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La deuda es un compromiso de pago obligado entre dos entidades (persona, grupo, empresa,

Estado). Si la palabra deuda se emplea esencialmente para devolver dinero, es decir, deuda
económica, una deuda es también un concepto moral.1 Ciertas deudas morales son imposibles de
cuantificar o de reembolsar, por ejemplo, cuando una persona salva la vida de otra persona. Las
deudas juegan un rol central en la organización de las actividades humanas, sobre todo económicas.
Generalmente, una deuda permite una inversión que transforma el tejido productivo, generando
mejoras para la producción. Por ejemplo, un Estado puede endeudarse para construir
infraestructuras tales como carreteras, que a su vez van a favorecer los intercambios. O
sencillamente, un campesino puede pedir la ayuda de sus vecinos para trabajar una tierra, que podrá
entonces fructificar y dar beneficios. Hoy, el sistema bancario es un puntal esencial de la economía
de mercado. Los Bancos centrales controlan la emisión de moneda y emiten deuda pública.
Efectivamente, la deuda no es sino un medio para controlar la macroeconomía y la tasa monetaria,
un instrumento en función de varios índices: el crecimiento económico, la inflación o el desempleo
de un país. Con el fin de asegurar la confianza de los diferentes agentes económicos, las deudas
están reguladas por la ley. En Derecho, el concepto de deuda forma parte del derecho de las
obligaciones.2 Pero las dinámicas complejas de la deuda son difícilmente comprensibles y, a pesar
del derecho, causan un riesgo cierto sobre la economía o las sociedades humanas. No puede hacerse
caso omiso a los riesgos exteriores, como el clima o la salud de las personas, ni a la dimensión
psicológica asociada a la percepción del futuro, del valor o del riesgo en los seres humanos. Si los
agentes económicos pierden confianza en el futuro o en su capacidad para cumplir sus promesas, el
frágil equilibrio puede romperse.

Tipos de deuda
Deuda es la obligación que contrae un individuo cuando pide algo, con el
compromiso de devolverlo con acuerdo a unas condiciones pactadas previamente.
Siendo más precisos en la definición, la deuda es la obligación de devolver el capital en el plazo
acordado y con el tipo de interés fijado. La cantidad adeudada es la suma del capital solicitado más
los intereses que correspondan.
Cuando un banco, entidad, Estado…emite deuda ya sea por motivos de inversión o de financiación,
en la relación contractual que se contrae, se corresponde con el deudor (emiten deuda y contraen la
obligación de devolver el principal más intereses), y aquel que compra dicha deuda se convierte en
su acreedor (son aquellos que desembolsan un principal y reciben unos intereses a cambio).

Tipos de deuda en función del emisor


Dependiendo de quién emita esa deuda podemos encontrar:
• Deuda pública: son todas las deudas que mantiene un Estado con inversores (nacionales o
internacionales).
• Deuda privada: es la deuda que tiene cualquier persona, física o jurídica que no es una
Administración pública.
En condiciones normales, encontramos que los Estados son los que se financian más barato (ya que
hay latente un menor riesgo de impago de esa deuda, es decir, tienen una mayor solvencia de
devolver sus compromisos), en segundo lugar, encontramos el mercado interbancario donde se
prestan dinero las entidades financieras a un tipo superior al que se pueden financiar los estados, y
por último, encontramos a las empresas (corporates en inglés), es decir, a las empresas que en
condiciones normales de mercado deben pagar un tipo de interés superior. Cuanto mayor es el plazo
y el riesgo, mayor es el tipo de interés exigido. La gráfica es una representación gráfica entre plazo
y rentabilidad llamada estructura temporal de tipos de interés.

Tipos de deuda en función de la calidad crediticia


Una misma empresa puede emitir difererentes tipos de deuda según el instrumento que se emita,
dicho instrumento tendrá un rating determinado y eso repercutirá directamente en el riesgo que
asume un inversor al comprar dicha deuda. Este rating, entre otras cosas, determina la posición que
ocupa ese instrumento en relación al resto de instrumentos (deuda) emitidos por ese agente
económico a la hora de producirse un default.
El riesgo se determina en función del momento en que el inversor recupere su dinero en caso de que
la empresa quiebre. Si en en algún momento el emisor de dicho activo financiero no pudiera hacer
frente a sus compromisos o se produce el evento de default, comenzará entonces la devolución de
los compromisos contraídos en función de un orden (orden de prelación). Los más arriesgados (los
últimos en la tabla) serán los últimos en cobrar, mientras que los que se encuentran los primeros en
la tabla, serán los primeros en cobrar. Es por ello, que el tipo de interés a percibir durante la vida del
activo será mayor cuanto más riesgo se asume.