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MEMORIAS Nuevas Tecnologías, Internet y Sociedad de la Información

Comunicación en Redes Sociales: Efectos de los Estilos Lingüísticos


Masculino y Femenino en Twitter
Salvador Alvídrez
jose.alvidrezvl@uanl.edu.mx
Oziel Franco Rodríguez
ozielfr@gmail.com
Carlos Muñiz Muriel
carlos.munizm@uanl.mx
Universidad Autónoma de Nuevo León
Resumen:
El presente estudio tuvo como objetivo fundamental examinar el efecto del estilo lingüístico
ligado al género en Twitter. Tomando como base aproximaciones sociolingüísticas a la
comunicación entre hombres y mujeres, se diseñó un estudio experimental en el que se
manipuló la identidad del responsable de una ONG en Twitter (hombre o mujer) y su estilo
comunicativo (masculino o femenino) con el fin de comprobar el impacto de estas
interacciones sobre percepciones de credibilidad y atracción. Los resultados mostraron que en
general el responsable hombre con un estilo lingüístico masculino en Twitter fue percibido
como más creíble, mientras que la responsable mujer con estilo femenino fue percibida como la
menos creíble. No se observaron efectos sobre la atracción ni diferencias por el género del
evaluador. Los resultados son discutidos en términos de la relevancia de este tipo de
comunicación para las interacciones en redes sociales.
Palabras clave: Gobernadores, medios locales, democracia subnacional.

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Abstract:
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The present study examined the effect of gender-linked linguistic styles in Twitter. Based on
sociolinguistic approaches to communication exchanges between men and women, an
experimental design was introduced in which the identity of a NGO leader (male or female) and
his/her communication style in Twitter (masculine or feminine) were manipulated, in order to
test the impact of these combinations on perceptions of credibility and attraction. The results
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showed that overall the male character with a masculine linguistic style was perceived as the
most credible, whereas the female character with a feminine style was perceived as the least
credible. No additional effects on attraction or differences in evaluations according to the
gender of raters were observed. The results are discussed in terms of the relevance of this type
of communication for interactions in social media.

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Comunicación en Redes Sociales: Efectos de los Estilos Lingüísticos


Masculino y Femenino en Twitter
Salvador Alvídrez
jose.alvidrezvl@uanl.edu.mx
Oziel Franco Rodríguez
ozielfr@gmail.com
Carlos Muñiz Muriel
carlos.munizm@uanl.mx

Introducción
Desde que en 1973, Robin Lakoff propusiera que las mujeres tienden a utilizar un
lenguaje tentativo bajo formas retóricas tales como atenuantes (ej., “Es algo
aburrido”), intensificadores (ej., “Fue realmente impactante”), preguntas inclusivas
(ej., “El clima es agradable, ¿no crees?”), y otras modalidades lingüísticas en mayor
medida que los hombres, los investigadores se han enfocado en analizar hasta qué
punto pueden influir estas modalidades en la generación de impresiones
estereotipadas sobre diferencias de estatus o de poder, y también en cómo varían
dichas impresiones cuando el estilo asociado a cada género es utilizado por personas
del sexo opuesto.
Por ejemplo, en el estudio experimental de Erickson, Lind, Johnson y O'Barr (1978) los
investigadores observaron que el uso de un lenguaje potente (i.e., lenguaje directo,
conciso, certero, asociado al género masculino) en cintas de audio o en transcripciones,
más que el uso de un lenguaje débil (i.e., lenguaje : indirecto, ambigüo, ligado al género 78
femenino), produjo mayores evaluaciones de atracción percibida hacia la persona que
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lo había empleado independiente del género del evaluador y de la persona evaluada.


Más aún, cuando el género del evaluador(a) y de la persona evaluada coincidían se
tendía a calificar a la persona con lenguaje potente como más creíble que cuando el
género no coincidía.
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Aunque los efectos del estilo lingüístico ligado al género han sido corroborados en
varias investigaciones en contextos tradicionales cara a cara (ej., Mulac, Bradac y
Gibbons, 2001), al igual que en comunicaciones mediadas por computadora (Adkins y
Brashers, 1995; Herring, 1993; Lee, 2007; Thomson, 2006), varios estudios han
cuestionado la existencia de estas diferencias lingüísticas entre hombres y mujeres (ej.,
Adrianson, 2001; Mizokami, 2001; Palomares, 2009; Sussman y Tyson, 2000). Por otro
lado, son poco usuales los estudios empíricos que han analizado la existencia de estas
modalidades en lengua castellana (ej., Mendiluce y Hernández, 2005), y además, a la
fecha no existen estudios que hayan verificado si estos estilos generan las mismas
impresiones en contextos alternativos como los sitios de redes sociales en Internet, los
cuales resultan de gran relevancia debido al alcance social que estos tienen y a su
utilización masiva.
El presente estudio tiene como propósito fundamental verificar los efectos del estilo
lingüístico ligado al género en la red social Twitter. En 2013 Twitter fue la tercera red
social más importante en México con 3,895,000 visitantes únicos a la página, sólo por
detrás de Facebook y Linkedin (comscore.com). Para contrastar los resultados
obtenidos en estudios previos como el de Erikson et al (1978), se diseñó un
experimento virtual en un contexto de apoyo a una ONG en Twitter, en la que se
manipuló la identidad del responsable de dicha ONG en términos de su género (hombre
o mujer) y de su estilo lingüístico (masculino o femenino). La primera hipótesis del
estudio (H1) predice que el responsable hombre utilizando un estilo lingüístico
masculino será percibido como más creíble y atractivo que una responsable mujer con 79
estilo lingüístico masculino, y que los responsables hombre y mujer con estilo
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lingüístico femenino independiente del género del evaluador(a). De igual forma, la


segunda hipótesis (H2) predice efectos más intensos cuando el género de los
evaluadores coincide con el de los responsables; esto es, el responsable hombre con
estilo masculino será evaluado como más creíble y atractivo cuando es evaluado por
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participantes masculinos que por participantes femeninos. Por último, en base a


intervenciones previas en Twitter y otras plataformas de redes sociales (Hughes, 2014;
Lee y Oh, 2012), la tercera hipótesis (H3) predice un efecto indirecto del responsable
hombre-estilo masculino sobre la probabilidad de que los evaluadores se involucren y
apoyen las actividades de la ONG vía mediación de la credibilidad; es decir, mientras
que el responsable hombre-estilo masculino resulte creíble, los evaluadores estarán
más dispuestos a involucrarse en las actividades de la ONG.

Método

Participantes
324 estudiantes universitarios (69.8% mujeres) matriculados en una de las
universidades más grandes del norte de México participaron en el estudio. Todos los
alumnos recibieron puntos extra en sus respectivos cursos a cambio de su
participación. La edad promedio de los alumnos fue de 18.33 años (DT = 1.66).

Diseño
Para el estudio se empleó un diseño experimental intersujeto de 4 (género del
responsable: hombre/mujer con estilo lingüístico: masculino/femenino) x 2 (género del
participante: masculino/femenino). Todos los participantes fueron distribuidos de
manera aleatoria a cada una de las ocho condiciones experimentales.
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Procedimiento
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Al llegar a las aulas de cómputo los estudiantes llenaron un cuestionario en línea con
datos demográficos. Luego, fueron dirigidos a la página web de una ONG ficticia que
presentaba y explicaba diversas propuestas para reducir los altos niveles de
contaminación en la ciudad (ej., firmar un referéndum, asistir a una manifestación,
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emprender acciones de reciclaje, etc.). Los estudiantes fueron dirigidos enseguida a la


página de la ONG en Twitter, la cual ostentaba la fotografía del responsable
(Presidente) de la organización como imagen de perfil. Se pidió entonces a los
participantes leer los mensajes publicados y llenar un segundo cuestionario en línea. El
programa informático que se utilizó en este estudio presentaba de manera aleatoria la
fotografía de un hombre o una mujer como el/la responsable de la ONG, al igual que el
conjunto de tweets o mensajes publicados que daban cuenta del estilo lingüístico de
esta persona.
Los mensajes publicados (12 en total) pedían a los seguidores de la página que se
apoyaran o se sumaran a las actividades de la organización, además de compartir
información y opiniones sobre los niveles de contaminación en la ciudad. Los mensajes
con estilo lingüístico femenino incluyeron más atenuantes , intensificadores y
preguntas inclusivas (ej., “El servicio del Metro es algo ineficiente”; “Las líneas son muy
pocas”; “Ya es hora de incrementar las administrativas y judiciales a las empresas que
más contaminen ¿no creen?”). En contraste, los mensajes masculinos fueron más
concisos e incluyeron más declaraciones y peticiones directas para los seguidores (ej.,
“Las líneas son pocas”; “Entra y apoya nuestra iniciativa”; “Es hora de incrementar las
penas administrativas y judiciales a las empresas que más contaminen”). Ambos
conjuntos de mensajes fueron sometidos a un estudio pre-test con estudiantes que no
participaron en el estudio principal (11 hombres, 14 mujeres; 1 = Masculino y 7 =
Femenino); así, se observó que ambos conjuntos fueron percibidos de manera distinta
en términos lingüísticos (t[24] = -6.53, p < .001): los tweets o mensajes con estilo 81
femenino fueron evaluados como más femeninos (M = 5.08, DT = 1.52) que los
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mensajes con estilo masculino (M = 2.12, DT = 1.13).

Medidas
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La credibilidad se midió con la escala de credibilidad de la fuente (McCroskey y Teven,


1999). En una escala tipo Likert de 7 puntos los participantes evaluaron a la persona
responsable de la ONG en varios diferenciales semánticos que incluyeron inteligente-
poco inteligente, informado(a)-desinformado y experto(a)-inexperto (α = .82).
Por otra parte, cinco reactivos adaptados Cialdini y DeNicholas (1989) fueron
empleados para medir atracción. Los participantes evaluaron (1 = Nada, 7 = Mucho) el
grado en que la persona responsable de la ONG fue percibida como amigable, atractiva,
agradable o simpática (α = .88).
La probabilidad de que los participantes se implicaran en las actividades de la ONG se
midió con una adaptación de la escala de probabilidad de acción de Hughes et al (2014).
Los participantes respondieron (1 = Completamente en desacuerdo, 7 =
Completamente de acuerdo) a seis frases como “Yo firmaría un referéndum apoyando
la iniciativa de la ONG”, “Atendería una reunión para saber más sobre la iniciativa”, y
“Compartiría mis comentarios a favor de la iniciativa en blogs, foros o periódicos en
línea” (α = .92).

Resultados
Para comprobar las hipótesis formuladas se aplicó de manera independiente un análisis
de varianza (ANOVA) del estilo lingüísticos de género del responsable (en adelante
ELGR) por el género de los participantes, sobre las variables de credibilidad y atracción.
Se observó así un efecto significativo del ELGR sobre la credibilidad (F[3, 316] = 2.99, p
=.03, η2 = 0.02). Sin importar el género de los participantes, el responsable hombre con 82
estilo masculino fue percibido como el más creíble, mientras que la responsable mujer
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con estilo femenino fue evaluada como la menos creíble (ver Tabla 1). Una prueba de
contraste post-hoc mostró diferencias significativas únicamente entre estas dos
condiciones (p = .02). Por el contrario, no se registró impacto alguno de las condiciones
sobre la variable de atracción (F[3, 319] = 0.80, p = .493, η2 = 0.00). No obstante, las
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puntuaciones medias obtenidas muestran que el personaje mujer con estilo femenino
fue percibido más atractivo que los otros tres. No se observaron efectos
independientes del género del participante ni de interacción entre el ELGR y el género
del participante en ninguna de las variables dependientes.

Tabla 1. Medias de las variables dependientes en cada condición experimental


Credibilidad Atracción
M DT M DT
ELGR en Twitter
Hombre-estilo masculino 5.38 1.21 3.95 1.29
Hombre-estilo femenino 5.17 1.23 4.00 1.37
Mujer-estilo masculino 4.99 1.28 3.29 1.31
Mujer-estilo femenino 4.85 1.14 4.20 1.35
Nota: H = Hombre, M = Mujer, EM = Estilo Masculino, EF = Estilo Femenino. Los
números en negritas indican las diferencias significativas a partir de la prueba post-hoc.

Por último, se realizó una prueba de mediación simple (modelo 4) utilizando el


macro PROCESS de Hayes (2013). El modelo consistía en analizar el efecto indirecto del
ELGR sobre la probabilidad de acción mediado por la percepción de credibilidad. La
variable ELGR fue introducida en el análisis siguiendo las especificaciones de Hayes y
Preacher (2013) para variables multicategóricas. La prueba reveló un efecto indirecto del
responsable hombre con estilo masculino sobre la probabilidad de acción vía credibilidad
(bootstrap de 5,000 muestras), aunque no se registró una mediaciócompleta (ver Tabla 2).
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Discusión y conclusiones
El presente estudio examine los efectos del estilo lingüístico ligado al género sobre
evaluaciones sociales de perfiles hombre y mujer en Twitter. Los resultados obtenidos
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fueron parcialmente consistentes con los resultados del trabajo de Erikson et al (1978);
esto es, un personaje varón empleando un estilo lingüístico “típicamente masculino”
fue percibido como más creíble que un personaje varón con estilo femenino, y que
personajes mujeres empleando estilos masculino o femenino. Sin embargo, a diferencia
del otro estudio, en este trabajo el personaje hombre-masculino no fue percibido como
más atractivo por los participantes. Una posible explicación para este resultado podría
ser que los perfiles hombre y mujer presentados como responsables de la ONG
representaban personas de mediana edad (entre 40 y 45 años), mientras que los
participantes tenían una edad promedio de 18 años; además de que al tratarse de una
ONG quizá no se habría esperado que sus líderes fueran social o físicamente atractivos.
El hecho de que el perfil mujer-estilo lingüístico femenino fue evaluado como más
atractivo (aunque sin alcanzar significación estadística), da cuenta de que una buena
parte de los participantes esperaban que una mujer fuera quien empleara un lenguaje
más flexible, o menos rígido, que un hombre y por ello fue este personaje fue percibido
como más atractivo.

Tabla 2. Modelo de efectos indirectos del responsable hombre-estilo masculino sobre la


probabilidad de acción de los participantes a través de la credibilidad percibida.
ELGR hacia ELGR hacia
ELGR hacia Credibilidad
Variable la VD la VD (ruta
credibilidad hacia la VD IC 95%
dependiente (ruta indirecta:
(ruta a) (ruta b)
directa: c’) ab) 84
Probabilidad de
Página

.28 .09 -.04 .13 [.01, .26]


acción
Nota: VD = Variable Dependiente, IC = Intervalos de Confianza. Los valores en negritas
indican los coeficientes estadísticamente significativos.
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Por otra parte, no se registraron diferencias significativas en cuanto a las evaluaciones


realizadas por participantes hombres o mujeres. Aunque Twitter suele ser catalogado
como un medio “interpersonal” (Lee, 2013), el contenido de los mensajes en este
estudio se enfocó en un problema de salud y de medio ambiente que concierne a la
población en general: lo que a su vez pudo haber difuminado cualquier diferencia en las
evaluaciones realizadas por hombres y mujeres.
En cuanto al modelo mediacional, se registró una mediación parcial de la credibilidad
percibida hacia el responsable hombre-estilo masculino sobre la probabilidad de acción
por parte de los participantes. Una posible explicación para la ausencia de una
mediación completa es que, aunque existe una preocupación generalizada por los
niveles de contaminación en la ciudad, la información presentada a los participantes
sobre las actividades de la ONG pudo haber sido insuficiente. Los participantes podrían
haber requerido más datos sobre la agenda de la organización que un simple conjunto
de mensajes en Twitter para sentirse atraídos a formar parte de sus actividades.
En resumen, los resultados de este estudio llevan a la conclusión de que el empleo de
estilos lingüísticos ligados al género en una red social como Twitter, al igual que en
estudios anteriores sobre medios tradicionales, provocaron impresiones
estereotipadas en cuanto a una percepción de credibilidad pero no así respecto a una
de atracción. Esta comparativa, no obstante, debe ser ponderada en términos de la
diferencia entre formatos: Twitter emplea solo 140 caracteres para la redacción de
mensajes comparado al material empleado en otros estudios. Futuras investigaciones
deberán emplear mensajes más extensos, introducir temáticas distintas a los asuntos 85
medioambientales, y analizar cómo operan los estilos lingüísticos en otras plataformas
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de redes sociales como Facebook o Youtube. Este tipo de comparativas permitirá dar
cuenta del tipo de temas en que hombres y mujeres son más creíbles y de los contextos
en que las resultados de este estudio se suscitan a la inversa.
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