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Universidad ESAN

Programa DPA

Carlos Garayar

La acentuación escrita

El castellano es una lengua que posee acento fonológico distintivo o


significativo, es decir, aquel que nos permite, eventualmente, atribuir
significados distintos a dos o más palabras que presentan una misma
secuencia de sonidos. Así, ánimo, animo y animó tienen significados distintos
en razón de la sílaba en la que recae el acento.

Siendo el acento la mayor fuerza de voz que se ejerce sobre una sílaba, los
monosílabos, en principio, cuando están aislados, no poseen acento. En
cambio, las palabras de más de una sílaba necesariamente lo poseen, ya que
alguna de sus sílabas recibe mayor fuerza de voz.

El castellano, por poseer acento significativo, necesita representarlo en la


escritura, lo que hace por medio de la tilde. El sistema de acentuación escrita
de nuestro idioma, perfeccionado a lo largo de los años, tiene como principios
básicos la economía y la sencillez, esto es, el emplear el menor número posible
de tildes y guiarse por reglas sencillas.

Clases de palabras en español


Por la posición del acento, las palabras en castellano son de cuatro tipos:
agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas. Agudas son las palabras que
llevan el acento en la última sílaba, como sa-lón, pa-pel, a-mar. Graves son
aquellas que reciben la mayor fuerza de voz en la penúltima sílaba, como ár-
bol, ca-le-sa, u-ni-ver-si-ta-rio. Esdrújulas son las palabras que llevan el
acento en la antepenúltima sílaba, como má-gi-co, dia-crí-ti-co u o-lím-pi-co.
Finalmente, sobresdrújulas son las palabras que reciben el acento en la sílaba
anterior a la penúltima: o-tor-gué-mo-se-lo, ne-gán-do-se-me. Es de advertir
que todas las de esta última categoría son palabras en cuya formación
intervienen siempre dos pronombres pospuestos (se-lo y se-me, en los
ejemplos).

Regla general de acentuación


Como dijimos, los principios del sistema de acentuación escrita en nuestro
idioma son la economía y la sencillez. Siendo las palabras esdrújulas bastante
escasas, y las sobresdrújulas, rarísimas, no se justifica la creación de una regla
especial para ellas, por lo que todas las esdrújulas y sobresdrújulas se
tildan.

En el castellano, las graves o llanas constituyen alrededor del 70% de las


palabras. Si la regla del acento escrito quiere “economizar” tildes, deberá ver la
manera de que la mayoría de las palabras graves no la lleven. Considerando
que buena parte de estas palabras terminan en vocal, cuyo plural se realiza en
s, y que en el caso de los verbos el plural de la tercera persona termina en n, la
regla de tildación de las palabras graves es la siguiente:

NO se tildan las palabras GRAVES que terminan en vocal, en n o en s.

La regla de tildación de las palabras agudas será exactamente la contraria:

SÍ se tildan las palabras AGUDAS que terminan en vocal, en n o en s.

Por supuesto, se puede invertir formulación:

Se tildan las graves que no terminan en vocal, en n o en s.


Se tildan las agudas que terminan en vocal, en n o en s.

A esta regla se le añadió una limitación: “salvo que la s vaya precedida de


consonante”, por lo que la regla general de acentuación queda así:

Agudas: se tildan cuando terminan en vocal, en n o en s, salvo que la


s vaya precedida de consonante.

Graves: se tildan cuando no terminan en vocal, en n o en s, salvo que


la s vaya precedida de consonante.

Esdrújulas: se tildan siempre.

Sobresdrújulas: se tildan siempre.

Ejemplos de agudas que se tildan: a-vión, via-ja-rán, car-tón.


Ejemplos de agudas que no se tildan: fu-sil y per-ci-bir (no terminan en vocal
ni en n ni en s), ro-bots (termina en s, pero esta va precedida de la
consonante t).

Ejemplos de graves que se tildan: ár-bol, lá-piz (no terminan en vocal ni en n


ni en s) fór-ceps (termina en s, pero esta va precedida de la consonante p).
Ejemplos de graves que no se tildan: so-bre, ce-rra-du-ra, co-ne-jo (terminan
en vocal).

Regla del hiato


Para simplificar la aplicación de la regla del hiato, emplearemos la clasificación
tradicional de las vocales en fuertes, también llamadas abiertas (a, e, o), y
débiles, conocidas también como cerradas (i, u), y definiremos a las fuertes
como las que tienen la propiedad de atraer a las débiles, cuando se encuentran
con ellas, para incorporarlas a su sílaba.

La aplicación de la regla es muy sencilla: cuando la mayor fuerza de voz recae


en una vocal débil (i, u), hay que preguntarse qué hay al lado de esa vocal: si a
la izquierda o a la derecha de ella se encuentra una vocal fuerte (a, e, o), se
tilda la vocal débil; en cambio, si lo que halla al lado son consonantes u otra

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vocal débil, se aplica la regla general. Hay que tener en cuenta que, para
propósitos de tildación, la h es muda (e invisible).

Ejemplos:
in-sig-ne: la vocal en la que recae la mayor fuerza de voz es una débil
(i). A sus lados hay dos consonantes (s y g). Se le aplica, por tanto, la
regla general: grave terminada en vocal no lleva tilde.

cui-da-te: la vocal en la que recae la mayor fuerza de voz es una débil


(i). A sus lados hay una consonante (d)y una vocal débil (u). Se le aplica,
por tanto, la regla general: las esdrújulas siempre llevan tilde: cuídate.

Re-ca-i-da: la vocal en la que ejerce la mayor fuerza de voz es una débil


(i). A sus lados hay una consonante (d) y una vocal fuerte (a). Se tilda,
inmediatamente, la i: recaída.

Ba-ra-hun-da: la vocal en la que recae la mayor fuerza de voz es una


débil (u). A sus lados hay una consonante (n) y una vocal fuerte (a),
pues la h es muda (e invisible). Se tilda, inmediatamente, la u:
barahúnda.

Es de notar que cuando la mayor fuerza de voz recae en una vocal débil, esta
se comporta como una fuerte en cuanto a formar sílaba: re-ca-í-da.

Regla de los adverbios en –mente


Las palabras castellanas de más de una sílaba poseen un solo acento,
excepto los adverbios terminados en –mente, que conservan el del
adjetivo original y el de la partícula –mente. Sin embargo, como una
palabra no puede llevar dos tildes, se ha dispuesto una sencilla regla de
acentuación de los adverbios en –mente: llevan tilde los adverbios en –
mente cuando el adjetivo original la llevaba (sea por la regla general o
por la del hiato), y no la llevan cuando antes no la llevaban. Es de notar
que el adjetivo, para ligarse con –mente, debe previamente tomar, si
procede, el género femenino.

Ejemplos:
cándida + mente: cándidamente. El adverbio lleva tilde debido a que el
adjetivo cándido la llevaba por ser palabra esdrújula.

Sana + mente: sanamente. El adverbio no lleva tilde debido a que el


adjetivo sano no la llevaba por ser palabra grave terminada en vocal.

Fría + mente: fríamente. El adverbio lleva tilde debido a que el adjetivo


fría la llevaba por la aplicación de la regla del hiato.

Regla de la acentuación diacrítica

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“Se llama tilde diacrítica al acento gráfico que permite distinguir palabras con
idéntica forma, pero que pertenecen a categorías gramaticales diferentes”
(RAE). Aunque este criterio no se emplea extensivamente y ha sido siempre
discutido, la Real Academia Española mantiene una lista de ocho monosílabos
a los que se aplica la tilde diacrítica según su categoría gramatical. Dicha lista
es la siguiente:

de preposición: Dé forma del verbo dar:


Hace pajaritas de papel. Dé recuerdos a su hija de mi
sustantivo (‘letra’): parte.
Le bordó una de en el
pañuelo.
el artículo: él pronombre personal:
El problema está resuelto. Él se hace responsable.

mas conjunción adversativa: más adverbio, adjetivo o pronombre:


Lo sabía, mas no dijo nada. Tu coche es más rápido que el
mío.
Ponme más azúcar en el café.
No quiero más.
conjunción con valor de suma o
adición:
Tres más cuatro son siete.
sustantivo (‘signo matemático’):
En esta suma falta el más.
mi adjetivo posesivo: mí pronombre personal:
Andrés es mi amigo. Dámelo a mí.
sustantivo (‘nota musical’): Me prometí a mí misma no
Empieza de nuevo en el mi. volver a hacerlo.

se pronombre, con distintossé forma del verbo ser o saber:


valores: Sé bueno y pórtate bien.
Se lo compré ayer. Yo sé lo que ha pasado.
Juan se mancha mucho.
Se casaron por la iglesia.
Se arrepiente de sus palabras.
El barco se hundió en pocos
minutos.
indicador de impersonalidad:
Se duerme bien aquí.

indicador de pasiva refleja:


Se venden manzanas.
si conjunción, con distintossí adverbio de afirmación:
valores: Sí, estoy preparado.
Si llueve, te mojarás. pronombre personal reflexivo:
Dime si lo hiciste. Vive encerrado en sí mismo.

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¡Cómo voy a olvidarlo, si me
lo has repetido veinte veces! sustantivo (‘aprobación o
Si será bobo... asentimiento’):
Si está lloviendo! Tardó varios días en dar el sí al
sustantivo (‘nota musical’): proyecto.
Compuso una melodía en
si mayor.
te pronombre personal: té sustantivo (‘planta’ e ‘infusión’):
Te agradezco que vengas. Es dueño de una plantación de
sustantivo (‘letra’): té.
La te parece aquí una ele. ¿Te apetece un té?
tu posesivo: tú pronombre personal:
Dame tu dirección. Tú ya me entiendes.

También se incluyen dentro de la acentuación diacrítica los casos de los


demostrativos, de los interrogativos y exclamativos y los de las palabras
sólo/solo y aún/aun.

Los demostrativos
Se tildan los demostrativos este, ese y aquel (y sus femeninos y plurales)
cuando exista el riesgo de confundir su condición de pronombres y adjetivos. El
ejemplo de posible confusión que proporciona la Real Academia Española es el
siguiente: “¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto
de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (aquellos es el
adjetivo que modifica a libros). Estos casos de confusión son tan escasos que,
en la práctica, los demostrativos ya no se tildan.

Los interrogativos y exclamativos


Las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y
quién llevan tilde cuando tienen valor interrogativo o exclamativo, tanto directo
como indirecto. También cuando funcionan como sustantivos.

Ejemplo de pregunta directa: ¿Dónde dejaste el libro?


Ejemplo de pregunta indirecta: Quisiera saber dónde dejaste el libro.
Ejemplo de uso como sustantivo: No me importa el cómo, sino el
cuánto del negocio.

Esas mismas palabras, cuando funcionan como conjunciones o relativos, no


llevan tilde.

Ejemplos:
El lugar donde dejaste el libro es la biblioteca.
Quien lo sepa, que lo diga.

Sólo y solo
Cuando se usaba como adverbio (en su valor de solamente), sólo siempre se
tildaba. Las nuevas reglas de ortografía estipulan hoy que la tilde se empleará

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únicamente cuando pueda confundirse con el adjetivo solo (que significa ‘sin
compañía’).

Ejemplos:
Vengo sólo (‘únicamente’) a ver al médico.
Vengo solo (‘sin compañía’) a ver al médico.

Aún y aun
Se tilda cuando pueda reemplazarse, sin alterar el sentido de la frase, por
todavía. En cambio, cuando significa ‘incluso’, ‘hasta’ y cuando tiene valor
concesivo (puede ser reemplazado por aunque) no se tilda.

Ejemplos:
Esta obra la pueden disfrutar aun (‘incluso’) los más pequeños.
La carta aún (‘todavía’) no ha llegado.
Rendiré el examen, aun cuando (‘aunque’) no esté muy preparado.

Palabras compuestas
Cuando dos o más palabras se unen para formar una, el castellano solamente
conserva el acento de palabra que figura al final del compuesto:
supermercado y no supermercado. Por lo tanto, el compuesto llevará tilde si
la palabra final la llevaba (sea por aplicación de la regla general, sea por la del
hiato), y no la llevará si antes esta no la llevaba. Naturalmente, si la primera
palabra del compuesto llevaba tilde, al perder su acento, también perderá esta.

Ejemplos:
afro + cubano = afrocubano.
balón + cesto = baloncesto.

Cuando las palabras no llegan a formar una unidad y se unen por un guion,
cada palabra conserva su independencia acentual y llevan o no tilde como si
estuvieran sueltas.

Ejemplos:
peruano + ecuatoriano = peruano-ecuatoriano (las dos son graves
terminadas en vocal)
económico + social = económico-social (la primera es esdrújula; la
segunda, aguda que no termina ni en vocal ni en n ni s).
físico + químico = físico-químico (las dos son esdrújulas).

Palabras de origen extranjero


Si estas palabras se han adaptado a nuestra lengua por su larga permanencia
dentro de ella, sea que conserven su escritura original, sea que la hayan
variado, se tildarán de acuerdo con las reglas de la ortografía castellana. Las
que aún no se hayan integrado, conservarán su forma original, pero se
escribirán en cursivas (o entrecomilladas, en la escritura a mano) cuando no
sean nombres propios.

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Ejemplos de palabras adaptadas: bonsái (aguda terminada en vocal),
béisbol (grave terminada en consonante que no es n ni s), Bélgica
(esdrújula), Pekín (aguda terminada en n).

Ejemplos de palabras no adaptadas: catering, marketing, Vancouver,


Arlington.

Las reglas de acentuación se aplican a las palabras escritas en


mayúsculas o en minúsculas, salvo las siglas, que no llevan tilde.