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Fundación Universitaria Claretiana

Tema:

Mujeres y Paz-Portafolio 2

Presentado por:

Yahanny Salas Palacios

Dania Rosa Medina

Anyi Yulieth Mosquera Mena

Nombre del curso:

Equidad de género

Presentado a:

Lisdey Asned Londoño Puerta

Fecha: 31/03/2018

Sexto semestre-Grupo 2

Quibdó-Chocó
Indagarán cuál ha sido el papel de las mujeres en los diálogos, cuáles son

sus refrendaciones y que respuesta han obtenido de los personajes

encargados del proceso.

El papel de las mujeres en los diálogos.

Así como hubo una subcomisión de militares y guerrilleros que le entregó a la

mesa de negociaciones de La Habana una propuesta sobre el cese bilateral del

fuego y la dejación de las armas de las Farc, una subcomisión de mujeres ha

trabajado desde septiembre del 2014 en los temas que deben incorporarse a los

acuerdos de paz para que, a la hora de implementarlos, las mujeres tengan el

mismo peso que los hombres. (Gómez, 2016, prr. 1).

Los papeles que fundamentalmente han tomado una subcomisión de mujeres en

referencia al proceso de paz, ha sido primordialmente el de asignación a los

géneros un total de equidad e igualdad, donde las mujeres tenga ese derecho a

adquirir empleos de la misma manera en como lo adquieren los hombres hoy en

día, donde su economía no sea la mínima por ser mujer, sino más bien que sus

recursos sean totalitarios y equitativos en comparación a otro género; teniendo no

sólo en cuenta las mujeres del común, por decirlo de ésta manera vulgar, sino en

petición de las mujeres víctimas del conflicto armado, las campesinas, y las que en

algún momento fueron guerrilleras, con el fin de cumplir con cada uno de los

puntos agendados de negociación.

Es importante resaltar que éste petición también fue teniendo en cuenta que de

un 100% de mujeres, son un 50% las que de una u otra forma son representadas
como víctimas del conflicto, que tanto han dejado marcadas sus vidas,

primordialmente las agresiones sexuales el desplazamiento involuntario forzoso,

de esta manera fue importante la subcomisión de aquellas mujeres que estaban

cansadas de ser oprimidas.

Por ejemplo, que las mujeres tengan las mismas opciones que los hombres para

ser titulares de las tierras que entregue el Estado, y para acceder a créditos y a las

curules especiales que habrá en el Congreso para las zonas de conflicto. (Gómez,

2016, prr. 6).

Hoy en día se sobresalta la idea de que son los hombres quien deben tener el

mando en el hogar desde sus diferentes perspectivas, omitiendo de que son las

mujeres quienes deben al igual que ellos ese derecho, si muchos hogares se han

roto y mujeres han sido la cabeza de hogar, siendo padre y madre, este se hace

un tanto complicado, donde la madre debe de correr el riesgo de quizás ser

abusada por el solo hecho de no tener un lugar en el que pueda acampar con sus

hijos, entonces si se genera que las madres sean titulares a tierras, de esta

manera la situación de ella puede cambiar un tanto; esto no quiere decir que se

despropien a los hombres para que las mujeres obtengan ese beneficio, sino que

se haga de una manera igualitaria, donde si surge la separación ninguno deba

sufrir consecuencias en cuanto a ello, aunque bien se sabe que las mujeres son la

sombra de los hombres mientras no se esfuercen por salir adelante por ellas

mismas, con el fin de sobresalir.

“Si los hombres no respetan la participación equitativa de las mujeres en la

implementación, sería un incumplimiento de los acuerdos con todas las


consecuencias que ello acarrea tanto para las Farc como para el Gobierno”, afirma

Riveros. (Gómez, 2016, prr. 7).

Las mujeres han estado participando en la causa de la paz en todo el mundo y los

movimientos de mujeres han sido esenciales a la hora de promover una solución

negociada para muchos conflictos armados. Mujeres de diferentes países tales

como: Sierra Leona, Colombia, Nepal, Sri Lanka, Serbia, Irlanda del Norte,

Uganda, Somalia, Chipre y de los otros muchos lugares han abogado para ponerle

fin a los conflictos que afectaban a sus países y han ejecutado significativas y

valiosas aportaciones en esos contextos que pusieron en marcha la

transformación de la guerra a la paz, así pues las mujeres examinan a menudo

los procesos de paz no oficiales como una ocasión para implicarse en los ámbitos

público y político y organizarse, particularmente en el sector no gubernamental,

por lo tanto el reconocimiento de estas aportaciones y experiencias en el campo

de la construcción de la paz da una perspectiva diferente cuando se aborda la

cuestión de los procesos de paz, especialmente a nivel de la comunidad y de las

bases. La cuestión de cómo trasladar esas aportaciones a la mesa de

negociaciones de manera que las mujeres tengan un impacto directo en los

acuerdos de paz sigue siendo esencial, ya que el diálogo inter-comunidades a

nivel de las bases, las iniciativas de paz de las mujeres y su conocimiento de

primera mano del impacto de la guerra y de las necesidades sociales posbélicas

pueden proporcionar muchos elementos que no deberían ser ignorados por

quienes ocupan posiciones de poder. (Ariño, M. V. 2010).


Refrendaciones

Los aportes de las mujeres a la paz han sido reconocidos por diversos

pronunciamientos de organizaciones internacionales, como la Resolución 1325 de

2000 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este texto y las resoluciones

subsiguientes establecen el mandato de participación de las mujeres en la

construcción de la paz y señalan tres criterios que deben tenerse en cuenta en las

negociaciones:

A. Proteger a las mujeres y a las niñas contra la violencia.

B. Asegurar la perspectiva de género en las acciones para el mantenimiento

de la paz.

C. Aumentar la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en los

procesos de paz.

La participación de mujeres en las negociaciones ha demostrado tener varias

ventajas. Las mujeres pueden ser más creativas para buscar salidas y soluciones

prácticas a los bloqueos que se presenten, y en ocasiones han evitado que los

negociadores se levanten de la mesa. Por otra parte las mujeres suelen llamar la

atención sobre temas que los hombres no tocan, pues mientras éstos se enfocan

en asuntos relacionados con el poder político y económico, las mujeres suelen

apuntar a cuestiones relacionadas con la familia, la educación, la salud o la

inequidad. (Rodríguez, C.R. 2013).


Las organizaciones de mujeres y la paz en Colombia

La paz ha sido una de las banderas del movimiento de mujeres en Colombia. Las

organizaciones de mujeres han apostado a la resolución negociada del conflicto

armado, lo cual se expresa en consignas como “No parimos hijos e hijas para la

guerra”. Asimismo, un grupo de mujeres con amplia trayectoria política logró

convocar a la comunidad internacional en la Cumbre de Mujeres y Paz. Este

evento puso de presente que el apoyo de la comunidad internacional al proceso

de paz en Colombia estaría condicionado al cumplimiento de las resoluciones

mencionadas previamente. Miembros de la comunidad internacional y expertos en

el tema expresaron la necesidad de presionar desde la sociedad civil la

permanencia de las mujeres en la mesa de negociaciones y su participación en la

verificación y ejecución de los acuerdos. (Rodríguez, C.R. 2013).

Respuestas obtenidas de los personajes encargados del proceso.

En respuesta a los pronunciamientos internacionales el gobierno expresó su

voluntad de incluir mujeres dentro del grupo de negociadores, pero señaló que no

encontraba ninguna con el perfil apropiado para hacerlo, cuando en efecto algunas

mujeres comprometidas con las luchas de género y capaces de cumplir ese papel

no son cercanas al gobierno, como decir Olga Amparo Sánchez, Cecilia López o

Piedad Córdoba. De todas formas, uno de los resultados de esta Cumbre fue el

nombramiento de las dos mujeres en el equipo de negociadores plenos del

gobierno. (Rodríguez, C.R. 2013).


La representación de las representantes

Aunque se incluyan mujeres en el proceso de negociaciones, las representantes

no necesariamente representan intereses de género por cuanto están allí

delegadas a nombre del gobierno o de las FARC y tienen sus propios y legítimos

intereses personales o profesionales. Como bien lo ha planteado la profesora

María Emma Wills, la apertura del espacio o la presencia femenina no implica

necesariamente un ejercicio de representación de intereses sustantivos de género.

Para corregir esta situación existen varios recursos:

• La experiencia internacional muestra que en muchas ocasiones las negociadoras

no conocen las resoluciones de Naciones Unidas sobre el tema; importa que las

delegadas de ambas partes tengan como referencia estos documentos.

• Los ejemplos internacionales y la sistematización de éxitos y fracasos pueden

servir de insumos para las negociadoras.

• Existe un amplio repertorio de propuestas que ha sido presentado por las

mujeres en los foros organizados por el PNUD y la Universidad Nacional, así

como en la Cumbre de Mujeres y Paz.

• Es importante abrir canales para que la sociedad civil se exprese frente a los

varios puntos de la negociación. Las organizaciones de mujeres tienen mucho que

decir en temas como las víctimas, la reparación y las condiciones para garantizar

la no repetición del conflicto. (Rodríguez, c.r. 2013).


Referencias:

 Marisol Gómez Giraldo Editora de EL TIEMPO En Twitter:

@MarisolGmezG. Recuperado de:

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16647128.
 Ariño, M. V. (2010). La participación de las mujeres en los procesos de paz:

las otras mesas. ICIP Working Papers, (5), 1-64.


 Clara Rocío Rodríguez Pico 2013. Las mujeres y el proceso de paz.

recuperado de https://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-

paz-temas-30/7247-las-mujeres-y-el-proceso-de-paz.html.