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COMPENDIO 2018 DE FILOSOFÍA DE LA CIENCIA

ESCUELAS PROFESIONALES

SEMANA 2

CARTA A UNA APRENDIZ DE EPISTEMOLOGÍA

POR MARIO BUNGE

Posible futura colega:

Me cuenta usted que está por ingresar en una universidad y le interesa la Filosofía
de la Ciencia (epistemología) y me pregunta qué debiera hacer para convertirse
en una buena epistemóloga.

Después de haber pensado durante cuarenta años en este problema, he elaborado


la siguiente receta para formar epistemólogos:
1. Consígase una familia que le asegure una capacidad innata para hacer trabajo
intelectual intenso y variado, continuado y prolongado, así como profundo y original.
Y ahora va en serio: cerciórese que es capaz de realizar trabajo intelectual
productivo, y ello la única manera posible es intentándolo. Aborde problemas
intelectuales difíciles aunque no imposibles para su nivel actual y haga esfuerzos
sostenidos por resolverlos. Examine los resultados de su esfuerzo y asegúrese de
que esta clase de trabajo le gusta más que cualquier otra. Además, pida que le
critiquen y comenten sus ensayos. Pero no se descorazone si la crítica es adversa:
todo comienzo es inseguro.

2. Asista a buenas Escuelas rodéese de gente inteligente y productiva, con intereses


amplios, así como de profesiones y edades diversas. (Una mala Escuela puede
enseñar malos hábitos intelectuales, limitar vocaciones auténticas, o dar una
seguridad injustificada. Y amigos superficiales o improductivos pueden lograr los
mismos malos efectos,). Rodéese de buenos libros y buenas revistas. Sea
omnívora pero no trague todo lo que está a su alcance: seleccione.

3. Estudie a fondo una ciencia o tecnología. Escoja una ciencia o tecnología que
haya alcanzado madurez teórica o esté en vías de alcanzarla. Esto la pondrá en
contacto con problemas filosóficos interesantes y difíciles, y la obligará a estudiar
Matemática, el lenguaje de toda ciencia madura. Pero, a menos que crea sentir una
vocación irresistible por la Física o la Química. No escoja ninguna de éstas, porque
hoy día se necesita una decena de años de arduos estudios universitarios para
llegar a la frontera de la Física o la Química. Escoja más bien una ciencia en
desarrollo, de frontera más cercana, tal como la Biología Molecular, la Biología
Matemática, la Bioingeniería, la Psicobiología, la Sociología Matemática, la
Investigación Operativa, o la Administración Científica de Empresas. Si lo hace
podrá usted llegar con relativa rapidez a la frontera y podrá abordar problemas
científicos y epistemológicos tan apasionantes como descuidados.

4. No se contente con leer o asistir a algunos cursos, siga estudios formales


intensivos, sométase a exámenes y, en general, cumpla los requisitos para obtener
el Título de Licenciada en una ciencia pura o aplicada. Ni se contente con esto,
emprenda cuanto antes investigaciones científicas, primero con ayuda, luego por sí
misma. De lo contrario se verá forzada a consumir, y más tarde a vender, productos
acerca de cuya manufactura no tendrá la más pálida idea. Así como para escribir
buenos poemas de amor es menester amar, para filosofar bien sobre la
investigación científica es preciso haberla hecho. Los filósofos que jamás la han
hecho suelen trazar caricaturas de ella, al modo de los cartógrafos medievales, que
jamás se habían movido de su región natal, dibujaban mapas imaginarios de
comarcas lejanas. Todo esto implica que no le bastará una licenciatura en ciencias:
apunte a una Maestría y, luego, a un Doctorado. Ni siquiera esto le bastará:
convendrá que siga toda la vida activa en ciencias, aunque sólo sea enseñándolas,
para no perder de vista el objeto mismo de su filosofía. El epistemólogo no debiera
ser un científico fracasado ni un filósofo descarriado, sino un filósofo que ha
tenido éxito en la ciencia pero se ha sentido más atraído por los problemas
filosóficos que ésta suscita que por los problemas científicos particulares.

5. Especialícese en una ciencia o tecnología determinada sin descuidar las demás


disciplinas científicas. Manténgase al tanto, aunque sea a distancia, de lo que
acontece en todas las ciencias si quiere hacer Filosofía de la Ciencia en general y
no tan sólo de su especialidad. Para esto visite laboratorios, asista a coloquios, lea
literatura de alta divulgación. Recuerde que la Ciencia es un gran sistema
formado por subsistemas que se nutren y controlan mutuamente. Y recuerde que
las divisiones del trabajo intelectual son ignoradas por el mundo exterior.

6. Estudie Filosofía por su cuenta al mismo tiempo que estudia ciencia o tecnología,
y ello aun con riesgo de que sus estudios científicos marchen con alguna lentitud.
Para esto tendrá que programar cuidadosamente su estudio independiente de la
Filosofía. (Si se dedica por entero a la Ciencia, dejando a la Filosofía para más
adelante, podrá perder su interés actual por la segunda. Y si se dedica desde el
comienzo exclusivamente a la Filosofía; acaso llegue demasiado tarde a la Ciencia.
Al que logra lo más difícil poco le cuesta lo menos.)

7. Introdúzcase a la Filosofía por vía histórica o por la puerta de la Lógica.


Según su disposición actual, pero no descuide ninguno de los dos polos. Siga los
pasos de los buenos filósofos antiguos, medievales, modernos y contemporáneos.
Lea algunas de sus obras. (Lea los clásicos en buenas traducciones, No pierda el
tiempo aprendiendo lenguas clásicas, ya que lo que necesita para aprender el
lenguaje universal de las ciencias es la Matemática.).

Dedique un par de años a los estudios históricos, pero trate de conservar toda la
vida el trato amistoso con los gigantes del pasado. Y dedique otro tanto al
estudio de la Lógica Matemática y de sus aplicaciones al análisis de las ideas
científicas y filosóficas. Este estudio de la lógica no le inspirará acaso ideas
originales pero le ahorrará más de una falacia, le acostumbrará a la claridad y el
rigor, y le ayudará a ordenar sus pensamientos. Una vez llena de las herramientas
históricas y lógicas mencionadas, destine un año a estudiar filosofía general de la
ciencia así como la filosofía de la ciencia de su especialidad. (En realidad, puesto
que el asunto le interesa ya ahora, usted habrá estado haciendo de contrabando
lecturas epistemológicas durante todo el periodo anterior. Tanto mejor. No hay como
una pizca de desorden añadida a una vida por demás ordenada para realzar su
interés.). Finalmente, dedique el último año a la Semántica, la Ontología y la Ética
de la Ciencia. Si completa usted este programa estará en condiciones de pasar al
nivel siguiente, que es el de la investigación original.

8. No se limite a estudiar libros: consulte revistas y escriba, escriba


incansablemente, desde meras fichas de datos hasta ensayos de diversa
longitud. Y no guarde estos ensayos como si fuesen cartas de amor: enséñeselos
a sus compañeros, amigos y profesores. Discútalos en grupo. Forme un pequeño
Círculo Epistemológico compuesto por gente de formaciones dispares pero
unidas por el interés de la Epistemología. De esta manera podrá intercambiar
informaciones y críticas, así como recibir y dar consejos y estímulos. Ya pasó la
época del filósofo solitario que no salía de su aislamiento sino para montar a una
Cátedra desde la que pronunciaba frases oraculares sin intentar jamás interactuar
con sus colegas y alumnos. El filósofo moderno se comporta al modo del científico:
no sólo estudia y escribe por su cuenta, sino que también discute activamente con
alumnos y colegas de las más diversas disciplinas. La búsqueda de la verdad, sea
filosófica o científica, es una empresa social, no una aventura solitaria.

9. Busque y ejerza la crítica pero no se deje aplastar por ella ni la ejerza por mero
placer. Ejérzala con moderación y con ánimo de contribuir al avance de los
conocimientos más que para sobresalir o para vengarse. Recuerde que la crítica
destruye el error pero también puede matar la verdad. Recuerde que la mayoría
de las personas ven con desconfianza las ideas nuevas y recuerde que, sea o no
justificada, la crítica no sustituye a la creación.

10. Comience por abordar problemas modestos pero apunte a problemas


ambiciosos. La modestia inicial es necesaria por la escasez de conocimientos, pero
no es cosa de pasarse la vida en el Jardín de Infantes. No es lo mismo modestia
que impotencia. Comience por averiguar qué piensa el gran filósofo X sobre el
problema Y, pero trate de pensar con su propia cabeza sobre Y.

Más adelante busque nuevos problemas. Comience por abordar un asunto bien
circunscrito, acaso ajeno, con el objetivo final de ir ampliándolo o de abordar
eventualmente problemas inéditos. Sin embargo, no se proponga alcanzar la
originalidad por sí misma: es demasiado fácil. En efecto, para ser novedoso en
Filosofía basta (aunque no es necesario, ni honesto), decir disparates en lenguaje
oscuro y poniendo cara seria- (Los argentinos llamamos macanear a esta actividad
siempre de moda en los países latinos. Los franceses podrían llamarla
charlatanismo). La finalidad de la investigación filosófica, al igual que la científica,
es la verdad general y profunda formulada de manera clara y exacta. En el caso
particular de la Epistemología, una idea es verdadera en este campo si y solamente
si corresponde fielmente a la realidad de la ciencia. Las ideas de este tipo no
abundan porque, para concebirlas, es preciso someterse a un largo aprendizaje,
que no todos están dispuestos a hacer.

Si usted posible futura colega, logra recorrer el largo camino que le recomiendo, se
convertirá gradualmente en una auténtica epistemóloga. Pero si no busca la
autenticidad, sino tan sólo hacerse pasar por epistemóloga para ganarse la vida, ya
sabe lo que no tiene que hacer. Como ve, la decisión que usted está a punto de
tomar es de orden moral, como lo es toda decisión que pueda afectar al prójimo.
En este punto no sirven consejos. Sin embargo, no resisto el impulso de dárselo:
Escoja el camino largo, no sólo porque es el único que lleva a donde usted quiere
llegar, y no sólo porque es el único honesto sino, también, porque es el único
interesante.

ACTIVIDADES.
01.- La finalidad de la investigación filosófica, al igual que la científica; para
Bunge, es:
A Una idea, si solamente si, corresponde a la realidad.
B Es decir disparates en lenguaje oscuro y poniendo cara seria.
C La verdad general, formada de manera clara y exacta.
D Abordar problemas modestos que apunten a problemas ambiciosos.
E Averiguar lo que piensa el filósofo X, sobre el problema Y.
02.- Según el autor recuerde que la crítica destruye y puede matar:
A Las ideas La creación.
B El error La verdad
C Las personas El placer
D Las aspiraciones El ánimo
E A y C.
03.- Para Bunge la decisión que debe tomar la futura epistemóloga es de
orden:
A Filosófico B Científico C Epistemológico D Moral E Todas menos D
04.- ¿Cuál de los siguientes términos: intenso, variado, intelectual,
continuado, prolongado, profundo, original; sirve para abordar un trabajo o un
problema, para el autor:

Respuesta: ______________________________________.
04.- Para Bunge que debe hacer, la aspirante a epistemóloga, al asistir a
buenas ESCUELAS:

1. Rodearse de profesionales de profesiones y edades diversas.

2. Rodearse de buenos libros y revistas.

3. Rodearse de gente inteligente y productiva.

4. Rodearse de gente con intereses amplios.

5. Rodearse de personas con vocaciones diversas.

Son ciertas: A Todas B 1,2y3 C Solamente 3 D Todas menos una E 3,4y5.

05.- Completar, en los espacios en blanco, con los términos que den sentido
a las expresiones:

Escoja una ciencia o _______________ que haya alcanzado madurez


______________ o esté en vías de alcanzarla. Esto la pondrá en contacto con
problemas ______________ interesantes y difíciles y la obligará a estudiar
________________, el lenguaje de toda ciencia ______________. A menos que
tenga una vocación irresistible por la _____________ o, la ______________, no
escoja ninguna de éstas. Escoja más bien una ciencia en _____________, tal como
_____________________________, _______________________________,
_________________________, etc., si lo hace podrá usted llegar con relativa
rapidez a la __________________ y podrá abordar problemas
_____________________ y _______________________ tan apasionantes como
descuidados.

06.- Hacer un resumen de 10 renglones.

SEMANA 3

LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO DESDE EL PUNTO DE VISTA KANTIANO

El conocimiento trascendental

El SER no es real sino trascendental; INMANENTE es lo que permanece en algo;


TRASCENDENTE es lo que excede o trasciende de algo.

Para Kant el conocimiento no se puede explicar, sólo por la interpretación del SER,
es necesario hacer una teoría trascendental del conocimiento y este conocimiento
será el puente entre el YO y las COSAS.
Si el conocimiento fuera trascendente, conocería cosas externas. Si fuese
inmanente, sólo conocería ideas, lo que hay en mí. Pero es trascendental; conoce
los fenómenos, es decir, las cosas en mí. Aquí surge la distinción kantiana entre el
fenómeno y la cosa en sí.

Las cosas en sí son inaccesibles, no puedo conocerlas, porque en cuanto las


conozco ya están en mí, afectadas por mi subjetividad; las cosas en sí
(NOÚMENOS), no son espaciales ni temporales, y, a mí no se me puede dar nada
fuera del espacio y del tiempo. Las cosas tal como a mí se me manifiestan, como
me aparecen, son los FENÓMENOS.

La razón pura

Kant distingue tres modos de saber: la sensibilidad, el entendimiento discursivo y la


razón. A la razón Kant le añade el adjetivo PURA. Razón pura es la que se mueve
sobre principios a priori, independientemente de la EXPERIENCIA. Puro quiere
decir, en Kant, A PRIORI.

Los títulos de Kant pueden inducir a error. Kant titula uno de sus libros CRÍTICA DE
LA RAZÓN PURA y el otro CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA. Parece que
práctica se opone a pura, no es así. La razón práctica es también pura y se opone
a la razón pura especulativa (o teórica) y razón pura práctica. Pero como Kant
estudia en la primera Crítica las condiciones generales de la razón pura y en la
segunda la dimensión práctica de la misma razón, escribe abreviadamente los
títulos.

Los juicios

El conocimiento puede ser a priori o a posteriori. El primero es el que no funda su


validez en la experiencia; el segundo es el que se deriva de ella. Este último no
puede ser universal, ni necesario; por tanto la ciencia requiere un saber a priori, que
no esté limitado por las contingencias de la experiencia aquí y ahora.

Kant encuentra varios tipos de conocimiento a priori: la matemática, la física, la


metafísica tradicional que pretende conocer sus tres objetos, el hombre, el mundo
y Dios. Estos objetos están fuera de la experiencia, porque son “síntesis infinitas”.
No puedo tener una intuición del mundo, por ejemplo, porque estoy en él, no se me
da como una cosa. Pero Kant se pregunta si es posible la metafísica; encuentra que
las otras ciencias (matemática y física), van por su seguro camino; parece que la
metafísica no. Y se plantea sus tres problemas capitales: ¿Cómo es posible la
matemática? (estética trascendental); ¿Cómo es posible la física pura? (analítica
trascendental), ¿Es posible la metafísica? (dialéctica trascendental). Repárese en
la diferente forma de la pregunta, que en el tercer caso no supone la posibilidad
(estética no se refiere a lo bello, sino a la sensibilidad, en su sentido griego de
aísthesis).

La verdad y el conocimiento, por tanto, se dan en los juicios. Una ciencia es un


complejo sistemático de juicios. Kant tiene que hacer, ante todo, una teoría lógica
del juicio.

Juicios analíticos y juicios sintéticos

Los juicios analíticos son aquellos cuyo predicado está contenido en el concepto de
sujeto. Ej. La esfera es redonda.

Los juicios sintéticos son aquellos cuyo predicado no está incluido en el concepto
de sujeto, sino se añade a él. Ej. La mesa es de madera.

Los juicios analíticos explicitan el concepto del sujeto, los sintéticos lo amplían.
Estos, por tanto, aumentan mi saber y son los que tienen valor para la ciencia.

ACTIVIDADES.
1. ¿Mediante ejemplos señale, ¿cuál es la diferencia entre los juicios
analíticos y sintéticos?
2. ¿Según la lectura, qué caracteriza a la dialéctica trascendental?
3. Señale 2 diferencias entre los juicios a priori y los juicios a posteriori.
4. Elabore un vocabulario de 10 palabras y con ayuda de un diccionario
indique sus significados.
5. Haga un breve resumen de 10 renglones de la lectura.

SEMANA 4

EL ESTUDIO DE LOS AXIOMAS MATEMÁTICOS ES PROPIO DE LA


FILOSOFÍA
ARISTÓTELES

“Nos toca ahora examinar si el estudio de lo que en las ciencia matemática se


llama axiomas y el estudio de la sustancia, son objeto propio de una sola ciencia
o de más de una. Es evidente que este estudio es propio de una sola ciencia, y
precisamente de la filosofía. En efecto, los axiomas comprenden todos los seres,
y no tan sólo a uno que otro género de seres, separados de los demás. Y todas
las ciencias se sirven ciertamente de ellos, porque son propios del ser en cuanto
ser, y cada uno de los géneros es ser. Pero en tanto se sirven de ellos en cuanto
les basta a sus propósitos, y no más; es decir, en cuanto el axioma contiene el
género sobre que se centran sus demostraciones. Con lo cual, al ser evidente
que se dan en los seres en cuanto son seres – pues este es un carácter que les
es común - , su estudio pertenece a aquella ciencia, cuyo objeto propio es
conocer al ser en cuanto ser. Por eso, ninguno de los que estudian los seres
particulares intenta decir nada sobre si son o no son verdaderos estos axiomas.
Porque ni el geómetra, ni el especialista en Aritmética lo hace, si no a lo más
alguno de los naturalistas, que lo hacen con razón y derecho. Pues tan sólo ellos
intentaban abrazar en una sola ciencia el estudio de toda la naturaleza y del ser.
Pero, al haber aún algo superior al mundo físico – pues la naturaleza física no
es más, al fin y al cabo, que un género de seres –, el estudio de este algo
pertenecerá, sin duda alguna, a aquél que pretenda estudiar teóricamente lo
universal y La primera sustancia. La física o ciencia de la Naturaleza es de forma
cierta una especie de filosofía, pero no la filosofía primera. (Aristóteles llamó
Filosofía Primera, a la Metafísica).
“Pero cuantas cosas intentan decir algunos de ellos, que tratan de la verdad de
los axiomas, sobre la manera en que se debe admitir ésta, lo que dicen por
desconocimiento de los principios de la demostración. Pues es necesario llegar
a la demostración, conociendo los axiomas y de ninguna manera esperar
encontrarlos mientras se oye la demostración.
“Es, pues, evidente que al filósofo y a todo aquel que estudia lo que es la
naturaleza propia de toda sustancia, le corresponde también examinar los
principios silogísticos. Le es conveniente y provechoso al que conoce con
perfección cada uno de los géneros de las cosas, el poder aducir los principios
más ciertos de cada cosa, por lo cual al que conoce los seres en cuanto seres,
le corresponde conocer los principios más ciertos de todo. Este es el filósofo.
“El más cierto de todos los principios es aquél sobre el cual es imposible
engañarse. Es necesario que éste sea en grado máximo conocido – pues en
aquellas cosas que se desconocen, se engañan todos – y que no sea hipotético,
puesto que el principio, cuyo conocimiento es necesario para la comprensión de
las cosas, no es una hipótesis. El cual es necesario conocerlo para conocer
cualquier cosa, y es igualmente necesario abordar ya el asunto de estudio
poseyendo su conocimiento. Es evidente, por tanto, que este principio es por
excelencia el más cierto. Digamos ahora a continuación qué es este principio. Es
este: es imposible que al mismo tiempo y bajo una misma relación se dé y
no se dé en un mismo sujeto un mismo atributo. Cuantas observaciones
pudiéramos añadir aquí están ya hechas respecto de las dificultades lógicas.
“Este es por consiguiente el más cierto de todos los principios, pues cumple
perfectamente la definición dicha antes. Es imposible, en efecto, que alguien crea
que una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo, como algunos pretenden,
decía Heráclito. Aunque no es necesario que uno piense, siempre, aquello que
dice. Y si es imposible que en un mismo ser se den a un mismo tiempo atributos,
contrarios – y a esta proposición añadimos también las circunstancias que de
ordinario la definen -, y si pensamientos contrarios no son más que una opinión
que se contradice a sí misma, es evidentemente imposible pensar que un mismo
sujeto y un mismo objeto es y no es al mismo tiempo. Porque quien pretendiera
tener esta doble opinión, se engañaría, ya que sería preciso que al mismo tiempo
albergara en sí mismo dos opiniones contrarias. Por esta razón todos los que
hacen uso de la demostración en sus razonamientos van a parar por último a
este principio. Puesto que por naturaleza, es este el principio de todos los
demás axiomas.
ACTIVIDADES.
1) ¿Cuál es el principio de todos los axiomas?
2) ¿Qué es el filósofo, según Aristóteles?
3) ¿Cuál es el principio, sobre el que es imposible engañarse?
4) ¿Cuál es el carácter común de los axiomas?
5) ¿Por qué se dice que los axiomas comprenden a todos los seres?
6) ¿Consideras que la física es una especie de filosofía? ¿Por qué?

SEMANA 5

A PROPÓSITO DE LA VERDAD

SALVADOR FELIU CASTELLÓ

El científico se ensimisma en su tarea, por exigencias de la misma. No


puede estar preguntándose a cada momento qué sentido tiene lo que hace,
porque no lo haría; necesariamente ha de enfrascarse en su trabajo, lo que
puede hacer que pierda la perspectiva.

Si el científico, el “sabedor de las cosas” y “poseedor de ideas”, al verse solo


y desplazado en el mundo, recapacita y entra en sí mismo, ¿qué encuentra dentro
de sí con que justificarse?

Posee, desde luego, unos métodos para conocer, que dan espléndidos
resultados, como jamás los hubo en ninguna época de la historia. La exuberancia
de la producción científica alcanza grados tales, que se tiene la impresión de que la
cantidad de descubrimientos científicos excede enormemente de las actuales
capacidades humanas para entenderlos.

No se trata de ponerlo en duda, ni de suscitar un fácil pesimismo que, en


definitiva, sólo pueden brotar en inteligencias pusilánimes y débiles. Nunca la
inteligencia humana ha contado con más posibilidades que aquellas de que hoy
dispone. Pero, mirando más hacia dentro y examinada la situación con sinceridad,
se ve:

Que, en el científico, sus métodos comienzan, a veces, a tener muy poco


que ver con su inteligencia. Los métodos de la ciencia van convirtiéndose con
rapidez vertiginosa en simple técnica de ideas o de hechos – una especie de meta-
técnica -; pero han dejado de ser lo que su nombre indica: órganos que suministran
evidencia, vías que conducen a la verdad en cuanto tal.

Que, el científico comienza inquietamente a estar harto de saberes. No es


un azar. Porque lo que confiere rango eminente a la producción científica es el
sentido que posee en orden a la intelección de las cosas, a la verdad. Por este
sentido, es el hombre rector de su investigación y se afirma en plena posesión de sí
mismo y de su propia ciencia. Pues bien: en este conjunto de métodos y de
resultados de proporciones ingentes, la inteligencia del hombre actual, en lugar de
encontrarse a sí misma en la verdad, está perdida entre tantas verdades. El
intelectual se ve invadido, en el fondo de su ser, por un profundo hastío de sí mismo,
que asciende, como una densa niebla, del ejercicio de su propia función intelectual.

Y es que sus saberes y sus métodos constituyen una técnica, pero no una
vida intelectual. Está a veces como dormido para la verdad, abandonado a la
eficacia de sus métodos.

Diferencia entre ciencia y filosofía.

En primera instancia, Ortega y Gasset presenta una diferencia


fundamental: la ciencia se caracteriza porque resuelve cuantos problemas se
plantea; la filosofía, porque ni siquiera sabe si sus problemas tienen solución.

…la filosofía es un saber radical y lo es porque se plantea los problemas


últimos y primeros, por tanto, los radicales; y porque se esfuerza en pensarlos de
modo radical. Este radicalismo del pensamiento filosófico le distingue de los otros
modos de conocimiento, sobre todo, le distingue de las ciencias porque éstas, lejos
de plantearse problemas radicales, no admiten más problemas que los que son, en
principio, susceptibles de solución, por tanto, problemas mansos, como animales
domésticos, problemas que lo son en la medida en que ya están por anticipado
medio resueltos y entran en la investigación como en la pista de circo los leones
amaestrados, es decir, previamente morfinizados. Pero los problemas de la filosofía
son los problemas absolutos y son absolutamente problemas, sin limitación alguna
de su brío pavoroso, son los problemas feroces que acongojan y angustian la
existencia humana, de que el hombre es portador y sufridor permanente y que no
ofrecen garantía alguna de ser solubles, que acaso no lo son ni lo serán nunca. Por
eso es la filosofía el único conocimiento que para ser lo que tiene que ser no
necesita lograr la solución de sus problemas, por tanto, no necesita tener buen éxito
en la empresa. Aun siendo un perpetuo fracaso está perpetuamente justificada
como humana ocupación porque la fuerza de la filosofía, a diferencia de los otros
modos de conocimiento – ciencia, técnica, sapiencia vital o saber mundano, etc.- no
se funda en el acierto de sus soluciones sino en la inevitabilidad de sus problemas.

Con esto entrevemos ya, por uno de sus lados, que la filosofía no es una
ciencia sino otra cosa, no sabemos aún si superior o inferior en la jerarquía de los
conocimientos.

Verdad formal y verdad material

Kant mantiene la concepción de la verdad como correspondencia


entre el conocimiento y el objeto, y niega la posibilidad de encontrar un
criterio que satisfaga universalmente esa exigencia, atendiendo a la materia.

Se dice que la verdad consiste en el acuerdo entre el conocimiento y el


objeto. Según esta simple definición de palabra, mi conocimiento debe concordar
con el objeto para tener valor de verdad. Ahora bien, el único modo que tengo de
comparar el objeto con mi conocimiento es que yo mismo lo conozca. De ese modo,
mi conocimiento debe confirmarse a sí mismo; pero esto está muy lejos de ser
suficiente para la verdad. Porque, dado que el objeto está fuera de mí y el
conocimiento está en mí, todo cuanto puedo apreciar es si mi conocimiento del
objeto concuerda con mi conocimiento del objeto. Los antiguos llamaban vicioso a
un círculo tal en la definición. Y en efecto tal es la falta que los escépticos no han
dejado de reprochar a los lógicos; decían que con esta definición de la verdad ocurre
como con el hombre que hiciera una declaración ante un tribunal, invocando como
testigo a alguien a quien nadie conociese, pero pretendiera ser creído diciendo que
aquél al que invoca como testigo es un buen hombre. El reproche está
absolutamente justificado, pero la solución del problema en cuestión es
absolutamente imposible para cualquiera.

De hecho, la cuestión que se plantea es saber si, y en qué medida, hay un


criterio cierto de verdad, universal y prácticamente aplicable. Tal es en efecto el
sentido de la cuestión ¿qué es la verdad? Para estar siquiera en disposición de
enfrentarnos con esta importante cuestión, hemos de distinguir cuidadosamente en
nuestro conocimiento lo que pertenece a la materia y se refiere al objeto, de lo que
concierne a la simple forma como condición sin la cual un conocimiento no sería, de
manera general, un conocimiento.

Habida cuenta de esta distinción entre el aspecto objetivo, material y el


aspecto subjetivo, formal, de nuestro conocimiento, la cuestión precedente se
subdivide en las dos cuestiones siguientes:

1) ¿Hay un criterio de la verdad universal y material?


2) ¿Hay un criterio de la verdad universal y formal?
Un criterio material y universal de la verdad no es posible, e incluso es
contradictorio en sí mismo. Porque en tanto que universal, válido para todo objeto
en general, no debería tomar en consideración la menor distinción entre los objetos,
sirviendo no obstante, precisamente en tanto que material, a esta distinción misma,
para poder determinar si un conocimiento concuerda precisamente con el objeto al
que es referido y no a un objeto cualquiera en general, lo que nada querría decir
propiamente. Porque la verdad material ha de consistir en este acuerdo de un
conocimiento con ese objeto determinado al que se refiere. En efecto, un
conocimiento es verdadero si se refiere a un objeto, puede ser falso si se refiere a
otro. Es, pues, absurdo exigir un criterio material universal de la verdad que debería
a la vez hacer abstracción de toda diferencia entre objetos.

Por otra parte, si de lo que se trata es de criterios formales universales, es


fácil decidir que puede perfectamente haberlos. Porque la verdad formal consiste
simplemente en el acuerdo del conocimiento consigo mismo, haciendo abstracción
por completo de todos los objetos y de toda diferencia entre ellos. Y por consiguiente
los criterios formales universales de la verdad no son otra cosa que los caracteres
lógicos universales de la concordancia del conocimiento consigo mismo, o, lo que
es igual, con las leyes universales del entendimiento y de la razón.

ACTIVIDADES.

1. Según la lectura, ¿hay un criterio de la verdad universal y material?


2. ¿Cuál es el criterio de la verdad universal y formal?
3. Elaborar un ensayo de 20 renglones.
4. Confeccionar un vocabulario de 20 palabras y su significado.
SEMANAS 6y7

PARA REFLEXIONAR SOBRE LA CIENCIA

ISAAC ASIMOV

1.- ¿Qué es el método científico?

Evidentemente, el método científico es el método que utilizan los científicos,


para hacer descubrimientos científicos. Pero esta definición no parece muy útil.
¿Podemos dar más detalles?

Pues bien, cabría dar la siguiente versión ideal de dicho método:

1. Detectar la existencia de un problema, como puede ser, por ejemplo, la


cuestión de por qué los objetos se mueven como lo hace, acelerando en ciertas
condiciones y decelerando en otras.
2. Separar luego y desechar los aspectos no esenciales del problema. El olor
de un objeto, por ejemplo, no juego ningún papel en su movimiento.
3. Reunir todos los datos posibles que incidan en al problema. En los tiempos
antiguos y medievales equivalía simplemente a la observación sagaz de la
naturaleza, tal como existía. A principios de los tiempos modernos empezó a
entreverse la posibilidad de ayudar a la naturaleza en ese sentido. Cabía planear
debidamente una situación en la cual los objetos se comportaran de una manera
determinada y suministraran datos relevantes para el problema. Uno podía, por
ejemplo, hacer rodar una serie de esferas a lo largo de un plano inclinado, variando
el tamaño de las esferas, la naturaleza de su superficie, la inclinación del plano, etc.
Tales situaciones, deliberadamente, planeadas son experimentos, y el papel del
experimento es tan capital para la ciencia moderna, que a veces se habla de
“ciencia experimental” para distinguirla de la ciencia de los antiguos griegos.
4. Reunidos todos los datos elabórese una generalización provisional que los
describa a todos ellos de la manera más simple posible: un enunciado breve o una
relación matemática. Eso es una hipótesis.
5. Con la hipótesis en la mano se pueden predecir los resultados de
experimentos que no se nos habían ocurrido hasta entonces. Intentar hacerlos y
mirar si la hipótesis es válida.
6. Si los experimentos funcionan tal como se esperaba, la hipótesis sale
reforzada y puede adquirir el status de una teoría o incluso de una “ley natural”.
Está claro que ninguna teoría ni ley natural tiene carácter definitivo. El proceso
se repite una y otra vez. Continuamente se hacen y obtienen nuevos datos, nuevas
observaciones, nuevos experimentos. Las viejas leyes naturales se ven
constantemente superadas por otras más generales que explican todo cuanto
explicaban las antiguas y un poco más.

Todo esto, como digo, es una versión ideal del método científico. En la
práctica no es necesario que el científico pase por los distintos puntos como
si fuese una serie de ejercicios caligráficos, y normalmente no lo hace.

Más que nada son factores como la intuición, la sagacidad y la suerte, a


secas, los que juegan un papel. La historia de la ciencia está llena de casos en los
que un científico da de pronto con una idea brillante basada en datos suficientes y
en poca o ninguna experimentación, llegando así a una verdad útil cuyo
descubrimiento quizá hubiese requerido años mediante la aplicación directa y
estricta del método científico.

F.A. Kekulé dio con la estructura del benceno mientras descabezaba un


sueño en el autobús. Otto Loewi despertó en medio de la noche con la solución del
problema de la conducción sináptica. Donald Glaser concibió la idea de la cámara
de burbujas mientras miraba ociosamente su vaso de cerveza.

¿Quiere decir esto que a fin de cuentas, todo es cuestión de suerte y no de


cabeza? No, no y mil veces no. Esta clase “suerte”, sólo se da en los mejores
cerebros; sólo en aquellos cuya “intuición” es la recompensa de una larga
experiencia, una comprensión profunda y un pensamiento disciplinado.

2.- ¿El teorema de Gödel, demuestra que la verdad es inalcanzable?

Desde los tiempos de Euclides, hace ya dos mil doscientos años, los
matemáticos han intentado partir de ciertos enunciados llamados “axiomas” y
deducir luego de ellos toda clase de conclusiones útiles.

En ciertos aspectos es casi como un juego, con dos reglas. En primer lugar,
los axiomas tienen que ser lo menos posible. En segundo lugar, los axiomas tienen
que ser consistentes. Tiene que ser imposible deducir dos conclusiones que se
contradigan mutuamente.

Cualquier libro de geometría de bachillerato comienza con un conjunto de


axiomas; por dos puntos cualesquiera sólo se pude trazar una recta; el total es la
suma de las partes, etc. Durante mucho tiempo se supuso que los axiomas de
Euclides eran los únicos que podrían constituir una geometría consistente y que por
eso eran “verdaderos”.

Pero en el siglo XIX se demostró que modificando de cierta manera los


axiomas de Euclides se podían construir geometrías diferentes, “no euclidianas”.
Cada una de estas geometrías difería de las otras, pero todas ellas eran
consistentes. A partir de entonces no tenía ya sentido preguntar cuál era
“verdadera”. En lugar de ello había que preguntar cuál era útil.

De hecho, son muchos los conjuntos de axiomas a partir de los cuales se


podría construir un sistema matemático consistente: todos ellos distintos y todos
ellos consistentes.

De ninguno de esos sistemas matemáticos tendría que ser posible deducir, a


partir de sus axiomas, que algo es a la vez así y no así, porque entonces la
MATEMÁTICA no sería consistente, habría que desecharla. ¿Pero qué ocurre si
establecemos un enunciado y comprobamos que no podemos demostrar que es o
así o no así?

Supongamos que digo: “El enunciado que estoy haciendo es falso”.

¿Es falso? Si es falso, entonces es falso que esté diciendo algo falso y tengo
que estar diciendo algo verdadero. Pero si estoy diciendo algo verdadero, entonces
es cierto que estoy diciendo algo falso y sería verdad que estoy diciendo algo falso.
Podría estar yendo de un lado para otro indefinidamente. Es posible demostrar que
lo que he dicho o es así o no es así.

Supongamos que ajustamos los axiomas de la lógica a fin de eliminar la


posibilidad de hacer enunciados de ese tipo. ¿Podríamos encontrar otro modo de
hacer enunciados del tipo “ni así, ni no así”?

En 1931 el matemático austriaco Kart Gödel presentó una demostración válida


de que para cualquier conjunto de axiomas siempre es posible hacer enunciados
que, a partir de esos axiomas, no puede demostrarse ni que son así ni que no son
así. En ese sentido, es imposible elaborar jamás un conjunto de axiomas a partir de
los cuales se pueda deducir un sistema matemático completo.

¿Quiere decir esto que nunca podremos encontrar la “verdad”? ¡Ni hablar!

Primero: el que un sistema matemático no sea completo no quiere decir que


lo que contiene sea “falso”. El sistema puede seguir siendo muy útil, siempre que
no intentemos utilizarlo más allá de sus límites.

Segundo: el teorema de Gödel sólo se aplica a sistemas deductivos del tipo


que se utiliza en matemática. Pero la deducción no es el único modo de
descubrir la “verdad”. No hay axiomas que nos permitan deducir las dimensiones
del Sistema Solar. Estas últimas fueron obtenidas mediante observaciones y
medidas – otro camino hacia la “verdad”.
03.- El tiempo, ¿es una ilusión o existe realmente? ¿Cómo habría que
describirlo?

El tiempo, para empezar, es un asunto psicológico; es una sensación de


duración. Uno come, y al cabo de un rato vuelve a tener hambre. Es de día, y al
cabo de un rato se hace de noche.

La cuestión de, ¿qué es esta sensación de duración?, de, ¿qué es lo que hace
que uno sea consciente de que algo ocurre?, “al cabo de un rato”, forma parte del
problema del mecanismo de la mente en general, problema que aún no está
resuelto.

Tarde o temprano, todos nos damos cuenta de que esa sensación de duración
varía con las circunstancias. Una jornada de trabajo parece mucho más larga que
un día con la persona amada; y una hora en una conferencia aburrida, mucho más
larga que una hora con los naipes. Lo cual podría significar que lo que llamamos un
“día” o una “hora” es más largo unas veces que otras. Pero cuidado con la trampa.
Un período que a uno le parece corto quizá se le antoje largo a otro, y ni
desmesuradamente corto ni largo a un tercero.

Para que este sentido de la duración resulte útil a un grupo de gente es preciso
encontrar un método para medir su longitud que sea universal y no personal, si un
grupo acuerda reunirse “dentro de seis semanas exactamente”, sería absurdo dejar
que cada cual se presentara en el lugar de la cita cuando, en algún rincón de su
interior, sienta que han pasado seis semanas. Mejor será que se pongan todos de
acuerdo en contar cuarenta y dos períodos de luz-oscuridad y presentarse
entonces, sin hacer caso de lo que diga el sentido de la duración.

En el momento que elegimos un fenómeno físico objetivo como medio para


sustituir el sentido innato de la duración por un sistema de contar, tenemos algo a
lo que podemos llamar “tiempo”. En ese sentido, no debemos intentar definir el
tiempo como esto o aquello, sino sólo como un sistema de medida.

Las primeras medidas del tiempo estaban basadas en fenómenos


astronómicos periódicos: la repetición del medio día (el Sol en la posición más alta)
marcaba el día; la repetición de la Luna Nueva marcaba el mes; la repetición del
equinoccio vernal (el Sol de mediodía sobre el ecuador después de la estación
fría) marcaba el año. Dividiendo el día en unidades iguales obtenemos las horas,
los minutos y los segundos.

Estas unidades menores de tiempo no podían medirse con exactitud sin utilizar
un movimiento periódico más rápido que la repetición del mediodía. El uso de la
oscilación regular de un péndulo o de un diapasón introdujo en el siglo XVII los
modernos relojes. Fue entonces cuando la medida el tiempo empezó a adquirir una
precisión aceptable. Hoy día se utilizan vibraciones de los átomos para una
precisión aún mayor.

Pero ¿quién nos asegura que estos fenómenos periódicos son realmente
“regulares”? ¿No serán tan poco de fiar como nuestro sentido de la duración?

Puede que sí, pero es que hay varios métodos independientes de medir el
tiempo y los podemos comparar entre sí. Si alguno o varios de ellos son
completamente irregulares, dicha comparación lo pondrá de manifiesto. Y aunque
todos ellos sean irregulares, es sumamente improbable que lo sean de la misma
forma. Si, por el contrario, todos los métodos de medir el tiempo coinciden con gran
aproximación, como de hecho ocurre, la única conclusión que cabe es que los
distintos fenómenos periódicos que usamos son todos ellos esencialmente
regulares (aunque no perfectamente regulares. La longitud del día, por ejemplo,
varía ligeramente).

Las medidas físicas miden el “tiempo físico”. Hay organismos, entre ellos el
hombre, que tienen métodos de engranarse (unirse, acoplarse, etc.), en fenómenos
periódicos (como despertarse y dormirse), aun sin referencia a cambios exteriores
(como el día y la noche). Pero este “tiempo biológico” no es, ni con mucho, tan
regular como el tiempo físico.

Y también está, claro es, el sentido de duración o “tiempo psicológico” (los


fenómenos psicológicos transcurren en el tiempo duración, no se pueden medir
cronológica, ni cronométricamente). Aun teniendo un reloj delante de las narices,
una jornada de trabajo sigue pareciéndonos más larga que un día con la persona
amada.

04.- ¿Qué es la cuarta dimensión?

La palabra “dimensión” viene de un término latino que significa “medir


completamente”. Vayamos, pues, con algunas medidas.

Supongamos que tienen una línea recta y que quieres marcar sobre ella un
punto fijo X, de manera que cualquier otra persona pueda encontrarlo con sólo leer
tu descripción. Para empezar, haces una señal en cualquier lugar de la línea y la
llamas “cero”. Mides luego y compruebas que X está exactamente a dos pulgadas
de la marca del cero. Si está a uno de los lados, convienes en llamar a esa distancia
+ 2; si está al otro, -2.
El punto queda así localizado con un solo número, siempre que los demás
acepten estas “convenciones”: dónde está la marca del cero, y qué lado es más y
cuál menos.

Como para localizar un punto sobre una línea sólo se necesita un número, la
línea, o cualquier trozo de ella, es “unidimensional” (“un solo número para medir
completamente”).

Pero supón que tienes una gran hoja de papel y que quieres localizar en ella
un punto fijo X. empiezas en la marca del cero y compruebas que está a cinco
pulgadas… ¿pero en qué dirección? Lo que puedes hacer es descomponer la
distancia en dos direcciones. Tres pulgadas al norte y cuatro al este. Si llamamos al
norte más y al sur menos, y al este más y al oeste menos, podrás localizar el punto
con dos números: +3, +4.

O también puedes decir que está a cinco pulgadas del cero y a un ángulo de
36,87° de la línea este-oeste. De nuevo dos números: 5 y 36,87°. Hagas lo que
hagas, siempre necesitarías dos números para localizar un punto fijo en un plano.
Un plano, o cualquier trozo de él, es bidimensional.

Supón ahora que lo que tienes es un espacio como el interior de una


habitación. Un punto fijo X lo podrías localizar diciendo que está a cinco pulgadas,
por ejemplo, al norte de la marca cero, dos pulgadas al este de ella y 15 pulgadas
por encima de ella. O también dando una distancia y dos ángulos. Hagas lo que
hagas siempre necesitarás tres números para localizar un punto fijo en el interior de
una habitación (o en el interior del universo).

La habitación, o el Universo, es, por tanto, tridimensional.

Supongamos que hubiese un espacio de naturaleza tal, que se necesiten


cuatro números, o cinco, o dieciocho, para localizar un punto fijo en él. Sería un
espacio cuadrimensional, o de cinco dimensiones, o de dieciocho dimensiones.
Tales espacios no existen en el universo ordinario, pero los matemáticos sí pueden
concebir estos “hiperespacios” y calcular qué propiedades tendrían las
correspondientes figuras matemáticas. E incluso llegan a calcular las propiedades
que se cumplirían para cualquier espacio dimensional: lo que se llama “geometría
n-dimensional”.

Pero, ¿y si lo que estamos manejando son puntos, no fijos, sino variables en


el tiempo? Si queremos localizar la posición de un mosquito que está volando en
una habitación, tendremos que dar los tres números que ya conocemos: norte-sur,
este-oeste y arriba-abajo. Pero luego tendríamos que añadir un cuarto número que
representara el tiempo, porque el mosquito habría ocupado esa posición espacial
sólo durante un instante, y ese instante hay que identificarlo.

Lo mismo vale para todo cuanto hay en el universo. Tenemos el espacio, que
es tridimensional, y hay que añadir el tiempo para obtener un “espacio-tiempo”
cuadrimensional. Pero dándole un tratamiento diferente que a las tres
“dimensiones-espaciales”. En ciertas ecuaciones clave en las que los símbolos de
las tres dimensiones espaciales tienen signo positivo, el símbolo del tiempo lo lleva
negativo.

Por tanto, no debemos decir que el tiempo es la cuarta dimensión, es


sólo una cuarta dimensión, diferente de las otras tres.

5.- ¿Qué es, en pocas palabras, la teoría de la relatividad de Einstein?

Según las leyes del movimiento establecidas por primera vez con detalle por
Isaac Newton hacia 1680-89, dos o más movimientos se suman de acuerdo con las
reglas de la aritmética elemental. Supongamos que un tren pasa a nuestro lado a
20 kilómetros por hora y que un niño tira desde el tren una pelota a 20 kilómetros
por hora en la dirección del movimiento del tren. Para el niño, que se mueve junto
con el tren, la pelota se mueve a 20 kilómetros por hora. Pero para nosotros, el
movimiento del tren y el de la pelo se suman, de modo que la pelota se moverá a la
velocidad de 40 kilómetro por hora.

Como veis, no se puede hablar de la velocidad de la pelota a secas. Lo que


cuenta es su velocidad con respecto a un observador particular. Cualquier teoría
del movimiento que intente explicar la manera en que las velocidades (y
fenómenos afines), parecen variar de un observador a otro, sería una “teoría de
la relatividad”.

La Teoría de la Relatividad de Einstein nació del siguiente hecho: lo que


funciona para pelotas tiradas desde un tren no funciona para la luz. En principio
podría hacerse que la luz se propagara, o bien a favor del movimiento terrestre, o
bien en contra de él. En el primer caso parecería viajar más rápido que el segundo
(de la misma manera que un avión viaja más aprisa, en relación con el suelo, cuando
lleva viento de cola que cuando lo lleva de cara). Sin embargo, medidas muy
cuidadosas demostraron que la velocidad de la luz nunca variaba, fuese cual fuese
la naturaleza del movimiento de la fuente que emitía la luz.

Einstein dijo entonces: supongamos que cuando se mide la velocidad de la luz


en el vacío, siempre resulta el mismo valor (unos 299.793 kilómetros por
segundo), en cualesquiera circunstancias. ¿Cómo podemos disponer las leyes del
Universo para explicar esto?
Einstein encontró que para explicar la constancia de la velocidad de la luz
había que aceptar una serie de fenómenos inesperados.

Halló que los objetos tenían que acortarse en la dirección del movimiento, tanto
más cuanto mayor fuese su velocidad, hasta llegar finalmente a una longitud nula
en el límite de la velocidad de la luz; que la masa de los objetos en movimiento tenía
que aumentar con la velocidad, hasta hacerse infinita en el límite de la velocidad de
la luz; que el paso del tiempo en un objeto en movimiento era cada vez más lento a
medida que aumentaba la velocidad, hasta llegar a pararse en dicho límite; que la
masa era equivalente a una cierta cantidad de energía y viceversa.

Todo esto lo elaboró en 1905 en la forma de la “teoría especial de la


relatividad”, que se ocupaba de cuerpos con velocidad constante. En 1915 extrajo
consecuencias aún más sutiles para objetos con velocidad variable, incluyendo una
descripción del comportamiento de los efectos gravitatorios. Era la “teoría general
de la relatividad”.

Los cambios predichos por Einstein sólo son notables a grandes velocidades.
Tales velocidades han sido observadas entre las partículas subatómicas, viéndose
que los cambios predichos por Einstein se daban realmente, y con gran exactitud.
Es más, si la Teoría de la Relatividad de Einstein fuese incorrecta, los aceleradores
de partículas no podrían funcionar, las bombas atómicas no explotarían y habría
ciertas observaciones astronómicas imposibles de hacer.

Pero a las velocidades corrientes, los cambios predichos son tan pequeños
que pueden ignorarse. En estas circunstancias rige la aritmética elemental de las
leyes de Newton; y como estamos acostumbrados al funcionamiento de estas leyes,
nos parecen ya de “sentido común”, mientras que la ley de Einstein se nos antoja
“extraña”.

6.- ¿Cuál es la diferencia entre bacterias, microbios, gérmenes y virus?

Las bacterias son un grupo de organismos unicelulares reunidos por los


biólogos bajo el nombre de “esquizomicetos”. La célula de la bacteria tiene una
pared muy parecida a la de las células vegetales normales, pero carece de clorofila.
Por eso las bacterias se clasifican a veces junto con otras plantas carentes de
clorofila y se denominan “hongos”.

Las bacterias se distinguen de otras células vegetales en que son muy


pequeñas. En efecto, son las células más pequeñas que existen. Además, no
poseen un núcleo diferenciado, sino que el material nuclear está disperso por toda
la célula. Por eso se clasifican a veces junto con ciertas células vegetales llamadas
“algas verde-azules”, cuyo material nuclear también está disperso, pero que
además tienen clorofila.

Cada vez es más usual agrupar las bacterias junto con otras criaturas
unicelulares, formando una clase de seres que no están considerados ni como
plantas ni como animales: constituyen un tercer reino de vida, los “protistos”. Hay
bacterias que son patógenas, es decir, que causan enfermedades. Pero la mayoría
de ellas no lo son, e incluso hay muchas que son muy beneficiosas. La fertilidad del
suelo, por ejemplo, depende de gran medida de la actividad de las bacterias
nitrogenantes.

Un “microbio” es, en rigor, cualquier forma de vida microscópica, porque el


término viene de dos palabras griegas que significan “vida pequeña”. El término
“germen” es aún más general, pues significa cualquier fragmento pequeño de vida,
aunque sea parte de un organismo mayor. Por ejemplo, la sección de la semilla que
contiene la verdadera porción viviente es el germen; así, hablamos del “germen de
trigo”, por ejemplo. Por otro lado, el óvulo y el espermatozoide, que portan las
diminutas chispas de vida que en su día florecen en un organismo acabado, se
llaman “células germinales”.

En el lenguaje corriente, sin embargo, se utilizan las palabras microbio y


germen como sinónimos de bacteria, en especial de bacteria patógena.

La palabra “virus” viene del latín y significa “veneno”. Esta etimología viene
de los tiempos en que los biólogos no sabían exactamente qué eran los virus, pero
sí que ciertas preparaciones contenían algo que ocasionaba enfermedad.

Los virus difieren de las bacterias y de todos los demás organismos en que no
están compuestos de células. Son mucho más pequeños que las células y su
tamaño viene a ser el de una gran molécula. Están formados por un arrollamiento
de ácido nucleico, rodeado de un recubrimiento de proteína. En esto se parecen a
los cromosomas de una célula, de modo que cabría casi considerarlos como
“cromosomas sueltos”.

Los cromosomas controlan la química de la célula; los virus, cuando se


introducen en una célula, establecen un contra control por su cuenta. Por lo general
son capaces de someter toda la química de la célula a sus propios fines, poniendo
toda la maquinaria celular al servicio de la formación de nuevos virus. La célula
suele morir en el proceso.

Los virus, a diferencia de las bacterias, no son capaces de llevar una vida
independiente. Sólo se pueden multiplicar dentro de las células. Todos ellos son
parásitos. El daño que ocasionan pasa a veces inadvertido, pero en otros casos
producen graves enfermedades.

Actividades

1. En papel de oficio rayado, con la ayuda de un diccionario, confeccionar a partir


de la lectura un vocabulario de cincuenta palabras que desconozcan su significado.

2. Elaborar un ENSAYO de diez renglones de todas las lecturas enumeradas; de


acuerdo a las indicaciones planteadas por el profesor(a), de la asignatura, ¿cómo
se elabora un ensayo?

SEMANA 5

A PROPÓSITO DE LA VERDAD
SALVADOR FELIU CASTELLÓ

El científico se ensimisma en su tarea, por exigencias de la misma. No


puede estar preguntándose a cada momento qué sentido tiene lo que hace,
porque no lo haría; necesariamente ha de enfrascarse en su trabajo, lo que
puede hacer que pierda la perspectiva.

Si el científico, el “sabedor de las cosas” y “poseedor de ideas”, al verse solo


y desplazado en el mundo, recapacita y entra en sí mismo, ¿qué encuentra dentro
de sí con que justificarse?

Posee, desde luego, unos métodos para conocer, que dan espléndidos
resultados, como jamás los hubo en ninguna época de la historia. La exuberancia
de la producción científica alcanza grados tales, que se tiene la impresión de que la
cantidad de descubrimientos científicos excede enormemente de las actuales
capacidades humanas para entenderlos.

No se trata de ponerlo en duda, ni de suscitar un fácil pesimismo que, en


definitiva, sólo pueden brotar en inteligencias pusilánimes y débiles. Nunca la
inteligencia humana ha contado con más posibilidades que aquellas de que hoy
dispone. Pero, mirando más hacia dentro y examinada la situación con sinceridad,
se ve:

Que, en el científico, sus métodos comienzan, a veces, a tener muy poco


que ver con su inteligencia. Los métodos de la ciencia van convirtiéndose con
rapidez vertiginosa en simple técnica de ideas o de hechos – una especie de meta-
técnica -; pero han dejado de ser lo que su nombre indica: órganos que suministran
evidencia, vías que conducen a la verdad en cuanto tal.
Que, el científico comienza inquietamente a estar harto de saberes. No es
un azar. Porque lo que confiere rango eminente a la producción científica es el
sentido que posee en orden a la intelección de las cosas, a la verdad. Por este
sentido, es el hombre rector de su investigación y se afirma en plena posesión de sí
mismo y de su propia ciencia. Pues bien: en este conjunto de métodos y de
resultados de proporciones ingentes, la inteligencia del hombre actual, en lugar de
encontrarse a sí misma en la verdad, está perdida entre tantas verdades. El
intelectual se ve invadido, en el fondo de su ser, por un profundo hastío de sí mismo,
que asciende, como una densa niebla, del ejercicio de su propia función intelectual.

Y es que sus saberes y sus métodos constituyen una técnica, pero no una
vida intelectual. Está a veces como dormido para la verdad, abandonado a la
eficacia de sus métodos.

Diferencia entre ciencia y filosofía.

En primera instancia, Ortega y Gasset presenta una diferencia


fundamental: la ciencia se caracteriza porque resuelve cuantos problemas se
plantea; la filosofía, porque ni siquiera sabe si sus problemas tienen solución.

…la filosofía es un saber radical y lo es porque se plantea los problemas


últimos y primeros, por tanto, los radicales; y porque se esfuerza en pensarlos de
modo radical. Este radicalismo del pensamiento filosófico le distingue de los otros
modos de conocimiento, sobre todo, le distingue de las ciencias porque éstas, lejos
de plantearse problemas radicales, no admiten más problemas que los que son, en
principio, susceptibles de solución, por tanto, problemas mansos, como animales
domésticos, problemas que lo son en la medida en que ya están por anticipado
medio resueltos y entran en la investigación como en la pista de circo los leones
amaestrados, es decir, previamente morfinizados. Pero los problemas de la filosofía
son los problemas absolutos y son absolutamente problemas, sin limitación alguna
de su brío pavoroso, son los problemas feroces que acongojan y angustian la
existencia humana, de que el hombre es portador y sufridor permanente y que no
ofrecen garantía alguna de ser solubles, que acaso no lo son ni lo serán nunca. Por
eso es la filosofía el único conocimiento que para ser lo que tiene que ser no
necesita lograr la solución de sus problemas, por tanto, no necesita tener buen éxito
en la empresa. Aun siendo un perpetuo fracaso está perpetuamente justificada
como humana ocupación porque la fuerza de la filosofía, a diferencia de los otros
modos de conocimiento – ciencia, técnica, sapiencia vital o saber mundano, etc.- no
se funda en el acierto de sus soluciones sino en la inevitabilidad de sus problemas.
Con esto entrevemos ya, por uno de sus lados, que la filosofía no es una
ciencia sino otra cosa, no sabemos aún si superior o inferior en la jerarquía de los
conocimientos.

Verdad formal y verdad material

Kant mantiene la concepción de la verdad como correspondencia


entre el conocimiento y el objeto, y niega la posibilidad de encontrar un
criterio que satisfaga universalmente esa exigencia, atendiendo a la materia.

Se dice que la verdad consiste en el acuerdo entre el conocimiento y el


objeto. Según esta simple definición de palabra, mi conocimiento debe concordar
con el objeto para tener valor de verdad. Ahora bien, el único modo que tengo de
comparar el objeto con mi conocimiento es que yo mismo lo conozca. De ese modo,
mi conocimiento debe confirmarse a sí mismo; pero esto está muy lejos de ser
suficiente para la verdad. Porque, dado que el objeto está fuera de mí y el
conocimiento está en mí, todo cuanto puedo apreciar es si mi conocimiento del
objeto concuerda con mi conocimiento del objeto. Los antiguos llamaban vicioso a
un círculo tal en la definición. Y en efecto tal es la falta que los escépticos no han
dejado de reprochar a los lógicos; decían que con esta definición de la verdad ocurre
como con el hombre que hiciera una declaración ante un tribunal, invocando como
testigo a alguien a quien nadie conociese, pero pretendiera ser creído diciendo que
aquél al que invoca como testigo es un buen hombre. El reproche está
absolutamente justificado, pero la solución del problema en cuestión es
absolutamente imposible para cualquiera.

De hecho, la cuestión que se plantea es saber si, y en qué medida, hay un


criterio cierto de verdad, universal y prácticamente aplicable. Tal es en efecto el
sentido de la cuestión ¿qué es la verdad? Para estar siquiera en disposición de
enfrentarnos con esta importante cuestión, hemos de distinguir cuidadosamente en
nuestro conocimiento lo que pertenece a la materia y se refiere al objeto, de lo que
concierne a la simple forma como condición sin la cual un conocimiento no sería, de
manera general, un conocimiento.

Habida cuenta de esta distinción entre el aspecto objetivo, material y el


aspecto subjetivo, formal, de nuestro conocimiento, la cuestión precedente se
subdivide en las dos cuestiones siguientes:

¿Hay un criterio de la verdad universal y material?


¿Hay un criterio de la verdad universal y formal?
Un criterio material y universal de la verdad no es posible, e incluso es
contradictorio en sí mismo. Porque en tanto que universal, válido para todo objeto
en general, no debería tomar en consideración la menor distinción entre los objetos,
sirviendo no obstante, precisamente en tanto que material, a esta distinción misma,
para poder determinar si un conocimiento concuerda precisamente con el objeto al
que es referido y no a un objeto cualquiera en general, lo que nada querría decir
propiamente. Porque la verdad material ha de consistir en este acuerdo de un
conocimiento con ese objeto determinado al que se refiere. En efecto, un
conocimiento es verdadero si se refiere a un objeto, puede ser falso si se refiere a
otro. Es, pues, absurdo exigir un criterio material universal de la verdad que debería
a la vez hacer abstracción de toda diferencia entre objetos.

Por otra parte, si de lo que se trata es de criterios formales universales, es


fácil decidir que puede perfectamente haberlos. Porque la verdad formal consiste
simplemente en el acuerdo del conocimiento consigo mismo, haciendo abstracción
por completo de todos los objetos y de toda diferencia entre ellos. Y por consiguiente
los criterios formales universales de la verdad no son otra cosa que los caracteres
lógicos universales de la concordancia del conocimiento consigo mismo, o, lo que
es igual, con las leyes universales del entendimiento y de la razón.

ACTIVIDADES.

1.- ¿Qué es la verdad, desde la lectura?

2.- Elaborar un ensayo de 20 renglones.

3.- Confeccionar un vocabulario de 20 palabras y su significado.

4.- ¿Estás de acuerdo con que la filosofía es un saber radical, según la lectura?

SEMANA 9
PANORAMA ACTUAL DE LA EPISTEMOLOGÍA

01.- Afirmaciones de Popper.


1.1. Criticó la idea prevalente de que la ciencia es, en esencia, inductiva.
1.2. Propuso un criterio de comprobación que el denominó FALSABILIDAD, para
determinar la validez científica y subrayó el carácter hipotético-deductivo de la
ciencia.
1.3. Criticó abiertamente que el desarrollo de la historia puede ser circunscrito a
leyes, tales que permitan predecir el curso futuro de los acontecimientos.
1.4. Propone una nueva teoría sobre lo que hay que entender por conocimiento
científico; un conocimiento no verdadero, ni probablemente verdadero, sino
simplemente hipotético.
1.5. Sostiene que lo que define el carácter científico de una teoría es su
contrastabilidad y la que define a ésta, es su refutabilidad.
1.6. Dice que basta un solo caso de refutación para rechazar como falso un
enunciado universal. Miles de pruebas que confirman que los cisnes son
blancos no hacen verdadero a este enunciado; en cambio, basta un solo caso
de un cisne negro para rechazarlo como falso.
1.7. Cómo se originan las hipótesis es sólo una cuestión subjetiva o psicológica. Lo
importante es cómo se justifican y, dada la imposibilidad de la verificación de
las hipótesis, su confirmación es irrelevante y sólo resulta relevante su posible
refutación.
1.8. Sostiene que todas las ciencias, tanto las naturales como las sociales, parten
siempre de problemas, y las ciencias, igual como hace nuestro entendimiento
en otros casos, salen al paso de los problemas presentando tentativas de
solución que no son sino un caso concreto del método general de ensayo y
error. Proponemos intentos de solución y los ponemos a prueba y eliminamos
aquellas soluciones que no lo son.

2.- Apuntes de lógica.


La idea de la moderna lógica, o lógica matemática se debe al genio universal de
LEIBNIZ, al haber concebido dos formas de la lógica moderna: i) El de una lengua
artificial desprovista de toda ambigüedad; ii) El de un manejo regulado de los signos.
A GEORGE BOOLE, se debe la elaboración del primer sistema de lógica
matemática denominada más tarde ÁLGEBRA DE LA LÓGICA. Posteriormente
MORGAN (lógica formal), JEVONS y PEIRCE perfeccionaron el cálculo de BOOLE.
Hacia 1800 las relaciones entre la lógica y la matemática van a evolucionar en el
sentido de una logificación de la matemática.
En 1879 FREGE, al contrastar que los conceptos de sujeto y predicado pueden ser
reemplazados por los de argumento y función, va a intentar de fundamentar, de
forma lógica, la matemática.
Por esa misma época CANTOR creaba la TEORÍA DE CONJUNTOS. Los trabajos
de PEANO tuvieron un papel importante (consideró que la lógica es el instrumento
de la matemática). Pero fue la aparición de los PRINCIPIA MATEMÁTICA de
RUSSELL y WHITEHEAD lo que marcará el punto culminante. Se dice que estos
filósofos realizaron el sistema deductivo más completo que jamás se haya visto.
A partir de PRINCIPIA MATEMÁTICA se intentó construir diversos sistemas: i) En
1920 LUKASIEWICZ intentó construir una lógica no-bivalente; ii) En 1930 HEYTING
publicó las “reglas formales de la lógica institucionista”; iii) LEWIS y LANGFORD
propusieron varios sistemas modales.
Todas estas tentativas se revelan fructíferas y hasta hoy son objeto de muchos
estudios. Hoy existen muchas tendencias en la investigación lógica. Bajo la
influencia de CARNAP y TARSKY se hicieron estudios de semántica y sintaxis en
función de técnicas lógicas. CURRY busca reconstruir la lógica sin el uso de
variables.

3.- Apuntes de física.


La física actual ha desbordado las expectativas de las concepciones anteriores. En
especial hay que mencionar la teoría de la relatividad, de EINSTEIN y la teoría
quántica fundada por MAX PLANCK. Con frecuencia se habla de física clásica
cuando se contrapone las viejas teorías a éstas nuevas.
El siglo XX se recordará por los grandes adelantos en la comprensión de la materia.
El siglo XIX terminó con el descubrimiento sensacional de los RAYOS X; seguido
por el de radioactividad y la identificación de un componente común a todos los
átomos: El electrón.
El siglo XX se inició con la hipótesis de PLANCK según la cual la emisión y la
absorción de luz, por la materia, no se realiza de forma continua sino por medio de
unas partículas denominados FOTONES.
4.- La teoría cuántica.
a) La Materia: El mundo atómico (de los átomos), legado de la física clásica, es el
componente último y primordial de la materia. A partir de BOHR se ha conseguido
representar a los átomos como pequeños sistemas solares en miniatura, en donde
los ELECTRONES haciendo las veces de PLANETAS describen órbitas en torno a
un SOL central cargado positivamente.
Según la teoría clásica del ELECTROMAGNETISMO toda partícula que posee
carga eléctrica y se desplaza en forma variable en un campo eléctrico, emite
radiaciones en forma continua. PLANCK supuso que era de manera discontinua en
forma de QUANTOS o granos de energía.
b) La Luz: Los filósofos de la antigüedad y muchos científicos del siglo XIX
sostuvieron que la luz estaba formada por pequeños corpúsculos en movimiento
rápido. Esta teoría corpuscular fue abandonada gracias a los trabajos del inglés
YOUNG y del francés FRESNEL quienes sostuvieron la concepción ondulatoria de
la luz, es decir, se propaga en forma de ondas.
EINSTEIN al estudiar el Efecto Fotoeléctrico concluyó la doble naturaleza:
corpuscular y ondulatoria. La mecánica ondulatoria introduce una dualidad entre
ondas y corpúsculos o partículas, según la cual un electrón o fotón (Cuanto de
luz), debe considerarse en algunos aspectos como una onda y en otros como una
partícula.

5.- La teoría de la relatividad.


Es una de las teorías, en el campo de la Física, más difundida y más conocida por
el público. La interferencia de la luz era difícil de explicar, de acuerdo a las teorías
antiguas. EINSTEIN venció esta dificultad introduciendo ideas nuevas, sobre la
naturaleza del espacio y el tiempo y su conexión recíproca.
¿Cómo se puede entender esta teoría? Por ejemplo en el movimiento de un tren,
si lo miramos desde el punto de vista de un caminante, es el tren el que se aleja
del caminante; mientras que para el que va en el tren, es el caminante el que se
aleja del tren.
La Teoría de la Relatividad, desde el punto de vista físico, enseña el poco sentido
que tiene hablar de un suceso en el tiempo o que dos acontecimientos sean
simultáneos, así como del poco sentido que tiene hablar de la longitud, si no
especificamos, antes, el sistema del cual medimos. Ahora bien el estado de reposo,
para un físico, no es el que nosotros le damos, si no que puede ser un estado de
movimiento rectilíneo y uniforme. Por lo tanto para un físico tan en reposo están las
estrellas, como un auto que se mueve en una vía recta y con una velocidad
constante. Esto es debido a que el físico llama estado de reposo a aquel estado
de un cuerpo en el que actúan fuerzas sobre él y, por lo tanto, las leyes de la física
se cumplen exactamente igual que si no se moviera. Las conclusiones a las que
más o menos llega esta teoría son:
- El reposo absoluto no existe.
- El tiempo absoluto no existe.
- La longitud absoluta de un objeto no existe.
- La masa de un objeto varía con la velocidad.

AUTOEVALUACIÓN
1. Según la física actual la luz es de naturaleza:

A Corpuscular B Ondulatoria C Fotoeléctrica D A y B E Todas


2. Identifica mejor la teoría de la relatividad:
A Es de naturaleza física.
B Posee una conexión recíproca de la luz y la materia.
C Es de naturaleza espacio-temporal.
D Las cosas están en reposo absoluto.
E Todas las anteriores.
ACTIVIDADES:
1.- Con un ejemplo explica la teoría de la relatividad.
2.- En quince renglones haz un ensayo del tema leído.
3.- Con ayuda de un diccionario define 20 palabras de los términos
desconocidos.

SEMANA 10
LA CIENCIA.
CIRO SOLÍS

1.- Sistema de conocimientos:


La ciencia no es un montón de informaciones desperdigadas o conocimientos
sueltos; sino proposiciones que enuncian contenidos cognoscitivos y se refieren
a relaciones de dependencia entre objetos o sus aspectos, de modo tal que si ocurre
un cambio o modificación de esas partes o relaciones, se modifican, también, sus
referencias y la estructura total del sistema científico.

Nota: Una guía telefónica es una rama de informaciones ordenadas y bien


depuradas, pero nadie puede decir que es un manual científico porque sus datos no
se encuentran lógicamente relacionados.
2.- Conocimientos socialmente significativos:

La ciencia es algo que se hace dentro de la sociedad y, por eso, es una praxis e
indagación por las causas y relaciones de las cosas dentro de un sistema
HISTÓRICO-SOCIAL. Hecho que, por otra parte, tiene graves repercusiones
sociales porque ella desbroza y desmitifica creencias cuando abre caminos –como
decía Engels- , para un salto del reino de la necesidad hacia el reino de la libertad.
Las ciencias dependen en su desarrollo del entorno histórico-social y, también, de
su propia lógica de desenvolvimiento interior.

3.- De validez nunca definitiva:

La ciencia investiga, confirma y disconfirma conjeturas e HIPÓTESIS sobre hechos


y LEYES, pero las conclusiones a las que arriba nunca son definitivas. Su validez,
como ha dicho Popper, es siempre falsable. Sin embargo en las ciencias formales
puede hallarse formulaciones acerca de legalidades permanentes y universales,
pero jamás en las ciencias fácticas pronunciamientos concluyentes para todos los
tiempos.

4.- Explicación parcial de las relaciones de dependencia:

La ciencia no explica la realidad total, que en todo caso es ASUNTO DE LA


FILOSOFÍA; sino aspectos, porciones, que vienen a ser sus objetos de
investigación. Pero aún así, sólo explica parcialidades y nunca la entera totalidad
del objeto. Ello es debido a que la realidad es infinita y los HECHOS o los objetos
también son infinitos, en extensión y en profundidad.

5.- Racionalidad:

Lo que caracteriza a la ciencia, a diferencia de cualquier otra actividad mental, es


su racionalidad. Lo que quiere decir que no puede haber ciencia CUYAS
PROPOSICIONES SEAN CONTRADICTORIAS, puesto que todos sus enunciados
deben ser CONSISTENTES. Basta un solo ejemplo de CARENCIA LÓGICA para
que el sistema se derrumbe.

6.- Conceptos, hipótesis y teorías:

Los conceptos forman las hipótesis y éstas las TEORÍAS. El CONCEPTO es la


referencia del PENSAMIENTO a las características del objeto y sus relaciones. La
hipótesis es una estructura de conceptos y la teoría una cadena lógica de
hipótesis científicas. Sin embargo la ciencia no se compone sólo de teorías sino,
también, de datos e informaciones sueltos que, desde luego, van incorporándose al
sistema en forma paulatina.
7.- Verificación:

La verificación se refiere a que las hipótesis y teorías deben ser sometidas a la


prueba de la confirmación o desconfirmación. Nunca se verifican teorías, ni hipótesis
generales directamente, porque: i) no hay objetos generales y ii) las teorías
abstractas se encuentran muy alejadas de sus objetos de referencia. Sólo se
pueden verificar teorías factuales, es decir, aquellas que aluden a objetos empíricos.
Las hipótesis generales y las teorías se verifican INDIRECTAMENTE, mediante la
prueba de sus deducciones que pueden contener bases empíricas.

8.- Leyes científicas:

Cuando las teorías o las hipótesis generales quedan confirmadas con la verificación,
entonces, se dice que son leyes. Las leyes son los núcleos de la ciencia que
explican las relaciones necesarias y no accidentales, que rigen a la naturaleza y a
las entidades formales.

9.- Mundo objetivo:

Ya se ha visto que en este punto existen posiciones divergentes, que son el realismo
y el idealismo. Para el realismo de los griegos presocráticos y el materialismo
dialéctico de Marx, el mundo de las cosas es independiente del sujeto, existe en sí
y por sí. Igualmente los objetos formales son objetivos para los idealistas, es decir,
que no dependen de la conciencia del hombre sino que pertenecen a un mundo
trascendente y distinto de él. La actitud natural de los científicos es la del realismo
objetivo, aquella que cree y acepta, sin más, la objetividad del mundo. Pero, cuando
se ponen a filosofar, alguien puede ser realista crítico y afirmar que sólo sabe que
las cosas se dan en su conciencia, pero no asegurar que ellas están detrás de su
imagen; y otro idealista subjetivo berkeliano puede sostener que sólo existen
sensaciones y percepciones, pero no las cosas que están en DIOS.

ACTIVIDADES.

1. De las definiciones sobre ciencia, desde tu punto de vista cuál consideras


mejor. ¿Por qué?
2. Elabora una definición de la ciencia teniendo en cuenta cada una de las
numeraciones señaladas anteriormente.
3. Confeccionar un vocabulario de 20 palabras con su significado.
4. elabora un resumen de 10 renglones de la lectura.
SEMANAS 11

EPISTEMOLOGÍA Y TEORÍA DEL CONOCIMIENTO


ADAPTADO DE ROLANDO GARCÍA

“EPISTEMOLOGÍA” y “TEORÍA DEL CONOCIMIENTO” son expresiones que


suelen ser utilizadas como si fueran intercambiables, pero no son sinónimas. Las
diferencias obedecen a razones históricas.

Piaget utilizó el término “epistemología” para referirse a su concepción del


conocimiento. Rara vez usó la expresión “teoría del conocimiento”. Esta elección no
fue arbitraria. La adopción del término tiene fundamentos teóricos.

La teoría del conocimiento formó parte de la filosofía a lo largo de toda su historia.


Por su parte el término “epistemologie” (epistemología) fue introducida en el idioma
francés en 1901. Según el Diccionario Histórico de la Lengua Francesa, se atribuye
su primera utilización a la traducción de la obra de BERTRAND RUSSELL An Essay
on the Foundations of Geometry, señalando que se tomó prestado del término inglés
“epistemology”, el cual a su vez se formó para traducir del alemán
Wissenschaftslehre con la significación de teoría del conocimiento científico. El
diccionario aclara finalmente que “el término es introducido en francés para designar
el estudio crítico de las ciencias, dirigido a determinar su valor, su fundamento lógico
y su campo de acción”.

No es por azar que el término surge en un periodo que abarca el fin del siglo XIX y
comienzos del siglo XX, con la definición antes citada que lo diferencia de una teoría
general del conocimiento. El hecho tiene importantes implicaciones para la historia
de la filosofía porque expresa una de las mayores revoluciones en el campo del
pensamiento (sólo comparable a la revolución científica que culminó en el siglo
XVII), aunque en su momento haya pasado prácticamente inadvertida en los medios
académicos. Los grandes protagonistas de esa revolución fueron en primer término,
la LÓGICA y la MATEMÁTICA, en la segunda mitad del siglo XX con la
RELATIVIDAD y la MECÁNICA CUÁNTICA. Pero no se trató únicamente de una
revolución dentro del campo de esas disciplinas. Los conceptos básicos de todas
las ciencias, de todo nuestro conocimiento de eso que llamamos “el mundo exterior”,
“la naturaleza”, “la realidad”, tuvieron que ser reconsiderados.

CRISIS DE LA FILOSOFÍA ESPECULATIVA

La filosofía especulativa, que durante toda la historia había sido considerada


depositaria del dercho y la responsabilidad de dictaminar sobre la naturaleza, del
espacio, del tiempo y de la causalidad, sobre el significado de la lógica, delas
matemáticas, sobre el concepto mismo de teoría científica, se vio forzada a ceder
ese terreno a la ciencia. Este retroceso de la filosofía especulativa podría
considerarse el primer gran derrumbe epistemológico del siglo.

No se trata de reprochar a la filosofía el haberse apropiado de esos temas. No


es posible tampoco pensar en un súbito y meditado reemplazo de la filosofía por la
ciencia. La transición fue gradual, y en algunos aspectos no claramente demarcada.
En los dominios de la matemática, por ejemplo, la situación fue señalada con
suficiente equidad por BERTRAND RUSSELL en su prólogo a la Introducción a la
filosofía matemática.

Por otra parte RUSSELL dio un elocuente testimonio de esas graduales


transiciones. En sus notas autobiográficas tituladas “MY MENTAL
DEVELOPMENT”, cuando se refiere a su participación en el Congreso Internacional
de Filosofía de 1900.

No es posible analizar aquí la manera en que esta revolución científica impactó


en cada uno de los sistemas filosóficos. Es suficiente con señalar algunos aspectos
del colapso de la concepción de la ciencia proveniente de la filosofía, centrando el
análisis en quien ha sido considerado el más importante representante de la
Filosofía Moderna: EMANUEL KANT.

Kant realizó una contribución de trascendental importancia a la teoría del


conocimiento al poner de manifiesto el papel esencial que corresponde al sujeto
(es decir, a la razón humana), en el proceso de organización de sus interacciones
con el mundo físico. La concepción del conocimiento como producto de las
interacciones del sujeto con el objeto fue la más importante contribución de Kant a
la historia de la filosofía. Desde Kant no se pudo ignorar la activa participación del
sujeto en la construcción del conocimiento. Por eso su valor es permanente y
constituye, también, una base fundamental de la epistemología constructivista.
Lo que no sobrevivió al desarrollo de la ciencia fue la explicación que dio Kant en
su Crítica de la razón pura acerca de cómo esas interacciones generan el
conocimiento del mundo físico. Por eso se ha dicho que de Kant hay que tener en
cuenta las preguntas, pero no las respuestas.

Kant creyó haber logrado un puente entre el racionalismo y el empirismo,


postulando una síntesis, según la cual las intuiciones puras y lo que él llama “las
categorías del entendimiento” establecen las condiciones que organizan la
materia prima de las impresiones sensoriales, ordenándolas en el espacio y el
tiempo, así como en relaciones causales. Hay por consiguiente, para Kant, una
forma única de concebir el espacio y el tiempo, porque dichas formas provienen de
síntesis a priori que se imponen al entendimiento sin que ninguna nueva experiencia
o especulación pudiera cambiarlas. Pero sus características habían sido
establecidas por la ciencia -la ciencia de la época de Kant- y no podían ser otras.
Había un espacio absoluto y un tiempo absoluto y en ellos ocurrían los fenómenos
físicos tal como lo explicaba la mecánica de NEWTON. Las relaciones espaciales
no podían ser otras que aquellas descritas por la geometría de EUCLIDES. Por otra
parte, Kant consideraba que la lógica no había tenido ningún desarrollo significativo
después de ARISTÓTELES. Hay, además, para Kant conceptos subjetivos que, si
bien se aplican a todo lo que llamamos experiencia, son integrantes de nuestra
constitución mental y, por consiguiente, a priori. Estos conceptos subjetivos están
agrupados en cuatro triadas de: cantidad, cualidad, relación y modalidad. En
estas doce categorías (o principios puros del entendimiento), quedaba involucrado
el tema central de la filosofía de la ciencia que es la causalidad. Su análisis de las
categorías deriva del silogismo aristotélico.

De esta manera, la teoría del conocimiento de Kant quedó sustentada en la


ciencia de la época: Aristóteles, Euclides, Newton. Lo que Kant no pudo prever
fue que esa ciencia no era inmutable: treinta años después de presentar su teoría
como un sistema final, acabado, las geometrías no euclidianas de BOLYAI y
LOBATCHEWSKY derrumbaron la concepción del espacio como síntesis a priori, al
introducir por primera vez la distinción entre las geometrías como disciplinas
teóricas de las cuales hay una pluralidad, y el espacio físico cuyas características
no podían ser descubiertas por pura especulación filosófica sino ser establecidas
por una ciencia empírica. EINSTEIN habría de demostrar que estas características
no se adaptaban a la geometría de euclides, pero si estaban representadas por una
de las geometrías no-euclidianas que habían sido concebidas teóricamente. Su
teoría de la relatividad pondría, también, en evidencia que, a muy grandes
velocidades (próximas a la velocidad de la luz), las relaciones temporales no eran
representadas intuitivamente.

Paralelamente con esos desarrollos, la lógica formal, en un movimiento que


culminaría en FREGE y en RUSSELL, sufriría una total transformación dentro de la
cual la silogística aristotélica ocuparía un lugar secundario, considerado apenas
como un importante referente histórico. Y para completar el pnorama,
mencionaremos sólo que los problemas del infinito en las matemáticas (alos cuales
hace referencia Russell en el texto antes citado), que tanto habían preocupado a los
filósofos, quedaron fuera del alcance de sus especulaciones con el desarrollo del
álgebra a fines del siglo XIX y, en particular con la obra de CANTOR.

Queda así justificado que hayamos designado como derrumbe


epistemológico al colapso de las explicaciones que había elaborado la filosofía
especulativa para fundamentar la ciencia.
No fue el caso de que la filosofía haya reaccionado de inmediato ante esa
situación, o que la mayoría de los filósofos se percataran de los alcances y de la
profundidad de esa revolución. Hubo filósofos que sí lo advirtieron pero tuvieron una
actitud de rechazo. HENRI BERGSON, considerado el más importante filósofo
gfrancés, de la época, se atrevió a publicar un libro en el cual la emprende contra la
teoría de la relatividad e intenta demostrar los errores de EINSTEIN sobre el
concepto de tiempo (en particular con respecto a la relatividad de la simultaneidad
que Einstein hace depender de los sistemas de referencia). Einstein no contestó
directamente a Bergson, sino a través de una carta a un amigo común, en la cual
dice: “Es lamentable que Bergson se equivoque tan gravemente. Su error es de
orden puramente físico, e independiente de toda discusión entre Escuelas
filosóficas”.

La teoría general del conocimiento sustentada en los medios académicos en la


primera mitad del siglo, pasado, fue recibiendo, indudablemente, el impacto de la
situación que hemos descrito. Diversos sectores de la Filosofía intentaron construir
puentes entre las nuevas conceptualizaciones de la ciencia y las elucubraciones de
los grandes sistemas filosóficos, pero el mismo abismo entre las fundamentaciones
que se ofrecían para el conocimiento común (precientífico), y las
conceptualizaciones y teorías de la ciencia se fue profundizando. En este contexto,
fue inevitable que en los cursos de Filosofía del mundo académico, quedara una
teoría del conocimiento que ignoró los serios problemas de fundamentación que
presentaba la ciencia surgida de aquella revolución. Como contraparte en los cursos
de Filosofía de la Ciencia, que estuvieron a cargo de científicos, se analizaron los
nuevos conceptos y teorías, pero sin conexión con una teoría general del
conocimiento.

Baste con citar los nombres de RUSSELL, POPPER o QUINE, como ejemplos
de filósofos que individualmente ejercieron una enorme influencia o mencionar a los
grupos conocidos como CÍRCULO DE VIENA y CÍRCULO DE BERLÍN, para tener
una idea de la magnitud y el nivel de los esfuerzos realizados por las corrientes
empiristas en la primera mitad del siglo XX. No es necesario ampliar la lista para
percibir que en ninguna otra época de la humanidad el análisis de los problemas del
conocimiento contó con tal convergencia de contribucuiones provenientes de los
más altos niveles del pensamiento científico y filosófico.

No cabe duda de que en ese periodo se realizaron aportes de trascendental


importancia para clarificar conceptos fundamentales de la ciencia. Sin embargo, su
reacción contra la Filosofía, a través de una teoría de la significación que negaba
sentido a toda proposición significativa y a fortiori de todo enunciado científico
estaba en la experiencia sensorial.
Es en ese contexto donde entra en escena la EPISTEMOLOGÍA GENÉTICA.
Piaget utilizó el término epistemología para referirse a su concepción del
conocimiento.

… Piaget coincide con el empirismo en negarle a la filosofía especulativa


capacidad para fundamentar tanto el conocimiento científico como los conceptos
más básicos del conocimiento común (espacio, tiempo, causalidad). Pero reivindica
la función de la Filosofía, en su impactante libro Sájese et illusions de la philosophie
(traducido como sabiduría e ilusiones de la filosofía). En el debate donde se discutió
el libro mencionado, con la participación entre otros de PAUL RICOEUR, PAUL
FRAISSE Y RENÉ SAZZO, Piaget aclara su posición frente a este problema cuando
niega que sea posible establecer una división tajante entre Ciencia y Filosofía y
afirma que “la filosofía ha sido la matriz de la ciencia y continúa siendo sin duda la
matriz de ciencias y de nuevas perspectivas que hoy no podemos aún entrever,
pero sólo lo será en la medida en que no se encierre en sistemas y no crea que
genera el conocimiento” Por otra parte Piaget valoriza al mismo tiempo una actividad
que se ocupa de problemas “mucho más amplios que el conocimiento, y que
concierne al sentido de la vida, la posición del hombre frente al Universo o frente a
la sociedad”, los cuales declara, “rebasan no sólo la ciencia sino el conocimiento en
general”, puesto que en este caso no se trata únicamente de conocer, “se trata de
decisiones, de obligaciones, de tomar partido”. Aquí interviene “una mezcla de
información, de síntesis de todo lo que uno es capaz de conocer”, pero también
actitudes y compromisos que “sobrepasan el conocimiento”. A esto Piaget llamó
“sagesse” que no es traducible precisamente por “sabiduría”, a menos que se aclare
que allí participa, también, lo que suele llamarse “la sabiduría del sentido común”.

CRISIS DEL EMPIRISMO

Piaget coincide con el empirismo lógico en la reivindicación de la teoría del


conocimiento como dominio exclusivo de la ciencia. Sin embargo es en ese mismo
campo donde sus diferencias son más profundas. La situación tiene carácter
paradójico puesto que ambas posiciones adjudican a la ciencia el papel de juez y
sin embargo las diferencias no pudieron ser dilucidadas dentro del campo de la
ciencia.. Este será precisamente el unto en el cual Piaget concentrará su ataque
contra todas las formas de empirismo. Su argumento es sólido. Tomemos por
ejemplo, como referencia, la formulación de REICHENBACH, que parece sinterizar
el “credo” común de todo empirismo: la observación sensorial es la fuente
primera y el juez último de todo conocimiento. La pregunta que formuló Piaget
a este respecto quedó sin respuesta: ¿cuáles son las observaciones, las
experiencias, las evidencias empíricas, que han permitido sustentar la afirmación
de que efectivamente la observación sensorial, es la fuente primaria del
conocimiento?
La ausencia de respuesta dio pie al comentario irónico de Piaget: “El empirismo
nunca pudo demostrar empíricamente los fundamentos de su posición”. Más
importante que esa ironía es el hecho de que la Escuela Ginebrina haya podido
montar una impresionante cantidad de experiencias, en el marco de la Psicología
Genética creada y desarrollada para ese fin por Piaget, que dejaron sólidamente
fundamentada la posición antiempirista tan característica del constructivismo
piagetiano.

No fueron, sin embargo, las experiencias psicogenéticas -muy mal conocidas


por la filosofía “oficial”- las que provocaron la crisis del empirismo hacia mediados
del siglo XX. La crisis fue declarada desde el propio corazón de la Escuela
Empirista. En este punto creo que la forma en que tuvo lugar su declinación merece
el más profundo homenaje a la seriedad y honestidad intelectual de algunos de los
grandes empiristas del siglo, como trataré de demostrar. Nadie puede ignorar los
extraordinarios logros de las corrientes empiristas que hemos mencionado, tanto en
el campo de la Lógica y en la fundamentación de la matemática, como en el análisis
crítico de las teorías científicas. Creo, sin embargo, que no se ha destacado
suficientemente la impresionante labor realizada por algunos de esos grandes
empiristas al intentar llevar a sus últimas consecuencias el análisis de la validez de
su propia posición epistemológica.

Mencionaré sólo tres de esos intentos, que considero los más significativos:
Ellos corresponden a tres de los grandes lógicos del siglo XX: RUDOLF CARNAP,
BERTRAND RUSSELL y W. V. QUINE. La idea central fue la misma: si la fuente del
conocimiento está en la experiencia sensorial (que Quine calificó más crudamente
como “irritación de nuestras terminaciones nerviosas”), habría que mostrar el
camino por el cual, a partir de tales datos sensoriales, se llega a las abstracciones
de las conceptualizaciones científicas, o aun a los conceptos que se manejan en el
“conocimiento natural” (no científico). Los resultados, de los que me atrevería a
calificar como los grandes experimentos epistemológicos de la historia fueron
negativos, y, Russell lo declara en su última obra filosófica, El conocimiento
humano, formulándolo con toda honestidad aunque con mucha suavidad: “El
empirismo como teoría del conocimiento ha mostrado ser inadecuado”.

Por su parte Quine, más melancólicamente, pero en forma más terminante, tuvo
que declarar: “hemos dejado de soñar(sic) con deducir la ciencia a partir de los datos
sensoriales”. Piaget pudo haber respondido a uno y a otro algo que dijo irónicamente
en otro contexto: “Yo he demostrado empíricamente que el empirismo no puede
dar cuenta de la construcción del conocimiento”.

No deja de ser motivo de asombro -por lo menos para quien esto escribe-, que
el empirismo continúe vigente y que sea todavía para un gran porcentaje de
científicos, en todos los niveles y en todas las altitudes, un credo indiscutible, no
obstante haber sido descalificado, tanto por la imposibilidad de cumplir con su
programa (como en los casos que hemos citado: Carnap, Russell, Quine), como por
la refutación de sus hipótesis de base contenida en la monumental obra de
investigación psicogenética e histórica realizada por la Escuela Piagetiana. La
conjunción de ambos tipos de resultados implicó la situación que considero
justificado declarar como el segundo gran derrumbe epistemológico del siglo XX. …
Pero entonces ¿cuáles son las bases de todo ese cúmulo de conocimientos
que han permitido ejercer tal dominio sobre la naturaleza y explicar tantos
fenómenos naturales? ¿En qué consiste explicar?

Estas son las preguntas que se propuso contestar el constructivismo. De hecho,


toda la obra piagetiana giró en torno de ellas. La originalidad de esa obra consistió
en haber tomado la decisión (que algunos de sus escritos consideraron
escandalosa), de ir a buscar respuestas en el comportamiento de los niños, desde
el nacimiento a la adolescencia, antes de buscarlas en la historia de la ciencia.

La decisión no fue arbitraria, ni tampoco fruto de deformación profesional, como


pudieron pensarlo quienes ignorar que PIAGET no comenzó estas indagaciones a
partir de la PSICOLOGÍA, sino que llegó a la psicología buscando respuestas a los
interrogantes que le plantearon sus inquietudes epistemológicas.

Hemos visto al comenzar que el término “epistemologie” (epistemología),


tomó carta de ciudadanía en la lengua materna de Jean Piaget con el sentido
preciso de una teoría del conocimiento científico.

… La psicología y la epistemología que estudian esos procesos fueron calificados


por Piaget, con toda propiedad, como PSICOLOGÍA GENÉTICA Y
EPISTEMOLOGÍA GENEÉTICA, en tanto su objetivo era estudiar la GÉNESIS del
conocimiento. Los biólogos, que han monopolizado el término “genética” utilizado
primero como adjetivo y luego como sustantivo, suelen protestar por su uso en las
dos disciplinas piagetianas. No es necesario recordar que MOISÉS precedió por
mucho a MENDEL en referirse a “génesis”. En cuanto a “genética” (“genétique”
en francés), el Diccionario Histórico de la lengua francesa, ya mencionado, señala
que “fue primero un término filosófico, en el sentido de `relativo a la génesis de
alguna cosa`, y luego empleado en fisiología como variante de “genésico”.

El uso que hace Piaget del adjetivo “genética” rescata, por consiguiente, el
sentido primigenio del término y su definición de la Epistemología Genética (que
será también su programa de trabajo), como “el estudio de los mecanismos del
desarrollo de los conocimientos”, constituye una síntesis del proceso que hemos
tratado de describir. Mantiene el sentido original del término epistemología, como
teoría del conocimiento científico, pero estudia su génesis llegando a las formas
más elementales en el nivel de la niñez y muestra que no hay discontinuidad en los
mecanismos contractivos.

… Con la creación de la Psicología Genética , cuyo espectacular desarrollo hizo


a Piaget más famosos que su epistemología, quedó constituido el campo
experimental en los niveles elementales (del nacimiento hasta la adolescencia),
mientras la Historia de la Ciencia proveería luego el material empírico (la experiencia
histórica), en los más altos niveles del conocimiento científico. La teoría del
desarrollo cognoscitivo planteada desde la epistemología y basada en los
resultados empíricos de la investigación psicogenética y el análisis histórico-crítico
de los conceptos y teorías se constituyó así en la primera teoría del conocimiento,
científica e integrada, en la historia del pensamiento

ACTIVIDADES.

1.- Elabora un vocabulario con los términos que no conocías.


2.- Señala, brevemente, ¿cuál es el sentido que da Piaget a genética?
3.- ¿Qué sentido tiene mencionar a Moisés, en la lectura?
4.- Haz un resumen de diez renglones, haciendo un juicio crítico de la lectura.
5.- ¿Compartes la idea empirista de que la observación sensorial es la fuente
primera y el juez último de todo conocimiento? ¿Por qué?

SEMANAS 12 y 13

ALGO SOBRE EL MÉTODO CIENTÍFICO

LUIS BONILLA MERCADO

Dice Descartes en el Discurso del método, “yo abrigué en lo más hondo de mi


corazón el deseo vehemente de aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, para
poder juzgar con claridad mis acciones y poder seguir con más firmeza el camino
de la vida”; es el camino de la ciencia y la investigación científica lo que inquieta
mi espíritu para buscar en lo más hondo del saber y aquello que llamamos método
científico así como la referencia de su pasado histórico, me permitirá llegar a la
verdad que es uno de los principales objetivos del tema que voy a desarrollar.

El hombre a través de toda la historia de la humanidad ha estado buscando


dar respuesta a una serie de interrogantes que surgieron al experimentar un
conjunto de necesidades y que busca, a partir de “un mundo que le es dado
enriquecerlo construyendo otros universos… construye la sociedad y a su vez es
construido por ella… crea el mundo de los artefactos y el mundo de la cultura y a
través de la ciencia como la actividad, la aplica para el mejoramiento de nuestro
medio natural y artificial” así lo señala Bunge (1985) en su clásico, La ciencia, su
método y su filosofía.

Al entrar en la indagación de lo qué es la ciencia y lo qué es la investigación


científica, sin mayores prolegómenos tendremos que hacernos las siguientes
preguntas:

1. ¿Qué es lo que hace a la ciencia, ciencia?


2. ¿Qué es el método de la ciencia?
3. ¿Qué pasos caracterizan el método científico?
4. ¿El método científico es universal?
5. ¿Cuál es su origen y quién es el creador del método científico?
Las respuestas son las que ha estado buscando el hombre de todas las épocas y
de todos los tiempos, porque solamente así satisfará sus ansias de saber, pero,
estas respuestas no necesariamente han sido exhaustivas e infalibles, por el
contrario han motivado nuevas interrogantes las que han generado a su vez
nuevas soluciones. Mi trabajo anhela al mejor estilo aristotélico decir “de lo que
es, que es; y de lo que no es, que no es; porque esto es lo verdadero”; y lo que
la ciencia busca, con ayuda del método científico, es la verdad.

Debo advertir que este ensayo sobre el pasado histórico del método científico,
reúne notas de preclaros exponentes del saber científico y que sin tener la
agudeza que me gustaría tener, voy a hacer un análisis crítico, imparcial y objetivo,
asimismo, debo señalar que me embarga la ambición de lograr el cometido que
me he propuesto, hacer un breve estudio de parte de la historia del método
científico.

1. ¿Qué es lo que hace a la ciencia, ciencia?


Una pregunta metafísica (indagar sobre la naturaleza de la ciencia), recibe
una respuesta epistemológica: La ciencia es ciencia porque utiliza el método
científico. Para nadie, que tenga que trabajar en el campo de la ciencia, le son
extraños la importancia y el éxito que el método científico ha logrado,
especialmente en los últimos tiempos. Afirma Bunge (1992) que si se concibe
el método experimental y si se le concibe en sentido amplio, abarca todos los
campos de la investigación científica.

Por lo tanto, la ciencia y la investigación, se hacen científicas merced al


método científico.

2. ¿Qué es el método científico?


No es un conjunto de recetas, de fórmulas infalibles; el método científico
no suple al investigador, sino que le ayuda; el método científico es el camino
que utilizan los hombres dedicados a la investigación; el método científico es
un conjunto de pasos ordenados sistemáticamente, que han de conducir al
hombre de ciencia a alcanzar los fines que se ha propuesto; el método
científico es partir de la observación de hechos particulares para desembocar
en el establecimiento de hechos medibles y experimentables; el método
científico es el que utilizan los que hacen trabajos de investigación sistemática
y metodológica para hacer descubrimientos e inventos científicos.

Russell (1984), dice que el método científico ha sido descrito muchas


veces y no es posible decir nada nuevo sobre el mismo (2), sin embargo, voy a
intentar dar una definición del método científico para así tener una idea más
clara de lo que constituye la razón de ser de este tema: El método científico es
el proceso ordenado y sistemático, cuya secuencialidad lógica, lo convierte en
el símbolo de garantía de todo trabajo de investigación.

3.- ¿Qué pasos caracterizan al método científico?:

Dada la profusa cantidad de puntos de vista en torno a las etapas o


pasos del método científico; aun cuando encuentro que entre ellos guardan
relaciones de forma y de fondo, voy a reseñarlos brevemente para luego, con
mis limitaciones, plantear los pasos del tema en estudio, desde nuestro punto
de vista:

Para Julio Sanz (1987):

- Determinación del problema científico específico


- Planteamiento de una hipótesis.
- Deducción a partir de las hipótesis, de una secuencia contrastable.
- Contrastación de la consecuencia o hecho deducido de la hipótesis por
medio de la observación o experimentación.
- Análisis de los resultados.
-
Para Bertrand Russell (1984):

- Observar los hechos significativos.


- Sentar hipótesis que expliquen aquellos hechos.
- Deducir de estas hipótesis consecuencias que puedan ser puestas a
prueba por la observación.
Según Mario Bunge (1992):

- Descubrimiento del problema.


- Planteo preciso del problema.
- Búsqueda de conocimientos o instrumentos relevantes al problema.
- Tentativas de solución al problema con ayuda de los medios identificados.
- Invención de nuevas ideas.
- Obtención de una solución del problema.
- Investigación de las consecuencias de la solución obtenida.
- Puesta a prueba (contrastación), de la solución.
- Corrección de las hipótesis, teorías, procedimientos o datos.
Según Isaac Asimov (1991):

- Detectar la existencia de un problema.


- Separar luego y desechar los aspectos no esenciales del problema.
- Reunir todos los datos posibles que inciden en el problema.
- Reunidos todos los datos elabórese una generalización provisional.
- Con la hipótesis en la mano predecir los resultados.
- Si los experimentos funcionan la hipótesis sale reforzada.
Desde mi punto de vista:

a. Surgimiento de la idea.
b. Descubrimiento del problema
c. Enunciado del problema.
d. Planteamiento de la hipótesis.
e. Contrastación (demostración empírica), de la hipótesis.
f. Análisis de los resultados.
g. Informe.
4.- ¿El Método Científico, es universal?

Sí, porque la ciencia es ciencia por el método científico (pues existen


las llamadas pseudociencias a las que no es posible aplicar el método
científico como: la Rabdomancia, Frenología, Astrología, etc.). Si se parte del
hecho de que existen las llamadas Ciencias Naturales y las Ciencias
Sociales, asimismo, que existen las llamadas Ciencias Formales como la
Matemática y la Lógica; entonces, se puede afirmar que el Método Científico
tiene carácter universal, por cuanto busca dar cientificidad a todas las
ciencias que explican el Universo la vida y las cosas.

La universalidad del Método Científico está en función de su aplicación


a todos los campos de la investigación en donde los investigadores lo utilizan
para dar objetividad, sistematicidad y claridad a su trabajo.

5.- ¿Cuál es su origen y quién es considerado padre del Método


Científico?

Es sabido que desde la antigüedad los griegos aplicaban la idea de


método a un conjunto de operaciones que realizaban en diferentes campos
del saber y es Aristóteles, principalmente, el que dio un verdadero sentido al
método científico con sus teorías: El silogismo, las definiciones, el método
inductivo-deductivo y la teoría de la causalidad.

Sin embargo es en la Edad Moderna en donde el método científico


adquiere verdadera significación bajo el amparo de dos de los más grandes
pensadores de comienzos del siglo XVII, me refiero a Descartes y Bacon;
ellos representan a dos Escuelas que influyeron en el avance del
conocimiento: racionalismo y empirismo, respectivamente. Descartes que fue
matemático, fue defensor del análisis y la deducción, mientras que Bacon
defendió la inducción porque creyó que se podían inducir conclusiones sólo
mediante la observación de los fenómenos.

Russell (1984), en “La perspectiva científica”, afirma que en el proceso


de adquirir conocimiento seguro y general, Galileo dio el primer paso, por
eso, es el padre de los tiempos modernos. Luego señala, creo que si cien de
los hombres de ciencia del siglo XVII hubiesen muerto en la infancia, no
existiría el mundo. Y de ese ciento, Galileo es el principal.

Es que Galileo no se conformó con la observación pura, ni con la


conjetura arbitraria, sino que propone hipótesis y además las somete a
prueba, es así que funda la dinámica moderna primera fase de la ciencia
moderna. Bunge (1992), en “Epistemología” dice que Galileo se interesó por
los problemas metodológicos, gnoseológicos y ontológicos, porque es un
científico y un filósofo.

6.- ¿No existe el método científico?


Así como hay quienes creen que hay métodos para todo y que para cualquier
cosa es suficiente aprenderse los métodos correspondientes y a los que
podríamos llamarlos “metodólatras”; también hay quienes niegan la
existencia de un método científico. Sostienen que quizá en el pasado pudo
existir algún método científico pero que en la actualidad debido al avance
vertiginoso de las sociedades y con ellas el progreso, no existe el tal método
de la ciencia. El más alto exponente de esta tendencia es Feyerabend.

AUTOEVALUACIÓN

1. ¿Qué es lo que hace a la ciencia, ciencia?:


A Su campo de estudio.
B Su contenido teórico.
C El método científico.
D Su proyección trascendente
2. El método científico es:
A Conjunto de fórmulas infalibles.
B La observación de los hechos en forma minuciosa.
C Camino que utiliza el hombre para alcanzar algo.
D Conjunto de pasos ordenados sistemáticamente.
3. ¿En qué paso, del método científico, abajo citados, coinciden los autores?:
A Determinación del problema
B Planteamiento de una hipótesis
C Análisis de los resultados.
D Ninguna anterior.
4. ¿Cuál de ellos es considerado “padre” del método científico?:

A Renato Descartes
B Francis Bacon
C Bertrand Russell
D Galileo Galilei.

ACTIVIDADES

1. Elaborar un cuadro comparativo entre los métodos y su evolución histórica.


2. Elabora un resumen de veinte renglones del trabajo.
3. Confecciona un vocabulario de 20 palabras y su significado.

SEMANA 14

LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS


DE THOMAS KUHN

LOS PARADIGMAS.

El término paradigma (dentro del pensamiento plutoniano “paradigma” fue sinónimo


de ejemplo), usualmente significa modelo, ejemplo, arquetipo. Sin embargo adquirió
un significado muy especial a partir de la publicación del libro de Kuhn (historiador
de la ciencia), “La estructura de las revoluciones científicas, en 1962. En dicha
obra, nos dice el autor: “En su uso, establecido un paradigma, es un modelo o patrón
aceptado y este aspecto de su significado me ha permitido apropiarme la palabra
paradigma, a falta de otro término mejor. En consecuencia Kuhn lo utilizará para
designar “… realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante
cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad
científica.”. Cabe agregar que dicha obra Kuhn define paradigma de muchas formas,
lo que se deduce que no tenía una idea clara de este término.

Considero que un paradigma es un constructo teórico cuya estructura onto-


epistemológica se da dentro de un espacio-tiempo, para servir de referente frente a
los objetivos y metas que se quieren alcanzar o lograr.

Asimismo, debemos entender por Comunidad Científica, a la reunión o agrupación


de personas dedicadas a la investigación científica, permanente, en todo el mundo
científico. Una Comunidad Científica, es una especie de colegio profesional, que
autentica o da el visto bueno, de lo que se hace dentro de una agrupación colegiada
(en el caso de los colegios) y de lo que se hace en el campo de la ciencia (en el
caso de la comunidad científica).

Hay una comunidad científica internacional, regional, nacional, hasta local comunal.

LA CIENCIA NORMAL.

El término “ciencia normal” “… significa investigación basada firmemente en una o


más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad
científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su
práctica posterior”.

La ciencia normal es, pues la ciencia que practica usualmente una comunidad
científica. Aquella que crece y se desarrolla en ausencia de periodos de crisis. La
ciencia que para crecer se apoya firmemente se apoya en uno o varios logros del
pasado, cuya vigencia es reconocida por dicha comunidad científica como base
para ulteriores trabajos.

LOS ENIGMAS.

Los enigmas son, en el sentido absolutamente ordinario que empleamos aquí,


aquella categoría especial de problemas que pueden servir para poner a prueba el
ingenio o la habilidad para resolverlos. Hasta que aparecen las anomalías.

LAS ANOMALÍAS.

Una anomalía es un problema cuya solución satisfactoria no es posible en el


contexto de la ciencia normal, del paradigma vigente. Son fenómenos nuevos,
inesperados. A diferencia de los enigmas, que son problemas cuya solución -a
veces más de una- puede encontrase dentro del paradigma establecido, las
anomalías pueden interpretarse como contraejemplos o, como diría Popper,
falsaciones (teoría del falsacionismo), de teorías científicas.

La presencia de anomalías será el inicio de un periodo de crisis. Un caso muy


conocido de anomalía es el que se produjo en la astronomía antigua.

Si se descubren anomalías, en un principio los científicos intentan incorporarlas al


modelo explicativo vigente, tradicional. … Cuando se multiplican las anomalías… o
se pone en evidencia que no se puede dar una explicación de ellas, en el marco de
la “ciencia normal”, es cuando se produce una crisis del paradigma.
LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS.

Las revoluciones científicas son “… aquellos episodios de desarrollo no acumulativo


en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o en parte, por otro
nuevo o incompatible” La revolución científica es el resultado de la paulatina pérdida
de prestigio del paradigma, la que a su vez, se deriva de la aparente incapacidad
de los científicos para encontrar solución a los problemas anómalos.

“¿Por qué debe llamarse revolución a un cambio de paradigma?”, se pregunta Kuhn,


tratando de justificar el uso metafórico del término “revolución”. La respuesta que da
es haciendo un paralelo entre las revoluciones políticas y las revoluciones
científicas y aduce que en las primeras se inicia con un sentimiento cuando las
instituciones existentes han cesado de satisfacer los problemas planteados por el
medio ambiente. Del mismo modo las revoluciones científicas se inician cuando la
comunidad científica establece que un paradigma ha dejado de funcionar
adecuadamente.

AUTOEVALUACIÓN.

1. Desde su punto de vista, de acuerdo a la lectura, se adecua mejor a


paradigma:
A Modelo científico

B Arquetipo científico

C Realizaciones científicas

D Comunidad científica

2. La investigación basada en una o más realizaciones científicas,


practicada por una comunidad científica, se llama:
A Paradigmas

B Anomalías

C Revoluciones científicas

D Ciencia normal

3. Son las falsaciones de las teorías científicas, a decir de Popper:


A Los enigmas

B Los dilemas científicos

C Los enigmas

D Las anomalías
4. Según Kuhn un cambio de paradigma debe llamarse revolución,
haciendo un paralelo con las revoluciones:
A Políticas

B Sociales

C Económicas

D Sociopolíticas

ACTIVIDADES

1. Elaborar un vocabulario de 20 palabras de los términos que desconoces.


2. Confecciona un ensayo crítico, de quince renglones, sobre la lectura.

SEMANA 15

EL PROBLEMA DE LOS ENTES


ADAPTADO DE CARLOS BARRIGA HERNÁNDEZ

A.- Introducción:

Todo conocimiento de la naturaleza que fuere se refiere a algo (ente). En


virtud a tal referencia los entes devienen en lo que llamamos objetos. Los entes
pertenecen al mundo ÓNTICO. Debemos saber que cada ente, tiene un ser; y el ser
es lo que hace, que el ente sea lo que es. Si los entes pertenecen al mundo óntico;
el ser pertenece al mundo ONTOLÓGICO.

Desde las primeras reflexiones se ha discutido la naturaleza de tales objetos:


¿Qué clase de cosas constituyen todo cuanto hay y que devienen en objetos
de nuestros actos cognoscitivos? PLATÓN fue uno de los primeros en pensar
sobre este asunto y concluyó que lo que auténticamente es, son las ideas y no las
cosas materiales. Es más, las cosas materiales se explican por las ideas y n o al
revés. Aquí tenemos expuesta una concepción de todo cuanto hay que lo divide en
dos mundos. Sobre esta ontología Platón crea una gnoseología, que en última
instancia sigue a la de PARMÉNIDES, según la cual hay dos vías para conocer: la
razón para conocer las ideas y la percepción para conocer los entes materiales.
Aquí tenemos un ejemplo de cómo la ONTOLOGÍA va unida a la GNOSEOLOGÍA.

Sobre Platón seguiremos hablando más adelante. Ahora lo que necesitamos


es un cuadro clasificatorio del tipo de objeto materia de nuestro conocimiento.
Ciertamente lo que diremos, como cualquier otra cuestión filosófica, es bastante
discutida y discutible. Empero, a riesgo de cualquier cuestionamiento
reconoceremos los siguientes tipos de entes que constituyen objetos de nuestro
conocimiento: a) reales o materiales; b) ideales o abstractos; c) irreales; d) virtuales
(los últimos a partir de las invenciones a través de la computadora).

B.- Los entes u objetos reales

Un ente o un objeto real es aquel caracterizado por el cambio, el espacio-tiempo, la


individualidad y el ser en sí.

1.- El cambio o movimiento:

Uno de los primeros en reflexionar sobre el movimiento fue ARISTÓTELES.


Cuando el gran pensador griego, hablaba de movimiento lo hacia refiriéndose a
cuatro clases de movimiento: 1) el movimiento local, es decir, el cambio de lugar; 2)
el movimiento cuantitativo, es decir, el aumento o la disminución; 3) el movimiento
cualitativo o alteración y 4) el movimiento sustancial, es decir, la generación y la
corrupción. Todos los entes materiales se encuentran sujetos al cambio
permanente. Los primeros pensadores dieron cuenta de la universalidad del
cambio. Así HERÁCLITO, el filósofo del cambio afirmó que todo cambia, todo fluye,
nada permanece constante, “nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas
de un río”, dice HERÁCLITO, pues sus aguas al fluir no son siempre las mismas.
Frente a Heráclito se encuentra PARMÉNIDES, el filósofo de lo permanente y del
cambio como ilusión engañosa de los sentidos. Parménides considera que el
cambio es imposible, pues indica el paso del ser al no ser. Pero sucede que el no
ser, según Parménides, no existe porque no puede pensarse en él sin atribuirle
alguna propiedad que lo hace ser.

Empero: ¿Cómo se concilia la idea del cambio con el hecho de que


existen cosas que permanecen siendo las mismas a lo largo del tiempo? Por
ejemplo, las PIRÁMIDES DE EGIPTO siguen siendo las mismas a lo largo de
los siglos En éste y otros casos semejantes, lo que ocurre es que, como los
cambios son perceptibles para nosotros solo a nivel macrofísico, no nos
percatamos de los cambios a nivel microfísico que se dan constantemente, sea
cual sea el fenómeno de que se trate, desde una partícula atómica cuya “vida” es
infinitamente pequeña, hasta la estrella más longeva, todos cambian y en algún
momento desaparecen. Lo que llamamos “permanente” es entonces relativo.
Precisamente lo que llamamos una “cosa”, es una conjunción relativamente
constante de propiedades en el flujo cambiante de la realidad. Esta permanencia
relativa es lo que hace posible que se pueda hablar de algo como “siendo lo mismo”
a lo largo del fluir del cambio.

La ciencia contemporánea le ha dado la razón a HERÁCLITO. El cambio se


considera una propiedad presente en todo nivel y tipo de entes materiales. Así, se
habla a nivel orgánico, de formas de movimiento como el desplazamiento espacial,
cambios electromagnéticos, interacciones gravitatorias, movimientos atómicos-
moleculares (calor, cristalización, etc.), a nivel orgánico, del metabolismo, el acto
reflejo, etc. A nivel social de una revolución, la modificación en las costumbres y en
la moda, etc.

El cambio constante de la materia; ¿implica el caos?, NO. La idea del


cambio constante es compatible con la idea de un orden regular en el
comportamiento de las cosas. Heráclito pone al fuego como ejemplo de lo que es el
cambio permanente, dice que el fuego se enciende y se apaga según medida,
con lo cual sostiene que el cambio no es arbitrario. El orden subyacente en el cambio
es captado sólo por el logos o la razón. En la realidad no sólo subyace un orden
inmanente, sino que éste es cognoscible por el hombre a través de la razón. De
este modo se afirman dos tesis básicas que constituyen dos supuestos de todo
pensar: el principio ontológico según el cual existe un orden regular subyacente
en el acontecer de los hechos y el principio gnoseológico, según el cual el orden
subyacente es cognoscible por el hombre.

2.- El espacio-tiempo

Estas son dos propiedades características de los entes materiales. Dado un


ente material es posible señalar sus coordenadas espacio-temporales. Por esta
propiedad los entes materiales son, en principio, perceptibles por los sentidos. En
la FÍSICA CLÁSICA que culmina con NEWTON, el espacio y el tiempo son dos
realidades absolutas e independientes entre sí. Con EINSTEIN el espacio y el
tiempo se conciben como formando una sola realidad que se llama el continuo
ESPACIO-TIEMPO, y es relativo, pues cambia con el sistema de REFERENCIA.

Es necesario precisar que los fenómenos psíquicos siendo reales no son


espaciales, pero sí se encuentran sujetos a la temporalidad. Duran pero no ocupan
un espacio, por eso no son perceptibles.

3.- LA Individualidad

Es decir el carácter singular de los hechos. Cada uno de ellos tiene su propia
y singular existencia, la que no se confunde con la existencia del otro.

4.- El ser en sí

Esto es que los entes materiales existen independientemente del


conocimiento de los sujetos. Los hombres pueden conocerlos o no, sin que esto
afecte su existencia. Este es otro supuesto ontológico fundamental; el principio
según el cual las cosas materiales no son creaciones mentales del sujeto. Esta es
la posición sostenida por el REALISMO.
La posición inversa es el IDEALISMO, que incluso puede llegar al
SOLIPSISMO (sólo yo existo). Con el desarrollo del paradigma constructivista el
realismo ha sido puesto en cuestión nuevamente en la epistemología, como se verá
más adelante.

5.- Manifestaciones de los entes reales.

Los entes reales se manifiestan ante el sujeto de diferentes maneras:

a) Como hechos o cosas, cuando estamos frente a un conjunto relativamente


constante de propiedades. Por ejemplo: una casa, una montaña, un trozo de
metal, etc. Las propiedades pueden pertenecer a los hechos de dos
maneras: De manera accidental cuando le pueden pertenecer o no, sin que
los hechos dejen de ser, lo que son. De manera esencial cuando su ausencia
hace que el hecho deje de ser lo que es. Por ejemplo el pensamiento racional
se considera una propiedad esencial del ser humano; en cambio, el color de
su piel, nacionalidad o grado de instrucción son accidentales.
b) Como acaecimientos, sucesos, acontecimientos, etc. Mario Bunge los define
como “cualquier cosa que tiene lugar en el espacio-tiempo y que por alguna
razón, se considera en algún aspecto como una unidad, además cubre un
lapso breve”. Son ejemplos de acaecimientos, un relámpago de luz o la
ocurrencia de una idea.
c) Como procesos, es decir, como una secuencia dinámica de acaecimientos.
Por ejemplo realizar un viaje, con toda la secuencia de acontecimientos,
desde el levantarse hasta la llegada a nuestro destino.
C.- Los entes u objetos ideales o abstractos.

¿Existen otros entes, además de los entes reales? Algunos piensan que sí.
Entre ellos y en primera fila, PLATÓN, para quien existirían, con una existencia
incluso superior a los entes reales o concretos: las ideas. Las ideas, según Platón
existen objetivamente, en sí, independientemente del sujeto cognoscente. Frente a
la fugacidad de las cosas reales, Platón considera que detrás de ellas, por decirlo
así, existe lo permanente, lo eterno, lo que no cambia. Los sentidos nos presentan
a las cosas como carenciales, aproximadamente a algo distinto a ellas. Una hoja de
papel, por ejemplo, no llega a ser completamente blanca o plenamente rectangular.
En consecuencia, según Platón, tienen que existir lo plenamente blanco o lo
plenamente rectangular, vale decir la idea de lo blanco y la idea de lo rectangular.
Las cosas como que sugieren la existencia de lo ideal.

Existe pues, una clase distinta de entes, que Platón denomina ideas y que
expresan no sólo, la esencia de las cosas, sino su perfección, su acabamiento
pleno. Por eso, las cosas reales tienden hacia a las ideas, las que se constituyen en
sus modelos o arquetipos.

Los llamados entes ideales, según los partidarios de su existencia, e caracterizan


por lo siguiente:

 No son espacio-temporales, no ocupan un lugar en el espacio, ni transcurren


en el tiempo. De tal modo que no son perceptibles por los sentidos. Por
ejemplo, la idea de TRIÁNGULO, no puede verse, ni tocarse. Pero cuidado,
lo que puede verse y tocarse son algunas representaciones materiales de la
idea de triángulo (un triángulo de metal o de cartón), pero no la idea misma
de triángulo.
 No cambian, no sufren alteraciones. Por ejemplo la idea de 2+2 = 4, no se
modifica, siempre será la misma.
 Son generales, son algo común a diversos objetos. Por ejemplo, la idea de 2
es un ente general que puede encontrarse contenido en diversos objetos (2
meses, 2 lapiceros, 2 personas, etc.).
 El ser en sí, existe en forma independiente del sujeto cognoscente. No son,
por lo tanto, creaciones mentales del sujeto. Si ya el ser en sí de los objetos
reales se ha puesto en cuestión, con mayor razón se ha cuestionado que se
afirmen que los entes ideales existen independientemente del sujeto, en un
misterioso lugar llamado la “región celeste”, por Platón.
En la concepción platónica se añade a los entes ideales el carácter perfecto
de las ideas frente a los entes reales, constituyéndose en arquetipo de las cosas
reales.

Hay, en la actualidad, los que admiten la existencia de los entes ideales y usan
la palabra ideal en un sentido distinto al uso platónico. Los entes ideales tienen
en común con las ideas platónicas la inespacialidad, la intemporalidad, la
permanencia, la generalidad y el ser en sí. Pero no se las entiende como
arquetipo de las cosas, no son lo perfecto frente a lo imperfecto. En esto los
entes ideales se distinguen de las ideas platónicas. En la actualidad a los entes
ideales se les llama “objetos abstractos”.

Como casos célebres de entes ideales se cuentan a los entes matemáticos


y las esencias lógicas. La matemática y la lógica tendrían como objeto de
estudio estos supuestos entes ideales. Un argumento, considerado fuerte
respecto del estatus sui géneris de los entes ideales viene dado del hecho de
que los enunciados acerca de ellos tienen un carácter necesario (es decir,
invariable) y una validez a priori (es decir, antes de la experiencia). En efecto
enunciados como por ejemplo: A = A
2+2 = 4; la suma de los ángulos internos de un triángulo suman 180, etc.
tienen una validez que se determina sin necesidad de confrontarla con los
hechos del mundo y son necesariamente (invariablemente), verdaderos, es
decir, su negación lleva a contradicción.

En cambio, enunciados como “la Luna es un satélite de la Tierra”, “los


hombres son mortales”, “el azúcar es dulce”, etc. son todos ellos contingentes
(cambian o pueden cambiar), porque su negación no lleva a ninguna
contradicción y su verdad se determina sólo luego de una confrontación con los
hechos del mundo. Debemos advertir que cuando, con respecto a los
enunciados de validez a priori, decimos que no es necesario una confrontación
con los hechos del mundo, no implica que no se les pueda confrontar con los
hechos. Sólo se dice que esta operación es innecesaria para la determinación
de su verdad, pues, para ello basta un análisis del significado de los términos, y
en otros casos, de su estructura lógica.

Los teoremas de la geometría de EUCLIDES, concuerdan con el espacio en


el que vivimos. Los teoremas de las geometrías no euclidianas , que en un
principio no tenían referente espacial, se encontró que en el caso de la geometría
de RIEMAN es la esfera; y en el caso de LOBACHEVSKY es un espacio como
el que determina una silla de montar.

D.- Los entes irreales.

Algunos filósofos, por ejemplo NICOLAI HARTMAN, nos hablan de un tercer


tipo de entes: los entes irreales. Los entes irreales son producto de la
imaginación. Por ejemplo: el centauro, una sirena, el Quijote, Tarzán,
caperucita roja, etc. Obviamente no tienen existencia en sí, aunque algunos de
ellos trasciendan la existencia individual y perduren a lo largo del tiempo. Son
también objetos de nuestro conocimiento, nos referimos a ellos atribuyéndoles
o negándoles propiedades.

E.- Los entes virtuales.

El espectacular desarrollo logrado por las computadoras ha dado lugar a lo


que se suele llamar “la realidad virtual”. Mediante las computadoras se ha
podido crear, en pantalla, entidades construidas por el hombre, no como
producto de su imaginación sino de programas (software), que simulan la
realidad. Estas entidades que llamamos entes virtuales, están pero no son. No
tienen existencia independiente del hombre, pero no sólo “están” entre nosotros
a través de la pantalla del computador sino que podemos interactuar con ellos.
Debo señalar, que el autor al referirse a los entes, no considera los entes u
objetos valores, como por ejemplo: la justicia, la solidaridad, la dignidad, etc. que
como bien afirma MAX SCHELER se captan por “intuición emocional”. Como
sabemos los valores son entes abstractos que valen por sí mismos y que hacen
valer a quien participe de ellos.

Autoevaluación.

1. La proposición: “Los ángulos internos de un triángulo suman 180º”, se


refiere a los entes:
A Virtuales B Concretos C Abstractos D Irreales E Valores
2. El concepto de “ser en sí”, significa que el ente existe:
A Independientemente del sujeto
B Dependiente del sujeto
C Condicionalmente a todo ente
D Indiferente al sujeto.
3. En Aristóteles, el cambio de lugar, corresponde al movimiento:
A Sustancial B Cualitativo C Local D Cuantitativo E Ninguno
4. El orden subyacente, en el cambio, sólo es captado por:
A La razón B Los sentidos C El fuego D El logos E A y D
5. La tesis según la cual la realidad está compuesta de entidades
materiales, que se mueven por acción de fuerzas determinadas, se
denomina:
A Causalismo B Emergentismo C Mecanicismo D Holismo
ACTIVIDADES

1. Elabore un cuadro comparativo de los diferentes entes.


2. Elabore un vocabulario, de 30 palabras, que le son desconocidas y con ayuda
de un diccionario filosófico, defina cada una de ellas.

COMO EN LOS CUENTOS DE HADAS, COLORÍN COLORADO


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