You are on page 1of 8

Universidad de Baja California

DOCTORADO EN EDUCACIÓN

ENSAYO
DE LA FILOSOFIA A LA CIENCIA Y
DE LA CIENCIA DE REGRESO A LA
FILOSOFIA

ASIGNATURA
Filosofía de la Ciencia

NOMBRE DEL ALUMNO


Natalia Astrid Castrillón

NOMBRE DEL CATEDRÁTICO


Dr. Juan Ávila Osornio
Cundinamarca, La Vega; Febrero 18
de 2018.

DE LA FILOSOFIA A LA CIENCIA Y DE LA CIENCIA DE REGRESO A LA FILOSOFIA

La filosofía ha muerto. La filosofía no se ha mantenido al corriente de los


desarrollos modernos de la ciencia (Hawking y Mlodinow 2010).

INTRODUCCION:

A través del tiempo los seres humanos han ido evolucionando, la filosofía como la
ciencia también lo han hecho de manera paralela, siempre con la intención de
desvelar la naturaleza. La filosofía nace de la razón humana, del planteamiento de
cuestiones que a la luz de la ciencia, hoy en día no han sido resueltas.

De esta insaciable curiosidad de comprender el mundo surge la ciencia para dar


respuesta a los fenómenos de la naturaleza por medio de la observación empírica
y sistemática que permitió la elaboración de leyes, modelos y teorías, dicho de
otro modo permitió el desarrollo del saber científico. Estas dos ramas del saber
estaban tan estrechamente relacionadas que hasta principios del XIX no hubo
distinción entre filosofía y ciencia los filósofos eran científicos y los científicos
filósofos, pero esto radicalmente ha cambiado debido a que los saberes científicos
se han ramificado y especificado, lo cual permitió un elevado desarrollo tanto,
científico como tecnológico, de modo que la ciencia ganó credibilidad, logrando
adquirir gran prestigio y poder, por lo tanto, cabe cuestionarse: ¿Es la ciencia
superior a la filosofía?, o ¿Son los científicos los filósofos contemporáneos?, o
quizás ¿ Es la filosofía de hoy no es más la reproductora de su propia historia?
Como, es evidente los dos saberes, comparten un elemento esencial, que es la
búsqueda de la verdad, pero lo hacen por caminos muy distintos.

De la Filosofía a la ciencia
La filosofía nace desde el mismo momento en que el hombre empieza a
cuestionarse acerca de la vida y su entorno. El pensamiento filosófico surge en
Grecia influenciada por un ambiente espiritual y de cosmovisiones. Uno de sus
primeros filósofos fue, Tales de Mileto (s. VII-VI a.C.), quien se andaba
cuestionando sobre el origen de todas las cosas, reflexionando en ello, haciendo
observaciones no pudo contestar aquella inquietud, sin embargo determinó la
fecha de un eclipse de sol e ideó un procedimiento para medir la altura de las
pirámides además describió el comportamiento de la magnetita, así se podrían
encontrar muchos ejemplos de filósofos haciendo profundas reflexiones y
cuestiones sobre la vida y la naturaleza y a la vez produciendo conocimiento, esto
se debe que la elaboración de saberes estaba íntimamente ligado a la de ser
filósofo, todo enunciado de leyes y teorías eran realizadas desde un pensamiento
filosófico y por ende por un filósofo, puesto que antes del siglo XV no había
distinción entre los saberes que hoy conocemos como ciencias y solo desde la
concepción filosófica surgían los distintos conocimientos .

Por esta razón ser filosofo implicaba tener profundos conocimientos de la


naturaleza, y como la gran frase célebre de Platón: No entre nadie sin que no sepa
geometría”. Por consiguiente es común encontrar en las biografías de los
grandes pensadores de la humanidad que los citan como físicos, químicos,
naturistas etc. y acompañado de la palabra filósofo, sin embargo ellos así mismos
se consideraban nada más que filósofos.

Teniendo en cuenta lo anterior la filosofía gozaba de gran estatus por encima de


cualquier rama del conocimiento, en ella se forjaron las bases teóricas y leyes,
en función de sus categorías racionales, los cuales abonaron el terreno para el
surgimiento de la ciencia y la generación de procedimientos y métodos que se
podían replicar a través de las experiencias, de ahí que es común escuchar la
afirmación que la filosofía es la madre de todas las ciencias.

A razón de esto, estas dos ramas del saber, la filosofía y la ciencia han estado
estrechamente vinculadas, por su origen y propósito, sin embargo con el
transcurso del tiempo los saberes comenzaron a estructurarse como un sistema
rigurosamente clasificado y verificado teniendo cada saber su propio criterio
metodológico y su propio criterio de falsación, y esto tuvo como consecuencia que
el accionar de la filosofía fue restringido, Esto según Azcágarra (2003) era
predecible debido a las circunstancias en las que nació, llevara en sí misma el
germen de sus futuras limitaciones.
De este modo el pensamiento moderno acabó convirtiendo a la filosofía en
colaboradora de la naciente ciencia y limitó su trabajo tratar los enigmas de la
realidad y de la mente humana, analizándolos y sintetizándolo en explicaciones
profundas tanto a nivel mental como ideológico, así que la filosofía se centró
exclusivamente a la reflexión, lo cual da cabida a diferentes puntos de vista de la
realidad dando como resultado distintos ramas del pensamiento y por esta razón
para Maestre, (1988) la filosofía es casi un producto individual, es íntima y
personal, hay tantas escuelas filosóficas como pensadores que han surgido en
cada época, en cada momento de la historia y varía con la cultura, esta puede
ser su mayor fortaleza en cuanto a la diversidad del pensamiento pero es una
debilidad frente a la ciencia, que según Hergenhahn, (2001) ,nace concebida
desde la objetividad por lo cual genera proposiciones confirmables, ajustado a un
sistema formal de símbolos, algoritmos y a la observación empírica

En este sentido, la ciencia comienza a resplandecer desde el momento en que es


capaz de articular toda una serie de procedimientos, técnicas y métodos que son
reproducibles y contrastables (Van, 1968). Así la ciencia obtiene un poder
explicativo y predictivo, además adquiere la potestad de dar respuesta o
significado al fenómeno u objeto estudiado, y por lo tanto a dar contenidos de
conocimiento, a explicar leyes o enunciar teorías. Para Guerrero, (2008) no hay
herramienta más poderosa inventada por el hombre como la ciencia para conocer
la realidad, que cuando más desvela la naturaleza en hechos constatables,
menos sentido tiene la filosofía para interpretar la realidad, Según Wittgenstein,
(1958; citado por Suarez,1988) en época de ciencia no es época de filosofar,
Además Bouveresse, (1973; citado por Suarez, 1989) plantea que lo áspero de la
filosofía es tener que asumirse como innecesaria en otras ciencias; ya que si la
ciencia ya ha resuelto o comprobado su fin o su verdad, para que intervenir, y por
tanto ya no es tema de la filosofía.

Teniendo en cuenta lo anterior los científicos de hoy no se sustentan en la filosofía


para el estudio de la naturaleza, esto es debido a que la filosofía ha sido ajena,
en gran parte al conocimiento científico (Albiac, 1979). Para Husserl, (2009) Los
científicos creen librarse de la filosofía ignorándola pero no reflexionan que sin
pensamiento no pueden avanzar y para pensar necesitan pautas de pensamiento
crítico y reflexivo por lo tanto en algún momento se tendrán que valer de la
filosofía para seguir avanzando.

De la Ciencia de regreso a la Filosofía

Desde la segunda mitad del siglo pasado estamos viviendo la época del gran
resplandor científico, y esto sin duda ha traído una mejor calidad de vida en los
seres humanos, todos los días se revelan más y más sorprendente hallazgos
científicos, las comunidades científicas gozan de mucha credibilidad en la
sociedad en general, y es tan así que cuando se dice que algo está comprobado
científicamente es un certificado de confiabilidad por lo tanto no cabe la duda,
como si fuera infalible incuestionable tan sólo porque es científico y no es así, la
ciencia también se equivoca, para dar un ejemplo está la teoría del flogisto que se
sostuvo a pesar de su planteamiento erróneo. El flogisto era considerado como el
alma de los metales portaba sus propiedades como brillo, conductividad,
ductilidad, etc., y se caracterizaba por ser imponderable e incluso tener un peso
negativo. Cuando el metal se transformaba en óxido metálico, aumentando de
peso, lo interpretaban como pérdida de flogisto, de ahí la asignación del peso
negativo. Es evidente que desconocían los procesos fundamentales de las
transformaciones químicas Lavoisier interpretó correctamente la combustión
eliminado el flogisto en su explicación. Las sustancias que se queman se
combinan con el oxígeno del aire, por lo que ganan peso. El aire que está en
contacto con la sustancia que se quema pierde oxígeno y, por tanto, también
volumen, esto implica que muchas de las verdades científicas son provisionales y
siempre hay la posibilidad encontrar una mejor explicación que supere la anterior,
esto es sin duda es una fortaleza que tiene la ciencia de autocriticarse,
autorregularse y por consiguiente autocorregirse (Mariscal, 2011).

Si bien la ciencia en la actualidad es un mecanismo que se tiene para acceder al


conocimiento de la naturaleza, esto no le da la potestad a algunos científicos de
sustentar que la ciencia es superior a la filosofía o como afirma Hawking y
Mlpdinow, (2010) la filosofía ha muerto, si bien la filosofía ha perdido parcelas de
conocimiento a medida que la ciencia ha tomado forma, no cabe dudas que
siempre queda un margen para especular y razonar sobre el sentido de la vida y el
universo y en este contexto el pensamiento filosófico seguirá vigente.

La filosofía no compite con la ciencia, pues no es ella una ciencia, no busca dar
respuesta a nada, porque la función de la filosofía es pensar y esto no conlleva a
ningún saber, a diferencia de las ciencias no resuelve ningún enigma del mundo
solo busca introducir interrogantes allá donde el sentido común pretende estar
enfrentándose a respuestas ( Maestre, 1988) Por ejemplo para Platón la filosofía
es simplemente un juego, el más entretenido de los juegos, pero nada más que
un juego

La filosofía de este siglo debe resurgir de manera natural no tan erudita, sino más
aterrizada a la realidad de estos tiempos modernos, debe evolucionar y ser el
motor del pensamiento y de la reflexión sobre los problemas del presente, un
ejemplo de ello podría tomarse el trabajo sobre la bioética, el cual está relacionada
con cuestionar sobre todos aquellos problemas que afectan a la vida en el planeta
y, sobre todo, a la vida humana e indaga temas como la reproducción asistida, la
clonación embrionaria, la manipulación genética, para decirlo brevemente, todo lo
que implica intervención científica en lo que respecta al nacimiento, muerte y
tratamientos de enfermedades que con lleven a un análisis desde el punto de vista
de los valores éticos que pueden estar siendo vulnerados a la vista objetiva e
insensible de la ciencia.

Sin duda alguna la filosofía sobrevivirá, y desempeñara un papel determinante


porque no se trata de hacer reflexiones sobre la ciencia sino servirse de ella para
responder viejas cuestiones filosóficas (Gómez, 2003). Un ejemplo de ello podría
explicarse a través de la inteligencia artificial que es un campo de estudio
interdisciplinar que abarca todos los saberes científicos incluyendo la filosofía, que
desde sus planteamientos reflexivos regresa a sus viejas cuestiones como son:
¿Qué es la mente humana? ¿Qué es la conciencia? ¿Cómo concebir actualmente
la “racionalidad”? Sin duda alguna, estas cuestiones son competencia de la
filosofía el cual es preciso hacer un somero análisis debido a que tienen
repercusiones en la vida humana y nos conduce a problemas de tipo ético. Este
análisis lleva a la reflexión que así la ciencia tenga grandes avances y todas las
posibles preguntas científicas tuvieran respuesta, no habríamos tocado en
absoluto los grandes problemas de la vida (Badiou, 2010).

A modo de conclusión

La ciencia en la búsqueda del conocimiento ha desarrollado, una metodología


rigurosa para asegurar la validez de la investigación, el cual permite su
verificación además de ser constatable es replicable, este tipo de saber han
permitido el enunciado de tantas teorías y leyes, por lo tanto se puede afirmar que
no hay herramienta más poderosa inventada por el hombre como la ciencia para
conocer la realidad.

Además la ciencia tiene un lenguaje claro y un modelo que a la luz de los


paradigmas funciona, sin embargo es evidente que esto no es para siempre, la
ciencia cambia de paradigmas, puede ser que las áreas del conocimiento que hoy
identificamos como física, química, biología entre otras en un siglo o dos pueden
ser lo que hoy en día es la alquimia o la astrología, esto quiere decir la ciencia se
con el tiempo se transforma y se justifica permanentemente.
Por otro lado no hay duda que la filosofía ha dejado de ser ese elemento
importante para el discernimiento de la naturaleza, se puede decir que no está en
su mejor momento, sin embargo tiene que volver a retomar su valor, cuestionando
el saber científico desde lo filosófico como una crítica en la búsqueda de la razón
a partir de la ciencia, además con cada nuevo paradigma que surja en la ciencia
siempre habrá cabida a los planteamientos ontológicos ya que la razón humana
es más amplia que la razón científica ( Mirabent, 2010)

Bibliografia

Albiac, G. (1979). De la añoranza del poder o consolación de la filosofía.


Pamplona: Peralta

Azcárraga, J. (2003). Ciencia y filosofía. Valencia: Revista de difusión de


investigación de la Universidad de Valencia

Badiou, A. (2010) La filosofía, otra vez. Madrid: Errata Naturae (LIBRUNAM:


B804 B35)

Gómez, R. (2003) Filósofos «modernos» de la ciencia, Paidós, México

Guerrero, G. (2008). Entre ciencia y filosofía: algunos problemas actuales, Cali,


Programa Editorial Universidad del Valle

Husserl, E. (2009). La filosofía, ciencia rigurosa. Madrid: Ediciones Encuentro, tr.


Miguel García-Baró.

Hawking S. y Mlodinow L (2010). El gran Diseño. Editorial Crítica

Hergenhahn B. (2001). Introducción a la historia de la Psicología.

Maestre, A. (1988) La actualidad del filósofo. Periódico El País 22 de febrero de


1988

Mariscal, N. (2011) La filosofía de la ciencia en la práctica docente. Edu. doc.


Centro de Documentación sobre educación.

Mirabent, T. 2010. Traductor del libro El gran diseño Editorial Crítica.

Suárez, E. (1998). Ciencia y filosofía: la renovación de las preguntas. Ciencias 51,


julio-septiembre, 60-63.
Van F. (1996) La imagen científica. Paidós, México