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Peticiones

• Te pedimos Señor por la precaria eficiencia del Sistema Judicial del


país, por las escasas oportunidades que se le brinda a los jóvenes y
adolescentes para su libre desarrollo, educación, porque buscan
salidas

• Te pedimos Señor por una sociedad con más oportunidades para los
jóvenes y adolescentes, por el proyecto de Ley de condenar a
menores de edad como si fueran adultos,

• Te pedimos Señor por el actual Gobierno colombiano, para que sepa


trabajar por una sociedad más justa y con mayores oportunidades
para sus ciudadanos.
MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días, sean todos bienvenidos a la Eucaristía. En este primer domingo de


septiembre todos, debemos estar especialmente atentos. Jesús nos va a pedir un
compromiso radical de seguimiento, al que no hay que ponerle condiciones. Hemos de
seguirle, por encima de todo. Incluso por encima de lo que nos parece digno y bueno. El
llamado de Jesús no nos debe producir tristeza. Jesús brinda ayuda y sabiduría para
saber exactamente lo que tenemos que hacer. Pero hemos de seguirle, sin rodeos, sin
excusas, sin mirar atrás. Con alegría, humildad y esperanza.

A ejemplo de esta radicalidad agradecemos el año y medio de labor pastoral de nuestro


querido Padre

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS


1.- Un texto del Libro de la Sabiduría es nuestra primera lectura de hoy. Nos dice que sólo
es posible comprender los caminos de Dios cuando el Espíritu Santo ilumina con la fe. Y
esas resonancias del Espíritu, que tienen un claro matiz cristiano, ya se expresaban en
tiempos de los judíos, lo que nos demuestra la unidad –en el tiempo y en el espacio-- de
toda la Palabra de Dios. Escuchemos

2.- El texto de Pablo a la carta a Filemón –la más breve de todas las del Apóstol-- habla
de abolir la esclavitud por uso del amor fraterno. ¿No es esta una buena reflexión para
nosotros en estos tiempos donde la segregación y el trabajo precario –dos formas de
esclavitud— forman parte de nuestra vida? Escuchemos

3.- En el evangelio de Lucas Jesús expresa las condiciones para seguirle como discípulo.
Tales exigencias continúan vigentes para nosotros, hoy; con la dificultad añadida de que
vivimos inmersos en un mundo en el que prima el placer y el abandono de todo esfuerzo.
La demanda de Cristo, sin duda, nos va extrañar. Pero hemos de asumirla para poder
seguirle. De Pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

La oración de los fieles


AYÚDANOS A CARGAR LA CRUZ.

1.- Por la Iglesia, el Papa, los obispos y sacerdotes y también por el pueblo para que
descubramos nuestra cruz y nos abracemos a ella.

OREMOS AL SEÑOR

2.- Por aquellos que dirigen las naciones para que encuentren en el diálogo los medios
necesarios para el progreso y la paz de sus pa.

OREMOS AL SEÑOR
3.- Por todas las familias, para que sus fatigas diarias sean superadas por medio del amor y la
unidad.

OREMOS AL SEÑOR

4.- Por los damnificados de las inundaciones de Pakistán, una de las más grandes tragedias
naturales de los últimos tiempos. Para que Dios acoja en su seno a las víctimas, ayude con su
amor de padre a los innumerables damnificados y el mundo entero se movilice rápidamente
para atender a tantísimas personas que sufren

OREMOS AL SEÑOR

5- Por los enfermos, los pobres, los necesitados para que el Señor les acompañe en su
necesidad y logren vencer estos contratiempos.

OREMOS AL SEÑOR

6.- Por todos nosotros, que celebramos hoy, la Eucaristía, para que el Pan partido y Sangre
derramada, sean impulso constante en nuestro caminar hacia la Casa del Padre.

OREMOS AL SEÑOR

está es la reflexión,

SEGUIR SIN CALCULOS

Arquidiocesis de Madrid

Jesús nos pide que calculemos antes de decidirnos a seguirle. Nos dice que nos fijemos
en el hombre que hace presupuesto antes de construir una torre y en el rey que mide sus
fuerzas para ir a la guerra. Sin embargo, de lo que se trata es de seguirle cargando con la
cruz. Aparentemente la comparación no nos sirve. Y más porque concluye la enseñanza
diciendo: “El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío“.

Me parece, sin embargo, que la enseñanza es grande. Jesucristo nos pide que lo elijamos
por encima de todo, porque si intentamos compartir nuestro corazón con otras cosas al
final el caminar se hace imposible. De pequeño solía ir de excursión muchos fines de
semana. Siempre nos avisaban de que no lleváramos pesos inútiles porque, después de
varias horas de camino, no seríamos capaces de avanzar. A pesar de las advertencias,
nos encantaba cargar con fruslerías. Durante la marcha caíamos en la cuenta del error.

Seguir a Jesús significa elegirlo del todo. La radicalidad del Señor no admite atenuantes.
Él tiene que ser amado por encima de la familia y por encima de todo. Cuando esto no
es así acabamos en callejones sin salida y en situaciones complicadas. No se puede, por
ejemplo, amar más la nación que a Dios; o el prestigio, o el dinero, o el buen nombre de
la familia. Todo ello puede quererse, pero según un orden, y en ese orden el primer
lugar lo ocupa Dios. Las demás realidades las queremos en cuanto que nos conducen a
Él, y llegamos a amarlas, una vez que estamos con el Señor, desde Él.

Por tanto, en este evangelio calcular equivale a abandonarse del todo en el Señor. Algo
parecido se nos pide en el salmo de hoy: “Enséñanos a calcular nuestros años, para
que adquiramos un corazón sensato“. Por eso, la cruz de cada día sería mucho menos
pesada si la dejáramos tal como el Señor nos la da. Sucede que a veces queremos
acompañarla con nuestros criterios, nuestra soberbia y nuestro amor desordenado a las
cosas terrenas. Entonces se hace mucho más costoso seguir el paso de quien nos
precede.

Quizás pensamos que como lo que Dios nos pide es difícil tenemos derecho a
compensaciones. Es humano pensar así, pero sobrenaturalmente esas compensaciones
pueden hacer mucho más difícil el camino. El atleta que dice: “Me esfuerzo mucho en la
carrera, voy a darme un banquete para desquitarme”, lo único que consigue es cansarse
aún más. Por ello, el seguimiento de Jesucristo impone también una ascesis. Sin ella se
hace dificilísimo perseverar en la vida cristiana.

Hay quien piensa que lo difícil del cristianismo es la ascética cuando sucede lo
contrario. Gracias a ella nos es más fácil permanecer fieles. En la medida en que uno
decide estar con el Señor, se impone una nueva manera de tratar la realidad. Desde esa
perspectiva se entiende la regla, rigurosa vista desde fuera, de algunas órdenes
contemplativas. Pero lo mismo podríamos observar en los matrimonios que quieren ser
santos y en la vida laical que busca ser auténtica. La ascesis nos lleva a centrarnos en
Jesucristo y a no permitir que la atracción de otras cosas nos separe de Jesucristo. Es
decir, nos facilita el poder cargar cada día con la cruz. Como no es algo que se haga un
día para siempre, es a diario que renovamos nuestro deseo de seguir a Jesús y, desde Él,
miramos y tratamos todas las demás personas y cosas.

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