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Piercings y tatuajes en el comportamiento humano.

Primero comenzaremos con una breve información de lo que es cada uno


y su historia:

TATUAJE

Es un dibujo permanente realizado en la piel mediante pequeñas agujas que


inyectan pigmento. Entre los riesgos y posibles consecuencias de los tatuajes,
están:

- El dolor durante la realización, especialmente en zonas donde la piel está


cerca del hueso.

- Infecciones leves o reacción alérgica en la zona.

- Algunas personas tienen tendencia a que se formen cicatrices gruesas,


llamadas queloides especialmente en el pecho, los hombros y los omóplatos.

- Cuando no se emplean las precauciones necesarias y no se utiliza material


estéril, se pueden introducir bacterias y virus en la sangre, incluyendo los virus
de la hepatitis B y C (que pueden causar hepatitis crónica y cáncer de hígado)
o el VIH o virus que causa el SIDA.

- El arrepentimiento.

PIERCING

Consiste en perforar con agujas u otros instrumentos punzantes, la piel,


mucosas u otros tejidos, para colocar en la abertura obtenida una pieza de
joyería, u otro objeto decorativo, en partes del cuerpo muy variadas. No es una
técnica exenta de riesgos, sino que los efectos indeseados son frecuentes:

- Hemorragia

- Inflamación (enrojecimiento y dolor) e infecciones bacterianas en la zona

- Alergias

- Cicatrices y deformidades permanentes en el sitio del piercing

- Traumatismos y desgarros, por arrancamiento, roce o presión, más frecuentes


en la lengua, ombligo, pezones, labios y genitales.

- Aunque menos frecuente que las anteriores complicaciones existe posibilidad


de infección por los virus de la hepatitis B, C o del VIH, si no se respetan las
precauciones y normas higiénicas necesarias.
Los primeros indicios de la existencia de tatuajes y piercings fueron descubiertos
en una momia glaciar llamada Ötzi en el 1991. Este cuerpo tenía una antigüedad
de 5300 años y se caracterizaba por poseer tanto en la espalda como en las
extremidades, más de 50 rayas que fueron, probablemente, resultado de un
ritual.

Posteriormente, en la Edad Media, los tatuajes podían usarse tanto como


una marca de honor, como de deshonor. Mientras que en los cruzados y
peregrinos era común tatuarse símbolos que hiciesen referencia a su lugar de
origen, también se marcaba a los criminales de la misma manera.

El término “tattoo” fue importado a Europa por James Cook en el siglo XVIII,
desde los mares del sur, siendo esta, una derivación de la palabra tahitiana tatua,
que se puede traducir como golpear.
Durante el siglo XX, el arte corporal vivió distintas interpretaciones.

A partir de los estudios llevados a cabo por Peter Kappeler et al. (Universidad de
Göttingen) se han estudiado los motivos que impulsan a las personas a decorar
su cuerpo.
Los análisis llevados a cabo con los datos obtenidos a través de los testimonios
de personas entrevistadas, mostraron que había 10 motivos principales:

Embellecimiento:

Según los estudios de Aglaja Stirn, más de la mitad de los encuestados se


sienten así más bellos.
La Sociedad de Investigación y Consumo de Nuremberg realizó una encuesta
en 2007 demostrando que un tercio de los jóvenes menores de 20 años piensan
que los alfileres y los aros realzan el atractivo del sexo opuesto:
Curiosamente, los tatuajes gustaban al 40% de las chicas, pero solo a un 11%
de los chicos.
Estos resultados se invierten para personas entre 20 y 30 años:
A un 10% de las mujeres les resultaban atractivos los tatuajes en hombres, frente
a un 25% de hombres.

Motivos sexuales:

Los complementos decorativos genitales aparecen especialmente en el grupo


de adultos con una edad avanzada, con la intención de aportar nuevas
experiencias a sus vidas sexuales. No obstante, los estudios de Stirn muestran
que de todos los encuestados, solo la mitad acaban hallando dicha estimulación
mediante los implantes en la zona genital.
Motivos rituales:

Es destacable mencionar, cómo en algunas tribus maoríes de Nueva


Zelanda, los suajilide África Oriental y otras culturas ancestrales decoraban sus
cuerpos cada vez que los individuos de las respectivas tribus pasaban una etapa
de sus vidas, como por ejemplo la pubertad, el matrimonio o el nacimiento de un
hijo. De este modo, se puede contemplar el curso vital de una de estas personas
con tan solo contemplar su apariencia externa.

Los otros 5 motivos son:


Expresar la individualidad o pertenecer a un grupo; como símbolo de protesta;
para recordar algún acontecimiento relevante para la persona tatuada o
por motivos espirituales.

Comportamiento y consecuencias:

En el 2008 Aglaja Stirn llevó a cabo otro estudio en el que se comprobó que
el 40% de los encuestados admitía estar preocupados por el aspecto que su
decoración iba adquiriendo con el paso del tiempo, aunque solo un 9% querían
desprenderse de ella.

El Deutsche Ärzteblatt advertía ya en julio de 2008 que el 13%de las personas


que se colocan algún tipo de alfiler acaban recibiendo tratamiento médico por
algún tipo de secuelas y lo que es peor aún, uno de cada 100 acaba
ingresando en el hospital.
Otros resultados obtenidos por las investigaciones de Stirn y Brähler han
mostrado que los reclusos penados se tatúan con más frecuencia que los
ciudadanos sin antecedentes penales. De igual modo, la presencia de tatuajes
ronda entre el 30 y el 40% entre los desempleados, frente a la población
activa que la presencia es entre el 13 y el 24%.

Los investigadores Stirn y Brähler compararon los rasgos de personalidad de


alrededor de 100 personas tatuadas o portadoras de alfileres, aros o grapas con
el resto de la población. Los resultados demostraron que los individuos con estas
modificaciones corporales se consideraban individuos más fuertes y provistos de
una prolífica fantasía, así como más individualistas, desordenados y poco
hábiles para gestionar sus propias finanzas.

El investigador Kappeler, comparó las características de personalidad de 350


personas con algún tipo de decoración corporal. El resultado fue que las
personas tatuadas tienden a la búsqueda de sensaciones extremas, más
intensas y potencialmente peligrosas (drogas, conducir contra dirección,
etcétera).

En otro grupo de estudios llevados a cabo por la facultad de medicina de


Harvard en Boston demostraron que:
Los jóvenes con alfileres y tatuajes consumen sustancias estupefacientes con el
triple de frecuencia que los jóvenes de igual edad, pero sin decoraciones
corporales.

El instituto Universitario de Medicina Social de Lausana, después de realizar una


encuesta a 7500 jóvenes suizos de entre 16 y 20 años se observó que:

-Entre los jóvenes que llevaban aros o alfileres había el doble de fumadores de
cannabis o consumidores de otras sustancias ilegales si se compara con el resto
de la población.

-En el mismo grupo, también se encontró que había el doble de fumadores y el


doble se habían emborrachado en los últimos 30 días.

-En el grupo con aros o alfileres aparecían el doble de intentos de suicidio


-Por otro lado, dentro del grupo con estas modificaciones corporales, había
una proporción mayor de padres separados o en fase de divorcio.

Estos resultados fueron confirmados posteriormente por la Universidad de


Columbia Británica en Vancouver en 2005 con una muestra de 280 estudiantes.

-Los portadores de tatuajes o piercings confesaron mayores delitos que el


restode compañeros como abuso de drogas, pequeños hurtos, conducir ebrios
o someter a vejaciones a sus compañeros.

-También dejaban entrever una autoestima inferior y estaban más abiertos a


nuevas experiencias.