Вы находитесь на странице: 1из 2

La hipótesis de Gaia, según Lovelock, ha evolucionado hasta convertirse en la

teoría del mismo nombre, una vez purgada de sus defectos de nacimiento. Dicha
teoría “contempla la Tierra como un sistema auto-regulado que surge de la
totalidad de organismos que la componen, las rocas de la superficie, el océano y la
atmósfera, estrechamente unidos como un sistema que evoluciona”. Gaia no pasa
de ser una brillante y afortunada metáfora, útil y perniciosa a la vez: útil, por
resaltar el hecho de que en muchos procesos que tienen lugar en la biosfera, los
cuales regulan los pasos iniciales; perniciosa, porque su interpretación popular ha
mediado una falsa idea de equilibrio para su entorno . Según Lovelock, el sutil
sistema auto-regulatorio de Gaia ha sido desbordado por una población humana
creciente cuyo consumo de energía es igualmente creciente; y Gaia se empieza a
vengar, amenazando con la destrucción de la especie.

Por muchos años el ser humano ha llevado una vida donde han visto al planeta
como un organismo inerte incapaz de defenderse, y que está ahí para
aprovecharlo de la mejor manera posible, pero al parecer la frase “mejor manera
posible” la han tomado tan a pecho que por poco y acaban con todo lo que la
naturaleza brinda, explotándola hasta el punto de dejarla sin más. El estado de
la Tierra El estado que presenta la tierra actualmente no es el mejor de todos, y
para rescatarlo se debe dejar de ver como un objeto muerto y comenzar a pensar
en ella como una forma de vida; así como se regula la temperatura del cuerpo,
la tierra controla su temperatura y su composición para su propio bienestar

La mayor amenaza para Gaia es el aumento de la temperatura por la modificación


del ambiente a causa de la actividad humana. A esto se agrega la dependencia del
hombre al petróleo como fuente principal de energía; los pobres resultados que ha
dado el uso de otras, como la solar y la eólica, esta última, incluso con daños
colaterales a los ecosistemas. Fenómenos como el calentamiento global, el
incremento de los gases de efecto invernadero, la lluvia ácida y la disminución de
la capa de ozono, entre otros, son manifestaciones evidentes de que se está en
presencia de un desequilibrio planetario, de efectos impredecibles para el futuro de
la civilización.

El aspecto central de esta propuesta, cuyo nombre, Gaia, (se tomó de la diosa
griega de la Madre Tierra) es que el planeta es un sistema vital autorregulado,
predispuesto para la vida biológica. La interacción entre los océanos, la atmósfera,
la corteza terrestre y las formas vivas, conforman un sistema dinámico que
evoluciona en conjunto.
Aunque la proposición de considerar a nuestro hogar cósmico como un organismo
vivo no era nueva, el estudio de Lovelock adquiere una connotación especial al ser
presentado bajo un marco conceptual y teórico convincente, y también por surgir
en una época en la cual la sociedad comenzaba a hablar de los problemas
medioambientales.

Похожие интересы