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PRINCIPIOS DEL PROCESO

Según ANDRÉS DE LA OLIVA, son principios del proceso o principios procesales las ideas y reglas
que constituyen puntos de partida para la construcción de los instrumentos esenciales de
la función jurisdiccional, en el sentido de originarlos (de ahí el término de principio),
determinando que sean sustancialmente como son. De otra forma puede decirse que son los
criterios inspiradores de la capacidad de decisión y de influencia del órgano jurisdiccional y de
las partes en el nacimiento del proceso, en su objeto, en su desenvolvimiento y en su
terminación.

Los principios del proceso son:

1. Principio de dirección judicial del proceso:


También llamado principio de autoridad, su naturaleza obedece a limitar los excesos del
sistema dispositivo (dominio de las partes en el proceso). CHIOVENDA señala que el juez
no puede mantener la actitud pasiva que tuvo en el proceso de otros tiempos, sino que
debe estar provisto de autoridad. En aplicación de este principio, el Juez se convierte en
director de proceso, provisto de una serie de facultades para dejar de ser un “convidado de piedra”.
Es por ello que este principio consiste en otorgar al Juez la aptitud necesaria para conducir
autónomamente el proceso sin necesidad de intervención de las partes para la
consecución de sus fines.
2. Principios de la exclusividad y obligatoriedad de la función jurisdiccional:
“En este un principio elemental, sin el cual la vida en comunidad se haría imposible en
forma civilizada, pues es fundamento de la existencia misma del Estado, como
organización jurídica. Sus consecuencias son: prohibición de la justicia privada y
obligatoriedad de las decisiones judiciales”.
MONROY GÁLVEZ, en lo que concierne de la exclusividad y obligatoriedad de la función
jurisdiccional, anota lo siguiente:
“Nadie puede irrogarse en un Estado de derecho la función de resolver conflictos de
intereses de relevancia jurídica, sea en forma privada o por acto propio. Esta actividad
le corresponde al Estado a través de sus órganos. El Principio significa, además, que si la
persona es emplazada por un órgano jurisdiccional, debe someterse necesariamente al
proceso instaurado contra él. Es más, para cuando el proceso acabe, dicha persona
estará obligada a cumplir con la decisión que se expida en el proceso del cual formo
parte. En cualquiera de ambos casos, ni su actividad ni su omisión podrá liberarla de la
obligatoriedad de cumplir con lo que se decida. Podrá ser compelida a ello, por medio
de la fuerza estatal”.
3. Principio de independencia del órgano jurisdiccional:
“Para que se pueda obtener el fin de una recta administración de justicia es
indispensable que los funcionarios encargados de tan delicada y alta misión puedan
obrar libremente en cuanto a la apreciación del derecho y de la equidad, sin más
obstáculos que las reglas que la ley les fije en cuanto a la forma de adelantar el proceso
y de proferir su decisión” En principio de independencia del órgano jurisdiccional
“rechaza toda coacción ajena en el desempeño de sus funciones”.
4. Principio de socialización del proceso:
Consiste en que el juez está facultado para impedir la desigualdad entre las partes que
concurren al proceso, por razón de raza, sexo, religión, idioma, o condición social,
política o económica. Este principio convierte la tesis de la igualdad ante la ley en
igualdad de las partes en el proceso. Significa la humanización del proceso, puesto que
se tratan hechos causados por personas y se juzgan problemas humanos.
5. Principio dispositivo:
En aplicación a este principio, el proceso está sujeto a la voluntad de las partes,
fundamentándose en la autonomía de la voluntad.
MILLAR define a este principio, “como la potestad que tienen las partes para ejercer o
no un acto procesal”
ALDO BACRE lo define como “aquel principio en cuya virtud se confía a la actividad de
las partes tanto estimulo de la función judicial como la aportación de los materiales
sobre las cuales ha de versar la decisión del juez”.
6. Principio inquisitivo:
Por principio inquisitivo “es el órgano jurisdiccional el que tiene esos poderes (iniciativa
del proceso); él es quien debe actuar por sí e investigar (inquirire”. En el procedimiento
inquisitivo “es el tribunal el que lo inicia, averigua y decide con libertad, sin estar
encerrado en los límites fijados por las partes”.
PEYRANO apunta que en el principio inquisitivo “la iniciación del proceso, su desarrollo,
los aportes probatorios, las posibilidades de finiquitarlo, los límites de la sentencia a
dictarse y su impugnabilidad, son preocupaciones casi exclusivas del Estado”.
7. Principio bilateralidad o de defensa en juicio:
Este principio está basado en que todo proceso contencioso o no contencioso son
indispensables dos partes (demandante y demandado). Este principio dio origen a la
denominación de sujetos de la litis, que actualmente ha variado por la de “partes del
proceso”.
Consiste en que los actos procesales deben realizarse con conocimiento de las partes.
Un acto procesal debe realizarse con la información previa y oportuna al contrario, a fin
de que éste pueda hacer valer su derecho de defensa y rebatir la pretensión de la otra
parte.
ALSINA anota por su lado que “de acuerdo al principio constitucional que garantiza la
defensa en juicio, ha establecido el régimen de la bilateralidad, según el cual todos los
actos del procedimiento deben ejecutarse con intervención de la parte contraria. Ello
importa la contradicción. O sea el derecho a oponerse a la ejecución del acto, y el
controlador, o sea el derecho verificar su regularidad”.
8. Principio de publicidad:
Implica el deber del Juez de procurar que el proceso se desarrolle con conocimiento
público; es decir, se admite la posibilidad de que el desarrollo general del proceso y
determinados actos procesales (principalmente audiencias) sean de conocimiento de
cualquier interesado. Este principio constituye una garantía de la Administración de
Justicia que ha sido recogido por el Código Procesal Civil, a fin de demostrar que no
existe algo escondido en el proceso, que se preste a suspicacias de las partes o duda en
cuanto a la imparcialidad del órgano jurisdiccional.
“Significa este principio (de publicidad), que no debe haber justicia secreta, ni
procedimientos ocultos, ni fallos sin antecedentes ni motivaciones”.
“El principio de publicidad comporta la posibilidad de que los actos procesales sean
presenciados o conocidos incluso por quienes no participan en el proceso como partes,
funcionarios o auxiliares”.
GOZAÍNI señala al respecto que “la publicidad en el proceso denomina a la posibilidad
de que las partes y terceros (público en General) puedan tener acceso al desarrollo del
litigio, haciendo las veces de control hacia la responsabilidad profesional de jueces y
abogados”. Dicho autor anota que “al referirnos al procesos, exclusivamente, la disputa
entre intereses privados, a veces reservados por su naturaleza intrínseca – cuestiones
de derecho de familia-, demuestra que la publicidad no puede ser absoluta”.
9. Principio de impulso procesal de juicio:
DEVIS ECHANDÍA refiere que este principio “se relaciona directamente con el inquisitivo,
y consiste en que, una vez iniciado el proceso, debe el juez o el secretario, según el acto
de que se trate, impulsar su marcha sin necesidad de que las partes lo insten a hacerlo,
pues simplemente se trata de cumplir las normas legales que lo regulan, y son
responsables de cualquier demora ocasionada por su culpa”.
El mencionado autor advierte que, no obstante lo expresado, “hay ciertos actos que
necesariamente deben tener origen en la voluntad expresa de las partes, y, además, hay
otros, simplemente de tramitación, que también les corresponden, como consecuencia
del principio dispositivo que parcialmente rigen los procesos civiles”.
10. Principio de adquisición:
Consiste en que los actos, documentos, medios probatorios e informaciones brindadas
a través de las declaraciones que han proporcionado las partes se incorporen al proceso.
En consecuencia, los instrumentos presentados con la demanda u otros escritos dejan
de pertenecer a las partes y en adelante pertenecen al proceso como instrumento
público del órgano jurisdiccional.
Según HUGO ROCO este principio consiste en: “que allí donde las partes han
desarrollado cierta actividad, haciendo que el proceso adquiera determinados
elementos del mismo, tales actos o elementos permanecen firmes e inmutables, de
suerte que de ellos pueden valerse no solamente la parte que ha promovido su
adquisición sino también las otras”.
“Es un concepto técnico reconcilia con la celeridad procesal en cuanto a reunir en
beneficio de litigio alegación, prueba y postulación que efectúen las partes”.
“Significa que la actividad de los contradictores beneficia o perjudica cualquiera de ellos,
inclusive puede realizar contra la voluntad de aquel que solicito determinado
cumplimiento”.
11. Principio de eventualidad:
“fuerza a las partes a aportar de una sola vez todos los medios de ataque y defensa
como medida de previsión – in eventum - para el caso de que el primeramente
interpuesto sea desestimado”.
Así también lo considera GOZAÍNI cuando afirma que el principio de eventualidad
“consiste en pedir a las partes que todos los actos de postulación, ataque y defensa,
respondan a las etapas preclusivas del proceso; de modo tal que cada uno de los
planteos deducidos en el curso de un litigio deban presentarse en forma simultánea y
no sucesiva, esto es, prohibiendo el ejercicio ad – eventum que supone dejar abierta
una posibilidad de alternancia si la petición principal fracaso”.
12. Principio de preclusión:
“Por por la preclusión procesal, en situación, los tiempos del proceso, se articula y el
orden secuencial de los actos, de manera ordenada, progresiva y donde cada actividad
debe cumplirse en el período designado. Ello significa que el transcurso de una fase para
seguir a otra consume la oportunidad y extingue el tiempo ofrecido para hacer”.
Al decir de COUTURE, “el principio de preclusión está representado por el hecho de que
las diversas etapas del proceso se desarrollan en forma sucesiva, mediante la clausura
definitiva de cada una de ellas, impidiéndose el regreso a etapas y momentos procesales
ya extinguidos y consumados”.
13. Principio de oralidad:
“Principio de oralidad, por oposición a principio de escritura, es aquel que surge de un
derecho positivo en el cual los actos procesales se realizan en viva voz, normalmente
audiencia, y reduciendo las piezas escritas a lo estrictamente indispensable”.
El maestro ALZAMORA VALDÉZ, sostiene que “son indiscutibles las ventajas del sistema
oral resumidas por CHOVENDA:
 Predominio de la palabra y atenuación del uso de los escritos;
 Inmediación del juzgador con los litigantes;
 Resolución conjunta de cuestiones interlocutorias”.
14. Principio de inmediación:
DEVIS ECHANDÍA señala: “significa que debe haber inmediata comunicación entre el
Juez y las personas que obran en el proceso, los hechos que en él deban hacerse constar
y los medios de prueba que se utilicen ”.
La inmediación comprende un aspecto subjetivo que se refiere a que el Juez deberá
tener mayor contacto con los sujetos del proceso (partes y terceros), y un aspecto
objetivo que consiste en el contacto directo del Juez con los objetos del proceso
(documentos, lugares, etc.). Se busca un contacto directo e inmediato del Juez con estos
elementos, ya que al participar de esta manera en la realización de todos los actos
procesales, el juzgador adquiere mayores y mejores elementos de convicción.
15. Principio de legalidad de las formas.
GOZAÍNI, acerca de este principio, refiere lo siguiente:
“El procedimiento para ser tal, no se configura simplemente por la secuencia ordenada
de actos procesales, quiere que estos cumplan una forma preestablecida que los
conduzca y permita interpretarlos congruentes con la etapa de litigio que atraviesan.

16. Principio de saneamiento:


“Se instala en el campo de las facultades de la jurisdicción, procurando expurgar
aquellos vicios que inducen al entorpecimiento de la causa, o que provocan dificultades
para reconocer el objeto en discusión, generalmente destinados a prolongar el proceso
o impedir su rápida finalización”.
17. Principio de economía procesal:
Consiste en procurar la obtención de mayores resultados con el empleo de la actividad
procesal que sea necesaria. Está referido al ahorro de tiempo, gastos y esfuerzos.
El ahorro de tiempo está referido a que el proceso no se debe desarrollar tan lento que
parezca inmóvil, ni tan rápido que implique la renuncia a las formalidades
indispensables.
18. Principio de concentración procesal:
Este principio busca que el proceso se realice en el menor tiempo posible y en forma
continua, evitando que las cuestiones accidentales e incidentales (medidas cautelares o
recursos impugnatorios) entorpezcan el desarrollo del proceso al dilatarlo sin necesidad.
Por ello se regula y limita la realización de los actos en determinadas etapas del proceso.
Para COUTURE “se denomina principio de concentración a aquel que pugna por
aproximar los actos procesales unos a otros, concentrando en breve espacio de tiempo
la realización de ellos”.
19. Principio de celeridad procesal.
Se refiere a que los actos procesales deberán realizarse en el menor tiempo posible
respetando las normas del Debido Proceso; es la expresión más concreta del ahorro de
tiempo en forma razonable, acorde con los principios procesales y la normatividad
procesal; se expresa en instituciones como la perentoriedad de los plazos, el impulso de
oficio, etc.
“El principio de celeridad es la manifestación concreta del principio de economía
procesal por razón de tiempo. El principio de celeridad procesal se expresa a través de
diversas instituciones del proceso, por ejemplo, la perentoriedad o improrrogabilidad
de los plazos o principios como el de impulso oficioso del proceso”.
20. Principio de vinculación y elasticidad:
La actividad judicial es una función pública realizada con exclusividad por el Estado. En
uso del Ius Imperium, comprende a las normas procesales dentro del derecho público,
dadas a fin de mantener el orden público; por tanto, estas normas son obligatorias y de
carácter imperativo.
El principio de Elasticidad señala que, si bien las formalidades previstas en el Código
Procesal Civil son de carácter obligatorio, el Director del Proceso -el Juez- tiene la
facultad de adecuar la exigencia de cumplir con estos requisitos formales a los fines del
proceso, es decir, la solución del conflicto de intereses o la incertidumbre jurídica y la
paz social en justicia.
21. Principio de iniciativa de parte y de conducta procesal:
Según CARNELUTTI: “La iniciativa de parte es indispensable no sólo para pedir al Juez la
providencia, sino también para poner ante su vista los hechos de la causa”. Esta es
manifiesta expresión del Sistema Dispositivo, que consiste en Según CARNELUTTI: “La
iniciativa de parte es indispensable no sólo para pedir al Juez la providencia, sino
también para poner ante su vista los hechos de la causa”. Esta es manifiesta expresión
del Sistema Dispositivo, que consiste en
Por el principio de Conducta Procesal, se pone de manifiesto los principios de Moralidad,
Probidad, Lealtad y Buena Fe Procesal que están destinados a asegurar la ética del
debate judicial, delegando la responsabilidad en el Juez de garantizarla moralidad del
desarrollo de la contienda y como contraparte la obligación de las partes a remitir su
desenvolvimiento a este principio. Considera valores como la buena fe, la honestidad,
la probidad, la veracidad, a fin de evitar la presencia del “improbus litigator”.
22. Principio de congruencia procesal:
Es conocido como principio de consonancia. En virtud a este postulado se limita el
contenido de las resoluciones judiciales; es decir, que deben emitirse de acuerdo con el
sentido y alcance de las peticiones formuladas por las partes para el efecto de que exista
identidad jurídica entre lo resuelto y las pretensiones, excepciones o defensas
oportunamente deducidas. En un principio que delimita las facultades resolutivas del
juez.
23. Principio de la motivación de las resoluciones judiciales:
DEVIS ECHANDÍA, acerca de este principio, expresa lo siguientes:
“Es indispensable que los funcionarios judiciales expliquen y fundamenten sus
decisiones, a menos que se trate de simples órdenes para el impulso del proceso”.
“De esta manera se evitan arbitrariedades y se permite a las partes usar adecuadamente
el derecho de impugnación contra la sentencia para los efectos de la segunda instancia,
planteándole al superior las razones legales y jurídicas que desvirtúan los errores que
condujeron que al juez a su decisión.
24. Principio de la doble instancia o pluralidad de instancias:
“Para que este derecho a impugnar las decisiones de los jueces sea efectivo y el
demandado pueda contradecir adecuadamente las pretensiones del actor y este las
excepciones de aquel, la doctrina y la legislación universales han establecido en la
organización jerárquica en administración de justicia, con el fin de que, como regla
General, todo proceso se ha conocido por dos jueces de distinta jerarquía si los
interesados los requieren oportunamente mediante el recurso de apelación y en
algunos casos por consulta forzosos”.