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TRASTORNO DE SÍNTOMAS SOMÁTICOS Y TRASTORNOS

RELACIONADOS

Los síntomas somáticos y los trastornos relacionados son trastornos de la


salud mental caracterizados por estar enfocados principalmente en
síntomas físicos (somáticos), que causan angustia significativa y/o
interfieren con el funcionamiento diario.

La mayoría de trastornos mentales se caracterizan por la presencia de


síntomas mentales. Es decir, la persona tiene pensamientos, estados de
ánimo y/o comportamientos inusuales o inquietantes. Sin embargo, en los
trastornos somatomorfos, la principal preocupación de la persona son los
síntomas físicos (somáticos, de la palabra griega soma para el cuerpo),
como el dolor, la debilidad, la fatiga, las náuseas u otras sensaciones
corporales. La persona puede sufrir o no un trastorno médico que causa los
síntomas o que contribuye a su aparición. Sin embargo, cuando está
presente un trastorno médico, la persona responde a este en exceso.

Cuando experimentan síntomas físicos, todas las personas reaccionan a


nivel emocional. Sin embargo, las personas con un trastorno somatomorfo
tienen pensamientos, sentimientos y comportamientos excepcionalmente
intensos en respuesta a sus síntomas. Para distinguir un trastorno de una
reacción normal cuando uno se siente enfermo, las respuestas deben ser lo
suficientemente intensas como para causar malestar significativo a la
persona (y a veces a los demás) y/o hacer que a la persona le sea difícil
funcionar en su vida diaria.

Nombres alternativos

Síntomas somáticos y trastornos conexos; Trastorno de somatización;


Trastornos somatomorfos; Síndrome de Briquet; Trastorno de ansiedad por
enfermedad.

Tipos de trastornos

Las diferentes respuestas que presentan los individuos definen el trastorno


específico que sufren, como:
 En el trastorno de conversión aparecen síntomas físicos que se
asemejan a los de algunos trastornos del sistema nervioso (Trastorno
de conversión).
 En el trastorno facticio (Trastorno facticio impuesto a uno mismo), la
persona pretende tener síntomas sin razón externa aparente (por
ejemplo, para poder faltar justificadamente al trabajo).
 En el trastorno de ansiedad por enfermedad (Trastorno de ansiedad
por enfermedad), la persona está excesivamente preocupada por
la posibilidad de sufrir o llegar a sufrir una enfermedad grave.
 A veces, las actitudes o los comportamientos pueden tener un
efecto negativo sobre una enfermedad que ya padezca la persona
(Factores psicológicos que afectan a otras enfermedades).
 En el trastorno somatomorfo (Trastorno somatomorfo), los síntomas
afectan, inquietan y preocupan constantemente a la persona y/o la
llevan a visitar al médico con mucha frecuencia.

Como las personas que sufren uno de estos trastornos piensan que tienen
síntomas físicos, tienden a acudir a un médico en lugar de acudir a un
profesional de la salud mental. Los niños también pueden padecer estos
trastornos.

El tratamiento varía en función del tipo de trastorno sufrido por la persona,


pero suele incluir psicoterapia.
TRASTORNO DE SÍNTOMAS SOMÁTICOS

Características diagnósticas

Los individuos con trastorno de síntomas somáticos suelen presentar


múltiples síntomas somáticos que causan malestar o pueden originar
problemas significativos en la vida diaria, aunque algunas veces sólo
aparece un síntoma grave, con mayor frecuencia el dolor. Los síntomas
pueden ser específicos (p. ej., el dolor localizado) o relativamente
inespecíficos (p. ej., la fatiga). Los síntomas a veces denotan sensaciones
corporales normales o un malestar que generalmente no significa una
enfermedad grave. Los síntomas somáticos sin explicación médica
evidente no son suficientes para hacer el diagnóstico. El sufrimiento del
individuo es auténtico, se explique o no médicamente.

Los síntomas pueden estar o no asociados con otra afección médica. Los
diagnósticos de trastorno de síntomas somáticos y de una enfermedad
médica conjunta no son mutuamente excluyentes, y con frecuencia se
presentan juntos. Por ejemplo, un individuo podría estar gravemente
discapacitado por los síntomas de un trastorno de síntomas somáticos
después de un infarto no complicado de miocardio incluso aunque el
propio infarto de miocardio no haya producido ninguna discapacidad. Si
existe otra afección médica o un riesgo elevado de desarrollarla (p. ej.,
una fuerte historia familiar asociada) los pensamientos, sentimientos y
comportamientos asociados con esta afección son excesivos.

Los individuos con trastorno de síntomas somáticos tienden a tener niveles


muy altos de preocupación por la enfermedad. Evalúan indebidamente
sus síntomas corporales y los consideran amenazadores, perjudiciales o
molestos, y a menudo piensan lo peor sobre su salud.

Incluso cuando hay pruebas de lo contrario, algunos pacientes todavía


temen que sus síntomas sean graves.

En el trastorno de síntomas somáticos graves, los problemas de salud


pueden asumir un papel central en la vida del individuo, convirtiéndose en
un rasgo de su identidad y dominando sus relaciones interpersonales. Las
personas suelen experimentar un malestar que se centra principalmente en
los síntomas somáticos y su significado. Cuando se les pregunta
directamente acerca de su malestar, algunas personas lo describen
también en relación con otros aspectos de sus vidas, mientras que otros
niegan cualquier fuente de angustia aparte de los síntomas somáticos. La
calidad de vida relacionada con la salud a menudo se ve afectada, tanto
física como mentalmente. En el trastorno de síntomas somáticos graves el
deterioro es característico, y cuando es persistente, el trastorno puede dar
lugar a invalidez.

A menudo hay un alto grado de utilización de la atención médica, lo que


rara vez alivia al individuo de sus preocupaciones. En consecuencia, el
paciente puede recibir atención médica de varios médicos para los
mismos síntomas. Estos individuos a menudo parecen no responder a las
intervenciones médicas, y las nuevas intervenciones pueden exacerbar la
presentación de los síntomas. Algunos individuos con este trastorno
parecen inusualmente sensibles a los efectos secundarios de los
medicamentos. Algunos sienten que su evaluación médica y el tratamiento
no han sido suficientes.

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

Estas características de comportamiento son más pronunciadas en los


trastornos de síntomas somáticos graves y persistentes. Estas características
se asocian generalmente a frecuentes consultas de consejo médico para
diferentes síntomas somáticos. Esto puede dar lugar a consultas médicas
en las que los individuos están tan centrados en sus preocupaciones
acerca del síntoma o los síntomas somáticos que la conversación no se
puede redirigir hacia otros asuntos.

Cualquier intento de tranquilizar por parte del médico y de explicar que los
síntomas no son indicativos de una enfermedad física grave suele ser
efímero, y/o los individuos lo experimentan como si el médico no tomara
sus síntomas con la debida seriedad. Puesto que centrarse en los síntomas
somáticos es una característica principal de la enfermedad, las personas
con trastorno de síntomas somáticos suelen acudir a los servicios generales
de salud médica en lugar de a los servicios de salud mental. La sugerencia
de una derivación a un especialista de salud mental a los individuos con un
trastorno de síntomas somáticos pueden vivirla con sorpresa o incluso con
franco rechazo.

Puesto que el trastorno de síntomas somáticos se asocia con trastornos


depresivos, existe un mayor riesgo de suicidio. No se sabe si el trastorno de
síntomas somáticos se asocia con el riesgo de suicidio
independientemente de su asociación con los trastornos depresivos.

Prevalencia

La prevalencia del trastorno de síntomas somáticos en la población adulta


general puede estar entre el 5 y el 7 %. Las mujeres tienden a referir más
síntomas somáticos que los varones y la prevalencia del trastorno de
síntomas somáticos es probablemente, a consecuencia de esto, mayor en
las mujeres.

Desarrollo y curso

El trastorno de síntomas somáticos puede estar infradiagnosticado en los


adultos mayores, ya sea porque ciertos síntomas somáticos (p. ej., el dolor,
la fatiga) se consideran parte del envejecimiento normal o porque la
preocupación por la enfermedad se considera "comprensible" en las
personas mayores, que generalmente tienen más enfermedades médicas
y necesitan más medicamentos que las personas más jóvenes. El trastorno
depresivo concomitante es común en las personas mayores que se
presentan con numerosos síntomas somáticos.
En niños, los síntomas más comunes son dolor abdominal recurrente, el
dolor de cabeza, la fatiga y las náuseas. Es más frecuente que predomine
un solo síntoma en los niños que en los adultos. Pese a que los niños
pequeños pueden tener quejas somáticas, es raro que se preocupen por la
"enfermedad" per se antes de la adolescencia. La respuesta de los padres
ante los síntomas es importante, ya que esto puede determinar el nivel de
angustia asociada. Los padres pueden ser determinantes en la
interpretación de los síntomas, en el tiempo que faltan a la escuela y en la
búsqueda de ayuda médica.

La causa exacta del trastorno de síntomas somáticos no es clara, pero


cualquiera de estos factores puede influir:
 Factores genéticos y biológicos, como mayor sensibilidad al dolor
 Influencia familiar, que puede ser genética, ambiental o ambas
 Rasgo de negatividad en la personalidad, que puede impactar
en la forma en que identificas y percibes la enfermedad y los
síntomas corporales
 Menor percepción de las emociones o problemas para
procesarlas, lo que provoca que el foco sea los síntomas físicos en
lugar de los problemas emocionales
 Conducta aprendida, por ejemplo, la atención y otros beneficios
obtenidos luego de haber padecido una enfermedad; o las
«conductas de dolor» en respuesta a síntomas, como evitar
excesivamente la actividad, lo cual puede aumentar el nivel de
discapacidad

Factores de riesgo

 Los factores de riesgo del trastorno de síntomas somáticos


comprenden:
 Sentir ansiedad o depresión
 Tener una enfermedad o estar recuperándose de una enfermedad
 Estar en riesgo de padecer una enfermedad, por ejemplo, tener
antecedentes familiares importantes de una enfermedad
 Vivir sucesos estresantes, traumas o violencia
 Haber vivido traumas en el pasado, como abuso sexual infantil

La comorbilidad con la ansiedad o la depresión es frecuente y puede


agravar los síntomas y el deterioro. Ambientales. El trastorno de síntomas
somáticos es más frecuente en los individuos con escasa escolarización de
educación y bajo nivel socioeconómico, y en aquellos que han
experimentado recientemente eventos estresantes en sus vidas.

Consecuencias funcionales del trastorno de síntomas somáticos

Es probable que muchos individuos con trastorno de síntomas somáticos


graves tengan un deterioro de más de 2 desviaciones estándar por debajo
de la población normal en la clasificación del estado de salud.
El trastorno de síntomas somáticos puede asociarse con lo siguiente:

• Salud deficiente
• Problemas para desenvolverse en la vida diaria, entre ellos,
discapacidad física
• Problemas con las relaciones
• Problemas en el trabajo o desempleo
• Otros trastornos mentales, como ansiedad, depresión o
trastornos de personalidad
• Aumento del riesgo de suicidio relacionado con depresión
• Problemas económicos debido a exceso de consultas para
el cuidado de la salud

Diagnóstico diferencial

Si los síntomas somáticos son congruentes con otro trastorno mental (p. ej.,
el trastorno de pánico) y los criterios diagnósticos para este trastorno se
cumplen, entonces el trastorno mental debería considerarse una
alternativa o un diagnóstico adicional. El diagnóstico por separado de
trastorno de síntomas somáticos no se realiza si los síntomas somáticos y los
pensamientos, sentimientos o comportamientos relacionados aparecen
sólo durante los episodios depresivos mayores. Si, como suele ocurrir, se
cumplen los criterios tanto para el trastorno de síntomas somáticos como
para el otro diagnóstico de trastorno mental, se deberían codificar ambos
trastornos, puesto que ambos pueden necesitar tratamiento.

Otras condiciones médicas. La presencia de síntomas somáticos de


etiología poco clara no es de por sí suficiente para hacer el diagnóstico de
trastorno de síntomas somáticos. Los síntomas de muchos individuos con
trastornos, como el síndrome del intestino irritable o la fibromialgia, no
satisfacen los criterios necesarios para el diagnóstico de trastorno de
síntomas somáticos. Por el contrario, la presencia de síntomas somáticos de
un trastorno médico establecido (p. ej., la diabetes o las enfermedades
cardíacas) no excluye el diagnóstico de trastorno de síntomas somáticos si
se cumplen los criterios.

Trastorno de pánico. En el trastorno de pánico, los síntomas somáticos y la


ansiedad por la salud tienden a aparecer en los episodios agudos, mientras
que, en el trastorno de síntomas somáticos, la ansiedad y los síntomas
somáticos son más persistentes.

Trastorno de ansiedad generalizada. Los individuos con trastorno de


ansiedad generalizada tienen preocupaciones por múltiples sucesos,
situaciones o actividades, y sólo alguna de ellas puede implicar la salud.
Los síntomas somáticos o el miedo a la enfermedad no suelen ser el foco
principal, como lo es en el trastorno de síntomas somáticos.

Trastornos depresivos. Los trastornos depresivos están acompañados


frecuentemente por síntomas somáticos. Sin embargo, los trastornos
depresivos se diferencian del trastorno de síntomas somáticos por los
síntomas depresivos centrales de bajo (disfórico) estado de ánimo y por la
anhedonia.

Trastorno de ansiedad por enfermedad. Si el individuo tiene grandes


preocupaciones acerca de la salud, pero sin síntomas somáticos, o
solamente mínimos, podría ser más apropiado considerar el trastorno de
ansiedad por enfermedad.

Trastorno de conversión (trastorno de síntomas neurológicos funcionales).


En el trastorno de conversión, el síntoma es la pérdida de la función (p. ej.,
de una extremidad), mientras que en el trastorno de síntomas somáticos la
atención se centra en la angustia que causan los síntomas concretos. Las
características enumeradas en el Criterio B del trastorno de síntomas
somáticos pueden ser útiles para diferenciar los dos trastornos.

Trastorno delirante. En el trastorno de síntomas somáticos, las creencias de


la persona de que los síntomas somáticos podrían reflejar una enfermedad
física subyacente grave no tienen una intensidad delirante. Las creencias
del individuo en relación con los síntomas somáticos pueden ser
mantenidas firmemente. Por el contrario, en el trastorno delirante, subtipo
somático, las creencias sobre los síntomas somáticos y el comportamiento
son más fuertes que las que se encuentran en el trastorno de síntomas
somáticos.
Trastorno dismórfico corporal. En el trastorno dismórfico corporal, el
individuo está excesivamente intranquilo y preocupado por un defecto
percibido en sus características físicas. Por el contrario, en el trastorno de
síntomas somáticos la preocupación acerca de los síntomas somáticos
refleja el miedo a una enfermedad subyacente, no a un defecto en la
apariencia.

Trastorno obsesivo-compulsivo. En el trastorno de síntomas somáticos, las


ideas recurrentes sobre los síntomas o las enfermedades somáticas son
menos intrusivas, y las personas con este trastorno no muestran las
conductas repetitivas asociadas, encaminadas a reducir la ansiedad, que
tienen lugar en el trastorno obsesivo-compulsivo.

Comorbilidad

El trastorno de síntomas somáticos presenta una alta comorbilidad con


trastornos médicos, así como con trastornos de ansiedad y depresivos.
Cuando existe una enfermedad médica concurrente, el grado de
deterioro es más marcado de lo que cabría esperar por la enfermedad
física en sí misma. Cuando los síntomas de un individuo cumplen con los
criterios de diagnóstico de trastorno de síntomas somáticos, se debería
diagnosticar este trastorno; sin embargo, dada la frecuente comorbilidad
de este trastorno, en especial con los trastornos depresivos y de ansiedad,
se debería buscar la evidencia de que concurren estos diagnósticos.
TRASTORNO DE ANSIEDAD POR ENFERMEDAD
Criterios diagnósticos

A. Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.


B. No existen síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente
leves. Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de
presentar una afección médica (p. ej., antecedentes familiares
importantes), la preocupación es claramente excesiva o
desproporcionada.
C. Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el
individuo se alarma con facilidad por su estado de salud.
D. El individuo tiene comportamientos excesivos relacionados con la
salud (p. ej., comprueba repetidamente en su cuerpo si existen
signos de enfermedad) o presenta evitación por mala adaptación
(p. ej., evita las visitas al clínico y al hospital).
E. La preocupación por la enfermedad ha estado presente al menos
durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede
variar en ese período de tiempo.
F. La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica
mejor por otro trastorno mental, como un trastorno de síntomas
somáticos, un trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad
generalizada, un trastorno dismórfico corporal, un trastorno obsesivo-
compulsivo o un trastorno delirante de tipo somático.

Características diagnósticas

La mayoría de las personas con hipocondría ahora son clasificadas como


un trastorno de síntomas somáticos; sin embargo, en una minoría de los
casos será más apropiado utilizar en su lugar el diagnóstico de trastorno de
ansiedad por enfermedad. El trastorno de ansiedad por enfermedad
implica una preocupación por tener o adquirir una enfermedad médica
grave no diagnosticada (Criterio A). No aparecen síntomas somáticos o, si
lo hacen, sólo son de intensidad leve (Criterio B). Una evaluación completa
no logra identificar una afección médica seria que justifique las
preocupaciones de la persona. Pese a que la preocupación se podría
deber a la señal o sensación física no patológica, la angustia del individuo
no proviene fundamentalmente de la propia dolencia física, sino más bien
de su ansiedad sobre la importancia, el significado o la causa de dicha
dolencia (esto es, la sospecha de un diagnóstico médico). Cuando existen
una señal física o un síntoma, a menudo se trata de una sensación
fisiológica normal (p. ej., los mareos ortostáticos), una disfunción benigna y
autolimitada (p. ej., los tinnitus transitorios) o un malestar corporal que no se
considera generalmente indicativo de enfermedad (p. ej., los eructos).
Cuando aparece una afección médica diagnosticable, la ansiedad y la
preocupación de la persona son claramente excesivas y
desproporcionadas a la gravedad de la enfermedad (Criterio B). Los datos
científicos empíricos y la bibliografía existentes se refieren a la definición
previa de hipocondría según el DSM, y no está claro en qué medida y con
qué precisión se pueden aplicar a la descripción de este nuevo
diagnóstico. La preocupación por la idea de que se está enfermo se
acompaña de una ansiedad considerable sobre la salud y la enfermedad
(Criterio C). Las personas con trastorno de ansiedad por enfermedad se
alarman fácilmente con las enfermedades, al oír que alguien se ha puesto
enfermo o al leer noticias sobre historias relacionadas con la salud. Su
preocupación por la enfermedad no diagnosticada no responde a la
certeza médica, las pruebas diagnósticas negativas o a un curso benigno.
Los intentos del médico de tranquilizar y paliar los síntomas generalmente
no alivian la preocupación del individuo y pueden aumentarla. La
preocupación por la enfermedad ocupa un lugar destacado en la vida de
la persona y afecta a las actividades cotidianas, e incluso puede dar lugar
a una invalidez. La enfermedad se convierte en un elemento central de la
identidad del individuo y de su propia imagen, en un tema frecuente de
discurso social, y en una respuesta característica a los eventos estresantes
de la vida. Los individuos con este trastorno a menudo se autoexaminan
varias veces (p. ej., la autoexploración de la garganta en el espejo)
(Criterio D). Investigan en exceso sobre su sospecha de enfermedad (p. ej.,
en Internet) y en varias ocasiones buscan el consuelo de la familia, los
amigos o los médicos. Esta preocupación incesante a menudo se vuelve
frustrante para los demás y puede dar lugar a una considerable tensión
dentro de la familia. En algunos casos, la ansiedad conduce a la evitación
desadaptativa de situaciones (p. ej., visitar a los miembros enfermos de la
familia) o de actividades (p. ej., el ejercicio), ya que estas personas temen
que puedan poner en peligro su salud.

Características asociadas que apoyan el diagnóstico


Las personas con trastorno de ansiedad por enfermedad, puesto que
creen que están realmente enfermos, se encuentran con mucha más
frecuencia en los centros médicos que en los centros de salud mental. La
mayoría de las personas con trastorno de ansiedad por enfermedad recibe
una amplia aunque insatisfactoria atención médica, aunque algunos están
demasiado ansiosos para buscar atención médica. En general, presentan
unas tasas de utilización de los servicios médicos, aunque no de salud
mental, más elevadas que la población general. A menudo consultan a
varios médicos para el mismo problema y obtienen repetidamente
resultados negativos en las pruebas diagnósticas. Los individuos con este
trastorno generalmente están insatisfechos con su atención médica y, a
menudo, tienen la sensación de que no están siendo tomados en serio por
los médicos. En ocasiones, estas preocupaciones pueden estar justificadas,
ya que los médicos a veces son despectivos o responden con frustración u
hostilidad. Esta respuesta en ocasiones puede ocasionar la falta de
diagnóstico de una afección médica existente.

Prevalencia

Las estimaciones de prevalencia del trastorno de la ansiedad por


enfermedad se basan en las estimaciones del diagnóstico de hipocondría
del DSM-III y del DSM-IV. La prevalencia a 1 a 2 años de la ansiedad por la
salud y /o convicción de una enfermedad, en las encuestas comunitarias y
en las muestras poblacionales, oscila entre el 1,3 y el 10 %. En las
poblaciones médicas ambulatorias, las tasas de prevalencia de los 6 meses
a 1 año son del 3 al 8 %. La prevalencia de la enfermedad es similar entre
los varones y las mujeres.

Desarrollo y curso

El desarrollo y el curso del trastorno de ansiedad por enfermedad no están


claros. El trastorno de ansiedad por enfermedad parece ser generalmente
una afección crónica y recurrente con una edad de inicio en la edad
adulta media temprana. En las muestras poblacionales, la ansiedad
relacionada con la salud aumenta con la edad, pero la edad de los
individuos con ansiedad importante sobre la salud en los entornos médicos
no parece diferir de la de otros pacientes en esos ámbitos. En las personas
mayores, la ansiedad relacionada con la salud a menudo se centra en la
pérdida de memoria; el trastorno parece poco frecuente en los niños.
Factores de riesgo y pronóstico

Ambientales. El trastorno de ansiedad por enfermedad a veces puede


estar precipitado por un estrés vital importante o por una amenaza seria
pero, en última instancia, benigna para la salud del individuo. Los
antecedentes de abuso en la infancia o de una enfermedad grave en la
niñez pueden predisponer a desarrollar la enfermedad en la edad adulta.
Modificadores del curso. Aproximadamente, entre un tercio y la mitad de
los individuos con trastorno de ansiedad por enfermedad presenta una
forma transitoria, que se asocia con menos comorbilidad psiquiátrica y con
más comorbilidad médica, y un trastorno de ansiedad por enfermedad
menos grave.

Factores diagnósticos relacionados con la cultura

El diagnóstico se debería hacer con precaución en los individuos cuyas


ideas sobre la enfermedad son congruentes con unas creencias
culturalmente aceptadas y muy extendidas. No se sabe mucho sobre la
fenomenología de la enfermedad en todas las culturas, aunque la
prevalencia parece ser similar entre los diversos países con culturas
diferentes.

Consecuencias funcionales del trastorno de ansiedad por enfermedad

El trastorno de ansiedad por enfermedad causa un deterioro importante en


la función física y en la calidad de vida relacionada con la salud. Las
preocupaciones sobre la salud a menudo interfieren en las relaciones
interpersonales, perturban la vida familiar y alteran el desempeño
ocupacional.

Diagnóstico diferencial

Otras afecciones médicas. La primera consideración del diagnóstico


diferencial deben ser las afecciones médicas subyacentes que deben
abarcar las afecciones neurológicas o endocrinas, las neoplasias ocultas y
otras enfermedades que afecten a varios sistemas. La presencia de una
afección médica no descarta la posibilidad de la coexistencia del
trastorno de ansiedad por enfermedad. Si existe una afección médica, la
ansiedad por la salud y las preocupaciones relacionadas con las
enfermedades son claramente desproporcionadas a su gravedad. Las
preocupaciones transitorias relacionadas con una afección médica no
constituyen el trastorno de ansiedad por enfermedad.

Trastornos de adaptación. La ansiedad relacionada con la salud es una


respuesta normal a una enfermedad grave, y no es un trastorno mental.
Esa ansiedad relacionada con la salud, no patológica, está claramente
relacionada con la afección médica, y normalmente es limitada en el
tiempo. Si la ansiedad por la salud es importante, se podría diagnosticar
trastorno de adaptación. Sin embargo, sólo cuando la ansiedad por la
salud tiene una duración, una gravedad y un malestar suficientes, se
puede diagnosticar

Trastorno de ansiedad por enfermedad. Por lo tanto, el diagnóstico


requiere la persistencia continua de una ansiedad desproporcionada
relacionada con la salud durante al menos 6 meses.

Trastorno de síntomas somáticos. El trastorno de síntomas somáticos se


diagnostica cuando existen síntomas somáticos significativos. En contraste,
las personas con trastorno de ansiedad por enfermedad tienen síntomas
somáticos mínimos y principalmente están preocupados por la idea de
estar enfermos.

En el trastorno de ansiedad generalizada, las personas se preocupan por


múltiples sucesos, situaciones o actividades, entre los cuales sólo alguno
podría involucrar la salud. En el trastorno de pánico, al individuo puede
preocuparle que los ataques de pánico sean el reflejo de la presencia de
una enfermedad médica. Sin embargo, si bien estos individuos pueden
tener ansiedad por la salud, su ansiedad es típicamente muy aguda y
episódica. En el trastorno de ansiedad por enfermedad, la ansiedad por la
salud y los miedos son más persistentes y duraderos. Las personas con
trastorno de ansiedad por enfermedad pueden experimentar ataques de
pánico que se desencadenan por sus preocupaciones de enfermedad.

Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados. Las personas con


trastorno de ansiedad por enfermedad pueden tener pensamientos
obsesivos acerca de padecer una enfermedad y también pueden
Trastorno depresivo mayor. presentar comportamientos compulsivos
asociados (p. ej., en busca de justificaciones). Sin embargo, en el trastorno
de ansiedad por enfermedad, las preocupaciones por lo general se
centran en tener una enfermedad, mientras que en el trastorno obsesivo-
compulsivo (TOC), los pensamientos son intrusivos y por lo general se
centran en los temores de contraer una enfermedad en el futuro. En el
trastorno dismórfico corporal, las preocupaciones se limitan a la apariencia
física de la persona, que es vista como defectuosa o errónea.

Algunos individuos con episodio depresivo presentan rumiaciones sobre su


salud y preocupación excesiva acerca de la enfermedad. No se realiza un
diagnóstico separado de trastorno de ansiedad por enfermedad si estas
preocupaciones se producen sólo durante los episodios depresivos
mayores. Sin embargo, si la preocupación excesiva por la enfermedad
persiste después de la remisión de un episodio de un trastorno depresivo
mayor, se debería considerar el diagnóstico de trastorno de ansiedad por
enfermedad.

Trastornos psicóticos. Las personas con trastorno de ansiedad por


enfermedad no presentan actividad delirante y pueden considerar la
posibilidad de que no padezcan la enfermedad temida. Sus ideas no
alcanzan la rigidez y la intensidad observadas en los delirios somáticos que
hay en los trastornos psicóticos (p. ej., la esquizofrenia, el trastorno delirante
de tipo somático, el trastorno depresivo mayor con características
psicóticas). Los verdaderos delirios somáticos en general son más anómalos
(p. ej., que un órgano se está pudriendo o está muerto) que las
preocupaciones que se observan en el trastorno de ansiedad por
enfermedad. Las preocupaciones vistas en el trastorno de ansiedad por
enfermedad son plausibles, aunque no estén fundadas en la realidad.

Comorbilidad

Debido a que el trastorno de ansiedad por enfermedad es una nueva


enfermedad, la comorbilidad exacta es desconocida. La hipocondría
concurre con los trastornos de ansiedad (en particular, el trastorno de
ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y el TOC) y los trastornos
depresivos. Es probable que, aproximadamente, dos tercios de los
individuos con trastorno de la ansiedad por enfermedad tengan al menos
otro trastorno mental mayor comórbido. Las personas con trastorno de
ansiedad por enfermedad pueden tener un riesgo elevado para el
trastorno de síntomas somáticos y para los trastornos de la personalidad.
TRASTORNO DE CONVERSIÓN
(Trastorno de síntomas neurológicos funcionales)

Criterios diagnósticos

A. Uno o más síntomas de alteración de la función motora o sensitiva


voluntaria.
B. Los hallazgos clínicos aportan pruebas de la incompatibilidad entre
el síntoma y las afecciones neurológicas o médicas reconocidas.
C. El síntoma o deficiencia no se explica mejor por otro trastorno
médico o mental.
D. El síntoma causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo
social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Especificar el tipo de síntoma:

 Con debilidad o parálisis


 Con movimiento anómalo (p. ej., temblor, movimiento distónico,
mioclonía, trastorno de la marcha)
 Con síntomas de la deglución
 Con síntoma del habla (p. ej., disfonía, mala articulación)
 Con ataques o convulsiones
 Con anestesia o pérdida sensitiva
 Con síntoma sensitivo especial (p. ej., alteración visual, olfativa o
auditiva)
 Con síntomas mixtos

Especificar si:
Episodio agudo: Síntomas presentes durante menos de seis meses.
Persistente: Síntomas durante seis meses o más.

Especificar si:
Con factor de estrés psicológico (especificar el factor de estrés)
Sin factor de estrés psicológico.
Características diagnósticas.

Es una afección mental en la cual una persona presenta ceguera, parálisis


u otros síntomas del sistema nervioso (neurológicos) que no se pueden
explicar por medio de una valoración médica. Puede haber uno o más
síntomas de diversos tipos.

Los síntomas motores son debilidad o parálisis, movimientos anormales,


como el temblor o las distonías, alteraciones de la marcha y la postura
anormal de los miembros.

Los síntomas sensoriales son la alteración, la reducción o la ausencia de


sensibilidad de la piel, la vista o el oído.

También puede haber episodios de falta de respuesta que se asemejan al


síncope o al coma. Otros síntomas son la reducción o la ausencia del
volumen de la voz (disfonía /afonía), la articulación alterada (disartria), la
sensación de un nudo en la garganta (globo) y la diplopía.

Síntomas del trastorno de conversión

Este tipo de trastorno tan complejo puede presentar dos tipos de síntomas,
tanto motrices como sensoriales:

Síntomas motores

 Dificultades en la coordinación o el equilibrio


 Afonía o perjuicio en la capacidad de emitir sonidos
 Problemas de contención urinaria
 Parálisis o debilitamiento de alguna zona corporal, llegando a
afectar a la totalidad del cuerpo
 Distonía
 Crisis psicógenas o convulsiones

Síntomas sensoriales

 Déficits en la visión: ablepsia o visión doble


 Problemas del sentido auditivo
 Pérdidas en la percepción del tacto
Causas

Los síntomas del trastorno de conversión pueden ocurrir debido a un


conflicto psicológico, comienzan de manera repentina después de una
experiencia estresante. Las personas tienen mayor riesgo de presentar este
trastorno si también tienen:

 Un trastorno disociativo (escape de la realidad que no es a


propósito)
 Un trastorno de personalidad (incapacidad para manejar los
sentimientos y comportamientos que se esperan en determinadas
situaciones sociales)
 Suceso traumático pasado que se pretenden eludir. Se sustituye por
la alternativa socialmente aceptable de enfermar.
 Educación sobreprotectora y sobreimplicada.
 Historias de enfermedad en la familia: parece que eligen síntomas y
problemáticas conocidas.

Características asociadas al diagnóstico

Una serie de características asociadas puede apoyar el diagnóstico de


trastorno de conversión. Pueden existir antecedentes de múltiples síntomas
somáticos similares. El inicio puede estar asociado con el estrés o el trauma,
ya sea de naturaleza psicológica o física. El trastorno de conversión a
menudo se asocia con síntomas disociativos, como la despersonalización,
la desrealización y la amnesia disociativa, en particular durante el inicio de
los síntomas o durante los ataques.

El fenómeno de la belle indifférence (esto es, la falta de preocupación por


la naturaleza o las implicaciones del síntoma) se ha asociado con el
trastorno de conversión, pero no es específico para el mismo y no se debe
utilizar para hacer el diagnóstico. Del mismo modo, el concepto de
ganancia secundaria (esto es, cuando las personas obtienen beneficios
externos, como el dinero o la liberación de responsabilidades) tampoco es
específico para el trastorno de conversión y, en el contexto de una
evidencia cierta de simulación, se debería considerar en su lugar el
diagnóstico de trastorno facticio o simulación.
Aspectos diagnósticos relacionados con la cultura

Las transformaciones que se asemejan a síntomas conversivos (y


disociativos) son comunes en determinados rituales aceptados
culturalmente. Cuando los síntomas se pueden explicar completamente en
un contexto cultural particular y no dan lugar a angustia o a una
discapacidad clínicamente significativa, entonces no se realiza el
diagnóstico de trastorno de conversión.

Aspectos diagnósticos relacionados con el género

El trastorno de conversión es de dos a tres veces más frecuente en las


mujeres.
Trastorno de conversión (trastorno de síntomas neurológicos funcionales)

Consecuencias funcionales del trastorno de conversión

Los individuos con síntomas de trastorno de conversión presentan un


deterioro significativo. La gravedad de este deterioro es similar a la que
sufren las personas con enfermedades médicas similares.

Tratamiento y pronóstico

El punto fundamental en el tratamiento del trastorno por conversión es el


suprimir o disminuir el origen del estrés, o por otra parte trabajar con los
eventos traumáticos que haya vivido el paciente, para así reducir el nivel
de tensión en este.

Por otra parte, es necesario eliminar las ganancias secundarias o beneficios


que el paciente pueda estar obteniendo de este comportamiento,
aunque no sea plenamente consciente de ello.

Habitualmente, la sintomatología puede ir remitiendo automáticamente,


durando desde días hasta semanas y llegando a remitir automáticamente.
Sin embargo, existen una serie de recursos e intervenciones las cuales
pueden favorecer al paciente. Estos son:
 Explicación de la enfermedad
 Psicoterapia
 Terapia ocupacional
 Tratamiento de otros trastornos presentes como la depresión o la
ansiedad

Diagnóstico diferencial

Si otro trastorno mental puede explicar mejor los síntomas, se debe realizar
ese diagnóstico. Sin embargo, el diagnóstico de trastorno de conversión se
puede hacer en la presencia de otro trastorno mental.

Enfermedades neurológicas. Después de una evaluación neurológica


completa, rara vez se encuentra en el seguimiento una enfermedad
neurológica inesperada como causa de los síntomas. Sin embargo, podría
ser necesaria una reevaluación si los síntomas parecen ser progresivos. El
trastorno de conversión puede coexistir con la enfermedad neurológica.

Trastorno de síntomas somáticos. Se puede diagnosticar un trastorno de


conversión además de un trastorno de síntomas somáticos. No se ha
podido demostrar que la mayoría de los síntomas somáticos, que
aparecen en el trastorno de síntomas somáticos, sean claramente
incompatibles con la fisiopatología (p. ej., el dolor, la fatiga), mientras que
en el trastorno de conversión se requiere tal incompatibilidad para el
diagnóstico. Los pensamientos, sentimientos y comportamientos excesivos,
que caracterizan al trastorno de síntomas somáticos, a menudo están
ausentes en el trastorno de conversión.

Trastorno facticio y simulación. El diagnóstico de trastorno de conversión no


requiere evaluar que los síntomas no se producen intencionadamente (p.
ej., los no fingidos), ya que la evaluación de la intención consciente es
poco fiable. Sin embargo, la evidencia cierta de simulación (p. ej., una
clara evidencia de que la pérdida de la función aparece durante el
examen clínico, pero no en casa) podría sugerir un diagnóstico de
trastorno facticio si el objetivo aparente de la persona es asumir el papel
de enfermo o hacerse el enfermo, y si el objetivo es la obtención de algún
tipo de incentivo, como el dinero.
Trastornos disociativos. Los síntomas disociativos son comunes en las
personas con trastorno de conversión. Si aparecen tanto el trastorno de
conversión como el trastorno disociativo, se deberían establecer ambos
diagnósticos.

Trastorno dismórfico corporal. Los individuos están excesivamente


preocupados por un defecto percibido en sus características físicas, pero
no se quejan de síntomas sobre el funcionamiento sensorial o motor de la
parte del cuerpo afectada.

Trastornos depresivos. Los individuos pueden informar de pesadez general


en sus miembros, mientras que la debilidad del trastorno de conversión es
más focal y evidente. Los trastornos depresivos también se diferencian por
la presencia de síntomas depresivos nucleares.
Trastorno de pánico. Los síntomas neurológicos episódicos (p. ej., los
temblores y las parestesias) pueden aparecer tanto en el trastorno de
conversión como en los ataques de pánico. Los síntomas neurológicos
suelen ser transitorios y suceden de una forma aguda episódica, con
síntomas característicos cardiorrespiratorios.
FACTORES PSICOLÓGICOS QUE INFLUYEN EN OTRAS AFECCIONES MÉDICAS

Criterios diagnósticos
A. Presencia de un síntoma o enfermedad médica.

B. Factores psicológicos o conductuales que afectan negativamente a


la enfermedad médica de una de las maneras siguientes:

1. Los factores han influido en el curso de la enfermedad como


evidente por una estrecha asociación temporal entre los
factores psicológicos y el desarrollo o la irritacion o el retraso
en la recuperación de la enfermedad.
2. Los factores interfieren en el tratamiento de la enfermedad.
3. Los factores constituyen otros riesgos bien establecidos para la
salud del individuo.
4. Los factores influyen en las fisiopatologías latentes, porque
precipitan o contener los síntomas, o que necesitan asistencia
médica.

C. Los factores psicológicos y conductuales del Criterio B no se explican


mejor por otro trastorno mental; como por ejemplo: el trastorno de pánico,
trastorno de depresión mayor, trastorno de estrés postraumático.

Niveles de gravedad:
LEVE: Aumenta el riesgo médico.
MODERADO: Empeora la afección médica subyacente.
GRAVE: Da lugar a hospitalización o visita al servicio de urgencias.
EXTREMO: Produce un riesgo importante y es una amenaza a la vida.

Características diagnósticas

La característica esencial de los factores psicológicos que influyen en otras


enfermedades médicas es la presencia de uno o más factores psicológicos
o de comportamiento clínicamente significativos que afectan
desfavorablemente a una enfermedad, aumentando el riesgo de
sufrimiento, muerte o discapacidad. Estos factores pueden afectar
negativamente al estado de salud porque influyen en su curso o en su
tratamiento, constituyendo un factor de riesgo adicional establecido para
la salud, o porque influyen en la fisiopatología subyacente, precipitando o
exacerbando los síntomas o requiriendo atención médica. Los factores
psicológicos o de comportamiento son el malestar psicológico, los
patrones de interacción interpersonal, los estilos de afrontamiento y los
comportamientos desadaptativos para la salud, como la negación de los
síntomas o las pobres recomendaciones médicas.

Algunos ejemplos clínicos más comunes son la ansiedad que agrava el


asma, la negación de la necesidad de un tratamiento para el dolor
torácico agudo y la manipulación de la insulina por un individuo con
diabetes que desea bajar de peso. Se han demostrado muchos factores
psicológicos diferentes que influyen adversamente en las afecciones
médicas. Los efectos adversos pueden ser desde agudos, con
consecuencias médicas inmediatas; a crónicos, que aparecen durante un
largo período de tiempo. Las afecciones médicas implicadas pueden ser
aquellas con una fisiopatología clara, los síndromes funcionales o los
síntomas médicos idiopáticos.

Los síntomas psicológicos o de comportamiento anormales, que se


desarrollan en respuesta a una enfermedad medica, serán mejor
codificados como un trastorno de adaptación. Debe haber una evidencia
razonable para sugerir una asociación entre los factores psicológicos y la
afección médica, a pesar de que muchas veces no es posible demostrar la
causalidad directa o los mecanismos que subyacen a esta relación.

Aspectos diagnósticos relacionados con la cultura

Las diferencias interculturales pueden influir en los factores psicológicos y


en sus efectos sobre las afecciones médicas, tales como el lenguaje y el
estilo de comunicación, los modelos explicativos de enfermedad, los
patrones de búsqueda de atención médica, la disponibilidad del servicio y
la organización, la relación médico-paciente y otras prácticas de curación,
los roles familiares y de género y las actitudes hacia el dolor y la muerte. Los
factores psicológicos que afectan a otras afecciones médicas se deberían
diferenciar de los comportamientos culturales concretos, tales como
recurrir a la fe o a los curanderos espirituales u otras variaciones para el
manejo de la enfermedad que son aceptables para una cultura y que
reflejan la intención de aliviar la afección médica en lugar de interferir con
ella.

Estas prácticas específicas pueden complementar en lugar de obstaculizar


las intervenciones basadas en los datos científicos. Si no afectan
negativamente a los resultados, no se deberían clasificar como factores
psicológicos que afectan a otras afecciones médicas.

Diagnóstico diferencial

Trastorno mental debido a otra afección médica. Una asociación temporal


entre los síntomas de un trastorno mental y los de una afección médica es
también característica de un trastorno mental debido a otra afección
médica, pero el presunto mecanismo causal se encuentra en la dirección
opuesta. En un trastorno mental debido a otra afección médica, la
afección médica se evidencia como la causa de la enfermedad mental a
través de un mecanismo fisiológico directo. En los factores psicológicos que
afectan a otras afecciones médicas, los factores psicológicos o
conductuales afectan al curso de la afección médica.

Trastornos de adaptación. Los síntomas psicológicos o de conducta


anormales que se desarrollan como respuesta a una afección médica se
deben diagnosticar como un trastorno de adaptación (una respuesta
psicológica significativa a un factor estresante identificable).

Los factores psicológicos y la afección médica a menudo se agravan


mutuamente, en cuyo caso la distinción es arbitraria. Otros trastornos
mentales con frecuencia tienen como resultado complicaciones médicas,
sobre todo los trastornos por consumo de sustancias.

SÍNTOMAS

 Estrés
 Sentimiento de tristeza
 Desesperado
Los síntomas se producen porque la pesona está teniendo dificultades
para hacerle frente y la reacción es más fuerte de lo que se espera para el
tipo de situación que ocurrió.

CAUSAS

 La muerte de un ser querido


 Divorcio o problemas con una relación
 Cambios generales en la vida
 Enfermedad u otras cuestiones de salud en usted mismo o en un ser
querido
 Mudarse a una casa o ciudad diferente
 Catástrofes inesperadas
 Preocupaciones acerca del dinero

En los adolescentes y adultos jóvenes, los desencadenantes del estrés


pueden ser:

 Conflictos o problemas familiares


 Problemas en la escuela
 Asuntos sobre sexualidad

TRASTORNO DE SÍNTOMAS SOMÁTICOS. Los trastornos de síntomas


somáticos se caracterizan por una combinación de síntomas somáticos
molestos, pensamientos, sentimientos y comportamientos excesivos o
desadaptativos, en respuesta a estos síntomas o a los problemas de salud
asociados. El individuo puede o no tener una afección médica
diagnosticable. Por el contrario, en los factores psicológicos que afecta a
otras afecciones médicas, dichos factores influyen negativamente a una
enfermedad; los pensamientos, sentimientos y el comportamiento de la
persona no son necesariamente excesivos. La diferencia está en la
intensidad, más que una distinción clara. En los factores psicológicos que
afecta a otras afecciones médicas, el énfasis está en la exacerbación de
la enfermedad medica. En el trastorno de síntomas somáticos, el énfasis
está en los pensamientos, sentimientos y comportamientos desadaptativos.

SÍNTOMAS
Sensaciones específicas, como dolor o falta de aire, o síntomas más
generales, como fatiga o debilidad.

Síntomas no relacionados con ninguna otra causa médica que pueda


identificarse, o relacionados con una enfermedad, como cáncer o
enfermedad cardíaca, pero más importantes de lo que usualmente se
espera.
Un síntoma único, varios síntomas o síntomas cambiantes.
Leves, moderados o graves.

CAUSAS: La causa exacta del trastorno de síntomas somáticos no es clara,


pero cualquiera de estos factores puede influir:
Factores genéticos y biológicos.
Influencia familiar, que puede ser genética u/o ambiental.

Rasgo de negatividad en la personalidad, que puede impactar en la


forma en que identificas y percibes la enfermedad y los síntomas
corporales.
Menor percepción de las emociones o problemas para procesarlas.

Conducta aprendida, por ejemplo, la atención y otros beneficios


obtenidos luego de haber padecido una enfermedad; o las «conductas
de dolor» en respuesta a síntomas, como evitar excesivamente la
actividad, lo cual puede aumentar tu nivel de discapacidad

TRASTORNO DE ANSIEDAD POR ENFERMEDAD.

CARACTERÍSTICAS: niveles elevados de ansiedad por la enfermedad que


son molestos y/o perjudiciales para la vida cotidiana con síntomas
somáticos mínimos. El enfoque de la preocupación médica es la inquietud
del individuo por tener una enfermedad; en la mayoría de los casos no
existe una enfermedad grave. En los factores psicológicos que afectan a
otras afecciones médicas, la ansiedad puede ser un factor psicológico
importante que afecta a una afección médica, pero la preocupación
clínica es por el efecto adverso sobre el estado de salud.
SÍNTOMAS: inquietud, imposibilidad de dejar a un lado una preocupación y
estrés fuera de proporción con el impacto del acontecimiento.
Las personas con trastorno de ansiedad por enfermedad pueden sufrir:
EXTERIORMENTE: agitación, fatiga o sudoración
COMPORTAMIENTO: hipervigilancia o irritabilidad
COGNITIVOS: pensamientos acelerados o pensamientos no deseados

TAMBIÉN COMUNES: preocupación excesiva, insomnio, miedo, náuseas,


palpitaciones, poca concentración, sensación de muerte inminente o
temblor

Comorbilidad

El diagnóstico de factores psicológicos que influyen en otras afecciones


médicas implica un síndrome relevante o rasgos psicológicos o de
comportamiento y una enfermedad médica comórbida.
TRASTORNO FACTICIO
El trastorno facticio se divide en:
Trastorno facticio aplicado a uno mismo:

Falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o inducción de


lesión o enfermedad, asociada a un engaño identificado.

El individuo se presenta a sí mismo frente a los demás como enfermo,


incapacitado o lesionado.
El comportamiento engañoso es evidente incluso en ausencia de una
recompensa externa obvia.

El comportamiento no se explica mejor por otro trastorno mental, como el


trastorno delirante u otro trastorno psicótico.

Trastorno facticio aplicado a otro (Antes: Trastorno facticio por poderes):

Falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o inducción de


lesión o enfermedad, en otro, asociada a un engaño identificado.

El individuo presenta a otro individuo (víctima) frente a los demás como


enfermo, incapacitado o lesionado.

El comportamiento engañoso es evidente incluso en ausencia de


recompensa externa obvia.
El comportamiento no se explica mejor por otro trastorno mental, como el
trastorno delirante u otro trastorno psicótico.

Características diagnósticas:

Simulación de signos y síntomas médicos o psicológicos, en uno mismo o en


otros, asociada a un engaño identificado.

Los individuos con trastorno facticio también pueden buscar tratamiento


para sí mismos o para otros después de provocar la lesión o la enfermedad.
Los métodos para falsificar la enfermedad pueden ser la exageración, la
fabricación, la simulación y la inducción.
Los individuos podrían:

Referir sentimientos de depresión y tendencias suicidas tras la muerte de un


cónyuge a pesar de que no es verdad que haya muerto nadie.

Informar engañosamente de episodios de síntomas neurológicos (p. ej.,


convulsiones, mareos o perder el conocimiento)

Manipular una prueba de laboratorio (p. ej., mediante la adición de sangre


a la orina), para demostrar falsamente una anormalidad.
Falsificar los registros médicos para indicar una enfermedad.

Ingerir una sustancia (p. ej., insulina o warfarina) para inducir un resultado
de laboratorio anormal o una enfermedad.

Lesionarse físicamente o inducirse enfermedades a sí mismos o a otro (p.


ej., mediante la inyección de materia fecal para producir un absceso o
una sepsis).

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

Los individuos con trastorno facticio impuesto a uno mismo o trastorno


facticio impuesto a otro corren el riesgo de experimentar un gran
sufrimiento psicológico o deterioro funcional por los daños causados a sí
mismos y a los demás.

Los familiares, los amigos y los profesionales de la salud se ven también a


menudo afectados por su comportamiento.

Los trastornos facticios tienen similitudes con los trastornos por uso de
sustancias, los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos del
control de impulsos, la pedofilia ya que hay esfuerzos intencionados para
ocultar el trastorno de conducta a través del engaño.

En el trastorno facticio la prevalencia es desconocida, probablemente


debido al papel del engaño en esta población. Se produce generalmente
en la edad adulta temprana, a menudo después de una hospitalización
por un problema médico o un trastorno mental. Cuando se impone sobre
otro, el trastorno puede comenzar después de la hospitalización del propio
hijo o de alguien a su cargo.
Diagnóstico diferencial:

Trastorno de síntomas somáticos: Trastorno facticio: Carácter


Puede haber una atención intencional de los síntomas para
excesiva y búsqueda de obtener beneficios personales (p.
tratamiento para los problemas ej., el dinero, el tiempo fuera del
médicos percibidos, pero no hay trabajo). En contraste, el
ninguna evidencia de que la diagnóstico de trastorno facticio
persona está proporcionando requiere la ausencia de
información falsa o engañosa con recompensas obvias.
su conducta.

Trastorno de conversión: Se Trastorno facticio: Se distingue del


caracteriza por síntomas trastorno de conversión en la
neurológicos que son evidencia de la falsificación
incompatibles con la engañosa de los síntomas.
fisiopatología neurológica.

Trastorno límite de la personalidad: El trastorno facticio: Requiere que


La autoagresión física deliberada la inducción de las lesiones se
en ausencia de intención de produzca en asociación con el
suicidio. engaño.
Causas:

Las causas exactas de este trastorno no se conocen, pero los


investigadores creen que se debe a factores biológicos y psicológicos.

Algunas teorías afirman que estos pacientes han sufrido abuso o falta de
cariño durante la infancia que pueden llevar asociados serios problemas
emocionales, así como un historial médico que se caracteriza por la
presencia frecuente de enfermedades que requieren hospitalización.

Tratamiento:

El objetivo más importante del tratamiento de este trastorno es modificar


comportamiento del paciente y eliminar o reducir el mal uso de los recursos
médicos. En el caso del trastorno facticio por poderes, el objetivo
primordial es la protección de cualquier víctima potencial.

Una vez que estos objetivos se han cumplido, el siguiente paso es entender
los motivos psicológicos que están provocando el comportamiento del
paciente. El tratamiento por excelencia es la psicoterapia, preferiblemente
la terapia cognitivo conductual De esta manera se actúa sobre el
pensamiento y la conducta del paciente.

La terapia familiar también puede ser de utilidad para que los miembros de
la familia no premien el comportamiento prejudicial del paciente. En casos
graves, se administran fármacos antidepresivos y ansiolíticos
TRASTORNOS RELACIONADOS NO ESPECIFICADOS

Esta categoría se aplica a presentaciones en las que predominan los


síntomas característicos de un trastorno de síntomas somáticos y trastornos
relacionados que causan malestar clínicamente significativo o deterioro en
lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento, pero que
no cumplen todos los criterios de ninguno de los trastornos de la categoría
diagnóstica de los síntomas somáticos y trastornos relacionados. La
categoría del trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados no
especificados no se utilizará a menos que se den situaciones claramente
inusuales en las que no exista información suficiente para hacer un
diagnóstico más específico.

TRASTORNO DE SÍNTOMAS SOMÁTICOS

El trastorno de síntomas somáticos (TSS) se presenta cuando una persona


siente una ansiedad extrema a causa de síntomas físicos como el dolor o la
fatiga. La persona tiene pensamientos, sensaciones y comportamientos
intensos relacionados con los síntomas que interfieren con su vida diaria.

Una persona con TSS no finge sus síntomas. El dolor y los demás problemas
son reales. Pueden ser provocados por un padecimiento de salud. A
menudo, no se puede encontrar una causa física. Sin embargo, el
problema principal es la reacción extrema y los comportamientos
relacionados con los síntomas.