripción per- ceptiva de

Figura 2. Comparación entre la descripción per- ceptiva de padres con Intermediación ambivalente (línea esbozada) y padres con Intermediación no sintónica (línea contínua).

82

CUESTIONES DE INFANCIA

“ constante-inconstante”. Los padres que crean una relación no sintónica perciben al niño como más

constante-inconstante”. Los padres que crean una relación no sintónica perciben al niño como más “inconstante” respecto del grupo de padres con Intermediación sintónica (Figura 1 7 ). Los adjetivos bipolares “distraído-aten - to” permite discriminar una diferencia entre el perfil de los padres con In - termediación no sintónica y aquellos con Intermediación ambivalente, don- de estos últimos parecen, en cambio, percibir a su hijo como más atentos respecto de aquellos con Intermediación no sintónica (Figura 2). No se en- contraron diferencias significativas en la confrontación entre el perfil per- ceptivo de padres con Intermediación sintónica y aquellos con Intermedia- ción ambivalente.

Discusión de los resultados

Para discutir los resultados, nos referiremos a dos niveles de análisis en nuestra investigación: el nivel conductual, obtenido del estudio de las gra- baciones en video, y el nivel representacional, para el cual hemos puesto en consideración los datos provenientes de la entrevista efectuada con el progenitor.

Nivel conductual

En este nivel tomamos en consideración las tres secuencias de videos para analizar mejor las diferencias emergentes entre situación Libre y Estructura- da y para ver la influencia que la Intermediación juega sobre estos especí- ficos momentos.

La primera secuencia analizada repara sobre el ingreso del progenitor con el niño al jardín maternal, su detención en el vestuario y el posterior ingre- so a la sala, que en la situación Libre es rápidamente seguida por la sepa- ración, mientras que en la Estructurada le sucede un momento de “juego compartido”.

En este ámbito se desarrolla la facultad del progenitor para representarse el nuevo episodio (juego compartido) sobre la base de su capacidad anticipa- toria; la nueva secuencia necesita ser integrada dentro de las representacio-

7 Las traducciones de los adjetivos evaluados en las tablas 1 y 2 son (de arriba hacia abajo):

inquieto; pasivo; distraido; impulsivo; desobediente; feo; testarudo; indiferente; difícil; desin- teresado; indefenso; aislado; ruidoso; temeroso; agresivo; rígido; inadaptado; inconstante; iner- te; evitativo. (N. de T.).

CUESTIONES DE INFANCIA

83

nes ya existentes y activadas por aquel acontecimiento (Stern, 1987) y por un sistema conductual

nes ya existentes y activadas por aquel acontecimiento (Stern, 1987) y por un sistema conductual definido por específicos procedimientos standards (Emde, R.N., 1989); para poder ser remitida al niño por medio de modali- dades relacionales que testimonian la capacidad adaptiva del progenitor al nuevo acontecimiento.

De los resultados relevamos que no hay diferencias significativas entre la si- tuación Libre y la Estructurada, como si en general la consigna dada al pro- genitor no indujese, dentro de la secuencia VESTUARIO, cambios de com- portamiento.

El único dato que testimonia una variación entre los padres con Intermedia - ción no sintónica en relación al ítem “tomar la iniciativa para entrar a la sa- la del jardín maternal” (después de haber pasado por el vestuario), es la in- versión de roles observada entre progenitor e hijo. Ante la consigna dada al progenitor (quien será en consecuencia obligado a variar su esquema de comportamiento de ingreso y separación al jardín -de aquí en adelante compartido con el niño-) (Emde, R.N., 1989; Bretherton, I., 1990), aquéllos que manifestaban una Intermediación no sintónica, actuaban su incomodi- dad delegando en el niño el ingreso a la sala, o bien, haciéndolo ellos mis- mos cuando habitualmante era el niño quien lo hacía.

En el análisis de la secuencia JUEGO COMPARTIDO y SEPARACIÓN entre un progenitor y su niño se ha evidenciado la mayoría de las diferencias de conducta de las díadas con relación a los diferentes tipos de Intermedia- ción.

Un dato relevante se observa entre el tipo de Interacción y la Intermedia - ción no sintónica (Tabla I), que ha evidenciado cómo la presencia de una dificultad de sintonía con el propio hijo en mediatizarle la situación nueva, se corresponde con una modalidad de juego que no es armónica: la caren- cia de capacidad de establecer un intercambio empático y la tendencia ha- cia la falta de interación se conectan con una dificultad en la negociación frente a un acontecimiento imprevisto (Emde, R. N., 1989).

Viceversa, los padres con Intermediación ambivalente (doce sobre trece) y aquellos con Intermediación sintónica (seis sobre seis) manifiestan un tipo de Interacción satisfactoria con sus hijos, donde los intercambios son equi- librados en el respeto de los turnos y bastante ricos. Se puede entonces de- ducir que una Intermediación bastante buena está en relación con un mun- do representacional materno (Stern, D.N., 1990), que permite una buena in-

84

CUESTIONES DE INFANCIA

tegración del nuevo elemento , y que induce a una adapatación mas bien rá- pida

tegración del nuevo elemento, y que induce a una adapatación mas bien rá- pida del niño a la situación. Sería, de cualquier modo, interesante profun- dizar el significado de ciertos datos que hacen la excepción respeto a la ten- dencia de la muestra en general: en tres díadas, donde los padres actuaban con Intermediación no sintónica están clasificados también con una inte- racción satisfactoria (Tab. I).

La Intermediación no sintónica está además ligada con una ausencia de res- puesta afectiva parental sobre el niño (Clark, G.N.; Seifer, R., 1986), quien asume en la interacción actitudes de tipo evitantes (“el niño mira otros jue- gos” y no los que comparte con el genitor) (Ainsworth, M.D.S.; Blehar, M.; Waters, E. et al., 1978), como si la específica dificultad del progenitor se “reflejara” también sobre la capacidad del niño de centrarse sobre la inte- racción.

En relación al tipo de Intermediación ambivalente, se encuentran equiva- lencias entre las variables consideradas en el momento del JUEGO COM- PARTIDO con aquellas de Intermediación sintónica a pesar de sus caracte- rísticas de accesibilidad ocacional. En consecuencia, el progenitor y el ni- ño parecen poder instaurar una relación suficientemente buena, en la cual el progenitor está emotivamente accesible y le responde. Lo que distingue al progenitor con Intermediación ambivalente de aquel con Intermediación sintónica es la expresión de incomodidad respecto del juicio externo, que se expresa a través de la búsqueda de confirmaciones sobre si está siguien- do correctamente las consignas. El mundo externo, visto como una presen- cia enjuiciante, no impide, sin embargo, al progenitor incluir en el esque- ma de comportamiento compartido con el hijo, un momento lúdico disfru- table positivamente, consiguiendo “causarle” a éste una situación variada.

La fase de SEPARACIÓN no ha evidenciado diferencias significativas en el comportamiento de las díadas ya sea en la Situación Libre como en la Es- tructurada.

La reacción del niño DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN del progenitor confir- ma en parte nuestra hipótesis. En efecto, si bien no se han encontrado dife - rencias esclarecedoras entre la Situación Libre y la Estructurada, sí eviden- ciaron una particularidad en el caso del niño con progenitor que ha media- tizado el nuevo evento de modo sintónico: la entrada estructurada del niño al jardín de infantes no representa por sí misma una situación de mayor es- trés; al contrario, a largo término el niño aparece menos tenso. Además en los cinco minutos sucesivos a la separación, el niño actúa con comporta-

CUESTIONES DE INFANCIA

85

mientos que traducen una mayor competencia social (Attili, G., 1990): la iniciativa social es superior

mientos que traducen una mayor competencia social (Attili, G., 1990): la iniciativa social es superior en la Estructurada que en la Libre; el niño se em- peña más en actividades de tipo lúdico utilizando, en medida tendiente a la significatividad, los juegos que ha compartido con el progenitor.

Parece entonces que la posibilidad de tener a disposición los juegos com- partidos placenteramente con el progenitor contribuye a sostener al niño en la superación de la frustración, representando probablemente para el niño mismo la posibilidad de efectuar “identificaciones transitorias” (Fava Vizzie- llo, G.; Palacio Espasa, F.; Cassibba, L., 1992; Fava Vizziello 2004).

Nivel representativo

En este nivel de análisis de los resultados quisimos verificar si lo deducido hasta entonces permitía un ulterior enriquecimiento de los datos recabados a nivel comportamental, en el intento de crear una ligadura entre lo que es observado en el mundo externo y lo reconstruido del vínculo interno.

Como primera constatación de carácter general, es de extrema importancia la correspondencia observada entre los dos diferentes niveles de análisis respecto a los dos tipos de Intermediaciones consideradas, correspondencia que estimula nuevas profundizaciones en esta dirección. Lo que ha sido ob- servado antes que nada es una cierta adecuación de la representación que los padres tienen de sus propios hijos: son, de hecho, significativamente prevalentes en la muestra general, las DESCRIPCIONES del niño suficiente- mente elaboradas (Tabla III).

Respecto a los diversos tipos de Intermediación ejercidos por los padres, so- lamente aquellos con una Intermediación no sintónica tendieron a manifes- tar una menor agudeza en la descripción del propio niño, demostrando que en las “dimensiones libres de contenido” de la representación interna de los padres (Zeanah, C.H.; 1994) hay una toma de distancia con el niño real, en un cuadro de evitación de la problemática del niño sobre la base de una evitación respecto a la propia problemática pretérita, obstaculizando la identificación.

Los padres con Intermediación ambivalente y aquellos con Intermediación sintónica mostraron, en cambio, una riqueza similar y coherencia en la re- presentación perceptiva del propio hijo (Figura 2), sin diferencias significa- tivas entre las Medias de ningún tipo de adjetivo, en línea con la capacidad observada a nivel conductual para construir una interacción lúdica satisfac-

86

CUESTIONES DE INFANCIA

toria y estar atento a dar respuesta a su niño. Una buena interacción diádica aparece,

toria y estar atento a dar respuesta a su niño.

Una buena interacción diádica aparece, entonces, en estrecha conexión con la claridad y coherencia del mundo representativo interno del progeni- tor respeto a su hijo. El dato emergente de la comparación entre el grupo de padres con Intermediación no sintónica y aquellos con Intermediación sin - tónica indica, en cambio, la presencia de un contenido que discrimina a ni- vel representativo los dos subgrupos (adjetivo “constante-inconstante”), y que permite subrayar cómo los padres con intermediación no sintónica per- ciben el propio niño mayormente inconstante y por lo tanto más dificilmen- te predecible y comprensible, como si la inaccesibilidad emotiva del pro- genitor encontrada a nivel comportamental, fuera atribuida al niño más que reconocida en ellos mismos.

En relación a la percepción que el progenitor tiene de la VIVENCIA IN- TERNA DEL NIÑO SOBRE LA EXPERIENCIA DEL JARDIN MATERNAL, encontramos a nivel de la muestra general una representación positi- va de este acontecimiento, conectada en particular con una modali- dad de Intermediación ambivalente. En la globalidad de los casos, los padres manifestan idealizar la vivencia de su propio hijo, traduciendo en una representación positiva la necesidad de reaseguramiento repa- ratorio respeto a la posible percepción de ellos mismos como “padres abandónicos”.

Esta preocupación, que acompaña a los padres con intermediación ambi- valente, no se presenta en los casos donde hay una buena mediatización, caracterizados antes que nada por la posibilidad de expresar contenidos ne- gativos, expresando, por lo tanto, la capacidad de representarse en términos realistas el sentimiento de tristeza que el niño tiene que dominar. Lo que di- ferencia los dos subgrupos es, por lo tanto, la modalidad de entregar el ni - ño al mundo , respecto de lo cual los padres que crean una relación ambi- valente evidencian un problema específico.

El RECUERDO DEL PRIMER DIA DE INSERCION al jardín maternal, escla- rece un dato interesante respecto al tipo de Intermediación no sintónica, la cual parece asociarse a un recuerdo de tipo angustioso. En este caso los pa- dres no utilizan las típicas modalidades de negación encontradas en otros ámbitos de análisis, sino que reconocen la dificultad del primer día, a dife- rencia de la muestra general. Probablemente, se ponga en acto una escición de esta específica representación dentro del conjunto del mundo represen- tacional del progenitor respeto del niño.

CUESTIONES DE INFANCIA

87

En referencia a la última área de indagación individual a partir de los datos de

En referencia a la última área de indagación individual a partir de los datos de la entrevista -los RECUERDOS de los PADRES sobre EPISODIOS DE SE- PARACIÓN en su propia INFANCIA-, observamos cómo los padres en ge- neral están dispuestos a ofrecer comentarios coherentes, excepto aquellos con Intermediación no sintónica, que tienden a no acordarse de episodios de separación, como si no pudiesen evocarlos en la identificación con el propio hijo.

Finalmante, hemos considerado también la eventual influencia de la EDAD del niño sobre la capacidad de mediatización del progenitor , sin hallar nin- gún dato significativo. Este resultado podría confirmar los estudios de M. Main sobre el Adult Attachment (Main M., Kaplan N., Cassidy J., 1985), se- gún el cual el elemento esencial discriminatorio entre los diferentes com- portamientos en la Strange Situation no sería la edad del niño, sino el fun- cionamiento mental de la madre, cuyos conflictos se presentarían en diver- sas situaciones independientemente de la edad del niño.

CONCLUSIONES

Los resultados de este trabajo subrayan el rol jugado por los adultos, copar- tícipes en la interacción con el hijo en una situación estandarizada, sobre la modificación del comportamiento infantil, en la diferenciación de inves- timento que el niño hace sobre los objetos y en la variación de su humor.

La hipótesis principal de este estudio ha sido confirmada por los resultados obtenidos: los padres que ejercen una Intermediación de tipo sintónica fa- vorecen la competencia emotiva y social de los propios hijos después de la separación ( Fava Vizziello, Zorzi C., Bottos M.,1993).

En esta situación los padres tienen que intermediar entre una “norma” ex- terna dada (nuestra consigna) y la necesidad de integrarla en un contexto relacional ya ritualizado, donde los esquemas de comportamiento y las vi- vencias conectadas a éstos están ya definidos y, por lo tanto, anticipables. El éxito positivo de este proceso permite al niño utilizar el nuevo aconteci- miento como ulterior recurso para superar la frustración causada por la se- paración.

La Intermediación analizada en nuestra investigación es situada en el inte- rior de una función parental más amplia, tomando en consideración el he- cho de que ser el progenitor significa sobre todo “dar al mundo” (“dar a luz”) al niño y, entonces, introducir un “tercero” en la relación con el pro-

88

CUESTIONES DE INFANCIA

pio hijo. La distancia que se crea así en la pareja permite al niño experimen-

pio hijo. La distancia que se crea así en la pareja permite al niño experimen- tarse como separado y definir un espacio donde un nuevo acontecimiento pueda ser situado.

Observar esta específica capacidad del progenitor significa tomar en consi- deración no sólo la concreta interacción de juego inducida por la consigna sino, sobre todo, su impacto sobre el mundo representacional del progeni- tor (Stern D.N., 1992). En particular, la tarea propuesta se les impone con un valor superyoico, como una regla del mundo externo que debe ser trans- mitida al niño a través de una negociación que le otorgue un sentido com- partido entre los dos: progenitor y niño.

La falta de flexibilidad frente a los cambios de contexto, que caracteriza a los padres con Intermediación no sintónica, se traduce en interacciones me- cánicas, no sincrónicas con las señales emitidas por el niño y que no vehi- culizan ningún afecto positivo. En cambio, es sobre la base de una buena sintonización afectiva que el niño resulta favorecido para sus sucesivos in- vestimentos del mundo externo (Fava Vizziello G.M., Stern D.N., 1992; Fa- va Vizziello G.M., Ferrero C., Musicco M., 2000; Fava Vizziello G., Simone- lli A., 2004).

Según Emde, los afectos constituyen el primer núcleo del Sí del niño, orga- nizan y dan continuidad a su experiencia a pesar de los mútiples cambios.

La posibilidad de hacer un coloquio con el progenitor, además que la ob- servación de la conducta, nos ha permitido ver importantes corresponden- cias entre dos niveles de análisis estructuralmente diferentes y tener así una visión más completa de las modalidades que los padres tienen de relacio- narse con sus hijos. La inaccesibilidad emotiva, observada a nivel interacti- vo en los padres que no hacen una buena mediatización, encuentra una co- rrespondencia con la dificultad de hacer descripciones del niño suficiente- mente detalladas. Ellos muestran percibir de modo simplificado e idealiza- do la vivencia del propio hijo que se enfrenta a la primera e importante en- trada en el mundo externo, incapaces también de ver los eventuales aspec- tos dolorosos de esta experiencia. Probablemente, resulta deficitaria la ca- pacidad del progenitor de identificarse con el niño y de sostenerlo también ante el surgimiento de afectos depresivos.

Sin embargo, resultan más adecuados en la descripción perceptiva del pro- pio hijo los padres que han presentado una modalidad ambivalente de me- diatizar, pareciendo bastante semejantes a los padres más sintónicos en es-

CUESTIONES DE INFANCIA

89

te ámbito. Este paralelismo ha aparecido también en los aspectos conduc- tuales, donde su accesibilidad

te ámbito. Este paralelismo ha aparecido también en los aspectos conduc-

tuales, donde su accesibilidad emotiva se traduce en una presencia bastan-

te continua.

La ambivalencia presente en la ejecución de nuestra consigna parece así li- mitada a un problema de integración de lo imprevisto en la relación con el propio hijo, quizás provocada por la preocupación ante la confrontación de una tarea percibida como una imposición superyoica severa. El círculo adulto-niño-mundo externo, parece efectivamente distorsionado allí donde la función parental de mediatización está mayormente comprometida (In-

termediación no sintónica) por la dificultad de los progenitores en identifi- carse con el niño y sus necesidades emotivas, frecuentemente descuidadas,

o de todos modos “evitadas”.

Se delinea, entonces, un aspecto de la Intermediación la cual, en la situa- ción de separación ligada a la “Relación” (entendida como organización de historia y memoria de una interacción diádica), impediría aprovechar del tiempo a disposición de la díada volviéndolo, contrariamente, fuente de au- mentada angustia y frustración. Esto ocurre en los casos de disintonía (¿ape- go inseguro y desorganizado?). Otro aspecto de la intermediación, más re- lacionado a los “L moment” circunscripto a los problemas de integración, subraya las dificultades puntuales del progenitor respeto a la integración de una consigna (Fava Vizziello G.M., 1994).

Estos primeros resultados nos hacen reflexionar sobre las modalidades y los temas de mediatización que utilizamos en cualquier tipo de terapia con el niño, donde necesariamente introducimos la intermediación familiar, tam- bién en los casos en que la familia no está directamente implicada. Es ne- cesario, además, repensar el setting, consejos, interpretaciones, prescripcio- nes de cualquier tipo en función de la mediatización que el progenitor sea capaz de hacer.

En este estudio, padres y madres se consideraron de la misma manera pues no podíamos hacer diferencias significativas estadísticamente con una muestra tan limitada.

A pesar de los cambios culturales que han acarreado modificaciones en la

vida familiar de tal manera que los padres no sólo llevan a sus hijos al jar- dín maternal, sino que se ocupan de ellos muchas horas al día y conside- rando que la integración [synthesis] que los niños realizan en sus diferentes apegos es distinta, el estudio de la función de intermediación presenta su

90

CUESTIONES DE INFANCIA

propia especificidad independientemente del sexo de los padres. Primera Versión: 26/08/04 Aprobado: 6/01/05 Bibliografía

propia especificidad independientemente del sexo de los padres.

Primera Versión: 26/08/04 Aprobado: 6/01/05

Bibliografía

Ainsworth, M.D.S.; Blehar, M.; Waters, E. et al. (1978) Patterns of attach - ment. New Jersey: Laurence Erlbaum, Hillsdale, 1978

Bowlby, J. (1988) A secure base. London: Routledge, 1988.

Bretherton, I. (1990) Relazione al seminario di studio “Attaccamento e Psi - coanalisi”. Napoli, 2-4 novembre, 1990.

Clark, G.N.; Seifer, R. (1986) Parent-infant interaction scale: a manual for analysis of videotapes of unstructured play. Chicago: University of Illinois at Chicago, 1986.

Cramer, B.; Palacio Espasa, F. (1994) La pratique des psychotherapies mère- bebés. Paris : PUF, 1994.

Emde, R.N.; Sameroff, A.J. (1989) I disturbi delle relazioni nella prima infan - zia. Torino: Bollati Boringhieri, 1991.

Fava Vizziello, G.; Palacio Espasa, F.; Cassibba, L. (1992) “Modalités de reor- ganisation des enfants de 9 à 30 mois suite a la separation des parents à la creche, Neuropsychiatrie de l’Enfant et de l’ Adolescent, 40 (8-9), pp.431- 448, 1992 .

Fava Vizziello, G.; Stern, D.N. (1992) Dalle cure materne all’interpretazio - ne. Milano: Cortina, 1992.

Fava Vizziello, G. (1994) L’eccezione e la regola : percorsi attraverso la ri - cerca-azione e la formazione con insegnanti di scuola materna. Torino: Bo- llati Boringhieri, 1994.

Fava Vizziello, G.M., Ferrero, C., Musicco, M. (2000) “Parent-child synch- rony of interaction”. En McKinsey Crittenden, P.; Hartl Claussen, The orga - nization of attachment relationship. Cambridge: Cambridge University Press., 2003.

CUESTIONES DE INFANCIA

91

Fava Vizziello, G. M. (2003) Manuale di pscopatologia dello sviluppo , Il Mulino, Bologna, 1-340.

Fava Vizziello, G. M. (2003) Manuale di pscopatologia dello sviluppo, Il Mulino, Bologna, 1-340.

Fava Vizziello, G.M.; Simonelli, A.(2004) “Adozione e cambiamento” Bolla- to Boringhieri ed. To., 1-420.

Fava Vizziello, G.M.; Zorzi, C.; Bottos, M. (1993) Los Hijos de las Máqui - nas, Nueva Visión, Buenos Aires.

Golse, B.; Burstejn, C. (1994) Penser, parler, représenter. Parigi: Masson,

1994.

Harris, P.L. (1989) Il bambino e le emozioni. Milano: Raffaello Cortina Edi- tore, 1991.

Kaplan, H.I.; Sadock, B.J. (1996) Psichiatria: manuale di scienze del com -

portamento e psichiatria clinica. Torino: Centro Scientifico Internazionale,

2001.

Kreisler, L.; Cramer, B. (1983) Infant psychopathology: guidelines of exami - nation, nosological proposition. Frontiers of Infant Psychiatry. New York:

Basic Books, 1983.

Kreisler, L. (1984) “Problèmes specifiques de classifications en psychiatrie dans la première age”, Confrontations Psychiatrique, 24, pp.221-250, 1984.

Mahler, M.; Pine, F.; Bergman, A. (1975) La nascita psicologica del bambi - no: simbiosi e individuazione. Torino: Boringhieri, 1978.

Main, M.; Kaplan, N.; Cassidy, J. (1985) “Security in Infancy. Childhood and Adulthood: a move to the level of Representation”. En Bretherton, I.; Waters, E. Growing points of attachment theory and research. Chicago: University of Chicago Press, 1985.

Main, M.; Solomon, J. (1990) “Procedure for identifying as disorganized/di- soriented during the Ainsworth Strange Situation”. En Freeberg, M.T.; Cic- chetti, D.; Cummings, E.M. Attachment in Preschool Years. Chicago: Univer- sity of Chicago Press, 1990.

Main, M.; Goldwin, R. (1995) “Interview based adult attachment classifica- tion”. Developmental Psychology, 1995.

92

CUESTIONES DE INFANCIA

Massie, H.N.; Campbell, M.D. (1983) “The Massie-Campbell scale of mot- her-infant attachment indicator during stress

Massie, H.N.; Campbell, M.D. (1983) “The Massie-Campbell scale of mot-

her-infant attachment indicator during stress (AIDS scale)”. En Call J.D., Ga- lenson E., Tyson R.L. Frontiers of infants psychiatry. New York: Basic Books,

1983.

Palacio Espasa, F. (1989) Griglia di osservazione della separazione in un asi - lo nido. Comunicazione personale, 1989.

Palacio Espasa, F.; Manzano, J., Zilkha, N. (2001) Scenari della genitoriali - tà. Milano: Raffaello Cortina Editore, 2001.

Smorti, A. (1994) Il pensiero narrativo. Firenze: Giunti, 1994.

Spence, D.P. (1982) Narrative Truth and historical Truth. WW Nortonny,

1982.

Stern, D.N. (1985) Il mondo interpersonale del bambino. Torino: Bollati Bo-

ringhieri,1987.

(1990) “Il vissuto e la rappresentazione degli affetti nell’esperienza sogget- tiva del bambino”. In Ammaniti, M.; Dazzi N. Affetti: natura e sviluppo de - lle relazioni interpersonali. Bari Roma: Laterza, 1990.

(1992) Aspetti fondamentali delle terapie genitore-bambino, i fattori comu- ni dei diversi approcci. En Fava Vizziello, G.M.; Stern, D.N. Dalle cure ma - terne all’interpretazione. Milano: Cortina, 1992.

(1994) “La memoria della dipendenza”. In Fava Vizziello, G.; Pigatto, S. I percorsi della dipendenza. Padova: CLEUP, pp.73-83,1994.

Zeanah, C.H. (1994) Trattato di salute mentale infantile. Masson, 1995.

Resumen

Los autores presentan los resultados de una investigación que estudia el im- pacto de la función parental de “Intermediación” sobre las capacidades del niño de elaborar la separación diaria de sus padres en el jardín maternal. La hipótesis principal considera la Intermediación parental como una función que se manifesta a nivel interactivo y que mide la capacidad del progenitor de adaptarse de manera rápida y flexible a un ambiente modificado por una consigna, presentándoselo a su hijo. Esta función influye sobre las capaci-

CUESTIONES DE INFANCIA

93

dades del niño de reorganizarse en una situación de frustración, como es la separación de

dades del niño de reorganizarse en una situación de frustración, como es la separación de sus padres. Se han establecido los parámetros de tres tipos de Intermediación (sintónica, no sintónica y ambivalente). La hipótesis princi- pal de esta investigación ha sido confirmada por los resultados obtenidos:

los padres que saben mediatizar de manera sintónica favorecen la compe- tencia emotiva y social de sus hijos después de la separación, ofrecen una descripción rica y coherente del niño y son capaces de representarse los sentimientos depresivos que el niño tiene que dominar.

Palabras clave: intermediación parental; intermediación sintónica, no sintó- nica y ambivalente; separación de los padres; jardín maternal.

Summary

The authors talk about the result of a research that studied the influence of the parent function of “Mediation” on the child’s capacity to elaborate the daily crisis-separation from the parent in the day nursery. The basic hypot- hesis considers the parent mediation like a function that develops at an in- teractive level and that measures parent’s capacity to adapt him rapidly and flexibly in a changing situation, and to take into his child. This function in - fluences child’s modality of reorganising himself and of living the frustration of separation. Furthermore, three type of mediation was established. The main hypothesis of the study was confirmed: parents who used a mediation of “sinton” type helped their children emotionally and socially after separa- tion, there was richness and coherence in the perception of their child and a larger capacity of representing possible depressive feelings which the child had to master.

Key words: parent mediation; mediation sinton, disinton and ambivalent; separation from the parent; nursery.

Résumé

Dans ce travail les auteurs exposent les resultats d’une recherche qui veut étudier la influence de la fonction parental de “Médiation” sur les capacités de l’enfant de élaborer la séparation quotidienne des ses parents a la crè- che.

Comme hypothèse initiale on suppose que la Médiation parental soit une fonction que se manifeste au niveau interactif et qui mesure la capacité pa- rental de s’adapter rapidement et d’une façon flexible à un contexte modi-

94

CUESTIONES DE INFANCIA

fié par notre consigne et de le présenter à l’enfant. Cette fonction influe sur les

fié par notre consigne et de le présenter à l’enfant. Cette fonction influe sur les modalités de l’enfant de se réorganiser face à la frustration de la sépara- tion.

On a établi les paramètres de la trois types de Médiation (syntone, dissyn- tone et ambivalente). L’hypothèse principale de cet étude a etée confirmée par les resultats obtenis: les parents qui faisaient une Médiation syntone fa- vorisaient aussi la compétence émotive et sociale des leurs fils après la sé- paration, il y avait aussi richesse et cohérence dans la perception de son en- fant et une plus grande capacité de représentation des éventuels sentiments depressifs que l’enfant devait maîtriser.

Mots clés: médiation parental; médiation syntone, dissyntone et ambivalen- te; séparation des les parents; crèche.

Graziella Fava Vizziello gm.vizziello@unipd.it

Federica Deganutti deganutti@yahoo.it

Sara Pasquato sarapasquato@libero.it

CUESTIONES DE INFANCIA

95

A BORDAJE CLINICO CON EL BEBE Y SUS PADRES Ana Lía Ruiz • a vida

ABORDAJE CLINICO CON EL BEBE Y SUS PADRES

Ana Lía Ruiz

A BORDAJE CLINICO CON EL BEBE Y SUS PADRES Ana Lía Ruiz • a vida psíquica

a vida psíquica del bebé en gestación depende de lo que sus padres piensen, fantaseen sobre lo que puede hacer o ser y de la manera en que interpretan sus movimientos y señales sensitivo-sensoriales arcai- cas. Con el nacimiento, este bebé deja el continente psíquico-uterino y de- viene visible.

En un inicio, su vida psíquica estaría ligada a sus primeras señales y nece-